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TAL Y COMO reza el título del presente trabajo, sólo aspiramos
introducirnos en el estudio, en la comprensión de lo que es nuestro
teatro, en el sentido y las intenciones que tiene, en sus posibilidades
expresivas. Una aparente forma de introducirnos en él hubiese sido
A mi amigo la elaboración de una amplia crónica de simples acontecimientos, de
nombres de autores, de nombres de piezas, de nombres de teatros.
Carlos Denis,
Siempre los hechos escuetos son anonadantes, anegadores y propensos
Director del Grupo T eatral Lara a desvitalizarse cuando se los ofrece en su simple presencia. Por eso
hemos sacrificado la realización de una introducción histórica en be-
neficio de consideraciones sobre lo que los hechos escuetos siempre es-
conden; pero como cualquier fenómeno cultural involucra los hechos
que lo configuran, por eso hemos querido incluir los "Apéndices".

EN ESTA oportunidad, pues, esbozaremos, simplemente, las


características posiblemente definitorias de los acontecimientos de
nuestro teatro, amén de querer reconocer los méritos de una actividad
cultural que se nos presenta, entre todas las de nuestro pás, como
la más positiva y consciente de su propio papel. Si de alguna manera
nos imponemos la obligación de definir nuestro movimiento teatral,

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debemos empezar diciendo que es el único movimiento artístico y —evidentemente polémico-- la actividad de nuestros poetas enclaus-
cultural venezolano poseedor de un claro sentido de la responsabi- trados en el nuevo auge que se origina después de 1958. Los ele-
lidad, conciencia que se manifiesta en el sentido total de su actividad, gimos por ser los que disponen de un mayor radio de acción acom-
en la problemática que trata de desarrollar y resolver, en la perspec- pañado de un gran prestigio en nuestro subdesarrollado mundo
tiva de análisis que utiliza para realizar sus enfoques. El análisis que cultural. No es para nadie un secreto que somos prolijos próductores
nos proponemos hacer lo será crítico, con lo cual quizás adoptemos de versificadores, y la palabra elegida dispone de un peculiar matiz
posturas polémicas. Pero en el momento de intentar exponer algunas pues no consideramos que haya auténticos poetas. El movimiento
consideraciones sobre nuestro teatro, la forma accidentada como se poético venezolano se caracteriza fundamentalmente po ' r ser un tra-
ha desarrollado nos permite afirmar que en nuestro país, mientras bajo deformado por las trivialidades culturales y estéticas francesas,
se marginó y despreció al teatro, fue tomando cuerpo un hacer cultu- principalmente su superrealismo. Lo grave de lo anterior ha sido
ral claudicante, irresponsablemente burlón de la situación, aspiracio- que tal malversación de palabras se ha transformado en una dócil
nes y amarguras de los venezolanos. servidumbre a módulos culturales superados por la misma Europa.
EN VENEZUELA tenemos la desgracia de padecer un movi- Pero no es lo único grave, pues amén de la estética prestada, nuestro
miento cultural signado en grandes líneas por la trivialidad, por el movimiento poético actúa a espaldas de la realidad venezolana.
gusto de la belleza floral, por el regusto de formalismos estéticos Cuando se ha querido incorporar en nuestra actividad cultural todo
rosados de una añoranza bucólica deformada totalmente por lo ex- el aparato reaccionario del superrealismo francés de las primeras
temporáneo. Formulamos el juicio pensando en la necesidad de con- décadas de nuestro siglo, se traicionó a los venezolanos de diferentes
siderar que no se puede hacer una cultura como si fuese el entre- maneras. En primer lugar, y es lo más grave, no se tomaron en cuenta
tenimiento de musas olímpicas portadoras del supramundo de las las aspiraciones, necesidades, añoranzas, ilusiones y frustraciones rea-
formas bellas. El recurso griego de las musas fue para establecer de les y concretas .de nuestro país ocasionadas por causas reales y con-
una vez por todas la peculiar característica de la sensibilidad de los cretas de nuestro país. Venezuela no ha padecido el fantasma de
hombres dedicados al hacer cultural. Hoy día está planteado aquí ver desmoronar dos mil años de pretendida eternidad cultural, como
en Venezuela la necesidad de un enfrentamiento con determinados sucedió en Europa. El superrealismo aparece como golpe de gracia
criterios estéticos que consideran las actividades culturales como en- que se propone liquidar un esquema rígido y ridículo de valores his-
tretenimientos individuales. En sus grandes lineamientos, el pano- tóricos, morales, culturales y humanos en general. Entonces resulta
rama cultural venezolano tiene como característica fundamental la que aquí también se quiere hacer superrealismo. Podemos traer a
insistente posición de ubicarse más allá del bien y del mal concretos colación la famosa exposición sobre la necrofilia. ¿Con ella se pro-
del aquí y ahora venezolanos. Nuestro hacer cultural parece estar testó contra qué? El error de perspectiva de nuestro movimiento
realizado en una esfera autárquica desprovista de todas las determi- cultural, y en concreto de los poetas, ha sido el proponerse la des-
naciones reales que nos golpean a todos los venezolanos por igual. trucción —cuando se lo ha propuesto, no siempre— de un hori-
Hay una palabra que permite aproximarnos a lo que queremos esta- zonte real falseado por la ilusión de las costumbres europeas mal
blecer: la comodidad es la categoría más estimada y defendida por adquiridas. Y también ocurrió otra cosa; a cambio de la pretensión
la mayoría de los hacedores venezolanos de cultura. Es el deseo per- de destrucción del "desorden establecido" —para usar la sabia ex-
tinaz de vivir caminando por los vericuetos de la lisonja, de la vida presión de Emmanuel Mounier—, no se ha hecho ningún esfuerzo
anquilosada de la torre de marfil. Queremos tomar como ejemplo serio de proponer algo positivo que haga las funciones de reempla-
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zante. Formulamos esta opinión desde la posición de considerar qué las necesidades del hombre, el artista, el hacedor de cultura no puede
es lo que se necesita hoy día aquí en Venezuela; dejo a un lado el pretender que su peculiar sensibilidad permanezca aislada de tanta
hecho de que toda nuestra poesía ha sido la sucesiva insistencia en contingencia mundanal. Toda creación hurnana debe ser compren-
una torpe asimilación de las formas poéticas europeas. La poesía dida hasta sus últimas consecuencias. Pero no es ésta la característica
venezolana no ha llegado todavía a manejar con propiedad, como lo definitoria aquí en Venezuela; el panorama cultural está desviado
hicieron y lo hacen la poesía norteamericana o nicaragüense, las ense- "hacia los sueños, las evasiones, las fantasmagorías, que no tienen
ñanzas de los maestros europeos; mucho menos llega a enseñar a ya por función, como la verdadera poesía, regocijar al hombre a la
los demás. cúspide de su tarea, sino adormecer y desviar su voluntad" (1). Nos
NO SOMOS optimistas respecto a nuestro hacer cultural. Con- bastaría elegir nada más que algunos títulos; ya su simple denomi-
sideramos que en nuestro movimiento cultural, y en no pocos casos, nación refleja una sistemática visión negativa; los libros poéticos
se pretende aplicar el criterio de Oscar Wilde, según el cual el arte venezolanos se llaman: Dictado por la Jauría, Derrota, Príncipe
es completamente inútil. El 27 de noviembre de 1964 se efectuó Caído. Príncipe, Laberintos, Evasiones, La Depravación de los Astros,
una mesa redonda en el Instituto de Arte de la Universidad Central etc. Emmanuel Mounier, siempre lúcido en sus juicios y análisis de
de Venezuela sobre este sugestivo título: "La responsabilidad del nuestro mundo contemporáneo, define de esta manera ese tipo de
escritor en la situación revolucionaria de Venezuela". Figuras tan cultura: "La cultura burguesa no tiende ya a lo universal humano,
representativas como Jesús Sanoja, Alfredo Chacón y Orlando Araujo a la grandeza trivial que unen, sino a lo raro, a lo distinguido, a lo
llegaron a la conclusión de que la única forma de ser artista era oscuro, a lo pintoresco y lo decorativo, que singularizan y separan. No
siendo, previamente, una parcelación humana. Frente a la coherencia ya a lo sólido y a lo real, sino a los reflejos de lo sicológico y pronto
racional dictada por las lecturas de teóricos ideológicos se descubrie- de lo patológico y de lo anormal. No ya a la ascesis intelectual, una
ron —así lo afirmaron— con la vergonzosa realidad de ser artistas de las grandezas del mismo racionalismo que combatimos, sino al
y poetas traumatizados que no saben escribir y sentir —unidad que juego de la sensación pura, golosa de sus efectos. Al final de la
siempre se da en los artistas auténticos— lo dictado en las fórmulas decadencia, ella se desinteresa de todo contenido para no actuar más
y slogans políticos tan bien exhibidos. La nueva poesía venezolana que con las formas y los procedimientos. Tras haber rehusado el com-
es una conciencia a base de yuxtaposiciones esterilizadas sin acabada prometerse para no plantear ya más preguntas, ni siquiera abre ya
coherencia, que se enfrenta a un mundo desordenadamente sincro- las interrogantes. La habilidad, el oficio y el oficio que consiste en
nizado y contaminado. Nuestros poetas parecen no darse cuenta, y disfrazar el oficio ocupan el lugar de la creación y del simple tra-
si se dan lo ocultan con mucha agudeza, que antes de ser poeta o bajo honrado del espíritu. La crítica no trabaja más que sobre estos
hacer cultura, se es hombre y que ser hombre es tener responsabi- instantes y sobre el rumor de los cenáculos. En este momento, ser
lidades con los demás hombres. No se puede evadir la necesidad de cultivado consiste esencialmente en ser cobarde con elegancia" (2).
exigirles a los hacedores de cultura una responsabilidad real frente Afirmamos de nuevo que no defendemos culturas al servicio de de-
al hombre. terminadas ideologías; más bien rechazamos un movimiento que en
NO PRETENDEMOS ahora pontificar y condicionar a requeri- sus grandes lineamientos se ha realizado a espaldas de las contin-
mientos ideológicos toda la actividad cultural, ni tampoco hacer de
la cultura un apéndice de praxis políticas. Si al economista, al so- (1) Emmanuel Mounier, Manifiesso al Servicio del Personalismo, p. 148. Ediciones
Taurus, Colección "El Futuro de la Verdad", Madrid, 1965.
ciólogo, al científico, al hombre público se les exige consecuencias con (2) Emmanuel Mounier, op. cit. p. 151-2.

