You are on page 1of 19

INTRODUCCIÓN A LA

NEMATOLOGÍA AGRÍCOLA

Febrero 2008

1
PREÁMBULO

Los nematodos parásitos de plantas son un grupo de organismos microscópicos que viven en el suelo y atacan
las raíces o partes aéreas de muchos cultivos. Con frecuencia causan daños tan serios, que es imposible
mantener una agricultura económicamente viable, sin el uso de alguna forma de control nematológico.

Debido a que la mayoría de los agricultores e incluso técnicos poseen sólo un conocimiento básico so bre
nematodos. La búsqueda de ayuda profesional se hace necesaria a la hora de tomar decisiones sobre el manejo
de las enfermedades causadas por estos. En concreto, el agricultor busca que sus muestras de suelo y raíces
sean analizadas para la detección de nematodos, así como consejo profesional sobre si los nematodos
presentes pueden causar algún daño a sus cultivos o si serán necesarias algunas medidas de control.

La presente hoja divulgativa pretende proporcionar unas bases de conocimiento nematológico para
agricultores y técnicos agrícolas y unas líneas generales de cómo llevar a cabo un servicio de ayuda al agricultor
en el caso de enfermedades causadas por nematodos.

2
INTRODUCCIÓN

Los nematodos son organismos microscópicos no segmentados que constituyen el grupo más abun dante de
animales multicelulares en la tierra, en la que ocupan la mayoría de hábitats. Existen nematodos bacterívoros,
fungívoros, predadores de otros nematodos, parásitos de insectos y herbívoros o parásitos de plantas. Estos
últimos causan importantes d años en los cultivos y a ellos nos referiremos principalmente en este documento.

Debido a su pequeño tamaño y a que viven en el suelo, no pueden verse a simple vista y su estudio ef icaz sólo
ha sido posible cuando la disponibilidad de microscopios de alta resolución y la puesta a punto de técnicas para
extraerlos del suelo, permitió estudios cuantitativos sobre sus densidades de población y correlacio nes con los
daños producidos en los cultivos.

Suelen tener forma de hilo, con una longitud de 0,1 a 3 mm y un diámetro unas 20 veces menor que su
longitud. Están recubiertos de una cutícula protectora y lo más llamativo de su organografía es el t ubo
digestivo, compuesto esquemáticamente por un estilete, esófago, intestino y ano. Los adultos son fác ilmente
identificables por la presencia de un sistema reproductor. Las hembras presentan uno o dos ovarios, útero ,
vagina y vulva y una o dos espermatecas. Los machos se distinguen fácilmente por la presencia de un aparato
copulador en la cola, compuesto por espículas, gubernáculo y alas caudales.

Ilustración 1. Juveniles de Meloidogyne Ilustración 2. Cabeza de nematodo fitoparásito

En general, presentan seis etapas en su ciclo de vida: huevo, cuatro estadios juveniles y adultos. L os pasos
entre estadios juveniles y hasta adulto están separados por mudas. En general, la primera muda de J1 a J2
ocurre dentro del huevo, del que eclosionan como J2s (Ilustración 1), las cuales constituyen el principal estado
infectivo en la mayoría de las especies.

Los nematodos parásitos de plantas viven en la película acuosa existente en los microtúneles del suelo y dentro
de los tejidos vegetales. Todos tienen alguna forma de estilete o arpón oral (Ilustración 2), que les permite
perforar la pared de las células del hospedador para alimentarse. Este proceso de alimentación puede
realizarse desde fuera de la planta (ectoparásitos) o desde dentro de la planta (endoparásitos). La mayor parte
del daño que los nematodos causan a las plantas está relacionado en alguna manera con el proceso de la
alimentación, pues disminuye la capacidad de las raíces para captar y transportar nutrientes al rest o de la
planta, lo que se traduce en un debilitamiento general y en pérdidas de producción.

Los efectos de los nematodos parásitos de plantas (fitoparásitos) sobre los cultivos se subestiman
frecuentemente por agricultores y técnicos agrícolas debido a los síntomas inespecíficos que produce n, que
suelen confundirse con desordenes nutricionales, estrés hídrico, problemas de fertilidad del suelo, así como
con otras infecciones secundarias causadas por hongos y bacterias, cuya entrada suele estar facilita da por la
acción del nematodo. Estimaciones de diversas fuentes sugieren que los nematodos parásitos de plantas
reducen la producción agrícola mundial entre un 12% y un 20%.

3
Los nematodos son especialmente problemáticos en condiciones marginales de suelo o irrigación, en suelos
muy arenosos o demasiado arcillosos, en perfiles poco profundos, cuando el agua es un factor limit ante y
cuando las prácticas agrícolas no son las adecuadas, (marcos de plantación demasiado altos, monocult ivos y
rotaciones con varios cultivos susceptibles al mismo nem atodo).

Los nematodos pueden producir síntomas característicos en el sistema radicular como agallas, lesiones
necróticas en las raíces, proliferación de raíces secundarias y pobre crecimiento radicular, lo que se traduce en
clorosis y en general plantas débiles con pobre crecimiento. En campo las enfermedades causadas por
nematodos se suelen manifestar como rodales irregulares de crecimiento pobre , (Ilustraciones 3 y 4).

Ilustración 3. Rodales de pobre crecimiento en tabaco Ilustración 4. Rodales de pobre crecimiento en patata

PRINCIPA LES NEMATODO S FITOPARÁSITOS

Los principales nematodos parásitos de plantas y los síntomas que causan se muestran en la Tabla 1.

