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Marcel Duchamp

Si queremos comprender nuestra actualidad artística debemos estudiar a Marcel Duchamp,


por dos razones: por la influencia concreta y explícita de su trabajo en artistas y movimientos
posteriores, y porque su figura recogía un conjunto de pensamientos y actitudes creativas
fundamentales en el arte de este siglo. Duchamp fue uno de los testigos activos del traslado cultural
desde Europa a EEUU.

Vivió con neutralidad crítica e irónica la efervescencia cultural previa a la Primera Guerra
Mundial y decidió abandonar la militancia vanguardista para retirarse a Nueva York.

El acceso a la vanguardia se produjo paradójicamente a través de dos rechazos:

 Duchamp se acercó muy joven a los círculos de la vanguardia cubista francesa gracias a sus
hermanos mayores, Jacques Villon (pintor) y Raymond Duchamp Villon (escultor). El grupo
de artistas solía organizar el denominado Salón de los Independientes, una muestra
alternativa de pintura; la convocatoria del año 1912 estaba influida por las teorías acerca de
la proporción áurea.
 Duchamp presentó para esta exposición un cuadro titulado Desnudo bajando la esclaera. Los
organizadores decidieron no incluirlo porque la obra no respondía a las doctrinas teóricas
del cubismo, sino que parecía una realización futurista. La obra fue trasladada a la
exposición menos significativa organizada en las galerías Dalmau de Barcelona.

Luego de esto abandono el ambiente artístico y se instaló en otro barrio de Paris trabajando
como bibliotecario. Pintó algunos cuadros similares y se marchó a a Alemania. Planteó algunas
estrategias en las que se adelantó al Dadaismo. Dichas decisiones se referían por ejemplo a
mantener una actitud neutral frente a la militancia artística y política y a separarse del ambiente
enrarecido y gremialista de los pintores.

El Armony Show fue la primera muestra de arte contemporáneo en EEUU. Se celebró en Nueva
York en 1913, año en el que Duchamp había decidido abandonar la pintura. Se organizo enorme
exposición compuesta por 1700 obras entre las que se incluía el arte vanguardista europeo.
Debido a su éxito se trasladó luego a Chicago y Boston. Entre todas las obras seleccionadas la
que más trajo polémica y provocó las más aireadas críticas en la prensa fue el famoso Desnudo
bajando la escalera. Fue satirizada por los periodistas como “una explosión de una fábrica de
tejas”. La acogida de Duchamp en este país fue tan grata que se trasladó a Nueva York y vivió allí
durante años.

La obra fue polémica no solo por la técnica, sino sobre todo por el tema. El desnudo era
uno de los temas sagrados de la pintura, obras reposadas en las que la figura aparecía
generalmente recostada, mostrando sus encantos al espectador, dejándole claro que su
belleza ideal era inalcanzable. Las figuras desnudas simplemente se exhibían, y no hacían
cosas vulgares, como bajar una escalera. Ni siquiera quedaba claro si era un desnudo
masculino o femenino. Para pintar este cuadro, Duchamp empleó los colores ocres,
grises y negros del cubismo analítico. Pero en vez de utilizar la descomposición de planos
para pintar un objeto estático desde varias perspectivas a la vez, lo que hizo fue repetir y
superponer estos planos para representar el movimiento de una figura en el tiempo (en
este aspecto, se aproxima al arte futurista. Los pintores cubistas habían conseguido
plasmar las tres dimensiones del mundo real en una superficie bidimensional. Duchamp
y los futuristas fueron un paso más allá: lograron representar el tiempo y el movimiento
en una obra inmutable y, por naturaleza, estática.