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PARTE II

CÓMO TRABAJAR
CON LOS GRUPOS
JUVENILES
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CÓMO SE DESARROLLAN
ACTIVIDADES CON LOS GRUPOS
Lo fundamental es que haya un pequeño grupo, capaz de ejercer liderazgo, funcionando como “equipo de trabajo”. Sin
importar el tipo de actividad que se vaya a realizar, siempre será necesario planificar.

Decálogo para planear actividades en los grupos juveniles


Hemos resumido aquí la propuesta de Alex Valdovinos de diez claves para planear actividades, juveniles que aparece
en la Revista Líderes ESTRATEGIAS.

1. Tener un propósito en mente


Todo lo que planeamos tiene su razón de ser. ¿Por qué? Porque los eventos o actividades que se realizan porque
sí, se llenan de superficialidad. Si se muestra el propósito especifico, los y las jóvenes aprenderán los porqués, de
cada actividad. De esta forma, evitamos malos entendidos.

2. No temer a ser creativo


No tenemos que hacer las cosas de manera diferente todo el tiempo; pero tampoco debemos temer cometer al-
guna locura una vez: mirar las cosas desde un ángulo diferente y presentarlas de manera diferente. A medida que
se planean los eventos, hay que disparar preguntas como: ¿Qué podemos hacer para que esto sea mejor?, ¿Qué
podemos hacer para que esto sea inolvidable?, ¿Qué hacer para que esto sea emocionante?

3. Viajar en primera clase


Esto significa que no es necesario hacer muchas actividades, sino unas pocas pero bien hechas. Por ejemplo, en
lugar de realizar 10 actividades flojas, desarrollar 5 contundentes. Las cosas nunca se deben hacer para tener
más actividades en el calendario. Cada actividad debe ser de alta calidad. Recordar que es mejor invertir todo el
tiempo y el esfuerzo en pocas actividades que sean relevantes para las personas participantes, que no derrochar
tiempo y esfuerzo en actividades insignificantes.

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4. Emplear el equipo humano necesario en cada evento
El trabajo grupal exige la participación activa de todos y todas. El pertenecer al grupo implica que sus miembros
se deben involucrar en todas las actividades. De esta forma crecerán juntos(as), aprenderán a trabajar en equipo
y llegarán a ser mejores ciudadanos y ciudadanas.

5. Hacer una lista y confirmarla dos veces


Debemos anotar todo lo que necesitaremos. No confiemos en las notas mentales para organizar un evento y
realizarlo. Lo más práctico y eficaz es tomar una hoja de papel y un lápiz, y escribir legiblemente; así, en caso de
que tengamos que compartir la lista con otra persona, todo será más fácil de explicar y entender. A medida que
vayamos desarrollando o realizando cada ítem, tenemos que cancelarlo, tacharlo o borrarlo de la lista. En la lista,
debemos ordenar todas las cosas que estamos planeando hacer.

6. ¡Promoción! ¡Promoción! ¡Promoción!


La actividad de mayor importancia no tiene ningún valor si la gente no se entera. Es grandioso tener actividades;
pero es aún mejor tener una actividad a la cual las y los jóvenes asistan. Podemos utilizar muchos medios para
enterar a las y los adolescentes: pancartas, teléfono, e-mail, Internet, radio, hojas informativas, el boca a boca,
centros de anuncio de las escuelas… No debemos escatimar esfuerzos. Hay que difundir la información. Si las
personas no asisten, debe ser porque no quieran, no porque no les llegó la información.

7. Mantener el entusiasmo
Los eventos o actividades se deben encarar con entusiasmo para lograr animar y entusiasmar a las y los jóvenes.
El entusiasmo es contagioso; por lo tanto, hay que compartirlo libremente con el grupo.

8. Planear cuidadosamente los momentos de reflexión


Todos los eventos pueden no ser de beneficio para el grupo, pero incluso los visitantes pensarán que hay algo
extraño si no se tienen momentos para la reflexión. A medida que planeamos, tenemos que pensar en cuál sería
el mejor momento para reflexionar. También se pueden incluir momentos de meditación personal, de conversa-
ciones con uno mismo… en fin, planear espacios para la oración.

9. Repasar las evaluaciones pasadas


Cuando las actividades se repiten, hay que pensar en cómo mejorarlas. ¿Qué funcionó y qué no? Podemos formar
un comité juvenil para la evaluación de cada actividad. Así la próxima vez, estaremos mejor preparados. Probable-
mente reduciremos el tiempo de organización a la mitad.

10. Planear pensando como joven


¿Estamos planeando actividades para beneficio de las y los adolescentes, o lo hacemos simplemente porque que-
remos quedar bien?. ¿Alguna vez conociste una o un “líder” de jóvenes que haya pasado un fabuloso momento en
la actividad que planeó, pero que el grupo no lo haya disfrutado? Eso podría ser porque el “líder” hizo lo que qui-

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so, y no lo que querían los jóvenes. Las cosas correctas para nosotros, pueden no serlas para las demás personas.
Las cosas que puedan ser divertidas para nosotros, pueden no serlas para los y las participantes en la actividad.
Debemos usar un criterio amplio mientras planificamos, pensando siempre desde nuestra perspectiva de joven.

Las actividades en el grupo juvenil son espacios diseñados para lograr un aprendizaje en donde se integran el pensar,
el sentir y el hacer (estas son las herramientas) a través de la vivencia, la reflexión y la conceptualización (productos
resultantes de las herramientas); es un espacio para la recreación, re-elaboración y reconstrucción de saberes, afectos
y conocimientos. Es necesario saber que un taller es una actividad voluntaria para ambas partes, tanto para la persona
facilitadora como para la o el participante del taller.

Aspectos que se deben tener en cuenta en las actividades grupales


Para el diseño y la ejecución de las actividades, es importante tener en cuenta la definición de los aspectos logísticos,
conceptuales y metodológicos, en relación con lo que se pretende lograr.

• Aspectos logísticos
Se refiere al tiempo, el lugar en donde se realiza la actividad, materiales a utilizar, convocatoria y responsables.
Estos elementos deben determinarse con anterioridad, con el fin de que se encuentren cubiertos mucho antes
de la realización. Entre estos aspectos se encuentran los siguientes:

- Horario: disponibilidad de los y las participantes para asistir a la actividad. Es indispensable contar con
tiempos flexibles de tal modo que se tenga un margen más amplio de tiempo para la adecuada realización
de las actividades programadas y para cumplir con los objetivos propuestos.

- El lugar debe generar tranquilidad, un espacio que sea apropiado y consecuente para la adecuada realiza-
ción de las actividades. Los sitios deben cumplir con las especificaciones propias de dichas actividades, de
manera que exista coherencia entre los contenidos que se pretenden orientar y la forma en que estos se
desarrollan. Así mismo, es aconsejable tener un sitio alternativo por si se presenta algún inconveniente.

- Los materiales son determinantes en el momento de estructurar una sesión del taller. Son herramientas que
acompañan y determinan el desarrollo de las actividades que se realizan para el cumplimiento del objetivo
propuesto. Los materiales son completamente útiles como elementos de recolección de información.

