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Las drogas son sustancias procedentes del reino vegetal, animal o mineral que se utilizaron

como medicamentos desde antaño, y que en un principio se conseguían libremente, hasta que
se dispensan en las llamadas farmacias o droguerías. El término droga se estigmatiza a finales
del siglo XIX y se refiere a substancias que trastornan la mente.
Las primeras farmacias se inician en la Edad Media, en los hospitales de los monasterios,
regidas al principio por monjes boticarios y luego por médicos en el siglo XIII.
En aquel entonces para regir una farmacia era indispensable un permiso especial del rey,
debía llevarse un recetario y abonar determinadas tasas.
Un medicamento se expendía con la receta de un médico titulado. El farmacéutico o boticario
era quien preparaba los medicamentos o recetas; por su formación y por el uso que hacía de
una terminología especializada en latín, se sitúa por encima de los comerciantes comunes,
sobre todo de los hierbateros.
En la Real Audiencia
En América y de manera particular en el territorio de la Real Audiencia de Quito, las
farmacias llegan con las comunidades religiosas hospitalarias, primero de los Juandenianos
y luego de los monjes betlemitas. Estos últimos instalan una botica en la ciudad de Quito y
luego en el año 1747 en Cuenca la que se constituye en la primera “botica moderna” de la
ciudad, en sentido literal de la palabra.
En las actas de Cabildo de Cuenca colonial se encuentra por dos ocasiones el inventario de
las pertenecías y medicamentos de la botica de los Betlemitas que modernizó la medicina de
la época, numerándose 347 diferentes fármacos, entre otros medicamentos como aceite de
lombrices, extracto de opio, cicuta, nuez vómica, piedra infernal, oro pimiento, esencias,
gomas, bálsamos y tinturas de diferente tipo y como panacea la cascarilla de Loja connotada
para el tratamiento específico de la malaria.
Vida Republicana
Durante la vida republicana del Ecuador la botica como institución tiene su centro en
Guayaquil desde donde se importaban los medicamentos y principios activos,
particularmente de Alemania, por parte del Doctor en Química, nativo de Alemania, judío
sefardita Roberto Levi Hoffman, quien llega al Ecuador y funda entre otras instituciones, dos
boticas que luego por hallarse en la Calle José Joaquín Olmedo se las denominó “Boticas
Olmedo”.
En Cuenca
En la ciudad de Cuenca cuatro hermanos Tenorio Laso, Manuel de Jesús, Julio Alberto,
Rafael y Gabriel, los dos primeros médicos y farmaceutas, pues la Universidad de Cuenca
concedía los dos títulos fundan las conocidas boticas Olmedo N# 1, Olmedo #2 y Olmedo
#3, por haber sido las subsidiarias de las boticas guayaquileñas del Doctor Levi, de donde
obtenían los productos importados. Los tres primeros fundan una compañía denominada
BOTH, (Boticas Olmedo Tenorio Hermanos), en el año de 1932. Se constituye en la primera
cadena de boticas de la ciudad.
Botica antigua
Hoy por hoy en la ciudad de Cuenca persiste una botica en la calle Juan Jaramillo entre
Borrero y Luis Cordero, siendo la única que expende productos.
farmacológicos y principios activos naturales, conservando la tradición con notable
aceptación por parte del público y de enfermos a donde acuden en busca de fórmulas clásicas
antiguas, como por ejemplo soluciones de sulfato de cobre para los hongos, permanganato
de potasio para las úlceras crónicas, la “Pomada de Alvear” para los escaldados, una fórmula
creada por El Doctor José Alvear en 1891 y que la gente la busca por su efectividad.