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LA ANTROPOLOGIA

MÉDICA EN
MÉXICO

COMPILADOR

Roberto C a m p o s

TOMO 1
Antologías U n i v e r s i t a r i a ^
N u e v o s e n f o q u e s e n ctencias sociales

LIBRO DE
ROBERTO CAMPOS N A V A R R O
compilador

LIBRO DE CONSULTA

LA ANTROPOLOGÍA MÉDICA
EN MÉXICO
1

Instituto
Mora

UNIVERSIDAD AUTONOMA METROPOLITANA


Instituto de Investigaciones
Dr. José María Luis Mora

Hira de Gortari Rabiela


Director General

Hugo Vargas Comsille .. CD1L


Coordinador de Publicaciones
ÍNDICE vv, I 0 7 7 ¿ 5 .

Universidad Autónoma Metropolitana

Gustavo Chapela Castañares


Rector General

Enrique Fernández Fassnacht Introducción


Secretario General
Roberto Campos 7
Cesarina Pérez Pría
Directora de Difusión Cultural
L O S ESPACIOS D E L A A N T R O P O L O G Í A M É D I C A 37

Consejo Editorial
Nicolé Girón, Hira de Gortari, Nace la antropología médica
Carlos Marichal y Jan Patula
Gonzalo Aguirre Beítrán 39

La antropología médica en México


LUÍS Alberto Vargas y Leticia E. Casillas 78

Portada: Yolanda Pérez y Gabriela Sánchez I.OS M O D E L O S M É D I C O S E N M É X I C O 95

Primera edición, 1992 -las^^.


©Derechos reservados ' iñíji Modelo hegemónico, modelo alternativo subordinado,
conforme a la ley, 1992 ,S'¿S* *'
, f t W modelo de autoatención. Caracteres estructurales
Eduardo Menéndez 97
Instituto de Investigaciones <^ f
Dr. José María Luis Mora § / 'Ai".~¿. ":
Veinte años de investigación en medicina tradicional de
Plaza Valentín Gómez Parías núm. 12 jj ^ |
San Juan, Mixcoac, • 7^ \ : . México
México 03730, D. F. ./^ \ " 1
'" Carlos Viesca Treviño 115

ISBN:968-6382-61-5 otra completa \ '"'..,


L

968-6382-62-3 tomo 1 ".> " " • "


V
11 M I 'i >D I : A U T O A T E N C I Ó N 139

Impreso en México
Printed in México Autoatención y automedicación. U n sistema de
iumsat'ciones sociales permanentes
¡¡hundo Menátdcz 141
Prácticas médicas populares: algunas experiencias sobre
el proceso de autoatención curativa
Roberto Campos Navarro 186

Algunos elementos para la gestión popular en salud INTRODUCCIÓN


Paul Hersch Martínez 211

ROBERTO CAMPOS NAVARRO

El desarrollo y expansión de la antropología médica en México ha sido


notable en los últimos diez años. Múltiples son los encuentros, cursos,
seminarios, jornadas y coloquios en escuelas de antropología, medi-
cina, enfermería, salud pública y otras instituciones educativas donde
se expone, promueve y difunde.
La Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) tiene
asignaturas específicas en la licenciatura, y desde 1986 la maestría en
Antropología Social mantiene un taller de antropología médica dedi-
cado exclusivamente a la enseñanza e investigación de temas y pro-
blemas que le son afines.
Sabemos que varias escuelas de medicina en el país (como es el
caso de Guadalajara, Monterrey, Veracruz, etc.) incluyen la asigna-
tura de antropología médica dentro de sus diseños curriculares. En
este sentido, el Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina
que depende de la Facultad de Medicina de la UNAM posee un área es-
pecializada en antropología médica que desde 1989 imparte un curso
obligatorio sobre la materia a los estudiantes del cuarto año de medi-
cina, inmediatamente antes de su salida hacia la práctica hospitalaria
como internos de pregrado y luego como pasantes en servicio social
que abarca todo un año escolar de acuerdo al plan de estudios apro-
bado en 1985.
Por otra parte, de manera simultánea y complementaria son cada
vi-/ más las instituciones académicas y de servicios que alientan y desa-

y « A » a * » s KÍ *.»i l-j i c . I.,*. A S


8 Introducción Roberto Campos Navarro 9

rrollan investigaciones antropológicas en el campo de la salud y la en- gaciones de los antropólogos médicos, tratándose de evitar el sesgo
fermedad. Entre ellos destacan el Centro de Investigaciones y Estudios que reduce la antropología médica al estudio de los conocimientos y
Superiores en Antropología Social (CIESAS), el Departamento de Et- prácticas englobadas dentro de la medicina denominada "tradicional".
nología y Antropología Social (dependiente del Instituto Nacional de Consideramos que la antropología médica abarca otras temáticas entre
Antropología e Historia), el Instituto de Investigaciones Antropológi- las cuales podemos incluir:
cas ( U N A M ) , el Insriruto Nacional Indigenista, la Dirección General - cultura y alimentación,
de Culturas Populares, el Instituto Mexicano del Seguro Social, entre - consumo de alcohol,
otros organismos. - procesos bioculturales (como embarazo, senectud, etc.),
A pesar de este inusitado interés, hasta el momento no existen - conductas y comportamientos ante la salud y la enfermedad,
en nuestro país revistas, libros de texto o manuales específicos sobre - medio ambiente, cultura y salud,
el tema. La producción de los investigadores y docentes nacionales se - procesos autogestivos en salud (movimientos de alcohólicos y
ha dispersado hacia revistas no especializadas y algunos libros de muy neuróticos anónimos, asociaciones y grupos no estatales de promoción
limitada distribución. sanitaria, etcétera),
La presente antología de textos básicos sobre la antropología mé- - aspectos socioculturales de la medicina académica, de las enfer-
dica está dirigida fundamentalmente a un público estudiantil univer- medades crónicas, epidémicas, mentales, etcétera,
sitario, aunque no descartamos su plena utilidad para el lector no aca- - sistemas de tepresentaciones ideológicas relacionadas con la en-
démico que desee averiguar sobre los orígenes, tendencias teóricas y fermedad y la muerte,
los campos de trabajo de esta subdisciplina de la antropología social. - r e l a c i ó n médico-paciente,
Diseñar y seleccionar textos para una antología no es de ninguna - sistemas de atención curativa.
manera una tarea fácil. A n t e la imposibilidad de incluir todo, el an- La antología inicia con artículos que definen a la antropología
tologista tiene la responsabilidad de escoger lo más representativo de médica, ubican su génesis foránea y su implantación en nuestro país;
la producción de una determinada área de conocimiento, en un de- aparecen los principales centros de investigación y docencia ligados a
terminado periodo de tiempo y una más o menos precisa delimitación la disciplina, así como los rasgos y las características de la producción
geográfica. antropológica nacional.
Resulta evidente que quien selecciona va a imprimir un singular En el siguiente aparrado, Los modelos médicos en México, apa-
matiz, dándole un sentido que puede no ser compartido por otros. Es rece una teorización básica para el entendimiento y comprensión de
un riesgo que asumimos y que hemos tratado de aligerar al consultar y las diversas prácticas médicas que coexisten en nuestro país. Bajo esa
discutir con varios compañeros los materiales aquí reunidos. denominación son jerarquizadas las prácticas y saberes curativos, pero
Hemos tomado una opción teórica general, sin que ello signifique sobre todo, se ofrece un marco explicativo de las relaciones existentes
la omisión de textos que no comulguen con dicha orientación; en la entre los diferentes modelos: el científico o hegemónico, el o los al-
antología aparecen autores que dentro de la disciplina antropológica ternativos subordinados y el basado en la autoatención. La medicina
se adscriben a corrientes teóricas disimiles; nuestra intención fue que llamada "tradicional" o "popular" surge en este contexto despojada
todas estuvieran presentes sin privilegios ni exclusiones. de un carácter exótico, costumbrista o folk, para convertirse en una
Queremos destacar que todos los artículos y capítulos de libros válida estrategia de atención médica, no obstante su subordinación
seleccionados han sido elaborados por autores identificados y compro- ideológica y jurídica frente a la medicina académica.
metidos con nuestra realidad social. Los textos son en su mayoría de En el tercer apartado, El modelo de autoatención, aparece un tra-
hechura reciente y aparecieron en la década de los ochenta. bajo sobre el proceso de autoatención curativa como un primer nivel
La antología está integrada por dos tomos; en ellos se ha tenido do atención presente en cualquier organización social; allí se revisa el
el cuidado de brindar una visión amplia y equilibrada de las investi- papel de los medios masivos de comunicación, la relación de la auto-
10 Introducción Roberto Campos Navarro 11

medicación con el modelo médico hegemónico, la figura educativa de ferirse para una mayor información el lector deseoso de ampliar sus
los médicos y los mecanismos de reproducción donde la madre de fami- conocimientos sobre temas tan vastos como los que aquí se abordan.
lia adquiere una relevancia fundamental como curadora en el espacio En las siguientes páginas hacemos una breve presentación de los
doméstico. El otro estudio se refiere a los movimientos de gestión po- textos incluidos en la antología, de sus autores y de la importancia del
pular en salud, en los cuales se promueve y estimula la participación tema que tratan.
activa de los promotores en actividades que rebasan el campo estricto
de l o curativo para ubicarse en los espacios de la lucha y la confron-
ración político-social.
L O S ESPACIOS D E L A A N T R O P O L O G Í A M É D I C A
El segundo tomo se inicia con un par de trabajos relacionados con
los patrones de consumo alimentario. En el primero se presentan las
recomendaciones ofrecidas por un antropólogo para lograr e l mejora- Iniciar este libro con u n trabajo del doctor Gonzalo Aguirre Beltrán
miento de la alimentación en una comunidad yucateca que sufre el es un justo reconocimiento a uno de los pioneros de la antropología
azote de la desnutrición. En el segundo se presentan los cambios que mexicana en general y de la antropología médica en particular.
se han detectado en los patrones de lactancia materna y las posibles C o n formación inicial de médico cirujano, se fue interesando poco
causas de tales modificaciones, entre las cuales es notoria la influencia a poco en la investigación histórica y antropológica de los pueblos i n -
de las compañías multinacionales de productos lácteos. dios y las poblaciones negras que subsisten en el país. En la Universidad
En el siguiente apartado, los terapeutas del modelo científico, se de N o r t h Western (EU) fue discípulo del antropólogo culturalista M e l -
ofrece un panorama de la situación de los médicos que ejercen en el ville Herskovits, quien a su vez había sido alumno de Franz Boas, el
fundador de la antropología norteamericana.
medio rural e idígena, con especial interés en el pasante en servicio
La brillante trayectoria de Gonzalo Aguirre Beltrán durante más
social que labora para las instituciones estatales de salud: sus alcances,
de 50 años ha sido rica en experiencias de investigación y de admi-
sus problemas y sus limitaciones al ejercer en un medio para el cual no
nistración pública en el campo del indigenismo. En el desarrollo de
fueron debidamente preparados en las aulas universitarias.
la antropología médica mexicana son fundamentales tres de sus obras.
En Las enfermedades en el modelo "tradicional", se incluye una
En Programas de salud en la situación intercultural (1955), ofrece sus co-
discusión sobre las enfermedades "tradicionales" y/o "síndromes c u l -
nocimientos y experiencias a los trabajadores del sector salud que deci-
turalmente delimitados" (también conocidos como síndromes de fi-
den laborar en poblaciones indígenas; en Magia y medicina. El proceso
liación cultural) en la cual los autores polemizan acerca de las clasifi- de aculxuración en la estructura colonial (1963), el autor -siguiendo una
caciones propuestas para dichas nosologías. laboriosa y fructífera búsqueda documental en los juicios del tribunal
Luego se presentan las variadas interpretaciones sobre una enfer- de la Santa Inquisición en tierras novohispanas- demuestra fehacien-
medad conocida en toda América Latina como susto o espanto. temente la combinatoria de concepciones, ritos y creencias nativas,
En los terapeutas del modelo tradicional, se describe una hete- africanas y europeas presentes entre los curanderos que ejercían en el
rogénea variedad de curadores tradicionales entre los cuales destacan México colonial; por último, en Antropología médica. Sus desarrollos
parteras, yerberos, curanderos, espiritualistas, brujos, etcétera. teóricos en México (1986) describe el origen, evolución, expansión y
En el último apartado, la interacción de los modelos médicos, corrientes teóricas de la subdisciplina en nuestro país.
se incluyen textos que muestran las articulaciones que existen entre Precisamente de esta última obra hemos seleccionado el capítulo
la medicina académica y las medicinas tradicionales, o bien, entre la titulado "Nace la antropología médica", donde se define a la misma
primera y los usuarios que viven en zonas campesinas e indígenas, como una materia preocupada por "aplicar conceptos y prácticas a la
así como en barrios urbanos marginados. interpretación y al proceso de cambio de las ideas, patrones de acción
Finalmente se incluye una bibliografía sumaria a la que podrá re-
Roberto Campos Navarro 13
12 Introducción

cializado, para tener un panorama general de la producción reciente


y valores que norman el ejercicio de la medicina", interesándose en
1

sobre el tema y conocer las instituciones académicas y de servicios que


la comprensión de los aspectos sociales y culturales de la salud, la en-
las promueven.
fermedad y la medicina con un propósito bien claro: la introducción
En especial recomendamos la abundante bibliografía contenida al
de la práctica médica científica en las comunidades indígenas.
final de la comunicación pues es de suma utilidad para la revisión de
Para el doctor Aguirre Beltrán la antropología médica mexicana
algunos temas concretos como: medicina prehispánica, medicina tra-
(con precursores como Bernardino de Sahagún, Andrés de Olmos,
dicional, herbolaria medicinal, curanderismo, espiritualismo trinitario
Alonso de M o l i n a y José de Acosta) apenas surge en su versión aca-
mariano, naturismo, homeopatía, salud pública en áreas indígenas, au-
démica en la década de los treinta del presente siglo cuando el an-
togestión en salud, y proceso de alcoholización, entre otros.
tropólogo estadunidense Robert Redfield inicia importantes trabajos
teóricos y etnográficos en los estados de Morelos y Yucatán, que con-
dujeron a la formación de algunos profesionales mexicanos, por ejem-
LOS MODELOS MÉDICOS E N MÉXICO
plo el maestro Alfonso Villa Rojas.
Por otro lado, la política nacionalista posrevolucionaria intentará
la incorporación del indígena a la nación, la asistencia médica a las Una de las corrientes teóricas más influyentes en la antropología mé-
zonas rurales y la promoción del respeto y la tolerancia a los sabe- dica mexicana contemporánea es la encabezada por el doctor Eduar-
res y prácticas ancestrales de los terapeutas tradicionales (o curande- do Menéndez, quien desde mediados de la década de los setenta ha
ros), destacando las figuras de antropólogos mexicanos como Julio de dedicado sus investigaciones al estudio de los fenómenos médicos en
la Fuente, Miguel Othón de Mendizábal y el propio doctor Gonzalo México con un enfoque que no excluye el análisis desde la vertiente
Aguirre Beltrán. demográfica, epidemiológica, socioeconómica, política y - p o r supues-
Sin duda, los datos contenidos en este artículo son de capital i m - t o - antropológica.
portancia para el conocimiento del inicio y auge de la antropología En Poder, estratificación y salud. Análisis de ¡as condiciones sociales
médica en México, y les brinda una singular valía el estar relatados y económicas de la enfermedad en Yucatán (1981) realiza un riguroso
por uno de sus principales protagonistas. trabajo documental, teórico y de campo, donde el proceso de salud y
Luis A l b e r t o Vargas y Leticia E. Casillas, médicos con estudios enfermedad es analizado desde una perspectiva holística.
de posgrado en antropología física, son los autores de "Antropología Precisamente en "Modelo médico hegemónico, modelo alterna-
médica en México", un artículo informativo aparecido en Social Science tivo subordinado y modelo de autoatención, caracteres estructurales"
& Medicine, una de las revistas internacionales más serias y prestigiosas (1983), partiendo de sus experiencias concretas de investigación so-
bre la estructura de los servicios de salud en Yucatán y del proceso
en el campo de la sociología y antropología de la salud.
de alcoholización en México, él construye una interpretación teórica
Aunque su propósito original es el de dar a conocer la situación
lo suficientemente sólida como para brindar explicaciones de los pro-
actual de la disciplina a un público extranjero poco familiarizado con
cesos de conflicto y complementaridad que se dan entre los diversos
las investigaciones que se realizan en México, este informe descriptivo
sistemas curativos presentes en una misma organización social. N o se
también puede servir al lector nacional, sea universitario o no espe-
trata de considerarlos como fenómenos aislados o paralelos (como mu-
chos antropólogos los han catalogado) sino como procesos dinámicos
e interactuantes.
1
Aguirre Beltrán, Antropología médica. Sus desarrollos teóricos en México, Centro de
Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social, 1986, p. 12. Aclaremos La medicina académica (u occidental) identificada como modelo
que la antropología tiene cuatro ramas: arqueología, antropología física, antropología médico hegemónico cumple funciones de cura y prevención e incluso
social y lingüística. Para algunos investigadores como Aguirre Beltrán y E. Menéndez la de control social, dominio ideológico y exclusividad jurídica. La exis-
antropología médica es una subdisciplina de la antropología social, sin embargo otros la
tencia de otros sistemas curativos es planteada en términos de simul-
amplían hacia los aspectos de salud y enfermedad contenidos en las restantes ramas.
14 Introducción Robeno Campos Navarro 15

taneidad y coexistencia operativa, así como de una creciente subordi- por los trabajos sobre las clasificaciones y taxonomías no occidentales
nación técnica e ideológica que se expresa en múltiples contradiccio- de las plantas, los animales y las enfermedades, las etnobotánicas cu-
nes operadas por los curadores tradicionales (por ejemplo, el uso de rativas locales, regionales y nacionales, así como el desarrollo de otras
conceptos médico-científicos o el uso de antimicrobianos). A final nuevas temáticas asociadas.
de cuentas, más que la manifestación de ciertos grados de conflictivi- En la visión del doctor Viesca, el futuro de las investigaciones so-
dad, lo que destaca es la complementaridad de los saberes y las prácti- bre la medicina tradicional mexicana será creciente en la medida que
cas curativas desplegadas por los conjuntos sociales y sus curadores. trate de responder a interrogantes e inquietudes hasta ahora no sa-
El autor rescata la práctica social de la autoatención como un tisfechas y, sobre todo, que intenten una directa aplicabilidad del co-
modelo médico estructural presente en toda organización social, reco- nocimiento antropológico a la resolución de problemas de la práctica
nociéndole características curativas, sociales, culturales y económicas médica, sea ésta académica, tradicional u otra.
(eficacia pragmática, legitimidad colectiva, etc.) que son ignoradas e
infravaloradas por los médicos académicos cuya actitud, casi siempre,
es rechazante y estigmatizante.
EL MODELO DE A U T O A T E N C I Ó N
Los modelos médicos -entendidos como un instrumento meto-
dológico- son construcciones sociales dinámicas y procesales, muy por
encima de concepciones fijas y monolíticas. De allí la insistencia del C o n rigurosidad analítica, en "Autoatención y automedicación. U n
autor en considerar las múltiples y constantes interrelaciones que ejer- sistema de transacciones sociales permanentes" (1990), Eduardo M e -
cen entre sí los diversos modelos curativos, donde la transacción cons- néndez nos introduce al estudio de un proceso social escasamente
tituye uno de los principales resultados de interacción. investigado. Es interés explícito del autor definir y precisar concep-
Tomando como un parteaguas el texto ya clásico del maestro tos, superar los sesgos ideológicos que provienen de los médicos y de
A g u i r r e Beltrán: Medicina y magia. El proceso de aculturación en la es- los mismos antropólogos, ponderar la eficacia real de los "medios" ma-
tructura colonial, el doctor Carlos Viesca Trevifto con una óptica his- sivos de comunicación y de la práctica médica en la inducción del
tórica recupera el valor de la medicina popular mexicana, ya no como proceso de automedicación, ubicar la autoatención dentro de las políti-
una simple y desgastada supervivencia del mundo prehispánico mesoa- cas nacionales e internacionales de salud y proponer estrategias ade-
mericano o una expresión más de la medicina indígena, sino dándole cuadas de educación para la salud.
una nueva proyección al considerarla como una práctica curativa m u l - Para E. Menéndez, la automedicación forma parte de un fenóme-
tiforme, producto de un largo proceso de aculturación de las antiguas
2
no más amplio estructurado alrededor de la autoatención que:
culturas populares europeas, africanas y americanas.
Después de Medicina y magia surgieron en las dos últimas décadas supone la realización de una serie de actividades orientadas directa
una serie de estudios nacionales y extranjeros que enriquecieron el pa- 0 indirectamente a asegurar la reproducción biológica y social a par-
norama de la etnomedícina en México, desde aquellos que profundiza- tir de la unidad doméstico/familiar. Dichas actividades en lo que
ban en la cosmovisión náhuatl de la vida, la salud y la muerte, hasta las respecta a los procesos de salud/enfermedad, integra alimentación
investigaciones antropológicas recientes en las áreas urbanas, pasando (incluye amamantamiento), limpieza e higiene (cuerpo, ropa, vi-
vienda, etc.), curación y prevención de enfermedades, danos [y]
problemas. 3

2
El neologismo aculturación es una creación conceptual del relativismo cultural
que no es aceptada por otras corrientes antropológicas. Para los culturalistas el término
de aculturación "comprende aquellos fenómenos que resultan cuando grupos que tienen Por encima de las visiones estigmatizantes de los médicos y de
culturas diferentes entran en contacto directo y continuo, con los subsiguientes cambios
en la cultura original de uno o de ambos grupos", Robert Redfield, Ralph Linton, y 1
f-.duardo Menéndez, "Autoatención y automedicación. Un sistema de transac-
Melville Herskovits, en la Enciclopedia internacional de las Ciencias Sociales, Ed. Aguilar, • |i mes sociales permanentes", en Antropología médica. Orientaciones, desigualdades y Irán
Madrid, 1979, p. 34. \.u , I „ I U - I , U L S A S , México, 1990, p. 176 (Cuadernos de la Casa Chata, 179).
16 Introducción Roberto Campos Navarro 17

ciertos antropólogos "populistas", la autoatención y la automedicación función informativa sino que de alguna manera servían de base para
constituyen procesos complejos que se inscriben en fenómenos eco- el despliegue de estrategias curativas primarias no profesionales.
nómicos y políticos con señaladas características en la estratificación En el segundo trabajo participaron siete madres de familia residen-
social y en la suma de saberes que poseen los conjuntos sociales. tes de una colonia pobre de la ciudad de León, Guanajuato, cuatro de
Mediante las investigaciones empíricas queda claro que el peso de ellas con alguna experiencia de mortalidad infantil en su núcleo paren-
los medios masivos de comunicación en la automedicación - v í a propa- tai. Se observó que todas ellas, ante la presencia de una enfermedad
ganda publicitaria directa a consumidores- es nula y que son más bien (generalmente gastrointestinal o respiratoria) recurrieron en un pri-
los médicos y sus instituciones los que enseñan, promueven y d i f u n - mer paso a la autoatención, sobre todo empleando medicamentos de
den el proceso de automedicación, no obstante que son ellos mismos patente.
quienes tienden a considerarlo como un fenómeno nefasto y perjudi- En el tercero demostramos que la automedicación en pueblos mes-
cial, sin ofrecer referentes empíricos concretos que demuestren en lo tizos e indígenas localizados en la serranía chiapaneca, era practicada
cuantitativo su negatividad, o bien sus grados de ineficacia en mues- en un 80%, más o menos semejante para ambos grupos étnicos.
tras poblacionales abiertas. Estas experiencias sobre el proceso de autoatención curativa las
La autoatención debe ser considerada como un proceso estruc- consideramos aproximativas a las estrategias y prácticas médicas popu-
tural de toda sociedad, como un primer nivel de atención real de la lares, donde las madres de familia juegan un papel fundamental como
población y en todo caso, como una primera etapa de la "carrera" o curadoras no especializadas.
"trayectoria" del enfermo. A l reconocer la automedicación en estos
4
Entendida la gestión popular en salud como una estrategia política
términos, el autor sugiere la generación de programas específicos de de c o n t r o l sobre el proceso de salud y enfermedad, en el artículo "Algu-
educación para la salud que consideren que las estrategias se inician nos elementos para la gestión popularen salud" del doctor Paul Hersch
con el grupo familiar y que en lugar de prohibir (lo que es imposible de Martínez, presentado en el simposio Salud y Cultura Popular en Mé-
erradicar), se enseñe "intencional y estructuralmente" a la población xico en 1989, analiza cuál es el significado de la expresión "gestión
el uso de los medicamentos de patente. popular" a la luz de las políticas sanitarias internacionales y la deterio-
En el artículo "Prácticas médicas populares: algunas experien- rada situación de vida (y de salud) de la mayoría de los mexicanos.
cias sobre el proceso de autoatención curativa" hemos sintetizado al- Para P Hersch la "autogestión" o "gestión popular" en salud i m -
gunas sencillas investigaciones nuestras sobre el tema de la autoa- plica el control de los procesos que determinan la salud, la vigilancia
tención médica en contextos urbanos (área metropolitana de la ciudad ile los factores que condicionan la enfermedad y las formas curativas
de México y León, Guanajuato) y rurales (Altos de Chiapas). para solucionar ciertos problemas. Sin embargo, la cultura de la sa-
lud, la enfermedad y la curación - e n un contexto autogestivo- no
En el primero de ellos, realizado en 1979 con 50 madres de fami-
11 instituyen un proceso aislado de las medidas y decisiones políticas
lia derecho-habientes usuarias de una clínica de consulta externa del
qiu' se román a nivel nacional (reducciones presupuéstales, progra-
Instituto Mexicano del Seguro Social, encontramos conocimientos y
mas especiales de solidaridad, etc.) e internacional (Fondo Monetario
creencias relativas a ciertas enfermedades aceptadas por la medicina
l i i i i i n a i tonal, Organización M u n d i a l de la Salud, y otros organismos).
académica, pero también de manera igualmente importante de aque-
I V acuerdo con la experiencia del autor, existen tres momentos
llas enfermedades poco conocidas o ignoradas en el medio científico
iiupoitaiiti's para la gestión popular. En el primero se da el contacto
como lo son el empacho, el susto, la caída de mollera, el mal de ojo,
i m i alguna organización comunitaria interesada -entre orras cosas-
entre otras. Lo más trascendente de dicho estudio es que los conoci-
I I I el ilt'sarrollo de programas propios de salud. En el segundo se con-
mientos populares sobre las diversas enfermedades no tenían sólo una
M ilnl.i un equipo de educación en salud al interior de la organización
l u i i C I . U I M |>OI miembros de la propia comunidad, pertenecientes a las
4
Ver algunas aproximaciones a la "carrera del enfermo" en nuestro trabajo sobre . l,i .i •. .iilialuinas y cuyas actividades educativas se basan en los sabe-
curanderismo urbano (1990).
18 Introducción Robeno Campos Navarro 19

res de los participantes, en el trabajo práctico, en la revisión crítica de entre otros) y sobre las instituciones y profesionistas cuyas actividades
los saberes populares y en la adscripción a una organización polírica se desenvuelven en las regiones campesinas e indígenas del país.
(no necesariamente partidista). En el tercer momento, el equipo de Siendo la desnutrición uno de los problemas más apremiantes en
salud brinda aportes a la organización socializando el conocimiento y México, su estudio desde la perspectiva de las ciencias sociales ha ido
los recursos bajo u n esquema de reciprocidad y mantiene vinculacio- a la zaga de la multitud de investigaciones procedentes de la biome-
nes estrechas con organizaciones semejantes, así como con los sistemas dicina. Desde la antropología, un pionero fue el inolvidable maestro
estatales de salud. Guillermo Bonfil Batalla. En su tesis recepcional intitulada: Diagnós-
En esta perspectiva, los saberes y prácticas populares (como los tico sobre el hambre en Sudzal, Yucatán. (Un ensayo de antropología apli-
herbarios y los preparados medicinales) no son formas exóticas y fol- cada) publicada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia
klorizantes, sino elementos y recursos dinámicos de la organización; en 1962, proponía la superación de esquemas teóricos que quedaran
son herramientas de rrabajo y no fines en sí mismos, pues como plan- sujetos a la mera exposición o descripción de los hechos. Tratando
tea el doctor Paul Hersch: "Las plantas medicinales no dan la salud. de romper con esa forma de pensamiento él afirmaba la necesidad del
N o dan servicios de salud, no dan vacunas, no colocan drenajes n i cambio para solucionar algunos problemas, aunque quedaba claro que
letrinas, no dan agua potable ni resuelven una apendicitis." La herbo- ciertas propuestas eran de tal magnitud que sobrepasaban el ámbito
laria medicinal y otros recursos deben formar parte de un proyecto más local e incluso regional y nacional. Más aún, al señalar cambios de
global y totalizador, donde se plantea un control y una participación carácter revolucionario de las estructuras sociales del país, aseguraba
activa sobre los programas preventivos y asisrenciales propios, y más que las limitaciones no provenían de los investigadores sino de las ins-
aún, sobre aquéllos planeados y diseñados (desde un escritorio) por las tituciones encargadas de los programas y de los grupos sociales intere-
autoridades sanitarias que - p o r lo general- son impuestas de manera sados en el cambio.
vertical a las comunidades sin tomar en consideración sus especifici-
dades históricas, socioculturales y políticas. La limitación para abordar problemas cuya solución exige transfor-
La autoatención, la autogestión, la participación popularen salud maciones revolucionarias no radica en la antropología, sino en las
son estrategias sociales que implican la movilización de recursos desti- instituciones y organismos encargados de aplicarla. La antropología
nados a mejorar las condiciones individuales y colectivas de vida; bajo puede plantear soluciones revolucionarias; pero el que éstas se lle-
ven a la práctica dependerá de que quienes pretendan aplicarlas
una acepción política significan que los propios conjuntos sociales to-
estén en condiciones de hacerlo. 5

man la rienda de los procesos que de modo directo o indirecto inciden


sobre su salud.
Por considerar fundamental su aporte a la antropología médica
mexicana, hemos incluido en la antología la reproducción de las con-
clusiones y recomendaciones de su estudio en la zona henequenera de
L A S E N F E R M E D A D E S EN EL M O D E L O M É D I C O H E G E M Ó N I C O
Sudzal, Yucatán, que como muchos otros sitios de México sufren el
llagólo del hambre y la desnutrición.
A l sostener la afirmación de que la antropología médica no se reduce Para mejorar las condiciones de alimentación en Sudzal, Guiller-
al estudio de la medicina tradicional, queremos insistir en que los que- mo Bonfil sugería modificaciones como: elevar sustancialmente las
haceres del antropólogo médico no se agotan en las investigaciones peieopciones económicas familiares (pagos oportunos y suficientes,
etnomédicas y que existen otros campos de actividad sumamente i m - eiindicación de intermediarios, producción de miel y objetos de he-
portantes y trascendentes. Congruentes con esta orientación, el pre- nequén, etc.), establecer cooperativas de consumo, mejorar las con-
sente capítulo y el siguiente ofrecen una mirada antropológica sobre
problemas plenamente reconocidos por la medicina científica (el ham- '' ( liiillnmo Bonfil, Diagnóstico sobre el hambre en Sudzal, Yucatán. (Un ensayo de
bre, la desnutrición, los procesos de cambio de los hábitos alimentarios, •< ;«>li'>:iii.i/>lic<KÍa), INAH, México, 1962, p. 121.
20 Introducción Roberto Campos Navarro 21

diciones agrícolas y ganaderas (con la introducción de semillas mejo- deben estar enterados de que el uso de la leche en polvo puede condu-
radas, fertilizantes, promoción de la horticultura, manejo de ganado cir a funestos resultados cuando no existen las condiciones mínimas de
vacuno, siempre bajo una estrecha asesoría técnica), incrementat la higiene individual y colectiva, y que la promoción de la alimentación
producción avícola y porcícola, enseñar mejores técnicas de prepa- al seno materno debe ser fomentada en lo teórico y en lo práctico,
ración y preservación de los alimentos y analizar con detalle los hábi- luchando no sólo contra la propaganda desmedida de las empresas co-
tos de consumo para desalentar aquellas prácticas que sean nocivas y merciales sino también conrra las inercias administrativas institucio-
estimular las que sean benéficas para la nutrición. nales que imponen la separación inmediata de la madre y el hijo, e
Guillermo Bonfil Batalla, con toda razón y propiedad, recomen- impiden la succión temprana del pecho materno.
daba que los cambios se produjeran aprovechando la tecnología local,
incluyendo a todo el grupo doméstico/familiar (y no sólo la mujer), que
se usara el idioma maya y que hubiera predominio de la práctica sobre
L O S T E R A P E U T A S EN EL M O D E L O MÉDICO HEGEMÓNICO
la teoría.
"Las fórmulas infantiles para la alimentación i n f a n t i l " es el prólogo
del doctor Marcos Arana al libro Las multinacioriales de la aumentación En Madres, médicos y curanderos. Diferencia cultural e identidad ideológi-
contra los bebés (1982) elaborado por un equipo de trabajo radicado en ca, la antropóloga María Eugenia Módena describe y analiza las condi-
Suiza. Ellos encontraron - a partir de observaciones sobre la mortali- ciones de salud en un poblado ribereño del río Coatzacoalcos cercano
dad infantil en los países subdesarrollados de África y América L a t i n a - a la ciudad de Minatitlán en el estado de Veracruz.
que la muerte en niños que han llevado alimentación a base de pro- Después de realizar una contextualización histórica, geográfica y
ductos lácteos industrializados era doble o triple en comparación de hacer una breve descripción de los aspectos materiales y simbólicos
aquellos que habían recibido leche materna. que tienen telación con los problemas de salud y enfermedad a nivel
El médico y antropólogo Marcos Arana presenta la edición me- local y regional, nos presenta el " m u n d o de curadores y pacientes" que
xicana del libro publicado originalmente en alemán y sintetiza los an- existen en el pueblo. Así aparecen médicos privados e institucionales,
tecedentes, el desarrollo y los resultados del juicio legal entablado en enfermeras, boticarios, curanderos espiritualistas, ministros adventis-
contra de la empresa Nestlé, examinando algunas consecuencias so- tas y pentecostales (que ejercen actividades terapéuticas), culebreros,
ciales, económicas, médicas y éticas del proceso. sobadores, parteras y amas de casa.
Para ubicar las implicaciones del problema en México, el autor Más que una detallada descripción de acciones, instrumentos y
hace un repaso de las investigaciones nutricionales recientes que de- técnicas para la curación, a la autora le interesa desentrañar formas y
muestran el incremento del abandono parcial o total de la alimen- contenidos de las relaciones de poder que establecen entre sí los dife-
tación al seno materno, tanto en las áreas urbanas como rurales. Se- rentes curadores.
ñala que las modificaciones en los patrones de lactancia materna son En "Instituciones, médicos y paramédicos", demuestra con datos
atribuibles a diversas causas entre las cuales sobresalen la promoción fidedignos el uso diferencial de los servicios médicos privados y oficia-
publicitaria de las fórmulas lácteas, los reglamentos hospitalarios que les en un poblado que cuenta con un centro de salud (cuya orientación
separan de manera precoz a las madres y a los recién nacidos, la do- o|x.-rativa va hacia la aplicación de inmunizaciones, el control natal y
tación gratuita y obligatoria de los sucedáneos de la leche materna en la atención de algunas enfermedades frecuentes en el primer nivel de
algunas instituciones de seguridad social, el uso de medicamentos an- atención asistencial) y con dos médicos que ejercen de manera p r i -
ticonceptivos, la ausencia de instrucción a las madres sobre el inicio vada. Así los sectores con menor poder económico y político (ejidata-
del amamantamiento, el trabajo asalariado femenino, etcétera. i ii >s, obreros y otros) hacen un mayor uso de ambos servicios, en tanto
Consideramos valiosa la inclusión de este prólogo, porque el per- que los grupos con mayores posibilidades económicas tienden más a la
sonal de salud (médicos, enfermeras, promotores de salud, entre otros) demanda exclusiva del servicio privado.
I )no de los aportes principales de M . E. Módena es precisar el
lniroducción
Roberto Campos Navarro 23
22

papel del médico pasante en servicio social como un elemento "ex- En el libro colectivo encabezado por Carlos Zoila, Medicina tradi-
traño" a la comunidad, ignorante del contexto sociocultural en que se cional y enfermedad, 1988, la preocupación central es precisamente la
mueven sus pacientes y los curadores tradicionales de la localidad, en de ubicat este tipo de padecimientos (o más bien, causas de demanda
permanente conflicto con los médicos privados que ven amenazados de atención de la medicina tradicional mexicana) en el contexto ge-
sus intereses económicos, con dificultades perennes por sus bajos sa- neral de la morbilidad y mortalidad reales, más allá de los sesgos medi-
larios, con limitaciones para elevar las condiciones generales de salud calizadores de los epidemiólogos, así como de los "folklorismos" de la
de los pobladores debido a su falta de adiestramiento en salud pública mayoría de antropólogos culturalistas, es decir, por encima de la visión
(pues su aprendizaje en hospitales urbanos lo hace dependiente del de los médicos que excluyen a priori las enfermedades "populares" y de
apoyo tecnológico) y con la eterna ansiedad por finalizar su año de los estudios antropológicos de raíz culturalista que sólo se recrean en la
"purgatorio" social. Por otra parte, la figura de la enfermera es anali- descripción de las nosologías "populares" o "tradicionales", haciendo
zada en función de su carácter subordinado frente al médico pasante, a un lado las patologías respiratorias y digestivas más frecuentes de la
su fácil inserción en la estructura social del poblado y su ambigua re- población rural o urbana, por no considerarlas interesanres o "folk",
lación con la medicina popular. Para concluir, describe la situación de pese a que algunas de ellas sean atendidas por los propios terapeuras
los médicos privados cuyos intereses más que profesionales se ubican tradicionales.
en la búsqueda insaciable de bienes materiales. Los autores remarcan el evidente reduccionismo que establecen
Para los fines de esta antología, la lectura de estos estudios debe los médicos científicos al crear superficiales e inexactas equivalencias
ponemos a reflexionar sobre las mejores estrategias para lograr la re- entre las enfermedades populares y las reconocidas por ellos: empacho
ducción de las tasas de morbilidad y mortalidad, mediante acciones igual a gastroenteritis o caída de mollera igual a un signo de deshidra-
que involucran la curación, la prevención y otras medidas que esca- ración en un lactante, sin realizar en ningún caso el suficiente esfuerzo
pan al c o n t r o l estrictamente médico y entran en el terreno de las metas analítico que permita concordancias y diferencias finas entre los diver-
económicas y políticas en general. En lo particular interesa que las es- s o s y - a veces— complejos cuadros clínicos.
cuelas y facultades de medicina revisen el currículo para adecuarlo a Por otro lado, teniendo como objetivo prioritario de la investiga-
las necesidades reales de un país que si bien está en franca urbanización < ion de campo, la de obtener explicaciones relacionadas con la etiolo-
aún mantiene amplios sectores rurales aislados y dispersos. Resulta ob- gía, diagnóstico, curación y prevención de las cinco principales causas
vio que la enseñanza de las ciencias sociales debe formar parte de la de demanda de atención de la medicina tradicional, los autores dis-
instrucción obligatoria de los estudiantes de medicina, y sobre todo, i u i i - n la pertinencia de las clasificaciones hasta ahora empleadas por
de los médicos pasantes en servicio social. los antropólogos, proponiendo una que permita contextualizar la i n -
lc ii n i a t ion transmitida por los curanderos rurales de Puebla, Veracruz y
< >axaca, conocimiento valioso para entender el mundo de los terapeu-
L A S E N F E R M E D A D E S E N EL M O D E L O T R A D I C I O N A L i.c, iiadicionales y muy útil para el médico pasante en servicio social
q u e j x x l i á tener otros elementos de comprensión de las prácticas y sá-
b e l e s módicos populares de nuestro país.
En la literatura antropológica dedicada a la medicina tradicional, un
I V s d e la década de los sesenta, el antropólogo norteamericano
tema escasamente desarrollado es el de la denominación y clasificación
A i i l u i i K I I I H I ha dedicado sus esfuerzos de investigación al estudio
de las enfermedades llamadas "populares", "tradicionales", "síndro-
• Ir liri e n f c i modados populares que aquejan a la población mexicano-
mes de filiación cultural" o bien, síndromes culturalmente delimitados,
I I I o H-.11110111 a n a residente en el sur de Estados Unidos, así como a los
culture-bound syndrome, en la clasificación psiquiátrica de las enferme-
i i i h i p e s i i i o s oaxaqueños de México.
7

dades, DMS-III-R de Estados U n i d o s . 6

6
Revísense varios artículos sobre estos síndromes en el número 11 de la revista ' AnI,ni Kiil.,.|, " I he epidemiology ota folk illnes: susto in Hispanic America"
Cuíc Med. Psychiatr), 1987. ' •
' •>< \ I " * ' , pp. 268-283; A. Rubel y Cari CWell, "Dificultades para
1
24 Introducción Roberto Campos Navarro 25

Quizá sea el susto o espanto, una de las enfermedades más es- interdisciplinarios en el estudio de fenómenos que rebasan el marco de
tudiadas por lo antropólogos, y en este sentido A r t h u r Rubel y cola- sus respectivos ámbitos profesionales.
boradores han mantenido un interés continuo y sistemático en dicha
nosología, convirtiéndose en verdaderos especialistas del tema.
En la introducción a su libro Susto. Una enfermedad popular que L O S T E R A P E U T A S EN E L M O D E L O "TRADICIONAL"
aquí se reproduce, los autores repasan la importancia de lo sociocultu-
ral, unido a los procesos psicológicos y orgánicos, en la configuración
de la enfermedad como una entidad total, criticando las explicaciones Después de haber hecho un somero repaso de las llamadas causas de
"biomédicas" y "psicologizantes" que reducen el problema a lesiones demanda que merecen los cuidados de los terapeutas tradicionales,
orgánicas y mentales respectivamente, sin tomar en consideración la enfocaremos ahora nuestra atención sobre estos últimos.
esfera cultural. Si la madre de familia es el personaje central de la medicina do-
Para ellos, el susto representa una expresión de pérdida relativa méstica, el curandero (curador o terapeuta ttadicional) lo es como es-
de la salud, existiendo una evidente e inseparable interacción de pro- pecialista de la medicina popular, pues corno tal, es el experto en curar
cesos biológicos, psíquicos y sociales, donde el "estrés" juega un i m - determinadas enfermedades.
portantísimo papel. En la investigación de Laurencia Alvarez Heydenreich efectuada
En la investigación de campo realizada en tres pueblos de Oaxaca en la serranía morelense en las inmediaciones del Popocatépetl, limí-
diferenciados en cuanto a lenguaje, cultura e historia local, demues- trofe con el estado de Puebla, la antropóloga identificó por lo menos
tran que el susto produce un objetivo deterioro del bienestar general a quince curadores, que de acuerdo con su parcelación de práctica
y que tal desgaste puede conducir de manera directa o indirecta a la curativa reciben diversas denominaciones: curanderos generales, gra-
muerte del paciente: niceros (cuya especialidad tiene que ver con la petición de lluvias, es
decir, con el control de la naturaleza), parteras, brujos, etcétera.
el mensaje es claro: si un paciente incluye el susto entre sus dolen- Cabe insistir que la distinción entre tales categorías se funda en
cias, es más probable que sea abrumado por los problemas clínicos el dominio de alguna técnica o el empleo de cierto recurso, sin em-
generales, que sea menos capaz de cumplir con sus obligaciones bargo, es frecuente que los curanderos ejecuten varios procedimientos
y menos capaz de ganarse la vida o, de algún otro modo, contri- combinados. Así, por ejemplo, pueden efectuar una "limpia" en un
buir al mantenimiento de la familia. Tal agotamiento físico y su temazcal, realizar una sobada, recetar una planta medicinal y - d e ma-
acompañante falta de motivación para cumplir con las tareas co-
n f l a simultánea- aplicar una serie de inyecciones que contengan algún
tidianas debe causar alarma entre los médicos que lo atiendan y
antimicrobiano.
hacerles comprender que se encuentran ante una situación que po-
tencíalmente pone en peligro la vida del enfermo. 8 Nuestras experiencias en el curanderismo (ranro rural como ur-
bano) confirman lo anteriormente expuesto. La medicina popular
Este tipo de trabajos que cuentan con la participación de psicólo- (aun la que se ejerce por indígenas) contiene indudables saberes e
gos, médicos y antropólogos, demuestran la fecunda labor de equipos nicas previas a la conquista europea, pero ya no es más una práctica
piebispánica. La sociedad se ha ido transformando en más de cuatro
• I I ^ I D S , y los curanderos no son ajenos a estos cambios. 9

expresar al médico los trastornos que aquejan al paciente: la enfermedad del susto, Según la Organización Mundial de la Salud, entre 60 y 80% de los
como ejemplo", en La medicina moderna y la antropología médica en ¡a población fron-
teriza mexicano-norteamericana, Organización Panamericana de la Salud, núm. 359,
Washington, 1978. ' H ( 'ampos Navarro, "Nosotros los curanderos... Aproximación antropológica al
8
A. Rubel, Cari O'Nell y Rolando Collado A., Susto. Una enfermedad popular, FCE, i ni mulii limii i onu-mporáneo en la ciudad de México", tesis de maestría, ENAH, México,
México, 1989, p. 190. l'ÍVO, |,|, SH'l S')H.
26 Introducción
Roberto Campos Navarro 27

partos en América Latina, África y Asia son atendidos pot parteras tra-
que tienen importantes componentes psicológicos (rezos, oraciones y
dicionales (también llamadas empíricas o comadronas). En México, 10

ceremonias) e investigar la eficacia de algunos productos herbolarios


las cifras oficiales ubican dicha atención en porcentajes semejantes.
de uso frecuente en la actividad obstétrica.
Estas cuantificaciones aproximativas, demuestran la formidable e
impactante presencia de las parteras como un recurso para la salud.
Por ello no extraña que de la totalidad de terapeutas tradicionales, sea
precisamente este sector el que es objeto -desde tiempos coloniales- L A INTERACCIÓN DE M O D E L O S MÉDICOS
de un mayor número de acercamientos por parre del Estado, unas
veces para recomendar, otras para capacitar; pero siempre con inten-
Si partimos del hecho de que México es una nación multiétnica y plu-
ciones de controlarlo y subordinarlo al poder médico hegemónico.
ricultural (es decir, que tiene 56 grupos étnicos en su territorio, que
En "La arención del parto y la antropología médica" la investiga-
representan de 8 a 18.6% de la población t o t a l y que existe un grupo
11

dora norteamericana Sheila Cosminsky examina algunas normas so-


cioculturales relativas al embarazo, parto y puerperio, señalando la dominante con diversos grados de mestizaje) es de capital importancia
imprescindible función de la partera en las comunidades rurales del conocer y reflexionar sobre el ejercicio de la medicina en los espacios
sur de Estados Unidos, México y Guatemala. interculturales.
En este artículo encontramos una descripción sintética de la En este orden de ideas, el volumen Medicina maya en ios altos
atención del parto (en especial se cuestiona la posición óptima para de Chiapas. Un estudio del cambio sociocuhural (1963) constituye un
la paciente y el producto), los cuidados durante el puerperio, el uso verdadero clásico de la literatura antropológica-médica elaborada en
de hierbas medicinales y medicamentos de patente, la ayuda del grupo México. Su autor, el fallecido antropólogo norteamericano W i l l i a m
familiar en el proceso, la aplicación de masajes en el periodo prenatal Holland, logró integrar una obra rebosante de información original,
y expulsivo, los métodos tradicionales para cortar y curar el cordón útil y significativa, donde se incluye una descripción y análisis de la
umbilical (enfatizándose las medidas preventivas para el tétanos neo- práctica médica académica que se implanta en las zonas indígenas.
natal) , el significativo valor que se atribuye al pudor de la paciente que N o obstante su carácter casi monográfico, el investigador consi-
origina la preferencia por un curador de su mismo sexo, el peso de la
gue con facilidad adentrarnos en el mundo indígena chiapaneco: su
teoría de lo frío y lo caliente en las dietas y remedios que se indican
monrañoso habitat geográfico, su accidentada historia, las contem-
a la mujer, y para finalizar, se discuten los alcances y limitaciones de
poráneas relaciones interétnicas que se establecen entre indígenas y
los programas de adiestramiento y capacitación desarrollados por las
mestizos, los proyectos nacionales que pretenden mejorar la calidad
autoridades sanitarias.
de vida a través de las instituciones gubernamentales, etcétera.
Con base en sus experiencias de campo, la autora recomienda la
Después de una minuciosa caracterización del pueblo alteño don-
continuación de los cursos de adiestramiento biomédico a las parteras,
incorporándoles contenidos antropológicos que tomen en cuenta los d e trabajó, nos hace penetraren el universo mítico de la creación tzot-
saberes y prácticas locales tradicionales que resultan benéficas para la / i l d e l mundo, en el eterno espacio de las divinidades celestiales, te-
paciente (posición vertical durante el parto, cauterización del cordón i l é ñ a l e s e infraterrenales y en la naturaleza "espiritual" del hombre y

umbilical, masajes suaves, uso del baño caliente, amamantamiento i n - •ais ancestros.
mediato, alimentación adecuada, etc.), eliminar aquellas prácticas que l i n capítulos subsiguientes profundiza con maestría en los oríge-
sean dañinas (sobre todo las que favotecen infecciones en la madre o n e s diversos de las enfermedades (con las constantes intervenciones
en el niño), ignorar o no hacer caso de aquellas prácticas inofensivas d e d i o s e s y hombres), en la percepción corporal de la fisiología y ana-
t o m í a humanas, en las actividades curativas de los curanderos o hilóles

O M S , Parteras tradicionales. Guía práctica para el adiestramknlo, la evaluación y la


1 0

articulación de este personal en los servicios de salud, núm. 44, Ginebra, 1979, p. 7. " I ii/ M. Viildcs, El perfil demográfico de los indios mexicanos, Siglo XXI Editores,
Mf-.l, V'H'K |>. I 36.
Roberto Campos Navarro 29
28 Introducción

tzotziles, y para concluir, analiza los modelos de medicina que entran unilateral, el autor menciona la existencia de parreras, yerberos, brujos
en interacción. y curanderos, sin dejar de lado la "temida" participación de "loktores"
En el capítulo noveno "La medicina en transición" - q u e aquí es (o sea, médicos con formación académica), las clínicas rurales y los
reproducido- el autor evalúa los primeros diez años de labor médica- hospitales urbanos.
asistencial del programa indigenista en las zonas mayas tzotzil y tzeltal Ofrece una versión de primera mano, acerca de las dificultades
de los altos de Chiapas. Ilustra con innumerables ejemplos, las con- que tienen los pacientes indígenas para enfrentar la medicina acadé-
quistas y conflictos que surgieron con el establecimiento de las prime- mica (desconocimiento del idioma español, aislamiento y soledad en
ras clínicas atendidas por doctores y enfermeras, con el importantísimo los hospitales, empobrecimiento económico extremo al pagar los ho-
auxilio de los promotores de salud, algunos de ellos también curande- norarios profesionales, métodos de laboratorio que les son extraños
ros de la localidad. y amenazantes, etc.) y las actitudes desvalorativas (o etnocéntricas)
Mediante la aplicación de encuestas y entrevistas a pacientes i n - que adoptan los médicos que trabajan en el medio rural (en general)
dígenas asistentes a las clínicas gubernamentales, fluye información e indígena (en particular).
cuantitativa y cualitativa que demuestra el uso complementario de las Algunos estudiantes universitarios pensarán que los conflictos en-
prácticas médicas tradicionales y modernas. tre médicos y pacientes sólo sucederán cuando los primeros tengan que
Pese a que el trabajo de W. Holland se realizó entre 1957 y 1961, ejercer en el medio rural durante el obligatorio pasaje por el servicio
las conclusiones a las que llegó parecen ser aún válidas: considerar a social. Esto es inexacto. U n o de los fenómenos demográficos más sig-
la medicina académica como un recurso para la salud, bien aceptada nificativos de este siglo en nuestro país es la vertiginosa urbanización
cuando fracasan los intentos del curandero y se demuestra la eficacia a costa de una fuerte migración rural hacia la ciudad.
del tratamiento médico, también, que la medicina académica es perci-
En nuestra experiencia como médicos familiares del IMSS en la
bida po. el indígena como una forma diferente de magia (y de la cual
ciudad de México, no es nada raro asistir a enfermos de clases medias
se esperan resultados milagrosos), que existe un rechazo selectivo de
y proletarias que continúan exptesando dolencias relacionadas con el
ciertas técnicas y tratamientos (cirugías mayores, algunos medicamen-
mal de ojo, el derramamiento de la bilis, el hundimiento de la mollera,
tos) y que la medicina moderna tiene más aceptación (y crea menos
el sufrimiento de un mal aire, un ahito o una pérdida del alma, e incluso
desconfianza) cuando se busca complementaridad, entendimiento y
no han faltado pacientes que declaren sentirse afectados de un "daño",
cooperación con los terapeutas de la medicina tradicional.
En su doble carácter de médico clínico y antropólogo social, el 0 sea, una brujería.
doctor Mario H u m b e r t o Ruz, de manera brillante y comprometida nos Igualmente esos pacientes derechohabientes urbanos han tenido
ofrece sus vivencias con el grupo indígena tojolabal ubicado en el m u - contactos más o menos constantes con otros sistemas de curación.
nicipio de Las Margaritas, en Chiapas. 1 lan consultado a homeópatas, quiroprácticos, naturistas, acupuntu-
En su trabajo "Médicos y 'loktores'. Enfermedad y cultura en dos tistas, iridólogos y - p o r supuesto- curanderos espiritualistas. 12

comunidades tojolabales" (1983), el doctor Ruz hace una breve des- El esplritualismo trinitario mariano es uno de los movimientos
cripción etnográfica del grupo, centrándose en la organización social, i urativo-religioso de mayor auge y crecimiento en el país.
la economía regional y en su singular visión del mundo. Después exa- Esta corriente mesiánica milenarista nacida en la ciudad de Méxi-
mina sus ideas sobre la salud y la enfermedad, su concepción del pro- (> i en la segunda mitad del siglo XIX, se alimenta de muy heterogéneos
ceso de embarazo, parto y puerperio, del cuerpo humano y sus ele- orígenes: apela a un pasado prehispánico y novohispano, aprueba la
mentos anatómicos y fisiológicos, la causalidad de las enfermedades, lotoima liberal juarista, maneja fuentes bíblicas judeocristianas, toma
su diagnóstico y las diversas estrategias para lograr la curación. algunos elementos del catolicismo y del espiritismo kardeciano, y en
La última sección del artículo se interesa en los curadores que la-
boran en el territorio tojolabal. Apartándose de una visión folklorista y
' ' K. < 'ampos Navarro, "Notas de campo", mecanuscrito, 1987.
30 Introducción Roberto Campos Navarro 31

el terreno curativo mezcla actividades de trance con procedimientos de enfermedades "tradicionales" (susto, empacho, caída de mollera)
simbólicos y manuales, herbolaria medicinal, medicamentos de pa- o de aquéllos sin problema de reconocimiento por la medicina acadé-
tente, operaciones "espirituales" y otros recursos. mica (diabetes, hipertensión arterial u otras) e igualmente analizar los
Siendo de gran interés esta forma curativa que conoce actual- sistemas de atención dominantes o no en nuestro medio.
mente una notable expansión, hemos incluido en la antología el ar- Sin duda el desarrollo de la antropología médica mexicana se ha
tículo "El cuidado de la salud: un problema de relaciones de poder" centrado en el campo étnico y en la etnomedicina. En esta antología
(1977), en el cual la autora expone algunas de sus experiencias con el hemos tratado de romper con dicha tendencia presentando artícu-
movimiento espiritualista trinitario mariano, describe sus orígenes, sus los producidos por antropólogos donde aparecen procesos complejos
preceptos y creencias, su funcionamiento, sus actividades religiosas y como el de la automedicación, la gestión popular en el campo de la
curativas, la formación y disposición tan característica de sus curado- salud, los cambios alimentarios y la desnutrición, el análisis de algunas
res y la relación que ellos establecen con los pacientes. instituciones médicas y la interacción entre organizaciones médicas,
Cabe señalar que en los templos espiritualistas el curandero se pacientes y curanderos.
convierte en el intermediario entre el enfermo y el "espíritu" curador, Desde un punto de vista pedagógico hemos utilizado como pata-
de tal modo que sus acciones casi lo emparentan con el chamán, con digma fundamental la aproximación teórica sobre los modelos médicos
la diferencia de que los primeros no utilizan sustancias psicotrópicas de Eduardo Menéndez y, a partir de ella, brindando ejemplos de las
(como el peyote o los hongos alucinógenos) y no recuerdan los inci- principales corrientes de investigación, dando preferencia a aquéllas
dentes que acontecen durante la "posesión", "viaje" o trance extático. sustentadas por trabajo de campo (que es el modo de trabajo antro-
K. Finkler discute las razones de coexistencia y funcionalidad de pológico por excelencia), sin demeritar el estudio documental y refle-
los heterogéneos sistemas de atención a la salud, y en especial se de- xivo-teórico.
tiene a revisar las diversas hipótesis que intentan explicar la asistencia En el modelo de autoatención, automedicación y autogestión, ubi-
de los enfermos al curador espiritualista (por ejemplo, visión integral camos aquellos sabetes y prácticas que poseen los conjuntos sociales
del paciente como sujeto social y biológico, pertenencia a estrato so- (dependientes o no de la profesionalización preventiva-curativa de los
cial similar, reconocimiento indudable de categorías nosológicas como curadores expertos) que pueden ser promovidos, desarrollados e i n -
el susto o los malos aires, búsqueda de la cura por consejo y no úni- cluso politizados por algunos secrores populares caracterizados por su
camente alivio de males físicos, etc.), pero en especial ella propone escasa apropiación de bienes y servicios producidos socialmente, pero
una estrategia de políticas sanitarias donde no se excluyan las formas que conservan un amplio y generoso espíritu de lucha y solidaridad.
"no científicas" de curación que tengan o puedan tener una eficacia Sobre el modelo médico hegemónico debemos reconocer las es-
comprobable o por comprobar. casas investigaciones antropológicas existentes en México. Fuera de
Intentando una recapitulación y síntesis del material selecciona- algunos artículos pioneros de Manuel Gamio y Julio de la Fuente, es
do, consideramos que la antropología médica tiene como campo evidente la desproporción de investigaciones producidas sobre todo
inclusivo de actividades el estudio e intervención en los procesos de sa- al compararlas con las-de medicina tradicional. A u n así pudimos en-
lud, enfermedad y muerte, así como las heterogéneas estrategias cons- contrar trabajos sobre los aspectos socioculturales de la alimentación,
truidas para mantener o modificar las condiciones de vida (y de salud) sobre las consecuencias que acarrean ciertos cambios en los patrones
de los conjuntos sociales. Desde esta orientación no limitamos la an- alimentarios, sobre los médicos, enfermeras y promotores de las insti-
tropología médica a la práctica e ideología curativa "ttadicional", sino tuciones estatales de salud y más frecuentemente sobre el impacto de
que la ampliamos a toda actividad desplegada alrededor de la salud. De los programas preventivos y curativos diseñados por médicos, algunos
este modo las temáticas abarcan desde la alimentación, el consumo de los cuales con el apoyo y la asesoría de los científicos sociales.
de alcohol, la contaminación ambiental, la práctica hospitalaria, la El modelo médico alternarivo engloba una serie de prácticas
automedicación, hasta el seguimiento epidemiológico sociocultural subordinadas legal e ideológicamente al modelo médico hegemónico,
32 Introducción

entre las cuales sobresalen las medicinas denominadas "tradicionales"


o "populares". Las investigaciones al respecto siguen siendo abundan-
tes, aunque sesgadas hacia el análisis culturalista que evade ¡as implica-
ciones socioeconómicas y políticas de los saberes y prácticas populares,
con un enfoque rural que olvida la importante urbanización del país BIBLIOGRAFÍA
y con una interpretación epidemiológica que sólo considera las entida-
des "tradicionales" o "síndromes de filiación culrural". En la antología
se reflejan en parte tales tendencias.
Prácticas como la homeopatía, la quiropraxia, la acupuntura, el
naturismo y otras, no han recibido un estudio desde las ciencias socia-
les en general y de la antropología en particular; futuras investigacio-
La presente bibliografía corresponde a la nota introductoria, como tal es suma-
nes deberán contemplar tales sistemas de atención.
ria, enfocada a materiales mexicanos y fácil de localizar en bibliotecas especia-
Para finalizar, queremos recalcar que esta antología está dirigida
lizadas, por ejemplo: Instituto Nacional de Antropología e Historia, Instituto
a estudiantes de licenciatuta de medicina, enfermería y antropología; de Investigaciones Antropológicas ( U N A M ) , Centro de Investigaciones y Estu-
no obstante su espectro de utilidad puede ser ampliado como elemento dios Superiores en Antropología Social y Escuela Nacional de Antropología e
formativo para todas aquellas personas involucradas en los programas Historia ( I N A H ) .
de Atención Primaria a la Salud (APS), en especial a los compañe-
ros de las instituciones del llamado sector salud (como el IMSS-Solidari-
dad, SSA-Sistemas Locales de Salud e Instituto Nacional Indigenista) y La enfermedad y la cosmovtsión en Hue-
Á L V A R E Z - H E Y D E N R E I C H , L A U R E N C I A ,

aquellos otros que laboran con empeño en las organizaciones no guber- yapan, Morelos, Instituto Nacional Indigenista, México 1987 (Serie de
namentales con programas que directa o indirectamente promueven Antropología Social, núm. 74).
A G U I R R E B E L T R Á N , G O N Z A L O , Programas de salud en la situación iruerculturai,
la salud en las áreas marginadas de nuestro país.
Instituto Indigenista Interamerciano, México, 1955 (2a. ed., 1980, I M S S ) .
, Medicina y magia. El proceso de aculturación en la estructura
colonial, Instituto Nacional Indigenista, México, 1963.
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limirovic (comp.), La medicina moderna y la antropología médica en la po-
blación fronteriza mexicano-estadounidense, Organización Panamericana de
la Salud, Publ. científica 359, Washington, D . C , 1979.
, Antropología médica. Sus desarrollos teóricos en México, C1ESAS

México, 1986.
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Tercer Mundo, Nueva Imagen, México, 1982.
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33
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NACE LA ANTROPOLOGÍA MÉDICA*

GONZALO AGUIRRE BELTRÁN

CURIOSIDAD ANTIGUA

En el seno de la comunidad médica existe, en estos días, una profunda


inquietud por entender el contenido y la utilidad que proporciona el
conocimiento de la antropología médica. En otros lugares, particular-
mente en Estados Unidos, la subdisciplina tiene ya tres decenios largos
de robusto crecimiento y figura separadamente en la lista de carreras
que imparten algunas universidades; no muchas todavía. La litera-
tura que se publica sobre la materia, se vuelve cada vez más copiosa e
interesante, tanto en lo que concierne a la antropología médica pro-
piamente dicha cuanto en lo que hace a la sociología médica. En los 1

países que componen el tercer mundo, es cada vez mayor el atractivo


que ejercen los estudios de antropología médica, particularmente en
aquellos que contienen dentro de su jurisdicción a pueblos étnicos no
integrados aún en el proceso de formación nacional.
En México el interés por la reflexión sobre la enfermedad y el
accidente desde la perspectiva sociocultural, también toma cuerpo al
término de la segunda guerra mundial, pero su ascendiente queda re-

* Tomado de: Antropología médica. Sus desarrollos teóricos en México, Ediciones de


la Casa Chata, México.
1
Bibliografía seleccionada en antropología médica para los profesionales de ¡a salud en
las Américas, Organización Americana de la Salud ( O A S ) , El Paso, 1978.

