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Aprender con los medios


Cesáreo Morales Velázquez

Fuente: “Uso Pedagógico de la Televisión”


Irene Martínez Zarandona – Coordinadora
Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE)
(Exclusivo para uso educativo)

Orientaciones para el estudio independiente.


Introducción
El lector podrá preguntarse con razón, ¿por qué un artículo sobre el estudio independiente (El) para iniciar una
serie de lecturas sobre la televisión y sus usos educativos? La razón es de orden metodológico, no de contenidos.
Regularmente aprendemos de los medios, aún cuando en ocasiones no tengamos esa intención. Sin embargo,
cuando nuestro objeto de conocimiento son los medios en sí mismos, es necesario conocerlos en sus diversas
facetas. La educación para los medios también incluye el estudiarlos como herramientas para el aprendizaje.
El conocimiento y manejo de estas herramientas es particularmente útil en el estudio independiente. En este
contexto, la recurrencia de los medios puede facilitar o hacer más efectiva la adquisición, organización o
transformación del conocimiento.
El estudio independiente (El) puede ser concebido desde diversos contextos, de acuerdo con determinadas
perspectivas teóricas o metodológicas, y con una visión más o menos amplia. En otro momento, el autor ha
planteado que el (El) puede ser descrito “. . .como los procedimientos y estrategias de que se vale el estudiante
para organizar su tiempo y espacio al estudiar, darle un sentido personal a la tarea, aprender los conceptos, las
teorías o los procedimientos prescritos, regular o automonitorear su estudio, autoevaluarse y decidir acerca de
cómo comunicar sus aprendizajes, es decir, tomar decisiones acerca del estudio y el aprendizaje propios”
(Morales, 1995).
En el contexto de la educación a distancia (EAD), y desde un punto de vista pragmático, el (El) se refiere
básicamente a las decisiones que toma un estudiante en torno a la organización de su propio estudio, con la
direccionalidad estratégica de lograr un aprendizaje efectivo o significativo.
Al hablar de aprendizaje a distancia mantenemos implícita la necesidad de utilizar los medios para asegurar por
un lado un soporte a los contenidos educativos y por otro un vehículo de comunicación entre la institución, el
cuerpo docente y los estudiantes. Sin embargo, a raíz de la proliferación de medios audiovisuales e informáticos
en la educación en general, y el desarrollo de los sistemas (EAD) que han dado paso a modelos más flexibles de
intervención y a conceder una participación cada vez mayor de los sujetos involucrados en el proceso de
enseñanza-aprendizaje, ya no es posible apuntalar estos sistemas en un solo medio, aún cuando el impreso
prevalezca en la mayoría de las propuestas.
En este estado de cosas, la intervención de los medios audiovisuales es fundamental. La televisión,
específicamente la teleconferencia -y su derivado en la tecnología de fibra óptica, la videoconferencia- es un
ejemplo de esta simbiosis de medios en la educación a distancia, en la cual es posible articular voz y sonidos
diversos con imágenes fijas o en movimiento, el envío y recepción de datos, y sobre todo la simultaneidad de la
comunicación, que permite una retroalimentación puntual.
Además, es innegable que las nuevas tecnologías informáticas, especialmente los multimedios y las redes de
telecomunicaciones están afectando profundamente los entornos de aprendizaje, que privilegian a la computadora
como su soporte básico, y a la información como su contenido fundamental.
Para un estudiante de los Sistemas de Educación a Distancia (SEAD), estos avances deben representar una
ventaja en sus estudios, de otra manera, el medio no está siendo utilizado convenientemente, o bien el estudiante
no ha desarrollado las herramientas indispensables para apoyar su estudio en estos medios. A menudo son
ambas cosas, por lo que es necesario que los sistemas (EAD) lo contemplen desde su planeación, pero
generalmente los esfuerzos institucionales se dirigen a hacer funcionar a los medios de manera óptima, dejando al
arbitrio y necesidad del estudiante el hacerse de las herramientas necesarias para estudiar de manera efectiva.
En este artículo nos ocupamos de esa necesidad del estudiante a distancia, que cuenta con la motivación inicial
para involucrarse en el proceso del estudio a distancia, los materiales de diverso soporte y las guías con las reglas
básicas para conducirse en el proceso educativo y los apoyos para el aprendizaje.
Tratamos de aproximar al estudiante de los sistemas a distancia a la planeación de su estudio, considerando las
orientaciones básicas para llevar a cabo esta tarea en el contexto socioafectivo en que se desenvuelve y de
acuerdo con la naturaleza prescriptiva de la tarea académica encomendada.

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Son cuatro los puntos que trataremos a lo largo de este artículo: el análisis de la tarea a abordar, el sistema
motivacional y de inducción, el aprendizaje con los medios y las estrategias concretas para aprender de manera
efectiva. Sin embargo, es pertinente antes de exponer estos puntos ubicar al adulto en un contexto de
aprendizaje. El adulto tiene sus propios intereses y recursos para involucrarse en una empresa de esta
naturaleza.
El aprendizaje del adulto
Es claro que las personas aprendemos gracias a la combinación de nuestras capacidades cognitivas superiores,
las cuales se desarrollan a partir de nuestra relación con el mundo, y un conjunto básico de factores
motivacionales los cuales hacen que seleccionemos lo que aprendemos, a partir de lo atractivo que resulte el
objeto de aprendizaje, o bien de la relación que tenga éste con nuestros propios conocimientos previos.
Es así que las personas adultas aprendemos de una manera diferente a los niños, debido a las características del
desarrollo de nuestras capacidades superiores, matizadas por la gran experiencia acumulada a lo largo de los
años, y además por las motivaciones que tenemos para aprender algo, las cuales son radicalmente diferentes a
las que manifiestan los niños.
Considerando que dos elementos básicos para el aprendizaje son la inteligencia y la memoria, veamos cómo se
comporta cada uno de ellos en el aprendizaje adulto.
Algunos tipos de inteligencia que tienen relación con la manipulación y la precisión decrecen con la edad, mientras
que otros como la capacidad verbal se incrementan. Sin embargo, puede haber infinidad de variaciones. Quienes
escriben sobre estos asuntos hablan de una distinción entre la inteligencia fluida y la inteligencia cristalizada
(Urzainqui, 1995).
La inteligencia fluida se relaciona con la capacidad cognitiva general, tiene una base fisiológica y tiene una
importancia fundamental en el adolescente y el adulto incipiente. Incluye habilidades como:
• Capacidad de razonar contenidos abstractos.
• Razonamiento lógico.
• Capacidad de establecer relaciones o extraer diferencias.

La inteligencia cristalizada, en cambio, está relacionada con la acumulación de conocimientos y experiencias.


Incluye otras habilidades como:
• Comprensión verbal.
• Capacidad de realizar cálculos y operaciones ligados a la vida cotidiana y evaluar situaciones prácticas.
• Capacidad de razonar formalmente en torno a cuestiones relacionadas con el propio contexto cultural.
Se afirma que conforme avanza la edad, decrece la inteligencia fluida y aumenta la inteligencia cristalizada.

Reflexione, de acuerdo con su propia experiencia, acerca de estas


capacidades
inteligentes y procure relacionarlas con las habilidades que se requieren
poner en práctica en el curso concreto que está llevando.

En términos de la memoria, los niveles de captación de información relacionados con la memoria a corto piazo
son menores en los adultos que en las personas más jóvenes. Además, en este mismo tipo de memoria, parece
ser que los adultos pasan más tiempo explorando para extraer la información. Por otro lado, el almacenamiento de
la información en la memoria a largo plazo, permanece relativamente estable.

