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¿Por qué los ricos de América Latina pagan mucho menos impuestos que el resto?

Los Panama Papers revelaron las distintas maniobras de los ricos y las ventajas impositivas de quienes residen
en latinoamérica
Viernes 08 de abril de 2016 • 01:43
La filtración de millones de documentos de la firma panameña Mossack Fonseca, los
llamados Panamá Papers, ha puesto al descubierto las maniobras de ricos y
poderosos de todo el mundo para ocultar su dinero y evadir impuestos.
Y en lo que a tributos se refiere, cifras de distintas organizaciones internacionales
muestran que las contribuciones de las personas más acaudaladas suelen ser bajas
en relación con el monto de su riqueza.
Algo particularmente marcado en América Latina, donde los números son
contundentes.
En nuestra región el 10% más rico posee el 71% de la riqueza y tributa sólo el 5,4% de su renta, según un nuevo informe de la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
En algunos países, los más acaudalados pagan entre el 1% y el 3% de su ingreso bruto, mientras que en otros el porcentaje
trepa hasta el 10%.
Pero la tendencia es clara cuando se la compara con el mundo desarrollado. (Ver el gráfico de abajo sobre la proporción de
impuestos a la renta que pagan los más ricos en distintos países).

En Estados Unidos, la contribución de


los más acomodados es del 14,2%. Y en
algunas naciones europeas excede el
20%.
Ricardo Martner, jefe de la Unidad de
Asuntos Fiscales de la Cepal, le dice a
BBC Mundo que este desequilibrio
cobra particular importancia en medio
de los problemas económicos
regionales y globales.
"En la época del boom este tema podía
tener menos urgencia. Ahora con la
crisis, con la dificultad para
endeudarse, con la dificultad para
crear recursos, es un tema que
requiere una solución mucho más
clara", asegura Martner.
BBC Mundo analiza 3 razones por las que los ricos terminan pagando menos impuestos en América Latina y 2 consecuencias
para el resto de la población.

RAZONES
1. Estructura impositiva regresiva
La recaudación impositiva que financia el gasto público se basa en impuestos directos (a la renta y a la propiedad) e
indirectos (al consumo).
La mayor parte de los impuestos que se recaudan en América Latina provienen del consumo, no de la renta.
Los primeros favorecen la equidad bajo el principio de que el que más tiene más paga, mientras que el impuesto al consumo -
también llamado al valor agregado o IVA- se basa en el principio exactamente opuesto: el rico y el pobre pagan el mismo
impuesto añadido al precio de un producto, algo que los críticos consideran inequitativo o "regresivo".
Si bien la recaudación fiscal creció más del 42% en los últimos 25 años en América Latina y hoy se sitúa en un 21,7% del
Producto Interno Bruto (PIB), lo que es un récord histórico, la realidad es que sólo un tercio de esta carga impositiva se basa
en impuestos a la renta.
La mayoría sale del regresivo impuesto al consumo.
"El aumento de la recaudación ha seguido este esquema. Hay mayor presión tributaria, pero la mayor parte viene de
aumentos del IVA", dice Ricardo Martner, de la Cepal.
En los últimos años se han buscado reformas que fortalezcan el impuesto a la renta tanto en las corporaciones como en las
personas, pero queda mucho por hacer".
2. Evasión fiscal
A esta deficiencia estructural del sistema impositivo se añade otro problema "crónico":
la evasión fiscal.
Con un ejército de contadores y exclusivos estudios de abogados a su disposición, con
una red financiera internacional de paraísos fiscales, las empresas y los millonarios son
maestros en este rubro.
Los Panamá Papers pusieron al descubierto las maniobras de ricos y poderosos para
evitar el pago de tributos.
Los Panama Papers que tienen en jaque a más de un gobierno a nivel regional y mundial, son un claro ejemplo de este
laberinto financiero-legal.
Según la Cepal, la evasión de impuestos sobre la renta personal, corporativa y del IVA le cuesta a América Latina y el Caribe
más de US$320.000 millones al año, es decir 6,3% del PIB.
Un estudio de Global Financial Integrity, una organización con sede en Washington, EE.UU., halló el año pasado que tres
países de América Latina se encuentran entre las 15 naciones con más flujos ilícitos del mundo: México, Brasil y Venezuela.

(En México, la recaudación proviene mayormente del petróleo.Foto:Getty)


En estas transacciones irregulares participan no sólo los millonarios que buscan ocultar
su fortuna para pagar menos al fisco, sino también multinacionales que, según Global
Financial Integrity, son las principales causantes de estos flujos, por medio de la
subfacturación de sus exportaciones (declaración contable fiscal menor que el pago
real).
En este marco, Jorge Gaggero, miembro de Tax Justice, una red internacional para la
justicia fiscal, distingue tres tipos de países a nivel regional.
"En naciones como México y Venezuela, los ricos no están gravados de modo relevante porque la recaudación proviene del
petróleo, que termina siendo una fuente de evasión fiscal", le dice a BBC Mundo.
"En las naciones de América Central se puede decir que los ricos gobiernan para sí mismos, algo que se refleja en la
estructura impositiva".
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"Y Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia y Ecuador son los países que han avanzado más, pero que no han resuelto la
inequidad impositiva y los altos niveles de evasión", completa Gaggero.
El especialista señala que la clave es la política.
En otras palabras, estos esquemas tributarios tienen una larga historia (el impuesto a la renta comienza en la región en los
años 20, aunque existía en el mundo desde el siglo XIX), que se decide por la relación de fuerzas en las distintas sociedades.
"Hay países en los que los sectores del poder económico gobiernan, pero incluso en los que no ejercen directamente el poder
tienen la capacidad de bloquear todo proceso de reformas progresivas de alguna relevancia", le dice Gaggero a BBC Mundo.
3. Exenciones impositivas
Uno de los mecanismos favoritos de estas élites político-económicas son las exenciones impositivas.
Los especialistas hablan de la tasa efectiva impositiva para distinguir entre la tasa teórica (la que deberían pagar ingresos de
determinado valor) y la real (la contribución efectiva una vez que el ejército contable-legal ha exprimido al máximo todo el
sistema de exenciones, deducciones impositivas y evasión fiscal).
Según la Cepal, de los 16 países que tomó en cuenta en su último estudio sobre la
situación fiscal regional, sólo tres (Argentina, México y Uruguay) tienen tasas efectivas
que exceden el 8% para el decil más alto y únicamente México alcanza el 10%.

