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“IMPLICANCIAS DE LA REFORMA (LEY 26.

994) EN LAS
CUESTIONES JURÍDICAS PATRIMONIALES
PREMATRIMONIALES:

CONVENCIONES MATRIMONIALES E INSTITUCIONES AFINES”

- Hacia un análisis Libro II - Título II - Sección I y II del Nuevo Código


Civil y Comercial de la Nación -

ABAD, Sheila Karen1*

RESUMEN: El Código Civil y Comercial de la Nación, respecto el Régimen Patrimonial


Matrimonial, regula consecuencias jurídicas relevantes e innovadoras, entre ellas la
posibilidad de optar previo a la celebración del matrimonio e incluso posteriormente, el
régimen patrimonial que regirá la vida en común del matrimonio, dejando de lado la
imposición de orden público del régimen de comunidad escogido por Vélez Sarsfield,
abriendo camino a la autonomía de la voluntad en el plano patrimonial matrimonial, y solo
aplicando de manera supletoria el régimen de comunidad de bienes, ante el silencio de los
contrayentes, aportando una solución jurídica contemporánea, equitativa,y que además
contribuye con el principio de economía procesal.

PALABRAS CLAVES: DOTE – ESPONSALES – DONACIONES Y CONVENCIONES


MATRIMONIALES – REGIMEN PATRIMONIAL – ESCRITURA PÚBLICA.

I)INTRODUCCIÓN:

1
*Abogada – Graduada en Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Córdoba e
Integrante del Cuadro de Honor de dicha Facultad con un Promedio Final de 8.39 Puntos - Promoción 2012;
Escribana - Egresada en la Carrera de Notariado de la Universidad Blas Pascal – Promoción 2014.- E-mail:
sheilaabad05@hotmail.com

1
El objetivo del presente ensayo es indagar, analizar, demarcar las implicancias y
posibles problemas que pueden presentarse en el ámbito del Régimen Patrimonial-
Matrimonial Argentino, debido a que el Código Civil y Comercial de la Nación reforma
por completo nuestra estructura jurídica, presentando una innovadora propuesta, con una
visión contemporánea de las problemáticas actuales. Como lo expresa el Dr. Ricardo Luis
Lorenzetti, Presidente de la Comisión Redactora: “Este Código tiene la estructura de
paradigmas, principios y valores que necesita la sociedad del nuevo milenio; contiene una
articulación sistemáticas que equilibra los intereses para la convivencia social y el
desarrollo económico”.2
Ahora bien, ya habiendo introducido en el ámbito dentro del cual surge la temática que
inspira el presente ensayo, prosigo a demarcar específicamente el terreno espacial y
temporal sobre el cual me explayaré en las siguientes líneas, esto es: orígenes, antecedentes
de la reforma, derecho comparado y elrégimen patrimonial matrimonial del Código Civil y
Comercial de la Nación, profundizando sobre las convenciones matrimoniales y
prematrimoniales, e instituciones afines, sus efectos y consecuencias jurídicas en el plano
de los regímenes patrimoniales.

II) DESARROLLO:
1. BREVE RESEÑA HISTÓRICA: ANTECEDENTES. ESPONSALES. LA
DOTE. DONACIONES NUPCIALES. DERECHO ROMANO.
Para comenzar el desarrollo, analizaré tres instituciones íntimamente relacionadas y que
son las primeras manifestaciones en lo que respecta a los regímenes patrimoniales del
matrimonio, estas son: los esponsales, la dote y las donaciones nupciales.
Los orígenes de dichas instituciones nos remontan al Derecho Greco-Romano, en primer
lugar nos referiremos a los Esponsales, se denomina así a la promesa de matrimonio futuro,
la denominación deriva de sponsio, que era un contrato verbal y solemne cuya figura se
empleaba, pero no era infrecuente que se realizara de manera solemne, donde en la
ceremonia esponsalicia se solían sentar las bases del futuro acuerdo económico
matrimonial. En cuanto al incumplimiento de la promesa de matrimonio futuro, generaba
una acción por daños y perjuicios, que luego fue dejado sin efecto.
Posteriormente surgieron las arras esponsalicias, garantías que se daban al celebrarse el
compromiso y en cuanto a los regalos que pudieses haberse realizado los futuros esposos, el
derecho cristianizado impuso la obligación de devolverlos al disolverse el compromiso,
salvo si el que debía devolverlos no hubiese dado lugar a dicha disolución. Se disolvían por
mutuo acuerdo, o por voluntad de uno solo de los interesados, por muerte, capitisdeminutio
máxima o media, o por haber aparecido con posterioridad algún impedimento que haga
imposible el matrimonio.3
Asimismo, en el derecho greco-romano encontramos el instituto de la dote.
Se denomina “dote” o res uxoria al conjunto de bienes que la mujer u otra persona por
cuenta de ésta, entrega al marido para contribuir a solventar los gastos del matrimonio. En

2
LORENZETTI, RICARDO LUIS. “Palabras Preliminares”. Presidente de la Comisión Redactora (Decreto
191/2011). Código Civil y Comercial de la Nación. 1ª edición. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Errepar.
2014.
3
GHIRARDI, JUAN CARLOS. 1999. Manual de Derecho Romano. Córdoba. Editorial Eudecor.

2
la antigua legislación griega importó una institución según la cual el marido, en ocasión de
contraer nupcias, adquiría un donativo. En primer término, se argumentó que en el
matrimonio la mujer se hacía asociada del marido, vale decir, la mujer participaba de su
rango en la sociedad, bajo este miramiento, era justo que contribuyese a los gastos de
manutención de la casa, esto es, que aunase sus esfuerzos cooperando a mantener el hogar,
de ahí que como medio de cooperación en el hogar fuese menester que los bienes de la
familia materna viniesen, en parte, a aumentar la herencia que los hijos solo recibían de sus
padres. Estos resultados se llegaron a obtener, en el imperio romano, cuando la mujer,
siendo alienijuris, carecía de fortuna personal, o cuando siendo siujuris no pasaba a la
manus del marido. Así, en el primer caso, el pater familias de la mujer casada transfería al
marido de ésta la propiedad de ciertos bienes; mientras que en el segundo caso, ella misma
transmitía al marido el dominio de determinados bienes. En ambos casos, lo transmitido en
propiedad constituía la dote, propiamente dicha.
En el derecho romano, la dote fue considerada, desde sus comienzos, como un contrato,
estimada como una donación entre vivos merced al ejercicio de la dación de cosas hecha
por la mujer al marido “antes” del matrimonio.4
Históricamente surge en el matrimonio cum manu como una manera de compensar a la
mujer de la herencia paterna que ya no recibirá, por abandonar la familia del padre. Y pasa
luego al régimen de matrimonio sine manu como contribución económica aportada por la
mujer y destinada a hacer olvidar de alguna manera al marido que ya no podrá disponer
como propios de los restantes bienes, que por cualquier concepto, posea su mujer.
En un primer momento se trataba de una cuestión de honor que recaía sobre los parientes
de la mujer, por lo que no fue la dote una mera institución jurídica, sino institución social
de marcada importancia. Posteriormente se convirtió en una obligación legal en las épocas
de Justiniano.
Se denominó dote profecticia cuando es constituida por el padre, o el abuelo paterno de
la contrayente, o adventicia cuando la constituía la madre, otro pariente o aún la misma
esposa. Esta última se denomina también recepticia cuando quien la constituye se reserva el
derecho de exigir la restitución si llegare a disolverse el matrimonio.
La transmisión real o efectiva tenía por nombre dotisdatio, mientras que la obligación
dotal, en el derecho clásico, se denominó dotispromissio.
En los primeros tiempos la dote, se consideró propiedad del marido, pero posteriormente
se comenzó a utilizar la práctica de que el marido prometiese, por contrato verbal de
estipulación, denominado stipulatio, restituirla para el caso de disolución de matrimonio.
Con el tiempo el marido no era en verdad un propietario de la dote, sino un simple
usufructuario.
Si la mujer fallecía, y no se había estipulado lo contrario, los bienes dotales pasaban a
ser propiedad del esposo, salvo que fuera el padre de la esposa quien la hubiera constituido,
y entonces, de continuar vivo, podía exigir su devolución. Si en cambio, el que falleciera
fuera el marido, o se disolviera el matrimonio por otra causa, la dote debía restituirse.El
esposo al momento de devolución de la dote, que a partir de Justiniano debió hacerse en el
plazo de un año y los inmuebles inmediatamente, podía hacer retenciones de la misma.

