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62 Julio-Diciembre, 2014
VOL XXXII. Segunda Etapa
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Instituto Pedagógico de Caracas.
Subdirección de Investigación y Postgrado
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Centro de Investigaciones Históricas Mario Briceño Iragorry
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Teléfonos: (0212) 915-83-69
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INSTITUTO PEDAGÓGICO DE CARACAS

CUERPO DIRECTIVO

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Subdirectora de Docencia ( E ) Dácil García
Subdirectora de Investigación
y Postgrado ( E ) Miren de Tejada
Subdirector de Extensión ( E) Humberto González
Secretario Juan Acosta Boll

DEPARTAMENTO DE GEOGRAFIA E HISTORIA


JEFE DE DEPARTAMENTO

Jorge Bracho

CENTRO DE INVESTIGACIONES HISTÓRICAS


“MARIO BRICEÑO IRAGORRY”

Coordinadora: Haydee Vilchez

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• Es una publicación científica fundada en 1983 perteneciente al Centro de
Investigaciones Históricas “Mario Briceño Iragorry” del Instituto Pedagógico
de Caracas; de circulación nacional e internacional, destinada a divulgar los
resultados de investigaciones realizadas en áreas de Geografía, Historia y Ciencias
Sociales.
• Podrán publicar trabajos en esta Revista, los profesores del Departamento de
Geografía e Historia de todos los Institutos Pedagógicos, estudiantes de pregrado
y postgrado de la UPEL y otras Universidades, historiadores nacionales e
internacionales y personas de alta calificación intelectual y académica.
• El sistema de arbitraje utilizado por el Consejo Editorial seguirá el criterio
denominado “doble ciego”, es decir, los autores no conocen quien los arbitra y
éstos últimos no conocen la identidad del autor.
• Publicación financiada por la Subdirección de Investigación y Postgrado del
Instituto Pedagógico de Caracas.
• Tiempo y Espacio está indizada en el Proyecto Scielo Venezuela, en la base de
datos de Citas Latinoamericanas en Ciencias Sociales y Humanidades (CLASE),
además de DIALNET (Universidad de la Rioja, España) y en el Índice y
Directorio de Revistas Venezolanas de Ciencia y Tecnología REVENCYT,
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• La Revista no se hace responsable de los juicios y criterios expuestos por los autores.
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“Mario Briceño Iragorry” (CIHMBI); Universidad Pedagógica Experimental
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Nº 62. JULIO-DICIEMBRE 2014 VOL XXXII
Publicación del Centro de Investigaciones Históricas
“Mario Briceño Iragorry”

Director
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Jefe de Redacción
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Editor Invitado
Froilán Ramos Rodríguez

Consejo Editorial
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David Ruiz Chataing
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Suzuky Gómez
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Universidad Simón Bolívar (SL)
Luis Alberto Buttó
Universidad Simón Bolívar
Zandra Pérez
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Consejo Superior de Investigaciones Científicas
Escuela de Estudios Hispano-Americanos, Sevilla-España

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al de la Historia.
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debe estar expresado con claridad y sus argumentos bien fundamentados.
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CONTENIDO
Presentación ..................................................................................................... 11-13

Dossier
Miguel Castillo Didier ...................................................................................... 15-36
Francisco de Miranda y Chile

Alfredo Gorrochotegui M. ................................................................................ 37-61


Andrés Bello: una vida de servicio y heroísmo silencioso.
Semblanza para educadores

Barry L. Velleman ............................................................................................. 63-76


Los criterios de una obra “Difícilmente superable”:
Ángel Rosenblat y “El Pensamiento gramatical de Bello”

Eduardo Hodge Dupré ..................................................................................... 77-92


Félix Armando Núñez en la Pluma de Gabriela Mistral:
Chile y Venezuela unidos en el tiempo

Froilán Ramos Rodríguez/ Javier Castro Arcos ................................................ 93-138


La Alianza para el Progreso en Chile y Venezuela, 1961-1963

Conferencias
Sol Serrano Pérez
Gramática y Prosodia: la proposición política de Andrés Bello ....................... 139-147

Estudios

Rafael E. Cuevas Montilla ............................................................................. 149-171


Esos hombres impíos y detestables: la presencia del hereje inglés y su valoración en la
Venezuela colonial

Néstor D. Rojas López .................................................................................. 173-185


El Derecho de Lanzas de la élite encomendera merideña (1619-1620)

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Adelina Rodríguez M. .................................................................................. 187-202


El colapso del Callao: la crisis de la producción aurífera en Guayana a fines del siglo
XIX

Scarlet Cartaya Ríos ..................................................................................... 203-219


¿Las geografías o la geografía?

Claudio Alberto Briceño Monzón ................................................................. 221-261


La frontera Chilena-Argentina: La Controversia por el Canal del Beagle

Entrevista

Entrevista con Iván Jaksic ............................................................................. 263-269

In memoriam Dr. Domingo Irwin G.


..................................................................................................................... 271-272

Reseñas
..................................................................................................................... 273-299

Eventos
..................................................................................................................... 301-303

Índice acumulado de materias


..................................................................................................................... 305-306

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CONTENT
Presentation ..................................................................................................... 11-13

Dossier

Miguel Castillo Didier ...................................................................................... 15-36


Francisco de Miranda and Chile

Alfredo Gorrochotegui M. ................................................................................ 37-61


Andres Bello: A Life of Service and Silent Heroism. Model for Educators

Barry L. Velleman ............................................................................................. 63-76


The Criteria of a Work “Difficult to Surpass”:
Ángel Rosenblat and “El PensamientoGramatical de Bello”

Eduardo Hodge Dupré ..................................................................................... 77-92


Félix Armando Núñez in the Gabriela Mistral’s Pen:
Chile and Venezuela joined in Time

Froilán Ramos Rodríguez/ Javier Castro Arcos ............................................... 93-138


The Alliance for Progress in Chile and Venezuela, 1961-1963

Conferences

Sol Serrano Pérez .......................................................................................... 139-147


Grammar and Prosody: Political Proposition from Andrés Bello

Studies

Rafael E. Cuevas Montilla ............................................................................. 149-171


Those wicked and detestable men: the presence of English heretic and its assessment
in colonial Venezuela

Néstor D. Rojas López .................................................................................. 173-185


The law Spears elite encomendera of Merida (1619-1620)

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Adelina Rodríguez M. .................................................................................. 187-202


The collapse of The Callao: the crisis of the aurifera production in Guyana at the end
of the 19th century

Scarlet Cartaya Ríos ..................................................................................... 203-219


Are geographies or geography?

Claudio Alberto Briceño Monzón ................................................................. 221-261


The Chilean-Argentine border: The Controversy over the Beagle Canal

Interview

Interview with Iván Jaksic ............................................................................. 263-269

In memoriam Dr. Domingo Irwin G.


..................................................................................................................... 271-272

Reviews
..................................................................................................................... 273-299

Events
..................................................................................................................... 301-303

Cumulative table of contents


..................................................................................................................... 305-306

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PRESENTACIÓN

Chile y Venezuela: lazos en el tiempo

Toda historia de fraternidad de Chile y Venezuela pasa honrosamente


por el enorme legado intelectual y cultural de don Andrés Bello (1781-1865),
quien ya no es venezolano o chileno, es uno de los americanos más universales
que ha tenido la humanidad. A través del tiempo, han sido los hombres quienes
han levantado auténticos puentes culturales e intelectuales entre uno y otro
extremo de la cordillera andina. De la labor iniciada por Miranda, O’Higgins,
Bello y Madariaga, continuada por Vicuña Mackenna y Arístides Rojas, por
Mistral y de la Parra, por Picón-Salas y Neruda, entre muchos otros, hoy una
vez nos convoca.
El 7 de noviembre de 2013, se realizó el Conversatorio Chile y Venezuela:
Lazos en el Tiempo, en la Universidad de los Andes, Santiago de Chile, un
significativo evento que propició este Dossier sobre Chile y Venezuela; gracias,
también, a la confianza y determinación de los profesores José Alberto Olivar
y Jean Carlos Brizuela, editores de la revista Tiempo y Espacio, por su apoyo
incondicional.
El esfuerzo titánico, y el entusiasmo de igual magnitud, han logrado
reunir en esta edición especial todo el anhelo por el saber universal, por el
más puro espíritu universitario, y la templanza de la naturaleza humana por el
trabajo académico y la labor en el tiempo. Fruto del encuentro de voluntades
ha surgido un nutrido trabajo en el que convergen experiencia y juventud,
caballeros y dama, chilenos, venezolanos y estadounidense, todos ofrendan sus
reflexiones sobre los lazos intelectuales y culturales entre Chile y Venezuela.
De esta manera, el doctor Miguel Castillo Didier, Profesor Titular de
la Universidad de Chile y Miembro de Número de la Academia Chilena de la
Lengua, quien discurre sobre la figura de don Sebastián Francisco de Miranda
Rodríguez y Chile, en el que recorre los contactos labrados en hacia fines de
la centuria dieciocho y comienzos del diecinueve, entre las tierras chilena y
venezolana, a través del propio Miranda, pero también Bello, del Abate Molina,
y de don Bernardo O’Higgins.

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Asimismo, el Dr. Alfredo Gorrochotegui Martell, Profesor venezolano


de la Universidad de los Andes de Chile, con su trabajo “Andrés Bello: una
vida de servicio y heroísmo silencioso. Semblanza para educadores”, brinda
un panorama amplio, claro y humano, sobre la vida, obra intelectual y valor
personal de uno de los pensadores hispanoamericanos, cuya dedicación por el
trabajo y herencia cultural más ha aportado a las generaciones posteriores.
De igual modo, el académico estadounidense, doctor Barry L. Velleman,
Profesor de la Marquette University, aporta una trabajo intitulado “Los criterios
de una obra “Difícilmente superable”: Ángel Rosenblat y “El Pensamiento
gramatical de Bello”, contribución en la que reflexiona sobre uno de los aspectos
intelectuales del legado Bellista a la humanidad, la palabra escrita que logra
trascender el papel y el tiempo para elevarse a las ideas de los hombres.
Por su parte, el latinoamericanista Eduardo Hodge Dupré, del programa
de Doctorado en Historia de la Universidad de los Andes de Chile, presenta
su trabajo “Félix Armando Núñez en la Pluma de Gabriela Mistral: Chile y
Venezuela unidos en el Tiempo”, en el que estudia a partir de la correspondencia
inédita de la poetisa chilena, su epistolario con el educador y poeta venezolano
don Félix Armando Núñez Beauperthuy, uno de los escritores más creativo y
desconocido de las letras americanas. Del artículo de Hodge se desprende uno
de los mayores retos para los historiadores, como lo es analizar y recoger el
carácter humano de las palabras escritas.
Asimismo, el historiador chileno Javier Castro Arcos, del doctorado en
Historia de la Universidad de los Andes de Chile, y Froilán Ramos Rodríguez,
exponen su trabajo “La Alianza para el Progreso en Chile y Venezuela, 1961-
1963”, en el que estudian la política exterior de las administraciones de Jorge
Alessandri y Rómulo Betancourt, en Chile y Venezuela, respectivamente, ante
el programa de ayuda del Presidente estadounidense John F. Kennedy. Es este
un trabajo que en sí mismo ha unido el aporte intelectual chileno-venezolano,
y cuya labor recoge la experiencia de una iniciativa de acercamiento de Estados
Unidos y América Latina.
En este orden, la investigadora chilena doña Sol Serrano Pérez, Profesora
de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUCC), quien diserta en torno
a la “Gramática y Prosodia: La Proposición Política de Andrés Bello”, en esta
contribución permite observar una de las dimensiones más interesantes del

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ilustre pensador, su constante preocupación por el idioma castellano hablado


en América
Por otra parte, se incorporan la sección de Estudios, dos trabajos sobre
la Venezuela colonial. Uno del magister Rafael Cuevas Montilla, profesor de la
Escuela de Historia de la Universidad de Los Andes (ULA-Mérida), que versa
sobre “Esos hombres impíos y detestables: la presencia del hereje inglés y su valoración
en la Venezuela colonial”. Al tiempo, que el historiador venezolano Néstor Rojas
López, reflexiona sobre “El Derecho de Lanzas de la élite encomendera merideña
(1619-1620)”. De igual modo se cuenta el ensayo de la historiadora Adelina
Rodríguez sobre la crisis de la producción aurífera en Guayana a finales del siglo
XIX, así como el interesante planteamiento formulado por la geógrafa Scarlet
Cartaya Ríos en torno a viejo debate en torno a la epistemología de la ciencia
geográfica y finalmente el ensayo de Claudio Briceño Monzón sobre el proceso
de negociación del diferendo chileno-argentino por el canal del Beagle.
Asimismo, en la sección Distinciones, se presenta una entrevista al
Doctor Iván Jaksic, profesor chileno de la Universidad de Stanford, y uno de
los investigadores más destacados sobre la obra intelectual de don Andrés
Bello, quien comparte a través de una entrevista sus reflexiones en torno al
humanista universal, su pasión por el Orden, sus contribuciones culturales a
Chile y América, entre otros. Insertamos una nota de duelo In memoriam del
historiador venezolano y especialista en relaciones civiles y militares Doctor
Domingo Irwin Gaffaro, asiduo colaborador de nuestra revista. Por último
compartiremos varias reseñas de libros recientes.
En estas páginas el lector encontrará una inigualable combinación de
esfuerzos humanos que han hecho posible acercar países y estrechar lazos de
fraternidad académica. Maestros del Dossier Chile y Venezuela, como Castillo,
Serrano, Gorrochotegui, Velleman y Jaksic, han cultivado la llama del saber,
compartiendo sus luces para iluminar el camino; dos jóvenes historiadores, Castro
y Hodge, representan una prometedora oportunidad para la comprensión de la
América Latina, son su tesón, lo que los llevará a portar la antorcha de luz en el relevo.
Froilán Ramos Rodríguez
Editor invitado
Santiago de Chile, Julio de 2014.

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Miguel Castillo Didier Francisco de Miranda y Chile, pp. 15-36.

DOSSIER

FRANCISCO DE MIRANDA Y CHILE

Francisco de Miranda and Chile

Miguel Castillo Didier Director del Centro de Estudios Griegos de la


Universidad de Chile, Miembro de Número de
la Academia Chilena de la Lengua y Miembro
Correspondiente de la Real Academia Española.
Entre sus publicaciones figuran 6 libros y numerosas
ponencias y artículos dedicados a Francisco de Miranda;
cuatro libros y numerosos artículos dedicados a temas
de musicología venezolana; una cuarentena de libros y
numerosos artículos sobre literatura griega antiguo y
moderna. Correo: micastilgriego@gmail.com.

Recibido: 01/02/2014
Aprobado: 06/03/2014

Resumen: El artículo intenta presentar las relaciones entre Francisco de Miranda Chile
en torno a cinco niveles: el de la común relación de Miranda con América Hispana;
luego el de la relación del precursor con Andrés Bello; para continuar con las que tuvo
con la obra del Abate Juan Ignacio Molina y aquellas que mantuvo con el Libertador
de Chile, Bernardo O’Higgins.
Palabras Clave: Miranda, Chile, Andrés Bello, Abate Molina, Bernardo O’Higgins.

Abstract: The article tries to present the relationship between Francisco de Miranda
and Chile around five levels: the common Miranda relationship with Spanish America;
then the ratio of the precursor with Andrés Bello; to continue the work he had with
Juan Ignacio Abate Molina and those that remained with the Liberator of Chile,
Bernardo O’Higgins.
Key Words: Miranda, Chile, Andrés Bello, Abate Molina, Bernardo O’Higgins.

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014.
Miguel Castillo Didier Francisco de Miranda y Chile, pp. 15-36.

El primer nivel de relación de Francisco de Miranda con Chile forma


parte de la común de relación de América Hispana con él; o, si se quiere,
del Precursor con nuestro continente. Miranda, entre varios otros ilustres
Precursores, como Viscardo, Nariño, Gual, España, se distingue por haber
sido “el primero en concebir un auténtico proyecto político e institucional
integrador de Hispanoamérica”1. El propio Viscardo, cuya obra no se puede
sino admirar profundamente, no plantó la posibilidad del surgimiento de un
gran Estado Hispanoamericano.
Así pues, éste es el primer nivel de la relación: Miranda fue Precursor de
la independencia chilena, como lo fue de los restantes procesos emancipatorios
de los países hispanoamericanos.

Andrés Bello
Otro nivel de la relación tiene que ver con un gran hijo de Venezuela,
Andrés Bello, quien llegó a ser también chileno por adopción, y quien en Chile
desarrollaría gran parte de su obra fundacional en la cultura hispanoamericana.
Son bien conocidas las circunstancias en que Andrés Bello, de 29 años,
se encuentra con el Precursor, de 60, a mediados de julio de 1810, al llegar
a Inglaterra, como secretario de la delegación integrada por Bolívar y López
Méndez, la cual iba en misión encomendada por la Junta surgida en Caracas
el 19 de abril.
En esa ciudad, en la casa de Grafton Street, Bello conoce la imponente
personalidad de Miranda, “aquel proscrito formidable” que “personificaba
en sí la revolución americana”2; su palabra cálida y cautivante; su amplísima
cultura y experiencia; su biblioteca espléndida, presidida por la efigie de
Apolo; su salón dominado por los bustos de Homero, de Sócrates y también
de Apolo. Encuentra allí, en el refugio de ese hombre de tan variadas y famosas
1
Ch. Ghymers: “Francisco de Miranda y O’Higgins en la emancipación hispanoamericana:
¿Por qué hablar de próceres”. En Ch. Ghymers: Seminario Internacional Francisco de Miranda,
Instituto O’Higginiano de Chile – Asociación Internacional Andrés Bello, Santiago 2002, p.
13.
2
Miguel Luis Amunátegui, Vida de don Andrés Bello, 2ª edición, Publicaciones de la Embajada
de Venezuela, Santiago 1962, p. 93.

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Miguel Castillo Didier Francisco de Miranda y Chile, pp. 15-36.

experiencias, aquellas tres figuras clásicas de alto simbolismo; y libros griegos


y latinos en abundancia, en magníficas ediciones originales y en traducciones
variadas. Virgilio, a quien el joven humanista caraqueño tributa especial
veneración, está representado en no menos de 17 ediciones3.
En la casa de Miranda, puede decirse que comienza el segundo período
de la vida de Bello, sus casi 20 años de permanencia en Londres; los primeros
de su alejamiento definitivo de su tierra natal caraqueña, que durará 55 años y
que terminará con su muerte, en Santiago de Chile, en 1865.
Esta segunda etapa de la vida del sabio, así como la primera, la de
Caracas, ha sido certeramente caracterizada por el distinguido bellista Rafael
Caldera:
Nadie se atrevería a negar que los diez y nueve años pasados en Londres le
dieron a Andrés Bello una oportunidad excepcional para estudiar ―en la
Biblioteca del British Museum y en la particular del General Miranda―
y lo pusieron en contacto con hombres, ideas e instituciones de primer
rango, lo que contribuyó a abrir su poderoso intelecto a los más amplios
horizontes. Tampoco osaría nadie subestimar lo que significó para el

3
La primera y clásica biografía de Bello es la de Miguel Luis Amunátegui, 1882, reeditada en
Santiago por la Embajada de Venezuela, en 1962. Valiosas visiones de conjunto contienen
también el libro juvenil y ya clásico de Rafael Caldera, Andrés Bello, 7 ª ed., Caracas, 1969.
Las últimas biografías son todas meritorias, en una natural variedad de enfoques: Andrés
Bello: historia de una vida y de una obra, de Fernando Murillo Rubiera, La Casa de Bello,
Caracas 1986 (Hay también una versión en síntesis, sin notas, de la obra de Murillo: Andrés
Bello, Historia 16, Madrid 1987). Luis Bocaz: Andrés Bello Una biografía cultural, Edición
del Convenio Andrés Bello, Bogotá 2000. Iván Jaksic: Andrés Bello: La pasión por el orden,
Editorial Universitaria, Santiago 2001. Preciosos son los Estudios sobre Bello de Pedro Grases,
reunidos en el volumen II de sus Obras Completas y los de Carlos Pi Sunyer, incluidos en
el tomo II Patriotas Americanos en Londres, Caracas, 1978. Una amplia bibliografía puede
hallarse en la recién citada obra de Fernando Murillo Rubiera, pp. 437-467. El segundo
volumen de la Bibliografía de Andrés Bello, preparada por Horacio Jorge Becco, editado
por La Casa de Bello, en su serie Anexos a las Obras Completas de Andrés Bello, apareció
en 1987. Una rápida mirada a las ediciones virgilianas de Miranda nos muestra que su
biblioteca poseía diez ediciones latinas, tres ediciones bilingües completas y una de la Eneida;
siete traducciones a cinco idiomas, entre ellas la de Hernández de Velasco al castellano, de
1557; La de Delille al francés, de las Geórgicas, de 1784, y de la Eneida, en edición de 1804.
Las ediciones completas eran todas valiosas. Entre ellas figuraba la reproducción del Códice
Mediceo-Laurentiano, Florencia, 1741.

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014.
Miguel Castillo Didier Francisco de Miranda y Chile, pp. 15-36.

volumen, la variedad y la trascendencia de su increíble producción, la


oportunidad que le brindó la generosa y estimulante hospitalidad de
Chile, su segunda patria, durante otros 36 años. Pero a veces ha habido
fácil inclinación por ignorar o menospreciar la madurez de su formación,
la calidad de su cultura, la fuerza ya lograda de su personalidad cuando
salió de Venezuela, el 10 de junio de 1810, y desde el camino de La
Guaira le dio una última mirada a Caracas, para decir, muchos años más
tarde: ‘¿quién me hubiera dicho que era en efecto la última?’ 4.

Como lo destaca Rafael Caldera, el Bello que viaja a Londres es


un hombre cabal, un intelectual de reconocido prestigio en Caracas, un
universitario, un lingüista y un poeta ya elogiado en su medio. Sin duda, ahí
está la base de lo que entregará después el sabio. Como a Francisco de Miranda
varias décadas atrás, también a él la Universidad de Caracas, a través del llamado
“Curso de Artes”, le había dado una formación superior, que éste, como aquél,
procuraba complementar y ampliar a través de la hermosa aventura espiritual
de las lecturas. Claro está, Miranda, casi treinta y un años mayor, a través de
sus largos viajes y de su residencia y actuación en la Francia de la Revolución,
había podido conocer más directamente el “gran libro del Universo”. A los
conocimientos que dan los libros, había agregado los que da la experiencia, el
conocimiento de paisajes geográficos y humanos.
Por eso, a pesar del profundo bagaje intelectual que el joven humanista
lleva Londres,
no hay que forzar la imaginación para adivinar la admiración y aun el
encandilamiento que experimentaría Andrés Bello al contemplar de cerca
la figura de Miranda, rutilante y llena de historia, seguramente agrandada
a los ojos de un caraqueño recién salido de una ciudad colonial5.

A través de ese compatriota ilustre comienza a conocer el mundo de


Inglaterra y de Europa.
El impacto de la personalidad del Precursor sobre el espíritu de Bello
será definitivo. Ese año de 1810, esa impresión se refleja en el documento

4
Rafael Caldera, “El Andrés Bello que viajó a Londres en 1810”, en el vol. Bello y Caracas.
Primer Congreso del Bicentenario, Caracas, 1979, p. 13.
5
Pedro Grases, Obras Completas, vol. II, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1981, p. 87.

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que los comisionados envían a la Junta de Caracas para gestionar el regreso de


Miranda a la patria, escrito que a no dudarlo, fue redactado por Andrés Bello6.
Al publicar los borradores de aquel comunicado, que encontró en el Archivo
Nacional de Bogotá, Pedro Grases ha destacado que
tienen la excepcional importancia de ser todos escritos de puño y letra de
Bello, y redactados por él, según lo prueba la forma de las correcciones y
enmiendas que son características en toda redacción propia y personal.

También recuerda que


en esos documentos comienza Bello su larga carrera de autor de
comunicados diplomáticos, que habrá de proseguir en Londres, al
servicio de la legación de Chile, primero; más tarde, en el de la Legación
de la Gran Colombia; y, luego, en Santiago como oficial mayor de la
Secretaría de Relaciones Exteriores por más de veinte años7.

Todo el documento es revelador de la idea de que los comisionados y,


personalmente, Andrés Bello, se han formado del Precursor:
Ni aun sus enemigos se han atrevido a negarle una superioridad
extraordinaria de luces, experiencia y talento.
A la verdad sería un absurdo suponer que un individuo de estas
cualidades, y sin recomendación alguna exterior hubiese podido sostener
un papel distinguido en las cortes, introducirse en las sociedades más
respetables, adquirir la estimación y aun la confianza de una infinidad
de hombres ilustres, acercarse a los Soberanos, y dejar en todas partes
una impresión favorable 8.

Qué decidor es el párrafo siguiente. Cómo revive el interés fervoroso


con que Miranda debió escuchar a los comisionados al relatar éstos los hechos
de abril de Caracas; su disposición a servir con todos sus medios ―también sus
6
Documento incluido por Oscar Sambrano Urdaneta en su Antología General de Andrés Bello,
vol. II, pp. 1586-1589. Salcedo-Bastardo pone de relieve la importancia de este escrito en
Crisol del Americanismo La casa de Miranda en Londres, 2ª edición, Cuadernos LAGOVEN,
Caracas, 1982, pp. 81-82. El documento lo citamos de la edición de Grases: El regreso de
Miranda Caracas en 1810, Caracas, 1957.
7
P. Grases, ob. cit., p. 7.
8
Ibíd., p. 10.

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libros― a los enviados del primer gobierno libre de su patria:


Hemos observado su conducta doméstica, su sobriedad, sus procederes
francos y honestos, su aplicación al estudio, y todas las virtudes que
caracterizan al hombre de bien y al Ciudadano. ¡Cuántas veces a la
relación de nuestros sucesos le hemos visto conmoverse hasta el punto
de derramar lágrimas! ¡Cuánto ha sido su interés en informarse hasta
de los más menudos pormenores! Con qué oficiosidad le hemos visto
dispuesto a servirnos con sus luces, con sus libros, con sus facultades,
con sus conexiones!9.

De modo semejante debió expresarse la opinión de Bello en otros textos


que conocemos sólo indirectamente, como una de sus cartas a John Robertson,
su amigo de Curazao. Éste contesta, el 10 de diciembre de 1810, una misiva
por la que Bello le ha presentado a Miranda. Robertson dice coincidir con la
opinión de su amigo de Londres:
Yo le debo a usted mucha gratitud, porque me ha proporcionado el
conocimiento del señor Miranda, y le doy por ellos las gracias más
sinceras. Mi opinión es muy conforme a la de usted respecto de este
hombre ilustre, y no he necesitado mucho tiempo para reconocer en él
al estadista, al guerrero y al legislador consumado10.

Miguel Luis Amunátegui expresa que “don Andrés Bello manifestó todo
el resto de su vida una grande admiración a Miranda”11. Esto significa que,
a lo largo de los 36 años que vivió el sabio en Chile, Amunátegui y otros
discípulos suyos le escucharon reiteradas veces manifestar tal sentimiento. Éste
había nacido, o en todo caso se había hecho intenso, durante sus encuentros,
en 1810, y reafirmado durante los dos años que Bello residió en la casa de
Miranda, en esa “cuna de nuestra independencia y también de gran parte de
nuestra América” y “refugio y consuelo de precursores y libertadores”, según
la expresión de Miriam Blanco-Fombona12; aquel lugar del cual el Precursor
9
Ibíd., pp. 12-13.
10
Andrés Bello, Obras Completas, vol. XXV (vol. I del Epistolario de Bello), La Casa de Bello,
2ª edición, Caracas, 1984, p. 20.
11
M. L. Amunátegui, ob. cit., p. 94.
12
M. Blanco-Fombona de Hood, «El Londres de Andrés Bello”, en el vol. Bello y Londres I, La
Casa de Bello, Caracas, 1980, p.184.

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había dicho: “Mi casa en esta ciudad es y será siempre el punto fijo para la
Independencia y Libertad del Continente Colombiano” .
Más tarde, en agosto de 1827, en el pórtico del tomo cuarto de El Repertorio
Americano, Bello colocará frente a la portada interior la efigie de Miranda en la
Revolución Francesa, hecha por Charles E. Gaucher en París, en 1793; y en las
páginas de esa revista rendirá homenaje a la memoria del Precursor, publicando
importantes documentos para su biografía, a once años de su muerte en La Carraca.
La veneración de Bello por el Precursor se expresa en la emoción y
concisión clásica de los versos con que canta la grandeza y nobleza de Miranda,
haciendo lúcida y poética justicia a sus méritos:
¡Miranda! de tu nombre se gloria también Colombia:
defensor constante de sus derechos, de las santas leyes,
de la severa disciplina amante.
Con reverencia ofrezco a tu ceniza
este humilde tributo, y la sagrada rama a tu efigie venerable ciño.
Patriota ilustre, que, proscrito, errante,
no olvidaste el cariño
del dulce hogar que vio nacer tu cuna;
y ora blanco de las iras de fortuna,
ora de sus favores halagado,
la libertad americana hiciste
tu primer voto y tu primer cuidado.
Osaste solo declarar la guerra
a los tiranos de tu patria amada.
Y desde las orillas de Inglaterra
diste aliento al clarín, que el largo sueño
disipó de la América, arrullada
por la superstición. Al noble empeño
de sus patricios no faltó tu espada;
y si de contratiempos asaltado
que a humanos medios resistir no
/ dado

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te fue el ceder forzoso, y en cadenas


a manos perecer de una perfidia,
tu espíritu no ha muerto, no; resuena,
resuena aún el eco de aquel
con que a lidiar llamaste, la gran lidia
de que desarrollaste el estandarte
triunfa ya, y en su triunfo tienes parte.
En sólo 30 versos, engastados dentro de la Alocución a la Poesía, Bello
recuerda y caracteriza la fisonomía y la obra de Miranda. “Ilustre” es el epíteto,
a muy pocos prodigado, que merece el Precursor, el que hizo de la libertad de
América su primera pasión y el que se lanzó solo al campo de batalla contra
la tiranía:
Su larga lucha desde Inglaterra, su combate en tierra venezolana al
que no se negó, pese a que las circunstancias objetivas impedían el éxito, y su
injusto y trágico fin, son recordados por el poeta; así como la permanencia de su
llamado, que al igual que la bandera que creó, y que triunfó al fin13.
Pedro Grases sintetiza certeramente el significado del encuentro de
Miranda y Bello, encuentro de honda repercusión pedagógica, del que ha
aprovechado nuestra América:
En la coincidencia de espacio y tiempo entre Miranda y Bello, hay una
poderosa convergencia de intereses que nos puede explicar la afinidad de
los dos caracteres. Hay un pensamiento común: América, y una devoción
compartida: la cultura. El símbolo de esta estupenda correlación puede
ser la magnífica biblioteca particular de Miranda [...]. Si grande ha de
haber sido el pasmo de Bello ante el criollo universal, mayor asombro
debe haberle producido enfrentarse con la hermosa y rica colección de

13
No hay duda de que Miranda, con su amplia visión del mundo y de la historia, aun en
las condiciones de la injusta prisión final, visualizó el triunfo definitivo de la causa de la
independencia de América. En este sentido, tuvo conciencia de la justificación de la lucha de
su vida, aunque no pudiera ver la consolidación de la victoria. A este respecto, dice Alfonso
Rumazo: “En Miranda no hubo un perdedor sino un constante ganador: logró en pleno, con
otros muchos y con el pueblo, que la América se levantase en revolución. Y lo consiguió como
los titanes, con su personal sacrificio”. Miranda Protolíder de la Independencia Americana
(Biografía), Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, Los Teques, 1985, p. 12.

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volúmenes pertenecientes a Miranda. Bello habrá recorrido con avidez


explicable el rico tesoro que le prometería tanto nuevo conocimiento14.

En forma semejante se expresa el biógrafo español de Bello, el profesor


Murillo Rubiera:
Es fácil imaginar la sorpresa y el placer que aquella gran riqueza debió
producir en Bello, y el disfrute de su alma estudiosa cuando pudo
tenerla para sí desde que quedó alojado en el domicilio de su primer
protector en Londres. Era una biblioteca universal, como a él convenía,
con un fondo de clásicos griegos y latinos [...], y en la que no faltaban
piezas raras y valiosas, como la Biblia Políglota) edición de Amberes
de fines del siglo XVI) o el Tratado de Re Militari) de Diego Gracián,
edición de Bruselas, 1590”15. El historiador chileno Alamiro de Ávila
ha destacado igualmente este encuentro de dos hombres unidos por
el apasionado amor por los libros.16 Luis Bocaz enfatiza con razón:
“imposible subrayar la impresión que la imagen del viejo revolucionario
pudo causar en un intelectual como Bello. Huella imborrable17.

En medio de esas hileras de libros, ¡cuántos encuentros o reencuentros


emocionados no se producen:
Virgilio está ahí, el poeta admirado, traducido, imitado, el poeta amigo
desde los apacibles años de adolescencia y juventud en la Caracas lejana. Como
hemos anotado, el vate de Mantua está representado por no menos de 17
ediciones en esas estanterías londinenses.
Allí está la primera edición de nuestro Poema del Cid, incluido en
la Colección de Poesías Castellanas anteriores al siglo XV de Tomás Antonio
Sánchez. No es nada inverosímil que ese ejemplar haya despertado o reanimado
el amor de Bello por nuestra poesía heroica medieval y allí se haya iniciado el
camino que lo llevará a escribir sus lúcidos y pioneros estudios sobre la epopeya
14
P. Grases, Obras Completas, vol. II, p. 87. El subrayado es nuestro.
15
F. Murillo Rubiera, Andrés Bello: Historia de una vida y de una obra, La Casa de Bello,
Caracas, 1986, pp. 137-138.
16
Alamiro de Avila y Martel, Andrés Bello y los libros, Fondo Andrés Bello, Santiago, 1981,
pp.10 y 37-8.
17
L. Bocaz, Andrés Bello Una biografía cultural, Prólogo de Rafael Caldera, Ediciones del
Convenio Andrés Bello, Bogotá 2000, p. 90.

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cidiana y a proyectar una nueva edición18. Y habrá quizás pensado en su propia


situación, tan lejos de su patria, al leer y releer aquellos primeros versos, que
muestran al Cid, desterrado, llorando al abandonar forzadamente sus lares:
“De los sos oios tan fuertemientre llorando, tornaba la cabeza...”. Como el
héroe de Vivar, Bello no sabía cuándo vería de nuevo su tierra y su casa.... ni
que ese cuándo se transformaría en nunca.

El Abate Molina
Otro nivel de relación entre Miranda y Chile se relaciona con la
figura del Abate Juan Ignacio Molina. Injustamente poco conocido en su
propia pequeña patria y en la patria americana, América―, fue un gran
maestro y un sabio elogiado y citado por grandes sabios, y cuyas obras
fueron traducidas rápidamente a varios idiomas19. Fue un hombre de
18
En el vol. VII, Estudios Filológicos II, de la edición caraqueña de las Obras Completas de
Bello, figuran los estudios de éste sobre el Poema del Cid y su reconstrucción, amén de
otras monografías sobre la literatura y la lengua medieval. Sirve de introducción el luminoso
estudio de P. Grases “Andrés Bello, el Poema del Cid y la literatura medieval”. El mismo
Grases ha comparado los aciertos de Bello en su estudio de la épica española y los del sabio
catalán Milá y Fontanals, en Andrés Bello y Manuel Milá y Fontanals, La Casa de Bello,
Caracas, 1986.
19
La bibliografía de Molina es, a pesar de todo, bastante extensa. Aquí hacemos referencia
de algunas obras fundamentales: H. Briones.: El Abate Juan Ignacio Molina Ensayo crítico-
introductorio a su vida y obra, Editorial Andrés Bello, Santiago 1968; W. Hanisch y Ch.
Ronan.: Epistolario de Juan Ignacio Molina, Editorial Universitaria, Santiago 1979; W.
Hanisch.: Juan Ignacio Molina Sabio de su tiempo, Ediciones “Nihil Mihi”, Santiago 1976;
W. Hanisch.: Juan Ignacio Molina y sus obras, Editorial Universidad de Talca, Talca 1999;
J. Jiménez J.: El Abate Molina Humanista clásico y sabio cristiano, Universidad Católica de
Chile, Santiago 1974; P. Oyadener: Saber y saborear Cuatro “Memorias del Abate Molina,
Editorial Universidad de Concepción, Concepción 2003. J. R. Stuardo: “Trascendencia
del primer Saggio sulla storia naturale del Chili, su traducción, el Compendio Anónimo y el
Bicentenario, Atenea Nº 495-2007 (Concepción). Las traducciones al español de la obra del
Abate disponibles son: J. I. Molina: Compendio de Historia Geográfica, Natural y Civil del
Reyno de Chile, escrito en italiano por el Abate Don Juan Ignacio Molina / Primera Parte
que abraza la Historia Geográfica y Natural Traducida en español por Don Domingo Joseph
de Arquellada Mendoza […] / En Madrid por Don Antonio de Sancha / Año M.DCC.
LXXXVIII.p. VIII-IX. En realidad, Arquellada tradujo el Ensayo sobre la historia natural de
Chile, de 1782, y colocó equivocadamente el título del Compendio de 1776. (Reproducción

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pensamiento libertario, que anheló hasta el fin de su vida poder volver a


su patria.
La pasión de la libertad es un motivo constante en la obra de Juan
Ignacio Molina. Admira en los indios de Chile su valor, que nace de
la libertad. La pequeña república araucana de Chile es libre, como
también los pueblos indígenas australes. La historia de Chile es para
Molina la apología de la libertad de los indios. Si critica la esclavitud
negra es para hacer el elogio de la libertad. La independencia de los
Estados Unidos de América es suficiente para hacer callar a todos los
detractores de América20.

El Padre Walter Hanisch, gran estudioso del Abate, después de referirse


a la afirmación de la conciencia nacional” por las obras históricas del Abate
Molina, agrega:
Hay un hecho que el mismo Molina se encargó de conservar. Lo cuenta
Claudio Ferrari en la autobiografía que escribió al dictado de Molina y
que este mismo corrigió de su mano:
Se entretenía (dice) hablando con sus compañeros sobre las maneras de
lograr la independencia de su país. Don Molina tuvo siempre dentro de
sí un espíritu libertario y antes que se oyera voz alguna de la Revolución
Francesa, que ocurrió mucho antes de la revolución de la América
meridional, él había compuesto en lengua española una constitución
republicana para su patria, la que envió con un compatriota que pasó
por Bolonia’21.

La noticia citada lleva al Padre Hanisch a afirmar: “El texto es definitivo


y hace de Molina un precursor de la independencia de Chile por derecho
propio y el primer constitucionalista chileno”22. Así pues, Molina comparte
digital: www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs–MC0005915); J. I. Molina.: Ensayo sobre la
Historia Natural de Chile Bolonia 1810, Traducción, prólogo y notas de Rodolfo Jaramillo,
Ediciones Maule, Santiago 1986. (Reproducción digital: www.memoriachilena.cl/archivos2/
pdfs–MC000268); J. I. Molina: Historia Natural y Civil de Chile, Selección, prólogo y notas
de Walter Hanisch, Editorial Universitaria, Santiago 1978,
20
W. Hanisch: J. I. Molina sabio de su tiempo, p. 73-74.
21
Nota del P. Hanisch: Autobiografía de Molina escrita por Claudio Ferrari. (Archivo Histórico
Nacional, Santiago).
22
Ibídem, p. 75.

