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CURSO DE PEDAGOGIÁA Y DIDAÁ CTICA

MOÓDULO 2. FUNDAMENTOS DE DIDAÁ CTICA

TEMA 6. SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DE LOS PROCESOS DE


APRENDIZAJE

Autores:
• Jesús Manso
• Bianca Thoilliez
MD.2. FUNDAMENTOS DE DIDÁCTICA | TEMA 6. SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DE LOS PROCESOS DE APRENDIZAJE

Tema 6. Seguimiento y evaluación de los procesos de aprendizaje

6.1. Introducción y objetivos

La evaluación es una parte esencial del proceso de aprendizaje. Su concepto ha evolucionado en


las últimas décadas y su evolución, junto a las nuevas corrientes que han ido surgiendo en
materia educativa, nos ha permitido dar pasos hacia una evaluación más centrada en el proceso
de aprendizaje de forma integral.

Para ello existen distintos tipos e instrumentos de evaluación, su conocimiento nos dará las
pistas necesarias para acercar los sistemas de educación a la realidad educativa, hacerlos más
flexibles y extraer el máximo fruto a su aplicación. De este modo la evaluación deja de ser “el
último eslabón” del proceso educativo con connotaciones penalizadoras y clasificatorias, para
convertirse en elemento que acompaña y orienta el aprendizaje, poniendo más atención al
proceso que al resultado final.

En esta unidad veremos cómo es la evaluación centrada en los propios procesos de aprendizaje,
cuáles son sus características y sus principios, qué tipos de evaluación favorecen y facilitan los
aprendizajes de los alumnos, así como los instrumentos que podemos utilizar para llevarlas a
cabo.

En consecuencia los objetivos que nos planteamos para este tema son:

• Conocer la función de la evaluación como parte del proceso educativo.

• Identificar las características esenciales de la evaluación centrada en el proceso de


aprendizaje.

• Identificar los tipos de evaluación existentes, así como los beneficios y posibilidades de
cada uno de ellos.

• Conocer los instrumentos de evaluación en función de las necesidades didácticas.

6.2.1. ¿Qué es la evaluación?

La evaluación en educación constituye un elemento clave en el proceso de aprendizaje, es por


ellos que podemos encontrar numerosos autores que han estudiado sobre la evaluación
didáctica. Algunos de ellos, han definido este concepto en los siguientes términos:

• Evaluar es un proceso que sirve para descubrir hasta qué punto las actividades de
aprendizaje propuestas y realizadas han producido los resultados previstos como
deseables (Vázquez Gómez, 1982, pp. 17)

• Evaluar es comparar, cuando evaluamos estamos realizando tanto una medición


(recogida de información) como una valoración. (Zabalza, 1988, pp.236)

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• La evaluación es el proceso de recogida y análisis de la información destinado a describir


la realidad, emitir juicios de valor y facilitar la toma de decisiones. (Sanmartí, 2007,
pp.135).

• Una realidad compleja, compuesta de un conjunto de operaciones y propósitos para


obtener una determinada información, procesarla, compararla y elaborar algún tipo de
opinión o valoración al respecto. (Ruè, 2001, pp.190).

• La evaluación orienta el currículum y puede por lo tanto, generar un verdadero cambio


en los procesos de aprendizaje. (Cano, 2008, pp. 9).

Cabe precisar que, a nivel educativo, la evaluación es un elemento que está al servicio de los
procesos de enseñanza-aprendizaje, y en consecuencia el término de evaluación para el
aprendizaje está claramente orientado a la mejora del aprendizaje y no sólo a su medición. Tal
y como indica Cano (2008), “la evaluación no puede limitarse a la calificación (sino que ésta es
un subconjunto de la evaluación); no puede centrarse en el recuerdo y la repetición de la
información (sino que se deben de evaluar habilidades cognitivas de orden superior) y no puede
limitarse a pruebas de “lápiz y papel”, sino que se requieren instrumentos complejos y variados.”

