You are on page 1of 22

Historia de las luchas del pueblo peruano

"Son extranjeros todos aquellos que explotan a sus hermanos" (J. G. C. "Túpac
Amaru")

Indice
 Historia
 Un pueblo milenario y forjador de culturas
 El Tawantinsuyo
 LA CONQUISTA ESPAÑOLA Y LA GUERRA DE RESISTENCIA
 EL FEUDALISMO COLONIAL
 LA GUERRA DE LIBERACIÓN SE REINICIA
 LA REVOLUCIÓN DE TÚPAC AMARU II
 LA INDEPENDENCIA POLÍTICA
 DE LA ANARQUÍA AL ESTADO ARISTOCRÁTICO
 JUAN BUSTAMANTE O "TÚPAC AMARU III"
 LA GUERRA DEL PACIFICO
 LA "RECONSTRUCCIÓN" REFORZÓ LA DOMINACIÓN
 ATUSPARIA Y EL "COMUNISMO MONÁRQUICO"
 APARICION DE LA CLASE OBRERA
 LA REBELION DE RUMI MAQUI
 LA JORNADA DE LAS 8 HORAS
 LAS IDEAS DEL SOCIALISMO MADURAN
 MARIATEGUI Y EL SOCIALISMO PERUANO
 LA SITUACION REVOLUCIONARIA DE LOS AÑOS 30
 REORGANIZACION Y CONFUSIONES
 LA CRISIS DE LA SEMIFEUDALIDAD Y LA HEGEMONIA DEL CAPITALISMO
DEPENDIENTE
 LAS GUERRILLAS DE 1965
 EL VELASQUISMO: UN PROYECTO NACIONAL SIN BURGUESIA
 LA INSTAURACION DEL NEOCOLONIALISMO
 SE ABRE EL PERIODO PRE REVOLUCIONARIO

Historia
Todo movimiento revolucionario es el resultado del desarrollo histórico de la lucha
de un pueblo por alcanzar la libertad y la justicia. El Movimiento Revolucionario
Túpac Amaru (MRTA) es, en este sentido, la expresión más alta de las luchas del
pueblo peruano, y representa los intereses de la única clase que es capaz de
dirigirlos históricamente en esta etapa: el proletariado.
Un pueblo milenario y forjador de culturas
El hombre pisó suelo peruano, por primera vez, hace unos 20 mil años. Se
encontraba en estado paleolítico. En desigual lucha contra la naturaleza agreste,
empezó a construir lo que sería una de las más importantes culturas americanas.
De esta forma, la construcción de la cultura andina, peruana, fue producto de largos
procesos de acumulación de experiencias y desarrollo de conocimientos, que, cada
cierto periodo, llevaron a grandes revoluciones. La primera de ellas fue la
Revolución Neolítica, que se produjo entre los 3,500 y 7,000 años antes de nuestra
era y permitió la aparición de la agricultura, la domesticación de los animales y el
surgimiento de las primeras aldeas. Con esta revolución surgió, además, la
propiedad colectiva, de grupo, mientras que la producción y la distribución
continuaron siendo colectivas. Los restos de este pasado cultural se pueden
encontrar en Guitarrero, Chilca, Paracas, Kotosh, Lurín y Huaca Prieta.
Entre los 1,200 y 1,000 años antes de nuestra era, se produjo la segunda
revolución. Con ella, apareció la gran división social del trabajo, las castas sociales y
el Estado. Es el periodo de las grandes culturas, siendo Chavín la culminación de
dicho proceso.
Extendido por casi todo el norte, Chavín llegó hasta Ica y su influencia se sintió en
el sur del país. Las tierras se dividieron entre las castas y una parte de ellas pasó a
manos de la casta dominante como propiedad de grupo, mientras que el pueblo
prosiguió con su propiedad, producción y distribución colectivas. Por esa época,
posiblemente surgió el ayllu. La casta opresora sustentó su dominación en una
combinación de fuerza ideológica de una religión basada en Dioses feroces, cuyos
rostros están reflejados en las figuras esculturicas de Chavín, con la fuerza militar,
que nos recuerdan las cabezas-trofeos y los descuartizamientos grabados en las
paredes de Sechín. Ese dominio les permitió utilizar y administrar el trabajo
colectivo, gratuito del pueblo y construir las primeras grandes ciudades (los grandes
centros ceremoniales), en donde vivió la poderosa Elite religiosa y militar. Además,
a cambio del trabajo gratuito y la entrega de artesanos y otros privilegios, esa casta
tenía que dirigir las labores de infraestructura y adelanto técnico-científico en
beneficio del conjunto de la sociedad.
Luego de este gran salto histórico, siguió la Época del agotamiento del proceso
centralizado. Los poderes regionales y locales se fortalecieron y, ayudados
probablemente por un desastre natural, destruyeron al poderoso Chavín, cuyas
ruinas fueron ocupadas por los huaracinos. Después de la caída de este gran centro
político-religioso, florecieron pequeñas culturas locales y Estados regionales, en
medio de un proceso de desarrollo y centralización ascendente. Así tenemos a
Vicus, Virú, Salinas, Gallinazo, Pechiche y Garbanzal (que posteriormente devendrá
en la cultura Mochica); a las llamadas culturas de Proto-Lima, Baños de Boza,
Maranga, Playa Grande, Miramar y Ancón; a Paracas (Cavernas primero y Necrópolis
después), que antecede a la cultura Nazca; a Recuay en la Sierra Norte; y a
Tiawanacu en el Sur-Este.
Luego de cierta acumulación de fuerzas productivas y del perfeccionamiento de la
estructura político-social, se produjo un nuevo salto histórico con la formación de la
cultura Wari: el primer intento de conformación de la unidad nacional. Se desarrolló
entre los 500 a 1,000 años de nuestra era. Sus dominios se extendieron desde los
territorios que hoy ocupan los departamentos de Huánuco y La Libertad hasta una
parte de Bolivia y el norte de Chile. Surgió como producto de la unidad de las
culturas regionales Huarpa, Nazca y Tiawanacu y, en su expansión, convenció o
sometió a otras etnias. Es el periodo en el que aparecen las grandes ciudades
propiamente dichas. La principal de ellas fue la ciudad de Huari: se encontraba
ubicada en el actual departamento de Ayacucho, es considerada como la capital de
Huari y se calcula que tendría unos 50,000 habitantes. Las otras ciudades fueron
Viracochapampa en Huánuco; Chavín; Pikillakta en Cuzco; Tiawanacu en Bolivia; y
Pachacamac, el gran centro religioso común.
Con la cultura Wari, la división de la tierra se hizo más compleja. Ello fue reflejo del
tortuoso proceso de desarrollo de las clases dominantes, en donde, además de irse
superponiendo diversas capas de curacas y nobles, surgió la división de dos
grandes bloques: la nobleza religiosa y la político-militar, bajo el predominio de la
segunda. Cada una de estas capas, se fue apropiando, aún bajo la forma de
propiedad de grupo, de grandes extensiones de tierras, en las que el pueblo tenía
que trabajar gratuitamente. Este proceso generó la necesidad de contar con nuevas
tierras, pues la estructura geográfica de ese entonces era muy pobre en tierras
apropiadas para el cultivo. Fue así como, a la ya lograda conquista de la irrigación,
se sumaron nuevas técnicas para mejorarlas y lograr nuevas tierras, como resultado
de 20,000 años de experiencias y descubrimientos (drenajes, andenerías, etc.). Otro
de los grandes logros de este periodo fue la construcción de la red vial y el sistema
de tambos.
Todos estos cambios generaron una relación de sólida hegemonía. El pueblo no vio
en estas castas únicamente a sus explotadores, sino, también, a sus dirigentes y
conductores. Las ciudades representaron, por ejemplo, nuevos adelantos técnico-
científicos en arquitectura, planificación y administración, producto de que tanto
artesanos como científicos fueron concentrados y trabajaron bajo principios y reglas
estrictamente fijados por la clase dominante. Pero, nuevamente el intento de
unidad se vio socavado por las ambiciones regionales que también se fortalecieron
con estos avances, y terminaron disgregando la poderosa cultura Wari. Entre los
800 y 1450 años, esto dio paso a la constitución de estructuradas culturas
regionales, como los Chimús, los Huancas, los Chancas, los Cuzcos, los Aymaras,
etc., que sustentados en un mayor desarrollo de las fuerzas productivas,
perfeccionaron aún más las formas de dominación castista. Se conoce así que en
Chimú existió una nobleza máxima dirigida por un gran Jefe Curaca llamado Ciquic,
seguida de los Alaec o grandes curacas, luego de los Fixl o equivalentes a
caballeros, y finalmente el pueblo o Paraenz. Dentro e esta estructura, también se
encontraban los Yana o siervos. En este periodo, la agricultura, la artesanía y la
construcción de grandes metrópolis tipo Chan Chan tuvieron un desarrollo notable.
Es en estas condiciones que uno de estos grupos étnicos - los quechuas - inicia un
violento proceso de conquista que dará nacimiento a la cultura más extensa de la
América precolombina.
Detengámonos un instante a analizar la compleja estructura que se conformó en
este proceso de 20,000 años. La división de la sociedad en castas ya se había
producido y una pequeña minoría poseía enormes extensiones de territorios, pero
no lo hacía en forma individual, sino colectivamente, como grupo, clase o Estado.
Era el pueblo quien tenía que trabajar esas tierras, construir los caminos o los
tambos, extraer los minerales y proporcionar los artesanos, pero, a diferencia de lo
que ocurre en las sociedades esclavistas, tampoco fue despojado de la propiedad.
Es verdad que ese pueblo sintió la creciente explotación, pero también es cierto que
acepta la hegemonía de la clase dominante: Esta descansaba sobre la base de la
"retribución" en obras, organización y planificación de la producción y la sociedad.
Por esta razón, la confrontación directa entre el pueblo y los explotadores no fue
abierta, sino, más bien, sorda, dual, es decir, una mezcla de unidad y rechazos. Esta
confrontación fue canalizada a través de los curacas, los mismos que, conforme se
fue complicando el tejido social, se fueron superponiendo cada vez mas. Estas
capas tuvieron un Comportamiento dual: fueron opresores a nombre de la casta
dominante suprema, pero también canalizaron el reclamo de los de abajo.
Conforme se fue desarrollando el proceso de centralización, la diferencia entre los
polos se volvió más abismal. La nobleza que vivía en las grandes ciudades, gozaba
de comodidades (servidumbre y artesanos), y sus funciones se reducían al ejercicio
de la política, las armas o la religión. En cambio, el pueblo seguRa recluido en ayllus
y pequeñas aldeas. El ayllu era la organización base del pueblo, que ha soportado
no sólo al tiempo, sino a todos los esfuerzos por destruirlo, desde la Conquista
hasta hoy. La propiedad, producción y distribución colectiva le permitió generar
lazos de identidad y solidaridad que, en gran parte, fueron la pieza clave para que
la esencia de la cultura, la nacionalidad, la raza y las costumbres hayan subsistido
hasta ahora.
Esta estructura desigual se sustenta, ademas, en un poder disuasivo y de consenso
sobre el pueblo, como son las ideas religiosas que, desde la cultura Wari, lograron la
imagen de un Dios creador del universo - propia de las civilizaciones altamente
desarrolladas - y una visión del mundo sobre la base de la unidad de los contrarios y
la idea del desarrollo a partir de la acumulación y los saltos que a su vez niegan la
etapa anterior. Es decir, una visión del mundo si bien primitiva, pero directamente
vinculada a un pensamiento dialéctico.
La otra base de esta dominación fue el poder militar. Tenemos que el poder de la
nobleza vinculada a la política y la ciencia militar se impuso, definitivamente, sobre
el religioso. Este fenómeno reflejó dos cuestiones sumamente importantes: por un
lado, expresaba que se habría producido un notable desarrollo de las fuerzas
productivas que permitía generar un sobrante o excedente que se acumulaba en los
tambos, para mantener a la estructura burocrático-militar del nuevo Estado; y por el
otro, esa "independencia" del poder, o lo que Carlos Marx denominaba como el
aparato que aparentemente se colocaba por encima de la sociedad, le dio una
visión de integración nacional mucho más amplia.
