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Antropología médica de la Leishmaniasis Tegumentaria Americana


(LTA). Un estudio de caso en alto Paraná misionero
por Andrea Mastrangelo (*); Gladys Fattore (**) y Sandra G. Pereira (***)
(*) Doctora en Antropología Social. Docente Departamento de Humanidades Médicas. Facultad de Medicina. Universidad de
Buenos Aires. Investigadora CONICET en Secretaría de Investigaciones. Facultad. Humanidades Universidad Nacional de Misiones
(**) Lic. en Trabajo Social. Fundación Mundo Sano, Iguazú. Misiones
(***) MSc. UBA, Investigadora Instituto de Geografía y Docente del Departamento de Geografía. Facultad de Filosofía y Letras.
UBA.

Resumen
Este escrito es parte de los primeros resultados de un proyecto de investigación cuyo objetivo general es
conocer los procesos, representaciones sociales y grupos vulnerables al riesgo de contraer leishmaniasis
en el NO de la provincia de Misiones (Argentina). La finalidad del mismo es contribuir a planificar
estrategias de prevención y control basadas en la evidencia, para asegurar que la información científica
relevante sobre protección y tratamiento de la leishmaniasis circule, en el área de estudio, por redes
sociales pertinentes.
Este estudio, considerado complementario a los estudios epidemiológicos de morbilidad y de mortalidad,
se inscribe dentro del abordaje de la antropología médica, aplicando métodos cualitativos de investigación
en campo y recuperando las perspectivas de los actores sociales involucrados en el proceso de salud,
enfermedad y atención. El mismo contribuye a planificar medidas de prevención determinando cuáles son
las instituciones sociales que intervienen en los procesos de exposición al riesgo de los humanos
infectados, y haciendo más compleja la noción del sujeto enfermo o en riesgo, ya que incluye en la
comprensión de su capacidad de agencia, los roles sociales que desempeñan, al considerar variables como
el nivel de educación alcanzado, la condición étnica y de clase social en la estructuración de su identidad.
En el ámbito de la gestión de salud pública, la intención de este artículo es argumentar a favor de la
inclusión de la provincia de Misiones (junto con Catamarca, Formosa, Chaco, Santiago del Estero y
Corrientes) como zona donde la LTA es endémica, de modo que esta enfermedad sea reconocida por el
listado de enfermedades profesionales que reglamenta la Ley Nacional 24.557 y pueda como tal
promoverse su prevención y tratamiento.

Palabras claves
Leishmaniasis Tegumentaria Americana. Antropología Médica. Planificación de la prevención. Misiones-
Argentina.

Abstract
This paper describes first results of a research project about social representations and practices in a risk
group of Tegumentary Leishmaniasis (Argentina NE, Misiones province). Main objective of this field
research is to contribute for based on evidence prevention planning, trying to ensure disease scientific
information about prevention and treatment flow by proper social nets in the area under studying.
This kind of research complements epidemiological studies of morbility and mortality and it has a
medical anthropology approach: it uses mainly qualitative research methods and it is centred in actor´s
perspective about health, disease and health care. Among most important contributions of this kind of
study, there is the possibility to reveal social institutions involved in disease prevention, their
responsabilities and practices related with risk exposure, making by means of this more complex sick
person perception, providing tools for role, class and ethnic condition comprehension.
At health care sphere, this paper argues in favor of the inclusion of Misiones province as endemical LTA
area (as well as provinces of Catamarca, Formosa, Chaco, Santiago del Estero and Corrientes) in the
occupational diseases list associated with Argentina Federal Law Nº 24.557.

Key world
Tegumentary Leishmaniasis. Medical anthropology. Prevention planning. Misiones-Argentina.

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Introducción

Este escrito es parte de los primeros resultados de un proyecto de investigación cuyo


objetivo general es conocer los procesos, representaciones sociales y grupos vulnerables
al riesgo de contraer leishmaniasis –LTA-1 en el NO de la provincia de Misiones.

La información relevada mediante entrevistas en profundidad y observación participante


de prácticas, tiene como finalidad contribuir a planificar estrategias de prevención y
control basadas en la evidencia y que permitan asegurar que la información científica
relevante sobre protección y tratamiento de la LTA circule, en el área de estudio, por
redes sociales pertinentes.

En el ámbito de la gestión de salud pública, la intención de este artículo es argumentar a


favor de la inclusión de la provincia de Misiones (además de las de Catamarca,
Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Corrientes) como zona endémica de LTA en el
listado de enfermedades profesionales que reglamenta la Ley Nacional 24.5572.

Este tipo de estudio, considerado complementario a los estudios epidemiológicos de


morbilidad y de mortalidad, se inscribe dentro del abordaje de la antropología médica
(Grimberg 1997). Esto es así tanto porque aplica métodos de investigación en campo de
tipo cualitativos3, como por proponerse recuperar las perspectivas de los actores sociales
involucrados en el proceso de salud, enfermedad y atención. Un estudio de estas
características contribuirá a la planificación de medidas de prevención determinando
cuáles son las instituciones sociales que intervienen en los procesos de exposición al
riesgo de los humanos infectados, y haciendo más compleja la noción del sujeto
enfermo o en riesgo, ya que incluirá en la comprensión de su capacidad de agencia los
roles sociales que desempeña, incluyendo variables como el nivel de educación
alcanzado, la condición étnica y de clase social en la estructuración de su identidad.

¿De qué enfermedad estamos hablando?

La leishmaniasis tegumentaria es una enfermedad endémica, re-emergente en el área de


estudio (PNL 2004:7-8). Mientras que en toda la Argentina en la década de 1980 se
reportaba una media de 87 casos/año, en 1998 se notificaron 1248 casos en todo el país.

1
Leishmaniasis Tegumentaria Americana o LTA.
2
Al momento de creación del Programa Nacional de Leishmaniasis, la Secretaría de Programas de Salud
de la Nación reconoció como áreas endémicas en la Argentina a las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán,
Catamarca, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Misiones y Corrientes (Res. 36/99). Sin embargo el
Decreto 658/96 que establece las enfermedades profesionales que deben cubrir las Aseguradoras de
Riesgo de Trabajo, determina los límites de la zona endémica son las provincias de Tucumán, Salta y
Jujuy.
3
Entrevistas en profundidad no directivas con pacientes e integrantes de los grupos en riesgo e
instituciones relacionadas. Observación de conductas y prácticas. Técnicas que componen el “método
etnográfico”.

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En Misiones, se reportó un brote endémico en el Barrio Km 1 de Puerto Esperanza ese


mismo año (Salomón, Sosa Estani, Monzani y Scuder, 2001).

Gráfico 1: Distribución de casos de Leishmaniasis Tegumentaria Americana


notificados al Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) en la
provincia de Misiones. Período 1968 a 1997 promedio de casos por década, período
1998 a 2004 casos/año.

250

200

150

100

50

0
1998

1999

2000

2001

2002

2003

2004
1968/77

1978/87

1988/97

Fuente: Salomón et al.2006: 212.

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Gráfico 2: Distribución de casos de Leishmaniasis Tegumentaria Americana


notificados al Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) en el total
de país período 1980 a 2004 casos/año.