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gencias del hombre venezolano actual. Es necesario modificar los cri- incorporado, considerado y aceptado como parte axial de nuestra cul-
terios que rigen la actividad cultural. En el mundo se está operando tura. Uno de los síntomas más característicos de este marginamiento
un proceso de coincidencia para que las manifestaciones culturales es que no se le considera como creación literaria. Para confirmarlo
estén al servicio del hombre, para que la cultura exprese al hombre, basta hacer una revisión de la inflación de concursos literarios que
no para que sea distracción lírica y mampara de prestigios como se realizan año tras año a lo largo y ancho del país. Que se sepa,
más de una vez se ha pretendido en muchas épocas y lugares (3 ). sólo tres han pensado en nuestros dramaturgos: primero fue el
EL CUADRO esbozado es negativo, tal y como consideramos es Ateneo de Caracas, después el Instituto Nacional de Cultura y Bellas
gran parte de la actividad cultural nacional. Y hemos creído nece- Artes y últimamente la Facultad de Humanidades y Educación
sario presentarlo porque las consideraciones siguientes sobre el nue- de la Universidad del Zulia. Sin embargo, los cinco mil bolívares
vo teatro venezolano lo harán aparecer como desprendido de ese que ofrece el I.N.C.I.B.A. muy bien deberían nivelarse con los
movimiento cultural. Tal desprendimiento no sólo obedece a razo- veinte mil que también él ofrece al resto de nuestros escritores. Así,
nes de mocedad histórica, sino también al hecho de que nuestro tal y como están las cosas, la calidad literaria de nuestros drama-
movimiento teatral protesta, con su acción artística, contra toda turgos bien merece el feliz destino de ser premio nacional de litera-
cultura desprovista de hurnanidad. En medio del atropellamiento tura, pues no vemos por qué el fino trabajo estilístico y limpio de
cultural que padecemos —mezcla de cultivo de prestigios, tráfico formas de Isaac Chocrón, por ejemplo, no pueda valer veinte mil
de influencias y subestimación de esfuerzos honestos— nuestro tea- bolívares, y sí los valen la prosa y los versos de los más.
tro, desde el escenario y a través de toda su breve historia, ha renun-
PARECIERA QUE nuestro teatro tuviera la suerte, junto con la
ciado y protestado siempre contra lo falso, contra lo "montado",
subestimación que padece, de escapar a las componendas ya tan fami-
contra la escenificación pura, y ha trabajado siempre por "mostrar
liares en algunas esferas. Aquí en Venezuela se estetiza con y a la
su dignidad hurnana". No es de extrañar que semejante posición le
haya presentado a nuestro teatro graves consecuencias y muros de poesía, la pintura y la música, con el teatro alegremente al margen
silencio, el más nefasto de los ataques. Sólo ahora, cuando decidida- de tanto festín estético. Como los comensales del banquete abstracto
mente se cohesiona y estructura, empieza a dejar de ser ignorado. se distraen devorando musas y formas, el teatro, y con él la cultura
No podríamos afirmarlo en forma definitiva, pero no es raro que como actividad de hombres para hombres, no ha sido comprendido,
dicho reconocimiento esté acompañado de algunos pesares. Sin em- hasta sus últimas consecuencias, como la manera más acabada, com-
bargo, todavía falta tiempo para que el teatro sea completamente pleja y dramática de hablarle a los hombres sobre los problemas de
los hombres.
(3) El reciente C,oncilio Vaticano II afirmó que "la cultura se ha de relacionar LA CONCIENCIA que se está tomando de la necesidad de poner
con la íntegra perfección de la persona humana, con el bien de la comunidad y con la cultura al servicio del hombre no es un capricho circunstancial
el de la sociedad, por lo cual conviene cultivar de tal manera el espíritu. que se
vigorice la facultad de admirar, de leer interiormente, de contemplar y de formarse de una posición determinada. La sucesión de acontecimientos histó-
un juicio personal, cultivando, al mismo tiempo, el sentido religioso, moral y social".
Y ha sido el mismo Concilio quien ha hecho la siguiente afirmación: "Uno de los ricos en estos últimos dos siglos ha llevado al hombre a asumir una
deberes más imperiosos de nuestra época, sobre todo para los cristianos, es el de
trabajar con ahinco para que, en lo económico y en lo político, en lo nacional y en conciencia plena de su propia posición y fuerzas creadoras. Lo que
lo internacional, se adopten decisiones en las que, de conformidad con la dignidad de se quiere precisar es una clarificación del horizonte histórico en aras
la persona humana, se reconozca el derecho de todos y en todas partes a la cultura y
su ejercicio efectivo sin distinción de origen, de sexo, de nacionalidad. de religión o de hacerle más humana su existencia. La situación de nuestro teatro
de posición social". (Véase: Vaticano II, La Iglesia y el Mundo de Hoy, p. 91 y ss.
Ediciones Paulinas, Caracas, 1966). podría ilustrarse recordando unas palabras de Antonin Artaud en un