El Tawantinsuyo
En los años posteriores a 1,400, los quechuas fueron expulsados de las orillas del
lago Titicaca y emigraron al Cuzco, en donde vivían diversos grupos Étnicos y en
donde anteriormente la cultura Wari tuvo una de sus ciudades mas importantes:
Pikillakta. después de desalojar a los grupos que habitaban este valle, los quechuas
vivieron en constante conflicto con sus vecinos. Y este equilibrio se rompe cuando
Pachacútec (nombre que significa destrucción y creación simultáneas) logra
derrotar a los chancas e inicia un explosivo proceso de expansión, que dará como
resultado la constitución del Tawantinsuyo. Un imperio que, después de las
conquistas de Huayna Cápac, se extendió desde Pasto en Colombia hasta Maule en
Chile y el norte de Argentina, incluyendo a todo el Perú, Bolivia y la mayor parte de
Ecuador.
En este sentido, el Tawantinsuyo fue la culminación de todo este desarrollo de la
estructura económico-social en nuestro suelo. Al conquistar a las otras culturas, los
incas absorbieron todos los conocimientos precedentes, lo que les permitió, en su
corto periodo de existencia - 100 años desde el inicio de su expansión y sólo 30
años de la extensión finalmente conocida -, desarrollar aún mas la economía. Para
ello, unieron las redes viales en dos troncales (uno de la costa y otro de la sierra)
que atravesaban de norte a sur el imperio y se interconectaban con un sin número
de caminos y, además, construyeron caminos de penetración a la selva. A lo largo
de esos caminos, levantaron una serie de tambos o almacenes múltiples,
destinados a sostener las grandes movilizaciones de los ejércitos, las poblaciones y
los funcionarios. En todo el imperio, generalizaron las mas diversas formas de
irrigación, drenaje, andenerías y mejoramiento de semillas, con un sistema de
ingeniería tan desarrollado que su abandono, a través de los siglos, ha tenido un
efecto fatal para el agro peruano. Al introducir el sistema de moldes en la cerámica,
también originaron un salto en la artesana, y la arquitectura alcanzó su máximo de
esplendor con la construcción de numerosas ciudades. La planificación fue otra de
las conquistas mas admiradas en el mundo de hoy ya que les permitió, a pesar del
retraso en la técnica, satisfacer las necesidades básicas de una población calculada
entre los 12 o 16 millones de habitantes. Para construir todas estas obras,
movilizaron a millones de brazos a través del sistema de la mita, que es el nombre
que adquirió el trabajo colectivo, gratuito que el pueblo entregaba a sus opresores.
Las clases dominantes fueron encabezadas por la nobleza quechua, cuya cima la
ocupaban los incas y sus panacas (las 10 familias incas). En sus manos
descansaban todos los resortes del poder. Luego venían las noblezas regionales,
que oscilaban entre la lucha por su autonomía o su integración al Estado inca.
Muchas veces dejaron de ser una parte del ejército de conquista y se convirtieron
en ejércitos rebeldes, y viceversa. Para superar estos conflictos, los incas adoptaron
un conjunto de medidas: la estructura decimal basada en funcionarios estatales que
reordenaban los ayllus; el reemplazo de curacas rebeldes por curacas yanacunas de
absoluta fidelidad al inca; el traslado de poblaciones rebeldes a zonas de control
absoluto, y de poblaciones leales a zonas conflictivas; etc.
En el pueblo existían tres grandes sectores: 1) Los "jatunrunas" organizados en
ayllus, que continuaron con sus tradiciones colectivas y se ayudaban mutuamente
mediante el sistema de reciprocidad denominado "minka" (hoy tu me ayudas, para
mañana ayudarte yo). Fueron la fuente de mano de obra colectiva y gratuita al
servicio del Estado (mita). 2) Los "mitimaes" que eran desarraigados de sus tierras
de origen y trasladados a otras nuevas, su tratamiento dependía de la razón de su
traslado: si era como signo de lealtad, llevaban consigo determinados privilegios;
pero si era por castigo, vivían en condición de menospreciados. 3) Los "yanacunas",
que algunos los consideran como esclavos. Investigaciones recientes demuestran,
sin embargo, que existía una gama bastante compleja bajo esta denominación:
mientras unos eran siervos, otros eran funcionarios del Estado o curacas
directamente designados por el Inca. Pero, también existían quienes eran tratados
como esclavos: era un sector de la población desarraigado de sus comunidades o
sus tierras y puesto al servicio del Estado.
Dentro del incanato, la mujer tuvo un trato complejo. En sus respectivas clases, ya
sea en la nobleza o en el pueblo, tenía una importante participación, y aún
subsistían los signos de la sociedad matriarcal. Pero, las mujeres del pueblo, cuando
eran puestas a disposición de la nobleza, carecían de toda clase de derechos.
Ademas, de acuerdo a las descripciones de Huaman Poma de Ayala, la religión
discriminaba fuertemente a la mujer.
La conquista inca usó la diplomacia bajo presión militar o la fuerza de las armas
directamente. En ambos casos, era acompañada de planteamientos de
"reciprocidad" entre las castas dominantes. Pero, cualquier intento de rebelión era
sangrientamente reprimido, razón por la cual el grueso de luchas que sacudieron el
Tawantinsuyo fueron por la autonomía Étnica. En esta pugna, el papel mas
avanzado le correspondió a los incas, cuya acción, consciente o inconscientemente,
marchaba hacia la conformación de la nacionalidad indígena, inca. En ese sentido,
su expansión no sólo fue una conquista, sino, también, un proceso integrador.
Conforme incrementa su poderío, la nobleza quechua también multiplicó sus
riquezas. Ya desde comienzos de su expansión, introdujo la posesión individual de la
tierra, cuando Pachacútec desaloja a las otras etnias del valle de Cuzco, repartió sus
tierras entre las 10 panacas reales de los incas. Posteriormente, al asumir el mando,
cada inca se fue apropiando de nuevas tierras y obsequió otras tantas a sus jefes
militares y nobles favoritos, con lo cual apareció la propiedad privada individual,
que no se generalizó. La apropiación de estas enormes riquezas también tuvo
efectos negativos, pues fue transformando en parasitaria a una parte de la nobleza
e incrementó las pugnas que siempre existieron entre las panacas. Es por eso que,
a la muerte de Huayna Cápac, esta pugna devino en guerra civil entre las dos
panacas cuzqueñas: la de Huáscar, que pertenecía al Hurin Cuzco; y la de Atawalpa,
que era del Hanan Cuzco. Los cronistas españoles deformaron el contenido e dicha
confrontación y la historia oficial ha continuado presentándola como un conflicto
norte-sur, ocultando hechos y denunciando que, por ejemplo, fue Atalaya quien
arrasó e incendió Tumipampa por su lealtad con Huáscar, o que este último asesinó
a gran parte de la nobleza cuzqueña por su identificación con Atawallpa.
LA CONQUISTA ESPAÑOLA Y LA GUERRA DE RESISTENCIA
Pizarro y sus hombres aprovecharon al máximo esta crisis y ofrecieron restablecer la
autonomía de los señoríos regionales. Con ello, buscaron aislar a los defensores del
Tawantinsuyo. Y aún dentro de la nobleza inca, una parte importante prefirió apoyar
a los conquistadores y seguir gozando de sus privilegios, que emprender el duro
camino de la defensa de la patria. A pesar de estos hechos, los españoles solo
pudieron imponerse después de varias décadas. En la heroica guerra de resistencia
que libro nuestro pueblo pueden distinguirse las siguientes etapas:
 Desde la llegada a Puná, en 1531, hasta la muerte de Atawalpa, los peninsulares, salvo algunas
escaramuzas, no tuvieron mayores dificultades. Pensando que los aniquilaría fácil y
personalmente, el propio Inca impidió que combatieran a los españoles. Este error fue fatal:
permitió a Pizarro diseñar una estrategia para derrotar a los incas y establecer una política de
alianzas en función de ella.
 La asistencia dirigida por Quisquis, Challcuchimac y Rumiñahui. Con el apoyo de las etnias
autonomistas y los partidarios de Huáscar, esta campaña la ganaron los hispanos.
 La guerra dirigida por Manco Inca, que casi expulsó a los españoles de las nuevas ciudades que
habían construido, particularmente de Lima Después de las primeras derrotas, los incas se
replegaron a Vilcabamba y la convirtieron en la última capital de su Estado, el mismo que se
reestructuró incorporando a otros grupos étnicos, modernizando su ejército y generando una
economía de guerra. Desde ahí, hostigaron constantemente a los españoles y mantuvieron su
autoridad sobre gran parte del territorio nacional, al extremo que el poder de los hispanos sólo
existía en las ciudades y sus alrededores o entre los curacas colaboracionistas.

Asesinado Manco Inca por un agente español, la dirección de la lucha pasó a manos de Sayri Túpac. Esta
recayó después en Titu Cusi Yupanqui y, a la muerte de éste, en Túpac Amaru I. Sólo en 1572, después de
42 años de guerra contra los defensores del Tawantinsuyo, los españoles pudieron tomar la última capital
de los incas, luego de una batalla en la que murieron casi todos los defensores. Posteriormente, Túpac
Amaru I fue descuartizado por los españoles en la Plaza de Armas del Cuzco, en un intento de conjurar
futuras rebeliones. Pero, a través del Inkari, el pueblo lo eternizó en su memoria: es el mito que nos habla
del inca descuartizado y cuyos miembros han sido diseminados por el territorio de la patria, pero que
camina de regreso al Cuzco para unirse a su pueblo y volver a encabezar la rebelión. Por ello, para
nuestro pueblo Túpac Amaru I siempre fue el último inca, y no Atawalpa, como afirma la historia oficial.
La razón de la victoria de los españoles no sólo radicó en el adelanto de su técnica y
el arte militar, sino, sobre todo, en la falta de una visión clara en el conjunto de la
clase dominante del Perú de ese entonces, y también la abierta traición de gran
parte de la misma que, lejos de optar por la resistencia, prefirieron someterse al
opresor. Con la derrota de la guerra de resistencia contra los conquistadores, se
truncó para siempre la posibilidad de la constitución de la nacionalidad inca.
EL FEUDALISMO COLONIAL
Con la instauración del Virreinato, los españoles impusieron el feudalismo colonial
con fuertes rasgos esclavista, pero sin conseguir eliminar las costumbres económica
colectivistas de nuestro pueblo, sobre todo del que se concentró en los Andes.
Desde entonces, la formación económico-social del Perú adquirió gran complejidad.
El eje del modo de producción colonial fue el saqueo de nuestra riqueza bajo un
sistema de explotación genocida. Se conoce que de los 16 millones de habitantes
que vivían en el Perú cuando llegaron los españoles, sólo quedaron un millón y
medio en el momento de la Independencia. Y es que los españoles no conquistaron
a los incas para trabajar las tierras, sino para enriquecieres fácilmente, tanto a
costa de la mano de obra de los indígenas como de la succión de nuestras riquezas
naturales. Poseían un espíritu rentista y consideraban que el trabajo era algo
indigno. Sobre la base de! trabajo gratuito y servil y el tributo que arrancaban a los
indígenas, su aspiración era ascender en la escala señorial del feudalismo español.
Si bien por el carácter de rapiña, hubo un fuerte peso de la economía en el
comercio, la explotación de minas y los obrajes, que combinaban formas
semiesclavistas con el mercantilismo, su objetivo no fue, sin embargo, la
acumulación de capital para ser invertido en los sectores modernos de la economía,
sino la adquisición de tierras, que era concebida como un signo de distinción y
ascenso social.