1400

1200

1000

800

600

400

200

0
80

82

84

86

88

90

92

94

96

98

00

02

04
19

19

19

19

19

19

19

19

19

19

20

20

20
Fuente: Elaboración propia en base a información SINAVE 2005.

La LTA ha sido declarada endémica por el Ministerio de Salud de la República


Argentina en las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Formosa, Chaco,
Santiago del Estero, Misiones y Corrientes (Resolución de la Secretaría de Programas
de Salud Nº36/99). Se trata de una zoonosis, que es transmitida por mosquitos
Phlebotominae, muy pequeños, y producida por diferentes especies del parásito
tripanosomatídeo Leishmania, con reservorios mamíferos.

Estos insectos4 en su estado larval viven en la tierra, en ambientes húmedos oscuros o


con sombra, alimentándose de detritos orgánicos. Los adultos se alimentan de jugos
vegetales y las hembras, para la producción de huevos, ingieren suplementariamente
sangre. Estos reposan durante el día en áreas cubiertas de vegetación y por la noche
vuelan buscando fuentes de alimento, principalmente vertebrados. Las hembras
desarrolladas ingieren parásitos de un huésped infectado, contagiándose así de los
mismos y transformándose en el vector primario de esta enfermedad en la mayor parte
de nuestro país.

4
“El ciclo de vida de estos dípteros pequeños tiene 4 etapas o estadios: huevo, larva, pupa y adulto, puede
ser completado en 45-60 días aproximadamente. Algunas especies prolongan dicho período durante
condiciones ambientales adversas como el invierno (diapausa). Los huevos son colocados aislados o en
pequeños grupos adheridos al sustrato, en tierra húmeda o materia orgánica no anegada, a la sombra. El
desarrollo del embrión dura 4-20 días (algunas especies pueden tener una latencia de hasta 160 días). Las
larvas terrestres sufren tres mudas (larva I a larva IV) moviéndose, pero sin abandonar el sustrato, y luego
de 20 a 40 días se fijan al mismo para mudar a pupa. La pupa se mantiene fijada al sustrato e inmóvil si
no es molestada, transformándose en adultos en unos 7 días. Los adultos viven 20-30 días en laboratorio.
Los genitales del macho rotan 180º tras la muda. La hembra toma sangre a los 1-4 días de vida adulta, y a
los 3-10 días de alimentarse coloca unos 40 huevos (hasta 70-110)” (Salomón, 2005: 67-68).

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Los huéspedes más comunes son los roedores salvajes, edentados (perezosos),
marsupiales y carnívoros (Canidae). Sin embargo, en Argentina aún se desconocen los
reservorios, siendo el hombre, cánidos y equinos, según las evidencias hasta el
momento, huéspedes accidentales. Aún no se ha demostrado que el hombre ni el perro
puedan transmitir el parásito al insecto.

En América se conocen dos formas clínicas de leishmaniasis, la tegumentaria y la


visceral, y en nuestro país la primera ocurre regularmente en el área de estudio,
adquiriendo así su carácter endémico. Se trata de una forma de leishmaniasis que
produce lesiones cutáneas en un principio y genera lesión en las mucosas, en los casos
en que esa primera infección superficial no es tratada.

Las lesiones cutáneas tienen lugar a partir de la picadura producida por la hembra adulta
de un insecto flebótomo, en América del género Lutzomyia.. Los parásitos infectantes -
amastigotes, que se desarrollan y multiplican en el intestino del insecto- ingresan por el
sitio de la picadura e inician el proceso de infección.

La picadura en estado de vigilia suele ser percibida dejando una mancha rosada, de
bordes netos, sin induración; y en el caso de una picadura infectante, la pápula suele
aparecer en el sitio de la picadura a partir de los 15 días. En su inicio aparece una pápula
que se agranda y transforma en una úlcera indolora, esta puede ser una lesión única o
múltiple; puede cicatrizar sin tratamiento en el término de semanas o meses, o persistir
un año o más. Las formas cutáneas pueden presentarse como leishmaniasis cutánea
localizada, o difusa -esta última, no se ha registrado en la Argentina hasta hoy-. En las
formas localizadas la lesión se caracteriza como una úlcera de bordes elevados, en
general indolora, de fondo granuloso que puede o no tener exudado. La leishmaniasis
mucocutánea, generalmente concomitante, por contigüidad cutánea o secundaria por
metástasis de lesiones cutáneas, surge meses o años después de las lesiones de piel. Es
la manifestación más grave porque produce daños en los tejidos que desfiguran y
mutilan la cara. Afecta principalmente las cavidades nasales, luego la faringe, laringe y
la cavidad bucal. Los pacientes no tratados usualmente fallecen por sobreinfección de
vías respiratorias.

El período de incubación para la leishmaniasis cutánea, en promedio es 1 mes, pudiendo


ser tan corto como 2 semanas o tan largo como un mes y medio, a un año. Para la
leishmaniasis visceral, este período varía entre 10 días a 24 meses, con una media de 2 a
4 meses pudiendo extenderse hasta varios años.

Este último tipo de leishmaniasis (la visceral) se caracteriza por fiebre de larga
duración, que tiene comienzo agudo frecuente en sujetos no residentes en áreas
endémicas, o progresivo. Sin tratamiento, este cuadro lleva a la muerte en 1 o 2 años
luego de la aparición de los síntomas.

En los trabajadores forestales y en el contexto de este estudio, la enfermedad bajo


análisis es la Leishmaniasis cutánea, identificada clínicamente como Leishmaniasis
Tegumentaria Americana.

Es muy importante destacar que ninguna de las formas de leishmanias registradas en


nuestro país genera inmunidad y puede presentarse infección subclínica o asintomática.

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Algunas de las principales medidas preventivas a tomar son: cubrirse piernas y brazos
antes del atardecer en sitios de riesgo, o donde hayan aparecido casos (estaciones de
caza, pesca, etc.), ya que la hembra, por sus características, al picar no puede atravesar
la ropa; impregnar la ropa con repelentes; utilizar mosquitero de malla cerrada en
aberturas del domicilio, letrinas y camas, también impregnados con insecticida
(teniendo en cuenta las instrucciones técnicas de los mismos); alejar del domicilio los
lugares de cría de animales y los desechos. Todas estas precauciones pueden
constituirse en medidas altamente efectivas.

La detección precoz de esta enfermedad es muy importante porque además de facilitar


el diagnóstico, permite obtener una mejor respuesta terapéutica cuando el paciente es
tratado tempranamente, disminuyendo así la posibilidad de posteriores complicaciones
mucosas.

El diagnóstico definitivo de la LTA se realiza demostrando la presencia de leishmania,


ya sea en el examen directo (frotis), visualizando los amastigotes en cortes
histopatológicos o cultivando el parásito a partir del material de la lesión.

Se han desarrollado algunos criterios que pueden ayudar a evaluar si una lesión
sospechosa es debida a LTA o a otra causa. Estos criterios pueden ser utilizados para
detección temprana y derivación a centros asistenciales por personal periférico
(enfermeras en postas sanitarias, agentes APS, ONGs, maestros, etc) o de orientación
diagnóstica.

