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Tema 8.

El Barroco Español
I. Razones y características de la cultura barroca

Hay autores y artistas que tienen la orientación Contrarreformistas, es decir, muestran ideas que casan con
las del Concilio de Trento. Suelen transmitir la idea de una Iglesia triunfante sobre la herejía protestante. Se
intensifica cada vez más el peso de la religión, cobrando importancia el escolasticismo.

Durante el Barroco se realiza un esfuerzo superior a las demás corrientes artísticas a la hora de hacer
pensar al espectador. Se trata de hacer pensar al espectador. Para una mejor comprensión, las obras
pretenden ser lo más cercanas y realistas posibles.

El Barroco no sólo se quedó en el arte, sino que fue una corriente ideológica y literaria (literatura arbitrista).
Se ha llegado a hablar de un arte de la guerra barroca, de una política barroca, etc. Esta cultura que se
desarrolla en el Barroco pretende ser evasiva y festiva por la dureza del periodo.

No existen solamente grandes centros, sino que, por la demanda, aparecen centros regionales.

II. Los usos de la imagen escultórica

A. La obra de Juan Martínez Montañés

Es uno de los mayores escultores de España, llegando sus obras incluso al Perú. Martínez Montañés no
nació en Sevilla, pero es en esa ciudad donde desarrolló su arte. El arte de la escultura lo aprendió en
Granada, con uno de los últimos escultores del Renacimiento, Pablo de Rojas. Posteriormente se establece
en Sevilla, al ser una de las ciudades con más demanda artística.

Una vez que pasa el examen de maestro, sus obras se harán populares, tanto en España como en los
territorios de ultramar.

Su obra es barroca, pero se está generando una estética y un tipo de belleza dulcificada, clásica. No es
una belleza ideal, sino que Montañés y sus seguidores buscarán una belleza natural. Montañés no
empleará el barroco castellano, más cruel y sangriento, sino que será mucho más dulce.

1. Los retablos

Se pretende que las imágenes sean pocas pero impactantes. Las órdenes religiosas explotarán un tipo de
retablo que honre a sus patrones. La idea que pretende representar es que la Iglesia de la Contrarreforma
ha triunfado.

La madera policromada empleaba tres técnica:

• Estofado—>para la ropa

• Encarnación—>imitación mediante el óleo de la piel

• Peleteado—>imitar la policromia del pelo

La imagen religiosa se impone, aunque no de una manera excesivamente realista, sino más encantadora y
suave. Se representan humildes y pobres, pero siempre elegantes y dignos.

Hay sentido arquitectónico gracias a las


columnas, a los entablamientos, etc. El
retablo pretende ser un arco del triunfo, y sus
imágenes son la victoria. En la parte central
aparece el Arcángel San Miguel expulsando a
Lucifer (representa la Herejía).

2.La imagen conmemorativa y triunfal

Las imágenes, en muchas ocasiones, son


encargadas por las órdenes, especialmente
los jesuitas de Sevilla. De estas destaca la de
San Francisco de Borja, la cual era de
candelero (de cabeza y manos). Sin embargo,
durante el siglo XIX se encargó la realización
de un cuerpo para convertirla en una imagen
de bulto redondo.

Posee una mirada muy expresiva y emotiva,


pero siempre serena. Gustó tanto la imagen
que para difundirla crearon moldes.

El arte barroco pretendía comunicar ante


todo. Transmiten ideas fáciles de entender, especialmente cuando se predicaba y se sermoneaba.

En mucha ocasiones, pintores como Zurbarán y Murillo, formarán como referencia las esculturas, puesto
que mediante ese estudio podían apreciar mucho mejor las sombras y la anatomía.

A pesar de ser un santo inventado,


su historia (recoger a un niño para
ayudarle a pasar un río turbio) es
tomado como símbolo de la
Contrarreforma.

Se muestra a un San Cristobal


victorioso, cuya cara recuerda a la
del Laocoonte helenístico.

Las imágenes de la Virgen, en esta


época pretenden transmitir que la Virgen María nació sin el pecado original.
Esto generó una gran polémica con los dominicos de Sevilla, llegando a
intervenir la justicia de la época.

El trasfondo de todo esto es, de nuevo, el Protestantismo, ya que este


decía que María había sido una mujer cualquiera. Por otra parte, el
Catolicismo defendía que María estaba limpia de pecado y era inmaculada.

Esta imagen sigue los principios del decoro de la época, para que resulten
correctas y se acomoden a las sagradas escrituras. Había que representar
a la Inmaculada como una niña, humillada (mira al suelo) y en actitud de
oración.

El estofado, la túnica y los pliegues son muy propios de Martínez Montañés.

3.La imagen devocional y sus ámbitos

La escultura no sólo se ve dentro de las iglesias, sino que también son utilizadas en las
prácticas devocionales en el exterior.

Se aprecia un gran tratamiento de la anatomía, perfeccionada gracias al estudio de las


obras clásicas, en este caso basándose en la Escuela de Pérgamo, que desarrolló un gran
estudio sobre cuerpos colgados.

El crucificado es muy clásico, puesto que sigue vivo y que carece de sangre. Es muy
andaluz en ese sentido. Quiere que el Cristo parezca que le esté hablando (intención comunicativa), lo que
se llama empatía. Los labios están entreabiertos y los ojos entornados hacia abajo.

4. La imagen profana

Velázquez llamó a Montañés para que realizara un retrato en barro de


Felipe IV para que fuera enviado a Italia como modelo. El hecho de que
esté sostenido a dos patas implicó un gran cálculo matemático para
que se sostuviera (la tradición dice que fue Galileo). La estatua
pretende simbolizar el poder real.

El rey le concedió a Montañés un 5% del importe de los impuestos de


los galeones de Indias, aunque jamás lo llegó a cobrar.

B. José de Ribera “Il Spagnoletto”

Aunque gran parte de su pintura se desarrollara en Italia, sus obras se encuentran fundamentalmente en
España, ya que su dibujo era muy codiciado por las aristocracias españolas. Sin embargo, esto no implica
que no haya obras en Italia, concretamente en Nápoles.

En su obra nos encontramos con el uso del tenebrismo, es decir, con un gran estudio de la luz en sus
obras. Su estilo tenebrista está muy influenciado por Caravaggio y la filosofía de Descartes. Su luz recuerda
mucho a la de los teatros (luces potentes y sombras profundas)

Junto con los estudios de la luz, José de Ribera destaca también en los estudios sobre los cuerpos de los
ancianos. Es capaz de representar muy bien el paso de los años en las arrugas y en la decrepitud humana.

También le encantaba representar la mitología, aunque con un carácter más anecdótico. Generalmente, al
igual que con el resto de sus obras, toma personas reales como modelos.