4
NERI, ARGENTINO I. 1981. Tratado Teórico y Práctico de Derecho Notarial. Volumen 5: Instituciones
Jurídicas. Primera edición. Buenos Aires. Ediciones Depalma.

3
En virtud de los hijos (propterliberos) un sexto por hijo y hasta un máximo de tres
sextos si el matrimonio se disolvía por culpa de la mujer; o un quinto por hijo con el
mismo máximo si la disolución operaba por fallecimiento de ésta; en virtud de las
costumbres (propter mores) es decir, por inmoralidades de la mujer autorizaban a retener
un sexto de la dote y si eran leves un octavo; en virtud de gastos necesarios (propter
impensas) realizados para la conservación de bienes que componen la dote, hasta la
concurrencia de gastos; en virtud de cosas donadas (propter res donatas) en el caso en que
en la época en que las donaciones entre marido y mujer eran prohibidas el esposo hubiese
hecho igualmente una donación a su esposa y ésta se rehusase a su devolución al tiempo de
disolución del matrimonio podría en este caso el esposo retener la dote; y por último en
virtud de las cosas sustraídas por la mujer (propter res amotas) para compensar el valor de
las mismas. Todas estas retenciones fueron abolidas por Justiniano.5
Por último, podemos decir que la dote fue un régimen de bienes dentro de la sociedad
conyugal, por cierto, rigurosamente protegido, pues la “Ley Julia de fundo dotali”
preceptuaba que la dote administrada por el marido pertenecía en propiedad a la mujer y
que la enajenación de tales bienes sólo podía hacerse con el consentimiento de la mujer”.6
Al referirnos al régimen de las donaciones entre esposos, podemos decir que existió la
costumbre de que el novio realizase en favor de su novia donaciones, antes del matrimonio,
se denominaron ante nuptias o propternuptias, las mismas tenían pleno valor si el
matrimonio tenía lugar, pero si el matrimonio no se llevaba a cabo la esposa debía
devolvérselas. En cuanto a las donaciones entre cónyuges propiamente dichas, al principio
existió un régimen de amplia libertad, pero posteriormente fueron absolutamente
prohibidas.7

2. EVOLUCIÓN DE LA DOCTRINA ARGENTINA – ANTEPROYECTOS Y


TEXTO DEL CÓDIGO CIVIL . DERECHO COMPARADO.
2.1.ESPONSALES:
El Código Civil redactado por VélezSarsfield incluyó textualmente en su Art. 166: “La
ley no reconoce esponsales a futuro. Ningún tribunal admitirá demandas sobre la materia ni
por indemnización de perjuicios que ellos hubiesen causado.” La nota cita como fuente al
Art. 47 del proyecto español de 1851, pero a tal norma proyectada agregó el codificador la
expresa exclusión de la acción de daños y perjuicios, inspirándose en el art. 98 del Código
Civil Chileno y en el art. 1248 del Esbozo de Freitas.
Una parte de la doctrina entre ellos Borda, aprobó la norma decididamente, pero otra
parte la consideró inconveniente e incluso algunos llegaron a afirmar la posibilidad de que
se indemnizaran los daños derivados de la ruptura a pesar del texto de la disposición. Spota
sostuvo la necesidad del instituto de los esponsales.
En el derecho argentino, mayoritariamente se entendió que celebrados configuraban un
simple acto lícito; se los calificó de una “nada jurídica”.

5
GHIRARDI, JUAN CARLOS. 1999. Manual de Derecho Romano. Córdoba. Editorial Eudecor.
6
NERI, ARGENTINO I. 1981. Tratado Teórico y Práctico de Derecho Notarial. Volumen 5: Instituciones
Jurídicas. Primera edición. Buenos Aires. Ediciones Depalma.
7
GHIRARDI, JUAN CARLOS. 1999. Manual de Derecho Romano. Córdoba. Editorial Eudecor.

4
El anteproyecto de Bibiloni no innovaba en esta materia; en cambio, el proyecto de 1936
lo reemplazaba por esta disposición: “No habrá acción para exigir el cumplimiento de
promesa de matrimonio” en su art. 338; mientras que el anteproyecto de 1956 lo amplió de
la siguiente manera: “No habrá acción para exigir el cumplimiento de la promesa de
matrimonio, pero el incumplimiento doloso conforma las circunstancias del caso que
apreciarán prudentemente los jueces dará lugar a la reparación del daño moral y material
sufrido por el novio o novia inocente. Se reputa, hasta prueba en contrario, que concurren a
calificar el injustificado rompimiento de la promesa matrimonial, la duración excesiva del
noviazgo, la pública intimidad de los prometidos o la proximidad del casamiento” (art.
411).
La reforma introducida por la ley 23.515 mantiene el desconocimiento de los esponsales,
pero suprime la prohibición de reclamar daños y perjuicios por su incumplimiento, lo que
abre la posibilidad de aplicar las reglas de la responsabilidad extracontractual para obtener
reparación civil en caso de ruptura dolosa o culpable. Así quedó redactado el Texto según
la norma: “Art. 165. Este código no reconoce esponsales de futuro. No habrá acción para
exigir el cumplimiento de la promesa de matrimonio.” Como consecuencia de la negativa
de reconocer los esponsales de futuro, estos serían nulos como acto jurídico, su nulidad
sería absoluta, declarable de oficio o a pedido del Ministerio público en el interés de la ley.
La violación de la promesa de matrimonio da lugar a otras cuestiones, como si deben ser
restituidas las donaciones hechas entre prometidos. No parece discutible que las donaciones
pierden su causa si el matrimonio no llega a celebrarse. Al respecto cabe la aplicación de
los arts. 1238, 1240 y 1248 del Código Civil, de los cuales resulta que las donaciones entre
futuros esposos hechas en el contrato de matrimonio y las prometidas o hechas a la mujer
por razón del matrimonio están sujetas a la condición implícita de que éste se celebre. En
cambio, cuando se trata de meros presentes de uso, o simples regalos inspirados por un
sentimiento de afecto, las opiniones son disímiles. Salvat, por ejemplo entendía que su
restitución debe ser rechazada porque quedan cubiertos por la norma del art. 8 de la ley de
matrimonio civil, en cambio Spota, los considera restituibles en caso no reconozcan su
causa en una precedente relación de amistad o parentesco anterior a los esponsales, o sean
testimonio de la buena amistad.
En cuanto al derecho comparado, en Francia, el silencio del Código Napoleón acerca de
los esponsales fue interpretado de manera diversa por la doctrina francesa, según parte de
ella, la institución subsistiría con los caracteres del antiguo derecho; para otra parte, los
esponsales habrían desaparecido como acto, sin perjuicio que la ruptura de la promesa
pueda producir algunos efectos jurídicos. En el Código alemán la promesa de matrimonio
no produce la obligación de contraerlo, y es nula la estipulación de sanción para el caso de
no celebrárselo, sin embargo se contemplan algunas indemnizaciones por gastos hechos. El
código Suizo legisla la materia en similar forma que el alemán. El Código Español
establece que la promesa de matrimonio no produce obligación de contraerlo ni de cumplir
lo estipulado para el supuesto de no celebración, pero en caso de incumplimiento admite el
resarcimiento de gastos hechos y obligaciones contraídas en consideración al matrimonio
prometido. En cuanto a los países americanos admiten algunos efectos jurídicos de los
esponsales los códigos de México, Guatemala, Venezuela y de Perú, no así Bolivia, ni
Panamá, Costa rica ni el salvador. En estados unidos muchos estados prohibieron el