De esta manera, a medida que avanzamos en edad podemos seguir


almacenando información en nuestra memoria, aunque la recuperación
de lo que almacenamos para recordar en el corto plazo puede resultar
cada vez más difícil. ¿Qué opina usted?

Sin embargo, el factor determinante en el aprendizaje adulto es la motivación, o sea el conjunto de fuerzas
psicológicas y afectivas que se ponen en movimiento cuando nos decidimos a emprender una tarea y llegar a una
meta. La motivación, aunque es un estado y proceso interno nuestro, es alentada por factores externos que nos
hacen atractiva la meta. Concretamente, las personas adultas aprendemos por una serie de razones, entre otras,
como las siguientes:
• Estar mejor informado.
• Prepararse para ejercer un nuevo oficio.
• Obtener una formación en el trabajo.

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• Llenar agradable y provechosamente el tiempo libre.
• Encontrar gente nueva e interesante.
• Ser más capaz de desempeñar determinadas tareas y obligaciones en la casa o en otra parte.
• Escapar a la rutina.
• Comprender mejor y perfeccionar el desempeño del propio papel en el trabajo, en la casa o en la familia.
• Mejorar las aptitudes.
• Aumentar los conocimientos generales.
• Aumentar los ingresos.
• Desarrollar nuestra personalidad y las relaciones interpersonales.

¿Cuáles son sus propias motivaciones al incorporarse como estudiante


a un curso? ¿Tienen alguna relación con las razones que se
expusieron? Reflexione este punto, de ser posible con compañeros
estudiantes.

De acuerdo con lo anterior, el adulto en una situación de aprendizaje “escolar” enfrenta un reto mayor que un
estudiante regular, puesto que a los cambios en las motivaciones para aprender, se suma la falta de práctica de
ser estudiante. Es por ello que los métodos y procedimientos de enseñanza deben adecuarse a condiciones
especiales del aprendizaje, partiendo de que en una situación de aprendizaje, un adulto:
• Es responsable de sus propios aprendizajes.
• Dispone de experiencias que facilitan y enriquecen su aprendizaje.
• Puede aprender lo que quiera pero necesita más tiempo para hacerlo.
• Es capaz de gestionar su aprendizaje, de autodirigirlo y ser capaz de autodisciplinarse.
• Quiere una adecuación del conocimiento con la realidad, es decir, busca la aplicabilidad de sus
conocimientos.
• Posee cuatro intereses fundamentales para estudiar: incentivo económico, capacitación profesional,
deseo de continuar estudios superiores y extender su sociabilidad a través de las relaciones con otras
personas.
• Es propicio al diálogo en un plano de igualdad con educadores y compañeros, en la búsqueda del
conocimiento.
• Tiene capacidad de compartir experiencias, relacionarse con los demás, trabajar en equipo.
• Su nivel de aspiración le motiva en cuanto a la cantidad e intensidad de su aprendizaje.
• Es capaz de desarrollar y utilizar el pensamiento lógico.
• Es capaz de autoevaluarse.

¿Se reconoce usted en este perfil? ¿Cómo quedaría en caso de que


usted adoptara una condición de aprendizaje “escolar”? ¿Qué cambios,
negociaciones o esfuerzos requiere de parte de usted?

Reconocer las propias capacidades y motivaciones es sólo uno de los elementos que entran en juego al tratar de
establecer las bases de un escenario propicio para las actividades de aprendizaje. Uno de los elementos externos
que determina el resultado del aprendizaje es la tarea a aprender.
Análisis de la tarea
La tarea a la que nos referimos aquí es la prescripción del aprendizaje, la cual funciona como elemento orientador
de éste y contiene el contexto en el cual se expresa lo aprendido. En este sentido, la tarea tiene una doble
función: orientadora y evaluatoria del aprendizaje.
Es necesario tomar en consideración que el aprendizaje puede adoptar múltiples facetas, dependiendo de las
necesidades del individuo. Sin embargo, al menos artificialmente, se puede establecer la diferencia entre los
aprendizajes que realizamos espontáneamente, sobre todo en los primeros años de nuestra vida —aunque de
ninguna manera se agotan en esos años— y los aprendizajes dirigidos que provienen de contenidos escolares,
sobre los cuales necesitamos demostrar un dominio para escalar los diversos niveles educativos o bien llegar al
término de una etapa escolar. Las tareas, entonces, son primordialmente las prescripciones del aprendizaje
escolar, aunque en el autoestudio, la tarea puede ser una auto- prescripción. ¿Qué elementos de la tarea son
importantes para el estudiante independiente?
Son tres los elementos que es necesario considerar en este análisis:

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• El objetivo de la tarea.
• Los contenidos a aprender.
• Los medios a través de los cuales se pretende aprender.
Objetivo de la tarea
Este es un aspecto de suma importancia para el análisis personal de la tarea a realizar. Se perfila como la guía o
idea directriz que, de acuerdo con la institución que lo concibe, debe conducir el esfuerzo del estudiante que va a
aprender. Para el estudiante, resulta clarificador analizarlo como la expectativa que mantiene la institución acerca
de lo que espera que el estudiante aprenda.
Contenidos de aprendizaje
Para efectos de análisis de quien aprende, los contenidos académicos escolares pueden presentarse en dos
categorías: por un lado, los conceptos, teorías o narraciones, y por otro, los procedimientos, técnicas o
estrategias. Existe un tercer grupo de contenidos prescriptivos que se refieren a las normas de convivencia, y que
se traducen en el aprendizaje o desarrollo de actitudes y valores, los cuales son de suma importancia hasta el
nivel medio superior. Para el aprendizaje del adulto, las normas de convivencia están suficientemente
establecidas, por lo que no resultan determinantes de los aprendizajes.
Aprender conceptos o teorías implica básicamente el incorporar nuevos datos o información de diversa índole al
acervo de conocimientos existente, y exige una determinada disposición y alertamiento de estructuras cognitivas
que al activarse se pueden modificar o transformar. El criterio de dominio de estos contenidos está dirigido
generalmente a su expresión o transformación en contextos conceptuales diferentes a aquellos en los que se ha
aprendido (la llamada “transferencia” de los conocimientos). De manera típica, se incluyen analogías,
ejemplificaciones o metáforas en donde la aplicación del concepto, teoría o narración resulte suficientemente
clarificador.
El segundo tipo de contenidos, los procedimientos y la estructuración de éstos, se presentan con una clara o
implícita intencionalidad de adquirir habilidades de tipo metodológico y técnico. Si los contenidos conceptuales
responden a la idea de “qué es?”, los contenidos procedimentales responden a la pregunta de “cómo se hace?”.
Implican el aprendizaje de secuencias de actividades, o criterios y normas para llevar a cabo una tarea
determinada. Típicamente, el criterio de dominio es la ejecución de la tarea procedimental, bajo la observancia de
los criterios y reglas aprendidos. Incluyen desde el manejo de aparatos, uso de software o producción de videos,
hasta el dominio de una determinada metodología de la enseñanza, o diversas técnicas de investigación social.
Medios para el aprendizaje
Los medios a través de los cuales se aprende son tanto soportes de contenidos como vehículos de comunicación.
Una primera tarea del estudiante a distancia, con respecto de los medios, es la de empezar a visualizarlos de una
manera diferente a la habitual que regularmente sirven como entretenimiento. No proponemos de ninguna manera
una dicotomía en la producción de mensajes, puesto que los mensajes educativos pueden y deben participar del
entretenimiento, en el sentido de mantener la atención del estudiante.
Tampoco es intención de este autor argumentar que sólo se puede aprender de mensajes que han sido
concebidos con una intención explícitamente educativa. Al contrario, somos tan propensos a aprender de lo que
nos rodea como a caminar sobre la tierra, de tal manera que cualquier mensaje de los medios es susceptible de
ser aprendido. Sin embargo, en el ánimo de la construcción de una metodología para el estudio a distancia, es
necesario que el estudiante separe la aproximación de estudiar y aprender con los medios, a la de entretenerse.
De la misma manera como cualquier persona que ha pasado por la escuela separa los libros de texto de aquellos
que son novelas y cuentos para el solaz personal, los estudiantes que aprenden con la televisión o el video
deberán separar esas dos funciones generales.
Los argumentos de mayor contundencia en este sentido provienen por un lado de las estimaciones diferenciales
acerca de lo que se puede aprender por los diferentes medios, como la alusión que hace Bosch (1997), quien
inicia su artículo con la afirmación de que “los estudiantes retienen aproximadamente 10% de lo que leen, 26% de
lo que escuchan, 50% de lo que ven y escuchan, y 90% de lo que dicen y hacen”. Otro tenor de la argumentación
lo proporciona Bates (1995) cuando compara diversas tecnologías mediáticas y la eficacia de su uso en el
proceso de enseñanza-aprendizaje.
Aunque es atrevido hablar de porcentajes de eficiencia con respecto al aprendizaje con diferentes medios,
quienes presentan bases suficientemente sólidas sugieren que aprendemos de diferente manera dependiendo del
medio de que se trate. Según señala Salomón (1979, 1994), los sistemas de símbolos que subyacen en cada
medio afectan diferencial- mente el aprendizaje.
La historia representada en la novela “Muerte en Venecia” de Thomas Mann se apoya en un sistema de símbolos,
giros y metáforas que resultan diferentes de las que estructuran la versión cinematográfica de Luchino Visconti.
Las dos formas de representación producen resultados diferentes en el lector o el espectador, aún cuando estos