• Aspectos conceptuales
El dominio conceptual del tema es indispensable para el buen manejo de la actividad, y por ende, para el
desarrollo de la misma; se debe saber de qué se va a hablar, la preparación previa permite que el facilitador se
cree una imagen mental de la actividad y su desarrollo, para prever posibles situaciones variables y el manejo

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que se le dará a cada una de ellas. Es fundamental establecer una temática determinada, ello permite pensar
de manera global. Así mismo se deben preparar los temas que se van a orientar, articularlos y delimitarlos,
definiendo los temas que se orientarán y los que no se orientarán de manera que se obtenga una dimensión
de integralidad.

• Aspectos metodológicos
Responde al cómo, a la forma y al orden en que se van a desarrollar los diferentes puntos de la actividad; las
estrategias diseñadas deben ser acordes con los objetivos propuestos. La metodología que se utilice debe
responder a un criterio teórico de aprendizaje estructurado; es decir, el empoderamiento de los contenidos
a través de una participación activa en la construcción del conocimiento. El y la participante y la persona
facilitadora son sujetos activos del aprendizaje. También se deben tener en cuenta las variables personales y
contextuales (tiempo, espacio, comunicación, relación, etc.). Se debe pensar en el tipo de público al que va
dirigida la sesión y sus características específicas, tanto personales como de grupo, y sus comportamientos
durante los diferentes momentos del proceso.

Partes de la actividad de grupo


Básicamente se estructura en tres partes:

• Inicio. Es la presentación del tema y de los y las participantes. Ésta puede ser formal o informal dependiendo
del espacio en donde se desarrolla la actividad y de los estados anímicos de los y las participantes. En esta
etapa se generan algunos acuerdos con respecto al margen de espera de las personas para iniciar el taller,
establecimiento de intereses y expectativas sobre el taller. También en esta etapa se desarrollan los primeros
elementos de creación de vínculos entre participantes, y entre participantes y facilitador. En esta etapa es in-
dispensable conocer qué saben los participantes del tema a tratar. Con ello se logra un acercamiento al saber
social de la comunidad y se tienen elementos que permitirán generar una dinámica dentro del desarrollo de
la actividad.

• Clímax. Todas las actividades giran al rededor del tema central. Allí se concentran las reflexiones y la creativi-
dad de los participantes, de darle sentido a la vivencia sobre la problemática tratada.

• Finalización. Es el momento de evaluar el proceso y el producto de la actividad. Se realizan propuestas y se


fijan metas individuales y colectivas. Se debe tener en cuenta que el papel del facilitador brinda elementos de
comunicación dentro del grupo: resumiendo, retomando, dando la palabra, pidiendo ejemplos, preguntando
el porqué de las respuestas dadas por los y las participantes ante una pregunta determinada, no imponiendo
criterios.

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Preparación de la actividad grupal
Es necesario tener en cuenta ciertos elementos que, seguramente, orientarán el desarrollo y los resultados que surjan
de la actividad:

¿Qué va a decir?
Es necesario tener claro qué es lo que se le quiere decir al grupo. De esa manera, la estrategia de convocatoria y divul-
gación puede ser mas efectiva en la medida en que las personas van a saber de qué se trata exactamente. Debe prepa-
rar muy bien la información y al mismo tiempo debe considerar las posibles preguntas que surjan ante su presentación
de manera que esté preparado ante cualquier cosa.

¿Para quiénes?
Conocer lo más posible a los y las participantes. Esto permite saber qué tipo de lenguaje utilizar. Muchas veces las
gráficas y las imágenes son excelentes aliadas en el momento de la ejecución de la actividad. También es sumamente
importante relacionar la realidad de las personas con la problemática tratada, por medio de ejemplos o situaciones que
generen contexto. Así el taller estará mucho más aterrizado y obtendrá mejores resultados dentro de la comunidad.

¿En dónde?
El desarrollo y el éxito dependen muchísimo del espacio en donde se ejecute el taller. Un espacio
abierto puede ser adecuado para dinámicas en las que prime el movimiento. Un espacio cerrado
puede ayudar a mantener la atención de las personas. Para ambos casos es importante que sea
un lugar tranquilo, donde no existan muchos estímulos distractores que interrumpan la actividad.
Así mismo, es importante conocer el factor climático del espacio en donde se desarrollará el
taller o actividad.

¿A qué hora?
Sobre este aspecto, el tiempo destinado para desarrollar la actividad debe surgir de acuer-
do con las ocupaciones de las personas participantes y las facilidades para transportarse al
lugar del taller. Por muchas circunstancias, no todos llegarán a tiempo al taller; por tanto, es
necesario que las personas que llegan a tiempo y el facilitador lleguen a un acuerdo para deter-
minar una hora límite para el inicio de la actividad. El equipo facilitador, como guía del proceso,
nunca debe llegar tarde. Con ello se pierde credibilidad.

¿Cómo se hace?
Empezamos por conocer el tema que se va a orientar. Esto requiere de un tiempo determinado,
el cual lo estipula el facilitador, teniendo en cuenta la habilidad y el dominio que tiene del mismo.

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No sólo es importante conocer sobre el contenido del tema a desarrollar, sino elaborar una metodología que le brinde
elementos para dinamizar el taller y que además complementen el aprendizaje obtenido.

El equipo de facilitadores
Es fundamental contar con el apoyo de otros facilitadores. Con seguridad, surgirán elementos de retroalimentación y
complementariedad que alimentarán el contenido.

Objetivos: ¿Para qué?


Los objetivos deben ser útiles, valiosos, observables y realistas. Bajo esta mirada, los objetivos planteados podrán
cumplirse en el transcurso de la actividad y los resultados serán mucho más efectivos. El para qué invita a pensar en lo
que se quiere: un diagnóstico, una capacitación (conocimientos, destrezas o habilidades), un análisis o una producción
de resultados. Estos objetivos deben ser validados por el grupo, para que todos vayan hacia el mismo lado y puedan
llegar a la meta deseada.

Contenidos: ¿Qué?
Los contenidos responden a las exigencias de los objetivos y deben responder a las necesidades existentes. Lógicamen-
te los temas deben ser interesantes y organizados en temas y subtemas. Así mismo, debemos ampliarlos o reducirlos de
acuerdo al desarrollo del taller, y a los conocimientos que tienen los y las participantes sobre la temática.

Estrategias: ¿Cómo?
Definitivamente, las estrategias aseguran el éxito y la efectividad de la actividad. Deben responder a todos los estilos
de aprendizaje (iconográfico, deductivo, inductivo, experimental). Para ello, existen muchos métodos que posibilitan
estos espacios, como la conferencia, la discusión grupal, el aprender haciendo, las dramatizaciones, el descubrimiento,
los juegos de rol, entre otros. Estas estrategias, acompañadas de un buen contenido, conforman una excelente meto-
dología para el desarrollo de las actividades educativas. La creatividad es parte fundamental de una estrategia. Ella nos
permite recoger ciertos elementos que nos ayudarán a determinar algunas actitudes, aptitudes y habilidades de las
personas participantes. La creatividad se malentiende cuando no tiene un objetivo concreto.

Medios: ¿Con qué?


Los medios soportan la metodología que se empleará en el desarrollo del taller y equilibran necesidad y presupuesto.
Muchas veces los medios no se tienen en cuenta al desarrollar los temas de la actividad y las ideas se quedan en el
papel.

Planificación
Organizar todo en una agenda, eso es planificar. Tener en cuenta los imprevistos y los eventos circunstanciales que
pueden surgir en cualquier momento, inclusive, mucho antes de iniciar la actividad.