5
ejercicio de las acciones de indemnización por daños y perjuicios derivados de la ruptura
pero se admite generalmente la restitución de las donaciones. 8
2.2. DOTE:
La legislación anterior al Código Civil llamaba doteal caudal que la mujer aportaba al
matrimonio, cualquiera se lo hubiese dado, con el designio de contribuir a las cargas del
matrimonio, y denominaba bienes parafernales a los que adquiría después de casada. La
adopción del Código eliminó este distingo, pues se estimó que la dote estaba formado por
todos los bienes que lleva al matrimonio, y por los que adquiera durante él, por herencia,
legado o donación (artículo 1243), y asimismo: a) por los comprados por el marido con su
dinero, si la compra se hizo con su consentimiento, y con el fin que los adquiera, con
mención expresa en la escritura de esta circunstancia y de cómo el dinero pertenece a la
mujer; b) por los permutados con sus bienes propios, mediante su consentimiento, pero con
expresión del origen de los bienes que ella diere en permuta.9Incluso si la mujer es menor
de edad, el marido para disponer de los bienes de ella, necesita autorización judicial.
Tanto la constitución como la promesa de la dote, solo se prueban por Escritura Pública.
Asimismo, la dote debe ser aceptada, pues sin aceptación no hay contrato, y podrá
otorgarse en el mismo acto, o por acto separado. Tratándose de la promesa hecha en la
convención matrimonial, la aceptación se presupone y se torna irrevocable por el
subsiguiente matrimonio; empero, si se hizo por acto separado la aceptación es de rigor. El
que promete dote queda constituido en mora de entregarla, desde el día de la celebración
del matrimonio, si es que en la respectiva escritura no se hubiese designado plazo; cuya
mora ministerio legis importa una excepción al principio normativo.10
Cabe advertir que los padres no están obligados a dotar a sus hijas, en torno a cuya
norma legal corresponde anotar que nuestra legislación se ha apartado de las europeas que
estima al dote “como una conquista en favor del enaltecimiento e independencia de la
mujer”, y en especial, de la española, que siguiendo la tradición romana, la impuso al padre
o al abuelo a través de las Leyes de Partidas. Si bien el Código Civil dispone acerca de las
formalidades de la constitución de la dote, se trata de una institución que todavía no tiene
raíces entre nosotros, las escrituras que se celebran son escasísimas.11
Como vemos difiere sustancialmente esta dote del concepto romano.
La dote al estilo romano, fue una obligación legal en la India hasta el año 1961, en que
se declaró su ilegalidad, aunque sigue aún vigente por la fuerza de la costumbre.
En la cultura islámica la dote es un regalo que el hombre le da a su mujer con motivo del
casamiento, y se constituye en su propiedad.
En México se conoce impropiamente, ya que provoca confusiones terminológicas, como
dote matrimonial, a un beneficio social otorgado por el estado cuando un trabajador contrae
matrimonio.
2.3. CONVENCIONES PRE-MATRIMONIALES Y MATRIMONIALES:
8
BELLUSCIO, AUGUSTO CÉSAR. 2002. Manual de Derecho de Familia. Tomo I. 7° edición actualizada y
ampliada. Buenos Aires. Editorial Astrea.
9
NERI, ARGENTINO I. 1981. Tratado Teórico y Práctico de Derecho Notarial. Volumen 5: Instituciones
Jurídicas. Primera edición. Buenos Aires. Ediciones Depalma.
10
NERI, ARGENTINO I. 1981. Tratado Teórico y Práctico de Derecho Notarial. Volumen 5: Instituciones
Jurídicas. Primera edición. Buenos Aires. Ediciones Depalma.
11
NERI, ARGENTINO I. 1981. Tratado Teórico y Práctico de Derecho Notarial. Volumen 5: Instituciones
Jurídicas. Primera edición. Buenos Aires. Ediciones Depalma.

6
Para introducirnos en lo atinente a las convenciones pre-nupciales y nupciales,
previamente debemos hacer una breve referencia a los regímenes patrimoniales
matrimoniales, pues de la vida en común de un matrimonio, surge la necesidad de solventar
los gastos que el hogar y el grupo familiar genera. Así, del matrimonio se derivan
consecuencias de carácter patrimonial. Estas cuestiones, es decir, el carácter de los bienes
que cada uno de los cónyuges lleva al matrimonio, y los que se adquieren durante el mismo,
deben ser organizadas por el derecho. Así, en líneas generales, podemos mencionar entre
los regímenes patrimoniales los siguientes:12
1)Régimen de absorción de la personalidad económica de la mujer por el marido:Dicho
régimen no tiene aplicación en el derecho actual, fue característico del derecho romano.
2)Régimen de separación de bienes: cada uno de los cónyuges conserva la propiedad de
los bienes que ha llevado al matrimonio y de aquellos que adquiera para sí mismo durante
el mismo.
3)Régimen de comunidad: Ambos cónyuges participan por partes iguales sobre los
bienes que adquieran durante el matrimonio, y al finalizarel mismo, en su caso, en igual
proporción deberán dividirlos.
El Código Civil adoptó el sistema de régimen legal único para los cónyuges. Así,
organiza un régimen de comunidad de bienes. En este régimen se distinguen bienes propios
de cada cónyuge y bienes gananciales que son aquellos que cualquiera de ellos adquiera
durante la vigencia del matrimonio.
El carácter del régimen patrimonial, en nuestra legislación, era imperativo. Todo el
régimen está organizado en base a normas de orden público, por lo que no había posibilidad
de que sean modificadas por la voluntad de las partes.
Sin perjuicio de ello, el Código Civil previó en el artículo 1217 la posibilidad de realizar
convenciones matrimoniales, pero delimitaba expresamente cuales eran las permitidas y
prohibía las convenciones celebradas con posterioridad al matrimonio en los artículos 1218
y 1219 del Código Civil. 13
El artículo 1217 estableció cuáles eran las convenciones matrimoniales permitidas antes
de la celebración del matrimonio: a) “la designación de los bienes que cada uno lleva al
matrimonio”y b) “las donaciones que un futuro cónyuge hiciera al otro”.
Procedo a analizar más detalladamente el contenido permitido de dichas convenciones:

a) la designación de los bienes que cada contrayente lleva al matrimonio; lo cual no sólo
entraña una constatación de los bienes que cada contrayente aporta al matrimonio, sino que
tiene por objeto reglar los derechos entre cónyuges y herederos y aún respecto de terceros
en el supuesto de una convocatoria o quiebra del marido o de la mujer comerciante;

b) la reserva de la mujer del derecho de administrarse algún bien raíz de los que lleva al
matrimonio, o que adquiera después por título propio; cuyo texto ha quedado sin efecto en