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sean la misma persona. Al parecer, no es lo mismo aprender los contenidos por intermediación de un video que
de un libro, aunque no esté claro con cuál de los dos el aprendizaje es más efectivo.

Sistema motivacional
La base del estudio independiente es un sistema motivacional sólido que se adhiere a diversos componentes
justificatorios del estudio y el aprendizaje. El sistema motivacional se compone de elementos internos y externos
que en equilibrio sustentan el estudio. Los elementos externos ayudan a encontrar una direccionalidad en la
actividad concreta, mientras que los elementos internos mantienen el control del estudio.
Existen seis elementos a tomar en consideración en un sistema motivacional para el estudio independiente:
• Aplicación de un autodiagnóstico.
• Clarificación de objetivos y expectativas.
• Elaboración de un plan de trabajo.
• Arreglo de las condiciones físicas.
• Estrategia de relajación para la atención.
• Planeación de estrategias metacognitivas.
Objetivos y expectativas personales
Anteriormente expusimos que los objetivos de la tarea son una directriz importante para guiar el trabajo del
estudiante. Es necesario llegar a consensuar los objetivos institucionales con las expectativas personales, y
elaborar objetivos propios, de tal manera que, en el lenguaje personal que mejor nos acomode, clarifiquemos lo
que vamos a hacer, y cómo lo vamos a hacer. De esta manera, el objetivo de aprendizaje puede ser:
Reflexionar sobre la importancia de la televisión en la sociedad,
rescatando la cultura audiovisual con la que cuenta el maestro.

Mientras que al transformarlo en un objetivo personal, puede quedar de la siguiente manera:

Voy a ver varios programas de la tele, pero no los voy a ver como
siempre, sino tomando notas de ellos para ver cómo están armados,
qué dicen, cómo lo dicen, y sobre todo voy a tratar de contestar a la
pregunta “por qué me gustaron, o no me gustaron?”. Luego voy a
preguntarle a Luis, a Jaime y a Lilia qué les gusta y qué no les gusta de
la tele. Después leo la lectura de este tema y busco en la Hispánica lo
que haya sobre el punto y le pido a mi compadre que me preste el video
que tiene sobre la tele. Con unas dos hojas que escriba acerca de lo
que pienso sobre el tema creo que será suficiente.
Plan de trabajo
El plan de trabajo para el estudio cumple dos funciones: primero, permite vislumbrar el camino que hay que
recorrer para llegar a la meta marcada por los objetivos, y segundo, desempeña un papel retroalimentador de las
condiciones y logros del aprendizaje.
En el estudio independiente es importante plantearse metas definidas, las cuales, para ser realmente útiles, deben
ser: a) en corto plazo, para que se pueda avanzar paso por paso hacia nuestros objetivos; b) concretas, para que
se sepa cuáles serán los pasos a seguir; y c) realistas, es decir, que al plantearlas se debe tomar en cuenta
cuáles son las posibilidades de alcance, y considerar cuáles son los problemas u obstáculos que pueden surgir en
su consecución. Si se toma ésto en cuenta, podrán plantearse metas específicas que permitirán optimizar el
propio estudio independiente.
El siguiente cuestionario tiene por objeto hacer reflexionar al lector acerca de las propias metas para estudiar.

Deseo alcanzar la siguiente meta: (describirla).


¿Qué podría impedirme alcanzar esta meta?
-no tengo la habilidad, capacidad y/o conocimientos necesarios
-no la deseo tan ardientemente como para esforzarme en lograrla
-temo al fracaso
-temo lo que los demás puedan pensar de mí
-la meta es demasiado difícil como para lograrla
¿Qué podría hacer para superar aquello que me impide alcanzar mi
meta?
¿Cuáles son los primeros pasos que podría dar para alcanzar mi meta?
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Una vez que ha respondido el cuestionario, complete el siguiente cuadro con una meta específica para su estudio
independiente:

En cuánto
Qué obstáculos Qué posibilidades
Meta a tiempo la
puedo encontrar tengo para
alcanzar: pienso
para alcanzarla: alcanzarla:
alcanzar:

Complemente su planeación contestando el siguiente cuestionario:

– ¿Cada cuándo estudia? (Una vez al día, dos veces a la semana, una
vez a la semana, etc.).
– ¿Cuánto tiempo dedica al estudio? (media hora, una hora, dos horas
o más).
– ¿A qué hora del día estudia?
– ¿En qué lugar estudia?
– ¿Estudia con regularidad o sólo cuando se aproxima un examen?
– ¿Para un examen estudia desde días antes o un día antes de
presentarlo?
– ¿Considera que estudia el tiempo suficiente? ¿Por qué?
– ¿Ha hecho alguna vez un ordenamiento jerárquico de sus áreas
regulares de estudio, desde la más difícil hasta la que menos se le
dificulta?
– ¿Estudia más lo que para usted es más fácil y atractivo, o lo que es
más difícil y tedioso? ¿Por qué?
– ¿A qué horas del día ha observado usted que aprovecha más el
estudio?
– ¿En qué lugar ha notado que puede estudiar mejor?
– ¿Qué considera que debería cambiar en relación a la organización
del tiempo que dedica al estudio?