Entender la evaluación como algo puntual y estático al final del proceso, como el último paso de
una planificación didáctica que meramente sirve para otorgar una puntuación al alumno es
quitarla por completo su significado y su utilidad. La evaluación ha de estar presente antes del
proceso de aprendizaje (evaluación inicial) para conocer cuál es el punto de partida del alumno,
durante (evaluación formativa) para acompañar el mismo proceso y al término (evaluación final)
para recoger todo lo trabajado. Así la evaluación acompaña y forma parte del proceso didáctico
desde el inicio hasta el final, permitiendo al docente detectar necesidades, dificultades y
problemas con rapidez y dotándole de recursos para la búsqueda de soluciones.

Así, la evaluación debe considerarse como un proceso continuo (a lo largo de todo el proceso de
enseñanza-aprendizaje), sistemático (con rigor y según un plan trazado de antemano), formativo
(debe servir para realizar modificaciones en el proceso de enseñanza-aprendizaje de acuerdo
con las necesidades que se vayan detectando) y flexible (con posibilidad de irlo adecuando, tanto
a los alumnos, como al propio proceso) que debe encontrarse enfocado a comprobar cómo van
progresando los alumnos, lo que llevará a ajustar y reajustar la respuesta que se les ofrece.

Martinez y Carrasco (2006) formulan una serie de principios que constituyen el concepto de
evaluación en educación, entre ellos destacamos:

• Es un proceso sistemático, riguroso, la evaluación por tanto no ha de ser improvisada. Y


por tanto la evaluación ha de adecuarse a aquello que pretende evaluar.

• Implica emitir juicios de valor sobre aquello que es evaluado.

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• Tiene carácter instrumental ya que a raíz de la evaluación se toman decisiones, es un


medio para alcanzar fin.

• Su principal propósito es acompañar y ayudar en el proceso de aprendizaje; por tanto


ha de proporcionar al evaluador un amplio conocimiento del alumno de cara a su
orientación pedagógica.

• La verdadera evaluación ha de atender a las peculiaridades de cada persona y de cada


contexto, y por tanto debe evaluar a la persona en su integridad, y no sólo en aspecto
parciales.

• Un sólo procedimiento de evaluación no puede abarcar todos los aspectos evaluables.

Ciertamente, el concepto de evaluación ha visto ampliarse su campo de acción ya que


tradicionalmente, se entendía como el último paso de la secuencia didáctica, rigurosa y
cronológicamente ordenada, y se utilizaba como instrumento para otorgar una calificación
numérica al alumno. Sin embargo en la actualidad, esta forma de entender la evaluación ha
quedado atrás, y caminamos hacia un modelo de evaluación que abarque también el proceso
de realización del aprendizaje, y el proceso de adquisición de las competencias. En este sentido
Carles Monereo (2009), afirma que la evaluación auténtica, en contraposición a la tradicional,
ha de centrarse en el desempeño de lo aprendido (competencias) así como en la justificación de
la respuesta dada (comprensión de los aprendizajes) alejándose, de esta forma, del aprendizaje
exclusivamente memorístico e instruccional que evaluaba el modelo tradicional.

Unos de los principales objetivos de la evaluación es el logro de generar aprendizajes


significativos. Este aprendizaje no se deberá producir de manera mecánica, sino que supondrá
la puesta en marcha de mecanismos que permitan relacionar los nuevos contenidos con lo que
el alumno ya sabe. En el modelo actual de evaluación, junto a este concepto de aprendizaje
significativo, nos encontramos con la corriente de las competencias: la evaluación, además de
valorar los aprendizajes como conocimientos, centra su atención en los resultados de
aprendizaje de los alumnos expresados en términos de competencias.

No debemos olvidar que la evaluación, y la percepción que el alumnado tenga de ésta,


condiciona completamente su forma de aprender y prepararse la asignatura. No es igual evaluar
contenidos, que evaluar competencias; no es igual hacer una única evaluación a final de curso,
que ir haciéndolas a lo largo del mismo. En cualquier caso, es necesario que exista una
coherencia entre lo que se enseña y lo que se evalúa.