12
GUGLIELMINO, Adriana del Carmen. “Acuerdos Prenupciales”. Revista de Derecho de Familia y
Sucesiones N° 3. 13/05/2014. Disponible en: www.ijeditores.com.ar/articulos.php?idarticulo=68466&print=1

13
LAMBER, Néstor Daniel. “Convenciones Matrimoniales y Proyecto de Unificación de Código Civil y
Comercial”. Ponencia presentada en la XXX Jornada Notarial Argentina. Mendoza. 29 al 31 de Agosto de
2012. Disponible en: www.cec.org.ar/doc/convenciones_matrimoniales.pdf

7
virtud de la ley de derechos civiles de la mujer, la cual confiere a la mujer casada plena
capacidad para administrar y disponer de todos sus bienes propios, sin atender a la
consideración de si los introdujo antes de realizado el matrimonio o los aportó después;

c) las donaciones que los esposos se hagan de los bienes que dejares por su
fallecimiento; o, lo que es igual, de las que se hicieses para surtir efecto después de su
fallecimiento, válidas, desde luego, si el matrimonio se celebra y colacionables si
perjudican los derechos de los herederos.14

Vélez Sársfield tenía una posición claramente definida sobre este tema que puede leerse
en su nota al Título del Código que trata sobre la Sociedad Conyugal: "Esas leyes no han
sido necesarias en la República, pues nunca se vieron contratos de matrimonio. Si esos
contratos no aparecen necesarios, y si su falta no hace menos felices los matrimonios,
podemos conservar las costumbres del país (...) La sociedad conyugal será así puramente
legal, evitándose las mil pasiones o intereses menos dignos, que tanta parte tienen en los
contratos de matrimonio. Permitimos sólo aquellas convenciones que juzgamos
enteramente necesarias para los esposos y para el derecho de terceros”.15
A su vez, el artículo 1218 del Código Civil agregaba: “Toda convención entre los
esposos sobre cualquier otro objeto relativo a su matrimonio, como toda renuncia del uno
que resulte a favor del otro, o del derecho a los gananciales de la sociedad conyugal, es de
ningún valor”.
Y el artículo Art. 1219 establecía que: “Ningún contrato de matrimonio podrá hacerse,
so pena de nulidad, después de la celebración del matrimonio; ni el que se hubiere hecho
antes, podrá ser revocado, alterado o modificado”.
Sobre las convenciones permitidas podemos recalcar los siguientes aspectos:
- Otorgadas por quienes tienen impedimento para casarse, son nulas aunque el
impedimento cesare después, o fuere dispensado y se celebrase el matrimonio.
- Otorgadas por el menor que pueda casarse, requiere la concurrencia, so pena de
nulidad, de las personas que deben darle consentimiento para contraer matrimonio; cabe
apuntar que importa una excepción y que no es menester la intervención judicial, pese a que
el acto entraña una disposición de bienes.
Debían hacerse:
a) en escritura pública, so pena de nulidad, si el valor de los bienes pasase de mil pesos,
o si se constituyesen derechos sobre bienes raíces, y no habiendo escribano, ante juez del
territorio y dos testigos; y

b) en escritura privada y ante dos testigos si los bienes no alcanzaran la suma de pesos
mil.

14
NERI, ARGENTINO I. 1981. Tratado Teórico y Práctico de Derecho Notarial. Volumen 5: Instituciones
Jurídicas. Primera edición. Buenos Aires. Ediciones Depalma.
15
LAMBER, Néstor Daniel. “Convenciones Matrimoniales y Proyecto de Unificación de Código Civil y
Comercial”. Ponencia presentada en la XXX Jornada Notarial Argentina. Mendoza. 29 al 31 de Agosto de
2012. Disponible en: www.cec.org.ar/doc/convenciones_matrimoniales.pdf

8
La escritura pública debía extenderse con arreglo a las solemnidades que son propias y
expresar los nombres de las partes, de los padres, sobre lo que cabe aclarar que tales
condiciones no son esenciales, por lo que no anulan la escritura y que de no haber
consentimiento de los padres el menor podrá suplirlo con la autorización judicial y la
asistencia de un curador especial. Dicha escritura se registra en el Público de comercio y
asimismo en el de Propiedades si versa sobre bienes inmuebles.16
De lo anterior, se desprende que intérprete de las costumbres nupciales de nuestro país,
el codificador legisló sobre las convenciones nupciales de maneja sui generis.17
Sin embargo, la sociedad evoluciona y con ella sus leyes. Varios proyectos de reforma
se presentaron durante los últimos veinte años. Entre los más destacados están los proyectos
de los años 1993 y 1998. Ambos contemplaban una importante flexibilización en el
régimen patrimonial del matrimonio.
El decreto 191/2011 alude a los cambios en la sociedad como argumento para crear la
Comisión de Reforma e impulsar la modificación y unificación de los Códigos Civil y
Comercial, que ya es un hecho.18
Haciendo un panorama en el derecho comparado, la imperatividad del régimen
patrimonial en el matrimonio, es una excepción en la legislación mundial. Pocas son los
estados que mantienen en la actualidad un régimen forzoso e imperativo, sin posibilidad de
mutarlo, entre ellos se encuentran Cuba, algunos estados de México y Bolivia.
Un antecedente interesante de las convenciones prematrimoniales en materia patrimonial
en el derecho comparado, es el español. El artículo 1325 del Código Civil español establece
que “en capitulaciones matrimoniales, podrán los otorgantes estipular, modificar o sustituir
el régimen económico de su matrimonio o cualesquiera otras disposiciones en razón de
mismo”.
Las denominadas capitulaciones matrimoniales son instrumentos que deben ser
otorgados por notario mediante escritura pública, en el que los cónyuges o futuros cónyuges
pactan el contenido patrimonial de su matrimonio o de su futuro matrimonio. Las otra
disposiciones de las que habla el código son variadas pero, por supuesto no deben ser
ilícitas ni inmorales, ni deben contradecir ni limitar la igualdad de derecho y deberes de los
cónyuges. Así pueden establecerse cláusulas sobre reconocimiento de hijos
extramatrimoniales, donaciones por razón de matrimonio, pero no se pueden pactar
estipulaciones contrarias a lo legislado en materia de patria potestad, tutela, o aquellas que
alteren los efectos del matrimonio, como lo relativo a guardarse fidelidad o la obligación de
vivir mismo techo.
En relación a las capitulaciones que se otorgan antes del matrimonio, si no se contrajeren
nupcias en un plazo que se inicia con la firma del acuerdo y se extiende por el plazo de un
año, estas se tornaran ineficaces, no teniendo por ende ningún efecto.

16
NERI, ARGENTINO I. 1981. Tratado Teórico y Práctico de Derecho Notarial. Volumen 5: Instituciones
Jurídicas. Primera edición. Buenos Aires. Ediciones Depalma.
17
NERI, ARGENTINO I. 1981. Tratado Teórico y Práctico de Derecho Notarial. Volumen 5: Instituciones
Jurídicas. Primera edición. Buenos Aires. Ediciones Depalma.
18
GUGLIELMINO, Adriana del Carmen. “Acuerdos Prenupciales”. Revista de Derecho de Familia y
Sucesiones N° 3. 13/05/2014. Disponible en: www.ijeditores.com.ar/articulos.php?idarticulo=68466&print=1

9
Celebrado el matrimonio podrán los cónyuges modificar el régimen patrimonial de su
matrimonio, mediante el otorgamiento de nuevas capitulaciones.
Esta breve referencia al derecho español, nos va introduciendo a los puntos
sobresalientes que se tuvieron en cuenta a la hora de la reforma de nuestro Código Civil y
Comercial de la Nación.