39
40 Nace la antropología médica Gonzalo Aguirre Beltrán 41

ducido a los antropólogos y, en cierta medida, a los epidemiólogos. erigir construcciones intelectuales grandiosas sobre la evolución de la
Las circunstancias, sin embargo, nunca permanecen constantes y en humanidad que, en gran medida, siguen vigentes. Agrega otros casos. 3

la actualidad son los médicos y no sólo los antropólogos quienes se i n - Sin embargo, es preciso esperar hasta la época de los descubri-
teresan por el enfoque cultural de la medicina. Esta obra tiene como mientos y la conquista de tierras y continentes nuevos, allá por el siglo
propósito discutir, teórica e históricamente, el proceso de su formación XVI, para advertir la aparición de textos, a veces monumentales, donde
en nuestro país, iniciándolo desde sus orígenes enrre los antropólogos sus autores abogan o impugnan los usos y costumbres de los pueblos
ingleses y norteamericanos; pero antes de introducirme al tema creo nativos, por lo general, con fines proselitistas. Entonces brotan, con
necesario fijar los límites del campo de estudio de la antropología gene- vigor inusitado, utopías empeñadas en fabricar un modelo de comu-
ral, para después abordar la antropología médica. Ésta es una subdisci- nidad primitiva opuesto al que vindican la expansión capitalista y el
plina de aquélla y se ocupa de aplicar ciertos conceptos y prácticas a la sistema económico colonial. La vera paz de Bartolomé de las Casas,
interpretación y al proceso de cambio de las ideas, patrones de acción los hospitales puebio de Vasco de Quiroga y el reino milenario, en la hora
y valores que norman el ejercicio de la medicina. undécima de Gerónimo de Mendieta, son unos cuantos ejemplos de
C o n frecuencia damos por sentado que los padres fundadores de estas representaciones místicas.' 1

la disciplina son quienes le dan cimientos teóricos y atribuyen orden Noce la etnología. Si el alcance de nuestras consideraciones lo cir-
y significado a sus categorías conceptuales, metodológicas, procesales y cunscribimos a Mesoamérica, bien podemos afirmar que la antropo-
aplicativas; esto es, los que le asignan calidad profesional o académica logía en su vertiente etnológica, nace en 1547 con las investigacio-
así como la denominación con la que hoy en día la identificamos. La nes afanosas de Bernardino de Sahagún, cuando compila en idioma
antropología no escapa a esta manera un tanto apresurada de reorgani- vernáculo el Tratado de la retórica y filosofía moral y teología de la gente
zar conocimientos viejos para sistematizarlos en una ciencia nueva eti- mexicana, y en su especialidad lingüística, con la gramática náhuatl de
mológicamente comprometida con el estudio del hombre. Pensadores Andrés de Olmos, también de 1547, el vocabulario en lengua mexi-
de fines del siglo pasado y principios del presente son reputados, por cana de Alonso de Molina, de 1555, y orras artes en idiomas varios
sus respectivos países, como las figuras relevantes que, con sus propo- que, durante el siglo de la conquista, distintos misioneros trasladan al
siciones, incian los derroteros de la ciencia del hombre: Eduardo Tylor alfabeto latino. El interés de los pioneros, tanto en etnología cuanto
en Inglaterra, Francisco Boas en Estados Unidos, Marcelo Mauss en en lingüística, se concentra en el campo controvertido de la religión
Francia, Ernesto de Marrino en Italia, y Manuel Gamio en México, y los propósitos que les mueven a conocer las prácticas y creencias
para sólo mencionar a unos pocos de ellos. 2 indígenas sobre lo preternatural, van dirigidas a facilitar la innovación
A decir verdad, la antropología no es una ciencia reciente; sus del cristianismo y a consolidar al dominio colonial. El Tratado de he-
raíces se hunden profundas en el tiempo. Desde la antigüedad griega chicerías y sortilegios de Olmos, al igual que la Historia de las cosas de
y romana y en el largo y oscuro medioevo, hombres serios y graves Nueva España de Sahagún, muestran este evangélico designio. 5

por su saber y por su brillante imaginación, muestran curiosidad por Hay, desde luego, una excepción a lo dicho. El acopio de materia-
los usos y costumbres de pueblos diferentes al suyo. Angel Palerm, les sobre religión nativa al que dedican gran parte de su tiempo libre
en el primer volumen de su historia de la etnología, da cuenta de los los frailes inquisidores, los conduce de la mano al conocimiento de los
testimonios que dejan las incursiones de los primeros viajantes que se conceptos que modula la teoría y práctica de la medicina indígena tan
aventuran por el mundo bárbaro; de modo especial alude a Heródoto inextricablemente ligada a las creencias y ceremonias mágicas. Los
de Halicarnaso, llamado padre de la historia y también de la etnología,
narrador portentoso de las creencias y ritos exóticos cuya verdad no 3
Ángel Palerm, Obras hidráulicas prehispánicas en el sistema lacustre del valle de
avala pero sí estima dignos de ser conocidos. Nos dice, además, no sin México, S E P / I N A H , México, 1973.
4
Enrique Florescano, "Una interpretación mística de la conquista de México", en
cierta admiración que Lucrecio, filósofo del Lacio, comete la osadía de
Casa del Tiempo, núm. 24, 1982, México, pp. 18-24.
5
Luis Nicolan D'Olwer y Howard E Cline, "Sahagún and his works", en Handbook,
2
Marvin Harris, The rise of anthropological theory, Crowell, Nueva York, 1968. núm. 13, 1973, p. 187.
42 Nace ¡a araropohgía médica Gonzalo Aguirre. Beltrán 43

invasores europeos, desde muy temprano, comprueban la eficacia de ocuparse de sus cosas. Apenas descubiertos los indios son expulsados
médicas y médicos en el tratamiento de las enfermedades y accidentes de la historia. Acosta y los misioneros conquistadores los rescatan y
comunes en la tierra antes del contacto indocristiano. A legos y cléri- fundan para ellos una historia moral, una ciencia nueva que es a la vez
gos les atrae el carácter esotérico de la medicina india y los franciscanos historia y filosofía. Etimológicamente historia y filosofía están cercana-
se adelantan a instituir una cátedra, servida por médicos mexica, en el mente emparentadas; son voces castellanas que derivan de sus corres-
Imperial Colegio de Santa Cruz en Tlatelolco, para preservar los logros pondientes griegas y ambas comparten el significado de conocimiento,
de la medicina mesoamericana. El experimento produce algunas obras sabiduría, ciencia. Cuando en 1596 Agustín Dávila Padilla narra la
perdurables en códices y memoriales en los que, a juzgar por su conte- fundación de la provincia de Santiago, de la orden de Predicadores, y
nido, se advierte la influencia recíproca de las nociones de la medicina alude a la obra del jesuíta como Phtlosophia natural y moral, no se equi-
hipocrática y los postulados de la medicina vernácula. La vida del en- voca. Para él y para su tiempo historia y filosofía están íntimamente
sayo es efímera, al punto de no durar una simple generación, porque relacionadas en la sinonimia. La ciencia de los usos y costumbres de
8

sus propósitos - f o r m a r un cuerpo médico nativo— contradicen los fines los hombres es filosofía, historia o conocimiento de los hombres sin
a que aspira la colonia de explotación establecida en Nueva España, letras y sin escritura.
dispuesta a configurar con españoles un cuerpo médico hegemónico. 6 Proscripción marxista. En la segunda mitad del sigoXIX un pro-
Misionero antropólogo. La inteligencia reflexiva de José de Acosra, ceso semejante al ocurrido en el sigloXVI reitera la proscripción de
religioso de la Compañía de Jesús, sistematiza los ensayos que le ante- los pueblos ágrafos. Karl Marx y Frederich Engels, en 1847, redac-
ceden y los suyos propios, para desvelar las características que determi- tan el Manifiesto comunista, un llamado a la unidad de los proletarios
nan a la disciplina en formación. En el proemio a su Historia natural y del mundo. El documento abarca, en el tiempo y en el espacio, a la
moral de las Indias, de 1590, da a la antroprología el nombre de historia humanidad entera y comienza con una aseveración doctrinaria con-
moral para conrrastarla con la historia natural que se ocupa de las co- tundente: "La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es
sas y obras de la naturelza; la llama la ciencia nueva "por ser juntamente la historia de la lucha de clases." Desde la rígida perspectiva evolu-
historia y en parte filosofía"; y la define, con toda congruencia, como cionista de la declaración, la lucha de clases constituye la energía ne-
el conocimiento de las cosas y obras del libre albedrío, "que son los he- cesaria para poner en actividad las transformaciones sociales. Pero el
chos y costumbres de los hombres". Acosta limita ese conocimiento incremento del saber acerca de las formas de vida de los grupos étni-
a los pueblos sin escritura y nos dice que, para adquirirlo, se requiere cos llamados salvajes o primitivos - d o n d e la lucha de clases no tiene
"mucho trato y muy intrínseco con los mismos indios" y, consubstan- vigencia- y la elaboración de la teoría antropológica que interpreta las
cialmente, "saber la lengua". La observación directa, la participación civilizaciones diferentes, pronto hace insostenible la proposición gene-
personal y el dominio del habla vernácula particular del grupo étnico ralizadora que abre el alegato y obliga a Engels a incluir, en la edición
estudiado son, desde entonces, los métodos propios de la indagación inglesa, 1888, del Manifiesto, una nota que restringe el alcance de lo
antropológica. 7 antes afirmado, a la historia escrita. En otras palabras, Engels expulsa
9

Acosta reduce el ámbito de la antropología a los pueblos ágrafos de la historia a los pueblos sin escritura y los avienta al ámbito de la
por ser el campo del conocimiento que desamparan los historiadores a antropología, disciplina científica que por esos años define su nombre
quienes cautivan la£ fabulosas hazañas de descubridores y conquista- y configura su objeto de estudio. Los pueblos ágrafos, pues, quedan
dores. Para ellos los pueblos vencidos, prealfabetas, sin archivos n i fuera de la teoría marxista y la exégesis de las etnias aclásidas deviene
documentos fehacientes que revelen los hechos significativos de su la responsabilidad de la antropología cuya base es la noción de cultura.
acontecer ordinario, son ignorantes, simples, naturales; no vale la pena
8
Agustín Dávila Padilla, Historia de la fundación y discurso de la provincíade Santiago
6
Gerónimo de Mendieta, Historia eclesiástica indiana, Chávez Hayhoe, México, de México, Pedro Madrigal, Madrid, 1956 (edición facsimilar de Agustín Millares Cario).
1945. 9
K. Marx y F. Engels, "Manifiesto comunista" en Obras escogidas, Progreso, Moscii,
7
Joseph de Acosta, Historia natural y moral de las Indias, F C E , México, 1940. 1954, p. 33.
44 Nace la antropología médica Gonzalo Aguirre Beítrán 45

A l finalizar la segunda guerra mundial, la descolonización de los bios, conocedores y entendidos, que están en contacto continuo y de
pueblos sometidos al dominio imperial toma violento impulso. Hasta primera mano con los pueblos colonizados, son parte de la sociedad
entonces el dominio incontestado de la antropología sobre su objeto dominante y necesariamente cumplen sus fines, hace notar.
de estudio le permite crecer sin grave oposición; pero en 1968, el mo- La contestación del estructuralismo marxista no se reduce a una
v i m i e n t o anarcoestudiantil sacude a Europa, repercute en México y da simple réplica teórica; desde hace más de una década realiza esfuerzos
un giro a la situación establecida. Coloca a la disciplina entre las cien- denodados por aplicar el pensamiento de Marx a la interpretación de
cias mal nacidas, cuyo origen bastardo producto del colonialismo, las aspectos estratégicos de las culturas primitivas -parentesco, política,
condena a desaparecer. La antropología aplicada, y en lo particular su religión- sin lograr éxito en sus propósitos finales de negar utilidad a
versión indigenista, son blanco de iracundos ataques. Las instituciones la antropología cultural, n i en sus afanes por construir una antropo-
gubernamentales encargadas de proporcionar servicios a los pueblos logía marxista. Hasta hoy debe conformarse con mantener la con-
11

étnicos son calificadas de instrumentos de control. Se tilda al Instituto tradicción entre antropología y marxismo en términos que censuran,
Nacional Indigenista de Ministerio de las colonias y la teoría y práctica zahieren y satanizan las relaciones que la antropología mantiene con
de la integración y sus proponentes son satanizados asignándoles fines el colonialismo en los países imperiales de Europa y América y en so-
perversos. A u n la antropología médica cuyo propósito último está en- lazarse con la invención del colonialismo interno - u n a construcción
caminado a innovar la medicina y la salud, en su modalidad científica, político-social de nuevo cuño sin base teórica n i práctica de sustento-
y en comunidades nativas asoladas por males fácilmente superables, es destinada a los países mestizos americanos que cuentan con poblacio-
condenada como herramienta de sujeción. nes indígenas con un gran peso específico. La antropología resiste los
Estructuralismo marxista. El campo de pesquisa irreductible al es- embates de sus contradictores porque los argumentos con que inten-
quema del Manifiesto comunista, campo reservado a la teoría y pra- tan menoscabarla son juicios de valor, admoniciones morales, repri-
xis de la antropología, es insistentemente reivindicado como ámbito mendas impresionantes que conmueven y llaman a reflexión, pero en
sustraído al dominio del materialismo histórico. Muchos ven en la modo alguno, razonamientos científicos que invaliden el fundamento
partición del hombre, como objeto de estudio, un profundo antago- y la vigencia de la disciplina.
nismo entre el enfoque totalizador del concepto marxista del mundo y El hiato anarcoestudiantil En otro lugar expongo, con cierro por-
la noción de cultura que engloba las cosas y las obras producidas por el menor, los argumentos en que se funda m i respuesta a las proposicio-
hombre que vive en sociedad. Los esttucturalistas ingleses y franceses, nes abstrusas del marxismo estructural francés y a él remito al lector
afiliados al marxismo y comprometidos en la lucha de clases, llegan a acucioso en procura de mayores informes. Bueno es sin embargo,
12

negar especificidad a la antropología. Mauricio Godelier afirma que no hacer notar que el genio dogmático del marxismo-leninismo - e n lo
existe principio o axioma que permita atribuir contenido exclusivo a la especial, durante la prolongada dictadura stalinista- tiene, como una
antropología, que la constituya en dominio de investigación definiti- de sus consecuencias trascendentes, la esterilización de la teoría que
vamente delimitado, circunscrito sobre sí mismo, por tener conferido sustenta el materialismo histórico al concebirlo como docrrina que no
el análisis de realidades específicas. Su campo de estudio, dice, se
10 admite crítica sino debido acatamiento. En los países capitalistas de
funda negativamente en razones prácticas y no en cualquier necesi- Occidente toma desarrollo entonces, el estructuralismo marxista - a
dad teórica. En efecto, el campo de inquisición de que disfruta la an- cuya cabeza se coloca Louis Althusser- que entre otras cosas desafía la
tropología, desde sus lejanos comienzos, le es concedido por razones posición de Engels en cuanto a conceder, a las sociedades llamadas pri-
prácticas de dominio, evangelización, explotación de mano de obra, mitivas, la prevalencia de las relaciones de parenresco sobre las relacio-
control social. Los antropólogos, los misioneros y otros hombres sa-
11
Bridget O'Laughlin, "Marxist approaches in anthropology" en Animal Review <i[
1 0
Maurice Godelier, Un domaine contesté: lanthropologíe économique, Mouton, Anífirop!og>, núm. 4, 1975, pp. 341-370.
París, 1974; AnCropologie et economie. Une anthropologie économique est-elle po- 1 2
Gonzalo Aguirre Beltrán, "¿Existe una antropología marxista?", en Andrés Me-
ssible? dina, ¿Existe una antropología marxista?, U N A M , México, 1982, pp. 125-132.
46 Nace la antropología médica Gonzalo Aguirre Beltrán 47

nes de producción. Siguen a Althusser antropólogos marxistas, entre Además, extiende su interpretación hasta darle magnitud univer-
los cuales es figura destacada el ya mencionado Godelier, quien pugna sal. Marx presupone: " A l igual que el hombre primitivo, el hombre
por darle coherencia y valor universal a los modos de producción. civilizado está obligado a medirse con la naturaleza para satisfacer sus
Por otra parte, la independencia teórica y la creatividad inagotable necesidades y reproducir su vida; esta carga existe para el hombre en
de A n t o n i o Gramsci, en Italia, acaudilla otra corriente marxista, jo- todas las formas de sociedad y en todos los tipos de producción." 15

ven y renovada, que Althusser califica, lógicamente, de historicista. 13 Baudrillard objeta la presunción de Marx; niega que el hombre pri-
Más adelante hablo de la escuela italiana; pero antes debo referirme al mitivo se mida con la naturaleza porque no la concibe como entidad
hiato estridente que en el plácido acontecer del marxismo estructural, separada n i en sus intercambios simbólicos conoce la necesidad. La
introduce el movimiento anarcoestudiantil de 1968. escasez - a r g u m e n r a - es una dimensión de la economía política ca-
Los teóricos de esta revolución frustrada, en lo particular Jean pitalista y es cosa grave retomar conceptos clave que pertenecen a
Baudrillard, agregan a los elementos que integran la especificidad de la metafísica de la economía de mercado y a la ideología capitalista
la antropología, uno más. Los misioneros antropólogos del siglo XVI para exportados a las sociedades primitivas. " A l pretender explicar las
consideran dominio de sus elucubraciones, los pueblos sin escritura; sociedades pasadas a la luz de la estructura actual de la economía ca-
Engels, a nombre propio y de su colega Karl Marx, conceden como pitalista, no advierte [Marx] que proyecta sobre ellas, para abatit su
esfera de incumbencia de la antropología, los pueblos sin historia; hoy diferencia, la luz espectral de la economía política." Ecos de pala-
16

en día, los pensadores ácratas impugnadores del marxismo estructu- bras semejantes, pronunciadas por Alexander Vasilievich Chayanov,
ral, añaden además, los pueblos sin relaciones de producción. Baudrillard teórico heroico del campesinado soviético, parecen escucharse en el
textualmente afirma: "la especificidad del objeto antropológico es pre- elegante fluir del pensamiento filosófico de Baudrillard, quien con-
cisamente esta imposibilidad de definir en él lo económico y el modo tinúa:
de producción como instancia separada" y, en seguida postula la nece-
"En tiempos de Marx la economía política aún no ha desarrollado
sidad de contemplar al llamado primitivo desde una perspectiva dis-
todas sus contradicciones, por lo tanto, su crítica radical, incluso para
tinta a la euroamericana hegemónica. "En antropología - c o m e n t a -
Marx, no es todavía posible n i lo es, por consiguiente y a causa de
la revolución copernicana no tuvo lugar y el pensamiento occidental,
su solidaridad con ella, la comprensión real de las sociedades pasa-
burgués o marxista, sigue describiendo en discurso geo y egocéntrico
das." Esto, en la práctica, atestigua la imposibilidad de una antropo-
el movimiento aparente de los intercambios p r i m i t i v o s . " 14

logía marxista capaz de dar cuenta de las sociedades sin historia, sin
Recorriendo el camino que Marx traza, Baudrillard, con inteligen-
cia dialéctica, hace crítica de la crítica de la economía política. Toda la escritura y sin relaciones de producción. Cuando Maurice Godelier
racionalidad de esta economía - d i c e - gravita sobre ciertos conceptos presupone que "las relaciones de parentesco funcionan, a la vez, como
como los de naturaleza, producción, necesidad, descubiertos durante elementos de la infraestructuta y como superestructura", exhibe la vo-
el siglo XVIII como potenciales de fuerzas reprimidas. Frente a la na- luntad de mantener una distinción - i n f r a y superestructura!- sin la
turaleza liberada como fuerza productiva, aparece el hombre liberado cual el materialismo histórico se derrumba. Esta astucia permite salvar
como fuerza de trabajo. La producción subordina a una y a otro, si- la clave dialéctica que funda lo económico como instancia determi-
multáneamente, como factores económicos de la producción y como nante. "Diríamos más bien que aquí la única dialéctica es la de la re-
términos separados de la misma racionalidad. C o n el concepto natura- producción de la teoría a través de la simulación formal de su o b j e t o . "
17

leza, Marx asume, sin reducirla, la idea de necesidad, secularizándola Complementariedad en Gramsci. Afortunadamente, a la interpre-
en la noción económica de penuria, y escasez. tación de las ideas seminales de Marx no la encauza, por canales ex-

13
Louis Althusser y Etienne Balibar, Lire le Capital, Maspero, París, 1968. |Hay Citado en J. Baudrillard, op. cit., p. 59.
1 5

J. Baudrillard, op. cit, p. 68.


1 6

edición en español publicada por Siglo XXI Editores.]


"¡fcui, p. 68.
'••Jean Baudrillard, Elespejode la producción, Gedisa, Barcelona, 1980, p. 78.
48 Nace la antropología médica Gonzalo Aguirre Beltrán 49

elusivos, una sola corriente ideológica, por importante que parezca en intrínseca del tema. El folklore sólo puede ser entendido como re-
un momento dado del discurrir filosófico. flejo de las condiciones de vida cultural del pueblo, como concepción
Por los años treinta de la presente centuria un hombre excepcio- del mundo y de la vida, en gran medida implícita, de determinados
nal, crítico literario, conocedor del pensamiento especulativo de su estratos de la sociedad, en contraposición con las concepciones del
tiempo y del pasado, A n t o n i o Gramsci, para quien la antropología i n - mundo de las partes cultas de las sociedades históricamente determi-
glesa y las elucubraciones lingüísticas del pensamiento clásico alemán nadas. El folklore no es la suma inconexa de supervivencias de épocas
son familiares, al punto de intentar doctorarse en letras con una te- pasadas, de préstamos culturales recientes, es un conjunto estructu-
sis sobre la Historia del lenguaje, estudia a Marx y se afilia consciente-
rado de ideas, prácticas y valores, una concepción del mundo y de la
mente a la doctrina y a la praxis que predica. Desde la libertad o desde
vida particular de las clases subalternas y su estudio tiene la condición
la prisión en que pretende ahogar su conciencia el fascismo italiano,
de una etnología de las clases populares en la sociedad occidental he-
difunde y practica el socialismo dialéctico. 18

gemónica. A l concebir con tal generosidad el folklore, Gramsci, en


21

Gramsci no parece encontrar incompatibilidad entre el uso del


realidad, amplía el objeto de la antropología con un fragmento de co-
esquema conceptual del materialismo histórico y la teoría de la cul-
nocimiento que hasta entonces no era reconocido como porción de su
tura elaborada por la antropología. Define la cultura como "una con-
campo de estudio. Además, al poner en contradicción dialéctica las
cepción de la vida y el hombre, coherente, unitaria y difundida nacio-
culturas popular y hegemónica, imprime a la teoría antropológica una
nalmente; una religión laica, una filosofía que se ha transformado en
dinámica que la enriquece y vitaliza.
cultura, es decir, que ha generado una ética, un modo de vivir, una
conducta cívica e i n d i v i d u a l " . A l lado de la lucha de clases sitúa la
19 Antropología subalterna. Por razones semejantes a las que ope-
lucha de culturas, esto es, las contradicciones entre concepciones an- ran en el siglo XVI y vuelven a actuar durante el siglo XIX, Gramsci
tagónicas de la vida que se dan, internamente, dentro de la sociedad asigna, en nuestros días, a la antropología etnológica, sectores de la
nacional hegemónica y las clases subalternas. La lengua y la cultura de historia occidental, antigua y contemporánea, propios de los grupos
las clases populares nacen del proceso de cambio, de la aculturación, sociales sin cultura escrita, esto es, las clases subalternas de la cultura
que suscita el señorío de la lengua y cultura nacionales dominantes folk de ios países desarrollados. 1.a compatibilidad, implícita en el uso
sobre las lenguas y culturas provinciales dominadas. "Se puede decir paralelo que Gramsci hace de conceptos diferentes, clase y cultura,
- a f i r m a - que cada grupo social tiene su lengua, aunque hay que hacer lucha de clases y lucha de culturas, como fases de una misma confi-
notar (salvo raras excepciones) que entre la lengua popular y la de las guración ideológica, parece absolver a la antropología europea de vie-
clases cultas existe una continua ligazón y un continuo i n t e r c a m b i o . " 20
jos y graves pecados capitales por su asociación con el colonialismo.
Contribución trascendente de Gramsci a la teoría de la cultura Lo que Gramsci nos enseña, afirma Héctor Agosti, es a no encarar
son sus observaciones sobre el folklore. Hasta ahora - d i c e - el folklore la batalla por una nueva cultura - o una nueva antropología- "como
es contemplado preferentemente como un compuesto de elementos un problema ético de meras reconvenciones al pasado, sino como un
pintorescos, raros o exóticos que los eruditos recogen como material problema eminentemente político, unido a la batalla general por la
de análisis para estudios de método en la recolección, selección y clasi- transformación de la sociedad". 22

ficación y para la fábrica de principios empíricos necesarios para desa-


Gramsci es tardíamente conocido en Italia, su propia patria, como
rrollar productivamente aspectos particulares de la ciencia. Tal en-
filósofo social. Sus Cuadernos desde la cárcel ven la luz a partir de 1948,
foque puede ser útil pero no suficiente para descubrir la importancia
es decir, más de una década después de su muerte. Con base en sus
concepciones originales emerge con savia nueva la antropología ita-
1 8
Antonio Gramsci, Antología, selección, traducción y notas de Manuel Sacristán, liana hasta entonces sorprendentemente subdesarrollada y, durante los
Siglo XXI, México, 1977, p. 24.
" Antonio Gramsci, Literatura y vida nacional, Juan Pablos, México, 1976, p. 22. 2 1
¡bid.. p. 239.
¡bid., p. 41.
¿0 2 2
Héctor R Agosti, "Prólogo", en Gramsci, Literatura... op. cil , p. ¡3.
Nace ¡a antropología médica Gonzalo Aguirre Beltrán 51

años que anteceden y suceden al de 1968, toma impulso y se expande CIENCIA E IDEOLOGÍA
más allá de las fronteras metropolitanas. La fuerte migración italiana
a Argentina hace que sea este país uno de los primeros en adoptar los
La discusión de algunos puntos clave de la antropología, pasada y
postulados gramscianos en antropología, o etnoantropología como es
presente, parece necesaria para advertir, desde el comienzo, las bases
común llamarla en Europa. De la América del Sur pasa a México con
teóricas de la antropología médica que son, en gran medida, las mis-
los transterrados que avientan al Anáhuac las dictaduras criollas.
mas de la antropología general; corren, consecuentemente, la misma
La interpretación gramsciana de la teoría y la ptaxis marxista se
suerte, y cambian de una época a otra según se modifica la orientación
difunde en México mediante la edición de sus Quademi y las obras de
ideológica dominante. Vivimos en el contexto de una sociedad, una
sus epígonos, que publican Juan Pablos, Nueva Imagen y otras edito-
lengua y una cultura determinadas por una instancia económica; ésta
ras que, además, dan a conocer estudios sobre antropología médica
condiciona la concepción del mundo y de la vida, que guía la manera
producidos desde la nueva perspectiva, como adelante se advierte.
como pensamos y actuamos; por tanto, en nuestro desempeño como
A manera de resumen se puede afirmar que la contribución grams-
investigadores, docentes o practicantes, producimos teoría al igual que
ciana a la antropología es importante tanto por el valor intrínseco
ideología. Sin embargo, queda siempre un poso de conocimiento acu-
24

de sus aportaciones teóricas cuanto porque éstas se realizan en mo-


mulado que hace posible la continuidad y el enriquecimiento de la
mento oportuno, en los años que siguen al movimiento anarcoestu-
diantil del 68, cuando las afirmaciones dogmáricas, denuestos y re- disciplina.
convenciones del marxismo estructural comienzan a perder el efecto El nombre de antropología médica es de nuevo cuño, data de hace
impactante de los primeros días. Gramsci, fundador del PC italiano, unos cuanto lustros, Norman Scotch lo fija al titular con tal frase no-
preso político y víctima de implacable represión, en un artículo que al minal su contribución a la Reseña bianual de antropología que edita la
salir a luz levanta airados argumentos, luego de censurar las interpre- universidad de S t a n f o r d . Vamos a glosar uno a uno los aportes i m -
25

taciones talmúdicas del pensamiento marxista, expresa que éste: portantes que en un proceso inacabado de oposición dialéctica vienen
configurando el cuerpo de doctrina que respalda la reflexión del hom-
bre sobre el accidente y la enfermedad. Numerosos son los científicos
no sitúa nunca como factor máximo de la historia los hechos eco-
nómicos en bnito, sino siempre el hombre, la sociedad de los hom- sociales que conjugan esfuerzos en la tarea y a ellos queremos referir-
bres, de los hombres que se reúnen, se comprenden, desarrollan a nos; pero antes de hacerlo, bueno es decir que los principios teóricos y
través de esos contactos (cultura) una voluntad social, colectiva metodológicos de la antropología médica guardan divergencias y con-
y entienden los hechos económicos, los juzgan y adaptan a su vo- vergencias notables con otra subdisciplina emparentada, la sociología
luntad hasta que ésta se convierte en motor de la economía, en médica, siendo mayores las coincidencias que las acercan que las d i -
plasmadora de la realidad objetiva. 23
ferencias que las separan, al punto que entre ambas no hay una línea
fronteriza insalvable que impida la mutua fettilización.
A l colocar al hombre, a la sociedad, a la cultura, en el umbral Medicina como institución. Para mediados de los años veinte de la
mismo de los hechos económicos, Gramsci abre ventanas recientes presente centuria, la antropología tiene ya en su acervo una riqueza
desde los cuales se contemple el paisaje antropológico. sustancial de materiales etnográficos de contenido médico, recogidos
en diversas partes del mundo mediante la observación directa. W i l l i a m
Rivers, un antropólogo inglés ocupado en el estudio de todos los del

141
B. O'Laughlin, "Marxist...", op. cit.
2 5
Norman A. Scotch, "Medical anthropology", en B. J. Siegei, Biennia! Review of
" A . Gr; , Antoíogiía, op. cit., p. 35. Anthropology, Stanford University Press, California, 1963, pp. 30-68.
52 Nace ¡a antropología médica Gonzalo Agitirre Beltrán 53

sur de la India se da a conocer en la comunidad académica por el uso cuyo desempeño predomina la magia; al médico-sacerdote proclive a
inteligente que hace del método genealógico para lograr un buen con- las explicaciones sobrenaturales, a la plegaria y al rito; y al médico-
trol sobre las formas primitivas de parentesco. Rivers, originalmente
26
empírico, llamado despectivamente curandero, quien pone el acento
médico antes que antropólogo, alcanza además renombre por ser el en las técnicas que la experiencia suministra.
primero en reconocer la necesidad de reunir en un sistema coherente En el modelo heurístico construido por Rivers, la concepción del
y significativo, la suma de creencias y prácticas con que los nativos mundo que los pueblos primitivos configuran es consistentemente fija,
arrostran el accidente y la enfetmedad. casi inalterable; pero en lo que concierne a las causas de enferme-
En 1924 sale a luz su obra postuma, intitulada Medicina, magia y dad y a su tratamiento, el cambio tiene lugar mediante la actuación
religión, pionera en el campo de la antropología médica por sus propo- de dos procesos, a saber: el de difusión por el contacto histórico con
siciones formalmente teóricas. En ella, Rivers sostiene que las prácti-
27
otros pueblos y el de degeneración por el empobrecimiento cultural
cas médicas son consecuencia lógica de creencias bien establecidas en que acarrea el aislamiento prolongado. Para él, medicina primitiva y
cuanto hace a la causalidad de las enfermedades y que estas creen- medicina científica son dos universos de discursos separados; no hay
cias y prácticas, tomadas en su conjunto, son parte de la cultura y, manera de acomodar la concepción del mundo mágico-religioso en el
por tanto, constituyen una institución social que, por serlo, debe ser mismo dominio de conocimiento que el saber científico-naturalista. 28

contemplada en términos de principios y métodos. C o n base en este Distribución de rasgos culturales. Aunque damos crédito como pio-
supuesto, Rivers formula un cuerpo de asertos sobre la natutaleza de nero a un miembro destacado de la antropología social briránica y ésta
la medicina primitiva, al tiempo en que se conforma con los prejuicios vuelve a aportar estudios valiosos sobre la medicina primitiva como
de su época que clasifican las manifestaciones de esa medicina según entidad bien definida en el agregado total de la conducta humana, es
una escala que va de la magia a la religión y de ésta a la ciencia. la antropología cultural norteamericana la que configura realmente la
La actitud hacia el mundo, esto es, la imago mundi o concepción antropología médica al seguir la línea de pesquisa abierta por el par-
de la vida y de las cosas de la filosofía alemana de principios del siglo ticularismo histórico boasiano. En 1932 la universidad de California
anterior, determina el juicio sobre la índole y causas de enfermedad; publica la monografía, Conceptos primitivos de enfermedad, de Forrest
parecer al que se encuentra asociado un complejo cultural específico Ciernen ts, cuyo enfoque atomístico concibe la sistematización de las
de patrones de conducta. Limita la operación de la medicina primitiva creencias y usos médicos como un simple estudio de rasgos y complejos
a las cosmovisiones mágica y religiosa; la primera involucra creencias culturales aislados. 29

en la habilidad del hombre para manipular las tuerzas de la naturaleza Clements clasifica los conceptos etiológicos primitivos en cinco
en beneficio del paciente, en tanto que la segunda descansa en la con- categorías: hechicería, quebrantamiento de un tabú, intrusión de un
vicción de que el control de los acontecimientos reside en la voluntad objeto-maleficio, intrusión de un espíritu y pérdida del alma. Tabula
de ciertos poderes sobrenaturales a los que debe propiciarse en caso de la presencia de estos rasgos en distintos lugares del globo terráqueo
enfermedad. con base en su identificación en 300 pueblos étnicos mencionados en
Rivers no advierte en la medicina nativa la operación de leyes na- la literatura antropológica. Aviniéndose a lo dispuesto por el método
turales; reserva éstas, etnocéntricamente, para la medicina occidenral difusionista, entonces e n boga, distribuye los rasgos causales de enfer-
de la cual es hierofante. Concede, sin embargo, la ocurrencia de prácti- medad en un mapa o carta geográfica comprensiva y saca conclusiones
cas empíricas peto les niega carácter natutal por los matices mágicos
y religiosos en que se insertan. Asigna un papel distinto, correlacio-
J 8
Edward Wellin, "Theoretical orientation in medical anthropology: change and
nado con la causalidad de las enfermedades, al médico-hechicero en
continuity over the past half-century", en M. Logan y E. Hunt, Healíh and the human
condition, Duxbury Press, North Scituate, Massachusetts, 1979.
1 6
Fred W. Voget, A hislory ofeihnolegy, Holt, Nuev i Yotk, 1975. 2 9
Forrest E. Clements, Primitive concept of disease, Berkeley UniversitY of Califor-
'< W. H. R. Rivers, Medicine, magk and religión, Harcourl, Nueva York, 1924. nia, 1932, pp. 185-252 (Publications in Archeology and Ethnology, 32).
54 Nace la antropología médica Go7ir.a¡o Aguirre Beltrán 55

respecto a la antigüedad del rasgo y de los caminos que recorre en el teórica, la dimensión social, en el cuerpo de las dimensiones tempo-
proceso de difusión. evolucionista de Rivers y espaciodifusionista de Clements. Desde un
Edward Wellin, al hacer la revisión de las orientaciones teóricas principio se da cuenta de la contradición que hay entre el México que
de la antropología médica, hace notar las incongruencias lógicas de pinta la historia política de la élite gobernante y el México real, todo él
los postulados de Clements; la confusión conceptual que introduce al constituido por el pueblo, por la historia no escrita, inadvertida, de las
categorizar como causas a las que sí lo son -hechicería, ruptura de un formas de vida folk. Su propósito, pues, es el conocimiento de la cul-
t a b ú - y a las que no son sino mecanismos -intrusión de u n objeto- tura folk en todas sus vertientes - l a medicina entre ellas- y sobre todo
maleficio, intrusión de un espíritu, pérdida del alma-, así como al i n - el descubrimiento de las leyes o regularidades que norman el cambio
ferir secuencias temporales y rutas de propagación a partir de una masa de lo urbano moderno, organizado en clases sociales, a lo folk, patri-
disímil de hechos descriptivos. Bronislaw Malinowski, independien-
30
monio de las masas proletarias o populares, por lo general, pero no
temente, hace notar la inconsistencia de toda comparación que no necesariamente, indígenas. 34

toma en cuenta el contexto en que funcionan rasgos que a primera Redfield se establece en Tepoztlán, un pueblo tlahuica de habla
vista parecen semejantes. N o obstante éstas, y otras objeciones igual-
31
nahua de unos 4 000 habitantes, ubicado en la vecindad de Cuerna-
mente válidas, el enfoque atomístico y difusionista de Clements es útil vaca y no muy lejos de la ciudad de México, focos de difusión de las
como guía en la reconstrucción histórica cuando los materiales dispo- formas de vida citadinas. En el centro del pueblo se levanta la igle-
nibles no permiten una aproximación más concreta y totalizadora. La sia mayor, otros edificios públicos, el espacio abierto de la plaza, los
reinterpretación del culto al peyote y su difusión como técnica curativa portales, tiendas y casas de la clase dirigente -unas 50 familias- lo-
entre los indios de Estados Unidos desde el norte de México, realizada calmente llamadas bs correctos. En la periferia se sitúan los batrios o
por Weston La Barre, es ejemplo del buen uso de este enfoque. 32
calpulis donde vive el común, despectivamente designado los tontos.
Medicina folk. En 1926 llega a México Robert Redfield, recién Miércoles y domingos, en la plaza central, se realiza un mercado al
doctorado en antropología. Trae consigo, además, una sólida prepa- que concurren tanto habitantes del pueblo como campesinos de los
ración jurídica y el ascendiente pragmático de la escuela sociológica poblados sujetos y comerciantes foráneos ambulantes. La plaza es el
de Chicago en la cual es figura destacada Robert E. Park, su suegro. punto geográfico en donde el cambio sociocultural se origina. Ahí se
Por otra parte, conserva fresca en la mente la lectura de Argonautas
venden yerbas medicinales cosechadas en el vecindario o en lugares
del Pacífico occidental (1922) de Bronislaw Malinowski y Los métodos de
remotos, pero también unas pocas medicinas de patente de las ordi-
la etnología y déla antropología social (1923) de A . R. Radcliffe-Brown,
narias. N o hay médico titulado en el pueblo; alguna vez uno de ellos
ambos padres fundadores del estructuralismo funcionalista británico.
aventura establecerse en el centro pero a los pocos meses abandona
Influye en él, además, la propensión práctica propalada por Manuel
el propósito vista la escasa demanda que tienen sus servicios. Los ba-
G a m i o . Redfield viene dispuesto a incorporar una nueva dimensión
33

rrios de la periferia, por el contrario, contienen un número grande de


especialistas nativos en tratamientos mágicos que son consultados por
3 0
E. Wellin, "Theoretical", op. cit.
tontos y correctos. Las ideas y prácticas racionales de la medicina mo-
3 1
Bronislaw Malinowsky, Magic, science and religión and other essays, Doubleday, derna se abren paso muy lentamente y es urgente encontrar remedio
Carden City, 1925. a tan indeseable situación.
3 2
Weston La Barre, El culto al peyote, Premia, México, 1980 (Original en inglés, En Tepoztlán, dice Redfield, no es sólo conveniente sino inevita-
Yale University, 1938). ble discutir conjuntamente magia y medicina; ambos campos de cono-
3 3
Margaret Park Redfield, Human nature and the study of sociely. The papers of cimiento y actividad se traslapan. Aún más, el único cuerpo de prácti-
Robert Redfield, University of Chicago Press, Chicago, 1962, t. 1, p. 145. Estimulado
cas mágicas generalmente reconocido y sin reservas operado, es el que
por el trabajo del doctor Manuel Gamio, a quien conoció durante un viaje a México
y teniendo en mente el proceso de cambio cultural, Redfield eligió para su disertación
doctoral el estudio de un pueblo mexicano, un tipo de comunidad acerca de la cual poco Robert Redfield, Tepoztlán, a mexican village. A study of folk Ufe, Univers.
3 4
of
se sabía en aquel tiempo. Las obras de Malinowski y Radcliffe-Brown se encuentran Chicago Press, Chicago, 1930, p. 6.
disponibles en español.
56 Nace la antropología médica Gonzalo Aguirre Beltrán 57

guarda relación con el tratamiento médico. El límite donde las mani- pequeña comunidad ( 1 9 5 5 ) - ubicadas en la esfera inconsútil de la es-
festaciones de lo mórbido se segregan y distinguen como enfermedad peculación filosófica. 36

es borroso; opuestamente, hay una elevada inteligencia sobre el herba- Tipos ideales. Concibe las sociedades folk y urbana como tipos idea-
rio medicinal en uso para males corrientes. Para las dolencias mayores, les, a la manera de Max Weber, esto es, como construcciones teóricas
que ameritan el trato ritual, se acude a los especialistas folk que tie- elaboradas con elementos de la realidad para representar modelos c u -
nen identificadas un cúmulo de entidades nosológicas. Los nombres yos rasgos componentes no se encuentran necesariamente todos en
que imponen a estas entidades descubren a veces la causalidad porten- casos concretos. Las sociedades folk y urbana son arquetipos polariza-
tosa. Tal es, por ejemplo, el caso de la perturbación llamada necaxarulíi dos de una sucesión de formas transicionales de comunidades situadas,
-desprendimiento de la m a t r i z - q u e requiere de medios potentes para histórica o espacialmente, en punros distantes de un continuum folk
fijarla en la cintura; o el caso del mal aire -yehyecahuiliztli- producido urbano. La comunidad folk es el agregado humano, socialmente orga-
por sobrenarurales ofendidos con quienes es preciso reconciliarse para nizado, dominante en la vida de la humanidad. La revolución urbana,
recobrar la salud perdida. de donde emerge la vida citadina o civilizada, es un acontecimiento
Continnum folk urbano. Antes de publicat la monografía sobre que data de tiempos relativamente recientes -unos 3 o 2 000 años an-
Tepoztlán que inaugura en México la era de los estudios de comu- tes de nuestra e r a - pero, no obstante ello, la ciudad atrae cada vez con
nidad, Redfield produce un artículo intitulado "Plantas curativas de mayor celeridad a un número mayor de gente y le compele a seguir sus
Tepoztlán: un herbario folk mexicano", primera de sus aportaciones patrones particulares de comportamiento. 37

científicas a la antropología médica, más tarde enriquecida con inves- La comunidad folk tiene como rasgos integrantes: 1) la disrintivi-
tigaciones entre los mayas. 35
dad, es decir, el sentimiento de ser diferente y mejor que otras comuni-
En 1930, en efecto, pasa a formar parte de un proyecto mayor dades para lo cual consolida en sus miembros una conciencia aguda de
encabezado por Sylvanus Morley y puesto en marcha por la Institución pertenencia al grupo propio; 2) la pequenez; lo que permite la obser-
Carnegie, que comprende la invesrigación de las culturas antigua y vación personal del área y de la actividad comprendida dentro de sus
moderna de Yucatán, desde una perspectiva integral. Redfield toma límites; 3) la homogeneidad de usos, costumbres y estados mentales en
a su cargo los aspectos etnoantropológicos, conforme al modelo esbo- cada individuo que se repiten en cada generación, y 4) la suficiencia
zado en Tepoztlán, con el fin de perfeccionar el estudio del cambio económica, política y social que le basta para reproducirse al través de
social; esto es, la aceptación o el rechazo de las innovaciones que par- 50 o 75 milenios. Como evidente consecuencia de las características
ten de la ciudad mestiza y transforman la vida y la concepción del enunciadas en la sociedad folk las relaciones personales son direcras;
mundo de las comunidades vernáculas fundadas en la tradición. la tecnología es simple; la división del trabajo escasa; la familia y el
En 1941 Redfield publica una obra, La cultura folk de Yucatán, en parentesco son importantes; las sanciones que gobiernan la conducta
la que vacía la suma total de sus experiencias y reflexiones de campo y son en gran parte de carácter sacro o sobrenatural; y el culto y el ritual
gabinete. Formula una síntesis apretada de los estudios de comunidad están muy desatrollados. Es, en fin, " u n estado de la sociedad en que
realizados por él y por sus colaboradores y la enmarca en el cuadro de el orden técnico está todavía subordinado al orden moral, en el que
una teoría magna de la civilización; en ella se contienen los cambios la comunidad local es una sola comunidad moral bien integrada, sin
que sufren las comunidades folk en el recorrido lento pero inexora- separación de clases". 38

ble que las encamina a la individuación, la secularización y la reor- La sociedad urbana representa todo lo que la sociedad folk niega;
ganización. Tal desarrollo constituye el inicio de una tarea intelectual su influencia es deteriorante para ésta, el contacto urbano rompe el
consistente que corona en los años cincuenta al publicar dos pequeñas
obras maestras - E í mundo primitivo y sus transformaciones (1953) y La
3 6
R. Redfield, The Hule communify, University of Chicago Press, Chicago; The
primitive worid and his transformatúins, Cornell University Press, Ithaca, 1953.
3 5
R. Redfield, "Remedial plants of Tepoztlán.' a mexican folk herbal" en )ournal 3 7
R. Redfield, The Iittle..., op. cu., pp. 15-42.
of the Washington Academy of Science, núm. !8, 1928, pp. 216-226. 3
» R. Redfield, ifcid., p. 85.
58 Nace ¡a antropohgía médica Gonzalo Aguirre Beltrán 59

aislamiento aldeano y pone en marcha el proceso de cambio. En la Hay un punto en el continuum folk urbano que Redfield enfa-
conducta determinada por consenso, convenida por la tradición y re- tiza. Aún está por hacerse - d i c e - la sociología del alfabetismo. El 41

forzada por sanciones sacras instituidas con el propósito de impedir acceso directo a la tradición escrita está limitado a la élite citadina y
cualesquiera desviaciones a las formas aprobadas, se introducen alter- a sus servidores; la comunidad folk ignora la escritura. En la suma
nativas de comportamiento que afectan las obligaciones que se deben de ideas, instituciones y actividades convencionalizadas que constitu-
a las deidades paisanas, a los parientes mayores, a las autoridades que yen el equipo cultural de todo un pueblo -incluidas cuidades, villas y
componen la jerarquía fundada en la edad y en la suma y calidad de los aldeas en el perímetro de una región- se desarrollan variantes de la tra-
servicios prestados al grupo propio o que llevan al comunero a pensar dición común; hay una estratificación cultural y una vigorosa defensa
en términos de lucro o ganancia, de apropiación de los bienes comu- ideológica de la desigualdad heredada. La posesión de la escritura por
nales como propiedad privada; a rehuir la participación en el trabajo parte de la élite —clase culta hegemónica en términos de Gramsci-
cooperativo y en las ceremonias propiciarorias ofrecidas a los dioses y robustece el dominio sobre los pueblos folk y campesinos; la élite es
sobrenaturales encargados de resguardar la armonía del hombre con alfabeta, el campesino analfabeta y el indígena folk prealfabeta 4 2

el universo y mantener el bienestar y la salud de la comunidad. La existencia del arte de la escritura entre los campesinos es ele-
Para Redfield tales eventualidades conducen a la desorganización mento de su modo de vida, aun cuando la mayoría no sepa leer n i
de la comunidad folk y a la reinterpretación de su culrura mediante escribir; pero para ellos las cosas escritas son cosas veneradas cargadas
la individuación del sentido de pertenencia grupal y la secularización de significados; pero también tienen uso secular para cumplir con las
del orden moral corporado. Todos los significados adscritos a los ele- exigencias de la ciudad. Entre los comuneros folk sólo uno o dos de
mentos que integran la cultura pierden su valor y fuerza unificadores, ellos se especializan en la escritura y son utilizados por la comunidad
vuelven inoperantes la avenencia y la concordia entre los comuneros como guardianes de los libros sagrados y como lectotes de las oracio-
expuestos a la contaminación citadina y entran en conflicto con los nes nativas y de las preces católicas ya digeridas por la cultura que el
modelos de vida tradicionales. La comunidad folk se desorganiza y
dominio colonial, en tiempo idos, les impone. Las oraciones, en len-
reconstruye bajo nuevas normas para crear una comunidad integrada
gua vernácula, en latín o en castellano, pronunciadas con profunda
discreta en el continuum folk u r b a n o .39

devoción, son parte del contenido del papel ocupacional que el sabio
Eí orden moral y la escritura. Pero no todo es destructivo en el pro- o letrado desempeña para satisfacer la necesidad práctica que la comu-
ceso de cambio. Redfield llama la atención sobre los aspectos creativos nidad folk tiene para comunicarse con el mundo sobrenatural y exime
en él involucrados. Una tendencia idealista evidente en el desarrollo
al resro de sus integrantes del aprendizaje de una actividad cuyo uso
de su pensamiento lo lleva a poner mayor acento en los cambios que
es especifico y l i m i t a d o .
43

tienen lugar en la mente de los hombres, como resultado de la revo-


Cambio unidireccional. En suma, al formular el continuum folk ur-
lución tecnológica, que en la mudanza tecnológica misma. En la so-
bano, Redfield descubre el proceso de desintegración de la concepción
ciedad folk - a f i r m a - el orden técnico está subordinado al orden moral;
folk del mundo y la ruptura correspondiente de las relaciones sociales y
en la sociedad urbana el orden técnico prevalece sobre el orden mo-
orientaciones de actividad que integran la sociedad folk. Redfield, sin
ral, pero no lo elimina. Durante el proceso de urbanización el orden
moral se estremece y desmorona, pero emerge un nuevo orden en un embargo, pone el acento en los cambios unidireccionales que la urbe
nivel diferente, en el umbral determinado por la autoconciencia y la impone a la comunidad india pero poco o nada concede al movimiento
creatividad crecientes. De este modo el orden técnico crece pero el contrario que unido al anterior consrituye el proceso de aculturación.
orden moral no decrece.' 10 La imagen de la vida tribeña tiene su mejor reflejo en el concepto de

3 9
Cynthia Hewitt de Alcántara, Boundaries and paradigms. The anthropological 4 1
R. Redfield, ibid., p. 54.
study of rural Ufe in posl-revolulionary, México, Leiden Development Studies, núm. 4, 4 2
¡bid., p. 55.
1982. 4 3
Alfonso Villa Rojas, Los elegidos de Dios. Etnografía de los mayas de Quintana
4° R. Redfield, The líale..., op. cit., pp. 75-106. Roo, I N I , México, 1978, p. 215; describe el desempeño del escriba.
60 Nace la antropología médica Gonzalo Aguirre Beltrán
61

taman que determina los principios inherentes al orden cósmico y re-


Villa Rojas -auxiliar de Redfield- en su estudio de la tribu
sume las obligaciones mutuas del hombre y los dioses. La selva, la x-cacal reitera la persistencia de ideas y prácticas médicas precolom-
parcela agrícola, el cenote, la aldea, ritualizan las relaciones por me- binas, pero, complementariamente, también encuentra la retención
dio de las cuales el orden existe para el hombre. Más allá de la piedad, de creencias y usos médicos coloniales introducidos por misioneros y
que expresa la cualidad de la devoción o el amor respetuoso, de la ar- otros agentes de la cultura occidental. 47

monía, taman, no hay alternativa para el campesino que desea vivir en


Redfield y sus colaboradores están interesados en el proceso de
un mundo relativamente seguro y estable. Las relaciones del hombre
cambio y, muy especialmente, en el que se origina en la ciudad y llega
con los dioses proveen el modelo para la organización de la sociedad,
hasta la comunidad folk para transformar su concepto del mundo,
de acuerdo con los principios de respeto, autoridad y responsabilidad. 44

el comportamiento tradicional y aun el lenguaje, medio genuino de


En la perspectiva del tiempo, los cambios que acompañan a la
expresión y de creatividad. La antropología cultural acude a los ins-
urbanización revolucionan el mundo en gran medida inmóvil y las v i -
trumentos de que dispone la dimensión temporal para constatar la
siones de la vida esrables de los pueblos folk y campesinos. Los eventos
evidencia del cambio en el pasar de los años; hace uso del enfoque
importantes de la historia de estas sociedades no son las conquistas y
diacrónico. La antropología social, alérgica a generalizaciones que no
dominaciones que experimentan a manos de grupos técnicamente más
se funden en la documentación escrita, prefiere utilizar la perspectiva
avanzados; los procesos de cambio morales son de más peso que una
sincrónica que estudia la vida social en u n corte o momento dado de
simple sustitución de tecnologías, jerarquías sociales y prácticas reli-
su devenir. El cambio, en este caso, se descubre y mide mediante el ar-
giosas. El cambio sacude el núcleo del orden social y cultural al paso
bitrio, puesto en práctica por Redfield, de investigar al mismo tiempo
que el conocimienro científico redefine las relaciones humanas y ¡as
varias comunidades discretas - u n a ciudad, un pueblo, una aldea cam-
bases de la acción moral en lo que hace al prójimo. La trinidad p r i m i -
pesina, una comunidad t r i b a l - de la misma área cultural. La urbe, por
tiva formada por taman, moralidad y cooperación es reemplazada por
ser el agregado humano más sofisticado supone representar la posición
la que suple el taman con la naturaleza, la moralidad con un mundo
hegemónica, moderna y occidental; la tribu por el contrario, exhibe
físico indiferente hacia el hombre, y la cooperación con las relaciones
por su simplicidad los caracteres de la comunidad moral, técnicamente
humanas heterogéneas que enfatizan la individualiad. La historia mo-
atrasada, más cercana a la tradición india americana.
ral de las comunidades morales cambia hacia la historia técnica de las
Comportamiento médico. Si ponemos la atención en los aspectos
comunidades divididas en clases sociales. 45

médicos de la cultura total, en el comportamiento médico con que


Enfoque simrórúco. En lo que hace a la medicina, los eventos co- el hombre enfrenta el accidente y la enfermedad, advertimos de i n -
rren parejos con la transformación folk. Redfield, al referirse a Chan
mediato que Redfield y sus colaboradores se ubican en cuatro puntos
Kom de los años treinta, dice:
de observación. El primero es Mérida, ciudad primada del procurrente
y tic a teco, sede del poder colonial antes de la independencia, del poder
Los nombres de los dioses de la lluvia, los seres que protegían el nacional después de ella, y puerta de entrada de las influencias occi-
maizal y la aldea, las concepciones de enfermedad y purificación
dentales foráneas; es una sociedad en extremo heterogénea en cuanto
son elementos de la creencia y la práctica de los que nos hablan
a sus niveles de educación y participación en la vida local y cosmo-
el obispo Landa y otros en el sigloxvi [...] se consideraba que la
enfermedad era, en parte, consecuencia de la transgresión moral y polita. Se encarga del estudio urbano el antropólogo Asael Hansen;
que por consiguiente, su cura consistía en una purificación.
46 éste, sin embargo, no alcanza a desentrañar, con las herramientas sim-
ples del método antropológico, la enorme complejidad de los compor-
tamientos de la u r b e . Lo que al fin y al cabo llega a producir, apenas
43

44 R. Redfield, ibid., p. 83. A. Villa Rojas, Los elegidos..., op. cit., p. 212.
45Jbid., pp- 108-110. ' R, Redfield, The folk culture of Yucatán, University of Chicago Press, Chicago,
4f

46 ¡bid., p. 81. mi, p . 303-337.