Cuando el paciente presenta lesiones activas y cicatrices, es útil determinar la etiología


para iniciar el tratamiento si aún hay actividad, o para revisar periódicamente las
mucosas de estos pacientes si hubo cicatrización espontánea.

El tratamiento de la LTA en nuestro país se rige por el esquema terapéutico de la


Organización Mundial de la Salud -OMS-. Se trata de la utilización de diferentes
medicamentos; existiendo una diferenciación entre los tratamientos realizados con
drogas de primera línea (antimoniales pentavalentes: Antimoniato de Meglumina o
Estibogluconato de Sodio) que se aplican exclusivamente en las dosis y formas de
administración recomendadas; y con drogas alternativas (Anfotericina B y la
Pentamidina).

Sin embargo, no hay un único criterio de cura debido a la dificultad de demostrar la


presencia de parásitos en el examen parasitológico. Después de lograda la cicatrización
los pacientes deben ser evaluados, si es posible de por vida, para detectar potenciales
reactivaciones, sobre todo en el caso de haber afectado las mucosas. La evaluación
implica la búsqueda de lesiones cutáneas o alteraciones de las mucosas palato-nasales,
faríngeo, laríngea. Se sugiere que una vez realizado el tratamiento, para la forma
cutánea, es necesario realizar controles a los 30 días y cada 6 meses durante dos años y
una vez por año hasta completar 5 años.

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El marco institucional de la salud pública para esta enfermedad

El Programa Nacional de Leishmaniasis, pertenece a la órbita del Ministerio de Salud de


la Nación. El mismo fue creado por la Resolución de la Secretaría de Programas de
Salud de la Nación Nº 36 en el año 1999.

Este Programa Nacional, consensuado y llevado adelante por quienes tienen más
experiencia en el tema, permite una mayor eficiencia en el uso de los recursos
disponibles al: i) contar con una estructura preparada para un incremento previsible en
la casuística; ii) unificar y estandarizar las normas; iii) determinar procedimientos ante
brotes epidémicos; iv) capacitar recursos humanos locales; v) contar con diagnósticos,
tratamientos y estadísticas confiables; vi) instrumentar vigilancia entomológica continua
en puntos críticos; vii) realizar una transferencia rápida de estrategias e instrumentos de
control, una vez validados experimentalmente.

En este esquema el Sistema Asistencial Local ocupa un lugar muy importante, ya que
tiene a su cargo la vigilancia continua; la detección temprana de posibles infectados y su
derivación; el diagnóstico clínico y epidemiológico, con control de calidad y fichas
estandarizadas; así como también el diagnóstico de laboratorio (examen directo). El
tratamiento también está a cargo de este Sistema Local con el apoyo de la Atención
Primaria. La droga terapéutica es suministrada por la Coordinación Nacional de Control
de Vectores (CNCV -Ministerio de Salud de la Nación-) por intermedio de
responsables provinciales, para su uso según las normas estandarizadas, para la
terapéutica específica de los casos de leishmaniasis denunciados.

La consolidación de la información con mantenimiento de red activa, es llevada a cabo


por la Dirección de Epidemiología de la Nación y las Direcciones Provinciales. De este
modo se mantiene la permanente capacitación de recursos humanos y las estrategias de
comunicación, así como también la realización de ensayos experimentales de control y
transferencia por medio del Equipo de investigación en Leishmaniasis CeNDIE-ANLIS.
En cada jurisdicción con transmisión comprobada de leishmaniasis se capacita a un
grupo de profesionales y técnicos a través de talleres y manuales, para la
implementación de las diferentes actividades normalizadas.

También, es importante destacar la labor principalmente de investigación que sobre esta


enfermedad realiza la ANLIS "Dr. Carlos G. Malbrán" -Dirección de Epidemiología de
la Nación-, que permite diseñar estrategias experimentales, que incluyen el control
vectorial, para aplicar en las provincias de Misiones y Salta, en aquellos lugares en los
que se produjeron los principales focos en el año 1998.

En definitiva los responsables tanto de la prevención como el tratamiento de esta


enfermedad y su detección precoz están a cargo del Sistema Asistencial Local, Atención
Primaria de la Salud (APS), Cuerpo Médico y Farmacéutico locales, referentes locales
capacitados; el referente local de Vigilancia Epidemiológica; el referente local del
Programa de Vectores (vigilancia entomológica); el referente provincial de Vigilancia
Epidemiológica; el referente provincial del Programa de Vectores (vigilancia
entomológica) y la Dirección de Epidemiología de la Nación; y el CeNDIE/ANLIS “Dr.
Carlos G. Malbrán”. Todos ellos son los encargados de llevar adelante la comunicación
con la comunidad, como único medio de prevención, y el desarrollo de la investigación
apropiada para prevenir y tratar esta enfermedad.

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La leishmaniasis es una enfermedad de denuncia obligatoria al Sistema Nacional de


Vigilancia Epidemiológica -SINAVE-. Este Sistema registra anualmente, desde 1993,
los casos detectados y atendidos en todo el país. Este registro provee información muy
valiosa en el caso de poder disponer de los recursos (tanto económicos como humanos)
para llevar adelante fundamentalmente tareas de prevención, para disminuir las
probabilidades de aparición de nuevos casos, como así también de control, en los casos
de enfermos tratados.

Determinación de los grupos en riesgo y análisis de los actores sociales


involucrados5

Existe una asociación indirecta entre desarrollo económico, expansión urbana y


exposición al riesgo de leishmaniasis que fue determinada en estudios anteriores
(Salomón et al. 2006; Salomón 2005; Mastrangelo 2006 a y b). A partir de ello, en este
trabajo, se determinó la necesidad de estudiar detalladamente representaciones y
prácticas respecto de esta enfermedad y el riesgo de contraerla.

Para ello se estableció como lugar de estudio un área que comprende los Municipios de
Colonia Wanda y Puerto Iguazú, en el Departamento Iguazú, Pcia. de Misiones
(Argentina). La selección de estos municipios fue intencional, realizada en base a
hipótesis interdisciplinarias, producto de trabajos de campo anteriores (Salomón, Sosa
Stani, Monzani y Scuder, 2001; Mastrangelo, 2006a y b), que permitieron establecer
que los grupos sociales en riesgo de contraer LTA en el área de estudio son tres:
visitantes ocasionales a áreas reservorio del flebótomo, trabajadores forestales que
transitan en fajas ecológicas y ocupantes recientes de tierras fiscales o privadas con
reservorios del flebótomo vector.

Teniendo en cuenta esta caracterización se determinó la necesidad de investigar en dos


grupos en riesgo sanitario: trabajadores forestales y “ocupantes”6. La selección final de
los grupos objeto de estudio se realizó teniendo en cuenta accesibilidad y densidad de
las poblaciones expuestas.