Tabla 1. Síntomas y cultivos susceptibles a los principales nematodos fitoparásitos

NEMATODO SÍNTOMAS CULTIVOS


Agallas en raíces Cereales, Frutales, Hortícolas,
Meloidogyne
Debilitamiento general de la planta Industriales, Ornamentales
Lesiones y destrucción de raíces Cereales, Frutales, Hortícolas,
Pratylenchus
Debilitamiento general de la planta Leguminosas, Ornamentales
Cuentas de collar en raíces Cereales, Hortícolas (Patata),
Globodera; Heterodera
Debilitamiento general de la planta Industriales (Remolacha)
Ditylenchus Distorsiones en hojas y bulbos Hortícolas (Cebolla, Ajo)
Tylenchulus semipenetrans Debilitamiento general de la planta Cítricos
Debilitamiento general de la planta
Xiphinema; Longidorus Frutales, Viñedo
Transmisores de virus
Debilitamiento general de la planta
Trichodorus; Paratrichodorus Numerosos cultivos
Transmisores de virus
Aphelenchoides Distorsiones y necrosis en las hojas Ornamentales, Fresa
Anguina Distorsiones en espigas y granos Cereales, Pastos

4
Meloidogyne spp. (nematodos agalladores)

CULTIVOS SUSCEPTIBLES DE DAÑO: Amplio rango de hospedadores.

BIOLOGÍA: En condiciones mediterráneas, generalmente pasan el invierno en suelo en forma de huev os. En
primavera conforme la temperatura del suelo se incrementa, los juveniles de segundo estado J2s eclosionan,
emigran a través del suelo y penetran en las raíces de las plantas hospedadoras, donde establecen si tios de
alimentación. Durante el crecimien to, los juveniles van engrosando y mudando hasta convertirse en hembras
adultas o machos. Las hembras son redondeadas e inmóviles, los machos filiformes y móviles. Las hembras
producen hasta 3000 huevos envueltos en una masa gelatinosa. Generalmente los nematodos agalladores
completan su ciclo en menos de un mes dependiendo de la temperatura del suelo y por tanto puede n tener
varias generaciones durante un cultivo.

SÍNTOMAS: Como otros muchos nematodos no causan síntomas característicos en el follaje de la planta. Las
plantas infectadas por Meloidogyne spp. muestran amarillamientos, marchitamientos y reducciones en la
producción. La infección de las raíces produce engrosamientos característicos o agallas que pueden s er de
varios tamaños dependiendo del número de hembras que alberguen (Ilustraciones 5 y 6).

Ilustración 5. Plantas de tomate con agallas radiculares Ilustración 6. Agallas producidas por Meloidogyne sp.

CONTROL: En primer lugar es necesaria la prevención de la entrada del nem atodo, pues una vez éste se ha
establecido es prácticamente imposible erradicarlo, por lo que es importante el uso de semilla s y plantones
certificados y material limpio de nematodos. Aquellas parcelas en las que se encuentre Meloidogyne en suelo
deberían mantenerse al margen de la producción hortícola por un periodo entre 2 y 4 años. Cultivos no
hospedadores o resistentes pueden utilizarse para reducir las poblaciones. Las malas hierbas deben s er
eliminadas para evitar que sirvan como hospedadores alternativos a los nematodos, tanto durante el cultivo de
plantas resistentes o no hospedadoras como en los periodos sin cultivo . En general, aquellas parcelas donde se
vayan a cultivar hortícolas susceptibles al nematodo deberían ser analizadas regularmente para determinar la
presencia de nematodos agalladores. Si los niveles detectados están por encima del umbral económico de daño
se recomienda el uso de un nematicida, métodos de control alternativo como la solarización y biofumigación
del suelo o una combinación de ellos.

Pratylenchus spp. (nematodos lesionadores)

CULTIVOS SUSCEPTIBLES DE DAÑO: Prácticamente casi todas las especies de plantas cultivadas.

BIOLOGÍA: Generalmente sobreviven la estación sin hospedador como juveniles dentro de las raíces o en suelo.
Penetran en las raíces jóvenes de las plantas hospedadoras, allí migran a través de las raíces destruyendo las

5
células. Las hembras depositan los huevos de uno en uno en el tejido radicular o en suelo y pueden p roducir
hasta 100 huevos a lo largo de su vida. El ciclo de vida se completa generalmente en tres o cuatro semanas
dependiendo de la temperatura del suelo, por lo que pueden producir varias generaciones por estación .

SÍNTOMAS: Los síntomas en planta son los mismos que en el caso de los nematodos
agalladores. En raíces la penetración de los nematodos produce pequeñas lesiones
necróticas (Ilustración 7) que sirven de entrada a otros patógenos ( Verticillium,
Rhizoctonia, etc.). Las plantas infectadas por nematodos lesionadores,
generalmente tienen sistemas radiculares reducidos.

CONTROL: El primer paso es usar semilla y plantones libres del nematodo. Debido a
su amplísimo rango de hospedadores es difícil controlar sus poblaciones mediante
rotación de cult ivos. Campos en los que se detecte la presencia de Pratylenchus
por encima del umbral económico de daño deberían ser mantenidos en barbecho.
Ilustración 7. Lesiones en raíces
Es muy importante mantener un barbecho limpio de malas hierbas. En algunos
producidas por Pratylenchus.
casos rotaciones con espárrago, sorgo o pasto del sudan reducen las poblaciones
de Pratylenchus.

Globodera spp. y Heterodera spp. (nematodos quístico s)

CULTIVOS SUSCEPTIBLES DE DAÑO: En general, las especies de nematodos quísticos presentan un rango de
hospedadores bastante estrecho, Globodera rostochiensis y Globodera pallida parasitan solanáceas,
Heterodera avenae gramíneas, Heterodera glycines leguminosas, Heterodera schachtii crucíferas.