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con Miranda el hecho de ser precursor de la independencia, el haber tenido la


idea libertaria antes de la Revolución Francesa y el haberse ocupado de redactar
un texto constitucional, lo que significa pensar en la estructuración de un
futuro Estado independiente.
Su obra, además de ser fruto de años de intenso estudio agregados a
los años en que pudo desde su niñez recorrer campos y montañas y conocer
árboles, flores, animales, anotando sus descripciones, fue fruto de su profundo
amor por Chile y por América, a quienes defiende de los juicios injustos de
algunos europeos. En la segunda edición de la Historia natural, de 1810,
escribe: “El amor que la patria naturalmente inspira me indujo a dar alguna
idea, en el modo que me fue posible hacerlo a una distancia tan grande de los
objetos que debía presentar”23. Claudio Ferrari, uno de sus discípulos recuerda:
“Se entretenía hablando con sus compañeros sobre las maneras de lograr
la independencia de su país. Molina siempre tuvo dentro de sí un espíritu
libertario”24. Juan Pablo Viscardo alude directamente a Molina como hombre
que compartía la causa independentista y libertaria. En una carta escrita en
tercera persona, escribe:
Se le informa al Sr Rossi [el alias de Viscardo en Londres] en la misma
carta que su gran secreto fue participado a otros dos amigos dignos de
confianza, uno de los cuales es autor de una Historia natural y civil de
Chile que le valió mucho prestigio en Europa 25.

El mismo Ferrari, escribiendo sobre su intento de regresar en 1802,


testimonia: “Había procurado muchas veces tener permiso para volver,
inútilmente”.
Con él, como con los demás jesuitas expulsados, el absolutismo
español fue terriblemente implacable. En carta a Ignacio de Opazo, del 15
de diciembre de 1815, anuncia que se embarcará en abril o mayo de 1816
“de vuelta a mi muy amado Chile”. Dice que “el deseo de volver a la patria”

23
J. I. Molina: Historia Natural de Chile, p. II.
24
Autobiografía de Molina, redactada por Ferrari, citada por W. Hanisch: Juan Ignacio Molina
Sabio de su tiempo, p. 74.
25
Carta de 7 de abril de 1791, gentilmente comunicada por el profesor Nicolas de Ribas de la
Universidad de Artois.

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le hará el viaje “suave y corto”, a pesar de su avanzada edad. Y termina: “Dios


me conceda esta gracia, que desde que salí de allá siempre he deseado”26. La
persecución que desató el Santo Oficio en su contra a raíz de una memoria
científica presentada a la Academia de Bolonia, le impidió viajar. Finalmente,
murió en el destierro. En la agonía, sus últimas palabras fueron para pedir
agua de la Cordillera de los Andes. En su vida, recibió el reconocimiento
de admiración de la comunidad científica europea y de la Universidad de
Bolonia y de la Academia de esa ciudad, de quien fue el primer miembro
americano.
Miranda no sólo tenía las obras del Abate Molina, sino que también
hizo uso de ellas en su lucha por la independencia. En un memorial dirigido al
Primer Ministro de Inglaterra William Pitt, en mayo de 1790, al ponderar las
características de América Hispana, reproduce un hermoso elogio de Chile, del
ilustre sabio desterrado, identificando en nota el pasaje que ha citado: “Historia
naturale del Chile, Bologna, 1782, página 333”:
El hombre goza de todo el vigor que pueden suministrarle las bondades
de un clima inalterable. Una tardía muerte viene, en general, a cortar
el largo discurrir de sus días. Los de origen europeo son en su mayoría
de bella estampa, especialmente las mujeres, muchas de las cuales se
encuentran dotadas de una singular belleza27.

Presentaba Miranda a los chilenos, con las hermosas expresiones de


Molina, ante las “pragmáticas” autoridades inglesas, que más de una vez
sonreirían ante los argumentos del Precursor, como más de una vez desmintieron
las esperanzas que habían dado de ayudar a la causa hispanoamericana. En
el mismo documento, Miranda se vale de palabras de otro ilustre sacerdote,
español en este caso, de Feijoo, para elogiar la cultura de los americanos: “La
cultura en todo género de letras humanas, entre los que no son profesores por
destino, florece más en la América que en España”. Y documenta al pie de
página: “Feijoo: Cartas eruditas, tomo V, cap. X, 1764”28.
26
Carta a Ignacio de Opazo, de 11 de diciembre de 1815, en W. Hanisch y Ch. E. Ronan:
Epistolario de Juan Ignacio Molina, pp. 218-219.
27
F. de Miranda: América espera, p. 107.
28
R. Jaramillo: La más importante obra poética juvenil del Abate Juan Ignacio Molina Elegías
latinas de la viruela, 1761. Ediciones “Nihil mihi”, Santiago 1976, p. 24.

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El 13 de diciembre de 1805, tratando de obtener apoyo o al menos


neutralidad frente a la expedición que proyecta, se entrevista con el Presidente
Jefferson de Estados Unidos. En enero, para tener una especie de autoconstancia
de esa reunión, escribe al presidente y le envía de regalo un libro del Abate
Molina:
Tengo el honor de enviarle la Historia Natural y Civil de Chile, sobre
la cual conversamos en Washington. Usted podrá quizás encontrar
más interesantes hechos y más grandes conocimientos en este pequeño
volumen, que en aquellos que han sido publicados antes sobre el mismo
tema concerniente a este bello país29.

Cuatro años después, en Londres, en la The Edinburgh Review, órgano


en el que se aparecieron no pocos textos sobre América Latina y la situación
política de España y sus colonias, se publica un extenso documento, sin
duda proporcionado a la revista por Miranda30, en cuya primera parte se
comenta elogiosamente la obra del Abate Molina. Esta especie de reseña de
la edición norteamericana de la Historia Natural de la Historia Civil, sirve
como de introducción a una larga exposición sobre América Latina. El artículo
menciona un documento que estaba entre los papeles y escritos del Abate Juan
Pablo Viscardo, que Miranda conoció y tuvo intenciones de publicar. Este
documento era una carta de otro ilustre jesuita expulsado, Clavijero, en que
éste daba respuesta a preguntas de Viscardo. La mención no deja lugar a dudas
de que es Miranda el autor de la exposición.
La Historia Geográfica, Natural y Civil de Chile, por el Abate Don J.
Ignatius Molina; con Notas de las Versiones Española y Francesa; y
un Apéndice que contiene copiosos extractos de La Araucana de Don
29
El texto de la carta, escrita en inglés y con los versos de Virgilio citados en latín, se conserva
en el Archivo. Biggs la incluyó en su libro, p. 214, lo que confirma que el Precursor quiso
aprovechar su propia carta como una especie de constancia, “autoconstancia” de la opinión
favorable para la independencia de Hispanoamérica del Presidente de Estados Unidos. J.
Biggs: Historia del intento de don Francisco de Miranda para efectuar una revolución en Sur
América. Traducción y prñologo J. Nucete-Sardi, Publicaciones de la Academia Nacional de
la Historia, Caracas, 19959.
30
Más de una vez, Miranda escribió, en conjunto con su amigo el filósofo James Mills, artículos
para esta revista, en sus esfuerzos por difundir la causa de la independencia americana en la
opinión pública británica.

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Alonso de Ercilla. Traducido del Original Italiano por un Caballero


Norteamericano. 2 vol. 8º. Middletown (Conn.) 1808.
Nos sentimos particularmente contentos, en la presente oportunidad,
de ser capaces de presentar en su propio idioma a nuestros lectores
la obra de Molina. Cualquier esfuerzo destinado a aumentar nuestro
conocimiento de la América del Sur reviste hoy la mayor importancia,
y la región del trabajo que tenemos ante nosotros se encuentra
ciertamente entre las más interesantes de ese olvidado mundo. Situado
entre los Andes y el Océano Pacífico, y extendida entre los paralelos
24 y 45 de latitud sur, es descrita por todos como un paraíso terrenal
bendito como ningún otro país, con un delicioso clima y un suelo fértil,
y que además exhibe en u vario paisaje una naturaleza en ocasiones de
la mayor grandiosidad y magnificencia, y en otras de la mayor suavidad
y plenitud de encantos.
La traducción con la que nos vemos ahora favorecidos – producto de
una pluma norteamericana y de una imprenta norteamericana – nos
presenta dos obras de Molina originalmente publicadas por separado.
La primera se titula Saggio sulla Storia Naturale del Chili, del Signor
Abate Giovanni Ignazio Molina, editado en Bolonia en 1782; la otra se
titula Saggio sulla Storia Naturale del Chili, editada en Bolonia en 1787.
La primera de ellas es bien conocida, aun en nuestro país, y es estimada
altamente por todos los naturalistas europeos31. La segunda es una
rareza en Inglaterra, aunque ha sido traducida al español y creemos que
al francés. De la Storia Naturale tenemos ahora nosotros una traducción
francesa.
En cuanto a la publicación norteamericana que hemos ahora recibido,
el primer volumen contiene la traducción de la Storia Naturale, y el
segundo la de la Storia Civile con el apéndice anunciado en el título
[de este artículo]. No es nuestra intención abundar en el contenido de
estas obras: la Storia Naturale es demasiado conocida para requerir tal
cosa; y de la Storia Civile basta con decir que es un recuento sucinto e

31
En nota con asterisco, se lee: “Hasta el señor Pinkerton, quien no es muy fácil de complacer,
opina que “Molina honra a la raza criolla, ya que ningún autor escribió nunca un recuento
más claro, científico e inteligente de algún país o de alguna época o clima. Modern Geography,
V. III, p. 701. Y en la p. 665: “Las obras de Molina concernientes a este interesante país,
pueden ser consideradas como excelentes modelos de corografía, y a duras penas existe de
alguna región distante una descripción tan exacta y completa”. América espera, p. 39.

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inteligente del estado en que se encontraban los nativos cuando fueron


descubiertos por los españoles, de las transacciones belicosas o pacíficas
que han tenido lugar entre ellos desde entonces, y del estado actual,
carácter y diversidad de la población. Pocos habrá, pensamos, entre
quienes se interesan por tales cuestiones, que no se hallen dispuestos a
examinar por sí mismos esta satisfactoria e interesante obra.
Acerca del autor puede ser preciso decir que se trataba de un nativo del
país que ha descrito. Era uno de los jesuitas que fueron tan cruelmente
expulsados de sus países cuando la corte de Madrid tomó la resolución de
extinguir la orden en todos sus dominios; y también era uno de aquellos
que en esa ocasión ―como lo mencionamos en un artículo anterior―
fueron a refugiarse en los dominios del Papa, en Italia. Clavijero, a quien
conocemos por la famosa historia de su país natal, México; Molina, el
historiador de Chile; y Viscardo, un nativo del Perú de cuya pluma hemos
ofrecido recientemente un interesante opúsculo a la consideración de
nuestros lectores, y a quien debemos varios manuscritos sobre el estado
de su país ―de los que tenemos razones para creer que eran altamente
dignos de salir a la luz― son tres nativos de la América Española, y tres
miembros de un grupo de eclesiásticos perseguidos [...]32.

El opúsculo de Viscardo al que se hace referencia es la famosa Carta a


los españoles americanos, escrita originalmente en francés. Miranda la publicó
primero en francés en 1799, luego en traducción española que posiblemente
hizo. El impreso en castellano fue enviado muchas veces por Miranda a América
y fue llevado por él en la expedición libertadora de 1806. En su proclama en
Coro exhorta a los habitantes de Venezuela a leer la Carta. Puede considerarse
casi seguro que Miranda también tradujo o hizo traducir al inglés la Carta,
versión que se incluyó en la segunda edición ampliada del libro de W. Burke
Additional Reasons for our inmediately emancipating Spanisch America...33.
Miranda admiró a los grandes jesuitas expulsados brutalmente por el
absolutismo español y mantenidos implacablemente hasta la muerte lejos de
32
El artículo se reproduce íntegro, traducido al castellano, en América espera, pp. 398-417.
33
Allan R. Brewer-Carías, en “Las causas de la independencia de Venezuela explicadas en
Inglaterra...”, p. 20, cita la opinión de Georges Bastin de que Miranda tuvo clara intervención
en la publicación del mencionado libro de Burke, en cuya segunda edición se incorpora la
traducción inglesa de la Carta de Viscardo y cinco documentos bajo el título de “Cartas y
Proclamas del general Miranda”.

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014.
Miguel Castillo Didier Francisco de Miranda y Chile, pp. 15-36.

sus patrias. Tenía la Historia de México de Clavijero y la estimaba mucho; quiso


editar todas las obras de Juan Pablo Viscardo, y, como anotamos ya, tradujo y
publicó la Carta a los españoles americanos. Vio en ellos las ilustres víctimas de
un acto brutal de la tiranía absolutista. Y también los vio como hombres que
serían de gran valor en la Hispanoamérica emancipada34.

Bernardo O’Higgins
Aunque no larga en el tiempo, la relación de Miranda con O’Higgins
fue para éste decisiva. El conocimiento del Precursor, de su ideal libertario
hispanoamericanista y de su apasionada actividad por hacerlo realidad, se
tradujo en la apertura de un claro camino de vida en el joven estudiante chileno
en Londres. El Precursor tuvo un excelente concepto del joven Bernardo
Riquelme, de quien se hizo acompañar a visitas a altos personajes del gobierno
inglés35. Lo tuvo entre los “comisarios”, que volverían a América a promover
la revolución emancipadora. Al salir de Inglaterra su joven amigo, Miranda le
escribió un afectuoso “breviario” de “Consejos de un viejo sudamericano a uno
joven, sobre el proyecto de abandonar la Inglaterra para volver a su propio país,
que no se puede leer hoy sin profunda admiración36.
34
En carta a William Pitt, de 28 de enero de 1791, escribe que jesuitas “hoy desterrados, radicados
ahora en Italia, pueden ser de gran utilidad para dirigir los nuevos establecimientos y las
relaciones comerciales que se inicien entre los naturales y los ingleses en las costas de América
del Sur, relaciones que se extenderán luego a las grandes ciudades del continente por medio
de su influencia y de sus amigos”. América espera, p. 109. Posteriormente, el 20 de marzo de
1798, anexa a otra presentación a Pitt el documento “Vista política de la América Española” de
Clavijero, ilustre jesuita mexicano desterrado, autor de la famosa Historia de México Antiguo. Al
final de la exposición , Miranda escribe esta nota: “El papel de que éste es copia tiene una nota que
dice – Papel original de Don Francisco Xavier Clavijero, ex jesuita mexicano y autor de la célebre
Historia Antigua de México, publicada por él mismo en lengua italiana”. Ibídem, pp. 212-219.
35
R. Arancibia Clavel: Tras las huellas de Bernardo Riquelme en Londres, Instituto Geográfico
Militar, Santiago, 1996. El autor documenta a varias personalidades importantes, como el
Ministro de Relaciones Exteriores de Inglaterra, el Duque de Portland, el Encargado de
Negocios de Estados Unidos, Ruphus King y otras: pp. 60-62.
36
Archivo del General Miranda, vol. XV, p. 23. Este documento ha sido reproducido
en numerosas ocasiones. Últimamente lo hemos incluido en el libro Bicentenario de
Hispanoamérica Miranda escritor, Coedición Asociación Internacional Andrés Bello,
Bruselas - Centro de Estudios Griegos Universidad de Chile, Santiago, 2011.

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014.
Miguel Castillo Didier Francisco de Miranda y Chile, pp. 15-36.

El 1º de septiembre de 1828, desde su exilio en Perú, en Montalbán,


O’Higgins escribe al almirante Hardy: “A Miranda debí la primera inspiración
que me lanzó en la carrera de la revolución para salvar a mi patria”. Mucho
antes, mientras el Precursor luchaba en Venezuela para que se proclamara la
independencia y se dieran los pasos para asegurarla, el futuro Libertador de
Chile, en carta de 5 de enero de 1811, decía a Juan Mackenna que había
tenido el temor de verse apresado y enviado al Perú, caso en el cual
cuán doloroso me habría sido el yacer impotente tras las rejas de los
calabozos de Lima, sin haber podido hacer un solo esfuerzo por la
libertad de mi patria, objeto esencial de mi pensamiento y que forma el
primer anhelo de mi alma, desde que en el año de 1799 me lo inspiró el
general Miranda. Como tengo la esperanza de abrazar a V. muy pronto,
reservo para entonces el referirle cómo obtuve la amistad de Miranda
y cómo me hice el resuelto recluta de la doctrina de aquel infatigable
apóstol de la independencia de la América española.

En otro lugar, el Libertador de Chile insiste en el puesto que tiene su mentor:


Él fue un hombre de extraordinario talento y, a mi humilde juicio,
el llamado a tener el primer lugar en la independencia de América.
Miranda fue el primero que se rebeló a la opresión que había en nuestro
continente y el que me abrió los ojos en la contemplación del degradante
estado de mi patria, que me hizo tomar la firme resolución de dedicar
mi vida y mi fortuna a la gloriosa tarea de liberarla del duro yugo bajo
el cual estuvo sometida por tantos siglos.

Las palabras de O’Higgins no pueden ser más elocuentes respecto


del elevado concepto que tenía del Precursor. Jorge Ibáñez ha valorizado ese
juicio, considerando la época temprana ―difícil y turbulenta― en que fue
formulado. Escribe al respecto:
La visión de O’Higgins sobre Miranda adquiere […] la categoría de
un sorprendente juicio, medular y esencial, anticipando por décadas el
marco histórico que valoraría con ponderación al incuestionable padre
de la liberación americana37.

37
M. Castillo Didier, “O’Higgins y Miranda”, Revista Libertador O’Higgins, Edición
Conmemorativa del Bicentenario, 2010, p. 122.

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Miguel Castillo Didier Francisco de Miranda y Chile, pp. 15-36.

Eugenio Orrego Vicuña recuerda que O’Higgins habría querido escribir


una biografía del Miranda:
Nunca olvidó el discípulo a su maestro y en los días de ostracismo,
cuando sus fatigados ojos por la obra hecha buceaban en las sombras del
recuerdo, que alguna vez debió parecerle estéril, la imagen del Precursor
volvería muchas veces a la retina de su espíritu. Y hasta intentó escribir
su vida, según afirma el doctor Albano, pero diversas circunstancias
le malograron el propósito. No importaba. ¿Por ventura no la llevaba
escrita en su propio corazón?38.

Bernardo O’Higgins dejó entre sus escritos uno inconcluso con el título de
Memorias útiles para la Historia de la Revolución Sud Americana. El documento,
redactado en tercera persona, comienza dando noticias importantes sobre la
relación que el joven chileno, futuro libertador de su patria, estableciera con el
Precursor en Londres, relación que marcó su trayectoria vital en forma decisiva.
Eran muy pocos los jóvenes de América que en aquella época se educaban
en Inglaterra. El general Miranda se contrae exclusivamente a buscarlos para
instruirlos y probarlos en el gusto del dulce fruto del árbol de la libertad. Elige
entre ellos a su más predilecto discípulo, a O’Higgins, que para su educación
había sido mandado por su padre a una Academia de Inglaterra desde los 14
años de su edad […]. No perdió tiempo Miranda en iniciar a su discípulo en
los secretos de los gabinetes de Europa y de Washington con respecto a los
asuntos de América39.
La opinión de los grandes historiadores chilenos sobre el Precursor,
podemos decir que ella ha sido por lo general ajustada a la realidad y han
coincidido con el juicio de O’Higgins. Una desafortunada excepción la
constituye Encina, quien en su magna obra Bolívar y la Independencia de la
América Española, repite, sin documentación alguna, opiniones negativas
hace tiempo superadas y muestra un insistente y desagradable empeño por
disminuir cualquier mérito del Precursor40

38
E. Orrego Vicuña, op. cit., p. 66.
39
Archivo de don Bernardo O’Higgins, Editorial Nascimento, Santiago 1946, p. 29.
40
Francisco Encina, Bolívar y la Independencia de la América Española, Nacimiento, Santiago,
1955-1965, 8 vols. Las páginas referentes a Miranda en los dos primeros tomos.

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En las expresiones de Vicuña Mackenna, Barros Arana, Orrego Vicuña,


Jaime Eyzaguirre, se refleja sincera admiración por la noble y heroica misión
que cumplió el Precursor. Vimos como el primero propone que se llame al
continente el Mundo de Miranda, como antes se lo llamó el Mundo de Colón.
Orrego Vicuña, por su parte, a propósito del Pacto de Paris, de 1797, dice que
la fecha de su firma, el 22 de diciembre, debía ser declarada el día de América
Latina41. Este autor valoriza la expedición libertadora del «Leander». Ella no
pudo conseguir su objetivo, pero tuvo una gran significación moral e histórica.
Expresa el historiador:
Pero los tiempos no estaban tan maduros como anhelos le hicieron
consentir, y los recursos eran muy insuficientes. Derrotado, se
reembarcó, tornando al centro de su acción sin abatirse ¿No es admirable
esa firmeza de alma, ese acerado espíritu de lucha, con los atributos de
símbolo y modelo sin par?42

Todos los historiadores citados concuerdan en aquello que resume


Orrego Vicuña cuando escribe. «Fue decisivo en la vida del Libertador chileno
su encuentro con el General Miranda»43.
Antes de referirnos brevemente a los “Consejos querríamos hacer
una observación acerca de la referencia a las lecturas del joven O’Higgins en
Londres que hace Barros Arana. Dice el historiador: «Como recuerdo de su
patria, O’Higgins leía y releía los dos únicos libros referentes a ella que estaba a
su alcance, La Araucana, de Ercilla, y la Historia de Chile, del Abate Molina»44.
Podemos suponer que el muchacho halló esos libros en la biblioteca mirandina.
Allí habían dos ediciones de La Araucana, la de 1586, entonces muy escasa, y
la «reciente» de 1776; allí estaban el Compendio della storia geografica, naturale
e civile del regno de Chili, 1776, y el Saggio sulla storia naturale del Chili, 1782,
obras que el Precursor había leído y que, como hemos visto, hasta había citado
en documentos suyos45.
41
E. Orrego Vicuña, ob. cit., 61.
42
Ibid., 58.
43
Ibid., 58.
44
D. Barros Arana, op. cit., XII, 543.
45
En el volumen Los Libros de Miranda, las ediciones de La Araucana figuran como los ítems
327 y 328 del catálogo de la primera subasta de la biblioteca mirandina, pág. (15). La Storia

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014.
Miguel Castillo Didier Francisco de Miranda y Chile, pp. 15-36.

Gonzalo Bulnes dedica bellos capítulos a Miranda y a Nariño en la sección


sobre los precursores de su obra 1810 Nacimientos de las repúblicas americanas.
A pesar de que no alcanzó a conocer el Archivo, antes de escribir su libro, sus
juicios sobre Miranda son justicieros. Reconoce que «su gran personalidad está
lejos de ser bien conocida todavía, y los rasgos de mayor interés de su vida
para la historia de este continente, permanecen en la oscuridad”. Lo primero
desafortunadamente sigue siendo cierto en buena medida.; lo segundo ha
sido superado con la abundancia documental abrumadora proporcionada por
Colombeia, que se empezó a publicar en 1929, el año en que se editó la obra
de Bulnes. El historiador habla sobre la unidad hispanoamericana propiciada
tempranamente por el Precursor.
La nueva nación que Miranda concebía era toda la América hispana,
desde California hasta el estrecho de Magallanes, formando un solo
estado. Los abrazaba a todos con el nombre de Colombia, en su inmenso
amor por la libertad.

El “Pacto de París” lo considera como una fantasía llevada al delirio,


pero no creemos que lo hace dando a este término su peor sentido, pues dice
de aquel documento, pliego extraño:
Pliego extraño que es la ilusión, inconmensurable de un gran patriota,
de un gran proscrito, de un aventurero de la libertad que vivía soñando,
de un hombre que no pisaba la realidad cuando pensaba en estas patrias
libres de Sud América ocupando un lugar soberano a la luz del sol en el
concierto del mundo.

Es lo que ha sucedido con los más nobles sueños concebidos para elevar
la condición de la humanidad.
Y hermosas son las palabras que dedica Bulnes al sentido de la vida de
Miranda y a su trágico final:
Lo que domina en la vida de Miranda es la perseverancia, la fe blindada
contra todas las decepciones, qué también es la nota saliente en la
carrera de Bolívar. Fue un gran visionario. Su pensamiento vagaba en
Naturale del Chili, edición de 1782, es el ítem 619 de ese catálogo, pág. (28). En el catálogo
de la segunda subasta figura como ítem 292. No aparece en esos catálogos la edición del
Compendio…, de 1776, que probablemente fue la que regaló Miranda a Jefferson.

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014.
Miguel Castillo Didier Francisco de Miranda y Chile, pp. 15-36.

las alas de la fantasía, contemplando entusiasmado los espacios infinitos


de una América ennoblecida por la libertad. A este anhelo lo sacrificó
todo, y esto que resulta en la primera parte de su carrera, culmina en
el resto de ella y en su fin, cuando cae en La Guayra en 1812, rendido
por el destino adverso, y muere tres años [cuatro] después atado a una
cadena en una hórrida prisión española46

46
G. Bulnes, 1810 Nacimiento de las repúblicas americanas, pp. 78, 88, 102. El historiador en
su texto había expresado: «Día llegará, ¡esperémosle así!, que se encuentre en la bodega de
algún viejo castillo británico, su documentación que tenía cuidadosamente ordenada”, p.
102. En una nota, dice luego que, estando en prensas su libro, vio el Boletín de la Unión Pan
Americana, de abril de 1927, un artículo titulado «Venezuela adquiere el preciado archivo
Miranda» (sic).

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014. Alfredo Gorrochotegui M. Andrés
Bello: una vida de servicio y heroísmo silencioso. Semblanza para educadores, pp. 37-61.

ANDRÉS BELLO: UNA VIDA DE SERVICIO


Y HEROÍSMO SILENCIOSO.
SEMBLANZA PARA EDUCADORES

Andres Bello: A Life of Service and


Silent Heroism. Model for Educators

Alfredo Gorrochotegui Licenciado en Educación por la Universidad Católica


M. Andrés Bello, Venezuela, y Doctor en Educación
por la Universidad de Navarra, España. Director del
Magister en Gestión Educacional de Calidad, Escuela
de Administración de Servicios, Universidad de los
Andes, Chile. E-mail: agorrochotegui@uandes.cl.

Recibido: 15/11/2013.
Aprobado: 14/01/2014.

Resumen: En este ensayo, se ofrece una mirada complementaria de la vida de


Andrés Bello, reconociendo lo que hizo como educador a lo largo de sus tres
marcadas etapas de vida: en Caracas, Londres y Santiago de Chile. En cada
etapa se describen sus actividades principales, distinguiendo entre su formación
familiar y académica en Caracas; posteriormente, sus años en Londres, donde
profundizó en diversos temas de interés y se relacionó con personas de gran
peso intelectual y político; y, por último, su fructífera vida en Santiago, donde
ayudó determinantemente a colocar las bases institucionales para una nueva
sociedad independiente política y culturalmente del anterior régimen español.
En las tres etapas se destaca su clara y desinteresada vocación de servicio y
su marcado silencio heroico. Se concluye que Bello tuvo una profunda vida
interior, que desarrolló gracias a su constante estudiosidad, la cual le permitió
pensar en las mejores soluciones posibles a los problemas de su tiempo.

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014. Alfredo Gorrochotegui M. Andrés
Bello: una vida de servicio y heroísmo silencioso. Semblanza para educadores, pp. 37-61.

Palabras clave: Bello, vida y obra, educación, educadores.


Abstract: The present essay offers insight into the life of Andres Bello by taking
a close look into his life as an educator throughout the three most prominent
stages of his life: when he lived in Caracas, London and Santiago de Chile.
The essay covers his family and academic instruction in Caracas, along with
his years in London where he studied various topics of interest and became
acquainted with intellectually and politically prestigious personalities, and
finally, his fruitful life in Santiago, where he built the institutional basis for
a new politically-independent society that was culturally different from the
previous one under the Spanish regimen. All throughout these three stages, his
spirit of service and silent heroism are remarkably clear. Bello had a profound
interior life, which he nourished through constant study and allowed him to
develop the best possible solutions to the problems of his time.
Key words: Bello,biography, education, educators.

Introducción
Con el presente ensayo, pretendo ofrecer una mirada complementaria,
que ayude a ver a Andrés Bello como un mentor, que educó con la vida y los
sucesos que esta le fue brindando: el modo como afrontó ciertos acontecimientos
y aprovechó las oportunidades para reflexionar y producir las obras que dejó a
la posteridad.
Para lograr este reconocimiento, distinguiremos las tres claras etapas que
marcaron la vida de Bello: su nacimiento y formación inicial en su Caracas natal;
su traslado a Londres como espacio para la reflexión, el encuentro con grandes
personalidades, el estudio y fundación de su propia familia; y, finalmente, su
arribo a Chile, donde mejor arraigó y difundió todo su potencial en tierra fértil
y agradecida. Estas etapas ofrecen puntos de aclaración para entender a Bello,
para dilucidar su carácter, su amor por las letras y el estudio serio y profundo,
y sus aportes a la construcción del orden nacional a través de la educación. En
efecto, como ha expresado Jaksic (2006: 8):
Bello defendió una visión del orden que descansaba sobre tres esferas
relacionadas: el orden del pensamiento por vía del idioma, la literatura
y la filosofía; el orden nacional por vía del derecho civil, la educación

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014. Alfredo Gorrochotegui M. Andrés
Bello: una vida de servicio y heroísmo silencioso. Semblanza para educadores, pp. 37-61.

y la historia; y el orden internacional mediante la consolidación de las


repúblicas y su participación en la comunidad de las naciones a través
de la diplomacia y el derecho internacional.

En cuanto a la tercera etapa, su producción y florecimiento en Chile, la


subdivido a su vez en otros tres apartados; a saber: algunos aportes concretos
de Bello a la enseñanza, desde su discurso de instalación de la Universidad de
Chile en 1843 y algunos otros documentos que ofrecen miradas originales
y perspicaces sobre asuntos educativos y hasta historiográficos; luego, un
intento de argumentar por qué la vida de Bello fue de servicio y heroísmo
silenciosos; y, finalmente, su última etapa, destacando su estatus de auténtico
sabio.
Unas conclusiones breves cierran el presente ensayo, que no pretende
sino ofrecer unas pinceladas que sirvan a los educadores para mostrar al Bello
docente, al Bello en cuya vida propia encarnó los valores del maestro ideal:
servicial, modesto, estudioso y hasta heroico1.

1. Riego y servicio: Andrés Bello en Caracas


Es la madrugada del 3 de enero de 1800 en Caracas, y se reúnen, al pie
del cerro, el sabio alemán naturalista y explorador, Alejandro De Humboldt
con su compañero, el científico francés Aimé Bonpland, acompañados de los
esclavos negros que harían de guías y de portadores de instrumentos, y algunos
otros jóvenes interesados en los conocimientos del sabio y en la naturaleza.
Entre ellos, está Andrés Bello. Tendría unos diecinueve años. Todos querían
alcanzar la “Silla del Ávila”, cuya cima, a dos mil ciento ochenta metros,
domina majestuosamente todos los valles en los que la ciudad era todavía una
pequeña mancha blanca. Como los demás, Andrés Bello también abandonó en
la escalada, y a lo más elevado llegaron prácticamente solos los dos naturalistas
más algunos esclavos negros (Murillo, 1987).
1
Agradezco los comentarios y sugerencias que enriquecieron el documento y que, como
resultado de la lectura del borrador, me hicieron las profesoras Alexandrine de La Taille,
Denia Gómez y Lucía Graterón, y, muy especialmente, el profesor José Luis Contreras.
Igualmente agradezco las ilustraciones que realizó el dibujante Francisco Correa para este
texto sobre distintos momentos de la vida de Andrés Bello.

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El contacto de Andrés Bello con el sabio alemán fue de gran influencia


sobre el caraqueño. Conocer de cerca y retener las enseñanzas de un ilustre
naturalista, se transformó para Bello en ocasión de aprender y familiarizarse con
los últimos conocimientos en ciencias, para poder captar la talla, la sabiduría,
el talante y el liderazgo de un científico del viejo continente. Además, en la vida
de Bello, era importante el contacto con la naturaleza y el ejercicio al aire libre,
aspecto no poco relevante en la educación de aquel tiempo.
Seis meses después de este episodio, terminaba Bello el trienio de
filosofía, y el 14 de junio del mismo año recibía el grado de Bachiller en artes
en la capilla universitaria, lo que formalmente le daba acceso a los estudios
propiamente universitarios en los que tan singularmente habría de destacar
(Murillo, 1987).
Los veintinueve años que pasaría Bello en Caracas, pueden ser llamados
“de riego”, porque fueron de estudio pausado y metódico. Años en los que
influyeron grandes maestros, que una ciudad como esta podía darse el lujo

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Bello: una vida de servicio y heroísmo silencioso. Semblanza para educadores, pp. 37-61.

de tener. Tal vez por su situación geográfica, recibiría el influjo de Europa y


de los Estados Unidos, de un modo mucho más directo que en otras urbes y
capitales de la época. De hecho, Humboldt escribiría: “noté en varias familias
de Caracas gusto por la instrucción, conocimiento de las obras maestras de la
literatura francesa e italiana, una decidida predilección por la música, que se
cultiva con éxito y sirve –como siempre hace el cultivo de las bellas artes– para
aproximar las diferentes clases de la sociedad” (Humboldt, 1991: 334). En
este ambiente crece Bello. En este ambiente hace amistad con Bolívar. En este
ambiente, y ya con la sensibilidad propia del futuro humanista, del observador
detallado de la naturaleza, da a luz sus primeros versos. Es conocida su Oda
al Anauco (Bello, 2010: 19), pequeño río de Caracas que desemboca en el río
Guaire y recordado por sus bellos paisajes en el siglo XVIII y XIX. Hoy está
embaulado y fluye debajo de la ciudad. Un fragmento de la Oda dice así:
Irrite la codicia
por rumbos ignorados
a la sonante Tetis
y bramadores austros;
el pino que habitaba
del Betis fortunado
las márgenes amenas
vestidas de amaranto,
impunemente admire
los deliciosos campos
del Ganges caudaloso,
de aromas coronado.
Tú, verde y apacible
ribera del Anauco,
para mí más alegre
que los bosques idalios…

Andrés de Jesús María y José Bello López nace en Caracas el 29 de


noviembre de 1781, dos años antes que Simón Bolívar. Su padre fue Don
Bartolomé Bello, quien era abogado y músico. La madre, Ana López, hermana

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014. Alfredo Gorrochotegui M. Andrés
Bello: una vida de servicio y heroísmo silencioso. Semblanza para educadores, pp. 37-61.

de un fraile mercedario. El abuelo de ella, Juan Pedro López, fue acaso el más
importante de los pintores venezolanos de la Colonia. La familia, de casta
canaria, con las características de la pequeña burguesía (poco dinero, buena
cultura, intensa vocación espiritual) vio con placer y gozo las muestras de clara
y despierta inteligencia y depurada afición al estudio que diera Andrés desde
sus tiernos años. La madre, comentan, le ayudó al desarrollo de la tendencia
natural de su carácter: bondad, sin debilidad; modestia, sin hipocresía;
timidez en el trato social, pero fortaleza y constancia en sus labores y trabajos;
sensibilidad, una tierna sensibilidad sin afeminación, que refinaría después de
los duros e intensos sufrimientos que habría de padecer (Caldera, 1981a).
Bello tuvo siete hermanos. Una de ellas fue monja carmelita. Frente
a la casa natal estaba el convento e iglesia de los Mercedarios. De todo esto
y su tío fraile, recibió, por tanto, una honda formación religiosa, católica,
inconmovible en medio de las corrientes que rodearon su vida y firme brújula
en las investigaciones que supo realizar en su tiempo (Caldera, 1981a).
De un fraile mercedario, Cristóbal de Quesada, obtuvo sus primeras
inclinaciones y conocimientos humanísticos. Luego, en la Universidad, fue
discípulo de Don José Antonio Montenegro y de Don Rafael Escalona. Allí

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Bello: una vida de servicio y heroísmo silencioso. Semblanza para educadores, pp. 37-61.

alcanzó el grado de Bachiller en Artes, obteniendo el primer lugar. También


hizo estudios de Derecho y Medicina, los cuales no terminó. Dominó a la
perfección el francés y posteriormente aprendió inglés con una gramática y un
diccionario, valiéndose de libros y periódicos de la época. Evidentemente, por
sus estudios humanísticos, tuvo que dominar el latín. Dio clases particulares y
tuvo por discípulo particular al mismo Simón Bolívar. Luego de un concurso,
se le dio el puesto de Oficial Segundo de la Secretaría del Capitán General, lo
cual transformó al universitario en empleado de la Corona. Comenzaría aquí
su servicio público para las administraciones nacionales de su tiempo.
1810 es el año de la separación definitiva de Bello de su ciudad natal y
de su familia, a la que jamás volvería a ver.
El 10 de junio de ese mismo año, a sus veintinueve, partió en el bergantín
Wellington, como secretario de una misión diplomática en la que le acompaña
Simón Bolívar y Luis López Méndez. Sus conocimientos administrativos y de
idiomas, como su alta capacidad para redactar, le exigieron servir a su patria
desde tempranas horas. Nunca se negó a prestar tales servicios. Su vida toda fue
“servir” a las nuevas naciones americanas.

2. Crecimiento interior y servicio: Andrés Bello en


Londres
Esta época va de 1810 a 1829. En Inglaterra, Bello no se hizo un
sabio inglés en los diecinueve años que allí pasó, sino un sabio americano.
Aprovecharía la biblioteca de Francisco de Miranda (de más de cinco mil
volúmenes) y en cuya casa viviría por dos años; y la biblioteca del Museo
Británico, además de otros museos, bibliotecas y lugares de estudio. Fue en
esos sitios “que Bello elaboró una agenda de investigación que sorprende hasta
hoy por su rica variedad e increíble profundidad” (Jaksic, 2010: 4).
A pesar de los sufrimientos por la inestabilidad económica y mientras
las nuevas repúblicas van naciendo y organizándose, Londres representa el sitio
donde, Bello encuentra el diálogo con importantes personalidades intelectuales
del momento, presentadas por Miranda. Tal diálogo y el cúmulo de relaciones
que estableció allí, permitieron que muchos lo conocieran y se impactaran
con el modo de ser de Bello. Dice Irisarri en carta a O´Higgins: “de todos los

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Bello: una vida de servicio y heroísmo silencioso. Semblanza para educadores, pp. 37-61.

americanos que en diferentes comisiones esos estados han enviado a esta corte,
es este individuo el más serio y comprensivo de sus deberes, a lo que une la
belleza de su carácter y la noble ilustración que le adorna” (Caldera, 1981a: 38).
Con igual tino, argumentaba Mariano Egaña en una comunicación a
O’Higgins para dar a conocer a Bello como el adecuado para un cargo en Chile:
Básteme decir que no se presentaría fácilmente una persona tan a
propósito para llenar aquella plaza. Educación escogida y clásica,
profundos conocimientos en literatura, posesión completa de las
lenguas principales, antiguas y modernas, práctica en la diplomacia y un
buen carácter, a que da bastante realce la modestia, le constituyen, no
sólo muy capaz de desempeñarse satisfactoriamente el cargo de oficial
mayor ―del ministerio de relaciones exteriores― sino que su mérito
justificaría la preferencia que le diese el gobierno respecto de otros que
soliciten igual destino (Murillo, 1987: 61-62).

Es en Londres donde Bello se forja otra perspectiva de razonamiento


hacia América, no sólo por el profundo cambio que otro medio cultural, el de
la capital liberal del mundo, habría de producir en sus ideas, y el trato con otras
gentes y otros ámbitos de estudio, sino porque el logro de la emancipación
política de los nuevos estados hispanoamericanos le ofrecía distintas bases de
reflexión sobre la educación de las sociedades libres (Grases, 1992). Londres le
ayuda a formalizar, por tanto, su perspectiva de cómo orientar a esos nuevos
estados para que maduren con los mejores fundamentos, las mejores ideas, los
mejores sistemas.

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Bello: una vida de servicio y heroísmo silencioso. Semblanza para educadores, pp. 37-61.