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Preparación previa
Se debe tener en cuenta el número de participantes, la distribución de tiempos, los medios físicos, la logística, entre
otros. Mucha atención a los detalles. Así mismo, debe hacerse un programa completo en donde se determine:

• La distribución del taller. ¿Cómo organizar el tiempo de tal manera que estén equilibrados los tiempos de
trabajo, de descanso y de alimentación?
• La selección de actividades. ¿Qué actividades concretas va a desarrollar el grupo, de tal manera que los
objetivos generales sean cubiertos?
• El objetivo por actividad. ¿Apunta cada actividad a cumplir una parte de los objetivos generales? ¿Es com-
prensible para cada grupo el sentido de cada actividad?
• La metodología. ¿De qué manera va a trabajarse cada actividad?
• Los materiales. ¿Qué cosas se requieren para el adecuado funcionamiento de cada actividad?
• Los responsables. ¿Quién de los facilitadores debe coordinar cada actividad?

Técnicas para la persona facilitadora


Son importantes tres elementos: comunicación, liderazgo y retroalimentación.
- La comunicación se convierte en el arma más poderosa del facilitador, pues de ella depende la credibilidad
o no de lo que se está orientando. El facilitador usa la comunicación verbal y la no verbal como elemento
de apoyo. Las ayudas audiovisuales y la interacción con el público son indispensables en el desarrollo de una
buena comunicación.

- El liderazgo recoge elementos como la empatía, la participación, las normas, la creatividad, el trabajo en equi-
po, la escucha activa, entre otros.

- La retroalimentación es un elemento importante que permite volver a la información entregada y genera


aportes que alimentan dicha información. También está dentro de las técnicas del facilitador, asegurar que
todo esté listo, y resolver las situaciones difíciles tanto grupales como individuales.

Evaluación
La evaluación debe ser evidenciada al inicio, durante el proceso y en los resultados obtenidos de la actividad. En
ese orden de ideas, se brindan elementos que permiten detectar fallas en alguna parte de la actividad y corregirlas
rápidamente, durante la actividad o posteriormente. Es en el espacio de evaluación donde los facilitadores crearán el
ambiente necesario para que las personas participantes puedan, de manera abierta, manifestar su sentir frente a cada
uno de los aspectos de la actividad (logístico, metodológico, etc.). La evaluación puede ir referida a cómo se sintieron
y cómo podrían aplicar lo desarrollado dentro de la actividad a su vida diaria. Las siguientes recomendaciones pueden
ser de gran ayuda:

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• La primera evaluación debe realizarse cuando se confronta la agenda sugerida con las expectativas de los partici-
pantes. Allí se realizan los ajustes necesarios.
• Para las demás evaluaciones, el diseño de la agenda debe dejar tiempos programados y espacio para la reflexión,
no sólo del tema, sino de la dinámica que se está generando dentro del grupo para que permita generar aportes
a la evaluación.
• Debe existir un espacio para sugerencias donde los y las participantes expresen sus opiniones.
• Las evaluaciones pueden ser anónimos, individuales o colectivas, dependiendo de la disponibilidad de tiempo o
de las dinámicas propias del grupo.

Tipos de actividades de los grupos juveniles


Se plantean cinco tipos de actividades. Sin embargo, no son camisa de fuerza, pueden existir variaciones entre ellas,
inclusive, pueden unirse entre sí:

• Sensibilización
Familiarizar al grupo para una problemática dada a través de actividades; las personas participantes deben
sentirse actores del mismo. El facilitador debe estar muy atento a los sentimientos e ideas que salgan frente a
la problemática, para luego, orientarlas a su objetivo previo. La interacción con el público debe ser constante.
• Información
Es transmitir una información. Se presenta como una charla y se recomienda que sea expuesta de manera
muy breve y puntual. Para este tipo de actividades, las gráficas y las imágenes agilizan el desarrollo de la ac-
tividad.
• Capacitación
Se busca formar en una técnica, un quehacer, etc., usando la metodología de taller que abre un espacio a
actividades orientadas al desarrollo de habilidades. Para lograr el desarrollo de habilidades, existe una par-
ticipación activa de los y las participantes en el taller. Es adecuado realizar actividades que inviten al trabajo
en equipo (parejas, grupos, etc.). Eso genera vínculos entre los y las participantes y promueve la construcción
colectiva.
• Reflexión
Se busca que a través de dinámicas y actividades reflexivas, se logre un cambio de actitud, creencias o formas
de ver la vida. No se da ninguna información explícita. Es importante que el tema de este tipo de actividades
esté relacionado con las necesidades de la gente.

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• Investigación
Es un espacio útil para la recolección de información, a propósito de un tema de interés particular, de manera
que se puedan hacer apreciaciones que permitan determinar características específicas de la población con la
que se está involucrando.

Manejo de grupos
La diversidad de participantes en una actividad hace que se tengan en cuenta ciertas formas de proceder: primero, el
tipo de actividad que se está orientando y, segundo, las diferencias individuales, con el fin de
que se puedan cumplir los objetivos que se quieren y los acuerdos que se han construido.

Nunca se parte de cero, todas las personas tienen sus propias ideas, esperanzas, experien-
cias, imágenes, prejuicios y conocimientos relacionados con los diversos temas. Todo ser
humano tiene creencias y prejuicios sobre lo que se debe hacer y cómo se debe hacer.
Cada quien conoce su situación y sus necesidades. Éste debe considerarse como el mejor
punto de partida para recrear un espacio de aprendizaje y crear la posibilidad de cambio.
Por esta razón, en un taller es importante promover la expresión, que se valoren por igual
las interpretaciones realizadas desde las experiencias de vida, experiencias institucionales y
desde los diferentes niveles educativos de los participantes, pero no debe convertirse en una
competencia académica.

Para ello, el equipo facilitador debe tener en cuenta dos aspectos: La habilidad de exposición
y las dificultades y soluciones que se puedan presentar.

Habilidades de exposición
Para lograr una mejor comunicación con el grupo es importante respetar los manejos si-
guientes:

• Manejo espacial, temporal y corporal


Lugar donde se realizará la actividad. Si es al aire libre, tener en cuenta los elementos distractores, si es
cerrado, tener en cuenta un punto medio entre el movimiento y la quietud. En el manejo corporal se debe
mostrar una disposición ágil, tranquila, espontánea, dinámica e interesada respecto de lo que se está ha-
ciendo. Hay que ser consecuente con lo que se está transmitiendo.

• Comunicación verbal y no verbal


Es un proceso de intercambio de información que se da en un tipo de interacción entre dos o más partes.
El éxito del proceso de comunicación depende de la claridad del mensaje que se pretende transmitir, de la

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forma en que se hace y del auditorio al que va dirigido. Respecto del lenguaje no verbal, se debe tener en
cuenta el contacto visual, el tono de voz y el manejo de las manos.

• Trabajo en equipo
Es una herramienta fundamental que conduce hacia el éxito de una tarea. Es importante aprender a inte-
ractuar con otras personas con el fin de enriquecer la actividad que se va a desarrollar. El trabajo en equipo
es un proceso de aprendizaje que permite ver las cosas desde diferentes puntos de vista, y por tanto, no se
sesga la información. Además, integra diferentes estilos de formas de trabajar.

• Manejo y dominio de los contenidos


Es necesario conocer, investigar y tener un dominio apropiado del tema que se transmitirá.

• Manejo de técnicas o dinámicas


Permiten transmitir contenidos, relajar ambientes y personas, activar el nivel de atención de las personas
participantes. Por lo tanto, es una herramienta valiosa para el manejo de grupos. No se deben hacer diná-
micas sin justificación.

