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Soy un antisistema, por sistema

José Iglesias Fernández Economista

Mi manera de pensar, o mi compromiso ideológico, me llevan a considerarme un anticapitalista por


oponerme a un sistema que acoge en su naturaleza todas estas opresiones: es propietarista, clasista,
jerárquico, patriarcal y militarista (ejército, policía, cuerpos de
seguridad). Me atrevo a decir que mi modelo de sociedad por venir,
en estos momentos en fase de reflexión, se encamina hacia lo que
denomino como comunalismo/comunismo.1
Por tanto, repito, me declaro un antisistema. Pero de acuerdo con los
medios de comunicación, el nombre que toma mi posición ideológica
puede cambiar según los gustos/disgustos y la rabia de los tertulianos,
periodistas, e incluso de la mayoría de políticos de turno que se
sientan en las instituciones del poder. Unas veces pueden llamarme un
radical, otras un anti cívico, otras un energúmeno, un okupa, o,
frecuentemente un inadaptado social.
Dada mi edad y forma de pensar, soy de los que proponen procesos
pacíficos, y no entra en mi asistencia a las manifestaciones, cuando
soy convocado a ellas, el romper escaparates, o hacer pintadas, o
quemar contenedores y coches de la policía, etc. Pero quiero destacar mi respeto por estas acciones
contestatarias, en la medida que manifiestan el descontento y la desobediencia civil a las instituciones
políticas, jurídicas, policiales, militares y económico-financieras del capitalismo, que representan la
expresión de procesos elegidos por estos grupos o personas a título individual. En el capitalismo, todos
los procesos u acciones que vayan contra la propiedad privada, o contra el poder político y policial que la
defiende, encuentro que están más que justificados.
No es necesario recordar la proliferación de condenas de todos estos servidores 2 del capitalismo (y de
la industria mediática) a los participantes en la Huelga General del 29 de septiembre (HG 29S). Pero,
particularmente repulsivas son las sentencias desaprobatorias expresadas por algunos dirigentes de
partidos de izquierda; las considero hipócritas y vergonzantes. Son gentes que, estando en contra de la
reforma laboral, a la vez que condenan las medidas, simultáneamente reprueban lo que ellos llaman
‘algaradas callejeras’ de unos cuántos ‘energúmenos’. Es decir, toda manera de pensar u organizarse que
no se ajuste al molde de lo que estas personas opinantes consideran ‘correctamente político’, ha de ser
demonizada, y los manifestantes condenados a la hoguera. No les importa que el Estado ejerza el
monopolio de la ‘violencia de Estado’, la represión policial más brutal contra los participantes, aunque
para ello tenga que violar eso que llaman ‘el estado de derecho’. Espero que nadie de los que se
proclaman antisistema los vuelva a votar. O tendrán que juzgarse ellos mismos de tal incoherencia
política.
Lo que si debemos recordar, y seguramente agradecer, es la ‘defensa ponderada’ que hacen algunos
personajes que se consideran progresistas, de las personas que despectivamente somos tipificadas como
anti sistema, okupas, radicales, rebeldes, anticapitalistas o marginales. Cómo la moral de la progresía
también se mueve dentro de lo políticamente correcto, entre los argumentos que emplean para justificar
esta defensa, está la “pérdida de esperanzas de estas personas insatisfechas con el orden existente, debido
a causas como la falta de empleo, de oportunidades, de la reducción del gasto social, etc., y de las cuales
son responsables los propios políticos gobernantes”. 3 Intentan distinguir entre posiciones políticas de
colectivos o personas que argumentan el rechazo del sistema, de aquellos que se mueven sin más motivo
que provocar el caos por el caos. Es lo mismo que ocurría en los tiempos en que los progresistas

1
Ver mis artículos en Kaos y, especialmente, ¿Hay alternativas la capitalismo? Baladre/Zambra 2006, ¿República,
sí o no? Sobre las sociedades y las formas de gobierno: la propuesta del municipalismo. Virus editorial 2009, y
Sobre el decrecimiento y otras rendiciones: interpretación crítica sobre el decrecimiento y el consumo responsable.
Libreando/Baladre 2010.
2
Podría también calificarlos de energúmenos, exaltados, posesos, bestiales en esa defensa que hacen del ‘orden
público’, de la propiedad privada, de las fuerzas represoras, es decir, que son procapitalistas.
3
Público. 4 0ctubre del 2010.