2.4. DONACIONES NUPCIALES:


En cuanto a las donaciones entre esposos, la legislación argentina prohibía
específicamente dicho contrato en el art. 1807 inc. 1: “No pueden hacer donaciones los
esposos el uno al otro durante el matrimonio” y el art. 1820 establece: “las donaciones
mutuas no son permitidas entre esposos”.
Sin embargo, los esposos sólo podían donarse haciendo uso de las convenciones
nupciales; por lo tanto, eran nulas aquellas donaciones hechas luego de haber contraído
nupcias, y asimismo lo eran aquellas que haga uno de los cónyuges a los hijos que el otro
cónyuge tenga de otro matrimonio, o a las personas de quien éste sea heredero presunto al
tiempo de la donación, pues presúmase que se trata de donaciones encubiertas, o , lo que es
igual, que los donatarios, con relación al cónyuge beneficiado, son, cabalmente, interpósitas
personas.19

3. SISTEMA DEL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACION (LEY


26.994).
El Código Civil y Comercial de la Naciónadmite que los cónyuges puedan optar entre
dos regímenes patrimoniales de carácter legal: el de separación o el de comunidad de
ganancias (de carácter supletorio), lo que se considera un avance con respecto al Código
Civil, sin perjuicio de propiciarse una mayor libertad de las partes en la determinación de
los mismos.
Así, dentro del Libro II “Relaciones de Familia”, Título II “Régimen Patrimonial del
Matrimonio”, Capítulo I “Disposiciones Generales” Sección I “Convenciones
Matrimoniales” artículos 446 y siguientes del Código Civil y Comercial se establecen
cuáles y como son los contenidos y formas habilitados a los efectos de que los cónyuges
puedan hacer convenciones. Se faculta a la designación y avalúo de los bienes que cada uno
lleva al matrimonio; la enunciación de deudas; las donaciones que se hagan los cónyuges
entre ellos; la opción que hagan por alguno de los regímenes patrimoniales previstos en el
Código.
El Artículo 446 reza: “Antes de la celebración del matrimonio los futuros cónyuges
pueden hacer convenciones que tengan únicamente los objetos siguientes:
a) la designación y avalúo de los bienes que cada uno lleva al matrimonio;
b) la enunciación de las deudas;
c) las donaciones que se hagan entre ellos;
d)la opción que hagan por alguno de los regímenes patrimoniales previstos en el
Código.”

19
NERI, ARGENTINO I. 1981. Tratado Teórico y Práctico de Derecho Notarial. Volumen 5: Instituciones
Jurídicas. Primera edición. Buenos Aires. Ediciones Depalma.

10
Se establece que cualquier otra convención de los futuros cónyuges que tenga por
objeto otro diferente a los enunciados relativo a su patrimonio es de ningún valor (Artículo
447).
Los contrayentes tienen opción para elegir apartarse del régimen de comunidad de
bienes, caso contrario, ante el silencio de los cónyuges se aplica supletoriamente el
mismo.20 Así lo establece el nuevo art. 463: “Carácter supletorio. A falta de opción hecha
en la convención matrimonial, los cónyuges quedan sometidos desde la celebración del
matrimonio al régimen de comunidad de ganancias reglamentado en este Capítulo. No
puede estipularse que la comunidad comience antes o después, excepto el caso de cambio
de régimen matrimonial previsto en el artículo 449.”
Las convenciones matrimoniales se celebran durante la vida del matrimonio, pero su
ámbito de aplicación es más estrecho que el de las convenciones prematrimoniales, ya que
sólo van a tener por objeto el cambio de régimen por otro o, a falta de convención anterior,
sea nupcial o prenupcial, la adopción del régimen de separación de bienes, con la salvedad
anteriormente expuesta. Los pactos de las uniones convivenciales sólo podrán celebrarse si
se cumplen ciertos requisitos que exige la normativa en cuestión, como ser, entre otros, que
las partes tengan dos años de convivencia como mínimo (art. 510). Los esposos y
convivientes, más allá del régimen patrimonial al cual estén sometidos, tienen que cumplir
con los deberes de asistencia, atender las cargas domésticas en forma proporcional a sus
ingresos –con la responsabilidad solidaria por las deudas contraídas por dichos deberes de
contribución– y proteger la vivienda familiar, que en este último caso se hace visible a
través de la limitación a la libre disponibilidad por medio del asentimiento conyugal y
convivencial (el que prestará el conviviente). Los mencionados deberes no pueden ser
dejados de lado por convención, pacto o acuerdo alguno.
La opción de régimen podrá hacerse en forma previa al matrimonio mediante escritura
pública de convención prematrimonial, supeditada a la condición de la celebración del
matrimonio válido. Podrá modificarse cuantas veces los futuros cónyuges estimen
oportuno.
La capacidad para celebrar convenciones prematrimoniales y matrimoniales es la
capacidad para casarse, es decir, se adquiere el día del cumpleaños número dieciocho.
En cuanto a la forma, el artículo 448 establece la escritura pública, antes de la
celebración del matrimonio, y sólo producirán efectos a partir de la celebración del mismo
y en tanto no sea anulado. Las convenciones pueden ser modificadas incluso antes del
matrimonio por medio de otra escritura pública. Para que la opción por alguno de los
regímenes patrimoniales previstos en el Código produzca efectos frente a terceros, debe
estar anotada marginalmente en el acta de matrimonio.
También se faculta a la modificación del régimen en el artículo 449, estableciendo que
puede optarse por ella después de la celebración del matrimonio por convención de los
cónyuges, anotando debidamente el cambio de régimen en el acta respectiva de
matrimonio. En caso de querer hacer uso de esta opción de modificar el régimen, esta
convención puede ser otorgada después de un año de aplicación del régimen patrimonial,

20
CÓRDOBA, Marcos M. “Nuevas Normas para la Familia en la Unificación de Códigos”. Código Civil y
Comercial de la Nación. 1ª edición. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Errepar. 2014.

