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UNIVERSIDAD DE CHILE LICEO EXPERIMENTAL MANUEL DE SALAS DIFERENCIADO PSICOLOGÍA, III MEDIO EL MOVIMIENTO DE ANTIPSIQUIATRIA

UNIVERSIDAD DE CHILE LICEO EXPERIMENTAL MANUEL DE SALAS DIFERENCIADO PSICOLOGÍA, III MEDIO

UNIVERSIDAD DE CHILE LICEO EXPERIMENTAL MANUEL DE SALAS DIFERENCIADO PSICOLOGÍA, III MEDIO EL MOVIMIENTO DE ANTIPSIQUIATRIA

EL MOVIMIENTO DE ANTIPSIQUIATRIA Y EL CONCEPTO DE ENFERMEDAD MENTAL 1

«Llevo toda una vida combatiendo contra el sentimiento de culpabilidad. Debe convencerse a las gentes para que

acepten su propia locura sin temor. Hay que recuperar a la

locura como una propiedad social común

Sobre todo

... mandando al carajo a los expertos, cortando la cabeza a los psiquiatras». David Cooper 2

I. El concepto de enfermedad mental.

En 1961 el médico psiquiatra Thomas Szasz publicó El mito de la enfermedad mental, un libro con el cual logró promover un importante debate sobre los denominados trastornos del comportamiento. Éste se caracteriza por defender una hipótesis muy sencilla pero a la vez muy sustancial: la mente no se puede enfermar. 3

La idea de Szasz se sostiene en el argumento de que la mente no es un órgano anatómico como el corazón o el hígado, por lo tanto no puede haber ―literalmente hablando― enfermedad mental. Cuando hablamos de enfermedad mental estamos hablando en sentido figurado, como cuando alguien declara que la “economía del país está enferma”.

Los diagnósticos psiquiátricos son etiquetas estigmatizadoras aplicadas a personas cuyas conductas molestan u ofenden a la sociedad. Si no hay enfermedad mental, tampoco puede haber hospitalización o tratamiento para ella. Dicho argumento se puede resumir de la siguiente manera: en la mayoría de las así llamadas enfermedades mentales, no hay un correlato orgánico, una lesión neurológica, un trastorno químico, no hay un gen de la locura; el modelo médico no es aplicable a las alteraciones del comportamiento.

Tal como lo señala Carlos Pérez Soto, el modelo médico (que surge de las enfermedades bacterianas) caracteriza una enfermedad, como tal, sólo cuando es capaz de observar directa e independientemente las causas, los mecanismos a través de los cuales estas causas se desarrollan y los efectos de dicha enfermedad en el cuerpo (síntomas).

Desde luego, se puede refutar con la idea de que las personas con trastornos de comportamiento, al ser internadas, pueden (y de hecho logran) sanarse. Szasz responde que si el cambio de comportamiento va en la dirección aprobada por la sociedad, es llamado cura o recuperación. Así pues, lo que la gente llama enfermedad mental como tal, no existe. Lo que hay son conductas anormales; y dado que la locura no es contagiosa, no se justifica la existencia de hospitales segregados como el psiquiátrico.

  • 1 Texto adaptado por el Departamento de Filosofía, para el diferenciado de psicología del Liceo Manuel de Salas.

  • 2 Citado por El País, 31 de agosto de 1980.

  • 3 A partir de aquí los párrafos son extraídos y modificados desde Adolfo Vásquez Rocca “Antipsiquiatría:

deconstrucción del concepto de enfermedad mental”; y desde Carlos Pérez Soto “Seminario de Anti-psiquiatría”.

UNIVERSIDAD DE CHILE LICEO EXPERIMENTAL MANUEL DE SALAS DIFERENCIADO PSICOLOGÍA, III MEDIO II. El movimiento de

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II. El movimiento de antipsiquiatría 4 .

UNIVERSIDAD DE CHILE LICEO EXPERIMENTAL MANUEL DE SALAS DIFERENCIADO PSICOLOGÍA, III MEDIO II. El movimiento de

Frente a problemas como el anterior, la antipsiquiatría fue uno de los muchos campos de renovación, crítica y lucha durante las décadas de los 60 y 70 producto de una época radical y optimista. En efecto, la revolución de las flores; la revolución cubana; los gobiernos de izquierda en América Latina y África; la liberación femenina; los movimientos por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam; los movimientos estudiantiles y campesinos, contribuyeron, todos ellos, a crear una atmosfera de cambios sociales y profundos.

En este contexto, surgió la crítica contra el encierro forzoso y las penosas condiciones de vida de las personas diagnosticadas como “locos”, desde varios focos a la vez: investigadores sociales, filósofos y psiquiatras comprometidos.