1
bienhechores intentaban distinguir entre la gente que padecía pobreza auténtica, para no criminalizarla
como se hacía con la que catalogaban como falsa o fingida. De alguna manera, quieren decirles a la
opinión pública en general, y a esos comentaristas infamantes en particular, que hay antisistemas que son
auténticos y que no deben ser confundidos con los que son falsos. Por alguna razón, les cuesta admitir y
expresar el argumento de que esta situación de crisis es más bien sistémica, exigida por el nuevo modelo
de acumulación del capitalismo, y que los gobernantes no hacen más que aplicar los ajustes que
demandan los ‘mercados’, o las instituciones internacionales (organismos procapitalistas), léase BM,
FMI, UE, Bolsas, Banco de España,4 etc. Por tanto, hay que recalcar que la HG 29S no fue más que una
manifestación de la ciudadanía contra el atentado a los derechos políticos y sociales que proponen estos
organismos y llevan a cabo los gobiernos, cuando lo que tenía que haber sido era una insurrección
contra el capitalismo.
En medio, nos encontramos que hasta los ediles aprovechan que los vientos soplan a favor y pretenden
barrer todos los medios de comunicación alternativos. Como señala Kalvellido, “esta es la sociedad de la
mentira, no de la mentirijilla traviesa, si no de esas falacias brutales que dejan demasiados cadáveres en
las puertas, los informadores del régimen son expertos en tergiversación, ocultamiento, son asalariados de
esta democracia tan particular donde unos pocos hablan y el resto son obligados a callar. En esta sociedad
es un delito disentir, es un delito pensar, es un delito ser subversivo. Todo lo que hace chirriar este
sistema de mierda es delito”.5 Kaos en la red es un buen ejemplo de esta persecución: “esta escalada
represiva, claramente antidemocrática, ha tenido su culminación, según hemos podido saber por las
informaciones que se vienen manejando en los últimos días, en la petición realizada por el Ayuntamiento
de Barcelona a la fiscalía para que se abran diligencias contra Kaosenlared.net y otras webs de
contrainformación, a objeto de investigar una presunta apología de la violencia cometida por dichas webs,
a través de la cual poder actuar legalmente contra nosotros, atentando contra la libertad de expresión, y
promoviendo, tal cual ha reconocido la señora Assumpta Escarp, el cierre de las webs”. 6
Tampoco debemos olvidar, aunque duela reconocerlo, que muchos de los grupos, partidos y sindicatos
que se proclaman anticapitalistas se plegaron previamente al acuerdo de empate entre las grandes
centrales y el gobierno; algo así como, queremos que el gobierno rectifique sus políticas, pero no
queremos que caiga el gobierno socialista, ni nos acordamos para nada del sistema. Un ejemplo de esta
posición/oposición podemos encontrarlo en Izquierda Anticapitalista que dice: la huelga general “ha
permitido la reintroducción en la sociedad, al menos en parte, de debates asociados a las condiciones de
vida de la gente trabajadora”. 7 Asimismo, Co-bas se expresa en líneas similares: “para nosotros la huelga
general es para echar abajo la reforma laboral y comenzar un proceso de movilización que eche abajo
toda la política antiobrera y antisocial del Gobierno de los banqueros. ¡Esa es la diferencia! [Para] echar
atrás la reforma laboral y las medidas económicas del gobierno, hay que exigir a CCOO y UGT que no
acudan a ninguna mesa de negociación, porque no hay nada que negociar mientras el gobierno no retire la
reforma laboral y el pensionazo”.8 El objetivo, freno de las medidas antisociales que tenía la HG 29S,
queda bien evidente.
Es decir, más de una veintena de asociaciones consideradas anticapitalistas firmaban una octavilla 9 que
reclamaba únicamente el freno de las reformas, pero no la caída del gobierno, y menos atacaban el
sistema. Parece que lo importante para estas asociaciones es recuperar el pleno empleo y ‘salarios dignos’
y la defensa de un estado del bienestar, que es importante, pero no supone el final de la transformación
4
Escuchando lo que dice frecuentemente el gobernador del Banco de España, tengo que reprimirme para no
proponer que lo guillotinen. En otra parte, ya he dicho que acabará como alto cargo de alguna multinacional, o como
director de la asociación de la banca privada española. Véase José Iglesias Fernández: Medidas contra la crisis,
incluida la de enviar el gobernador del Banco de España a trabajos forzados, en
http://www.kaosenlared.net/noticia/medidas-contra-crisis-incluida-enviar-gobernador-banco-espana-trabajos y Los
gobernadores del Banco de España (y el Gobierno) en contra de los españoles sin Banco. En
http://www.kaosenlared.net/noticia/gobernadores-banco-espana-gobierno-contra-espanoles-sin-banco
5
Silvia Delgado/Kalvellido. Tós semos terrori-tas. En http://www.kaosenlared.net/noticia/tos-semos-terrorit-tas
6
En http://www.kaosenlared.net/noticia/libertad-expresion-contra-posible-apertura-diligencias-kaosenlared
7
Izquierda Anticapitalista. Continuar las movilizaciones hasta echar atrás la política del gobierno y de la patronal.
En http://www.kaosenlared.net/noticia/continuar-movilizaciones-hasta-echar-atras-politica-gobierno-patronal .
8
Comisiones de base (Co-bas). El éxito de la Huelga General y el desafío de la continuidad.
http://www.kaosenlared.net/noticia/exito-huelga-general-desafio-continuidad
9
En otra de ellas, Des De Baix, leemos como una “candidatura anticapitalista y soberanista” reclama el voto para las
siguientes elecciones al Parlament de Catalunya.