Sin embargo, ese poder feudal carecía de posibilidades de desarrollo, no sólo por el
carácter parasitario de quienes lo encabezaban, sino, además, porque encontró en
la corona española el poder que los limitaba. Los encomenderos, los corregidores o
los hacendados sólo podían ampliar sus dominios a costa de los indios y con cl
permiso de la corona española. De ahí que su enriquecimiento se encontrara sujeto
a sacar lo máximo del indio y entregar lo menos posible a la metrópoli.
En la pirámide de clases del Virreinato del Perú, la cima la ocupaban los españoles
(autoridades políticas, militares y religiosas; los encomenderos; los corregidores: los
hacendados y los comerciantes). Luego venían los criollos (hacendados,
comerciantes, funcionarios y militares de segunda categoría), que heredaron de sus
padres el espíritu aristocrático y el rechazo por la raza y cl pasado de nuestro
pueblo: se lamentaban del hecho de haber nacido en el Perú, disputaban a los
peninsulares su fidelidad a la corona, tomaban como insulto el término "criollo" y se
auto denominaban "españoles americanos". Sólo una pequeña fracción, de posición
media y provinciana, asumió posiciones avanzadas y, realmente muy pocos,
lucharon por la independencia.
Los curacas indígenas se articularon al coloniaje y fueron los encargados de hacer
cumplir las cargas sobre el pueblo: tributos, cupos de mita, etc. Eran odiados por el
pueblo indio. Pero, es importante anotar que, a pesar de eso, el indio jamás acepto
la relación directa con el español. El curaca era el intermediario. Esta circunstancia
prolongó su comportamiento dual: si bien la mayoría siempre sirvió a los opresores
europeos, también hubo de aquellos que optaron por asumir los reclamos de su
pueblo.
Los mestizos ocupaban un rol social de acuerdo a su origen: si eran pobres, los
trataban como a indios, pero el poder económico les permitía "blanquearse" para
buscar el trato de criollos.
Los esclavos negros trabajaron en la servidumbre personal y en las plantaciones
costeñas en condiciones infrahumanas. Desarrollaron heroicas luchas llegando
incluso a constituir, en las etapas finales del coloniaje, aldeas liberadas (palenques)
de negros huidos (cimarrones).
En la base de toda la pirámide social estaba el indio, sobre cuyos hombros descansó
toda la economía colonial; sea como tributario, siervo o esclavo. Trabajaron en
peores condiciones que los esclavos negros y millones dejaron sus huesos en
caminos, minas, obrajes, haciendas, etc.
Luego de la derrota de Vilcabamba, la resistencia adquirió formas múltiples. Muchas
fueron las rebeliones
locales, empujadas por la desesperación y la defensa de la raza y costumbres.
Conforme pasa el tiempo y se escarba en la historia, nuevas rebeliones se
descubren.
Otra resistencia heroica y sangrienta fue la de los pueblos selváticos contra las
denominadas "misiones" que, no fueron sino, el pretexto para desatar la conquista
de nuevas fuentes de riqueza o mano de obra y justificar la eliminación de nuestras
culturas Esta resistencia nunca fue vencida ni aplastada; estos pueblos, para
defender su cultura frente al conquistador armado de la cruz y la espada se
adentraron cada vez más en la selva.
Otra faceta de la resistencia fue la defensa de la raza, la identidad y las costumbres
colectivistas. Para ello, optaron taron por la marcha hacia las zonas más altas de la
sierra, allí donde el español no pudiera o se le hiciera difícil llegar. Sucede que la
crueldad del coloniaje fue modificando la imagen negativa del Tawantinsuyo que
tenían algunos sectores de la población indígena, transformándola en benévola y
justa. A este cambio de imagen contribuyeron los "Comentario reales" de Garcilazo
los cuales, si bien fueron escritos para glorificar a la clase dominante lnca también
tuvo ese efecto positivo, permitiendo nuevas bases para la Identidad Nacional, la
misma que dejó de ser sólo un Proyecto Nacional Inca para convertirse en indígena,
base fundamental para que la Lucha Armada de Liberación adquiriese dimensiones
revolucionarias.
La explotación del Perú y América sólo sirvió al derroche de la nobleza peninsular y
no para el desarrollo de España Dicha riqueza fue usada para adquirir todos los
productos que necesitaban en Inglaterra, Holanda, Francia, etc. La riqueza
producida con sudor y sangre del indio peruano y el negro esclavo se convirtió en
uno de los pilares de la Acumulación Originaria que permitió a Europa realizar la
Revolución Industrial. Así, el viejo continente tiene una enorme deuda pendiente
con nosotros.
LA GUERRA DE LIBERACIÓN SE REINICIA
España se atrasó con relación al desarrollo capitalista de Europa. El feudalismo
mostraba ya los signos de la crisis, la producción peninsular no satisfacía las
necesidades de la colonia y la riqueza se reducía como resultado del saqueo
indiscriminado mientras las necesidades de la nobleza crecían, las exigencias de la
corona y las medidas represivas para asegurar su dominio crecieron, agudizándose
con ello las contradicciones del sistema
Por otro lado, el nuevo nacionalismo había calado en sectores de los indios nobles,
así como entre los mestizos y algunos criollos ilustrados que bebían de las fuentes
más avanzadas del pensamiento revolucionario burgués. Esto dio un nuevo
contenido y proyección a la resistencia que se convirtió en guerra de liberación.
Primero fueron los reclamos legales, que llegaron a las manos del propio rey
español, motivo por el cual fueron asesinados el curaca Chimú y Calixto Túpac Inca.
Por los años 1730, la lucha da un salto cualitativo cuando en Chuquisaca, Huánuco y
otros sitios se producen rebeliones que proclaman la vuelta al Incanato.
La lucha armada da un salto cualitativo en 1742 cuando en el oriente se alza JUAN
SANTOS ATAWALLPA. Poseía una sólida formación política, cultural y militar
adquirida, en gran parte, en sus recorridos por los cinco continentes en su condición
de monje jesuita. Juan Santos, asumiendo las banderas de la independencia,
marchó a la selva donde se dedicó a un ardoroso trabajo de organizar la lucha
armada. Para ello se proclama INCA y constituye grupos conspirativos de 10
personas separadas unas de otras (comparimentadas). En 1742 inicia sus acciones
pero se mantiene aún oculto apareciendo mientras tanto, Ignacio Torote como el
jefe. Cuando la rebelión se consolida liberando enormes extensiones de territorio en
el Centro y Nororiente, asume públicamente la conducción. Con Juan Santos, la
lucha deja de ser una simple rebelión, él proclama coherentemente la necesidad del
nacionalismo indígena, el restablecimiento del Imperio Inca, la expulsión de los
españoles, la devolución de la tierra a las comunidades indígenas, plantea una
religión que sea resultado del cristianismo y la visión religiosa indígena.
Su combate liberador se mantiene victorioso hasta los años de 1760, año en que
desaparece en forma aún desconocida.
LA REVOLUCIÓN DE TÚPAC AMARU II
Este ascenso de la lucha nacional indígena alcanzó su punto más alto con el
levantamiento de JOSE GABRIEL CONDORCANQUI NOGUERA "TÚPAC AMARU II". Esta
rebelión, iniciada el 4 de noviembre de 1780 con la captura y ejecución del cruel
corregidor Arriaga, llegó a su punto más alto con el asedio del Cuzco.
Posteriormente, la lucha fue continuada por Diego Cristóbal, Pedro Vilcapaza y los
Katari que llegaron a tomar Puno y La Paz, radicalizando cl contenido programático
de la revolución. La Revolución Tupacamarista se expandió por el Perú y Bolivia y
llegó hasta el norte chileno y argentino, teniendo influencia en Colombia con la
llamada Revolución de los Comuneros del Rosario, encabezada por el mestizo José
Antonio Galán y el cacique Zape Zipa, que proclamó a Túpac Amaru "Inca de
América". Alcanzó, de esta manera, una proyección continental.
Túpac Amaru fue asesinado junto a su inolvidable compañera Micaela Bastidas,
quien alguna vez expresara: "Por la libertad de mi pueblo he renunciado a todo. No
veré florecer a mis hijos...". La participación revolucionaria de la mujer peruana
tiene en esta gesta, también, a Tomasa Titu Condemayta y Bartolina Cisa, como
dignos ejemplos.
Pero, la revolución de Túpac Amaru trasciende los siglos por su programa. Para
nosotros, ser revolucionarios, significa luchar por la Liberación Nacional y asumir las
posiciones de la clase revolucionaria de su época. Espartaco que luchó contra la
esclavitud, no levantó las mismas banderas revolucionarias de hoy, pero expresaba
lo más avanzado de su época. Por eso, los comunistas alemanes asumieron su
nombre.
Túpac Amaru levantó lo más avanzado de América en la lucha anticolonial
Representó la conciencia nacional indígena que perseguía la libertad de la patria
bajo la hegemonía indígena, pero que también buscaba integrar bajo ese manto, a
las demás razas etnias y nacionalidades. El proclamarse Inca reivindicaba el pasado
indígena y su radical decisión de lucha contra la dominación colonial. No debemos
olvidar que entonces el significado de Inca equivalía a "padre", "fundador",
"conductor", y el Tawantinsuyo era presentado como un imperio justo e igualitario.
Tanto el reparto de estampas con su imagen reivindicando su título, como la
proclama de independencia redactada de puño y letra y hallada en su bolsillo,
ratifican su total vocación libertaria. Defendió la igualdad de las razas, y convocó a
los criollos, mestizos y negros a la revolución. Fue un gesto simbólico la decisión
que fuera el Negro Oblitas quien ejecutara al corregidor Arriaga.
En lo económico, además de proclamar la desaparición de los tributos coloniales,
proclamó la abolición de la esclavitud, la mita como sistema de sojuzgamiento
indígena, y los obrajes; y llamó a repartir las tierras de los españoles entre todos
aquellos que se alzaran contra la dominación hispana.
José Gabriel asumió las banderas de la revolución francesa. La derrota de la
revolución impidió saber cuál hubiera sido su forma de gobierno, sin embargo, algo
se puede deducir. La designación de sus jefes militares combinó nobles indios con la
capacidad de otros como los Katari o Pedro Vilcapaza, que además representaron el
sector más radical.
La crueldad y el ensañamiento de los colonialistas, el "olvido" posterior de la
oligarquía y su conversión posterior a simple "precursor", rebela el odio histórico
que generó la revolución Tupacamarista en las clases dominantes. En el Virreynato
del Plata usaron el término "tupamaro" para designar a todo revoltoso. Esa tradición
fue recogida por los revolucionarios uruguayos, para reiniciar la lucha armada.
Ningún movimiento independentista de América asumió banderas tan radicales,
Túpac Amaru expresó lo más avanzando de la lucha anticolonial en todo el
continente. Túpac Amaru expresa la esperanza frustrada, hasta hoy, de nuestro
pueblo. Túpac Amaru es el padre de nuestra rebeldía y nuestra nacionalidad. Por
eso, recogemos su nombre para llevarlo hasta las últimas consecuencias.
La razón de la derrota fue su debilidad clasista. Los curacas patriotas sólo eran un
puñado, mientras la mayoría de la aristocracia indígena estuvo al lado de los
españoles; los criollos, algunos de los cuales simpatizaron en la etapa de
preparación, abandonaron el proyecto por su base social indígena, su método
insurreccional y su contenido revolucionario. Faltó, asimismo preparación político-
militar a la rebelión; y a ello se agregaron los errores militares tácticos: la indecisión
de tomar Cuzco y aniquilar a los curacas colonialistas, no pasar a tiempo a las
formas irregulares de guerra, la falta de cuidado más firme en la conducción
revolucionaria, etc.
La derrota de la Revolución de Túpac Amaru liquidó las posibilidades históricas del
proyecto nacional indígena.