P
62 Nace la antropología médica Gonzalo Aguirre Beltrán 63

basta para diseñar una imagen imprecisa de vida emeritense. Mérida es dad del h-men, médico-sacerdote cuyos desempeños como especialista
la principal consumidora de las ideas y acciones que caracterizan la me- en el trato con los sobrenaturales que gobiernan el ciclo agrícola tienen
dicina científica y es también el lugar donde ejercen su desempeño el como añadido importante la curación de las enfermedades del hom-
mayor número de médicos titulados en planteles universitarios, quie- bre, cuando la primera instancia respresentada por el pariente mayor
nes, no obstante su prestigio, no llegan a controlar a la totalidad de los no alcanza éxito en la aplicación de yerbas y medicamentos caseros. El
pacientes. Hansen habla de prácticas espiritualistas, de reciente i n - h-men, usa como herramienta poderosa para el diagnóstico del daño el
greso, que cuentan con una suma respetable de adeptos; así como de cristal divinatorio -zastum- que hereda de sus sabios antepasados. 50

otros comportamientos médicos populares de procedencia extranjera. Los desempeños de un etnólogo. El cuarto punto de observación,
La secularización de la medicina se acompaña de la mercantilización el más alejado de la ciudad primada, se asigna al maestro Villa Rojas.
del arte de curar y de la emergencia de brotes de magia secular, lla- Antes de iniciar la hazaña y después de realizada, pasa a recibir adies-
mada magia negra, que expresan la inseguridad individual y la mayor tramiento teórico en la Universidad de Chicago. En 1935 regresa a la
desorganización de la sociedad urbana. península convertido en etnólogo profesional, con la mira puesta en
Robert Redfield y su esposa Margaret Park, se reservan el estu- los tribeños hostiles refugiados en Quintana Roo; remanentes últimos
dio del pueblo de Dzitas, mestizo en su conformación, predominan- de la guerra de Castas comenzada el siglo anterior y concluida en 1901.
temente castellano en el habla, pero con evidentes influencias ma- Año aciago en que el ejército mexicano derrota y dispersa a las tribus
yas. Como resultado de sus pesquisas redactan y publican, entre otros congregadas en Chan Santa Cruz. La tribu x-cacal guarece su auto-
documentos, el discurso de las medicinas maya y occidental —en con- nomía étnica en la espesura de la selva y hasta ella llega el etnólogo,
flicto unas veces, en armoniosa cooperación otras— tal y como lo viven en traje y oficio de arriero mercader bien provisto de telas, medica-
curanderas cuyas concepciones y prácticas derivan de las tradiciones mentos y pólvora, con el fin de realizar los primeros contactos. Una 51

americana y europea. Pacientes y oficiantes, acuden a una u otra me- vez logrado el consenso del grupo radica y participa plenamente en
dicina, o bien a un modelo de transición que hace uso alternativo de la vida de la pequeña comunidad. En compañía de su esposa, Dolores
ideas y procedimientos opuestos, según el grupo é t n i c o o la clase social Gómez Izquierdo, permanece en Tusik diez meses largos, "durante este
en que sitúan su membrecía. 49 tiempo, los indios fueron ayudados con medicinas que les proporcio-
El tercer punto de pesquisa queda bajo la responsabilidad del i n - naba gratuitamente y con mercancía que llevada desde Mérida, se les
vestigador sénior y de su auxiliar, el maestro r u r a l de C h a n K o m , A l - vendía a precios de coste". 52

fonso Villa Rojas. Chan Kom es la aldea que M o r l e y y Redfield eligen El aislamiento de la tribu y su rebeldía, según se advierte, no la
como objeto de interés antropológico. Villa Rojas tiene un buen d o m i - mantienen totalmente ajena a las influencias externas; sin embargo,
nio de la lengua y de la cultura mayas y pronto adquiere gran pericia conserva casi intacta la cultura colonial compuesta de una inextrica-
en las técnicas del trabajo de campo etnológico. Los materiales reco- ble mezcla de elementos y actividades precolombinos con creencias y
gidos por ambos investigadores, ordenados y explicados, constituyen técnicas dieciochescas. La medicina está embebida de teoría religiosa
el contenido de una monografía de copiosa paginación en la que des- y de causalidad mística; sus practicantes son los parientes ancianos,
taca, como uno de los capítulos más interesantes, el referente a enfer- ias autoridades sacras del grupo tribal. El nohoch tata, padre princi-
medades y su tratamiento. Los habitantes de C h a n K o m , ejidatarios pal, tiene condición cuasi divina; está vedado al profano tocarlo y aun
liberados de la sujeción de una hacienda cercana, c o r r e n la aventura discutir su comportamiento insólito. Los maestros, sacerdotes auxilia-
de radicar en una territorialidad que la reforma agraria les otorga en res, son depositarios de la ciencia y la sabiduría moral de los mayas
donación para constituir una comunidad libre. E n la división del tra-
bajo, los integrantes del grupo idenrifican separadamente la personali- 5 0
R. Redfield y A. Villa Rojas, Chan Kotn. A maya vilhge, Carnegie Institution,
Washington, 1934.
4 9
R. Redfield y M. Park, Disease and its treatment in Dzitas, Yucatán, Carnegie 5 1
A. Villa Rojas, op. cit., p. 542.
Institución, Washington, 1940. 52 Ifei¿, p. 32.
64 Nace ¡a antropología médica Gonzalo Aguirre Beírrán 65

antiguos. El h-men, sacerdote-médico, es la instancia última en acha- ciña actúa tanto como sistema de ideas y prácticas destinadas a curar
ques de enfermedad; pero todos -nohoch tata, maestros y h-men- go- males cuanto para satisfacer los requerimientos del control social i n -
zan de poder ambivalente en la manipulación del bien y del mal. La dispensables para mantener la cohesión del grupo propio. Los ancianos
etiología de accidentes y enfermedades es predominantemente sobre- y autoridades de la tribu son poseedores de fuerzas místicas que cris-
natural; el castigo de los dioses se produce por la intermediación de talizan en viento, lab o nagual, por medio de los cuales "conocen los
vientos maléficos que se introducen en el cuerpo humano y originan pensamientos y acciones de sus subordinados y de este modo imponen
padecimientos diversos; los yumzilob, señores del monte, sancionan castigos en forma de enfermedades y otros infortunios. Cualquier per-
con graves males a quienes rompen con sus pecados el equilibrio del sona que cometa un pecado o que intente violar las costumbres de la
hombre en el universo e igual cometido se atribuye a los ancestros comunidad está expuesto a tales sanciones." 55

quienes cuidan que no se transgredan las normas éticas. Por supuesto, La aplicación del conocimiento adquirido y el significado de las
la hechicería como manifestación de malquerencia por parte de un implicaciones del proceso de cambio en medicina son preocupaciones
prójimo ofendido se identifica "en muy contados casos" como causa mayores en Redfield y sus colaboradores; sin embargo, consideran que
de dolencia. el antropólogo no debe salvar las fronteras que limitan la disciplina
La causalidad natural, en cambio, es corriente en los males me- como ciencia. Su desempeño se reduce a sacar a la luz los hechos y
nores, en aquellos que no despiertan ansiedad; los conceptos de frío las consecuencias que de ellos derivan sin involucrarse ellos mismos
y caliente son importantes en la dieta diaria y en la prevención c o t i - en medidas que tiendan a reforzarlos, transfórmalos o extinguirlos. El
diana de la enfermedad. La aceptación de la medicina moderna, i n - aislamiento parece ser el factor más consistente en la persistencia de
forma Villa Rojas, es de carácter general; los productos de la industria la cultura y la medicina folk y todo hace suponer que la penetración
farmacéutica que el etnólogo distribuye, en un principio sólo se consi- cada vez más profunda e incisiva de la civilización industrial en la vida
deran útiles para los males de causa natural, pero más tarde "los indios de las sociedades ingenuas está por integrarlas en la sociedad mayor
llegaron a descubrir que también podían servir para la expulsión de hegemónica, junto con la mudanza de las ideas y prácticas médicas y
vientos malignos". La favorable acogida de efectos tales como aspi-
53
de la condición moral que permanece en el trasfondo de esas creencias
rina, purgantes, quinina, lombricidas, antiácidos, mentolatos y otros y patrones de acción.
artículos inocuos del botiquín del investigador en modo alguno altera
el corpus de ideas y prácticas médicas, coherente y definido, en que
participa la comunidad tribal. Puede haber dudas en lo que hace al
A I S L A M I E N T O INSALVABLE
diagnóstico en casos extraordinarios que ponen a prueba los poderes
asombrosos del h-men y su cristal luminoso, pero una vez que ambos,
médico-sacerdote y piedra divinatoria develan la causa del mal, la línea A l tiempo que Redfield y sus seguidores se ocupan en descubrir re-
de acción a tomar no da lugar a incertidumbre; el tratamiento "no gularidades a la dinámica del cambio social, la revolución mexicana
puede ser otro que el establecido por la tradición". 54
iniciada en 1910, luego de establecer orden en las secuelas de la l u -
Medicina como control social. De las investigaciones realizadas en cha armada, señala metas a sus postulados y ensaya arbitrios dirigi-
Tusik así como de las que, unos años después, lleva a cabo en Yochib dos a reconstruir la república sobre bases estructurales nuevas. Tiene
- o t r a de las comunidads tribales del área maya donde Villa Rojas pasa la mira puesta en la situación del campo y se propone, como una de
dos años completos— se desprende como hecho de fundamental i m - sus reivindicaciones más sentidas, incorporar en la sociedad igualita-
portancia la estrecha relación que en ambos pueblos étnicos hay entre ria que diseña, a las masas campesinas, predominantemente indias en
la medicina y las organizaciones parental, política y religiosa. La medi- su composición racial y cultural, y a los pueblos étnicos originalmente

->lbtd., p. 378. A . Villa Rojas, "Kinship and nagualism in a tzeltal community. Southeastern
5 5

54¡b¡d., p. 391. México" en American Anthropologist, núm. 49, 1947, pp. 578-587.
66 Noce la antropología médica Gonzalo Aguirre Beltrán 67

americanos de lengua y tradición propias. El gobierno de Venustiano está su incorporación al campesinado, como etapa previa a la mexi-
Carranza da los primeros pasos, pasos tímidos, en la reforma de la te- canización. El proyecto experimental no tiene larga vida; el médico
nencia de la tierra y en la configuración del municipio libre; Alvaro y sus auxiliares no alcanzan a comprender el significado real de la re-
Obregón impulsa con singular vigor el esfuerzo educativo; Elias Calles sistencia a las innovaciones que proponen a los indios y se limitan a
institucionaliza la actividad política y administrativa y, finalmente, Lá- implementar programas de extensión y educación higiénica que no son
zaro Cárdenas cristaliza el nacionalismo revolucionario y consuma la bien recibidos por el vecindario. El reemplazo de creencias y prácticas
transformación del Estado positivista heredado del porfiriato. nativas por las científicas occidentales no va más allá de la acción ex-
La idea central que agita la voluntad del movimiento social es traescolar que las misiones culturales, establecidas en los años veinte,
integrar un país de población heterogénea, técnicamente atrasada, es- desdoblan en el estudio morbológico de la región, la asistencia médica
casa y dispersa en multitud de asentamientos -445 centros urbanos y y la promoción de la salud a bajo nivel técnico.
84 007 localidades rurales- esparcidos por la abundancia de paisajes, Malos hábitos culturales. Entre los que acompañan a Sáenz en la
a veces hostiles, de su geografía, todavía inmensa y todavía amena- fugaz experiencia de la Cañada destaca un profesional de la enseñanza,
zada. El aislamiento insalvable de indígenas que encuentran refugio el economista antropólogo Miguel Othón de Mendizábal, quien unos
en regiones de difícil acceso y la diseminación de campesinos inexora- años más tarde, al fundarse en 1935 el Instituto Politécnico Nacional
blemente determinados por la agricultura itinetante de roza, impiden y en él la Escuela de Ciencias Biológicas, con su Departamento de
la acción revolucionaria en sus propósitos de llegar hasta ellos para Antropología, retoma el propósito de indagar el estado de la salubridad
hacerlos partícipes en la redistribución de la tierra, de la educación, entre la población rural y la idea de buscarle remedio. En sus investiga-
de la salud y del poder. En 1932, Moisés Sáenz y un grupo interdisci- ciones advierte la situación pavorosa que viven los pueblos étnicos y la
plinario formado por educadores, anrropólogos, economistas, médicos resume en cuatro problemas fundamentales: 1) el aislamiento, centro
y otros científicos y trabajadores sociales, fundan en la Cañada de los de todos los males; 2) la economía agraria de subsistencia que hunde
Once Pueblos, en el territorio del pueblo étnico tarasco, la Estación al indio en la pobreza; 3) la ausencia de escolarización significativa
Experimental de Incorporación del Indio, con el fin de estudiar el pro- y 4) "el abandono, verdaderamente espantable de nuestra población,
ceso de mexicanización en el espacio y en el momento en que éste frente a las enfermedades y la m u e r t e " . Los indios viven en promis-
58

tiene lugar. A su juicio, "lo que pasa en la Cañada no sucede porque la cuidad con los animales, en viviendas de escaso menaje, malos hábi-
comarca sea india, sino porque está apartada... es cuestión de grupos tos culturales, bajo standard económico; en todo tiempo les acechan
humanos aislados, remotos, olvidados". 56
endemias y epidemias, males gastrointestinales, enfermedades infecto-
Sáenz, como es bien sabido, es uno de los pilares maestros de la contagiosas y accidentes, como la mordedura de una víbora o el ataque
escuela rural mexicana y promotor decidido de la incorporación del i n - de un nagual. En las regiones étnicas no hay un médico o una farma-
dio, "como necesidad inaplazable de la integración de México". Todo cia a 50 leguas a la redonda. Además del aislamiento y la pobreza,
conforme a las normas propaladas por la filosofía positiva de Augusto "la psicología propia de su estado cultural - p r o d u c t o de la mentali-
Comte, que persigue la substitución de las lenguas y formas de vida dad asociativa, prelógica- les entrega inermes a la acción destructora
nativas, incluida la medicina, por el idioma oficial y las formas occi- de las bacterias y de los parásitos ante los que resultan impotentes sus
dentales de cultura. Pronto, sin embargo, se da cuenta de la comple- herbolarios, sus brujos y sus amuletos y santos". 59

jidad del asunto. "Existen cuando menos -acepta y en esto coincide Mendizábal se pregunta cuál es la causa por la que el médico
con Redfield- tres Méxicos, el del asfalto, el del camino real y el de científicamente adiestrado no se establece en el área rural n i en las
la vereda. Citadino y urbanizado el primero, campesino el segundo, comunidades indias. En 1938 aprovecha la oportunidad que le ofrece
indígena el íntimo." 5 7 Antes de incorporar al indio a la civilización

Miguel Othón de Mendizábal, "El día del indio en América", en Ofcras completas,
5 8

5 6
Moisés Sáenz, Carapan. Bosquejo de una experiencia, Lima, 1936, p. 305. México, 1946, vol. 4, p. 316.
¡bul, p. 306. M. O. Mendizábal, "La universidad y los campesinos", en op. cit., p. 356.
5 9
68 Nace la antropología médica Gonzalo Aguirre Beltrán
69

la reunión en San Luis Potosí del 2o. Congreso de Higiene Rural para sempeño de una función social eminente. Ignacio Millán y Manuel
hacer pública la respuesta al interrogante que se formula y ai mismo Maldonado introducen, de inmediato, un punto resolutivo: "Este 2o.
tiempo para proponer una solución. Basa todos sus argumentos en Congreso de Higiene Rural considera urgente necesidad nacional la
la documentación estadística fría que expone a la vista cómo las de- formación de un tipo de médico cuya preparación responda técnica,
funciones registradas en el país en los cinco años que van de 1932 a científica e ideológicamente a las demandas del medio r u r a l . " El pre- 62

'936, acaecen en un 86.32% sin diagnóstico de médico titulado, no sidente Cátdenas, al conocer la recomendación, la apoya y ordena la
obstante que por ley es requisito indispensable presentarlo para obte- fundación de la Escuela Superior de Medicina Rural, como parte del
ner la boleta de inhumación. El 60.79% de los enfermos fallecidos en 1PN, con la encomienda de producir médicos para el servicio social. El
poblaciones urbanas están expuestos "a las atenciones interesadas de gremio médico, que en México goza de poder y prestigio, no acepta
médicos no titulados, curanderos y brujos o a la solicitud ignorante de buena gana la nueva institución. Su oposición a la escuela y a la
de sus parientes, amigos y vecinos". Hay, en consecuencia, una i n -
60 función que se le asigna es vigorosa e insistente; no admite que se pro-
suficiente atención médica que se debe 1) a la falta de médicos, 2) a porcione a los médicos rurales un adiestramiento limitado a tres años
su mala distribución en la geografía del país, 3) a la escasez de recur- sino al de seis del médico universitario. En el correr de los años la
sos económicos de la población y 4) a los deficientes servicios médicos presión que ejerce sobre el nuevo establecimiento y, ante todo, sobre
oficiales gratuitos. su orientación contraria a la de la sociedad capitalista de libre empresa,
en que se ubica, acaba por triunfar y la escuela suprime su designación
El cartograma de la distribución de médicos en ia república, que
de rural para convertirse en simple productora de profesionales de la
Mendizábal exhibe, muestra que el 67.27% de sus 2 264 municipios
medicina sin especificidad social. En el cambio influye sin duda el de-
carecen de médico ntulado. En el Distrito Federal, con 46 k m de ex- 2

sarrollo de la medicina institucionalizada cuyo acelerado incremento


tensión, el promedio de habitantes por médico es de 977; en las enti-
hace poco necesaria la función original de la escuela.
dades federativas-con excepción de Baja California norte y Quintana
Roo de muy baja densidad- los porcentajes corren de 2 879 habitantes Los procesos biológicos. El 14 de abril de 1940, en la ciudad de
pot médico y a razón de un titulado por 1 682 k m a 52 669y 3 179, res-
2
Pátzcuaro, tiene lugar una reunión de singular importancia que con-
pectivamente, en el caso de Querétaro que representa el extremo. Por grega a políticos y científicos sociales, de toda América, comprendidos
otra parte, los médicos tienden a concentrarse en las ciudades capita- en la fragua de postulados y guías de acción que hagan más produc-
les y urbes importantes. Con estos y otros datos numéricos adicionales, tiva la convivencia de los pueblos indios con el resto de las pobla-
gráficamente presentados, pone en evidencia la mala distribución de ciones nacionales del continente. Es el primer Congreso Indigenista
los médicos adiestrados para el ejercicio liberal de la profesión. Las Interamericano y en su temario figura una sección destinada a estu-
condiciones económicas de campesinos, peones, medieros, ejidatarios d i a t las influencias de "ias razas y costumbres indígenas" en los pro-
e incluso pequeños propietarios, no les permiten el acceso a la medi- cesos biológicos, contemplados éstos desde la perspectiva social. Son
cina liberal. Algo y pronto debe hacerse. La voz de Miguel Othón discutidos p:>r la asamblea aspectos tales como nutrición, salubridad,
concluye incisiva: "Es necesario que hagamos médicos rurales, que cuidado materno-infantil, parología regional, botánica farmacológica
nazcan del medio rural, que vuelvan y se reincorporen al medio rural y enseñanza médica según la experiencia de cada país. Las delibera-
y que sean los que cuiden de la salud y del vigor físico de la nación ciones coinciden en resaltar los beneficios de! enfoque antropológico
mexicana." 61
de las creencias y prácticas indias sobre la enfermedad y el accidente y
La proposición de Mendizábal implica un cambio trascendente terminan por recomendar una colaboración más estrecha y compren-
en la orientación del ejercicio de la medicina ya que le asigna el de- siva entre las ciencias sociales y las disciplinas biológicas. 63

Médicos e indigenistas se pionuncian por el respeto y la toleran-


6 0
M. O. Mendizábal, "Situación actual de la asistencia médica y social en la
república", en op. cit, vol. 6, p. 530. 6 1
Escuela Superior de Medicina Rural, 1PN/SEP, México, 1947, pp. 9-13.
c l
Ignacio Miilán "Miguel Othón de Mendizábal", en op. cit., pp. 537-541. 6 5
Educación, Congreso Indigenista, número especial, Pátzcuaro, 1940.
70 Nace ¡a antropología médica Gonzalo Aguirre Beltrán 71

cía hacia las ideas, ritos y ceremonias utilizados por los médicos nati- nocer aquéllas y éstos parece tarea de primordial i m p o r t a n c i a . " Las 66

vos -despectivamente denominados btujos o curanderos- para resol- creencias como las instituciones - c o n c l u y e - no son elementos aislados
ver la ansiedad que despiertan los males dominantes en la sociedad de los restantes aspectos de la cultura y, por tanto, cualquiet cambio
folk. Hay un vivo interés por estudiar la flora medicinal americana en ellas repercute en la vida total de la comunidad.
y, en lo particular, por el conocimiento científico de las plantas alu- De la Fuente tiene en mente endemias como la oncocercosis, traí-
cinógenas y los complejos culturales que las acompañan, tanto para da del Africa por esclavos negros; el tracoma, introducido a la penín-
descubrir propiedades bioquímicas aún no bien conocidas, cuanto para sula ibérica por la ocupación árabe y traspasado a México pot los i n -
desvelar el significado recóndito de cultos, como el peyotismo, de los vasores españoles; la malaria, la desnutrición y otros padecimientos
que parece emerger, en algunos lugares de Estados Unidos, el refor- para los cuales los indios carecen de explicación en su cultura y el per-
zamiento y la revitalización de las formas de vida indígena. Efrén del sonal médico sanitario, que organiza programas de salud, no estima
Pozo propone la creación de institutos nacionales de fisiología y farma- necesario volverlos significativos, como lo hace el curandero con las
enfermedades tradicionales. A este propósito dice:
codinamia que se ocupen permanentemente de investigar las plantas
indígenas medicinales. 64

Se ha creído demasiado en lo ventajoso de insistir ante el indígena


En el congreso convergen estudiosos, representantes oficiales de en lo anticientífico del curandero, en lo inútil o lo pernicioso de sus
sus respectivos países, con atropólogos, lingüistas y biólogos alema- prácticas, en lo ineficaz de sus medicamentos, en lo irracional de la
nes, como Pablo Kirchhoff y Alfonso Dampf, o norteamericanos, como creencia y se ha hecho todo esto cuando no se ha estado en aptitud
Mauricio Swadesh, Jules Henry -castellanizado, nombre y apellido, de substitutir sólida y permanentemente lo que se quita. 67

en j u l i o Enríquez- y Norman M a c Q u o w n , quienes atraídos por las


proyecciones revolucionarias del movimiento cardenista, concurren al Jules Henry, parece complementar el pensamiento del antropólo-
congreso adoptados como asesores por la delegación mexicana. Traen go mexicano, cuando asevera: "Una política indigenista inteligente,
consigo una nueva manera de encarar la realidad del indio, procedente por tanto, no debería tomar nada por sabido sino tratar de entenderlo
de una renovada construcción filosófica, el relativismo cultural, que racionalmente y actuar de acuerdo con e l l o . " 68

contempla las concepciones del mundo y de la vida de los pueblos El cambio de actitud frente al curandero parece haber sido gene-
étnicos y la praxis que de ellas deriva como igualmente válidas, en el ral. Particularmente notable a este respecto es la obra de dos médicos
contexto en que tienen significado y función, a las más complejas de las norteamericanos. Alexander y Dorothea Leighton, quienes en 1939
naciones hegemónicas de la civilización industrial de nuestros días. 65 tealizan una investigación psiquiátrica entre los navajos, "pueblo ele-
gido" por cuyos integrantes velan siempre los espíritus y poderes del
Conocer, tarea primordial. Fuertemente influido por estos colegas,
universo. Los navajos viven en una región seca y estéril en grupos fa-
Julio de la Fuente, con los datos que le suministra el conocimiento y la
miliares dispersos. Las enfermedades son concebidas como resultado
participación en la vida de los pueblos étnicos zapotecas, hace notar la
de la desarmonía de las fuerzas de la naturaleza y el tratamiento; luego
necesidad de tomar en cuenta las creencias y costumbres de los iridios de ser identificado el mal por el dignosticadot, lo realiza el curandero
en cuanto hace a la enfermedad y al accidente si deseamos asegurar el mediante un complejo ceremonial que dura de una a nueve noches,
éxito a las innovaciones que los programas de salud se proponen i n t r o - con sus días. A l acontecimiento extraordinario concurren los vecinos,
ducir en el campo rural. "En la base de la resistencia de los indígenas a "cada uno con sus mejores vestidos y disfrutan grandemente charlando
nuestros sistemas preventivos y curativos - a f i r m a - se encuentran m u -
chas veces creencias particulares, enlazadas a otros elementos y co- 6 6
Julio de la Fuente, "Creencias indígenas sobre la oncocercosis, el paludismo y
otras enfermedades", ponencia en América Indígena, núm. 1, 1941, pp. 43-46.
< Efrén C . del Pozo, "Botánica medicinal indígena y la necesidad de su estudio
64
6 7
Ibid.
fármaco-dinámico", en Educación, núm. 61 (Resolución del XXII Congreso).
6 8
Jules Henry, "The kaingang, indians of Santa Catalina, Brasil", en América
Op. cit., p. 154 (Relación de delegados).
6 5
indígena, núm. 1, 1941, pp. 75-79.
72 Nace la antropología médica Gonzalo Aguirre Beltrán 73

y tomando parte en juegos y carreras que con frecuencia efectúan d u - Que los médicos y trabajadores de la medicina, destacados en regio-
rante los intermedios del ceremonial". Este acto cultural, como las
69 nes indígenas, reciban cursos en los que se impartan conocimien-
tesgüinadas del tarahumara, tienen un evidente propósito de cohesión tos de carácter antropológico, histórico y social, a fin de que hagan
social. N o carecen de razón los Leighton cuando juzgan un error su- una estimación correcta del indígena y desarrollen su trabajo con
primir el hecho curarivo indio con su principal ejecutante, y piden un criterio más amplio. Una solución adecuada sería la creación de
al personal médico hegemónico un poco de más conocimiento de su escuelas de medicina rural, en las que se impartirían esos conoci-
mientos de manera regular. 70

parte acerca de la importancia del curandero.


Las dos caras del problema. La fuerza de los argumentos conduce a
los delegados a exponer los pasos que dan sus respectivos países para En la resolución de Pátzcuaro tienen origen los cursos de proble-
superar el desconocimiento de la problemática médica indígena y el mas rurales e indígenas de México que se dictan en la Escuela Superior
estado indeseable de la salubridad y la higiene entre los pueblos étni- de Medicina Rural del IPN. Estos cursos, l o . y 2o., forman parte del
cos. En relación al punto, es altamente ilustrativa la experiencia del programa de la carrera en los años lectivos 4o. y 5o. del ciclo total
Bureau de Asuntos Indígenas, dirigido con mano diestra por el comi- de seis y en la nómina del profesorado, de 1946, aparecen a cargo de
sionado John Collier quien expone ante los congresistas el nuevo trato ellos Julio de la Fuente, Alfredo Barrera Vázquez y Gonzalo Aguirre
-New Dea/- que el A c t a de Reorganización India de 1934 dispensa a Beltrán. Este último, con la experiencia adquirida entonces, perfec-
71

las tribus americanas. Por la escasez numérica de la población bajo su ciona los temas de la materia y sustenta, en 1954, la cátedra de antro-
cuidado - u n o s 400 000 individuos— y los fondos abundantes que dis- pología social en la Escuela de Salubridad del Instituto de Salubridad
fruta, el Servicio Indio se apropia las cualidades que contiene u n labo- y Enfermedades Tropicales, dirigida por dos médicos sobresalientes,
ratorio cuya operación arroja luz sobre los problemas sociales, ubicuos Manuel Martínez Báez y Pedro Daniel Martínez. La escuela está des-
y universales, y sobre la manera como los afronta para conservar la tinada a formar maestros en salud pública y la enseñanza de la nueva
salud pública. Emma Reh informa acerca de la investigación médico- materia a los médicos tiene por contenido de propósito lograr "la i n -
antropológica del pensamiento y la práctica nativos y lo que se hace tegración de la antropología social con los programas de salud y edu-
en cuanto a la enseñanza de la medicina científica y su ejercicio a nivel cación higiénica", como expresamente lo dice la descripción deta-
72

primario, impartidos a practicantes de la medicina tradicional y a par- llada de sus fines.


teras empíricas para su aprovechamiento como auxiliares de! esfuerzo Lo substantivo del curso, en forma harto abreviada, se presenta
sanitario. en 1955 como ponencia en la reunión que celebra en México la Orga-
Ignacio Millán, Miguel Othón de Mendizábal y otros miembros de nización M u n d i a l de la Salud y es, además, la médula de un pequeño
la delegación mexicana, por su parte, hablan sobre las finalidades de la libro, i n t i t u l a d o Programas de salud en la situación intercultural, editado
Escuela de Medicina Rural, recién inaugurada, que enfrenta las caren- ese mismo año por el Instituto Indigenista Interamericano. La obra es
cias indias para contender con las enfermedades, desde la otra cara del pionera en antropología médica, precede a la designación de la sub-
problema, es decir, la que contempla adiestramiento en antropología disciplina con su nombre actual; su contenido lo componen sistemas
social del practicante de la medicina científica y del personal involu- teóricos que todavía hoy, constituyen los cuerpos de doctrina más i m -
crado en programas de salud para condicionarle en la actividad social portantes estudiados por los antropólogos médicos. Sus acápites son
y en el debido entendimiento de los conceptos que rigen la salud y los siguientes: 1) programas de salud; 2) saneamiento del medio; 3)
la enfermedad entre los indios. Como resultado directo del propósito cultura y nutrición; 4) cuidado de la madre y el niño; 5) medicina pre-
anterior el congreso aprueba la resolución XIX que a la letra dice: ventiva y curativa; 6) educación higiénica. Estos desarrollos y otros

7 0
Educación, op. cit., p. 63.
7
- Escuela Superior de Medicina Rural, op. JCÍL, p. 28.
6 9
Dorothea C. Leighton, "El indio y la medicina", en América Indígena, núm. 3, 7 2
Anuario Escuela de Salubridad e Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropi-
1943, pp. 127-133. cales, S S A / U N A M , México, 1955, pp. 91-93.
74 Nace la antropología médica

m á s t i e n e n cabida en u n a c o m u n i c a c i ó n nuestra que informa sobre el


progreso de la a n t r o p o l o g í a m é d i c a d u r a n t e el periodo que v a del fin
de l a segunda guerra m u n d i a l a los a ñ o s que c o r r e n . 7 3

Palabras finales. A l iniciarse l a o t r a mitad del siglo XX l a inte-


g r a c i ó n de la m e d i c i n a y la a n t r o p o l o g í a social es p r o p ó s i t o c o n s u -
m a d o y lo que m á s tarde se c o n o c e c o m o a n t r o p o l o g í a m é d i c a tiene BIBLIOGRAFÍA
bases t e ó r i c a s bien establecidas, constituido el objeto de estudio y de-
limitado el d o m i n i o que c o m i e n z a e n las regiones interculturales de
refugio y se amplía a las clases sociales subalternas de las sociedades
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Luis Alberto Vargas, Leticia E. Casillas 79

tropología médica extranjera, el propósito de este trabajo sólo se cir-


cunscribe a las obras publicadas en México o a aquéllas realizadas por
investigadores afiliados a instituciones mexicanas.

LA ANTROPOLOGÍA MÉDICA EN MÉXICO*


ANTECEDENTES

LUÍS ALBERTO VARGAS Los grupos asentados en México antes de la conquista, desarrollaron
LETICIA E. CASILLAS un conocimiento médico y prácticas basadas tanto en una cosmovisión
propia como en los recursos de que disponían. Este corpus fue alterado
por la conquista europea y posteriormente se desatrolló hasta lo que
hoy conocemos como sistema médico tradicional mexicano, el cual es
muy dinámico e incorpora nuevas modalidades con facilidad. Algunos
de estos sistemas cuentan con una fuerte influencia prehispánica mien-
tras que otros no la tienen en absoluto.
INTRODUCCIÓN
A la vez, la medicina oficial se encuentra fuertemente enraizada
en México. Existen muchas escuelas de medicina, la mayotía pertene-
La antropología médica cuenta con una amplia trayectoria en México. cientes a la tendencia general de la medicina alopática. La homeopatía
Durante la conquista, los españoles se encontraron ante un floreciente es también un sistema de gran aceptación. La Escuela Nacional de
sistema médico. Las heridas de Hernán Cortés fueron atendidas por Homeopatía se fundó en 1895 y le siguió el Hospital Nacional Homeo-
practicantes locales, y varios frailes al describir la vida de los indíge- pático. En 1912, un grupo de homeópatas fundó la Escuela Libre de
nas mexicanos hicieron un registro de sus habilidades médicas. Desde Homeopatía. La Escuela Nacional de Homeopatía pasó a formar parte
entonces, los científicos mexicanos se han interesado por los siste- en 1937, del Instituto Politécnico Nacional. El Hospital Homeopático
mas médicos no occidentales. En este trabajo se pretende presentar forma parte hoy en día de la SSA. Los homeópatas cuentan con una
el papel desempeñado por la antropología médica en cuanto a la com- licencia por parte del gobierno para ejercer la medicina.
prensión de estos sistemas, así como en el desarrollo de las condiciones La medicina alopática o medicina oficial llega a la mayoría de los
de salud en México. habitantes de las ciudades y poblados grandes a través de médicos e ins-
El propósito de este artículo es el de ofrecer a los lectores de ha- tituciones públicas o privadas. La población le tiene un gran respeto,
bla inglesa una noción acerca de las actividades que la antropología ya que se sorprende de su efectividad, obtenida por medio del uso de
médica está llevando a cabo, así como de las publicaciones realizadas una compleja tecnología, cirujía y potentes medicamentos. Este res-
en los últimos años. Aunque se reconoce la influencia de la an- peto también se debe al aura de poder y seguridad con que la medicina
oficial se ha rodeado. Sin embargo, la medicina tradicional aún tiene
un amplio uso tanto en sitios donde las instituciones médicas oficia-
les están ausentes como en zonas rurales o urbanas donde está más al
* Título original: "Medical anthropology in México", Social Science and Medicine, alcance de la población. Muchos pacientes de hospitales modernos
Pergamon Press, Gran Bretaña, vol. xxvili, núm. 12, 1989, pp. 1343-1349. Traducción siguen las prescripciones del médico a la vez que las de la familia o de
de Ana Claudia Morales Vrramontes. sus curanderos.
Los estudiantes de medicina que trabajan en hospitales, con fre-
78 cuencia experimentan un choque cultural durante las primeras etapas
80 La antropología médica en México Luis Alberto Vargas, Leticia E. Casillas 81

de su práctica clínica, ya que han aprendido una terminología y una Bernardino de Sahagún, cuya riqueza de información y metodología
1

forma de entender la salud y la enfermedad que, con frecuencia, no de registro de la vida de los mexicas aún resulta sorprendente. Lo
comparten sus pacientes. Algunas de las ideas y prácticas de los pa- siguieron fray Diego D u r a n y muchos otros. Más adelante, se es-
2

cientes les parecen irracionales y en ocasiones llegan a poner en peligro cribieron obras más académicas, tales como la historia de Francisco
la vida (por ejemplo, el aplicar estiércol de vaca en el resto del cordón Xavier Clavijero. C o n ideas más prácticas en mente, algunos médi-
3

umbilical del recién nacido). Esta situación se vuelve aún más tensa cos españoles aprendieron la medicina indígena y la incorporaron a
la práctica europea de su época. La más interesante figura de este
durante los meses en que los estudiantes de medicina del último año o
grupo es Francisco Hernández, quien pasó muchos años en México
pasantes deben permanecer un año trabajando como médicos comuni-
recolectando información, clasificándola y tratando de comprender
tarios en poblaciones aisladas. Aquí se enfrentan a lo que consideran
la forma en que actuaban sobre las enfermedades las plantas locales,
prácticas médicas extrañas, terminología desusada y, en muchos casos,
los animales y los minerales utilizados en medicina. En años recien-
llegan a conocer las prácticas de los curanderos locales y de las parte-
tes, la Universidad Nacional Autónoma de México terminó de impri-
ras. Esros pasantes tratan con una variada patología de enfermedades
mir la obra completa de Hernández, una labor que tomó más de 20
comunes ante las cuales poco puede hacerse, ya que están ligadas a
años. Expediciones botánicas, como las realizadas por Martín Sessé y
4

la pobreza y falta de higiene. La mayoría de sus pacientes no cuentan


José Mariano Mociño -enviados del rey de España- nos han dejado
con los recursos suficientes para seguir los procesos de diagnóstico,
descripciones fieles de muchos remedios herbales. Esta fuentes requie-
5

así como los tratamientos que la medicina moderna considera esen-


ren de investigaciones aún mayores.
ciales. La variedad de medicinas que pueden prescribirse se encuentra
Con el paso de los años, los médicos mexicanos han continuado
también limitada por su costo y disponibilidad. A la vez, los pasantes
evaluando los resultados de la medicina tradicional. Se han publicado
se percatan de que la comunidad respeta a los curanderos y parteras
ediciones aisladas sobre medicina tradicional e incluso, algunos pro-
- q u e ellos mismos desprecian- por su efectividad.
ductos han llegado a formar parte de la farmacopea occidental. Uno
Muchos médicos afrontan esta incongruencia negando la situa- de los primeros intentos serios por estudiar científicamente los produc-
ción y considetando la creencia médica popular y sus prácticas como tos de la medicina tradicional fue emprendido por el Instituto Médico
algo vinculado a gente ignorante y supersticiosa. O en el mejor de los Nacional, al publicar ensayos sobre farmacología de varias plantas, ba-
casos, como un fenómeno que no comprenden. M u y pocos investi- sados en investigaciones experimentales. Éste fue uno de los propósi-
gan el tema o se interesan por estudiar el éxito de estas prácticas de tos fundamentales del Instituto para el Estudio de las Plantas Medici-
apariencia tan poco científica. U n tercer grupo ha intentado explorar
con un criterio de mayor objetividad, estas prácticas. Estas respuestas, B. de Sahagún, Historia general de las cosas de la Nueva España, Porrúa, México,
1

1956, 4 vols. Para un análisis detallado de la merodología de investigación seguida


comunes ante la medicina tradicional, tienen un cierto paralelo en la
por Sahagún, véase: A. López Austin, "The research method of Fray Bemardino de
forma en que han sido analizadas por los científicos en México. Sahagún: the questionnaires", en Munro S. Edmonson (comp.), Sixteenth cenlury Mé-
xico: the work of Sahagún, University of New México Press, Albuquerque, 1974, pp.
111-149.
2
D. Duran, The titees: the history of the Indies of New Spain, Orion Press, Nueva
ESTUDIOS DESCRIPTIVOS York, 1964; Book of the gods and rites and the ancient calendar, University of Oklahoma
Press, Norman, Okla., 1971.
3
F. J. Clavijero, Historia antigua de México, editado por M. Cuevas, Porrúa, México,
Lo que hemos llamado estudios admirativos y descriptivos de las prácti- 1964 (Col. Sepan cuantos, 29).
4
La obra completa de Francisco Hernández junto con biografía, comentarios, índi-
cas médicas tradicionales comenzó con las obras de autores de prin-
ces, etc., se ha publicado como: F. Hernández, Obras completas, U N A M , México, 1960-
cipios del siglo XVI, y han sido consideradas como modelos para los 1984.
estudios etnográficos modernos. El principal de estos autores fue fray 5
Una muestra de su labor más reciente es: J. Lozoya, Plantas y luces en México. La
real expedición científica a Nueva España (¡787-1803), Ed. Serbai, Barcelona, 1984.
82 La antropología médica en México Luis Alberto Vargas, Leticia E. Casillas 83

nales (IMEPLAM), transformado posteriormente en la Unidad de I n - El "espiritismo" o "esplritualismo" son sistemas médicos que han
vestigaciones Biomédicas en Medicina Tradicional y Herbolaria del suscitado gran interés, ya que cuentan con características locales y tie-
I n s t i t u o Mexicano del Seguro Social y dedicado a reexaminar varios nen un amplio u s o . 10
La Escuela Nacional de Antropología e Historia,
remedios populares. Esra institución ha incorporado el uso de las ho- así como otras instituciones educativas han auspiciado varias tesis so-
jas del zapote blanco, un hipotensor, y las de la guayaba, un a n t i - bre antropología médica. Desafortunadamente, la mayoría de ellas
diarréico, a la farmacopea oficial mexicana. IMEPLAM publicó dos re- continúan sin publicarse. 11

vistas: Medicina Tradicional 6


y Estudios de. Elnoboiánica y Antropología
Médica 1
que en su tiempo actuaron como foro para aquellos intere-
sados en estos temas. La UNAM ha continuado la publicación de la E L PAPEL DE L O S HISTORIADORES MÉDICOS
última revista con el título de Estudios de Antropología Médica. A su
vez, IMEPLAM ha proseguido los esfuerzos del antiguo Instituto Médico
N a c i o n a l en cuanto al análisis de productos de bajo costo, de fácil La historia de la medicina ha servido también para acercarse a la com-
acceso y efectivos y seguros que puedan ser incorporados al arsenal prensión de los sistemas médicos mexicanos, pues algunos historiado-
médico. La diferencia fundamental es que ha utilizado una técnica de res de la medicina, como Francisco Fernández del Castillo, José Joaquín
aproximación interdisciplinaria y que se ha planteado metas reales al Izquierdo y Germán Somolinos, que han escrito sobre varios aspectos
seleccionar áreas prioritarias para llevar a cabo sus investigaciones en de la historia de la medicina mexicana, han incluido a la tradicional
relación con los principales problemas de salud en M é x i c o . 8 y a la prehispánica. U n a exhortación al estudio de tales fuentes fue
Los análisis descriptivos de los sistemas médicos modernos y loca-
les en México continúan, facilitándose así la comprensión de su varie-
Westendarp, "El sistema médico. Investigación", Revista In/ormativa del Centro de in-
dad y complejidad. Afortunadamente, éstos se incluyen en la mayoría
vestigaciones de ¡a Universidad Autónoma de Querétaro, vol. I I , pp. 4-25, 1983; A . Pina
de los estudios etnográficos y muchas de las tendencias modernas, Perrusquia, "Antropología médica y sistema médico naturista. Investigación", Revista
como el "naturalismo", se están explorando. Por ejemplo, un grupo ín/brmativa de la U A Q , vol. v, pp. 15-29, 1986; R Palacios de Westendarp, "La medicina
de la Universidad de Querétaro ha iniciado un proyecto en torno a los homeopática: una alternativa terapéutica. Investigación", Revista Informativa de la UAQ
sistemas de atención médica disponibles en la ciudad de Q u e r é t a r o . 9 vol. v, pp. 50-56, 1986.
1 0
I. Lagarriga, Magia y religión entre los espiritualistas trinitarios marianos, Departa-
mento de Etnología y Antropología Social, I N A H , México, 1974 (Estudios, 4); Medicina
6
Se publicó un total de 10 números de Medicina Tradicional dirigidos a un público tradicional y espiritismo. Los espiritualistas trinitarios marianos de Jalapa, \kracruz, S E P ,
no profesional. Esto fue realizado por el Instituto Mexicano para el Estudio de las Plantas México, 1975 (Col. Sepsetentas, 191); S. Ortiz Echaniz, Esplritualismo en México,
Medicinales ( I M E P L A M ) entre 1977 y 1980. N A H / S E P , México, 1977 (Cuadernos de Trabajo del D E A S , 20).

7
¡ M E P L A M publicó un total de 3 números de Estudios de Einobotánica y Antropología
1 1
Algunas tesis son: L. Alvarez Heydenreich, "La enfermedad y la cosmovisión en
Médica, de 1976 a 1978. Esta tevista se continúa publicando con el título de Estudios Huepayan, Morelos", Tesis para obtener la maestría en Etnología, E N A H , México, 1981;
de Antropología Médica. El volumen 4 fue editado por el Instituto de Investigaciones C . Anzures y Bolaños, la medicina tradicional en México: proceso histórico, sincretis-
Antropológicas de la U N A M en 1986. mos y conflictos, tesis para obtener la maestría en Etnología, E N A H , 1976; R. Fragoso,
8
Algunas publicaciones de I M E P L A M son: A. Aguilar Contreras y C. Zoila, Plantas "Etnomedícina de los actuales matlazinca", tesis para obtener la maestría en Etnología,
tóxicas de México, I M S S , México, 1982; J . L. Díaz, Indice y sinonimia de las plantas me- E N A H , 1978; E. Gottdiener Estrada, "La medicina tradicional y la medicina institucional

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Investigación sobre una planta medicinal mexicana, C O N A C V T , México, 1981; X. Lozoya y urbano de origen náhua", tesis para obtener la maestría en Antropología Social, E N A H ,
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La medicina invisible. Introducción al estudio de la medicina tradicional en México, Folios edi- campesina, el caso de Santa Ana Tlacotenco en el Distrito Federal", tesis para obtener
ciones, México, 1983; C. Zoila, "Traditional medicine in Latín America, wiih particular la maestría en Antropología Social, E N A H , 1984; M. Rojo, "La mujer diabética y su con-
reference to México", Ethnop/iarmacologY, núm. 2, pp. 37- -t 1, 1980. texto sociocultural. Un estudio con pacientes del Hospital Genera! de México", tesis
9
Algunas publicaciones recientes del grupo de Querétaro son: R Palacios de para obtener la licenciatura de Antropología Social, E N A H , 1985.
84 La antropología médica en México Luis Alberto Vargas, Leticia E. Casillas 85

la presentada por el médico antropólogo, Gonzalo Aguirre Beltrán.en otra parte, Carlos Viesca, Juan Somolinos e Ignacio de la Peña también
su discurso inaugural de la Academia Nacional de M e d i c i n a . Su i n - 12
han contribuido al avance de nuesta concepción de la medicina pre-
tervención ha resultado crucial, ya que llama a romper con la aproxi- hispánica. C o n el apoyo de antropólogos e historiadores provenien-
18

mación étnica y a considerar los sistemas médicos locales dentro del tes de Norteamérica, tales como George M . Forster y Bernardo Ortiz
contexto de su propia temporalidad y cultura. Este tipo de aproxi- de Montellano, se está desarrollando en México la historia médica con
mación ha sido ya llevado a cabo por varios historiadores médicos. Dos perspectiva antropológica. Tanro en la UNAM como en otras univer-
de los más importantes son Fernando Martínez Cortés y Alfredo López sidades, se ofrecen cada año cursos sobre historia de la medicina me-
Austin. Martínez Cortés publicó un libro en donde analiza la medicina xicana a nivel licenciatura. En la Facultad de Medicina de la UNAM,
n á h u a t l yes actualmente coordinador de la colección Historia general
13
la medicina antropológica se ha incorporado a los créditos obligato-
de la medicina en México, cuyo primer volumen fue publicado en 1984. 14
rios. También se han ofrecido a médicos, historiadores y antropólogos,
Por su parte Alfredo López Austin ha publicado varios artículos i m - cursos monográficos sobre medicina náhuatl en los últimos años.
portantes que incluyen sus propias traducciones de textos en náhuatl
obtenidos pot Sahagún, y ha analizado las técnicas de investigación
del m i s m o . López Austin también es autor de una presentación ge-
15
L A APROXIMACIÓN A P L I C A D A
neral de la medicina mexicana con varios textos comentados. O t r o 16

trabajo en este campo es su libro Cuerpo humano e ideología, una re-


construcción de la ideología náhuatl basada en la estructura y función Las primeras contribuciones modernas a la medicina antropológica
del cuerpo h u m a n o . Esre libro fue publicado en lengua inglesa. Por
17 fueron las realizadas por Gonzalo Aguirre Beltrán, Isabel Kelly y Héctor
García Manzanedo. Aguirre Beltrán contribuyó con Programas de sa-
12
G. Aguirre Beltrán, "Función social de la medicina precortesiana", Gaceta Mé- lud en la situación intercultural19
y Medicina y magia, 20
vuelto a reim-
dica, núm. 96, 1966, México, pp. 1143-1148. primir. El primer libro contiene un programa bastante completo de
1 3
F. Martínez Beltrán, Las ideas en la medicina náhuatl, La Prensa Médica Mexica-
lo que ahora se denomina "atención médica primaria", desde la pers-
na, México, 1965.
1 4
Esta historia general de la medicina en México se encuentra editorialmente a pectiva antropológica. Este libro inspiró varias actividades dentro de
cargo de Fernando Martínez Cortés. Se espera que tendrá una extensión de al menos la salud pública y fue la base de los servicios médicos ofrecidos por
cuatro volúmenes, el que se ha publicado hasta el momento es: F. Martínez Cortés el Instituto Nacional Indigenista en comunidades indígenas. Aguirre
y C . Viesca (comps.), Historia general de la medicina en México, México Antiguo, t. i. Beltrán continúa siendo una figura muy influyente dentro de la medi-
Universidad Nacional Autónoma de México/Academia Nacional de Medicina, México,
cina antropológica mexicana y es uno de los pocos autores que cuenta
1984.
1 5
Las traducciones de Alfredo López Austin sobre los textos médicos de Sahagún con una aproximación teórica. También Isabel Kelly, a principios de
son: A. López Austin, "Salutaciones a los enfermos en idioma náhuatl" en Doctor Fran- los años 60, se encontraba trabajando sobre ciertos aspectos de la me-
cisco Fernández del Castillo, 50 Años de vida profesional, Facultad de Medicina/UNAM, dicina tradicional en México. Publicó una excelente guía sobte cómo
México, 1973, pp. 91-104; "Cuarenta clases de magos del mundo náhuatl", Estudios de obtener información acerca de la prestación de atención médica p r i -
Cultura Náhuatl, vol. vil, 1967, pp. 87-117; "De las enfermedades del cuerpo humano y
de las medicinas contra ellas", Esludios de Cultura Náhuatl, vol. vm, 1969, pp. 51-121;
"De las plantas medicinales y de otras cosas medicinales", Esludios de Cultura Náhuatl,
vol. I X , 1971, pp. 125-230; "Textos acerca de las partes del cuerpo humano y de las humano e ideología: las concepciones de los antiguos nahuas, Instituto de Investigaciones
enfermedades y medicinas en los Primeros Memoriales de Sahagún", Estudios de Cultura Antropológicas de la U N A M , México, 1980.
Náhuatl, vol. X , 1972, pp. 128-158; "Descripción de medicinas en textos dispersos del
1 8
Una importante publicación sobre medicina histórica mexicana es el Boletín
libro X I de los Códices Matritense y Florentino", Estudios de Cultura Náhuatl, vol. X I , Mexicano de Historia y Filosofía de la Medicina, publicado por la Sociedad Mexicana de
1974, pp. 45-135. Historia y Filosofía de la Medicina.
1 6
A. López Austin, Textos de medicina náhuatl, Instituto de Investigaciones Histó-
1 9
Este libro se reeditó hace algunos años: G. Aguirre Beltrán, Programas de salud
en ¡a situación intercultural, I M S S , México, 1980, 2a. ed. (Col. Salud y Seguridad Social).
ricas de la U N A M , México, 1975. 2 0
G. Aguirre Beltrán, Medicina y magia, I N I , México, 1963 (Col. de Antropología
1 7
Este importante texto se ha reeditado en México y será publicado en inglés por
Social, 1).
la University of New México Press. La edición original es: A. López Austin, Cuerpo
86 La antropología médica en México Luis Alberto Vargas, Leticia E. Casillas 87

maria adecuada y realizó una de las primeras valoraciones del pa-


21
diferentes enfoques sobre la salud, la enfermedad, el diagnóstico y el
pel potencial de las parteras en los servicios médicos. Héctor García
22
tratamiento. Miembros de este grupo continúan enseñando medicina
Manzanedo, discípulo de Kelly, es autor de una guía sobre información humanística e historia, y filosofía de la medicina a nivel licenciatura
de temas relevantes para la salud y servicios sociales. Ésta contiene en la Escuela de Medicina de la UNAM. También fueron los primeros
una lista de temas a identificar dentro de la c o m u n i d a d . Una de las
23
en presentar una sesión sobre medicina tradicional en la conservadora
contribuciones más importantes de García Manzanedo fue su labor Academia Nacional de Medicina.
como maestro de la Escuela de Salud Pública, donde logró que los es- Ha habido otros grupos de investigadores que han trabajado en
tudiantes tomaran conciencia del papel de las ciencias sociales en la el campo de la antropología médica. U n o fue el del Departamento
salud pública. Tal línea fue seguida por Jorge Miranda, Ricardo Loewe, de Etnología y Antropología Social (DEAS) del Instituto Nacional de
Miguel Ángel González Block y otros antropólogos, quienes continúan Antropología e Historia. Selene Álvarez, Carmen Anzures, Silvia O r -
influyendo en las nuevas generaciones dentro del personal de salud tiz, Isabel Lagarriga y otros, realizaron estudios etnológicos en áreas
pública. urbanas con un enfoque espiritualista. La Dirección de Culturas Po-
25

A principios de los años 70, varios antropólogos, historiadores, y pulares financió investigaciones sobre medicina popular. Lilian Shefter
médicos constituyeron informalmente el "Grupo de Antropología Mé- ha publicado un amplio estudio sobre medicina y brujería. Asimismo, 26

dica" para compartir ideas y desarrollar sus puntos de vista. Este grupo se publicaron varias monografías sobre medicina tradicional elabora-
ha influido en la generaciones jóvenes de formas diferentes, a través de das por maestros bilingües locales. Eduardo L. Menéndez, del Centro
27

la enseñanza llevada a cabo por sus miembros, estimulando el interés


por el estudio de los sistemas médicos mexicanos. La mayoría de los i n - 2 5
Algunas de sus publicaciones son: S. Alvarez Larrauri, La salud robada, Editorial
tegrantes de este grupo se reunían una vez a la semana en el Hospital Quinto Sol, México, 1986; Hacia una participación democrática de la gestión de la sa-
lud, 1NAH/SF.P, México, 1987 (Cuadernos de Trabajo del DEAS, 35); C. Anzures y Bolaños,
General de la ciudad de México en un seminario, "La medicina del
La medicina tradicional en México: proceso histórico, sincretismos y conflictos, Instituto de
hombre en su totalidad", que comenzó como grupo piloto, estimulando Investigaciones Antropológicas de la U N A M , México, 1983; "Las culturas populares y el
a los médicos practicantes a tener una aproximación más humanística Florilegio medicinal de Juan de Esteyneffer", Esludios de Antropología Médica, núm. 4,
en su atención a los pacientes. El grupo se desarrolló hasta englobar 1986, pp. 381-394; I. Lagarriga, Espiritismo, contacto constante con el más allá, INAH/SEP,
México, 1981 (Cuadernos del Museo de Antropología); "Conceptos básicos de la medi-
un sin f i n de actividades, tales como cursos informales sobre filosofía
cina tradicional en México", Acta Médica de la Escuela Superior de Medicina del Instituto
médica e historia. Esto les permitió desarrollar una teoría sobre la re- Politécnico Nacional, vol. X I X , 1983; "La medicina tradicional en los otomíes del sur de
lación médico-paciente. Aunque la mayoría de estas investigaciones la Huasteca", Acta Médica de ¡a Escuela Superior de Medicina del ¡PN, vol. X X I , 1985, pp.
aún no se han publicado, algunas aparecen en el libro de Fernando 61-69; I. Lagarriga y V M. Alcaráz, "Enfermedad y religión entre los espiritualistas trini-
tarios marianos", Estudios de Antropología Medica, núm 4, 1986, pp. 77-90; S. Ortiz
Martínez C o r t é s . Este grupo trató de sintetizar las aproximaciones
24

Echániz, "Origen, desarrollo y caractrísticas del esplritualismo en México", América


inglesas e hispánicas a la medicina humanística en el contexto de u n Indígena, vol. XXXIX, 1979, pp. 147-170; "La comunicación con lo sagrado y sus re-
país en desarrollo donde, con frecuencia, médicos y pacientes tienen presentaciones simbólicas en el esplritualismo trinitario mariano", Revista Mexicana de
Estudios Antropológicos, vol. x x i x , 1983, pp. 21-88; S. Ortiz Echániz, "Medicina tradi-
cional y medicinal científica: el caso de ¡a curación espiritualista", Acta Médica de la
2 1
I. Kelly, La antropología, la cultura y la salud pública. Universidad de los Andes, Escuela Superior de Medicina del ¡PN, vol. XX, 1984, pp. 49-52; "La curación espiritua-
Mérida, Venezuela, 1960. lista", Cuicuilco, E N A H , vol. I V , 1984, pp. 32-39; "La curación como base del proselitismo
22
1 . Kelly, "An anthropological approach to midwifery rraining in México", J. Trop. de una doctrina religiosa", Estudios de Antropología Médica, núm. 4, 1986, pp. 91-
Pediat., t. I , 1956, pp. 200-205. 96; "La búsqueda de identidad en el esplritualismo trinitario mariano," en B. Dahlgren
2 3
H . García Manzanedo, Manual de investigación aplicada en servicios sociales y de (comp.), Historia de la religión en mesoamérica y áreas afines, Instituto de Investigaciones
salud, La Prensa Médica Mexicana, México, 1983. Antropológicas/UNAM, México, pp. 251-261.
2
4 Las contribuciones más importantes de Fernando Martínez Cortés sobre los
usos de una aproximación clínica basada en la antropología médica son: Medicina hu- 2 6
L. Schefter, Magia y brujería en México, Panorama Editorial, México, 1983.
manística, Impresiones Modernas, México, 1966; Consulta médica, entrevista clínica, Edi- 2 7
Algunas de las monografías realizadas por maestros bilingües son: A. Argueta,
ciones del Seminario Medicina del Hombre en su totalidad, México, 1979; Enfermedad X. Prado, E. Macías, M. Sánchez, L. M. Rico, M. Sánchez, G. Rojas y J. Velázquez,
y padecer, Ediciones del Seminario Medicina del Hombre en su totalidad, México, 1983. Fuentes 31 datos para el estudio de ¡a medicina purépecha. Dirección General de Culturas
88 Im. antropología médica en México Luis Alberto Vargas, ¡xticia E. Casillas 89

de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, re- prácticas médicas populares. 32