Dificultades y soluciones
Siempre se presentan dificultades durante el desarrollo de las actividades. Por eso le proponemos algunas for-
mas de manejar inconvenientes:

• Destinar un momento de atención especial a la persona o a la situación que presente dificultad.

• Recordar a la persona o al grupo las normas o acuerdos concernientes a la situación que se presenta.

• Devolver el control del grupo, ya sea mediante la recuperación del punto que se estaba trabajando, o bien,
formulando una nueva pregunta al grupo en general o pidiendo la intervención del grupo con relación al
problema.

La tabla de la página siguiente ilustra algunos de los problemas más frecuentes y las respuestas posibles de las y los
facilitadores.

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Problemas frecuentes Respuestas de las y los facilitadores

Se espera un poco. Si persiste la falta de participación, se hace un resumen de


El grupo guarda silencio y no lo discutido hasta el momento y se propone una nueva pregunta. Se recupe-
participa. ran e integran los comentarios anteriores abriendo de nuevo la discusión. Se
hace un cierre y se propone otro tema.

Se le pide que concrete la razón de su desacuerdo con el grupo. Se pide al


Alguien se opone de manera radical
grupo que se pronuncie sobre el punto en cuestión. Se clarifican o se refor-
al objetivo de la actividad.
mulan los objetivos, según el caso, y se continúa con el taller.

Se interrumpe a esa persona y se valoran sus aportes. Se recuerda la impor-


Alguien interrumpe, se toma la
tancia de que la participación de todos se haga de manera corta y precisa. Se
palabra en forma prolongada.
abre la discusión con el grupo, mediante una síntesis o una nueva pregunta.

Se replantea la pregunta o el tema que se estaba tratando. Se pregunta al


Un(a) participante hace una
grupo o a alguien en particular si está claro el punto y se pide que alguien lo
intervención confusa o da rodeos.
resuma.

Se resume el estado de la discusión y las dos posiciones. Se promueve la in-


Se producen enfrentamientos fuertes tervención de un tercero del grupo al debate. Se ofrece al grupo una tercera
entre dos personas o dos posiciones. interpretación posible. Se resume la discusión y se deja pendiente para su
posterior debate.

Se recuerda y se retoma la pregunta inicial. Se hace patente el tema del cual


Una persona o el grupo se sale del
se está hablando en ese momento y se decide si es un tema ya debatido, si es
tema objeto de discusión.
irrelevante o si debe tratarse posteriormente.

Uno o varios de los participantes no Se replantea el problema de forma clara y se pide la opinión del resto del gru-
creen que haya problema o motivo po. Se ofrecen explicaciones alternativas. Si todo el grupo está de acuerdo,
de discusión. se pasa a otro tema.

Se desconoce alguna idea importan- Se recupera la idea y se liga con el tema actual de la discusión. Se resalta la
te o algunas personas. participación de esas personas. Se les invita a participar.

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El rol del equipo facilitador
El equipo es un agente dinamizador del proceso de construcción de capacidades. Su papel consiste en guiar el proceso
ofreciendo sólo la información necesaria para que los participantes puedan procesarla de acuerdo con sus experiencias
y puntos de vista. Por lo tanto, es importante que se reserve sus opiniones durante las discusiones. Debe guiar al gru-
po para asegurarse de que en cada etapa del evento, las personas participantes obtengan un producto aplicable a su
realidad, el cual estarán en capacidad de utilizar sin dificultades.

El proceso de aprendizaje en la construcción de capacidades está orientado a generar conocimiento de manera continua.
Por ende, los productos obtenidos en las actividades podrán ser enriquecidos en la práctica. Este proceso de aprendizaje
se produce en dos direcciones, ya que el equipo facilitador también aprende de su grupo de participantes.

El facilitador también se convierte en un agente multiplicador. Su efectividad en la aplicación de los principios de


auto-aprendizaje servirá para replicar el proceso. El facilitador debe considerar la cultura y el contexto del lugar. Es
importante asumir los valores culturales como propios, a fin de crear puntos de realidad comunes que permitan una
comunicación fluida. El facilitador también debe:

• Facilitar procesos individuales. Debe lograrse en cada actividad la apropiación de los contenidos por parte
de cada participante; es decir, que asuma, tanto para su vida cotidiana personal como para su trabajo, las
implicaciones de lo que está realizando. Para ello se pueden tener en cuenta los puntos siguientes:

• Estar atento a las señales no verbales de los participantes.

• Monitorear el trabajo de los sub-grupos.

• Dejar tiempo para la reflexión personal.

• Facilitar la expresión de los elementos afectivos que vayan surgiendo durante el taller.

• Orientar las discusiones, formulando preguntas que sirvan de guía, recogiendo e integrando los apor-
tes y sintetizando.

• Proponer reglas de juego para la participación efectiva e informada.

• Facilitar la evaluación. Es una actividad que permite la reflexión continua, el ajuste a las expectativas y di-
námica del grupo, así como el acomodo a las posibilidades de aplicación concreta. El facilitador NO debe caer
en las siguientes actitudes:

• Introducir sus propias opiniones en las discusiones.

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• Posicionarse a favor o en contra de las y los participantes.

• Entrar en competencia con los compañeros de equipo.

• Pretender agotar todas las discusiones o conflictos en una sola actividad.

• Sentirse responsable por los contenidos de las discusiones.

Y lo que debe hacer es:

• Dejar hablar, no se puede escuchar si está hablando.

• Hacer sentir tranquila a la persona que habla. Crear un ambiente de confianza y libertad.

• Evitar distracciones, demostrar que se quiere escuchar, que está atento e interesado.

• Entender, tratar de ponerse en los zapatos del otro.

• Ser paciente, no interrumpir.

• En caso de que se enoje, controlarse. Una persona enojada no entiende lo que la otra persona le
quiere decir. Además, “el que se enoja pierde”.

• No alegar ni criticar.

• Preguntar.

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ACTIVIDAD
1. De manera individual leer detenidamente el capítulo: “Cómo se desarrollan las actividades con los grupos”.

2. Aplique los conocimientos y técnicas que aporta el capítulo, planifique una actividad cuyo tema puede ser
libre. Para facilitar el trabajo, se puede tomar como base la siguiente plantilla:

ASPECTOS GENERALES

Tema general:

Objetivo general:

Participantes:

Lugar y fecha:

Hora:

Equipo facilitador:

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Medios
Objetivos Contenidos Actividades Técnicas Tiempo Responsable
Recursos

3. Cada grupo desarrolla su actividad en plenaria. Una vez finalizada, los observadores realizan una breve evaluación
teniendo en cuenta si:
- Se lograron los objetivos
- Se desarrollaron todos los contenidos de manera fluida
- Las actividades realizadas fueron divertidas, interesantes y acordes con objetivos y contenidos
- El equipo facilitador mostró dominio del tema, fue ameno y mantuvo el control del grupo
- Los materiales utilizados fueron los pertinentes y necesarios para la realización de las actividades
- Se respetaron los tiempos establecidos

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RESOLUCIÓN CREATIVA Y PACÍFICA
DE CONFLICTOS
En los grupos, tarde o temprano se presentan conflictos. Por eso es importante que el grupo tenga espacios para el
desarrollo de habilidades para solucionar de forma pacífica los conflictos a los que debe enfrentar como grupo, y en la
vida en general de cada participante.