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6.2.2. Tipos de evaluación

La evaluación puede clasificarse de la siguiente forma:

Cuadro 1: Tipos de evaluación


I. SEGÚN LOS AGENTES EVALUADORES II. SEGÚN SU MOMENTO Y SU FINALIDAD

• Externa • Inicial o diagnóstica


• Interna • Formativa
o Autoevaluación • Final o sumativa
o Heteroevaluación
o Coevaluación
Fuente: elaboración propia

∎ I. SEGÚN SU MOMENTO LOS AGENTES EVALUADORES

Identificar quién es la persona u organismo encargado de llevar a cabo la evaluación es un


elemento fundamental, los diferentes tipos de evaluación según los agentes evaluadores
pueden ser:

• Externa: La evaluación externa la llevan a cabo personas, agencias u organismos que no


forman parte del personal docente del centro escolar. Ejemplo de ello son las pruebas
de evaluación realizadas en PISA (Programme for International Student Assessment) que
permite realizar estudios educativos a nivel internacional.

• Interna: Se lleva a cabo por una persona integrante del mismo centro escolar, como
parte del proceso de aprendizaje que se está llevando a cabo. La evaluación interna tiene
a su vez distintas formas de llevarse a cabo:

o Autoevaluación: En la autoevaluación el agente evaluador es el mismo


evaluado, es decir, el alumno se valora a sí mismo el trabajo realizado.

o Heteroevaluación: El trabajo realizado es evaluado por un docente del centro


escolar (bien el mismo profesor de la asignatura, bien el tutor...)

o Coevaluación: Consiste en la evaluación mutua de los alumnos entre sí (bien en


grupos, bien en parejas), el/los evaluador/es y el/los evaluado/s se
intercambian los roles para valorar el trabajo de sus compañeros al mismo
tiempo que son evaluados por ellos.

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∎ II. SEGÚN SU MOMENTO EN EL PROCESO FORMATIVO Y SU FINALIDAD

En este momento cabe plantearse una cuestión clave: ¿existen tres tipos de evaluación distinta
o un único proceso de evaluación continuo?

Los tres tipos de evaluación que a continuación se desarrollan han de constituir tres dimensiones
complementarias de análisis y recogida de información sobre los aprendizajes de los alumnos,
es por ello que los tres sistemas de evaluación que se describen a continuación, han de estar
conectados mutuamente.

• La evaluación inicial o diagnóstica

“Si el conocimiento no se acumula, sino que se construye integrando, y no


sumando, lo nuevo en las estructuras y las redes adquiridas previamente, la
detección de ideas previas debe ser la base sobre la que se construya todo proceso
de enseñanza y aprendizaje” (Sánchez Delgado, 2005, pp.112)

La evaluación inicial pretende dar al docente una información sobre los conocimientos y
competencias previas del alumno, las que ya posee previamente. Debe arrojar luz al docente
sobre el grupo de alumnos con el que va a iniciar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Desde
el punto de vista docente, la evaluación inicial sirve para tomar decisiones a partir de los
resultados obtenidos, así como planificar adecuadamente el currículum, poner en juego
elementos que faciliten el proceso de enseñanza, y aplicar estrategias didácticas adecuadas a
sus intereses y destrezas.

La detección de conocimientos y desempeños previos es, por tanto, fundamental para iniciar un
aprendizaje, ya que si no hay conocimientos o desempeños previos o si éstos son erróneos
podemos correr el riesgo de que la planificación del proceso educativo caiga en saco roto. La
construcción del conocimiento, y en consecuencia la elaboración de aprendizajes significativos,
pasa por esta evaluación inicial.

En consecuencia, al comienzo de cada unidad didáctica el docente debe formularse tres


preguntas sobre los alumnos:

o ¿Qué saben?

o ¿Qué hacen?

o ¿Qué sienten?