En investigaciones anteriores (Mastrangelo, 2006a) se corroboró que Puerto Esperanza,


Wanda y Puerto Libertad constituyen parte del territorio productivo de la foresto
industria, que es la actividad económica hegemónica en el NO provincial. Entre estas
tres localidades se da una segregación residencial de los trabajadores de dicha industria
ligada a la producción de pasta celulósica. En Esperanza residen en su mayoría los
obreros industriales, los operarios calificados, los profesionales y ejecutivos; mientras
que en Wanda y Libertad reside la mayor cantidad de trabajadores forestales con acceso
al monte nativo y reforestado (peones generales, macheteadores, motosierristas,
capataces, transportistas de madera). Geográficamente, Wanda tiene la ventaja de ser
una localidad intermedia entre Puerto Esperanza y Puerto Libertad, tiene una superficie
menor (582 Km2) entre los tres municipios y el área urbana está servida por transporte

5
Este primer reporte de investigación se basa en los resultados de campo del estudio del grupo en riesgo
trabajadores forestales.
6
En Misiones, la categoría “ocupante” u “ocupante de tierras privadas” describe un tipo de la sociología
rural típico de las áreas de expansión de la frontera agraria (Schiavoni 1995ª).

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público, hecho que facilita los contactos con los informantes en campo, su interacción
cara a cara, el acceso a servicios urbanos y administrativos del sistema de salud, Obra
Social del Personal Rural y Estibadores -OSPRERA-, clínicas y puestos de salud y del
proceso de trabajo forestal (empresas de servicios forestales: fumigación, plantación,
desmalezamiento, raleo, tala rasa, transporte) haciendo factible, por tanto, la aplicación
de técnicas cualitativas de trabajo de campo. Por todo esto se seleccionó Wanda para
llevar adelante esta investigación.

En el caso del grupo en riesgo “ocupantes” se seleccionó a “las 2000 Has.” de Puerto
Iguazú. “Las 2000 Has.” es un predio ubicado al S de la ciudad de Puerto Iguazú. Se
trata de 2000 Has. de selva paranaense remanente en calidad de reserva fiscal municipal
(allí proyectaba realizarse la expansión urbana de la ciudad) que fueron ocupadas
espontáneamente en el año 2003. Se estima que la ocupación originaria la realizaron
aproximadamente 1000 familias de bajos ingresos demandantes de lugar de residencia y
tierras para uso productivo. En los inicios de la ocupación las familias estuvieron
nucleadas en varias organizaciones territoriales, consolidándose progresivamente la
hegemonía de una única organización.

Estudios anteriores (Lumerman y Portilla 2004), permiten identificar dos cordones en el


asentamiento de la ocupación, diferenciados por el uso del suelo. El primero, de unas
400 Has. viven unas 600 familias que ocuparon autoconstruyendo sus viviendas en
relativa proximidad. Este cordón presenta un riesgo sanitario grave, pues carece de
infraestructura sanitaria básica y existe hacinamiento. El segundo cordón está
fragmentado en lotes de 1 a 3 Has. para uso agrícola, observándose que se realizaron
ocupaciones temporarias de lotes que luego fueron vendidos, lo que coloca a la
ocupación dentro del esquema de “capitalización por venta de mejoras” típico en los
ocupantes de tierras en Misiones (descripto en Schiavoni 1995a).

La proximidad al ejido urbano de Puerto Iguazú da accesibilidad a “las 2000 Has.” por
transporte urbano, lo que facilita el acceso a enfermos, instituciones y redes sociales.

Actores sociales en el mercado de trabajo forestal

El trabajo forestal en la provincia de Misiones data desde los orígenes de la


colonización del territorio por parte el Estado argentino. Sobre todo en la región del alto
Paraná, la producción de maderas generó un modelo de economía extractiva que
determinó la ocupación del entonces Territorio Nacional a fines del Siglo XIX. A
diferencia del modelo de colonización por parcelamiento en minifundios, más
característico del S de la provincia, el alto Paraná se dividió en parcelas de más de 1000
Has. entregadas en algunos casos a terratenientes ausentistas que extractaban maderas
con mano de obra que residía como ocupante semi-permanente. Otros latifundios
funcionaron bajo el modelo de plantación, como fue el caso de la yerba mate en Puerto
Bemberg (actual Puerto Libertad) entre las décadas de 1920 y 19907. Excepcionalmente,
colonias como la Gobernador Lanusse, a 36 Km. de Wanda hacia el E de la Ruta

7
Entre 1948 y 1954, durante los gobiernos peronistas, se expropiaron 6000 Has. del latifundio Bemberg,
que fueron repartidas en parcelas de 20 y 25 Has. Sin embargo, progresivamente la propiedad volvió a
concentrarse en pocas manos, manteniéndose la cuadrícula urbana de la antigua sede administrativa y
residencial de la plantación, en la actualidad rodeada replantada con coníferas en casi todo su perímetro.

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Nacional 12, parcelaron la tierra en lotes de 25 Has, mezclando el modelo de agricultura


familiar de subsistencia con la elaboración primaria de maderas nativas en un
aserradero, en lo que se denominaba localmente “colonia industrial”. Una importante
superficie se destinó a mantener reservas de selva subtropical paranaense. En el
Departamento de Iguazú, donde se asientan los municipios lugar de estudio, conviven
en 276.900 Has. algo más de 79.356 Has. de áreas nacionales, provinciales y privadas
de reserva8 (aproximadamente el 30% del territorio del Departamento) con 124.639,7
Has. de bosque implantado (45% del territorio) con predominio de las especies pino
taeda y elliotis (Censo Nacional Agropecuario 2002).

Es decir, a penas un 25% de la superficie del territorio queda libre para planificar el
asentamiento de la población y actividades productivas alternativas a la reforestación
con coníferas, cuyo principal destino fuera de la transformación mecánica de la madera
en aserraderos, es la producción de pasta de celulosa y elaborados de la madera (sobre
todo tableros de mediana densidad, MDF).
El Mapa A ilustra el proceso de transformación del régimen de propiedad de la tierra en
el período 1979-2000.

8
Estimamos esta superficie en base a los siguientes datos: Parque Nacional Iguazú 67.620 Has.(APN);
Paisaje Protegido del Lago Urugua-í 8.000 Has.; Parque Provincial Esperanza 686 Has. (Registro
provincial de áreas protegidas naturales. Ministerio de Ecología, Pcia. De Misiones). Refugio natural
privado Aguaray-mí 3.050 Has. Total hasta aquí 79.356 Has. A este cálculo habría que sumarle una
pequeña porción del Parque Provincial Urugua-í de 84.000 Has. totales, que en mayoría están en el
Depto. de Gral. Belgrano no encontrando fuentes confiables para calcular la superficie en jurisdicción de
Iguazú.

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Los estudios realizados por Salomón et. al. (2004) en Misiones y otras regiones
endémicas de Argentina asocian los brotes epidémicos de LTA a los fenómenos
climáticos inusuales y los cambios ambientales relacionados con migraciones a áreas
boscosas y rurales, o desde ellas a zonas periurbanas boscosas. Las grandes epidemias
de LTA generalmente se relacionan con la zona o el trabajo de deforestación,
modificaciones en el medio o actividades relacionadas a zonas de vegetación arbórea
densa como pesca o exploración petrolera.