No hubiese escrito nunca en Caracas sus versos más destacados


y conocidos, pues Londres le dio el tiempo y la profundidad para ello. Se
familiarizó allí, nos asegura Goic (2012), con la literatura inglesa y con todo
el contexto de la poesía horaciana. Además de la famosa y poética “Carta
escrita de Londres a París por un americano a otro”2, dirigida al poeta y prócer
ecuatoriano José Joaquín Olmedo, con quien entablaría gran amistad, escribiría,
la “Alocución a la Poesía”, y la “Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida”,
considerada como la más acabada poesía de Bello. Dice Miguel Antonio Caro
(Citado en Bello, 1909: XXXI) que cuando los “adelantos progresivos de las
ciencias y una legislación más perfecta hayan obscurecido los trabajos a que
se consagró Bello… todavía vivirá en la posteridad más remota el cantor de
la zona tórrida”. A esta “Alocución” se le llamó poesía didáctica o científica.
Desde ella le habla Bello a un pueblo joven, que con el trabajo ha de reparar
las pérdidas padecidas en la guerra y adquirir fuerza y ventura. A continuación
uno de sus versos (Bello, 2010: 57-58):
¡Oh jóvenes naciones, que ceñida
alzáis sobre el atónito Occidente
de tempranos laureles la cabeza!
honrad el campo, honrad la simple vida
del labrador, y su frugal llaneza.
Así tendrán en vos perpetuamente
la libertad morada,
y freno la ambición, y la ley templo.

Contrajo en Londres dos veces matrimonio, ambas con damas inglesas.


Con la primera, doña Ana María Boyland, se casó el 30 de mayo de 1815. En
1821, su precoz muerte le hizo conocer la viudez. De ese primer matrimonio
nacieron tres hijos: Carlos, Francisco y Juan, muerto éste al poco tiempo
de nacer. Luego, el 27 de febrero de 1824 contrajo nuevas nupcias, esta vez
con doña Elizabeth Antonia Dunn, quien lo acompañó el resto de su vida,
2
Comenta Goic de esta carta: “Es carta de amistad muy horaciana que da lugar a una novedosa
formulación fundacional de la poesía americana en perfecta afinidad con los grandes poemas
de Bello de ese mismo tiempo: «Alocución a la poesía» (1823) y “La agricultura a la zona
tórrida” (1826) (Goic, 2012: 30).

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sazonando en Chile la tertulia íntima con acento inglés y amenos barbarismos.


Los hijos de esta segunda unión fueron once. Cinco en Londres: el segundo
Juan, Andrés, Ricardo, Ana y Miguel; y seis en Chile: Luisa, Ascensión,
Dolores, Josefina, Manuel y el segundo Francisco. Estos hijos tuvieron papeles
destacados en la sociedad de entonces: políticos, diplomáticos, profesionales,
sacerdotes, escritores de talla, artistas de renombre, rectores universitarios…
Varios de sus hijos le precedieron en la muerte, y este inmenso dolor, padecido
con heroica aceptación cristiana, contribuyó no poco a la elevada depuración
de su espíritu (Caldera, 1981a).
Bello salió de Londres con su familia el 14 de febrero de 1829, y llegó a
Valparaíso en el bergantín Grecian, el 25 de junio del mismo año, a la edad de
cuarenta y ocho años.
Es necesario comentar que Bello llega a Chile originalmente en el
gobierno de Francisco Antonio Pinto, quien era pipiolo o liberal. Una vez
decidido el enfrentamiento nacional de aquel entonces en la Batalla de Lircay
el 17 de abril de 1830 (por la división interna del ejército), y que puso fin a la
era de estos pipiolos, entran en el poder los pelucones o conservadores. Esos
sucesos arrastraron a Pinto fuera del poder, pero el cambio experimentado no
afectó para nada a Bello, quien fue conservado en el puesto que le habían
concedido los vencidos, con lo que se dio un ejemplo de extraña prudencia
política y así vino a ser asociado a la obra de reordenación que se formulaba
promover la nueva administración (Murillo, 1987).

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3. Florecimiento y servicio: Andrés Bello en Santiago


Durante los treinta y seis años que Bello vivió en Santiago y hasta su
muerte, realizó las siguientes labores: (a) Oficial Mayor del Ministerio de
Relaciones Exteriores, para todo lo que se refiere a política externa; (b) Oficial
Mayor del Ministerio de Hacienda para cuanto significara política interna y
administración; (c) estrechamente unido a Mariano Egaña, lidera la renovación
jurídica de Chile, culminada con la Constitución de 1833 y ―ya fallecido
Egaña― el Código Civil; (d) a ello contribuye la acción que desenvuelve
como Senador, desde 1837 hasta fallecer; (e) creador de la Universidad de
Chile (1842-1843), y su autoridad máxima ―cuatro veces renovada y solo
finalizada por la muerte―, coopera decisivamente al nacimiento de la cultura
republicana; y, (f ) por veintitrés años, a cargo de El Araucano, periódico oficial,
contribuye a conformar y a expresar en sinnúmero de materias (políticas
exceptuadas), la opinión del Estado, lo que podemos llamar la filosofía de los
decenios portalianos (Vial, 2009).
Es de destacar que el sabio preparó la mayor parte de los mensajes
presidenciales de tres mandatarios (Joaquín Prieto, Manuel Bulnes y Manuel
Montt) durante tres décadas (Jaksic, 2006). Pero Bello en Chile nunca realizó
política inmediata. No le gustaba; su cautelosa forma de ser, no le permitía
practicarla en un país extranjero. No varió de posición ni aun cuando lo
nacionalizaron por ley en 1832, y recibió este honor sin abandonar la calidad
de venezolano. Su papel fue el de alto servidor público (Vial, 2009).

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En Chile pudo Don Andrés Bello hacer más que en cualquier parte,
porque había una generación brillante y consistente que supo entender lo que
tenía entre sus manos, que estuvo al tanto de conocer a fondo la realidad de su
país y que valoró lo que significaba Bello. De su obra en Chile fueron forjadores
hombres tales como Diego Portales, Manuel Montt, Prieto, los Egaña, que se
dispusieron a hacer, de lo que Bolívar había calificado con cierta amargura como
“el país de la anarquía”, una nación pujante, floreciente, sensata, progresista,
ordenada, modelo, entre sus díscolas hermanas, de una vida institucional y de
una admirable cultura. Sin el tesón y la innegable sagacidad de estos hombres,
Chile no habría sido lo que fue y Bello no habría podido lograr lo que alcanzó
(Caldera, 1981b).
Bello, además, formaría parte de lo que Serrano, Ponce de León y
Rengifo (2012) han llamado los “reformadores del 42”, grupo de hombres que
instalaron un período en el que se apuntaba a desarrollar la educación popular
como camino para incorporar al pueblo a la civilización, una civilización
cuyo bagaje moral e intelectual se había construido por la historia del saber
occidental, compendiada, por ejemplo, en la urbanidad, el refinamiento y el
buen gusto. Para estos reformadores, incluido Bello, la barbarie era la cultura
oral; la civilización era la cultura escrita, capaz de desenvolver la racionalidad
humana.
En Chile, Bello promueve y actualiza una de las obras más unitivas
del continente hispano-americano en lo relacionado con el idioma y su
independencia cultural: la configuración de su “Gramática de la lengua
castellana”. “Con la Gramática, Bello junto con fundar una nueva normatividad
lingüística, articuló las bases para una independencia cultural cuyo objetivo era
lograr una instalación contigua de la lengua americana al lado del castellano
de España. No se trataba de borrar la lengua del enemigo, sino reconfigurar
sus límites y formas para que esa lengua se hiciera propia a las naciones
independientes” (Falabella, 2012: 121).
En el Andrés Bello de Chile “encontramos los orígenes del Estado-
nación, en el sentido que es el sistematizador ideológico del proyecto. Si
bien hubo otros, él realizó un trabajo cuyo objetivo era muy definido a la vez
que descomunal: sentar las bases estructurales del Estado-nación moderno”
(Troncoso, 2003: 155).

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4. Algunos aportes de Bello a la educación


Bello fue profesor en muy pocas ocasiones. Se recuerdan sus clases
particulares y privadas en Caracas. Su fama de estudioso y de joven
tempranamente sabio llevó a varias familias mantuanas a solicitar su ayuda
ad honorem en la educación de sus hijos; entre ellas, la del futuro Libertador
(Sambrano, 2009). “Apenas dos años mayor que Simón, Andrés Bello… se
dispuso seriamente a enseñarle geografía, matemáticas y cosmografía” (Campos,
1975: 22-23). También se sabe que hizo lo mismo en Londres, aunque esta vez
cobrando lo propio para sobrevivir.
En Chile, dio un curso de legislación universal en el Colegio de Santiago,
y en su propia casa algo sobre literatura, filosofía, derecho de gentes y derecho
romano. Su labor en la educación, podemos decir, fue especialmente directiva,
como miembro de la Junta de Educación y luego, por más de una veintena de
años, como Rector de la Universidad de Chile (De Ávila, 1981).
Justamente, uno de los documentos que mejor expresa las ideas
educativas de Bello, es su discurso inaugural de la Universidad de Chile, del 17
de septiembre de 1843. Decía en él: “Los buenos maestros, los buenos libros,
los buenos métodos, la buena dirección de la enseñanza, son necesariamente
la obra de una cultura intelectual muy adelantada” (Grases, 1992: 34). Así,
el humanista deja en claro que es propio de una nación avanzada propiciar el
desarrollo de la educación a través de la adecuada organización de su dirección,
de sus recursos, de un trabajo mancomunado, serio, sistemático y basado en el
perfeccionamiento profundo de la enseñanza científica y literaria universitaria.
También podemos ver en Bello su visión amplia e integral de la
educación: “Yo ciertamente soy de los que miran la instrucción general, la
educación del pueblo, como uno de los objetos más importantes y privilegiados
a que pueda dirigir su atención el gobierno; como una necesidad primera y
urgente; como la base de todo sólido progreso; como el cimiento indispensable
de las instituciones republicanas. Pero, por eso mismo, creo necesario y urgente
el fomento de la enseñanza literaria y científica” (Grases, 1992: 33). Bello
cree que no puede generalizarse la educación para todos, sin el desarrollo y el
progreso paralelo de la Universidad. “En ninguna parte ha podido generalizarse
la instrucción elemental que reclaman las clases laboriosas, la gran mayoría del

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género humano, sino donde han florecido de antemano las ciencias y las letras”
(Grases, 1992: 33). En síntesis, como apunta Rojo (2011: 73):
...no habrá en el país educación primaria, ni secundaria, ni universitaria
que valga la pena, si no existe, previa o simultáneamente, una
producción vigorosa (creación) y no solo una reproducción desmedrada
(adquisición y repetición) de conocimientos (…) Lo que Andrés Bello
ambiciona es que ello se lleve a cabo en el mejor lugar y de la única
manera en que él sabe hacerlo, en el interior del recinto universitario y
como un despliegue cuyo sine qua non es la libertad.

Habla Bello, con especial belleza, de la subordinación de las disciplinas


y realidades unas a otras para encontrar la verdad, de la necesidad de que el
saber no se fragmente en disciplinas aisladas.
Lo sabéis, señores: todas las verdades se tocan, desde las que formulan
el rumbo de los mundos en el piélago del espacio; desde las que
determinan las agendas maravillosas de que dependen el movimiento y
la vida en el universo de la materia; desde las que resumen la estructura
del animal, de la planta, de la masa inorgánica que pisamos; desde las
que revelan los fenómenos íntimos del alma en el teatro misterioso de
la conciencia, hasta las que expresan las acciones y reacciones de las
fuerzas políticas; hasta las que sientan las bases inconmovibles de la
moral… […] Todas las verdades se tocan; y yo extiendo esta aserción
al dogma religioso, a la verdad teológica. Calumnian, no se si diga a la
religión o a las letras, los que imaginan que pueda haber una antipatía

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secreta entre aquellas y estas. Yo creo, por el contrario, que existe, que
no puede menos que existir, una alianza estrecha entre la revelación
positiva y esa otra revelación universal que habla a todos los hombres en
el libro de la naturaleza. Si entendimientos extraviados han abusado de
sus conocimientos para impugnar el dogma, ¿qué prueba esto, sino la
condición de las cosas humanas? Si la razón humana es débil, si tropieza
y cae, tanto mas necesario es suministrarle alimentos sustanciosos
y apoyos sólidos. Porque extinguir esta curiosidad, esta noble osadía
del entendimiento, que le hace arrostrar los arcanos de la naturaleza,
los enigmas del porvenir, no es posible, sin hacerlo al mismo tiempo,
incapaz de todo lo grande, insensible a todo lo que es bello, generoso,
sublime, santo; sin emponzoñar las fuentes de la moral; sin afear y
envilecer la religión misma. He dicho que todas las verdades se tocan,
y aun no creo haber dicho bastante. Todas las facultades humanas
forman un sistema, en que no puede haber regularidad y armonía sin
el concurso de cada una. No se puede paralizar una fibra (permítaseme
decirlo así), una sola fibra del alma, sin que todas las otras enfermen
(Grases, 1992: 29-30).

“Las grandes oposiciones entre los productos de la razón humana,


ciencias y letras, y la fe, no deben ponerse en contradicción excluyente, sino de
complemento”, nos dirá Quintana (2012: 1009). No se puede conocer bien
un campo del saber si no se lo entiende en el contexto de todos los saberes.
Una disciplina no puede dar explicación a toda la realidad porque tiene sus
propios límites, por lo cual debe subordinarse a la disciplina que a su vez le
da sustento o fundamento. La antropología cultural, debe ser asistida por la
filosófica, y esta por la teológica. Por eso la Universidad debe tratar de cultivar
el mayor número posible de disciplinas para que una de ellas, o un conjunto
de estas, no pretendan dar explicación de toda la realidad. De ahí que sea
necesario que en tal institución exista por ejemplo la Filosofía y la Teología.
Desde una aislada Física, o una aislada Sociología o Psicología, por ejemplo, no
se puede explicar toda la realidad del hombre. Es esta una invitación a buscar la
verdad con amplitud de miras. Una invitación enfocada en superar la posible
fragmentación del saber, buscando su unidad.
Este desafío significa que aunque la especialización es necesaria para
el progreso humano, lleva consigo la multiplicación de las ciencias, con sus

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propios métodos y lenguajes. “Si se cae en el aislamiento y no se cultiva


la colaboración con los saberes vecinos y con aquellos que son universales
―la filosofía y la teología―, ¿no se corre el riesgo de absolutizar el propio
método, imaginándolo como el único o el mejor?” (Clavell, 2009: 38). Esta
es la pregunta que surge ante la afirmación tajante y repetida de Andrés Bello:
“Todas las verdades se tocan”.
Otro vuelco interesante y profundo, es el carácter “terapéutico” que
Bello ve en el cultivo de las ciencias y de las letras, en el estudio, en el deleite
de la vida intelectual. Expresa:
Las ciencias y la literatura llevan en sí la recompensa de los trabajos
y vigilias que se les consagran… Ellas son (después de la humilde y
contenta resignación del alma religiosa) el mejor preparativo para la
hora de la desgracia. Ellas llevan el consuelo al lecho del enfermo,
al asilo del proscrito, al calabozo, al cadalso. Sócrates, en vísperas de
beber la cicuta, ilumina su cárcel con las más sublimes especulaciones
que nos ha dejado la antigüedad gentílica sobre el porvenir de los
destinos humanos… Tales son las recompensas de las letras; tales son
sus consuelos. Yo mismo… he podido participar de sus beneficios, y
saborearme con sus goces. Adornaron de celajes alegres la mañana de
mi vida, y conservan todavía algunos matices al alma, como la flor que
hermosea las ruinas. Ellas han hecho aun más por mí; me alimentaron
en mi larga peregrinación, y encaminaron mis pasos a este suelo de
libertad y de paz, a esta patria adoptiva, que me ha dispensado una
hospitalidad tan benévola (Grases, 1992: 31-32).

Y efectivamente, como refiere Caldera (2012: 60), los estudios liberales


tienen hoy más que nunca, una función mediadora y terapéutica. “Mediadora,
porque tienden el puente entre una situación inicial de la persona inmersa
en la doxa cotidiana y el punto en el cual alcanza una mejor verdad de las
cosas. Terapéutica, porque ese tránsito es un verdadero despertar en el cual se
perfecciona el sujeto racional”.
Para Andrés Bello es también muy importante, el “proceder analítico,
único medio de adquirir verdaderos conocimientos” (Grases, 1992: 39). Es
decir, al enseñar, hay que hacer dominar primero lo básico, antes de lanzarse
a grandes vuelos. Saber, en sentido real y no tan solo nominal. Es eso lo que

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educa la inteligencia y prepara para logros consistentes. No se puede “adoptar


―expresa Bello― los teoremas de Euclides sin el previo trabajo intelectual
de la demostración” (Grases, 1992: 40). Y más adelante exclama: “Se impone
de este modo al entendimiento la necesidad de largos, es verdad, pero
agradables estudios. Porque nada hace más desabrida a la enseñanza que las
abstracciones, y nada la hace fácil y amena, sino el proceder que, amoblando la
memoria, ejercita al mismo tiempo el entendimiento y exalta la imaginación.
El raciocinio debe engendrar al teorema; los ejemplos graban profundamente
las lecciones” (Grases, 1992: 40-41). Nos invita Bello, especialmente a los
docentes, a enseñar, pero profundizando en el “proceder analítico”, yendo de
lo más básico y sencillo a lo más complejo, pero sin perder de vista el estudio
pausado, razonado, ordenado y metódico.
A Bello le preocupa la formación de verdaderos hábitos intelectuales.
Podemos decir ―siguiendo a Caldera (2012)― que la intelección se
perfecciona cuando formamos un concepto de aquello que percibimos. Luego,
el momento de expresión resulta decisivo. Cuando aquello captado queda
sin formular o decir, no alcanza el nivel de plena conciencia. Nos queda una
sensación vaga de haber visto, o entrevisto, algo, pero no sabemos decir qué
fue. Caemos por tanto en la mediocridad, no buscamos qué es aquello ni por
qué es así; no conocemos bien el sentido de las palabras; no somos capaces de
decir por nuestra cuenta lo que hemos asimilado. Bello lo expresa de modo
tajante en la “Memoria correspondiente al curso de la instrucción pública
(1844-1848)”: “No es dar un bien cimiento a la disciplina mental, acostumbrar
al entendimiento a pagarse de palabras que no le representen ideas” (Grases,
1992: 70).
En el texto anteriormente citado, también subraya la cualidad más
importante de un maestro: “el amor puro y desinteresado al saber. Este
entusiasmo generoso comunicado a la mejor parte de sus alumnos, es un don
de mucho más precio que el de la enseñanza que se le dispensa, no sólo porque
llena en sí la semilla de los futuros adelantamientos, sino que eleva y ennoblece
las almas”(Grases, 1992: 59). En otras palabras, el “eros pedagógico”. Ese amor
por saber, para luego transmitir con entusiasmo lo aprendido o estudiado.
Asimismo, tenemos de Bello interesantes ensayos críticos sobre temas
de historia: “Investigaciones sobre la influencia de la conquista y del sistema

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colonial de los españoles en Chile”, del 8 y 15 de noviembre de 1844, “Bosquejo


histórico de la contribución del gobierno de Chile durante el primer período
de la revolución desde 1810 hasta 1814”, “Modo de escribir la historia” del
28 de enero de 1848, y “Modo de estudiar la historia”, del 4 de febrero de
1848 (Grases, 1992). Son estudios donde aconseja muy sensatamente cómo
deben enfocarse las obras historiográficas, con la primordial atención de fijar
los hechos y evitar las especulaciones interpretativas de acuerdo con doctrinas
prevalecientes en determinado momento. Bello pensaba que “la historia era un
campo clave para el desarrollo de la identidad nacional, y por lo mismo muy
susceptible a la ideologización y manipulación política. Las interpretaciones
del pasado conducían por lo general a propuestas de acción para el futuro, y
el propósito de Bello era lograr que la historia sirviera como factor de unidad
antes que como fuente de disputas” (Jaksic, 2006: 21).
En el texto “Modo de escribir la historia”, dice: “No hay peor guía en
la historia que aquella filosofía sistemática, que no ve las cosas como son, sino
como concuerdan con su sistema. En cuanto a los de esta escuela, exclamaré
con Juan Jacobo Rousseau: ¡Hechos! ¡Hechos!” (Grases, 1992: 123). Y más
adelante señala:
Hoy no es ya permitido escribir la historia en el interés de una sola
idea. Nuestro siglo no lo quiere; exige que se le diga todo; que se le
reproduzca y se le explique la existencia de las naciones en sus diversas
épocas, y que se le dé a cada siglo pasado su verdadero lugar, su color y
su significación… (Grases, 1992: 123).

Luego dice de sí mismo: “No he consultado más que los documentos


y los textos originales, sea para individualizar las varias circunstancias de la
narrativa, sea para caracterizar las personas y las poblaciones que figuran en
ella…” (Grases, 1992: 123). Llama la atención esta disposición de Bello a
recordar que la investigación histórica debe ir a las fuentes, y estas deben ser
fidedignas y originales. “Por eso quiso que se cultivara este campo como una
actividad académica sometida a ciertas reglas de investigación” (Jaksic, 2006:
21).
En síntesis, tenemos como algunos importantes aportes de Bello a la
educación, los siguientes:

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1º) Es fundamental una adecuada organización de la educación que se


enfoque en formar buenos profesores, en producir buenos libros y en poner en
práctica los mejores métodos pedagógicos.
2º) La educación es para todo el pueblo, objetivo cuya atención no debe
descuidar gobierno alguno.
2º) No se puede dar educación a todo el pueblo si a la vez no se fomenta
la educación superior científica y humanística.
4º) En la educación superior debe cuidarse la unidad de todos los saberes,
pues estos se complementan unos con otros, previendo la fragmentación de
los mismos, y por tanto, evitando que alguna disciplina aislada pretenda dar
explicación a toda la realidad.
5º) El cultivo de las disciplinas literarias, humanísticas, liberales, es
terapéutico, es decir, eleva el espíritu humano a la contemplación de verdades
más elevadas, ayudando a superar los cotidianos sufrimientos o aquellos que
en cualquier momento pueden instalarse sorpresivamente en la biografía de las
personas.
6º) En el desarrollo de las facultades intelectuales durante el estudio,
nos invita a actuar de forma metódica, ordenada y razonada, no yendo de lo
complejo a lo simple, sino al contrario, formándose inicialmente un concepto
claro de las cosas, para luego elevarse a razonamientos más estructurados y
complejos.
7º) El verdadero maestro debe tener un amor puro y desinteresado al
saber.
8º) Finalmente, nos sugiere que no hagamos historia sin ir primero a los
hechos; es decir, que la misma no se base en sistemas filosóficos previos, sino en
verdades fácticas, que den sustento y no perturben el desarrollo de los hechos.

5. Bello: servidor y héroe silencioso


Dice Menéndez Pidal (1973: 67) que Bello era un “espíritu siempre
atento a todo problema de interés público”. Lo mismo destaca Jaksic (2010:
1) al hablar de su “voluntad política de servicio público”. Bello era un real
servidor de lo público. Así lo hemos estado viendo en sus diferentes etapas de

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su vida. Estaba pendiente de los problemas de las naciones nuevas. Trabajó para
prever, para organizar, para buscar las mejores formas, las mejores adaptaciones
a la cultura naciente. En el documento “Modo de estudiar la Historia” expresa
con elocuencia: “No olvidemos que el hombre chileno de la Independencia,
el hombre que sirve de asunto a nuestra historia y nuestra filosofía peculiar,
no es el hombre francés, ni el anglosajón, ni el normando, ni el godo, ni el
árabe. Tiene su espíritu propio, sus funciones propias, sus instintos peculiares”
(Grases, 1992: 139).
En el presente escrito hemos acompañado a los nombres de las etapas de
Bello en esas tres ciudades, Caracas, Londres y Santiago, con una apreciación:
en cada una de ellas siempre se destaca el “servicio”. “Riego y servicio”, para el
caso de la primera, “Crecimiento interior y servicio”, para el caso de Londres,
y “Florecimiento y servicio”, en el caso de su última ciudad. Añadir “servicio”
a cada época biográfica de Bello deja en claro que fue un auténtico, continuo
y convencido servidor público. Siempre se dio, y se dio sin esperar nada a
cambio. Se dio sin esperar honores. Se dio con modestia. “Lo que hay que
hacer es dar más / sin decir lo que se ha dado”, dirá otro poeta venezolano,
Andrés Eloy Blanco (1977: 630), para recalcar esta idea del darse sin buscar
fama. Un servidor público es alguien quien se “da” a lo público, quien se “da” en
beneficio de los asuntos públicos, quien se ofrece para mejorar el bien común.
En cierta forma Bello fue también un héroe, porque, como dice
Christopher Vogler (2002: 65), “un héroe es alguien capaz de sacrificar sus
propias necesidades en beneficio de los demás, como un pastor que se sacrifica
para proteger y servir a su rebaño”. En griego antiguo, héroe significa “excelso,
noble, generoso de nacimiento, sentimientos, hechos, etc.” (Diccionario
Manual Griego-Español, 1991: 288). Bello fue pues, un héroe a quien no
le tocó hacer actos llamativos o impresionantes. Un héroe que perseveró –
como lo expresó antes Menéndez Pidal– en su “espíritu siempre atento a todo
problema de interés público”. Un héroe silencioso que permite, con su trabajo
perseverante y continuo, que una instancia pública ofrezca de manera eficiente
sus servicios y procedimientos en beneficio de la ciudadanía o en beneficio
perdurable de una gran causa social y política.

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6. La despedida del sabio


Andrés Bello pasó los últimos cinco años de su vida sumido en la
reflexión y el estudio. Durante este tiempo recibió la visita del investigador
francés ThéodoreMannequin, quien en un escrito posterior dice: “El sabio
anciano estaba en su bufete, donde pasa regularmente ocho a diez horas cada
día, es el puesto en que quiere morir. No he visto nunca cabeza más bella, ni
fisonomía más dulce y benévola. Contra los hábitos de los ancianos, habla
poco, y gusta oír hablar. Hay siempre que aprender, dice, en el trato de nuestros
semejantes” (Jaksic, 2001: 257).
Este Bello ya mayor, invita a evocar la imagen del verdadero sabio.
Ese sabio que no tiene nada de hombre artificial, esto es, de esa clase de
hombre que está sometido a la tiranía del “yo”, y que está siempre vuelto
hacia fuera, obsesionado por quedar bien, por causar buena impresión,
preocupado por el “qué piensan de mí”, “qué dicen de mí”, y al vaivén de
los avatares de la frivolidad. Al contrario, Bello es el sabio auténtico, un
ser vuelto hacia dentro, librado de la obsesión de la imagen, desconectado
de las preocupaciones artificiales, con una gozosa interioridad, silencioso,
profundo y fecundo.
El 1 de septiembre de 1865 cae enfermo con una bronquitis que
comprometió rápidamente los dos pulmones. En ese estado ya débil,
contrajo una fiebre tifoidea, que era epidémica en ese momento en
Santiago. En su delirio, parecía pensar que los versos de la Ilíada y de la
Eneida estaban escritos en las cortinas de su habitación. Murió el 15 de
octubre, a las 7:45 de la mañana, a seis semanas de sus ochenta y seis años
(Jaksic, 2001).
En su verso “Al dieciocho de septiembre”, escrito en 1841, estampa unas
exclamaciones para sus compatriotas chilenos, expresión de su amor a esa patria
que lo adoptó con generosidad. Sirvan estos versos como señal de que Bello,
habiendo nacido en Caracas, asumió a Chile de manera entrañable como patria
donde prosperó todo su pensamiento, donde, por las mismas condiciones
generosas de los chilenos de entonces, pudo ser lo que fue, dejándose asimilar
por la misma cultura chilena, siendo un egregio chileno, y desde allí un sabio y
un maestro para toda América. Dicen así (Bello, 1909: 99):

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Crece así tú ¡querida patria! crece,


Y tu cabeza altiva
Levanta, ornada de laurel guerrero
Y fructuosa oliva.

Y florezca a tu sombra la fe santa


De tus padres; y eterna
La libertad prospere; y se afiance
La dulce paz fraterna;

Y en tu salud y bienestar y gloria,


Con la mente y la mano,
Trabajen a porfía el rico, el pobre,
El joven, el anciano;

El que con el arado te alimenta


O tus leyes explana,
O en el sendero de las ciencias guía
Tu juventud lozana,

O con las armas en la lid sangrienta


Defiende tus hogares,
O al infinito Ser devoto incienso
Ofrece en tus altares.

A modo de conclusión
Bello tiene un gran significado para América, y es el hecho de que
“pensó” en América. Pensó en todo aquello que era necesario para América, y
en especial, para la América Hispanoamericana.
“El equilibrio intelectual y moral de Bello, la firmeza con que expone
sus posiciones y la falta de resquemores que caracterizan su conducta” (Goic,
2012: 34), además de la meditación, la reflexión pausada, heredada de su

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Bello: una vida de servicio y heroísmo silencioso. Semblanza para educadores, pp. 37-61.

propia familia llena de hombres y mujeres espirituales y religiosos, de artistas e


intelectuales, y asimilada bajo la tutela de sus maestros caraqueños, hicieron que
la interioridad de Bello fuese una virtud perenne y marca de su personalidad.
El hombre de reflexiones que fue Bello, tuvo que haber comprendido que sus
actuaciones en todos los ámbitos de su vida, tenían que estar impresas por el
desinterés. La reflexión de Bello estuvo al servicio del nacimiento intelectual
de Hispanoamérica.
Bello fue un hombre que vivió con profundidad la estudiosidad. Lo
estudió todo. La estudiosidad es el esfuerzo que un individuo pone para llegar
al conocimiento de la realidad. Etimológicamente, estudio significa esfuerzo,
tensión. El resultado del esfuerzo de estudiar es una modificación interior de
la persona que se hace más rica en contenidos intelectuales. Esa modificación
interior se expresa de un modo peculiar. Bello, a través del estudio pausado
y serio de muchas realidades, dejó un legado superior para el ordenamiento
educativo (y de otros muchos ámbitos) de América. Se cuenta que el líder de
la Junta Suprema de Caracas, Juan Germán Roscio, se apresuró a escribirle
a Bello, pensando que regresaría, una afectuosa carta cuando este ya estaba
en Londres. En la misma estampó Roscio una sentencia que puede sintetizar
lo que fue Bello para el continente desde la perspectiva del estudio. Le dijo:
“Ilústrese más para que ilustre a su patria” (Sambrano, 2009: 21-22).
El estudio lo llevó a la plena convicción (porque con el estudio creció
en sensibilidad social y política) de que tenía que servir y darse. Y el estudio lo
ayudó, de alguna manera, a darse cuenta de que, a pesar de su timidez natural,
este era el medio para ofrecer ayuda, para organizar, para poner las bases y las
estructuras de un mejor futuro. Con el estudio creció su autoridad intelectual
y moral ante los demás, y con ese crédito, fue llamado a tareas de organización
y guía que le permitieron expresar sus opiniones con libertad sin necesidad de
llamar la atención, o sin necesidad de mostrarse histriónico o especialmente
preparado para la oratoria y la movilización de masas, o sin necesidad de
luchar para obtener un alto cargo. Andrés Bello influyó calladamente desde su
disposición para el estudio.
Tal vez sea este el legado más significativo de Bello: su vida interior. Ese
“proceder analítico, único medio de adquirir verdaderos conocimientos”, como
solía decir, que le permitió pensar sosegadamente en las mejores soluciones a

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los problemas de su tiempo. Su vida en Caracas, sus experiencias londinenses,


y finalmente, su desarrollo santiaguino, fueron esferas de esforzado “proceder
analítico” para adquirir conocimientos que sirvieran al logro final y profundo
de la independencia hispanoamericana.

Fuentes Consultadas
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obra “Difícilmente superable”: Ángel Rosenblat y “El Pensamiento gramatical de Bello”, pp. 63-76.

LOS CRITERIOS DE UNA OBRA


“DIFÍCILMENTE SUPERABLE”: ÁNGEL
ROSENBLAT Y “EL PENSAMIENTO
GRAMATICAL DE BELLO”

The Criteria of a Work “Difficult to


Surpass”: Ángel Rosenblat and
“El Pensamiento Gramatical de Bello”
Barry L. Velleman Profesor Emérito de la Marquette University,
Milwaukee, Wisconsin, USA. Bachelor of Art, State
College at Boston, Master of Art y Ph.D., University
of Wisconsin-Madison. E-mail: barry.velleman@
marquette.edu

Recibido: 01/04/2014
Aprobado: 10/05/2014

Resumen: En el presente ensayo nos proponemos resumir unos aspectos importantes


del pensamiento gramatical de Andrés Bello (1781-1865), utilizando los criterios
analizados por el lingüista polaco-argentino-venezolano Ángel Rosenblat (1902-
1984). En dos discursos de los años 60 (Rosenblat 1965 [1961], 1966), Rosenblat
investigó la contribución de Bello a los estudios gramaticales a base de cinco principios
(la limitación de la semántica, la lógica y la latinización; la descripción funcional; la
sincronía). Los ensayos de Rosenblat documentan no solamente el sistema y la teoría
gramatical de Bello, sino también la brillantez de un eximio historiador de las ideas
lingüísticas.
Palabras clave: Ángel Rosenblat, Andrés Bello, criterios gramaticales, historia de la
lingüística.

Abstract: In this essay we propose to summarize some important aspects of the


grammatical thought of Andrés Bello (1781-1865), utilizing the criteria analyzed by
the Polish-Argentinian-Venezuelan linguist Ángel Rosenblat (1902-1984). In two
papers from the 1960’s (Rosenblat 1965 [1961], 1966), Rosenblat explores Bello’s

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obra “Difícilmente superable”: Ángel Rosenblat y “El Pensamiento gramatical de Bello”, pp. 63-76.

contribution to grammatical studies on the basis of five principles (limitations on


semantics, logic, and Latinization; functional description; synchrony). Rosenblat’s
essays document, not only Bello’s grammatical system and theory, but also the
brilliance of an outstanding historian of linguistic ideas.
Key words: Key words: Ángel Rosenblat, Andrés Bello, grammatical criteria, history
of linguistics.

Homenaje a don Andrés Bello en el centenario de su muerte

En noviembre de 1959, el gran lingüista polaco-argentino-venezolano


Ángel Rosenblat (1902-1984) presentó, en el Liceo “Andrés Bello” de Caracas,
un discurso titulado “El pensamiento gramatical de Bello”.1 Dos años después
se publicó este texto. La segunda edición, de 1965, añadió el sub-título
“Homenaje a don Andrés Bello en el centenario de su muerte”. Rosenblat
había llegado a Caracas, a invitación de Mariano Picón Salas (1901-1965), para
establecer el “Instituto de Filología Andrés Bello”, institución inaugurada en
1947, año de otro centenario, el de la publicación de la Gramática de la lengua
castellana de Bello. Eminente estudioso de la historia de las ideas lingüísticas
―recordemos su magistral monógrafo sobre “Las ideas ortográficas de Bello”
(1981 [1951])― Rosenblat era un investigador sumamente apropiado para
poner en relieve la contribución del gran humanista venezolano. Según
Francisco Javier Pérez, el breve estudio de Rosenblat sobre el pensamiento
gramatical del maestro, junto con otro titulado Andrés Bello a los cien años
de su muerte (Rosenblat, 1966), “hacen historia en nuestros estudios sobre la
reflexión lingüística” (Pérez, 2006: 104; cf. Rosenblat, 1949). En el presente
ensayo nos proponemos resumir unos aspectos importantes del pensamiento
gramatical de Bello, utilizando los criterios analizados por Rosenblat.

1. Cuatro criterios de Bello


Rosenblat propone cuatro criterios que, para él, constituyen los
“principios fundamentales” de la Gramática de Bello (1965 [1961]: 7).
1
Sobre la biografía y obra de Rosenblat, vid. Stefano (2003), Hernández (2007) y Pérez
(2003).

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1.1. El nombre no es la cosa


“... [A]lgunas veces no innovo, sino restauro”, escribió Bello en el
magnífico “Prólogo” a su Gramática (1981c [1847]: 126). Vemos ya en la
tradición latina, en el Brocense, en Port-Royal la distinción entre las entidades
del mundo y las formas del lenguaje que las representan. No se ha observado
siempre esta diferenciación. La Gramática de la Real Academia Española, por
ejemplo, definía el género nominal como “el accidente gramatical que sirve
para indicar el sexo de las personas y de los animales y el que se atribuye a las
cosas” (citado en Rosenblat, 1965 [1961]: 10; énfasis añadido). Esta perspectiva
semántica exige explicaciones:
En [el caso de] otras [palabras] podemos imaginarnos un raciocinio más
sutil, el que discierne incluso en las cosas sin sexo una lejana analogía
con esa gran distinción natural [entre ‘masculino’ y ‘femenino’]...
Desde esta perspectiva podemos concebir los sustantivos que se han
considerado MASCULINOS, como los que eran notables por los
atributos de impartir o comunicar, o que eran por su naturaleza activos,
fuertes y eficaces... o los que se consideraban eminentes... Los sustantivos
FEMENINOS, por el contrario, eran notables por los atributos o de
recibir, de contener, o de producir; o que tenían más de lo pasivo en su
naturaleza que lo activo; o que eran especialmente hermosos y amables
(Harris, 1751: 44-45)2

Interesantemente, unas investigaciones recientes sugieren que el género


gramatical puede influir en la percepción de los objetos inanimados, según
características que los informantes mismos identificaron como ‘masculinas’ o
‘femeninas’. Por ejemplo, en un estudio (resumido en Boroditsky, Schmidt y
Phillips, 2003: 69-71) los hablantes nativos del alemán describieron el concepto
‘llave’ (sustantivo masculino en alemán) con características consideradas como
‘masculinas’ (‘pesada’, ‘dura’, ‘metálica’, ‘útil’, etc.). Los hablantes nativos del
español describieron ‘la llave’ con características que ellos habían identificado
como ‘femeninas’ (‘dorada’, ‘intricada’, ‘pequeña’, ‘lustrosa’, ‘encantadora’).
En cambio, los hispanoparlantes consideraban un ‘puente’ (masculino) como
‘grande’, ‘largo’, ‘fuerte’, ‘muy alto’, ‘peligroso’; los hablantes del alemán

2
Son mías todas las traducciones al español – BLV.

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asociaron el referente de la palabra correspondiente, femenina, con rasgos


supuestamente ‘femeninos’ como ‘hermosa’, ‘elegante’, ‘frágil’, ‘delgada’,
‘pacífica’. Según los investigadores,
Es sorprendente cómo un accidente de gramática (la designación
arbitraria de un sustantivo como masculino o femenino) puede tener
un efecto sobre la manera en que la gente piensa sobre las cosas del
mundo. (Boroditsky, Schmidt y Phillips, 2003: 77)3

No obstante, a pesar de las asociaciones mentales potenciales y


las intuiciones que puedan expresar los hablantes nativos, para Bello la
conducta gramatical tiene que ser la base de la descripción gramatical. Por
consiguiente, “masculino y femenino no significan clases de objetos sino
clases de nombres” (1981b : 180). Estas clases se distinguen por la forma de
modificación adjetival permitida: “La clase a que pertenece el sustantivo según
la terminación del adjetivo con que se construye, cuando este tiene dos en
cada número, se llama género” (1981c [1847]: 156; cf. Sánchez de las Brozas,
1976 [1587]: 66). Podemos comparar esta afirmación con la definición del
lingüista estructuralista Charles Hockett (1916-2000): “Los géneros son clases
de sustantivos reflejadas en la conducta de palabras asociadas” (1958: 231).
Los hechos gramaticales, pues, se explican, “no por su adecuación a valores
objetivos, sino por el comportamiento gramatical” (Rosenblat, 1965 [1961]:
15). Al mismo tiempo, Trujillo ha demostrado que el “formalismo” de Bello
no obedece necesariamente al deseo de eliminar a priori toda consideración
semántica si “no se corresponde con un hecho formal, o viceversa” (1981: 79):
“...los procederes intelectuales que real y verdaderamente le guían [al uso], o
en otros términos, el valor preciso de las inflexiones y las combinaciones de
las palabras, es un objeto necesario de averiguación...” (Bello, 1981c [1847]:
127).
Por la perspectiva de la concordancia adjetival hay dos géneros en
español; sin embargo, “atendiendo a la representación o reproducción de ideas
3
Vid. la interesante discusión de “sexo” y “género” en Calero Vaquera, Lliteras Poncel y Sastre
Ruano (2003: 27-34). Hasta los lingüistas participan en el sexismo pronominal: en inglés,
es una convención común en la lingüística utilizar he ‘él’ para referirse al hablante genérico
(productivo) y she ‘ella’ para referirse al oyente genérico (receptivo): vid. Pinker, 2007: 376-
377.