Finalmente, algunas de las institucio-
alizó interesantes investigaciones sobre alcoholismo y sobre las c o n d i - nes que trabajan con problemas de salud mental abrieron plazas para
ciones sociales de la medicina en Y u c a t á n . 28
Gonzalo A g u i r r e Beltrán, que los antropólogos estudiaran problemas como el consumo de dro-
en la sección veracruzana del mismo instituto, realizó investigaciones gas, el ajuste a condiciones de vida miserables, y el alcoholismo. En
en la sierra de Zongolica. Una de sus aportaciones fue u n texto sobre México, la pionera en este tipo de estudios fue Raquel B i a l i k . 33

antropología médica g e n e r a l . 29
María Teresa Sepúlveda, del Instituto En la UNAM, Leticia E. Casillas fundó y estuvo a cargo del único
N a c i o n a l de Antropología realizó importantes contribuciones en el Departamento Mexicano de Antropología Médica dentro de un cen-
análisis de la medicina tradicional en el estado de M i c h o a c á n . 30
Asi- tro de arención médica: la O f i c i n a de Antropología Médica de la
mismo, el C e n t r o de Estudios Mayas de la UNAM publicó varios libros Dirección General de Servicios Médicos. Casillas realizó varios estu-
sobre los sistemas médicos en algunas comunidades mayas. 31
Algunos dios epistemológicos sobre los problemas de salud en estudiantes u n i -
médicos también publicaron artículos o libros en los que se tratan las versitarios, incluyendo nutrición y consumo de alcohol y estudiando
su percepción sobre los servicios médicos que utilizan. ' En la Facultad
3 1

de Medicina, Rolando Collado enseñó e investigó demografía médica,


enfermedades recurrentes en la población y uso de servicios m é d i c o s . 35

Populares, Cuaderno de Trabajo 2, México, 1982; F. Beltrán Morales, Medicina tradi-


cional en la comunidad zapoleca de Zoo-gocho, Oaxaca, Dirección General de Educación
Indígena/SEP / I N I , México, 1982; C . Colín Juárez, La medicina tradicional en el área ma- médico de los tojolabales", en M. H . Ruz (comp.), Los legítimos hombres. Aproximación
zahua, Unidad Regional de Michoacán de la Dirección General de Culturas Populares, antropológica al grupo tojolabal, t. I I I , Centro de Estudios Mayas-UNAM, México, 1983,
Cuaderno de Trabajo 6, Morelia, 1982; R. Rangel, La medicina tradicional en Caltiontzin, pp. 195-234.
Unidad Regional de Michoacán de la Dirección General de Culturas Populares, Cua- 3 2
R Irigoyen Rascón, Cerocahui. Una comunidad en la Tarahumara, Facultad de
derno de Trabajo 18, Morelia, 1982; S. Rendón, Notas sobre el curanderismo en ¡a meseta Medicina U N A M , México, 1974; L. Vega Franco T C. E. Rojas, Toca Z. Hernández, M.
tarasca, Dirección General de Culturas Populares, Cuaderno de Trabajo/ciD/3, México, Alanís, M. Iñárritu y M. Juárez Rosas, "Las enfermedades de los niños en la medicina
1982; A. Reyes Antonio, Plantas y medicina nahua en Matalpa Indígena, Dirección Gene- ttadicional", Bol. Méd. Hosp. ¡nfanl., vol. X X X V I , 1978, pp. 68-87; varios artículos
ral de Educación Indígena/ S E P / I N I , México, 1982. Véase también; el número especial interesantes sobre "Medicina tradicional alternativa para la salud" se pueden enconrrar
dedicado a la medicina tradicional de México Indígena, I N I , núm. 9, marzo-abril 1986. en Estudios del Tercer Mundo, núm. 2, diciembre, 1979.
Este número contiene 23 artículos que tratan acerca de la medicina mexicana indígena;
3 3
R. Bialik, "Un enfoque antropológico para el estudio biopsicosocial de los habi-
Y. Sassoon Lombardo, "Mito, magia, religión y medicina tradicional", México indígena, tantes de una vecindad en el barrio de Tepito", Cuadernos Científicos/'CEMESAM 11, 1983,
t. iv, 1988, pp. 22-27. pp. 173-192; "El consumo de alcohol en Tepito" en V. Molina Piñeito, L. A. Berruecos y
2 8
Eduardo L. Menéndez, Cura y control, la apropiación de lo social por la práctica psi- L. Sánchez Medal, El alcoholismo en México, II. Aspectos sociales, culturales y económicos,
quiátrica, Editorial Nueva Imagen, México, 1979; MenéndezL. Eduardo, Poder. Estratifi- Fundación de Investigaciones Sociales A.C., México, 1983, pp. 259-276.
cación y salud. Análisis de las condiciones sociales y económicas de la enfermedad en Yucatán,
3
4 Algunas de sus contribuciones son: L. E. Casillas, "El uso de recursos médicos
Ediciones de la Casa Chata, 13, México, 1981; Eduardo L. Menéndez, Hacia una práctica en el hogar: estudio de familias urbanas y suburbanas en la ciudad de México", Estudios
médica alternativa, hegemonía y autoatención (gestión) en salud, Centro de Investigaciones Etnobotánicos Antropología Médica, 1979, vol. I I I , pp. 95-114; "La salud y la cultura
y Estudios Superiores en Antropología Social, México, 1984 (Cuadernos de la Casa en las zonas urbanas marginadas", en V Velimirovic, La medicina moderna y la antropo-
Chata, 86); Eduardo L. Menéndez, Alcoholismo II. La alcoholización, un proceso olvi- logía médica en la población fronteriza mexicanoestadunidense, Organización Panamericana
dado... patología, integración funcional o representación cultural, Centro de Investigaciones de la Salud, Washington, 1979, pp. 88-91; "La distancia personal y la enfermedad en
el México prehispánico", Actes XLII Congreso desAmer, vol. V I , 1979, pp. 335-339;
y Estudios Superiores en Antropología Social, México, 1987 (Cuadernos de la Casa
"La colaboración entre la salud escolar y la antropología médica: el caso de la escuela
Chata, 150).
Atqueles Vela", Memorias de las VIIÍ jornadas internas de trabajo de la Dirección General
2 9
G . Aguirre Beltrán, Antropología médica, Centro de Investigaciones y Estudios
de Servicios Médicos de la Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1983, pp.
Superiores en Antropología Social, México, 1986.
373-390.
3 0
M. T. Sepúlveda, Magia, brujería y supersticiones en México, Editorial Everest
Mexicana, México, 1983; M. T Sepúlveda, "La herbolaria entre los purépechas pre- 3 5
R. Collado Ardón y José García T , "La actitud de los médicos en México res-
híspánicos", EstuA. Antrop. Méd., núm. 4, 1986, pp. 269-314. pecto a los curanderos", Salud Pública Méx., vol. X V I I , 1975, pp. 459-470; R. Collado
3 1
M. H. Ruz (comp.), "Médicos y 'loktores'. Enfermedad y cultura en dos comuni- Ardón, Médicos y estructura social, U N A M / F C E , México, 1976; R. Collado, R. G. Castro
dades tojolabales", en Los legítimos hombres aproximación antropológica al grupo tojolabal, t. y E. Cáceres, "Salud mental y enfermedad mental en América Latina", Universidades
I I I , Centro de Estudios Mayas-UNAM, México, 1983, pp. 143-194; T. Campos, "El sistema (Unión de Universidades de América Latina), 1983, vol. X X I I , pp. 443-445; "Epidemio-
90 L a antropología médica en México Luis Alberto Vargas, Leticia E. Casillas 91

El Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina contó con ciudades como: Cuernavaca, Q u e r é t a r o , y Tuxtla Gutiérrez. Éstos
39

un activo grupo de historiadores de la medicina que encabezó Carlos se dedicaron primordialmente a la enseñanza. U n o de los grupos de
Viesca. Por otra parte, el Instituto de Investigaciones Antropológicas
36 Cuernavaca organizó dos congresos de medicina popular que combi-
es la institución en la que han laborado Alfredo López Austin, Alfonso naron empresas científicas y comerciales.
Villa Rojas, Noemí Quezada, Luis Alberto Vargas y otros antropólogos
físicos o sociales interesados en la salud, la enfermedad y la m e d i c i n a . 37

Luis Berruecos, de la Universidad Autónoma Metropolitana se espe- L A ENSEÑANZA D E LA ANTROPOLOGÍA MÉDICA


cializó en aspectos antropológicos de consumo de a l c o h o l . Algunos 38
EN L A S E S C U E L A S DE MEDICINA
grupos enfocados hacia la antropología médica trabajaron en otras

Un pequeño grupo de historiadores médicos y antropólogos comenzó a


impartir un curso obligatorio - c o n una semana de duración- sobre
antropología médica dirigido a estudiantes de nivel licenciatura de la
UNAM, que probó ser una experiencia fructífera. Estos estudiantes pa-
logia de una enfermedad paralela: 'La pérdida del alma' ", Higiene, núm. 38, 1988, pp. saron la etapa de experimentación en contacto con pacientes de hos-
26-27. pitales públicos y se convirtieron en "pasantes" dentro de pequeñas
3 6
La mayoría de los artículos de historiadores médicos se pueden encontrar en: comunidades. Algunos de ellos se interesaron en continuar el estudio
Estudios de Cultura Náhuatl, Estudios de Antropología Médica, y en el Boletín de ¡a Sociedad
de la antropología médica como especialidad. A la vez, los antropólo-
Mexicana de Historia y Filosofía de la Medicina. Muestra de ello son los artículos: T.
C . Viesca y T. Ruge, "Aspectos psiquiátricos y psicológicos del susto", en An. Antrop, gos cada vez se interesaban más por estos temas. Lo anterior, trajo
vol. X X I I , 1985, pp. 475-490; T C . Viesca, "La enfermedad en la medicina náhuatl", como consecuencia que la UNAM considerara la posibilidad de ofrecer
Eslud. Antrop. Med., núm. 4, 1985, pp. 315-334; Medicina prehispánica de México. una maestría en antropología médica. Los contenidos de tal maestría
El conocimiento médico de los nahuas, Panorama Editorial, México, 1986; T. C . Viesca, ya han sido preparados.
"Posibilidades para abordar el estudio de la medicina náhuatl", Estud. Culi. Náhuatl,
núm. 18, 1986, pp. 295-314. El seminario de "Medicina del hombre en su totalidad" continuó
3 7
Algunas contribuciones del Instituto de Investigaciones Antropológicas son: E. ofreciéndose en el Hospital General de México. En él se daba un
Manís Moctezuma y L. A. Vargas, "Anomalías del pie en murales y códices prehispáni- curso sobre la relación médico-paciente, utilizando la aproximación
cos", An. Antrop, vol. I X , 1972, pp. 95-103; M. Montoliu, "Los dioses de los cuatro médico-antropológica, a residentes y médicos a cargo de las clínicas
sectores cósmicos y su vínculo con la salud y enfermedad en Yucatán", An. Antrop, vol.
con pacientes externos. Este gtupo también promovió investigacio-
xvn, 1980, pp. 47-65; M. Montoliu, "Concepto y uso de las piedras y otros minerales
en la medicina tradicional", Estudios de Antropología Médica, núm. 4, 1986, pp. 65-75; nes acerca de cómo perciben y solucionan los pacientes en hospitales
N. Quezada, Amor y magia amorosa entre los aztecas. Supervivencias en el México colo- sus problemas médicos. Este seminario formaba parte de la Unidad de
nial, Instituto de Investigaciones Antropológicas/UNAM, México, 1984; J. Simoni, L. A. Antropología Médica del Hospital General de México y estaba auspi-
Vargas y E. Casillas, "Merolicos and health education", Bullelin from the Pan American ciado por el Hospital General de México de la Secretaría de Salud, la
Health Organijation, núm. 17, 1983, pp. 4-13; L. A. Vargas y E. Matos, "El embarazo
y el parto en el México prehispánico", An. Antropología, vol. X , 1973, pp. 297-310, L.
Facultad de Medicina y el Instituto de Investigaciones. Los dos últi-
A. Vargas, "Las relaciones interpersonales y la enfermedad en la época prehispánica",
Actes XLÍI Cong. Int. Amer, vol. V I , 1978, París, pp. 341-347, L. A. Vargas (comp.),
i Qué debo saber sobre medicina tradicional durante mi servicio social!, Ediciones la Medicina II. Aspectos sociales, culturales y económicos, Fundaciones de Investigaciones Sociales,
del Hombre en su totalidad, México, 1981; R. Villa, "La imagen del cuerpo humano México, 1983. Este libro contiene artículos de Luis A. Berruecos, Luis Alberto Vargas,
según los mayas de Yucatán", An. Antrop., vol. X V I I , 1980, pp. 31-46; A. Villa Rojas, Jorge Miranda Pelayo, Larissa Lomnitz, I-eticia E. Casillas y Raquel Bialik sobre los as-
"Terapéutica tradicional y medicina moderna entre los mayas en Yucatán", An. Antrop, pectos antropológicos del consumo de alcohol en México.
vol. xvm, 1981, pp. 13-28; "Enfermedad, pecado y confesión entre los grupos mayen-
3 9
Véase' P Palacios de Westendarp, Conocimientos y prácticas médicas en una comu-
ses", An. Antrop., vol, X X , 1983, pp. 89-110; Estudios Etno'ógicos. Los Ma^as, Instituto nidad campesina, Centro de Estudios Antropológicos U A Q , Querétaro, 1986; X. Prado,
de Investigaciones Antropológicas/UNAM, México, 1985. "Embarazo y parto en la medicina tradicional del área purépecha", Relaciones Estudios
3 8
Véase: V Molina Piñeíro, L. A. Berruecos, L. S. Medal, El alcoholismo en México, Históricos 31 Sociales. El Colegio de Michoacán, núm. 20, 1984, pp. 113-120.
92 La antropología médica en México Luis Alberto Vargas, Leticia E. Casillas 93

mos forman parte de la U N A M . Esta unidad pasó a ser responsable de ren de mayores estudios. Se conoce la medicina indígena de áreas
los aspectos clínicos de la maestría en antropología médica que se lle- como Chiapas y la zona tarahumara pero otras regiones y grupos se
varán a cabo en la U N A M , de continuar el seminario de medicina del desconocen por completo. La práctica médica en los centros urbanos
hombre en su totalidad y de realizar investigaciones. es compleja y sólo el grupo ubicado en Querétaro ha intentado anali-
El in tetes actual de los antropólogos médicos mexicanos está en- zarla. M u y pocos de los productos médicos utilizados por practicantes
focado al desarrollo de técnicas que permitan cerrar la brecha cultural tradicionales se han estudiado científicamente y sólo dos de ellos se
entre los pacientes y los médicos, entrenados dentro de la medicina han incorporado a la farmacopea oficial. En años venideros, México
científica. Están conscientes deque la relación médico-paciente desa- continuará siendo un interesante laboratorio vivo para los antropólo-
rrollada hasta el momento, no resulta satisfactoria para los pacientes. gos médicos.
Los problemas de salud que aquejan a los mexicanos han persuadido al
gobierno de la necesidad de convertir los servicios médicos en algo más
accesible para una población mayor. Sin embargo, las escuelas de me-
dicina no están produciendo el tipo de médicos necesarios. Se ha pro-
movido la formación de médicos familiares pero éstos se encuentran
frustrados ya que el estudiante ideal de medicina debe especializarse
en un hospital de tercer nivel. U n objetivo importante de la educación
médica es el de ayudar a los médicos a interesarse y a sentirse profe-
sionalmenre realizados atendiendo las necesidades reales de la gente.
A l mismo tiempo, la antropología médica desempeña un papel impor-
tante al plantear la necesidad de servicios médicos adecuados así como
de actividades en torno a la comunicación y educación para la salud.
Aún es necesario llevar a cabo estudios básicos para comprender me-
jor, tanto a los médicos como a los pacientes. El número de estudios
teóricos sobre el tema es aún reducido.

CONCLUSIONES

A pesar de su larga y complicada trayectoria, la antropología médica


en México se encuentta aún en la pubertad. La aparición de una re-
vista de antropología médica publicada en español, el inicio de cursos
formales en las universidades, la creación tentativa de una unidad es-
pecializada en antropología clínica para formar un número cada vez
mayor de profesionales en esre campo, es el anuncio del comienzo de
un periodo más maduro. Sin embargo, la antropología médica me-
xicana aún carece de un sólido fundamento teórico y de revisiones
críticas de lo que se ha hecho hasta la fecha.
El desarrollo de la antropología médica mexicana se basa en la
gran riqueza de su tradición médica. Las fuentes prehispánicas requie-
LOS MODELOS MÉDICOS EN M É X I C O
MODELO HEGEMONICO,
MODELO ALTERNATIVO SUBORDINADO,
M O D E L O DE AUTOATENCIÓN.
CARACTERES ESTRUCTURALES

I EDUARDO MENÉNDEZ*

En este trabajo se pretende desarrollar una interpretación de la ar-


ticulación que funciona actualmente entre los modelos de atención
médica, lo cual supone describir los caracteres estructurales de los mo-
delos diferenciados, así como analizar el proceso de expansión conflic-
tiva y contradictoria del modelo médico hegemónico y discriminar la
posibilidad de las alternativas de autoatención.
Dados estos objetivos, se hará una descripción y análisis con el
siguiente ordenamiento: a) planteamiento del problema y acotacio-
nes metodológicas para su estudio; b) caracterización de los modelos
de atención médica; c) dinámica del proceso de expansión del modelo
médico hegemónico; d) el desarrollo estructural de formas de "autoa-
tención" en salud; e) la crisis del modelo médico hegemónico respecto
del problema del "alcoholismo"; f) el desarrollo y legitimación de for-
mas de autoatención para y por los "alcohólicos"; g) fundamentación
teórica e ideológica de las alternativas de autoatención gestionarías.
Se debe subrayar que este análisis tiene una verificación parcial a

* Tomado de: Hacia una práctica médica alternativa. Hegemonía y autoatención


(gestión) en salud, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
Social, México, 1983 (Cuadernos de la Casa Chata, 86).

97
98 Modelo hegemónico, alternativo y de autoatención Eduardo Menéndez 99

nivel de investigación directa en el estudio que sobre la expansión de cuestiona la eficacia y eficiencia de las prácticas de la medicina deno-
los servicios de salud entre 1880 y 1970 realizamos en el estado de minada científica, y que llega incluso a recuperar como más eficaces a
Yucatán y en la actual investigación que estamos desarrollando sobre
1
las prácticas alternativas.
"el proceso de alcoholización", en colaboración primero con la Escuela Los principales cuestionamientos pueden ser agrupados en los si-
de Salud Pública de la Secretaría de Salubridad y Asistencia, y poste- guientes ítems:
riormente con el Instituto Nacional de la Nutrición. a) A u m e n t o del costo de la atención a la salud, el cual está cen-
La idea central de nuestro estudio es que el proceso capitalista trado primariamente en el alza de los costos en medicamentos y equipo,
conduce a la emergencia de varios modelos de atención médica. En y secundariamente en el costo del personal. Esto ha conducido, por lo
dicho proceso el modelo médico hegemónico (de ahora en adelante menos en países capitalistas, a crisis en los sistemas de seguridad social.
MMH) intenta la exclusión ideológica y jurídica de los otros modelos b) A u m e n t o correlativo del consumo de equipo y de fármacos.
alternativos, lo cual en la práctica social se resuelve por la apropiación Dentro de los fármacos se habría intensificado el consumo de aquellos
y transformación de los mismos, que cada vez en mayor medida cons- que pueden conducir a consecuencias negativas en la salud.
tituyen derivados conflictivos y/o complementarios del MMH. c) Aumento correlativo de la "intervención" médica, una de cuyas
Este proceso opera en los países capitalistas metropolitanos, en los expresiones más visibles y costosas son las intervenciones quirúrgicas,
países de capitalismo dependiente, así como en los de "socialismo real". que en algunos casos pretenden establecer determinado tipo de i n -
A l reconocer los caracteres diferenciales e idiosincráticos que en los tervenciones como una forma estandarizada de atención (caso de las
niveles económico, político e ideológico operan en las situaciones par- cesáreas).
ticulares, opinamos que en todos los contextos la expansión del MMH d) A u m e n t o correlativo de la yatrogenia, así como de la ineficacia.
se genera conflictivamente y que dicho conflicto supone en la mayoría e) Predominio de los criterios de productividad y rendimiento en
de los casos soluciones de complementariedad y no la emergencia de la atención médica, en detrimiento de la "calidad" de ésta.
procesos contradictorios entre el MMH y los alternativos. Más aún, f) La ampliación ideológica y técnica de cada vez mayores áreas de
planteamos que en los niveles de decisión ya sean establecidos por el atención (medicalización) y la reducción real de las áreas de eficacia.
Estado o por las organizaciones corporativas privadas o parapúblicas, g) La carencia de relación, por lo menos en algunos casos, entre
los procesos conflictivos tienden a ser resueltos de manera que se favo- el aumento de los costos, la epidemiología dominante y el control de
rezcan los procesos de producción y reproducción económicos y políti- la misma.
cos y se refuerce la hegemonía del sistema por encima de las necesida- h) Carencia de relación entre todos estos procesos y el panorama
des particulares de las prácticas médicas que operan en el MMH. epidemiológico, que en todos los contextos aparece determinado básica-
Estos procesos pueden generarse porque la organización social, mente por la producción social y económica de la enfermedad.
ideológica y político-económica que opera tanto sobre las prácticas i) El reconocimiento, primero referido a la acción psiquiátrica y
médicas, como sobre el conjunto del sistema, tiende a producir, más luego a la práctica médica en general, de que j u n t o con las funcio-
que la exclusión de los sistemas alternativos, la apropiación y transfor- nes intencionales de curación, dichas prácticas cumplen funciones de
mación de los mismos a partit de su subordinación ideológica al MMH. control social e ideológico.
En los últimos años (década de los 60 en adelante), primero en al- j) El reconocimiento de que ese modelo, en su práctica, contri-
gunos países capitalistas metropolitanos, básicamente en Estados U n i - buye a la reproducción económica de los sistemas, así como también a
dos, Gran Breraña, Francia e Italia, y después en países de capitalismo legitimar soluciones ocupacionales.
dependiente y en algunos países socialistas, se ha dado una voluminosa Las explicaciones respecto de estos hechos son diversas y en va-
y creciente producción científica e ideológica que describe, analiza y rios casos aparecen como contradictorias; si bien estos cuestionamien-
tos son planteados por algunas de las principales autoridades técnicas y
1
E. L. Menéndez, Poder, estratificación y salud. Análisis de las condiciones sociales y académicas-Cochrane, Dubois, M c k w e o n , N e w e l l - , también tienden
económicas de la enfermedad en Yucatán, Ediciones de la Casa Chata, México, 1981.
Eduardo Menéndez 101
100 Modelo hegemómco, alternativo y de autoatención

e) desde esta perspectiva, la crisis del MMH, así como sus conse-
a ser reconocidas parcialmente por algunas de las instituciones políti-
cuencias, son percibidas como procesos sociales en los cuales se des-
cas y salubristas dominantes. Existe cada vez más consenso sobre la
cartan las concepciones que consideran lo "anterior" o "ulterior" como
crisis de u n modelo que tiende a ser denunciado tanto desde el Estado,
lo "mejor" tanto en términos tipológicos como históricos;
como desde organismos de base; desde grupos radicales hasta corpo-
f) los modelos propuestos no constituyen construcciones "en sí",
raciones médicas inclusive tanto nacionales como internacionales. Si
sino que deben ser referidas a las fuerzas sociales y políticas que se
bien la crisis y el cuesrionamiento son reconocidos, la percepción de los
hacen cargo de las mismas;
mismos y las soluciones posibles no sólo no son homogéneas, sino que
g) en el análisis utilizaremos reiteradamente algunos conceptos e
aparecen como conflicrivas y hasta antagónicas según sean los sectores
que se hagan cargo del cuestionamiento de la crisis. instrumentos que requieren un mínimo de precisión o por lo menos de
referencia teórica.
Nosotros reconocemos la incidencia de la crisis del MMH, así como
Por "modelo" vamos a entender un instrumento metodológico que
la mayoría de los cuestionamientos específicos, y esto es perceptible
supone una construcción propuesta por nosotros a través de determi-
tanto en el estudio sobre el caso global yucateco como en los resulta-
dos de la investigación de las relaciones entte la práctica médica y el nados rasgos estructurales y cuyo valor es básicamente heurístico. Por
"alcoholismo", sobre todo. modelos médicos entendemos aquellas construcciones que a partir de
Nuestro análisis del proceso enunciado supone la construcción determinados rasgos estructurales suponen en la construcción de los
de un marco teórico-ideológico del cual sólo enumeraremos algunas mismos no sólo la producción teórica, técnica, ideológica y socioe-
características básicas que operan con mayor visibilidad en nuetro tra- conómica de los "curadores" (incluidos los médicos), sino también la
bajo, para facilitar por lo menos, una lectura más ordenada. participación en todas esas dimensiones de los conjuntos sociales i m -
a) Este análisis constituye una aproximación esquemática aunque plicados en su funcionamiento. Cada uno de los modelos estará carac-
global que necesita ser referida a casos específicos; en nuestro caso d i - terizado en el párrafo siguiente. El concepto de medicalización refiere
chas referencias son Yucatán y nuestra actual investigación, el proceso a las prácticas, ideologías y saberes manejados no sólo por los médi-
de alcoholización; cos, sino también por los conjuntos que actúan dichas prácticas, las
b) nuesrra enumeración y discriminación de los modelos, es t i - cuales refieren a una extensión cada vez más acentuada de sus funcio-
pológica (términos casi sinónimos); esta aproximación metodológica nes curativas y preventivas, a funciones de control y normalización.
cumple funciones de ordenamiento pero no ignora que los modelos Hegemonía es utilizado en la conceptuación gramsciana, pero que en
son construcciones y que solamente la dinámica histórica y social da nuestro enfoque se articula con el concepto de transacciones. El con- 2

cuenta de los procesos de transformación operados; cepto de proceso de alcoholización refiere a los procesos de ingesta
c) si bien en este trabajo se hace referencia a condiciones capitalis- de alcohol de los conjuntos sociales, a partit de la considetación de
tas dependientes y metropolitanas, a procesos de desarrollo desigual, a dicho proceso como socioideológicamente determinado, sin que esto
una estructura clasista abstracta, dichas referencias deben ser relacio- implique evaluaciones negativas o positivas respecto del mismo. 3

nadas necesariamente con situaciones históricamente determinadas. Para los efectos de este trabajo se reconocen tres modelos básicos:
La utilización de categorías clasistas como proletario o campesino han
sido demasiado utilizadas frecuentemente como "tipos" (aun por au- a) Modelo médico hegemónico.
tores asumidos como marxistas), en que se elimina la dinámica de los b) Modelo médico alternativo subordinado.
conjuntos en beneficio de una estructura maniquea o mecánica; c) Modelo médico basado en la autoatención.
d) los modelos médicos propuestos son instrumentos en los cuales
la dinámica de los procesos que representan está, por así decirlo, entre
paréntesis; pe*ro todos los modelos estudiados, aun el denominado fre- 2
E. L. Menéndez, op. cit.
cuentemente como "tradicional", son considerados como dinámicos y 1
E. L. Menéndez, "Investigación del proceso de alcoholización en Latinoamérica",
en proceso de transformación; ponencia, X Congreso Internacional de Sociología, México, 1982.
102 Modelo hegemónico, alternativo y de autoatención Eduardo Menéndez 103

Modelo médico hegemónico Además, aquí se incluyen prácticas médicas de alto nivel de com-
plejidad y organización desarrolladas hasta ahora al margen del sistema
Este modelo supone el reconocimiento de tres submodelos: modelo médico "occidental", como la medicina ayurvédica o la acupuntura y
médico individual privado, modelo médico corporativo público y mo- herbolaria chinas. Leslie ha demostrado que estos sistemas se organi-
delo corporativo privado. Los tres presentan los siguientes rasgos es- zaron profesional y hasta académicamente mucho antes que el sistema
tructurales: biologismo, concepción teórica evolucionista-positivista, occidental, y que cumplieron también funciones de cura y control.
ahistoricidad, asocialidad, individualismo, eficacia pragmática, la sa- Ahora bien, la razón de agrupar en este modelo tanto a estos sa-
lud como mercancía (en términos directos o indirectos), relación asi- beres médicos como a la medicina curanderil urbana, o a fenómenos
métrica en el vínculo médico-paciente, participación subordinada y como la dianética o las prácticas espiritistas, radica en que varias de
pasiva de los "consumidores" en las acciones de salud, producción de ellas son claramente derivados del M M H , y las otras prácticas y saberes
acciones que tienden a excluir al consumidor del saber médico, legiti- reciben cada vez más influencia de dicho modelo hegemónico. Teóri-
mación jurídica y académica de las otras prácticas "curadoras", profe- camente puede llegar a ocurrirles el mismo proceso de apropiación que
sionalización formalizada, identificación ideológica con la racionalidad se produjo con la quiropráctica o con la homeopatía.
científica como criterio manifiesto de exclusión de los otros modelos, A partir de esto, es necesario reconocer que en tal modelo se agru-
tendencia a la expansión sobre nuevas áreas problemáticas a las que pan prácticas que presentan rasgos no homogeneizables y que incluso
"medicaliza", normatización de la salud/enfermedad en sentido medi- algunas no integran la totalidad de los rasgos estructurales a señalar. A l
calizador, tendencia al control social e ideológico, rendencia inductora respecto, debemos decir que al manejar el concepto de modelo, asumi-
al consumismo médico, tendencia al dominio de la cuantificación so- mos que ello no implica la necesidad de recuperar el proceso global de
bre la calidad, tendencia a la escisión entre teoría y práctica, correla- cada práctica, sino de construir justamente un modelo de las mismas.
tiva a la tendencia a escindir la práctica de la investigación. Desde esta perspectiva, hay que señalar que el eje de esta "agrupación"
Los submodelos corporarivos se caracterizarían, además, por la es- radica en que dichas prácticas constituyen alternativas institucionales
tructuración jerarquizada de relaciones internas y externas en la or- que el M M H ha prerendido estigmatizar, pero que en los hechos tiende
ganización de la atención médica; por el burocratismo, por la conse- a subordinar ideológicamente.
cuente disminución de las responsabilidades, y por la dominación de Los caracteres básicos de este modelo son: concepción globaliza-
los criterios de productividad. El modelo corporativo público presenta dora de los padecimientos y problemas (las acciones terapéuticas supo-
a su vez algunos caracteres particulares: la tendencia al enfoque de nen casi siempre a la eficacia simbólica y a la sociabilidad como con-
prevención, la tendencia a actuar sobre "el medio" y no sobre los indi- dicionantes de la eficacia), tendencia al pragmatismo, ahistoricidad,
viduos, aunque "naturalizando" a dicho "medio", así como la tenden-
asimetría en la relación curador-paciente, participación subordinada
cia a constituir subprofesionales controlados, y a dirigir las legitima-
de los consumidores, legitimación comunal o por lo menos grupal de
ciones políticas e ideológicas en el sector salud.
las actividades curativas, identificación con una determinada raciona-
lidad técnica y simbólica, tendencia a excluir a otros de su "saber y
Modelo médico alternativo subordinado prácticas curativas", y tendencia reciente a la mercantilización.
De esta enumetación se deriva que este modelo presenta una serie
En este modelo se integran las prácticas reconocidas generalmente de rasgos idénticos o similares a los reconocidos en el M M H ; más aún,
como "tradicionales". Pero esta calificación no sólo connota una suerte supone la existencia de rasgos que tienden a la identificación.Éstos ope-
de "pasado" cargado de valores, sino que clausura toda la serie de ran integrados con otros caracteres considerados como conflictivos y
prácticas alternativas que se van constituyendo como dominantes, pe- hasta incompatibles respecto del M M H .
ro que no sólo no proceden del "pasado", sino que en gran medida son U n análisis procesal debería ayudar a determinar cuáles constitu-
derivaciones o emergentes del M M H , y sintetizan y transforman inclu- yen los rasgos compatibles y qué función alternativa cumplen. A p a -
sive a las llamadas prácticas tradicionales.
Modelo hegemónico, alternativo y de autoatención Eduardo Menéndez 105
104

rentemente los caracteres más destacados en este sentido son la i n - vicariamente del poder entre 1750 y 1880. Todos los caracteres del
tensidad comparada de la eficacia simbólica y la sociabilidad, así como M M H están saturados, en niveles conscientes y no conscientes por con-
la intención globalizadora. A j e n o a entrar en la discusión de que el cepciones ideológicas de esta burguesía en ascenso, de la cual forman
MMH también presenta fuertes rasgos de eficacia simbólica y en conse- parte los nuevos sectores de la pequeña burguesía independiente a la
cuencia implica sociabilidad (caso del psicoanálisis según Lévi Strauss que pertenece la mayoría de los médicos.
o el planteamiento universalista de los símbolos según V. Turner), lo Este modelo supone en consecuencia una serie de característi-
cierto es que se necesitaría un análisis dinámico de esta alternativa. cas isomórficas a la estructura de clases dominante: será jerárquico,
La información comparada de la que disponemos apunta sin embargo asimétrico, clasista y racista. 5

a señalar que los caracteres de complementación y subordinación, no Es durante el periodo constitutivo cuando este submodelo formula
de oposición, son los que tenderían a determinar este modelo. y consigue imponer su concepción excluyente respecto de las prácticas
operadas en el modelo alternativo. Pero esta exclusión se dará bási-
camente en términos ideológicos y funcionará secundariamente en
Modelo de atención basado en la autoatención términos técnicos y profesionales. El MMH necesita imponer su hege-
monía, ser la referencia científica e ideológica necesaria y legitimada
Denominamos así al modelo basado en el diagnóstico y atención lleva- de las acciones contra la enfermedad, aun cuando sólo pueda ser utili-
dos a cabo por la propia persona o personas inmediatas de sus grupos zado por un sector relativamente pequeño de la población. Será bási-
parentales o comunales, y en el cual no actúa directamente un curador camente este submodelo el que se haga cargo inicialmente del proceso
profesional. Esta autoatención supone desde acciones "conscientes" de hegemonización. Dada su identificación con los estratos dominan-
de no hacer nada, pero encaminadas a la cura, hasta el uso de equipos tes, su apropiación de la enfermedad como mercancía, y en función
de determinado grado de complejidad.'' del proceso señalado, será este submodelo el encargado de descalificar,
Este modelo es estructural a toda sociedad, suponiendo el primer negar o marginar las actividades de atención y curación alternativas.
nivel real de atención; está en la base de todos los anteriores y su es- La legitimación para estigmatizar a un modelo alternativo la obtiene
tructuralidad se basa en las funciones no sólo curativas, sino sobre todo parcialmente por las funciones de control social e ideológico que po-
socioeconómicas que cumple para los grupos en que opera. tencialmente puede ejercer respecto del conjunto de los estratos socia-
Los caracteres básicos son: eficacia pragmática, concepción de la les. Estas funciones se manifiestan a través de la práctica profesional
salud como bien de uso y tendencia a percibir la enfermedad como "privada" y luego pública, y justamente será esta acción profesional
mercancía, estructuración de una participación simétrica y homoge- la que oculte a los conjuntos sociales, las funciones de control y legiti-
neizan te, legitimidad grupal y comunal, concepción basada en la expe- mación que cumple el MMH. Los conjuntos sociales, aun los más explo-
riencia, tendencia a la apropiación tradicional de las prácticas médicas, tados, ven en la práctica médica el paradigma científico, que además
tendencia sintetizadora, tendencia a asumir la subordinación inducida en el caso de la clase obrera organizada (especialmente la de orien-
respecto de los otros modelos.
Los factores dinámicos que influyen en la articulación y transfor-
mación de los procesos que constituyen estos tres modelos se centran
5
Su "racismo" será biológico y/o cultural, y expresará no sólo una función ideoló-
gica de dominación sino también las limitaciones científicas del mismo. Al respecto, es
inicialmente en la dinámica del submodelo individual instituido en los importante revisar los libros de texto, sobre todo de anatomía descriptiva y de anatomía
países de capitalismo metropolitano de los siglos XVIII y XIX. La ins- patológica, a través de los cuales se formaron los médicos durante la segunda parte del
titucionalización de este modelo acompaña el desarrollo económico- siglo XIX y primeras décadas del siglo XX. LIn exponente claro lo constituye el "clásico"
político de la capas burguesas que justamente se apropian directa o manual de Testut (luego Testut y Latarjet) en el cual aprendieron anatomía varias ge-
neraciones de médicos franceses y latinoamericanos. Hasta la década de los 50 fue el
manual más utilizado en las escuelas de medicina de la mayoría de los países latinoame-
4 E. L. Menéndez, "La automedicación y los medios de comunicación masiva", en ricanos. Este manual está saturado de concepciones "racistas" que sin embargo pasaron
Cuadernas Médico-Sociales, núm. 15, pp. 23-32, Rosario, 1981. como científicas en el proceso formativo profesional.
106 Modelo hegemónico, alternativo y de autoatención Eduardo Menéndez 107

tación socialista) se imponía con criterios ideológicos positivistas que opacadas por un desarrollo epidemiológico que tiende a "naturalizar"
tendían a imponerse cada vez más en sus concepciones ideológicas. dicha "sociabilidad". Esta función tiene una racionalidad interna, ba-
Tanro la clase obrera como los dueños de los medios de producción sada en el proceso económico-político en que opera, ya que la incor-
y el Estado, requieren, por razones contradictorias y complementarias, poración de lo social sólo puede darse dentro de ciertos límites, más
una organización contra la enfermedad que garantice la supervivencia allá de los cuales se pone de manifiesto la concepción y producción
del trabajador y su familia, es decir, que contribuya a la reproducción sectorial y estratificada de la sociedad, así como la causalidad social
y a la productividad de la mano de obra. Tanto el movimiento obtero tanto de los padecimientos como de la atención médica.
como el Estado, o para ser más correctos, algunos sectores de la clase La emergencia de los submodelos corporativos supone la posibili-
dominante, plantean la necesidad de una.i"medicina pública" que se dad de conflictos entre los mismos y el submodelo individual privado;
haga cargo eficientemente de las funciones que no cumple el profesio- pero el proceso conduce a una complementariedad de los primeros en
nal privado, Si bien desde mediados del siglo XVIII asistimos al desarro- algunos contextos, a la hegemonía absoluta del submodelo corporativo
llo de una perspectiva estatal de la salud, será a partir de mediados del público en otros, y a la paulatina o drástica subordinación del submo-
siglo XIX cuando el Estado de algunos países capitalistas comience a ha- delo individual, que puede conducir a su eliminación.
cerse cargo sistemáticamente tanto de acciones asistenciales como de Esta situación de conflicto, complementariedad y subordinación,
acciones sobre el medio, que posibiliten una vía de desarrollo, control puede ser percibida en la relación del MMH con los otros dos modelos.
y legitimación del sistema dominante. Como se señaló, serán algunos Ya hemos señalado que la expansión del MMH era excluyente en térmi-
de los países capitalistas "avanzados", los que primero establezcan es- nos ideológicos, fundamentando dicha exclusión en su identificación
tas ¡"políticas de salud"ipero también las mismas operarán en algunos con la racionalidad científica y en un proceso de profesionalización le-
países de capitalismo dependiente, sobre todo en países de América girimada por el Estado. También señalamos que en la mayoría de los
Latina. El contraste entre legitimación ideológica y acciones prácticas países de capitalismo dependiente dicha exclusión no puede operar en
de salud se hará más evidente en nuestros países, donde la estigmati- los hechos prácticos de atención médica. N i el número de profesio-
zación de las prácticas alternativas no puede ir más allá de la sanción nales médicos, n i paramédicos, ni las características del mercado, n i
ideológica, dado que son las condiciones mismas de los conjuntos so- las políticas de inversiones en salud conducen, salvo excepciones, a la
ciales subalternos las que de hecho etimulan el desarrollo de las prácti- localización de estas prácticas en amplias zonas y respecto de determi-
cas alternativas. nados sectores sociales. Aquí, de hecho, dominan los otros dos mode-
Por supuesto que este proceso se dará de acuerdo con las condi- los, aun cuando la hegemonía a nivel nacional se plantee excluyente-
ciones de desarrollo capitalista de los diferentes contextos; así, donde mente en términos del MMH. Así, para México, un trabajo producido
ese desarrollo lo haga posible la relación entre expansión ideológica y a principios de la década de 1960 y en el cual colaboraron J. Álvarez
expansión técnica será mayor. Esto lo hemos podido analizar respecto Amézquita y M . E. Bustamante sostenía que todavía para esos años,
del caso yucateco. el principal problema de atención médica en México lo constituía la
N o obstante las diferenciaciones señaladas, el desarrollo capita- vigencia de los "curanderos" y de otros curadores similares que se es-
lista conducirá en todos los casos a la emergencia delsubmodelo corpo- timaban en 185 000 aproximadamente. Ahora bien, debe subrayarse
6

rativo público, que tiende a asumir las condiciones sociales y económi- que la extensión y permanencia de los dos modelos no hegemónicos no
cas de la atención curativa, a proponer criterios de organización social es producto, salvo en contados casos, de resistencias contraculturales,
de la prevención, y a opacar las relaciones de cambio dominantes en el sino que los mismos se mantienen y reproducen por su relativa efica-
área salud. Será este desarrollo, j u n t o con la emergencia posterior del cia, por su reconocimiento social y por ser frecuentemente los únicos
submodelo corporativo privado, los que harán surgir nuevos rasgos es- con que cuenta una parte de la población.
tructurales e incrementar tendencias secundarias del submodelo indi-
vidual privado. Así, la "sociabilidad" de la enfermedad y la cura serán 6
G. Schendel, Medicine in México. From aztec to betatrons, University of Texas,
Austin, 1968.
108 Modelo hegemónico, alternativo y de autoaxención
Eduardo Meriende?. 109

La expansión de los submodelos corporativos público y privado se tatal, así como la búsqueda de legitimación de un Estado "populista"
verificará en la emergencia y/o acentuación de tendencias ya enume- que busca fundar un nuevo consenso ideológico, se expresan en la ex-
radas y en la extensión de sus prácticas a áreas y sectores subalternos. pansión del MMH.
En el primer caso se hace evidente la tendencia a la concentración En el caso mexicano en su conjunto, esta expansión se acele-
monopólica, al aumento de las pautas de burocratización, la emer-
rará desde la década de los 50 en adelante, tanto en los mecanis-
gencia y el acentuamiento ulterior de la escisión entre investigación
mos directos (servicios de salud) como indirectos (venta de medica-
y práctica clínica, y a la creciente medicalización. En el segundo caso,
mentos de patente; medicalización de los modelos alternativos). Esta
la expansión se expresará a través de formas directas e indirectas, de
expansión supone la subordinación y marginación, no sólo ideológica
las cuales la más importante será el desarrollo de la medicina farma-
sino práctica, de los otros modelos, aun cuando en el caso mexicano
cológica, a la cual accederán los estratos subalternos, inclusive los más
algunas prácticas presenten una extraordinaria capacidad de perma-
aislados, tanto en términos ecológicos como sociales.
nencia (nos referimos a las partetas empíricas). Pero esta permanen-
Como ya se señaló, el MMH se instituye a partir de los estratos cia debe ser relacionada con los procesos transaccionales que operan
sociales urbanos, incluida la clase obrera. Tanto la ruptura de los me-
7

enrre los tres modelos; en ellos se da una transformación conjunta a


canismos de atención comunal/familiar generada por el desarrollo del
parrir de la incorporación dinámica, por los "modelos subordinados",
proceso productivo, como la pérdida parcial de la eficacia simbólica y
de cada vez mayores elementos prácricos e ideológicos del MMH.
la necesidad de salud de los trabajadores y de restauración de la misma,
En el caso de Yucatán, hemos documentado cómo los curadores
así como las necesidades de control y productividad del sistema d o m i -
"tradicionales" utilizan ya desde la década de los 30 medicinas de pa-
nante, avalan la expansión y hegemonía del MMH. Esto es claramente
tente en sus prácticas curativas, incluso para enfermedades "tradicio-
perceptible en la situación yucateca, donde son los trabajadores de
nales". Estudios realizados sobre curadores "tradicionales", aun en pe-
la transformación del henequén y los obreros del transporte de la f i -
queñas comunidades de menos de 1 000 habitantes, evidencia no sólo
bra los que más tempranamente obtienen seguridad en la atención
la existencia de tiendas de medicamentos de patente para la década de
médica "científica", exigida por ellos como una conquista social. Serán
los 50, sino la frecuencia de la prescripción de los fármacos por parre
también los trabajadores ligados a la explotación henequenera, en este
de estos curanderos.
caso la producción directa de fibra, los que después obtengan una asis-
Esto se hace aún más manifiesto respecto de la expansión del MMH
tencia global por parte del Estado (Servicios Rurales Corporativos).
sobre el modelo de autoatención. Pata la década de los 30 hallamos
Las demandas de los sectores laborales de mayor desarrollo organiza-
tivo y con mayor incidencia en el crecimiento del producto interno en el medio rural yucateco el uso de fármacos en las pautas de auto-
bruto (PBI), las necesidades del sector empresarial privado y del es- medicación; la década de los 40 incorpora tempranamente el uso de la
penicilina, y ya para la década de los 50 se habla de una "lluvia de me-
dicamentos" sobre la población en su conjunto, incluida la de las áreas
7
Una expresión de esta situación, y en particular de las referencias a la clase
obrera, la tenemos en la "lucha" ptofesional emprendida por médicos y farmacéuticos
rurales. Señalemos que esta "lluvia" supuso la utilización de drogras
contra el opio en el país capitalista de punta de mediados del siglo X I X , Inglaterra. A psicotrópicas, incluso prescritas por curadores "tradicionales". Los da-
partir de la segunda mitad de ese siglo esta lucha se acentuó hasta lograr que los profe- ros indicarían que en Yucatán se inició el aumento de los expendios de
sionales tuvieran el control absoluto sobre la prescripción y venta de dicha drogra. Como medicamentos a partir de los 40; crece lentamente en las décadas pos-
actualmente sabemos, el mayor consumo de opio no se daba entre las clases dominantes
o entre "los artistas e intelectuales", sino en la clase obrera, para la cual cumplía va- teriores, para incrementar su desarrollo en los 70. Es durante este pe-
rías funciones, entre otras, curativas. Los análisis actuales reconocen que la mortalidad riodo que la campaña contra el paludismo penetra profundamente en
pot consumo de opio era muy baja, para el lapso 1848-1869 se calcula en cinco a seis Yucatán, al igual que en otras áreas nacionales, y no sólo genera accio-
personas por millón de habitantes, una cifra casi inexistente si se compara con la mor-
nes de saneamiento s i n o que forma personal local para la detección de
talidad por cirrosis. El control del opio apuntaba básicamente a asegurar el monopolio
profesional, sobre todo respecto de la clase obrera. casos y para el desarrollo de acciones antipalúdicas. Se estima que en
110 Modelo hegemónico, alternativo y de autoatención Eduardo Menéndez 111

México alrededor de 50 000 personas fueron adiestradas para poner en un proceso de eficacia centrado en los medicamentos respecto de la efi-
marcha a nivel comunal, dichas tareas. 8
cacia simbólica dominante en las primeras etapas. Por la ampliación
La expansión del MMH sobre los otros modelos se realiza a partir de la medicalización y la demanda de las prácticas de este modelo en
de las funciones ya señaladas, y de otra que iniciada en la década de mayores sectores de la población cada vez, incluido el conjunto de las
los 30 cobra aceleración espectacular en las décadas de los 60 y 70; clases subalternas.
nos referimos a la importancia económica que tiene la "industria de Si bien la expansión del MMH ha entrado actualmente en crisis, la
la salud" para el desarrollo y mantenimiento de las formaciones ca- misma deber ser interpretada a través de dos hechos: a) el reconoci-
pitalistas. Pero junto a estas funciones, deben tomarse en cuenta las miento de una determinada eficacia en el conrrol efectivo o potencial
de eficacia real y simbólica que las prácticas de la medicina científica de ciertos problemas epidemiológicos; b) el reconocimiento de que el
demuestran también a partif de la década de los 30. El descenso de proceso señalado ha conducido a la transformación dialécticamente
las tasas de mortalidad en algunos países de capitalismo dependiente irreversible de los otros modelos.
es correlativo a la expansión directa o indirecta del MMH, sobre todo
en las primeras etapas del descenso. Además, cumplirán funciones de
"mantenimiento", más adelante al disminuir la letalidad en la morbi-
lidad por una parte o el descenso y el control de estados crónicos de
"malestar". El autocontrol social y psicológico con Diazepán o Librium
tiene tanta importancia como la contención oscilante del paludismo
o el abatimiento de la letalidad en padecimientos respiratorios agu-
dos con antimicrobianos. La hegemonía del modelo médico trata de
mantenerse aun a través de la acrual situación de crisis. Esto se ma-
nifiesta no sólo en la apropiación de la quiropráctica, la acupuntura o
la homeopatía sino en el intento de control y subordinación a través
de los denominados "planes de extensión de cobertura". Debe subra-
yarse que este proceso de hegemonización no se da en forma mecánica
y unilateral, ya que supone conflictos y la eventualidad de un cuestio-
namiento radical al MMH.
La expansión del MMH se caracteriza entonces por el desarrollo
de un proceso de concentración monopólica en la atención a la salud,
y por una función cada vez más directa del Estado. Pot el desarrollo
de un proceso de profesionalización que puede ser diferenciado en dos
etapas: una correspondiente al profesionalismo liberal, referida casi
exclusivamente al médico y una segunda, que corresponde al desarro-
llo de los submodelos corporativos y que supone la emergencia de un
tipo de profesional ligado direcramente al control, la planificación y
la administración. Por el desarrollo de una tendencia en las prácti-
cas curativas que va desde las actividades artesanales de bajo costo
hasta una organización industrial de la atención médica que supone
un constante incremento de los costos en salud. Por el desarrollo de

E. L. Menéndez, Poder, estratificación..., op. cit.


•J ^•inji,pu-»mi«iiiw"

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(comp.), The cultural cnsis of modem medicine, Monthly Review Press,
Participar en un homenaje en honor del doctor Gonzalo Aguirre Bel-
trán es para mí fuente de una inmensa satisfacción, que se hace doble-
1978, pp. 80-100.
mente importante dada su presencia y participación en esta mesa.
Hace poco más de 20 años tuve contacto por primera vez con el
doctor Aguirre Beltrán. Contacto indirecto a través de sus escritos y,
como tantas otras personas que así se acercaron a su obra y encontra-
ron en ella ideas sugerentes y caminos nuevos, me convertí, sin cono-
cerlo personalmente, en discípulo suyo.
Muchos de los planteamientos que el doctor Aguirre Beltrán hace
en su libro_/Mj2d¡«naJljnagia, publicado por el Instituto Nacional I n -
digenista en 1963/ marcan la apertura de un nuevo campo: el del
estudio diacrónico y sincrónico de la medicina tradicional mexicana.
Hasta entonces se había estudiado la medicina indígena prehispánica,
por cierto con un enfoque eminentemente positivista en el que, si bien
se destacaban sus logros, esto se hacía en el sentido de que eran prefi-
guraciones, chispazos de un pensamiento "científico" que en realidad

* lomado de: Medicina tradicional y atención primaria. Ensayos en homenaje a


i ¡ U T I M I O Aguirre Beltrán, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropo-
logfa Social, México (Cuadernos de la Casa Chata, 159).
1
Gonzalo Aguirre Beltrán, Medicina y magia, Instituto Nacional Indigenista, Me-
i n , . , N63.

115
(
116 Veinte años de investigación en medicina tradicional Carlos Viesca Treviño 117

nada tenía que ver con esa medicina. Por orra parre, se habían llevado
2
Ocaranza y las primeras aproximaciones de los modernos historiado-
4

a cabo estudios antropológicos sobre distintas comunidades indígenas, res de la medicina mexicana, como Francisco Fernández del Castillo, 5

en que la medicina era solamenre uno más entte los componentes de incluyendo su inmensa aportación a la Historia de la Salubridad y de
una imagen integral. La obra del doctor Aguirre Beltrán tiene el mérito la Asistencia en México, publicada en cuatro volúmenes en 1964. En 6

de inaugurar en nuestro país un enfoque tanto en el estudio de las me- todas, el criterio rector es el de entresacar de la información existente
dicinas indígenas como de los diferentes componentes de la medicina todo lo científico, lo racional, a fin de atribuir tal carácter a la medi-
popular, en el cual el criterio medular era el de la indentifícación de cina precortesiana. Para estos historiadores de la medicina, la después
las culturas a partir de cualquiera de sus manifestaciones. Ün crite- llamada medicina tradicional no existía. Haciendo concesiones podía
rio netamente antropológico, derivado en sus orígenes del relativismo hablarse de supervivencias de las medicinas indígenas conservadas en-
cultural de Linton, de Kroeber, de Redfield, que no era extraño, n i tre algunos sectores específicos de la población, sobre todo en las co-
ajeno a los antropólogos mexicanos, pero que no había sido aplicado munidades más o menos aisladas que habían conservado la lengua y
específicamente al terreno de la medicina. otros muchos elementos de la cultura de sus antepasados, entre ellos
Hasta entonces el estudio de la medicina popular había sido con- la medicina, que al fin y al cabo no venía a ser sino un rasgo más,
fundido con el de la medicina indígena en el senrido peyorativo que propio de sus indecible retraso en el proceso de civilización. Cuando
puede darse a una medicina no científica. La literatura médica simple- se habló de esta medicina fue para vituperarla. Por otra parte la an-
mente la ignoraba en sus análisis históricos, limitándose a alabar des- tropología había sido mucho más rica en la obtención de datos y, por
mesuradamente los logros de las medicinas prehispánicas, tomándolas definición, abierta en su interés por las manifestaciones de un conoci-
como antecedentes directos de una serie de hechos y procedimientos miento médico popular propio de grupos minoritarios.
que podían ser incorporados por la medicina científica moderna, que-
Desde las primeras aproximaciones a las diferentes etnias mexica-
dando así aquélla como compuesta de destellos geniales prefigurativos
nas, todavía con una mezcla de relato de viajes y trabajo antropológico
en tanto se le negaba al mismo tiempo su individualidad como repre-
en el sentido moderno de la palabra, no faltó nunca la referencia al uso
sentativa de un momento cultural e histórico perfectamente definido.
de elementos medicinales, especialmente plantas, y de curiosas creen-
De hecho, desde la sección correspondiente en la Historia de la medi-
cias y ceremonias relacionadas con la enfermedad y su tratamiento.
cina en México de Flores, en 1886, había quedado perfectamente defi-
Las descripciones hechas por Carl Lumholtz en los primeros años del
7

nida e¥ta postura positivista, prefigurativa, en que la importancia del


siglo acerca de algunos de estos aspectos observados por él entre los ta-
estudio del pasado científico estaba cifrada en destacar los pasos da-
rahumaras y los tepehuanes, son prototípicas de esta manera de abor-
dos hacia la obtención del conocimiento basado en hechos positivos,
dar el tema; incidentalmente aparecen en el curso de una narrativa
y haciendo caso omiso de la existencia de cualquier "especulación",
que sigue un orden temporal y que rara vez hace mínimos intentos de
así fuera ésta expresión de creencias y teorías acerca de la enfermedad
analizar los hechos, de compatarlos con otras experiencias similares o
propias de todo un pueblo. Lo único válido era entonces la ciencia
paralelas o de sistematizar el conocimiento obtenido, sea en el sentido
experimental del modelo occidental, quedando todo lo demás al nivel
de superchería y falsa creencia. Las consecuencias de esta posición
son Fáciles de detectar en las obras sobre el tema escritas durante los 4
Femando Ocaranza, Historia de la medicina en México, Laboratorio Midv, México
primeros 60 años del siglo, desde los trabajos de Nicolás León a las bre-
3 1915.

ves historias de la medicina y de la cirugía en Anáhuac de Fernando


5
Ftancisco Fernández del Castillo, Antología de escritos histórico-médicos, Facultad
de M e d i c i n a - U N A M , 1983.
José Alvarez Amézquita, Miguel E. Bustamente, Francisco Fernández del Castillo
6

2
Francisco Flores, Historia de la medicina en México, Secretaría de Fomento, Mé- V Antonio López Picazoz, Historia de la Salubridad y de la Asistencia en México, Secretaría
xico, 1886-1888. de Salubridad y Asistencia, México, ¡960.
3
Nicolás León, La obstetricia en México, Tipografía de la Vda. de Francisco Díaz Carl Lumholtz, El México desconocido, Charles Scribner and Sons, Nueva York
;

de León, México, 1910. PW4.