BIOLOGÍA: Los quistes son sacos de huevos rodeados por los restos muertos de las hembras, pueden tener for ma
de limón (Heterodera spp.) o redondeada (Globodera spp.). Los nematodos quísticos sobreviven a la estación
sin cultivo como huevos dentro de los quistes. Los exudados radiculares de sus plantas hospedadoras estimulan
la eclosión de los huevos, los juveniles migran en el suelo hasta las raíces donde generan sitios de alimentación
y comienzan a engordar, hasta llegar a adultos. Los machos son filiformes y salen de la raíz parar f ecundar a las
hembras. Las hembras producen entre 50 y 100 huevos en una matri z gelatinosa fuera de sus cuerpos, pero
muchos más huevos permanecen dentro de sus cuerpos. Los huevos producidos en la matriz generalmente
eclosionan rápidamente tras ser producidos, mientras que los que permanecen dentro del quiste, puede n
tardar hasta 10 años en eclosionar.

SÍNTOMAS: En general producen los mismos síntomas


inespecíficos que nematodos agalladores y lesionadores.
Las hembras formadas pueden observarse al final del
cultivo sobre las raíces como cuentas de collar
(Ilustración 8).

CONTROL: Debido a que los quistes pueden contener


huevos viables durante más de 10 años las medidas
preventivas para evitar la contaminación del sue lo son
de especial importancia. En el caso de suelos infestados,
aunque el uso de nematicidas no es tan efectivo como
con otros nematodos debido a la capacidad del quiste
para proteger los huevos, la rotación de cultivos puede Ilustración 8. Hembras de Globodera sp. sobre raíces de patata

ser una buena estrategia de control, g racias al estrecho


margen de hospedadores que presentan.

6
Ditylenchus spp. (nematodos del tallo y los bulbos)

CULTIVOS SUSCEPTIBLES DE DAÑO: Cebolla, ajo, remolacha, zanahoria, tomate y algunos cereales.

BIOLOGÍA: Ditylenchus sobrevive en suelo o sobre tejidos vegetales


como juveniles de 4 estadio y adultos (Ilustración 9). Cuando la
humedad es la adecuada y hay un cultivo hospedador presente,
los nematodos migran hacia las hojas y tallos de las plantas
jóvenes donde se alimentan. Las hembras pueden producir hasta
500 huevos y sobrevivir hasta 10 semanas. Los nematodos de los
tallos y bulbos pueden persistir durante largo tiempo en suelo y
son bastante resistentes a la sequía y a las bajas temperaturas. A
menudo forman agregados de un gran número de individuos que
se conocen como algodón de gusanos, que actúan como forma de
resistencia. Ilustración 9. Juveniles de Ditylenchus dipsaci

SÍNTOMAS: Deformaciones en hojas y bulbos son el síntoma más característico de las infecciones por
Ditylenchus. A menudo, las plantas jóvenes pueden morir cuando las infecciones son altas. Los bulbos
infectados presentan capas concéntricas de hojas marrones y a menudo se pudren durante el almacenaje , por
infecciones secundarias causadas por bacterias.

CONTROL: Evitar plantar semilla o plantones infectados. El tratamiento con agua caliente de bulbos y semilla
mata a los nematodos, no obstante la temperatura del agua debe ser cuidadosamente mantenida alrededor de
45 °C durante una o dos horas. El uso de rotaciones o barbechos reduce considerablemente las poblaciones de
nematodos de los tallos y bulbos. Como estos nematodos se mueven por la superficie de las hojas con el agua,
la humedad sobre las hojas también debe ser controlada.

PRINCIPIOS DE CONTROL NEMATOLÓGICO

Las opciones disponibles para el control de nematodos dependen en gran medida de la intensidad y
rentabilidad del cultivo. En cultivos hortícolas y ornamentales de alta rentabilidad se usan rutinar iamente
desinfestaciones del suelo con fumigantes, mientras que en otros cultivos de menor rendimiento econó mico se
usan programas de manejo integrado, incluyendo rotaciones y/o variedades resistentes. No obstante, l a
preocupación entre consumidores y organizaciones por los riesgos ambientales de los nematicidas, así como el
énfasis puesto en una agricultura sostenible por organismos europeos e internacionales ha cambiado
drásticamente la situación y de una excesiva confianza en los nematicidas, se debe pasar urgentement e a otros
sistemas que integren métodos alternativos de control compatibles con el respeto al medio a mbiente.

Existen diversos métodos de control nematológico alternativos al control químico, tanto culturales (barbecho,
rotaciones, biofumigación,...) como físicos (solarización) o biológicos. Todos ellos tienen ventajas e
inconvenientes y ninguna estrategia por sí sola, parece ser satisfactoriamente efectiva, por lo que el
acercamiento más productivo al control nematológico debería involucrar la integración de varios méto dos.

Prevención

En general, control nematológico es esencialmente prevención, porque u na vez una planta es parasitada, es
imposible eliminar el nematodo sin destruir también el hospedador. No obstante, se entienden como medidas
preventivas aquellas encaminadas a impedir la extensión de un problema nematológico en una zona o área.

7
Debido a que la mayoría de los nematodos entra o se extiende en nuevas áreas por movimiento de tierras o
plantas infectadas, el control fronterizo es fundamental para evitar la introducción en el país de n uevos
organismos patógenos procedentes de otros países. Una v ez que la plaga es detectada en el campo las medidas
de cuarentena e higienización del material de labranza permiten controlar su expansión.