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precedentes por medio de los demostrativos, hay tres: “masculino, femenino


y neutro” (Bello, 1981c [1847]: 263, énfasis en original; Trujillo, 1981: 102-
103).

1.2. La gramática no es la lógica


Bello intenta distinguir entre la lógica y la “estructura material” de las
oraciones, materia prima de la descripción gramatical. Muchas gramáticas
anteriores a la de Bello presuponen un “orden natural” para el lenguaje, orden
que indica la secuencia en que concibe sus elementos la mente. Esta perspectiva
se encuentra en numerosos autores de la tradición racionalista francesa (Beauzée,
Destutt, et c.) y también en la Gramática académica (1781: 240, 1853: 86). Pero,
para Bello, “en el lenguaje lo convencional y arbitrario abraza mucho más de lo
que comúnmente se piensa” (1981c [1847]: 125). Por consiguiente, se opone
Bello a la teoría del “verbo único” y a la noción de Mill según la cual la “existencia
real” sea necesaria para el verbo ser; gramaticalmente, la “existencia imaginaria”
es idéntica (1981c [1847]: 747-748). “La existencia en abstracto [expresada
por la cópula] es un atributo como otro cualquiera” (Bello 1981c [1847]: 746).
Anticipando la distinción lógica/estructura de ejemplos como Colorless green
ideas sleep furiously ‘Las ideas incoloras verdes duermen furiosamente’ (Chomsky,
1957: 15), Bello establece que Chile es un sustantivo masculino mediante
criterios formales, aunque el significado dista de ser sistemático:M[aestro]:
Primeramente, ¿podéis ponerle artículos [a la palabra Chile]?
D[iscípulo]: Creo que no.
M: ¿Y podéis ponerlo en plural?
D: ¿Cómo es posible si no hay más de un Chile en el mundo?
M: Puede ser que os equivoquéis.
D: Pero ¿en qué parte del mundo hay otro Chile?
M: Yo a lo menos tengo noticia de un nuevo Chile.
D: Según eso, ¿hay dos Chiles? ¿Y dónde está el segundo Chile?
M: No hay necesidad de averiguarlo. . . [H]abéis, pues, dado un artículo
a esta palabra, le habéis juntado adjetivos, los habéis concertado con ella
en número y género, y la habéis puesto en plural.

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D: Ya veo que Chile es sustantivo de género masculino, y que aun hay


casos en que le damos plural (Bello, 1981d [1951, 1884]: 395-396).

Según Rosenblat, “Validez lógica y validez gramatical son de orden


distinto” (1965 [1961]: 28).

1.3. La gramática castellana no es la latina


Si Bello intenta separar la descripción del castellano de la lógica y del
universalismo, también se opone a la latinización del modelo descriptivo. Esta
era, según Rosenblat, “una actitud casi temeraria” (1965 [1961]: 32). De entre
muchos análisis que pueden servir de evidencia, notamos específicamente
la concepción bellista del “caso nominal” (la Academia siguió declinando
los sustantivos invariables del español hasta el siglo XX) y la innovadora
terminología de los “tiempos de la conjugación castellana”.4 El gramático del
castellano tiene como meta la descripción de las formas y usos “como si no
hubiese en el mundo otra lengua que la castellana” (Bello, 1981c [1847]:124).
Criticada por Miguel Antonio Caro (1845-1909), Rodolfo Lenz (1863-1938)
y otros por haber aislado el español de otras lenguas, esta perspectiva representa
la de la lingüística descriptiva y pedagógica del siglo XX.
Como reconoce el mismo Rosenblat, los tres primeros principios de
Bello son negativos, “delimitadores”: “… no confundir lo gramatical con la
significación, no superponer a lo gramatical lo lógico, no meter la gramática
española en el lecho de Procustes de la gramática latina …” (1966: 41).
Estos criterios representan, por lo tanto, una crítica de las falacias percebidas
en la tradición gramatical. La crítica bellista de las “falacias” de la gramática
tradicional (semántica, lógica, comparativa, histórica) prefigura la de los
lingüistas estructuralistas del siglo XX (Levin, 1964: 47-49; Velleman, 1978:
60-62). Levin limita la postulación de la “falacia purista” a casos que “vayan más
allá de la necesidad pedagógica” (1964: 48-49), aceptando el prescriptivismo
4
Los sustantivos del español carecen de “casos”, un término definido por Bello, en su
descripción del pronombre yo, como “variedades de forma según las diferentes relaciones
en que se halla [el pronombre] con las otras palabras de la proposición” (1981c [1847]:
238). El supuesto “caso nominal” castellano es “donde más claro se ve el prestigio falaz de la
reminiscencias latinas” (1981c [1847]: Nota VI, 757).

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como inevitable en la planificación lingüística. Bello procura evitar en su


Gramática un “purismo supersticioso” (1981c [1847]: 129), y arguye que
“Chile y Venezuela tienen tanto derecho como Aragón y Andalucía para que
se toleren sus accidentales divergencias”, aunque estas requieren la autoridad
de “la costumbre uniforme y auténtica de la gente educada” (1981c [1847]:
131). Concluimos con Rosenblat que el purismo de Bello es “moderado y
conciliador” (Rosenblat, 1966: 28).
El cuarto principio de Bello, y el “fundamental” según Rosenblat (1966:
41), es afirmativo: la descripción funcional de los elementos gramaticales.

1.4. Las categorías gramaticales son categorías


funcionales
En el “Prólogo” a su Gramática, Bello se refiere a la Gramática de
Vicente Salvá (1786-1849), llamándola “el depósito más copioso de los
modos de decir castellanos”. Sin embargo, a la obra de Salvá le faltaba “...
una teoría que exhibiese el sistema de la lengua en la generación y uso de
sus inflexiones y en la estructura de sus oraciones, desembarazado de ciertas
tradiciones latinas que de ninguna manera le cuadran.” (1981c [1847]:
126).
Para Bello, la Gramática de Salvá sobresale como inventario y fuente de
datos que describen el uso llamado “correcto” sin “abstracciones ideológicas”;
pero en la obra del gramático valenciano los sistemas morfológico y sintáctico
del castellano no se describen adecuadamente, sin referencias al modelo del latín.
El venezolano ofrece la definición del verbo de Salvá ―citada sin identificar al
autor― como ejemplo de una definición defectuosa. Esta definición de “uno
de nuestros más respetados gramáticos” considera el verbo como la parte de la
oración que “...significa movimiento o acciones de los seres, la impresión que
estos causan en nuestros sentidos, y algunas veces el estado de estos mismos
seres, o la relación abstracta entre dos ideas.” (citado en Bello, 1981c [1847]:
749).
Bello comenta que esta “no es una definición del verbo, sino una
enumeración de las diferentes especies de verbos, según su significado”
(749), crítica paralela a la de los lingüistas estructuralistas que descreditaban

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obra “Difícilmente superable”: Ángel Rosenblat y “El Pensamiento gramatical de Bello”, pp. 63-76.

la definición semántica de las clases formales.5 La definición de las partes


de la oración debe basarse, no en la semántica, sino en la función que estos
elementos desempeñan en el discurso. “La clasificación de las palabras,” dice,
“es propiamente una clasificación de oficios” (1981c [1847]: 744). De ahí que
Bello defina el sustantivo como “palabra que puede servir para designar el sujeto
de la proposición” (1981c [1847]: 152). Esta definición de funcionamiento
sintáctico “potencial” ha sido criticada por muchos, entre ellos Lenz (quien
adoptó una caracterización semejante: “toda palabra que sirve de sujeto activo
o pasivo”: Lenz, 1944: 123; cf. Calero Vaquera, 1986: 72), Fidel Suárez (1885:
22), Gili y Gaya (1964: 206-207) y Ángel Rosenblat (1965 [1961]: 42). Esta
definición se parece a las “reglas fáciles” de algunas gramáticas racionalistas
francesas, reglas informales destinadas a simplificar las definiciones semánticas
con motivos nemotécnicos.6
En sus “Compendios” más populares, Bello se vale de definiciones
semánticas tradicionales de las partes de la oración. Según el “Compendio de
gramática castellana”, “los sustantivos señalan los seres, personas y cosas en
que pensamos” (1981a [1862]: 237); Bello afirma que en las definiciones de
este resumen pedagógico “no se ha procurado una exactitud rigorosa” (1981a
[1862]: 235). En su “Norma para los ejercicios”, apoyando otra definición
semántica del sustantivo de su “Gramática castellana” inédita hasta 1937,
Bello ofrece una caracterización más bien sintagmática (posición después del
artículo), semejante a las de muchas gramáticas pedagógicas británicas (1981d
[1951, 1884]: 391; vid. Michael, 1970: 516-517).7
5
“Este procedimiento de expansión [acumulando tipos semánticos en las definiciones] puede
ser forzado aún más aduciendo formas adicionales, hasta que la definición se hace tan
particular que ya no es una afirmación general sino solamente una lista” (Levin, 1964: 47).
6
Condillac (1715-1780), por ejemplo, ofrece una “regla fácil” para reconocer el sustantivo:
“tout nom qui est le sujet d’une proposition est donc un nom substantif ” (1970 [1775]:
439). Sin embargo, su definición formal de la categoría es semántica (y etimológica): “tout
nom de substance” (1970 [1775]: 460).
7
Por ejemplo, el gramático estadounidense en Inglaterra, Lindley Murray (1745-1826), después
de definir el sustantivo semánticamente (“el nombre de cualquier cosa que exista, o de la que
tengamos noción”), ofrece una “regla fácil”: “Un sustantivo puede distinguirse, en general, por
permitir antes de sí un artículo . . .” (1809 [1795]: 41). La obra de Murray era la gramática
pedagógica inglesa más popular durante los años londinenses de Bello (1810-1829), y figuraba
en la biblioteca particular del maestro venezolano (ed. de 1815: Velleman, 1995: 228).

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obra “Difícilmente superable”: Ángel Rosenblat y “El Pensamiento gramatical de Bello”, pp. 63-76.

2. Un quinto “criterio”: la descripción gramatical es


sincrónica
En sus “Conclusiones”, al final de “El pensamiento gramatical de
Bello”, Rosenblat añade un “criterio” más, como defensa de Bello contra una
crítica de Cuervo (1844-1911), crítica repetida como ataque en un artículo
del chileno José María Díaz (1845-1921: 1886) y más atenuada en Menéndez
Pelayo (1856-1912: 1972). Para la época de Cuervo, la explicación histórica
había reemplazado a la explicación filosófica, y una gramática “científica”
combinaba “el método preceptivo con el histórico” (Rosenblat, 1965 [1961]:
43). Andrés Bello conocía profundamente la historia de la lengua castellana.
Pero con intención la eliminó de la descripción gramatical sincrónica que
se había propuesto escribir. Rechaza Bello las elipsis cuando la construcción
elíptica se ha hecho habitual: “La elipsis pertenece entonces a los antecedentes
históricos de la lengua, no a su estado actual” (1981c [1847]: 161, n.) Ya había
escrito en 1832: “[U]na gramática no debe representar lo que fue, sino lo que
es actualmente” (1981b: 181). Y en la Nota III de la Gramática, añadida en
1857, al criticar la definición del verbo de Gómez Hermosilla (1771-1837):
“¿Y qué diremos de una teoría que no se adapta a lo que es hoy la lengua,
sino a lo que se supone que fue?” . . . “Ver en las palabras lo que bien o mal se
supone que fueron, y no lo que son, no es hacer la gramática de una lengua,
sino su historia” (1981c [1847]: 749-750). Por varias razones, Bello no pudo
haberse familiarizado con el desarrollo de la lingüística diacrónica alemana
de la primera mitad del siglo XIX.8 En todo caso, el venezolano entendió que
la sincronía es“una posición del lingüista, no una realidad de la lengua. Para
analizar el sistema hay que inmovilizarlo” (Manacorda de Rosetti, 1964: 91;
vid. Alonso, 1972: xxii; Trujillo, 1981: 104, n. 15).

3. Una “docencia americana”: sistema y teoría


La obra de Andrés Bello, a pesar de los numerosos campos en que
escribió, constituye una unidad: son materiales para un plan civilizador,

8
Los métodos de la lingüística diacrónica, durante estos años, se limitaban casi exclusivamente
a Alemania, y parece seguro que Bello no leía alemán (Menéndez Pelayo 1972 [1927]: 147).

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obra “Difícilmente superable”: Ángel Rosenblat y “El Pensamiento gramatical de Bello”, pp. 63-76.

un plan para el progreso social. Amado Alonso (1896-1952), el maestro de


Rosenblat, escribió que
[el] apostolado idiomático [de Bello] es parte de la responsabilidad de
las nuevas patrias americanas. . . Elevar cuanto antes la ilustración en
las nacientes repúblicas, y para ello elevar y depurar el instrumento
obligatorio de todo cultivo y propagación de las ciencias y las artes, que
es la lengua nacional. (1972: xi)

Jaime Concha ha argüido que la Gramática de Bello y su Código civil


obedecen a un objetivo común, en el que la “ley” trata de imponerse e incluso
erradicar a la “costumbre” (Concha, 1996: 148). El paralelismo es fascinante.
Como indicó David Mellinkoff, “La ley es una profesión de palabras” (1963:
vi). Y las palabras, el lenguaje común, son para Bello la base de la administración
de justicia, del progreso social y moral, y por ende del orden.9 Brenda Danet
ha escrito sobre la ley y “el uso del lenguaje en la negociación del orden social”
(Danet, 1980: 448-449; énfasis añadido). Al describir un modelo gramatical
destinado a mantener la unidad del idioma para quitarles estorbos “a la difusión
de las luces, a la ejecución de las leyes, a la administración del Estado, a la
unidad nacional” (Bello, 1981c [1847]: 12), Bello creó “el primer gran sistema
de la lengua española” (Rosenblat, 1965 [1961]: 41). Y este sistema implica, no
solamente la descripción adecuada de los elementos, sino también una teoría
dentro de la cual la descripción es consistente y coherente. De ahí que enfatice
Rosenblat el concepto bellista de “teoría”, citando extensamente el “Prólogo”
de la “Análisis ideológica de los tiempos”:
Una explicación en que cada hecho tiene su razón particular que solo
sirve para él, y los diversos hechos carecen de un vínculo común que
los enlace y los haga salir unos de otros, y en que por otra parte las
excepciones pugnan continuamente con las reglas, no puede contentar
al entendimiento. Pero cuando todos los hechos armonizan, cuando las
anomalías desaparecen, y se percibe que la variedad no es otra cosa que
la unidad, transformada según leyes constantes, estamos autorizados
para creer que se ha resuelto el problema y que poseemos una verdadera

9
Cf. Jaksić: “El lenguaje era tal vez el pilar más importante de su concepto de república”
(2001: 187); también Jaksić (2003), Niebles Reales (2007) y Straka (2006: 54), para quien
“El Código Civil de Chile. . . es su gramática llevada hasta el extremo”.

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obra “Difícilmente superable”: Ángel Rosenblat y “El Pensamiento gramatical de Bello”, pp. 63-76.

TEORÍA [mayúscula en original], esto es, una visión intelectual de la


realidad de las cosas. La verdad es esencialmente armoniosa. (citado en
Rosenblat, 1966: 34-35)

Es decir, “todas las verdades se tocan” (Bello, en Jaksić, Lolas y Matus


Olivier, 2013: 28). Esta preocupación bellista por encontrar el orden de los
fenómenos lingüísticos ―otra manifestación del “orden” que siempre buscaba
el maestro― lo lleva a sus grandes clasificaciones, como la de los significados
de los tiempos según su anterioridad, coexistencia o posterioridad en relación
con el momento presente, pasado o futuro (1981c [1847]: 400-432):
[L]o que a primera vista era caprichoso y complicado, aparece entonces
regular y analógico, y presenta la unidad en la variedad, que el es carácter
inequívoco de un verdadero sistema. (1981c [1847]: Nota XIII, 772)
y la de las formas de los verbos irregulares según los “grupos de formas
afines” (1981c [1847]: 359-386):
…[E]s muy notable la consecuencia que guarda la lengua, y la
regularidad, como he dicho antes, de sus mismas irregularidades… [D]
esentrañar el mecanismo de la lengua algo más allá de lo que puede ser
necesario para la práctica, no es materia que deba considerarse como
ajena de la Gramática. (1981c [1847]: Nota XI, 769)

Por el “sistema” que proviene la lengua misma, Bello intenta llegar a la


“teoría” del idioma.
En 1986, María Luisa Calero Vaquera publicó una historia de la
gramática española, en la que estudió unas setenta gramáticas del español
escritas entre 1847 y 1920 (es decir, entre Bello y Lenz). Reveladoramente,
la profesora Calero Vaquera dedica el último párrafo de su libro al primer
gramático (cronológicamente) que investigó:
Mención aparte merece Bello, quien, conjugando sabiamente lo más
aprovechable de la tradición (tanto grecolatina como racionalista)
con sus reflexiones personales, construyó un sólido sistema gramatical
difícilmente superable. . . (1986: 269)

Esperamos haber mostrado que los ensayos de Rosenblat documentan


no solamente el sistema y la teoría gramatical de Bello, sino también la brillantez
de un eximio historiador de las ideas lingüísticas.

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Núñez en la Pluma de Gabriela Mistral: Chile y Venezuela unidos en el tiempo, pp. 77-92.

FÉLIX ARMANDO NÚÑEZ EN LA PLUMA


DE GABRIELA MISTRAL: CHILE Y
VENEZUELA UNIDOS EN EL TIEMPO

Félix Armando Núñez in the Gabriela Mistral’s Pen:


Chile and Venezuela joined in Time

Eduardo Hodge Dupré Licenciado en Historia por la Universidad Diego


Portales (UDP), Magíster en Relaciones Internaciones
por la Universidad de Santiago de Chile (USACH).
Programa de Doctorado en Historia de la Universidad
de los Andes de Chile. Correo: e.hodge.dupre@gmail.
com.

Recibido: 01/04/2014
Aprobado: 09/05/2014

Resumen: El objetivo de este trabajo es analizar y describir las cartas que


Gabriela Mistral le envió a su amigo y colega venezolano Félix Armando
Núñez, entre 1919 y 1921. De estas misivas, se recogerán dos temas
fundamentales. Por una parte, aspectos propios de su amistad, mientras que
por otra, cuestiones relativas a la pedagogía, a las ideas y a las redes intelectuales.
Dichas cartas fueron desconocidas por la opinión pública hasta hace muy poco
tiempo, cuestión que motiva este trabajo no sólo para contribuir a los estudios
mistralianos, sino que conocer un poco más sobre Núñez, joven pensador que
ha pasado inadvertido en las páginas de historia.
Palabras clave: Núñez, Mistral, Chile, Venezuela.

Abstract: The aim of this paper is to analyze and describe the Gabriela Mistral
sent letters to his friend and fellow Venezuelan Felix Armando Nunez, between
1919 and 1921. From these letters, two fundamental issues are collected. On
*
Agradezco los comentarios y sugerencias del Prof. Froilán Ramos Rodríguez, USB-UAndes.

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Núñez en la Pluma de Gabriela Mistral: Chile y Venezuela unidos en el tiempo, pp. 77-92.

the one hand, their own friends, while on the other, issues of pedagogy, ideas
and intellectual networking aspects. These letters were unknown to the public
until very recently, an issue that motivates this work not only to contribute to
Mistralian studies, but know a little more about Nunez, young thinker who
has gone unnoticed in the pages of history.
Key words: Núñez, Mistral, Chile, Venezuela, Time.

Introducción
Lucila Godoy Alcayaga, más conocida como Gabriela Mistral, ha
sido la única poeta de habla castellana galardonada con el Premio Nobel de
Literatura. Obras como Sonetos de la Muerte (1914), Desolación (1922), Lecturas
para Mujeres (1923) Recados Contando a Chile (1957), entre otros, la han
transformado en una de las literatas más importantes de la historia. También
destacó en el ámbito pedagógico, desempeñándose como maestra, escribiendo
cuentos para niños y asesorando al gobierno mexicano en materias educativas
durante la década de 1920. Cumplió labores diplomáticas y además estuvo a
cargo de la sección Letras del Instituto de la Liga de las Naciones, espacio donde
pudo generar y pertenecer a una inmensa red de intelectuales a nivel mundial.
Entre sus amigos, es posible señalar a pensadores como Alfonso Reyes
(México, 1889-1959), Victoria Ocampo, (Argentina, 1890-1979), Joaquín
García Monge (Costa Rica, 1881-1958), Carlos Sabat Ercasty (Uruguay, 1887-
1982), Esther de Cáceres (Uruguay, 1903-1971) y José Vasconcelos (México,
1882-1959), con quienes mantuvo una pública y estrecha cercanía intelectual
y personal.1
Sin embargo, antes de saltar al escenario internacional, Gabriela se
desempeñó durante varios años como maestra en distintas escuelas apostadas a
1
Véase: Magda Arce, Gabriela Mistral y Joaquín García Monge: una correspondencia inédita
(Chile, 1989); Silvia Guerra, Et. Al. El ojo atravesado. Correspondencia entre Gabriela Mistral
y los escritores uruguayos (Chile, 2005); Elizabeth Horan, Et. Al. Esta América Nuestra.
Correspondencia 1926-1956 (Argentina, 2007); Álvaro Valenzuela, Gabriela Mistral y la
Reforma Educacional de José Vasconcelos (México, 2002); Luis Vargas, Tan de Usted. Epistolario
de Gabriela Mistral con Alfonso Reyes (Chile, 1991).

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Núñez en la Pluma de Gabriela Mistral: Chile y Venezuela unidos en el tiempo, pp. 77-92.

lo largo de todo Chile. Entre 1919 y 1921, cuando ejercía labores docentes en
Punta Arenas, Temuco y Santiago, la poetisa estrechó lazos con el joven profesor
venezolano Félix Armando Núñez, a quien no sólo le demostró afecto personal,
sino también le admiró intelectualmente, destacando sus cualidades pedagógicas y
literarias. Estas percepciones están presentes en todas las cartas que ella le escribió.
Núñez nació en Boquerón, Estado de Monagas, Venezuela, el 28 de
noviembre de 1897. Luego de haber cursado materias de educación en la
Escuela Federal de Maturín, y luego en el Instituto Pedagógico de Caracas, este
ávido estudiante venezolano viajó en 1914 a Chile en calidad de becado, para
proseguir su enseñanza en la Escuela Normal Superior José Abelardo Núñez.2
Una vez graduado en 1915, pasó al Instituto Pedagógico de Chile, donde
finalmente obtuvo el título profesional de Profesor de Castellano en 1919. Dos
años después, viajó a la sureña ciudad de Concepción, donde cumplió labores
docentes por casi dos décadas. Desde 1922, se desempeñó como profesor de
la Universidad de Concepción, alcanzando los cargos de Secretario General
y Decano de la Facultad de Educación, donde participó activamente por el
desarrollo de la Revista Ateneo.
Entre 1940 y 1941, Félix Armando Núñez retornó a su patria para
cumplir un activo trabajo en el Instituto Pedagógico de Caracas. A los pocos
años regresó a Chile para continuar su labor en la Universidad de Concepción.
En 1947 se trasladó a Santiago, siendo galardonado con el Premio Nacional
de Literatura (1951-1952). En Chile, su prestigió llegó a tal nivel, que fue
investido con la Orden al Mérito Bernardo O’Higgins. Dejó de existir en
Santiago, el 16 de mayo de 1972, aunque su legado se ha mantenido en un
silencioso recuerdo.
Poseedor de una exquisita pluma, Félix Armando Núñez publicó una
serie de textos pedagógicos y poéticos, entre los cuales destacaron: La voz
íntima y La luna de otoño (1919), El corazón abierto (1922), Canciones de todos
los tiempos (1943), Moradas improvistas (1945), Poema filial (1953) y Fastos del
espíritu (1954), mientras que en el plano literarios destacó su obra Fastos del
espíritu: ensayos y discursos (1954).
2
En el Anexo N° 1 a la Nota Confidencial N° 10 del Ministerio de Relaciones Exteriores de
Chile, fechado en marzo de 1914, se pueden encontrar distintos documentos relativos a la
beca que, con otros jóvenes, se adjudicó el estudiante Félix Armando Núñez.

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Pese al significativo aporte que desarrolló en el campo de las ciencias de la


educación y a la poesía latinoamericana, Félix Armando Núñez no ha suscitado
el interés de los investigadores contemporáneos, ni chilenos ni venezolanos,
generando un importante vacío sobre su persona y obra. Ante la ausencia de
trabajos que nos den luces de este importante intelectual, el siguiente estudio
pretender aportar dando a conocer algunos aspectos de su vida señalados por
Gabriela Mistral. Las cartas que ella le envió cobran suma relevancia no sólo
por los elementos cotidianos que éstas contienen, sino además el valor que la
otrora poetisa destacó de su joven y querido amigo venezolano.
Cabe mencionar, que Félix Armando Núñez fue uno de los tantos amigos
venezolanos que Mistral tuvo durante su vida. Han destacado también Rómulo
Gallegos (1884-1969), Ana Teresa de la Parra (1889-1936) y Mariano Picón
Salas (1905-1965), con quienes mantuvo un vínculo que superó con creces
lo intelectual. Con este trabajo, entonces, poner evidencia que, durante las
primeras décadas de 1920, existieron chilenos y venezolanos que se interesaron
y ocuparon por hacer de América Latina una región más educada y conocedora
de sí misma.

1. Fugaz y entrañable amistad con el venezolano


Núñez
No hay registro de cuándo ni dónde se conocieron Gabriela y Félix
Armando, pero sí de las circunstancias. En la primera carta, ella señaló que
habría sido en una cena, en la que habrían conversado de diversos temas. Al
parecer, este encuentro se habría dado de forma muy repentina, a tal punto, que
ella declaró no recordar muchos datos de la conversación. Esto, sin embargo,
no le impidió llamarlo “alto y querido amigo”, ni mucho menos señalarle que
lo recordaba y que algunas de sus frases “han rondado muchas, muchas veces
mi corazón y mi soledad”.3
Tampoco es posible determinar el lapso de tiempo que ocurrió entre la
cena y la primera carta. Cuando ella le preguntó “¿por qué no le he escrito”,
3
Primera carta. No existe registro de la fecha exacta de la misiva, pero se estima que fue a
mediados de 1919. Tanto en esta como en algunas de otras de las cartas analizadas acá, no
tienen fecha exacta.

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respondió con sinceridad que primero había sido por su vida “febril de todos
estos meses”. La segunda excusa puede producir simpatía, pues es otra muestra
más de lo efímero que resultó el primer encuentro: “porque, recordando su
apellido, no retuve su nombre”. Con mucho pesar, ella lamentó este suceso, pues
consideró que era un “deber” el rememorar un dato tan importante de alguien
que le había causado tan grandes impresiones. Ella intentó aplacar este detalle
reclamando que “lo esencial no es que él tenga una carta mía; lo que importa es
que no le olvide y que no lo estime de esta manera profunda y definitiva.”4
El objetivo de la primera carta fue presentarse. Ello es evidente cuando
Gabriela le preguntó cuatro asuntos que simbolizan su sensibilidad, su
perspectiva poética y sus intereses intelectuales: “¿Qué es de su vida? ¿Qué lee,
qué vive, qué sueña?”5 Para ella era fundamental conocer cómo se encontraba
Félix, pero también era necesario saber cómo se estaba formando, cuáles eran
sus escritores favoritos y cuáles eran sus anhelos. Las cartas no señalan ningún
interés amoroso explícito de Gabriela por el venezolano, pero es claro el interés
de ella por no romper los lazos de amistad que se estaban formando. Casi al
final de la primera carta, la chilena señaló: “Me dejó Usted una impresión
perdurable y querida. Lo he dicho en varios amigos. He lamentado vivamente
que la atmósfera mundana que me rodea siempre en Santiago, me impidiera
hablar largamente con Usted en mi casa”6
El interés de Gabriela por la persona de Félix se fue disipando a través
de las cartas sucesivas, y la razón se habría debido a un viaje que el venezolano
estaba organizando a un destino no indicado en dichas líneas: “me hace Usted
escribirle largo, y yo no puedo hacer esto después de su resolución de viaje.”
Ella prefirió guardar silencio ante este hecho, pues era lo mejor para la “gente
que se separa”. Indicó que cuando dos personas se apartaban, era “otra manera
de morir, y la muerte no es relativa. Una distancia así da al diálogo lo doloroso
de una conversación entre un vivo y un muerto.”7
Hasta acá, las pruebas evidenciaban una amistad y admiración
intelectual. Sin embargo, todo cambió cuando ella le declaró que “no sabía
4
Ibíd.
5
Ibíd.
6
Primera carta. Ibíd.
7
Segunda carta. Fechable en 1920.

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que Usted había llegado en mí a esta profundidad”. Luego señaló con un frío
acento: “Esto no puede ser verdad Félix Armando”. Las razones de negar esta
situación, se fundaron en que “hace cuatro días que Usted me ha dicho ‘no
la amo a Usted’. Y para mayor abundamiento me ha copiado las palabras de
Kant. No se cava en un alma en cuatro días.” Su temor se debió, al parecer,
al rápido y repentino amor que él le habría declarado en cartas anteriores.
Gabriela no quería sufrir por amor, ni menos entusiasmarse con alguien menor
que pronto iniciaría un viaje que haría más extensa la distancia.
Más adelante, y asociado al mismo diálogo de atracción que habría
ocurrido entre ambos, Gabriela destacó un rasgo de Félix Armando que para ella
era fundamental en un hombre: “Usted es un piadoso, esa cosa terriblemente
cruel y funesta que es un ser piadoso. Han llamado misericordiosas a ciertas
mentiras y no se confiesa que si se necesita de esta misericordia es solo porque no
se puso antes la suma, la insigne y misericordia de la verdad.”8 La espiritualidad
de la chilena fue patente en poemas y cartas, y existe una gran posibilidad que
esta cualidad del venezolano haya llamado profundamente su atención.
Sin embargo, Gabriela, al parecer, evitó generarse falsas expectativas con el
joven. Más adelante le señaló: “No Félix Armado, acuérdese de que tiene Usted
veinte años. ¿Pero no sabe Usted, no pesa Usted, lo que es eso? No, Usted no puede
quererme. Hay en Usted una borrachera de amargura; lo he visto como beodo
de llanto y de sangre.” Justificó este impedimento diciéndole que “los borrachos
―de lo que sea― se engañan como niños. Pero yo soy aquí la consciente y no
puedo aprovecharme de su estado, de este sonambulismo de dolor en que lo he
encontrado y por el cual me extiende Usted los brazos.”9 Gabriela no estaba en
condiciones de enamorarse, pero no sólo por la edad de Félix Armando, sino
también porque sabía que su paso por Chile, y por Santiago, era indefinido. Él
estaba cumpliendo con una beca, que en poco tiempo terminaría.
Una de las soluciones que pensó Gabriela para resolver el problema de
las distancias y así estrechar aún más esta relación, fue que el joven venezolano
impartiera docencia en la misma escuela rural en la que ella trabajaba. En
un momento, Gabriela le declaró que no quería, “yo no me permito que
quede Usted mucho tiempo lejos. Yo le pido que se acerque a mi pueblo. Han
8
Segunda carta. Fechable en 1920.
9
Ibíd.

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llamado a concurso para Rancagua, ¿qué hay de eso?”. Ella le comentó que en
dicha ciudad construirían un Instituto que necesitaba nuevos docente, y que él
cumpliría con los requisitos estipulados. Le preguntó si era posible que en enero
se reuniera para gestionar este asunto, manifestando su interés y exponiendo
el nivel de contactos que ella manejaba. Lo interesante, es que ella lo invitó a
pasar con ella enero y febrero, instancia que les permitiría conocerse más.10
La carta siguiente permite suponer que Félix Armando no viajó a
Rancagua. Gabriela, desde Punta Arenas, le mencionó que existían altas
probabilidades que él fuera destinado a regiones, a impartir clases a escuelas
rurales. Ella sabía que estando en el sur, se reducían las posibilidades de
encontrarse con su querido amigo. En esta misiva, ella le señaló la eventualidad
de ser designada a Temuco, ciudad del centro sur de Chile. Ante esto, y
considerando que las distancias se acortaban, le preguntó: “¿por qué no
acercarnos?”. Su argumento no pasa inadvertido, especialmente por su alto
grado de romanticismo: “yo ya sé, como verdad definitiva, que no hay sobre el
mundo otra dicha cierta que la de tener próximos los seres que se nos asemejan
y pueden, por esto, sernos cayado para toda la tristeza.”11
No hay dudas que la distancia afectó la relación entre ambos. En un
momento, ella le declaró que en el sur había conocido la “atroz verdad el
aislamiento”, lo que para ella no valía la pena, pues no era necesario “vender el
alma por unas cuantas monedas más de sueldo.” La solución que ella avizoraba
al problema de la distancia y la lejanía con Félix Armando, era ser destinada
a Temuco, a lo cual ella deseó que él quedara más cerca “de modo que a lo
menos dos veces al año hablemos largo, pero largo, unos cuantos días.” Lo
interesante de la misiva, fue su propuesta ante la imposibilidad de viajar más
al norte: “¿Y si no me voy? ¿Se vendrá usted al final del mundo?”. A cambio
de tal proeza, Gabriela le ofreció a Félix Armando dieciocho horas de francés
y ocho de castellano. “El rector vería la ventaja enorme de tenerlo allí. Dígame
telegráficamente si sería posible este sacrificio suyo. Dígamelo.”12
Los primeros años en Chile no habrían sido fáciles para el joven
venezolano. Las razones no se debieron a cuestiones económicas ni mucho
10
Ibíd.
11
Tercera carta. Fechable en 1921.
12
Ibíd.

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menos por la nostalgia producto de la distancia. Una de las cartas, evidencia que
la dificultad más compleja que tuvo que enfrentar Félix Armando fue por temas
de salud, pues al parecer, el clima chileno le habría afectado por un tiempo.
Gabriela, junto con preguntarle “¿qué siente, qué tratamiento tiene?”, le pidió
que le escribiera ante cualquier problema, y le solicitó una descripción completa
de sus síntomas. Con un amor indeterminado, ella le señaló que sería “un poco
su médica”, argumentado que “las viejas servimos para eso”. Así, la salud del
joven venezolano se transformaría en una buena razón para seguir en contacto.
No es posible declarar con certeza que haya existido un enamoramiento
entre ambos. Sin embargo, el cariño que ella le manifestó a través de sus
cartas es patente. A veces denotan pasión, y otras una angustia profunda por
la distancia que se ante puso entre ambos. Ahora se analizarán otros temas,
que también fueron abordados por las misivas que ella le envió al joven Félix
Armando Núñez.

1.2. El valor de la pedagogía


Ya se señaló que el joven Félix Armando Núñez viajó a Chile para
perfeccionar su formación pedagógica, tema que habría sido el eje principal
de la amistad con Gabriela Mistral. En la primera carta, ella le pidió que le
conversara de “su bella alma y de sus estudios”, y le dejó bien en claro que
“cuanto con su carrera se relacione me interesa vivamente”. Gabriela tenía
certeza sobre las cualidades pedagógicas del joven venezolano, y eso lo evidenció
cuando le señaló que estaba segura que “al regreso a su patria, en el campo
pedagógico o en otro cualquiera”, su éxito sería extraordinario. Le remarcó que
él era “el polo opuesto del tropical que los tontos pintan: sobrio de palabras,
observador, de mente sutil, y cordial sin verbalismo.”13
Durante toda su vida, Gabriela Mistral puso en tela de juicio los
procedimientos que se empleaban en la formación educativa de los niños
chilenos. También cuestionó la preparación de los futuros docentes, y las
cartas a Félix Armando dejaron huella de aquello. Sin titubeos, le escribió: “el
Pedagógico debe darle poco. Este colegio eleva a los mediocres y a los talentosos
les proporciona solo el diploma”. Creía que la práctica era ampliamente superior
13
Carta primera. Fechable en 1919.

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a la teoría. Al respecto, le señaló al joven venezolano que trabajando en el aula,


y conversando con gente de experiencia, iban a ser más fructíferos que tres años
en el Instituto Pedagógico. Le señaló que la formación espiritual de la vida,
el arte y la ciencia, tal como lo había hecho Rodó en Uruguay, era el tipo de
enseñanza que debía efectuarse. Criticó con fuerza esa tendencia relativa a la
“pedagogía científica”, esa esa misma que denominó como “detallera”: “lo que
más importa: el alma del maestro, importa poco allí.”14
Cuando llegó el momento de buscar empleo, Gabriela le ofreció a Félix
Armando todos sus contactos. Estando en Concepción, ella le escribió que
hace muy poco tiempo, había sostenido una importante reunión con una
autoridad de apellido Molina, quien estaba dispuesto a ofrecerle un puesto
de trabajo en la sureña ciudad. “Creo que entre el puesto de Profesor de
Castellano aquí y lo de Venezuela, le conviene lo de aquí”. El argumento de
Mistral no pasaba por temas económicos, sino más bien, “por trabajar junto
a un hombre como éste, caballeroso y compresivo, en un ambiente que es lo
mejor que conozco (en Chile) como cultura y cordialidad y hasta en medio
de una admirable naturaleza.”15 Este dato permite suponer, que Gabriela
jugó un papel fundamental en la decisión de Félix Armando de radicarse en
Concepción, donde trabajó por más de dos décadas.
Otra de las razones de por qué Gabriela le sugirió a Félix Armando viajar
a Concepción, fue para mejorar su estado de salud. El sur de Chile es bastante
más lluvioso que el centro, pero la razón de Gabriela descansaba en otra cuestión:
“Usted es un tropical y casi estoy segura que su enfermedad real es la del cambio
de clima. Sería a su enfermedad física a la que había que agregar otra, la moral, o
sea, la dolencia de los internados.” La chilena vio que el trabajo de Félix Armando
en uno de estos establecimientos estaba afectando su ánimo y su salud. “Yo tengo
el peor concepto de los colegios de esta índole”, y no por razones administrativas,
sino porque “casi todos los alumnos quedan para toda su vida enfermos del
estómago, por la insuficiencia o la calidad de la comida”, y por el “exceso de los
estudios lleva a la neurastenia lógicamente y, esto es lo peor, pecan contra la vida
al sujetar en exceso al hombre en el desarrollo de su pubertad”.16
14
Ibíd.
15
Carta sexta. Fechable el 11 de enero de 1921.
16
Carta séptima. Fechable en 1921.