El conflicto es una parte inevitable en el interactuar de las personas. La vida sin conflictos prácticamente no existe,
es una ilusión. El conflicto bien manejado, permite el crecimiento personal y social, es parte de nuestra cotidianeidad,
producto de la diversidad entre las personas, de la diferencia de intereses, de percepciones, de objetivos y de valores
en las relaciones. Es una posibilidad de aceptar el pluralismo y de apreciar la realidad desde otros puntos de vista.

La juventud es una etapa de la vida en la que se enfrentan conflictos de diferente índole. La respuesta de las y los
jóvenes a la vida ocasiona, muchas veces, reacción en las personas que conviven con ellos y ellas originando conflictos
importantes que limitan la convivencia.

Es una etapa en que se buscan los retos y los riesgos, es el momento en que las personas se abren a la vida, por decirlo
así y la sociedad se encarga de ofrecer gran variedad de opciones, positivas y negativas, por las que hay que decidir,
aunque se esté en contra de “todos”. De ahí que el tema de resolución de conflictos puede ser aplicable a muchas
circunstancias.

El conflicto está muy relacionado con la convivencia. La convivencia debe ser sana y agradable, para lo que se requiere
un esfuerzo especial, así como del reconocimiento de los demás y de la práctica de los valores que deben regir esa
convivencia.

La convivencia es la base o fundamento de toda sociedad en general y de un grupo de jóvenes en particular, y supone
la voluntad expresa y decidida de unos individuos de vivir con otros y no contra ellos ni a pesar de ellos.

La vida en familia es el primer espacio de enseñanza para la convivencia, es ahí donde se inicia la práctica de valores
como el respeto, la tolerancia, el diálogo y donde se ofrecen las primeras herramientas con las que las personas deben
transitar por la vida y enfrentarse y resolver conflictos cotidianamente. De esta manera, son los padres de familia los

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primeros obligados a ofrecer opciones sanas y pacíficas a los adolescentes en el enfrentamiento de los conflictos que
se presentan en la vida.

¿Qué se entiende por conflicto?


El conflicto puede conceptualizarse como “una incompatibilidad entre conductas, percepciones, intereses, objetivos y
efectos que se dan entre personas individual o grupalmente. Es una situación confusa, enredada o intrigante provocada
por diferencias fundamentales que separan a las personas”.

De manera popular, el conflicto se denomina también como enredo, pleito, problema, dificultad, embrollo.

Tipos de conflicto
En esta oportunidad interesa reconocer dos tipos básicos, el intrapersonal y el interpersonal, caracterizados de la si-
guiente manera:

• El conflicto intrapersonal se refiere a los conflictos que una persona puede tener consigo misma. Esto produce
intranquilidad y falta de paz interior.

• El conflicto interior es una experiencia cotidiana en la juventud, aceptarse a sí mismo o así misma, así como los
cambios físicos y emocionales que ocurren en esta etapa de la vida, producen una gran dificultad para convivir con
uno mismo(a).

• El conflicto interpersonal entendido como una confrontación entre partes, que


puede ser entre individuos o entre grupos o entre grupos e individuos, dentro de
una institución u organización o entre dos organizaciones. Esa confrontación entre
las partes puede ser directa y franca o compuesta de hostilidades encubiertas y
persecución que genera un clima de desconfianza.

Una experiencia importante y cotidiana para un joven o una joven es la de enfrentar si-
tuaciones de conflicto con sus padres, sus hermanos, sus amigos, sus profesores y algu-
nas veces con otras personas “de la calle”, en algunos espacios en que se desenvuelven
y no resultan bien aceptados, por su presentación personal, por su comportamiento o,
simplemente, por ser jóvenes.

Es importante reflexionar que probablemente los y las jóvenes son las personas que
más conflictos pueden tener sólo por ser jóvenes. Este asunto es necesario trabajarlo
con ellos y ellas y darles herramientas para que lo puedan sobrellevar con una actitud
positiva.

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La juventud es un momento de la vida en el que la socialización cobra un lugar preponderante, hay una importante
tendencia de las y los jóvenes en este momento a formar grupos, “pandillas”, con el propósito de tener un lugar en la
sociedad que les permita expresarse libremente y asumir algunas características comunes que los identifiquen y les den
cohesión y seguridad.

Algunos de estos grupos o “pandillas” se enfrentan entre sí, algunas veces sin mucha trascendencia, pero en otros
momentos estos enfrentamientos cobran dimensiones graves, que hasta ponen en peligro la seguridad personal de sus
integrantes y de otras personas que conviven, de alguna manera, cerca de estos grupos.

Esta es una situación que deben aprender a manejar y el grupo es un espacio ideal.

Proceso del conflicto


El conflicto es un proceso social que nace, crece y se desarrolla, a veces desaparece o se transforma o permanece
estacionario. Se construye entre dos o más partes (personas o grupos) mediante el predominio del antagonismo por
diferencias o incompatibilidades esenciales de intereses, necesidades, deseos, creencias u opiniones.

Se inicia cuando una de las partes, de manera intencional o no, invade o afecta, negativamente, algún aspecto psicoló-
gico, físico o territorial de la otra parte, provocando un daño que puede ser real o percibido por la parte afectada.

La conducta y los efectos de ésta, son componentes básicos del conflicto, provocadas por la respuesta que se da ante
éste y dentro de lo cual existe una gran variedad de estilos personales.

La mala comunicación, los estereotipos, la desinformación y la percepción equivocada


del propósito o proceso, son detonantes importantes del conflicto.

La primera manifestación del conflicto es la confrontación, ocasionada porque apare-


cen necesidades o valores incompatibles, debido a que una parte toma una posición
que se opone a la de otra, afectándola directamente.

Ante la presencia de un conflicto, surge la necesidad de enfrentarlo. La mejor manera


es buscando opciones pacíficas y conciliadoras; la peor es cuando se recurre a la violen-
cia, con la cual se reduce la capacidad de negociar. La primera nos aporta crecimiento
personal valioso para asumir la vida.

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Enfrentamiento del conflicto
Cuando las personas participan en un conflicto, lo hacen en su totalidad, con sus acciones, pensamientos, afectos, dis-
cursos e intereses. El conflicto puede ser enfrentado de forma negativa, no permitiendo su solución, promoviendo la
agresión; y en forma positiva, cuando se busca una solución pacífica que sea satisfactoria para todos.

Al estar en una situación difícil, las personas tienden a reaccionar de manera diferente y, la mayoría de las veces, de-
penderá del contexto en que se dé la situación.

Los conflictos afectan de diversas maneras a las personas y pueden generar actitudes y comportamientos distintos,
surgiendo estilos muy diferentes: algunos los evitan o evaden, otros los niegan y rechazan, otros los enfrentan con
violencia, otros los disfrutan y se aprovechan de éstos, otros compiten y buscan salirse con la suya, otros buscan aco-
modarse a los demás, solamente la minoría los asume y enfrenta buscando su solución.

Es importante promover entre las personas el manejo positivo del conflicto, fundamentado en valores como el respeto,
la tolerancia, la imparcialidad, la responsabilidad, la confianza, el diálogo y la escucha.

El respeto
El respeto a uno mismo, a los demás, al medio ambiente y a la naturaleza es fundamental para una convivencia sana y
pacífica entre los seres humanos.