Control químico

Aunque sigue siendo el método de control nematológico más efectivo, la mayoría de los productos quí micos
utilizados como nematicidas, ya sean fumigantes o no fumigantes (granulares y emulsiones) presentan riesgos
medioambientales, por lo que su uso debe ser limitado siempre que existan alternativas. Por otra par te la
economía de producción de la cosecha no permite en muchos casos un retorno suficiente de la inversión para
justificar el uso de nematicidas.

Actualmente se está investigando activamente en las propiedades nematicidas de muchos extractos y


productos naturales a fin de proporcionar una nueva generación de nematicidas menos tóxicos y menos
agresivos hacia el medio ambiente y la salud humana.

Control por medios culturales

BARBECHO: Un barbecho estricto por 1-2 años normalmente reducirá las poblaciones de nematodos en un 80-90
por ciento. Este efecto puede lograrse en tan sólo una estación introduciendo otras medidas culturales. Sin
embargo, barbechar puede ser inaceptable para el agricultor debido a la potencial perdida de materia orgánica,
peligro de erosión y reducción del periodo productivo. Además si se permite el crecimiento de malezas durante
el barbecho, algunos nematodos pueden sobrevivir y reproducirse en ellas, haciendo esta práctica ineficaz .

ROTACIONES: La rotación con cultivos no hospedadores es a menudo adecuada por sí misma para impedir que las
poblaciones nematológicas alcancen niveles perjudiciales económicamente. Sin embargo es necesario di sponer
de una amplia base de datos incluyendo variabilidad entre cultivares y razas de nematodos.

PLANTAS Y PRODUCTOS ALELOPÁTICOS: Existen plantas que liberan productos nematicidas al suelo, bien durante su
crecimiento o bien como resultado de la descomposición de sus residuos. Estos productos se conocen c omo
aleloquímicos, por ejemplo las raíces de sorgo contienen un compuesto químico, dhurrin, que se degrada en
cianuro de hidrógeno que es un nematicida poderoso. Otro ejemplo son los glucosinatos e isothiociana tos,
resultado de la descomposición de las Brasicas. No obstante, existe una tremenda variabilidad dentro las
especies de plantas antagonistas respecto a la supresión a las diversas razas de nematodos, por lo que su uso
debe estar siempre supervisado por personal técnico especializado.

ADICIÓN DE MATERIA ORGÁNICA Y BIOFUMIGACIÓN: Hay evidencias sustanciales de que la adición de materia org ánica o
materiales quitinosos en forma de abono o estiércol disminuyen las poblaciones de nematodos y el dañ o
asociado a ellas, lo que parece ser debido a un incremento en las poblaciones de microorganismos ant agonistas
de los nematodos y a los gases que se liberan durante el proceso de descomposición de la materia orgánica,
que tienen efecto nematicida.

Resist encia

Las variedades resistentes son un método de control más eficaz contra las especies de endoparásitos
sedentarias como Meloidogyne o los nematodos quísticos (Globodera, Heterodera) que pasan la mayor parte
de su ciclo de vida dentro de las raíces. Tomates y sojas, en particular, han sido intensivamente se leccionados
para resistencia a los nematodos.

8
No obstante, las fuentes de resistencia natural e stán limitadas a unas pocas especies de nematodos y en
ocasiones sólo son eficaces frente a una raza del patógeno. Cuando una variedad resistente se planta , las
poblaciones de nematodos generalmente disminuyen, pero en la estación siguiente, los pocos nema todos en
una población capaces de superar la resistencia empiezan a aumentar, con lo que al cabo de unas gene raciones
la resistencia puede ser rota por poblaciones virulentas. Por otro lado, la resistencia proporcionad a por el gen
Mi en tomate frente a Meloidogyne spp. no se expresa a temperaturas del suelo superiores a 28-34°C.

Control físico

SOLARIZACIÓN: La solarización es un método de desinfección del suelo que permite suprimir la mayoría de las
especies de nematodos patógenos eficazmente. Sin embargo s ólo es consistente en lugares con veranos cálidos
y calurosos que permiten alcanzar temperaturas del suelo superiores a 35 -40°C. La técnica básica consiste en
poner una o dos láminas de plástico transparente encima del suelo abundantemente regado, durante el verano
y aproximadamente de seis a ocho semanas.

VAPOR DE AGUA: Vapor a 80-100 °C por 30 minutos controla efectivamente algunos nematodos patógenos. No
obstante produce un impacto severo en la zona del suelo donde se desarrollan las raíces (rizosfera), a la que
deja con un vacío biológico fácilmente reinfectable por otros patógenos.

ENCHARCAMIENTO: Donde el agua es abundante, el encharcamiento del campo se puede usar para el control de
nematodos. La inundación del suelo durante 7-9 meses mata a los nematodos reduciendo la cantidad de
oxigeno disponible para la respiración y aumentando la concentración de sustancias toxicas como ácid os
orgánicos, metano y sulfuro de hidrogeno. Sin embargo puede llevar varios años destruir todas las ma sas de
huevos de Meloidogyne. Una alternativa al encharcamiento continuo es utilizar ciclos de inundación, (mínimo
dos semanas) alternando secado y pases de disco.

Control biológico

Microorganismos antagonistas establecidos en el lugar de siembra antes o durante el cultivo, p ueden ser
usados para prevenir la infección. Varios microorganismos han sido identificados como enemigos natur ales de
los nematodos. Éstos incluyen las bacterias Pasteuria penetrans y Bacillus thuringiensis y los hongos
Paecilomyces lilacinus, Verticillium chlamydosporium, Hirsutella rhossiliensis, Catenaria spp. etc. Sin embargo,
para la mayoría de ellos las formulaciones comerciales no están todavía disponibles.