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Salir de Santiago también tenía otros beneficios, como por ejemplo


mejorar el salario. De acuerdo a una de las cartas enviadas por la poetisa
chilena, los primeros años del joven Félix Armando en Chile no habrían sido
tan placenteros: “Yo me explico su abatimiento en la situación económica que
ha tenido, pero no me lo explico ahora que, váyase a Venezuela o véngase a
Concepción, Usted sabe que su bienestar material llega a lo pleno.” Sabía que
con un buen empleo, ojalá en regiones, el joven venezolano alcanzaría una
mejor situación. Lo invitó a mirar cómo vivían otras familias para saber que
esto era cierto. Ella se puso como ejemplo, señalando que había vivido “antes
una vida infeliz, sin nobleza y sin paz”. Todo había cambiado, y al momento
de la redacción de esta misiva, se hallaba “digna, serena y tolerable. Vivo al
día, no tengo un centavo de ahorros; gano novecientos pesos, que gasto. Voy a
pintarle mi casa.”17
Gabriela le advirtió a Félix Armando que la vida en los colegios de
regiones era necesario sortear algunos obstáculos. Uno de ellos habría sido la
división del profesorado, fraccionado entre aquellos docentes que se habían
formado en la universidad, los normalistas y los autodidactas, dentro de los
cuales estaba ella. Luego de señalarle que su vida sólo se daba dentro de la escuela
―teniendo incluso su habitación en su interior―, le advirtió que su “espina
(¿cómo no tenerla?) es un profesorado dividido en facciones, aplacándolo y
con mi vida les doy ejemplo de armonía, pues tengo conmigo cuatro personas
que no son de mi sangre y con quienes vivo como si lo fueran.”18
En una carta sucesiva, Gabriela le manifestó su alegría por el
reconocimiento que los profesores de Concepción le habían dado al joven
Félix Armando. Con un espíritu crítico, le señaló que esa había sido una
“de las pocas veces en que me dejan contenta los chilenos”. Sin embargo,
el tono de la carta cambió cuando le contó que los grupos del profesorado
universitario la seguían presionando: “Los radicales, y en especial los profesores
de Estado, combatieron con los medios a su alcance (que son muchos, toda la
lira) mi candidatura al Liceo 6.” La coacción había sido tan pujante, que sus
adversarios llegaron hasta al Ministro de Estado, quien había sido el causante
del “el delito de haberme nombrado”. Su amargura llegó a un nivel tal, que
17
Ibíd.
18
Carta séptima. Fechable en 1921.

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le pidió olvidar “que es Usted profesor diplomado y acordarme solamente de


que es poeta”.19

1.3. Admiración por Félix Armando Núñez


El cariño de Gabriela Mistral por el joven venezolano fue mutando
hacia una rápida y profunda admiración, y eso quedó registrado en las distintas
cartas que ella le envió. Reconoció sus virtudes, y por cierto sus cualidades
profesionales y literarias. Estas últimas fueron las que más mencionó la poetisa.
En una de las misivas, le señaló que “su situación donde quiera que vaya será
la de hoy, que Usted mismo ignora, de prestigio y aprecio.” Ella destacó que
en Chile, Félix Armando era un estimado por “los únicos que valen en sentido
moral e intelectual, los que me enumeró Molina y otros que yo sé.”20
Sin embargo, al parecer, Félix Armando Núñez era un joven humilde
y silencioso. En la misma carta, ella le preguntó “¿por qué alude siempre a
su miseria intelectual? ¿Qué quiere hacer usted a los veinticuatro o veintitrés
años?”. Le puso como ejemplo a notables poetas de su generación, como lo
fueron Ángel Cruchaga y Jorge Hübner, quienes a la edad de Núñez, tampoco
habían alcanzado mayores niveles literarios. “Los que la tienen son hombres
de más edad: Magallanes de cuarenta años, Mondaca de otros tantos; Prado,
mayor que Usted. Y si Usted no llegara a ser un literato ¿no sería un gran
educador?” El consuelo de Mistral estaba en ver gente que solo pesaba por sus
méritos, con justicia de nobleza que el mismo Félix Armando tenía.21
Pese a su juventud, Núñez habría gozado de un importante prestigio
docente en Santiago y regiones. Dentro de la misma carta, Gabriela le indicó
que el Señor Molina, el rector del colegio que lo recibiría en Concepción, había
convocado a una reunión con el resto de los docentes, y les habría comentado
las virtudes del joven profesor de Castellano que estaba pronto a arribar. Al
parecer, muchos ya habían oído sobre él, gracias a la buena propaganda que
había hecho la poetisa. La otra opción que Mistral había visto para Núñez, fue
su retorno a Venezuela, ante lo cual se cuestionó: “¿no será posible que hasta
19
Carta octava. Fechable en 1921.
20
Carta séptima. Fechable en 1921.
21
Ibíd.

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le toque organizar los servicios de instrucción, dado el prestigio que llevará?”.


Luego de haberle reconocido una posible descortesía de su parte, Gabriela
le informó que se estaba preparando para enviar un artículo al periódico
venezolano Diario Nuevo, en el cual había compendiado “las opiniones de
Chile sobre su calidad de profesor y artista.”22
Pero esta no fue la primera ni la única vez que Gabriela Mistral escribió
algo sobre el joven Núñez. Meses antes, en una de las primeras cartas, ella
intentaba consolarlo luego que se hicieron públicas unas críticas literarias en
contra de su obra. Se refirió a esos comentarios como “anodino, perfectamente
anodino”. Le pidió tranquilidad, asegurando que no era sino un “dato
insignificante”. “Barrios dice siempre, y con razón, que la crítica es cosa de una
semana y que la obra queda y tarde o temprano sacude la lápida, como Cristo
el Domingo de Resurrección.” Con el propósito que el Félix Armando pasara
la pena ante este hecho, ella le ofreció escribir algo sobre él en algún periódico
venezolano. “Quiero decir no solo lo que yo sé de usted, sino lo que he oído
de Usted, que es mucho.”23
De acuerdo a Gabriela Mistral, los atributos del joven Félix Armando
Núñez eran tan amplios y conocidos por el medio local, que serían realizables
en cualquiera de los destinos que él dispusiera. Eso lo dejó claro cuando señaló:
“lo llama a Usted una labor ante la cual las pequeñas desdichas son pequeñas.
Usted puede crear, en Chile, su obra literaria; en Venezuela un servicio entero,
en bien de su raza. Tales perspectivas son para iluminarle el rostro y exaltarlo
por años.”24
Félix Armando también escribió sobre el trabajo pedagógico y literario
de Mistral, reflejando su admiración por la que más tarde sería una de las
poetisas más importantes de la historia. Al respecto le escribió: “Leí en Las
Últimas dos artículos de Usted sobre mí. Calurosos hasta la exageración,
generosos como el alma suya, trémulos de su emoción fraterna. ¡Muchas veces
gracias!”. Ante este gesto, Gabriela Mistral le señaló que un insigne poeta de la
época le había escrito: “No he leído nada mejor sobre Usted. Se conoce que no
se trata de un literato, porque hay ahí presencia de corazón”. La finalidad de
22
Ibíd.
23
Carta tercera. Fechable en 1921.
24
Carta séptima. Fechable en 1921.

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copiarle esas líneas fue para que él supiera que ese importante literato no sólo
lo estimaba, sino que también lo presentía como un joven virtuoso y talentoso.
Con un tono de humildad, ella no creía “que su crítica será ni remotamente
justa: es cálida como un abrazo para mi pobre poesía. Guardo los recortes: con
unción los desprendí del diario y con el cariño con que le tendería la mano a
Usted al volver a verle.”25
Gabriela Mistral desarrolló un pensamiento crítico, que a veces no era
evidente por la caridad con la que se refería acerca de los distintos temas. Esto
permite intuir, que los comentarios que le hizo a Félix Armando a propósito
de su obra fueron sinceros, y que en verdad las habilidades el joven venezolano
eran efectivas. En la primera de las cartas, ella ya anunciaba estas virtudes.
“Después he leído en el mismo diario una poesía suya: hay un inmenso poeta
aún confuso allí; pero ya original, con un alma elevadísima, como la de pocos
hombres y como la de casi ningún poeta. ¿Por qué no me manda sus versos? ¿Y
prosa? ¿No escribe Usted prosa?”26

2. Acercamiento a Venezuela
La amistad con el joven Félix Armando le permitiría a Gabriela Mistral
no sólo conocer más sobre Venezuela, sino además construir y fortalecer un
puente de acercamiento entre ambas naciones en el plano intelectual. En una
de las primeras cartas, ella reconoció la admiración que sentía por “la literatura
de su patria, aunque conozco poquísimo de ella: me parece admirable, superior
a todos los prosistas españoles de hoy: Díaz Rodríguez, y me placen las crónicas
de Coll, que suele dar Cervantes. Nada sé de los poetas. Procúreme Usted
algunos libros.”27
Ella no conocía Venezuela, pero estaba dentro de sus planes viajar pronto
a las tierras de su buen amigo. En la misma carta, le comentaba a Félix Armando,
que pensaba viajar en mayor de 1920 a Argentina. Estaba segura de no volver
a Santiago, donde los rencores y las presiones del medio, principalmente de sus
colegas profesores, la motivaron a buscar nuevos rumbos. Su preocupación, sin
25
Carta primera. Fechable en 1919.
26
Carta primera. Fechable en 1919.
27
Ibíd.

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embargo, estribaba en no ver más al joven venezolano. Luego de preguntarle


si se volverían a encontrar, ella respondió con un emotivo “¡Quién sabe!”. Le
declaró que siempre había deseado conocer toda América Latina antes de viajar
a Europa. Más adelante se preguntó: “¿Alcanzaré a su país?”28
De acuerdo a Gabriela, el paso de Félix Armando por Chile debía ser
aprovechado al máximo. Ella se preocupó de presentarle gente, de modo que
él pudiera fortalecer su red profesional. Eso se lo dejó claro desde un comienzo
de la amistad, donde le señaló que “querría que Usted tratara, antes de volver
a su patria, a todos los espíritus altos de Chile”. Le habló de su amigo Guzmán
Maturana, cuyos libros “son por sobre todo (y aludo en especial al tomo V) un
esfuerzo por propagar la literatura americana.”29 Pero en sus misivas, Gabriela
manifestó no sólo los aspectos intelectuales y profesionales de sus amistades,
sino también se preocupó por presentarle a Félix Armando a personas con
buenos sentimientos. Refiriéndose al mismo Guzmán Maturana, se refirió a
él como un “cultísimo profesor, un noble corazón y un exquisito caballero”.
Otra de las personas que Gabriela aproximó a Félix Armando, fue la
joven profesora Laura Rodig, a quien conoció en Punta Arenas y luego llevó a
México a trabajar en la reforma educacional de José Vasconcelos. En una de las
misivas, Gabriela le escribió al joven venezolano que Laura se iría a Santiago.
“Se la encargo. Cuando la vea, alégrela y levante su ánimo. Su madre es un
poco –algo más- cruel para ella, y va a faltarle ese rocío que es el trato de la
Luchita Fernández.” No se conocían mucho con Félix Armando, pero según
la poetisa, “lo aprecia y lo quiere a Usted. Como todas las personas que viven
cerca de mí. También lo estiman y lo quieren otras que Usted ni conoce, y me
preguntan por Usted como por un amigo.”30
Para Gabriela Mistral, era necesario que Félix Armando conociera gente
y se sintiera “como en casa”. Estos son los nombres más recurrentes en las cartas,
pero no hay que desestimar la posibilidad que la cantidad de personalidades
que ella le presentó a él fuera mayor. Los casos de Guzmán Maturana y Laura
Rodig muestran el tipo de personas que ella se encargó que Félix Armando
conociera. Por una parte, el profesor intelectual, el crítico literario y el maestro
28
Ibíd.
29
Carta primera. Fechable en 1919.
30
Carta cuarta. Fechable en 1921.

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en letras; por otra, la profesora joven con quien se podía tener una amistad
menos formal, pero no por ello menos letrada.
Es evidente que Félix Armando uniría a Chile con Venezuela. Gabriela
sabía esto, y se lo manifestó en la primera de las cartas, cuando le señaló que
“querría que Usted hiciera llegar una colección de estos libros a algún educador
de su país y le pidiera prosa y versos escolares de autores venezolanos, para
complementar con ellos en mis clases de III año el cuadro de la literatura
sudamericana procuro dar a los alumnos.”31

Consideraciones finales
Este trabajo no ha pretendido sino describir y analizar las cartas que
Gabriela Mistral le envió a Félix Armando Núñez entre 1919 y 1921, y rescatar
de ellas, algunos elementos que permitan conocer más sobre los primeros
años en Chile, de este importante profesor venezolano. De estas fuentes, se
han tomado en cuenta aspectos propios de la amistad entre ambos, y temas
pedagógicos, laborales y literarios.
De las cartas enviadas por Gabriela se desprenden varios rasgos de la
personalidad de Félix Armando. Es evidente que fue un joven estudioso, que
dejando su patria, decidió buscar nuevos horizontes al sur del mundo. Acá
tuvo la suerte de conocer a la poetisa, en un contexto que no ha podido ser
determinado por las cartas. Gabriela Mistral destacó sus virtudes literarias. Lo
admiró, llegando a escribir importantes artículos sobre su incipiente obra. Le
presentó nuevas amistades, que al parecer, fueron determinante en su decisión
de radicarse en Chile. Le dio consejos. Todo esto evidencia el cariño que ella
sintió por él. No hablaremos de “coqueteo” como otras obras32, pero sí de un
afecto especial, de preocupación por un joven que llegó a un lugar desconocido,
y que más encima, se enfermó con el nuevo clima.
Gabriela Mistral reveló aspectos íntimos de la personalidad de Félix
Armando Núñez, a quién inmortalizó en el tiempo, como un joven poseedor
de una inteligencia innata. Conocedor de la teoría pedagógica, pero también
31
Carta primera.
32
Véase la introducción realizada por Luis Vargas Saavedra (2013) en Gabriela Mistral
Caminando se siembra, Lumen Chile, p. 22.

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de los detalles prácticos de la profesión. Dueño de una letra sensible, compacta


y coherente. Un literato en formación, que pese a su juventud, los más
experimentados habían reconocido públicamente. Es decir, un intelectual de
primera. No obstante aquello, tímido, sencillo y humilde; a veces inseguro ante
la crítica, pero romántico. Así era este joven venezolano que cautivó a Gabriela.

Fuentes primarias
Cartas inéditas a Félix Armando Núñez. Ubicación: Legado Gabriela Mistral.
Anexo N° 1 a la Nota Confidencial N° 10 del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile,
fechado en marzo de 1914.

Bibliografía
Alegría, F. (1966). Genio y figura de Gabriela Mistral. Buenos Aires: Universitarias de Buenos
Aires.
Arce, M. (1989). Gabriela Mistral y Joaquín García Monge: una correspondencia inédita. Santiago:
Andrés Bello.
Guerra, S. y V. Zondek (Editoras). (2005). El ojo atravesado: Correspondencia entre Gabriela
Mistral y los escritores uruguayos. Santiago: Lom.
Horan, E. (Ed. Intro.). (2007). Esta América Nuestra. Correspondencia 1926-1956. Buenos Aires:
Editorial el Cuenco de Plata.
Pérez, F. (1993). Gabriela Mistral: una lección por aprender. Santiago: Zig-Zag.
Pincheira, D. (1989). Gabriela Mistral: guardiana de la vida. Santiago: Andrés Bello.
Rubio, P. (1995). Gabriela Mistral ante la crítica: bibliografía anotada. Santiago de Chile:
DIBAM.
Valenzuela, A., “Gabriela Mistral y la Reforma Educacional de José Vasconcelos”, Rencuentro,
No. 34, Septiembre 2002, pp. 9-27.
Vargas, L. (1991). Tan de Usted. Epistolario de Gabriela Mistral con Alfonso Reyes. Santiago de
Chile: Ediciones Universidad Católica de Chile.

92 Universidad Pedagógica Experimental Libertador


Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014. Froilán Ramos Rodríguez/ Javier
Castro Arcos La Alianza para el Progreso en Chile y Venezuela, 1961-1963, pp. 93-138.

LA ALIANZA PARA EL PROGRESO


EN CHILE Y VENEZUELA, 1961-1963

The Alliance for Progress in


Chile and Venezuela, 1961-1963

Froilán Ramos Profesor-Investigador de la Universidad Simón


Rodríguez Bolívar (USB), Venezuela. Doctorando en Historia
en la Universidad de los Andes de Chile. Investigador
invitado del Centro de Investigaciones Históricas
“Mario Briceño Iragorry”, de la Universidad
Pedagógica Experimental Libertador-Instituto
Pedagógico de Caracas
Javier Castro Arcos Historiador por la Universidad Católica Silva
Henríquez (UCSH), Magíster en Relaciones
Internacionales por la Universidad de Santiago de
Chile (USACH). Doctorando en Historia en la
Universidad de los Andes de Chile. Becario Conicyt.

Recibido: 15/04/2014.
Aprobado: 15/05/2014.

Resumen: Esta investigación se propone analizar el rol del programa estadounidense


de Alianza para el Progreso en Chile y Venezuela, entre 1961 1963. Partiendo de
una revisión documental de la política exterior chilena y venezolana con relación a
los Estados Unidos, durante las administraciones de Jorge Alessandri y Rómulo
Betancourt, respectivamente. La idea del Presidente John F. Kennedy de promover
el plan de ayuda económica en América Latina para contrarrestar la influencia del
comunismo, que dejó la revolución cubana en la región, tuvo un relevante comienzo,
pero sus metas de desarrollo no se cumplieron. En suma, la comprensión de este
proceso, des objetivos iniciales, contexto y alcances es fundamental, para evaluar la
Alianza para el Progreso como el primer ―y hasta el momento― única iniciativa de
acercamiento de la política exterior norteamericana hacia América Latina.
Palabras clave: Chile, Venezuela, Estados Unidos, Guerra Fría.

Centro de Investigaciones Históricas Mario Briceño Iragorry 93


Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014. Froilán Ramos Rodríguez/ Javier
Castro Arcos La Alianza para el Progreso en Chile y Venezuela, 1961-1963, pp. 93-138.

Abstract: This research aims to analyze the role of the U.S. program of Alliance
for Progress in Chile and Venezuela, between 1961 1963. Starting with a review
of the Chilean and Venezuelan foreign policy toward the United States during the
administrations of Jorge Alessandri and Romulo Betancourt, respectively. The idea
of President John F. Kennedy’s plan to promote economic aid to Latin America to
counter the influence of communism, which left the Cuban revolution occurred in the
region played an important start, but their development goals were not met. In sum,
the understanding of this process, des initial objectives, scope and context is critical to
assess the Alliance for Progress as the first-and so far only-initiative approach of U.S.
foreign policy towards Latin America.
Key words: Chile, Venezuela, United States, Cold War.

Mis lecciones se dirijen a mis hermanos, los habitantes de


Hispano-América. Juzgo importante la conservación de la
lengua de nuestros padres en su posible pureza, como un medio
providencial de comunicación i un vínculo de fraternidad entre
naciones de orijen español…1
Andrés Bello (1781-1865).

Introducción
A comienzo de los años sesenta, la Alianza para el Progreso represento
una de las más ambiciosas políticas estadounidenses hacia América Latina.
Inspirado, en buena manera, por el Plan Marshall, el nuevo y joven presidente
de los Estados Unidos, John F. Kennedy, impulsó este cambio de mirada con
respecto a los países latinoamericanos, planeando amplias reformas económicas
y sociales. Sin embargo, su trágica muerte, y las mismas condiciones del plan,
junto con los problemas internos de cada país, precipitaron su fracaso.
En noviembre de 2013, se cumplieron cincuenta años del asesinato de
Kennedy. Es propicia una nueva lectura crítica en torno a la Alianza para el
Progreso, en este caso en Chile y Venezuela, desde una perspectiva comparada,
para responder a ¿Cuál fue el escenario latinoamericano que afrontó la Alianza?,
¿Cómo fue la actuación de las administraciones Alessandri y Betancourt sobre
el plan? y ¿por qué no obtuvo los resultados esperados?
1
Andrés Bello. Obras Competas. Vol. IV. 1881-1883. p. 8.

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Años de Cambio: América Latina y Estados Unidos,


1957-1961
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, los Estados Unidos
se habían esforzado en articular un nuevo sistema internacional de alianzas
estratégicas, que le permitieran ganar apoyo, ante su antiguo socio y, ahora,
rival en potencia, la Unión Soviética. De los escombros mismos de Berlín,
había comenzado la Guerra Fría, la nueva escalada de confrontación ideológica
entre las democracias occidentales capitalistas, lideradas por los EEUU, y los
regímenes dictatoriales comunistas, controlados por la URSS.
Esta nueva conflagración tenía un escenario global. Ya la URSS había
llegado al centro de Europa, dominaba todo el este del continente y amenazaba
el sur, Grecia. Al otro lado del Atlántico, la administración de Harry S. Truman
(1945-1953), formuló su Doctrina Truman en 1947, para la defensa de la
democracia en los países amenazados por al avance del comunismo, se esta
manera se apresuró estructurar mecanismos de enlace político y militar en
América Latina, la región que había permanecido durante décadas como el
proveedor de materias primas y vecindario silencioso de los Estados Unidos,
así, se creó la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1948, y se firmó
el Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR) en 1947. Sin embargo, la prioridad
estadounidense estaba en Asia, pues los comunistas tomaron el poder en China
en 1949, y en la península de Corea, se libraría una amarga contienda entre
1950 y 1953.
Por su parte, la administración de Dwight D. Eisenhower (1953-1961)
mantuvo una escasa atención a la región latinoamericana, quedando ésta en un
segundo o tercer plano en la política exterior estadounidense, prevaleciendo
el criterio que los gobierno con férrea postura anticomunista eran aliados2,
sin importar que fuesen gobiernos democráticos o dictaduras militares, así,
se reconocía a regímenes de generales, como a Pérez Jiménez en Venezuela
(1952-1958), Rojas Pinilla en Colombia (1953-1957), o Alfredo Stroessner en
el Paraguay (1953-1989), entre otros, estableciéndose una relación de premio/
castigo, como el auspicio del derrocamiento del coronel izquierdista Jacobo
2
Stephan G. Rabe. Eisenhower and Latina America: The Foreign Policy of Anticommunism.
Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1988, pp. 34-35.

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Arbenz en Guatemala en 1954, o entregando la Legión de Honor al dictador


venezolano en 1954.
Sin embargo, hacia final de la década de los cincuenta, en enero de
1959, los “barbudos” encabezados por Fidel Castro toman el poder en Cuba,
y proclaman la “revolución cubana”, aunque en un principio no se declaran
comunista, pronto sus acciones los acercan a la esfera de influencia de la
URSS, y bajo su dirigente, Nikita Jruschev (1956-1964). El hecho de que
los comunistas hayan triunfado por medio de la violencia en un país del
continente, embriago las apetencias de poder de los partidos comunistas a lo
largo de América Latina, estimulados por la isla y financiados por los soviéticos.
Según Gaddis:
Lo que Jruschov pretendía esencialmente con este despliegue de misiles,
por increíble que parezca, era extender la revolución a todos los países de
Latinoamérica. Al Kremlin le sorprendió, aunque también le estimuló
y finalmente le lleno de júbilo, que la insurgencia marxista-leninista se
hiciera con el poder en Cuba por sus propios medios, sin necesidad de
tantas presiones como habían necesitado los soviéticos para establecer
regímenes comunistas en Europa oriental. Poco importaba que Marx
no hubiera previsto esta circunstancia ―pues había pocos proletarios en
Cuba― o que Fidel Castro y sus indisciplinados seguidores difícilmente
encajaran en el modelo leninista de “vanguardia” revolucionaria
organizada.3

Entretanto, los Estados Unidos habían quedado impactados por lo


ocurrido en Cuba, ahora, tenían un vecino comunista a escasos kilómetros
de la Florida. La cuestión cubana se volvió un asunto incomodo, sin saber la
administración Eisenhower exactamente cómo reaccionar, firma el embargo
comercial en octubre de 1960. Por un lado, el descontento e impopularidad
hacia los EEUU había crecido4, lo demuestra el recibimiento del vicepresidente
Nixon en su gira por América Latina, entre abril y mayo de 1958, mientras, que
por otro lado, entre 1960 y 1961, ya se estaban formando grupos guerrilleros
en varios países de la región, en Perú, Venezuela.
3
John Lewis Gaddis. La Guerra Fría. Barcelona, RBA Libros S.A., 2008.p. 89.
4
Alan McPherson (Editor). Anti-Americanism in Latin America and the Caribbean. New York,
Berghahn Books, 2006. p. 5.

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El nacimiento de la Alianza para el Progreso, 1961


En noviembre de 1960, resulto electo, John Fitzgerald Kennedy (1917-
1963) como presidente de los Estados Unidos, después de una ajustada
elección con el vicepresidente Richard Nixon. Kennedy era en muchos
aspectos diferente a sus predecesores de la Casa Blanca, era el primer católico
en dirigir los destinos de la nación, lo cual no dejaba de crear controversia en los
sectores estadounidenses más conservadores, por el tradicional estigma hacia el
catolicismo, aparte de su origen irlandés, también, era mucho más joven que
su antecesores en el cargo, por lo que le señalaban falta de experiencia, todos
estos eran parte de los retos que debía superar Kennedy a lo interno.
Mientras, que en exterior, el dirigente soviético Jruschev se volvía más
agresivo en sus discursos, amenazando con las armas nucleares de las que
disponía la URSS, al tiempo que utilizaba la reciente captura de un piloto
de U2 en suelo ruso5, como excusa de provocación. Entre fines de 1960 y
los primeros meses de 1961, existió cierta incertidumbre en el ambiente
internacional acerca de que esperar del nuevo presidente estadounidense,
además, la cuestión cubana era un problema heredado de la administración
anterior.
Kennedy recurrió a un equipo de jóvenes profesionales, dinámicos y
entusiastas, provenientes del ámbito universitario, algunos de ellos, católicos
y de origen irlandés. Dentro de los que se encontraban Robert McNamara,
Arthur Schlesinger, Ken O’Donnell, Theodore Sorensen, entre otros. A su vez,
Kennedy y todos ellos, construyeron un nuevo estilo New Frontier, en el que
se combinaba la inspiración en el New Deal de Franklin D. Roosevelt (1933-
1945), con la mayor participación de académicos en lugar de políticos en los
asuntos de administración pública, se trataba, de una nueva mirada sobre
cómo hacer las cosas, mucho más activa y optimista.
América Latina pasó a un primer lugar en la agenda de la política exterior
de Kennedy, quien, según Schlesinger y Sorensen, sentía un verdadero interés
por el destino de la región, ya en 1958, cuando era senador por Massachusetts,
Kennedy pronunció un discurso en San Juan de Puerto Rico, en el que abogó
5
J.P.D. Dunbabin. The Cold War: The great Powers and their Allies. London, Routledge, 2013,
p. 253.

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por una nueva relación con América Latina. Había dos puntos importantes
aquí, uno, rememorar la política de la Buena Vecindad de Roosevelt, y dos,
evitar una segunda Cuba.
El responsable nombrado por Kennedy para América Latina fue
Richard “Dick” Goodwin, quien conformó un equipo de trabajo que delineó
la propuesta de Kennedy para la política estadounidense hacia América Latina,
en el participaron jóvenes académicos, como: Lincoln Gordon, de Harvard,
quien había trabajado en el Plan Marshall, Robert Alexander, de Rutgers
University, estudioso de la izquierda democrática en Latinoamérica, Arthur
Whitaker, de Pennsylvania, historiador especializado en América Latina6.
Luego se incorporó el experimentado Adolf Berle. En la elaboración del
programa de la Alianza, influyo el optimismo universitario de sus redactores,
la experiencia del Plan Marshall, y las metas que se habían propuesto los
economistas latinoamericanos de la Cepal7, Comisión Económica para América
Latina, creada a instancias de la ONU en 1948, en la que intervinieron de
forma destacada, el argentino Raúl Prebisch, el venezolano José Antonio
Mayobre8 y el chileno Felipe Herrera9.
La Alianza para el Progreso se proponía realizar en América Latina lo
que el Plan Marshall había hecho por Europa (1947-1952), este contemplaba
un vasto plan de reformas económicas, sociales y educativas, que permitieran
acabar con el latifundio en la región, promover un nuevo reparto de la tierra
a campesinos como pequeños propietarios, incentivar la industrialización,
la diversificación de las economías, impulsar el comercio con los Estados
Unidos, favorecer la creación de viviendas, escuelas, hospitales y caminos, en
esto los EEUU aportarían la asistencia financiera, mientras que los gobiernos
latinoamericanos se debían comprometer a propiciar estos programas. Las
metas eran elevadas y el tiempo propuesto toda la década.
6
Arthur Schlesinger. Los mil días de Kennedy, Barcelona, AYMA S.A. Editora, 1966, p. 151.
7
Rosemary Thorp, “El Papel de la CEPAL en el Desarrollo de América Latina en los años
Cincuenta y Sesenta”, pp. 26-27, en: Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
La CEPAL en sus 50 Años. Santiago de Chile, Naciones Unidas - CEPAL, 2000.
8
Veáse: José Antonio Mayobre. Latinoamérica: Economía y desarrollo. Caracas, Banco Central
de Venezuela, 2007, 87 p.
9
Felipe Herrera. América Latina: Desarrollo e integración. Santiago de Chile, Emisión, 1986, 302 p.

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Kennedy y su equipo se proponían conducir los cambios económicos y


sociales, de forma gradual, y dirigidos por gobiernos democráticos, de manera
que propiciar el crecimiento económico, la estabilidad política, la paz social
y la fraternidad interamericana, así contrarrestaban de raíz, los problemas
que habían sido utilizados como banderas propagandísticas por la subversión
comunista para generar violencia.
El 20 de enero de 1961, Kennedy juró como 35° presidente de los
EEUU, en su discurso dijo: “A nuestras Repúblicas hermanas, situadas al sur de
nuestra frontera, les ofrecemos una promesa especial: convertir nuestras buenas
palabras en buenos hechos, en una nueva alianza para el progreso, ayudando
a los hombres libres y a los Gobiernos libres a arrojar lejos de sí las cadenas
de la pobreza”10, sus palabras mostraron su firmeza y determinación en sus
propósitos por una nueva relación de su país con los demás países americanos.
Pronto, el joven presidente despertó la esperanza de América Latina, ganando
el apoyo de varios líderes latinoamericanos, como Rómulo Betancourt de
Venezuela y Alberto Lleras Camargo de Colombia, como también, adversarios
como Castro.
Más adelante, el 13 de marzo, en la Casa Blanca, ante los representantes
diplomáticos latinoamericanos, el presidente Kennedy anunció formalmente
la Alianza para el Progreso:
…si hemos de afrontar un problema de tan imponentes dimensiones,
nuestro proceder debe ser audaz y a tono con la concepción majestuosa
de la Operación Panamericana. Por eso he hecho un llamamiento a
todos 10s pueblos del hemisferio para que nos unamos en una Alianza
para el Progreso, en un vasto esfuerzo de cooperación, sin paralelo en
su magnitud y en la nobleza de sus propósitos, a fin de satisfacer las
necesidades fundamentales de 1os pueblos de América, las necesidades
fundamentales de techo, trabajo y tierra, salud y escuelas.11

Por vez primera, un presidente estadounidense se refería con


preocupación por los problemas existentes en América Latina, en un tono
10
Antonio Fernández. Historia Contemporánea. Barcelona, Ed. Vicens-Vives, 1976, pp. 580-
581.
11
Alianza para el Progreso. Documentos Básicos. [Documento disponible en Memoria Chilena]
p. 4.

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de optimismo que trasmitía una expectativa generalizada en el continente,


en muy poco tiempo Kennedy12 había logrado despertar la atención de
norteamericanos y latinoamericanos en torno las posibilidades de poder
realizar algo diferente y sin precedentes en el hemisferio. Además, entre sus
palabras, citó los 139 años (1822), atrás, en que los Estados Unidos reconoció
la independencia de las Repúblicas latinoamericanas, citó a Bolívar y su deseo
de integración. Schlesinger, testigo de excepción, resaltó que “Kennedy hizo
notar que la revolución que se inició en Philadelphia en 1776, y en Caracas en
1811, no había terminado aún.”13.
Sin embargo, en estos primeros meses se tuvo que hacer frente al fracaso
de Bahía de Cochinos, en abril de 1961, plan que había sido preparado desde
la administración de Eisenhower. Otro obstáculo, lo posición soviética que
se había comenzado a planear como introducir su marxismo desde su nuevo
bastión cubano. En junio, se reunieron en Viena, Austria, Kennedy y Jruschev,
en un intento de llegar a una “coexistencia pacífica”14, en medio de las tensiones
de las dos superpotencias.

Punta del Este, 1961


En pos de concretar el proyecto de alianza con la región latinoamericana
dentro de un contexto donde era reciente la herida que había suscitado la
revolución cubana al halcón del norte; y cuando al mismo tiempo la Unión
Soviética realizaba un movimiento en el tablero de ajedrez del satélite tropical
circundante a Estados Unidos, la Alianza para el progreso debía dejar de ser
únicamente un plan de laboratorio, y por tanto, pasar a convertirse raudamente
en una realidad.
Al argumento anterior, se debe dar enfasis de que en la última etapa
de los ’50 paulatinamente se reimpulsó la llamada política del “buen vecino”
con acciones de evidente aproximación; entre ellas se pueden contar la visita a
12
Paul Johnson crítica las altas metas de JFK, señalando: “ahí estaba la debilidad del
universalismo de Kennedy”, en Tiempos Modernos, Barcelona, Vergara, 2000, p. 478.
13
Schlesinger, p. 157.
14
Günter Bischof, Stefan Karner and Barbara Stelzl-Marx. The Vienna Summit and Its
Importance in International History. Plymouth, UK, Lexington Books, 2014, p. 279.

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Sudamérica del vicepresidente Nixon en 1958, los planes en conjunto a Brasil


para la creación de una “Operación Panamericana” y en 1959 la elaboración
de un soporte económico para las futuras operaciones políticas, como lo
simbolizó el Banco Interamericano de Desarrollo, el que ya era una clara señal
de “puente” desde el norte hacia el sur.
En búsqueda de generar un sondeo de la disposición del liderazgo
latinoamericano en responder a la urgencia de acercamiento en la región. El
Presidente D. Eisenhower iniciaba su gira a Sudamérica durante febrero de
1960 y declaraba lo siguiente, días antes de su llegada al cono sur,
Han existido algunas críticas en este país y en América Latina, de que
Estados Unidos ha dado una mayor prioridad a otras partes del mundo y ha
prestado muy poca atención a las necesidades y deseos de sus vecinos más
próximos. El próximo viaje debe hacer mucho para disipar esa creencia y para
proporcionar un dramático estimulo para establecer relaciones más estrechas
entre los Estados Unidos con los países que se visitarán ―Brasil, Argentina,
Chile y Uruguay― y otros países de América Latina.15
Realizado el viaje al sur de la región, Eisenhower volcaba la mirada de
la política exterior norteamericana de inicio de los ´60 en la – hace décadas-
ignorada Latinoamérica, bajo la premisa de no abandonar el desarrollo del
continente y de fortalecer la amistad con las Repúblicas hermanas de América.
Por lo pronto, la Oficina de Asuntos Interamericanos del Departamento de
Estado norteamericano ponía en marcha y ordenaba objetivos, planes de reformas
y metodologías coordinadas para concretar el plan por el progreso, el cual a pesar
de la coyuntura propia que significaba la elección presidencial de noviembre de
1960 no detendría sus intereses por influir en el tablero de ajedrez americano. La
transición de Eisenhower a Kennedy implicaría más bien una profundización en
la densidad de la relación y el inicio de un pragmatismo16 que obligó a América
15
Foreign Relations of the United States, 1958–1960 Volume V, American Republics,
Document 74. Department of State, Conference Files: Lot 64 D 559, CD 1607. Confidential.
Instruction From the Department of State to All Diplomatic Posts in Latin America. Policy
Information Statement (ARA–305); President’s Trip to Latin America, February–March,
1960. Washington, February 4, 1960.
16
Julio C. Cotler; Richard R. Fagen. Relaciones políticas entre América Latina y Estados Unidos.
Buenos Aires, Amorrortu editores. 1974.

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Latina a ceder sus estructuras burocráticas a las intervenciones de ingeniería


macroeconómica y sociocultural que involucraría llevar a cabo tal magna empresa,
la que simbolizó el inicio de un proyecto de transformación bajo el lema del salto
al desarrollo y de la contención del comunismo tanto local como regional.

El precursor de Punta del Este: La Carta de Bogotá


Anterior a la reunión de Punta del Este en agosto de 1961 ―ya en la
administración Kennedy― un primer antecedente a la definitoria reunión en
la costa uruguaya, es la llamada “Carta de Bogotá”, la cual fue conformada
por 21 representantes de las 21 repúblicas americanas que fue conocido como
el “comité de los 21”, estos se dieron cita entre el 5 y el 13 de septiembre de
1960 en la capital colombiana a fin de debatir acerca las problemáticas sociales
y económicas del continente.
En esta instancia se expusieron medidas para el mejoramiento de las
condiciones de la vida rural y el uso de tierra; para él mejoramiento de la
vivienda y los servicios comunales; para el mejoramiento de los servicios
educativos y de los servicios de capitalización; para el mejoramiento de la salud
pública; para la movilización de los recursos nacionales. Se preveían, además,
medidas para el desarrollo económico, sistemas de préstamos, preparación y
ejecución de planes y proyectos de desarrollo. 17
Pese a las dudas que sobre su efectividad reflejaron las delegaciones
argentina y brasileña, las naciones del continente la aceptaron. El día 12 de
septiembre del citado año se aprobó por el voto de 19 naciones, con el voto
negativo de Cuba y la ausencia de Santo Domingo, que se retiró de las sesiones.
Aun cuando para algunos críticos y escépticos la Carta de Bogotá padecía
del defecto de ser una declaración abstracta sin instrumentar los medios para
llevar a cabo los planes en ella proyectados.18
El Acta o Carta de Bogotá, se constituyó en el antecedente inmediato
más importante de lo que más tarde Kennedy desginaría, Alianza para el

17
Pablo Ramella, “La Conferencia de Punta del Este”, Revista de Estudios Públicos. Madrid,
1962. p. 192.
18
Ibid.

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Progreso. En palabras del Presidente colombiano del período, Alberto Lleras


Camargo, este documento,
(…) Fue el primero en proclamar la necesidad de reformas estructurales
―sobre todo en el sistema tributario, en la tenencia y el uso de
la tierra, y en la educación― de tal manera que fuera posible llevar
a cabo un gran esfuerzo dirigido a dotar a la población de América
Latina con vivienda, educación, empleo y salud, a través de una masiva
movilización de recursos domésticos y de un contingente considerable
de ayuda externa”. El Acta de Bogotá recomendó la creación de un
Fondo Especial para el Desarrollo Social que contribuiría al logro de los
objetivos establecidos.19

Prueba de lo mencionado es que en marzo de 1961 John F. Kennedy


delinearía públicamente la Alianza para el Progreso sobre la base organizativa
dejada por Eisenhower, aumentando sustancialmente el volumen de los fondos
públicos norteamericanos comprometidos con el desarrollo latinoamericano
para la siguiente década.20 Kennedy indicaba respecto a la carta de Bogotá lo
siguiente,
La Carta de Bogotá marca un punto de inflexión histórico en la
evolución del Hemisferio Occidental. Por primera vez, las naciones de
América han acordado unirse en un esfuerzo cooperativo masiva para
fortalecer las instituciones democráticas a través de un programa de
desarrollo económico y el progreso social.21

Ya en mayo de 1961 el Congreso de Estados Unidos asignó como parte


del programa de la Alianza para el Progreso los 500 millones de dólares cuya
destinación se habían autorizado en septiembre de 1960, justamente en la
Carta de Bogotá.