El modelo socioeconómico de explotación forestal descrito anteriormente permite


explicar los escenarios que indirectamente generan presión de los asentamientos
humanos sobre las fajas de selva paranaense remanente reservorio del parásito y los
vectores y el consecuente aumento del riesgo de exposición a contraer la enfermedad
que esto implica para las poblaciones de ocupantes. Por otra parte, como se describirá a
continuación, la proximidad a zonas de desmalezamiento y deforestación en pinares
antiguos y algunas pautas de comportamiento de los trabajadores forestales los exponen
especialmente al riesgo de contraer.

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Como ilustran los gráficos precedentes (1 y 2), el brote registrado en el Km. 1 en Puerto
Esperanza, Misiones, se corresponde con un alza en el registro del total de casos a nivel
nacional, mientras que el elevado registro en el total de casos en Misiones durante 2004
no tiene correspondencia a nivel nacional. Esta diferenciación en conjunto con otros
estudios realizados a nivel nacional, permitió a Salomón et al. establecer que ambos
picos se corresponden a dos modelos de Focos de Transmisión de la LTA (Salomón et
al 2006). La acumulación en tiempo y espacio de casos de LTA ocurre por una
conjunción de factores climáticos, biológicos y antropológicos por los que se hace más
frecuente la interacción vector-ser humano (Salomón et al 2006:215).

Este artículo profundiza en el modelo Foco 1 -Urugua-í9, ya que las variables


involucradas en este tipo de brote incumben especialmente a trabajadores forestales.
Así, se observa que de los 20 casos de LTA denunciados en Puerto Esperanza y Wanda
en el brote de 2004, 18 habían realizado trabajos de desmalezamiento y deforestación de
pinares antiguos en el área perimetral de la represa Urugua-í, todos eran mayores de
edad, de sexo masculino. Ningún conviviente de los casos presentó signos de LTA, esto
significa que no afectó a mujeres ni a niños (contrariamente a lo que acontece en el
modelo de Foco 2 en el que se inscribe el brote de Puerto Esperanza en el Barrio Km.1
en 1998). La fecha probable de infección comenzó en enero, con un máximo en febrero
(36,8%) y concluyó en marzo. Si se tiene en cuenta el total de las poblaciones de Wanda
y Puerto Esperanza, la incidencia del brote se podría estimar en un 0.7%. Sin embargo,
si como se viene argumentado, se sostiene la hipótesis de que se trata de una
enfermedad ocupacional de los trabajadores forestales y se tiene en cuenta que al
momento del brote había 350 individuos trabajando en el área, la incidencia de LTA
solamente entre los trabajadores expuestos durante el año 2004 fue de 5% personas/año
(Salomón et al. 2006: 213).

Entre los factores biológicos que intervinieron en la aparición de este modelo de brote,
se advierte que es parte del ciclo silvestre de transmisión de LTA, coincidiendo las
fechas de infección con la dinámica actual de los flebótomos vectores en la zona. En las
zonas de cortina o faja ecológica, han sido capturados Lutzomyia whitmani, una de las
especies incriminada como vector de Leishmania braziliensis en el S de Brasil, cuya
presencia ha sido asociada históricamente a la vegetación primaria. Se sospecha que la
dispersión o aumento en la densidad de esta especie podría estar asociada a cambios
climáticos como los acontecidos en la zona (sequía, incendios). Entre los factores
ambientales, si bien la deforestación progresiva del área debe ser considerada como el
marco general, los autores señalan que han sido justamente las sequías e incendios de la
primera mitad de 2004 los que determinaron la aparición de “puntos calientes” por
acumulación de vectores y reservorios en zonas bajas y umbrías (Salomón et al.
2006:216).

A continuación se analiza en detalle los factores sociales involucrados en este modelo


de foco de transmisión de LTA ligado al trabajo forestal, como un modo de apoyar su
inclusión en el listado de enfermedades profesionales de los trabajadores forestales en la

9
El modelo Foco 2, Esperanza 1998 fue exhaustivamente descrito en Salomón et al 2001 y en Salomón et
al. 2006:213-214.

http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm
http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm 13

provincia de Misiones que reglamenta la Ley Nacional 24.557, mejorar la comprensión


de los procesos sociales coadyuvantes a la exposición al riesgo de contraer LTA y poder
planificar intervenciones de prevención fundadas en instituciones y actores sociales
relevantes en el nivel local.

Los actores sociales y los grupos en riesgo de contraer LTA en el mercado de


trabajo forestal

El aprovechamiento de los recursos forestales se realiza mediante una cadena de trabajo


en la que los trabajadores que “ingresan a monte” dependen de “contratistas de servicios
forestales”. Estas empresas de servicios forestales son contratadas por las foresto
industrias propietarias de las tierras que se laborean y el producto final. La forestación
es al presente en el alto Paraná, un negocio económicamente concentrado. Los
propietarios de las forestaciones de coníferas son menos de 5 grandes empresas, una de
las cuales realiza inversión extranjera directa y concentran la propiedad de puntos clave
del proceso de elaboración del producto final (química: MDF, pasta celulósica o
mecánica: laminado, madera aserrada). Entre estas empresas pueden diferenciarse
estrategias empresariales con diferentes impactos en la sociedad local. Por un lado un
grupo inversor10 con inversión extranjera directa (en adelante empresa A), que basa su
estrategia en la plena utilización de la materia prima del bosque (en otro polo de
elaboración ha logrado el 95% de aprovechamiento del rollizo), introduciendo
tecnología más eficiente y de mayor capacidad de proceso. Mientras que otro modelo
empresario lo constituye la empresa B, de capital nacional11, que alcanzó su crecimiento
agregando valor a los productos en base a una política de calidad, lo que la llevó a
someter a certificación por normas internacionales (FSC)12 los procesos del bosque y la
industria (Fassola, Colcombet y Lacorte 2004:5-8).

Las empresas en las que estas forestadoras transfieren trabajo, las llamadas “contratistas
de servicios forestales”, son generalmente de capitales locales y menor capital que las
forestadoras. Así, por ejemplo, encadenadas a la empresa de mayor envergadura y
mayor concentración vertical de la región (empresa A) trabajan 22 empresas de trabajo
forestal, cuyos operarios tienen acceso al monte reforestado (Resolución 62/2006
Comisión Nacional de Trabajo Agrario). Estas empresas realizan tareas por contrato y
pueden variar entre plantación, mantenimiento (que incluye fumigación y
desmalezamiento), raleo y tala rasa. Las contratistas de plantación y mantenimiento son
empresas trabajo-intensivas: son las que más trabajadores ocupan. Mientras que las
contratistas de raleo y tala rasa presentan una capitalización mayor, pues requieren del
uso de maquinarias.

En paralelo con este tipo de aprovechamiento de la reforestación con coníferas, la


producción forestal de pequeña escala de madera de calidad (v. gr., paraíso misionero;
araucaria) y una mínima proporción de la madera de pino, está distribuida en una
miríada de empresas pequeñas con diferente grado de formalización. En muchos casos
esas plantaciones son propiedad de unidades domésticas que adquirieron pequeñas
parcelas en la colonización planificada de la zona, en 1937 (25 Has.) que recurrieron a

10
Grupo Arauco, Alto Paraná S.A. APSA.
11
LIPSIA S.A.
12
www.vidasilvestre.org.ar/bosques/fsc.asp

http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm
http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm 14

la reforestación como alternativa de diversificación ante la caída de precios de los


productos tradicionales, sobre todo de la yerba mate, en el período 1995-2001.