La lucha fue continuada durante varios decenios en forma bastante dispersa, hasta
que algunos criollos asumieron banderas patrióticas aliadas a jefes indígenas como
Aguilar y Ubalde, Francisco de Zela, Enrique Paillardelli, los hermanos Ángulo, el
Cura Muñecas o los alcaldes indios de Huánuco.
En esta larga guerra, cayeron lodos los jefes revolucionarios de nuestra patria, pero
la llama rebelde de nuestro pueblo no se apagó: un poderoso movimiento guerrillero
se expandió por todo el país (50 son conocidos en la etapa definitoria de la
independencia). Este proceso de acumulación seguramente hubiera conducido a un
nuevo salto de una guerra revolucionaria más expandida y fuerte. Ese proceso fue
acelerado por la llegada de las expediciones emancipadoras del Sur y Norte, pero,
en lo social y político, garantizaron el orden contrarrevolucionaria.
LA INDEPENDENCIA POLÍTICA
Los criollo peruanos fueron el sector más reaccionario de América La enorme
riqueza del país permitió gran opulencia a estos criollo que, gracias a ese poderío,
pudieron reforzar más sus vínculos de sangre.
La derrota, pero no aniquilamiento, de la raza india les permitió contar con mano de
obra gratuita Los criollos, como sus padres, no tuvieron necesidad de vincularse
directamente a la producción, lo que reforzó su esencia aristocrática y rentista. La
identidad de este sujeto con su pasado indio, llevó al criollo a menospreciar ya no
sólo al indio sino, también, el pasado milenario. El criollo se sentía disminuido por
haber nacido aquí y por eso, disputaba su esencia española. La Iglesia reforzó esta
deformación.
Aquí los criollos tuvieron más participación del coloniaje que en otros puntos de
América. Desde el Virreynato del Perú salieron las expediciones restauradoras para
aplastar los movimientos independentistas de otras partes de Sudamérica. El Perú
era el país más rico del continente. Por algo, se decía para indicar signo de riqueza
y poder: "Vale un Perú".
La independencia había triunfado en los demás países sudamericanos bajo la
conducción de los criollos, y la mantención del coloniaje en el Perú significaba un
grave peligro: había que lograr su expulsión, pero evitar que cayera bajo el mando
de los indios y criollos patriotas, cuyo radicalismo era conocido y se podía convertir
en ejemplo para los explotados del continente. Había que garantizar, entonces,
también la estabilidad de las estructuras imperantes.
San Martín tuvo la oportunidad de aplastar a los españoles apoyándose en las
guerrillas, como aconsejaban Alvarez de Arenales y el almirante Cochrane. Pero, no
lo hizo, y al no encontrar apoyo sólido en los criollos y fracasado su proyecto
monarquista que quería subsanar esa debilidad, optó por la retirada. A su salida, se
hizo pública la traición de los criollos y hubo que llamar a Bolívar, quien, para
construir un ejercito, tuvo que trasladarse a Huaráz y conformarlo con guerrilleros y
montoneros pero se cuidó que sólo ocuparan la categoría de clases y soldados;
como oficiales estaban los recién pasados del bando realista y los venidos de otros
puntos de América.
Papel decisivo para aplastar el coloniaje lo puso la guerrilla, que no dejó de hostigar,
un solo instante, a los realistas, que, para descansar, tenían que rodear con tropas
leales a sus propios soldados para evitar deserciones en masa.
El triunfo no dependió, esencialmente, de la habilidad de los mandos patrióticos. Es
conocido ya que la independencia fue, también, resultado de la crisis de España.
Crisis ya no sólo de la estructura feudal, sino que, incluso, estaba impedido de
apoyar suficientemente a sus colonias, luego del aniquilamiento de su escuadra en
la batalla de Trafalgar. Pero, sus generales eran los mismos que habían combatido y
derrotado a Napoleón para devolver la independencia a España, y no se podía dudar
de su capacidad. En algunos casos, sus posiciones eran socialmente más avanzadas
que las de los criollos, que eran partidarios de los esquemas políticos más
reaccionarios.
Fueron los guerrilleros peruanos los que definieron la victoria. En Junín, cuando los
criollos ya habían perdido la llamada "Batalla de los sables irrumpieron con furia los
"Húsares del Perú", escuadrón guerrillero fundado por el sacerdote y teniente
coronel de guerrillas José Félix Aldao. En Ayacucho, los experimentados generales
españoles ocuparon las alturas y rechazaron los avances de la caballería patriota.
Fue entones que, por las faldas de los cerros aparecieron los guerrilleros
comandados por el jefe iqueño Marcelino Carreño y quebraron al ejército español,
como lo afirma el general español Monet en su informe de la derrota al rey. Sólo
entonces pudo
avanzar el ejército patriota. Sin embargo, Sucre en su parte de batalla ni siquiera
menciona al gran jefe guerrillero que murió en la acción.
En la firma de la Capitulación de Ayacucho se otorgaron muchas concesiones a los
españoles: pago por sus propiedades si se iban, pago de su traslado a España y
sueldos atrasados; intangibilidad de sus puestos y propiedades, si se quedaban; no
ser molestados por sus actividades anteriores; y, por si fuera poco, reconocimiento
de la deuda española adquirida en territorio peruano es decir aquello con lo que
mataron millones de peruanos. Todo a cambio de la rendición en todo el territorio
del país, que no fue cumplida pues ni Olañeta, ni Rodil lo hicieron en el Alto Perú y
El Callao. Una victoria conseguida con ríos de sangre de nuestro pueblo, fue
convertida en derrota política en manos de los criollos a los cuales nada les había
costado.
A ningún pueblo de América le costó tanto su independencia más de 100 años de
guerra y un mar de sangre de sus mejores hijos. La muerte de los conductores
revolucionarios, puso la victoria en manos de quienes la habían combatido y sólo se
pasaron al bando republicano cuando el ingreso de los ejércitos del sur y el norte lo
hacía inevitable y había que conservar el poder para mantener las viejas
estructuras injustas y de explotación sobre el pueblo indio.
DE LA ANARQUÍA AL ESTADO ARISTOCRÁTICO
Los criollos no fueron capaces de reemplazar de inmediato el Estado colonial. El
país se hundió en la anarquía y la permanente guerra civil entre los caudillos. En
tanto, las características feudales se acentuaban las tierras de la corona fueron
repartidas entre supuestos "acreedores" de la independencia o supuestos
vencedores de la misma, y el despojo de los indios se acentuó más.
Dentro de la anarquía, se distinguieron dos sectores: el de los conservadores,
basado en mercenarios pero que dominaban la economía; los reformistas
(liberales), que se apoyaban en el pueblo. Muchos caudillos oscilaban entre ambos
sectores de acuerdo a las posibilidad de victoria.
Viendo el carácter profundamente reaccionario de la oligarquía peruana y teniendo
al mismo tiempo su fortaleza Bolívar buscó debilitarlo. Para ello desmembró el
territorio peruano: primero fue Guayaquil, que había proclamado su independencia
y su decisión de integrar el Perú, pero, luego de cambiar la Junta Revolucionaria, lo
incorporó a la Gran Colombia, y posteriormente los patriotas ecuatorianos
proclamaron su autonomía; luego, fue la separación del Alto Perú (Bolivia), forzando
argumentos. Un sector visionario luchó por reconstruir la unidad territorial de la
nación constituyendo la CONFEDERACIÓN PERUBOLIVIANA, pero la oligarquía
peruana, encabezada por Agustín Gamarra, La Puerte y Castilla, y junto al ejército
enviado por la oligarquía chilena, frustró esa necesidad histórica. Después de esta
derrota, en la Constitución de Huancayo no sólo se profundizaron las características
feudales, sino que restableció plenamente es esclavismo.
El pueblo en esta etapa, fue engañado por los diferentes caudillos. Mientras tanto,
los capitales imperialistas se iban apoderando de los resortes fundamentales de la
economía. Por 1830, el naciente imperio inglés tenía la mayor parte de nuestra
deuda externa y más del 50% del comercio exterior y el comercio interior al por
mayor.
La aparición del guano generó una gran cantidad de riqueza, que alcanzaba para el
reparto. En las clases dominantes, se acabaron las pugnas militares y se
fortalecieron, entonces, con el primer gobierno de Castilla.
En Europa y EE.UU., el agro estaba completamente desfasado del desarrollo
industrial, y el guano peruano le permitió el salto capitalista.
A pesar de los precios que pagaron, fue enorme la riqueza que ingresó por el guano,
y bien pudo servir para el desarrollo económico e industrial, pero fue derrochada de
la siguiente manera:
1) Pago de deudas originadas en la Independencia. Los que nos "ayudaron",
cobraron caro su apoyo. Otras fueron las deudas que jamás nadie pudo explicar
cómo surgieron, como la pagada a EE.UU. por "servicios para la Independencia", o
deudas ajenas, como la española adquirida por la "Capitulación de Ayacucho" y la
chilena a Inglaterra por el Tratado de Ancón.
2) Compra de armas obsoletas, para ufanar el orgullo oligárquico como el mejor de
América, pero que, a los pocos años, eran inservibles.
3) Contratos entreguistas y fraudulentos, como el contrato Dreyfus.
4) Dilapidada por la oligarquía que quiso competir con el esplendor ya pasado de la
nobleza europea, con importaciones suntuarias.
5) Construcción de redes ferroviarias que iban de los centros de materias primas a
los puertos, para facilitar el saqueo de nuestra economía (Puno-Mollendo, para la
lana; AricaTarapacá para salitre; OroyaCallao, para minerales; CañeteCerro Azul,
para algodón, la de las haciendas azucareras; etc.). Ni uno solo de estos fue para la
integración nacional.
6) Formación de una oligarquía financiera especulativa,
Esta oportunidad perdida, pinta con claridad, la carencia de sentido histórico y
proyección de la oligarquía, que devino entonces en agroexportadora.
JUAN BUSTAMANTE O "TÚPAC AMARU III"
El pueblo, que anteriormente había sido dividido para apoyar a los caudillos, fue
asumiendo sus propias banderas.
Negros, indios y braceros en las haciendas costeras se rebelaron constantemente,
generando así, la base para que los liberales declararan la guerra civil a Echenique
(compadre de Castilla y designado por él) y cuando éstos ya vencían, Castilla se
sumó a ella en típica actitud oportunista, que fue su eterna característica, y
proclamó la abolición de la esclavitud. Cuando llegó al gobierno, pagó por los
esclavos 10 millones de pesos de oro y, en las haciendas los dejó en calidad de
braceros.
Para reemplazar la falta de mano de obra, importó a los coolies, que sufrieron una
explotación inhumana y protagonizaron un sinnúmero de rebeliones entre las que
destacan las de Pativilca Sayán y Cañete.
Esta lucha adquiere nuevamente una dimensión de lucha por el poder en 1867. Los
indios de Puno, y particularmente de Huancané, tras un breve periodo de
preparación, toman las armas encabezados por Juan Bustamante quien
anteriormente fuera prefecto y diputado de la República, pero que estaba
totalmente identificado con la causa indígena. De él dirá Basadre que fue "el primer
peruano que viajó dos veces por el mundo" y que "fue político limpio y defensor
tesonero y abnegado de los indios". La rebelión fue ahogada por una división del
ejército peruano que siendo insuficiente, pidió refuerzos al ejército boliviano, que
envió otro ejército al mando de un general. Juan Bustamante, que al momento de
iniciar la rebelión asumió el nombre de "Túpac Amaru III", fue asesinado en Pusi.
Pronto decayó el precio del guano y se fue agotando por su explotación irracional.
Se buscó reemplazarlo por el salitre.
La oligarquía, en un afán de conservar la fuente de sus ganancias, nacionalizó las
salitreras, entrando en abierto conflicto con el imperialismo inglés, interesado en las
minas.