  • a. Investigaciones a las instituciones de encierro.

El sociólogo Erving Goffman estudió las condiciones de vida en manicomios en Estados Unidos y publicó sus resultados en Asylums (1961), un texto fundamental en la “teoría del etiquetamiento”, que describe la estigmatización psiquiátrica y la falta de validez del diagnóstico psiquiátrico habitual.

Ejemplo de lo anterior resultó ser el controversial experimento psicosocial de David Rosenhan (1972), quien organizó a once personas sanas para que simularan alucinaciones acústicas con el objeto de ser internados. Todos fueron efectivamente admitidos en distintos centros y diagnosticados con enfermedades psiquiátricas. Pero, al comportarse nuevamente como personas normales, los responsables médicos no sólo no detectaron a ninguno de los pseudopacientes, sino que creyeron que manifestaban síntomas de enfermedades mentales reales. Estos no les permitieron el alta sino hasta que aceptaron su diagnóstico y la medicación de antipsicóticos.

En Francia Michel Foucault, también en 1961, publicó su tesis doctoral Historia de la Locura en la época clásica, en la cual analiza la evolución histórica e institucional en la forma de clasificar y tratar la locura. De forma más o menos organizada, quienes por excelencia no encajan en los procesos de normalización y no articulan un discurso, han sido excluidos y contenidos en función de las ideas higiénicas fabricadas por el discurso de la medicina moderna: desde los viejos leprosarios o el “tratamiento moral” de Philippe Pinel, hasta los hospicios e instituciones de encierro especializadas en los trastornos mentales.

  • b. Propuestas y prácticas antipsiquiátricas.

Sin embargo, la antipsiquiatría como movimiento no surge propiamente de estas fuentes teóricas, sino de la práctica radical de psiquiatras comprometidos en Inglaterra, Italia y Estados Unidos.

Aunque el término antipsiquiatría fue creado por David Cooper en un contexto muy preciso, sirvió para designar un movimiento político de impugnación radical del saber psiquiátrico, que se desarrolló en función de objetivos políticos claros:

abolir el encierro, reivindicar la autonomía y derechos de los pacientes y reformular el saber psiquiátrico que ―junto al psicoanálisis― se habían institucionalizado como el saber regulador de la normalidad y la anormalidad.

4 Texto extraído y adaptado desde Carlos Pérez Soto “Para una nueva antipsiquiatría”.

UNIVERSIDAD DE CHILE LICEO EXPERIMENTAL MANUEL DE SALAS DIFERENCIADO PSICOLOGÍA, III MEDIO La antipsiquiatría ha tratado

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UNIVERSIDAD DE CHILE LICEO EXPERIMENTAL MANUEL DE SALAS DIFERENCIADO PSICOLOGÍA, III MEDIO La antipsiquiatría ha tratado

La antipsiquiatría ha tratado de reformar el asilo y transformar las relaciones entre el personal y los internados en el sentido de una gran apertura al mundo de “la locura”, eliminando la noción misma de enfermedad mental. En Inglaterra, los psiquiatras David Cooper y Ronald Laing llevaron a la práctica los cuestionamientos a las instituciones hospitalarias en varias comunidades terapéuticas que promovían la autonomía de los pacientes y su control sobre el proceso de terapia.

Cooper, de orientación marxista, en una de sus investigaciones más celebres señala: “he intentado examinar cuidadosamente a la persona que ha sido rotulada de esquizofrénica, considerándola en su contexto humano real, e indagar asimismo cómo llega a asignársele ese rótulo, quién realiza la asignación, y qué significa ésta para el rotulador y para el rotulado” 5 .

Por su parte, Ronald D. Laing fundó la casa de sanación

Kingsley Hall, que

tiene por función permitir que las personas con esquizofrenia puedan vivir con su sintomatología, sin la intervención de tratamientos ajenos a su voluntad, y en una

comunidad donde se le reconocen tanto derechos como deberes.

c. La lucha legal.

En Italia, otra forma de lucha más cercana a los movimientos de masas, fue llevada a cabo por Franco Basaglia. Inspirado en la idea de que “debajo de toda enfermedad psíquica hay un conflicto social”, fundó el movimiento psiquiatría democrática, con el cual promovió la desinstitucionalización del tratamiento de las alteraciones mentales.

Tanto en Gorizia como luego en Trieste se llevaron a cabo las primeras experiencias orientadas a desmantelar la infraestructura de los manicomios para convertirlos en centros de acogida, de encuentro y creación cultural. El resultado de estas acciones, sumadas a alianzas con sectores organizados, condujo a la aprobación por el Parlamento italiano de la histórica Ley 180 que consagró por primera vez un ámbito de derechos y deberes correspondientes del Estado, para las personas que viven alteraciones del comportamiento.

