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Aprender es solo el comienzo

Siempre había pensado que la gestión del conocimiento se centraba en un conjunto de


herramientas y metodologías que podían ser utilizadas al interior de las organizaciones
para documentar los aprendizajes de sus empleados en diferentes aspectos del negocio y
de esa forma evitar que se perdieran cuando el empleado saliera de la compañía, esta es
una aproximación a lo que muchas personas tienen en mente cuando hablamos de
gestión del conocimiento, sin embargo ahora entiendo que la gestión del conocimiento va
mas allá de todo esto, incluso más allá de organizaciones y empleados, abarca
prácticamente todo lo que las personas hacen con lo que han aprendido, así que sin que
muchos lo sepan están día a día haciendo gestión del conocimiento, yo mientras escribo
este artículo y usted mientras lo lee, estamos haciendo gestión del conocimiento.

El hablar de que “estamos haciendo gestión del conocimiento” implica acción, y este uno
de sus elementos primordiales, el conocimiento por sí solo no es útil, se necesita que
hagamos algo con él para que produzca resultados y qué mejor forma de utilizarlo que
para lograr nuestros objetivos más anhelados, no se trata simplemente de aprender, sino
de hacer algo con lo que aprendemos, de nada nos sirve estudiar mucho si no utilizamos
lo que aprendemos, hay mucha gente que sin haber accedido nunca a una universidad
hace mucho mas con lo que sabe que aquellos que pasan la vida en las aulas, una persona
que aprende un oficio por simple que sea y logra obtener de él grandes beneficios podría
decirse que es exitoso en la gestión del conocimiento, pongamos como ejemplo una
persona que aprendió a hacer pan y decide dedicarse a eso montando una pequeña
panadería, el simple hecho de conocer el oficio no le servía de nada hasta el momento en
que comenzó a hacer pan, ahora digamos que esta misma persona en su pequeña
panadería aprende más de cómo funciona el negocio y con el tiempo abre nuevas
sucursales que terminan por traerle grandes beneficios y satisfacciones, esto último nos
ilustra el elemento más importante en la gestión del conocimiento y es la generación de
valor, todo esto que podemos hacer con lo que hemos aprendido debe servirnos para
generar valor.

Cambiando del ámbito personal al organizacional, tenemos que la gestión del


conocimiento es un proceso en el que podemos diferenciar tres etapas de evolución; la
primera es aquella en donde la organización logra capturar y almacenar toda la
información que requiere, la segunda etapa es donde esta información recolectada fluye a
través de la organización y llega a las personas que la requieren, y la tercera es en la que
se logra utilizar este conocimiento para generar valor para la organización. Volviendo a mi
antigua idea de gestión del conocimiento, en la que solo veía un conjunto de herramientas
y metodologías de almacenamiento y recuperación de información, vale la pena
mencionar que estos y otros elementos si se encuentran dentro de la gestión del
conocimiento y son usados al interior de las organizaciones para impulsar estrategias que
buscan identificar, organizar y desarrollar los sistemas de capitales con los que cuenta la
organización, estos sistemas de capitales comprenden todo aquello que nos ayuda a
generar valor y pueden clasificarse según su naturaleza como capital intelectual,
relacional, de identidad, financiero, instrumental y humano siendo este último en mi
opinión el más importante de todos ya que es la gente la que finalmente gestiona todo el
resto de capitales.

Para entender un poco más el tema de los capitales veamos con un ejemplo sencillo como
estos pueden ayudar a una organización y como se relacionan entre sí, retomando
nuestro ejemplo del panadero, éste utilizó su capital intelectual – él sabía cómo se hacían
los panes – para comenzar su negocio, pero adicionalmente necesitaba otras cosas,
supongamos que no tenía acceso a crédito por lo que tuvo que recurrir a familiares y
amigos que le prestaran el dinero para comenzar su negocio, si él no hubiera tenido
buenas relaciones con ellos probablemente no lo habría conseguido, así que fue gracias a
su capital relacional que obtuvo el capital financiero para comenzar, ahora bien para
poder hacer panes es indispensable contar con un horno, igual que en muchas empresas
requieren maquinaría, sistemas de computo y otro sinnúmero de elementos que
constituyen el capital instrumental que permite desarrollar el trabajo, cuando creció su
negocio necesitó de empleados que supieran también hacer pan, estas competencias
necesarias para poder desarrollar sus funciones constituyen el fundamento del capital
humano, adicionalmente podemos suponer que una de las variedades de pan que
horneaba en su panadería tiene un sabor único que lo diferencia de otros por lo que
muchos clientes prefieren ir allá, esta forma de diferenciarse constituye parte de su
capital de identidad y le permite obtener ventajas competitivas que otros difícilmente
pueden igualar.

Mas que ahondar en las metodologías, herramientas y conceptos que rodean la gestión
del conocimiento mi objetivo era ilustrar de forma simple que no se trata de un marco de
trabajo que requiera de muchos recursos y tecnología, y que sea exclusivo de grandes
compañías sino que es algo que todos podemos aplicar en nuestra vida diaria; tanto para
individuos como para organizaciones es importante gestionar el conocimiento para
obtener un mayor valor de las actividades que realizan, cualquiera que sean los objetivos,
la gestión del conocimiento los va a ayudar a cumplirlos utilizando menor cantidad de
energía, menos tiempo y obteniendo mejores resultados.

Juan Camilo González