118 Veinte arios de investigación en medicina tradicional Carlos Viesca TrevíñO 119

de obtener una visión más general e integrada de la medicina de estos estudiaban. Sin embargo, no la tomaron como centro de su atención,
pueblos, sea en el de formular hipótesis o teorías antropológicas. sino que la consideraron como una más dentro de la multiplicidad de
Posteriormente, en especial con la estructuración de una nueva manifestaciones de su cultura. Así, la medicina quedó incluida dentro
polírica indigenista integradora, el enfoque empleado para estudiar a de estudios etnográficos generales y se prestó mucho mayor interés a la
la población indígena y sus culturas cambió radicalmente. La estabi- descripción de prácticas y creencias que a estudiar sistemáticamente
lización política alcanzada en los años treinta, al lado de medidas ge- las características de los sistemas de salud o los elementos terapéuticos.
nerales tendientes a desarrollar u n espíritu de identidad nacional, per- Muchas veces se redujo todo a la enumeración de las enfermedades co-
mitió también el que se llevara a cabo un importante esfuerzo dirigido nocidas y a consignar a qué correspondían. Son modelos de este tipo
hacia la integración de las minorías indígenas diseminadas a lo largo de aproximación los excelentes capítulos de Julio de la Fuente en su es-
de todo el territorio nacional. El indigenismo como programa, como tudio sobre Yalalag, de Pennington en relación con los tarahumaras
9 10

lema político, como forma de acercamiento a la realidad, propició la en el cual agrega un completísimo índice de etnobotánica médica, de
toma de conciencia de su peculiaridad por parte de la antropología Ricardo Pozas en el contexto de los chamulas, por no citar sino unos
11

mexicana orientada hacia "investigaciones especializadas de carácter pocos que me parecen muy demostrativos y de excelente calidad. A u n
histórico por u n lado y al análisis de problemas sociales en comunida- cuando el de Pennington, como he señalado apenas, da un fuerte peso
des locales [ . . . ] " * Es decir, la conciencia de las raíces de la mexicanidad a la información relativa a plantas medicinales y desarrolla un impor-
dio a nuestra antropología un carácter histórico o sea diacrónico, obli- tante trabajo de identificación y recolección de ellas, los tres trabajos
gando a plantearse desde siempre la diferencia inmensa existente entre tienen en común el ser obras generales con un enfoque culturalista y
hacer antropología en pueblos cuya memoria temporal cubre sólo unas orientado a ofrecer una imagen global de la comunidad en cuestión, en
cuantas generaciones y se condensa en sus mitos y el hacerlo en otros la que al tratar los aspectos de salud se concretan a natrar, de manera
cuya historia es milenaria y representan en realidad culturas complejas muy rica por cierto, las creencias existentes acerca de la enfermedad y
convertidas en manifestaciones de carácter no hegemónico debido a a describir las enfermedades que se diagnostican allí, haciendo some-
vicisitudes de su historia y no a falta de desarrollo cultutal. Por otra ros intentos para captar los fundamentos teóricos en los que éstos se
parte, la magnitud de los problemas sociales que condujeron a la re- basan; De la Fuente hizo una observación, en cierta manera aventu-
volución de 1910 y la necesidad de resolverlos, que se continúa hasta rada en su momento y que a la postre resultó ser de gran importancia,
el momento actual, empujó a los antropólogos mexicanos, que en su en relación con la existencia de una polaridad frío-calor que permitía
inmensa mayoría trabajan para instituciones gubernamentales, a bus- caracterizar tanto a los elementos físicos como a los seres sobrenatura-
car los aspectos aplicativos de su disciplina. Definitivamente no es lo les que pueblan el universo yalalteco y que, por lo tanto, era aplicativa
mismo viajar miles de kilómetros para llegar a donde está una c o m u - asimismo a la clasificación de las enfermedades.
nidad extraña, exótica, ajena en todo al investigador, quien de seguro También exclusivamente antropológicos fueron los trabajos de R i -
podrá establecer los lincamientos teóricos de no se qué aspectos de la chard A d a m s acerca de las enfermedades en una comunidad maya
12

evolución social de la humanidad, que trabajar con grupos que nos son que, publicado en 1952, es posiblemente el primero en su género, y los
afines y a los que nos acercan los vínculos de problemáticas comunes;
de esta segunda modalidad surgen siempre situaciones de compromiso
q
Julio de la Fuente, Yalalag, Museo Nacional de Antropología e Historia, 1949,
pp. 311 -345 (Serie Científica).
y la necesidad de una arjtrojjo logiajjpjicada. 1 0
Campbell W. Pennington, The larahumara of México, University oi Utah Press,
Los antropólogos, contrariamente a lo que pasó con los médicos, l'Xi?.
11
Ricardo Pozas Arciniega, Chamula: un pueblo indio de los Altos de Chiapas, 1N1,
sí se preocuparon por la medicina practicada por las poblaciones que México, 1977.
1 ;
Richard Adams, "Sicknes and social relations" en Wanchope y Nash (comps.),
8
Carta de Robert Redfield a Alfonso Villa Rojas, del 8 de octubre de 1952, en I liiiidfxiok of Middle American Indians, University of Texas Press, 1967, vol. vi, pp. 333-
Alfonso Villa Rojas, Integración e indigenismo en homenaje a Gonzalo Aguirre Beltrán, ^>ív í in análisis de las creencias y prácticas de un pueblo indígena de Guatemala, Instituto
N.Kinniil Indigenista, Guatemala, 1952 (Publicaciones Especiales, 17).
Instituto Indigenista Interamericano, México, 1973, t. 1, p. 2.
120 Veuue años de investigación en medicina tradicional Carlos Viesca Treviño 121

de George Foster, en los cuales planteó primero y exigió después, el


13 (1951), como subdirector en 1952, y director, después en 1970, del
que la antropología debiera buscar cómo ser aplicariva, es decir, cómo Instituto Nacional Indigenista, sin pensar en las maneras accesibles de
ser factor de cambio, y dejó establecido que éste debe ser un cambio intentar su solución.
dirigido con fines de alcanzar el desarrollo de la comunidad, aunque, A n t e todo, la médula de su ctedo en lo relativo a la problemática
debe señalarse, olvidó recalcar el pequeño detalle de que dicho desa- indígena, ha sido durante toda su vida profesional el concepto de i n -
rrollo debía definirse de acuerdo con los criterios de la propia comu- tegración. "La total identificación resuelve o supera la contradicción
nidad y no con los del antropólogo u otro individuo o instituciones y da origen a una nueva unidad que inicia la historia de su propio des-
ajenos a ella, como sucedió en la práctica. Los enfoques de Adams y envolvimiento [ . . . ] " y así,
1 6

Foster fueron de gran importancia y pueden detectarse con facilidad


sus huellas en la obra de Aguirre Beltrán, sobre todo las de este último el indigenismo -asentaba en su estudio sobre las regiones de refu-
en la teorización que sirviera de base para la implementación de pro- gio - no está destinado a procurar la atención y el mejoramiento del
gramas de salud en áreas calificadas con propiedad por ambos autores indígena como su finalidad última, sino como un medio para la con-
como interculrurales, aunque bien a bien tendría que hacerse un m i -
14
secución de una meta mucho más valiosa: el logro de la integración
y el desarrollo nacionales, bajo normas de justicia social en que el
nucioso análisis conducente a aclarar las mutuas influencias, ya que,
indio y el no indio sean realmente ciudadanos libres e iguales. 17

para la época en que Foster publica su trabajo en el que reúne los ma-
teriales y expone sus ideas al respecto, Aguirre Beltrán ya había hecho
previamente algo similar en el Instituto Indigenista Interamericano. 15
Los párrafos citados ofrecen una precisa ubicación del pensamien-
La aproximación de Aguirre Beltrán a la llamada medicina tradi- to de Aguirre Beltrán como un opositor declarado de toda idea que ase-
cional tiene un doble origen: es por una parte el médico con su carga meje hasta lo más mínimo la de creación de "apartheids" preservadores
de conocimientos acerca de las enfermedades y su tratamiento en el de la individualidad cultural indígena. Integración, es su lema. Ahora
contexto de la medicina occidental; por otra, es el antropólogo alumno bien, en este sentido el papel de la medicina "tradicional" podría que-
de don Manuel Gamio y después de Melville Herskovits, con una am- dar sujeto a controversia, ya que, en teoría debiera ceder el sitio a la
plia visión de la cultura que le obliga a trascender las limitaciones del medicina moderna y desaparecer. Sin embargo esto está muy distante
modelo médico biológico-lesional en el que fueta educado. Desde sus del pensamiento de Aguirre Beltrán, ya que, atinadamente, le con-
inicios en el campo, la suya es una antropología esencialmente aplica- fiere el papel de mediadora entre el terreno de las creencias, cultural-
tiva, que no concibe la posibilidad de ver tan serios problemas de salud mente determinadas, y los conceptos médicos "occidentales". Como
como los que existían en las comunidades indígenas que él llegó a co- antropólogo sabe perfectamente que la búsqueda de un cambio radi-
nocer tan bien a través de su ttabajo de campo y de sus gestiones como cal en forma brusca sólo produciría enfrentamientos inútiles y recelos
director del Departamento de Asuntos Indígenas (1946), como funda- difíciles de vencer. El cambio debe ser gradual y lo que debe hacerse
dor de los Centros Coordinadores del Instituto Nacional Indigenista y no es perseguir de oficio sino ofrecer servicios. Así, en la dirección
director de uno de los primeros, el Centro Coordinador Tzeltal-Tzotzil del Centro Coordinador Tzeltal-Tzotzil establece una modalidad de
atención que contempla el trabajo paralelo de curanderos indígenas y
1 3
George Foster, "Suggestions forfieldrecording on information on the hipocratic médicos, dando al paciente la posibilidad de optar por unos u otros o
classificatíon of diseases and remedies" en Kroeber anlhropological Soc. Papers, Berkeley, acudir a ambos tipos de medicina según su preferencia y convenien-
1951, núm. 5, pp. 1-5; "Some wider implications of soul-loss illness and the Sierra Po- cia. C o n respecto a la cultuta, su posición antropológica es tan sólida y
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campesinos mexicanos en un mundo de cambio, FCE, México, 1972.
1 4
George Foster, Profclems in mtercuítural health programs, Social Science Research
Council, Nueva*York, 1958 (es un desarrollo de una versión mimeográfica: "Análisis 1 6
Gonzalo Aguirre Belttán, El proceso de aculturación, U N A M , México, 1957, p. 49.
antropológico intetculrural de un programa de ayuda técnica", México, 1952). ' ' Gonzalo Aguirre Beltrán, Las regiones de refugio, Instituto Indigenista Interame-
''Gonzalo Aguirre Beltrán, Programas de salud en la siluacion intercultuTa!, Instituto I U ano, México, 1967, p. 565. Citado en el mismo sentido en Alfonso Villa Rojas, op.
i rí , p. 6.
Indigenista Interamericano, México, 1955.
122 Veinte años de investigación en medicina tradicional Carlos Viesca Treviño 123

dicción existente viene a resolverse mediante la aparición de un tercer detectivesca y de la posesión de una cultura realmente excepcional por
componente de su credo: la fe en la educación. parte del autor, para poder poner los hechos en su sitio.
En los programas del Centro, convertidos posteriormente en ac- Metodológicamente Medicina y magia marca una piedra miliar pa-
ciones a nivel nacional, señalaba la prioridad de ' ^ ^ t j j d i o . c . Q r i c i e i ) - ra la antropología médica mexicana. En ella se eclipsa parcialmente la
zudo de las ideas^^y^atrones.de acción de la medicina tradicional!»»! necesidad inminente de aplicación para ceder el sitio a la prioridad de
p i f a tener una comprensión cabal de los factores que inhiben o fa- comprender. E l j w b j e r n a de base es ahora el de la existencia y carac-
vorecen la inducción de la medicina científica". Investigación para
18 terísticas de una medicina "mestiza" mexicana integra3a,Tlaro está,
poder introducir programas de salud efectivos desde el punto de vista durante el periodo colonial, resultante del proceso de aculturación.
científico, haciéndose notar que los cambios médicos acarreaban alte- Estudio de caso, concienzudo, profundo, marca a la vez el retorno a
raciones del sistema de valores y una disminución de la influencia de la historia como herramienta para penetrar en la intimidad de un pro-
los ancianos -es decir, de la tradición-, dando cabida a fuerzas progre- blema, por lo demás, única forma lógica para hacerlo en nuestro con-
sistas. A esta orientación pertenece una obra, La medicina maya de los texto. El análisis de las raíces españolas, indígenas y (aportación de
Altos de Chiapas, de William Holland, que ha llegado a ser un clásico Aguirre Beltrán), africanas de esa medicina, marca el inicio, su feno-
en la m a t e r i a .
19 menología y el cuerpo de la obra.
Interacción y cambios culturales dos temas que condujeron a Abandonando el estudio exclusivo de las medicinas indígenas es
Aguirre Beltrán al estudio de una situación concrera de intercambio éste tal vez el primer enfoque integrador con que contamos para en-
para la que se ha acuñado el término aculturación. Bajo este rubro se tender conjuntamente el problema de las supervivencias culrurales en
encuentran algunas de sus aportaciones fundamentales. comunidades aisladas y el de la integración de elementos dando lugar a
El proceso de aculturación y Medicina y magia: el proceso de acul- una medicina que ha dado en llamarse tradicional. Sin darnos cuenta
turación en la estructura colonial, publicados en 1957 y 1963 respecti- del proceso de aculturación médica y de las diferencias socioculturales
vamente, son sus dos obras más importantes sobre el tema. A través existentes entre los diferentes estratos de población, definitivamente
de ellas alcanza Aguirre Beltrán otra dimensión muy peculiar del fe- no hubiera sido posible conceptualizar este problema adecuadamente,
nómeno mexicano, su historicidad, aplicándola al terreno de la salud. dado que nunca se había aceptado su existencia, como sucedió en otros
Siendo el primero el resultado de la conjunción de las experiencias países como China y la India que, contando con medicinas autóctonas
de campo y una sólida formación teórica, establece toda una serie de sistematizadas, fueron quienes despertaron la inquietud al respecto y
premisas y conceptos claves para delimita! y definir el concepto, des- dierorvlas bases para el establecimiento de modelos para su estudio. De
tacando la importancia fundamental de tal tipo de procesos en la con- manera diferente a lo que pasaba con estos sistemas "vivientes", en los
figuración de las culturas mestizas, como lo son, no sólo la mexicana, que al fin de cuentas el trabajo era eminentemente antropológico, para
sino todas las hispanoamericanas. Medicina y magia es una obra de i n - abordar el estudio de la medicina mexicana era necesario algo más; re-
vestigación acabada, metodológicamente madura y cargada de frutos. construir la teoría y la base creencial en la que se apoya. Reconstruirla
U n trabajo exhaustivo en el cual las fuentes documentales, tanto las cognoscitivamente. Reconsrruirla a partir de fragmentos que surgen
de origen indígena como las que proceden de diversas instancias colo- aquí y allá y van encajando en los huecos de un rompecabezas,. En
niales, especialmente el Tribunal de la Inquisición, son utilizadas para este sentido el trabajo de Aguirre Beltrán es vetdaderamente imjhito
hacer una clara exposición de la conformación histótica de la medi- en el camino del conocimiento de la medicina náhuatl prehispánica,
cina mestiza mexicana a partir de elementos indígenas, europeos, afri- ile la configuración de la medicina popular colonial y de la génesis de
canos... amalgamados en un todo que requirió de una verdadera labor muchos de los elementos creenciales que se han transmitido de gene-
i ación en generación y que constituyen una parte sustancial del núcleo
c onceptual de buena parte de los sistemas populares en la actualidad!
Gonzalo Aguirre Beltrán y Ricardo Pozas Arciniega, La política indigenista en
1 8

México, I N I , México, 1954 (2a. ed. 1973); Medicina y Salubridad, vol. 11, p. 185. En el capítulo dedicado al estudio de la medicina indiana, com-
William Holland, Medicina maya en los Altos de Chiapas, I N I , México, 1963.
1 9
Veinte años de investigación en medicina tradicional Carlos Viesca Treviño 125
124

a las fiestas "de muertos", en las que se descubren elementos de pro-


plemento de otro en el que se patentiza un intento de caracterizar a la
cedencia diversa, pero que es claro que son representativas de la sub-
medicina indígena (ticiotl), tomando como punto esencial su relación
sistencia de una relación con los antepasados muertos, cuyas peculia-
con los dioses y los criterios mágico-religiosos, se enfoca exclusiva-
ridades han sido insuficientemente estudiadas. U n estudio que podría
mente a las plantas psicotrópicas en las cuales se evidencia un aspecto
resultar de interés sería el de las modalidades de la posesión.
de suma importancia en las terapéuticas medicamentosas, que es el de
En el momento en que Aguirre Beltrán escribió su Medicina y ma-
utilizar no la planta por sí misma, sino por la fuerza que se encarna en
gia, pocas noticias se tenían acerca de las concepciones sobre las en-
ella, a la que Aguirre Beltrán aplica el nombre africano de ? u . Este 20

tidades anímicas entre los nahuas preshispánicos y, por supuesto, fue


concepto es, a m i modo de ver, de especial interés, ya que nos apro-
bastante bien aceptada su hipótesis en relación con el origen asimismo
ximamos a la idea del dios que mora en la planta y del poder infun-
africano de la creencia en la multiplicidad de entidades. Esbozaba en
dido a ella a través de diversos mecanismos por seres sobrenaturales,
varios trabajos la exposición definitiva, identificando tres entidades
lo cual, tomado genéricamente, constituye un rasgo común de prácri-
ubicadas en el corazón, el cerebro y el hígado, que apareció muchos
camente rodas las medicinas precientíficas - e n el sentido occidental
años después en Cuerpo humano e ideología de López Austin (1980), y
de la palabra- y ofrece la posibilidad de establecer un parámetro gene-
vino a abrir un campo nuevo y a dar las bases para una explicación
ral a partir del cual se puedan ir derivando semejanzas y diferencias.
sobre la pasmosa facilidad con que fue aceptada esta creencia extraña
Entre otras muchas más cuestiones de interés, planteadas y abor-
por la totalidad de indios y mestizos mexicanos, al cambiarse el plan-
dadas en esta obra, quiero solamente destacar tres más: la idea del
teamiento difusionista de la hipótesis ofrecida en Medicina y magia, por
culto a los antepasados, adscrita a un antecedente africano, el con-- 21

la consideración de que existían sólidas creencias mesoamericanas al


cepto de las entidades múltiples constitutivas de la personalidad y el 22

respecto y que lo que en realidad ocurrió fue un sincretismo.


criterio rector del libro, el de la importancia sustancial del concepto
de aculturación. 23
Queda por comentar el concepto de aculturación que viene a
formar la médula de buena parte de la teoría indigenista de Aguirre
La importancia que ha cobrado el culto de los antepasados en
Beltrán. Éste tiene una gran importancia, ya que resalta la variabi-
las prácticas médicas populares no puede ser minimizada, aun cuando
lidad que caracteriza a las culturas en contraposición con la imagen
debe señalarse que comporta grandes diferencias al ser analizadas si-
de ellas que era generalmente dada como estática, sobre todo cuando
tuaciones diferentes. El origen netamente africano que le adscribe
se exageraba el valor exclusivo de un enfoque sincrónico, como su-
Aguirre Beltrán no puede ser generalizado de manera tan absoluta y
cedió frecuentemente. Con la atención puesta en la aculturación, se
bien puede hablarse de la existencia de antecedentes indígenas? mani-
dejó de pensar en cuadros, cortes o cualquier cosa por el estilo, para
fiestos sobre todo cuando se trata de establecer líneas genealógicas en
hablar de procesos y fijar la atención en patrones de cambio y perma-
trabajos definidos y de importancia, como sucede con los sacerdotes-
nencias, llevándose así a la medicina al terreno mismo de la evolución
curanderos como son personificados en los conjuros transcritos por
de las sociedades de las que es parte. La nueva posición tomada impli-
Ruiz de Alarcón en donde se remonta el antecedente hasta los inven-
caba también la entrada del devenir histórico en la palestra, es decir,
tores arquerípicos de la medicina, o como tiene efecto en las acciones
el eje de las diacronías, señalado clásicamente como diferente y aun
de los graniceros, en las que siempre se hace referencia a los maestros
contrario del pensamiento antropológico. Esto marcó en su momento
- d e hecho y espirituales- que les han servicio de guía y constamente-
una situación de excepcional relevancia: la antropología no era una
mente les sirven de apoyo.
disciplina exclusiva para el estudio de los pueblos sin historia. Pueblos
Por otra parte, habría que profundizar en el significado conferido
con un pasado rico podrían y debían ser estudiados por ella, aprove-
chando su metodología y sus campos de estudio, para poder llegar a
2 0
Aguirre Beltrán, Medicina y op. cit., pp. 122 y ss. integrar una serie de imágenes que, colocadas sobre el eje del tiempo,
2 1
íbid., pp. 55 y ss. darían la posibilidad de visualizar procesos. Por otra parte, este cambio
2 2
Ibid., pp. 57-58.
23 fb¡d., pp. 255-277.
Veinte años de investigación en medicina tradicional Carlos Viesca Treviño
126 127

metodológico condujo a que en adelante se tratara de ver siempre a la Sahagún, acumulando un acervo de descripciones de plantas medici-
medicina "tradicional mexicana" bajo la óptica de su polimorfismo y nales con una doble clave para su interpretación, consistente ésta en
de la compleja variedad de sus orígenes, lo que ha venido a hacer que los listados de plantas comprendidos principalmente en el libro IX y en
paulatinamente se vayan desechando tesis simplistas sobre diferentes su contraparte del libro X, que enlista enfermedades. Por otra parte,
aspectos y se haya llegado incluso a objetar si verdaderamente existe López Austin hurga en los textos de los Primeros Memoriales, en 24

una medicina tradicional mexicana o si, en realidad, pudiéramos iden- los pasajes correspondientes de los códices Matritense y F l o r e n t i n o , 25

tificar a varias de ellas al hacer resaltar las diferencias sobre el fondo para agregar a la imagen obtenida la posiblidad de ver los cambios y
modificaciones que Sahagún impusiera a la obra. C o m o resultado v i n o
de algunos rasgos comunes.
la publicación de una pequeña obra de imporrancia singular, Textos de
Creo que no debo dejar de señalar la importancia del concepto de
medicina náhuatl, salido de prensa en 1 9 7 1 , y en el cual el autor ofrece
26

aculturación para marcar la problemática relacionada con la conser-


una antología de las más importantes fuentes para el estudio de la me-
vación o la pérdida de la identidad cultural en virtud de la adopción e
dicina náhuatl, Sahagún, Martín de la Cruz y Juan Badiano, Francisco
incorporación de rasgos culrurales o de la resistencia a hacerlo. En lo
Hernández, Ruiz de Alarcón y, al lado de ellos, un texto de Isabel
tocante a la medicina esta forma de ver las cosas ha sido muy fructífera,
Kelly y colaboradores acerca de enfermedades relacionadas con patro-
ya que ha permitido modificar la idea positivista tan extendida, que
nes culturales tal como los autores lo encontraron en Santiago Tuxtla,
veía a la medicina universal como un proceso único que conducía de
Veracruz, y otro de Luis Reyes García sobre "llamada de tona", éste
la ignorancia y el oscurantismo a la ciencia, restituyéndole su ser de
recopilado en el municipio de Zongolica, Veracruz. Con ello, López
producto sociocultural con una gama de manifestaciones como c u l t u -
Austin está abogando por un reconocimiento de la continuidad exis-
ras y momentos de la historia que puedan distinguirse.
tente entre las culturas indígenas antiguas y modernas, no obstante
Es indudable pues que, en especial, Medicina y magia marca un
el intenso mestizaje de cuatro siglos y la persecución sostenida contra
punto clave en el estudio de las medicinas indígenas y tradicionales
tantas de esas creencias. El énfasis será puesto en la relación exis-
27

mexicanas, y que sus planteamientos han condicionado el que en los


tente entre la medicina y la cosmovisión, la cual ha sido estudiada a
años sucesivos a su aparición surgieran enfoques nuevos y se pusieran
conciencia por el propio López Austin, y por otros autores, como el me-
en relieve situaciones antes pasadas por alto. Ya no fue posible hablar
dio quizás por excelencia para acércanos a reconocer lo que significan
de la ignoracia y superstición populares y decir al mismo tiempo que
sus prácticas médicas a un individuo que vive inmerso en la cultura de
las medicinas prehispánicas prefiguraban los conocimientos científicos
la que éstas proceden. Dos artículos y un libro, fundamental hoy en día
contemporáneos. En cambio, a partir de ese momento, fue posible ha-
para quien quiera adentrarse en el pensamiento náhuatl, constituyen
blar de medicina tradicional, la cual quedó identificada desglosándose
de ese monstruo quimérico que había sido la medicina de la etnias
indígenas y recuperando una perspectiva histórica; para el estudio de 2 4
Alfredo López Austin, "Textos acerca de las partes del cuerpo humano y medi-
una de sus épocas la obra quedó como un verdadero clásico. cinas en los Primeros Memoriales de Sahagún", Estudios de Cultura Náhuatl, t. X, 1972,
pp. 129-154.
A h o r a bien, ¿cuáles han sido a partir de entonces los derroteros
1 5
Alfredo López Austin, "De las enfermedades del cuerpo humano y de las me-
seguidos en la investigación sobre el tema? dicinas contra ellas", Esludios de Cultura Náhuatl, t. V I H , 1969, pp. 51-122; "De las
Una línea de sumo interés, aun sin pertenecer en sentido estricto plantas medicinales y de ottas cosas medicinales", Estudios de Cultura Náhuatl, t. IX,
a la medicina "tradicional", es el estudio de los conceptos básicos de 1^71, pp. 125-230; "Descripción de medicinas en textos dispersos del libro X I de los
códices Matritense y Florentino", Estudio de Cultura Náhuatl, t. XI, 1974, pp. 45-136.
la medicina náhuatl, que privaba en el territorio de México central en 2 6
Alfredo López Austin, Textos de medicina náhuatl, México, SEP, 1971.
la época de la conquista, y la cual dio una contribución de peso a la for- 2 7
Esta posición inaugurada por López Austin ha sido mantenida constantemente
mación de aquélla. N o pueden dejarse de mencionar en este sentido por mí, insistiendo en el valor y peso que tienen los antecedentes prehispánicos en la
los trabajos de Alfredo López Austin, quien se dio a la tarea de traducir configuración de las modernas medicinas tradicionales mexicanas. Carlos Viesca T , " I V
l.i medicina indígena a la medicina tradicional", México indígena, IN], núm. 9, marzo-
del náhuatl los textos médicos contenidos en la magna obra del padre
.ibril 1986, pp. 3-5.
128 Veinte anos de investigación en medicina tradicional
Carlos Viesca Trevirio 129

la aportación de López Austin al respecto, siendo la más importante y medades y con la estructuración científica - s i aquí damos a la palabra
comprensiva Cuerpo humano e ideología, a la que he hecho antes breve "científica" el significado que podría tener de haber existido en la cul-
referencia, en la cual son resumidos, al lado de hipótesis atractivas, los tura n a h u a - de todos sus componentes. Los más actuales textos acerca
principales conceptos nahuas alrededor del cuerpo humano y su papel de la medicina náhuatl toman esta polaridad como prehispánica y dan
en el cosmos. 28
suficiente evidencia de e l l o . 32

Orra consecuencia importante de este enfoque ha sido el escla- Dejando a u n lado si tal concepto es mesoamericano o europeo,
recimiento de los conceptos básicos de esa medicina, tras una intensa este reforzamiento teórico y la polémica suscitada en torno a él atra-
labor de indagación en los textos más fidedignos, que no son otros jeron positivamente la arención de antropólogos e historiadores, de
que los empleados por López Austin en su antología y a los que habría modo que no hay obra que hable de problemas de salud en las etnias
que agregar solamente materiales de pequña envergadura, pero no por indígenas y e n las medicinas tradicionales, que no haga referencia a
ello de menor importancia, que han aparecido dispersos aquí y allá. comenrarios más amplios acerca de su existencia y la forma en que se
El primer paso fue el reconocimiento de la polaridad frío-calor corno manifiesta concretamente e n el área de esrudio.
elemento normativo de los sistemas clasificatorios y como vía de inte- Todavía desde un punto de vista histórico, creo de interés citar el
gración de los diferentes niveles del universo nahua, del m u n d o físico trabajo de Noemí Quezada acerca de las supervivencias en el México
y de lo que llamamos sobrenatural. En la introducción a sus Textos... 29
colonial, de la magia amorosa azteca, tema que, colindando en m u -
López Austin hace una ptimera aproximación al problema y se declara chos terrenos, toca los límites de la biología y la medicina en un lago
en pro del origen prehispánico del concepto, lo cual abre una fuerte riquísimo en conceptos y simbolismos. La metodología seguida por
33

a la vez que cortés polémica con Foster y su grupo, quienes habían Quezada y el ámbito de su enfoque son muy similares a las empleadas
hablado de la existencia de lo que ellos denominaron "síndrome frío- una década antes por Aguirre Beltrán.
caliente" desde 20 años antes, pero le habían adjudicado un origen U n tema esquivado por muchos investigadores debido a las d i f i -
europeo, reminiscencia incompleta de la medicina hipocrática, aun- cultades que implica es el de las clasificaciones. A taíz de los plantea-
que nunca pudieron explicar por qué el indígena mesoamericano re- mientos de rigor epistemológico que vienen preocupando a los científi-
tuvo siempre la polaridad frío-calor y olvidó la humedad-sequedad. 30
cos en los últimos años, y agregados los conceptos formativos de la
La respuesta de López A u s r i n ha sido hasta hoy convincente y la
31
etnociencia y algunos criterios estrucruralistas asociados frecuente-
investigación posterior, tomando la polaridad frío-calor como núcleo mente a ella, se fue haciendo sentir la necesidad de estudiar las es-
para una estructutación de la teoría nahua prehispánica, ha llevado a tructuras clasificatorias de otras poblaciones y de otras culturas. El
descubrimientos consistentes en relación con la clasificación de enfer- común denominador para hacer posible la existencia de crirerios racio-
nales de clasificación en culturas no occidentales ha sido la estructura
2 8
Alfredo López Austin, "Cuerpo humano e ideología y cosmovisión y medicina de la mente humana clasificadora, estructuradora, destacada por Lévi
náhuatl", en C. Viesca (comp.), Estudios de elnobotdnica y antropología médica, 1MEP1AN, Srrauss en su Pensamiento salvaje; sin embargo, al inicio se insistió de-
México, t. I , 1976, pp. 13-28; "Cosmovisión nahua", en Femando Martínez Cortés masiado en la existencia de criterios prefigurativos - o posfigura ti vos,
(coord.), A. López Austin y Carlos Viesca (coords.), Historni general de la medicina en al tratarse de culturas actuales- de ciertos aspectos científicos. La ra-
México, vol. i, México Antiguo, U N A M - A N M , 1984.
2 9
Alfredo López Austin, Textos... op. ctt., pp. 1-50.
cionalidad de las medicinas indígenas nos preocupó sobremanera d u -
3 0
Geotge Foster, "Relationships between spanish and spanish-american folkmedi- rante los años setenta. De allí la búsqueda de Ortiz de M o n t e l l a n o 34

cine", Journal ojAmerican Folklore, 1953, vol. 66, núm. 262, pp. 201-2 17: "Hipócrates, sobre los criterios de objetividad de algunas prácticas médicas aztecas,
Latin American Legacy: 'Hot' and 'cold' in contemporary folk medicine", Colloquia in
Anthropology, R. K. Wefherington, Dallas, Texas, 1978, vol. I I , pp. 3-19; "Humoral pa- 1 2
Carlos Viesca T , La medicina náhuatl. Panorama, México, 1986.
thology in Spain and Spanish America", Homenaje a Julio Caro Baroja, Madrid, 1978, 1 3
Noemí Quezada, Amor y magia amorosa entre los aztecas. Supervivencia en el
pp. 357-370. México colonial, Instituto de Investigaciones Antropológícas-UNAM, México, 1975.
3 1
Alfredo López Austin, "Mi respuesta a Foster", en Cuerpo humano..., op. cit., pp. , 1
Bernardo Ortiz de Montellano, "Empirical aztec medicine", Science, 1975, vol.
l'iH.pp. 215-220.
314-317.
130 Veinte años de investigación en medicina tradicional Carlos Viesca Treviño 131

y míos y de De la P e ñ a por encontrar las bases de la racionalidad


35 poder comprender realmente los fundamentos de los sistemas médi-
subyacente en las páginas del códice De la Cruz-Badiano, aunque de- cos y la posición intelectual que priva en ellos. En este sentido los
bemos reconocer que los primeros años pecamos de cientificismo y nos trabajos disponibles son punto menos que preliminares, ya que se han
costó tiempo y esfuerzo llegar a ubicarnos en la posición de interés por abordado temáticamente enfermedades de tal o cual aparato o sistema,
criterios de congruencia i n t e r n a , de modo que pudiéramos compren-
36 orientación lógica desde nuestro punto de vista, pero que n o necesa-
der la correspondencia entre clasificación y cosmovisión, en lugar de riamenre agrupan rubros de la misma manera que lo hace el sistema
forzar contenidos ajenos a la cultura estudiada. tradicional en cuestión. Históricamente, se ha hablado de las enfer-
La transposición metodológica de la semántica a sistemas clasifi- medades mentales, cardiovasculares o ginecológicas entre los mexicas
catorios de naturaleza diversa ha traído consecuentemente intetesan- o los nahuas prehispánicos, pero la mayor parte de los trabajos en este
tes aproximaciones al estudio de las clasificaciones en sistemas sentido se han limitado a enumerar enfermedades que pueden tener
médicos no occidentales. Son dignos de señalarse los monumentales correspondencias más o menos precisas con las existentes en la noso-
trabajos de Brent Berlin acerca de la clasificación rzotzil de plantas 37 logía oficial y a señalar el extraordinario sentido clínico que les hacía
y de Eugene H u h n en relación con la zoología en los que se pre-
38 intuir tal o cual situación concteta. Excepción hecha de las aproxi-
senta una imagen taxonómica bastante precisa, si bien queda vigente maciones de López Austin en algunos capítulos de Cuerpo humaiw e
en ellos el problema de si los índices de veracidad de un sistema deben ideología, en las que presenta listados de términos con asociaciones
basarse en la correspondencia de éstos con similaridades taxonómi- semánticas que bien pueden servir de base para establecer líneas de
cas procedentes del sistema científico, como se anota también en el "parentesco" entre padecimientos que permiran llegar a identificar en-
análisis taxonómico que hace Ortiz de Montellano de las plantas y fermedades y taxones que incluyan grupos de ellas y establecer líneas
animales conocidos por los nahuas prehispánicos. Amén de la i m - 39 de correspondencia internas que probablemente nos descubran los cri-
portancia de los trabajos hechos, queda pendiente profundizar esta terios normativos empleados para estructurar la nosología, sin que ne-
cuestión de carácter teórico, en la que persiste el problema de fondo de cesariamente tengan nada que ver con taxones de nivel semejante en
la pertinencia de mantener una posición relativista ante las diferencias la nomenclatura occidental.
de clasificación y de hasta dónde es válida la traspolación de criterios En el terreno de las medicinas tradicionales el panorama es más
de certeza, o, planteado de otra manera, hasta dónde debiéramos pre- desértico aún, no existiendo estudios taxonómicos importantes al res-
ferir una situación de operatividad antropológica a otra de aplicación pecto. En cambio existen multitud de trabajos de diversa índole con
de severos criterios epistemológicos para juzgar la validez de una cla- descripciones nosológicas más o menos abundantes en las que se pue-
sificación dada, sin importar que éstos no tengan nada que ver con la den identificar una serie de enfermedades cuya relación con los diag-
cultura que la ha elaborado y la utiliza con fines prácticos. nósticos de la medicina occidental es sumamente variable, yendo desde
Hacen falta estudios taxonómicos de las enfermedades, a fin de una correspondencia estrecha hasta una absoluta ignorancia del otro
sistema. En estas listas aparecen el susto, el mal aire, el mal de ojo, los
desplazamientos y exacerbaciones del frío y el calor, el cargar la sombra
3 5
Carlos Viesca T., Ignacio de la Peña, "Las enfermedades mentales en el códice
Badiano", en Estudios de etnobotánica y antropología médica, 1 M E P L A N , México, 1978. del muerto, la alferecía, la perlesía, el chincual, el niño chipil, etc., lla-
3 6
Carlos Viesca T., Los psicotrópicos y las medicinas de los gobernantes entre los azte- mando la atención, insisto, la ausencia de intentos de sistematización,
cas, 1 M E P L A N , 1977, vol. I I , pp. 121-136; "Epidemiología entre los mexicas", en Martínez como si n o existieran en esos sistemas médicos ningunos elementos
Cortés, A. López Austin y Carlos Viesca (coords.), Historia general de la medicina en para ello. El artículo de Foster acerca de las causas concebidas para
México, vol. I , México Antiguo, U N A M / A N M , 1984.
estas enfermedades es sugestivo. 40

3 7
Brent Berlín, Dennis E. Bredlove, Paul Raven, Principies of tzeltdl plant classip-
Existen, por otra parte, trabajos ejemplares enfocados a individua-
catión, Academic Press, Nueva York, 1974.
3 S
Eugene Huhn, Tzeltal folk zoology, Academic Press, Nueva York, 1977.
3 9
Bernardo Ortiz de Montellano, "El conocimiento de la naturaleza entre los me- üeorge Foster, "Disease ernologies in non-western medical sistems", Amcnam
xicas. La taxonomía", en F. Martínez Cortés, A. López Austin y C. Viesca (coords.), •\iii/in>j»>log¿sts, núm. 78, pp. 773-782.
Historia general de la medicina en México, vol. I , México Antiguo, U N A M A N M , 1984.
Carlos Viesca Treviño 133
132 Veinte años de investigación en medicina tradicional

el uso, primero empírico, luego galeno-hipocrático, después farma-


lizar algunas de esras enfermedades, partiendo de la base de que existen
cológico de los vegetales en cuestión, permitió la adopción por parte de
dado que hay pacientes que las sufren y médicos que las diagnostican
otros sistemas médicos de las plantas mexicanas utilizadas en las medi-
y tratan. Quizá el más improtante hasta el momento actual sea el de
cinas indígenas. Sin embargo, este hecho también ha facilitado que en
Rubel, Collado y MacNeil acerca del susto, que vino a coronar más
41

de diez años de esfuerzo y marca la factibilidad de un intento para el curso de la historia se hayan realizado transferencias sólo de carácter
abordar con criterios objetivos una enfermedad que había escapado a práctico, que tal vez sea correcto llamar tecnológico, creyendo que se
todos los intentos para hacerlo, dado que, por la naturaleza misma de incorporaban contenidos culturales mucho más profundos.
sus variadas manifestaciones y lo intangible - a los ojos occidentales- A partir de la publicación de los textos íntegros del protomédico
de su origen, atribuido a pérdida del alma, había sido dejado fuera de Francisco Hernández, iniciada en 1959 y de la traducción a que ya
los marcos "racionales" de conceptualización y tomado siempre como me he referido, de textos de los informantes indígenas de Sahagún, se
algo exótico. U n o de los autores, Collado, con un grupo de médi- abrió un nuevo periodo de interés hacia el estudio de estas plantas,
cos ha emprendido la tarea de asaltar a dicha entidad desde diferentes cuyo repertorio había aumentado tanto.
ángulos, todos ellos procedentes del campo de la medicina "cienrífica", La reunión en 1975 de un grupo de investigadores procedentes
tratando así de establecer puentes de unión que sirvan para abrir la po- de distintos ámbitos de la ciencia, en el Instituto Mexicano para el
siblidad de un diálogo real entre ambas medicinas. Estudio de las Plantas Medicinales, propició la conjunción de métodos
Es de mencionarse también el trabajo, estrictamente antropológi- e inquietudes para originar trabajos de carácter interdisciplinario que
co, y de Y. Sasoon sobre los aires y el mal de o j o . 42
le han sido tan propios. Si bien el foco de atención del grupo fueron las
plantas tradicionales, el medio para acercarse a ellas fue siempre la i n -
tegración del conocimiento y llevó a pluralizar las opciones aparecidas
E L ESTUDIO DE L A S PI-ANTAS MEDICINALES en el curso de las investigaciones. Así, al lado de estudios fitoquími-
cos se desarrollaron programas de catalogación de datos y j u n t o con
estudios farmacológicos se fueron integrando conceptos acerca de la
El enfoque para el estudio de las medicinas tradicionales que tal vez
historia, de las teorías y creencias vigentes en las medicinas tradicio-
ha llamado más la atención, es el de las plantas medicinales. Siendo
nales. Debe mencionar el importante libro editado por Xavier Lozoya,
que éste es el tema de otra de las ponencias de este mismo homenaje,
listado actual del conocimiento de las plantas medicinales mexicanas en
seté muy breve al exponer lo que a él se refiere.
4 i

Contando con una tradición que se remonta al siglo XVI, en el el que justamente trata de reunir los fragmentos indispensables para
que destacan sobre un nutrido grupo de interesados, las figuras de un lograr esa visión integradora. Los catálogos editados por José Luis
Hernández, un Sahagún y un Monardes, y un interés médico que se Díaz, Índice y sinónima de las plantas medicinales de México 44
y "Usos de

plasmó, ya en épocas cercanas a nosotros, en los últimos años del si- las plantas medicinales mexicanas", resumiendo los datos existentes
45

glo pasado, en la obra del grupo de investigadores que constituyó el acerca de los nombres científicos y populares de las plantas medicina-
Instituto Médico Nacional, el estudio de las plantas medicinales es un les y la consignación de sus usos en fuentes bibliográficas primarias y
campo que se ha revelado día a día de una riqueza inusitada. secundarias, aun cuando han sido sobrepasados por la investigación
Siendo ésta, además, el área en la que más fácilmente pueden
ser borrados o al menos diluidos los elementos creenciales y realzado
4 3
Xavier Lozoya, El estado actual del conocimiento de las plantas medicinales mexica-
lliu, IMEPLAN, México, 1976.
4 4
José Luis Díaz (comp.), Indice y sinónima de las plantas medicinales de México,
I M I I ' I A N , México, 1976.
4 1
Arthur Rubel, Rolando Collado, Charles MacNeil, Susto, California University 4 5
José Luis Dtaz, "Usos de las plantas medicinales de México", Monografía Cien-
Press, 1984. tífica, i. I I , Instituto Mexicano para el estudio de Plantas Medicinales/lMEPlAN México
4 2
Yolanda Sasoon, "El susto y los aires en la medicina tradicional", 1984 (manus- 1977.
crito).
134 Veinte anos de investigación en medicina tradicional Carlos Viesca Treviño 135

posterior y ameritarían ser actualizados, constituyen hasta el presente ciendo todos los atractivos de un terreno relativamente nuevo, ha te-
fuenres de primera magnitud para cualquier incursión en el rema. nido un auge extraordinario, siendo abordado desde posiciones muy
A l lado del conocimiento etnobotánico y de experimentación bá- diferentes, que van del sensacionalismo de las primeras publicaciones
sica sobre plantas medicinales, se ha venido desarrollando un intenso de Gordon Wasson a las clasificaciones micológicas de H e i m , y de
51 5 2

trabajo antropológico médico que permitió en el curso de estos diez la descripción de rituales, a trabajos etnobotánicos de carácter enci-
últimos años el pasar conscientemente de la identificación de plantas clopédico, como es Las plantas de bs dioses de Richard Evans Schultees
y sus usos en distintos contextos culturales, a su inclusión dentro del y A l b e r t H o f f m a n n . Entre los trabajos interdisciplinarios por su esen-
53

marco más amplio de las creencias y al estudio de las conductas desti- cia misma merecen citarse los de José Luis Díaz, quien suma en ellos
nadas a buscar la salud. Son testimonio de esta ampliación conceptual un manejo muy correero de las clasificaciones botánicas con el cono-
los doce números de la revista Medicina Tradicional y los tres prime- cimiento de las tipologías fitoquímicas y de los fenómenos culturales
ros volúmenes, editados por mí, Estudios de etnobotánica y antropología asociados con las plantas.
médica, '
4 6
convertidos a partir de este año en Estudios de Antropología La medicina tradicional ha dejado de ser considerada como un
Médica, con lo que se marca otro escalón en la conceptualización a
41
fenómeno típicamente rural en los últimos años, de manera que se ha
la medicina "científica" enrre los objetivos de estudio. podido personificar su vertiente urbana, la cual mantiene característi-
Los nuevos enfoques utilizados para el estudio y validación cien- cas bien definidas, además de presentar formas de desarrollo que le son
tífica de los efectos medicinales de las plantas, son objeto de la presen- propias. Multiforme, sujeta al influjo de todo tipo de influencias, desde
tación del doctor Lozoya. Mencionaré tan sólo el intento de concen- la de la medicina "científica", que ha condicionado el que algunos tera-
tración de datos sobre plantas indígenas de Xavier y Mariana Lozoya, 48
peutas tomen a la cirugía como modelo para sus curaciones, hasta los
y el texto de Abigail Aguilar y Carlos Zoila sobre toxicología. 49
supuestos viajes de iniciación en naves interplanetarias, ha sido ob-
Conexo a toda esta investigación se ha despertado la curiosidad jeto de trabajos cuyo número ha ido aumentando año tras año. Cabe
por saber cuáles son los mecanismos para la obtención de estos ele- mencionar el excelente capítulo dedicado a la medicina tradicional
mentos terapéuticos y cuál su mercado. Abre el campo el trabajo de en ámbitos urbanos contenido en la tesis de Carmen Anzures, La me-
Diana Riesky y Martha Paniagua, estudiando las plantas medicinales dicina tradicwnal en México, publicada posteriormente por la U N A M , 5 4

y su comercio en varias zonas de la ciudad de M é x i c o , y en él de- 50


así como el libro de Trotter y C h a v i r a sobre el curanderismo entre
55

ben citarse los estudios que han venido llevando a cabo el grupo de los mexicanos-norteamericanos, que viene a continuar y actualizar a la
investigadores del Instituto de Biología de la UNAM. obra de K i e v . U n o de los tipos urbanos de medicina tradicional más
56

Derivado también del estudio de plantas medicinales y coactuan- estudiado es la acción sobre la salud de los espiritualistas trinitarios
do en gran parte en la atracción de interés hacia éste, se encuentra el
estudio de los psicotrópicos. Antropológicamente apasionanre y ofre-

4 6
Carlos Viesca, (ed.), Estudios de etnobotánica y antropología médica, 1 M E P L A N , Gordon Wasson, The divine mushroom: primilive religión and halluciruuory agents,
5 1

México, vol. I, 1976, vol. II, 1977, vol. m, 1978. Prac. Am. Phi, doc. 102, 1958, pp. 221-223; María Sabina and her mazatec mushroom
4 7
Luis Vargas y Carlos Viesca (comps.), Estudios de antropología médica, Instituto Velada, Harcourt, Brau Jovanovic, Nueva York, 1974.
de Investigaciones Antropológicas-UNAM, México, vol. IV, 1986. Roger Heim y R. G . Wasson, Les champignons hallucínogénes du Mexique, Musée
5 2

4 8
Xavier Lozoya y Mariana Lozoya, Plantas indígenas mexicanas, I M S S , México, il'Histoire Naturelle, Parts, 1958.
1982. Richard Evans Schaltees, Aífeert Hofjman, F C E , México, 1982.
5 3

Carmen Anzures, La medicina tradicional en México, Instituto de Investigaciones


5 4
4 9
Abigail Aguilar y Carlos Zoila, Efectos tóxicos de las plantas medicinales, I M S S ,
Antropológicas-UNAM, México, 1983.
México, 1982. * " Robert Trotter, José Antonio Chavira, Curanderismo, Georgia Universitv Press
5 0
Diana Riesky y Martha Paniagua, El comercio de plantas medicinales en el sureste 1981.
del Distrito Federal Cinco estudios de caso, I N A H , México, 1978 (Cuadernos de Trabajo , 6
Ari Kiev, Curanderismo, ]. Mortiz, México, 1968.
del Departamento de Etnología y Antropología Social, 23).
136 Veinte años de investigación en medicina tradicional Carlos Viesca Trevifío 137

marianos expuesta con amplitud en la obra de I . Lagarriga, S. O r t i z 57 5 8


Obra fundamental hasta el momento es la ya mencionada La me-
y K. F i n k l e r .
59 dicina tradicional en México, de Carmen Anzures ( 1 9 7 6 ) que ofrece 63

Mencionaré un campo de primordial importancia, justamente del una muy balanceada visión de conjunto, utilizando simultáneamente
cual partiera el doctor Aguirre Beltrán en sus primeras incursiones a criterios históricos y antropológicos. Como obra de carácter general
la antropología médica y a las medicinas tradicionales: el de su con- debemos citar también a La medicina invisible, colección de textos se-
cepción como recurso para la salud. Este criterio que apareció ya en lectos compilada por X. Lozoya y C. Z o i l a . 64

sus obras sobre la medicina en situaciones interculturales y se llevó a Para finalizar con esta visión retrospectiva me referiré brevemente
la práctica en el Centro Tzeltal-Tzotzil que él dirigiera en Chiapas, en a un aspecto de la investigación que ha prestado gran ayuda en todas
donde logró que médico y curanderos trabajaran hombro con h o m - las demás áreas y que es el de las revisiones bibliográficas. Además de
bro, sufrió un receso importante durante los años de exclusivismo tec- las secciones correspondientes existentes en revisiones de literatura
nológico, para reaparecer en la década de los setenta, adelantándose en antropología médica en general, como son las de Horacio Fábrega
unas veces y haciendo eco otras a las propuestas y acciones de la Orga- Jr. y Keith V. Bletzer, han sido publicadas, otras enfocadas exclusi-
65 66

nización M u n d i a l de la Salud. Solamente destácate los planteamientos vamente a la medicina tradicional como son las de I . Harrison y Sh.
que hice en 1979 señalando el papel que podría tener la medicina tra-
60 Cosminsky, publicadas en 1976 y la de A . Ramírez en 1 9 7 8 ambas
67 68

dicional como alternativa en las acciones de salud y el trabajo de Carlos con anotaciones de gran utilidad para orientar al investigador; es de
Zoila, "La medicina tradicional y la noción de recurso para la salud" lamentar que no haya sido publicado hasta el momento el trabajo ex-
( 1 9 8 3 ) , que preludian y consolidan la apertura, por parte de las ins-
61 haustivo al respecto, del equipo de antropología social del Centro de
tituciones de salud de nuestro país, en lo que se refiere a la utilización Estudios Económicos y Sociales del Tercer M u n d o .
de este precioso recurso y a su incorporación en programas oficiales. Como puede desprenderse de la lectura de las páginas anteriores
En la parte correspondiente al papel jugado por la medicina tradicio- la medicina tradicional ha sido objeto de estudios de elección durante
nal en el abordaje que se hace en Yucatán de los problemas de salud, las últimas décadas y las áreas de interés y los enfoques aplicados han
E. Menéndez destaca las radicales diferencias impuestas a las expecta- proliferado de manera importante en este lapso. Se ha precisado su
tivas de salud y a la tipología de los tratamientos médicos accesibles, imagen y se ha cuestionado también su existencia como entidad es-
derivada del hecho de la estratificación social y su dinámica, abriendo trictamente definida. Se han acumulado datos y se ha penetrado a la
la puerta a consideraciones relacionadas con aspectos infraestructura- intimidad de las creencias. Si tipificamos tendencias, podríamos afir-
Ies que van al lado de los aspectos creenciales y que hasta ahora no mar que la atención de los investigadores en la década que va de 1965
habían sido suficientemente tomados en c u e n t a . 62
a 1975 se dirigió especialmente a identificar las raíces prehispánicas,
en tanto que de 1975 a 1980 predominaron los intentos de caracteri-
Isabel Lagarriga, "La técnica catártica en los templos espiritualistas trinitarios
5 7

marianos", en C. Viesca (comp.), Estudios de etnobotánica y antropología, México, t. ll¡,


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1981, pp. 321-448.
138 Veinte años de investigación en medicina tradicional

zación, y los estudios emobotánicos; a partir de 1980 la balanza se ha


inclinado hacia el análisis integrador de las implicaciones sociales del
proceso salud/enfermedad y hacia las posibilidades de reorientación y
optimización del recurso para la salud.
Podría afirmarse que el futuro resulta pleno de interés, dada la
infinidad de inquietudes despertadas y de preguntas que quedan por
responder. Como normas para la investigación en medicina tradicional
en este futuro mediato e inmediato quiero insistir en la importancia de
dos puntos frecuentemente olvidados: 1) que es curioso que la antro-
pología -ciencia del h o m b r e - al tratar de ser científica, se olvide del
hombre por concentrarse exclusivamente en los hechos y 2) que recu-
perando la importancia del factor social en la génesis de las creencias,
conceptos y conductas, dirigidas a la búsqueda de la salud, se deja de
lado el hecho de que es en el individuo humano donde se manifiestan
finalmente ésta o la falta de ella. Hacen falta estudios de caso, ampliar
el repertorio de variables locales o regionales conocidas, estudios de
gtupo urbanos o suburbanos, expender la temática a una serie de ma-
nifestaciones poco o nada abordadas hasta ahora, como podrían serlos
hábiros alimenticios, la drogadicción, las expectativas de los pacientes
y del personal de salud, la infraestructura rradicional en recursos de sa- EL M O D E L O DE A U T O A T E N C I Ó N
lud, trabajos generales sobre el tema, etcétera. Sin embargo, creo que
el meollo del problema está en que, en países como México, la única
forma válida de emprender este tipo de investigaciones es el hacerlo
con la clara conciencia de que debemos buscar su posible aplicación
en la solución de problemas prácticos concretos, de que todos los re-
cursos para la salud deben ser evaluados y aplicados en su máxima
medida y de que el hombre es el único centro y punto de referencia
posible en este campo tan sustancial para él y que, finalmente, los sis-
temas y teorías deben ser concebidos como elementos para ayudar a la
humanidad, a los hombres a alcanzar una mejor vida cualitativamente
hablando y no constituirse en amenazas para ella.
AUTOATENCIÓN Y AUTOMEDICACIÓN.
U N SISTEMA DE TRANSACCIONES
SOCIALES PERMANENTES

EDUARDO MENÉNDEZ

Las luchas de los hombres pueden clasificarse en dos:


Luchar y sufrir para no morir: los hombres conservan su
dignidad con obstinación; no se humillan; luchan dignamen-
te. Las mujeres no se prostituyen por un lápiz labial. Sufren
hambre, pero no se venden. Los hombres se agarran con toda
fuerza a lo que constituye la parte viva, la esencia de la vida
hum ana.
Luchar por vivir: se lucha para salvar el pellejo; no se lu-
cha contra la esclavitud sino para poder seguir viviendo. Se
lucha por una mondadura de naranja o un pedazo de pan.
Los hombres son capaces de cualquier villanía; se vende a la
esposa por un poco de pan. Se arrodillan y se humillan...
C. Malaparte, 1952.

