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ACTIVIDAD 0.1.

Noción de emprendedor y sus características1


La definición de emprendedor
emprendedor comprende desde una persona que pone en marcha una actividad de carácter
claramente innovador hasta aquellas personas que inician cualquier tipo de actividad económica y sin necesidad
de constituir una sociedad mercantil (la acepción más sencilla y aceptada): una persona que decide poner en
marcha una actividad económica, por cuenta propia, independientemente de la forma jurídica que adopte para ello.
En cuanto a la definición de empresa,
empresa ésta abarca desde la creación de una sociedad mercantil hasta el inicio de la
actividad por parte de un trabajador autónomo. Las empresas pueden ser también creadas para desarrollar una
actividad inexistente en el momento de su creación o para continuar con una que ya existía (por ejemplo, mediante
la apertura de un nuevo centro de trabajo).

En este trabajo adoptamos también una acepción sencilla y amplia, según la cual, por empresa se entiende desde
el inicio de una nueva actividad por parte de un trabajador autónomo hasta la constitución de una sociedad
mercantil, bien por empresas o empresarios nuevos, o que ya realizaban una actividad previamente. En cuanto al
emprendizaje, es definido por algunos autores como "el proceso que abarca desde la intención de llevar a cabo
una acción emprendedora hasta la creación y desarrollo de una o varias pequeñas empresas" (Gartner, 1990;
Bygrave y Hofer, 1991 y Woo et al, 1991). La Comisión Europea en el Libro Verde "El espíritu empresarial en
Europa" define el espíritu empresarial (en el contexto empresarial) como "la actitud y el proceso de crear una
actividad económica combinando la asunción de riesgos, la creatividad y la innovación con una gestión sólida, en
una organización nueva o ya existente".

En relación a las motivaciones que guían la iniciativa emprendedora, el proyecto Global Entrepreneurship Monitor
GEM(1) distingue entre emprendizaje por oportunidad y por necesidad. El primero se refiere al inicio de actividades
económicas motivadas por el aprovechamiento de oportunidades detectadas por el empresario. El segundo se
refiere a aquellas personas que llevan a cabo iniciativas empresariales con el objetivo de evitar el desempleo o de
mejorar sus condiciones laborales. Estos dos tipos de motivación son, a su vez, fruto tanto de factores externos
como intrínsecos. Los factores externos hacen referencia a elementos como el contexto político, demográfico,
económico o tecnológico de un país o una región. Dentro de los factores externos, se puede distinguir también
entre factores microeconómicos y macroeconómicos. Los primeros se refieren a las características sectoriales
específicas de los mercados donde la empresa desarrolla su actividad, tales como el nivel de competencia, las
barreras a la entrada o la regulación existente. Las variables macroeconómicas inciden sobre el desarrollo de la
actividad económica independientemente del sector al que ésta pertenece y abarcan aspectos relacionados con el
contexto económico, político o cultural.

Los factores externos tienen más importancia en países menos desarrollados y motivan en mayor medida el
emprendizaje por necesidad. Por otra parte, en las economías desarrolladas, el acceso a las nuevas tecnologías,
el acceso a fuentes de financiación o el mayor desarrollo económico pueden ser origen de un mayor número de
oportunidades que son aprovechadas por los emprendedores. Frente a los factores externos, los factores
intrínsecos se refieren a las características del emprendedor, sus motivaciones, su capacidad para detectar
oportunidades y crear una nueva empresa. Factores como la edad, formación, o experiencia laboral y
emprendedora previa son algunos de ellos.

Por lo general, aunque la literatura no aporta una respuesta clara, sí es posible apuntar algunos patrones comunes
sobre los factores que impulsan a las personas a emprender (Liñan et al, 2002). Entre ellos se encuentran la
disponibilidad de capital, estar desempleado, contar con experiencia previa (Storey, 1994) y tener un mayor nivel
educativo (Blanchflower y Meyer, 1994; Wolters, 2000) y económico (Van Praag y van Ophem, 1995). Por otra
parte, los emprendedores suelen pertenecer a un determinado intervalo de edad, situado entre 25 y 34 años según
un estudio de Reynolds (1997).

García et al (2005) reflejaba para el caso del empresariado español que las principales motivaciones para
emprender son "la satisfacción de trabajar para uno mismo" y la "autorrealización personal". Le seguían en
importancia aspectos relacionados con la flexibilidad de horarios y la posibilidad de priorizar la vida familiar. Cerca
del 80% reconoció también la importancia de "ser su propio jefe" y "ganar dinero en consonancia con el esfuerzo".

Tras la lectura del artículo, responde a las siguientes cuestiones: 1) ¿Qué es el emprendizaje? 2) Explica las motivaciones que
guían la iniciativa emprendedora. 3) Detalla los factores externos y los factores intrínsecos que se asocian a las anteriores
motivaciones a la hora de generar el espíritu emprendedor.

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21/07/2008 Cámara Navarra de Comercio e Industria