MANEJO INT EGRADO DE LAS ENFERMEDADES NEM ATOLÓGICAS

Con el desarrollo del concepto de manejo integrado de plagas, el seguimiento de las plagas y enfermedades en
campo se ha convertido en un componente importante de la agricultura moderna. Mediante la toma de
muestras periódica se determinan los niveles de infestación en suelo, infección en planta y los modelos de
distribución en campo. Esta información se usa para determinar la estrategia de protección del culti vo de
forma que las poblaciones se mantengan a niveles que no causen perdidas o bien que éstas sean tolera bles.

No obstante, las dificultade s del proceso de diagnosis nematológica y la creciente complejidad de los
programas de manejo integrado, implican que haya una demanda por parte del agricultor de ayuda profe sional
en la toma de decisiones sobre control nematológico. Generalmente, esta ayu da es proporcionada en un
primer nivel por técnicos agrícolas que trabajan en campo y poseen un conocimiento profundo del sist ema de
cultivo empleado, los cuales, enviando muestras a un laboratorio de diagnostico y en colaboración co n un
nematólogo recomendarán al agricultor las medidas de control apropiadas.

9
En general un programa de control integrado de nematodos sigue el siguiente esquema:

Toma de muestras

Muestras de suelo y raíces son recogidas en campo, generalmente antes del cultivo

Extracción de nematodos

Los nematodos son extraídos de las muestras, usando métodos apropiados para cada especie

Identificación de nematodos

Los nematodos son identificados al menos hasta el nivel de género y contados utilizando un microscopio en el
laboratorio y/o técnicas moleculares

Cuantificación de los niveles de población

Las densidades reales en suelo o raíces se estiman, corrigiendo los valores obtenidos en los recuent os, con la
eficacia del método usado para la extracción

Relación entre densidades de nematodos y el daño en el cultivo

Las estimaciones de la densidad de población de nematodos se comparan, si existen, con los umbrales de daño
establecidos, para un nematodo, cultivo particular y zona.

Decisión sobre la estrategia a seguir

Se toma una decisión sobre si deben ser tomadas medidas de control y en su caso sobre qué medidas deben
ser tomadas (Control químico, físico o biológico,...)

Toma de muest ras para d iagnostico nematoló gico

Para la confirmación de un diagnóstico en campo, siempre será necesari o el análisis de muestras de suelo y
raíces en el laboratorio que nos permitan confirmar la presencia de los nematodos sospechados. Debido a que
los nematodos no pueden ser observados directamente en campo, deben ser extraídos del suelo o muestras
vegetales y luego identificados y contados al microscopio.

Si el cultivo está en pie, deberán tomarse muestras de raíces y suelo, para confirmar que los nematodos son la
causa del problema. En tal caso, el mejor momento para hacer un muestreo de las poblaciones d e nematodos
en campo es desde la mitad hasta el final de la estación de crecimiento del cultivo hospedador, cuan do los
nematodos están más activos y las densidades son más elevadas.

10
Cuando el muestreo se realiza previo al cultivo, las muestras deben ser tomadas antes de la siembra y siempre
antes de cualquier tratamiento con plaguicidas o fertilizantes. Las densidades de nematodos obtenidas
permitirán predecir si los niveles en suelo son suficientemente altos como para causar daños a los cultivos y si
algunas medias de control son necesarias. Del mismo modo, estos muestreos predictivos son útiles en cultivos
perennes en los que se efectúa un seguimiento regular de las densidades nematológicas y según los da tos se
decide en qué momento aplicar los nematicidas.

Para la toma de muestras de suelo se pueden utilizar tanto una


palita de jardinero como diversos tomadores especialmente
diseñados. El tomador de tipo Auger (Ilustración 10) es de los
más utilizados y consiste en un cilindro de unos 2-3 cm de
diámetro y entre 20 y 40 cm de longitud, abierto por un lado.
El Auger se introduce en el suelo hasta la profundidad
necesaria y se gira varias vueltas para cortar un cilindro de
suelo y. La columna de suelo se deposita en una bolsa de
plástico con la ayuda de una uña metálica o de madera. En
general una muestra se compone de varias catas distribuidas
por toda el área de cultivo.

Para obtener resultados precisos es necesario tomar las Ilustración 10. Tomador de suelo tipo Auger
siguientes precauciones:

1. En caso de cultivos establecidos, tomar las muestras de suelo en las áreas periféricas a las zonas dañadas.
No tomar nunca muestras en zonas donde las plantas estén muertas. En caso de muestreos previos a un
cultivo, tomar la muestra con distintas catas distribuidas regularmente por toda la superficie de la parcela.

2. La precisión de nuestra estimación mejorará con el incremento en el número de catas. El método segui do
para disminuir errores en la estimación, es el de tomar un número elevado de catas en diferentes pun tos
del campo a muestrear y agruparlas en una muestra sencilla, en la que se estimará el número medio de
nematodos. La superficie a incluir en una muestra no debe sobrepasar 2 Ha y debe representar un área
homogénea dentro de un campo según historial de cultivo, tipo de suelo u otras variables. Campos más
grandes deben ser divididos en subparcelas y muestreados separadamente. En general se recomiendan
densidades de toma de 30-60 catas por Ha. Combinar todas las catas en un cubo de plástico, mezclar bien
y traspasar aproximadamente 500 cm3 de suelo a una bolsa de plástico para enviar al laboratorio.