Para optimizar la práctica del estudio, es conveniente tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

• La duración más eficaz de trabajo intelectual es de 45 minutos a una


hora por área de conocimiento, con aproximadamente 5 a 10 minutos
de descanso.
• Es importante establecer un horario de estudio, y proponerse su
cumplimiento durante todo un ciclo a determinar por usted mismo o
su programa de estudios.
• Procure dedicar diariamente un tiempo al ejercicio físico, así como al
descanso, y alimentarse bien. El descuidar la salud, va en detrimento
de su estudio.
• Una buena forma de combatir la falta de concentración, es programar
periodos breves de estudio en lugar de periodos muy extensos, con
metas y propósitos muy concretos, es decir, un trabajo razonable que
se pueda cumplir en el tiempo prescrito.
• Hay que evitar distractores en la medida de lo posible, como los
ruidos molestos, el teléfono, etcétera.
• Algo que ayuda sustancialmente a su estudio es hacer diariamente
ejercicios de memorización.
• Recuerde elegir siempre las mejores horas del día para estudiar (por
ejemplo, cuando se sienta más alerta y descansado).
• Es importante aprender a dejar para después sus preocupaciones
personales, y no permitir que éstas interfieran cuando se encuentre
estudiando (por supuesto que debe dedicarles también un tiempo
especial, pero no cuando vaya a estudiar).
• Durante las horas de estudio, no permita que los demás le distraigan;
recuérdeles que en sus horas de estudio no se le puede interrumpir.
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• Procure elegir el mejor lugar para el estudio: cómodo, bien iluminado,
sin ruidos molestos.

(Cuadros adaptados de Morales, Espinosa, Weckmann y Aguilar, 1995)


No olvide revisar su horario de estudio cada mes, para evaluar cómo va: en el camino pueden surgir imprevistos
que hagan necesario cambiar alguna actividad o extender el tiempo comprometido para estudiar.
Condiciones físicas del lugar de estudio
Con las variantes de estilo, por factores de personalidad e inclinaciones estéticas, el lugar de estudio es un
espacio importante en el que es necesario invertir tiempo y esfuerzo para adaptarlo a nuestros propósitos. El lugar
de estudio debe incluir una mesa espaciosa para contener los materiales y aparatos necesarios, luz y ventilación
adecuadas para facilitar la tarea.
El lugar de estudio supone la existencia de “...todos aquellos elementos físicosensoriales, tales como la luz, el
color, el sonido, el espacio, el mobiliario, etcétera, que caracterizan el lugar donde un estudiante ha de realizar su
aprendizaje. Este contorno debe estar diseñado de modo que el aprendizaje se desarrolle con un mínimo de
tensión y un máximo de eficacia” (Husen y Postlethwaite, 1989, 359).
En la actualidad el espacio en el que se aprende se tiende a concebir como parte de un ambiente de aprendizaje
(Moreno Castañeda et al., 1998), en el que se contemplan no solamente los espacios físicos y los medios, sino
también los elementos básicos del diseño instruccional.
En estas sociedades del conocimiento, los individuos se adentran en un mundo nuevo y de gran trascendencia
para sus vidas, en el que la gestión, adquisición, transformación, diseminación y aplicación de los conocimientos
se presenta en un mismo espacio, que puede ser físico o virtual. Las relaciones entre los individuos participantes
pierden necesariamente la rigidez de las relaciones entre docente y alumnos, y los medios y la tecnología están
presentes, pero pasan al plano de las herramientas de uso cotidiano y extensivo de las capacidades humanas, de
tal manera que vuelve invisible su ubicación en el espacio.
Los ambientes de aprendizaje son planeados para responder a diversas necesidades: el individuo que aprende en
su propio espacio, el grupo que aprovecha las herramientas tecnológicas y los conocimientos en un espacio de
interrelación directa entre sus integrantes, el grupo que se relaciona en un espacio virtual, etcétera. Aparte del
mundo de relaciones, los ambientes de aprendizaje pueden enfatizar o privilegiar uno o varios de sus
componentes: los asesores, tutores o monitores, los estudiantes, los medios tecnológicos. Sin embargo, los
ambientes de aprendizaje dependen en gran medida de estos últimos para la estructuración de la propuesta
pedagógica y toca a los docentes y estudiantes su consolidación y aplicación.
Estrategia de relajación para la atención
El estudio exige un nivel constante de atención que no siempre se consigue simplemente con el material que se
estudia. Los contenidos a aprender no siempre se presentan en una forma suficientemente atractiva como para
mantener nuestra atención. En estos casos, la concentración en la tarea debe ser el resultado de una práctica
constante y planeada de acuerdo con las propias necesidades y metas.
La atención en el estudio funciona sobre todo cuando logramos despejar nuestra mente del flujo de pensamientos
cotidianos que tienen que ver con planes, acciones pendientes, sentimientos, juicios y ensoñaciones que
constante y a veces inevitablemente mantienen nuestras horas de vigilia o estado alerta. Es necesario un esfuerzo
para romper el tren de pensamientos habituales e iniciar —y después mantener— un estado atentivo hacia el
contenido que tratamos de aprender.
Un primer paso para lograr la atención que requiere nuestro estudio es la relajación. Esta no es otra cosa que un
estado mental y afectivo de agudeza y bienestar, propicio para la exploración, la receptividad y el autoanálisis.
Existen diversos grados de relajación, pero es importante tener en cuenta que necesitamos un mínimo necesario
para lograr hacer efectivo nuestro estudio. En el anexo de este artículo presentamos una técnica de relajación
desarrollada específicamente para apoyar al estudiante a distancia en sus sesiones de estudio.
Estrategias metacognitivas
Aunque estas estrategias están relacionadas con la capacidad general de nuestra estructura cognitiva cerebral de
autorregulación del pensamiento, aquí nos ocupamos únicamente de la capacidad de monitoreo de propio
aprendizaje que realiza nuestro aparato cognitivo. Son tres las estrategias relacionadas con este control: la
planificación, la autorregulación y la evaluación
La planificación ha sido convenientemente expuesta en una sección anterior, por lo que no nos ocuparemos de
ella en este punto. Sólo es necesario considerar que las tres estrategias están interrelacionadas por lo que la
planificación es el punto de partida para poder ejercer la autorregulación y la evaluación. De hecho, la misma
planificación debería contemplar el cómo llevar a cabo estos procesos.

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La autoregulación del estudio se relaciona de manera directa con el control que podemos ejercer sobre el medio o
contexto inmediato en el que realizamos la tarea -y sobre nosotros mismos- durante el proceso de estudiar. La
regulación de tiempos, espacios, horarios y dosificación de contenidos ya está determinada durante la planeación
personal. Por otro lado, el control del aprendizaje, es la tarea metacognitiva que nos interesa en este punto.
Cuando estamos estudiando generalmente tenemos conciencia de la efectividad de nuestro esfuerzo cuando
interrumpimos la lectura del texto para regresar al punto en el que ya no prestamos atención. Es común que
releamos algunas partes del mismo texto varias veces, principalmente para asegurar que entendimos los
contenidos. Esto es un problema de linealidad y aislamiento de los contenidos que tomamos sin ningún
procesamiento para su aprendizaje. En la próxima sección se desglosan algunas estrategias de aprendizaje que
pueden ser útiles para el lector estudiante, pero sin una adecuada regulación o monitoreo de lo que vamos
aprendiendo, los esfuerzos estratégicos resultan insuficientes.
El monitoreo es una técnica de autorreflexión que obliga al estudiante a hacer conciente su propio proceso de
estudiar y verificar su aprovechamiento. Hay preguntas base que se hace el estudiante durante el proceso:
- ¿qué he aprendido hasta aquí?,
- ¿con qué otros conocimientos adquiridos previamente he estado
relacionando estos nuevos contenidos?,
- ¿cuál es el objetivo personal de esta sesión de estudio?,
- ¿en qué puntos he perdido el interés?,
- ¿ha sido útil la estrategia que estoy empleando para estudiar?
- ¿qué tanto he avanzado en mi plan de estudio para esta sesión o
este tema?,
- ¿cuánto me falta por cubrir?,
- ¿cuánto tiempo me resta para terminar esta sesión de estudio?