Las arcas del Estado quedaron vacías. Contratos entreguistas y fraudulentos, como
el realizado con Dreyfus sólo ahondaron más la crisis. En estas condiciones, los
bancos consumaron una de las estafas más escandalosas, emitiendo billetes sin
fondo y sin control, que después el Estado tendría que asumir con sus escasos
recursos; corría 1876.
LA GUERRA DEL PACIFICO
El imperialismo inglés alentó al espíritu expansionista de la oligarquía chilena, la
armó y la lanzó contra el Perú. Conociendo la extrema debilidad de nuestra
economía, para asegurar la victoria, embargó propiedades y envíos, y paralizó
contratos de armas ya canceladas, bajo el pretexto del no pago de la deuda.
Inglaterra preparó todo el terreno para la derrota del Perú.
La oligarquía, antes ni durante la guerra, demostró decisión ni capacidad para
defender el país. Cuando comenzaba la guerra, el Ministro de Hacienda propuso un
impuesto único del 2% para financiar los gastos de la guerra, y los ricos del país
armaron el escándalo y lo bloquearon. Los indios eran los únicos que, casi durante
todo el siglo pasado, tributaban. Por eso, la guerra tuvo que hacerse con
"donaciones". El cuadro fue completado por la cobardía el espíritu de grupo y la
traición. El ejército Peruano fue aniquilado, finalmente, en la batalla del Alto de la
Alianza. Pocos son los hombres de origen oligárquico que se alzaron a la altura de la
patria; entre ellos destaca nítidamente Miguel Grau. La guerra tenía un sentido
nacional y justo para el Perú, ya que defendía su territorio ante la voracidad
imperialista que había armado y empujado a Chile. Pero, el grado de opresión y la
carencia de sentido nacional de las clases dominantes, más la estructura feudal y la
existencia de dos países: el oficial y el profundo, impidieron al pueblo ver con
claridad este carácter: no entendía por qué tenía que marchar contra Chile para
defender a quienes los venían matando a diario.
Hubo el enemigo de hollar nuestro suelo, pisotear nuestros hogares, para demostrar
claramente este carácter. Entonces, se inició otra etapa de la guerra, la de la
Resistencia Popular, que tuvo su bautismo de fuego en Arica, donde pelearon todos
los que estaban dispuestos a defender la patria hasta el final, encabezados por
Francisco Bolognesi, de quien dirá Sáenz Peña (sobreviviente de Arica, argentino)
que no debería ser patrón de la infantería, sino de las milicias. Pero, la etapa
heroica de la guerra la constituiría la Campaña de la Breña.
Luego de la batalla de Lima donde se mezclaron la incapacidad, el egoísmo y la
cobardía de las clases dominantes con la valentía y el patriotismo del pueblo.
Cáceres marchó hacia la sierra, junto con otros oficiales patriotas, como Leoncio
Prado, patriota internacionalista que estando combatiendo por la liberación de Cuba
volvió para defender la patria, y preso consigue la libertad y marcha a la sierra a
seguir la guerra. Cáceres, si bien era terrateniente serrano, entendió el carácter de
la guerra, recogió algunas aspiraciones y costumbres de guerra del campesinado y
construyó un ejército popular. Cáceres se convirtió en el más grande genio militar
de la lucha guerrillera.
El pueblo en armas enfrentó victoriosamente al invasor y sólo conoció la derrota en
Huamachuco, donde fue asesinado Leoncio Prado y repasado miles de patriotas,
debido a que se acabaron las municiones. Mientras esto ocurría con los patriotas; la
oligarquía y generales traidores entregaban al ejército chileno todo el arsenal
intacto de Arequipa y por si eso no fuese suficiente unió su ejército al del enemigo y
en Huamachuco combatieron juntos con el invasor a los patriotas. La oligarquía
firmó una paz traidora. Después del Tratado de Ancón, Cáceres tenía dos caminos:
continuar la guerra, que significaba transformarla en guerra contra la oligarquía,
guerra por la tierra, guerra revolucionaria; o aceptar la capitulación. No aceptó el
tratado, pero no continuó la guerra, lo cual significaba aceptarlo de mala gana. Para
ello tuvo que fusilar a algunos lugartenientes, como el general indio campesino
Laynes, que querían continuarla, transformándola. Luego de la salida del invasor,
Cáceres se rebeló contra Iglesias el traidor, pero el tratado quedó allí.
LA "RECONSTRUCCIÓN" REFORZÓ LA DOMINACIÓN
El imperialismo inglés ganó por partida doble. En Chile las minas de salitre le fueron
entregadas; y en el Perú obtuvo la entrega total del país de manos de quien más
había resistido militarmente: Andrés Avelino Cáceres.
Incapaz de pagar la deuda externa entregó a perpetuidad los principales resortes de
la economía con las mejores tierras, la Compañía de Vapores, Puertos y Aduanas,
los ferrocarriles. Sólo después de 100 años, con Velasco Alvarado revertieron. Se le
abrió las puertas para sus "inversiones", con el cual ingresó el capitalismo no en
confrontación con el feudalismo si no en alianza con él y como prolongación del
poder extranjero, dando nacimiento a un sistema de enclaves.
La oligarquía aristocrática aumentó su poder y alentó nuevos repartos de tierra
despojando a las comunidades para pagar por los "servicios a la Patria" a quienes le
habían vendido así como también nuevos impuestos y obligaciones al indio. El
encargado de defender esa santa alianza a sangre y fuego era el Estado. El Perú
producía lo que el imperialismo quería alimentos, materia prima, etc.
ATUSPARIA Y EL "COMUNISMO MONÁRQUICO"
En la "reconstrucción" económica el peso lo cargó nuevamente el pueblo indio. Los
campesinos de Ancash dirán, entonces, de su situación:
"...Prefecto hacernos trabajar, como asnos, sin darnos comida siquiera, haciendo
cementerio, cuartel, empedrado calles y levantando torre iglesia mayor ..
¡Maldecida torre! ha de rajarse y caer sobre curas ladrones. Todos son trabajos "de
la República" para el pobre indio, limpiar caminos, trabajar en las chacras del cura y
construir las casas del alcalde o del subprefecto.
Y como a cada rato cambian de autoridades, estamos construyendo gratis todas las
casas de la ciudad.
Los sábados hay que llevarles "el presente" a las autoridades, una carga de leña,
una docena de huevos, un par de cuyes, o una ovejita... y hasta los mismos hijos...
y el que no lleva el presente se friega, porque en la primera que cae, lo juden...
Pobre indio, cuando toma una copita de Chacta... ¡Borrachera!. Al cuartel. A barrer
la calle. A pagar la multa... Cuando se emborracha blanco...¡Huiracocha se divierte!
Todos festejan sus gracias, y pegan al indio, cuando quiere protestar siquiera que se
orinen en su oreja, o le monten la mujer... El indio es peor tratado que perro
carachoso: todos le dan patadas... Cuando rezonga ¡Al cepo!... Cuando grita ¡Látigo!
Cuando alza la mano contra el blanco !el fusilamiento!.
"...los gamonales nos han usurpado la tierra comunitaria... ¡y qué fácil es para los
blancos hacerse dueños de nuestras propiedades! Emborrachan al más degenerado
de la comunidad, le dan veinte soles y lo hacen firmar ante el Notario Publico, una
escritura de venta de todo el ayllu. La firma de los testigos y "los arruego por no
saber firmar" solo valen una botella de aguardiente... Con el documento, el gamonal
se presenta ante el subprefecto diciendo: "Los indios de tal ayllu me han vendido
sus tierras por la suma de 2,000 soles, como reza esta escritura. A los indios los he
notificado que me reconozcan como patrón, y los muy truhanes se niegan a ello,
alegan que no han hecho venta alguna... Como esto es una burla a la justicia, pido a
Ud. señor subprefecto, me preste apoyo de la fuerza pública". Ya sabe Ud. que yo le
pagaré sus molestias a razón de diez soles por gendarme... Los soldados se prestan
a despojarnos de nuestro ayllu. Nosotros protestamos. Entonces relucen los sables y
golpean. Los indios más bravos se enfurecen: con los arados se defienden... ¡Pobres
de nosotros!... Los fusiles disparan, nos incendian las chozas, nos roban el ganado,
violan nuestras mujeres, y prisioneros nos llevan a la ciudad, donde el hambre y la
tortura nos hacen reconocer al gamonal como dueño del ayllu..."
"...Sufrimos muchas injusticias... Debemos levantarnos...
"Hasta los operarios libres están arruinados. Se les pagó su trabajo en billetes incas,
para después decirles
"incas no valen, sino diez billetes por un sol de plata".
"...el impuesto personal es únicamente para los indios, los blancos no pagan; y ¿de
dónde sacar dos soles, si sólo tenemos piojos?... Los patrones dicen: "Yo pago el
impuesto por mis indios", pero por esos dos soles son dos años de esclavitud".
"Habrá que robar ganado. Los indios de Recuay y de Vertientes se han dedicado al
abigeato.
¡Que robar!... Lo que debemos hacer es sublevarnos. ¡Incendiar la ciudad! Matar a
los blancos y recuperar los Ayllus"
Los jefes de la rebelión fueron Pedro Pablo Atusparia, alcalde indio de Huaraz; Pedro
(Uchcu) Cochachin minero, excombatiente de la resistencia de la Breña; y Luis
Felipe Montestruque, periodista, exsuboficial del ejército de Cáceres. Alzados en
armas, los campesinos derrotaron al ejército en siete batallas sucesivas ocupando
Huaraz, Recuay, Caraz, Carhuaz, Yungay, y levantando a los campesinos del
Callejón de Conchucos que, luego de ocupar varias ciudades, marchan también
sobre el Callejón de Huaylas. El objetivo es llegar a la costa y a Lima, unirse a otros
campesinos para hacer, como decía Luis Felipe Montestruque"un nuevo estado
comunista-monárquico. Que insurreccionaría a todas las masas aborígenes de
América, y se proclamaría la verdadera Independencia Americana".
Cuando la rebelión bajaba, el gobierno envió un poderoso ejército por mar y tierra.
El mismo ejército que capituló sin combatir ante el invasor unos años atrás, los
mismos generales que colaboraron con la ocupación, marcharon a asesinar miles de
campesinos peruanos. Atusparia erróneamente designó a Mosquera prefecto de la
zona sublevada, éste minó la moral de los alzados. El ejército sorprendió a los
campesinos y tras varias batallas sangrientas, recuperó Huaraz, desatando una
brutal carnicería los señores montados a caballo salían al campo a matar todo indio
que encontraran. Uchcu Pedro continuó la guerra de guerrillas, pero fue capturado a
traición y asesinado 5 meses después de iniciada la rebelión (Ernesto Reyna
Revolución de Atusparia).
APARICION DE LA CLASE OBRERA
Nuestro pueblo resistió a la penetración del capital imperialista también en las
ciudades. El punto más alto fue la rebelión de los artesanos de Lima.
Con la aparición del capitalismo, nace también la clase obrera, que aparece
luchando. En 1903, plasma su primer paro en Lima; y en 1912, la huelga del Callao
conquista, sólo para el puerto, las 8 horas, por primera vez en el país.
En esta etapa, en el mundo también ocurren nuevos acontecimientos: El
capitalismo ha completado el desarrollo del imperialismo no hay nuevos territorios
que repartir y se produce la crisis mundial del sistema, y se da inicio a la I Guerra
Mundial para resolver esta crisis de superproducción y efectuar un nuevo reparto
del mundo. En medio de esta guerra, el proletariado ruso, encabezado por su
partido y Lenin, toman el poder. Por primera vez en la historia de la humanidad, los
explotados comienzan a construir una sociedad acorde a sus intereses, y el ejemplo
aviva los corazones del proletariado en todo el planeta. En América, la llama de la
Revolución Mexicana se expande, y el ejemplo de los estudiante de Córdova y su
Reforma Universitaria será continuado en otros países.