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libro suyo tan cruel como veraz, que llamó El T eatro y Su Doble (4). diantes llegue a transformarse en la expresión sintomática que sirva
El libro en cuestión no trata del teatro y su sombra; lo que hace es para comprender qué pensó realmente el hombre venezolano de
ocuparse del teatro y del mundo como su doble o su manantial de hoy sobre sus problemas. Si sucede así, se estará cumpliendo en
nutrición. Decía Artaud que "no es en la escena donde hay que bus- nuestro propio sentir lo que ha sido realidad a lo largo de la historia.
car la verdad sino en la calle; y si a la multitud callejera se le ofrece Los líricos y trágicos griegos son los portaestandartes de lo que fue-
la ocasión de mostrar su dignidad humana nunca dejará de hacerlo" ron realmente los griegos; Tirso, Calderón, el Arcipreste, Cervantes,
(p. 79). Artaud era un superrealista y también consideraba que lo fueron en su momento de España; los grandes del siglo pasado,
había pasado el tiempo de la pura recreación estética, que cualquier Dostoyevski, Tolstoi, Dickens, Galdós, Ibsen, pensaron y sintieron
intento de construir un arte sobre las bases de un purismo espiri- hasta los límites de la honestidad más pura todo el descalabro de
tualizante abstracto podía no conducir al fracaso, pero en todo caso dos milenios que culminaron, afortunadamente, en el siglo XIX.
era una burla a la humanidad de hoy. Antonin Artuad, hombre de Si en nuestro panorama cultural se mantiene el mismo status quo,
teatro, hombre que para hablar necesitaba del escenario, pedía un la misma indiferencia por el aquí y ahora venezolanos, no es de ex-
arte que no descubriera verdades de escenario, falsas, fabricadas, sino trañar que se busque en nuestros comediantes, Chalbaud o Rengifo,
verdades callejeras, crueles, vivas, humanas. Es paradógico que tal o cualquier otro desconocido, los testimonios de comprensión de las
petición nos la haga un superrealista; pero también es cierto que el actuales palpitaciones venezolanas.
teatro que se hace en Venezuela no es un teatro de escenario, sino UNA DE las razones por las cuales nuestro movimiento no está
callejero, fluido y sucio como ella, lleno de tierra y papeles, espon- efectivamente incorporado a nuestras categorías culturales es su mo-
táneo. El teatro venezolano abandona en cuanto movimiento, ha- cedad histórica. Cualquiera que aspire estudiar la historia de nuestro
ciendo la salvedad de algunas excepciones que veremos, el purismo teatro deberá partir, si se quiere ver y comprender nuestro movimien-
de la prosa, del verso, del color, de la dimensión, del espacio, y to como expresión de mentalidades modernas, del año 1945, cuando
muestra, en feliz reemplazo, posibilidades efectivas para que se rea- llega a nuestro país, exilado, Alberto de Paz y Mateos. La irnportancia
lice la dignidad humana. de los acontecimientos teatrales que empiezan a sucederse a partir de
EN MEDIO DE nuestro ramillete nacional estetizante, lo que la llegada de de Paz y Mateos consiste en la afirmación, por primera
pide Artaud y hace nuestro teatro es algo grave y duro. El descuido vez en Venezuela, de un enfoque del arte teatral con ojos moder-
que en años recientes padeció el arte teatral nos hace ver que com- nos, contemporáneos. Porque sucede que siempre nuestro movi-
prendió sus responsabilidades y las astunió. Y a pesar de todo, hay miento fue, para decirlo con una imagen, un "teatro de sombrero
en la aspiración de Artaud y en lo que hace nuestro teatro cierta de pajilla"; es decir, todo el teatro que siempre, o casi siempre,
humildad. Se pide una cultura que no practique lo rimbombante, se escribió e hizo, lo fue provinciano, típico, anecdótico, pendien-
que ande con los pies sobre la tierra, sin pretensiones de pureza te de las aventuras simpáticas de la chispa venezolana. Con
clínica, siempre sobre la tierra, saboreándola. Nuestro teatro está otras palabras, hasta 1945 el teatro venezolano no era categoría cul-
lanzado a esta ventura, que es el acontecimiento de descubrir nuestra tural y humana. Es a partir de esa fecha cuando empieza a serlo, y
tierra. No nos extrañaría, y se dirá que corremos varios riesgos al sólo en estos últimos años parece imponerse. Junto a de Paz y Mateos,
hacer esta afirmación, que el teatro que escriben nuestros come- la llegada de Jesús Gómez Obregón en 1947 y Juana Sujo en 1949
cierra el ciclo y trío fundadores de nuestro nuevo teatro. Ellos for-
(4) Editorial Sudamericana, Colección Ensayos, Buenos Aires, 1964. man la conciencia que hoy se desarrolla y modifica superándose.
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Sería injusto recriminarles ahora la invalidez de los criterios esté- años 1961 y 1963 el país sufrió la aparatosa eclosión, muy bien
ticos que en esa oportunidad trajeron e impusieron. Por encima de coordinada, de una nueva generación de versificadores, tan malver-
eso, lo primordial fue la inyección de una nueva conciencia, el des- sadores de palabras como sus antecesores, el teatro venezolano es-
pertar de una aguerrida pasión, la visión del teatro como arte y no tuvo menos que muerto; fue cuando derrumbaron los tractores el
como distracción de vecindario. La labor realizada por ellos es irre- cálido Teatro La Comedia en la Plaza Morelos de Caracas para dar
cusable y, de hecho, los actuales protagonistas de nuestro teatro son, paso a nada. No debemos olvidar tampoco los factores políticos
en su inmensa mayoría, los directos depositarios de sus enseñanzas que distorsionaron toda la problemática nacional e influyeron en tal
(véanse los "Apéndices"). estado agónico. Afortunadamente, en el resurgimiento de los últimos
Y AUNQUE han transcurrido veinte años, la forma zigzaguean- tres años, que aparece junto a la inauguración de la sala del Ateneo
te como se ha desarrollado nuestro movimiento nos sirve para re- de Caracas, esa muerte pasajera se ha transformado en el fermento
afirmar nuestra creencia en la parcial marginación que ha padecido de una nueva vitalidad y un nuevo enriquecimiento humanos y esté-
nuestro teatro, principalmente al no ser comprendido su auténtico ticos en una determinada e irreversible maduración de la concien-
sentido humano, o porque se comprendieron los peligros que ence- cia de responsabilidad. Estos últimos años han sido testigos de los
rraba. En estos dos últimos años todo parece encaminarse hacia la más fructíferos experimentos y realizaciones teatrales. Formas no-
normalización definitiva. Y, a pesar de esto, suena extemporáneo vedosas para nosotros se han incorporado a las realizaciones teatra-
y difícil hablar con rigor y en forma sistemática de nuestro teatro. les, no por el mero hecho de un enriquecimiento estético vacío, co-
Mas ya no puede ocultarse el hecho de que vive, y lo saben muy mo vemos el trabajo de Horacio Peterson, sino con el propósito de
bien los que en él viven: posiblemente en nuestra Venezuela con- lograr una mayor efectividad en los intentos de comunicación con
temporánea ningún hacedor de cultura ha sido tan fuertemente gol- el público.
peado como nuestros hombres de teatro. Y volvemos a lo mismo FRENTE A países como México, Argentina o Chile nuestro
para explicar las razones. Los autores, actores, directores, escenó- movimiento teatral es sobradamente joven, pero no tiene nada que
grafos . . ., todos, ven el teatro como compromiso humano. Basta envidiar de ellos. Quizás no alcanza el desarrollo técnico que pre-
echar una mirada al repertorio presentado en Venezuela en estos sentan dichos países, pero en cuanto a criterios y propósitos tiene una
últimos años para comprobar una clara intencionalidad, un claro sorprendente capacidad para ser contemporáneo. No nos referimos
propósito de aportar elementos críticos contra todo lo que nuestros sólamente al hecho de los criterios estéticos predominantes, que son
hombres de teatro consideran nocivo. Lo anterior es un requisito los más contemporáneos posibles. Nuestro teatro es fundamental-
previo y más fundamental que las matizaciones ideológicas. mente contemporáneo en la perspectiva material de plantearse como
ASI, PUES, nuestro teatro, con pasos indecisos pero con inten- tarea inmediata abordar toda la problemática concreta de hoy. Po-
ciones muy claras vive, hace muchas cosas y deja de hacer algunas demos decirlo con otras palabras: el teatro venezolano trata de ex-
otras, y seguro nos ofrecerá en el futuro mayores satisfacciones. presarse, y lo logra ampliamente, bajo el signo literario y artístico
Aunque exteriormente ha estado, unas veces más otras menos, al más problemático y fructífero de nuestro tiempo: el realismo. No es
margen del panorama cultural nacional, estratégicamente quizás es utilizado el término con un criterio naturalista al estilo de Henrik
la única expresión artística que por principios hw-nanos y estéticos Ibsen, ni tampoco dentro de los irreverentes límites de la estética
no ha sido indiferente a la problemática nacional y al mismo pa- soviética, ni siquiera constreñido al no despreciable ámbito de lo
norama cultural. Mientras en el período comprendido entre los social puro, tal y como lo entienden algunos, por ejemplo el inglés
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Arnold Wesker. Sin embargo, no nos inclinamos al extremo opuesto Bertolt Brecht, Nicolás Curiel elige autores con una clara intención.
para abarcar con el concepto de realismo a Samuel Beckett, tal y como Lo mismo H. Peterson, a pesar de sus inversiones estéticas. También
lo pretende Alfonso Sastre en su libro Anatomía del Realismo (5 ). ocurre lo mismo con los autores, por lo menos en los cuatro más
Espectadores preocupados de lo que se hace en nuestro país, tenemos significativos. Sean los planteamientos de situaciones reales de Ro-
que aceptar que en nuestro medio el concepto de realismo se extiende mán Chalbaud, o la formulación analítica y crítica de José Ignacio
a muchas latitudes, tantas como se les antoje a algún versificador o Cabrujas, o la construcción de grandes estructuras teatrales de Isaac
crítico. Al decir que el teatro venezolano se expresa bajo el signo Chocrón, o el intento de redescubrir Venezuela a través de un
del realismo, suponemos cualquier acepción válida de la realidad teatro histórico como es el caso de César Rengifo, siempre el criterio
concebida dentro de los límites de lo concreto, que necesariamente previo, la intención, tiene claros objetivos.
no se ubica en lo empírico inmediato. De ahí nuestro rechazo a ES NECESARIO establecer algunas diferencias. Que la intención
ambos extremos, aquél que sólo ve toda la realidad en la fotografía general del movimiento sea un realismo enfrentado a la problemática
social o su opuesto peligrosamente alienante de ver realidades por concreta actual, no implica resultados suficientemente homógeneos
todas partes. Una dimensión realista en arte, aparte del requisito y satisfactorios semejantes a las intenciones y formulaciones progra-
indispensable de presentar problemas concretos, no debe olvidar que máticas. Más adelante nos ocuparemos de las excepciones y daremos
su lenguaje, su aspecto formal y estético, también tiene que ser con- las razones por las cuales las consideramos así.
creto. Aún el que quiera ponerse en la línea de los problemas exis- DECIAMOS momentos antes que no debe verse en el teatro
tenciales no puede dejar de considerar, si quiere ser coherente, que venezolano un monismo temático rígido. Es importante ver cómo
sus problemas, sean la angustia o la soledad, sean las situaciones dentro de este planteamiento realista el trajinado concepto de la
límites o cualquier otra cosa, no son situaciones desencarnadas, deve- libertad no resulta lesionado. Muchas escaramusas han sido y son
nidas en situaciones humanas por simples antojos mentales, sino que montadas para evadir concretas responsabilidades utilizando una
son nuevas dimensiones adoptadas por situaciones concretas, espiri- traída y raída supuesta libertad del artista. El mencionado y mano-
tuales o sociales, políticas o tecnológicas, o, también, y casi siempre, seado argumento no se utiliza para defender el derecho de decir lo
económicas. que se siente y piensa simultáneamente —difícil síntesis propia de
ASI, tomando previamente esta acepción del término realismo, un artista—, sino para justificar un liberalismo artístico que defiende
podemos afirmar que el teatro venezolano se encuentra dentro de y apoya las más anodinas elucubraciones lingüísticas de nuestros
esa línea, pues en el tratamiento de los temas —y nos extendemos nuevos versificadores. Frente a la exigencia de construir una cultura
a toda la actividad teatral— busca, indica, apunta hacia una dimen- consecuente con el hombre, una cultura humana, se defiende la fa-
sión concreta de los problemas actuales. Es un poco innecesario afir- cultad de hacer lo que venga en gana, sin tomar en cuenta un ele-
mar de nuevo que no se está frente a un monismo temático rígido. Si mental factor: la honestidad. Liberalidad artística y mampara ideo-
se observan los repertorios de los diferentes directores, aún de lógica funcionan juntas muchas veces en nuestro país, hasta el ex-
aquellos menos afortunados como Nicolás Curiel y Horacio Peterson, tremo de afianzar calidades artísticas como consecuencia de poseer
el factor común en todos es cierto criterio selectivo de autores que, una ideología, cuando esa ideología es un mero utensilio de uso
unas veces más otras menos, se caracterizan por una decidida posición hogareño.
frente al hombre. A pesar de las ineficacias de Espectáculo 64 o Yo, EL TEATRO venezolano es un rechazo a toda esa inversión. En
(5) Editorial Seix Barral, S. A. Biblioteca breve, Barcelona, 1965. él funciona una clara visión de lo inmediato que trasciende las ideo-