Ser respetuoso implica ser sencillo, ser considerado, ser cortés, ser atento, ser solidario y responsable. Requiere del
conocimiento y respeto de los derechos de las personas, así como de los propios y tratar a los demás con la misma
consideración con que queremos ser tratados.

La tolerancia
Tiene que ver con el reconocimiento de los otros como seres humanos, con el derecho a ser aceptados en su individua-
lidad y diferencia de cultura, de raza, de género o de orientación sexual. Hay que considerar las opiniones o prácticas
de los otros aunque sean diferentes a las nuestras.

El diálogo
Puede decirse que el diálogo es más un arte que una técnica o instrumento, que permite ejercitar la capacidad natural
de hablar. Es una forma de comunicación mediante signos verbales o escritos, visuales o auditivos, gestuales y corpora-
les que busca la comprensión con miras a lograr el entendimiento entre quienes se comunican. Para un diálogo positivo,
se requieren condiciones que se deben respetar y practicar:

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• la verdad: de manera que lo que se dice concuerde con la realidad

• la veracidad: de manera que lo que se dice concuerde con lo que se piensa

• el respeto: de manera que se reconozca la igualdad del otro como interlocutor válido

• la corrección; de manera que se haga un manejo adecuado de la gramática, de la lengua

La escucha
Escuchar es una habilidad que las personas pueden desarrollar y a la vez permite una mejor forma de abordar el con-
flicto. Escuchar bien y de manera eficaz es un arte que se debe practicar.

En un conflicto, sin una buena escucha, no es fácil comprender la causa del problema, no es posible entender la pers-
pectiva de cada uno de los involucrados; y sin entender el problema, es poca la ayuda que se puede brindar.

La buena escucha provee el derecho de ayudar a los demás porque desarrolla la confianza. Cuando se escucha, se faci-
lita la expresión de emociones y sentimientos. Además, las personas se escuchan a sí mismas y pueden reconsiderar su
situación. La buena escucha demanda un esfuerzo constante y activo por parte del oyente.

Se incluye a continuación el modelo para escuchar atentamente propuesto por Peace Education Foundation:

1. Mirar a la persona que está hablando


2. Poner atención a lo que la persona está diciendo y pensar solo en eso
3. Escuchar sin interrumpir hasta que la persona haya terminado de hablar
4. Tratar de entender el punto de vista de la otra persona
5. Observar el lenguaje del cuerpo y escuchar el tono de voz de la persona para encontrar pistas sobre cómo se
está sintiendo
6. O si no comprende preguntar, y
7. Repetir con sus propias palabras lo que piensa que quiso decir la persona.

Habilidades para resolver conflictos


Resolver un conflicto es a la vez una disciplina, un arte y una habilidad. El conflicto siempre es una mezcla de sentimien-
tos y hechos, por lo que su solución siempre debe considerar ambas partes.

Algunas veces, para la solución de un conflicto es importante considerar la intervención de una tercera parte, recono-
cida como negociador, mediador o árbitro, quien debe tener algunas habilidades especiales:

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- para escuchar activamente
- para analizar problemas
- para usar un lenguaje neutral adecuado
- para permanecer neutral y objetivo
- para ser comprensivo, ponerse en el lugar de los otros
- para identificar los sentimientos de las personas y los hechos del problema

Todo lo anterior, valores y habilidades, se expresan en un proceso llamado negociación, sobre el cual es obligado hablar
en esta oportunidad.

Negociación
La negociación es el proceso mediante el cual, con la participación de los involucrados en el conflicto, se busca un
acuerdo satisfactorio y justo para todos.

En este escenario puede participar una tercera parte, y es cuando entran en juego las habilidades descritas del media-
dor y la presencia de los valores identificados toma relevancia.

Existen diferentes formas de llegar a una negociación entre las partes, una es cuando cada una de las partes hace su
propuesta de solución, realizando las ofertas y contraofertas que sean necesarias para llegar a un acuerdo aceptable
para ambas partes.

Otra es cuando se realiza un esfuerzo conjunto por encontrar la solución satisfactoria para todos, partiendo de los in-
tereses y necesidades comunes. No deben hacerse ofertas y contraofertas, sino que, a partir de sus intereses comunes,
buscar soluciones conjuntas. Se fundamenta en la cooperación, en la integración de intereses y en lograr un acuerdo de
beneficio para todos. Y otras formas, que las partes en conflicto puedan crear su respuesta particular a su situación.

Generalmente en un proceso de negociación, aunque se consideren los dos enfoques, uno termina dominando sobre el
otro. Lo importante es que las partes estén convencidas de que la solución acordada es la mejor para todos y en la que
ganan las dos partes. Esto requiere de un esfuerzo importante de colaboración, de comprensión y sinceridad, con una
actitud abierta que permita generar múltiples soluciones.

En cualquiera de estas opciones, es necesario realizar un proceso cuidadoso de análisis de la situación con la participa-
ción de todos los involucrados, de manera que en forma objetiva, puedan analizar el problema que están enfrentando
y sus consecuencias positivas y negativas en cada una de las partes, y proceder de la manera que se prefiera a la ne-
gociación.

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De esta manera, es importante considerar los siguientes pasos que se han definido como “Reglas para una lucha justa”
y que propone el modelo de Peace Education Fundation:

1. Identificar el problema

2. Enfocar el problema

3. Atacar el problema y no a la persona

4. Escuchar sin prejuicios

5. Tratar con respeto los sentimientos de la otra persona

6. Tomar responsabilidad de nuestros actos

Y también considerar las “Reglas de la Mediación” que propone la misma organización en su modelo, considerando los
siguientes pasos:

1. Presentación
Los mediadores o las mediadoras se presentan a las personas en conflicto, las cuales deben aceptar las cinco
reglas del proceso:
a. Estar dispuestos o dispuestas a solucionar el problema
b. Decir la verdad
c. Escuchar sin interrumpir
d. Ser respetuoso o respetuosa, no insultar ni pelear
e. Tomar la responsabilidad de cumplir el acuerdo

2. Contar la historia
Cada persona cuenta su versión de la historia y comparte sus sentimientos.

3. Buscar soluciones
Las personas en conflicto inician una búsqueda de ideas para encontrar posibles soluciones.

4. Escoger la solución
Las personas en conflicto escogen la solución que piensan ayudará a resolver el conflicto. Es importante que
cada persona diga lo que hará y no lo que la otra persona debe hacer.

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5. En el futuro
Las personas explican lo que harán para evitar que el mismo problema suceda en el futuro.

6. Conclusión
Felicitar a las personas para solucionar el conflicto. Para evitar rumores, se les pide que comuniquen a amigos,
amigas u otros interesados, que el conflicto ya se resolvió.

Otra forma de enfrentar el conflicto puede ser directamente entre las partes, sin la intervención de un mediador o
mediadora, situación en la que el proceso va a depender de los recursos que tienen las personas involucradas.

Para esto, se sugiere tomar en consideración las reglas que propone la Peace Education Foundation:

1. Sentarse uno(a) frente al otro(a)

2. Decir la verdad

3. Oír sin interrumpir (esperar turno)

4. No insultar ni culpar

5. Hacer una lista de ideas que ayuden a resolver el problema

6. Escoger la mejor solución

7. Comprometerse a cumplir la parte del trato que le corresponde

Lo mejor sería que todos los conflictos se resuelvan así, que no trasciendan al punto de requerir que otra parte inter-
venga. En este caso, las condiciones de los involucrados deben ser muy similares a las del mediador o mediadora que
se señalaron anteriormente.