LA REBELION DE RUMI MAQUI
En 1912, las masas urbanas imponen a Billingurst, burgués progresista, en el
gobierno, pero no fue capaz de llevar adelante ninguna reforma y su propio
Parlamento llamó al golpe militar encabezado por Benavides, que dejó la posta al
más conspicuo de los representantes de la oligarquía agroexportadora: Pardo.
El detonante lo constituyó el informe del mayor Teodomiro Gutiérrez. El había sido
enviado por el propio presidente Billingurst a investigar las denuncias campesinas
de Puno, por su conocimiento del tema, ya en 1907, siendo sub-prefecto de
Huancayo, hablaba: "No cabe duda de que sin dilación alguna debe proveerse a la
necesidad inaplazable de sacar a los pueblos indígenas de la situación en que se
encuentran, que no puede ser más desgraciada y miserable"(Ernesto Reyna, La
Revolución de Atusparia).
Llegando a Puno, recogió denuncias y elaboró un informe de 450 páginas con todos
los abusos cometidos por los gamonales, el golpe hizo desaparecer tal informe y
buscó liquidar a su autor. Perseguido, Teodomiro Gutiérrez regresó
clandestinamente a Puno, con la clara idea de iniciar la lucha armada para liquidar
tal situación.
Tenían un plan de largo aliento. Sin embargo, la falta de una organización
revolucionaria, permitió que el gobierno detectara sus preparativos y enviara
tropas. Luego de asumir el nombre de "Rumi Maqui" inició acciones repartiendo
haciendas. El ejército descargó toda su furia. La falta de preparación fue mortal, el
ejército sorprendió a los campesinos cuando éstos celebraban sus primeras
victorias, desatando una masacre que horrorizó a quienes la describieron. Rumi
Maqui huyó pero fue capturado en Mollendo, siendo probablemente asesinado
extrajudicialmente, aún cuando hay quienes afirman que consiguió huir, dando
nacimiento a un nuevo mito ya que los campesinos esperan su vuelta para
encabezar su rebelión.
LA JORNADA DE LAS 8 HORAS
En 1919, la crisis se agudiza y el costo de vida se eleva enormemente. Mientras se
agudizaba la explotación, la conciencia obrera había avanzado mucho bajo el
impulso de los anarcosindicalistas, y se inició la lucha definitiva por las 8 horas.
El movimiento fue contundente. La policía, que tenia órdenes de reprimir a los
trabajadores se sumó a la huelga. Leo Barba diría: "teníamos Lima en nuestras
manos y no supimos que hacer" El gobierno promulgó las 8 horas. Los sindicatos
fortalecidos unos meses después luchan por la rebaja de las subsistencias. Pero ya
la burguesía aprendió; capturaron el mando de la huelga, las masas continuaron la
lucha sin conducción, logrando un triunfo parcial: la libertad de los presos y
promesa de solución del pliego. Augusto B. Leguía aprovechó la situación para dar
el golpe.
Fue fundamental la contribución de los anarcosindicalistas en todo este desarrollo
del proletariado. Ellos y anteriormente la prédica vigoroza de Manuel Gonzales
Prada sentaron las bases de la independencia de clase de los trabajadores. Sin
embargo, su carencia de programa alterativo al sistema demostró sus limitaciones
cuando la crisis del capitalismo se evidenció, esto condujo a la crisis del
anarcosindicalismo que dio paso al socialismo.
Entre 1919 y 1924 se produjeron numerosas rebeliones campesinas que luchaban
por la tierra. Esa fue la base en la que se fortalecieron sus organizaciones en todo el
país, basados sobre todo en comunidades y yanaconas. Esa también, fue la base
donde nació el indigenismo moderno y la formación del Comité Proderecho Indígena
Tawantinsuyo, que el gobierno de Leguía apoyó inicialmente, pero, cuando vio su
verdadero contenido lo prohibió y persiguió.
LAS IDEAS DEL SOCIALISMO MADURAN
El imperialismo norteamericano desplazó al inglés luego de la I Guerra Mundial, y
Leguía inicia el reacomodo de la oligarquía. Para ello, EE.UU. le brindó basto apoyo
financiero para obras de construcción. Pero, esa modernización fue en convivencia
con la feudalidad una vez más.
La penetración yanqui arruinó muchos pequeños y medianos propietarios para dar
paso a las haciendas azucareras. Sectores de éstos asumieron posiciones
progresistas junto con Haya de la Torre.
El programa inicial de 5 puntos del Apra era democrático y antiimperialista:
 Acción de los países de América Latina contra el imperialismo yanqui.
 Por la unidad política de América Latina.
 Por la nacionalización de la tierra y la industria.
 Por la internacionalización del Canal de Panamá.
 Por la solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas del mundo

Por eso, muchos revolucionarios honestos abrazaron con pasión sus banderas y marcharon al martirologio
traicionados y su memoria usada más tarde por la dirección para encubrir sus posiciones reaccionarias y
entreguistas hacia el que viraron.
MARIATEGUI Y EL SOCIALISMO PERUANO
Con la experiencia el proletariado madura. José Carlos Mariátegui, antes de viajar a
Europa tenía ya ideas socialistas, pero vuelto de allá, llega como marxistaleninista
"convicto y confeso" y con la "declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la
creación al socialismo peruano". Su retorno acelera la fusión del proletariado con su
ideología inicialmente, tanto apristas como comunistas marchan juntos pero el
avance de la lucha de clases obliga al zanjamiento.
Cuenta Martínez de la Torre que, reunidos los elementos de mayor confianza el
domingo 16 de setiembre de 1 928 acordamos organizar la Célula del Parido
Comunista. Mariátegui no pudo, por motivos de salud. asistir a la reunión. R.
Martínez de la Torre presentó por él sus puntos de vista. Consideramos que para
poder utilizar ciertas posibilidades de Ilegalidad tendríamos que presentarnos en
público con el rótulo de Partido Socialista, controlada y dirigida por esta célula
secreta..."
Así se hizo. El domingo 7 de octubre, los mismos compañeros a los cuales se había
agregado Luciano Castillo, Chávez León, Bernardo Regman, aprobamos la moción
presentada por Mariátegui, relativo a la creación de un comité Organizador del
Partido Socialista, que sería, no el partido del proletariado sino el de los obreros y
campesinos".
Organiza también la Confederación General de Trabajadores del Perú y la
Federación de Campesinos y Yanaconas del Perú.
Mariátegui libró tenaz lucha por la autonomía ideológica (marxista-leninista),
política (partido de la clase obrera), programática (socialista) del proletariado.
Mariátegui será enemigo declarado del dogmatismo. Dirá "no queremos,
ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación
heroica Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio
lenguaje, al socialismo indo-americano. He aquí una misión digna para una nueva
generación". En otros países semifeudales y semicoloniales los revolucionarios
tenían una burguesía nacional aliada, muchos comunistas latinoamericanos
trasladan mecánicamente esa tesis a América Latina. Mariátegui afirma la
inexistencia de tal burguesía nacional, por carecer de sentido patriótico, y señala
que la tarea es: "sin prescindir del empleo de ningún elemento de agitación
antiimperialista, ni de ningún medio de movilización de los sectores sociales que
eventualmente pueden concurrir a esa lucha, nuestra misión es explicar y
demostrar a las masas que sólo la revolución socialista opondrá al avance del
imperialismo una valla definitiva y verdadera". Y zanjando definitivamente con el
Apra, agrega. "Somos antimperialistas porque somos marxistas, porque oponemos
al capitalismo el socialismo como sistema antagónico, llamado a sucederlo". Es
decir, Mariátegui concebía que la revolución encabezada por la clase obrera
cumpliría las tareas democráticas y antiimperialistas en los marcos de la
construcción del socialismo.
En varios puntos de nuestra realidad abre debate con los mismos dirigentes de la
Internacional Comunista, frente a la tesis de las varias nacionalidades sostiene que
marchamos hacia la formación de una sola identidad, incorporando al indio como
factor fundamental de la revolución reivindicando sus banderas: la tierra y su
milenario pasado.
Combatió sin piedad el oportunismo y el reformismo y la politiquería criolla,
denunció la vocación electorera del Apra. Fue enemigo declarado del radicalismo
alejado de las masas, defiende la combinación de todas las formas de lucha, pero
teniendo una visión integral en la que solo las armas podían decidir que esas masas
puedan tomar el poder. Exigió la más amplia unidad como garantía para el avance
popular. La temprana muerte de Mariátegui afectó gravemente el curso de la lucha
revolucionaria, era su papel fundamental por la juventud de la clase obrera.
Mariátegui murió sin culminar su obra faltaba el diseño más preciso de la estrategia
de poder y las características más concretas del Partido Revolucionario. Pero, sobre
todo, faltaba culminar el proceso de formación del núcleo revolucionario que tuviera
la conducción del Partido Comunista.
LA SITUACION REVOLUCIONARIA DE LOS AÑOS 30
La bolsa imperialista, que sólo subsistía con la especulación quebró y el apoyo
imperialista se cortó bruscamente, produciéndose una grave crisis que se descargó
sobre el pueblo, la crisis trajo también la inestabilidad política (18 movimientos
golpistas entre 1930-1931) y el triunfo de Sánchez Cerro polarizó la lucha: defendía
la viaja oligarquía y asumía el proyecto fascista emergente; muchos sectores del
pueblo fueron confundidos inicialmente.
El pueblo mínimamente organizado y conciente, se lanzó a la lucha: los mineros del
centro los campesinos del sur; tres paros semiinsurrecionales en Lima; soldados
encabezados por el sargento Huapaya bases revolucionarias apristas en Trujillo,
Huaraz, Ayacucho y Cajamarca Búfalo Barreto dirá la noche del levantamiento del 7
de julio de 1932: "Ha llegado la hora de los trabajadores.
Faltó dirección y centralización. La dirección de Apra traicionó sus propias bases;
muerto Mariátegui, la dirección del PC abandonó el trabajo serio y revolucionario
por la verborrea radical y sectaria. No hubo ninguna preparación militar. En 1934,
clausuran San Marcos, el último bastión de la organización popular.
El movimiento popular fue derrotado totalmente. La CGTP destruida y el PC
desorganizado. Las bases del APRA en la clandestinidad, serían espectadores del
viraje abierto de su dirección, so pretexto de la "legalidad". El capitalismo se
recuperó y el imperialismo yanqui se consolidó.
REORGANIZACION Y CONFUSIONES
El movimiento popular se recuperó lentamente bajo el auge antifascista Prado
implementó un nuevo modelo, el de "sustitución de importaciones". Era más barato
para el imperialismo producir en nuestros países los artículos de consumo
inmediato y llevarse las ganancias. Además, eso daba la imagen de
"industrialización" que mejoraría la fachada de sus cómplices.
El PC encontró, en el tibio antifascismo y el "industrialismo" del gobierno, la tan
buscada "burguesía nacional" con el que debía hacerse un gobierno de "unidad
nacional" y transitar pacíficamente al socialismo.
El Apra viró abiertamente en apoyo al imperialismo y la oligarquía, adscribiendo el
panamericanismo y lanzando la consigna de "no quitar la riqueza a quien la tiene
sino crearla para el que no la tiene".
El gobierno del Frente Democrático Nacional continuó el modelo, su antirracismo fue
real pero magnificado. Lo conformaron el Partido Democrático (Bustamante y Rivero
el mismo que escribió la proclama de Sánchez Cerro) el APRA, el PC y luego se
incorporó la Unión Revolucionaria, que eran precisamente los fascistas peruanos.
Pero inicialmente capitalizó el sentimiento antifascista de nuestro pueblo.
Las luchas populares se acentúan. Los campesinos combaten y llegan a constituir la
Confederación de Campesinos del Perú; se reorganiza el sindicalismo
centralizándose en la CTP que dirige el Paro Nacional de 1942, por las vacilaciones
de los comunistas cae la dirección en manos del Apra que la condujo por el
amarillaje sindical; las bases apristas se alzan nuevamente tomando parte de la
escuadra, el cuartel Real Felipe y los Telégrafos, y otra vez traicionados por la
dirección del APRA cuyo jefe llegó a calificarlos de "ratas".