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logías. Esta posición alcanzada no es el resultado completo de una
completa reflexión premeditada, pero en su duro trajín diario es
cierto que rechaza toda forma teatral a partir del momento en que
es usada como torre de marfil para evadir el fenómeno más violento
de nuestra época: la realidad concreta y social. Pueden repasarse los
récords de los grupos incluidos en los "Apéndices" para ver que no
se piensa en tonterías; los autores presentados son Miller, O'Neill,
Williams, Osborne, Ionesco, Shalcespeare a pesar de Peterson, Dür-
renmatt, Brecht, García Lorca, Maquiavelo, Odest, Hitmet, Bernanos,
Sastre, Pirandello, etc., y también los venezolanos César Rengifo,
Román Chalbaud, José Ignacio Cabrujas, Isaac Chocrón, Manuel
Trujillo, Pedro Berroeta, Ramón Díaz Sánchez, etc. Ese repertorio II
habla por el teatro venezolano, nos habla-de-un claro compromiso
por construir una culrura que no responda a clisés ideológicos, en HEMOS TRATADO de hacer un análisis comparativo de la
beneficio de una programación típicamente humana. ubicación que creemos corresponde a nuestro movimiento teatral
COMO SE VE, formulamos el juicio en base a los repertorios. dentro del panorama cultural nacional venezolano, tal y como lo
Sucede que el teatro es escenificar. vemos. También hemos intentado dar contornos a las categorías hu-
¿POR QUE cuando el teatro venezolano trabaja por construir manas y artísticas que pueden definirlo. En concreto, trazamos de
una cultura humana, no se le termina de considerar exponente de la diferentes maneras lo que creemos es la conciencia de compromiso
cultura nacional? Nos resulta extraña tal oposición entre las más de que comporta nuestro teatro, a pesar de todo lo tópico contenido en
las preocupaciones culturales nuestras y el intento teatral de hacer tal palabra "compromiso". Mas, ¿qué otro argumento podría esgri-
una cultura humana. Esa es la paradoja del teatro venezolano: siendo mirse al justificar la validez de nuestro teatro? ¿La. contemporanei-
un movimiento artístico de reducidas consecuencias al no estar in- dad estética? Para nosotros ésta es contemporánea cuando se busca
corporado definitivamente a nuestra cultura nacional, si es sometido ser contemporáneo con el hombre y las más novedosas formas tea-
a un análisis se presenta el más sólido en su empeño de ir expresando trales se programan al servicio de una mayor comunicación con el
una problemática nacional concreta que algunas veces responde con público.
el silencio. Valga una observación cuasimarginal: no consideramos AHORA trataremos de analizar algunas formas concretas de
a los solos dramaturgos como los únicos capaces de expresar las pro- nuestro movimiento. La posibilidad de realizar un análisis minucioso
blemáticas nacionales. En cuanto a visión transformadora o no de la de las diferentes manifestaciones va más allá de nuestras actuales
diaria abulia de los hombres, un movimiento teatral entero debe limitaciones. Nos aproximaremos al más reciente trabajo de algunos
referirse a dicha abúlica situación. Recordemos, simplemente, los pocos, entre otras razones porque más satisfechos estaremos si nues-
grandes directores de teatro, quienes son para sus países forja- tro análisis sirve para comprender el sentido e intenciones de nuestro
dores y expresiones culturales, pues han orientado sus trabajos en teatro, más allá de los hechos objetivos simples›,:k—
función del país al cual pertenecen, llámense Stanislavsky o Piscator, LOS CONTORNOS adquiridos por nuestro teatro no alcanzan
Brecht o Vilar, Brook o Kazan. todavía una textura precisa. No en balde nuestro movimiento está
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constreñido a la labor de un grupo reducido que trata de abrirse propone jugar con el teatro, a quien se le antoja como un equívoco.
paso a fuerza de sudor, en algunos momentos matizado con sabor de En Espectáculo 64 las escenas elegidas, de piezas de Shaw, Moliere,
ghetto. Nos ocuparemos de quienes han realizado una actividad más Brecht, Eurípides, La Celestina, estuvieron inconexas, mal elegidas,
o menos programada, gracias a apoyos, auspicios o condiciones pro- desprovistas de su contexto y distorsionadas en su sentido. Por ejem-
pias de algunas instituciones, o también debido a las peculiares inten- plo, con La Celestina se terminaba teniendo la impresión de estar
ciones de cada quien. Hablamos de los tres directores que han logrado presenciando un tratado de erotismo, compuesto por Fernando de
un prestigio por su propio trabajo; Nicolás Curiel desde la Univer- Rojas, cuando precisamente es el dualismo trágico del hombre rena-
sidad Central de Venezuela, Horacio Peterson en el Ateneo de Ca- centista despojándose de los últimos recuerdos de la Edad Media.
racas y Román Chalbaud entrando y saliendo en diferentes salas, y Casi lo mismo podríamos afirmar de Yo, Bertolt Brecht, infeliz es-
de nuestros tres principales nuevos dramaturgos: el mismo Román pectáculo hecho con una pobre antología de poesías y teatro brech-
Chalbaud, José Ignacio Cabrujas e Isaac Chocrón. tianos desprovistos de esa intencionalidad histórica que Brecht pedía
A NICOLAS Curiel hay que ubicarlo en la primera fila de nues- para el teatro y que el suyo exige.
tros más importantes directores gracias, principalmente, al respaldo EL OTRO director que en parte debe su prestigio a una insti-
cultural y material significado por la U. C. V. Sin embargo, su tra- tución es Horacio Peterson. Es lamentable que ya no sea el director
bajo se caracteriza más por la improvisación y el atajo de lo fácil. de Las Brujas de Salem y Calígula, pues ha devenido en un extraño
Sería largo rastrear el trabajo de Nicolás Curiel en el Teatro Uni- caso de evolución hipertrofiada de la estética. Sus últimos trabajos
versitario; así, en su defecto, limitamos nuestro criterio a los últimos se caracterizan por el tratamiento clínico, esterilizado y pasteurizado
trabajos realizados: Yo, Bertolt Brecht y Espectáculo 64, excluidos de los problemas presentes en las piezas. Cuando afirmamos que H.
Yo, William Shakespeare y Homenaje a García Lorca, ambos en Peterson esteriliza las obras que monta queremos decir que última-
manos de Alberto Sánchez, quien experimenta sobre el trabajo del mente, con una actitud teatralizante, nos ha ofrecido trabajos despro-
polaco Grotowski. Los procedimientos de Nicolás Curiel han sido vistos de las arremetidas humanas presentes en los textos elegidos,
la presentación de una serie de antologías teatrales que, capricho- tal y como sucedió en Callejón Sin Salida, infeliz copia de W est Side
samente reunidas, presentó pomposamente. Antes de 1964 N. Curiel Story. Horacio Peterson siempre termina ofreciendo espectáculos me-
estuvo enfrentándose tercamente a obras completas que nunca supo diatizados, ambiguos, tibios, suaves de formas. Hamlet fue un exa-
interpretar, a pesar de estar apoyado las más de las veces en el talento brupto estético de un barroquismo ridículo donde la pretensión de
de los que eran sus actores y colaboradores. Registramos dos casos: hacer algo grande fracasó ante el claro talento que exige Shakespeare
la deplorable y cansona función protagonizada por el Don Juan de en sus obras. Con su rimbombante Fuenteovejuna terminamos de
Zorrilla, y el abuso cometido con Romeo y Julieta, de Shalcespeare. convencernos del único interés que tiene Peterson por la belleza de
Después de Arlequín servidor de dos señores,N. Curiel no ha vuelto movimiento, la belleza escenográfica y la belleza luminotécnica. Y
a presentar obras completas, quizás porque reconoció en alguna en- esto nos lleva a la conclusión de que para él no tiene valor el conte-
trevista de prensa que se había equivocado "como director de teatro". nido material de la belleza, el contenido material de la escenografía,
Creemos en la elección del atajo de la comodidad, de la no compli- el contenido material de la luz. El pueblo de Fuenteovejuna, por
cación que le permite, tal y como lo afirmó en el programa de Espec- ejemplo, resulta en manos de H. Peterson un pueblo sin valor de pue-
táculo 64, "jugar brevemente con algo de la historia de este equívoco blo, sin auténtica dignidad de pueblo, resulta ser un pueblo bonito,
más de dos veces milenario". Ese es Nicolás Curiel, un hombre que se de buenos modales, refinado, desprovisto de virilidad. Y preguntamos:
18 19
¿Por qué Horacio Peterson no se decide a marcar la trabazón concreta y autor— la primera gran afirmación de fe hecha desde la drama-
de las piezas que elige? ¿Por qué siempre presenta espectáculos donde turgia venezolana y, de paso, se convirtió definitivamente en el más
escudriña sobre lo esencial artístico, sobre lo puramente estético? ¿Por controversial de nuestros dramaturgos. Al estrenarse esa pieza el 4
qué los espectáculos de H. Peterson deslumbran por el aparato escé- de diciembre de 1964, se inició un escándalo que testimonió el dere-
nico, mientras el nivel humano queda en segundo plano? En el cho que tiene el teatro venezolano a ser tomado en serio. La carac-
mundo contemporáneo es superflua la búsqueda de lo esencial hu- terística del teatro de R. Chalbaud es la presentación de situaciones
mano —lo que en filosofía ha sido y puja en ser una "moda onto- reales replanteadas desde una perspectiva crítica corrosiva. R. Chal-
lógica"— si se olvidan todas las contingencias materiales accesorias,
baud, como escritor, realiza un trabajo donde lo importante es el
pues la esencia de lo humano está dada también por el conjunto de
descubrimiento de las trabazones reales de los hechos sociales. Si se
todo lo accesorio. Horacio Peterson siempre ha quitado el encuadre
trata de ubicar su teatro hay que pensar en gran parte en el teatro
de circunstancias materiales en sus piezas y termina presentando
americano, en Bertolt Brecht y en Valle Inclán, pues R. Chalbaud
melodramas ridículos, novelas rosas como los amores del atildado
escudriña el corazón humano, busca en lo viviente todas sus posibi-
Frondoso con la poderosa Laurencia.
EL ERROR de Peterson ha sido erigir la estética en valor abso- lidades y las presenta tal y como las ve. No construye sobre ellas un
luto —si no son sus intenciones sí son sus realizaciones—, olvidando planteamiento analítico; sí desata a los hombres en crisis permanen-
que el teatro no es "estética" sino vida. El teatro siempre ha sido tes, exigiendo del espectador una postura. Con esa pasión empeñada
lo que es porque ha sido y es creación de hombres que piensan, sue- en su trabajo deja R. Chalbaud escapar mucho de sí mismo, yendo
ñan, ríen, duermen y comen. Horacio Peterson no hace un teatro a parar en situaciones muy peculiares, en la ronda constante de al-
donde aparezca este tipo de hombre y termina haciendo nada. El gunos temas, amén de cierto descuido por lo refinado y gran apego
trabajo de Peterson es un trabajo desprovisto de valores efectivos, por la forma inacabada, imprecisa como en los cuadros de Goya o
que busca el enceguecimiento de los espectadores gracias a un derro- las películas de Buñuel, donde los contornos son gruesos porque no
che de belleza. se realizan plenamente. Así ocurre en el teatro de R. Chalbaud: los
EL TERCER director en discordia es Román Chalbaud. Por su hombres son brutos, rudos, turbios, pues no se realizan plenamente.
trabajo se individualiza al acentuar y elegir de una vez por todas R. CHALBAUD director y R. Chalbaud autor es la unidad más
el carácter social-crítico en su producción. Valga el montaje que rea- afortunada de nuestro teatro. Posiblemente sea el único dentro del
lizó de Rómulo Magno, de F. Dürrenmatt, donde utilizó el fardo en teatro venezolano que pueda atraer con su trabajo el mayor número
una pieza que es burla mordaz a un modo de vida decadente y muy de personas dentro de nuestro limitado público teatral. Como direc-
próximo. O la reposición de El Juicio del Siglo, con la feliz y nece- tor, ha sido favorecido por factores extrateatrales que han marginado
saria reaparición del primer actor Fernando Gómez. O el estreno de a otros, entre los cuales cabe nombrar a Humberto Orsini. No me-
la pieza de Isaa£ Chocrón Asia y el Lejano Oriente, donde construyó nospreciamos con esto el trabajo de R. Chalbaud autor director, ni
un espectáculo de una alta calidad artística en base a una obra bas- lo hacemos copartidario de dichas situaciones extrateatrales; pero en
tante transparente y difícil. Habría que señalar el montaje de su otras circunstancias quizás no hubiera corrido con el privilegio de
propia obra La Quema de Judas, el impacto teatral más importante ser la primera figura, controversial, polémica y audaz de nuestro
de los últimos años. Tal estreno significa —en R. Chalbaud director teatro desde que estrenó Caín Adolescente, pasando por Sagrado y
20 21
Obseno hasta llegar a La Quema de Judas, pieza con la cual puede líricos, ambos construyen un teatro que habla en los términos del
decirse que empieza a ser un escritor de teatro (6). realismo que registrábamos un poco antes. Ambos, frente al teatro
SI R. CHALBAUD empieza a ser autor con su Judas, lo mismo de Isaac Chocrón, son más concretos, porque Isaac Chocrón es sólo
puede decirse de José Ignacio Cabrujas con El Extraño Viaje de Si- un preciso constructor de estructuras teatrales. Podemos definir a
món el malo. Han pasado varios años desde que la estrenó en el I. Chocrón como el estilista de la forma teatral, lo cual puede estar
desaparecido Teatro Arte de Caracas. Esta es la primera pieza que acompañado de grandes peligros. Por ese empeño de construir teatro,
manifiesta el grado de maduración alcanzado por nuestro teatro. Por los planteamientos de las obras de I. Chocrón siempre están ubicados
primera vez, con los recursos rnás novedosos para nosotros de la en un segundo plano, a pesar de ser el que muestra un mayor domi-
estética teatral, se trató de hacer un planteamiento total de una nio técnico y ambición artística. Si se dice que Román Chalbaud y
problemática humana. La característica de la pieza es el análisis crí- José Ignacio Cabrujas empiezan con sus obras mencionadas; respecto
tico, escondido tras un aparato doblemente teatral, del hombre con- a I. Chocrón debemos aceptar con él que Asia y el Lejano Oriente
temporáneo. Mientras R. Chalbaud se esfuerza por presentar mo- continúa una búsqueda ya expresa en El Quinto Infierno. Lo que pasa
mentos reales corrosivos, J. I. Cabrujas con Simón el Malo formula con el teatro de I. Chocrón es que termina por diluirnos este o aquel
un planteamiento más profundo respecto a las implicaciones éticas problema al ir en busca del gran planteamiento que abarque todas
las posibilidades del alma humana; los planteamientos de I. Chocrón
del hombre frente a la sociedad actual. La pieza de J. I. Cabrujas
recuerda El Alma Buena de Se-Chuam, de Bertolt Brecht, por pre- tienden a ser totalizantes. El resultado alcanzado por I. Chocrón en
sentar la escisión del hombre ante la imposibilidad de ser honesto. su intento de abarcar la totalidad es la presencia de problemas des-
provistos de materialidad, problemas que no llegan a sentirse, porque
J. I. Cabrujas dobla en esta pieza el lenguaje artístico con la metáfora
están ubicados en ninguna parte. El mismo nos lo dice al comienzo
teatral del circo y los payasos, que siempre se ha caracterizado por
de su pieza: quiere "causar una impresión inicial de lejanía antisép-
poseer una gran fuerza y contenido dramáticos. Simón el Malo es
tica, de desierto lunar" (7). Su teatro es muy limpio, hasta hermoso
J. I. Cabrujas. Igual que R. Chalbaud, sus piezas anteriores se quedan
por la frescura que tienen sus personajes, pero nos recuerda a Max
cortas ante la ambición de esta última. Desde el punto de vista del
Frisch, que termina haciendo planteamientos inoperantes que no
estilo, en J. I. Cabrujas está presente una mayor atención por la
justifican tan buen uso de los elementos teatrales.
forma. Los contornos de las piezas son más redondos. Posiblemente
esto último se deba al esfuerzo por presentar en forma dramática
grandes categorías sociales, económicas y políticas. Simón el Malo
no es el hombre turbio, bruto y corrosivo de R. Chalbaud; es más
bien el prototipo de hombre, la mostración de los manejos a que
están sometidos todos los hombres, gracias a ciertas infraestructuras.
TANTO R. CHALBAUD como J. I. Cabrujas son claros eh sus
intenciones. El teatro de ambos apunta hacia la reflexión crítica so-
bre la realidad concreta. Uno explosivo, otro de planteamientos ana-