La primera pregunta permitirá detectar al docente los conocimientos previos del alumno; la
segunda permitirá conocer las competencias que posee; finalmente, la tercera cuestión
permitirá conocer las actitudes del alumno ante el proceso didáctico.

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La evaluación inicial tiene su continuidad en la evaluación formativa, a la cual complementa y


prepara.

• La evaluación formativa

“El objetivo de la evaluación formativa no es clasificar o certificar a un alumno


sino más bien ayudar tanto al alumno como al profesor a enfocar los esfuerzos, a
fin de conseguir un dominio de los objetivos” (Oliva Gil, 1996, pp. 262)

La evaluación formativa pretende optimizar el mismo proceso de aprendizaje mientras se está


desarrollando, modificando y perfeccionando aquello que no se adapte al proceso establecido
o se aleje de los objetivos planteados al inicio. Es por ello que la evaluación formativa se
distribuye de manera periódica a lo largo del proceso de aprendizaje.

Este tipo de evaluación responde a la necesidad de obtener información acerca de cómo se están
desarrollando los procesos de aprendizaje en el grupo de alumnos, lo cual implica diversificar
los procedimientos de evaluación, a lo largo del proceso y no reducirlos a una sola modalidad al
final del proceso.

La evaluación formativa, por tanto, está al servicio del desarrollo adecuado del programa o del
alumno con la finalidad de que el proceso de aprendizaje siga el camino deseado e inicialmente
determinado. Evitando de este modo, que el docente descubra que el proceso de aprendizaje
ha sido un fracaso antes de que sea demasiado tarde para poder evitarlo.

Para llevar a cabo este tipo de evaluación, existe un amplio repertorio de instrumentos que el
profesor puede aplicar en las aulas con sus alumnos en función de la situación, los conocimientos
o las competencias que se desee evaluar. Algunos de ellos están recogidos en la siguiente tabla:

Tabla 2: Instrumentos de evaluación


TIPOS DE INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN EN RELACIÓN CON LA MANIFESTACIÓN DEL
CONOCIMIENTO A DESARROLLAR

INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN Y TIPOS MANIFESTACIÓN

Exposición de lecciones
Discusiones en grupo
Base no estructurada
Debates
Respuestas accidentales
Orales
Presentación
Defensa
Base estructurada
Exposición
Ensayo

Escritos Abiertas de respuesta larga

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Abiertas de respuesta breve


Objetivas sencillas
(Verdadero/Falso)
Selección simple
Selección múltiple
Objetivas complejas (opción
Elección combinada
múltiple)
Selección de la mejor respuesta
Identificación de gráficos o mapas

Trabajo extensos
Estudios de casos reales o supuestos
Pruebas de ejecución

Recopilación de evidencias y Portafolio


documentos Carpeta
Escalas de observación Escalas de rango
Listas de control Rubrica
Fichas de observación grupal
Observacionales Fichas de seguimiento (individual o
grupal)
Fichas de co-evaluación
Fichas de auto-evaluación
Fuente: Elaboración propia a partir de López Pastor (2009)

La evaluación formativa permite individualizar la enseñanza y proporcional a los estudiantes


unos procesos de aprendizaje de mayor calidad. Para que la evaluación formativa sea útil, hemos
de llevar a cabo tres tareas:

o Proporcionar feedback (retroalimentación) a los alumnos. El mero conocimiento de los


resultados tiene muy poco de formativo, es preciso que el alumno conozca, además
del resultado final de la prueba, los detalles de la misma (sus errores, sus dudas…) en
orden a que el aprendizaje sea más preciso. Así el feedback o retroalimentación es la
información que damos al alumno sobre la validez de su respuesta con el fin de
mejorar / consolidar el aprendizaje.

o Ayudar al alumno a que poco a poco sea capaz de autorregular su proceso de


aprendizaje, es lo que denominamos “metacognición”. A saber qué aprende, cómo lo
aprende, qué estrategias de aprendizaje le resultan más útiles, cuáles son sus mayores
dificultades… Que el alumno conozca su propio proceso de aprendizaje, sin duda,
facilita y optimiza el mismo proceso.

o Analizar los resultados con el fin de detectar necesidades o dificultades (qué no han
aprendido los estudiantes, qué no han entendido, qué desempeños necesitan
mejorar…) del grupo de alumnos y poner en marcha mecanismos que den respuesta a
esas necesidades y dificultades.