H A C I A U N A A N T R O P O L O G Í A S O C I A L DE L A A U T O M E D I C A C I Ó N

E l punto de partida para el análisis de la a u t o m e d i c a c i ó n es conside-


rarla no c o m o u n h e c h o negativo o positivo en sí, sino c o m o parte
de un f e n ó m e n o m á s i n c l u s i v o , que provisoriamente d e n o m i n o autoa-
t e n c i ó n y al c u a l considero c o m o estructural a todo sistema social.
E s t o lo s e ñ a l o porque respecto de la a u t o m e d i c a c i ó n existe u n a

141
142 Auwatención y automedicación Eduardo Menéndez 143

especie de doble mirada, que se caracteriza por el dominio de este- que tanto la práctica médica como la antropología consideraron a la
reotipos, más que por el intento de clasificación conceptual. Para la automedicación como patrimonio casi exclusivo de las clases subalter-
mirada médica la automedicación aparece como unilateralmente ne- nas. El segundo, la carencia de precisión conceptual respecto de los
gativa, mientras que para los antropólogos constituye una forma de procesos catalogados como automedicación.
"supervivencia" positiva. Para los primeros supone algo así como el Esta doble interpretación tuvo una convivencia más o menos ino-
penúltimo reducto del ejercicio ilegal de la medicina y como una con- fensiva hasta la década de los sesenta en función de que para el perso-
secuencia inevitable de lo que le ocurre al saber médico cuando éste nal de salud constituía un problema secundario y para los antropólogos
es usado por no médicos. Ve justamente en la automedicación una de un "tema" de investigación conyuntural. Pero a partir de los sesenra
las causas del fracaso farmacológico, de la falta de éxito de determi- esta problemática se complicó y se articuló con otros procesos que die-
nadas campañas sanitarias, de la emergencia de resistencias biológicas ron una seriedad inesperada al problema, aun cuando la problemati-
respecto de fármacos antes eficaces. zación se circunscribiera inicialmente al fenómeno farmacológico.
En el caso de una parte de la práctica antropológica, la autome- Esquemáticamente pueden enumerarse una serie de factores que
dicación constituye uno de los perdurables depósitos de las "tradicio- a partir de los 60 condujeron a colocar en un nivel crítico la pro-
nes culturales", a las cuales se les da un tono cultural o contracultural blemática de la automedicación. Los más relevantes serían los
según sean las concepciones ideológicas del analista. El problema de la siguientes:
negatividad no aparece en esta perspetiva sino hasta fechas recientes a) Crisis de la práctica médica, que en nuestro caso específico se
y sigue dominando -sobre rodo en los que no realizan investigaciones evidencia a través de la normalización de la polifarmacia y por el i n -
específicas- una interpretación funcional de la misma. cremento de la yatrogenia negativa de tipo farmacológico. Esto se co-
Debe subrayarse que tanto la negatividad médica, como la conti- rrelaciona con el continuo incremento de la prescripción y consumo
nuidad-resistencia de los antropólogos no discutieron esta problemáti- de medicamentos, tanto a nivel personal como institucional.
ca en función de investigaciones epidemiológicas o socioantropológi- b) U n segundo factor nada secundario, pero que en su momento
cas específicas, dado que las mismas eran prácticamente inexistentes. 1 no tuvo la visibilidad actual, es el que señaló a la drogadicción como
Como parte del dominio de una disparidad de interpreraciones forma de automedicación. Si bien en este trabajo no desarrollaré esta
basadas en supuestos y estereotipos, pueden señalarse dos hechos que relación, debe señalarse que la misma aparece articulada con los con-
siguen teniendo vigencia hasta la actualidad. El primero referido a ceptos de modo y estilo de vida que se proponen en la década de los
setenta para interpretar el creciente uso de tranquilizantes, antidepre-
sivos, y drogas psicotrópicas enrre los cuales debe ser necesariamente
1
En la década de los setenta se planteo, en toda una serie de trabajos, directa o incluido el alcohol.
indirectamente, el problema de la automedicación. R. Bryar, "Self-medication in a stu-
dent populations" en Nurse Time, enero 23 de 1977, p. 52; P. Bush y D. Rabin, "Who's
c) A partir de los sesenta, pero sobre todo en la década ulterior,
using nonprescribed medicines?", en Medí Care, núm. 14, 1976, p. 1014; R. Jones, "Self la OMS (Organización M u n d i a l de la Salud) y las oficinas regionales
medícation in a small community", en Journal of the Royal College of General Practitioners, se plantearon como uno de sus principales objetivos, la expansión de
núm. 26, 1979, p. 410; A. Meashan, "Self-prescription of oral contraceptives in Bogotá, la cobertura de los servicios de salud en los países no desarrollados, lo
Colombia", en Corttraconceplton, núm. 3 , 1975, p. 333; D. Rabin y R Bush, "Who's using
cual condujo en numerosos contextos a la recuperación de las prácti-
medicines" en }ournal of Community Vlealth, núm. 1, 1975,p. 107. En el caso latinoame-
ricano la escasez de investigaciones fue y continúa siendo, una constante. Constituyen cas populares, incluidos los mecanismos de autoatención. Esta ex-
una excepción pata México los trabajos de A. Heredia, "La producción y el consumo de pansión de cobertura estaba estrechamente relacionada con los pro-
medicamentos en México", en Salud Pública, vol.XVII, núm. 2, 1975, p. 169; F. Martínez gramas denominados de planificación familiar que basaron su eficacia
Cortés, "Autoatención médica en el medio tural", en Primera Convención Nacional de en la capacidad de los conjuntes para autodiagnosticarse, autocontro-
Salud, S S A , vol. I V , p. 72; J. Rodríguez et a i , "Tratamiento no médico de la enfermedad
larse y autoadministrarse.
en el ámbito rural mexicano", en Salud Pública, vol. X X I . núm. 1, 1979, p. 13; y los tra-
bajos editados por E. L. Menéndez, "Automedicación, reproducción social y terapéutica d) Durante este lapso se desarrollaron toda una serie de moví-
y medios de comunicación masiva" en E. L Ménende^ (comp.), 1982, p. 4.
144 Autoatención y automedicación Eduardo Menénaez. 145

miemos de muy diferente extracción ideológica, pero que colocaron Esta interpretación integra elementos que pueden ser considera-
la autoayuda en salud como eje complementario o contradictorio de dos pertinentes, pero la misma no explica el proceso de automedi-
sus relaciones con la práctica médica. Algunas de las orientaciones del cación y lo que es más grave, excluye estructuras que son decisivas
movimiento feminista expresaron el mayor radicalismo respecto de la para entenderlo.
reapropiación de la autoatención materno-infantil. 2
A l señalar esto, no pretendo negar que los procesos productivos
e) El cambio del perfil epidemiológico en las sociedades de mayor son importantes para explicar las pautas actuales de automedicación,
desarrollo, pero también en sociedades dependientes, según el cual sino proponer que dichos factores no pueden por sí solos dar cuenta
los padecimientos crónicos, los degenerativos y/o los que expresan la del proceso. N o cabe duda, y ya ha sido plenamente demostrado, que
influencia de los "estilos de vida", constituyen las causas de mayor sig- durante la década de los treinta y sobre todo a partir de la segunda
nificación, aun en términos de mortalidad, para los conjuntos sociales. posguerra se generó un notable incremento de la industria de medi-
Esto supone el desarrollo de una modalidad de vida dominante de con- camentos. Dicho desarrollo ha sido de tal envergadura que el incre-
vivencia con la enfermedad. menro del consumo, sobre todo por los sistemas de seguridad social,
ha conducido a generar contradicciones en algunos países capitalistas
centrales. 4

PRODUCCIÓN, "MEDIOS" Y L A SUBALTERNIDAD


El desarrollo de este proceso ha sido vinculado a los procesos de
DE LOS C O N J U N T O S SOCIALES
medicalización de la enfermedad y de la salud, y a la correlación con
el incremento de nuevas pautas de automedicación. La producción
Estas evidencias condujeron a desarrollar una doble línea de cuestio- químico-farmacéutica aparecería como el detonador del proceso y los
namiento. Una hacia la práctica médica que no vamos a analizar medios como los mecanismos de inducción del mismo. A l respecto no
ahora y otra hacia el consumo de medicamentos por la población.
3
niego que este proceso haya ocurrido; lo que no alcanzo a compren-
Toda una masa de investigaciones dedicadas a describir el incremento der a partir de estos análisis, es por qué los conjuntos sociales asumen
de la producción y consumo de fármacos demostró desde los sesenta, tanto la medicalización como la automedicación, en la medida que la
este proceso que fue correlacionado directamente con el incremento explicación se reduce a establecer una forma de omnipotencia de los
de la automedicación. "medios", donde los conjuntos apatecen casi como meras excusas del
Este proceso dio lugar a una explicación más o menos integtada desarrollo productivo. Las afirmaciones que dan a los "medios" tal ca-
y que sostenía y sostiene que el mismo tiene como base el desarro- pacidad y a los conjuntos tal grado de pasividad y mimesis no han sido
llo productivo de la industria químico-farmacéutica, que utiliza como verificados por investigaciones pertinentes, por lo menos respecto de
principal inductor a los medios de comunicación masiva, los cuales las problemáricas de salud y enfermedad. Más aún, salvo excepciones,
operan a partir de la ignorancia y/o falta de educación para la salud de no han propuesto una formulación teórica que haga coherentes dichas
los conjuntos sociales, en particular de los subalternos. afirmaciones.
Considero que estas concepciones dominantes son parcialmente
2
Este es un factor decisivo para colocar la autoatención dentro de un proceso que
la contextualice y supere el empirismo que domina la mayoría de los análisis. Dadas las producto de la unilateralidad de los enfoques; por una parte están los
características de este estudio, sólo desarrollaré limitadamente esta problemática. E. L. que reducen la lectura al proceso productivo y por otra los que enfocan
Menéndez, Hacia una práctica medica alternativa. Hegemonía y autoatención (gestión) en la determinación en los "medios". En ambos casos los conjuntos socia-
salud, C I E S A S México, 1983 (Cuadernos de la Casa Chata, 86).
les aparecen como secundarios; son concebidos como "receptores" o
3
Debe quedar explicitado que el "descubrimiento" de la automedicación como
evidencia de la crisis del M M H es sólo una parte limitada de los procesos que expresan
dichas crisis. E. L. Menéndez, "El modelo médico y ¡a salud de los trabajadores" en 4
J. Dumont y J. Latouche, L 'hopitaiization, malade du pmfit, Editions Sociales Paiís,
Basaglia el al, 1978, p. l\; Poder, estratificación y salud. Análisis de Lis condiciones sociales 1977; G. Destanne de Berny y R. Boreili, "Cours d'economie de la sanré", Faculté do
\ económicas áe la enfermedad en Yucatán, C I E S A S México, 1981. Med icine, Grenoble, 1975-76 {mimeografiado).
146 Autoatención y automedicación Eduardo Menéndez 147

"consumidores", sin describir n i analizar los procesos de apropiación, sus deducciones, frecuentemente a través de procesos transferenciales
transformación y/o recreación de los mismos. imaginarios. Partir de un texto, de un mensaje escrito y/o figurativo y
Esta omnipotencia concedida a los "medios" conduce a interpre- sacar conclusiones del mismo respecto de los conjuntos, sin describir y
taciones en las cuales los procesos ideológicos y sociales generados por analizar el proceso de su transformación puede conducir a conclusio-
los conjuntos son meramente reactivos. Así, para una parte de estos nes interesantes, pero que se agotan en sí mismas. Esta actitud teórica
y metodológica resulta aún más paradójica cuando dichas interpreta-
analistas el consumo de alcohol y el "alcoholismo" serían productos de
ciones son planteadas en términos de estratos (o clases) diferenciados
la industria alcoholera; los autos y accidentes, de la industria automo-
y se sacan conclusiones para cada estraro considerado.
triz. Con estos criterios simplistas la inhalación de gasolina en México
habría que atribuírsela a PEMEX (Petróleos Mexicanos) y la de otros La automedicación al igual que el alcoholismo o el suicidio deben
inhalantes a los productores de sustancias para uso doméstico e indus- ser descritos y analizados en términos de estratificación social, a partir
trial (cementos, thiner, etc.). Estos fenómenos no son consecuencia de la significación objetiva y subjetiva de los estratos, pero incluyendo
exclusiva del proceso productivo; que las empresas productoras de al- variables que dinamicen dicha significación. Si el suicidio (autoadmi-
cohol, de tabaco, de medicamentos monten su desarrollo a partir de nistración de la propia muerte) opera en la mayoría de los países de
Latinoamérica en el grupo etario de 15 a 24 años, el análisis estratifi-
las necesidades (construidas) es algo muy distinto a proponerlas como
cado debe recuperar esta instancia y no permanecer en la enunciación
agentes un ¡causales del proceso. 5

de tasas diferenciales. La contextualización y las prácticas sociales ( i n -


Haber llegado a concepciones de este tipo, según las cuales la por-
cluyendo su significado) deben ser incluidas como decisorias y no como
nografía sería casi un producto de las revistas especializadas, es ignorar
meros complementos.
que estos fenómenos pueden tener una inclusión anterior en la estruc-
tura social e ideológica y que de los mismos se apropia la empresa ca- N o debe leerse un texto sin contexto, máxime cuando de fenóme-
pitalista para ampliar, si puede, su proceso de acumulación. Las clases nos de conjuntos sociales estratificados se trata. La moda del texto sin
subalternas no son maniquíes n i de los "medios", ni de la clase do- contexto ha dado lugar a increíbles extrapolaciones, que como en el
minante; así como tampoco son resistentes, "indiferentes" o revolu- caso de la simbología psicoanalítica ha permitido utilizar una suerte
cionarias "en sí". Las mismas establecen transacciones en las cuales de diccionario, donde la estructura procesal permanecía intacta. La
subordinadamente o no, reformulan el sistema de dominación. 6 manía del texto en sí, constituye una suerte de solipsismo de una parte
La automedicación, como el alcoholismo o la drogadicción no son del pensamiento contemporáneo preferentemente francés, que ha re-
fenómenos de los estratos subalternos, sino que operan en todos los encontrado en el estudio del lenguaje y a solas en el gabinete, la clave
estratos sociales. Tanto a nivel interclase como intraclase, adquieren no sólo de los procesos lingüísticos, sino también sociales. Esto ha con-
caracteres diferenciales y a veces complentarios donde las condiciones ducido al estudio de mensajes sobre el campesinado o sobre la clase
económicas devenidas de la inserción en el proceso productivo juegan obrera, sin conocer las prácticas sociales e ideológicas de estas clases o
una función, pero cuyo juego por sí mismo no permite explicar los lo más interesante después de haber hecho un recorrido de sus respec-
fenómenos masivos de automedicación. tivos habitantes. El problema de una parte de los estudios latinoame-
Diferentes corrientes teóricas, que aparecen curiosamente como ricanos es que suelen decribir y analizar notoriamente lo que producen
antagónicas y divergentes han ido reduciendo el análisis del discurso, los "medios", pero prácticamente no describen, aunque sí suelen ana-
al mero discurso escrito y han proyectado sobre los conjuntos sociales lizar los procesos de trasformación que operan los conjuntos sociales.
Por encima de las invocaciones culturales, la investigación crítica sigue
' Al concluir esto no niego por supuesto que la producción incide en el consumo reduciendo su análisis a la denuncia de la determinación productiva y
V en la constitución Je necesidades, sino que los mismos no pucJcn ter explicadas ex- de los aparatos de Estado.
clusivamente poíla producción. V. Soria, Estructura y comp irtamiento de (<l mduslriii La interpretación reseñada - q u e por otra parte sigue siendo la
químico-farmacéutica, UAM-I=iapa!npa, México, ¡984; Ctimcrci» Hxterv-r, vo!. 30, núm.
ó, 1984 (número dedicado a la industria química farmacéutica). d o m i n a n t e - tendió a excluir o secundarizar información cuya conside-
* L I- Menénde:, IWer, e.«r,tti/¡c<ici"i>..., np. cit.
Autoatención 51 automedicación Eduardo Menéndez 149
148

el uso inadecuado de dosis de un fármaco determinado. Gran parte


ración hubiera reorientado el análisis de los procesos de autoatención.
del problema según los fabricantes, reside en ta cantidad de dosis ad-
Este sesgo operó sobre todo respecto de los facrores sociales e ideológi-
ministradas diariamente; en consecuencia la solución reside en reducir
cos, así como en el dominio de un enfoque sincrónico. Hechos tan
el número de dosis. Según A . Luskin, consulror médico de la empresa
relevanres como el de que las mayores tasas de medicación operan en
Searle S. Co., lo mejor que puede hacerse frente al problema de las do-
los países con más altos niveles educacionales o de que la "automedi-
sis es adaptarse al paciente. Cuantas menos dosis tome para controlar
cación" es previa al desarrollo de la industria químico-farmacéutica no
sus síntomas, más factible es que el enfermo cumpla el tratamiento.
fueron integrados a dichos análisis. Más aún, el creciente conflicto en-
Los pacientes a los que se solicita que tomen un medicamento cuatro
tre prácrica médica y producción farmacéutica no fue manejado sino
veces al día tendrán un promedio de cumplimiento de 10%. Si se logra
en el nivel manifiesto de fenómenos como la polifarmacia, pero no en
que la dosis sea dos veces al día el cumplimiento será de 50% y si se da
el referente a la secundatización de la ptáctica médica impulsada f u n -
en una sola vez será de 90%. La compañía Searle ha introducido dro-
cionalmente por la industria química.
gas al mercado de una sola dosis al día para asma, bronquitis crónica y
Incluso desde una perspectiva economicista, los procesos sociales
enfisema, cuando hasta hace poco eran de cuatro veces al día. Ésta es
e ideológicos ligados a dicha perspectiva no pudieron ser considerados,
una de las constantes de la industria farmacéutica actual.
pese a la trasparencia de la propia dinámica indusrrial. La industria
Este desarrollo no implica desconocer el incremento de los ries-
químico-farmacéutica no niega que lo que busca es la realización de
gos sino señalar la dinámica de un proceso más allá de la denuncia
una mercancía llamada fármaco, y que si la realización óptima implica
del equipo médico. Este equipo, por otra parte, sabe que por diversas
llegar directamente al consumidor, tratará de hacerlo en todas las for-
razones esta tendencia se refleja también en el tratamiento médico ge-
mas posibles, una de las cuales es la de la simplificación técnica.
neral: "sostengo que con los rápidos progresos de la ciencia médica y
En la Primera Convención Nacional de la Industria Químico Far-
el extraordinario interés de los descubrimientos que los acompañan,
macéutica (Acapulco, 1979) el presidente de la Cámara de dicha i n -
apenas se ha advertido que el control de los padecimientos básicos de
dustria señaló lo siguiente refiriéndose a los problemas de atención a
las poblaciones se ha convertido al mismo tiempo en un problema bas-
la salud de los sectores pobres marginales:
tante sencillo", y agrega:
8

lamentablemente los medicamentos que fabricamos no pueden ser


proporcionados directamente por nosotros mismos a quienes nece- El mayor cambio estriba en que ya no se necesita una tecnología su-
sitan de ellos, precisan de toda una infraestructura sanitaria y so- perior ni extensos conocimientos de la atención de cabecera para
cial. Requieren esas maravillosas drogas [...] déla intervención del brindar atención eficaz en la mayor parte de las enfermedades bási-
médico para el diagnóstico del padecimiento y del suministro de la cas de la humanidad. Pero se requieren cambios en los primeros
dosificación adecuada [...] Hace ya algún tiempo la IQF inició el eslabones de lo que los sociólogos denominan la "cadena de refe-
estudio de seis medicamentos que por su sencillez en el uso, ya que rencia". Esto significa más responsabilidad a nivel familiar e indivi-
no requieren de mayores conocimientos médicos para emplearlos dual, más conocimiento de lo que se debe hacer y cómo hacerlo. 9

ayudarán de alguna manera a resolver padecimientos que flagelan


a las clases económicamente más desprotegidas [...] El primer me-
dicamento fabricado en el plan de asistencia a los marginados es la
piperazina que ataca a los ascárides.7

La simplificación en el fármaco no sólo impulsa la autoatención,


sino que dicha simplificación técnica busca constantemente solucio- H. Backett, "La cuestión de la política de salud: los cambios más importantes en
nes para cuestionar una de las más consecuentes denuncias médicas: nuestra actividad frente a los problemas de salud", Boletín de la O P S , vol. 84 núm 4
1978, p. 313.
9
íf>¡d., p. 314.
' Mundo Medico, 1980, p. 15.
150 Autoatención y automedicación Eduardo Menéndez 151

AUTOEXCLUSIÓN, PRÁCTICA MÉDICA Y población no decidió inicialmente por sí misma usar antimicrobianos
L A FUNDAMENTACIÓN DE L O S POSIBLES C O N T R O L E S para diversos tipos de diarreas, sino que fue la propia práctica médica
la que los utilizó de esa manera. En nuestro análisis del desarrollo de
los Servicios de Salud para Yucatán (México) hemos podido verificar
U n factor, muy ligado al anterior, pero secundariamente considerado
el desarrollo temprano (1940) de la polifarmacia en el medio rural e
es el de autoexclusión de la práctica médica respecto del proceso de au-
inducida por médicos, así como la masiva prescripción de antimicro-
tomedicación. Como veremos, en detetminados contextos la práctica
bianos. En 1946 dos investigadores, resumiendo el problema a nivel
del equipo de salud debe ser considerada directa o indirectamente
nacional, concluían lo siguiente:
como el principal factor que ha conducido, por lo menos, al cambio
en las pautas de automedicación y de autoatención a la salud.
El éxito alcanzado en el tratamiento de determinadas infecciones
Este señalamiento debe ser acompañado de otro de una signifi-
bacterianas por aplicación de penicilina ha conducido a un empleo
cación similar; debe reconocerse que gran parte de los errores que anárquico y desmedido de la droga. Este antibiótico ha sido em-
cometen al automedicarse los conjuntos sociales, los han aprendido pleado no sólo en cualquier afección con gérmenes, sino hasta en
del personal de salud. Cada vez más se reiteran los resultados que entidades clínicas que no tienen por causa microorganismos - 10

indican la frecuencia de diagnósticos médicos incorrecros y en conse-


cuencia la prescripción de fármacos no sólo inadecuados, sino negati- A fines de la década de los cincuenta y operando básicamente en
vos. La historia farmacológica de la práctica médica es, por lo menos países dependientes se recetó masivamente la metacualona, como me-
parcialmente, la hisroria de fármacos recetados por médicos, y respecto dicamento anripalúdico. Ulteriormente se descubrió que éste utilizado
de los cuales, luego de un periodo de aplicación se descubre que son intensamente como sedante y antiartrítico, generaba dependencia si-
inoperantes, o que son nocivos o que han generado resistencias en el milar a la causada por los barbirúricos. Debido a ello varios países
agente o en el huésped. De medicamentos que fueron prescritos durante restringieron su venta, luego de haber generado su uso y costumbre
años por los médicos se fue descubriendo su negatividad. Se tardó 75 en la población. Fue la propia práctica médica y no la población la
años en llegar a saber que la fenacetina provoca nefropatías, 30 años que orientó inadecuadamente la aplicación de determinados medica-
en que la amidopirina provoca agranulocitosis, diez años en que la te- mentos; la cloropromacina fue utilizada por los médicos clínicos en
traciclina trastornaba el desarrollo óseo. En el caso del destilbene, que forma contraria a la recomendada por los propios investigadores. Fue
fue aplicado desde fines de los cincuenta a mujeres embarazadas, se lo la práctica clínica la que recetó indiscriminadamente sedantes durante
retiró del mercado en los setenta por descubrirse consecuencias can- las décadas de los cincuenta y sesenta y que ulteriormente con los ha-
cerígenas y por alterar seriamente el ciclo reproductivo. llazgos por investigaciones, redujo la prescripción por lo menos, en los
Es ya un lugar común denunciado, pero en la práctica aceptado, la países con mayor vigilancia farmacológica. La investigación llevada a
venta y consumo de fármacos en países del denominado tercer mundo, cabo por el Instituto de Medicina de Estados Unidos concluye que la
que están prohibidos en algunos de los países centrales. Debe recor-
darse que algunos de estos fármacos fueron intensamente promocio- 1 0
A. González y M. de los A. Sandoval, "Acción de la penicilina sobre los hongos
nados por el propio sector salud a través de médicos y también de pa- patógenos", en Revista del Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales, vol. vil, núm.
ramédicos (lincocin, cloromicetin, dipirona, etc.). Por otra parte, la 4, 1946, p. 193. Debe subrayarse que estas conclusiones no refieren a la población, sino
práctica médica que frecuentemente reproduce las indicaciones de los a la práctica médica. La penicilina era un producto caro que los sectores campesinos
mexicanos no podían comprar a menos que el Estado llevara a cabo una política de
laboratorios, receta en los países dependientes drogas en dosis más al- distribución de ese fármaco. Según Erasmus, campesinos indios y mestizos de Sonora
tas y frecuentes, que las estipuladas y prescritas en los países centrales. reconocen templanamente que la supervivencia de sus hijos se debe en gran parte a este
Toda una serie de fármacos hoy considerados como restringidos antimicrobiano. En su investigación de las aldeas del río Mayo dicho autor detecta en
todas ellas la presencia de inyeccionistas [sic], las cuales aplican inyecciones de penici-
y/o con consecuencias negativas fueron antes recetados no restringida-
lina bajo receta médica. Ch. Erasm us, El hombre asume el control, Omeba, Buenos Aires
mente y respecto de padecimientos para los cuales no eran eficaces. La 1963, p. 54.
152 Auioaiención y automedicación Eduardo Menérufez. 153

reducción en la prescripción "respondió a las precauciones por el abuso es que dichas "recomendaciones" médicas -las cuales en su momento
y muertes accidentales o suicidios por barbitúricos. La disminución de fueron suscritas por la institución médica y luego fueron reconocidas
las prescripciones (médicas) por barbitúricos ha sido acompañada de como erróneas- tienen la particularidad de haber sido aplicadas a per-
un descenso del 52% en la cifra de suicidios con esas sustancias en el sonas, a conjuntos sociales, en nombre de la objetividad científica;
periodo 1970-76."' 1
que dichas prácticas se ejercitaron y se verificaron positiva y negati-
Estas conclusiones deben ser relacionadas con el hecho de que vamente en el cuerpo de estos conjuntos y que genetalmente no se les
todavía para 1977, 8 500 000 de estadunidenses tomaron fármacos informó cuando dejaron de ser una " v e r d a d " . 12

contra el insomnio por prescripción médica por lo menos una vez, y El MMH actual, al igual que gran parte de las prácticas que se asu-
una cuarta parte de ellos los tomó todas las noches durante dos meses men como científicas, ignoran a los sujetos. Tanto, que n i siquiera
o más. Esta prescripción médica se hizo a pesar de que las investigaciones se reflexiona significativamente sobre esta situación y sus consecuen-
específicas evidenciaron no sólo las consecuencias adversas de muchos cias en la "educación para la salud" del paciente, en la apropiación y
hipnóticos, sino la falta de eficacia de dichos fármacos cuando son transformación que éste hace del saber médico en la relación curador-
administrados en forma continua. paciente. Analizar la autoatención y la automedicación como una
Toda una serie de fármacos administrados a la población pot pres- permanente transgresión de los conjuntos sociales, como un compor-
cripción médica han demostrado ulteriormente que su eficacia era l i - tamiento incorrecto, conduce a reducir este proceso a las conductas
mitada, o emergían cuadros cada vez más resistentes. Así el cloranfe- individuales de los consumidores, a no tomar en cuenta la función
nicol y la ampicilina utilizados intensamente para cuadros diarreicos técnico-ideológica de la práctica y a concebirla como aislada y exclu-
han reducido su eficacia, lo cual es unilateralmente atribuido por los sivamente cienrífica.
médicos a la automedicación intensiva. Esta aseveración puede ser Esta autoexclusión y la percepción negativa que la acompaña nos
correcta, en la medida que primero describa y analice el uso que las refieren a una concepción teórico metodológica, que coloca el eje del
instituciones del sector salud hicieron de dichos fármacos, los cuales análisis en lo manifiesto y en lo actual, sin tomar en cuenta ta larga
inclusive distribuyeron gratuita e intensivamente. La "enseñanza" de duración histórica en la constitución de los procesos, n i el rastreo de
la eficacia del cloranfenicol, fue recibida en los conjuntos sociales gra- las estructuras profundas que determinan lo manifestó. Desde esta
cias a los equipos de salud. perspectiva no es posible n i siquiera observar que el fármaco cons-
La autoexclusión de la práctica médica del proceso de automedi- tituye un "nuevo" contenido de una estructura previa, a la cual por
cación, constituye una de las más interesantes evidencias del funcio- supuesto modifica, pero sin alterar su condición estructural. Por otra
namiento del modelo médico hegemónico respecto de los conjuntos parte, la orientación teórica da primacía a lo económico-productivo y
sociales. A partir de dos hechos, se plantea cuestionarlos en la actua- a lo técnico-científico y en consecuencia intetpreta como reprodución
lidad, pero sin describir n i analizar los procesos que condujeron a la mecánica y errónea el consumo popular, que en este caso se denomina
misma y respecto de los cuales el equipo de salud jugó y juega un papel automedicación.
determinante.
Planteadas las condiciones analizadas de prescripción negativa,
incorrecra o inocua, la práctica médica tiende a explicar dicho fenó- L A AUTOATENCIÓN C O M O E S T R U C T U R A
meno como un proceso "normal" en el avance del conocimiento, dado
que éste se realiza sobre propuestas desechadas, sobre hipótesis supe-
radas que tanto la investigación, como la práctica médica van verifi- En los países de América Latina la reiterada denuncia de las condicio-
cando. Esto »n absrracto puede set correcto, pero lo que este plan- nes negativas generadas por la automedicación no ha sido acompañada
teamiento no reflexiona, lo que este cuestionamiento parece ignorar
1 2
O lo que es aún más interesante, lo negativo del fármaco es señalado, pero a
1
1 Boletín OPS. 1980, p. 78. partir del mal uso por el paciente.
154 Autoatención y automedicación Eduardo Menéndez 155

por investigaciones epidemiológicas que lo demuestren. La mayoría de enfermedad integran alimentación (incluye amamantamiento), l i m -
las opiniones al respecto se constituyen a partir de la evidencia clínica pieza e higiene (cuerpo, ropa, vivienda, etc.), curación y prevención de
y del incremento del consumo de medicamentos, pero no con base en enfermedades, de daños y problemas. La automedicación conduce en
investigaciones específicas. Esta carencia de investigaciones debe ser consecuencia a u n proceso de autoatención que supone diagnóstico,
asociada con una baja precisión conceptual. 13
selección y prescripción de un tratamiento y la administración del
Una segunda constatación es la que indica que la automedicación mismo que puede incluir sustancias, acciones físicas, procedimientos
aparece referida en términos de ignorancia y/o tradicionalidad de los mentales, etc., aun los medicamentos generados a partir de investi-
estratos sociales subalternos. Tanto la visión estereotipada del per- gación científica. La autoatención a la enfermedad (y a la salud) se
sonal de salud, como determinadas orientaciones antropológicas han refiere en términos teóricos a la actividad de un grupo primario y no
contribuido a fundar esta concepción, en la cual lo "tradicional" se de una persona. La automedicación, como parte de la autoatención,
considera patrimonio de los grupos subalternos. Pensar que las "hier- quiere abatir, limitar, dar solución provisoria, en forma definitiva o
bas" o los "conjuros" son tradicionales y patrimonio de los estratos transitoria a los padecimientos, daños, problemas. Constituye además
bajos, no sólo es incorrecto en términos de información, sino que es en lo específico parte de la denominada "carrera del e n f e r m o " . 15

evidencia de la escasa precisión conceptual con que se abordan esras Desde esta perspectiva la automedicación con fármacos consti-
problemáticas. El notable incremento del consumo de herbolaría en la tuye sólo una modalidad del proceso general que la incluye. Dado el
ciudad de México es actualmente atribuido por los especialistas al i n - notable incremento de este tipo de automedicación, las consecuencias
cremento de la demanda por los sectores medios. Las "limpias" hallan negativas que implica y la transgresividad denunciada por la práctica
en estos grupos uno de los sectores de mayor consumo. Pero además, médica, se ha tendido a ponderarla en términos de excepcionalidad
las prácticas que van desde el uso de jalea real, pasando por las "tec- cuando que es una modalidad que sólo se ha convertido en dominante
nologías del cuerpo" y el desarrollo de estrategias "espirituales" deben para algunos países a partir de la década de 1920 y para la mayoría
ser referidas a sectores sociales medios y altos más que a los bajos. 14
luego de la denominada segunda guerra mundial.
Es en función de estos señalamientos, que el segundo punto de A l señalar esta estructuración, no pretendemos ignorar que da-
partida requiere un intento de precisión conceptual. Para nosotros la das las características de determinados fátmacos, se han incremen-
automedicación es parte de un proceso estructural que la incluye y tado las posibilidades de consecuencias negativas. Pero además de
que es el de autoatención. Este último supone la realización de una recordar que toda una serie de estrategias curativas de numerosos gru-
serie de actividades orientadas directa o indirectamente a asegurar la pos étnicos están basadas en la administración de venenos, lo deter-
reproducción biológica y social a partir de la unidad doméstico- fami- minante para nuestro análisis es subrayar que el desarrollo químico-
liar. Dichas actividades en lo que respecta a los procesos de salud- farmacéutico que impulsa a través de la práctica médica el cambio en
las pautas de medicación puede darse en función de que se incluye en
13
Así por ejemplo medicina doméstica y/o casera pueden ser sinónimos de auto- un proceso previo y permanente de autoatención a la enfermedad.
medicación y/o de consulta a curadores populares. El proceso de autoatención (y de automedicación) se fundamenta
1 4
La industria editorial de la salud también debe ser relacionada con la capacidad en dos hechos básicos: a) la frecuencia, recurrencia y continuidad de
adquisitiva de estos sectores. Un análisis de los libros más vendidos en Estados Unidos
para los años 1978 y 1979 indica que los títulos referidos a "Cuide usted su salud", episodios de enfermedad, daños o problemas que afectan a los miem-
"Cómo hacer para vivir cien años" o "Carreras, aire y salud", han ocupado permanen- bros de los grupos primarios y en particular a los miembros de las unida-
temente duranre todas las semanas algunos de los primeros diez lugares entre los libros des doméstico-familiares; b) la necesidad de estos grupos de establecer
más vendidos. Además algunos de ellos ocupan constantemente entre el primer y ter- acciones inmediatas que den una solución, por lo menos provisoria, a
cer lugar de los libros de no ficción (consultar colección completa pata 1978 y 1979 de
The Washington Post Book WorU y The New York Times Books Review). Esto no significa dichos episodios tanto en términos de cura como de mantenimiento
que los estratos subalternos no consuman publicaciones referidas a cuidados de la salud,
sino sólo es información sobre la notable expansión de este consumo en sectores sociales 1 5
En este trabajo no preciso conceptualmente la relación entre automedicación,
medios y altos. autoatención, autoayuda y autogestión. E. L. Menéndez, Hacia una práctica..., op. cit.
156 Autoatención y automedicación
Eduardo Menéndez 157

(en caso de padecimientos crónicos). Los episodios agudos o crónicos Debe entenderse que esta actividad no constituye un fenómeno
son parte constitutiva de la vida cotidiana. episódico o coyuntural, que sería eliminado por la extensión de co-
En la vida cotidina la enfermedad constituye una constante en bertura médica apropiada. La estructura de la vida cotidiana, el tipo
todo el decurso del desarrollo biosocial individua! y colectivo. En niños de padecimientos y problemas conducen a que esta actividad sea una
menores de cinco años la frecuencia de padecimientos agudos, leves, constante de características diferenciales de acuerdo con las condi-
transitorios, es parte "normal" de dicho desarrollo y crecimiento i n - ciones socioeconómicas, con la composición del grupo familiar o la
fantil. Como luego veremos, el cambio del perfil epidemiológico y el cobertura existente.
paso a primeras causas de determinados padecimientos crónicos y de-
La atención a la enfermedad constituye un trabajo que nunca se
generativos conduce a un fenómeno de convivencia con la enfermedad
acaba; que opera en todos los estratos sociales, que hace poner en
que se inicia en forma cada vez más remprana en sociedades de mayor
juego los mecanismos de autoayuda y que está delegada básicamente
desarrollo y con sistemas de detección y preocupación precoz.
en la mujer. Esta asunción de la mujer no ha sido modificada es-
16

Toda una serie de investigaciones han evidenciado que la deman-


tructuralmente, aun en sociedades donde existe un status femenino
da de consulta médica es baja en telación con el número de episodios
elevado y movimientos feministas combativos.
de enfermedad que ocurren en una población determinada. En los
estratos subalternos de los países latinoamericanos dado el número de Es desde esta petspectiva estructural que considero que la au-
hijos y las condiciones de morbilidad por gastroenteritis, respitarorias toatención centrada en la m u j e r constituye el primer nivel real de
17

agudas, empacho, o mal de ojo, la frecuencia de episodios es diaria y la atención a la enfermedad. Osterweiss, Busch y Zuckerman han sin-
actividad automedicadota es cotidiana. A u n existiendo una extensa tetizado algunas características del grupo familiar que aparecen como
e idónea cobertura, dado el tipo y naturaleza de los episodios agudos decisivas para la formulación de una estrategia de salud por parte de los
más frecuentes y de las características de los padecimientos crónicos, conjuntos sociales. De las investigaciones revisadas por ellos se revela
la mayoría de los episodios son autoatendidos. que la familia sería la unidad con mayor potencialidad predicriva res-
pecto de los procesos de enfermedad. Los fármacos aparecen como los
Es en función de estas condiciones que todo grupo doméstico-
productos más usados por los grupos familiares con intenciones curati-
familiar necesita producir un conocimiento y una serie de récnicas para
vas y/o preventivas; las mujeres son las que utilizan el mayor volumen
resolver situaciones cotidianas de enfermedad. Estos grupos producen
y espectro de fármacos; son las madres las que aparecen preocupadas
necesariamente conductas determinadas que se ocupan de las activi-
por la salud de los hijos y no los padres. Inclusive las madres eviden-
dades de autoatención.
cian mayor preocupación por la salud de los hijos que por la propia.
Dado que la frecuencia de episodios de enfermedad es siempre
Las acciones maternas tanto en la detección de síntomas de enferme-
mayor en niños menores de cinco años, que en cualquier otro grupo
dad, como en el suministro de medicamentos es más frecuente con
etario; que además, la letalidad de los padecimientos sigue siendo más
los niños pequeños que con los mayotes. Esta investigación llegó a la
significativa en dicho gtupo y dado que la estructura del proceso pro-
ductivo y reproductivo sociobiológico está depositado, delegado, i n -
cluido en el papel femenino-materno, ha sido la mujer en todas las 1 6
Debe señalarse nuevamente que esto opera en todos los estratos sociales y tanto
sociedades la que se hace cargo de los procesos de autoatención. en los países desarrollados como no desarrollados. "En un estudio de la ayuda y apoyo
mutuo entre familias de las clases media y trabajadora de Cleveland (Ohio), M . Sussman
En toda sociedad la autoatención aparece como la primera activi- (1959) encontró que la ayuda a la enfermedad era la forma principal de asistencia ofre-
dad asistencial a la enfermedad antes de delegar el cuidado en un cura- cida por los miembros de familias emparentadas y dicha ayuda se presentó en 92% de
dor profesional. La autoatención constituye tanto una parte básica del los casos que ocurrieron en el área de estudio", Th. Lítman, "La familia, la salud y la
proceso de reproducción biológico y social en el interior de los grupos atención de la salud: un estudio socioconductista", en E. G. Jaco, núm 123, 1982.
'' Nuestro análisis no pretende cosificar el pape! femenino, sino dar cuenta de su
domésticos-familiares, como una etapa necesaria en la situación del
desempeño comparativo. Que dicho papel debe ser transformado conjuntamente con el
enfermo. del varón, debe ser un objetivo que provisoriamente no debe negar la condición actual,
sobre todo en lo referente a la autoatención.
158 Autoatención y automedicación Eduardo Menéndez 159

conclusión de que "la familia constituye un importante predictor de El proceso de afirmación del status femenino debe relacionarse
la conducta individual. La serie de variables medidas a nivel familiar, con consecuencias que evidencian tanto la mayor preocupación fe-
resultó ser mejor predictor de la conducta hacia la enfermedad, que el mina respecto de los problemas de salud-enfermedad, como su mayor
grupo de variables a nivel i n d i v i d u a l " .
18
adiestramiento y disposición social a implementar tareas de control i n -
Procesos de tipo económico y socioideológico han conducido a re- dividual y colectivo de riesgos. La existencia de toda una serie de au-
formular el status y algunas actuaciones femeninas en sociedades capi- tocontroles referidos a padecimientos como diabetes, cáncer, sida son
talistas centrales y dependientes, pero sin por ello delegar este compor- más significativos en la mujer que en los varones. Según la compañía
tamiento de acción. Por el contrario, algunos procesos han conducido productora de condones M o r t o n (Minneapolis) para 1986, 40% de los
a reforzarlo. La incorporación de la mujer al trabajo productivo no ha preservativos eran comprados por mujeres, cuando para 1976 sólo 10%
significado el abandono n i delegación de la autoatención en el varón. era comprado por las mismas. 20

Es verdad que algunas de las actividades son delegadas en servicios de


los sistemas de seguridad social o en la propia familia (abuelas, hijas
mayores), pero sin que ello suponga una modificación radical. MEDIOS DE C O M U N I C A C I Ó N MASIVA Y A U T O M E D I C A C I Ó N
Inclusive dicha inserción, sobre todo en el caso de los países de-
pendientes, ha conducido a incrementar la autoexplotación femenina;
así se puede observar que en varios de esos países la mujer es la que fi- Junto a estas condiciones estructurales, existe toda una sene de causa-
nancia con sus ingresos la mayoría de las actividades de autoatención. les que pueden impulsar procesos de mayor o menor automedicación,
Esto se acentúa en zonas como la caribeña donde hasta 4 0 % de las fa- y que deben ser referidos a condiciones específicas de los conjuntos
milias son matrifocales. Pero aun en países o regiones donde no opera sociales. A l respecto podemos enumerar los siguientes factores: a)
la marrifocalidad: "Los resultados indican que los ingresos de las m u - características del tipo de padecimiento; b) condiciones de la cober-
jeres a diferencia de los ingresos de los varones son un factor esencial tura de atención médica tanto científica como de curadores populares;
para hacer frente a las necesidades básicas de los niños: alimentación, c) la eficacia de los medios existentes; d) las condiciones económico-
atención médica, vestimenta, colegio." 19 ocupacionales y sus consecuencias directas e indirectas (seguridad so-
U n proceso de orienración similar, aunque debido a otras causa- cial, poder adquisitivo, inserción octipacional materna, etc.); e) con-
lidades, opera en algunos países de capitalismo central, en los cuales diciones sociales (uso del tiempo individual y social); f) condiciones
la marrifocalidad es una rendencia en continuo incremento. Así en ideológicas (antimédicas y anrifarmacológicas; concepción autónoma
EU, donde el matrifocalismo constituye una característica sumamente del cuerpo, etcétera).
estudiada en las familias negras de estrato bajo, desde la década de los Hay dos causales que considero de particular importancia dado el
sesenta se está incrementando en sectores blancos medios. Paradóji- uso que se ha hecho de las mismas. M e refiero a la influencia de los
camente algunas tendencias del movimiento feminista han acentuado medios de comunicación masiva y a la de práctica médica.
la no delegación de esta conducta. Han planteado la necesidad de Ya hemos indicado que roda una corriente de trabajos generados
apropiación y control de su capacidad productora y reproductora so- sobre la industria químico-farmacéutica tendió a explicar las conse-
ciobiológica, de ral manera que los procesos de embarazo, parro, puer- cuencias en la práctica médica (polifarmacia) y en la automedicación,
perio y cuidado de los hijos se convierten en una tarea donde inten- como determinadas por el proceso productivo. Sobre todo el sector
cional y políticamente se excluye a la figura paterna. salud ha sostenido esta interpretación, pero refiriéndose más que a la

M. Osterweis el al, "Family conrexr as predictor of individual medicine use",


Ifl

en Socud, Science ó? Medicine, núm. 13, 1979, p. 290; D. Mechanic, "The influence of • ^' Considero que esta mayor actividad femenina de autocuidado y que ha condu-
moihers on their children's health altitudes on behavior", en Pedwtrics, núm. 33, 1964, cido al desarrollo de habilidades específicas, puede explicar parcialmente algunos de los
p. 44. procesos de mortalidad diferencial por sexo, que p^r orra parle siguen incrementándose
li. Willie, "La mujer en lugar visible", en Salud Mundial, junio 1984, p. 14.
1 0 a favor do la muj-i-r.
160 Autoatención y automedicación Eduardo Menéndez 161

producción, a la realización de la producción promovida por los medios Toda esta información representaba en los medios analizados
masivos. 17.19% del total de centímetros publicados, pero dicha información
En nuestros países esta afirmación no aparece avalada por inves- se concentra en las revistas femeninas en las cuales representó 73.4%
tigaciones que permitan por lo menos describir el fenómeno. En una del espacio total de Cosmopoíitan y 52.2% de Vanidades, mientras que
serie de trabajos asesorados por nosotros para la situación mexicana, se para los tres periódicos sólo supuso 4 9 8 % del espacio de los mismos.
pone en evidencia que determinados medios de comunicación masiva Respecto de la publicidad e información médica y paramédica encon-
n o pueden incidir dada la ausencia de información al respecto. Estos tramos que 22.5% de los mensajes de salud corresponden a esta cate-
trabajos fueron realizados en los años 1976, 1977 y 1978 y en ellos se goría, pero que sólo 1.3% está dedicada a algún tipo de medicamento
describieron y analizaron la extensión, frecuencia, tipo y orientación de patente. La casi totalidad de la información y publicidad trata
21

de la información sobre salud-enfermedad que fue publicada por los sobre "estética" femenina y masculina, dentífricos y jabones y sobre
medios escriros y gráficos en la ciudad de México y durante lapsos que médicos y clínicas.
fueron de las tres semanas (estudio de 1977) a las cuatro semanas (es- 2. En el trabajo realizado en 1977 se analizaron durante tres se-
tudios de 1976 y 1978). Los medios fueron seleccionados por varios manas completas del mes de julio los periódicos E¡ Día, El Universal,
criterios: número de ejemplares diarios o periódicos, especialización, El Heraldo, Novedades, La Prensa, Ovaciones, Excélsior y El Sol y las re-
público al que va dirigido, cobertura nacional. Las categorías de análi- vistas, Alarma, Alerta, El, Rutas de Pasión, Sucesos, Lágrimas y Risas,
sis establecidas ttataron de cubrir el más amplio espectro de fenómenos Impacto, Vanidades, Selecciones, Claudia y Contenido. En estos "me-
de salud-enfermedad. Todos estos trabajos partieron de dos supuestos dios" las categorías analizadas fueron: morbimortalidad, enfermedades
básicos; los medios proveen a la población de gran cantidad de infor- ocupacionales, enfermedades mentales, violencias, nutrición-desnu-
mación sobre salud-enfermedad no explicitada como tal; información trición, contaminación ambiental, actividades científicas sobre salud-
que cumple diferentes funciones para la producción y reproducción enfermedad, promoción, prevención y legislación sanitaria y publici-
ideológica entre las que consideramos como más relevante la de es- dad médica y paramédica. Del análisis surgió que 4 . 1 % del espacio de
tablecer tipos de "normalidad" tanto de la enfermedad y de la salud, estos medios transcribe algún tipo de mensaje comprendido en las ca-
como de la curación. tegorías citadas. Pero mientras que los periódicos dedican sólo 3.10%
Ahora bien, si revisamos someramente los resulrados de estos tra- de su espacio, las revistas utilizan 20.53%. A su vez son las revistas
bajos en lo referente específicamente al problema de la automedicación femeninas (Claudia 57.27%; Vanidades 13.39%), las revistas "amari-
podemos observar lo siguiente: llistas" (Alarma 53.62% y Alerta 50.76%) y las de información general
(Selecciortes 26.56%; Sucesos 21.52% y Contenido 15.87%) las que de-
l . En el estudio realizado en 1976 se analizaron durante todo el
dican mayores porcentajes de espacio.
mes de j ulio de dicho año los periódicos Excélsior, La Prensa y OvaciotKs
y las revistas Jueves de Excélsior, Contenido, Caballero, Cosmopoíitan y Respecto del total de categorías, la publicidad e información mé-
Vanidades. En estos medios se trataron de detectar las siguientes cate- dica y paramédica referida a medicamentos sólo constituyó 0.09% del
gorías de salud-enfermedad: morbilidad-mortalidad, alcoholismo, dro- total; la referida a la industria farmacéutica 1.97% y sobre aparatos
gadicción, salud mental (salvo alcoholismo y drogadicción), salud la- ópticos y ortopédicos 0.32%. Debe señalarse que la información so-
bora!, accidentes (salvo accidentes laborales), desnutrición-nurrición, bre la industria farmacéutica se incrementó dado que durante el lapso
contaminación ambiental, planificación familiar, salubridad general, analizado se discutió públicamente el problema de las empresas multi-
información paramédica, curanderismo, legislación sanitaria, promo- nacionales de medicamentos y su incidencia en el encarecimiento de
ción, prevención y atención médica y propaganda médica y paramédi- los fármacos. 22

ca. Aquí se incluyó la información y publicidad referida a medicamen-


tos, clínicas, hospitales; anuncios de dentífricos, jabones, antisépticos, J. L. Avalos et ai, "Contenidos relativos a la salud a través de los principales
2 1

etc. y avisos sobre "estética del cuerpo" (cabello, busto, gimnasia cor- medios de comunicación masiva", en E. L. Menéndez (comp.), op. cu.
poral correctora, etcétera).
2 2
A. Arce et al., "Los mensajes de salud v enfermedad en los medios de comuni-
cación masiva", en E. L. Menéndez, op. cit., p. 149.
162 Auioaiención y automedicación
Eduardo Menéndez 163

3. En el estudio realizado en 1979 se analizaron entre el 15 de j u - El análisis anterior debe ser integrado al hecho de que los
lio y 14 de agosto de ese año los periódicos Novedades, Excélsior, El Sol, gastos en publicidad constituyen una de las principales inversiones de
El Día, y las revistas Alarma, Interviú, Impacto y Cosmopoíitan. Se tra-
la industria químico-farmacéutica en lo que respecta específicamente
raron de analizar las siguientes categorías: morbimortalidad, patología
a fármacos. "Los gastos de comercialización en Estados Unidos resul-
social (alcoholismo, drogadicción, homosexualismo, prostitución, vio-
tan de tres a cuatro veces superiores a los gastos de investigación y
lencia), enfermedad mental (salvo las que aparecen en "patología so-
desarrollo y representan un tercio del valor de las ventas, excediendo
cial"), salud ocupacional, nutrición-desnutrición, saneamiento y
a veces al resto de las mercancías vendidas." 25

contaminación ambiental, prácticas paramédicas y curanderismo, pla-


Para México los gastos de promoción represenran 27% del valor
nificación familiar, prácrica médica (aquí se incluye la publicidad e i n -
formación sobre medicamentos y servicios médicos en general). sobre las ventas.
Del análisis surge que 5.93% del espacio estuvo dedicado al Pero este notable gasto publicitario no está dirigido a los conjuntos
conjunto de las categorías señaladas; que son los periódicos los que me- sociales en general, sino a los médicos: "Sin duda el propósito de todo
nos espacio dedican a este tipo de información (3.78%), mientras que el sistema de publicidad es persuadir a los médicos de la importancia
son las revistas nuevamente las que utilizan más espacio con 25.35% de recetar el medicamento de su marca" y subraya, "la información
26

del total. Dentro de éstas son las revistas femeninas y "amarillistas" las al médico es el eje alrededor del cual giran los mayores gastos de la em-
que dan mayor información y publicidad sobre estas categorías. En lo presa". La mayoría de los tratadistas reconocen que los médicos pres-
que hace específicamente a medicamentos sólo 0.32% del espacio de- criben la mayoría de los medicamentos "inducidos" y "enseñados" por
dicado a problemas de salud-enfermedad dio información y publicidad las empresas: "en la mayoría de los países estos profesionales dependen
al respecto. 23 virtualmente de las empresas para obrener información sobre nuevas
De estos tres trabajos surge con notoria evidencia que la terapias". Los mecanismos más utilizados por las empresas son: a) el
27

información que explícita e implícitamente dan los medios escritos en visirador médico; b) la muestra gratis; c) los folletos "educativos"; d)
México sobre fármacos o sobre información que pueda inducir a la los obsequios comerciales; e) el patrocinio de conferencias, congresos,
automedicación es de muy baja significación. El análisis del material simposios, seminarios, etc.; f) el patrocinio de revistas especializadas y
demuestra que no sólo el espacio dedicado a información específica es de divulgación científica, y g) el patrocinio de investigaciones y de su
muy escaso, sino que la mayoría de los mensajes no pueden ser v i n c u - publicación. Esta acción de promoción publicitaria está circunscrita a
lados n i directa n i indirectamente a un consumo específico. Los pocos los médicos y no a los consumidores de fármacos.
mensajes que pueden ser vinculados direcranienre hacen referencias a Las investigaciones exponen además que el proceso de penetra-
salud dental, antrigripales, problemas estomacales (acidez), o dolores ción de la industria químico-farmacéutica se incrementa en la prácrica
generales y en particular cefaleas. médica. Así en Inglaterra la preferencia de los médicos por recerar
El análisis del medio televisivo realizado a través del gasto publi- fármacos de marca pasó de 16% de las precripciones en 1949 a 82%
citario avala lo concluido, ya que la inversión publicitaria referida a en 1973. La mayoría de los autores radican el éxito de este proceso
fármacos es mínima. La inversión químico-farmacéutica en televisión en la capacidad de penetración empresarial y en la necesidad de for-
está dedicada a productos de "belleza" e higiene y limpieza. N o es
en los "medios" que los conjuntos sociales se informan y aprenden a
automedicarse. 24 (1.1% para México), mientras que la publicidad sobre "belleza", institución de "belleza"
y modas representa 40% de la publicidad total (México 43.3 por ciento).
^ M. de María y Campos, "La industria farmacéutica en México", en Comercio
J. Campos et al, "La salud según algunos medios de comunicación. Análisis de
3 1

Extenor, vol. 27, núm. 8, 1977, p. 201.


categorías de salud-enfermedad en la prensa escrita", en E. L. Menéndez, op. cit. p. 183. 2 6
P. O'Brien, "Las marcas, la industria farmacéutica y los países en vías de desa-
Un estudio realizado sobre las principales revistas íemeninas de Brasil, Colom-
rrollo", en ¡bid., p. 981.
bia, Chile, México y Venezuela permite observar que el percentaje de avisos dedicados 1 7
A. Lall y S. Bibile, "La economía política del control de las transnacionales. La
a productos fermaceúticos referidos a enfermedad-salud sólo representan 2.1% del total
industria farmacéutica en Sri Lanka", en ibid., p. 962.
164 Autoatención y automedicación Eduardo Menéndez 165

PPsÁCTICA M É D I C A , C O N J U N T O S S O C I A L E S
mación continua de los médicos frente a una producción de fármacos
Y MECANISMO D E PsEPRODUCCIÓN SOCIO-IDEOLÓGICA
constantemente cambiante.
El médico, en consecuencia, es el agente intermediario más i m -
portante en la realización de la mercancía. Si bien se sostiene que "al Lo analizado hasta ahora nos conduce directamente a tratar de discri-
recetar no está consciente de los aspectos económicos del asunto y minar las funciones de la prácrica médica en el proceso de automedi-
está convencido de la superioridad de los productos de marca", d i - 28
cación. Partimos del supuesto de que la prácrica del equipo de salud
cha aseveración debe ser relacionada con dos procesos de los cuales constituye uno de los facrores decisivos en el cambio de los contenidos
uno es directo e indica que en numerosos países el médico puede ser y en las modalidades actuales de la autoatención (medicación).
dueño de farmacias, lo cual en el caso de México opera sobre todo en La eficacia comparativa de determinados fármacos, sobre todo
pequeñas y medianas comunidades. El otro proceso pone de mani-
29
desde la década de 1930, constituye un factor dererminante en la trans-
fiesto que el médico reproduce funcionalmente al sistema productivo formación de la práctica médica y de los conjuntos sociales, conjun-
a partir de sus propias necesidades. tamente con la desacreditación de las formas de atención populares.
Según Boltansky:

Parecería que el reconocimiento unánime de la legitimidad del sa-


El hecho de que haya una separación total de identidad entre com- ber médico oficial creado y defendido por las instituciones científi-
prador del medicamento (el enfermo o el Estado) y el médico que cas, que también poseen el monopolio de su difusión, resultado del
recomendó o recetó el producto, implica que no hay sobre éste vina adoctrinamiento escolar [...] obligó a los miembros de las clases
presión directa para economizar en el sentido normal de la pala- populares a despojarse de un conjunto de conocimientos y recetas:
bra. Además ci hecho de que la mayoría de los médicos no tienen la medicina popular, que sin pertenecerles con pleno derecho ni
suficiente información sobre los precios de distintas medicinas y se constituir una pura creación del pensamiento popular Ies resultaba
sienten obligados a recetar la que consideran de mayor calidad, les sin embargo bastante familiar como para producir un discurso or-
impide tomar en cuenta criterios e c o n ó m i c o s . 30
denado, aunque escueto acerca de la enfermedad, explicarla, com-
prenderla y por eso mismo integrarla al universo de las cosas coti-
dians y conocidas de antemano. 31

La eficacia comparativa de los fármacos, la cambiante diversidad El saber popular, que es una apropiación sintética de saberes de
de los mismos, la hegemonía de la investigación, las consecuencias de diferente origen y extracción, reformula sus prácticas de atención a la
un proceso de masificación y burocratización en el apredizaje y en la enfermedad a través de las relaciones directas e indirectas establecidas
atención médica han favorecido la penetración de la práctica médica con la ptáctica médica.
por la industria farmacéutica. El médico transmite, o mejor dicho indica al paciente una serie
de datos técnicos respecto de los cuales, según Boltansky "el paciente
realiza por su cuenta una selección en el discurso autocensurado del
médico y retiene sólo los tétminos que reconoce [...] aunque ignore
su significación científica" y añade:
32