(6) Editada por la Dirección de Cultura de la U. C. V. ColecCión "Letras de


Venezuela", "Serie Teatro", No 1. Caracas, 1965. (7) Asia y el Lejano Oriente, Editorial Arte, Caracas, 1966, pág. 10.

22 23
III

EL RAPIDO desarrollo que en los últimos arios y en los recientes


meses presenta nuestro teatro deja abierta una serie de posibilidades
e incógnitas que impiden cualquier intento de precisar qué son en
realidad nuestro movimiento y sus realizaciones. Una de las paradojas
necesarias de registrar y que seguro amerita un estudio y solución
de la misma por los que hacen teatro, es el extraño caso de la suce-
siva inacción de los diferentes grupos que aún cuatro años antes te-
nían cuerpo. El hecho es una paradoja en la medida en que se han
inactivado en forma progresiva cuando el movimiento entraba en
una etapa de decidida madurez. Con motivo del Tercer Festival de
r Teatro Venezolano —bastante infeliz por la calidad de la casi tota-
lidad de las piezas presentadas— están presentes de nuevo tales gru-
pos, y tal presencia debe transformarse en el propósito de estar de
nuevo presentes en la escena venezolana.
AL LADO de las realizaciones actuales, están planteadas una serie
de preguntas, ya expresadas en un seminario realizado en la U. C. V.
sobre la educación teatral en nuestro país, respecto a los problemas
que aquejan nuestro teatro y sus inmediatas soluciones en beneficio
de su futuro desarrollo. Una de ellas es, y hoy por hoy se presenta
ineludible, la necesidad de prepararse y dar un salto hacia adelante
25

1.
que supere ampliamente los últimos quince o veinte años de trabajo veces, un fatalismo irreductible, la creenda en un absoluto muro de
casi autodidacta, no para rechazarlos sino porque es necesario que silencio, en la total falta de receptividad que muchos pregonan para
el teatro siga estando en Venezuela a la par de las necesidades histó- justificar los actuales sinsabores del teatro venezolano. Es absurdo por
ricas del país. ,No implicamos, y es una repetición innecesaria, un dos razones. En primer lugar, es utópico creer que el arte y la cultura
desprendimiento y divorcio de nuestro teatro con nuestra realidad; terminarán estableciendo su reino en este mundo, o en cualquier otro,
afirmamos de maneras diferentes que en relación a todo el panorama creándose una especie de "época estética" de la historia de la huma-
cultural nacional es el más consecuente y el que más trabaja por no nidad. La lucha para lograr la dignificación del arte teatral debe
estar a la zaga. Xambién merece averiguar por qué no tenemos un estar acompañada de la visión realista de la siempre presente sombra
real trabajo experimental, donde se programen acciones encaminadas de la crisis. También hay otra razón más grave para rechazar el fata-
a la búsqueda, donde se haga teatro sólo para plantear problemas de lismo que muchos sienten: ponerse al borde de la construcción de
estética y nuevas perspectivas de enfoque, Ultimamente se han hecho una mampara cobarde que oculta una destruida voluntad de trabajo
algunos trabajos de este corte. Uno ha sido el de Alvaro de Rosson y creación.
con los montajes de La Mandrágora y Los Engañados, _intentos de
incorporar en textos renacentistas elementos reales actuales bus-
cando así reactualizar los planteamientos de dichas piezas y lograr
un mayor compromiso de los espectadores, Los resultados no han sido
iguales a las intenciones, pues la integración se vio frenada por una QUEDARIAMOS satisfechos si esta introducción al nuevo teatro
simple yuxtaposición de elementos. En el plano de lo experimental, venezolano es aceptada como un sitnple intento de aproximación,
el joven grupo "Bohemio" resulta un caso peculiar. Hasta ahora, comprensión y registro de categorías estéticas y humanas presentes en
incluido el experimento mayor de Vimazoluleka, obra de su director nuestro teatro, pues sólo se ha pretendido resaltar esas características,
Levy Rosell, está realizando un trabajo que puede terminar por de- amén de algunas individualidades que son las que, para bien o para
finirlo como el más interesante intento de hacer un trabajo de labo- mal, expresan lo que todos los hombres venezolanos de teatro han
ratorio y de programar un auténtico trabajo experimental. Eviden- hecho y hacen por mantener la actual fisonomía que el nuevo teatro
temente no hay en él una alta calidad artística, pero sí estupendos venezolano presenta. Si persistentemente se ha abundado en comen-
talentos y ambiciones. Está por verse qué niveles akanza este trabajo tarios a temas periféricos y hasta extraños al objetivo propuesto, se
para poder precisar sus exactos resultados. ha hecho por considerar que las actividades artísticas y culturales
HAY QUE realizar una serie de tareas urgentes. Hay que dar nunca se realizan ni podrán realizarse en ambientes esterilizados de
cabida y reales oportunidades de realizar un trabajo positivo a todos motivaciones condicionantes, amén de que sólo se podrán comprender
aquellos hombres del teatro venezolano que son sus protagonistas y precisar juicios de valor cuando se establezcan esas motivaciones.
por largo tiempo. Es de una necesidad inaplazable la realización de LA BUSQUEDA en la que está empeñado el teatro venezolano
un plan nacional de teatro. Como la realidad ha sido y es todavía debe transformarse en una inevitable exigencia para todos los hom-
un poco reacia a aceptar el teatro, la comprensión de la necesidad bres de teatro del país. Si hasta ahora el trabajo realizado no ha
de dicho plan, presionando de las maneras más apropiadas, no debe estado guiado por unos objetivos y planes previamente meditados y
hacerse esperar. Es absurdo profesar, como se manifiesta algunas programados, de ahora en adelante es necesario que sea así. Si bien
26 27
nuestro movimiento exhibe una clara honestidad en las intenciones
humanas y en las realizaciones artísticas, debe apurar el paso e incor-
porar, lo más pronto posible, todo el nuevo caudal técnico, teórico
y práctico, de la estética teatral para que las formas artísticas de
nuestro teatro sigan revitalizándose. Afortunadamente, dentro de la
nueva generación de intelectuales y artistas, nuestro teatro apunta
una honestidad y un empeño envidiables por ser consecuente con
los problemas concretos del hombre. Pensando en lo que Venezuela
es y en lo que la mayoría deja de hacer por ella, tenemos razones
para que el teatro se sienta satisfecho aunque no conforme.