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ACTIVIDAD
Leer detenidamente las páginas que se refieren a la solución pacífica de los conflictos.
Realizar con el grupo, mediante lluvia de ideas, una lista de situaciones conflictivas que se pueden vivir en un gru-
po. Seleccione una entre todas y descríbala lo más detallado posible, incluyendo el problema en sí, las personas
que intervienen, las versiones del problema, el lugar y las posibles soluciones.
Solicitar voluntarios en el grupo que estén dispuestos a participar en la representación de la situación problemá-
tica descrita. Preparar la presentación, sin que haya un final o una resolución.
Realizar la representación.
Seguidamente, se conforman dos grupos de trabajo. Uno de los grupos deberá proponer una solución violenta al
conflicto representado y el otro grupo ofrecerá una solución pacífica. Ambas propuestas se presentan al plenario
y se analizan:
a. ventajas y desventajas de cada propuesta
b. establecer cuál es la mejor y por qué
Finalmente, el grupo toma una resolución pacífica al conflicto presentado.
En plenaria se discute y se busca llegar a conclusiones sobre los puntos siguientes:
- ¿Las partes escuchaban activamente?
- ¿Se mostró respeto, tolerancia y diálogo de las partes?
- ¿Se analizaron todas las partes del problema?
- ¿Se usó un lenguaje neutral y adecuado?
- ¿Se buscó un acuerdo satisfactorio y justo para las partes?
- ¿Se escogió la mejor solución?
- ¿Se llegó a una conclusión o acuerdo?
- ¿Cuáles fueron los factores de éxito para llegar a una solución pacífica del conflicto?
- ¿Qué factores eran obstáculos para llegar a una solución pacífica del conflicto?
- ¿Por qué es importante para el grupo aplicar estrategias de solución pacífica de conflictos?

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TOMA DE DECISIONES

Si se pretende que el grupo sea participativo y democrático, será necesario aprender a tomar decisiones grupales en
cada momento. Por ello, los líderes y el equipo facilitador deben promover la participación en la toma de decisiones.

Promover la participación en la toma de decisiones


En la vida de una organización continuamente se toman decisiones. Se está siempre optando entre hacer una cosa u
otra y, de este modo, se va definiendo el quehacer real de la organización.

Suele ocurrir que se toman las decisiones sin que todos den su opinión, ya sea porque no se consulta, o por falta de
interés de algunos participantes. El problema que esto provoca es que cuando se toma la decisión, los que no han
participado en ella tienden a oponerse.

Al líder le corresponde desempeñar un rol importante en la forma cómo se tomen las decisiones. Su papel será conducir
este proceso y preocuparse de que los miembros de la organización participen activamente en él.

La conducción en la toma de decisiones


Cuando se va a tomar una decisión en una organización, en primer lugar se deben elegir los aspectos concretos que
serán discutidos. No siempre será posible decidir sobre todo. La selección de uno o dos aspectos facilita la participación
y puede ayudar a llegar a acuerdos concretos y posibles.

Es necesario dejar claras las alternativas que están en juego y promover que los participantes den argumentos para
apoyar una u otra.

El líder debe facilitar la participación de todos confrontando la opinión de unos con la de otros, promoviendo que todos
escuchen y destacando las opiniones más significativas.

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Es importante mostrar que decidir algo significa tomar una opción y que cualquier opción tiene sus ventajas y sus con-
secuencias. Tal vez lo más difícil es cuando se producen desacuerdos. Pareciera que el grupo se estanca allí sin poder
avanzar. Es fundamental, en este caso, resaltar los acuerdos y dejar establecidos los desacuerdos. Aclarar al grupo que
no siempre se podrá estar de acuerdo en todo, pero que es importante seguir trabajando juntos, a pesar de que existan
diferencias. Es decir, lograr acuerdos mínimos.

A veces cuando se ve muy difícil tomar una decisión, ya sea porque no hay suficiente información o porque el grupo
no puede ponerse de acuerdo, es conveniente postergarla y darse tiempo. Las decisiones apresuradas pueden traer
numerosos problemas a una organización.

Otros elementos que deben estar presentes cuando se va a tomar una decisión son:

- Entregar la información necesaria.

- Aprovechar las experiencias que ha acumulado la organiza-


ción. Considerar las experiencias positivas que se han tenido
y no repetir errores.

- Considerar los recursos humanos y materiales que se nece-


sitan; es decir, tomar decisiones realistas y posibles de llevar
a cabo.

- Considerar los objetivos más permanentes de la organiza-


ción. No tomar decisiones que vayan en contra de estos
objetivos.

Diversas formas de tomar una decisión


Existen diversos modos de tomar una decisión. Es importante que,
dependiendo de la situación, se asuma de la forma adecuada.

- Decisión sin consulta. Se hace necesaria cuando hay que


tomar una decisión rápida porque el tiempo no permite una
consulta. Es importante estar muy atento a que no se con-
vierta en una conducta habitual, porque perderíamos los
elementos de participación, que son importantes para el
cumplimiento de los objetivos.

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Por ejemplo: El líder, frente a un determinado problema, toma una decisión sin consultar. Hay situaciones
en que una decisión de este tipo puede ser necesaria: por ejemplo, cuando es necesario tomar una decisión
urgente y no se consulta al grupo ni a nadie. En estos casos, la decisión sin consulta está respaldada por la
legitimidad del líder, que ha sido escogido democráticamente, y por la delegación que en él se ha hecho para
cumplir determinadas funciones. En cambio, habrá otras situaciones en que el líder abuse del poder que le
ha otorgado la organización y decida muchas cosas importantes por su cuenta. Este caso corresponde a una
forma de conducción autoritaria en la que no se da ni se promueve la participación.

- Decisión por consenso. La organización se ve obligada a discutir cada alternativa para decidir. En esta moda-
lidad, surgen nuevas y mejores alternativas de decisión a lo largo del debate. De esta forma, creamos sentido
de pertenencia de la comunidad para darle solución a las diversas dificultades que aparecen en ella. Sienten
como suya la solución. El líder debe tener la habilidad para moderar y manejar los tiempos en este tipo de
decisiones.

- Decisión por mayoría de votos. La decisión se toma rápido, aunque el grupo no logre un consenso. Siempre
habrán diferencias de algunos sobre la decisión tomada. También promueve la participación.

Se organiza una votación en la cual la alternativa elegida por la mayoría se convertirá en la decisión del
grupo. El mayor problema que tiene esta modalidad es que habrá una minoría que no compartirá la decisión
escogida, aunque el acuerdo es que la minoría debe acatar la decisión tomada por la mayoría. Sin embargo,
esto no resuelve el problema, en la medida en que no exista un compromiso ni convencimiento respecto a la
decisión que se ha tomado. La gran ventaja de este tipo de decisiones es que puede hacerse en forma rápida.
Y también, que puede ser una forma de resolver una decisión cuando no hay consenso.

Las decisiones son una parte esencial de la vida de las personas y de los grupos. Siempre tenemos la tarea de decidir
entre dos o más opciones (alternativas). Llegar a decisiones adecuadas y eficaces supone un proceso y un método.
Desde la deliberación inicial hasta la puesta en práctica de la decisión tomada. Implica generar ideas, predecir, evaluar
riesgos, y hacer una evaluación que permita juzgar la aptitud para tomar decisiones. Es un juicio o una elección entre
dos o más opciones, y es algo que surge en innumerables situaciones. Consiste en elegir entre diversas posibilidades. A
continuación se detallan los pasos esenciales que se dan en un adecuado proceso de toma de decisión:

1. Identificar la necesidad, el interés, el reto o el problema


Reconocer cuál o cuáles son las necesidades e intereses que llevan a tomar una decisión.
Cuáles son las necesidades e intereses que nos obligan a tomar la decisión.
Buscar la raíz del problema. Ejemplo: necesitamos definir qué tipo de grupo queremos ser.