3. Las muestras deben ser tomadas preferentemente alrededor de las zonas de crecimiento radicular, en
general entre 5 y 30 cm. de profundidad, y deben incluir suelo y raíces. El suelo no debe estar muy húmedo
ni muy seco. En el caso de cultivos arbóreos se muestreará la llamada zona de goteo del árbol, en la
vertical del borde marcado por la copa de este.

4. Cuando tratemos de investigar la presencia de nematodos en material vegetal, se seleccionarán trozos del
mismo que pertenezcan a las partes afectadas, preferentemente en sus límites con zonas sanas.

5. Las muestras deben colocarse en bolsas de plástico cerradas para prevenir su secado, mantenerse a
temperatura fresca dura nte el transporte y evitar el contacto directo con la luz solar.

6. Cerrar la bolsa e incluir nombre y número de muestra en una etiqueta dentro de la bolsa y con un
rotulador fuera de la bolsa, colocar la bolsa en un contenedor fuerte para prevenir roturas y enviarlo al
laboratorio de análisis, junto a un formulario semejante al siguiente, en el que se debe incluir la mayor
cantidad de información disponible, respecto al cultivo, parcela, síntomas, etc.

11
Formulario a incluir conjuntamente con la muestra que se envía al laboratorio de análisis nematológicos

12
Protocolo de diagnostico nematológico en cultivos establecidos

Objetivo:

 Determinar si los nematodos están implicados en los problemas observados en un determinado cultivo.

¿Que muestrear?

 Identificar los síntomas y anotar su distribución (al azar, regular, etc.).

 Buscar una gradación en los síntomas (i.e. suave, moderado, severo) y muestrear plantas con diferent es
grados de severidad separadamente. Tomar adicionalmente muestras de plantas sanas. No tomar
muestras muy dañadas o muertas.

 Recolectar muestras de raíces y suelo. Cuando se sospeche de nematodos que atacan flores, hojas y tallos,
recolectar también tejidos afectados .

¿Dónde muestrear?

 Muestrear el suelo en los bordes de las zonas afectadas y en aquellas zonas donde se concentra el
crecimiento radicular.

 La profundidad de muestreo varia según los cultivos: Pastos: 0 -10 cm.; Hortícolas y cereales: 0-20 cm.;
Frutales, viñas y ornamentales: 10-30 cm. (eliminar los 5 cm. superiores para minimizar la influencia de la
sequía, malas hierbas y cultivos de cobertura.

¿Cómo muestrear?

 Usar una pala, o un tubo hueco para recolectar suelo y raíces y depositarlas en un cubo, Tomar entre 30 y
60 muestras de 100 cc por Ha y depositarlas en un cubo, mezclar cuidado samente y retener unos 500 g de
suelo y unos 100 g de raíces si es posible para el análisis en laboratorio.

Cuidado de las muestras

 Las muestras deben ir cerradas en bolsas de plástico para retener la humedad. No deben ser expuestas
directamente al sol. Temperaturas entre 10-15 °C son ideales para la conservación.

Información requerida

Formularios completos con la mayor información posible deben ser enviados junto a la muestra. En par ticular
los siguientes datos son importantes :

 Cultivo y variedad, del cult ivo anterior, presente y siguiente

 Superficie muestreada

 Descripción de los síntomas y su distribución

 Textura del suelo, profundidad, y variabilidad

 Frecuencia de riego y/o lluvia

 Tratamientos con fertilizantes, fitosanitarios y respuesta obtenida.

13
Protocolo de diagnostico para la prevención de problemas nematológicos

Objetivo:

 Determinar las densidades de nematodos para predecir si podrán causar problemas en el cultivo a
establecer.

¿Qué muestrear?

 Recolectar muestras de suelo.

¿Dónde muestrear?

 Dividir el campo en áreas que tengan un historial de cultivos común, o que sean homogéneas respecto a
otras variables como textura del suelo.

 La profundidad de muestreo varia según los cultivos: Pastos: 0 -10 cm; Hortícolas y cereales: 0-20 cm;
Frutales y viñas: 10-30 cm (eliminar los 5 cm superiores para minimizar la influencia de la sequía, malas
hierbas y cultivos de cobertura.

¿Cómo muestrear?

 Usar una pala, o un tubo hueco para recolectar suelo y raíces y depositarlas en un cubo, Tomar entre 30 y
60 muestras de 100 cc por Ha y depositarlas en un cubo, mezclar cuidadosamente y retener unos 500 g de
suelo y unos 100 g de raíces si es posible para el análisis en laboratorio.

¿Cuándo muestrear?

 Las muestras previas a un cultivo, deben ser recolectadas unas 4 -6 semanas antes de la siembra o
plantación, con vistas a la toma de decisiones en función de los resultados obtenidos.

Cuidado de las muestras

 Las muestras deben ir cerradas en bolsas de plástico para retener la humedad. No deben ser expuestas
directamente al sol. Temperaturas entre 10-15 °C son ideales para la conservación.

Información requerida

Formularios completos con la mayor información posible deben ser enviados junto a la muestra. En par ticular
los siguientes datos son importantes

 Cultivo y variedad: ant erior y a sembrar

 Superficie muestreada

 Descripción de síntomas y su distribución en cultivos anteriores

 Textura del suelo, profundidad, y variabilidad

 Frecuencia de riego y/o lluvia

 Tratamientos con fertilizantes, fito sanitarios y respuesta obtenida

14
Métodos de ext racción de nematodos del suelo y de muestras vegetales

Una vez realizada la toma de muestras de suelo y plantas, los nematodos deben ser extraídos para su recuento.
Si este no se va a realizar inmediatamente, deben guardarse en sitio fresco has ta su procesamiento.