Las condiciones de contratación de la mano de obra, esto es la existencia de un contrato


laboral entre la empresa de servicios forestales, el acuerdo salarial, el respeto de las
normas de higiene y seguridad laboral, el uso de elementos de seguridad y el acceso a la
información sobre prevención por vía de los circuitos formales de la seguridad laboral y
la salud pública es diferente en cada uno de estos circuitos del mercado de trabajo de la
forestación. La división no es, sin embargo, tajante entre quienes tienen acceso a la
prevención y quienes no, sino que la vulnerabilidad al riesgo se distribuye en una escala
de matices que combina varios factores.

En el caso del trabajo forestal ligado a las grandes empresas cuyas forestaciones son
ilustradas en el Mapa A los requerimientos de seguridad e higiene ocupacional hechos
al contratista de servicios forestales en el marco del contrato de trabajo que regula la
ley, son controlados por los/as “prevencionistas”. Los “prevencionistas” son técnicos
terciarios o universitarios formados en los requerimientos legales que resguardan la
salud de los trabajadores en el ámbito laboral, la prevención de emergencias
tecnológicas, los accidentes y/o enfermedades profesionales. El trabajo de estos
profesionales permite a los contratistas forestales cumplir con un requerimiento legal;
ya que tienen la obligación de visitar los equipos de trabajo dispersos en áreas rurales
con la finalidad de controlar el uso de elementos de seguridad (v gr. barbijo y trajes de
fumigación; casco; ropa de trabajo adecuada a la tarea), las condiciones de higiene del
ambiente laboral) y realizar charlas de inducción a la seguridad y persuasión de los
comportamientos riesgosos. Aunque no forma parte de su responsabilidad primaria,
algunas empresas forestadoras incluyen en la planilla de relevo de la seguridad e higiene
datos de productividad13. Los prevencionistas trabajan para el contratista forestal, pero
entregan copias de sus informes y algunas veces una planilla extra a la empresa
forestadora, a modo de control de sus propias actividades en terreno. La agenda de
capacitación de los prevencionistas es sugerida por los técnicos de la Aseguradora de
Riesgo de Trabajo -ART-, quienes seleccionan los temas en base a los tipos de
accidentes y/o enfermedades más frecuentes en un período de referencia.

Entre los trabajadores forestales con acceso al monte relacionados con este sector del
mercado de trabajo las prácticas de higiene y seguridad están presentes. Sin embargo, en
las entrevistas con los enfermos, hemos notado que esta presencia institucional es más
fuerte en los trabajadores que se desempeñan en zonas geográficas o realizando
procesos de trabajos más próximos a empresas como la A o la B y más lábil en las
empresas y prestadoras de servicios de menor volumen de capital.

Por otra parte, en relación con las prácticas de prevención de LTA el mayor control del
cumplimiento de las normas no implica un mayor cuidado, ya que las entrevistas a los
prevencionistas y trabajadores dejan ver dos zonas de conflicto: por un lado que ni
prevencionistas ni trabajadores cuentan con la información necesaria sobre la
enfermedad, su diagnóstico, etiología, tratamiento y formas de prevención y por otro, el

13
Es parte de la verdad que como parte del saber de la ingeniería en higiene y seguridad, por ejemplo
algunas formas de corte que implican menor aprovechamiento del raleo implican comportamiento laboral
riesgoso (inf. prevencionista M).

http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm
http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm 15

conflicto de saberes entre la cultura académica de los prevencionistas y la “cultura


machetera”, forjada en el empirismo, de los trabajadores forestales.

En relación con la falta de información entre los técnicos en higiene y seguridad sobre
la LTA, citamos algunos ejemplos:

Antropóloga: ¿Ud. sabe qué es la leishmaniasis?


Prevencionista: Un parásito intestinal.
A: Una enfermedad, que la transmite un mosquito...
P: Ahhh! Ud. me está hablando del dengue! (Entrevista prevencionista O).

En relación con la leishmaniasis empezamos a saber hará unos dos o tres años
atrás. Cuando empezaron a aparecer casos. Y al principio no se sabía que era,
porque parecía una enfermedad de la piel que no se sabía bien de qué se
trataba. Hasta que el Dr. M que es el que trabaja acá en el Hospital diagnosticó
un dengue, porque decían que era úlcera varicosa y un montón de otras
enfermedades relacionadas con la piel hasta que se diagnostica esta
enfermedad. Y así después fuimos sabiendo que se asociaba al desmonte.
Hicimos un relevamiento en todas las empresas en las que yo trabajaba que
tenían gente trabajando en el perilago (...) ese año no me acuerdo si tuvimos 61
o 68 casos que fueron tratados (...) pero para prevención no podemos
determinar exactamente la zona ni en que lugar está (...) Actuamos cuando la
enfermedad ya estaba. Información para la prevención no tenemos: no sabemos
en qué lugar, lo que hacíamos era recomendar condiciones de higiene, el tema
de instalarle campamentos, que tuvieran baños (Entrevista prevencionista H).

A modo de ilustración, se citan algunos ejemplos en los que se verbaliza el antagonismo


entre prevencionistas y la “cultura machetera”, en relación con las charlas informativas
o de inducción a la seguridad:

La gente trabaja nerviosa, porque perdieron toda la mañana y a la tarde hace


calor para trabajar (...) Nosotros por ejemplo los martes a la mañana tenemos
ahí a las 8, 9 en la garita curso con la prevencionista. Todos los martes, a veces
con la rubia, a veces con la morocha, la cosa es que estamos yendo al lote a las
10 a trabajar. Y se hace muy tarde ya para trabajar, uno agarra mucho calor.
Porque nosotros con el tema de las abejas estamos largando 3 ½, entonces no es
nada, no alcanzamos a sacar nada (Entrevista peón forestal CG).

Lo que nosotros queremos que se nos respete es la “cultura machetera” que le


decimos. Porque vienen y nos dicen lo que hay que hacer. Y nosotros ya le
hemos enseñado, por ejemplo con el mango del machete, con el filo de la punta
del machete. Nos decían que no hay que afilar la punta del machete, porque eso
es nomás para accidentes. Y nos daban un gancho para tirar los isipó,
separarlos de los troncos y ahí cortar. Pero ¿qué pasaba? El isipó es una
enredadera que a veces se pega al tronco más, a veces menos. Y con esa receta
del gancho y el machete sin filo en la punta tuvimos varios compañeros que se
amputaron la mano izquierda (Entrevista peón forestal MdS).

Este antagonismo no es de todos los peones forestales contra todos los prevencionistas,
sino que estructura un arquetipo de relación fundada en el prejuicio que organiza la

http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm
http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm 16

socialización en el trabajo, y cuyo fundamento son ejemplos como los citados. Sin
embargo, a fuerza de presencia en el ambiente laboral rural hay prevencionistas, sobre
todo una mujer, que tienen bien ganada la confianza y la influencia con los equipos de
trabajo y cuyos equipos de trabajo han logrado trabajo más seguro.