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• La evaluación sumativa o final

La evaluación formativa, como su nombre indica, es aquella que se lleva a cabo al final de un
proceso educativo, al final de una Unidad Didáctica, de un curso académico o de una etapa.

Su objetivo es el control de los resultados de aprendizaje, estimar si se han adquirido o no los


aprendizajes y los objetivos establecidos al inicio del proceso. La evaluación sumativa,
podríamos decir, que es una evaluación de cierre que permite hacer balance del trabajo
realizado durante un periodo determinado de tiempo. En consecuencia la evaluación sumativa
viene a ser el resultado final de la evaluación formativa, esto es, elaborar una valoración final
ponderando no sólo la prueba que se haya realizado al final, sino ponderando todos los
resultados obtenidos en las evaluaciones formativas. Esto nos permitirá observar y analizar el
progreso realizado por el alumno, desde su evaluación inicial.

La evaluación sumativa, como parte de una evaluación continuada del alumno permitirá
establecer caminos para reorientar y mejorar los procesos de aprendizaje, mientras que la
misma de forma aislada deja de formar parte del proceso de aprendizaje y se convierte en el
instrumento que clasifica de forma cuantitativa las calificaciones de los alumnos.

En definitiva, podemos decir que la evaluación sumativa ha de ser la consecuencia coherente de


la evaluación formativa que se haya realizado.

6.2.3. Instrumentos de evaluación: ejemplos aplicados. La rúbrica y el


portafolio.

LA RÚBRICA

• ¿Qué es?
Las rúbricas son guías de puntuación usadas en la evaluación del desempeño de los estudiantes
que describen las características específicas de un producto, proyecto o tarea en varios niveles
de rendimiento, con el fin de clarificar lo que se espera del trabajo del alumno, de valorar su
ejecución y de facilitar la proporción de retroalimentación (Fernández March, 2010).

La evaluación mediante rúbrica es un modelo relativamente reciente, que nos permite llevar a
cabo una evaluación formativa.

La puesta en marcha de rúbricas para la evaluación del alumno, está estrechamente vinculada
al desarrollo de competencias, entendiendo estas como desempeños ya que representan una
aplicación práctica de los que se sabe. Ser competente es “poder hacer” (capacidades) y “saber
hacer” (conocimientos) puestos ambos en acción; lo cual derivará en la resolución de tareas de
manera eficiente. Se trata por tanto de un saber aplicado y que abarca conocimientos,
procedimientos y actitudes.

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• ¿Qué evalúa?
Evalúa el desarrollo de aprendizajes y competencias del alumno.

• ¿Cómo se elabora?
La rúbrica se realiza en una tabla, cuyo eje vertical indica las competencias que se van a evaluar,
y cuyo eje horizontal el nivel de rendimiento/desempeño.

En la tabla se describen las competencias que representa cada nivel en la escala de rendimiento,
de forma que el alumno evaluado puede saber en qué momento del proceso de aprendizaje se
sitúa y qué aprendizajes le falta por adquirir.

A modo de ejemplo podemos establecer:

• En el eje vertical las competencias a evaluar son las competencias fundamentales para
el dominio de un idioma: comprensión auditiva, comprensión lectora, expresión oral,
expresión escrita.