Existen muchas técnicas diferentes para la extracción de los nematodos del suelo. En general, las más utilizadas
son aquellas basadas en la capacidad de los nematodos de migrar del suelo al agua a través de un fil tro,
embudo de Baermann y bandejas de Whitehead, (Ilustración 11) o aquellas basadas en su densidad específica,
centrifugaciones diferenciales en gradientes de sacarosa o sales, (Ilustración 12).

Ilustración 11. Bandejas de Whitehead Ilustración 12. Centrifuga para extrac ción de nematodos del suelo

MÉTODO DE EXTRACCIÓN DEL EMBUDO DE BAERMA NN

A continuación se describe la técnica del embudo de Baermann (Ilustración 13), pues no requiere ningún
equipamiento específico y puede ser empleada fácilmente sin la necesidad de conocimientos técnicos en el
manejo de aparatos de laboratorio.

MATERIAL NECESARIO

 100 g de suelo o 25 g de material vegetal

 Embudo de vidrio de 10 cm. de diámetro

 Soporte de madera o metal para los embudos

 Filtro de tela, algodón o celulosa sobre un tamiz que ejerza de soporte


del suelo o material vegetal

 Manguerita de goma o silicona de 10 a 15 cm. de largo

 Pinzas o clips para cerrar las mangueritas

 Recipiente para recoger la suspensión de nematodos tras la migración Ilustración 13. Embudo de
Baermann
 Placa de recuento y microscopio o Lupa binocular

15
PROCEDIMIENTO

1. Se colocan los embudos sobre los soportes de madera o metal, las mangueritas en la parte final de los
embudos y se cierran con pinzas o clips.

2. La muestra de suelo se tamiza a través de una malla de 0,5-1 cm., se mezcla cuidadosamente y se toman
unos 100 g para ser colocados sobre el filtro de tela, algodón o celulosa, sostenido por un tamiz o malla de
unos 2 mm de apertura. El material vegetal se macera o trocea finamente y se toman entre 5 y 25 g que se
colocan sobre el filtro.

3. Se coloca el tamiz con la muestra sobre el embudo y se llena éste de agua hasta que cubra ligerament e el
suelo o material vegetal.

4. Se permite la migración de los nematodos del suelo al agua durante 48 horas como mínimo, aunque en
algunos casos puede durar hasta 7-14 días. Es preciso revisar el nivel de agua periódicamente a fin de
evitar la desecación de la muestra.

5. Abrimos el clip y recolectamos los nematodos en un recipiente.

6. Pasamos una alícuota de la suspensión a una placa de recuento y contamos en el microcopio.

MÉTODO DE EXTRACCIÓN DE NEMATODOS QUÍSTICOS

Los quistes de Globodera y Heterodera se extraen mediante la técnica del embudo


de Fenwick (Ilustración 14), la cual se basa en la propiedad de los quistes de flotar en
agua, ayudados por una burbuja de aire que se forma en su interior.

Para que está técnica sea eficaz es necesario que el suelo que contiene los quistes
haya sido desecado previamente.

Los quistes se recogen en un tamiz de unas 150 µm de apertura de malla y luego


sobre un papel de filtro del que se pescan y cuentan.

Para obtener el humero de huevos viables es necesario abrirlos individualmente o


triturarlos y contar el número de juveniles vivos.
Ilustración 14. Fenwick

Interpretación de los resultados de los análisis nematológico s

Loa análisis nematológicos son una herramienta fundamental a la hora de tomar decisiones sobre contr ol
nematológico. Sin embargo estos análisis no tienen gran valor si la toma de muestras no se ha realiz ado de
forma que sean representativas del área seleccionada, o si las muestras no llegan al laboratorio bien
conservadas.

En general la relación entre producción vegetal y las densidades de nematodos en suelo al inicio del cultivo
suele ser como la mostrada en la siguiente figura

16
T
E

Producción

0 10 20 30 40 50

Densidad de nematodos

En este ejemplo hay pequeñas perdidas de producción a densidades menores de 10 nematodos por g de suelo,
(este es el llamado límite de tolerancia T), las perdidas aumentan conforme las densidades de nematodos
aumentan. Aunque se observan perdidas a densidades entre 10 y 20 nematodos por g de suelo, estas no serían
suficientes como para justificar el uso de un tratamiento (este es el llamado umbral económico de da ño E) por
encima de él, el tratamiento del suelo con un nematicida sería recomendabl e.

Tanto el límite de tolerancia como el umbral económico dependen del cultivo, de la especie de nematodo, de
las condiciones agronómicas y ambientales locales, por lo que el éxito de un sistema predictivo esta rá
supeditado a la existencia de datos locales sobre las pérdidas causadas por nematodos.

BIBLIOGRAFÍA

Nematología genera l

Brown, R.H. and Kerry, B.R. (1987). Eds. ‘Principles and Practice of Nematode Control in Crops’. Aca demic Press,
Sydney, Australia, 447 pp.
Duncan, L.W. (1991). Current options for nematode management. Annual Review of Phytopathology 29: 469 -
490.
Evans, D., Trudgill, D.L. and Webster J.M. (1993). Plant Parasitic Nematodes in Temperate Agricultur e. CAB
International, Wallingford, UK, 648 pp.
Luc, M., Sikora, R.A. and Bridge, J. (1991). Plant Parasitic Nematodes in Subtropical and Tropical Agriculture.
CAB International, Wallingford, UK, 629 pp.
Nickle, W.R. (1991). Manual of Agricultural Nematology. Marcel Dekker Inc., New York, USA, 1035 pp.
Whitehead, A.G. (1997). Plant Nematode Control. CAB International, Wallingford, UK, 400 pp.