En Argentina el gobierno ha realizado numerosas campañas para aumentar la


recaudación fiscal.Foto:BBC World Service
Estos porcentajes están muy por debajo del mundo desarrollado, en el que la tasa
efectiva se encuentra entre el 14% y el 20%.
Las exenciones tanto para las corporaciones como para los más ricos se han justificado durante mucho tiempo como un
estímulo a la inversión, que al final supuestamente beneficia al resto de la sociedad.
"La realidad es que los incentivos tributarios no son razón suficiente para crear un clima de inversión. Este depende de otros
factores que tienen que ver con la inversión en bienes públicos esenciales, la cual requiere mayor recaudación para el gasto",
le dice a BBC Mundo Ricardo Martner, de la Cepal.
CONSECUENCIAS
1. Creciente déficit fiscal
En época de vacas flacas, el déficit fiscal promedio está al alza en América Latina: el año pasado fue del 3%.
Los ricos no son los únicos responsables de este panorama.
Los alarmantes niveles de informalidad laboral regional y la caída del precio de las materias primas también han impactado
en la recaudación.

El dinero invertido en programas sociales se ha reducido en América Latina.


La realidad es que todos contribuyen al desfinanciamiento de un Estado que
invierte mucho menos en salud, educación y programas sociales que los de los
países desarrollados.
El gasto social, que pasó de US$801 per cápita a principios de la década de 1990 a
US$1.841 en 2013-2014, ha retrocedido o ha quedado en una meseta, y esconde
fuertes diferencias en distintos países.
En Bolivia, Guatemala, Honduras y Nicaragua no supera los US$300 por persona, mientras que en Argentina, Brasil, Chile,
Costa Rica y Uruguay bordea o supera los US$2.000 por cabeza.
"El déficit fiscal está generando una restricción del gasto y reducción de subsidios a los que menos tienen", advierte Ricardo
Martner, de la Cepal.
Argentina: uno de los ejemplos más drásticos de recorte del gasto público.Foto:Getty
Uno de los ejemplos más drásticos de esta disminución de subsidios se ha visto en Argentina, con el nuevo gobierno de
Mauricio Macri. El mandatario ha recortado el gasto público y a la vez ha aumentado varias veces el costo de la electricidad,
el transporte y otros servicios básicos.
Según el Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, 1,4 millones de personas cayeron en la pobreza
a raíz del ajuste del gasto fiscal(y la devaluación) llevadas adelante por Macri desde el 10 de diciembre, fecha en la que
asumió la presidencia.
Pero Argentina no está sola en esta búsqueda de reequilibrar las cuentas con eliminación de subsidios.
Brasil (electricidad y gasolina), Ecuador, Venezuela y México (gasolina) son otros casos en la región.
2. Desigualdad
En la Unión Europea el llamado Coeficiente Gini, que mide la desigualdad, ha visto una disminución del 11,6% gracias al
impuesto sobre la renta.
En comparación, América Latina sólo ha reducido la inequidad en un 2,1% a través de la recaudación de este tributo.
Con las vacas gordas de principios de siglo, la Cepal registró una importante caída del Gini que pasó del 0,507 al 0,491, con
variaciones significativas en nueve de los 16 países medidos, en especial Uruguay
(reducción del 2,7% anual), Argentina (-2,3%) y Ecuador (-2,2%).

La clase media es uno de los sectores más afectados por la inequidad a la hora de
pagar impuestos.
Sin embargo, un estudio específico sobre Argentina titulado "Fuga de Capitales III
(2002-2012)" halló que la evasión fiscal era de tal magnitud que el coeficiente se
disparaba de 0,42 a 0,49 puntos una vez que se contabilizaban los fondos fugados a
paraísos fiscales.
Juan Velardi, exasesor de Mercedes Marcó del Pont, directora del Banco Central de Argentina entre 2010 y 2013, le advierte
a BBC Mundo que la desigualdad también alcanza a un perjudicado menos visible del desfinanciamiento fiscal: la clase media.
"Los pobres están corridos de los canales formales de comercialización y entonces lo que pagan de impuestos por su
consumo es muy discutible", dice.
"La clase media es fundamental en el sector asalariado, es decir, aquellos a los que se les descuenta el impuesto
directamente del sueldo y que son los más fuertes y seguros contribuyentes del sistema impositivo".
"Ellos sienten plenamente en los servicios públicos y el consumo estos aumentos impositivos con que se intenta cubrir el
desfinanciamiento estatal", concluye Valerdi.