19
Alberto Lleras Camargo, ”The Alliance for Progress; Aims, Distortions, Obstacles”, Foreign
Affairs Vol. 42, No 1, October 1963, New York, p. 29.
20
Enzo Abbagliati Boils. Desencuentros en la encrucijada. Perspectivas sobre las relaciones
económicas entre Chile y EE.UU.: 1958-1961. Historia. p. 13
21
John F. Kennedy: “Special Message to the Congress Requesting Appropriations for the
Inter-American Fund for Social Progress and for Reconstruction in Chile,” March 14,
1961. Online in “The American Presidency Project” en: http://www.presidency.ucsb.edu/
ws/?pid=8535

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La Carta de Punta del Este: Tratativas y esperanzas


de desarrollo
El 5 de agosto de 1961 se reunieron las 21 Repúblicas Americanas en la
Conferencia de Punta del Este Uruguay, oficio y dio la bienvenida el presidente
de la Conferencia, el ministro de Hacienda del Uruguay, Juan E. Azzini.
Comenzaba entonces el plan reformista liderado por EE.UU. en conjunto
con gran parte de los líderes de América Latina, para quienes este esfuerzo
conjunto representaba el cumplimiento de las promesas norteamericanas
y el inicio de un esperanzador período de integración regional, despegue
económico, estabilidad democrática y bienestar social para Latinoamérica.
En el caso norteamericano, el Presidente Kennedy hacía valer una larga
tradición y vocación indistinta a republicanos y demócratas, asociada a un tipo
de misión “civilizadora” por el desarrollo, cuestión imbricada a la identidad
norteamericana propia del puritanismo de fines del siglo XVIII. Aquel
“Destino manifiesto” proclamado por John O´ Sullivan que a mediados del XIX
fortalecía en la clase gobernante norteamericana, el sentido por ejercer cierta
omnipresencia política y económica desde el Atlántico al Pacífico, y desde el
polo norte a las exóticas tierras del extremo sur continental.22
El ideario de conducción global que pervive como fuerzas profundas23
internalizada históricamente en el ethos de la política exterior norteamericana,
sustentado en la visión de llevar a cabo “misiones por el desarrollo” en
espacios del Tercer mundo, y en un contexto de competitividad mundial que
naturalmente intensifica el proceso de Guerra fría, afianzarían con mayor solidez

22
Merk Frederick, Merk Lois Bannister. Manifest Destiny and Mission in American History: A
Reinterpretation. Harvard University Press, 1963.
23
Ver: Renouvin, Pierre, Durosselle, Jean-Baptiste. Introducción a la Historia de las Relaciones
Internacionales, Fondo de Cultura Económica, 2000. “(…) Desde nuestra perspectiva el
concepto de fuerzas profundas abarca y contiene aquellos elementos que denominamos
constitutivos de la identidad, asignando a los mismos un valor primario como elementos que
también contribuyen a moldear la identidad de una nación. Estas fuerzas son las que Lafer
denomina factores de persistencia que ayudan a explicar rasgos importantes de la identidad
de un país.” En: Graciela Zubelzú. Globalización y crisis pos-implosión. World Congress
of Political Science, International Political Science Association (IPSA), Santiago de Chile,
2009.

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aquella actitud de superpotencia destinada a hacer surgir a los países vecinos en


condiciones asimétricas, educando y articulando procesos reformistas al son de
la arquitectura macro estructural que Washington consideraba correcta.
Producto de la irregular evolución económica que experimentaron las
economías latinoamericanas durante la década del ´50 y mediados de los ´60,
no sería tarea compleja, convencer a los asistentes presentes en Punta del Este
a hacerse parte del proyecto norteamericano. De cierta manera, muchos de los
liderazgos se vieron condicionados a aceptar las tratativas generales, las reformas
solicitadas, y los canales determinados por la amplia necesidad de ayuda
urgente. Lleras Camargo había indicado con tono de preocupación: “(…) No
se está ante un problema de desarrollo, sino ante una crisis sin precedentes
en la historia de América Latina. Que no podrá menos de desbordar todas
sus instituciones, sus sistemas democráticos, donde existan, sus regímenes más
fuertes, sus libertades y su paz.”24
En vista de la convicción que demostraba J. F. Kennedy con auxiliar a
América latina, la expectación crecía en torno a la Conferencia de Punta del
Este. Sólo un par de meses antes de la cita, en marzo de 1961, el Presidente
norteamericano oficialmente daba el inicio al plan, que más bien contaría con
la ratificación y coordinación de los Presidentes latinoamericanos en Punta del
Este. Kennedy tomaba la palabra y señalaba,
(...) Propongo que las Republicas Americanas inicien un vasto y nuevo
plan de diez años para las Américas, un plan destinado a transformar
la década del 1960 en una década de progreso democrático. Estos
diez años serán los años de máximo esfuerzo, los años en que deben
superarse los mas grandes obstáculos, los años en que será mayor la
necesidad de apoyo y respaldo. Y si tenemos buen éxito, si nuestro
esfuerzo es suficientemente audaz y decidido, el fin de la década marcará
el comienzo de una nueva era en la experiencia americana.25
24
Alberto Lleras Camargo, América: Su desarrollo económico y su integración social. Texto del
discurso pronunciado por el Presidente de la República al instalar la III Reunión del “comité
de los 21, en Alberto Lleras. Antología, El Diplomático, Tomo V, Villegas Editores, Bogotá,
2006. p. 382.
25
Discurso pronunciado por el Presidente John F. Kennedy el 13 de marzo de 1961 en la Casa
Blanca ante el cuerpo diplomático Latinoamericano. Altos funcionarios y miembros del
Congreso de los Estados Unidos.

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En el turno que correspondió al delegado de Estados Unidos, Douglas


Dillon, se plantearon desde una perspectiva más bien idearía, líneas de acción
para el desarrollo sintetizadas en los siguientes tres puntos:
1º) Las naciones en vías de desarrollo deben hacer esfuerzos heroicos,
apelando a su pueblo para que éste participe en esta labor de desarrollo.
2º) Dichos países necesitan programas de desarrollo económico social.
3º) Dichos programas deberán reconocer el derecho de todo el pueblo
a participar plenamente de los frutos que resulten del progreso, concluyendo
con estas palabras significativas: “podemos eliminar la injusticia económica y
social, que socava las instituciones políticas libres.”26
En definitiva la Carta de Punta del Este, tenía por principales objetivos
la búsqueda del apoyo en ítems que son primordialmente económicos. De
acuerdo a Kraus se podrían agrupar en los siguientes renglones de acción:
(1) reforma agraria,
(2) reformas fiscales y tributarias,
(3) estabilización de los precios de los productos básicos,
(4) integración económica y
(5) legislación laboral, incluyendo prácticas patronales.
Para la promoción de objetivos primordialmente sociales, se citan como
necesarias las actividades sobre:
(1) vivienda,
(2) educación,
(3) salud pública y sanidad.27
Buscando casi la perfectibilidad derivada de la tecnificación de los procesos,
se intentaba construir, una maquinaria económica interamericana que a su vez
otorgara cierta estabilidad política para la libre promoción de las democracias.
Todos los planes a aplicarse debían correlacionarse con los temas
prioritarios de la Alianza, entre estos estaban el conseguir una tasa de
26
Pablo Ramella, p. 193.
27
Walter Krause, “La Alianza para el Progreso”, Journal of Inter-American Studies, Vol. 5, Nº 1
(Jan., 1963), p. 68.

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crecimiento anual que debía cifrar en un mínimo de dos y medio por ciento
anual por habitante lo que supuestamente significaba un formidable empuje
de la actividad económica. El plan macroeconómico se correlacionaba con una
Reforma educativa que aspiraba a ofrecer seis años de enseñanza primaria a
todo niño de edad escolar para 1970. En el mismo proyecto se destacaba la
posibilidad de erradicar el analfabetismo en 50 millones de adultos. A la par
se adhería los objetivos de reformar la tenencia de tierras (Reforma Agraria),
reorganizar el sistema fiscal, promover la industrialización a corto plazo e
integrar los mercados regionales.28

El sustrato teórico e ideológico de la Carta de Punta


del Este: La teoría de la modernización
Los acuerdos suscritos en la Conferencia, no eran meramente retórica,
puesto que cada punto estipulado se coadyuvada de una perspectiva paradigmal
basada en los supuestos teóricos de Walt Rostow y Max Millikan, ambos del
Center for International Studies (CENIS) del MIT (Massachusetts Institute of
Technology). Para Loris Zanatta el “Espíritu de la Alianza” se basa en la teoría
de la modernización29, que consideraba estimular en los países de la periferia
la reproducción de etapas del desarrollo social emulando a los países que ya se
encontraban maduramente desarrollados.
Dicha teoría fue sumando audiencia y relevancia en los policy-makers
de la administración Kennedy. La teoría de la modernización poseía además
la ventaja de ofrecer una nueva opción estructural para el cambio social en
oposición al peligro de la subversión comunista.
Según Carlos Quinche, la propuesta Rostow incluía además de contener
ideológicamente los avances del comunismo, un ambicioso ofrecimiento, hacer
casi desaparecer la pobreza en América Latina:
De acuerdo con la propuesta de Rostow, mediante una importante
transfusión de ayuda financiera, los Estados Unidos podrían guiar a casi
28
Arturo Morales Carrión, “Fundamentos Ideológicos de la Alianza Para el Progreso”, Journal
of Inter-American Studies, Vol. 6, No. 1 (Jan., 1964), p. 127.
29
Loris Zanatta. Historia de América Latina: De la colonia al siglo XXI. Buenos Aires, Siglo XXI
editores, 2012. p. 181.

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un 80% de la población latinoamericana por el camino del desarrollo


autosostenido, lo cual, no solo reduciría la pobreza sino que, al tiempo,
lograría disminuir la agitación social y la inestabilidad política en la
región.”30

De acuerdo a Diana Rojas, la modernización no era sólo un modelo


académico sino un proyecto político que le permitiría a Estados Unidos orientar,
dirigir y controlar el cambio social global: la modernización fue también una
ideología, un marco conceptual que articulaba un conjunto de suposiciones
sobre la naturaleza de la sociedad estadounidense y su capacidad para
transformar un mundo que percibía tanto materialmente como culturalmente
deficiente.31 Entre las características teóricas de la “modernización técnica” se
encuentran las siguientes:
1) Las sociedades “tradicionales” y “modernas” están separadas por una
fuerte dicotomía.
2) Los cambios económicos, políticos y sociales son interdependientes
e integrados.
3) El desarrollo consiste en un único camino lineal que conduce hacia
un estado moderno.
4) El progreso del desarrollo de las sociedades atrasadas se puede acelerar
considerablemente a través del contacto con los países desarrollados.32
En la declaración a “los Pueblos de América”, contemplada en la
Conferencia de Punta del Este, asoma desde un comienzo un propósito
totalmente dispuesto, cuantificado y proyectado a dar al sector “técnico”
las atribuciones que esté requiera para la fase de ejecución. A continuación
parte de la Declaración a los Pueblos de América daba énfasis en lo
mencionado:
30
Carlos Quinche Castaño. La modernización en las relaciones EE. UU. - América Latina
durante la administración Kennedy: una mirada a la luz de Norbert Elias. Revista Colombiana
de Sociología, No. 3, p. 103. Ver: Michael E. Latham. Modernization as Ideology. American
Social Science and “Nation Building” in the Kennedy Era. Chapel Hill, The University of
North Carolina Press, 2000.
31
Diana Marcela Rojas, “La Alianza para el Progreso en Colombia”, Análisis Político, No 70,
Bogotá, septiembre-diciembre, 2010.
32
Ibíd.

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... Expertos independientes y altamente capacitados estarán a disposición


de los países latinoamericanos para ayudar en la formulación y examen
de los planes nacionales de desarrollo. Conscientes de la importancia
trascendental de esta declaración, los países signatarios proclaman que
el sistema interamericano ingresa a una nueva fase en la que, a sus logros
jurídicos, institucionales, culturales y sociales. Van a añadirse, dentro
de la libertad y la democracia, inmediatas y tangibles realizaciones para
asegurar a la presente y a las venideras generaciones del Hemisferio
Occidental una vida mejor. Punta del Este, Uruguay. Agosto de 1961.33

Por otra parte, y sumándose a la arquitectura sistémica de la alianza,


la ayuda económica que aportó el Estado norteamericano ―que en 1961
desembolso cerca de 500 millones de dólares para el diagnóstico de los primeros
planes― no se redujo únicamente a la entrega líquida de dineros, sino que
además incluía organizaciones destacadas que serían estructurales en todo el
proceso, entre ellas:
(1º) las instituciones internacionales, tales como el Banco Internacional
de Reconstrucción y Fomento, la Corporación Financiera Internacional,
el Banco Interamericano de Desarrollo y la Agencia Internacional para el
Desarrollo (AID),
(2º) el capital privado ―Fundaciones― norteamericano a colocarse
preferentemente en inversiones directas y
(3º) otros países desarrollados, que suministrarían capital privado y
capital público, pudiéndose llegar a la formación de consorcios, en los que las
fuentes de capital privado norteamericano se unirían con fondos extranjeros en
esquemas de financiamiento conjunto34
Para la etapa netamente vinculada a la coordinación técnica, se dispuso
en cada país latinoamericano de la Agency for International Development
(AID) la cual funcionó durante gran parte de la década como una “embajada
de la Alianza” desde la cual se articularon reformas agrarias, planificaciones
familiares, reformas educativas, y un sin número de otras propuestas.

33
Declaración a los Pueblos de América, “Alianza para el Progreso: Documentos básicos.”
Punta del Este. Uruguay, agosto 1961.
34
Krause, Op. Cit. p. 70

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Las conclusiones de Punta del Este…


Para muchos la Carta de Punta del Este, significó un regreso al idealismo
Wilsoniano en la política exterior norteamericana, con escepticismo se analizó
su redacción, pues siempre queda en signo de interrogación el factor motivador
dominante que decantó la formulación de una estrategia sean las intenciones
que sean las que estimulen el interés en una región fragmentada e inestable
como lo era América latina en este período.
Muchos de los que participan en la creación de la Alianza, como Lincoln
Gordon, quién más tarde se haría cargo del programa, han hecho hincapié en que
el motivo siempre fue lograr un cambio verdadero. Gordon sostiene que había una
creencia genuina en que la Alianza podría ser de beneficio para los pueblos de América
Latina, afirmando que “(…) Para la mayoría de quienes participaron en el inicio del
proyecto, estas expectativas positivas eran la fuerza dominante detrás de las acciones”.35
En términos latinoamericanos, las respuestas variaron entre los propios
polos divisorios de la Guerra fría. Para el economista chileno Felipe Herrera, era
importante enfatizar que después del preámbulo, la carta tenía los siguientes
títulos: “Objetivos de la Alianza para el Progreso”, “Desarrollo Económico y
Social”, “Integración Económica de América Latina” y, “Productos Básicos
de Exportación”. Queriendo demostrar que la gran tarea estaba en la propia
Latinoamérica, y no absolutamente en la relevante ayuda económica que
venía desde el norte. Pues como nunca antes en su historia, se generaba un
primer encuentro de integración latinoamericana que podría transformar
profundamente el devenir de la región. Herrera indicaba,
(…) Deseamos enfatizar que la integración latinoamericana tuvo un
histórico reconocimiento. En efecto, por una parte, los propios países
latinoamericanos subrayan la trascendencia de los principios que debían
llevarlos a trabajar comunitariamente, y por otra parte, los Estados
Unidos testimonian su apoyo a esta labor. A nuestro entender, estas
declaraciones, por la circunstancia de que se efectúan por vez primera,
tiene una trascendental proyección.36

35
Lincoln Gordon, ‘The Alliance at Birth: Hopes and Fears’ in Scheman, A Retrospective, p. 74.
36
F. Herrera, “Alianza para el Progreso: los postulados y las realizaciones”. Estudios
Internacionales, 19(74), p. 125-132, p. 128

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En contraparte, Ernesto “Che” Guevara, entonces Ministro de Economía


y representante del gobierno cubano en la Conferencia, expresaba en su reporte
a la televisión del país revolucionario su total desacuerdo a la Alianza que para el
sería una nueva forma del imperialismo en su histórica relación de explotación
y dependencia con las repúblicas latinoamericanas. Cuba sería el único país en
no firmar la Carta del Este. Guevara argumentaba con mayor fuerza,
...quedó demostrada la naturaleza falsa de la “Alianza para el Progreso”,
la intención imperialista que tiene (…); aunque, naturalmente, todavía
no se pueden saber los resultados exactos (…), pues se basa en un
armazón de suposiciones y falsedades que en el mejor de los casos
debe ser todavía sancionada por la realidad y, lo más probable es que la
realidad demuestre que se estaba frente a una gran estafa que se hace a
los pueblos de América.37

Diez años de compromiso entre América latina y Estados Unidos, se


transformarían en tres años en donde la Alianza realmente fue relevante en
los asuntos exteriores norteamericanos. Probablemente la muerte de Kennedy
incidió también en la progresiva expiración de las esperanzas que se firmaron
con tanta vitalidad en Punta del Este, un agosto de 1961.

La Alianza para el Progreso en Chile, 1961-1963.


La administración de Jorge Alessandri Rodríguez (1958-1964) inicio
con un proyecto país circunscrito a la idea de poner en marcha una nueva
“gerencia para Chile” independiente de los partidismos (a pesar del valioso
apoyo de Conservadores, Liberales y Radicales ―desde 1961―)38, otorgando
mayor participación como actores sociales claves del programa de gobierno a
la clase empresarial y centrado por consecuencia a desarrollar económicamente

37
Exposición de Guevara en la televisión cubana, a la vuelta de la Conferencia del CIES
de Punta del Este, el 23 de agosto de 1961. Citado en Ariet García, María del Carmen y
Salado, Javier (editores) 2003 Ernesto Che Guevara. Punta del Este. Proyecto alternativo
de desarrollo para América Latina. La Habana: Centro de Estudios Che Guevara, pp. 51-
52.
38
Alfredo Rehren. La organización de la Presidencia y el proceso político chileno. Revista
Ciencia Política. Volúmen XIX. Santiago de Chile. 1998

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al país, apuntando en primeria medida por transformar el complejo panorama


económico que acaecía en el país del extremo sur.
En sus primeros años de gobierno y utilizando una concepción
económica liberal moderada, Alessandri y su Ministro de Hacienda, Roberto
Vergara, impulsaron un programa tendiente a estabilizar el presupuesto,
logrando significativamente el control de la inflación, decreciendo ésta de
33% en 1959 a un 5,4% en 1960. El propósito de consolidar la expansión
económica chilena iba viento en popa, eso hasta el duro golpe que afectó todas
las áreas del país. El terremoto y maremoto del 21 de mayo de 1960, que asoló
el sur del país, entre Concepción y Puerto Montt39, dejó un saldo de entre
1655 a 2000 muertos y una pérdida económica superior a los 550 millones de
dólares.
El fantasma de la inflación volvería nuevamente a crecer hasta un 45,3%
en 1963. La CUT (Central Única de Trabajadores) invitaba en noviembre de
1960 a los trabajadores a salir a las calles ante el desesperado reajuste del 10%
en los sueldos; las protestas sociales crecían y a la par también, la influencia
del FRAP (Frente de Acción Popular) y la Democracia Cristiana, que
acérrimamente criticaban cada determinación del Gobierno. Paulatinamente
el planificado programa de Alessandri se hacía cada vez más complejo de
realizar, el panorama político, económico y social estaban decayendo en una
profunda crisis.
La independencia de Alessandri, en términos políticos locales no solo fue
puesta en tela de juicio en medio de las negociaciones que tuvo que emprender
entre los partidos políticos producto de la crisis. Sino que también su postura
internacional, que situaba en aquella “independencia chilena” a expensas del
devenir internacional y sus tensiones. No obstante el discurso de vía nacional al
desarrollo del Presidente “independiente”, se vio sobrepasado la coyuntura de
la crisis económica. En su primer discurso como Presidente presentaba su ideal
de independencia o neutralidad tanto local como internacional,
(…) Es así como he señalado mi proposito de mantener de manera
resuelta y decidida mi absoluta independencia, lo cual no solo

39
Gonzalo Izquierdo. Historia de Chile (Tomo III). Santiago, Editorial Andrés Bello, 1982, p.
76

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corresponde a la real posición en la que estoy colocado, sino que la


juzgo indispensable para dar a la República el gobierno auténticamente
nacional que éste reclama y necesita.40

De acuerdo a Femandois, la política exterior de Alessandri, en cuanto a su


acción personal se refiere, estuvo marcada por la escasa prioridad que le otorgó
el gobernante. Su preocupación central —como la de la mayoría de los Estados
pequeños— se dirigió a la política interna, a su difícil equilibrio partidista, a
los intentos de estabilización económica y a ciertas acciones reformistas.41 Sin
embargo, los postulados de independencia y casi neutralidad de Alessandri
ante un panorama bipolar de Guerra fría, no sólo se vieron contrastados por
la dureza del fatal terremoto. Al parecer, su opinión fue también sopesada por
la visita del presidente Eisenhower a Chile, sólo tres meses antes del evento
sísmico.
En sus memorias Eisenhower declararía que:
(...) A principios de 1960 ya no había dudas en la administración de
que ‘había que hacer algo. Las preguntas eran: ¿qué, cuándo y bajo qué
circunstancias...? Se precisaba una acción colectiva (y) decidí que había
llegado el tiempo de efectuar un viaje presidencial a América del Sur.
Chile fue incluido en un serio esfuerzo42

Casi de manera improvisada Eisenhower, se movió por las principales


capitales sudamericanas... incluyendo a Santiago de Chile. Llegó el 1 de marzo
de 1960, siendo instado por su par chileno, el Presidente Jorge Alessandri a
fortalecer el sistema interamericano. Tal cual señala Rehren,
(...) En la declaración conjunta, firmada por los Presidentes Eisenhower
y Alessandri, se concluyó que Chile y los Estados Unidos deberían
colaborar en organizaciones internacionales, fortalecer el sistema
40
Patricia Arancibia Clavel. La elección presidencial de 1958. Jorge Alessandri y la derecha a
La Moneda. En: Alejandro San Francisco y Ángel Soto (Edit.). Camino a La Moneda; Las
elecciones presidenciales en la Historia de Chile. 1920-2000. Santiago de Chile, Pontificia
Universidad Católica de Chile. Centro de Estudios Bicentenario, 2005, p. 299
41
Joaquín Fermandois. Chile y la “cuestión cubana”, 1959-1964. Historia, 17, 1982. p. 28.
42
Dwight D. Eisenhower, The White House Years: Wagng Peace, 1956-1961, (New York,
1965), p. 525. En: Alfredo Rehren, “El Liderazgo encubierto de Eisenhower” Estudios
Internacionales. Vol. 25, No. 98 (1992), Santiago de Chile, p. 262.

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interamericano, contribuir al respeto de los derechos humanos,


promover la democracia representativa y guiarse por el principio de
no intervención en asuntos externos. Además, ambos países acordaron
detener una creciente carrera armamentista en América Latina y
provocar el desarrollo económico atrayendo la inversión pública y
privada.43

Siendo proclive a la vinculación interamericana propiciada por la


visión de Eisenhower y en medio de la llamada por Fermandois “era de los
subsidios” que se agudizó en Chile a causa del terremoto. Alessandri fue
abriendo paso a recibir la ayuda económica condicionada por Estados Unidos
en la Alianza para el Progreso. Por lo demás el Presidente chileno comenzó a
hacer regularmente declaraciones que procuraban mantenerlo “neutral” ante la
política internacional y latinoamericana. Por ejemplo y específicamente ante el
caso cubano, Alessandri hizo denotar la condena al régimen cubano por asunto
de principios. Pero sin avanzar a una acción concreta de aislamiento.44
El Embajador chileno en Washington, Walter Muller, hacía saber en
enero del ´60 la claridad con la que se veía este plan,
(...) Desde hace algún tiempo a esta parte, se viene manifestando, cada
vez en forma mas clara, la preocupación de Estados Unidos frente
al problema de los países subdesarrollados, debido a la penetración
económica que se ha hecho sentir en ellos por parte del bloque soviético,
y en consideración a las dificultades financieras que representa, para el
gobierno norteamericano, el tener que encarar solo esta delicada misión.45

A pesar de verse contrariado por su posición de inicio y la que fue


asumiendo mediante el curso que comprendieron las negociaciones tanto
internas como externas en pos de resolver aspectos de la crisis, flexibilizó sus
idearios con el objetivo de priorizar el realismo económico que le correspondió
afrontar. Fermandois sintetiza en cierta medida el panorama de Alessandri
ante la invariable carencia económica en Chile y la premura de acoger lo que
contribuya a subsidiar la situación local,
43
Ob. Cit. Rehren. 1992. p. 262.
44
Ob. Cit. Joaquín Fermandois. 1982. p. 44.
45
AMINREL. Oficio confidencial N° 123/9. 18 de enero de 1960. “Plan de Estados Unidos
para la ayuda a los países subdesarrollados”, p. 1.

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Aunque Alessandri fue muy consecuente en su apoyo al fortalecimiento de la


clase empresarial y al mercado, también su programa real estaba enmarcado a
fin de cuentas en las categorías de la “era del subsidio”. La misma aceptación
a regañadientes del programa de la Alianza para el Progreso, que preveía
“reformas estructurales”, era parte de la necesidad de captar recursos externos
que de manera inevitable debían provenir en su mayoría de EEUU46

Por la razón o la fuerza, Chile se suscribió a la Alianza para el Progreso,


con anterioridad a la Carta de Punta del Este. El terremoto fue de forma clara
el punto de partida de la Alianza para el Estado chileno. El Presidente John F.
Kennedy, indicaba a partir de la premisa anterior,
(…) En mayo pasado más de 5.000 chilenos murieron cuando el
fuego y el terremoto devastó el sur de esa República. (…)Nuestro país
proporcionó casi 35 millones de dólares en donaciones de emergencia
y préstamos. (…) Sin embargo, estos esfuerzos de emergencia no
cumplían con la desesperada necesidad de reconstruir la economía de
una zona que ha sufrido casi 400 millones de dólares en daños. En
reconocimiento de esta necesidad, el Congreso autorizó 100 millones
de dólares para la reconstrucción y rehabilitación a largo plazo.47

Con posterioridad aquellos dineros serán adjuntados a las sumas que


Chile recibiría en el marco de la Alianza, con capacidad de devolución a cuarenta
años. De esta forma, y como lo mencionan gran parte de los especialistas en el
tema, preparada la Alianza para el Progreso en el ’61, el país del sur continental
se encontró a la vanguardia como receptor de los fondos de la Alianza.
De acuerdo a cifras oficiales del Congreso Estadounidense la ayuda
económica para Chile entre 1962 y 1969, fue cercana a los 743 millones de
dólares,“(…) From FY1962 to FY1969 (July 1, 1961 to June 30, 1969), Chile
received $743 million in U.S. economic aid, 11.8 percent of all the Alliance
for Progress money sent to Latin America”.48
46
Joaquín Fermandois. Mundo y Fin de Mundo: Chile en la Política Mundial 1900-2004.
Santiago. Ediciones Universidad Católica de Chile, 2005, p.186.
47
J.F. Kennedy. Special Message to the Congress Requesting Appropriations for the Inter-
American Fund for Social Progress and for Reconstruction in Chile. March 14, 1961.
48
Jeffrey Taffet. Foreign Aid as Foreign Policy: The Alliance for Progress in Latin America. New
York, Routledge. 2007, p. 67.

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Tabla. U.S. Economic Assistance Loans and Grants to Chile, FY1962-FY1969 (in
millions of U.S. dollars; data not adjusted for inflation)

Year FY1962 FY1963 FY1964 FY1965 FY1966 FY1967 FY1968 FY1969


7/161- 7/1/62- 7/1/63- 7/1/64- 7/1/65- 7/1/66- 7/1/67- 7/1/68-
6/30/62 6/30/62 6/30//64 6/30/65 6/30/66 6/30/67 6/30/68 6/30/69
Loans 165.5 68.8 111.8 125.4 111.3 25.8 82.9 51.5
and
Grants

Source: United States Agency for International Development website, The Greenbook
(http://qesdb.cdie.org/gbk. En: Jeffrey Taffet, Foreign Aid as Foreign Policy: The
Alliance for Progress in Latin America. New York: Routledge. 2007, p. 68.

El asistencialismo de la Alianza contribuyó en Chile a apalear los restos


de inflación que aún permeaban. Siguiendo el argumento de O´Brien, la
ayuda fue también un instrumento en lo que se refiere a la transferencia de
habilidades técnicas en un nivel subsidiario, en Chile se estableció la CEPAL,
que tendría un rol fundamental en la coordinación técnica regional. Por otra
parte, la ayuda funcionaba esencialmente como un grupo de presión que
trata de mantener una cierta estructura social, política y económica en Chile,
velando al mismo tiempo porque ella sea eficiente.49
Chile tenía un plan decenal de desarrollo que podía presentar como
ejemplo de su seriedad en el despliegue de las reformas y, lo que era aún más
importante para la contención del comunismo. Había una grave posibilidad
de que el FRAP triunfara en 1964, por lo que un buen desempeño económico
podría ayudar a desvanecer las protestas y críticas del marxismo chileno.50
Por lo demás la Embajada de Estados Unidos en Santiago se encargará
de difundir y comunicar tanto en Chile como en Norteamérica, los alcances
de la Alianza para el progreso en plena etapa de reconstrucción chilena y con
grandes aportes norteamericanos.
49
Philip O´Brien. “La Alianza para el Progreso y los préstamos por programa a Chile”. Estudios
Internacionales, Año 2, No. 4 (8) (enero - marzo 1969), pp. 461-489
50
O´Brien, Op. Cit. pp. 461-489.

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Escuela George Washington, Concepción, 1963. Construida con fondos de la


Alianza para el Progreso después del Terremoto de 1960.

Fuente: Servicio informativo y cultural de los Estados Unidos de América en Santiago. Dentro
de la Alianza para el Progreso revivieron provincias destruidas. US Embassy in Santiago.
Santiago de Chile. 1964. p. 1.

Tres mil muertos y desaparecidos, miles de heridos, mas del 25% de la


población sureña sin casa; hospitales y escuelas reducidos a escombros;
caminos, puentes y vías férreas inutilizados. Miseria y desolación. Esta era la
realidad chilena hace cuatro años, luego que violentos terremotos y maremotos
destruyeron once provincias de la zona sur, el 21 y 22 de mayo de 1960.
Hoy día, cuatro años más tarde, la gran tarea de la reconstrucción
realizada dentro de la Alianza para el Progreso, puede mostrar una
cara nueva en la zona afectada. Continuamente se están terminando
importantes obras públicas, incluyendo escuelas, hospitales, viviendas,

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caminos y puentes. Mientras tanto otras han sido finiquitadas y están


en uso desde un tiempo considerable.51

En el caso chileno los inicios de la Alianza para el Progreso estuvieron


marcados por una notable humanización y reconocimiento popular del
proyecto. La Alianza no pasó desapercibida sobre todo en el sur del país, la
zona del terremoto; donde desde tazones, utensilios hasta grandes edificaciones
de obras públicas llevaban la antorcha de la libertad con el escrito “Alliance
for Progress”. No sólo era un exitoso proyecto de diplomacia pública
norteamericana, sino que además lograba sensibilizar al trabajador y a la clase
media chilena con los valores e intereses que se había trazado lograr la comitiva
norteamericana en su “cruzada por la libertad” en el continente.
En respuesta a los trabajos de “base” que desarrollaba el socialismo en
la región, se debían articular rápidamente las estrategias del “codo a codo” con
la ciudadanía en general, esto sumado a las macro-planificaciones de reforma
económica. La Casa Blanca consideraba el trabajo de los Peace Corps relevante
para ello,
(….) Su aparato de [los comunistas] es un aparato pequeño disciplinado
cuyo objetivo es frustrar la sociedad, abrirlo y apoderarse de ella (...)
Nuestra tarea es trabajar con todos los instrumentos a nuestra disposición
... A veces es enseñándoles ―a los ciudadanos― con el ejemplo que
incluye ricos y a la gente joven privilegiada ―como nuestro Cuerpo de
Paz― saliendo y trabajando codo a codo con la gente de los pueblos ...
Creo que, para este tipo de trabajo, tenemos los instrumentos52

Universitarios y jóvenes profesionales norteamericanos, abanderados en


la misión por resguardar América latina del giro total hacia la revolución socialista
y amparados en el espíritu de los ´60, tomaban la bandera del pacifismo y el
lema “All you need is love” para salir de su comodidad y venir de voluntarios a
51
Servicio informativo y cultural de los Estados Unidos de América en Santiago. Dentro de la
Alianza para el Progreso revivieron provincias destruidas. US Embassy in Santiago. Santiago
de Chile. 1964. p.1. Artículo publicado originalmente por revista Ercilla en su edición del
10 de junio de 1964.
52
House Subcommittee on International Organizations and Movements, Winning the Cold
War: The U.S. Ideological Offensive: Hearing before the Committee on Foreign Affairs, 88th
Cong., 2nd sess., 1964, 761-62.

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América Latina al programa de Cuerpos de Paz 53 que se encargaría de promover


la paz y la amistad mundial colaborando en el desarrollo comunitario de zonas
urbanas y rurales por un período de dos años. En Chile ya en 1963 habían
al menos 375 voluntarios en los Cuerpos de Paz54, algunos trabajando en la
reconstrucción del sur, edificando escuelas y hospitales o guiando los procesos
de Reforma Agraria.
Crecía entonces la confianza entre ambos aliados y se ponía a prueba en
medio de la llamada “crisis de los misiles”. Estados Unidos continuaba poniendo
su mirada en Chile, para ellos éste se erige como un modelo democrático, que
producto de su tradición republicana hacía los mayores esfuerzos por contener
los cabildeos internos del comunismo, y sus cauces regionales debido a la
revolución cubana, asunto que lo aleaba y lo hacía verse a sí mismo como
“socio” de EEUU ante los avances revolucionarios. Lo anterior es evidenciado,
por ejemplo, en la carta confidencial que envía el Presidente Alessandri a su par
John F. Kennedy en la señalada crisis de los misiles,
(...) Este hecho ―el de ser países “estables”― adquiere mayor
importancia en países como Estados Unidos y Chile en que, por imperar
en ambos un sistema democrático de gobierno que nos enaltece, la
opinión de cada ser humano tiene una grande y directa gravitación en
la conducción del gobierno. Deberíamos realizar un vigoroso esfuerzo,
en todos los niveles para robustecer este conocimiento recíproco para
que a través de él, nuestros conciudadanos adquieran un concepto más
veraz y objetivo de sus vecinos y hermanos, y para que se refuerce la
energía con que nuestros pueblos y Gobiernos afronten los problemas
que debe depararnos el futuro.55

La implementación de la Alianza para el Progreso en el país y el


contexto que implicaban acciones como la puesta de manifiesto en la “crisis
de los misiles”, no dejaría ajena de la discusión a los partidos políticos chilenos
53
Elizabeth Cobbs Hoffman. All You Need Is Love: The Peace Corps and the Spirit of the 1960s.
Harvard University Press. 2009. Windmiller Marshall. The Peace Corps and Pax Americana.
Public Affairs Press, 1970.
54
Jared Koerten. Anti-communism and idealism: the Peace Corps and U.S. foreign policy in The
third world, 1960-1966. University of Wisconsin. 2009, p. 35
55
AMINREL. Oficio Confidencial, N° 15374. Carta del Presidente Alessandri al Presidente
John F. Kennedy. Santiago, 27 de Octubre de 1962, p.2

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y a sus representantes más destacados. El entonces Senador socialista y más


tarde Presidente, Salvador Allende Gossens reflexionaba en la Universidad de
Montevideo acerca de la Alianza para el Progreso, indicando desde el primer
momento que esta “había nacido muerta”,
(…) Sólo vivió en la esperanza de nuestros pueblos que, engañados,
creyeron que ella les significaría ocupación, alimento, techo, salud,
seguridad social, educación, cultura y esparcimiento. Hace seis años,
en 1961, en este mismo lugar de Punta del Este, los encargados de los
diversos gobiernos del continente practicaron un descarnado recuento
de la miseria de América Latina, para extender la mano en pos de la
propina.56

Por otra parte, la DC chilena concordaba con Kennedy en la necesidad


de “exportar” la democracia hacia todos los rincones del mundo, pues -según
éstos- era el único sistema que permitiría la verdadera libertad del hombre. En
1963, y ya cerca de las elecciones de 1964, la DC dio a conocer un manifiesto
titulado “La Revolución, la Democracia y el Movimiento Popular”, el cual en su
portada comenzaba indicando: Dice la Democracia Cristiana a los Partidos
Comunista y Socialista, Nosotros creemos que la Democracia es la forma
política de la Revolución y nos negamos a aceptar que en nombre de esta
última, transitoria o definitivamente, se acabe la libertad. Con mayor detalle,
denunciaban la que suponían una demagogia del Socialismo a, instrumentalizar
la Alianza para el Progreso,
Cuando los comunistas y socialistas rechazan anticipada y dogmáticamente
la Alianza para el Progreso están, en verdad, haciendo lo posible por
servir a1 bloque soviético. Para ello necesitan engañar a1 pueblo chileno.
La teoría de la coexistencia pacífica les sirve para presentarse como
campeones de la paz; pero este “anti-imperialismo” ―que de hecho hace
triunfar a los sectores de Derecha―, marcha hacia la guerra y hacia la
imposibilidad de hacer progresar a nuestros países, en espera de que la
URSS después de una nueva guerra mundial pueda tomar la cabeza en la
reconstrucción social y económica de Latinoamérica.
En efecto, un rechazo absoluto de la Alianza, importa las consecuencias
siguientes;
56
Salvador Allende. Discurso en la Universidad de Montevideo. 1967, p.1.

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Primero: Supone que se rompen todas las conexiones con Estados


Unidos y los demás países latinoamericanos salvo Cuba;
Segundo: Eso lleva a convertir a Chile en otra pieza en el juego de las
estrategias mundiales;
Tercero: Significa pasar a1 bloque soviético y favorecer por ello la
reconquista del poder por la Derecha;
Cuarto: Importa desechar la posibilidad de aplicar en Chile la tesis de
la “coexistencia pacifica”, pues si nos negamos a colaborar con Estados
Unidos, por ser un país imperialista, estaríamos aplicando las ideas que
se atribuyen a los comunistas chinos en discrepancia con los soviéticos.
Acusamos al partido Comunista de una inmensa demagogia y frivolidad.57

La izquierda chilena conglomerada en el FRAP, no aceptaba bajo ningún


punto aseveraciones como las que hacía la DC, menos aún las reflexiones del
Partido Nacional, pues bastaba ver las acciones de asociación con el “Imperio”
que su representante más simbólico, el Presidente Alessandri llevaba a
cabo con Estados Unidos. En un evento multitudinario en el emblemático
Teatro Caupolicán, el FRAP mandaba un mensaje directo a los Presidentes
norteamericano y chileno,
(…) Es imperioso que sepa el gobierno del señor Kennedy y del
señor Alessandri, que en Chile, los trabajadores y los obreros, los
estudiantes y los militantes de la izquierda chilena a través del FRAP
están comprometidos en llegar al paro total de las actividades laborales
e infringirle al imperialismo perdidas decisivas en sus intereses en Chile.
(…) No titubearemos, no nos acobardaremos. Estamos decididos.58

El 11 de diciembre de 1962, Jorge Alessandri arribaba en visita oficial


a Washington, procurando afianzar el apoyo económico que se esperaba se
mantuviese en crecimiento a partir del terremoto y en pos de los planes de
desarrollo propiciados por la Alianza para el Progreso. El viaje de Alessandri
57
Partido Demócrata Cristiano (Chile). La Revolución, la democracia y el movimiento popular.
Respuesta del Partido Demócrata Cristiano a los Partidos Comunista y Socialista. Documento
emitido el 31 de enero de 1963, p. 7.
58
Periódico la Última Hora, 19 de enero de 1962. En: Claudio Ortiz Lazo. “Al encuentro de la
ilusión. Aspectos de la influencia de la Revolución Cubana en el Partido Socialista Chileno.
1959-1964”. Tesis de grado. Pontificia Universidad Católica de Chile, 1996.