11
convencional o legal, mediante escritura pública. En dicho caso, los acreedores anteriores al
cambio de régimen, que sufran perjuicios por tal motivo, están facultados para solicitar que
sea declarado inoponible a ellos en el término de un año a contar desde que lo conocieron.
La mutación del régimen de comunidad de ganancias al de separación de bienes traerá
aparejada la extinción de la comunidad y será conveniente liquidar y partir los bienes en ese
momento.
Se recomienda la inclusión en el texto de toda escritura que tenga por objeto entre otros,
la constitución, modificación o transmisión de derechos reales sobre bienes registrables, de
la declaración de existencia de la opción del régimen patrimonial matrimonial, aún cuando
no esté inscripta al margen del acta de matrimonio.
Se prevé la registración de las convenciones matrimoniales por nota marginal en el acta
de matrimonio en el Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas, para producir
efectos respecto de terceros.
La falta de inscripción de estas convenciones en el Registro Civil, produce igualmente la
oponibilidad frente a terceros, si las mismas han sido inscriptas en los registros de los
bienes en particular, como consecuencia del acto de adquisición.
El Artículo 450 establece una limitación para los menores de edad autorizados
judicialmente para casarse, los cuales no pueden hacer donaciones en la convención
matrimonial ni ejercer la opción de optar el régimen patrimonial al que se sujetarán.
En cuanto a los Esponsales expresamente el artículo 401 establece: “Este Código no
reconoce esponsales de futuro. No hay acción para exigir el cumplimiento de la promesa de
matrimonio ni para reclamar los daños y perjuicios causados por la ruptura, sin perjuicio de
la aplicación de las reglas del enriquecimiento sin causa, o de la restitución de las
donaciones, si así correspondiera”, de lo que surge que la doctrina no ha variado con
respecto al Código Civil.
La Sección II del Título II denominada “Donaciones por razón de Matrimonio”
(Artículos 451-453) se establecen las normas aplicables a las donaciones hechas en las
convenciones matrimoniales que serán regidas por las disposiciones relativas al contrato de
donación, las cuales solo tendrán efecto si el matrimonio efectivamente se celebran.
También se establece como condición implícita en las donaciones hechas por terceros a uno
de los novios o a ambos, o por uno de los novios al otro, en consideración al matrimonio
futuro, que el mismo se realice efectivamente y sea válido. Asimismo, se regula la oferta de
donación, la misma hecha por terceros a uno de los novios o a ambos queda sin efecto si el
matrimonio no se contrae en el plazo de un año. La misma se presume aceptada desde que
el matrimonio se celebra, si antes no ha sido revocada.
Por último, conforme lo regulado en el artículo 1002, se admite la plena libertad de
contratar entre cónyuges que hayan optado por el régimen de separación de bienes,
manteniéndose la prohibición para aquellos que hayan optado o quedado comprendidos por
aplicación subsidiaria ante su silencio en el régimen de comunidad de bienes.

4. CONSIDERACIONES FINALES. CONVENIENCIA DE LA REFORMA.


OPINIONES DE JURISTAS DESTACADOS.
En líneas generales, podemos destacar los siguientes puntos de la Reforma y las
siguientes opiniones de juristas reconocidos y prestigiosos:

12
 La “Comisión para la Elaboración del Proyecto de Ley de Reforma, Actualización y
Unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación” -nombre que recibe según el
decreto por el cual se creó (191 / 2011)- estuvo integrada por juristas de primer nivel. Sus
tres miembros son: el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, la vicepresidente
del Máximo Tribunal, Elene Highton de Nolasco, y la ex jueza de la Suprema Corte de
Mendoza, Aída Kemelmajer de Carlucci.
 El objetivo de la incorporación de este instituto legal sería el de evitar, o facilitar, la
resolución de posibles conflictos en caso de un eventual divorcio. El vocal de la Sala F de
la Cámara Civil, Eduardo Antonio Zanonni, quien participó de la elaboración del Proyecto
de Reforma a los Códigos Civil y Comercial del año 1993, manifestó que está "totalmente
de acuerdo con el hecho de que la ley prevea el régimen de separación de bienes como
opción para los futuros contrayentes".
 Eduardo Zanonni señaló que el régimen de separación de bienes "es un modo de que
cada cónyuge mantenga su capital sin perjuicio de las cargas comunes propias del
matrimonio, las cuales subsisten".
 Entre tanto, Pedro Di Lella, profesor titular de la materia de Derecho de Familia en
la Universidad de Buenos Aires, destacó que "existe consenso entre los especialistas sobre
la necesidad de buscar una solución simple como sería el régimen de separación de bienes".
El especialista resaltó que si bien el tema de las convenciones prematrimoniales no es aún
parte integrante del proyecto de reforma, la incorporación del instituto "es razonable en
función de los cambios experimentados por la familia en la actualidad".
 Ambos expertos recalcaron que, conforme la experiencia de otros países del mundo,
lo común es que las personas que se casan en primeras nupcias no recurran al régimen de
separación de bienes, mientras que aquellos que contraen matrimonio por segunda vez o
más hagan uso de esta opción."Esto se explica si atendemos a que quien pasa por un
divorcio, teniendo que liquidar una sociedad conyugal, en muchos casos atravesando
situaciones conflictivas y traumáticas, luego no quiere poner nuevamente su patrimonio en
común", explicó el magistrado Eduardo Zanonni.
 "Cada cónyuge mantendrá su capital sin perjuicio de las cargas comunes propias del
matrimonio, las cuales subsisten", indicó Zanonni.
 Ha cambiado sustancialmente la sociedad y la familia en su modo organizativo, y el
actual siglo XXI nos enfrente a un multiplicidad de tipos de organizaciones familiares,
socialmente reconocidos, que van adquiriendo su correlativa tutela jurídica.- Este paso de
una única organización familiar, llamada tradicional, con potestades de “pater” tutelada
jurídicamente, hacia el acogimiento de diversos tipos de organización familiar, con una
marcada tendencia a la obligación y protección a los incapaces y la igualdad entre los
constituyentes, e incluso sin la formalización de un vínculo institucional estatal; da paso a
la necesidad de repensar la razones de Vélez, y su correlato de la autonomía personal de los
cónyuges de determinar libremente su proyecto de vida en común.- Es su lógica derivación
la mayor autonomía de voluntad en la determinación del régimen de bienes de su vida en
común, y las previsiones con respecto a estos y sus relaciones con los integrante de otras
uniones familiares anteriores.- Por ello, la doctrina ha sostenido la necesidad de permitir la
mayor injerencia de la autonomía de la voluntad de los cónyuges y el permiso a la
celebración de convenciones matrimoniales –en especial en cuanto a la opción de
regímenes alternativos al de ganancialidad-, en múltiples congresos y jornadas, todas
conducentes a recomendaciones similares a las que surgen de las Jornadas Nacionales de
Derecho de 1987 celebradas en Buenos Aires a favor de la adopción regímenes de bienes
13
del matrimonio alternativos que regulen las relaciones entre los cónyuges , y la del X
Congreso Internacional de Derecho de Familia (Mendoza, 1998): “el principio de la
autonomía de la voluntad en cuanto principio general que se manifiesta en todo el campo
del derecho, debe ser también admitido dentro del régimen patrimonial del matrimonio y
los cónyuges deben tener cierta libertad para pactar el régimen patrimonial que regirá su
matrimonio”.21

III) CONCLUSION:
No podemos negar que la sociedad ha ido transformándose y evolucionando
paulatinamente con el paso del tiempo, no solo en nuestro país sino a nivel mundial, por lo
que considero que la reforma era sumamente necesaria, pues continuar bajo un régimen
primario, fijo y teñido de orden público, cercenaba el principio de “autonomía de la
voluntad”. Más correcto considero, como lo establece el Código Civil y Comercial, la
posibilidad de optar entre dos regímenes patrimoniales, y dejar que el orden público entre a
jugar solo para el caso de que los contrayentes no opten por el régimen de separación de
bienes, quedando así sometidos al régimen de comunidad de bienes, puesto que, la
autonomía de la voluntad está íntimamente ligada a la libertad responsable del individuo,
uno de los atributos más primitivos de la persona.
Aún así, no podemos dejar de mencionar que la reforma trae aparejadas dudas e
incertidumbres, los interrogantes que surgen en la mayoría de los argentinos ante una
enmienda de tal magnitud son, entre otros: ¿Estará preparada la sociedad para una reforma
de tal dimensión? ¿Traerá la aplicación del nuevo código soluciones o más conflictos?, esos
interrogantes solo podrán ser desentrañados con el paso de los años y en caso contrario
deberá re-evaluarse el Código y, en su caso, volver a elaborar un proyecto acorde a la
realidad jurídica y social.
Ahora bien, y sólo refiriéndonos a la temática que motiva el presente ensayo, considero
que la reforma brinda una solución jurídica contemporánea y equitativa, basada en la
Autonomía de la voluntad de los contrayentes, que además contribuiría y facilitaría el
principio de economía procesal, evitando un desgaste jurisdiccional innecesario en
cuestiones menos controvertidas.