El monitoreo autorregulatorio está dirigido a contrarrestar la divagación y a ayudar al estudiante a concentrar su


atención en el estudio, específicamente en los contenidos que pretende aprender. Es parte además del proceso
de evaluación que el estudiante debe practicar durante el proceso y al finalizar éste.
La tarea de autoevaluación es asimismo una actividad de reflexión sobre los resultados del estudio. Mientras que
el monitoreo es parte de la valoración de la eficiencia de nuestro estudio —centrado en el proceso-, la evaluación
se dirige hacia los resultados. Con las dosis de subjetividad y condescendencia en las que inevitablemente cae
nuestro razonamiento, es necesario recurrir a la evaluación de las sesiones de estudio, para valorar si pudimos:

- cubrir la meta y los objetivos planteados,


- aprender los contenidos,
- probar la estrategia de aprendizaje empleada,
- probar el plan de trabajo para esa sesión,
- alcanzar los objetivos institucionales del programa de estudios.

La función de la autoevaluación como estrategia metacognitiva es la de retroalimentación de los ciclos de estudio


importantes en nuestro programa de trabajo. A través de la autoevaluación es posible corregir o introducir una
estrategia de aprendizaje, ajustar la meta y dirigir la atención a los problemas que parezcan ser los más
persistentes. Es necesario tener en cuenta que los resultados de la autoevaluación tienen una repercusión directa
en la forma como aprendemos. Por ello, las orientaciones que siguen resultan muy importantes para el lector
estudiante.
El aprendizaje con los medios
De una manera general, existen tres medios a través de los cuales se vehiculan la mayor parte de los contenidos
expresamente educativos: los libros o impresos, los audiovisuales y la computadora o software.
Después del lenguaje oral, el medio tradicional de transmisión del pensamiento es la escritura. Por ello, el libro es
desde hace siglos el medio de aprendizaje por excelencia. Se puede argumentar que todo aquello que es posible
enseñar con palabras, es posible aprenderlo de la letra impresa. Sin embargo, a la luz del conjunto de medios
disponibles en la actualidad, se pueden destacar algunas de las ventajas que representa este medio, en relación
con los contenidos que soporta. Los libros o impresos son importantes en el estudio de contenidos conceptuales,
en los que cae la mayoría de los contenidos de las ciencias de la educación formal. Los libros son los mejores
medios para soportar la argumentación o la exposición temática, aunque la literatura particularmente la poesía es
una forma de expresión del lenguaje que desde hace muchos siglos se transmite —por lo tanto se aprende
mediante la escritura.
Los audiovisuales presentan diversas cualidades en el manejo de los contenidos educativos, derivados de la
representación de la realidad que les caracteriza.
Son medios adecuados para contar historias, de ahí que los contenidos narrativos se encuentren en la esfera de
su competencia.
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Derivado de la representación de secuencias temporales, los audiovisuales son medios excelentes para
representar procesos y los diversos estadios o etapas importantes de esos procesos. Asimismo, es posible
representar de manera acuciosa procedimientos que implican simultaneidad, secuencias de acciones o
actividades aisladas.
De igual manera, los audiovisuales son un excelente vehículo para representar conceptos abstractos como la
libertad, el honor, la verdad o la justicia, utilizando la metáfora. Además, en la enseñanza de los valores, los
medios audiovisuales se convierten en medios didácticos cuando inducen, mediante la representación, a la
conformación de un dilema entre valores que se contraponen: la vida propia o la del hijo; la justicia corrompida o la
impunidad; la paz autoritaria o la democracia violenta, etcétera.
En cuanto a los apoyos concretos a los contenidos escolares, el audiovisual es un medio en el que se puede
buscar la ejemp4flcación de conceptos, y la demostración de la estructura de objetos físicos y los procedimientos
de uso atingentes.
Como herramienta de trabajo, la computadora permite el ejercicio de la lectura y la escritura, por lo que se
convierte en un apoyo indispensable para el estudio independiente. Por otro lado, la posibilidad de interconexión
con otros equipos similares, permite el intercambio de información y sobre todo, la posibilidad de comunicación en
línea y de manera diferida, lo que brinda posibilidades insospechadas de soporte de trabajo colaborativo.
Los multimedios informáticos son herramientas útiles para aprender con diversas fuentes de información
accesibles simultáneamente. Más aún, el procesamiento de la información que permite realizar desde operaciones
sencillas hasta la aplicación de técnicas complejas de análisis estadístico y de cálculo, amén del procesamiento
de textos, resulta a todas luces de una utilidad sin precedente para el estudiante que también hace investigación.
Quizá la principal ventaja de esta herramienta es la posibilidad de interactividad entre el usuario y el software.
Como medio, la computadora necesita de los comandos que el usuario elija para poder poner de manifiesto sus
contenidos. En este medio no encontramos un emisor y un receptor, como en el caso de la televisión, sino un
intercambio de información entre el hombre y la máquina.
El uso educativo más promisorio de la computadora se encuentra por un lado en el aprendizaje a través de los
multimedios, con la posibilidad de incorporar video, audio, texto y datos (cálculos), y por otro, las posibilidades de
trabajo, estudio o aprendizaje colaboratiyo, a través del establecimiento de redes computacionales.
Galvis (1999) habla de ambientes de aprendizaje interactivos, de los cuales distingue tres: el entorno más sencillo
y al alcance de la mano lo constituyen las herramientas de software abierto y de propósito general, como
procesadores de textos, hojas de cálculo y graficadores, los cuales dependen de la creatividad del usuario y del
propósito educativo al que se asignen.
Por otro lado, el entorno de redes virtuales interactivas, aparte del enriquecimiento audiovisual e interactivo que
propicia el uso de Internet, permite la posibilidad de aprender colaborativamente, mediante la comunicación con
otros estudiantes y tutores; en este entorno, el interés, la atención y la participación se incrementan notablemente.
El tercer ambiente que propone el autor es el de los materiales educativos computarizados (MECs) “...que por su
misma naturaleza están pensados para servir de entorno de aprendizaje y que han sido elaborados con propósito
educativo específico”. Este es un ideal de entorno en el que lo educativo, lo informático y lo comunicacional se
funden en un software multimedia, que es lo más cercano a la síntesis de un entorno inteligente para el
aprendizaje, en el que los recursos técnicos y comunicacionales buscan hacer más eficientes los procesos de
estudio y de aprendizaje.