Lentamente, la Ley Basaglia inició un proceso de transformación de los centros de encierro en centros de atención local (financiados estatalmente) y gestionados con participación de sus propios usuarios.

En otros contextos, una de las organizaciones que más cambios ha promovido en Estados Unidos es la Citizens Comission on Human Rights (CCHR), fundada en 1969 por Thomas Szasz. Dicha organización, desde los 70 hasta la fecha ha emprendido agresivas campañas en contra de los procedimientos psiquiátricos más violentos aún en uso, como la lobotomía y el electroshock.

Pero yendo más allá aún, la organización de orientación libertaria (en el sentido norteamericano) ha iniciado innumerables acciones judiciales contra empresas farmacéuticas y ha difundido de manera gratuita documentos explicativos y videos educacionales que han generado y siguen generando polémica en el campo de la terapia a los trastornos mentales.

Efectivamente, el paso desde el encierro hacia la medicalización farmacéutica ha complicado aún más las reivindicaciones contra-institucionales. Lo que en un comienzo pareció converger con las demandas del movimiento (“abolir el encierro”) se ha transformado en una manera simbólica y controlaria de extender las facultades del poder psiquiátrico más allá de las paredes del hospital ¿Acaso

5 Cooper (1985), p. 8

UNIVERSIDAD DE CHILE LICEO EXPERIMENTAL MANUEL DE SALAS DIFERENCIADO PSICOLOGÍA, III MEDIO Deleuze no señala quehttp://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/31/adolfovasquezrocca.pdf Consultado el 20 de septiembre de 2014. Diario El País , domingo 31 de agosto de 1980. Disponible en http://elpais.com/diario/1980/08/31/sociedad/336520801_850215.html Consultado el 20 de septiembre de 2014. 6 Citado en El País , 31 de agosto de 1980. " id="pdf-obj-3-2" src="pdf-obj-3-2.jpg">

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UNIVERSIDAD DE CHILE LICEO EXPERIMENTAL MANUEL DE SALAS DIFERENCIADO PSICOLOGÍA, III MEDIO Deleuze no señala quehttp://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/31/adolfovasquezrocca.pdf Consultado el 20 de septiembre de 2014. Diario El País , domingo 31 de agosto de 1980. Disponible en http://elpais.com/diario/1980/08/31/sociedad/336520801_850215.html Consultado el 20 de septiembre de 2014. 6 Citado en El País , 31 de agosto de 1980. " id="pdf-obj-3-6" src="pdf-obj-3-6.jpg">

Deleuze no señala que la mutación del Control permite mecanismos de sujeción que no requieren de paredes?

Los efectos extraordinarios de las drogas psicotrópicas llamadas “de primera generación”, magnificados por la masiva propaganda mercantil a través de la cual fueron impuestas, condujeron al espejismo de creer que enviar a los pacientes a sus hogares, bajo una medicamentación que podía ser fácilmente administrada por sus propias familias, era una manera práctica y relativamente barata de promover la deshospitalización.

La rápida evolución y mejoramientos de la farmacéutica pudieron dejar atrás algunos de los aspectos nocivos, pero aún queda la deuda de restaurar ―como decía Basaglia― el diálogo con el así llamado loco. Tal como lo señala “Cuando el psiquiatra da la palabra al internado, puede producirse el auténtico cambio, porque el desheredado habla y expone sus necesidades6 . Necesidades de afecto, necesidades de intelección en un medio o entorno y necesidades de reconocimiento de otro.

FUENTES Y REFERENCIAS

Cooper, David. (1985). Psiquiatría y Antipsiquiatría. Madrid: Paidos

Pérez Soto, Carlos (2012). Una nueva antipsiquiatría: crítica y conocimiento de las técnicas de control psiquiátrico. Santiago: LOM.

Pérez Soto, Carlos (2011) “Seminario paralelo de antipsiquiatría en la Universidad ARCIS”. Actas realizadas por el centro de estudios de contrapsicología. Sesiones 3, 4 y 5.

Vásquez Rocca, Adolfo (2011). “Antipsiquiatría. Deconstrucción del concepto de

enfermedad mental y crítica de la ‘razón psiquiátrica’. En Nómadas. Revista

Crítica

de

Ciencias

Sociales

y

Jurídicas,

31.

Disponible

en

Consultado el 20 de septiembre de 2014.

 

Diario

El

País,

domingo

31

de

agosto

de

1980.

Disponible

en

6 Citado en El País, 31 de agosto de 1980.