Lo Que Dejó la Tempestad, de Rengifo, Premio del II Festival de Teatro.

s•

28

El Tintero, de Carlos Muñiz, Grupo ACAT, Valencia, dirección E. Moreno.


La Casa de Bernarda Alba, de García Lorca, dirección de A. Paz y Mateos.

La Escuela de las Viudas, de Cocteau, Teatro Compás, dirección R. Costea.

Yo, William Shakespeare, Teatro Universitario, dirección A. Sánchez


El Pan de la Locura, de Gorostiza, Teatro Los Caobos, dirección: Gorostiza.
Asia y el Lejano Oriente, de Isaac Chocrón, dirección Román Chalbaud.

El Diario de Ana Frank, de Goodrich-Hackett, Máscaras, dirección E.,Orsini.

Don Juan. cle (itiiiherme figuereido. Teatro del Duende. 1)ireccicín: G. Pinto.

Montserrat, de Enmanuel Robles. Grupo Lara. Dirección: Carlos Denis.

www,
LOS NUEVOS
INICIADORES

ALBERTO DE PAZ Y MATEOS


En el ario 1945 llega a Venezuela, exilado, y realiza una extraordinaria
labor desde el Liceo Fermín Toro, experimento del cual salen, entre otros,
Román Chalbaud y Nicolás Curiel. Es el único que aún permanece en pleno
trabajo aeador; los que lo acompañaron en la germinación de nuestro nuevo
teatro ya no están presentes en Venezuela: Jesús Gómez Obregón se encuentra
en México y Juana Sujo murió en 1961.
Ha realizado montajes de Cervantes:
La Guarda Cuidadosa
La Cueva de Yalamanca
El Retablo de las Maravillas,
de Ramón María del Valle Inclán:
La Tragedia del Ensueño,
de Eugenio O'Neill:
Rumbo a Cardiff
Todos los Hijos de Dios Tienen Alas,
de Federico García Lorca:
La Casa de Bernarda Alba
Doña Rosita la Solterona
Amor de D. Perlimplín con Belisa en su Jardín.
Aquí sólo presentamos una selección de todo el trabajo de Alberto de
Paz y Mateos para el teatro venezolano. A mediados del ario 1965 realizó
un magnífico montaje de Electra, de Sófocles. Evidentemente, su trabajo
creador seguirá trayendo beneficios a nuestro teatro.

JESUS GOMEZ OBREGON


Jesús Gómez Obregón llega a Venezuela en junio de 1947, contratado
para formar y dirigir un Curso de Capacitación Teatral concebido por el
Ministerio de Educación. Inicialmente trabaja en el Liceo Andrés Bello, para

35
después disponer de un local estable entre las esquinas de Peligro y Puente
República. Durante su permanencia realizó, entre otros, los siguientes
ESCRITORES DEL
montajes:
PRIMER TEATRO
El Aniversario y Petición de Mano, de Anton Chejov
Espectros, de Hen.rik Ibsen
El Malentendido, de Albert Camus
El Zoológico de Cristal, de Tennessee Williams
La Fuerza Bruta, de John Steinbeck

Esta última pieza fue retirada del escenario el mismo día del estreno a LEONCIO MARTINEZ
causa de algunas presiones de algunos periódicos. (1888-1941)
El trabajo de Jesús Gómez Obregón se interrumpe en 1950 cuando
abandona Venezuela, entre otras razones, por presiones políticas. La trascen- El Rey del Cacao
dencia de su trabajo puede medirse por los discípulos suyos que ahora hacen Menelik
teatro: Eduardo Moreno, Humberto Orsini, Carlos Denis, Clemente Izaguirre, El Conflicto
Gilberto Pinto, Alfonso López, Ildemaro Mujica, José Torres, Alejandro Los Patiquines de Seda y Oro
Tovar, Daniel Izquierdo, Carmen Palma, María García, Luisa Mota, Fernando Sin Cabeza
Villa, Pedro Martán, Berta Moncayo, aunque esta última actriz había llegado Fox Trot Social
a Venezuela con una formación teatral ya adquirida. Salto Atrás
Los Esposos Paz
Amor en Ultima Instancia
El Rosal Viejo
La Chirulí
Bartolo
JUANA SUJO

1949: Llega a Venezuela para filmar La Balandra Isabel.


15-2-1950: Funda el Estudio Dramático "Juana Sujo", que funciona en
RAFAEL OTAZO
el Museo de Bellas Artes. (1872-1952)
1952: El "Estudio" se transforma en lo que aún es "Escuela Nacional
de Teatro". El Rapto
1954: Junto con Carlos Márquez crea la Sociedad Venezolana de Teatro. Apuros de un Jefe Civil
Funda la rama latina del Caracas Theater Club. Restauración de la Paz en Venezuela
Telepatía o Empleomanía
1-4-1959: Inaugura su Teatro Los Caobos, primer teatro estable y pro-
fesional del país, que desaparece poco después de su muerte en 1961. Una viuda Comilfó
Fueron muchas las piezas en las cuales intervino como directora y actriz. La Sayona
Su trabajo en la Escuela Nacional de Teatro formó a muchos de los que Ño Leandro Tacamajaca
hoy hacen teatro en nuestro país: Esteban Herrera, Margot Antillano, Maritza Sancocho'e Gallina
Caballero, Porfirio Rodríguez, América Alonso, Manola García Maldonado, Nísperos de Curazao
José Antonio Gutiérrez, Guillermo Montiel, Dorys Wells, y muchos otros. La ley del Embudo
Real sitio especial merece su trabajo desde el Teatro Los Caobos, donde La Liga de los Mamones
se estrenaron quince piezas. Entrar por el Aro

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ANDRES ELOY BLANCO LEOPOLDO AYALA MICHELENA
(1896-1955) (1897-1962)

El Huerto de la Epopeya Al Dejar las Muñecas


La Cena de los Cardenales Emoción
Eco
El Cristo de las Violetas
Las Niñitas
Abigail Amor por Amor
Los Muertos las Prefieren Negras Almas Descarnadas
La Muchacha de la Trenza Morada Dánosle hoy
Patria, que mi Niño Duerme La Perra
El Pie de la Virgen La. Alquilada
La Barba no más
Venezuela Güele a Oro La Taquilla
Las Mesadas
La Respuesta del Otro Mundo
Bagazo
Esclavos Modernos
El Galardón de Bárbula
RAFAEL GUINAND
(1891-1959)
El Pobre Pantoja
Amor Que Mata
El Rompimiento
Perucho Longa
El Dotol Nigilin
Los Bregadores
Por Librarse del Servicio
Campeón de Peso Bruto
El Boticario
Los Apuros de un Torero
Gente Sana
Hay Que Ser Torero
La Malicia del Llanero
Yo También Soy Candidato

38 39
ISAAC CHOCRON
ESCRITORES DEL
Pasaje (novela)
NUEVO TEATRO Mónica y el Florentino
El Quinto Infierno
Una Mínima Incandescencia
Triángulo (Tercera parte: "A propósito de Triángulo")
Animales Feroces
Asia y el Lejano Oriente
Doña Bárbara (libreto para la música de una ópera de Carolyn Lloyd)
CESAR RENGIFO
Curayú
Los Canarios
Por qué Canta el Pueblo ROMAN CHALBAUD
Yuma, o Cuando la Tierra esté Verde
Los Adolescentes
Hojas del Tiempo
Muros Horizontales
Los Peregrinos del Camino Encantado
Caín Adolescente -
Armaduras de Humo
Requiem para un Eclipse
Manuelote
Cantata para Chirinos
El Otro Pasajero
Sagrado y Obseno
Muros en la Madrugada
Café y Orquídeas
Harapos Esta Noche
Triángulo (Primera parte: "Las pinzas")
Estrella Sobre el Crepúsculo
La Quema de Judas,
La Sonata del Alba
Días de Poder (En colaboración con J. I. Cabrujas)
Soga de Niebla
Los Angeles Terribles
Las Mariposas en la Oscuridad
Joaquina Sánchez
Osceneba
El Vendaval Amarillo
Los Hombres de los Cantos Amargos JOSE IGNACIO CABRUJAS
Un tal Ezequiel Zamora
Lo que Dejó la Tempestad Juan Francisco de León
La Fiesta de los Moribundos Los Insurgentes
Buenaventura Chatarra El Extraño Viaje de Simón el Malo
La Tarde de las Cigarras Triángulo (Segunda parte: "Tradicional hospitalidad")
Las Polillas En Nombre del Rey
La Esquina del Miedo Testimonio
El Raudal de los Muertos Cansados Días de Poder (En colaboración con R. Chalbaud)
Una Medalla para las Conejitas Venezuela Barata