• En el eje horizontal tomaremos el Marco Europeo de Referencia para las lenguas: A1,
A2, B1, B2, C1 y C2; siendo A1 el nivel más básico y C2 el nivel más avanzado. Ambos
ejes se recogen en una tabla, como sigue:

A1 A2 B1 B2 C1 C2
No tiene
Comprende
Comprende ninguna
Comprensión

Reconoce Comprende ideas Comprende


casi todas dificultad para
auditiva

palabras y frases y principales con claridad


las ideas de cualquier tipo
expresiones vocabulario cuando el discursos
discursos de discurso en
muy básicas cotidiano discurso es complejos
extensos. cualquier
claro
contexto.
Comprende Lee con
Comprende textos Lee y facilidad todo
Comprensión

Lee textos
palabras Lee textos expresados comprende tipo de textos,
lectora

largos,
conocidas y breves y en lenguaje artículos e narrativa,
novelas o
textos sencillos sencillos informes libros
narraciones.
sencillos sobre temas actuales especializados
cotidianos …
Expresión
… … … … … …
oral
Expresión
… … … … … …
escrita

Tal y como observamos en el ejemplo, la rúbrica nos permite realizar una estimación de las
competencias adquiridas, esto es, de los desempeños del aprendizaje. La evaluación por medio
de este instrumento nos indicará la adquisición de los niveles de rendimiento. Es un instrumento
muy útil que busca la mejora de las competencias y permite identificar las evidencias e
indicadores de su desarrollo.

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EL PORTAFOLIO

• ¿Qué es?

El portafolio, o también llamada “carpeta de aprendizaje”, es un compendio de actividades,


ejercicios, trabajos, reflexiones y apuntes de los estudiantes, ordenados cronológicamente.

Puede considerarse como “una documentación sistemática y organizada, con cierta antología
secuencial, de todo aquello que contribuye a mostrar o ejemplificar el progreso del
conocimiento adquirido en un campo o materia, así como la reflexión autoevaluativa del trabajo
realizado” (Mayorga y Madrid, 2012, pp. 231)

El uso del portafolio fomenta la reflexión de los alumnos, así como la implicación constante en
el proceso de aprendizaje. Y es, en esencia la suma de los trabajos realizados durante un tiempo
determinado que muestran las competencias adquiridas por los alumnos.

• ¿Qué evalúa?

Evalúa el proceso de aprendizaje de los alumnos, permite al docente conocer: en qué grado han
sido adquiridas las competencias establecidas en los objetivos iniciales, cómo ha sido el proceso
de aprendizaje del alumno, qué temas le han interesado más, cuáles son sus puntos fuertes y
sus puntos débiles (en cuanto a los aprendizajes), cuál ha sido el nivel de profundización en los
temas trabajados…

Como vemos, es una herramienta de evaluación que nos puede dar mucha información sobre
los alumnos, incluso puede ser considerado, más que un instrumentos de evaluación, como un
sistema de evaluación, debido a que en él se pueden incluir otros instrumentos.

• ¿Cómo se elabora?

La elaboración del portafolio es un trabajo que implica tanto al alumno como al profesor,
Mayorga y Madrid lo explican “La implicación y participación del alumno constituyen premisas
fundamentales, tanto para determinar el contenido, establecer los criterios para la selección
realizada y los criterios para juzgar el valor del contenido. Pero a su vez dicha selección y
determinación de criterios, constituyen desempeños que han recibido preparación o tutoría, y
se convierten en muestras de trabajo fruto de la reflexión, la deliberación y conversación” (2012,
pp. 231). Así, la elaboración del portafolio requiere:

o Por parte del docente:


o Establecer los criterios de valoración de los trabajos.
o Pautar la organización de los trabajos de los alumnos.
o Tutorías con los alumnos para revisar el portafolio, observar avances y
dificultades.

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o Por parte del alumno:


o Elaboración de los ejercicios o trabajos en función de los criterios de
valoración establecidos.
o Elaboración de las reflexiones vinculadas a los ejercicios realizados.
o Elaboración del portafolio completo.

Lejos de ser una colección de trabajos de curso, el portafolio es un instrumento de evaluación


que invita a la reflexión sobre el proceso de aprendizaje.

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