El golpe de Odría intenta restablecer el poder de la vieja oligarquía. EE.UU. no lo
reconoce durante dos años y termina con la capitulación del general que entrega
Toquepala como signo de "buena voluntad". La estabilidad de Odría se basó en el
terror, pero el combate popular, particularmente los dos levantamientos de
Arequipa, lo obligó a convocar a elecciones.
LA CRISIS DE LA SEMIFEUDALIDAD Y LA HEGEMONIA DEL
CAPITALISMO DEPENDIENTE
Las elecciones se hicieron con el preacuerdo de Odría, Prado y Haya de la Torre: el
primero entregaría el poder al segundo y éste legalizaría al último. Fue la
convivencia.
Se agudizó la crisis agraria disminuyendo sus producción y aumentando la
importación de los alimentos; la distancia entre el campo y la ciudad se volvió
abismal. La situación del campesino se hace insoportable e inmensos sectores
migran hacia las ciudades.
En los años 60 la sustitución de importaciones permite que la industria supere al
agro en la formación del Producto bruto interno, especial significado tiene la
industria pesquera. Los sectores más empobrecidos del campesinado marchan a las
ciudades pensando encontrar la solución. El campo comienza su desplazamiento,
agudizando aún más la crisis.
Los que se quedaron inician por hacer la Reforma Agraria con sus propias manos. En
Chepen, influyendo decisivamente en la formación del núcleo de Luis de la Puente,
los comuneros de Rancas contra la Cerro en su apoyo marcha el brevísimo intento
guerrillero encabezado por el subteniente Francisco Vallejos; en la Convención y
Lares reparten las haciendas de los Romanville, allí jugó un papel destacado Hugo
Blanco, pero sus propias concepciones impidieron dar continuidad guerrillera
habiendo condiciones; el primer esfuerzo del ELN trataba de ir en su apoyo.
La burguesía intermediaria entró también al terreno de la política, constituyendo
nuevos partidos: Acción Popular y la Democracia Cristiana, bien vistos también por
EE.UU. en la necesidad de modernizar la economía peruana. La semifeudalidad no
sólo es trabajo para el mercado sino caldo de cultivo para la revolución, por eso las
FF.AA. apoyan esos nuevos partidos.
El triunfo de la Revolución Cubana cataliza el continente y particularmente el Perú.
A una cuantas millas de los EE.UU., demuestra que es posible hacer la revolución,
construir el socialismo y que para ello es necesario una vanguardia político militar
capaz de dar una orientación y conducción estratégica victoriosa.
El Movimiento Comunista Internacional sufre por ese periodo una crisis que culmina
un largo proceso de resquebrajamiento, por las posiciones pacificas que levanta el
PCUS. Esta situación busca ser capitalizado por el PC Chino pero pronto queda al
descubierto que su afán es de hegemonía nacionalista y para ello impone
generalizar su experiencia. En el Perú el Partido Comunista se rompe en una ala pro-
soviética y otra prochina.
En este mismo periodo se produce el derrumbe definitivo del colonialismo, los
pueblos de Africa especialmente (Argelia, Congo, Arabia) derrotan al imperialismo
con las armas en la mano; en el Asia, Vietnam se alza como el ejemplo de como un
pueblo pequeño puede vencer al imperialismo y sus conductores Iegan a los
pueblos del mundo lecciones verdaderas que modifican los conceptos de la Guerra
Revolucionaria del Pueblo.
Estos acontecimientos influyen en las masas urbanas permitiendo un salto en la
izquierda Sectores que habían salido del PC dan nacimiento al Ejército de Liberación
Nacional (ELN) que fracasa en su primor intento guerrillero muriendo Javier Heraud,
Luis de la Puente encabeza una corriente en el Apra, que rompe formando el APRA
Rebelde y posteriormente definiéndose marxistaleninista y asumiendo el nombre de
Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).
Los cambios en la clase dominante culminan, una fracción de la oligarquía se su ma
a la burguesía intermediaria , esa burguesía necesita desplazar a los
agroexportadores, por las siguientes razones:
El agro semifeudal bloquea el mercado interno.
Necesita implementar los acuerdos de Alianza para el Progreso para bloquear el
avance revolucionario
Se sienten lo suficientemente fuertes y necesitan el control del poder.
En el mismo campo la estructura semifeudal está debilitada, la costa es ya
capitalista, igual la selva. Incluso en la sierra hay circuitos capitalistas como en
Cajamarca sobre la leche y ganadería, la hacienda de la Cerro de Pasco en el centro.
Siendo aún fuerte en la sierra ha perdido el poder nacional, el capitalismo los
subordina sin integrarlos plenamente. La sociedad peruana ha devenido ya en
capitalista dependiente y con fuertes rezagos semifeudales.
Prado aún maniobra para evitarlo, quiere entregar el poder a Haya de la Torre, pero
las FF.AA. dan el golpe y luego de un período entregan el poder a Belaúnde que
demagógicamentc hablaba de reformas. Nuevamente el PC vio en Belaúnde a la
"burguesía nacional" y los apoyó "críticamente".
En poco tiempo, el régimen populista demostró su inconsecuencia y su carácter
reaccionario. La vieja oligarquía agro-exportadora agrupada en la UNO y el
Pradismo, apoyados por el Apra, liquidó las tibias intenciones reformistas. Su
proyecto agrario, que buscaba modificar el agro semifeudal al añadirse Ieguleyadas
y el previo justiprecio fue transformado en un saludo a la bandera, pues no era sino
la llamada "revolución verde" de Pedro Beltrán. Aún esa medida era imposible a
corto plazo, por el grado de parasitismo del gamonalismo. El acta de Talara
"recuperaba" Brea y Pariñas a cambio de un gran pago y entrega de nuevos lotes en
la selva donde "no había petróleo" a la IPC.
LAS GUERRILLAS DE 1965
Las luchas populares fueron crecientes, la respuesta fue la represión. El MIR, para
entonces, había perfilado ya una estructura políticomililar y trabajaba para iniciar la
lucha armada. El ELN inicia trabajos de exploración en Ayacucho. La forma de ver el
partido era una importante diferencia entre ambos: el MIR con una concepción
integral independiente buscaba convertirse en el factor de la construcción del
partido; el ELN se proyectaba más bien como brazo armado de la izquierda y en
particular del PC, honestidad excesiva pues en quienes confiaron no estuvieron
dispuestos a asumir los riesgos de la lucha por el poder. Junto a plataformas y
programas mínimos en ambos estuvo claro la necesidad de la Revolución Socialista.
Sin haber culminando las tareas propuestas, las condiciones de la lucha de clases
obligaron a iniciar acciones, pero en el momento mismo de las tareas operativas el
punto más alto de ascenso había pasado. Había que ganar tiempo, pues la no
solución de los problemas devolvería el ritmo ascendente de la lucha de masas. El
enemigo también lo comprendió así y cuando aún la guerrilla no se consolidaba
descargó todas sus fuerzas. Desataron la guerra de tierra arrasada, bombardeando
zonas de operaciones y asesinando a millares de campesinos por la simple
sospecha de colaborar con los revolucionarios.
El ELN dirigido en acciones por Edgardo Tello, fue liquidado cuando aún no podía
establecer sólidos contactos con los campesinos de La Mar. El MIR consiguió abrir
tres frentes guerrilleros: uno en el Cusco (Mesa Pelada) dirigido por el Comandante
Luis de la Puente Uceda quien murió en combate, el Frente Guerrillero "Pachacútec";
otro en el centro (dirigido por Guillermo Lobatón y Máximo Velando, muertos en
combate) que tomó el nombre de "Túpac Amaru"; y uno en el norte, dirigido por
Fernández Gasco y Elio Portocarrero, que no consiguió abrir acciones y se replegó.
De las dos primeras columnas y del ELN no quedó casi nadie vivo.
De esta manera este paso gigantesco hacia la lucha por el poder que devolvía el filo
revolucionario a la izquierda, sufrió un duro revés. Las razones de la derrota fueron:
La falta de trabajo de masas más sólido. Se dio demasiada importancia al peso de la
semifeudalidad, que llevó a abandonar el trabajo de masas urbano, incluso el
campesino, para marchar al monte.
El momento del alzamiento no coincidió con el ascenso popular.
Errores cometidos en la construcción del partido. Tolerancia a la violación del
principio de compartimentación, débil formación de los cuadros insuficiente política
de autosostenimiento, no ajusticiamiento de traidores y delatores.
Falta de movilidad constante y ubicación cercana a los poblados.
Inconsecuencia de las demás fuerzas de izquierda, algunos como el PCP incumplió
acuerdos llegados con el ELN; otros, como el PCP (Bandera Roja) que integraba ya
Abimael Guzmán, combatieron la guerrilla so pretexto que eran "antipartido"; los de
"Vanguardia Revolucionaria" subidos en el balcón intelectual criticaban desde su
marxismo puro. Estas actitudes facilitaron el aislamiento de la guerrilla y
permitieron al enemigo concentrar sus fuerzas contra los revolucionarios.
La denota fue militar y muy dura para nuestro pueblo. Allí se inmoló toda una
generación de revolucionarios de nuestro pueblo. Pero, no fue una derrota política.
Por el contrario, abrió el camino por donde había que marchar. Ninguna acción de
izquierda hasta entonces catalizó la sociedad de tal manera Constituyó un hito que
marcó a fuego la trayectoria del país y todos los acontecimientos posteriores. Los
sobrevivientes del ELN reagrupados marcharon a Bolivia donde combatieron y
murieron junto al Ché Guevara, entre ellos Juan Pablo Chang; el MIR
extremadamente debilitado, no estuvo en capacidad de capitalizar su efecto y
terminó dividiéndose. Los sectores reformistas capitalizaron su efecto y
aprovecharon de la derrota para consolidar sus posiciones pacifistas o de vocinglero
radicalismo. El pueblo con la guerrilla vio abierto el camino de la lucha por el poder.
Desde entonces la llama de la lucha armada revolucionaria ha estado viva en el
corazón de los auténticos revolucionarios.
EL VELASQUISMO: UN PROYECTO NACIONAL SIN BURGUESIA
La guerrilla golpeó profundamente a las FF.AA., un sector se propuso hacer reformas
para evitar un nuevo estallido revolucionario. Los sectores más avanzados de
militares de esa generación querían ingenuamente hacer la "revolución desde
arriba" para evitar la revolución desde abajo". El golpe del 3 Octubre que de dio
inicio a un proceso reformista nacional que agotó todas las posibilidades del
reformismo como programa.
Buscó reestructurar la economía bajo la hegemonía de la "burguesía nacional", y al
no existir éste, quiso forzar su desarrollo a partir del Estado; y, renegociar la
dependencia imperialista, modenizándola, y buscando un mayor equilibrio entre el
imperialismo y la burguesía nativa y el Estado. Para cumplir tales objetivos,
necesitaba debilitar al imperialismo en sectores primarios y estratégicos de la
economía, desplazándolo hacia la industria de transformación.
Por la gravedad de la crisis agraria y necesitando ampliar el mercado, impulsó una
Reforma Agraria burguesa que elimina, en lo fundamental, la vieja oligarquía
semifeudal y agroexportadora. Una parte de esa vieja clase se transformó en
Burguesía con los pagos.
Pero, la Reforma Agraria no eliminó las contradicciones en el campo. Las empresas
asociativas (Cooperativas, Sociedades Agrícolas de Interés social -SAIS, Grupos
Campesinos, etc.) son del más puro corte capitalista con intervención directa del
Estado, generan una costra burocrática que las maneja como si fueran de su
propiedad y sin la eficiencia de un verdadero propietario.