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no estuvo librado de anécdotas, que hacían recordar su pretérito resquemor a


la injerencia de la política exterior norteamericana en el curso de Chile y sus
vecinos. De Acuerdo a testimonios recopilados por Arancibia Clavel,
Don Jorge se encontró con un hombre liviano y mal informado (Kennedy).
Estaba convencido de que la tierra en Chile estaba en unas pocas manos
debido a la institucion del mayorazgo Alessandri le explicó que los
mayorazgos habían sido abolidos por Manuel Montt en el siglo pasado…59

Correspondía al Presidente chileno dar inicio a su primer discurso oficial


y en éste otorgaba una mirada optimista y esperanzadora del plan de la Alianza
a sus primeros años. De acuerdo a Alessandri, era relevante destacar la gran
labor norteamericana en defensa de la libertad y la democracia continental.
Su discurso pasaba a acoplarse definitivamente a la legitimidad del proyecto
norteamericano en América,
La auspiciosa politica sobre América latina que ha propiciado el
Presidente Kennedy desde el comienzo de su gestion presidencial, y su
generosa inciativa de la Alianza para el progreso, constituyen un valioso
aporte que hace mirar con optimismo el futuro y confiar en el progreso
bienestar del Continente americano, junto con el afianzamiento de
sistema democratico representativo”60

Ahora bien, y siguiendo la interpretación de Arancibia Clavel, Góngora


y Vial, para quienes el optimismo mostrado por Alessandri en los discursos,
conferencias de prensa y brindis que se vio en la necesidad de realizar en
Estados Unidos, no reflejaba, sin embargo, su íntimo pensamiento
(…) Porque tengo el convencimiento de que los Estados Unidos no
están en condiciones de ayudar ni en forma remota a las necesidades de
los países latinoamericanos… entre tanto, su gobierno está exigiendo
reformas sociales en materia agraria de una amplitud absurda, que
provocarían un caos y para las cuales no hay financiamiento posible.61
59
Arancibia Clavel Patricia, Góngora Álvaro, Vial Gonzalo. Jorge Alessandri 1896-1986. Una
biografía. Santiago de Chile. Editorial Zigzag, 1997, p. 249.
60
Discurso en la Casa Blanca. Visita del Excelentísimo Señor don Jorge Alessandri R. Presidente de
Chile a los Estados Unidos de América. Santiago de Chile, IMB Word Trade Corporation de
New York, 1963. p. 17.
61
Arancibia, Góngora, Vial. Op. Cit., p. 251.

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La contradictoria posición de Alessandri ante Estados Unidos, al parecer


se sujetó también a la relación que éste fue desarrollando con los Kennedy.
Al momento de la muerte de J.F. Kennedy, le confesó a su hermano Arturo,
que además de haberle causado un impacto personal, esta era una pérdida
tremenda para el mundo y para Chile. Destacaba la generosidad de Kennedy
quien “(…) En el último tiempo me había estado ayudando n los empréstitos
en forma extraordinaria. Recibí la noticia justamente en el momento en que
me disponía a contestarle una última carta, muy cariñosa, que había recibido
de él.”62
Con la muerte de Kennedy se sellaban los primeros años de Alianza
para el Progreso, que coincidieron justamente con el término del período de
Alessandri. Cuando la paulatina apertura del Mandatario chileno a la relación
de apoyo norteamericana se había consolidado, trágicamente moría el hombre
que había ganado la confianza de Alessandri. Se terminaba entonces un ciclo
en las relaciones interamericanas bajo el liderazgo de Kennedy, y se ponía en
dudas el futuro de la Alianza no únicamente en Chile, sino que por supuesto
en toda América Latina.

La Alianza para el Progreso en Venezuela, 1961-1963.


La administración de Rómulo Betancourt (1959-1964) tuvo que hacer
frente a difíciles obstáculos para la naciente democracia venezolana, provenientes
tanto del exterior como del interior del país, y de tendencias radicales de
izquierda y derecha. El 23 de enero de 1958, fue derrocado el gobierno militar
del general Marcos Pérez Jiménez, y se inició el proceso de democratización del
país, se convoca a elecciones para fines de este año, las cuales fueron ganadas
por el candidato del partido Acción Democrática, Rómulo Betancourt. No
obstante, esta era todavía una precoz y frágil democracia en el continente
americano.
En el plano interno, grupos dentro de las fuerzas armadas conspiraban, por
una lado oficiales de vieja usanza pretoriana, como el general Jesús Castro León

62
Alessandri R. Jorge, Carta a Arturo Alessandri R., Santiago, 2 de diciembre de 1963. En:
Arancibia, Góngora, Vial. Op. Cit., p. 253.

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en abril de 196063, mientras que organizaciones políticas de izquierda, el partido


comunista y el movimiento de izquierda revolucionaria (MIR), promovían golpes
de estado, impulsados ideológicamente por la revolución cubana.
Internacionalmente, el gobierno dictatorial de Rafael Trujillo en la
República Dominicana promovía la desestabilización del gobierno democrático,
y atentados contra la vida del presidente Betancourt, como el del 24 de junio de
196064, durante el desfile por el Día del Ejército, del cual resultó ileso; mientras
que Fidel Castro desde Cuba, promovía con dinero y logística la violencia de
los partidos de izquierda, financiando guerrillas65 rurales y terrorismo urbano.
La situación geopolítica de Venezuela, geográficamente cercana al Canal
interoceánico de Panamá, uno de los mayores productores de petróleo, aliado
y proveedor seguro de los Estados Unidos, le hacían ser un objetivo estratégico
para las ambiciones comunistas en América, pues creían que al tomar el
poder por medio de la violencia en el país, podían, por un lado, amenazar el
suministro de crudo hacia EEUU, y por el otro, financiar grupos armados en
el resto del continente66.
No obstante, el presidente Betancourt mostró una férrea firmeza en el
manejo de los obstáculos políticos internos y externos, además, que el gobierno
democrático contaba con el apoyo del principal partido de oposición en el
mantenimiento del sistema. El Pacto de Punto Fijo67 de 1958, constituyó la
base de estabilidad política y de compromiso de los partidos políticos con la
democracia, los socialdemócratas de Acción Democrática (AD) encabezados
por el propio Betancourt, los democristianos de Copei68 liderados por el Dr.
63
Domingo Irwin Gáffaro. Control Civil y Pretorianismo en Venezuela. Caracas, Universidad
Católica Andrés Bello, 2006, p. 170.
64
Rómulo Betancourt. Tres años de gobierno democrático, 1959-1962. Caracas, Imprenta
Nacional, 1962, p. 318.
65
H. Michael Tarver. Venezuelan Insurgency, 1960-1968: A successful failure. Bloomington,
Indiana, Xlibris, 2001, pp. 87-89.
66
Nicola Miller. Soviet Relations with Latin America, 1959-1987. Cambridge, Cambridge
University Press, 1989, pp. 120-121.
67
Margarita López Maya, Luis Gómez Calcaño y Thaís Maingón. De Punto Fijo al Pacto Social:
Desarrollo y Hegemonía en Venezuela, 1958-1985. Caracas, Acta Científica Venezolana, 1989, p. 111.
68
La democracia cristiana venezolana, representada por el partido Comité de Organización
Política Electoral Independiente (Copei), a diferencia de la democracia cristiana chilena,

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Rafael Caldera, y la Unión Republicana Democrática (URD) dirigido por


el Dr. Jóvito Villalba, éste significo la cooperación para alcanzar un acuerdo
político nacional que respetará la constitución y rechazará cualquier intento
de violencia, tanto de golpes militares de derecha como de la subversión de
izquierda.
Con el respaldo político necesario, Betancourt promulgó la Ley de
Reforma Agraria, el 5 de marzo de 1960, la que le siguió el reparto de más de
400.000 hectáreas69 entre los campesinos, las cuales fueron entregadas por el
Banco Agrícola y Pecuario a la Federación Campesina de Venezuela.
Por su parte, la política exterior de la Administración Betancourt
estaba dirigida por los principios de integración latinoamericana, cooperación
hemisférica y la Doctrina Betancourt70, la cual promovía el sistema democrático
en el continente en contra de cualquier usurpación del poder, contra golpes
de estados, y el no reconocimiento de gobiernos militares ni comunistas.
Betancourt se convirtió en el principal líder latinoamericano defensor de la
democracia en la región71, tanto contra las dictaduras de derecha como de las
de izquierda.
En este orden, se mantuvo una activa política exterior, por una parte,
desde febrero de 1960, se habían creado comisiones para la revisión del Tratado
Comercial entre Venezuela y los Estados Unidos; e igualmente se conservó
la postura de no reanudar relaciones con la Unión Soviética72 en razón de las
actitudes de su gobierno, a la vez, que el ministro de Minas e Hidrocarburos,
Dr. Juan Pablo Pérez Alfonso encaminó una nueva política petrolera, dirigida
unificar criterio con otros productores, fruto de esto se creó en Bagdad, el 14 de
septiembre de 1960, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

siguió una posición de centro-derecha, al estilo alemán, como los democratacristianos


(CDU) liderados por Konrad Adenauer.
69
Moisés Poblete Moscoso. La reforma agraria en América Latina. Santiago de Chile, Editorial
Andrés Bello, 1961, p. 130.
70
María Teresa Romero. Venezuela en defensa de la democracia, 1958-1998. El caso de la
Doctrina Betancourt. Caracas, Fondo para la Cultura Urbana, 2005. p. 25.
71
“Venezuela’s President Betancourt”, Times, Feb. 8, 1960.
72
Carlos A. Romero. La relaciones entre Venezuela y las URSS: Diplomacia o revolución. Caracas,
Universidad Central de Venezuela, 1992, pp. 71-72.

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A pesar que Estados Unidos observo con cautela la agenda petrolera


venezolana, respecto a la OPEP73, la nueva administración de Kennedy
mantuvo una cercana relación con el presidente Betancourt. En febrero de
1961, Betancourt sostuvo conversación informal con Adolf Berle, coordinador
general de los Programas para América Latina del gobierno estadounidense,
refriéndose a relaciones interamericanas y de cooperación financiera.
El 23 de marzo de 1961, presidente Betancourt le expresa a través de
una carta pública al presidente Kennedy (de fecha 5 de marzo)74, sus esperanzas
depositadas en la nueva administración estadounidense respecto al apoyo al
sistema democrático y se expresa el acuerdo con el plan de la Alianza para el
Progreso. Asimismo, estaban de acuerdo en la amenaza que representaba Cuba
para la seguridad, la paz y la democracia en el hemisferio, por su patrocinio a
la subversión y el terrorismo.
El presidente Kennedy encontró en Betancourt a uno de sus más firmes
aliados, y decidió viajar a Venezuela como muestra de su apoyo al sistema democrático
y promoción de nueva etapa de relaciones más cordiales entre EEUU y América
Latina en el marco de la Alianza para el Progreso, siendo el primer mandatario
estadounidense en visita a la nación sudamericana. El Presidente Kennedy visitó
el sector La Morita, en el estado Aragua, el 16 de diciembre de 1961, donde pudo
observar la entrega de títulos de tierras a familias campesinas, y expresó:
He de regresar a Washington el lunes, y diré al pueblo de mi país
que vosotros y él estáis unidos en una de las grandes aventuras de la
experiencia humana para hacer de todo nuestro Hemisferio una luz
brillante y resplandeciente para todo el mundo. Los Estados Unidos y
Venezuela marchan juntos, y en la década de 1960 creo que podremos
demostrarlo así, y que todo el mundo querrá seguir nuestro ejemplo
de que la libertad y la prosperidad pueden avanzar juntas. Me siento
orgulloso hoy de encontrarme en esta tribuna con vuestro distinguido
Presidente, quien ha estado esforzándose en este campo durante tantos
años y está mostrando ahora al pueblo de este país y a todo el Hemisferio,
lo que puede significar el verdadero progreso para el pueblo, expreso
73
Judith Ewell. Venezuela y los Estados: Desde el hemisferio de Monroe al imperio del petróleo.
Caracas, Universidad Católica Andrés Bello-Banco del Caribe, pp. 233-234.
74
Luis Ricardo Dávila, “Cronología Política del Período 1959-1964”, p. 13, en Rómulo
Betancourt. Volumen II. Antología Política. Caracas, Fundación Rómulo Betancourt.

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nuestro agradecimiento a todos y puedo afirmaros que el pueblo de mi


país, en los buenos y malos tiempos, está comprometido con el progreso
de vuestro pueblo y de este Hemisferio.75

La energía y singular sencillez de las palabras del John F. Kennedy


trasmitieron la imagen de que la nación más poderosa del mundo en ese
momento estaba dispuesta a escuchar, y a estrechar los lazos de amistad y
cooperación con los demás países americanos, su presencia en un área rural
de Venezuela y su actitud entusiasta contribuyeron a extender el optimismo
generalizado en el país, la idea de que pudiese haber un camino distinto y un
presidente estadounidense capaz de ayudar en ello parecía viable y posible a
comienzo de los años sesentas.
En el mismo acto, la Primera Dama estadounidense, la Sra. Jacqueline
Kennedy, pronunció por vez primera un discurso público en español, en el que
dijo:
Yo creo que no hay esposa, ni madre, ni padre, ni familias en
este Continente que puedan conformarse hasta que todos los
habitantes de nuestros pueblos tengan oportunidades de trabajo
bien remunerado para vivir decentemente y recibir enseñanza. Estas
cosas deberían estar al alcance de todos y no limitarse a unos pocos
afortunados.
Ustedes conocen el deseo profundo de mi marido de ayudar a los que
necesitan ayuda. Estoy segura de que con vuestra colaboración él tendrá
éxito.76

La intervención de Jackie Kennedy fue un hecho innovador en los


eventos políticos de la época, fueron las palabras de una mujer culta (hablaba
inglés, francés y español) que se interesaba en apoyar los asuntos públicos, en
colocarse en el lugar de otras personas, y de ayudar a su esposo en su proyecto
hacia América Latina. Esto cambiaba la impresión sobre el poderoso vecino
del norte, pues se trataba de una joven pareja estadounidense, católicos, que
trasmitía simpatía y modestia, lo que acumulaba más expectativas sobre el
programa de la Alianza para el Progreso.
75
Alianza para el Progreso. Visita del Presidente Kennedy. Caracas, Imprenta Nacional, 1962, pp. 33-34.
76
Ibídem., pp. 37-38.

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Asimismo, Kennedy visitó el Panteón Nacional, para rendir honres a la


memoria del Libertador Simón Bolívar. Luego, desde el Palacio de Miraflores,
los Presidentes John F. Kennedy y Rómulo Betancourt, firmaron una declaración
conjunta el 17 de diciembre de 1961, en la que se comprometieron en lo siguiente:
4° Los Presidentes manifestaron su determinación de lograr los objetivos
de la Alianza para el Progreso, conforme a los principios del Acta de
Bogotá y de la Carta de Punta del Este. Los progresos de Venezuela
en la formulación y ejecución de un plan realista de largo alcance
para el desarrollo económico y social, especialmente en el campo
de la industria, la agricultura, la reforma agraria, la educación y la
construcción de viviendas y acueductos, fueron examinados en relación
con la necesidad de movilizar recursos adicionales tanto nacionales
como exteriores. El Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco
Internacional de Reconstrucción y Fomento están considerando nuevos
préstamos importantes además de los ya aprobados.77

El documento suscrito por Kennedy y Betancourt representó la voluntad


de ambos mandatarios por llevar las relaciones bilaterales e interamericanas a
un nuevo nivel, a una nueva etapa. Por un lado, se abre la puerta a la posibilidad
de que los países latinoamericanos puedan recibir ayuda financiera para
mejorar las condiciones de su población, a la vez que se contrarrestar el foco
de generación de resentimiento que alimenta al comunismo. Mientras que se
fortalece la alianza estadounidense-venezolana en su defensa de la democracia
y de la libertad en contra de violencia comunista en las Américas.
El Presidente Betancourt, en su mensaje de Año Nuevo 1962, señaló:
Apreciable porción del tiempo en mis conversaciones privadas durante
un lapso de cuatro horas con el señor Kennedy, Presidente de Estados
Unidos y nuestro distinguido huésped de hace pocos días, la dediqué
a abogar porque no se afecte la exportación normal hacia el principal
centro de consumo de nuestros petróleos crudos por una política de
restricciones, incompatible con el auspicioso programa de la Alianza
para el Progreso.78

77
Delia Picón. Historia Diplomática de Venezuela. 1811-1985. Caracas, Universidad Católica
Andrés Bello, p. 212.
78
Rómulo Betancourt. Mensaje de Año Nuevo 1962. Caracas, Imprenta Nacional, 1962, p. 10.

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De las palabras del mandatario venezolano se desprenden en optimismo


en el programa, que se perfilaba como una respuesta efectiva para superar la
condición de dependencia de la renta petrolera, y de potenciar el desarrollo
industrial y agrícola del país. Más adelante, en su mensaje ante el Congreso
Nacional, en marzo de 1962, el Presidente Betancourt expresa:
Nos visitó el Presidente Kennedy, de los Estados Unidos, primer
Presidente de ese país llegado a tierra venezolana. Lo recibió con su
tradicional y amplia hospitalidad nuestro pueblo. Con él discutí
problemas que afectan la economía y el desarrollo de Venezuela en
ambiente de mutua franqueza y me fue fácil comportarme con sobria
dignidad de quien hablaba de Presidente a Presidente, porque en el Jefe
de Estado norteamericano se aprecia la intención sincera de interpretar
y comprender los aplazados reclamos de la América Latina frente a su
país. Su fórmula de Alianza para el Progreso ha sido respuesta acertada
al reiterado planteamiento de que Estados Unidos debía contribuir con
préstamos a largo plazo y no con dádivas humilladoras al avance de los
países subdesarrollados de América.79

Más adelante añade Betancourt:


Con el Presidente Frondizi, de la Argentina, con el Presidente Lleras
Camargo, de Colombia, con el Presidente electo de Costa Rica, Don
Francisco Orlich, tuve oportunidad de intercambiar criterios y puntos
de vista, coincidentes en lo fundamental, sobre la urgencia de que los
pueblos y gobiernos latinoamericanos presentemos planteamientos
unificados y que dejemos de seguir siendo un archipiélago disperso de
repúblicas sin nexos reales que las unan y vinculen.80

En su mensaje al Congreso Nacional, Betancourt se muestra optimista


y confiado sobre el éxito del programa de la Alianza para el progreso, en las
estrechas relaciones con los Estados Unidos y con otras naciones americanas.
Es un momento en el que su figura de proyecta en el continente como símbolo
de la democracia en el continente ante la amenaza comunista, de hecho, este
79
IV Mensaje Presidencial. Presentado por el ciudadano Rómulo Betancourt, Presidente
Constitucional de la República, el 12 de marzo de 1962. Caracas, Imprenta Nacional, 1962, p.
21.
80
Ibíd. p. 21.

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mismo año de 1962, la administración de Betancourt debió enfrentar dos


nuevos intentos de golpes de militares promovidos por grupos de izquierda,
uno en mayo y otro en junio.
Sin embargo, Betancourt continua determinado en su apoyo a la Alianza,
en octubre de 1962, expresó: “180 millones de bolívares se comenzarán a
aplicar de inmediato a la lucha por erradicar el rancho urbano, 150 de ellos
aportados por la Alianza para el Progreso”81.
A comienzo de 1963, el presidente Betancourt inició una gira oficial por
Puerto Rico, Estados Unidos, México y la República Dominicana82. El 19 de
febrero, se reunió con el presidente Kennedy en la Casa Blanca, al día siguiente
emitieron una declaración conjunta, en la que expresaron su compromiso con
la democracia en el continente y la Alianza para el Progreso.
La figura de Betancourt como líder democrático en América Latina
fue muy acogida por los medios estadounidenses por su actitud activa y
determinado anticomunismo83, y el 20 de febrero, realizo una rueda de prensa
en el National Press Club de Washington, el día 22, en New York visita las
Naciones Unidas.
Durante su visita, el Presidente Betancourt se reunió con el Gobernador
del Estado de Nueva York, Sr. Nelson Rockefeller. Rockefeller había sido uno
de los políticos estadounidenses que había visitado varios países de América
Latina84, conocía la región, y aparte su familia poseía importantes inversiones
en la compañía petrolera Standart Oil, que operaba en la nación sudamericana.
Además, el mismo Rockefeller era un participante relevante en el programa
Alianza para el Progreso, a través de la Fundación Rockefeller.

81
Presidente Rómulo Betancourt. Respeto y Defensa del Orden Institucional. (La mejor garantía
de la democracia). [Alocución dirigida al país radio y televisión, el 15 de octubre de 1962].
Caracas, Imprenta Nacional, 1962, pp. 19-20.
82
Gira del Ciudadano Presidente Constitucional de Venezuela, Don Rómulo Betancourt a
Puerto Rico, Estados Unidos, México y Santo Domingo: Tomado de la Prensa Nacional
Caracas, 1963, 89 p.
83
“Kennedy hails Betancourt as symbol of Democracy; Resistance admired President lauds
Venezuela Chief will discuss problems”. The New York Times, February. 20, 1963, Page One.
84
Veáse: Darlene Rivas. Missionary Capitalist: Nelson Rockefeller in Venezuela. Chapel Hill,
University of North Carolina Press, 2002.

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Castro Arcos La Alianza para el Progreso en Chile y Venezuela, 1961-1963, pp. 93-138.

Betancourt prosiguió su gira, se entrevistó con el presidente de México,


Adolfo López Mateos, el 23 de febrero, más tarde suscribieron una declaración
conjunta85. Sin embargo, en julio de 1963, a través de una carta, Betancourt
le manifestó a Kennedy su preocupación por el peligro que representan los
golpes de estado en la región, y el reconocimiento de los gobiernos surgidos de
esto, tal es el caso de lo ocurrido en Argentina y Perú en 1962, Ecuador y la
República Dominicana en 1963.
El programa de la Alianza para el Progreso en Venezuela despertó una
enorme expectativa, compleja de cumplir, por entre otras razones, el problema
estructural que representa la dependencia la renta petrolera del Estado
venezolano y del carácter importador de la económica criolla. Posiblemente,
la mayor contribución de la Alianza fue el decidido y oportuno apoyo a la
consolidación del sistema democrático en Venezuela, en momentos en que
estuvo amenazada por diversas fuerzas desestabilizadoras, desde la violenta
izquierda, tanto de Cuba como del interior, hasta el viejo pretorianismo
militar.

La Alianza para el Progreso en América Latina, 1961-


1963
La Alianza para el Progreso no contó con una agenda única de aplicación
para todos los países de América latina. Por el contrario, el programa de
asistencia financiera varió en cada país de acuerdo a las realidades nacionales, de
esta manera se explica la variación monetaria en la ayuda prestada por Estados
Unidos en la región, en la que se puede observar dos etapas generales: una,
marcada por una visión idealista y de largo plazo, la propuesta estadounidense
de 1961, que contemplaba una vasto plan de objetivos y ofrecimiento de
hasta 20.000 millones de dólares en una década, para incentivar el desarrollo
latinoamericano; dos, a partir de 1962 y 1963, una postura mucho más
pragmática y cortoplacista, en la que la prioridad fue asegurar la estabilidad
política en cada país, dejando de lado si los gobiernos eran o no democráticos,
lo importante era que no cayesen en manos del comunismo.
85
Presencia Internacional de Adolfo López Mateos. México D.F., Talleres gráficos de la Nación,
1963, p. 520.

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En este sentido, sería extenso para la naturaleza de este escrito detallar


lo ocurrido en cada país, pero resulta significativo examinar algunos casos
representativos de la región, como la Argentina, Brasil, Colombia y México,
en los que se puede observar el comportamientos seguido por la política
estadounidense en el marco de la Alianza para el Progreso, así como sus
repercusiones en los gobiernos nacionales.
La Argentina tuvo una postura ambigua ante los ojos estadounidenses
durante la Segunda Guerra Mundial, en parte explicada por el importante
número de inmigrantes italianos y alemanes asentados en el país, pero fue
percibido como pronazi86. Esta posición de un gobierno profascista y
populista87 se mantuvo durante la hegemonía del coronel Juan Domingo Perón
en el poder, 1946 y 1955. Recién a fines de los cincuenta el país pudo celebrar
elecciones democráticas, y Arturo Frondizi asumir la primera magistratura.
Aunque el presidente Frondizi suscribió el programa de la Alianza para el
Progreso, y el país recibió financiamiento para la construcción de vialidad entre
Corrientes y Posadas88, en el seno de las fuerzas armadas, había aspiraciones
propias, y en marzo de 1962, el gobierno fue derrocado por un golpe militar89.
Por una parte, Betancourt había abogado por el no reconocimiento de ningún
régimen surgido de la fuerza, mientras, que Kennedy se mostraba ambiguo,
pues, si bien no consentía este tipo de intervención militar, fue una conjunción
menos mala, que tener otro país comunista, los Estados Unidos prefirieron
proseguir y mirar hacia otro lado.
Un caso particular, de la aplicación de la Alianza fue Brasil pues los
vaivenes políticos dentro del gigante amazónico conllevaron también a los
vaivenes de la ayuda estadounidense. Durante la segunda contienda global,
Brasil participó con una brigada enviada a combatir a los alemanes en la
península italiana, la reputación del país suramericano quedo bien posicionada
86
David M. K. Sheinin. Argentina and the United States: An Alliance Contained. Athens,
University of Georgia Press, 2006, p. 56.
87
Raanan Rein. Peronismo, populismo y política: Argentina 1943-1955. Buenos Aires, Editorial
de Belgrano, 1998, p. 20.
88
Taffet, p. 55.
89
Robert A. Potash. The Army and Politics in Argentina: 1945-1962; Perón to Frondizi.
California, Stanford University Press, 1980, pp. 341-343.

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en la administración norteamericana90. En la década siguiente, el país dirigió


su atención al crecimiento de su infraestructura, en especial la fundación de
una nueva capital, Brasilia, en el interior del país, lo que demandó un elevado
gasto público que se palió con el endeudamiento en EEUU.
Así, Brasil ya debía dinero a Estados Unidos aún antes de iniciarse
formalmente la Alianza de para el Progreso. El presidente Janio Quadros
asumió el poder en octubre de 1960, pronto de unió al plan de ayuda
propuesto por Kennedy, pero su comportamiento marcaba una ambivalencia,
por un lado, pedía una asignación mayor del monto de ayuda, mientras, que
por otro, realizaba visitas a Castro en La Habana91, y se interesaba por el
movimiento de los No Alineados, esto lógicamente despertó las suspicacia en
los estadounidenses, pero optaron por no polemizar.
Quadros renunció en agosto de 1961, y fue sustituido por Joao
Goulart. La relación EEUU-Brasil siguió un camino complejo, entre
el dinero comprometido y el dinero entregado, y entre la simpatía de
Goulart por el comunismo y la cautela de Kennedy. Estados Unidos
quiso concentrar la ayuda económica en la región más pobre del país, el
noroeste, pero la actitud del gobierno brasileño frustraba las esperanzas de
avance. Al tiempo, que en las fuerzas armadas se aviva el descontento las
administración Goulart92, que finalmente terminaría en un golpe de estado
en abril de 1964.
Por su parte, Colombia se había alienado plenamente con los Estados
Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, dos hechos destacaban en la
relación bilateral, por una parte, Colombia fue el único país de América Latina
que envió tropas a la Guerra de Corea93, lo cual fue significativo en los lazos
diplomáticos, y por otra parte, el presidente Alberto Lleras Camargo (segundo

90
Antonio Pedro Tota. The Seduction of Brazil: The Americanization of Brazil during World War
II. Austin, University of Texas Press, 2009, pp. 41-42.
91
Robert M. Levine. The History of Brazil. Westport, Connecticut, Greenwood Publishing,
1999, p. 124.
92
Alejandro Mendible Zurita. El ocaso del autoritarismo en Brasil. Caracas, Universidad
Católica Andrés Bello, 1986, pp. 36-38.
93
Bradley Lynn Coleman. Colombia and the United States: The making of an Inter-American
Alliance, 1939-1960. Kent, Ohio, Kent State University Press, 2008, p. 95.

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periodo 1958-1962), había labrado un importante prestigio internacional


por haber sido el primer Secretario General de la OEA entre 1948 y 1954, y
además, por su firme discurso anticomunista.
Lleras Camargo y Betancourt eran precisamente los más cercanos aliados
de Kennedy en la región, por sus firmes posturas contra el comunismo y por
su apoyo a la Alianza. El presidente Kennedy visitó Bogotá el 17 de diciembre
de 1961, en esta ocasión inauguró un conjunto de viviendas financiada por
el programa estadounidenses, llamada Ciudad Techo94. El país neogranadino
se convirtió en el modelo para América Latina, sostiene Taffet “between
1961 and 1963 it built 131,313 homes, half of which were spefified for low-
income familiaes”95, habiendo recibido la segunda mayor cantidad de recursos
económicos.
Por otra parte, México ha representado un caso peculiar de la relación
entre la América Latina y los Estados Unidos; las primeras décadas del siglo
XX, estuvo llena de complejos episodios de cercanía, y de desencantos,
principalmente marcados por el nacionalismo resurgido luego de la revolución
de 1910, en la Segunda Guerra Mundial, México junto con Brasil, fueron
los dos únicos latinoamericanos en enviar tropas al frente96, los mexicanos
lucharon en el Pacífico contra Japón, esto acercó a ambos países de norte, pero
la llegada de la revolución cubana en 1959, los distanció nuevamente.
A comienzo de los sesenta, el presidente Adolfo López Mateos (sexenio
1958-1964) procuró desarrollar una agenda de política exterior propia,
independiente de EEUU, reconoció al gobierno comunista de Cuba, recibió la
visita del presidente francés Charles de Gaulle, que también trataba de llevar otra
mirada en Occidente, sin embargo, la propuesta de Kennedy fue bien recibida
por López Mateos97, aceptado de inmediato la ayuda económica de la Alianza

94
Ciudad Kennedy una realidad 1961-1965. Bogotá, Instituto de Crédito Territorial, 1965, p.
12.
95
Jeffrey F. Taffet. Foreign Aid as Foreign Policy. The Alliance for Progress in Latin America. New
York, Routledge, 2007, p. 153.
96
Thomas M. Leonard and John F. Bratzel (Editors). Latin America during World War II.
Maryland, Rowman & Littlefield Publisher, Inc., 2006, p. 32.
97
Rosa Isabel Gaytán. Antología de la Política Exterior de México. México, Universidad Nacional
Autónoma de México, 2006, p. 131.

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para el Progreso, en 1962 recibió 142 millones de dólares98, representado el


14% de ese año fiscal estadounidense concerniente a los préstamos de la APP,
y de hecho el presidente estadounidense visitó tierras aztecas en junio de 1962.
En este orden, el caso de México es particularmente complejo, porque
su misma amplia frontera con EEUU, ha influido en que éste país le considere
primordial para sus intereses de seguridad, por lo que la relación entre ambos
es singular, por lado, la Alianza permitió acercarlos, México se ha mantenido
como una de las democracias más sólida de América Latina, pero, por otro
lado, la política exterior mexicana siguió un camino complicado, pues se negó
a apoyar el embargo comercial a Cuba, y a las medidas de sanciones que se
formulaban en el seno de la OEA, en clara distancia hacia EEUU.

A modo de Conclusión
Al observar en retrospectiva, los problemas enfrentados por la Alianza
para el Progreso en Chile y Venezuela, es posible reflexionar sobre estas
adversidades:
En el plano político, los escenarios fueron muy distintos en ambos países.
En Venezuela, una naciente democracia tuvo que hacer frente a la violencia
guerrillera y terrorismo de los minoritarios partidos de izquierda, que fueron
patrocinados por Castro desde Cuba. Sin embargo, resultó fundamental el
entendimiento entre los principales partidos políticos, doctrinarios y de masas,
los socialdemócratas de AD, los democratacristianos de Copei, junto con la
URD, más de centro, las tres fuerzas políticas firmaron el Pacto de Punto
Fijo con el cual se comprometieron a asegurar la estabilidad democrática del
sistema.
En Chile, una de las más antiguas democracias del continente, fue difícil
un acuerdo claro entre las tres principales fuerzas del espectro político. Por un
lado, la derecha alessandrista procuraba aplicar las reformas de la Alianza, de
forma regañadientes, con bastante resistencia, incluso del propio Alessandri,
el centro, los DC de Frei se mostraron un tanto ambivalentes, en decidirse a
apoyar de lleno a Alessandri, mientras que los marxistas de Allende actuaban
98
William J. Kemnitzer. “México en la Alianza para el Progreso”, Foro Internacional, Vol. 4,
No. 1, Jul.-Sep. 1963, p. 56.

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por su parte. Esta circunstancia entorpeció el escenario político para la


ejecución decidida del programa.
En plano socio-económico, uno de los mayores obstáculos lo representó
en poder llevar a cabo reformas agrarias con éxito, puesto que en ambos
países de aplicaron a través de leyes y mecanismos estatales de expropiación
y repartos de títulos de propiedad a campesinos. Sin embargo, resulta difícil
poder establecer el alcance que dichas reformas tuvieron. En Venezuela, la
ausencia de créditos y asistencia técnica limitó, en buena manera, un mayor
impacto de la tenencia de la tierra. Mientras, en Chile, la resistencia de las elites
terratenientes propietarias fue un fuerte muro político, pues poder se extendía
hasta altos cargos en el Estado.
En parte las similitudes y diferencias de la aplicación de la APP en Chile
y Venezuela dependieron, en buena medida, de los actores políticos que las
condujeron, y las relaciones de éstos con la administración estadounidense. En
este sentido, mientras Betancourt se convirtió en uno de los principales aliados
de Kennedy en América Latina, tanto por su fuerte discurso anticomunista como
por su carisma personal en la región, Alessandri siempre se mantuvo mucho
más parco, aislado, sin mostrar intervención elocuente sobre su antimarxismo.
Por su parte, la administración Kennedy vio en Betancourt un
aliado en el que demostró su apoyo, mientras que en Alessandri vio cierta
desconfianza hacia la posibilidad de llevar a cabo las reformas requeridas, hasta
cierto punto, la mismo origen de Alessandri, proveniente de las tradicionales
familias terratenientes chilenas, influyó en la miradas estadounidense sobre
sus acciones.
En el lado norte del continente, también, el presidente Kennedy enfrentó
oposición en el seno del Congreso para llevar acabo su programa de ayuda.
Por su parte, Christopher Hickman plantea la diferencia entre el Plan
Marshall (1948-1952) y la Alianza para el Progreso, diferencias en las estructuras
económicas y sociales entre Europa y América Latina, dice lo siguiente:
Not surprisingly, prior to the one-year anniversary of the Punta del Este
conference in the fall of 1962, Moscoso decided against any ceremonies
whatsoever to mark the occasion. This decision was of course made well
in advance of the one-year anniversary. The reason for this decision:

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there simply had not been enough progress. The program had not even
been given one year to show results.99

Si bien la idea de la APP se inspiró en el Plan Marshall, las similitudes


llegaban hasta allí. La diferencia entre el escenario europeo de postguerra y la
América Latina de mediados del siglo XX, eran una brecha amplia. Mientras en
Europa la tarea del plan Marshall fue la ayuda para financiar la reconstrucción,
el aparato económico productivo, y que los propios Estados pudiesen hacer
frente a los problemas doméstico; en América Latina las estructuras económicas
y sociales eran otras, con escaso aparato industrial, con grandes desigualdades,
y posiblemente lo más difícil aún, la resistencia de algunos sectores económicos
con fuerte presencia en los Estados que hacían difícil llevar a cabo las reformas
propuestas. Tales diferencias, marcaban una distancia entre una Europa con una
estructura y aparato existente aunque debilitado por los años de guerra, y una
América Latina en la que se debía partir prácticamente desde esa construcción,
pues las principales fuentes de riquezas estaba concentradas en pocas manos, y
eran principalmente de extracción de materias primas.
Señala Hans-Joachim König:
A pesar de todo, esta suma de dinero hubiera podido resultar una ayuda
valiosa para lograr el deseado desarrollo, si los países iberoamericanos
hubiesen podido utilizarla con entera libertad. Ya en 1964, el flujo de
dinero llegado a dichos países ―que, por lo demás seguían desempeñando
el papel de simples proveedores de materias primas― no bastó para
equilibrar sus pérdidas nacidas del deterioro de las condiciones de
intercambio comercial. Los Estados Unidos, por su parte, no hicieron
nada por remediar esta situación. A pesar de sus repetidas afirmaciones
de que deseaban el progreso de Iberoamérica, continuaron alzando
barreras a la entrada de productos iberoamericanos en el país, lo cual
no sólo dificultaba el acceso de los mismos al mercado norteamericano,
sino que amenazaba también con fortalecer aún más la vieja estructura
comercial (materias primas frente a productos manufacturados).100
99
Christopher Hickman. “The Kennedy Administration’s Alliance for Progress and the
Burdens of the Marshall Plan”, Federal History, Issues 5, January 2013, p. 96.
100
Hans-Joachim König, “El intervencionismo norteamericano en Iberoamérica”. En Manuel
Lucena Salmoral (Coord.). Historia de Iberoamérica. Tomo III. Historia Contemporánea.
Madrid, Cátedra, 2008. p. 458.

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De acuerdo con König, uno de los varios errores presentados que


limitaron la eficacia de la Alianza, provino del mismo Estados Unidos y de la
formula en cómo de dirigió y articuló la ayuda financiera, no hubo una adecuada
centralización administrativa, los estadounidenses colocaron trabas arancelarias
a los productos latinoamericanos, todos las empresas y servicios auxiliares
contratados (transporte, banca, seguros, otros) eran norteamericanas, además,
se deben sumar tres hechos significativos: uno, la pérdida de impulso por la
muerte de Kennedy; dos, el cada vez mayor ―desde 1961― involucramiento
estadounidense en Vietnam que restaba recursos; tres, la misma estructura
local latinoamericana extractiva y exportadora de recursos naturales.
Las circunstancias influyeron en que los Estados Unidos se viera
obligado por la situación cubana a tender una mano a América Latina en
medio de la Guerra Fría. Si bien la Alianza para el Progreso no logró cumplir
con todas las metas económicas y expectativas políticas creadas, ha significado
la única propuesta, hasta el momento, de los Estados Unidos dirigida hacia
América Latina, sin precedentes anteriores y sin símiles posteriores. Más allá,
de sus alcances uno de sus mayores logros fue dar un giro a la visión política
estadounidense sobre la América de habla hispana y portuguesa, un cambio de
mirada por vez primera, con otros ojos.
Por otro lado, y de la mano a lo anterior, la Alianza para el Progreso
quedo estrechamente ligada a la figura del Presidente John Fitzgerald Kennedy,
a su voluntad política y a su visión del escenario internacional, por lo cual luego
de su asesinato, el programa continuó pero nunca con la misma importancia
que había logrado impregnarle Kennedy. En este sentido, el legado político
de Kennedy todavía espera por una justa comprensión histórica dentro del
contexto que le correspondió actuar, la era nuclear. Más allá del recuerdo
romántico del Camelot estadounidense o de las críticas a su política frente a
la Rusia comunista, Kennedy transitó un camino complicado en el que pudo
mantener la paz internacional y depositar un voto de confianza en el futuro de
la humanidad.

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Sol Serrano Pérez. Gramática y Prosodia: la proposición política de Andrés Bello, pp. 139-147.

CONFERENCIAS

GRAMÁTICA Y PROSODIA:
LA PROPOSICIÓN POLÍTICA
DE ANDRÉS BELLO*

Grammar and Prosody:


Political Proposition from Andrés Bello**

Sol Serrano Pérez Licenciada en Historia por la Pontificia Universidad


Católica de Chile (PUCC), Master of Art por
Universidad de Yale (EEUU), y Doctora en Historia
por la PUCC. Investigadora visitante y miembro
asociada en El Colegio de México, Universidad de
Oxford, Universidad de Notre Dame, Universidad
de La Sobornne, Universidad de Harvard. Profesora
e Investigadora del Instituto de Historia de la PUCC.