Estas dos zonas de conflicto implican dos tipos diferenciados de dificultades a la hora
de planificar la prevención y la atención. Por un lado, la falta de información respecto
de un problema sanitario re emergente genera morosidad en el diagnóstico y un
peregrinar de los enfermos entre médicos e instituciones hasta acceder al referente
adecuado. Esta situación, si bien ha mejorado entre 1998 y el presente, sobre todo
porque se ha organizado un centro de referencia de LTA en el Hospital SAMIC de
Puerto Esperanza, no ha redundado en la replicación de información confiable en
instituciones no sanitarias, aunque relacionadas con el trabajo forestal como la
asociación profesional de higiene y seguridad del trabajo, las ART, el seguro de salud
de los trabajadores -OSPRERA- o su sindicato -UATRE, Sindicato del Papel-.

Por ejemplo, en el caso de la delegación del seguro de salud, la Obra Social OSPRERA
en Wanda, que si bien en el ámbito nacional desarrolla campañas de prevención sobre
dengue y hantavirus, no contaban con información médica actualizada sobre el origen y
modo de transmisión de la LTA. El testimonio de los empleados de la obra social,
permitió reconocer a los casos como aquellos pacientes que van y vienen sin
diagnóstico, buscando los “bonitos de $1”14. Otro modo en el que los casos de LTA
fueron reconocidos en esta instancia fue por un paciente que siendo atendido por el
Programa Nacional de Leishamaniasis había recibido el tratamiento de medicación
inyectable y, según la interpretación propia del sector asistencial local “requería ayuda
económica porque no podía cubrir el costo de las jeringas descartables”15.

Una breve descripción del sistema de liquidación de salario de los trabajadores


forestales permite comprender cómo incide la enfermedad en sus ingresos. Las
categorías salariales de los trabajadores forestales con ingreso a monte son 9 (peones
generales; cargadores; conductores de camiones y tractores; motosierristas; mecánicos;
hacheros, volteadores y troceadores; peladores, enganchadores y estibadores; capataces;
encargados) y sus ingresos a octubre 2006 variaban entre $1000/mes y $ 1430/mes entre
el peón y el encargado. El sueldo mensual, sin embargo, no es fijo: depende de los
jornales efectivos trabajados (se descuentan los días de falta injustificada y aquellos que
por mal tiempo no se puede trabajar) y se aplica una equivalencia entre el día o la
semana de trabajo efectivo y la cantidad de trabajo efectivo realizado (por ejemplo, para
cobrar un día de trabajo -$39,82 en el caso de un peón- es necesario desmalezar una
hectárea. En la liquidación final, a los jornales completos trabajados se le suman $ 100
por “presentismo”, en el caso que el trabajador concurra a trabajar un mínimo de 22
jornales al mes. Este incentivo se reduce al 15% en los trabajadores que registren un
ausente; un 10% en quienes incurran en 2 ausencias y el 5% a los que falten 3 jornales.
Con más de 3 faltas se pierde el derecho a cobrar el incentivo “presentismo”. Un
trabajador enfermo de LTA, que recibió tratamiento y sufrió recaída cutánea, describió
su situación así:

14
Comprobantes administrativos de la atención médica.
15
El PNL cubre el costo total del tratamiento incluídas las jeringas descartables completas (Salomón com.
Personal).

http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm
http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm 17

El doctor M me dio el tratamiento y 25 días de recuperación. Y ahí me fui a


trabajar 30 días, con un agujero. Cuando faltaban 2 días para cerrar el mes ya
no me aguantaba más. Ahí le dije al encargado: ”No doy más!”. Y nosotros
teníamos presentismo. Mirá, le dije, “por dos días de trabajo voy a perder el
presentismo, para mí es mucho. Voy a aguantar. Trabajo estos dos días y al
tercero me voy ya”. Y bueno aguanté y al tercer día me fui al Dr. Y me hicieron
los análisis otra vez. Y me dio 127 otra vez y me dijo es una leishmaniasis
rabiada la que tenés. (Entrevista trabajador enfermo JM)

Esta forma de asalariar explica la reticencia de los trabajadores a “estar reposado”, pues
el justificativo médico sólo les permite, en el mejor de los casos, no perder el puesto de
trabajo, pero les implica perder dinero en la liquidación final de la mensualidad.

Por otra parte, en el trabajo en terreno, entre los casos de LTA de trabajadores forestales
infectados durante 2004, se han detectado dos casos que no han podido volver a trabajar
luego del tratamiento, presentando síntomas como alta presión, debilidad general y
pérdida del tono muscular. En diferentes circunstancias estos trabajadores quedaron
desocupados y el no haberse considerado como enfermedad ocupacional les impide
acceder a asistencia médica dentro del seguro de salud y el tener los beneficios de un
retiro anticipado.

Otro aspecto de la falta de información es que incluso a nivel de los profesionales de la


salud, la higiene y seguridad laboral y el sindicato se relevaron datos confusos sobre la
obligación legal de las ART y su responsabilidad de cubrir los casos de LTA en
trabajadores forestales.

La falta de información precisa sobre la enfermedad está generalizada en la provincia:

Mi cuñada hace 30 años que es enfermera en Oberá. Y como mi marido estuvo


11 meses sin diagnóstico y lo trataban como úlcera varicosa y lo tenían vendado
y le daban antibióticos y no mejoraba, ella y los médicos de Oberá llamaron
acá. Cuando le hicieron el diagnóstico y la biopsia dio Leishmaniasis, y se supo
que era una enfermedad que transmitía una mosquita los médicos llamaron
desde allá porque querían saber (Entrevista esposa trabajador enfermo).

Esta falta de información en los médicos que prestan servicios al seguro médico de los
trabajadores forestales pero que no están vinculados al PNL puede considerarse la
primera causa de demora en el diagnóstico, siendo que esta demora, según la
experiencia clínica, implica un aumento en el riesgo de recaídas cutáneas y en la
mucosa (PNL 2004).