^ ¡bul
hn n :rner< >so* pases e! rv-'Uco n o puede s,'i pr, n , c ¡ trio u , !armac:.;s. En í l
1
1 1

hasta 1^55 n . • • ¿ís;sk-¡j M éti ' ^ que up Ü I Í \ I > tu-.-t.. due;'u Je ¡ani'acias, pero en
?
! ,
3 1
L. Boltansky, Puericultura y moral de clase, Laia, Barcelona, 1976, p. 38.
e-.e a ñ o ¡a A s . •.'« T I M - \ í t . a Nor'.eamo-;c i p -, .; • r, - ,ó , ] . p-.nv'>-.
1
c
3 ¡
L. Boltansky, Descubrimiento de la enfermedad. Ciencia Nueva, Buenos Aires,
1977, p. 94.
166 Auwaiención y automedicación Eduardo Menéndez 167

puesto que el pensamiento popular no puede asimilar y utilizar más de observar la importancia de la dinámica familiar y en particular la
que lo ya conocido, las nuevas categorías que toma prestadas a la función materna en la reproducción social e ideológica de la autome-
ciencia, así como las palabras que las sustentan quedan inmediata- dicación. En estos trabajos se encuesto a niños de ocho a catorce años
mente sumergidas en las categorías más antiguas y más generales, que en dicho momento cursaban tercero y sexto grado de la escuela
ésas de las cuales los miembros de las clases populares primaria, así como a sus madres, para rratar de percibir tanto las pau-
hacen uso consciente y que les resultan familiares [...] Por con-
tas de automedicación como los procesos de rrasmisión de las mismas.
siguiente, puede parecer que el pensamiento popular se enriquece
Del trabajo realizado en 1977 surge que los niños señalan que la per-
o se transforma, sin que realmente se modifique su material con-
ceptual básico. 33
sona encargada de hacerse cargo de todo el proceso curativo de ellos es
básicamente la madre. Así los niños cuando están enfermos avisan a la
madre en un 98% (tercer año) y en un 100% (sexto año); es la madre
Este autor propone la existencia de una actitud "imitativa" en los
quien los cura (89% tercero y 75% sexto); es ella quien les da la medi-
sectores populares, los cuales copiarían o trararían de copiar lo practi-
cina (89% tercero y 66% sexto); es la madre de quien dicen aprenden
cado por el médico, automedicándose pero ignorando los procesos por
a conocer el tipo y uso de los remedios (85% tercero y 95% sexto). Los
los cuales los fármacos curan.
niños recuerdan haber visto en televisión algunos anuncios de medi-
En este texto aparecen planteados junto con señalamientos co-
camentos (analgésicos, pomadas, jarabes, vitaminas), pero tienden a
rrectos, otros que suponen a nuestro entender un serio deslizamiento
secundarizar su importancia. El análisis de las respuestas de las ma-
teórico en la medida que propone sin verificarlo, una concepción es-
dres evidenció una relación homogénea con las contestaciones de sus
tática de los procesos sociales "populares". El modelo interactivo de
hijos. El 95% indicó que son ellas las que tienen que hacerse cargo
Boltansky no va más allá de las formulaciones conceptuales de la teoría
siempre de la atención de las enfermedades. Las madres enumeraron
de la aculturación y de algunos aportes de la psicología social nortea-
los mismos medicamentos que sus hijos en relación con la información
mericana, en particular de la escuela del nevj look. Hay en estas con-
obtenida de la televisión, y al igual que ellos descalificaron su impor-
cepciones no sólo una visión estática de las clases subalternas, sino
tancia como mecanismo de incidencia. Las madres demostraron tener
también un énfasis en sus tendencias "aceptativas" que no describe n i
un repertorio de síntomas y signos a través de los cuales diagnosticar
analiza los procesos de apropiación autónoma. 34

los padecimientos, así como un repertorio de medicamentos para las


Pero ajeno a cuestionar su modelo interpretativo, lo encontrado
enfermedades y síntomas más frecuentes.
por Boltansky ha sido observado por nosotros en diferentes contextos
En el estudio realizado con niños y madres de la misma escuela
mexicanos. En varios trabajos específicamente diseñados para descri-
y para los mismos grados en 1978 se obtuvieron valores similares. Es
bir prácticas de automedicación, así como en otros donde el objetivo
la madre en 92% de los casos la encargada de atender la enfermedad
era más inclusivo y refería al desarrollo de servicios y/o a la descripción
de sus niños; 93% de las madres demostró conocimientos de la sinto-
de estrategias populares pudo reiteradamente verificarse no sólo el pa-
matología de las enfermedades más frecuentes y 93.5% reconoció para
pel de la mujer en las prácticas de autoatención, sino también la i n -
esas enfermedades el uso de medicamentos específicos; 66% de las ma-
cidencia directa o indirecta de los servicios de salud en el desarrollo y
dres contestó que el uso de estas medicinas les dio resultado; 83.9% de
transformación de dichas prácticas.
las mismas recordaron las marcas de los medicamentos que observa-
En dos de los trabajos realizados en la ciudad de M é x i c o 35
se trató
ron por televisión. A l analizar las respuestas de los niños se halló que
85.5% reconoce ser atendido por su madre cuando se enferman; 62.9%
"Ifeid., pp. 113-114.
3 4
Constituye inclusive un retroceso explicativo respecto de uno de los autores que señaló haber aprendido el uso de medicamentos de su madre; 3.23%,
por otra parte fundamenta el marco teórico de la escuela orientada por Bourdieu. Me de la madre y del padre y 4 8 4 % de la madre y del médico, es decir
refiero explícitamente a Durkheím, quien al analizar la posibilidad de imitación en el
caso de la mortalidad por suicidio sostiene que es la organización social la que explica
el comportamiento imitativo a partir de su esttuctutación. de formas de 'medicina popular': la automedicación", en E. L. Menéndez, op. C Í L ; J.
3 5
M. Barquín et al, "Factotes que intervienen en el desarrollo y mantenimiento Escaleras et al., en ibid, p. 71.
168 Autoatención y automedicación Eduardo Menéndez 169

que la madre interviene en 70.97% de los casos. El gesto del aprendi- médicos, con los dueños de tiendas expendedores de fármacos e inclu-
zaje se obtiene de otras fuentes, entre las cuales la televisión vuelve a sive con los curadores populares. Por otra parte y dentro de los límites
aparecer con muy baja significación. que los sistemas de salubridad le imponen, tratan de acceder direcra-
En ambos estudios se evidencia que ni la madre n i los hijos cono- mente al consumidor. Esta situación conduce a un conflicto potencial
cen el procesamiento de las medicinas en sus organismos y que sólo de intereses entre médicos y productores de fármacos, en función de
reconocen la eficacia de dichos medicamentos. Según las respues- que la población tiende continuamente a apropiarse de la eficacia del
tas obtenidas en los dos trabajos, los productos más utilizados fueron medicamento a partir del médico y de otras instancias, excluyendo
analgésicos, antidiarreicos, antimicrobianos antiparasitarios, antitusí- cuando puede o cuando así lo considera, la acción médica.
genos, desinfectantes y remedios caseros "tradicionales". Subrayamos Este conflicto en gran medida es desplazado por la práctica médica
que la mayoría de estos productos reciben escasa publicidad por la hacia la población a la que tilda de "ignorante", pero sin poder resol-
parte de los medios y que en el caso de los antibióticos, la mayoría de verlo. Cada vez más, la práctica médica constituye una práctica basada
los antiparasirarios, determinados analgésicos (Conmel), desinfectan- en la prescripción de medicina de patente y en su eficacia comparativa
tes (merthiolate) y ansiolíticos no reciben ningún tipo de publicidad. y desde esta perspectiva, el médico reproduce funcionalmente el saber
Esta constatación debe ser relacionada con el hecho de que algunos farmacológico y al capital que lo impulsa, al mismo tiempo que ne-
de estos fármacos constituyen los productos de más venta; así los an- cesita constituirse en el agente exclusivo de la prescripción. Pero el
timicrobianos en 1974 representaron casi 20% de todas las ventas de desarrollo productivo que condiciona su práctica y los mecanismos de
medicamentos en México. reproducción familiar, tienden continuamente a negar dicha exclusi-
En la investigación realizada en Yucatán y en particular en la co- vidad. El médico trata de tener un monopolio del medicamento que
munidad de Ticul, el médico apareció como principal figura pedagógica escapa cada vez más a su determinación, a menos que puedan institu-
en términos directos e indirectos, siendo la base de dicha "pedagogía" cionalizar mecanismos de fuerte control social técnico e ideológico.
la eficacia comparativa de los medicamentos prescritos. Estos hallaz- 36 Debe quedar claro que en este proceso la práctica médica y la
gos fueron profundizados en un trabajo realizado sobre estrategias de empresa químico-farmacéutica potencian su relación a partir de obje-
atención en grupos familiares en una comunidad rural de Guanajuato rivos similares y divergentes. Si bien la automedicación constituye un
(México) y en la cual, describiendo y analizando los episodios de mor- objetivo diferencial, otros objetivos técnicos y económicos favorecen
bimortalidad ocurridos durante cuatro meses, se obtuvo un modelo la complementación. Así la implementación del fármaco debe ser i n -
de carrera del enfermo que permitió observar que es la autoatención tegrada a la reproducción de la industria farmacéutica y al desarrollo
(medicación) el paso inicial que luego se continúa con otros tipos de de incrementos económicos por parte de la práctica médica. Ya nos
atención los cuales varían según las condiciones de la enfermedad y hemos referido a los médicos dueños de farmacias; si bien en deter-
el ripo de cobertura existente. Este modelo surge de la descripción de minados países los mecanismos jurídicos impiden esta propiedad, no
las prácticas familiates, así como de la percepción que de la carrera del pueden hacer lo mismo con la obtención de porcentajes por receta
enfermo tienen los curadores científicos y populares. 37 vendida. Por otra parte a nivel institucional público y privado se pue-
Este proceso que implica a los curadores, a la eficacia del fármaco y den obtener ingresos a través de favorecer las decisiones de compra en
a los mecanismos de reproducción familiar son funcionalmente utiliza- las licitaciones públicas.
dos por los productotes de medicamentos. La expansión del consumo La automedicación aparece, pues, fundada en mecanismos socia-
se asegura a través de una acción constante y "cara a cara" con los les, ideológicos y económicos en los niveles macro y microsociales. En
este proceso los medios no son determinantes en el nivel macroso-
ciológico, sino a través de las relaciones primarias establecidas me-
3 6
E. L. M*enéndez, Poder..., op. cit; E. L. Menéndez y M. Ramírez, "Ideología y
diante los principales inductores de la "demosrración". Son los proce-
práctica de ¡os sistemas de salud en una comunidad yucateca", 1980 (inédito).
E. L. Menéndez, "Descripción y análisis de la percepción social de la mortalidad
3 7 sos de reproducción biosocial, los que establecen la continuidad de la
en menores de cinco años en una comunidad de Guanajuato", 1984 (manuscrito).
170 Autoatención y automedicación Eduardo Menéndez. 171

automedicación de la enfermedad. Y son la eficacia comparativa del Tanto desde el campo del feminismo, como desde la descripción de las
fármaco, así como los procesos productivos que la impulsan a través estrategias de supervivencia, de la "cultura de la pobreza", de los grupos
de todos los medios - i n c l u i d o el personal de salud-, los que han con- "marginales", de los campesinados, de la persistencia o reinvención de
tribuido a imponer el ripo actual dominante de automedicación con las redes de apoyo y de autoayuda, se enfatizó esta funcionalidad, que
fátmacos. fue interpretada por algunos autores con potencialidad de cuestiona-
miento y por otros como un mero proceso de reproducción subalterna
de las condiciones dominantes. A u n reconociendo el mantenimiento
ESTRATEGIAS DE SUPERVIVENCIA, A U T O A T E N C I Ó N de funciones de distinto tipo, según Lasch "difícilmente se deduce que
A L A ENFERMEDAD Y LAS OBVIAS la familia extensa o nuclear protege a sus miembros de la brutal i n -
OMISIONES DE C A D A D Í A fluencia del mercado y de la organización burocrática, o en las clases
más bajas de la brutalizadota influencia de la c a l l e " . 38

Respecto a las últimas tendencias enumeradas, debe señalarse que


Si el proceso de autoatención (medicación) puede ser explicado a par-
para Latinoamérica existe muy poca descripción etnográfica de las
tir de estas propuestas analíticas, ¿por qué el mismo ha sido reducido a
prácticas de autoatención. A u n los investigadores que tratan de
un enfoque productivista que niega la determinación estructural que
cuestionar el enfoque productivista, no describen n i analizan las ca-
opera a nivel de los grupos familiares?
racterísticas y los mecanismos de autoatención, incluida la autome-
Considero que ello ocurre por tres factores; el dominio de un en-
dicación. Paradójicamente la investigación socioantropológica venía
foque economicista excluyente, la hegemonía de una práctica médica
generando toda una serie de evidencias empíricas y de interpretaciones
que considera a la automedicación como coyuntural y depositada en
que avalaban la autoatención como un proceso estructural. Considero
la ignoracia popular, y por último al desarrollo de determinadas con-
que los principales hallazgos fueron los siguientes:
cepciones socioantropológicas sobre la organización familiar.
a) El reconocimiento de que todo diagnóstico y proceso curativo
Ya nos hemos referido a los dos primeros factores. Respecto al
constituye además de un hecho técnico, un proceso de consrrucción
último lo importante a recuperar es que en los dos lapsos que dis-
social e ideológico que los grupos necesitan generar para manejar la
tinguimos en el desarrollo de las investigaciones socioantropológicas
enfermedad;
sobre los grupos familiares, la automedicación casi no fue conside-
b) la descripción de la carrera del enfermo y la existencia de una
rada. En el primer lapso (1940-60) y en el cual domina el estructural-
serie de etapas en el procesamiento microgrupal de la enfermedad, que
funcionalismo parsoniano, el interés por la familia se refería a la pérdida
comienza con la autoatención;
de sus funciones y la delegación de las mismas en instituciones "secun-
c) la descripción de las estrategias de supervivencia y de las redes
darias", que para el caso que analizamos era la práctica médica.
de autoayuda que operan en los estratos subalternos, pero también en
En el segundo lapso (1960-80) toda una serie de tendencias cues-
los dominantes;
tionaron al estructural-funcionalismo y algunas de las corrientes domi-
d) la descripción de la organización y proceso de matrifocalización
nantes condujeron a interpretar al grupo familiar como un mediador
ranto a nivel de los países periféricos como de los centrales.
de la reproducción económica o como un mediador de los mecanismos
de control de la sociedad dominante. Ambas tendencias en ocasiones
se articularon para evidenciar la función subalterna y meramente te-
productora del grupo doméstico-familiar. 3 8
C h . Lasch, Refugio en un mundo despiadado, Gedisa, Barcelona, 1984. Esto no
Junto a estas propuestas teóricas se desarrollaron otras de menor significa desconoce! que a nivel teórico ambos lapsos están atravesados por una con-
organicidad teórica y que trataron de demostrar empíricamente que cepción continuamente teactualizada que sostiene que la familia puede generar enfer-
la otganización familiar seguía manteniendo funciones básicas pata la medad, así como puede desempeñar funciones terapéuticas. Si bien esta interpretación
fue propuesta inicialmente pata "patologías sociales" y para problemas de enfermedad
reproducción social, ideológica y biológica de los conjuntos sociales. mental, luego se hizo extensiva a otras problemáticas.
172 Autoatención y automedicación Eduardo Meriende?: 173

Esta producción teórica y etnográfica podría, en el caso de Améri- conducido a opacar la visibilidad de los procesos que impulsan cons-
ca Latina enconttat referencias casi obvias en los mecanismos de "au- tantemente desde el Sector Salud la autoatención (medicación) de los
toayuda" económico-ocupacionales de los campesinos. Más aún, el conjuntos sociales.
desarrollo de procesos como las nuevas "sectas" religiosas o como A l - En el Sector Salud opera una recurrente denuncia de la autome-
cohólicos Anónimos recuperaban constantemente esta problemática, dicación popular, que no guarda relación con la práctica real de dicho
dada la presencia social de la enfermedad y la cura en dichas orga- sector. Por otra parte el señalamiento del mal uso de los medicamentos
nizaciones. Esto resulta aún más interesante de subrayar en la co- no va acompañado, entre nosotros, por investigaciones que verifiquen
rriente de trabajos antropológicos, sociológicos, demográficos que se dichas afirmaciones. Trabajos realizados en países centrales recomen-
desarrollaron en particular desde la década de los setenta sobre "repro- darían por lo menos prudencia en los fáciles conclusiones negativas
ducción social, económica e ideológica" y donde las referencias a la au- que externa la práctica médica hacia la automedicación. En la inves-
toatención son generalmente episódicas y/o superficiales, aun cuando tigación llevada a acabo por Litman se concluye: "a pesar de ciertas
traten problemas de morbimortalidad o pautas específicas de repro- prácticas de medicación más bien extrañas y potencialmente peligro-
ducción familiar. Inclusive las tendencias denominadas como trabajo sas, el nivel general de mal uso o uso inadecuado de tales productos
popular en salud, impulsadas también desde los setenta y que basan fue considerablemente menor de lo que se esperaba y de más de 3 000
gtan parte de su actividad en el trabajo femenino, tampoco se plan- artículos sólo 15% recibió mal uso". 39

tearon teóricamente este proceso. N o obsrante, lo más relevante es que esta crítica es difícil de ar-
El cambio en la forma de considerar las condiciones sociales de los ticular con el énfasis manifestado por el sector salud en la educación
estratos subalternos cumplió una función indirecta, pero decisiva en para la salud y sobre todo en la implementación de determinados pro-
este proceso de opacamiento. Si durante los sesenta se trató de buscar gramas, en particular los de extensión de cobertura. Tanto por el tipo
el "anriguo" o "nuevo" sujeto de la transformación social y en conse- de padecimientos, como por la inexistencia de recursos, los organismos
cuencia su capacidad estructural y/o ideológica de cuetionamiento, a internacionales de salud han impulsado la formación de auxiliares de
partir de los setenta el eje de la preocupación fue derivando hacia la salud y la participación comunitaria de atención a la enfermedad. En
supervivencia, más que hacia la transformación. Es decir que las pre- la década de los setenta la Organización Panamericana de la Salud
guntas fueron referidas cada vez más a cómo los estratos subalternos, (OPS) produjo documentos en los cuales se planteaba inclusive la pla-
"aguantan" (redes de apoyo, autoayuda, mecanismos de prestaciones nificación participante en salud. Ello suponía que la población cono-
sociales, etc.) que a cómo transforman la realidad en la que sobrevi- ciera sus problemas, las causas de los mismos a nivel general y particu-
ven. Esta nueva orientación que podría llevar a considerar la autoa- lar y planteara soluciones.
tención como estructura, no condujo a ello en virtud de que la misma Estas propuestas fueron producto del lanzamiento de los progra-
tendía a hacer hincapié en los procesos, coyunturas, episodios donde mas de extensión de cobertura, que buscaban el abatimiento de las
la reproducción familiar (micro) constituía una variable o una mera altas tasas de mortalidad general y sobre todo preescolar e infantil. La
instancia de la reproducción macrosocial. Conferencia de A l m a A t a fue la expresión de un proceso que dicha
conferencia institucionalizó, al reconocer la necesidad de cobertura
basada en los conjuntos sociales a través de comités de salud, auxilia-
res de salud y sobre todo de los grupos familiares.
SECTOR S A L U D Y AUTOMEDICACIÓN.
Pero debe destacarse que tanto antes, como después de este i m -
H I S T O R I A DE A N T I G U A S RELACIONES IGNORADAS
pulso el Sector Salud desarrolló continuas actividades que favorecie-
ron los procesos de autoatención y automedicación, aun cuando no
Ya hemos señalado cómo la práctica médica se autoexcluye del pro-
ceso que cuestiona. Lo importante a recuperar es que tanto esta au- ' ' ; ' ¡ ; . ¡ . . ' i m á n . "\ ; í a t m i i a , la ' - a l ' i J y L a t e n c i ó n d e la s a l u d : un e s t u d i o :;ociocon-

toexclusión, como la recurrente ctítica a las prácticas populares han JiK'iistV h i. jaco, |982, p. H6.
174 Autoatención y automedicación Eduardo Menéndez 175

fuera ésta su intención. Políticas de prevención impulsaron la auto- Y agrega: "la diarrea infantil es tan común y con ftecuencia de ran
prescripción de preservativos en relación con enfermedades venéreas corta duración que no importa qué programas se organicen; casi toda
y en la acrualidad gran parte de la notoria y masiva información sobre la atención para curarla se proporciona en el hogar, sin ninguna con-
sida vuelve a proponer la autoprescripción de condones a través de to- sulta externa". La solución debe estar en el hogar y no en la clínica
43

dos los medios posibles. Los programas antichagásicos y antipalúdicos y por ello las madres deben ser adiestradas para que puedan resolver
han estado basados en la participación comunitaria en la detección los problemas que plantea el uso de la cantidad adecuada de sal y/o de
del agente, su eliminación o control, así como en la vigilancia epi- azúcar. La cuestión radica en la enseñanza y en la práctica y no en el
demiológica. En el caso de México, la Comisión de Erradicación del uso de un recurso externo a la comunidad.
Paludismo en su momento de mayor capacidad (1970) había formado Ahora bien, este proceso no sólo se ha dado en los países depen-
más de 50 000 notihcadores voluntarios en las áreas maláricas del dientes y de escasos recursos, sino que determinados procesos han
p a í s . A su vez el programa contra la oncocercosis supuso el entrena-
40 incidido en el desarrollo creciente de prácticas de autoatención en
miento intensivo de cortadores de nodulos en Chiapas y en Oaxaca, los los países de mayor desarrollo económico. El cambio del perfil epi-
cuales en la mayoría de los casos pertenecían al campesinado indígena. demiológico que ha dado lugar a que los padecimientos crónicos y de-
H a sido el sector educativo, frecuentemente acompañado por el sec- generativos se coloquen entre las diez primeras causas de muerte junto
tor salud el que promovió, aunque no sea formalmente en América con "violencias", ha conducido a enfatizar los modos y estilos de vida
Latina, la formación escolar en primeros auxilios, la existencia de bo- en la causalidad y desarrollo de las enfermedades, pero sobre todo ha
tiquines escolares, la constitución de Comités de Higiene Escolar y de conducido a un proceso de "larga convivencia" con las mismas. 44

Comirés Comunirarios de Salud. Para muchos de estos padecimientos ha sido el propio equipo de
Luego de años de práctica salubre y pese a reconocer la impor- salud el que impulsó conflictivamente la importancia decisiva de la
rancia de la rehidratación oral como tratamiento decisivo para la l i m i - autoatención y de la autoayuda. Desde esta perspectiva la diabetes
tación de las consecuencias de las diarreas en niños menores de cinco mellitus aparece como una enfermedad que expresa casi paradigmáti-
años, sólo desde mediados de la década de los setenta se ha impulsado camente este proceso. Los especialistas, los médicos generales, las re-
un programa internacional barato y basado en la autoatención y au- vistas de "actualidades" médicas han subrayado la necesidad de autoa-
toadministración. "Alrededor de uno de cada diez niños que nacen tención. Todos reconocen la importancia del propio paciente en el
en los países en desarrollo mueren a consecuencia de diarrea antes de control de los niveles de glucosa y de la autoadministración de insu-
llegar a los cinco años de edad. La terapia de rehidratación oral ( T R O ) lina, aun cuando se ha puesto reiteradamente en duda el conocimiento
puede reducir notablemente esta alta cuota de m o r t a l i d a d . " 41 que el paciente puede tener respecto de las variaciones en los niveles
Esta tecnología sencilla y barata plantea no obstante problemas de de glucemia. Pero en el caso de la diabetes - c o m o en el caso de otros
costo y distribución en países del tercer mundo. La solución volvió a padecimientos crónicos- el desarrollo tecnológico ha simplificado y fa-
encontrarse en el adiestramiento familiar tanto para la preparación del vorecido el autocontrol. Así el propio sujeto puede con notable con-
suero como para la automedicación. "Muchos programas comunita- fiabilidad obtener con un autoanalizador resultados comparables a los
rios de T R O animan a las familias a que empiecen con las soluciones producidos por los laboratorios de análisis clínicos. 45

T R O por iniciativa propia tan pronto como el niño presenta diarrea, en El conrrol a través de análisis periódicos preventivos (papanico-
lugar de esperar hasta que aparezcan signos de deshidratación y llevar lau), de la autoexploración de las glándulas mamarias, del autocontrol
entonces al niño a una clínica." 42

4 3
íbtd, p. 17.
En las áreas palúdicas se distribuyeron gratuitamente fármacos para la pre-
4 0 4 4
Esto es referible inclusive a las "violencias", dado que las secuelas crónicas de
vención de la malaria. los accidentes son más numerosas que las muertes consumadas en los mismos.
"La terapia de rehidratación oral (TRO) en el tratamiento de la diarrea infantil"
4 1 4 5
"Autocontrol de la diabetes", en Actualidades Médicas, agosto, 1982, p. 22. Estas
en Poputalion ReporK. serie L, núm. 2, 1981, p. 1. aseveraciones no ignoran las variaciones de tipo económico y/o educacional que pueden
/ b ( ¿ , p. 13.
42 favorecer o conducir a riesgos en el proceso de automedicación.
176 Autoatención y automedicación Eduardo Menéndez. 177

en la ingestión de sustancias psicotrópicas, e inclusive en la autoadmi- donde se explican los síntomas, y formas de tratamiento de catorce
nistración de diálisis r e n a l son procesos que tienden a incrementarse
46
enfermedades, trece tipos de heridas y nueve situaciones de emergen-
y donde la autoatención es parte " n o r m a l " de la atención médica. cia enrre las cuales están los problemas de enfermedad y salud más
Desde esta perspectiva el desarrollo de los grupos de autoayuda frecuentes. 49

constituye un proceso en el cual confluyen varias condiciones, pero En los países dependientes y en particular en numerosos países de
cuya expresión más importante es la del apoyo, seguimiento, control y América Latina ha sido el programa denominado Planificación Famili-
terapia colectiva del padecimiento. Desde 1935 en que surgió Alcohó- ar el que en forma directa ha contribuido paradójicamente a esclarecer
licos Anónimos, toda una serie de asociaciones voluntarias respecto de la problemática que estamos analizando. Desde la década de los se-
padecimientos cardiacos, drogadicción, diabetes, epilepsia, padres senta la mayoría de los países de capitalismo dependiente impulsaron
de hijos con dificultades físicas y mentales, etc. se han ido constitu- esre tipo de programa a partir del Estado.
yendo, sobre todo en Estados Unidos, pero generando una tendencia La puesta en marcha del mismo condujo a un extraordinario i n -
que inclusive opera en países socialistas de Estado. 47
cremento en el consumo de determinados fármacos y dispositivos que
Estos procesos de autoayuda y autoatención, si bien pueden estar se colocaron entre los diez producros "médicos" más vendidos y/o en-
basados en una serie de procesos económico-políticos y socioideológi- tregados. La aplicación de estos programas significó frecuentemente
cos que necesitan ser analizados para observar cuáles son sus deter- soslayar las recomendaciones médicas que desaconsejaban el uso de
minaciones, lo cierto es que en su mayoría se han desarrollo en una
48
algunas técnicas, así como el empleo de auxiliares para determinadas
relación dialéctica con la práctica médica y con las industrias de la sa- actividades médicas. En varias oportunidades se plantearon proble-
lud y de la enfermedad. Ya indicamos cómo la industria ha simplificado mas de ética médica, que se resolvieron como es frecuente en este tipo
técnicas que facilitan la autoatención, pero además la industria ediro- de situaciones, de una manera silenciosa.
rial refuerza dicho aprendizaje popular. Ambos procesos también son Los programas de planificación familiar utilizaron formas de ac-
impulsados direcramente desde la práctica médica, inclusive a partir de
ción, técnicas de inducción al consumo y utilización de personal auxi-
los centros universitarios. La Escuela de Medicina de la Universidad
liar generalmente cuestionados por la profesión médica. Así utilizaron
de Harvard publicó en 1981 una serie de avisos en el New York Times
todos los medios de difusión existentes en las comunidades e inclusive
Book Review para informar a la población - n o a los médicos— que iba
prepararon en forma acelerada a diferentes tipos de auxiliares, quienes
a comenzar a publicar una revista: The Harvard Medical Scltool Health
inclusive llegaron a realizar operaciones de cirugía "menor".
Letter en la cual se informaría sobre problemas como glaucoma, ar-
Pese a ser implantados en la mayoría de los países por el sector sa-
tritis, cáncer, presión arterial, alimentación, etc. La Universidad de
lud, estos programas recibieron las principales críticas justamente de
Georgetown tiene un Centro de Educación Permanente en Salud para
los profesionales médicos quienes plantearon recurrentemente que la
la comunidad, que parte del supuesto de que un alto porcentaje de per-
prescripción de las drogas anticonceptivas y la colocación de disposi-
sonas han aprendido a usar el estetoscopio, esfigmomanómetro, otos-
tivos debe quedar en manos de los médicos; gran número de inves-
copio, etc., lo cual puede lograr toda persona a través de un mínimo
tigaciones han demostrado los riesgos de esa "libre" utilización; pero
aprendizaje. Esta institución ha preparado una Guía de Autoayuda,
otros tantos estudios han demostrado lo contrario, y es el Estado y sus
políticas las que imponen en los hechos los criterios a seguir, ajenos a
4fi
Desde hace años ia Lucas Aiternauve Corporare diseñó un aparato de pequeño las "opiniones" médicas.
tamaño para diálisis renal, que el paciente podía "cargar como una msxhila". Su costo
Varias de las razones (técnicas) aducidas por los profesionales que
era además comparativamente reducido.
4
' M. Lieberman y L. Borra an (comps.), Self-helj groupí jor cojxrtg u'tth crists, Jossey- no consideran peligroso el uso de fármacos y dispositivos por personas
Bass Publishers, San Francisco, 1982; A- Katz, "Self-help and m:uua! aul: an emerging
social movcment" en AnriWíil RCVICW of SocvAogy, nüm. 7, 1981, p. 1 2 9 .
4
- ¥:.. 1.. Menéndez. Hacia una..., op. cu. 4 9
K. Sehnet y H. Eisemberg, Corno ser su propio médico, Grijalbo, México, 1980.
178 Autoatención y automedicación Eduardo Menéndez 179

de escasa información, son similares a las críticas planteadas por algu- De hecho ha sido este programa "materno-infantil" el que ha es-
nos sectores radicales al modelo médico hegemónico. tado en la base de la expansión de cobertura y de los efectos aparente-
Así, una revisión de conjunto de la problemática de la prescripción mente paradójicos de la misma; es decir, en el impulso de la actividad
de medicamentos concluye: comunitaria de autoatención, lo cual por otra parte fue reconocido por
los mismos que impulsaban este p r o g r a m a . "
En cualquier caso parece no hallar razón para creer que se necesi- Este desarrollo, por lo menos en América Latina, expresa el re-
tan exámenes médicos para seleccionar a las mujeres que desarro- conocimiento tácito de un proceso recurrente relacionado con la co-
llarían efectos secundarios. No existe una prueba clínica definitiva bertura real de los servicios de salud. Tanto la formación de recursos
para descubrir la predisposición a la trombosis, la enfermedad más humanos, la urbanización y el desarrollo de la seguridad social ligados
grave que se relaciona comúnmente con los anticonceptivos orales, a los procesos productivos constituyen factores que tienden a ampliat
y varios de los factores de riesgo importantes de las enfermedades la cobertura, sobre todo en el medio urbano. Por su parte los progra-
circulatorias tales como el cigarrillo, la obesidad, edad superior a los mas de bienestar rural han tratado de ampliar la cobertura en dicho
35 años, son obvios sin un examen médico. Estosriesgospueden ser
medio. Pero estos procesos deben ser relacionados con la crisis de fi-
enumerados en los paquetes de anticonceptivos orales y enseñados
nanciamiento del sectot salud por un lado y con las modalidades que
a los vendedores [...] También debe tenerse en cuenta que muchas
mujeres que visitan una clínica o al doctor, aun en países desarrolla- adquiere una parte de la extensión de cobertura.
dos en donde el médico tiene más tiempo para dedicarle al paciente, En el caso de México entre 1982 y 1986, el gasto en salud del
no reciben con frecuencia una revisión médica completa y/o prue- Estado disminuyó 47%, pasando de representar, 2.2% del PIB en 1982
bas de laboratorio para confirmar las contraindicaciones antes de a significar sólo 1.6% en 1986. Pero este notable decremento debe
52

recibir la prescripción. ser contextualizado con procesos que no han podido ser modificados
sino en coyunturas específicas. M e refiero al hecho de que la cobertura
y el autor resume así las principales razones según las cuales los anti- con pasantes se caracteriza por dar cobertura a la comunidad sólo entre
conceptivos orales pueden ser prescritos para los "auxiliares" pese a la nueve y diez meses al año, por la ausencia del pasante de la comunidad
oposición médica: de viernes a lunes, por las recurrentes limitaciones o directamente por
la desaparición de servicios, lo cual conduce necesariamente a la co-
Primero: donde anteriormente se creía que se requería un examen munidad a seguir manteniendo sus propios mecanismos de atención,
pélvico efectuado por un médico para así excluir la patología que
puede contraindicar el uso de la pildora, Huber y Rosenfeld de-
mostraron que muy pocas contraindicaciones son descubiertas me- cloropromacina, fenobarbital, diazepán, fenitone, decaneato, imipramina, halopéridosy
diante exámenes. Segundo: Rosenfeld (de la Universidad de Co- amitriptilina. Este tipo de decisiones se basaron en trabajos donde se demostró la capa-
lumbia) informó recientemente que puede enseñarse a un paramé- cidad diagnóstica y prescriptiva de los auxiliares. El doctor B. Essex "logró una concor-
dancia de diagnóstico en más de 80% de las veces en una aldea de Africa oriental cuando
dico o a un auxiliar a efectuar un rápido examen externo y a obte-
los estudiantes de un curso de auxiliares médicos fueron comparados con profesionales
ner una historia clínica simplificada utilizando una lista de chequeo médicos que habían visto a los mismos pacientes"; M. Backet, "La cuestión...", op. cit.,
preparada. Tercero: se puede enseñar a personal no médico a acon- p. 314; C . Climent y M. Arango, Manual de psiquiatría para trabajadores de atención pri-
sejar a las usuarias sobre el uso y efectos colaterales de la pildora maria, O P S , Washington, 1983; B. Essex y H. Gosling, Programa para la identi/jcación y el
tratamiento de problemas de salud mental, O M S / C I B A - G E I G Y , Basilea, s.£
5 1
"A medida que los programas para la distribución de anticonceptivos se han
5 0
J. Wortman, "Adiestramiento de personal no médico en los servicios de planifi- ampliado y han comenzado a servir a sectores importantes de la población, se ha hecho
cación familiar" en Informes Médicos, serie J, núm, 6. 1975, p. 112. El "descubrimiento" evidente que los m ismos trabajadores de salud pueden proporcionar otros servicios bási-
de los problemas ée enfermedad mental en países del tercer mundo condujo a proponer cos a nivel de aldea o dondequiera que sean escasos los practicantes médicos clínicos."
que los auxiliares de salud diagnosticaran y prescribieran medicamentos. Cuatro equi- Population Reports, 1981, p. 24.
pos de la O M S trabajando en Colombia, India, Senegal y Sudán seleccionaron fármacos 5 2
G. Soberón, "El cambio estructural en la salud" en Salud Pública, vol. X X I X , núm.
que podían ser utilizados por personal no especializado. Dichos medicamentos fueron: 2, 1987, p. 123.
180 Autoatención y automedicación Eduardo Menéndez 181

a los que incorpora cada vez más prácticas de la medicina científica, En la mayoría de los países de Latinoamérica los departamentos,
incluida la medicación con fármacos. 53
oficinas técnicas o meras secciones no funcionan en la práctica n i a
nivel general, n i a nivel de programa específico. 56

La segunda solución está referida a un doble proceso de control,


C O N T R O L Y APROPIACIÓN DE sobre los productores y sobre los consumidores de fármacos. En los
LOS PROCESOS D E A U T O A T E N C I Ó N países de capitalismo dependiente dicho control no sólo es limitado
y de escasa eficacia, sino que es reiteradamente ttansgredido por las
propias acciones del sector en su extensión de cobertura. La tercera
Respecto del proceso de automedicación, la práctica médica ha pro- medida estrechamente relacionada con la anterior, está basada en un
puesto reiteradamente tres soluciones. La primera está basada en la aumento de la cobertura, detección y vigilancia médica que limite/su-
educación para la salud. Refiriéndose a Estados Unidos decía M . Terris: pervise las prácticas de automedicación.
"Los nuevos programas para la prevención de las enfermedades no i n - Las dos últimas medidas suponen un aumento de los controles
fecciosas más importantes, en buena medida descansarán en la edu- médicos, legales y policiales cuyo modelo es el que ha operado res-
cación para la salud", y agrega: "sin un público bien informado será i m - pecto de la problemática de la drogadicción, incluida la alcoholización
posible contrarrestar la oposición del interés privado que colocará su y reiteradamente ha probado su fracaso.
propio beneficio financiero por encima de la salud del p u e b l o " . Para 54
De nuestro análisis surge que la autoatención constituye una es-
autores como Terris, la educación para la salud supone necesariamente tructura funcional de los conjuntos sociales, por lo cual su erradicación
cuestionar un sistema que han organizado parcialmente la industria de por ahora es imposible. Pero si como afirmamos, es sobre esta estruc-
la enfermedad y la-de la salud. Pero como sabemos, la mayoría de los tura que se monta el proceso productivo que impulsa la automedi-
programas de educación para la salud no sólo no tienen esta orien- cación con fármacos, la primera solución planteada por la práctica
tación, sino que su importancia en la práctica es mínima para el Sector médica debiera ser asumida radicalmente. Es decir que debiera ge-
Salud. Lo que en 1972 concluía un grupo especial convocado por la nerarse u n programa real de educación para la salud a partir del grupo
Organización M u n d i a l de la Salud ( O M S ) sigue siendo válido: familiar-doméstico. Este programa partiría del supuesto de que dicho
grupo debe ser considerado como el primer nivel de atención, pasando
La baja prioridad acordada a la educación para la salud en los servi- a constituir los curadores (médicos, curanderos, parteras, etc.) el se-
cios de salud se refleja en el presupuesto y asignación de los recursos gundo nivel. Nuestra propuesta es enseñar a automedicarse, lo cual
disponibles para esta materia. La mayoría de los programas educa- implica además, saber demandar del equipo de salud lo que éste puede
tivos se llevan a cabo sin tener el apoyo financiero adecuado y los proveer. El uso de fármacos, drogas, alcohol no puede ser controlado
programas de educación para la salud se hallan frecuentemente en sin que se generen problemas de muy diferente índole, que no sólo tie-
¡a lista de actividades sin asignación presupuestaria. Para empeorar nen que ver con las consecuencias en la salud y/o en la realización de
aún más la situación, el sector salud está perdiendo a sus expertos la mercancía. La utilización de fármacos o de otras sustancias o accio-
en educación para la salud e investigación a favor de otros sectores nes físicas y psíquicas no puede set modificada por actos o políticas de
de nuevo desarrollo, como la economía, asistencia social, seguro so- vigilancia y/o control, sin que emerjan otras consecuencias ideológicas
cial, comunicaciones, etc., en donde los programas se amplían con y económico-políticas.
rapidez y pueden ofrecer mayores incentivos y prestigio. 55

Si realmente el sector salud considera que la automedicación está


causando las consecuencias que supone y en nuestro caso, no inves-
Esto ha ocurrido recientemente con el que ha sido el más ambicioso programa
5 3

de atención primaria de México, el denominado I M M S - C O P I A M A R , el cual a partir de tiga, como ya señalamos, debiera asumir radicalmente el problema y no
1985 redujo notoriamente su expansión y disminuyó su cobertura. dejarlo librado a las fuerzas supuestamente espontáneas del mercado y
M. Terris, La revolución epidemiológica y la medicina social, Siglo XXI, México,
5 4

1982, p. 85. 5 6
No conocemos por otra parte ningún programa en países latinoamericanos, so-
« O P S , 1980, p. 83 bre educación, para "controlar" la automedicación.
182 Auioatención y auiomedicación

de las necesidades. Tanto el mercado como las necesidades son cons-


trucciones sociales, es decir se puede actuar sobre ellos y modificarlos,
pero a partir de asumir los caracteres estructurales que orienten nues-
tras políticas de modificación. Desde esta perspectiva nuestro análisis
parte de supuestos según los cuales los conjuntos sociales, incluidos los
BIBLIOGRAFÍA
sectores técnicos, requieren de una enseñanza intencional dado que el
"mal aprendizaje", el no saber, la opacidad múltiple del conocer opetan
transformando continuamente las prácticas.
Nuestra propuesta no supone ninguna especie de "populismo cien-
tífico", sino la necesidad de asumir el saber/no saber, como un pro-
ceso que exige ser tomado realmente en cuenta. Es por ello, por re-
conocer que tanto los conjuntos sociales como los técnicos generan
necesariamente construcciones ideológicas sobre los procesos de salud-
enfermedad, que planteamos la necesidad de operar sobre la autoa- Actualidades Médicas, "Autocontrol de la diabetes", en Actualidades Médicas,
tención no en fotma episódica y coyuntural, sino intencional y estruc- agosto, 1 9 8 2 .
turadamente. Este reconocimiento debe asumir el hecho de que no ARCE, A . et al, "Los mensajes de salud y enfermedad en los medios de comu-
roda problemática puede ser autoatendida n i siquiera en sus primeras nicación masiva", en E . L . Menéndez (comp.), 1 9 8 2 .

etapas, dado que determinadas condiciones (técnicas, ideológicas, psi- J. et al, "Contenidos relativos a la salud a través de los principales
A V A L O S ,

medios de comunicación masiva", en E . L . Menéndez (comp.), 1 9 8 2 .


cológicas) pueden conducir a la delegación inmediata de la atención y
H., " L a cuestión de la política de salud: los cambios más importantes
B A C K E T T
la cura. Es justamente esta condición la que fundamenta el desarrollo
en nuestra actividad frente a los problemas de salud", en Boletín de laOPS,
y persistencia de los curadores, aun cuando su eficacia respecto de un 1978.
problema sea limitada o directamente nula. BARQUÍN, M. et al, "Factores que intervienen en el desarrollo y mantenimiento
La autoatención y la atención profesional deben constituir nive- de formas de 'medicina popular': la automedicación", en E . L. Menéndez
les articulados, cuyo eje articulador no debiera pasar por la medicali- (comp.), 1982.
zación, n i por la ignorancia de la necesidad de delegar determinadas B O L T A N S K I , L , Puericultura y moral de clase, Lata, Barcelona, 1976.

funciones. El énfasis que hemos colocado en nuestro análisis de lo , Descubrimiento de la enfermedad, Ciencia Nueva, Buenos
inevitable de la autoatención no supone legitimar lo inevitable, sino Aires, 1977.
proponer dicha estructura como una de las rantas existentes y que po- BRYAR, R., "Self-medication in student populations", en Nurse Time, enero 23,
sibilitan potenciar la autonomía en términos de gestión integrada. 1977.
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Roberto Campos Navarro 187

mayoría en Ciudad Nezahualcóyotl (Estado de México), todas ellas afi-


liadas y asistentes al servicio de una institución de seguridad social. 1

U n año después, realizamos una encuesta enfocada directamente al


fenómeno de automedicación en un poblado chiapaneco de compo-
sición indígena y mestiza. Por último, en 1983-84, en un estudio
2

PRÁCTICAS MÉDICAS POPULARES:


relativo a la morbimortalidad infantil rural-urbana en el estado de
A L G U N A S EXPERIENCIAS SOBRE EL
Guanajuato, dirigido en sus objetivos generales por Rene Jiménez, del
PROCESO DE AUTOATENCIÓN C U R A T I V A * Instituto de Investigaciones Sociales (UNAM) y en su especificidad an-
tropológica por Eduardo Menéndez, se redactó un informe en el que
- e n t r e otras consideraciones- aparecen de nueva cuenta las prácticas
R O B E R T O CAMPOS N A V A R R O de las madres curadoras de un barrio marginado de la ciudad de Léon. 3

N o es nuestra intención hacer un análisis minucioso y exhaus-


tivo de tales trabajos (a pesar de la escasa difusión de los mismos) pero
sí ofrecer algunas especulaciones pertinentes alrededor de estos mate-
riales que demuestran el papel y la importancia de las prácticas cura-
tivas populares como estrategias vitales ante la enfermedad, presentes
tanto en las zonas campesinas e indígenas como urbanas.
INTRODUCCIÓN

De acuerdo con la invitación formulada por la Dirección General de EXPERIENCIAS


Culturas Populares, este trabajo pretende exponer algunos plantea-
mientos teóricos y empíricos sobre las prácticas médicas populares re-
Ciudad Nezahualcóyotl (1979)
feridas a la autoatención curativa a partit de diversas experiencias per-
sonales acumuladas en diez años de investigación en el campo de la
C o n la finalidad expresa de cuantificar el grado de utilización de prácti-
antropología médica. cas popular-tradicionales en una población derecho habiente del Ins-
Se brinda una descripción mínima de estas experiencias y se i n - tituto Mexicano del Seguro Social así como la posible participación
4

tenta reflexionar acerca de sus implicaciones en el tema propuesto para de variables sociales, culturales y económicas en su uso y persistencia,
el simposio, a saber, la relación entre el proceso salud-enfermedad y las se diseñó un cuestionario con poco más de un centenar de preguntas.
culturas populares que se desarrollan en México. Tal instrumento abarcaba los siguientes temas: información general,
Bajo la categoría de tesis para obtener el grado de especialista en datos demográficos y socioeconómicos, comportamientos específicos
medicina familiar, en 1979, publicamos un primer material de inves-
tigación socioantropológica sobre los saberes y prácticas curativas a
1
R. Campos Navarro, y J. Cano, "Medicina popular-tradiciona! y automedicación
en familias asistentes a la clínica 25 del I M S S " , tesis de especialidad en medicina familiar,
nivel casero que son ejercidos por madres de familia residentes en su IMSS/UNAM, 1979.
2
R., Campos Navarro, A. Ruiz y J. Zuñiga, "La automedicación en indígenas y
mestizos: el caso de Tenejapa, Chiapas" en Medios de comunicación masiva y formas de
medicina "popular", C I E S A S , México, 1982, (cuadernos de la Casa Chata, núm. 57).
* Presentado en el Simposio "Salud y Cultura Popular en México", Dirección 3
I i s / U N A M , "Descripción y análisis de las condiciones socioeconómicas que operan
General de Culturas Populares, Oaxtepec, Morelos, 27-28 de octubre de 1989 en la percepción de la mortalidad infantil y preescolar en la colonia Santa Clata, León,
Guanajuato", 1984 (inédito).
4
Clínica Hospital núm. 25, ubicada al oriente de la ciudad de México, cuyos
186 ptincipales usuarios pertenecen a ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México.
188 Prácticos médicas populares: algunas experiencias Roberto Campos Navarro 189

ante la enfermedad y creencias acerca de su causalidad, conocimien- herbolaria medicinal. Casi todas sabían de la existencia de curanderos
tos y experiencias sobre las enfermedades más frecuentes en sus h i - e incluso 7 2 % había renido alguna experiencia directa con ellos.
jos, autoatención, con base en remedios caseros y/o medicamentos de 4. Conocimientos y experiencia de enfermedades. En el cuadro 1
patente, y para concluir, la percepción valorativa de las informantes se puede observar que las madres-informantes tienen u n alto grado de
acerca de la buena, indiferente o mala relación que establecen con sus conocimiento de las cuatro primeras entidades patológicas considera-
médicos y con la institución en forma global, tomando nota de que las das como "tradicionales", es decir, empacho, susto, caída de mollera y
prestaciones que ofrece no son únicamente de carácter médico. mal de ojo, aunque la experiencia directa con ella disminuye, siendo
En el segundo semestre de 1979 se aplicó el cuestionario - d e ma- notable la disociación del binomio saber/experiencia en el mal de ojo.
nera aleatoria- a cincuenta madres de familia, quienes asistían a la u n i - En ningún caso es de 100%. Menos conocidas (y experimentados)
dad clínica en búsqueda de consulta médica para alguno de sus hijos. resultaron los malos aires y la alferecía (epilepsia).
Es importante mencionar que las entrevistas se realizaron en el hogar Por otro lado, el cuadro 2 muestra que el conocimiento y expe-
de las señoras y que una vez rebasados los iniciales signos de recelo (y riencia de enfermedades reconocidas por la medicina académica es
aun franca desconfianza), la información fluyó por demás abundante, completo (100%) en faringoamigdalitis, gastroenteritis e influenza,
desbotdando en ocasiones a los bisónos investigadores. descendiendo la experiencia en la parasitosis y disminuyendo saber/ex-
1. Información general. Casi 80% de las madres vivía en Ciudad periencia en los esguinces e infecciones de vías urinarias. 5

Nezahualcóyotl; el promedio de edad era de 30 años; baja escolaridad En la tesis aparece la descripción detallada de cada una de las
con predominio de estudios primarios incompletos; además de trabajar enfermedades en cuanto a su etiología, sintomatología y tratamiento,
en sus hogares, una tercera parte desempeñaba labores remuneradas por lo que remitimos a ella al lector interesado que desee profundizar
de manera eventual; todas hablaban el español y sólo dos afirmaron en sus especificaciones clínico-terapéuticas desde la perspectiva popu-
el manejo de u n dialecto en su niñez; el 96% se consideró de religión lar. Lo que sí deseamos recuperar para esta presentación son algunos
católica y la mayoría había nacido en provincia, sobre todo en los es- tratamientos particulares para poder observar y comparar con trans-
tados del centro y sureste del país. parencia los comportamientos diferenciales en el uso de los diversos
2. Datos socioeconómicos y demográficos. Destaca la migración recursos curativos.
familiar reciente (6 años en promedio), con focos de expulsión migra- Así, en los empachos, la terapéutica (utilizando los círculos de
cional localizados en Guanajuato, Puebla, Oaxaca, Hidalgo y M i c h o - Venn) aparece de la siguiente manera:
acán. Los ingresos económicos principales eran portados por el jefe de
familia, quien en su mayor parte laboraba como obrero y empleado, automedicación
obteniendo por lo menos el llamado "salario mínimo".
3. Concepción de la enfermedad y comportamiento ante la mis-
ma. La causalidad de las enfermedades fue atribuida casi por todas
(98%) a la presencia de microbios, pero no se descartó la intervención
divina (62%) ni la participación mágica de personas que causan daño Tratamiento espontáneo: 0
a otras (también 62%). Factores asociados fueron la ausencia de h i - no saben tratamiento: 18%
giene personal y colectiva, deficiencias en el consumo de alimentos,
variaciones climáticas repentinas, entre otros.
La propia madre de familia es reconocida como la principal res-
ponsable de la salud de los hijos (86%), aunque ello no implicaba la
exclusión del padre, ni la intervención de otros familiares como su
misma madre o la suegra.
A n t e las enfermedades en mayor o menor medida reconocieron 5
En el cuestionario nos referimos a estas enfermedades con sus nombres populares:
tener conocimiento de remedios caseros, siendo notable el uso de la anginas, diarrea, gripe, lombrices, terceduras y mal de orín, respectivamente.
190 Prácticas médicas populares: algunas experiencias Roberto Campos Navarro 191

de donde se puede concluir que el tratamiento es dominantemente


"tradicional" con escasas combinaciones hacia la automedicación y
la asistencia profesional médica. En cambio, en las gastroenteritis el
patrón es:

automedicación

Tratamiento espontáneo: 0
no saben tratamiento: 0

5. Uso de remedios populares y automedicación. A las madres


de familia se les interrogó acerca de siete remedios caseros y 15 me-
médico popular dicamentos de patente. En cuanto a los primeros (ver cuadro 3) su
conocimiento varió entre un 56 y un 98% y su empleo fue menor en
todos los casos. En relación a los segundos, fueron divididos por los i n -
observándose la multiplicidad de combinaciones, donde la mezcla de vestigadores en medicamentos sintomáticos (cuando su uso sólo fun-
recursos es la regla. En tanto que en las parasitosis resulta más clara la cionaba como neutralizador de malestares, como lo son analgésicos,
intervención profesional: antipiréticos, etc.) y en medicamentos etiológicos (cuando se desti-
naban a combatir los agentes causales del malestar o la enfermedad,
como son antibióticos y antiparasitarios).
automedicación
Entre los sintomáticos (ver cuadro 4) el conocimiento estuvo en-
tre 68 y 96%, exceptuando dos productos que eran menos conoci-
dos. La relación entre saber y autoprescripción fue igualmente ele-
vada, pues de los nueve productos, en siete existía correspondencia de
100%. Esto último vino a conttastar con el conocimiento que tenían
Tratamiento espontáneo: 2%
las informantes acerca de los medicamentos etiológicos (ver cuadro 5)
no saben tratamiento: 8%
en que fue menor la correspondencia con la autoprescripción, así su-
cedió, por ejemplo, con la penicilina, todas las madres la conocían pero
únicamente una tercera parte se atrevía a emplearla. Esto podría sig-
nificar una justificada prudencia ante los potenciales afectos negativos
médico popular
del producto que pueden conducir a la muerte en forma inmediata. Sin
embargo, este argumento hipotético no logra explicar la disociación en
el caso de las vitaminas, donde un 74% reportaba conocerlas pero sólo
y en las gripes, el proceso de autoatención tiene u n modelo exclusivo, un 30% las había utilizado en alguna ocasión sin necesidad de recera.
sin ausencia de combinaciones: 6. Relación con los médicos y la institución. Tres cuartas partes
de las informantes expresaron indudable satisfacción por los servicios
192 Prácticas médicas populares: algunas experiencias Roberto Campos Navarro 193

generales recibidos del IMSS, pero en cuanto a su percepción del ser- A finales de 1980 y principios de 1981 se recolectó información
vicio médico la insatisfacción y ambivalencia se elevaron de manera a partir de 64 núcleos domésticos encuestados, 30 de ellos fueron de
significativa (62%). Las quejas habituales giraron en torno a deficien- familias indígenas y 34 de familias mestizas. Los resultados obtenidos
cias en la vinculación méd ico-paciente; despotismo y maltrato, escasa son los que a continuación se enumeran:
explicación sobre la enfermedad de los hijos, uso de lenguaje técnico 1. Datos generales. En los informantes indígenas las edades osci-
incomprensible para la madre, exceso de usuarios y por tanto, rapi- laron entre los 19 y 75 años. Existía un elevado grado de analfabetismo
dez en la consulta, superficialidad en el interrogatorio y ausencia de y de estudios primarios incompletos (70 y 23% respectivamente). La
exploración física en el enfermo. mayoría declaró ser católico y un porcentaje menor (20%) se identi-
7. Otros datos importantes. Para las madres entrevistadas existía ficó como protestante. Su principal actividad económica giraba alre-
un notorio conflicto con los doctores en relación con sus creencias, dedor de la agricultura de autoconsumo e incluso una cuarta parte de
saberes y prácticas curativas tradicionales. En algunos casos predo- ellos reconocía su asistencia a las fincas cafetaleras del Soconusco, sólo
minó el silencio reafirmante ("el médico no sabe curar estas enferme- 10% se dedicaba al pequeño comercio y por supuesto, predominaban
dades"), en otros, el silencio vergonzante ("no le digo al médico. Me los bajos ingresos económicos (1 000 pesos mensuales en promedio).
lo reservo yo, da pena decirlo"), en pocos la duda ("conviene que a En los informantes mestizos las edades variaron entre los 17 y 80
uno le expliquen") y en muchos el miedo - m u y fundamentado- de años. El resto de los datos marca la ostensible diferencia con la con-
ser víctimas de autoritarismo médico ("se burlan [de] que uno no es traparte indígena: el analfabetismo y la primaria incompleta apenas
médico" o "va a decir que estoy "chiflis" [loca]" y "los médicos se ríen llegaron a 50%, todos se reconocieron como católicos, únicamente un
de uno"). 18% se dedicaba a las faenas agrícolas, el resto al comercio y los traba-
Sin embargo, las prácticas curativas populares pemanecen porque jos asalariados permanentes. Los ingresos económicos mensuales con
-según las informantes—de alguna manera funciona, es decir, son efi- facilidad se vieron triplicados ( 3 500 pesos en promedio).
caces para ciertos casos de enfermedad; se les tiene confianza porque
2. Consumo de medicamentos. En el cuadro 6 se puede apreciar
han sido usados en sus familias; tienen escasos efectos indeseables;
que el uso de productos farmacéuticos sin receta es elevado en ambas
pueden evitar la asistencia a la institución médica y por consiguiente
agrupaciones sociales - p o r encima de 8 0 % - con una diferencia no sig-
obtener u n ahorro en tiempo y en dinero.
nificativa en términos estadísticos. Las indicaciones del consumo fue-
ron similares: cefaleas, dolores abdominales, evacuaciones diarréicas,
Tenejapa, Chiapas (1980-81) cuadros gripales y tos.
Una tercera parte de los informantes mestizos pensaba que los
En este pueblo serrano ubicado en los Altos de Chiapas, habitado por
6
medicamentos no constituían un peligro para la salud del individuo
indígenas tzeltales y ladinos (mestizos), se levantó una encuesta pata consumidor, en tanto que el porcentaje aumentaba a un poco más de
verificar el grado de automedicación presente en ambos gtupos. la mitad en los indígenas que desconocían la posibilidad de efectos
La comunidad es cabecera municipal y contaba en ese entonces negativos de los fármacos.
con dos unidades médicas gubernamentales (SSA e IMMS-COPLAMAR),
Una importante creencia presente en unos y otros es que los me-
una privada con orientación social (atendida por un "boticario"), va-
dicamentos son más eficaces que los remedie" caseros (incluidas las
rias tiendas con venta de medicamentos patentados y ninguna farma-
plantas medicinales) y sólo de un 10 a u n 12% creían en una igualdad
cia. Las enfermedades dominantes correspondían a gasrroenteritis y
de resultados favorables.
parasitosis, infecciones respiratorias agudas y crónicas (sobresaliendo
Los medicamentos guardados en sus respectivos hogares (ver cua-
la tuberculosis), el alcoholismo, etcétera.
dro 7) arroja resultados diferenciales en los dos grupos. En los indíge-
nas hay claro predominio de los analgésicos (que alcanzan un poco
6
A 27 km de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, por camino pavimentado y más de la mitad de lo almacenado), siguen los antimicrobianos -casi
de ten-acería.
194 Prácticas médicas populares: algunas experiencias
Roberto Campos Navarro 195

20%— luego antiparasitarios, productos diversos, vitaminas y antigri-


informantes correspondieron a las respiratorias y digestivas, cuya po-
pales j u n t o con anritusígenos. En los mestizos también los analgésicos
tencial peligrosidad se ubicaba en el primer año de vida y en las es-
ocupan el primer sitio pero en una proporción mucho menor, siguen
taciones del año con clima extremo. Por igual se percibieron como
los fármacos para trastornos respiratorios y varios, luego los usados en
7

significativas y peligrosas, enfermedades como el empacho, susto y el


contra de los parásitos, las vitaminas y en último lugar los antibióticos.
mal de ojo. De hecho, en los casos concretos de mortalidad, en cua-
En relación con las personas que difunden y promueven los medi-
tro de seis se les asignó una causalidad "tradicional", aplicándose o
camentos, los indígenas afirmaron obtenerlas a rravés de tenderos, el
Tratándose de realizar las curaciones específicas.
encargado de la clínica privada, o con una enfermera y no con médicos,
En la trayectoria o carrera del enfermo, se pudo constatar que el
mientras que los mestizos las consiguieron mediante el "boticario", los
proceso fundamental fue el de la autoatención, predominando el uso
tenderos, los médicos y la enfermera.
de medicamentos de patente por encima de las plantas medicinales.
La adquisición se realizó a través de las tiendas y boticas del barrio
León, Guanajuato, (1983-84) así como de farmacias céntricas de la ciudad. Se observó que el apren-
dizaje de los diagnósticos y los tratamientos se hizo dentro de los límites
El Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional domésticos pero la imitación de los médicos se consideró como uno de
Autónoma de México, emprendió un estudio multidisciplinario so- los principales procesos de reproducción del conocimiento curativo de
bre las condiciones de enfermedad y muerte infantil en el estado de las mujeres-amas de casa.
Guanajuato. Tal enfoque permitió una visión amplia del problema Como ya se dijo, el uso de medicamentos fue mayor que de herbo-
pues se describieron y analizaron sus variables demográficas, epide- laria y de estos productos de patente, los dominantes correspondieron
miológicas y socioantropológicas. En esta última perspectiva se inves- a los que van dirigidos a neutralizar los signos y síntomas de la enferme-
tigó en siete núcleos familiares de una colonia marginada de la ciudad dad. La utilización de antibióticos fue notable para las infecciones de
de León. Se recolectó abundante y valiosa información cualitativa, vías respiratorias y digestivas. Todas las madres tenían conocimientos
8

sin embargo, para los fines de esta comunicación sólo interesa desta- de los fármacos, en tanto que había algunas que casi no conocían n i
car aquello relativo al proceso de autoatención curativa. usaban las plantas medicinales. 9

La colonia seleccionada es una de las más pobres de la ciudad Se realizó un seguimiento detallad" de 18 casos de enfermedad
y las familias entrevistadas tenían un nivel deteriorado de vida (con durante el trabajo de campo. De éstos, ocno correspondieron a padeci-
bajos ingresos económicos, vivienda alquilada, baja escolaridad, etc.), mientos respiratorios (como tos, gripa, bronquitis), u n número similar
higiene deficiente, alimentación considerada como regular o mala y un a enfermedades digestivas (diarrea, dolor abdominal) y dos inespecífi-
estatus subordinado de la mujer, con presencia de temprana actividad cas (intoxicación e hipertermia). En el cuadro 8 se puede verificar que
sexual, embarazos inmediatos y frecuentes, etcétera. la autoatención fue la primera decisión terapéutica, seguida de otras
Cuatro de las familias tenían algún caso de mortalidad durante opciones donde entran - e n orden decreciente- médicos instituciona-
la infancia y las otras tres sirvieron como casos-testigo (es decir, sin les, boticarios y médicos privados.
niños muertos) para medir la importancia que desempeñan la edad de Para finalizar, de los seis casos de muerte infantil y preescolar i n -
la madre de familia, su escolaridad, el desarrollo de una doble jornada vestigados, durante el curso de la enfermedad en cuatro se elaboraron
laboral (como ama de casa y trabajadora asalariada), así como la afi- (con diversos grados de credibilidad) diagnósticos y tratamientos " t r a -
liación a una institución de seguridad social dicionales" (ver cuadro 9). En los cuatro se inició la trayectoria con
Las enfermedades más frecuentemente mencionadas por todas las autoatención, finalizando dos con los médicos, otro con una curandera
#
8
Sobre todo la penicilina y la tetraciclina
7
Entre los que destacan aquellos utilizados para enfermedades crónico-degenera- 9
Las más usadas correspondieron a problemas gastrointestinales: albahacar, hier-
tivas.
babuena y hierba del perro.
Roberto Campos Navarro
196 Prácticas médicas populares: algunas experiencias

len sus aseveraciones? ¿Por qué desconocen o descalifican la trayecto-


(la enfermedad era considerada como un mal de ojo "de l l e n o " ) y el 1 0

ria curativa del enfermo? La enseñanza de la medicina "científica" o


otro no se llevó con ningún otro curador especializado. En aquéllos
hegemónica no es ajena a esta situación, pues es precisamente en los
casos cuyo diagnóstico no fue enmarcado dentro de las concepciones
recintos escolares y en las salas hospitalarias donde aprendemos que
populares, los tratamientos se iniciaron y terminaron con asistencia
nuestra práctica curativa es la mejor (lo cual es muy cierto para algu-
médica profesional.
nos géneros de enfermedad en que la tecnología avanzada resulta ade-
cuada) pero en forma simultánea es valotada dogmáticamente como la
buena, la única y la verdadera, excluyéndose al resto que es remitido al
REFLEXIONES lugar común de la falsedad, la ignorancia y la superstición. De allí que
las prácticas médicas populares -según algunos médicos radicales— de-
ban ser olvidadas, negadas o más aún, atacadas y reprimidas.
La automedicación y el uso de remedios caseros (abarcando las hierbas
O t r a orientación ofrece la perspectiva socioantropológica, que
medicinales) pueden incluirse dentro de un proceso más amplio que
absteniéndose de emitir juicios a priori o prejuicios, ha encontrado
se denomina autoatención en salud, que sin duda constituye - c o m o
que el consumo de medicamentos autorecetados dentro del proceso
se verá más adelante- la primera fase de un conjunto de actividades
autocurativo en general, constituye "una de las expresiones cotidia-
desplegadas por todos los grupos sociales.
nas de la autogestión social de los conjuntos sociales" y que debe 11