40 41
TEATRO ATENEO DE CARACAS:
FESTIVALES Intervalo, de Elizabeth Schon
Dirección: Horacio Peterson
PRIMER FESTIVAL DE TEATRO VENEZOLANO TEATRO LA COMEDIA:
25-9 15-11-1959 Los Muertos no Pueden Quedarse en Casa, de Pedro Berroeta
Dirección: Alfred Brandler
TEATRO DEL DUENDE: FEDERACION VENEZDLANA DE TEATRO:
La Virgen no Tiene Cara, de Ramón Díaz Sánchez Abigail, de Andrés Eloy Blanco
Dirección: Gilberto Pinto Dirección: Alberto de Paz y Mateos
TEATRO LOS CAOBOS:
Chuo Gil (Los Tejedores), de Arturo Uslar Pietri Festkal auspiciado por Pro-T;enezuela y el Ateneo de Caracas
Dirección: Alberto de Paz y Mateos
GRUPO ALFIL:
Réquiem para un Eclipse, de Román Chalbaud
Dirección: Román Chalbaud SEGUNDO FESTIVAL DE TEATRO VENEZOLANO
TEATRO POPULAR DE VENEZUELA: 27-4 6-7-1961
El Vendaval Amarillo, de C,ésar Rengifo
Dirección: Alfonso López TEATRO ALFIL:
TEATRO COMPAS: Sagrado y Obseno, de Román Chalbaud
Mónica y el Florentino, de Isaac Chocrón Dirección: Román Chalbaud
Dirección: Romeo Costea TEATRO DEL MINISTERIO DE EDUCACION:
TEATRO CERVANTES: Los Insurgentes, de José Ignacio Cabnijas
Merecure, de Vicky Franco Dirección: Manuel Poblete
Dirección: Carlos Ortiz TEATRO DEL DUENDE:
TEATRO NACIONAL POPULAR: El Rincón del Diablo, de Gilberto Pinto
Cara e'Santo, de Mariano Medina Febres Dirección: Gilberto Pinto
La Balandra Isabel, de Guillermo Meneses CONGRESO NACIONAL DEL TEATRO: del 14 al 16 de mayo
Dirección: Román Chalbaud
TEATRO EMMA SOLER: TEATRO NACIONAL POPULAR:
El Puntal, de Víctor Manuel Rivas Melisa y el Y o, de Elizabeth Schon
Dirección: Luis Peraza Dirección: Horacio Peterson
TEATRO UNIVERSITARIO (U. C. V.): TEATRO MASCARAS:
Juan Francisco de León, de José Ignacio Cabrujas Lo que Dejó la Tempestad, de César Rengifo
Dirección: Nicolás Curiel Dirección: Humberto Orsini
GRUPO SABADO (ZULIA): TEATRO COMPAS:
Almas Descarnadas, de Leopoldo Ayala Michelena La Farsa del Hombre que Amó Dos Mujeres, de Pedro Berroeta
Dirección: Inés Laredo Dirección: César Henríquez
GRUPO MASCARAS: TEATRO EMMA SOLER:
Soga de Niebla, de César Rengifo Reciedumbre, de Luis Peraza
Dirección: Humberto Orsini Dirección: Luis Peraza

42 43
TEATRO LOS CAOBOS: TEATRO CASA DE ITALIA:
El Quinto Infierno, de Isaac Chocrón La Fiesta de los Moribundos, de César Rengifo
Dirección: Carlos Gorostiza Dirección: Alfonso López
TEATRO LA QUIMERA: TEATRO UNIVERSITARIO (U. L. A.):
Regina, de Alvaro Dobles
Antibelo o el Fracaso de la Justicia, de Juan José Jiménez
Dirección: Guillermo Montiel Dirección: Ildemaro Mujica
TEATRO CERVANTES:
Sesgo, de Vicky Franco TEATRO DEL DUENDE:
Dirección: Carlos Ortiz La Noche Moribunda, de Gilberto Pinto
Dirección: Gilberto Pinto
TEATRO ATENEO DE CARACAS:
Una Mínima Incandescencia, de Isaac Chocrón TEATRO DE BOLSILLO:
Dirección: Horacio Peterson Torta de Bodas, de Jean Zune
( Montaje extra-festival )
Festival auspiciado por el pueblo Dirección: Alicia Alamo
GRUPO ESCENICO DE CARACAS:
Los Hombres de los Cantos Amargos, de César Rengifo
PREMIOS DEL SEGUNDO FESTIVAL Dirección: César Rengifo
DE TEATRO VENEZOLANO
COMPAÑIA DE COMEDIAS DE PAUL ANTILLANO
Autor: César Rengifo (Lo que Dejó la Tempestad) Se solicita asilado, de Luis Gerardo Tovar
Director: Horacio Peterson (Una Mínima Incandescencia) Dirección: Paul Antillano
Actor: desierto
Actriz: Margot Antillano (Sagrado y Obseno) GRUPO TEATRAL LOS BUCANEROS:
Segundas actuaciones: Eva Blanco (Sagrado y Obseno) El Gentilnzuerto, de Manuel Trujillo
Manuel Poblete (Los Insurgentes) Dirección: Luis Márquez Páez
Escenógrafo: Guillermo Zabaleta (Una Mínima Incandescencia)
Iluminación: Alberto Alvarez (varias obras) GRUPO ACAT (VALENCIA):
Experimento 1\19 1, trabajo de equipo
Música: Jacobo Pardo (varias obras)
Dirección: Eduardo Moreno

TERCER FESTIVAL DE TEATRO VENEZOLANO TEATRO COMPAS:


La Cueva, de Alejandro Lasser
3-11-1966 26-2-1967 Dirección: Romeo Costea
TEATRO NACIONAL POPUT.AR: TEATRO ESTUDIO 67
En el Umbral del Deseo, de Juan Ramón Soler La Otra Historia de Hamlet, de Humberto Orsini
Dirección: Enrique Alvarez Dirección: Humberto Orsini
PEQUEÑO TEATRO DE ENSAYO: TEATRO ATENEO DE CARACAS:
¿Quién Asume la Responsabilidad?, de Andrés Martínez Los Angeles Terribles, de Román Chalbaud
(Montaje extra-festival) Dirección: Román Chalbaud
Dirección: Ligia Tapias
TEATRO LEONCIO MARTINEZ:
El Silencio del Señor, de Arturo Uslar Braum
Dirección: Guillermo Montiel Festival auspiciado por la Comisión del Cuatricentenario de Caracas

44 45
TEATRO DEL DUENDE
GRUPOS TEATRALES
Director: Gilberto Pinto

Montajes:

La más Fuerte, de August Strindberg


El Hombre del Clavel en la Boca, de Luigi Pirandello
Piedras Conmemorativas, de Arthur Schnizler
TEATRO MASCARAS
Propiedad Clausurada, de Tennessee Williams

Director: Humberto Orsini Propósitos y Verdades, de Noel Coward


El Diploma, de Luigi Pirandello
Montajes:
Petición de Mano y Un Trágico a Pesar Suyo, de Anton Chejov La Versión de Browning, de Terence Rattingan
La Esperada, de Enrique Izaguirre Demanda Contra Desconocido, de Georges Neveux
Precipicio, de Humberto Orsini
El Club de los Solteros, de Gilberto Pinto
Sobre el Daño del Tabaco, de Anton Chejov
Trajes de a Treinta, de Enrique Izaguirre Escuadra hacia la Muerte, de Alfonso Sastre
Colmenas de Barro, de Humberto Orsini Los Justos, de Albert Camus
Inauguración del teatro de bolsillo en 1956 La Virgen no tiene Cara, de Ramón Díaz Sánchez
El hombre del Clavel en la Boca, de Luigi Pirandello
Don Juan, de Guilherme Figueiredo
El Canto del Cisne, de Anton Chejov
¡Hey, Quién me Oye!, de William Saroyan El Rincón del Diablo, de Gilberto Pinto
Larga Despedida, de Tennessee Williams Coloquio Nocturno, de Friedrich Dürrenmatt
Farsas Medievales
Música de Hojas Muertas, de Rosso di San Secondo
Sancho Panza en la Insula, de Alejandro Casona
Soga de Niebla, de César Rengifo Un Idilio Ejemplar, de Franz Molnar
El Diario de Ana Frank, de Goodrich y Hackett La Silla, de Pierre de Prins
La Libra de Carne, de Agustín Cuzani El Hombre de la Rata, de Gilberto Pinto
El Zoológico de Cristal, de Tennessee Williams
La Sellara H se Mece en el Sillón, de Manuel Trujillo
Lo que Dejó la Tempestad, de César Rengifo
Movilización General, de Manuel Trujillo La Noche Moribunda, de Gilberto Pinto