El desconocimiento general sobre los ciclos del parásito y los hábitos del vector por
parte de los equipos profesionales que acompañan a los trabajadores (médicos y
prevencionistas de higiene y seguridad) impide identificar certeramente
comportamientos de riesgo y planificar acciones preventivas. A modo de resultado
parcial de nuestra investigación hemos sistematizado los siguientes comportamientos de
riesgo:

http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm
http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm 18

- en general los trabajadores desayunan en zonas de faja ecológica antes de


comenzar su tarea (entre las 6:00 y las 7:30 am.), momento en que suelen permanecer
sin camisa y sin repelente, en un momento del día con alta probabilidad de ser picados.
- es habitual que los trabajadores que fumigan se cambien en el monte, porque el
equipo de aplicación, que incluye su ropa, sea entregado al momento de comenzar el
jornal;
- todos los trabajadores de mantenimiento recurren al monte nativo como fuente
de sombra, sobre todo cuando trabajan en plantaciones de antigüedad menor a los 7
años. Estas tres prácticas aumentan la exposición al riesgo, ya que, aunque los hábitos
del flebótomo son nocturnos, pueden picar de día si son molestados en su sitio de
reposo diurno en la faja ecológica.
- como una adaptación de la ropa de trabajo al clima y al tipo de tarea, los
trabajadores suelen arremangar su camisa o directamente cortarle la manga. Un número
importante de úlceras han sido relevadas en el ante brazo y el codo;
- otro lugar frecuente de picada es la cara y las orejas, sectores del cuerpo que no
están protegidos por la ropa de trabajo. A excepción de los fumigadores que utilizan el
“tapacuero” un trozo de tela que se sostiene con un gorro o sombrero y cubren nuca y
orejas;
- el uso de repelente en crema de marca comercial sobre la piel ha sido
considerado un método ineficiente de prevención por los mismos trabajadores, ya que la
abundante transpiración durante la tarea diluye su eficacia. La aplicación de repelente
como único método de protección puede ser una medida de prevención que expone al
riesgo.

Asimismo, y como se enunció anteriormente, a la falta de información científica sobre


la enfermedad y su origen se suma el problema de legitimidad para bajar información de
prevención a campo vía los técnicos en higiene y seguridad, por la disputa de saberes
existente entre ellos y los trabajadores. Por esto la valorización de la experiencia de los
enfermos, junto a la realización de reuniones de capacitación con prevencionistas,
médicos y funcionarios del seguro médico de los forestales, son las vías para transmitir
información preventiva.

El desafío que encara la planificación de una prevención en este sector del grupo en
riesgo, trabajadores forestales, es la falta de información científica aunque las
instituciones llegan a los actores sociales en riesgo.

Como se enunció anteriormente, a diferencia de lo que ocurre con el grupo de


trabajadores forestales que trabajan en la órbita de las empresas del modelo A y B, en el
resto de las empresas forestales los controles de higiene y seguridad son más lábiles. Lo
que suma a las prácticas de riesgos descriptas anteriormente, otro tipo de prácticas, entre
las que identificamos como generadoras de exposición al riesgo de contraer LTA, las
siguientes:
- cumplir turnos semanales y dormir en casillas en las que no se usa repelente
alguno, en zonas linderas a fajas ecológicas. Producto de este tipo de práctica
aparecieron enfermos picados en el tobillo, cuando durante todo el jornal trabajaron con
calzado protector (borceguí), de donde se infiere que fueron picados durante la noche;
- dormir en casillas acondicionadas, pero no contar con baño en casilla y recurrir
al monte para deposiciones;
- deficiencias en la entrega de ropa de trabajo y equipos de seguridad. Se trabaja
con ropa rota, con agujeros. Equipos de fumigar sin máscara ni guantes;

http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm
http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm 19

- informalidad en la relación laboral, por la que por ejemplo, un transportista de


rollos ingresa a monte a retirar rollizos “cuando baja el sol y está más fresco” en
pantalón corto y sandalias plásticas.
En este sub grupo en riesgo, el desafío para planificar la prevención no es sólo
suplir la falta de información, si no la trama social que contiene a los trabajadores
forestales no es lo suficientemente densa como para hacer cumplir la ley, e incluso un
grupo importante permanece en la informalidad, por lo que al problema de la falta de
información médica científica, se suma el problema de cómo acceder a ellos.

Conclusiones y propuestas

En base a lo expuesto realizamos las siguientes consideraciones y propuestas:

En lo normativo

Es necesario que la provincia de Misiones, al igual que Catamarca, Formosa, Chaco,


Santiago del Estero y Corrientes sean incluidas como provincias donde la LTA es una
enfermedad endémica para el listado de enfermedades profesionales que constituye el
Decreto Reglamentario de la Ley Nacional 24.557. Estas provincias, además de Jujuy,
Salta y Tucumán ya han sido declaradas zonas endémicas por el Ministerio de Salud de
la Nación (Res.36/99 Secretaría de Programas de Salud), sin embargo, la legislación
laboral sólo incluye a la Leishmania chagasi, que es el agente causante de la
leishmaniasis visceral y a las provincias de Jujuy, Salta y Tucumán (Decreto 658/1996),
hecho que impide que las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo cubran su costo de
atención como enfermedad profesional de los casos de LTA, cuyo agente es la
Leishmania brazilensis, viéndose seriamente perjudicados los trabajadores que
ocasionalmente se enferman, pues les son descontados los días “reposados” y en caso de
presentar complicaciones su cuadro clínico, pierden derecho a ser cuidados en el marco
de la seguridad del trabajo.

Textualmente, la Ley Nº 24.557 y sus modificatorias son reglamentadas por el Decreto


Nº 658/1996 que establece las enfermedades profesionales con obligación de ser
cubiertas por las ART. En el listado de este Decreto aparece citado el “AGENTE:
LEISHMANIA DONOVANI CHAGASI (LEISHMANIASIS)”, bajo la siguiente
especificación:

ACTIVIDADES LABORALES QUE


ENFERMEDADES
PUEDEN GENERAR EXPOSICIÓN

- Síndrome febril - Trabajadores rurales, desmalezadores.


- Leishmaniasis dérmica - Trabajadores de la caña de azúcar.
- Leishmaniasis visceral - Trabajadores en la construcción de
caminos.
- Dentro Zona endémica Argentina:
Tucumán, Salta y Jujuy”.

http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm
http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm 20

El cambio normativo requerido es posible, ya que existen antecedentes de una reforma


de la normativa de enfermedades profesionales (Decreto 1167/2003) posterior a la
creación del PNL (Resolución Secretaría de Programas de Salud 36/99), aun cuando
esta sólo incluyó la infección por hantavirus y el chagas en su fase aguda como
enfermedades ocupacionales. Las instituciones públicas que deberían promover esta
modificación son la Comisión Nacional de Trabajo Agrario del Ministerio de Trabajo y
la Superintendencia de Riesgo de Trabajo de la Nación junto al Programa Nacional de
Leishmaniasis del Ministerio de Salud de la Nación.

En lo operativo

Se recomienda:

- Realizar una capacitación sobre LTA con los prevencionistas y médicos


vinculados al sistema de salud que atiende a los trabajadores forestales;
- Formar a los trabajadores forestales que estuvieron enfermos de LTA como
replicadores de información en sus grupos de trabajo;
- Elaborar un folleto y reproducir información por medio de agentes locales del
sindicato y la obra social.

Agradecimientos

Agradecemos al Dr. Oscar Daniel Salomón, director del Programa Nacional de


Leishmaniasis al Dr. S. Monzani médico del hospital SAMIC de Puerto Esperanza y a
Raúl, Domingo, José, Mártires, Rodolfo, Haydee, Mónica, Rosalba, Augusto, Roque,
Remigio, Paulina y Carlos por la buena disposición.

A M. Figueroa, estudiante de geografía, quien se ocupó cuidadosamente de la


cartografía indispensable para este trabajo.

http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm
http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm 21

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http://www.fmv-uba.org.ar/antropologia/index2.htm