2
del capitalismo en una sociedad alternativa. Tampoco aparece para nada esa lucha contra la propiedad
privada ni el cuestionamiento de la autoridad y poder que ejercen los empresarios y banqueros para
decidir como se gestionan los recursos y decidir que se produce, quién y cuantos obreros han de trabajar.
En realidad, y como dice una persona con amplia experiencia en la política de partidos, sindicatos y
movimientos sociales del ámbito de la izquierda, “mi sensación es que los partidos tradicionales de la
izquierda está agotados, en nuestro país y casi en toda Europa… Para mí, el partido era un instrumento
para enfrentarme al sistema y no un lugar donde enfrentarme con mis propios compañeros/as. Pero la
mayoría de las veces esto no es así y muchas personas, buenas militantes y activistas, pasan más tiempo
peleando en la propia organización (partido, sindicato) que peleando por cambiar las cosas… Los actuales
partidos tienen las energías puestas en el terreno electoral”. 10 No es de extrañar, entonces, que hayan
desaparecido de la agenda política y sindical las nacionalizaciones, las confiscaciones, las expropiaciones,
la gestión obrera, el poder popular horizontal en las instituciones estatales mientras este exista, la
contestación a la propiedad privada, la huelga revolucionaria, 11 etc. Si el capitalismo es humano, verde y
‘democrático’, de momento parece que nos conformamos.
Acabo. Ahora que se acercan unas elecciones, vuelvo a repetir una vez más que no votar no cambia el
capitalismo, pero les jode en lo que más les duele a los políticos de derechas, y a los de izquierda que han
decidido cooptar con el sistema: desautorizarlos mediante la abstención. Como digo, cambiar el sistema
es una obra de muchos y de largo tiempo. Pero dejar de votar es una reivindicación de castigo que está al
alcance de cada ciudadano y ciudadana. Si no puedes hacer otra cosa, al menos esta, sí. Ejerce tu derecho
constitucional a la abstención.12

José Iglesias Fernández


Barcelona, octubre del 2010.

10
Miguel Riera. “Entrevista a Rosa Cañadell. Hay que aunar esfuerzos”. El Viejo Topo, Núm. 273, octubre 2010.
11
¿Quién se acuerda, o entre la juventud conoce, a Sorel, Labriola, y tantos sindicalistas revolucionarios de aquella
época?
12
José Iglesias Fernández. ¿Abstención? Sí. En http://www.kaosenlared.net/noticia/abstencion-si