IV)REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS:

A) FUENTE LEGAL:
- Argentina. Código Civil de la República Argentina y Legislación complementaria.
Edición 2002. Buenos Aires. La Ley.
- Argentina. Código Civil y Comercial de la Nación. Ley 26.994. Compilado por
Ricardo Antonio Parada; José Daniel Errecaborde; Francisco Roberto Cañada. 1ª edición.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Errepar. 2014. [ISBN 978-987-01-1718-6]

B) LIBROS:

MERA, Ana Laura. “¿Se vienen los contratos prenupciales?”. Diario Judicial. 22/03/2011. Disponible en:
21

www.diariojudicial.com/contenidos/2011/03/22/noticia_0003.html

14
- GHIRARDI, Juan Carlos. 1999.Manual de Derecho Romano. Córdoba. Editorial
Eudecor.
- BELLUSCIO, Augusto César. 2002. Manual de Derecho de Familia. Tomo I. 7°
edición actualizada y ampliada. Buenos Aires. Editorial Astrea.
- NERI, Argentino I. 1981. Tratado Teórico y Práctico de Derecho Notarial.
Volumen 5: Instituciones Jurídicas. Primera edición. Buenos Aires. Ediciones Depalma.

C) DOCTRINA – ARTÍCULOS – PÁGINAS WEB:


- LORENZETTI, Ricardo Luis. “Palabras Preliminares”. Presidente de la Comisión
Redactora (Decreto 191/2011). Código Civil y Comercial de la Nación. 1ª edición. Ciudad
Autónoma de Buenos Aires. Errepar. 2014.
- CÓRDOBA, Marcos M. “Nuevas Normas para la Familia en la Unificación de
Códigos”. Código Civil y Comercial de la Nación. 1ª edición. Ciudad Autónoma de Buenos
Aires. Errepar. 2014.
- LAMBER, Néstor Daniel. “Convenciones Matrimoniales y Proyecto de Unificación
de Código Civil y Comercial”. Ponencia presentada en la XXX Jornada Notarial Argentina.
Mendoza. 29 al 31 de Agosto de 2012. Disponible en:
www.cec.org.ar/doc/convenciones_matrimoniales.pdf
- GUGLIELMINO, Adriana del Carmen. “Acuerdos Prenupciales”. Revista de
Derecho de Familia y Sucesiones N° 3. 13/05/2014. Disponible en:
www.ijeditores.com.ar/articulos.php?idarticulo=68466&print=1
- COLOMBO, Silvina del Valle. “Convenciones y Pactos del Régimen Patrimonial
en el Proyecto de Unificación de los Código Civil y Comercial”. Ponencia presentada en la
XXXIX Convención Notarial del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires.
Buenos Aires. 31 de Octubre – 1-2 de Noviembre de 2012. Disponible en:
www.cfna.org.ar/convenciones-y-pactos-del-regimen-patrimonial-en-el-proyecto-de-
unificacion-de-los-codigos-civil-y-comercial
- XXXVIII Jornada Notarial Bonaerense. Tema 1. Coordinador General: Not. Néstor
Daniel LAMBER. Bahía Blanca. 12 al 16 de Noviembre de 2013. www.cfna.org.ar/agenda-
y-jornadas/jornadas-2013/38-jornada-notarial-bonaerense/
- MERA, Ana Laura. “¿Se vienen los contratos prenupciales?”. Diario Judicial.
22/03/2011. Disponible en:
www.diariojudicial.com/contenidos/2011/03/22/noticia_0003.html
V)ANEXOS:

ANEXO I: BORRADOR DE ESCRITURA PÚBLICA DE


CONVENCIÓN PRENUPCIAL.22
ESCRITURA NÚMERO [...]. CONVENCIÓN PREMATRIMONIAL: SARAVIA, Sofía y
otro. En la ciudad y partido de Lanús, provincia de Buenos Aires, a vientisiete de mayo de
[...], notaria adscripta del Registro [...] de este partido, ante mí COMPARECE: Sofía
22
9. Armella, Cristina N., “Proyecto de escritura de convención prenupcial por la que los futuros cónyuges
adoptan el régimen matrimonial al cual quedan sometidos (de legeferenda)”, en AA. VV., XXI Seminario
teórico práctico “Laureano Arturo Moreira” [trabajos presentados], Buenos Aires, Academia Nacional del
Notariado, 1990, p. 41.

15
SARAVIA, argentina, nacida el [...], divorciada de sus primeras nupcias con Joaquín
Figueroa, con documento nacional de identidad [...], CUIT/CUIL [...], domiciliada en la
calle Acha 970, de Avellaneda, provincia de Buenos Aires; y Federico ALTAVISTA,
argentino, nacido el [...], soltero, hijo de Pedro Altavista y Carmen Petrone, con documento
nacional de identidad [...], CUIT/CUIL [...], domiciliado en [...]; personas hábiles, a quienes
justifico su identidad con los documentos que en original exhiben y en fotocopias
certificadas de sus partes pertinentes agrego a la presente. INTERVIENEN por sí y DICEN:
Que convienen en celebrar la presente convención prematrimonial, que se regirá por las
siguientes cláusulas y condiciones: PRIMERO: Estado de familia: la señora Sofía Saravia
manifiesta que contrajo primeras nupcias el 14 de mayo de 1985 con Joaquín Figueroa, del
cual se encuentra divorciada, lo que acredita con testimonio de sentencia de divorcio de
fecha [...] de [...] de [...], autos caratulados [...] que tramitaran ante el Juzgado Nacional de
Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 12, del Departamento Judicial de Lomas de
Zamora; asimismo, expresa que de dicha unión no hubo descendencia, habiéndose disuelto
la sociedad conyugal retroactivamente al 3 de diciembre de 1987. El señor Federico
Altavista manifiesta, como declaró en la comparecencia, que es soltero y, para su
constancia, declara que contrajo primera unión convivencial con Micaela Pérez y que ha
cesado en dicha unión desde hace más de un año. Declara que dicho cese y la rescisión de
un pacto convivencial se encuentra registrado en el Registro de Uniones Convivenciales.
Asimismo, manifiesta que de dicha unión no hubo descendencia. SEGUNDO: El
patrimonio de los futuros contrayentes está compuesto por: un inmueble personal de Sofía
Saravia, ubicado en la ciudad y partido de Lanús, con frente a la calle Miguel Cané 211,
entre 25 de Mayo y Carlos Gardel, edificado en el lote de terreno designado según título
con el número DIEZ de la Manzana CUARENTA, superficie ciento once metros cuarenta
decímetros cuadrados. Con los demás detalles, medidas y circunstancias que surgen de su
título, inscripto en el Registro de la Propiedad con fecha 11 de mayo de 1983, en la
matrícula 12.006, de Lanús (025). Valuación fiscal: [...]. Valuación fiscal al acto: [...].
Valor asignado: [...]. Nomenclatura catastral: circunscripción II, sección IV, manzana 9,
parcela 10. Partida [...]. Un inmueble propio de Federico Altavista ubicado en la ciudad y
partido de Avellaneda, con frente a la calle Supisiche 678, entre Lavarello y Paunero,
edificado en el lote de terreno designado según título con el número CUATRO de la