Estrategias de aprendizaje
Con el preámbulo anterior, vamos a exponer algunas de las estrategias más representativas para el aprendizaje
de contenidos académicos, los cuales es necesario estudiar en diferentes medios.
Nos basaremos en la clasificación y desarrollo que hace Beltrán Llera (1996), partiendo de la consideración de
que existen estrategias para la selección, la organización y la elaboración de la información.
Estrategias de selección de la información
Estas estrategias son las que permiten extraer la información pertinente de los contenidos a estudiar. Dentro de
estas, se encuentra la ojeada (u hojeada, en el caso de pasar páginas), el subrayado, el resumen y la selección
de las ideas clave. No es posible detenernos en este tipo de estrategias en el reducido espacio del presente
artículo. Generalmente, los procedimientos de selección de la información son recurrentes a lo largo de la
trayectoria de un estudiante. Su importancia radica en que son la base para construir estrategias más complejas y
diversificadas, acordes con las necesidades del aprendizaje adulto.
Actualmente estas estrategias presentan una utilidad adicional al trabajar en el procesamiento de textos. Las
posibilidades de edición y transformación del hipertexto dirigidas hacia el estudio vuelven único y personal el
proceso de selección de las ideas o palabras clave, el marcado, etcétera.
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Estrategias de organización de la información
Estas estrategias inducen específicamente al establecimiento de relaciones entre los diferentes componentes de
la información que se estudia.
Dependen un tanto de la información previa que se tiene sobre el tema y del objetivo personal al estudiar.
Dentro de estas estrategias están: esquema, red semántica, análisis estructural de contenidos, árbol organizado,
mapa conceptual, jerarquías procedurales, heurístico V, y diseño de conocimientos. Nos detendremos en la
explicación de algunas de ellas.
ESQUEMA
La esquematización es una técnica que permite la representación de la información en sus componentes de
conocimiento. Se desarrolló en la Escuela de Educación Superior de la Universidad de Amsterdam. En términos
concretos, la esquematización es una representación bidimensional de un texto instruccional. Su propósito es
clarificar los conceptos clave, las interrelaciones entre ellos, y la manera de presentarlos mediante un diagrama o
una esquematización.
Tiene dos elementos:
a. Rótulos o etiquetas (palabras).
b. Relaciones (simbolizadas por líneas y flechas).
Estos dos elementos se aprecian claramente en la siguiente figura, referida a la interrelación entre texto y
esquematización (tomado de Mirande, 1984).

concepto etiquetas

texto esquematización

símbolos de
relación
relaciones

Este esquema es una síntesis del proceso mediante el cual se construye un esquema a partir de un texto impreso
o audiovisual. Primero, se identifican en el texto los conceptos principales y las relaciones que existen entre ellos,
para elaborar las etiquetas o representaciones de conceptos y la simbología requerida para establecer las
relaciones. Finalmente, se llega a la esquematización del contenido.
MAPA CONCEPTUAL
Su origen se ubica en el año de 1978, en el Centro de Estudios para la Lectura de la Universidad de Illinois
(Armbruster & Anderson, 1984). Y su invención se atribuye a Bonnie B. Armbruster y Thomas H. Anderson.
Aunque sus usos son variados, aquí lo proponemos como un procedimiento para trabajar contenidos que se
basan en el conocimiento declarativo.
Al elaborar un texto, el autor representa sus propósitos en esta estructura que contiene los distintos tópicos o
componentes básicos de un área determinada de contenido. Estos componentes no son otra cosa que las
respuestas a las interrogantes que el autor intentó responder al escribir el texto. En algunas ocasiones los mismos
autores elaboran índices de sus textos como mapas conceptuales, de tal manera que proponen un organizador
previo en forma de mapa.
De acuerdo con el contenido, los mapas se pueden clasificar en: mapas descriptivos, los cuales incluyen
definiciones, descripciones y ejemplos de los conceptos tratados; mapas de secuencia temporal, en los que se
representan procesos, procedimientos, cronologías y en general los eventos que implican el paso del tiempo o el
orden de presentación; mapas de explicación, en los que se consideran causas; efectos, conclusiones,
predicciones e hipótesis, los cuales son elementos de una teoría; y mapas de comparación y contraste, en los
cuales se incluyen similitudes y diferencias entre dos o más elementos de los contenidos que se analizan.
El procedimiento para su elaboración incluye varias etapas, en las cuales se plantea, replantea, afina y concluye
el mapa. Una primera aproximación a la elaboración de este instrumento es el análisis general de la información
en el que se identifican los conceptos o elementos básicos de los contenidos y a partir de allí se construye el
primer mapa -de carácter general y preliminar-, el cual destaca los elementos sobre los cuales se centrará el
estudio. A partir de aquí, se desglosa cada uno de los elementos generales y se establece el tipo de mapa que
será más útil para ordenar la información. El estudiante enriquece el mapa con todos los elementos que considere
pertinente, según el nivel de complejidad y de profundidad con el que pretenda abordar los contenidos. Al finalizar

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el mapa, el estudiante se dará cuenta de que en el proceso de su elaboración, ha aprendido nuevos contenidos y
ha relacionado conocimientos previos.
JERARQUIAS PROCEDURALES
Cuando los contenidos prescriptivos se centran en la solución de problemas, o bien en métodos y técnicas de
diversa índole, es común la necesidad de aprender procedimientos.
Los procedimientos generalmente van ligados a los conceptos. Se aprende el significado del fractal y después se
aprende cómo obtenerlos; se domina el concepto de actitud y después la manera en cómo se mide. No es que
sea primero el dominio del concepto y posteriormente se dominen los procedimientos que se derivan de él,
aunque no es raro encontrar esa secuencia en personas con un historial de aprendizaje de contenidos
académicos. En los niños pequeños el aprendizaje del procedimiento puede preceder al del concepto, sobre todo
cuando está ligado a procesos de desarrollo y maduración.
Sin embargo, en el aprendizaje de contenidos académicos y técnicos, los adultos generalmente se benefician del
efecto clarificador que tienen el “saber qué” y el “saber cómo” de una manera interrelacionada.
Para efectos de aprendizaje, el análisis y dominio de procedimientos se clarifica con el esquema PROCED,
elaborado por Castañeda (1995).
En términos generales, los esquemas de procedimiento contienen la siguiente configuración de variables:

Esquema de procedimientos
1. Requisitos
a. conceptuales
b. procedurales
2. Situaciones y restricciones
a. estímulos
b. contextos de aplicación
c. instrumentos y materiales
d. reglas de uso
3. Secuencia de operaciones
a. lineales
b. ramificadas o condicionales
4. Rutas alternativas
5. Rutas erradas

Requisitos
Este primer conjunto de componentes se refiere a hacer explícitos los elementos declarativos y procedurales
requeridos por el procedimiento para garantizar que estén presentes. No es otra cosa que el buscar en el
procedimiento lo que tenemos que saber y lo que tenemos que saber hacer, en el nivel de los requisitos previos
antes de iniciar el aprendizaje.
Situaciones y restricciones
Son los componentes referidos a establecer las condiciones bajo las cuales se lleva a cabo el procedimiento.
Mientras que las situaciones implican tanto a los estímulos que desencadenan la actividad como a los contextos
en que esa actividad es aplicable, las restricciones incluyen a los materiales e instrumentos más las reglas de uso
que se pongan en juego.
1. Los estímulos indican por lo pronto el inicio de la actividad. Son aquellas señales, indicios, problemas,
datos, etcétera, que detonan o desencadenan el inicio del procedimiento.
2. Contextos de aplicación. Consiste en conocer las situaciones o casos donde se puede aplicar el
procedimiento.
3. Materiales e instrumentos. Consiste en extraer información acerca de los materiales, instrumentos y equipo
que se requiere o que puede apoyar la actividad.
4. Reglas de uso. Señala las “reglas del juego” a considerar cuando se realiza el procedimiento: convenciones,
acuerdos, precauciones, ventajas y las excepciones o casos en que no se aplica el procedimiento.
Situaciones de operaciones
Consiste en desglosar la actividad en todos los componentes necesarios para su ejecución, ordenándolos
rigurosamente en un continuo. La omisión o sustitución de uno sólo de los componentes acabaría por desordenar
la actividad entera porque hay una relación de aprendizaje jerárquico implícita aquí, esto es, el aprendizaje es
serial y cada paso implica al anterior.