2. Plantear una pregunta


De cara al problema, la necesidad o reto al que nos enfrentamos, lo planteamos a modo de pregunta. Por ejemplo,
¿Qué tipo de grupo queremos ser?

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3. Plantear la disyuntiva o dilema que nos genera la pregunta
Hay que tomar una decisión cuando existe más de una opción o respuesta.
Identificar las opciones que se nos presentan en primera instancia y plantearlas como disyuntiva o dilema.

4. Identificar los conocimientos y experiencias que tenemos de las opciones


Lo más valioso que tenemos ante esta disyuntiva son nuestros conocimientos y experiencias como los primeros
recursos de información.

5. Consultar a otras personas


Nosotros no lo sabemos todo y, ante una decisión, es importante valorar el conocimiento y la experiencia de otras
personas y, en consecuenci,a consultarles, pedirles consejos.

6. Investigar otras fuentes de información


Cuanta mayor información tengamos, mayor será nuestra confianza y capacidad para decidir. Toda información dis-
ponible es útil y no hay que dejar fuera ninguna fuente de información. Como los libros y las revistas, entre otros.

7. Seleccionar, entre la información recopilada, los datos útiles para nuestra decisión.

8. Reformular la pregunta
A partir de la información recogida y los datos seleccionados, revisar y, sí es necesario, reformular la pregunta del
paso 2. Una pregunta bien formulada es el paso más importante en la toma de una decisión.

9. Identificar las opciones


Aprender que existen más opciones de las que podemos ser conscientes.
Identificar qué nuevas opciones surgieron de la búsqueda de información.

10. Analizar las opciones de cara a los objetivos


Si es necesario definir objetivos, las opciones están en el marco de los objetivos personales y de grupo. Además,
revisar si las opciones están en concordancia con los objetivos por los cuales se toma la decisión.

11. Ventajas, desventajas y consecuencias


Analizar las ventajas, desventajas y consecuencias de cada opción.

12. El diagnóstico
Con las conclusiones que vamos sacando en este proceso, se puede realizar un diagnóstico de las alternativas surgi-
das y elaborar un juicio o solución IDEA.

13. Establecer posibilidad de decisión ideal


El ideal es una respuesta básica y sencilla que surge del análisis, del diagnóstico. La función de éste es encaminarnos
hacia la decisión final, si ese ideal se pudiera cumplir, nuestra decisión estaría tomada; pero como todo ideal es difícil
de cumplir, éste sólo es una herramienta para seleccionar la opción correcta.

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14. Análisis FODA de la opción ideal
Comprender que nuestras fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas van a influir en la decisión. Tener esta
información nos permitirá saber si la decisión ideal planteada en el paso anterior es viable y realizable.

15. Recursos disponibles para la implementación de la decisión


Entender que de nada sirve tomar una decisión si no poseemos los recursos necesarios para llevarla a cabo. Analizar
cuáles son los recursos disponibles para ejecutar la decisión que en este momento tenemos como ideal.

16. Pasar de lo ideal a lo real


Comprender que la realidad es algo que va a determinar y limitar la posibilidad de alcanzar el ideal. Determinar
cuáles son las realidades que van a afectar en el proceso de decisión.

17. Tomar la decisión y ponerla en práctica


Identificar cuál es la opción que se acerca al ideal, pero que no se sale de la realidad, y para la cual se cuenta con
los recursos necesarios para ejecutarla.

18. Evaluación de los resultados


Entender que evaluar los resultados es parte importante del proceso de toma de decisiones: ¿Qué resultados se
obtuvieron con la decisión?

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ACTIVIDAD
Este ejercicio ilustra de una forma amena cómo las personas que pueden encontrar las mejores soluciones a los,
retos, necesidades o problemas, son aquellas que son parte de la solución. Y que es necesario tomar decisiones
teniendo en cuenta a todos los involucrados.

Dos miembros del grupo tratan de indicar al resto cómo desenredar ellos mismos sus problemas. Esto les resulta
muy difícil.

1. Solicite a dos voluntarios(as) asumir el rol de “tomadores de decisiones” y salir del lugar de trabajo hasta que
se les llame nuevamente.

2. Pida al resto que forme un gran círculo tomándose de las manos con las personas a sus lados. Luego, mante-
niendo las manos agarradas firmemente durante el ejercicio (hasta el paso Nº 6), el círculo de participantes
debe entrelazarse como un nudo, sin soltarse de las manos. Recuerde al grupo que solamente debe seguir las
instrucciones de los “tomadores de decisiones”, sin salirse de su camino para ayudarlos.

3. Llame a los “tomadores de decisiones” y pídales que mantengan sus manos detrás.

4. Pídales que deshagan el nudo formado por el grupo, dando sólo instrucciones verbales, en 3 minutos. Pueden
moverse alrededor del nudo creado por las personas, pero no pueden tocar a nadie.

5. Encontrará que los “tomadores de decisiones” se mueven alrededor del grupo y llegarán quizás a cambiar lige-
ramente de posición a algunos, pero no lograrán deshacer el nudo. Al cabo de los 3 minutos deténgalos.

6. Pídales que se suelten las manos. Pídales que formen un nuevo círculo, ahora con los “trabajadores de salud” y
usted. Todos, ahora, juntarán sus manos nuevamente en un gran círculo.

7. Se entremezclarán formando otro nudo, luego tome el tiempo que tardan para soltar el nudo: debe tomar más
o menos 20 segundos.

Una vez desarrollado el ejercicio, promueva una discusión en torno a los puntos siguientes:

¿Por qué los “tomadores de decisiones” no fueron efectivos?


¿Qué se necesita para tomar una decisión y ejecutarla?
¿Cuál es el rol del grupo en las tomas de decisiones que le afectan?

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Anime a las y los participantes a relacionar este juego con sus propias vidas, pidiéndoles ejemplos de
momentos en los cuales hayan vivido esto, por ejemplo, en relación con sus padres, la escuela, con con-
sejeros, adultos(as), mayores, etc.

Finalmente, pídales que elijan un reto o problema comunitario en el que el grupo juvenil puede tomar
decisiones y aplique los pasos siguientes:

1. Identificar la necesidad, el interés, el reto o el problema


2. Plantear una pregunta
3. Plantear la disyuntiva o dilema que nos genera la pregunta
4. Identificar los conocimientos y experiencias que tenemos de las opciones
5. Consultar a otras personas
6. Investigar otras fuentes de información
7. Seleccionar, entre la información, los datos útiles para nuestra decisión
8. Reformular la pregunta
9. Identificar las opciones
10. Analizar las opciones de cara a los objetivos
11. Ventajas, desventajas y consecuencias
12. Realizar un diagnóstico de las opciones a partir de la información obtenida
13. Establecer posibilidad de decisión Ideal
14. Análisis FODA de la opción ideal
15. Recursos disponibles para la implementación de la decisión
16. Pasar de lo ideal a lo real
17. Tomar la decisión y ponerla en práctica
18. Evaluar de los resultados

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