Los cambios introducidos y el proceso contrareformista posterior absorbió el campo
al mercado capitalista en condiciones de virtual saqueo y el Estado lo marginó de
sus prioridades. El capital creó nuevos mecanismos de succión de la renta agraria:
la comercialización, el crédito, los insumos, técnica y equipos, son los nuevos
mecanismos de explotación del cooperativista, comunero, minifundista (que cambió
para nada a pesar de ser precisamente la otra cara del abandono y la crisis agraria).
La crisis en el campo devino en capitalista. Por lo tanto, la solución ya no puede ser
sólo democrática (tierra, identidad nacional, respeto a organización campesina,
regionalización, etc.) sino que se vincula a la transformación de todo el sistema. Es
decir al Socialismo.
Las reformas Velasquistas demostraron que la revolución no podía seguir siendo
democrático-burgués, democrático-popular, sino que tenía que ser socialistas.
Para impulsar las reformas y enfrentar al imperialismo y la oligarquía, Velasco
necesitaba apoyo popular. Para ello, concedió algunas conquistas al movimiento
popular; redistribución parcial de la riqueza y la propiedad con las Comunidades
Laborales; facilidades a la inscripción de sindicatos; diversas formas de
asistencialismo, etc. el movimiento popular se fortaleció se reconstituyó la CGTP, se
robusteció la CCP, los maestros del SUTEP, y otros gremios importantes; los PPJJ. se
organizaron masivamente. Ese movimiento se independizaba crecientemente de las
ilusiones reformistas. Pronto el régimen militar comprendió que lejos de estar con
ten iendo la revolución lo aceleraba. Creó, entonces SINAMOS con una concepción
corporativa que dio nacimiento a organismos como la CIRP, los Frentes de Defensa
de la Revolución, etc. Los sectores más reaccionarios del régimen impulsaron la
versión lumpenesca de este proyecto: el MLR. La única organización de masas fue la
CNA, en la medida que tenia una base social beneficiada, pero pronto también fue
asumiendo banderas progresistas e independientes. Fracasó el intento corporativo.
A partir de este rasgo, algunos caracterizaron el régimen como fascista. Olvidando
que la esencia de éste fenómeno es su carácter contrarrevolucionario, terrorista de
estado, la liquidación de todo elemento de la democracia burguesa, basado en los
sectores más reaccionarios del capital y que usa o no en función de este proyecto,
el corporativismo. El corporativismo tiene un origen cristiano, es la concepción de la
conciliación de clases, es la versión social cristiana, esa fue la que asumió el
Velasquismo.
La izquierda mostró sus graves limites. Las reformas Velasquistas agotó sus
programas e hizo perder la brújula. Quebró los esquemas estratégicos copiadas de
experiencias ajenas. La izquierda se dividió en dos grandes campos: quienes
apoyaron al gobierno sin restricciones, llegando incluso a reconocer a las FF.AA.
como la "fuerza dirigente de la revolución", cuyo carácter era "no capitalista", y
renunciando a la necesidad de un programa independiente, pues bastaba con el
"Plan Inca". Otros, enfermos de infantilismo, lo combatieron frontalmente
coincidiendo, en la práctica, con las fuerzas más reaccionarias, llegando en algunos
casos al "frente antifacista" con cl Apra y AP.
Al llegar al Perú los efectos de la crisis mundial del capitalismo, golpeó con dureza
la débil economía. Ya no había terreno para las posturas "no capitalista y no
comunista", y el imperialismo exigía sometimiento total, y la única alternativa era,
también, la ruptura total. Velasco no optó y pronto quedó completamente aislado, lo
que imperialismo aprovechó para dar un golpe "radical" al que se prestaron casi
todos los Velasquistas de hoy. Los propios mecanismos institucionales se
encargaron de depurar a los sectores reformistas y para iniciar un proceso
contrareformista que devolvió el rol a las Fuerzas Armadas que un general del
Ejército confesara, el papel, de "perros guardianes del imperialismo".
LA INSTAURACION DEL NEOCOLONIALISMO
El gobierno de Morales no sólo desmontó reformas. sino que inició la instauración
de un nuevo modelo de dominación imperialista el neocolonialismo, que el régimen
AP-PPC completó y al cual se ha sometido el Apra.
Implica reestructurar la inserción en la economía imperialista mundial buscando
nuestra "reprimarización" transformarnos en mercado para sus productos
elaborados en los "países factorías". Con la transformación de la deuda externa en
el principal mecanismo de saqueo, empuja nuestra economía no sólo a la crisis más
espantosa de toda su historia; sino crea lazos formales (acuerdos firmados por
Estado con las agencias neocoloniales) con el Estado; la democracia burguesa
deviene en adorno carente de toda posibilidad de decisión real, los acuerdos con el
imperialismo pesan más que las leyes nacionales, etc.
Este modelo termina de cerrar completamente el paso a cualquier posibilidad
reformista. No desaparecen los deseos y voluntades reformistas, sino que dejan de
tener toda viabilidad.
SE ABRE EL PERIODO PRE REVOLUCIONARIO
Desde 1975 se abrió, en el país, una nueva etapa en la lucha de clases. Junto a más
de 15 años de crisis económica que empobrece brutalmente al pueblo, se suma una
crisis política producto de la incapacidad de las clases dominantes (militarismo, AP-
PPC, APRA) y su degeneración moral. Quedando el capitalismo sin cartas
"democráticas" y se abre la gran confrontación entre revolución y contrarrevolución.
El Movimiento Popular nunca como hoy ha desplegado toda su fuerza de combate
organizado y con una perspectiva cada vez más clara, el Paro nacional del 19 de
Julio llega a niveles semiinsurreccionales en lugares como Chepen, Huancavelica o
Huancayo; proseguidos por intensas luchas obrera en todo el país que realizan
nuevos paros, tomas de fábricas que en la fábrica de CROMOTEX escribe otra
página heroica de la historia de nuestro pueblo, allí los obreros combaten con
abismal desigualdad con las fuerzas represivas armadas hasta los dientes, mueren
seis obreros y un oficial de la GC. Al compás de estas luchas se inicia un nuevo
proceso de centralización, dando nacimiento a los Frentes de Defensa que
encabezan luchas generalizadas llegando a tomar control de las poblaciones
durante días enteros como en Pucallpa, Tarapoto, Ayacucho, Etc.
La carencia de una dirección que de continuidad estratégica a estas luchas produjo,
junto a las ilusiones forjadas por los nuevos gobiernos, un reflujo parcial que fue
rompiéndose paulatinamente.
Las clases dominantes, para defender sus privilegios han usado todos sus
instrumentos. El Paro del 19 de julio respondieron con la convocatoria a elecciones.
Importantes sectores de la izquierda, entonces profundamente radicales de verbo,
caracterizaron esta maniobra burguesa como una "conquista popular"; en ningún
momento las plataformas populares colocaron las elecciones como una
reivindicación. con ese mecanismo, lo que se buscaba era absorber, por los canales
institucionales del sistema, el descontento popular, lo cual fue conseguido
parcialmente con la colaboración para ello de la otrora vocinglera izquierda hoy
parlamentaria.
Conforme han ido agotando las posibilidades "democráticas", las clases dominantes
han respondido combinando todos sus instrumentos represivos: aparato
burocrático, judicial, fuerzas armadas y policiales, y grupos paramilitares.
Ante esta ofensiva reaccionaria, el pueblo también ha formado su capacidad de
combate. En muchas federaciones y organizaciones populares los sectores
revolucionarios van tomando la dirección; presionando sobre las centrales
nacionales y logrado, finalmente, un paso decisivo con la constitución de la
Asamblea Nacional Popular, en cuyos acuerdos recoge las tareas más importantes
del movimiento popular, trabado por la inconsecuencia de la mayoría de la dirección
de la ANP.
El movimiento popular asume el socialismo, expresado de diversas maneras: en el
respaldo de una izquierda legal que se presenta como socialista, aún cuando
tergiverse su contenido en el avance del espacio revolucionario; en la resistencia
popular en las zonas le emergencia; en el viraje de la intelectualidad; en la propia
demagogia "socialista" de sectores de la propia burguesía, etc.
Los métodos de lucha también han avanzado. Ante la agresión criminal crece la
autodefensa. En las ciudades se dan choques cada vez mas constantes con las
fuerzas represivas y casi todos los eventos de trabajadores y pobladores se
aprueban la constitución de grupos de autodefensa. Y en el campo, las rondas
campesinas, que tienen una orientación clasista y revolucionaria, ganan terreno a
las fuerzas represivas y las rondas paramilitares.
El punto más alto de este ascenso lo constituye el reinicio de la lucha armada. Ella
es continuidad de todo el largo recorrido de lucha de nuestro pueblo y producto de
las jornadas de este último decenio.
Primero fueron los compañeros del Partido Comunista del Perú (Sendero Luminoso).
Expresan, en realidad, la desesperación de la pequeño burguesía agraria, golpeada
por la crisis y el centralismo, y obligados a saltar a nuevos niveles de lucha por la
crisis de su ideología: el maoísmo. Ese carácter de clase queda sumamente claro en
su renuncia al marxismoleninismo, reemplazándolo por el "maoísmo pensamiento
Gonzalo" aún cuando se la presente como la cuarta etapa del ML, no hay corriente
que renuncie a la ideología del proletariado y lo confiese abiertamente, siempre se
presentan como los "superadores"; en su negativa a asumir el carácter socialista de
la revolución que ya Mariátegui sostenía en 1930, reemplazándolo por la "nueva
democracia" que más parentesco tiene al Haya inicial que con el Amauta; en su
miedo a aceptar la hegemonía de la clase obrera en la revolución, reemplazándolo
por el campesinado que siendo el más firme aliado tiene una serie de limitaciones o
el Partido, cuya composición es esencialmente pequeño burguesa también: por su
sectarismo enfermizo que niega la existencia de otras fuerzas revolucionarias y
democráticas en el pueblo confundiendo su voluntad con la realidad en una
verdadera desviación idealista, causando, además, grave daño al conjunto del
pueblo; por su relación autoritaria con las masas, pues concibe al pueblo no como la
gestora de la revolución sino como masa que tiene que aceptar la autoridad del
"Partido"; por la versión mesiánica del dirigente que reemplaza la concepción
revolucionaria de los jefes de las masas, por la concepción caudillesca, propia de la
práctica política de las clases dominantes en el país. A pesar de estas limitaciones,
el aporte central del PCP (SL) está precisamente en haber pasado a la lucha armada
acelerando la polarización de la lucha de clases.
Como resultado de este ascenso, surge también la forma más avanzada de la lucha
políticomilitar: el MRTA, que representa los intereses del proletariado, pero que
apela a todos los sectores del pueblo. colocando como eje de acumulación la lucha
armada, busca organizar a todo el pueblo para una guerra revolucionaria victoriosa.
Lucha por el socialismo, resolviendo en sus inicios las tareas democráticas y
antiimperialistas pendientes, y batalla por la unidad más amplia de todas las
fuerzas del campo popular. Nuestra conversión en una fuerza políticomilitar
expandida por todo el país, con un trabajo de masas cada vez más sólido, con la
construcción de la fuerza estratégica en los pocos años de existencia como
organización política, demuestra el potencial de la alternativa revolucionaria.
Así, hemos llegado al momento definitivo de la historia de nuestra patria. Al
momento en que las fuerzas de nuestro pueblo están tensándose para recuperar,
de una vez y para siempre, la libertad de nuestra patria. La hora en que tras un
largo recorrido, nuestro pueblo alcance la justicia. Al momento de reiniciar el
truncado camino del desarrollo de nuestra patria. Ello sólo es posible ahora, con la
Revolución Socialista.
Para ello, hoy deben unirse, en un solo crisol, la organización, la conciencia y las
armas en las manos del pueblo peruano que, como ninguno, ha regado este camino
con mares de sangre que fructificarán en una patria libre, digna y justa, para
marchar, junto con nuestros hermanos de América Latina, hacia la patria grande
con la que soñaron nuestros padres revolucionarios.
Regresar al Indice