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Una secuencia de operaciones es un sistema de producción; una cadena de relaciones condición-acción donde a
la condición inicial sucede una acción que la restablece; la nueva condición (modificada) conduce a una nueva
acción y este proceso se continúa hasta la condición final.
1. Secuencia lineal
Se refiere a actividades cuyas relaciones de condición-acción siguen una progresión lineal: al primer
eslabón sigue el segundo, al segundo le sigue el tercero, al tercero el cuarto y así consecutivamente.
2. Secuencia ramificada o condicionada.
Se refiere a aquellos procedimientos cuya secuencia varía dependiendo de que en el enunciado de las
condiciones que se presenten haya relaciones del tipo si-entonces, de modo que el resultado de una de las
relaciones condición-acción pueda generar cambios en la secuencia principal y desprender ramificaciones
distintas.
Rutas alternativas
Se refiere a conocer otras maneras o procedimientos equivalentes con los cuales también se resuelve el problema
y se alcanza la meta.
Es importante aclarar que en el caso de las rutas alternativas, los cambios de proceder no atienden a modalidades
distintas en la situación o en la secuencia, sino a la utilización de métodos diferentes, aunque equivalentes en la
consecución de resultados.
Rutas erradas
Se pueden cometer errores en la ejecución de un procedimiento, esto es, caer en errores en relación con los
requisitos, ya porque se desconozcan, o porque se vincule el procedimiento con información inexacta, no
pertinente, etcétera; en las situaciones y restricciones puede surgir la posibilidad de equivocar el contexto de
aplicación, desconocer las reglas de uso, variar equipos, materiales, sustancias. En la secuencia de operaciones
las fallas se deben, entre otras, a las siguientes fuentes de error:
a. Error por defecto que consiste en ignorar u omitir algún paso o eslabón de condición- acción.
b. Error por exceso donde se añaden actividades innecesarias.
c. Error por sustitución que estriba en confundir el orden de los pasos o sustituirlos por otros.
El hecho de que el estudiante analice las fuentes de error y anticipe, advierta, evite y ejercite aquellas actividades
que por frecuencia presentan las mayores dificultades, ayuda notablemente a alcanzar un mayor dominio sobre el
procedimiento.
Estrategias de elaboración de la información
La elaboración en el caso de las estrategias se refiere tanto a la información adicional que incorporamos a la que
estamos aprendiendo, como a la transformación de la información en una nueva, significativa para nuestro
sistema cognitivo, es decir, una construcción del conocimiento a partir de la información aprendida.
Dentro de estas técnicas están las siguientes: interrogación elaborativa, procedimientos mnemotécnicos, toma de
notas, organizadores previos, analogías y manejo de la imagen.
Nos dedicaremos únicamente a la revisión de las dos últimas.
ANALOGÍAS
El establecer analogías es una tarea que implica el manejo de un acervo de información previa al estudio de los
contenidos de la tarea actual. La virtud de las analogías estriba en que vinculan la información nueva con los
conocimientos anteriores en medio de una estructura familiar para el nuevo concepto. La analogía de la estructura
del átomo con la estructura del sistema solar es muy común, sobre todo cuando el estudiante se encuentra en el
nivel introductorio de la física. Otra analogía importante es el considerar a la sociedad como un organismo vivo, en
el que el todo funciona por la acción coordinada de sus partes.
Sin embargo, las analogías pueden ser derivadas de la experiencia personal y tener una función de vinculación
con los conceptos que se van a aprender. Las analogías se vuelven sumamente importantes en la aplicación de
los conocimientos, sobre todo en la solución de problemas. Se puede aplicar el concepto en situaciones análogas
a las que inicialmente se presentaron al estudiarlo. Esto es común en la práctica de la medicina, en la que se
diagnostica una enfermedad a partir de los signos análogos que presentan diferentes sujetos, comparados con un
patrón previamente estudiado.
MANEJO DE LA IMAGEN
Estudiar con audiovisuales, especialmente con la televisión y el video implica algunos cambios en cuanto a su
relación con el estudio tradicional con textos impresos. Hay ciertas características como la temporalidad señalada
anteriormente que impactan la naturaleza y la profundidad del estudio.

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En primer lugar, es necesario delimitar tres momentos de estudio con este material: antes de la exposición al
audiovisual, durante la proyección y después de ella.
El primer momento se caracteriza por la recopilación de la información relacionada con el tema que se tratará.
Especialmente importante es la lectura de la sinopsis o la referencia resumida de lo que se verá en el audiovisual.
Generalmente este tipo de información está contenida en la portada del material que se estudiará.
Durante la proyección audiovisual es importante tomar notas de la narración, sobre todo del audio. La narración
audiovisual contiene suficientes recursos para poder fijar en la memoria los datos, acontecimientos o conceptos
presentados, cuando el estudiante está determinado a hacerlo. Las imágenes sirven como elementos
mnemotécnicos para fijar los elementos auditivamente percibidos. Los conceptos importantes, los datos
relevantes y los acontecimientos determinantes se pueden llegar a consolidar en la memoria si el estudiante toma
notas, identifica los conceptos clave o elabora esquemas.
En caso de poder detener la proyección para repasar o reflexionar acerca de lo que se está estudiando, es
importante hacerlo.
Después de la proyección, lo mejor es hacerse preguntas acerca de los contenidos que se presentaron en el
audiovisual, repasar las notas, esquemas, etcétera en su totalidad, y elaborar un esquema general o resumen
personal de lo estudiado. Es recomendable, si existe tal posibilidad, comentar con otros estudiantes acerca del
tema estudiado.
A modo de conclusión
Hemos hecho un recorrido acelerado alrededor del significado y la práctica del estudio independiente en relación
con los medios, aunque sólo hemos tocado sus principales aspectos sin posibilidad de profundizar en cada uno.
En estas restricciones de espacio, nos ha quedado hasta el final la argumentación de la integralidad de los
aspectos que intervienen en la práctica del Estudio Independiente para poder significar un cambio efectivo y
visible en el aprendizaje del estudiante.
Evidentemente, no es posible aprender y utilizar las estrategias de aprendizaje si no se cuenta además con un
sistema de monitoreo de las mismas estrategias para juzgar su utilidad, es decir, hay una dependencia funcional
de las estrategias de aprendizaje y las estrategias metacognitivas. De la misma manera, no podemos incluir o
sustituir estrategias de aprendizaje sin llevar a cabo una evaluación personal acerca de lo que hemos aprendido
con el auxilio de esas herramientas. Tampoco podríamos evaluar nuestro propio aprendizaje sin tener en cuenta
el objetivo de aprendizaje que nos trazamos y la tarea académica que enmarca nuestro trabajo.
Es decir, en el Estudio Independiente es necesario hablar de “programas” de inmersión personal en los que la
planeación, la motivación y la técnica se desarrollan como un todo en relación con el aprendizaje, teniendo en
mente que la finalidad última es aprender de una manera efectiva y adecuada a nuestras condiciones y
circunstancias. Toca al lector hacer su propio programa de estudio independiente, de acuerdo con sus
necesidades. Esperamos que las orientaciones que hemos elaborado hasta aquí puedan ser de utilidad en ese
esfuerzo.
Por otro lado, en una visión integral de cómo estudiar con los medios la aproximación de la educación para los
medios no puede quedar de lado. Si los medios son una herramienta para el aprendizaje, es necesario —como lo
planteamos al principio— conocerlos en sus diferentes facetas. Esto implica el estudiar sus lenguajes y la forma
en que se estructuran los diversos tipos de mensajes, dependiendo del medio que se trate. El lenguaje audiovisual
presenta diversas características que se estructuran alrededor de una sintaxis diferente a la del lenguaje escrito.
Estos lenguajes a su vez son subsumidos y enriquecidos en el lenguaje informático —en el que la interactividad
prevalece— y ofrece al estudiante un lenguaje muy versátil que se puede adaptar a las propias estructuras de
expresión personal.
En esta misma yeta de argumentación, es importante incluir el concepto de la mediación pedagógica, el cual se
refiere a “...el tratamiento de contenidos y de las formas de expresión de los diferentes temas, a fin de hacer
posible el acto educativo, dentro del horizonte de una educación concebida como participación, creatividad,
expresividad y relacionalidad” (Prieto Castillo y Gutiérrez, 1993).
Este concepto es orientador en el sentido de que es posible aprender de contenidos y mensajes que no fueron
concebidos para educar, cuando a su alrededor podemos construir un sentido educativo dentro de una pedagogía
de los medios. La participación y expresividad que sugieren estos autores es adjudicable al estudiante cuando se
apropia de los medios de tal manera que es capaz de utilizar los mensajes de los mismos para sintetizar y
expresar los conocimientos adquiridos en su estudio. En la mediación pedagógica son importantes no solamente
los medios, sino de manera muy especial el maestro o tutor.
En síntesis, los medios —sus lenguajes, sus particularidades expresivas, y las diferentes formas de vehicular
mensajes— son herramientas que sólo se puede dominar desde una perspectiva integral de educación para los
medios y una orientación que se desarrolla a partir de la mediación pedagógica. En este sentido, el Estudio
Independiente puede ser enriquecido por el propio estudiante y el tutor, para acrecentar su eficacia y en última
instancia, convertir en satisfacción personal la tarea de sentarse a estudiar.
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Ministerio de Educación y Ciencia.