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TEATRO ATENEO DE CARACAS Con Furia al Pasado, de John Osborne
Intervalo (reposición), de Elizabeth Schon
Manuela Sáenz, de Luis Peraza
Director: Horacio Peterson
Una Mínima Incandescencia, de Isaac Chocrón
Montajes: Rinocerontes, de Eugenio lonesco
El Tiempo es un Sueño, de H. R. Lenormand Años de Bachillerato, de José-André Lacour (Alumnos escuela de teatro)
Los Días Felices, de Claude André Puget Hamlet, de William Shakespeare (Inauguración de la sala propia en los
Armiño, de Jean Anouilh terrenos del mismo Ateneo). A partir de 1963 el Teatro Ateneo de Caracas
presenta en su sala gran cantidad de grupos teatrales, distintos al suyo propio.
Vidas Privadas, de Noel Coward
Animales Feroces, de Isaac Chocrón
Fiebre de Primavera, de Noel Coward
Con Furia del Pasado (reposición), de John Osborne
Nuestro Pueblo, de Thornton Wilder
Rómulo el Grande, de Friedrich Dürrenmatt
Esquina Peligrosa, de J. B. Priestley Yo, Bertolt Brecht, de Bertolt Brecht
La Casa, de Ramón Díaz Sánchez El Angel Negro, de Nelson Rodríguez
Vive como Quieras, de Kauffman y Hart Callejón sin Salida, de Sidney Kingsley
Más Allá del Horizonte, de Eugenio O'Neill Doña Rosita la Soltera, de Federico García Lorca
Celestina Gómez, de Luis Peraza El Extraño Viaje de Simón el Malo, de José Ignacio Cabrujas
A la Fuerza, de Jacques Deval La Mandrágora, de Nicolás Maquiavelo
Caín Adolescente (reposición), de Román Chalbaud La Mujer que Tenía el Corazón Pequeño, de Fernand Cronmelinck
El Cristo de las Violetas y La Quema de Judas, de Román Chalbaud
Los muertos las Prefieren Negras, de Andrés Eloy Blanco Los Engañados, de los Académicos aturdidos de Siena
Las Brujas de Salem, de Arthur Miller Temporada de la "Compañía de los Cuatro", de Santiago de Chile, con:
Gigi, de Colette a) El Ojo Público y el Oído Privado, de Peter Shaffer
El Complejo de mi Marido, de Jean Bernard Luc b) El Diario de un Loco, de Nicolás Gogol
El Señor de Falidor, de Manoir y Verhylle
Más Allá del Horizonte (reposición), de Eugenio O'Neill
El Juicio del Siglo, de Clarence Darrow
Intervalo, de Elizabeth Schon Temporada del ITUCH (Instituto de Teatro de la Universidad de Chile)
El Dios Invisible, de Arturo Uslar Pietri con ¿Quién le Teme al Lobo?, de F,dward Albee
Calígula, de Albert Camus La Quema de Judas (reposición), de Román Chalbaud
La Rubiera, de Ida Gramcko Los Incendiarios, de Max Frisch
Las Brujas de Salem (reposición), de Arthur Miller Fausto II, de Goethe, por Deuschen Kammerspiele
Verano y Humo, de Tennessee Williams Fuenteovejuna, de Lope de Vega
El Estupendo Cornudo, de Fernand Cronmelinck Vimazoluleka, de Levy Rosell

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TEATRO COMPAS TEATRO UNIVERSITARIO (U. C. V.)

Director: Nicolás Curiel


Director: Romeo Costea
Montajes:
Montajes: Don Juan Tenorio, de José Zorrilla
Grandes Penar, de Courteline Los Miserables, de Víctor Hugo
Le Marchand de Cercuils, de Jean Schlumberger Los Fusiles de la Madre Carrar, de Bertolt Brecht
La Force de Chateau, de Jean Cocteau Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de Federico García Lorca
El Velo de Preces, obra japonesa El Día de Antero Albán, de Arturo Uslar Pietri
Pozo Negro, de A. Maltz
Poemas, de Federico García Lorca
Leyenda de Amor, de Nazin Hikmet
La Escuela de las Viudas, de Jean Cocteau Noche de Reyes, de W. Shakespeare-Leon Felipe
Monsieur Moi, de Jean Tardieu Juan Francisco de León, de José Ignacio Cabrujas
Las Amigas, de I. L. Carageale El Sombrero de Paja de Italia, de Labiche y Michel
El Médico a la Fuerza, de Moliere Romeo y Julieta, de W. Shakespeare
El Diálogo de las Carmelitas, de George Bernanos (Lectura) Santa Juana de América, de Andrés Lizarraga
Arlequín Servidor de dos Patrones, de Carlos Goldoni
La Cantante Calva, de Eugenio Ionesco (Lectura)
Espectáculo 64, antología
El Marklo Cornudo y Contento, de Bocacio-Casona
Yo, Bertolt Brecht, antología
Cena en Venecia, de Sabatier Yo, William Shakespeare, antología. Puesta en escena de Alberto Sánchez
Un Curioso Accidente, de Goldoni Homenaje a Lorca, antología. Puesta en escena de Alberto Sánchez.
Fantasio, de Alfredo de Musset
Don Leonidas en Pugna con la Reacción, de I. L. Garagiale
La Jaula, de Gabriel Arout
La Niña Casadera, de Eugenio Ionesco
Por Fin Llegarnos, de Dorothy Parker
Crítica de la Escuela de las Mujeres, de Moliere
Mónica y el Florentino, de Isaac Chocrón
George Dandin, de Moliere
Entremés Poético, por Oznar Gonzalo
El General Piar, de Alejandro Lasser
La Farsa del Hombre que Anzó a Dos Mujeres, de Pedro Berroeta
Cuentos Para Mayores, de Moravia, Baroja, Pirandello y Francisco de Sales-
Pérez
Las Picardías de Scapin, de Moliere (con el T. N. P.)
El Señor de Falidor, de Manoir y Verhylle (con el Ateneo de Caracas)
La Cueva, de Alejandro Lasser

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GRUPO TEATRAL LARA

Director: Carlos Denis


Montajes:
El Arbol Que Anda, de Juan Pablo Sojo
Manuelote, de César Rengifo
El Canto del Cisne, de Antón Chejov
Un Trágico a Pesar Suyo, de Antón Chejov
Adán, de Enrique Grooscors BIBLIOGRAFIA
El Médico Simple, de Lope de Rueda
Esperando al Zurdo, de Clifors Odest
En sentido estricto, es sumamente escasa la bibliografía que nos narre
Montserrat, de Emmanuel Robles,
todo el movimiento teatral venezolano en lo que va de siglo. Esto último
Petición de Mano, de Antón Chejov
es válido en relación al registro de los acontecimientos. Respecto a lo que
Pantomimas
Las Manos de Eurídice, de Pedro Bloch se dijo, están las obras de todos los que escribieron, que pueden ser
II-ley, Quién me Oye!, de William Saroyan más de cincuenta autores, al decir del señor Carlos Salas, quien lo registra
La Niña Casadera, de Eugenio lonesco en su libro citado más abajo. En sentido estricto la obra del señor Carlos
Los Insurgentes, de José Ignacio Cabrujas Salas agota todas las demás posibilidades de descubrir nuevos acontecimientos
La Cantante Calva, de Eugenio lonesco teatrales en nuestro siglo. Tal obra es una crónica monumental que recoge
Farsas Medievales hecho tras hecho todo el teatro de sainete y de sombrero de pajilla realizado
Soga de Niebla, de César Rengifo hasta cerca de 1950. El libro en cuestión es:
El Malentendido, de Albert Camus
Mulato, de Langston Hughes Historia del Teatro en Venezuela, editado por el Comité de Obras Cívi-
La Tía de Carlos, de B. Thomas cas del Cuatricentenario de Caracas.
El Prestamista, de Fernando Josseau
Mancebo que Casó con Mujer Brava, de Alejandro Casona El Teatro en Caracas, de Juan José Churión (1876-1940), Tipografía
Profesor Taranne, de Arthur Adamov Vargas, Caracas, 1924.
La Prostituta Respetuosa, de Jean-Paul Sartre
También pueden consultarse:

Orígenes del Teatro en Caracas, de Arístides Rojas


El Teatro del Matadero, de Nicanor Bolet Peraza
Los Teatros en Más de Tres Siglos, de Manuel Landaeta Rosales
El Teatro Caracas o Coliseo V eroes, de Enrique Bernardo Núñez
El Teatro del Coliseo, de Enrique Bernardo Núñez

Estos trabajos se encuentran reunidos en: Crónica de Caracas, Nv 19,


Agosto-Diciembre 1954.

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El Centro de Investigación y Desarrollo del Teatro de la Universidad INDICE
Central de Venezuela publicó en junio de 1966:
PÁG.

Cuaderno N9 I, que incluye los siguientes trabajos:


Introducción al Nuevo Teatro Venezolano 3
Los Teatros en Caracas .en más de Tres Siglos, de Enrique 29
Ilustraciones
Bernardo Núñez
Orígenes del Teatro en Caracas, de Arístides Rojas Apéndices 34
Polémica sobre representaciones Dramáticas en Venezuela: 35
Los Ñuevos Iniciadores
1775-1829, de Manuel Pérez Vila
Escritores del Primer Teatro 37
y en noviembre del mismo ario:
Escritores del Nuevo Teatro 40
Cuaderno N9 2, con: 42
Festivales
Revista de Teatro y Teatro, de Andrés Bello Grupos Teatrales 46
Teatro Nacional, de Eugenio Méndez Mendoza
Bibliografía 53
La Oficina Central de Información, en Temas CulttPrales Venezolanos,
serie 1, número 3, publicó:

El Nuevo Teatro Venezolano, de Isaac: Chocrón

Trabajo interesante por ser una introducción al análisis de los factores


político-económicos que actúan sobre el teatro venezolano, es:

Arte dramático y subdesarrollo, de Rubén Monasterios, aparecido en la


revista CAL, N9 61, 15-12-66

SERVICIO FOTOGRAFICO
1, Festival de Teatro Venezolano; 2, 10, Departamento Audiovisual, Universidad
Central de Venezuela; 3, 4, 6, Leonardo Azparren Giménez; 5, Teatro Compás; 7,
9, Grupo Teatral Lars; 8, Teatro del Duende.

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La presente edición estuvo a cargo del De-
partamento de Literatura del Instituto
Nacional de Cultura y Bellas Artes

Se terminó de imprimir en Cromotip,


Caracas, el 30 de Mayo de 1967.