A pesar de su evidente presencia, en nuestro país ral proceso ha es-


ser considerado como un relevante modelo curativo puesto que re-
capado a la invesrigación científica, tanto desde la perspectiva médica
sulta ser "estructural a toda sociedad, suponiendo el primer nivel real
como social.
de atención de la m i s m a " . N o obstante la escasez de investigaciones
12

Si revisamos la literatura médica, aparecen algunos rrabajos se-


empíricas elaboradas en México, éstas indican su notable expansión
rios, contrastando -eso s í - con una abundantísima cantidad de co-
en las diversas clases sociales residentes en la ciudad de M é x i c o , que 13

mentarios en artículos de periódicos y revistas de consumo masivo.


su reproducción práctica e ideológica descansa en el eje madre/hijos,
¿Qué significado tiene esto? Pensamos que con base en la experiencia
donde la primera a su vez la aprende en forma directa de su encuentro
individual de los médicos llegan a éstos enfermos que han realizado au-
con los médicos, siendo al parecer mínima la participación e inciden-
toatención y cuyos resultados han sido nulos, ambiguos e incluso con-
cia de la publicidad generada por las empresas farmacéuticas que se
tradictorios con efectos indeseables de los productos utilizados. Por
Transmite a través de los denominados "medios de comunicación". 14

ello, los usuarios han emitido un juicio parcial y negativo acerca de


Las experiencias que en este artículo hemos reseñado, demuesttan
la autoatención en general, sin considerar la inmesa cantidad de i n -
algunas tendencias del proceso autocurativo:
dividuos enfermos que sí han resuelto sus problemas de salud y que
por tanto no han tenido que recurrir a la atención médica profesional.
E. Menéndez, Medios de comunicación masiva..op. cit., p. 3.
1 1

De hecho, una gran parte de nuestros colegas - d e acuerdo a revisio-


E., Menéndez, Hacia una práctica médica alternativa. Hegemonía y autoatención
1 2

nes de notas y expedientes clínicos- omiten durante el interrogatorio (gestión) en salud, C I E S A S , México, 1984 Cuadernos de la Casa Chata, núm. 86).
del padecimiento actual, el uso de terapéutica previa o si aparece es A. C , Lautell, et. al, "El desarrollo urbano y los patrones de consumo de pro-
1 3

para mencionar única y exclusivamente el empleo de medicamentos ductos farmacéuticos. Una encuesta en diferentes grupos sociales de México, D.F." en
de patente, desdeñando cualquier otro curador u otros tipos de proce- Salud Pública de México, vol. 19, núm. 3, 1977.
M. Batquín, et. al, "Factores que intervienen en el desarrollo y mantenimien-
1 4

dimientos curativos no ortodoxos y por tanto califican la autoatención tos de formas de medicina popular" en Medios de comunicación..., op. cit., pp. 55-67.
como inútil, peligrosa y en ocasiones, mortal. Demuestran la función formadora de la madre sobre niños asistentes a una escuela pri-
maria del poniente de la ciudad de México. M. Briones, et. al., "La influencia del I M S S a
Sin embarco, ¿donde están los estudios que fundamenten o ava-
través de su estructura funcional en el proceso de automedicación de la población dere-
chohabiente", en Medios de comunicación..., op. cit, pp. 106-119. Se verifica el proceso
A esta variedad de mal de ojo se le califica en el Bajío como de extTema peli-
1 0
de automedicación en una clínica del I M S S ubicada al norte del D.F. En ambos trabajos
grosidad, pues es concebida como una enfermedad incurable pese a la intervención del se concluye que no es clara la presencia de la publicidad en el aprendizaje.
curandero, médico o cualquier otro curador.
198 Prácticas médicas populares: algunas experiencias Roberto Campos Navarro 199

1. La importancia estratégica del saber popular, que comprende rrera del enfermo" que supone la existencia de tres subniveles de ac-
el conocimiento de las enfermedades y sobre todo, la aplicación de tividades secuenciales y a veces, simultáneas y combinatorias. En el
productos terapéuticos destinados a recobrar la salud, que descarta el primero, después de elaborarse una aproximación diagnóstica, se to-
supuesto de "vacíos" o "lagunas" de información que justifiquen igno- man decisiones autocurativas (desde no hacer nada hasta el empleo
rancia en las clases populares. de remedios) y de ser positiva se retorna a la salud. En el segundo sub-
2. El papel fundamental de la madre de familia como eje de las me- nivel, al continuar el problema interviene o se recurre a un experto
didas preventivas y curativas en el espacio doméstico, es decir, como no técnico (o no especializado), sea un curador familiar, amistad, ve-
promotora de la salud y curadora "tradicional" no especializada. cino o compañero de trabajo, quienes pueden confirmar o reelaborar el
3. La influencia creciente del modelo médico hegemónico en el diagnóstico inicial y recomendar un tratamiento, que de ser eficaz re-
saber popular que se manifiesta con transparencia en el empleo de me- suelve el problema y si no lo es conduce al tercer subnivel, que es aquel
dicamentos de patente superando al de los recursos herbolarios, o en que después del proceso autocurativo individual y del no especializado
el reconocimiento de la causalidad microbiana de cierras enfermeda- se asiste a un experto técnico, sea u n terapeuta tradicional, un doctor o
des, sin que ello signifique el abandono de creencias causales mágico- cualquier otro curador especializado, quienes nuevamente construye
religiosas. un diagnóstico y aplica medidas terapéuticas, que si resultan eficaces
brindan curación y si no lo son, se reinicia una búsqueda intensiva
4. La destacada importancia que conceden los conjuntos socia-
donde la autoatención y la recurrencia a diferentes especialistas se re-
les populares a la presencia de enfermedades catalogadas por los es-
piten hasta la recuperación de la salud o al menos la adaptación a la
tudiosos como "tradicionales" o "síndromes de filiación cultural" pues
enfetmedad que se padece. 16

son consideradas como porenciales responsables de mortalidad -es-


Nuestras experiencias las catalogamos como aproximativas al fe-
pecialmente pediátrica- y como una consecuencia de lo anterior, la
nómeno de autoatención en salud. Nuevas y mejores investigaciones
relevancia que en estos grupos asumen los terapeutas "tradicionales"
deben ser llevadas a cabo para profundizar en las modalidades y varian-
especializados o curanderos.
tes del proceso; la incidencia que estas prácticas tienen sobre las tasas
5. La visión no dualista de los conjuntos sociales sobre las prácti-
de morbilidad y mortalidad local, regional y nacional; los efectos positi-
cas curativas, en las que no se crean disyuntivas o dicotomías reduc-
vos y negativos de las actividade. autocurativas en muestras poblacio-
toras de la realidad, sino que, por el contrario, se establecen procesos
nales estadísticamente significativas; el papel que juegan las empresas
dinámicos e integradores, donde la combinatoria y la complementari-
productoras de medicamentos en la reproducción y expansión de la
dad de recursos constituyen la base para una búsqueda de la eficacia
automedicación; la importancia del recurso medicinal como u n pro-
terapéutica. cedimiento con efectos psicosociales, donde lo ritual y lo simbólico no
6. La concentración de la automedicación sintomática y menos deben ser excluidos y finalmente, ahondar en las variables económi-
17

frecuente, etiológica, de las principales causas de morbimortalidad y cas, sociales e ideológicas que determinan y condicionan tanto la "ca-
que de alguna manera influye (aunque desconocemos hasta que grado) rrera del enfermo" como la autoatención en general.
en los perfiles epidemiológicos dominantes en el país.
7. La existencia de u n proceso más global de prácticas curativas
integradas cuyo inicio está en la autoatención y que se le ha denomi- trategias ante la enfermedad: la carrera del enfermo y las medicinas alternativas en la
atención primaria a la salud" 1988 (inédito).
nado "trayectoria" o " carrera del enfermo". 1 6
Que sería el ejemplo de la cronicidad de ciertas enfermedades, que no teniendo
En trabajos recientes proponemos un esquema dinámico de "ca-
15
curabilidad, requieren de la adaptación, sin que necesariamente se dejen de tomar me-
dicamentos "calmantes".
1 7
En esta línea destacan los trabajos sobre la eficacia simbólica de C . Levi-Strauss,
R. Campos Navarro, "Causas de demanda de consulta en el curanderismo ur-
1 5
"La eficacia simbólica" en Antropología estructural, Eudeba, Buenos Aires, 1977 y en
bano: un estudio de caso en la ciudad de México" Ponencia presentada en el II Congreso forma reciente, el de G. Bibeau, "L'activation des mécanismes endogenes d'autoguérison
Internacional de Medicinas Tradicionales, Lima, Perú, julio, 1988; y en especial "Las es- dans les traitements rituels des Angbandi", Culture, vol. III, núm. 1, pp. 33-49, 1983.
Cuadro 1 . Conocimiento y experiencia de enfermedades consideradas como popular-tradicional

Fuente: Información socioantropológica, Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de Méxicó,¡1979.


Cuadro 4. Uso de medicamentos sintomáticos y autoprescripción

10 20 30-' 40 50 60 70 80 90 100
i
196%

Colirio
68%
Eye - mo (

Kaopectate 46%
Uso

28% / ^ ^ ^ ^ Autoprescripción

Fuente: Información socioantropológica, Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, 1979.


Cuadro 5. Uso de medicamentos etiológicos y autoprescripción

Cuadro 6. Automedicación por grr y>s étnicos en una comunidad rural

Indígenas Mestizos
Fuente: Información de encuestas, Tenejapa, Chiapas, 1980-81.
Cuadro 7. Medicamentos almacenados en hogares de
indígenas y mestizos de una comunidad rural

Medicamentos genéricos Indígenas Mestizos


Núm Porcentaje Núm Porcentaje

1 Analgésicos 37 53% 18 27%


2 Antimicrobianos 13 19% 4 6%
3 Antiparasitarios 8 11% 8 12%
4 Para vías respiratorias 3 4% 16 24%
5 Mtaminas 4 6% 5 7%
6 Varios 5 7% 16 24%
Total 70 100% 67 100%

Fuente: Información de encuestas Tenejapa, Chiapas 1980-81.

Cuadro 8. Opciones terapéuticas ante la enfermedad


en siete familias urbanas

Familia Primera opción Segunda opción Tercera opción

1 Autoatención Médico privado


(remedios)
2 Autoatención Boticario
(medicamentos)
3 Autoatención Médico inst.
(medicamentos)
4 Autoatención Médico inst.
(medicamentos)
5 Autoatención Médicos inst.
(medicamentos)
6 Autoatención _
(remedios)
7 Autoatención Boticario
(medicamentos
y remedios)

Fuente: Información antropológica ns/UNAM León, Guanajuato. 1983-84.


208 Prácticas médicas populares: algunas experiencias

Cuadro 9 . Opciones terapéuticas realizadas ante


enfermedad mortal en cuatro familias

BIBLIOGRAFÍA
Familia Diagnóstico Primera opción Segunda opción

2 "Mal de ojo" Autoatención Curandera


4 "Empacho" Autoatención Médico

a "Prematurez" Médicos
institucionales
B A R Q U Í N M., et. al, "Factores que intervienen en el desarrollo y manteni-
miento de formas de medicina popular", en E . Menéndez (comp.), Medios
"Espanto" Autoatención
de comunicación masiva, reproducción familiar y formas de medicina "popu-
lar", C I E S A S , México, 1982, Cuadernos de la Casa Chata, núm. 5 7 ) .
"Empacho" 4- "susto" Autoatención Médico
BRJONES M., et. al, " L a influencia del I M S S a través de su estructura funcional
en el proceso de automedicación de la población derechohabiente", en
"Bronconeumonía" Médico privado Médico inst.
E. Menéndez (comp.), Medios de comunicación.., op. cit.
BlBEAU, G . , "Eactivation des mécanismes endogénes d'autoguérison dans les
Fuente: Información antropológica i s s / U N A M , León, Guanajuato 1983-84. traitements rituels des Angbandi", en Culture, vol. I I I , núm. 1 , 1983, pp.
3 3 - 4 9 , 1983.
C A M P O S N A V A R R O , R O B E R T O , "Causas de demanda de consulta en el curan-

EPÍLOGO derismo urbano: un estudio de caso en la ciudad de México", ponencia


presentada en el I I Congreso Internacional de Medicinas Tradicionales,
Lima, Perú, julio, 1988.
En palabra de las propias madres-curadoras de ciudad Nezahuacóyotl,
"Las estrategias ante la enfermedad: la carrera del enfermo
los recursos de autoatención se continúan porque: "...me han dado re- y las medicinas alternativas en la atención primaria a la salud", 1988,
sultado, me funcionan. Las hierbas son buenas...", "...uno tiene fe por (inédito).
la efectividad...", "...los remedios son para la gente pobre, sin recursos,
y Cano, J. "Medicina popular-tradicional y automedicación
sin dinero. Son tratamientos baratos y efectivos...", "...si no curan, voy
en familias asistentes a la clínica 2 5 del I M S S " , tesis de especialidad en
con e l d o c t o t y l o c o n t t a r i o . . . " , "...vienen de años, los recomiendan mis
medicina familiar, I M S S / U N A M , 1979.
padres, no son perjudiciales y los resultados son buenos".
— , Ruiz A . y Ztiñiga J., " L a automedicación en indígenas y mes-
N o desestimemos n i olvidemos sus palabras y sus experiencias.
tizos: el caso de Tenejapa, Chiapas" en Medios de comunicación..., op. cit.
D E I N V E S T I G A C I O N E S S O C I A L E S / Ü N A M , "Descripción y análisis de
I N S T I T U T O

las condiciones socioeconómicas que operan en la percepción de la mor-


talidad infantil y preescolar en la colonia Santa Clara, León, Guanajuato",
1984, (inédito).

209
210 Bibliografía

LAURELL, A . G , et. al, " E l desarrollo urbano y los patrones de consumo de


productos farmacéuticos. U n a encuesta en diferentes grupos sociales de
México, D.F.", en Salud Pública de México, vol. 19, núm. 3, 1977.
L E V I - S T R A U S S , C , " L a eficacia simbólica" en Antropología estructural, Eudeba,

Buenos Aires, 1977.


M E N É N D E Z E., (comp.) Medios de comunicación masiva, reproducción familiar
ALGUNOS ELEMENTOS PARA LA GESTIÓN
y formas de medicina "popular", C I E S A S , México, 1984, (Cuadernos de la POPULAR EN S A L U D *
Casa Chata, 57).
Hacia una practica médica alternativa. Hegemonía y autoa-
tención (gestión) en salud, C I E S A S , México, 1984, (Cuadernos de la Casa PAUL HERSCH MARTÍNEZ
Chata, 86).

¡De dónele vienen las buenas ideas? ¿Acaso caen del


cielo? No. Vienen de la práctica social.
Mao (antes de Tienanmen)

D O S MARCOS O B L I G A D O S D E REFERENCIA

Este encuentro tiene como motivo básico de reflexión un proceso que


va de la "prestación de servicios" a la "gestión popular de salud". Es
necesario por lo tanto, ubicar tales términos en relación por lo menos
con dos importantes marcos acruales de referencia antes de avanzar
en la reflexión conjunta: la propuesta de Atención Primaria en Salud
y la situación epidemiológica nacional con algunos condicionantes de
su deterioro.
Hace doce años, en 1977, la OMS acordó en su Asamblea General
una política mundial en salud, bautizada como "Salud para todos en
el año 2000" y un año después estableció en la Conferencia de A l m a
A t a la estrategia específica para llevar a cabo dicha política. Tal

* Presentado en el Simposio "Salud y Cultura Popular en México", octubre 27


y 28, 1989. El autor agradece las observaciones hechas por Víctor Hugo Pagliarolli y
Lilián González durante la elaboración de este trabajo.

211
212 Hiérrenlos para la gestión popular en salud
Paul Hersch Mantnez 213

estrategia se llama "Atención Primaria de Salud" y cuenta con progra- eos: de 1981 a 1988 el consumo anual de maíz para cada mexicano
mas definidos para ser aplicada. 1
disminuyó en promedio 40%, el de frijol 45% y el de arroz 60%. Y
Entre las meras principales de la estrategia fijada específicamente mientras nuestra dependencia alimentaria se agudiza, 39 000 000 de
por la OPS para el continente americano, se encuentran: elevar la es- mexicanos tienen escasas posibilidades de acceder a un nivel de con-
peranza de vida al nacer a más de 70 años, disminuir la mortalidad sumo nutricionalmente satisfactorio; de estos mexicanos 27 500 000
infantil a menos de 30 por cada 1 000 nacidos vivos y la mortalidad se encuentran en el sectot rural y 11 100 000 en el urbano. 5

de niños de uno a cuatro años a menos de 2.4 por 1 000, extender el


Mientras tanto, se registra un acelerado incremento en las impor-
servicio de vacunación al 100% en menores de un año y embarazadas
taciones de básicos; maíz, trigo, frijol, arroz, semilla de soya, sorgo, ga-
y cubrir a la totalidad de la población con servicios de agua potable,
nado vacuno, carnes frescas y leche en polvo. La actividad pecuaria,
6

deposición de exctetas y asistencia médica. 2

también afectada, se encuentra en los niveles más bajos de producción


Con el paso de los años se ha evidenciado cada vez más que el y población en la última década, a pesar de la tendencia a sustituir cul-
éxito de la estrategia de Atención Primaria de Salud depende más de tivos favoreciendo a la ganadería intensiva a costa de la producción de
factores políticos que técnicos y a sólo una década de haber termi-
3

granos básicos y del deterioro ecológico que implica. 7

nado este impredecible siglo, resulta bastante predecible que las metas
El deterioro registrado en estos años no tiene precedentes e
estipuladas difícilmente serán cubiertas para los países capitalistas de-
involucra diversas facetas. Cada vez existen más familias que se en-
pendientes.
cuentran en una situación de pobreza relativa o absoluta. Datos de la
Coincidiendo con el surgimiento de la propuesta de Atención Pri- Comisión Económica para América Latina (CEPAL) fijan en
maria de Salud en 1978, se inicia una tendencia en México de decre- 24 300 000 la cifra de mexicanos ubicados exclusivamente en estado
mento tal en la calidad de vida y en el acceso a los satisfactores y ser- de "pobreza total" para el año 2000, con 14 800 000 para el sector
vicios básicos, que puede confirmar que hoy estamos más lejos de las urbano y 9 500 000 para el r u r a l . Estos 25 000 000 de mexicanos ab-
8

metas planteadas por la OPS para el año 2000 que en 1977. solutamente pobres equivalen a la población total existente en nuestro
La mayor parte de los mexicanos come hoy mucho menos, casi país en 1950. 9

la mitad de lo que comía hace diez años; de 1980 a 1986 el consumo Y la evolución de estas cifras no es menos reveladora: la cantidad
anual peí cápita disminuyó en 40% respecto a la leche, y a la mitad
respecto a la carne de res. Similar afectación se sufre en granos bási-
4

5
En 1981, el consumo per cápita anual de maíz eta de 245.2 kg, cantidad que se
tedujo a 142.4 kg por petsona para 1988, lo que significa una disminución del 42% en
1
"Atención primaria de salud", Informe de la Conferencia Internacional sobre siete años. Similar situación se ha dado con el consumo de frijol: una disminución de
atención primaria de salud, OMSAJN1CEF, 6 a 12 de septiembte de 1978, Alma Ata, OMS, 44.3%, al pasar de 25.5 kg a 14.2 kg por habitante, y se extiende a otros granos básicos
Ginebra, 1978. como el frijol y el trigo, cuyo consumo anual pasó de 7.3 y 60.5 kg respectivamente, por
2
"Salud para todos en el año 2000. Estrategias", OPS/OMS, documentos oficiales persona en 1981 a 3.0 y 49.3 kg en 1988. E. Gutiérrez, "Datos de la CEPAL y Revista de
núms. 173 y 179, Washington, 1980. Comercio Exterior, El Financiero, agosto 16 de 1989, México.
3
D. Morley, J. Rohde, G. Williams, "Practising health for all", Oxford Medical 6
E. Gutiérrez, "Indicadores del sector interno del Banco de México", £1 Financiero,
Publications, Oxford, 1983.
junio 5 de 1989, México.
4
Si en 1980 -hace nueve años- hubiéramos dividido equitativamente entre la 7
En todos los renglones se registran severas caídas en los inventarios. Por ejemplo,
población (medida imposible, por supuesto), la cantidad de leche, carne de tes y huevo
la población de bovinos se encuentra en su peor crisis desde 1972 y la de porcinos dis-
que se produjo entonces en México, resultaría que cada mexicano habría bebido 125.2 1
minuyó a menos de la mitad en el transcurso de la década presente, j . Medina Santos,
de leche y comido 14.7 kgde carne de res y 12 kgde huevo en ese año; en 1986, con un
"Datos del compendio histórico del subsector pecuario, 1972-1985", DGEIES/SARH, del
cálculo similar, cada mexicano habría consumido 74 litros de leche, 7.9 kg de carne de
"Censo agrícola, ganadero y ejidal, 1960-1970", s i c de la SARH y de la Confederación
res y 11 kg de huevo. Es decir, si con suerte ha mantenido el mismo nivel de hace tres
Nacional Ganadera, El Financiero, mayo 9 de 1989, México.
años (algo bastante hipotético), cada mexicano en promedio consume las tres quintas
partes de la leche, la mitad de la carne y un poco menos del huevo de lo que consumía
8
E. Gutiérrez, "Datos de la CEPAL y del Instituto Nacional de Estadística, Geografía
hace nueve años. E. González Tiburcio, "Datos de la cuenta pública del cuarto Informe e Informática ( I N E G I ) " , El Financiero, abril 28 de 1989, México.
Presidencial y anexo estadístico", La Jornada, septiembre 20 de 1987.
9
Centro de Estudios Económicos y Demográficos, Dinámica de la población en
México, Colegio de México, 1981.
214 Elementos para la gestión popular en salud Paul Hersch Martínez. 215

de mexicanos en estado de pobreza total no relativa, en zona urbana dencia ascendente del paludismo representa una regresión sanitaria de
era en 1970 de 7 000 000, pasó a 9 500 000 para 1980 y se calcula 35 años. Y el dengue, cuyo vector, el mosco aedes aegypti había sido
en 14 800 000 para el año 2000; la cantidad de mexicanos en pobreza erradicado en 1963, se presenta en forma epidémica en 1978 y desde
total en zona rural, se calculaba en 1970 en 10 800 000 para 1980 en entonces se mantiene presente en los reportes epidemiológicos. 14

11 000 000 y para 2000 en 9 500 0 0 0 . En 30 años se duplican los


10 A lo anterior se suma la evidencia de deterioro en la calidad de
mexicanos de absoluta pobreza en las ciudades mientras que los del los servicios médicos. La carencia de recursos y la sobrecarga de tra-
campo permanecen casi igual, lo que en realidad significa un aumento bajo son manifestaciones concomitantes en una situación que además
si tenemos en cuenta la creciente urbanización en México. acarrea u n incremento en la demanda de la medicina p r i v a d a . Por 15

Actualmente el grupo de familias más pobres del país obtiene 1.5% otro lado más de 50% del valor generado en los servicios de atención
del ingreso total en México, mientras que 34% de este ingreso se con- médica fue utilizado por 5% de la población. 16

centra entre las familias más ricas; simultáneo a esto, que resulta su- Mientras tanto, México es el país de América Latina que paga
mamente ilustrativo, aparece el hecho de que las familias de escasos mejor los intereses de su deuda externa: 53 650 millones de dólares por
recursos destinan casi 60% de su ingreso a cubrir necesidades de ali- inrereses entre 1978 y 1987 y 40 700 millones por amortizaciones en el
mentos, mientras que las familias ricas dedican 32.3% a ello cuando mismo periodo, destinando para ello más de la mitad del presupuesto
más. A su vez, se fija hoy alrededor de 45% la proporción de mexi- federal: de cada 100 pesos casi 60 van a parar a manos de los bancos
canos desnutridos. Resulta más que paradójico que, a pesar de las
11
extranjeros. 17

adecuaciones en el gasto familiar que limitan drásticamente las posi- El deterioro objetivo sufrido en las condiciones de vida del pue-
bilidades de vivienda, educación, transporte, vestido y recreación, esa blo mexicano (a partir de un nivel previo que no era precisamente el
alimentación que se lleva por lo menos 60 de cada 100 pesos sea de óptimo) nos puede orientar para comprender el surgimiento de mo-
cualquier manera insuficiente. vimientos de búsqueda de alternativas de curación ante los efectos
C o n respecto a las disposiciones presupuéstales que indudable- combinados de u n incremento en la morbilidad y un decremento pre-
mente juegan uno de los papeles causales en este deterioro, en el pe-
riodo que va de 1975 a 1986, el Estado mexicano recortó más de la con las estadísticas oficiales a pesar del subregistro que prevalece; desde 1978 -año de
mitad del porcentaje de lo que gastaba en salud y seguridad social y la conferencia de Alma Ata- a 1987, las tasas anuales de estas enfermedades por cada
más de un tercio de lo que gastaba en educación. Se ha limitado se-
12 100 000 habitantes se incrementaron de manera regular: de 1 430 a 10 722 en infec-
ciones respiratorias agudas; de 884 a 3 192 en enteritis y otras enfermedades diarreicas;
veramente el gasto en rubros que son claves para nuestra sociedad.
de 225 a 1 242 en amibiasis; de 331 a 1 209 en otras parasitosis; de 29.9 a 126.8 en
Salud, seguridad social y educación no son consideradas prioridades, paludismo. Dirección General de Epidemiología, Secretaría de Salud, México, 1988.
a pesar de la magnitud real de sufrimiento, enfermedad y muerte que 1 4
"La epidemiología de la crisis", Grupo de Estudios en Salud, Foro de Trabajado-
genera directamente tan irresponsable manejo y que serían evitables. res de la Salud, México abril de 1989.
Así, tenemos hoy registradas siete veces más infecciones respi-
1 5
Se puede mencionar por ejemplo que la cantidad de médicos por derechoha-
biente en el I M S S (sin contar a la Secretaría de Salud, con mayot cobettura teórica y
ratorias agudas, tres veces más diarreas y parasirosis, cinco veces más menor ptesupuesto proporcional) pasó, con tendencia regular de decremento, de 1.24
amibiasis y cuatro veces más paludismo por cada 100 000 habitantes en médicos por cada 1 000 derechohabientes en 1982, a 1.00 por 1 000 en 1988, lo que
comparación con 1978. Como ejemplo, se ha calculado que la ten-
13
significa una teducción del 19 por ciento. E. Gutiérrez, "Datos del sexto Informe Presi-
dencial y área de análisis económico", El Financiero, julio 7 de 1989, México.
1 6
De acuerdo con las estadísticas oficiales, en 1986 el sector privado atendió a
1 0
E. Gutiérrez, op. cit.
5% de la población del país (alrededor de 4 000 000 de personas) y el sector público
"¡feid.
atendió a cerca de 90% (poco más de 70 000 000 de mexicanos); para ese año el valor
1 2
Ei porcentaje del gasto total en salud y seguridad social pasó de 10.4 a 4.6% y en
generado en los servicios de atención médica fue de 5 3% para el sector privado y de 47%
educación de 7.9 a 5.0%; medido esto en términos de porcentaje del P I B se pasó de 3.7
para el sector público. "Hacia una caractetización de la modernización de la atención
a 2.4% en salud y«eguridad social y de 3.5 a 2.6% en educación. E. González Tiburcio,
sanitaria", Grupo de Estudios en Salud, Foro Nacional de Trabajadores de la Salud, abril
"Datos de la cuenta pública del IV Informe Presidencial y anexo estadístico", La Jomada,
de 1989, México.
septiembre 20 de 1987, México.
" Las enfermedades transmisibles han aumentado en nuestro país, de acuerdo
17
La Jornada, septiembre 27 de 1988, México.
216 Elementos para ¡a gestión popular en salud Paití Hersch Martínez 217

ventivo y asistencial. El pueblo busca formas de alivio a su dolor y vos modos de vida que pueda existir sin una determinada actividad
también evitar tantas muertes. N o siempre lo logra. política, sin una actividad política relativamente concreta y sin un
En conclusión, no podemos reflexionar sobre el aludido proceso trabajo político cotidiano [ . . . ] 19

de la "prestación de servicios" a la "gestión popular en salud" pasando


por alto el severo deterioro en las condiciones de vida de la mayor parte De cualquier modo, en este contexto la revaloración del saber
de los mexicanos en el transcurro de los últimos diez años. N o pode- popular encuentra cauces más genuinos y aplicaciones más certeras
mos abordar la "gestión popular en salud" sin tocar el severo problema y tanto las disciplinas científicas (antropología, etnobotánica, fitoquí-
existente con respecto a la "prestación de servicios". mica, medicina, etc.), como el quehacer académico, se enriquecen de
sentido, cobran una connotación más amplia y recobran su espacio
como medios en lugar de ser fines en sí mismos.
GESTIÓN, GESTIÓN POPULAR En síntesis, la llamada "gestión popular en salud" riene una impli-
cación precisa aunque también muy vasta en sus alcances: el control
por parte de la población, del proceso generador de su salud, de su
El de "gestión" parece ser u n término que se presta a equívocos. Su enfermedad y de su curación.
connotación más usual riene que ver con la "acción y efecto de gestio- Y como sucede con las ideas de la revolución francesa festejada
nar" o la "acción y efecto de administrar": gestionar es hacer diligen- recientemente, aquí el problema básico no es sólo el postulado de la
cias para conseguir una cosa o asunto. "gestión popular en salud" y sus alcances, sino su instrumentación, ya
Sin embargo, "gestión" y "autogestión" tiene también una conno- que ésta es la que define al postulado en realidad.
tación productivista, relacionada con la racionalización del trabajo y Por otro lado, no podemos publicitar o impulsar la "gestión popu-
de la vida social. Esta connotación implica la lucha contra el cen- lar en salud" o la "participación popular en salud" si la gestión popular
tralismo y contra la planificación manejada como patrimonio de los en general en México se encuentra en un estado crítico, si lo que se
economistas y políticos profesionales. 18
puede entender por nuestra cultura política es algo pendiente de tran-
Imaginemos una "gestión" que trascienda las pobres connotacio- sitar y el nivel rudimentario, elemental, simbólico de tal gestión, que
nes iniciales. En el campo de la salud, como en el de la economía, se llama " v o t o " se encuentra sistemáticamente vulnerado. La "gestión
"gestión", "autogestión" y "gestión popular" resultan con una i m p l i - popular en salud" no puede desvincularse de la "gestión popular" en
cación precisa: el control de los procesos. Es diferente la posibilidad general.
de solicitar un servicio que la de controlar un proceso. Así, "gestión
popular en salud" riene que ver con el control del proceso que deter-
mina la salud y la enfermedad; involucra la vigilancia de los factores P R E S T A C I Ó N D E SERVICIOS Y G E S T I Ó N P O P U L A R E N S A L U D
que afectan a la salud pública. La vastedad de tal proceso hace que la
"gestión popular en salud" tenga que ver directamente con el manejo
del poder en una sociedad y con la calidad de la participación de sus ¿Son prestación de servicios y gestión popular en salud extremos en
integrantes. Convendría aquí hacer una acotación de Agnes Heller: una línea, polos antagónicos o momentos cualitativamente difetentes?
La prestación de servicios es manifestación de una premisa básica
la formulación de las exigencias de una nueva forma de vida viene en la salud pública, descrita desde el siglo XViU por Johan Peter Frank:
siempre vinculada a tomas de posición en lo relativo a cuestiones es el Estado el responsable primario en la salud de la población. 20

políticas [...] No hay comunidad duradera capaz de configurar nue-

1 9
A. Hellei; La revolución de la vida cotidiana, Ed. Península, Barcelona, 1982,
R. Lourau, en E. Menéndez, Hacia una práctica médica alternativa,
1 8
CIESAS, Mé- p. 25.
xico, 1984, p. 116 (Cuadernos de la Casa Chata 86). 2 0
G. Rosen, De la policía médica a la medicina social, Siglo XXI, México, 1985.
218 Elementos para la gestión popular en salud Paul Hersch Martínez 219

Pero el Estado no es un ente aséptico n i neutral y este postulado formas de autonomía relativa sobre la salud, formas de reciprocidad,
de Frank, que significó un avance fundamental en la historia de la sa- autoatención, autoayuda, espontaneidad, en un control fragmentado
lud pública, necesita hoy ser matizado, pues si se lo maneja de manera sobre los procesos cotidianos globales. 21

dogmática significa que el control de los procesos sólo se halla en ma- Separar prestación de servicios de gestión popular en salud cuando
nos del Estado, y en su carácter de Estado de clase, en la figura de se analiza la relación entre saber popular y salud en general puede lle-
su burocracia atiende (o no) solicitudes, prioriza unas tareas en lugar var a desechar de manera tácita los avances científico-tecnológicos y
de otras, y llega en nuestro caso a impulsar patéticos modelos de par- a reivindicar declarativamente pata los pobres y marginados lo que
ticipación ciudadana que la convierten en un eufemismo de manipu- ellos tienen desde hace tiempo, la integración de aquellas alternati-
lación. Este postulado de la responsabilidad del Estado, si bien vigente, vas diagnóstico-tetapéúricas que son utilizadas bajo el único criterio
necesita hoy ser enriquecido porque "estatizar" no es "socializar". de la accesibilidad cultural y económica. Esta integración que no es
Por otro lado, la prestación de servicios es más que asistencia nueva, constituye en muchos casos el modelo limitado de atención
médica: aunque se ha privilegiado a los servicios personales, relacio- multicultural y de sobrevivencia que se vive cotidianamente. N o po-
nados con la curación individual, la prestación de servicios también demos descartar la posibilidad de que la intensificación del uso de estas
incluye servicios no personales, cuya relevancia es fundamental para alternativas y el surgimiento de muchos grupos de autoatención es más
la salud pública; tales son, por ejemplo, las medidas de saneamiento expresión de una situación crítica que de un proceso general de gestión
ambiental. Es lamentable entonces la confusión entre lo que pudiera popular; estos movimientos genuinos de sobrevivencia pueden ser más
ser la gestión popular en salud y la gestión popular de la curación o las expresión del problema que de su solución, porque la reducción de la
alternativas individuales diagnósricas y/o terapéuticas. salud a la curación y el mayor énfasis terapéutico e individual que las
La categoría prestación de servicios no puede considerarse como medidas no personales son, entre otras, características orgánicas del
un punto de partida para acceder a la "gestión popular en salud", como modelo médico hegemónico.
tampoco se la puede caracrerizar como antagónica o reemplazante: la
propuesta en este sentido es reconocer que la prestación de servicios
no puede ser sustituida por la gestión popular en salud, sino que am- A L G U N O S ELEMENTOS DE LA PRÁCTICA
bas tienen un nexo: la calidad de la segunda determina a la primera; la
segunda le da un sentido y una orientación a la primera. Idealmente,
cuando en el Estado tiene cabida la gestión popular, la prestación de A h o r a bien, como parte de esta reflexión se pueden considerar tres
servicios que le corresponde opera en una dirección definida; su orien- momentos básicos en nuestra práctica:
tación se encuentra determinada por un proceso participativo global. El primero es el del contacto con la comunidad. Aquí es funda-
Por supuesto que este planteamiento no debe manejarse de manera mental la propuesta de trabajo educativo en salud hecha a una orga-
dogmática y tampoco opera mecánicamente. La pregunta entonces a nización en la que efectivamente tenga lugar y dirección la población
responder también en la práctica sería ¿puede la prestación de servicios de base. N o ignoramos que esto implica un límite en muchas zonas, ya
ser expresión de gestión popular? que tal organización no está a veces lo suficientemente consolidada o
N o podemos desechar una prestación de servicios a priori. En todo de hecho no existe en absoluto, lo cual puede hacernos plantear con-
caso, tendríamos que caracterizar a la prestación de servicios que debe diciones utópicas o semiutópicas. Esta consideración es sin embargo
ser superada: aquella que resulta ajena a la población y a sus elementos fundamental como referencia: como punto de partida o como meta
culturales, diseñada e instrumentada verticalmente, con individuos sintetiza de cualquier modo una necesidad esencial. Por otro lado,
y comunidades objeto. Esta prestación de servicios es más bien ex- es necesario ampliar la concepción que en estas organizaciones, aun
presión de una situación estructural donde prevalece y se agudiza la las más progresistas, se tiene acerca del trabajo en salud, ya que la
pérdida de control sobre la cotidianidad a pesar de que se mantengan
2 1
E. Menéndez, op. cit.
220 Elementos para la gestión popular en salud Paul Hersch Martínez. 221

bajo grupal además está dirigido al análisis de los problemas concretos,


reducción que se hace de este trabajo al marco curativo-biológico do-
las posibilidades de registro, de discusión y valoración de las experien-
mina en los diferentes ámbitos sociales. U n ejemplo de esta situación
cias, recursos y conocimientos sobre salud-enfermedad se enriquecen
es el de una organización de este tipo que llega a obtener del Estado
al vincularse en la práctica con los problemas cotidianos. Es impor-
oportunidades o servicios y opta por solicitar una determinada canti-
tante recordar que la integración de elementos del cuerpo de concep-
dad diaria de recetas o de pases hospitalarios, lo cual sin embargo no
ciones y prácticas del saber popular en salud se encuentra motivada y
constituye ningún proceso alternativo o de control. Obtener la opor-
condicionada como táctica a una estrategia más amplia.
tunidad de solicitar no equivale a gestión en su acepción amplia.
El segundo momento es el de la consolidación en el interior de La educación popular en salud, por lo tanto, constituye una vía
la organización de un grupo de educación en salud. Aquí reside m u - privilegiada de acceso, valoración y aplicación de las prácticas y con-
cho del trabajo en sí, ya que este grupo realizará actividades propias cepciones del saber popular vinculadas al proceso salud-enfermedad.
de organización, capacitación, asistencia, investigación y gestión, que De cualquier manera, hace falta caracterizar aquellos elementos de la
incluyen la recolección y valoración de datos y testimonios acerca de educación popular más acordes con un proyecto socíaldemócrata que
las condiciones de salud-enfermedad, elemenros del saber de los par- con una alternativa contrahegemónica.
ticipantes en el grupo, en la organización y en la comunidad, la ela- Finalmente, se encuentra el aporte del grupo hacia la organización
boración de remedios accesibles para problemas comunes de salud y y hacia el entorno de la organización. Partiendo del centro a la peri-
seguimiento de su efectividad, la socialización de contenidos de capa- feria, este aporte incluye la socialización de conocimientos y recur-
citación, la representación de la organización con respecto a las insti- sos (fundamental para no repetir el manejo del conocimiento como
tuciones asistenciales y/o preventivas, el planteamiento y seguimiento control y dominio) integrando mecanismos de reciprocidad, las pro-
de demandas a estas instituciones, etc. Este grupo puede o no además puestas sobre salud que abarcan medidas colectivas, como el sanea-
expresarse en posibilidades o figuras operantes como son el Comité de miento ambiental y el seguimiento de la atención médica (evaluación
Salud de la organización o sus promotores de salud. Pero algo esencial del desempeño médico conjunto con la comunidad-organización), la
es que estas figuras deben mantenerse orgánicas a la estructura que las vinculación con otros grupos de salud y organizaciones, y en un esta-
posibilira. Este marco es el que permite que un trabajador básico de dio más avanzado, la fundamentación y el impulso a demandas asis-
salud, agente sanitario, promotor o como se lo bautice, y el comité de tenciales y preventivas planteadas al Estado. En el encuentro entre
salud jueguen un papel contrahegemónico y no sean simples "agentes el cuerpo de concepciones, prácticas y recursos del saber popular en
populates" de refuncionalización. salud-enfermedad y los sistemas formales de salud, la participación or-
ganizada de la comunidad tiene u n espacio central.
Se considera muy importante en este proceso el trabajo de edu-
cación en salud, algunas de cuyas características son: a) parte del
conocimiento de los participantes; b) éstos provienen de las clases
portadoras de la cultura popular, con menor acceso a bienes y servi- EFECTOS METODOLÓGICOS DE U N A DEFINICIÓN
cios básicos; c) el proceso educativo se vincula con problemas concre-
tos y cotidianos de salud; d) implica un trabajo práctico; e) requiere
Muchas veces analizamos el proceso evolutivo al que se encuentran
de la participación de quienes conforman los grupos; f) revisa críti-
sometidos los objetos de estudio. Es también fundamental el reconoci-
camente contenidos prácticos del "saber popular en salud" y de toda
miento de la posibilidad evolutiva en la metodología misma de estudio
terapéutica, y g) así planteada, la educación en salud se adscribe a un
y trabajo.
proceso de organización política (no necesariamente partidista).
La orientación general del trabajo a la que nos hemos referido
Es imprescindible que en el seno de los grupos de educación popu-
en el apartado anterior condiciona a la vez la metodología de capaci-
lar en salud aparezca el saber de los participantes: este saber contiene
tación, de investigación y de servicio.
muchas veces elementos de la llamada medicina tradicional. Si el tra-
En este contexto ubicamos el trabajo de investigación; pensamos
222 Elementos para la gestión popular en salud Paul Hersch Martínez. 223

que la participación efectiva es parte de u n proceso de participación tor de salud, no el profesionista, investigador o asesor. Es muy signifi-
en general en toda la vida social y que una expresión de ésta se ma- cativo que una medida tan simple de socialización haya sido tan pocas
nifiesta en el campo de la salud-enfermedad. Vincular la actividad veces puesta en manos de los portadores de las culturas subalternas.
de investigación en la confluencia de la cultura con el proceso salud- El uso de preparados medicinales. Éstos son recursos que tienen una
enfermedad, con la participación real de quienes portan esa cultura triple función:
y esa enfermedad, no es más que una consecuencia de postulados ya
antiguos. a Resuelven manifestaciones sólo inmediatas de problemas pro-
N o se necesita en este sentido una investigación de corte acade- fundos, estructurales, en los cuales no inciden en absoluto.
micista, preocupada más por el enriquecimiento de un catálogo o i n - b) Incrementan la convocatoria y el prestigio de los procesos or-
ventario de conceptos y recursos de "los otros", o de costumbres inte- ganizativos más generales.
resantes para nutrir el anecdotario científico, recordando a Gramsci:
22
c) Son elementos potenciales de autofinanciamiento dentro del
mismo proceso.
se puede decir que hasta ahora el folklore se ha estudiado sobre todo
como elemento "pintoresco" [...] habría que estudiar el folklore, Cuotierno de seguimiento del promotor. Este recurso permite el re-
en cambio, como "concepción del mundo y de la vida" implícita en gistro del proceso del enfermo, el registro de la eficacia terapéutica y
gran medida en determinados estratos de la sociedad en contrapo- el estudio continuado del desempeño del trabajador de la salud. El
sición con las concepciones "oficiales" del mundo que se han su- uso disciplinado de este recurso brinda una diferencia cualitativa en
cedido en el desarrollo histórico, concepción no sólo no elaborada
el trabajo asistencial del promotor con respecto a muchos terapeutas,
y asistématica [...] sino incluso múltiple [...] El folklore no debe
ya sean "tradicionales" o "académicos". A n t e el vacío actual de inves-
concebirse como una extravagancia, una rareza o un elemento pin-
tigación clínica de los recursos terapéuticos no hegemónicos, algunas
toresco, sino como una cosa muy seria y que hay que tomarse en
estructuras autogestivas pueden realizar en este nivel lo que en otros
serio. Sólo así será la enseñanza más eficaz y determinará el naci-
miento de una nueva cultura en las grandes masas populares, o sea, medios no se realiza deliberadamente.
sólo así desaparecerá la separación entre la cultura moderna y la N i los herbarios, n i las plantas medicinales, n i los preparados son
cultura popular, el folklore [ . . . ]
23
en sí mismos elementos transformadores. Como recursos y herramien-
tas reflejan la ideología y la posición de clase de quien las utiliza.
La evolución del elemento metodológico implica a su vez la evo-
lución en la aplicación de las herramientas metodológicas, algunas de
las cuales son: C O N C L U S I O N E S Y PERSPECTIVAS
Cuaderno mirúherbario. El cuaderno miniherbario que integra ca-
pacitación con investigación, se convierte en un medio de registro,
identificación, estudio y divulgación de recursos terapéuticos. Es fun- Plantearemos aquí algunas preguntas que pueden orientar finalmente
damental el hecho de que este recurso puede ser estudiado por un la reflexión:
taxónomo botánico, por ejemplo, pero quien lo detenta es un promo- 1. ¿Cuál sería la relación entre participación, gestión y educación
en salud?
Llama la atención el sesgo hacia las plantas medicinales d o m i -
2 2
Investigación dirigida no a recopilar los recursos de una población exótica con nante en el trabajo de muchos grupos de autoatención. Este sesgo es
la cual tenemos un nexo de simpatía condescendiente, sino a que tales recursos sean sintomático. Las plantas medicinales no proporcionan salud, n i servi-
integrados al trabajo de salud y no al de fines en sí mismos. Cuando los recursos te-
cios sanitarios, n i vacunas, no instalan drenajes n i letrinas, no sumi-
rapéuticos propios de la medicina tradicional se manejan como fines, se pierde la visión
general del trabajo en salud, reduciéndolo a lo meramente curativo-paliativo. nistran agua potable n i resuelven una apendicitis.
2 3
A. Gramsci, "Cuadernos X I " en Antología, Siglo XXI, México, 1981, pp. 215- También parece reinar cierta confusión en un segundo sentido,
218.
224 Elementos para la gestión popular en salud Paul Hersch Martínez 225

entre salud y curación. Esta confusión o reducción constituye un ele- acceso a servicios básicos y en la misma vertiente, es integral a la de la
mento central del MMH ya mencionado. La "gestión popular de la cu- enfermedad y muerte evitables.
ración" o las terapéuticas "alternativas" o "populares" no equivalen a 2. ¿Qué movimientos relacionados con la salud y la curación tie-
la "gestión popular en salud". nen un carácter verdaderamente autogestivo o contrahegemónico?
Podemos decir que en estos años posteriores a la Conferencia de Muchos movimientos reactivos de tipo naturista o exótico no i m -
A l m a A t a la palabra "participación" ha ido cobrando paulatinamente plican alternativa real frente a la crisis del modelo médico hegemóni-
mayor importancia en relación con los programas de salud; sin em- co. Inclusive le son orgánicos porque no trascienden sus características
bargo, es en el grado o en la calidad de esa participación donde han sur- básicas, sino que las comparten en mayor o menor medida. N o tras-
24

gido posiciones diferentes y hasta antagónicas, desde la "participación" cienden su biologicismo, su ahistoricidad, su trasformación y manejo
entendida como la aceptación y la disponibilidad de la población para de la salud o de la curación como mercancía. N o implican cambio
acatar programas diseñados e insrrumentados verticalmente fuera del cualitativo alguno con respecto a la apropiación de la cura por parte
contexto donde se generan los problemas, hasta el planteo de que es de algunos acaparadores o iniciados. Muchos de estos movimientos
la población misma la que debe obtener control sobre los programas nutren al MMH porque descargan al Estado de su responsabilidad con
respecto a la salud pública y minimizan, si no es que ignoran comple-
asistenciales y preventivos, aportando activa y criticamente su saber y
tamente, los factores socioeconómicos y políticos causales de la enfer-
su capacidad en combinación con los profesionistas.
medad y muerte, evitables hoy en México y en los países de capitalismo
La participación popular para acceder a la toma de decisiones so-
dependiente en general.
bre los problemas de salud necesita enriquecerse con medios adecua-
Por lo tanto, depende de nuestra concepción de la "gestión popu-
dos de capacitación y organización. Resulta un pensamiento mágico
lar en salud" que surjan o no los matices que, como dice C. Zoila, van
suponer una capacidad espontánea y total en la toma de decisiones a
haciéndose imprescindibles al profundizar cualquier análisis. A p r i -
cualquier nivel, una participación sin medios, sin el esfuerzo organiza-
mera vista todo lo que sea plantas medicinales, formación de promo-
tivo-político que nuestro país demanda hoy. tores, reflejoterapia, huertos y jardines medicinales, jarabes, pomadas,
La educación en salud y la participación popular en salud son pro- farmacias populares o microdosis nos parecen "alternativos". Pero no
cesos tnterdependientes del proceso organizarivo-político. Lo técnico lo son, como tampoco lo son necesariamente aquellas propuestas que
y lo político se pueden beneficiar mutuamente. La educación en salud manejan u n discurso radical. Y no lo serán en la medida que:
se potencializa mediante el concurso de la organización de base, y ésra
a su vez se beneficia del proceso educativo. a) Capaciten promotores con una visión biologicista y/o mágica
El problema de fondo es un problema de control y de poder. La del proceso salud-enfermedad. *
gestión popular es la gestión del control, y eso en salud, en asistencia b) Se desvinculen del trabajo político de base relacionado con la
médica, en prestación de servicios, en investigación clínica y en se- emergencia de la gestión popular en general.
guridad social, tiene implicaciones muy concretas. La gestión popular c) Impulsen remedios-panacea contemplando exclusivamente la
en general no permitiría el bárbaro recorte presupuestal a los rubros curación o paliación y reduciendo la problemática a una esfera estric-
esenciales a la salud, y ello simplemente por sobrevivencia. La gestión tamente individual.
popular involucraría prioritariamente la reflexión de su proceso a su d) Pasen por alto en todo su proceso, los condicionantes estruc-
propio sujeto social. tutales socioeconómicos de la morbimorralidad evitable en México.
Una visión del mundo se encuentra dorada de los medios para e) Descarten la necesidad de un acceso igualitario y generalizado
persisrir y operar y este hecho es hoy u n problema de poder. El con- a u n sistema unificado de salud, a servicios no personales sanitarios, a
trol de los procesos se encuentra distribuido diferencialmente. Esta
distribución diferencial de poder es integral a la de oportunidades, de
2 4
E. Menéndez, op. cit.
226 Elementos para la gestión popular en salud Paul Hersch Martínez; 227

una atención médica en conformidad con el avance técnico-científico de evitar una capacitación mediatizadora, desvinculada del proceso
correspondiente al año 1989 y a una medicina humanizada que inte- organizativo-político popular, e incluso obstáculo para la misma, u t i -
gre los elementos culturales de la población. Dicho de otra manera, las lizada para beneficiar a u n proceso organizativo manipulador, desvin-
propuestas que descartan la necesidad de canalización adecuada de pa- culado de las bases, o para desviar recursos para el pago de intereses al
cientes, de diagnóstico temprano de alteraciones reversibles, de i n m u - capital gracias a la enfermedad y muerte de los verdaderos acreedores.
nizaciones, cirugía, rehabilitación, salud ocupacional, tienen un efecto Los promotores de salud capacitados en el ámbito de las organizacio-
posiblemente no deliberado pero ciertamente costoso por lo menos en nes de base constituyen un nuevo tipo de trabajadores de la salud, que
términos de diferir diagnósticos y tratamientos pertinentes; cooptar y requiere apoyarse en y ser apoyado por los trabajadores profesionales
desviar la presión social que la medicina institucional y el Estado en de la salud.
nuestro país requieren con vehemencia para transformarse, y estimu- 4. ¿Hasta qué límite cuestionamos la prestación de servicios y
lar conductas personalistas no solidarias n i comunitarias y n i siquiera hasta qué punto todo lo que viene con etiqueta de "popular" y "con-
acordes con los elementos de reciprocidad elementales y vigentes en trahegemónico" es correcto o adecuado?
las sociedades primitivas. H o y que es posible realizar la detección oportuna en el útero de
f) Constituyan movimientos de cooptación de votantes y/o malformaciones congénitas, que se cuenta con procedimientos avan-
clientes. zados de diagnóstico, que por medio del ultrasonido se puede fijar el
A primera vista, entonces, parecería que estos movimientos cons- momento preciso de la ovulación por seguimiento folicular; hoy que
tituyen una alternativa radicalmente diferente. Sin embargo, no lo son es posible detectar alteraciones orgánicas mediante procedimientos no
ante el MMH. En términos de técnica curativa pueden ser muy diferen- agresivos antes de que el deterioro se haga irreversible, no se cuestiona
tes, pero en términos generales nutren un cuadro que cuenta con el como problema básico el de la distribución diferencial de tales recursos
mismo marco, que es el parrón dominante de relaciones sociales hoy, y su resultante inaccesibilidad para la mayor parte de la población, si
y que en términos del proceso salud-enfermedades el MMH. no que se los rechaza. Y este rechazo no es forzosamente deliberado
Estos movimientos no cuestionan la hegemonía de la mercantili- o directo aunque sus consecuencias sean iguales. H o y se insinúa al
zación del sufrimiento y de la enfermedad y muerte, sino que la pueden enfatizar en otros problemas, que esos recursos no son necesarios en
llegar a enriquecer con nuevos matices. Son alternativas, pero de re- las clases portadoras de culturas subalternas: su cosmovisión no debe
funcionalización para el mismo MMH. cuestionarse; tantos ejemplos patéticos e indiscutibles de atropello y
etnocidio llevan entonces a la parálisis, abanderando no a la cultura
3. ¿Cuál es el sentido de formar promotores de salud?
popular sino a la miseria y la superstición. ¿Cabe reividicar el pensa-
Cuando se entiende que el trabajo de u n promotor de salud rebasa
miento mágico en todos los órdenes de nuestra sociedad? Su persis-
el manejo de recursos terapéuticos (sean novedosos o tradicionales) o
tencia podría explicar en nuestra población la exoneración tácita de
el de orientador asistencial o preventivo y se ubica en un contexto más
la llamada "alquimia electoral" y su sensación de conformidad ante un
amplio, el sentido de su formación se enriquece con la connotación
"destino manifiesto" de corrupción y manipulación.
organizativa de sus responsabilidades. En este sentido, el promotor de
salud es promotor de organización; es entonces un agente de gestión "Gestión popular de la salud" no debe ser sinónimo de medicina
popular. de segunda n i motivo que fundamente un recorte presupuestal como
La formación de promotores de salud en el contexto de las organi- el analizado antes. Por supuesto, la eventualidad de que el Estado
zaciones de base, puede constituir de hecho una capacitación de cua- gaste mucho de su dinero en la prestación de servicios tampoco implica
dros para la organización; estos promotores deben desempeñarse como necesariamente un beneficio.
cuadros políticos si se pretende una diferencia cualitativa en la parti- La pésima situación preventiva y asistencial refleja un sistema he-
cipación- En este punto y en el anterior se encuentra la posibilidad gemónico que defiende, en última instancia, intereses de pequeños
228 Elementos para la gestión popular en salud Rzuí Hersch Martínez 229

grupos de poder; es lamentable, pero esta situación no va a ser supe- versa, y cuál la eficacia y eficiencia técnica, diagnóstica, terapéutica,
rada recurriendo a la cultura popular. Sin embargo, apelar a la cultura sanitaria de los programas de salud que son o no integrados a las or-
popular o a la gestión popular en estos momentos en que la credibili- ganizaciones de base, así como cuál es la salud económica de dichos
dad del aparato gubernamental se encuentra resquebrajada, da más la programas y cuáles sus vínculos de dependecia en ese sentido. En otras
impresión de u n movimiento de captación de iniciativas para presen- palabras, tenemos que preguntarnos cuál es el sentido y la inserción de
tarlas como propias que una respuesta genuina a profundas y antiguas nuestro trabajo.
necesidades de la población. Justicia social, solidaridad con los pobres, 5. ¿Cuál es el móvil por el cual el Estado mexicano, que obstacu-
atención a marginados, son algunos de los postulados que han sufrido liza sistemáticamente la gestión popular en general en nuestro país, se
proceso de reciclaje similar. H o y toca en el área médica y cultural o n - encuentra ahora interesado en la gestión popular de la salud?
dear el pabellón de la gestión popular. Si afortunadamente dicho Estado no es un "bloque monolítico" y
Los jardines botánicos medicinales, los cursos sobre plantas medi- dentro del mismo existen posiciones retrógradas pero también posicio-
cinales y medicina tradicional, las colecciones de recetas, remedios y nes de avanzada, también es cierto sin embargo, que la clase política
preparados galénicos no equivalen a gestión popular de la salud n i lle- dirigente mexicana cuenta con una innegable capacidad para coop-
van necesariamente a ella. Por el contrario, pueden llevar a un rechazo tar propuestas genuinas que la cuestionan y usufructuarlas totalmente
mecánico y visceral de la medicina alópata y de los avances científico- desvirtuadas en beneficio de un control social o de una manipulación
tecnológicos en una actitud que resulta políticamente reaccionaria y más efectivos.
socialmente antagónica a la gestión popular. Todos estos recursos, al Cualquier propuesta que pretenda apoyar el impulso de la gesrión
atribuírseles calidad de fines pueden muy bien hacer lo que se llama popular en salud necesitará integrar la capacitación con la organi-
en la clínica "enmascarar un cuadro", en este caso el cuadro de sufri- zación en el marco de un proceso político participativo genuinamente
miento, enfermedad y muerte evitables, resultado de manejos presu- de base y autónomo del Estado.
puestarios y priorizaciones ajenas al interés popular. Hemos oído de
boca de un promotor de salud, formado en la tónica romántica domi-
nante de algunos programas que se manejan exclusivamente con base
en la herbolaria: "a nosotros lo que nos importa son las plantitas, no
la política". C o n esto no sólo se continúa satanizando a "la política"
sino que se selecciona un ente "aséptico" como objeto privilegiado de
atención y supuesta solución a los problemas de salud.
Habría entonces que preguntarse a quiénes sirven estos medios
- y a que el problema se ubica en su manejo-; a quiénes sirven por
ejemplo los jardines botánicos medicinales, concreción del esfuerzo
de mucha gente, pero nueva versión del catálogo de los bienes de "los
otros"; habrá que preguntarse qué clase social es su principal bene-
ficiaría; cuál es la proyección organizativa y política de los prepara-
dos, farmacias, microdosis y huertos medicinales y cuál su potencial
mediatizados es decir, qué tanto ocupan la atención de la población
todos estos elementos pero sin cuestionar a la política depauperiza-
dora del Estado; habrá que preguntarse cuál es con los efectos de la
"educación popular en salud" en los procesos organizativos y vice-
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imprimir en agosto de 1992 en Amacallí Editores, S. A.
de C . V Empresa núm. 186 despacho 103. Col.
Mixcoac-Insurgentes. La edición estuvo al cuidado de la
Coordinación de Publicaciones del Instituto de Investigaciones
Dr. José María Luis Mora.
Se tiraron 2 000 ejemplares.
L

Irrnrrrl
Instituto
Mora

//^UNIVERSIDAD AUTONOMA METROPOLITANA