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Anexo
La Relajación
Torres Ponce, Adriana; Villegas Alvarado, Ana Lucía; Fernández Marson, Luis Rodolfo: Técnicas que facilitan el
proceso de aprendizaje. Manual de hábitos y técnicas de estudio. San José, Costa Rica: UNED, 1987, pp. 237-
244.
A. Generalidades
Por relajación muscular se entiende aquel estado del organismo, en el cual los músculos que están tensos se
aflojan y se ponen flácidos.
Las ventajas de dominar alguna técnica de relajación son las siguientes:
a. produce bienestar inmediato,
b. se lleva a cabo sin despilfarro de energía,
c. genera un estado de reposo físico y mental,
d. ayuda a mejorar la concentración,
e. favorece la capacidad de memorización,
f. predispone positivamente para el estudio,
g. ayuda a descansar los nervios y los músculos.
Desde hace mucho tiempo el ser humano se ha preocupado por su bienestar físico y mental. Es así, como surgen
en la India diversas escuelas de métodos de relajación o de control mental como el Yoga y la Meditación
Trascendental.
Su influencia llegó hasta Occidente en donde distintas personas se han encargado de adecuar muchas de estas
técnicas a nuestra cultura. En el año 1938 EdmundJacobson creó su propio método de relajación, el cual
explicaremos a continuación.
B. Método de relajación de Jacobson
Este método consiste en una secuencia de ejercicios que se hacen en forma progresiva, siguiendo un orden dado:
manos, brazos, hombros, cuello, frente, etcétera.
Para la realización de este método de ejercicios de relajación, es conveniente conocer a fondo la manera de
aplicarlos, su posición óptima para relajarse y la preparación interior que debe tener la persona que los realiza.
1. FORMA DE APLICAR LOS EJERCICIOS
La aplicación correcta de este método está sujeta a la realización de los siguientes pasos:
a) Usted debe instalarse en alguna habitación de su casa, la cual debe estar libre de ruidos exteriores como
son la televisión, la radio, el timbre de la puerta, el teléfono, etcétera.
b) Durante la ejecución de los ejercicios usted debe tener la certeza de que no tiene ninguna obligación que
cumplir. Es necesario que su mente se encuentre en ese momento libre de preocupaciones.
c) Usted debe elegir la hora del día que reúna los requisitos de tranquilidad adecuados. Por ejemplo, para las
personas que trabajan y son casadas el final de la tarde cuando ya se han desconectado de sus labores de
tipo profesional o por la noche, cuando los niños ya están durmiendo.
d) Dependiendo de su situación personal, usted podrá elegir la hora y el lugar que más le convenga, siempre y
cuando reúna las condiciones anteriormente mencionadas.
e) Este tipo de ejercicios es conveniente realizarlo, en el mismo sitio y a la misma hora, pues los efectos de
generalización y habituación facilitan así el progreso de los ejercicios.
2. POSICIÓN ÓPTIMA PARA LA RELAJACIÓN
La posición del cuerpo se considera correcta cuando se puede apoyar uniformemente, ya sea que usted se
acueste sobre una base plana (una cama o en el suelo) o que se siente en un sillón, el cual le permita apoyar sus
brazos, su cabeza y sus pies.
Los brazos y las piernas deben quedar separados del cuerpo, para poder realizar los ejercicios de una forma más
cómoda; también es necesario despojarse de la vestimenta que le pueda apretar (por ejemplo, los blue jeans) o
de los objetos (anteojos, lentes de contacto, reloj, etcétera) que le puedan estorbar.
En algunos casos es necesario usar debajo de la cabeza pequeñas almohadas para una mayor comodidad.

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3. PREPARACIÓN INTERNA
Para empezar a realizar estos ejercicios es necesario que la persona tenga la preparación interior previa a los
mismos cuando se es principiante.
a. Usted debe liberarse de todo pensamiento perturbador y de toda preocupación. Entréguese totalmente al
sentimiento de tranquilidad y de bienestar físico y mental que le proporcionará este método. No piense en
nada concreto.
b. Concentre todos sus pensamientos, uno tras otro, en los músculos de su cuerpo y muévalos un poco, para
que usted tenga conciencia de su cuerpo en su totalidad. Relaje sus músculos y permanezca el tiempo que
quiera en este estado de ‘pre-relajación”.
c. Cuando deba contraer o tensionar sus músculos, el tiempo de cada contracción no debe ser mayor de 5 a
10 segundos, después suelte o relaje sus músculos.
d. Observe con detenimiento la diferencia entre tensión y relajación. Relaje despacio cada músculo y note
conscientemente las distintas sensaciones de bienestar, descanso y tranquilidad que usted. siente.
e. Existen algunas personas que padecen de mucha tensión neuromuscular, lo cual no les permite lograr un
nivel de relajación óptimo la primera vez. Si usted. es uno de ellos, repita cada ejercicio dos o tres veces,
hasta que la sensación de relajación se produzca realmente.

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