Umbrales de daño

Ferris, H. (1981). Dynamic action thresholds for diseases induced by nematodes. Annual Review of
Phytopathology 19: 427-436.
Shurtleff, M.C. and Averre, C.W. III. (1997). The Plant Disea se Clinic and Field Diagnosis of Abiotic Diseases. The
American Phytopathological Society, St. Paul, 245 pp.

17
Toma de muest ras

Barker, K.R. (1985). Sampling nematode communities. In ‘An Advanced Treatise on Meloidogyne Volume II.
Methodology (Eds. K.R. Barker, C.C. Carter and J.N. Sasser). North Carolina State University Graphics, USA,
pp 3-17.
Southey, J.F. (1986). Laboratory methods for work with plant nematodes. Ministry of Agriculture, Fis heries and
Food, London. HMSO. UK. 202 pp.
Zuckerman, B.M., Mai, W.F. and Krusberg, L.R. (1990). Eds. ‘Plant Nematology Laboratory Manual - Revised
Edition 1990’. University of Massachusetts Agricultural Experiment Station, Massachusetts. USA. 252 pp.

Métodos de ext racción de nematodos

Barker, K.R. (1985). Nematode extr action and bioassays. In ‘Advanced Treatise on Meloidogyne Volume II’ (Eds.
K. R. Barker, C. C. Carter and J. N. Sasser). North Carolina State University Graphics, USA, pp 3 -17.
Byrd, D.W.Jr., Kirkpatrick, T. and Barker, K.R. (1983). An improved technique for clearing and staining plant
tissue for detection of nematodes. Journal of Nematology 15: 142 -143.
Coolen, W.A. (1979). Methods for the extraction of Meloidogyne spp. and other nematodes from roots and soil.
In ‘Root-knot nematodes (Meloidogyne species)’ (Eds. F. Lamberti and C.E. Taylor). Academic Press, London,
UK, pp. 317-329.
Ferris, H. (1987). Extraction efficiencies and population estimation. In ‘Vistas on Nematology’ (Eds . J.A. Veech
and D.W. Dickson). Society of Nematologists, Hyattsville, Maryla nd, USA, pp. 59-63.
Flegg, J.J.M.. (1967). Extraction of Xiphinema and Longidorus species from soil by a modification of Cobb’s
decanting and sieving technique. Annals of Applied Biology 60: 429 -437.
Jenkins, W.R. (1964). A rapid centrifugal -flotation tech nique for separating nematodes from soil. Plant Disease
Reporter 15: 692.
McSorley, R. and Pohronezny, K. (1981). A simple bioassay as a supplement to soil extraction for det ection of
root-knot nematodes. Proceedings, Soil and Crop Science Society of Flori da 40: 121-123.
Simon, A. (1980). A plant assay of soil to assess potential damage to wheat by Heterodera avenae. Pl ant
Disease 64: 917-919.
Southey, J.F. (1986). Laboratory methods for work with plant and soil nematodes. Her Majesty’s Stati onery
Office, London, UK, 202 pp.
Viglierchio, D.R. and Schmitt, V. (1983a). On the methodology of nematode extraction from field samp les:
comparison of methods for soil extraction. Journal of Nematology 15: 450 -454.
Viglierchio, D.R. and Schmitt, V. (1983b). On the meth odology of nematode extraction from field samples:
Baermann funnel modifications. Journal of Nematology 15: 438 -444.
Viglierchio, D.R. and Schmitt, V. (1983c). On the methodology of nematode extraction from field samp les:
density flotation techniques. Jour nal of Nematology 15: 444-449.

Identificación y diagnóstico

Burrows, P.R. and Perry, R.N. (1988). Two cloned DNA fragments, which differentiate Globodera pallida from G.
rostochiensis. Revue de Nématologie 11: 441-445.
Curran, J. and Robinson, M.P. (1993). Molecular aids to nematode diagnosis. In ‘Plant Parasitic nematodes in
temperate agriculture’ (Eds K. Evans, D.L. Trudgill and J.M. Webster). CAB International, Wallingfor d, UK, pp
545-564.
Esbenshade, P.R. and Triantaphyllou, A.C. (1990). Isozyme phenotypes for the identification of Meloidogyne
species. Journal of Nematology 22: 10-15.
Fargette, M. (1987a). Use of the esterase phenotype in the taxonomy of the genus Meloidogyne. 1. Stability of
the esterase phenotype. Revue de Nématologie 10: 39-43.
Fargette, M. (1987b). Use of the esterase phenotype in the taxonomy of the genus Meloidogyne. 2. Esterase
phenotypes observed in West African populations and their characterisation. Revue de Nématologie 10: 45-
56.
Hunt, D.J. (1993). Aphelenchida, Longidoridae and Trichodoridae. Their systematics and bionomics. CAB
International, Wallingford, UK, 352 pp.
Hyman, B.C. (1990). Molecular diagnosis of Meloidogyne species. Journal of Nematology 22: 24-30.

18
Mai, W.F. and Mullin, P.G. (1996). ‘Plant -parasitic nematodes- a pictorial key to genera’. Cornell University
Press, Ithaca, NY, USA. 277 pp.
Palmer, H.M., Atkinson, H.J. and Perry, R.N. (1991). The use of DNA probes to identify Ditylenchus dipsaci.
Revue de Nematologie 14: 625-628.
Powers, T.O. & Harris, T.S. (1993). A polymerase chain reaction method for identification of five ma jor
Meloidogyne species. Journal of Nematology 25: 1-6.
Siddiqi, M.R. (1986). ‘Tylenchida, Parasites of Plants and Insects’. Commonwealth Institute of Paras itology, CAB,
UK. 645 pp.

19