16
manzana TREINTA, superficie noventa y seis metros quince decímetros cuadrados. Con
los demás detalles, medidas y circunstancias que surgen de su título, inscripto en el
Registro de la Propiedad con fecha 11 de mayo de 1981, en la matrícula 36.007, de
Avellaneda (004). Valuación fiscal: [...]. Valuación al acto: [...]. Valor asignado: [...].
Nomenclatura catastral: circunscripción III, sección 20, manzana cuarenta, parcela 8.
Partida: [...]. TERCERO: Los futuros contrayentes manifiestan que contraerán nupcias el 8
de junio de 2013 y que optan por el Régimen de SEPARACIÓN DE BIENES, que regirá
los efectos patrimoniales durante su matrimonio; el mismo involucra todos sus bienes
presentes y futuros que tengan o adquieran por cualquier título. CUARTO: Asimismo, cada
cónyuge hará suyos los productos, frutos, accesorios, valores nuevos y otros acrecimientos.
QUINTO: Las partes manifiestan que al presente no tienen deuda alguna. SEXTO:
Pertenecerán a cada futuro cónyuge las utilidades y beneficios que obtengan por su trabajo,
oficio, profesión, industria o comercio, tanto de las actividades actuales como de las que
pudieran iniciar en el futuro en igual o distinto rubro o actividad. SÉPTIMO: A cada
cónyuge le corresponde solventar los gastos y cargas que produzcan sus propios bienes.
OCTAVO: Cada uno responderá por sus propias deudas. NOVENO: Cada cónyuge tendrá
la libre administración y disposición de su patrimonio, pudiendo obligarse libremente,
imponer gravámenes, endeudarse y enajenar sus bienes bajo cualquier título, excepto lo
previsto por el artículo 456 del Código Civil cuando se trate de la vivienda familiar.
DÉCIMO: Las normas del Código Civil regirán en todo momento en lo que hace al orden
público del régimen patrimonial primario y supletoriamente en todo lo no previsto en la
presente convención. DÉCIMO PRIMERO: Los esposos contribuirán al sostenimiento de
las cargas del matrimonio cubriendo los gastos domésticos en proporción a sus recursos e
ingresos y responderán por ellas de forma solidaria para solventar las necesidades del hogar
o el sostenimiento y educación de los hijos. DÉCIMO SEGUNDO: La presente convención
es condicional y los efectos jurídicos de la misma comenzarán a regir a partir de la
celebración del matrimonio, a partir del cual adquirirá plena eficacia. CONSTANCIAS
NOTARIALES. YO, LA AUTORIZANTE, de acuerdo a la documentación presentada por
los comparecientes y a los INFORMES expedidos por el Registro de la Propiedad el [...] de
[...] de [...], bajo los números [...] y [...] de DOMINIO, que agrego, DEJO CONSTANCIA:
I. TÍTULO: Los bienes les corresponden de acuerdo a los siguientes antecedentes: 1) a

17
Sofía Saravia por adjudicación por partición por disolución de la sociedad conyugal,
otorgada por escritura Nº [...] de fecha [...], pasada al folio [...] ante el escribano [...], titular
del Registro [...], del partido de [...], cuyo testimonio, que tengo a la vista para este acto, se
inscribió en el Registro de la Propiedad con fecha [...], en la MATRÍCULA [...], de [...]; y
b) a Federico Altavista, siendo del mismo estado civil actual, por compraventa que
efectuara a [...], por escritura Nº [...], de fecha [...], pasada al folio [...] ante el escribano
[...], del partido [...], cuyo testimonio, que tengo a la vista para este acto, se inscribió en el
Registro de la Propiedad con fecha [...], en la MATRÍCULA [...], de [...]. II. INFORME
REGISTRAL: Los dominios constan a nombre de los futuros contrayentes, en la forma
relacionada. Lo deslindado no reconoce contratos, hipotecas ni ningún otro derecho real; ni
está afectado por las leyes 4564, 14005 ni 14.394. III. REGISTRACIÓN: Las partes me
solicitan expida primera copia de la presente y toman a su cargo la inscripción ante los
registros respectivos. LEO a los comparecientes, quienes firman de conformidad por ante
mí, doy fe.

18
ANEXO II: CUADRO COMPARATIVO:23

CÓDIGO CIVIL CODIGO CIVIL Y COMERCIAL

 Contempla el régimen de  Antes de la celebración del matrimonio los


comunidad de ganancias entre futuros cónyuges pueden hacer convenciones que
esposos según el cual lo que gana tengan únicamente los objetos siguientes:
cada uno se divide en partes a) la designación y avalúo de los bienes que cada
iguales desde el momento en que uno lleva al matrimonio;
se contrajo enlace. b) la enunciación de las deudas;
 El Código Civil vigente c) las donaciones que se hagan entre ellos;
regula las convenciones d) la opción que hagan por alguno de los
prematrimoniales, mediante las regímenes patrimoniales previstos en el Código.
cuales es posible celebrar un Toda convención entre los futuros cónyuges sobre
acuerdo que especifique y detalle cualquier otro objeto relativo a su patrimonio es
cuales son los bienes que cada de ningún valor (art. 446 y 447).
futuro contrayente titulariza en  Es posible celebrar acuerdos prenupciales
forma previa al matrimonio; por escritura pública antes de la celebración del
como así también las donaciones enlace y solo producirá efectos a partir de ese
que hiciera un contrayente al otro, momento, en tanto la convención no sea anulada
o mutuamente. (art. 448).
 Transcurrido un año de casados, los
cónyuges podrán modificar de régimen cada año,
debiendo inscribir dicha elección en el acta de
matrimonio para que sea oponible a terceros (art.
449).
 Los cónyuges responden solidariamente
por las obligaciones contraídas por uno de ellos
para solventar las necesidades ordinarias del hogar
o el sostenimiento y la educación de los hijos.
Fuera de esos casos, y excepto disposición en
contrario del régimen matrimonial, ninguno de los
cónyuges responde por las obligaciones del otro
(art. 461).

23
Tabla 1. Código Civil y Comercial de la Nación. Principales modificaciones. Cuadro Comparativo.
Fuente:Código Civil y Comercial de la Nación. 1ª edición. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Errepar. 2014.
[ISBN 978-987-01-1718-6]

19
 A falta de opción hecha en la convención
matrimonial, los cónyuges quedan sometidos
desde la celebración del matrimonio al régimen de
comunidad de ganancias (art. 463).
 Cada uno de los cónyuges responde frente
a sus acreedores con todos sus bienes propios y
gananciales por él adquiridos. Por los gastos de
conservación y reparación de los bienes
gananciales responde también el cónyuge que no
contrajo la deuda, pero solo con sus bienes
gananciales (art. 467).
 El cónyuge cuya deuda personal fue
solventada con fondos gananciales, debe
recompensa a la comunidad; y esta debe
recompensa al cónyuge que solventó con fondos
propios deudas de la comunidad (art. 468).
 En el régimen de separación de bienes,
cada uno de los cónyuges conserva la libre
administración y disposición de sus bienes
personales. Cada uno de ellos responde por las
deudas por él contraídas, excepto o dispuesto en el
art. 401 (art. 505).
 Los matrimonios que se acordaron bajo el
viejo régimen podrán celebrar convenciones y
solicitar de ahí en adelante el amparo del nuevo
sistema.

20