Recibido: 15/04/2014.

Andrés Bello tuvo la posibilidad en Chile de implementar el


propuesto gramatical que había ido formulando desde su estadía en Londres
y que estaba directamente relacionada con la Emancipación de América
Latina, como lo demuestran los estudios de Iván Jaksic1. Esta ponencia
*
Conferencia dictada en el I Simposio de la Cátedra Andrés Bello, “Bello: lenguaje y cultura de
la Emancipación”, con ocasión del Aniversario de la Universidad de Chile y de su Natalicio,
el 29 de noviembre. Archivo Central Andrés Bello, Santiago de Chile, 29 de Noviembre de
2013. “Grammar and Prosody: Political Proposition from Andrés Bello”. Lecture at the I
Symposium Chair Andrés Bello, Bello: Language and Culture of Emancipation, to mark the
Anniversary of the University of Chile and his Birth, November 29. Archivo Central Andrés
Bello, Santiago de Chile, November 29, 2013.
**
Traducción libre de la Revista Tiempo y Espacio.
1
Iván Jaksic, “La gramática de la Emancipación” en Germán Carrera (ed.), Historia General de
América Latina, vol. V., Paris, Ediciones Unesco/Editorial, pp. 507-521.

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trata sobre la implementación de la reforma gramatical como un


problema fundamentalmente político pues revela la tensión entre una
cultura intelectual ilustrada y por ello universal, con una cultura local con
fuertes componente orales. Revela la tensión clásica entre la construcción del
estado liberal que pretende uniformar a la sociedad en pos de la formación
de una nueva comunidad política compuesta por individuos, y las
identidades y practicas particulares. Es una tensión que no puede resolverse
historiográficamente solo con señalar que hubo vencedores y vencidos;
disciplinadores y disciplinados que se resisten. Más bien, es una tensión
heterogénea social y territorialmente y produce nuevas tensiones y cambios,
es decir, que no hay “resultados” sino a lo más algunos procesos disimiles.
Las dos primera memorias de Andrés Bello como rector de la Universidad
de Chile, que comprenden el periodo 1844-1849 y 1854-1958, revelan sus
preocupaciones intelectuales de siempre, con la diferencia que ahora debía
situarlas en el contexto de un proyecto de construcción institucional2. Debía
hacerse cargo ya no solo de sus recomendaciones sino también de resultados,
limitaciones, frustraciones, logros.
Quisiera tomar tres problemas que atañen al tema que hoy nos reúne y
situarlos en el contexto en que escribe, habla y observa Bello. Los tres forman
parte del programa político nacido de la Independencia. El primero es la
dificultad de extender la educación primaria; el segundo es el uso incorrecto
y vulgar del castellano en Chile y el tercero, su corolario, la enseñanza del
idioma y específicamente de la gramática.
En la primera Memoria, Bello se refiere a un problema estructural de la
expansión educacional:
…de todos los países que gozan una civilización más o menos
adelantada, ninguno presenta para la difusión de la enseñanza primaria,
las dificultades que Chile. En muchos de nuestros campos, la población
no forma vecindarios compactos de tal cual importancia, como las
aldeas y pueblos menores de Europa y de otros países de América; el
2
Andrés Bello, “Memoria correspondiente al curso de la Instrucción Pública en el quinquenio
1844-1848” y “Memoria correspondiente al curso de la Instrucción Pública durante el
quinquenio 1854-1858” en Obras Completas de Andrés Bello, Fundación de la Casa de Bello,
Caracas, 1982, T.XXI, pp.28 y ss.; pp.152 y ss.

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viajero busca muchas veces en vano la apariencia de esos grupos de


familias; y donde espera encontrar uno de ellos, lo que se ofrece a la
vista es un espacio extenso en que se levantan a largos trechos esparcidas
habitaciones, que apenas comunican entre sí3.

En efecto, diez años después, el primer censo simultaneo mostro, con la


imperfección de esa medición, aquello que la experiencia sabía pero que no había
podido medir: la geografía humana parecía difícil de vencer en un territorio
enorme, lleno de accidentes naturales que impedían las comunicaciones
humanas, y que vivía escasamente aglomerada. El censor quiso por primera
vez medir la población urbana y rural pero no pudo porque no se sabía bien
que era uno y que era lo otro. “Nuestras villas no tienen murallas” decía la
Introducción, es decir, no tenían límites. El cálculo grueso fue que tres cuartos
de la población eran rurales y que vivía diseminada. El 13% de la población fue
considerada alfabeta, calidad definida solo por la firma.4
Hacia mediados de siglo había 561 escuelas y 23.136 alumnos. La
población era de un millón y medio. Bello trato de recoger la mayor estadística
posible en forma desagregada para clarificar el diagnostico5. ¿Porque Chiloé
tenía más alfabetos y escuelas? Sus cifras le indicaban que al ritmo existente,
la población crecería más rápido que la cobertura educacional. A la larga en el
siglo se logró revertir. Pero la preocupación de Bello era más que justificada.
A la preocupación por los niños que no iban a la escuela había que
agregar la preocupación de lo que aprendían los que ahí estaban. Bello había
visitado escuelas en Inglaterra, aunque no en Chile, pero sabía perfectamente
la dimensión de su precariedad. Con ella lidio principalmente Domingo
Faustino Sarmiento como director de la Escuela Normal de Preceptores
fundada en 1842. Bello, como rector de la Universidad de Chile, se preocupó
activamente del aspecto pedagógico. Desde allí surgió la célebre polémica sobre
la ortografía y su interés de que su obra Gramática de la Lengua Castellana
tuviera una versión ―el Compendio― destinada a los preceptores de las
3
Ob. Cit. p.30.
4
Censo General de la República de Chile: levantado en abril de 1854, Oficina Central de
Estadísticas. Santiago, Sociedad de Imprenta y Litografía Universo, 1908.
5
Sol Serrano et. al., Historia de la Educación en Chile (1810-2010), Ed. Taurus, Santiago,
2012, T.I, p. 152.

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escuelas para que su enseñanza fuera más práctica, más sencilla, que obviara
el aprendizaje de reglas de memoria y que corrigiera la pronunciación y los
defectos del idioma.6
A mi juicio, Bello no creyó que efectivamente podía llegar a las escuelas
dado que estas difícilmente lograban alfabetizar. “Ignoro si se practica este
método en los establecimientos que han adoptado mi compendio, y si sus
ventajas practicas han correspondido a mi esperanza” A reglón seguido vuelve
sobre su verdadero objetivo: formar a la clase educada.7
Bello quedo verdaderamente sorprendido por el mal uso de la lengua
castellana en Chile. Desde su artículo en El Araucano en 1832 “Sobre el uso de
la lengua castellana dirigida a los padres de familia, profesores de los colegios i
maestros de escuela” hasta las memorias de la Universidad de Chile, pasando
por el prólogo a su Compendio, no dejo de mencionar los vulgarismos e
incorrecciones de “las clases educadas, aun en las clases profesionales, aun en
escritores distinguidos” lo cual atribuía a su ignorancia de los clásicos y critico
asimismo una pronunciación y una entonación rusticas y vulgares. Tanto así
que en el propio Compendio pide disculpas por señalar que no es solo para
niños sino que bien le vendría a estas clases educadas.8
A mi juicio, aquello se debía a la profundidad de la cultura oral en
Chile también entre los educados, cuya vida urbana y rural tampoco tenía
murallas. La oralidad rural era en parte también la urbana. Y al contrario de la
sociedad que comenzaba a construirse, aquella estructura social profundamente
jerárquica convivía con los sectores populares. El lenguaje oral posiblemente
se asemejaba, cuestión que precisamente la escritura comenzó a diferenciar. A
esto hay que agregar que en el Chile hispano no hubo dialectos y se castellanizo
tempranamente en el XVIII.
Había letrados que escribían correctamente. Si se revisan las primeras
actas del Congreso, nos parece una gramática al menos razonable. Pero
seguramente el propio Juan Egaña, por ejemplo, escribía de una manera y

6
Nota 2, Memoria 1844-1848, p.60.
7
Nota 2, Memoria 1954-1958, p.180.
8
Andrés Bello, “Compendio de Gramática Castellana escrito para el uso de las Escuelas Primarias,
en Obras Completas de Don Andrés Bello, Santiago de Chile, Impreso por Pedro G. Ramírez, 1884,
Vol. V, p. 305

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hablaba de otra muy distinta en su vida diaria. Bello diría que los hombres
educados antes de la década del 40 se jactaban de hablar un lenguaje popular,
de hablarles “en su mismo idioma”. Pero creo que también estaban más cerca
unos de otros, en parte compartían ese idioma.
La pregunta es si escribían como hablaban o hablaban como escribían.
Y es un periodo de transición.
La prensa, que fuera de El Araucano y más tarde El Ferrocarril, era
ocasional y coyuntural y de una violencia en el lenguaje que nos deja a nosotros
espantados. Prácticamente no había análisis sino confrontación descalificatoria.
Es posible que fuera un residuo agonístico propio de la oralidad. Los ejemplos
son muchos: un diputado y piadoso católico activo en la caridad y de carácter
regalista contrario al arzobispo escribió un diario en su contra en la cual le dice
tal y cual que es un maricon. Esto en 1845. Es una escritura pasional y que
puede verse todavía en la burocracia, donde el magisterio de Bello se impuso
muy rápidamente.
Los vulgarismos denunciados por Bello (“haigan”, naiden, mesmo,
mira, anda; virtuz, sentaos, yo forzó, yo suerbo, yo dentre, mesmo, y tantas
mas) se encuentran en la correspondencia privada y en la pública de sectores
menos ilustrados. Las críticas de Bello apuntaban a la gramática y a la prosodia.
Quisiera mostrar dos ejemplos que podría asemejarse a esos vulgarismos,
a la clara falta de conocimiento del idioma. En estos dos ejemplos, es claro que
se escribe como se habla. Más aun, la mejor forma de leerlo es en voz alta.
  Carta de Mateo Araya a Miguel Gallo Goyenechea Santiago, 26 de
octubre de 1855.9
Mimui Señor mio, despues de saludarlo austeconel mayor respeto
que corresponde pasoanicomodar su atension por hallarme
enunnassirgunstanciaquellanotengoprendaqe.empeñar para la
mantension y tres meces decasa considere uste,Señor no teniendo
masdentrada que la demi trabajo y con familia Señor notengo
otro amparo masquel de la casa isubeninnoorazon que espero me
favocorescaimesaquedestaaflision de suplime con tres onzas no tengo
9
Reproducida en Pilar Álamos Concha (comp.), Epistolario de Miguel Gallo Goyenechea,
Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, DIBAM, Santiago, 2007, p.125. Miguel
Gallo era un rico minero en Copiapó.

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Sol Serrano Pérez. Gramática y Prosodia: la proposición política de Andrés Bello, pp. 139-147.

otra cosa conque pagar sino conmionrrades espero desbengalasisi Dios


me cortase la vida quedara mi Señora pagandole en su trabajo dela
bandera le aseguro que no abran tres lavanderas como mi señora agomal
el decirlo Señor quien le desea que dios aumente la salud su servidor
Mateo Araya
Carta de Candelaria Goyenechea de Gallo a Miguel Gallo Goyenechea,
Copiapo, 10 de junio 186110
My hijo,
Mi ultima carta que te escribi sin deberte contestación no me las has
contestado pero yo no puedo caresermas tiempo de no saber de tu salud
y de las niñitas y niños que aunque están tan lejos para mi están muy
cerca y no dejo de resarte una salve pa tu salud pa bien de tus hijos
tambien te participo como Serrano y Simon están en exercicios y por
milagro de la virgen de la concesión según confecion de Simon cuando
se bino a despedirse de mi, me dijo qe. a el ya Serrano la virgen del
oratorio les habia tocado en el corazon, yo me quede muy complacida….
Candelaria Goyenechea

Bello fue más crítico de los sectores letrados que de los populares cuyo
lenguaje sencillo, decía, podía ser correcto.
No es fácil saber cómo era la relación del habla popular y de su escritura
en quienes eran alfabetos. En primer lugar, en la enseñanza de la lectura y de la
escritura, la caligrafía jugo un papel principal.
La caligrafía era todavía entendida como un arte gráfico desprendida de
su contenido (ver lámina 1 en la página siguiente).
Esta plana fue enviada por un preceptor de Rancagua para demostrar el
aprovechamiento de sus alumnos. Como puede apreciarse, es gráfica y también
ortográfica. Pero la ortografía no formaba parte de la primera enseñanza de la
escritura sino que se estudiaba junto a la gramática.
El asunto es que con suerte comprendían lo que escribían. Los
visitadores de escuelas relatan que no era posible enseñar la gramática, que los
preceptores debían enseñarla “a su modo”, pocas reglas, mucha escritura en la
10
Ibíd., p .434. Candelaria Goyenechea era viuda del descubridor de las minas de plata de
Chañarcillo y una de las mujeres más ricas de Chile.

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Lamina I.

pizarra, conjurar verbos y sobretodo corregir las faltas en el lenguaje. “Estoy


convencido, decía el visitador en Chiloé en 1853, de que nada sirve que el
niño se vacie en la cabeza toda una gramática si va a seguir diciendo golpie,
Austin beni paca y escribir aun peor”. El método de enseñanza fue el dictado.
“La escritura al dictado, decía el Monitor, da a la mano cierta facilidad…
quita a la escritura el carácter de plana…acostumbra al niño a pensar en lo

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que hace, a aplicar las reglas ortográficas…reuniendo así las dos condiciones
que deben adornar al buen escribiente: el buen carácter de la letra i la parte
ortográfica”11.
Los niños leían sus dictados en voz alta. Decodificaban el signo, pero
leían “como una máquina que produce sonidos huecos” por la pronunciación,
porque no sabían distinguir los tiempos, la puntuación etc. El método que le
siguió consistía en que el preceptor leyera en voz alta lo que antes les había
dictado. Según el visitador, pronunciaban como los peones gañanes “paire,
naire, pieira, afeuto, preceutor” y su crítica al tono de lectura algo nos dice de
su entonación: “Los alumnos deben leer despacio, con una voz natural, sin
alteración, sin sonsonete y sin esos gritos o vocinglería que los perturba, fatiga
y molesta aun al vecindario”.12
El magisterio de Bello efectivamente se impuso y se impuso al unísono y
de la mano de la incorporación de la gramática como asignatura en la enseñanza
escolar.Hacia mediados de siglo se aprendía gramática castellana con el texto
de Bello en el Instituto Nacional, en los liceos provinciales, en las dos Escuelas
Normales, en la Escuela de Artes y Oficios, el Seminario y la Academia de
Guerra. En el IN en 1852 se estudiaba una hora y media diaria los cinco días
de la semana en los tres primeros años de humanidades y en la Normal se
estudiaban cinco horas semanales en los dos primeros años. Todos estos cursos
usaban el texto de Bello.
Bello consideraba que la generación formada en esos años en la
secundaria había cambiado notablemente. Lo atestiguaba así la prensa y los
escritos literarios. “Se conoce y se habla mejor y más generalmente la lengua
patria. Aquella mezcla impura de vulgarismos, aquella irrupción de neologismos
y sobre todo de galicismos, que lo enturbia todo, van desapareciendo hasta de
la conversación familiar y si alguna vez nos choca es en el lenguaje de los
hombres de otra generación…”13.
Por otra parte, los alumnos que cursaban la asignatura de gramática
11
Citado en Rodrigo Mayorga, “Un nuevo camino de la A a la Z. Enseñanza y aprendizaje
de la lectoescritura en la escuela primaria chilena” Tesis para optar al Grado de Magister en
Historia, P. Universidad Católica de Chile, Santiago, 2011, p.113.
12
Ibíd.
13
Nota 2, Memoria 1854-1858, p.180.

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en las escuelas primarias fueron en claro aumento. En 1852 un 98% asistía


a lectura, un 72 % a escritura y un 4,3 % a gramática. Esa cifra llego a 78 %
en 1880. Un 8% de los textos impresos por el gobierno entre 1854 y 1862
fueron de gramática y subió al 13,5 entre 1869 y 1878. Todos eran de Bello,
aunque no sepamos cuantos fueron la Gramática y cuantos el compendio14.
De todas formas, no se trata en absoluto de un proceso lineal de
incorporación de la gramática ni menos de asimilación del lenguaje escrito al
oral. Por el contrario, cada época, generación, sector social cambia esta relación.
De hecho, lingüistas chilenos de comienzos del siglo XX mistraron cuantos de
los vulgarismos señalados por Bello habían sido abandonados por los sectores
altos15, es porque también estamos en presencia de un tipo de segregación
social nueva, así como lo era también el tipo de homogeneidad que produjo la
gramática. Una homogeneidad que está en la escritura pero no necesariamente
en la oralidad donde los sectores sociales se diferenciaron cada vez más.
Y esta es finalmente la gran paradoja del proyecto político y gramatical
de Bello, una nueva unidad y unas nuevas segregaciones.

14
Sol Serrano, op.cit., p. 272.
15
Biblioteca de Dialectología Hispanoamericana, El Español en Chile, Buenos Aires, p. 45.

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impíos y detestables: la presencia del hereje inglés y su valoración en la Venezuela colonial, pp. 149-171.

ESTUDIOS

“ESOS HOMBRES IMPÍOS Y


DETESTABLES”: LA PRESENCIA DEL
HEREJE INGLÉS Y SU VALORACIÓN EN
LA VENEZUELA COLONIAL

Those wicked and detestable men:


the presence of English heretic and
its assessment in colonial Venezuela

Rafael E. Cuevas Licenciado en Historia (Universidad de Los Andes,


Montilla Mérida, Venezuela); Magíster Scientiae en Historia
de Venezuela (Universidad de Los Andes). Profesor
de la Cátedra de Historia Moderna y Contemporánea
de Europa en la Escuela de Historia, Facultad de
Humanidades y Educación, Universidad de Los
Andes, Mérida-Venezuela. Director de la Escuela de
Historia de la Universidad de Los Andes, Venezuela.

Recibido: 11/05/2014.
Aprobado: 20/06/2014.

Resumen: Producido en el marco de un esfuerzo mayor por estudiar la valoración


de la cultura anglosajona contenida en diversos testimonios de la cultura colonial
venezolana, el artículo presentado se centra la revisión y análisis de la valoración del
hereje inglés desde Venezuela, desde inicios del siglo XVII y hasta los primeros años de
la centuria siguiente, revisión desarrollada a partir del análisis de las diversas causas por
Herejía y demás delitos de Fe asociadas a sujetos naturales de Inglaterra y que fueron
apresados en Venezuela y remitidos desde distintos puntos de estos territorios a la sede
del Tribunal de la Inquisición en Cartagena de Indias.
Palabras claves: Venezuela, Historia Colonial, Herejes, Inglaterra.

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impíos y detestables: la presencia del hereje inglés y su valoración en la Venezuela colonial, pp. 149-171.

Abstract: Produced as part of a larger effort to study the valuation of the Anglo-Saxon
culture contained testimony from the Venezuelan colonial culture, the article presented
the review and analysis of the English heretic assessment focuses from Venezuela,
from the early seventeenth century until the early years of the next century, revision
developed from the analysis of the various causes for heresy and other crimes of Fe
associated with natural subjects of England and were arrested in Venezuela and sent
from different parts of these territories to the headquarters of Court of the Inquisition
in Cartagena de Indias.
Key words: Venezuela, Colonial History, Heretics, England.

En 1827, cuando Venezuela formaba aún parte de la llamada Gran


Colombia, José Manuel Restrepo, colombiano y figura política protagónica en
esa república recién creada por Bolívar, presentó como resultado de su labor
intelectual su Compendio de la Historia de Colombia, cuya primera edición salió
de las prensas parisinas de la llamada Librería Americana. En la introducción
de dicha obra, Restrepo se dedicó a analizar la situación de la Nueva Granada
y Venezuela antes de la que él llamó “revolución americana” en lo tocante a “su
estado físico, político religioso y moral”, realizando la siguiente observación
sobre cuál era la opinión extendida en esos territorios sobre otros cristianos no
católicos, en especial sobre los extranjeros:
Tenía también [el pueblo] en lo general mucho fanatismo e
ignorancia. Los cristianos de otras religiones se juzgaban por las
masas de nuestros pueblos, herejes impíos y detestables que no
podían tener virtudes, y con quienes debíamos evitar todo trato y
comunicación. Esta era opinión recibida por algunos de nuestros
teólogos y canonistas, a los cuales vi más de una vez sostenerla
acaloradamente.1

Aunque emitida por el reconocido político grancolombiano en 1827, tal


opinión como veremos, mostraba la vigencia en pleno siglo XIX del conjunto
de ideas y actitudes mostradas en la Venezuela Colonial desde doscientos años
atrás hacia la presencia de individuos de otros credos religiosos y en especial, en
el caso de sujetos venidos de Inglaterra, reino que fue valorado desde España y
1
José Manuel Restrepo, Compendio de la Historia de Colombia. París, Librería Americana, 1833,
p.100.

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impíos y detestables: la presencia del hereje inglés y su valoración en la Venezuela colonial, pp. 149-171.

sus dominios coloniales como una tierra ganada para la herejía. Es justamente
la revisión y análisis de esa valoración del inglés desde Venezuela como hereje
impío y detestable desde inicios del siglo XVII y hasta los primeros años de
la centuria siguiente, la tarea a la que dedicaremos las próximas páginas,
extraídas y resultado de un esfuerzo mayor de análisis de la valoración de la
cultura anglosajona contenida en diversos testimonios de la cultura colonial
venezolana.
Valga precisar que tal tarea será desarrollada a partir del análisis de las
diversas causas por Herejía y demás delitos de Fe asociadas a sujetos naturales
de Inglaterra y que fueron apresados en Venezuela y remitidos desde distintos
puntos de estos territorios a la sede del Tribunal de la Inquisición en Cartagena
de Indias; hay que señalar que nuestro acceso a esa documentación ha sido
posible gracias a la compilación en cuatro volúmenes que sobre el tribunal del
Santo Oficio en la amurallada ciudad colombiana prepararon investigadores
colombianos tras realizar latranscripción de los papeles sobre ese tribunal
disponibles en archivos españoles.2 Alrevisar dichos casos, más que presentar
una narración con su reconstrucción ―tarea que ya han realizado otros―, nos
interesa inferir en la documentación de esas causas, las opiniones emitidas y
las actitudes mostradas por los habitantes de las ciudades venezolanas ante esa
presencia inglesa, dando especial atención al impacto de la pertenencia de la
sociedad colonial venezolana al ámbito cultural hispánico a la hora de analizar
esa valoración de lo inglés.
Antes, debemos dejar sentado que el estudio sobre la Inquisición y la
persecución de delitos heréticos en Venezuela, ha sido un tema escasamente
abordado por la historiografía venezolana no siendo sino hasta los primeros
años del siglo XXI cuando, con la publicación del texto de Pedro Sosa Nos los
Inquisidores, apareció el primer trabajo que con exhaustividad científica, abordó
esta temática para mostrarnos un cuadro histórico general sobre la historia
2
Anna Splendiani et al. (comp.), Cincuenta años de Inquisición en el tribunal de Cartagena
de Indias (1610-1660). Documentos Inéditos procedentes del Archivo Histórico Nacional de
Madrid. Santafé de Bogotá, Centro Editorial Javeriano, 1997, 4 Vol. Esta colección abarca la
mayor parte del siglo XVII -que fue el período en que se concentraron el grueso de las causas
contra ingleses-; asimismo, nos aportaron información valiosa sobre las causas investigadas,
de esta misma autora, “Los protestantes y la Inquisición”, Anuario Colombiano de Historia
Social y de la Cultura. Vol. 23, 1996, pp.5-31.

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del Santo Oficio en territorio venezolano.3 Antes de la aparición del texto de


Sosa ―que fue el resultado de su tesis Doctoral―, se publicaron no obstante
algunos trabajos sobre el tema pero siempre centrados en aspectos particulares
―de allí el carácter pionero que le otorgamos al texto en cuestión―, siendo
en este sentido interesante destacar como aun en este aspecto de la historia de
la cultura venezolana y hasta fecha reciente, prevaleció su análisis mediante
su vinculación con la Independencia, tal y como ocurre con multiplicidad de
temas en parte de la historiografía venezolana.4

Un Legado de temor: La anglofobia española como


punto de partida para el trato al Hereje en Tierra
Firme
En esta primera parte establecemos como hipótesis fundamental de
entrada para guiar nuestra ruta, la premisa según la cual esa valoración del
inglés en tanto que hereje en la Venezuela colonial, estuvo condicionada ante
todo por la propia imagen que existía en la cultura hispánica de la cultura
anglosajona, toda vez que la historia de las relaciones entre Hispanoamérica
y Angloamérica, tanto en su período colonial como al momento de su
transformación en estados independientes, constituyó un episodio que aunque
desplegado en el espacio continental americano, remitió no obstante de manera
fundamental a una situación de raigambre europea, como lo fue el histórico
conflicto anglo-español.
Esta premisa necesaria de mirar a Europa y a este conflicto en particular,
como condición para comprender los orígenes de nuestra valoración de la
cultura anglosajona, ha sido también subrayada por el historiador mexicano
Juan Ortega y Medina, quien al inicio de su estudio acerca del conflicto
anglo-español durante los siglos XVI y XVII, ha realizado la siguiente
3
Véase, Pedro Sosa Llanos, Nos los inquisidores. El Santo oficio en Venezuela. Caracas,
Universidad Central de Venezuela, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, 2005.
4
Como ejemplos de este tratamiento pueden verse, Manuel Pérez Vila, “El Canónigo
Madariaga y la inquisición caraqueña”, Revista Nacional de Cultura. Caracas, Nº 119,
noviembre-diciembre, 1956, pp.105-110; Carlos Felice Cardot, “El impacto de la Inquisición
en Venezuela y en la Gran Colombia”, Boletín de Historia y Antigüedades. Santafé de Bogotá,
Nº 624-625, octubre-noviembre, 1966, pp. 649-672.

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consideración ―que citamos in extenso― acerca de la importancia de su


estudio:
Sí verdaderamente intentamos aprehender el dramático proceso de
nuestra historia moderna y contemporánea, ya en el caso particular de
México o en el general de Hispanoamérica, tendremos que recurrir a
las claves de la historia moderna española; una de estas claves, acaso
la más fundamental es la resultante del conflicto anglo-hispano por el
dominio oceánico que culminó en el siglo XVII, con la eliminación
de España como potencia naval y la subsiguiente presencia colonial de
Inglaterra sobre la tierra firme septentrional americana. No se trata de
remontarnos en la cadena causal retrospectiva hasta nuestros primeros
padres Adán y Eva, sino de hacer inteligible que la presencia de Estados
Unidos, nuestro vecino, estuvo y sigue estando condicionada por la
victoria de la modernidad protestante y burguesa británica frente a su
oponente católico y misoneísta hispánico.5

Señalado entonces como clave fundamental, cabe dejar sentado que en


este histórico conflicto anglo-español, desarrollado desde mediados del siglo
XVI y extendido en el tiempo hasta inicios del siglo XIX, episodios como el
desastre de la Armada Invencible, las incursiones de Francis Drake o Walter
Raleigh a las costas americanas, la captura inglesa de la isla de Jamaica o la
propia colaboración española en la independencia de los Estados Unidos, todos
ellos no fueron más que momentos de una larga lucha por una hegemonía que
trascendió la escena europea para hacerse cada vez más universal, y en la que
América fue arena principal para el desarrollo del histórico pulso entre España
y ese enemigo inglés, ese al que Miguel de Cervantes calificó en 1588 y no por
casualidad de “vicioso luterano”.6

5
Juan Ortega y Medina, El conflicto anglo-español por el dominio oceánico: siglos XVI y XVII.
Ciudad de México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1994, p.9. Este texto realiza
un análisis exhaustivo y ricamente documentado del origen y desarrollo de esta rivalidad,
que, como se verá, ha sido clave para nosotros en la adopción de la perspectiva explicativa
desplegada en el presente trabajo.
6
Miguel de Cervantes, “Canción nacida de las varias nuevas que han venido de la católica
Armada que fue sobre Inglaterra” en Obras completas de Miguel de Cervantes y Saavedra
(Edición de Florencio Sevilla y Antonio Rey). Madrid, Centro de Estudios Cervantinos,
1995, p. 1399.

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Es justamente en el marco de esa rivalidad anglo-española ampliamente


desplegada en el Nuevo Mundo en donde se forjó nuestra primera valoración
de la cultura anglosajona, nuestra primera mirada al Norte, mirada que debió
tener lógicamente al momento de su nacimiento ojos españoles. Por ello, la
comprensión del origen y evolución de ese conflicto entre el español y el inglés
es condición necesaria para aproximarnos con certeza a la valoración existente
en esta Tierra Firme acerca del hereje proveniente de esa isla. Así, se impone
de entrada una breve revisión de la forma en que, en la propia península
ibérica desde finales del siglo XVI, se valoró el comportamiento religioso de los
hombres provenientes de Inglaterra.
En tal sentido, hay que decir la visión del inglés como hereje constituyó
el resultado lógico de las enormes diferencias religiosas que surgieron entre
las monarquías hispánica e inglesa, sobre todo a partir del reinado de Isabel I,
gobernante que no por casualidad representó muchas veces en la mentalidad
católica española de finales del siglo XVI e inicios del siguiente, la femenina
encarnación de la herejía. De hecho, y como lo muestran diversos ejemplos de la
poética española del propio Siglo de Oro, las plumas españolas no escatimaron
en adjetivos denigrantes para la reina de Inglaterra ni dudaron en asociarla y
aún en culparla del triunfo de la herejía sobre el catolicismo romano; Luis de
Góngora, muestra de ese siglo dorado, dijo de ella que era:
Mujer de muchos y de muchos nuera
¡Oh reina infame; reina no más loba
Libidinosa y fiera!7

Con todo, esta representación negativa de Isabel no fue más que el


reflejo de la enorme distancia que las diferencias religiosas fueron creando
entre ingleses y españoles; en tal sentido, la ojeriza contra la reina se debió
a su carácter de cabeza de la muy cismática nación inglesa; no obstante, la
condición herética no fue valorada desde España como un defecto exclusivo
de la reina, sino como un mal que en pocos años se extendió por toda la
otrora católica isla; así lo dejó ver Juan de Castellanos en su Discurso del capitán
7
Luis Góngora, “Canción de la armada que fue a Inglaterra”, en Canciones y otros poemas en
arte mayor. Madrid, Espasa-Calpe, 1990, p. 63. Amén de Góngora, se encuentran referencias
negativas de Isabel en Quevedo, así como en algunos pasajes de Lope de Vega.

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Francisco Draque, texto escrito en verso en que, se narran las andadas del pirata
inglés por los puertos indianos a finales del siglo XVI; en ese relato, Castellanos
reflexionó sobre la situación inglesa y lamentó la rápida extensión de la herejía
en esa nación:
Llora de compasión el pecho tierno
y el ánima compuesta y alumbrada
de ver tan sin católico gobierno
esta ciega nación desventurada
guiados al profundo del infierno
por una bestia falsa desalmada
aquel gran charlatán y mostro fiero
que fue Martin Luder o mal Lutero.8

Llama la atención en el fragmento de Castellanos como de manera


generalizadora, se hizo a la herejía inglesa producto de la difusión de las ideas luteranas
cuando en realidad la iglesia anglicana, sabemos hoy, está más cercana en su dogma
y prácticas religiosas del catolicismo que de esa confesión originaria de Alemania.
Sin embargo, fue frecuente esa referencia a los ingleses como “luteranos”, y no
fueron sólo Cervantes o Castellanos, quienes incurrieron en esta generalización por
la que inglés, hereje y luterano casi se constituyeron en sinónimos,9 pues también
desde el discurso histórico en prosa, diversas voces incurrieron en la intencionada
visión del cisma inglés como un movimiento asociado al luteranismo; tal es el caso
de Fray Pedro de Abreu y su Historia del Saqueo de Cádiz por los ingleses de 1596,
obra contemporánea a los sucesos que relata y en la que, reflexionando acerca de
8
Juan de Castellanos, “Discurso del Capitán Francisco Draque”, en Antología crítica de Juan
de Castellanos. Elegías de varones ilustres de Indias. Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana,
2004, p. 325.
9
Acerca de la intencionalidad de esta generalización, Werner Thomas ha realizado una
consideración que nos parece pertinente en este punto: “Tal como ‹el judío›, ‹el converso›,
‹el mahometano› y ‹el morisco›, el protestante era demonizado hasta que no quedaba más
que una caricatura, cuya única finalidad era socializar a los españoles, es decir, espantarlos
y mantenerlos lejos de cualquier influencia protestante. El proceso condujo luego a la
identificación del extranjero, en particular aquellos provenientes del norte de Europa, con el
protestante.” Werner Thomas, Los protestantes y la Inquisición en España en tiempos de Reforma
y Contrarreforma. Lovaina, Leuven University Press, 2001, p.347. Las negrillas son nuestras.

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las causas de la enemistad entre España e Inglaterra, su autor señaló que la principal
fue la perversión del rey Enrique VIII, monarca que, según Abreu:
...comenzó á apartarse del gremio y obediencia de la Iglesia católica y
á tener y admitir los errores de Martin Lutero y de otros heresiarcas;
y como sea natural cosa todos los miembros participan de la ofensa
y sentimiento de la cabeza, comenzaron los allegados y favorecidos
del rey inficionado, a probar sus falsas opiniones y á conformarse
con su voluntad. […] Profanáronse entonces los templos y cosas
sagradas, constituyéronse leyes nuevas de la nueva, impía y perversa
religión, de lo cual sentido y ofendido el estado católico, tuvo desde
entonces por cismático aquel reino, y por su enemigo declarado.
Comenzáronse las guerras y enemistades, las cuales de cada día han
ido más creciendo.10

Acá, Abreu no tuvo duda sobre el origen religioso del conflicto


entre españoles e ingleses, ni sobre el surgimiento de la iglesia anglicana,
el cual fue explicado como el resultado de la perversión del rey quien al
contaminarse de las ideas luteranas, contagió de paso el de sus allegados.
Esta visión de una corrupción que avanzaba de arriba hacia abajo expresada
en el texto, da cuenta de la importancia que se atribuía en la época a los
monarcas como “cabeza” de la sociedad, de donde la virtud del gobernante,
o en este caso su degeneración en vicio, significaba la infección del resto del
cuerpo político. Esa misma valoración de la actuación real hizo que en el
caso español, la figura del monarca haya sido exaltada en su condición de
máximo defensor de la fe católica, de donde, su lucha contra el inglés, no
debida sólo a motivaciones religiosas, fue sin embargo siempre justificada
desde esa dimensión; muestra de esto nos lo dio el historiador Baltasar
Porreño, quien al biografiar a Felipe II en 1639, transmite una imagen en la
que se destaca la religiosidad fervorosa y militante como una constante en
la vida del rey prudente:
Fue tanta su religión y Fe que al Hereje en Inglaterra, en Flandes, en
Francia: al Idólatra y Gentil en las Indias: al Bárbaro y Infiel en Turquía;
y en todo el mundo a los enemigos de la Santa Fe Católica hizo guerra
10
Pedro de Abreu, Historia del saqueo de Cádiz por los Ingleses en 1596. Cádiz, Imprenta y
Litografía de la Revista Médica, 1866, p. 48.

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perpetua, peleando los pechos Cristianos con el esfuerzo que les daba
y con la ayuda de excesivos gastos con que favorecía a los Católicos,
gastando en esto su patrimonio con tanta largueza, que le fue necesario
pedir donativo a sus vasallos, y andar perpetuamente empeñado en ser
el más poderoso de todos los Reyes del Orbe.11

Hay que destacar como en la argumentación de Porreño, la lucha


que libró el monarca Felipe II tanto en Europa como fuera de ella por el
poder político, esa “guerra perpetua”, no fue en sí misma un fin sino un
medio para defender “la santa Fe”, de donde el combate contra el inglés
se debía más a su condición herética que a las ambiciones territoriales del
rey español. Esta actitud anti maquiavélica que unió los fines políticos a
los religiosos y que explicó la acción española como justa, se acompañó
casi siempre de una valoración de Inglaterra en la que la proliferación
de la herejía, hizo de esa tierra un sitio terrible en el que los católicos
solían convertirse en mártires. Tal imagen puede verse retratada en una
relación impresa en Sevilla en 1615 en la que, echando mano de diversos
testimonios tomados de cartas escritas por sacerdotes católicos desde
Inglaterra, el impresor Alonso Rodríguez dejó ver en el texto la crueldad
con que eran tratados estos representantes de Dios: “los sacerdotes que
están en las cárceles padecen mucho por falta de mantenimiento, y viven
ahora algunos de ellos en Londres entre la chusma de los malhechores”12.
Otro papel similar, impreso por Juan de Cabrera en 1626, resultó aún más
explícito al respecto:
Después que en el reino de Inglaterra se divulgó la libertad de
consciencia, con opinión falsa, según se ha visto, los católicos
celosos del servicio y honra de Dios, se manifestaron tantos,
que los envidiosos herejes recibieron muy grandísimo disgusto,
temiéndose de la ruina y desgracia que les podían causar, y así
los más de los días tenían grandes pesadumbres los unos con los
11
Baltasar Porreño, Dichos y hechos del Señor Rey Don Phelipe Segundo, el Prudente, y Glorioso
Monarca de las Españas y de las Indias. Madrid, del Convento de la Merced, 1748, p.91.
12
“Algunos avisos de Inglaterra de la persecucion grande que aora de nuevo ay en aquel
reyno contra los catolicos”. Sevilla, Imprenta de Alonso Rodríguez Gamarra, 1615, p.3, en
Universidad de Sevilla, Colección de Fondos Antiguos digitalizados. Documento consultado
en línea en: http://fondosdigitales.us.es/fondos/.

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otros: de manera que por todas las plazas y calles habían muchos
corrillos de gente popular y plebeya, murmurando de los católicos,
tanto que por orden del Rey se mandó prender a muchas personas
de calidad, y al instante le embargaban sus bienes, y así mismo a
muchos sacerdotes, que sólo en esta Corte, son más de seiscientos
los presos, sin otros muchos que, por ser gente pobre no se ha
hecho mención de ellos.13

La descripción de la situación de los católicos en Inglaterra como


perseguidos y encarcelados; la confiscación de sus bienes; los atentados contra
los sacerdotes y contra otras gentes “pobres”; los perjudiciales efectos de la
“libertad de consciencia”; todos estos elementos fueron mostrados en ambos
impresos como parte de una campaña que se tornó en práctica común en la
lucha contra Inglaterra; sin duda, la intencionalidad de este tipo de textos se
relacionó con esa guerra de propaganda que buscaba predisponer a la población
española contra las herejía inglesa, como vía para justificar las actuaciones
bélicas contra ese reino, las cuales según es sabido, significaban la más de las
veces para los súbditos españoles subidas de impuestos así como grandes levas
para el esfuerzo militar.
Con todo y más allá de tal significado, el citado texto, como los otros
mostrados hasta acá, nos remiten a una valoración tremendamente negativa
de las ideas y prácticas religiosas provenientes de Inglaterra, así como de
los hombres llegados de ese lugar, actitud de rechazo que llevó a la corona
española, tanto en los reinos peninsulares como en los indianos a desplegar
toda una línea de actuación en función del combate de tales comportamientos
heréticos. En esa lucha por la defensa de la ortodoxia, que convirtió a España
en el decir de Mariano Picón Salas en “brazo secular de la ya última e imposible
cruzada religiosa”,14 el restablecimiento del tribunal del Santo Oficio tuvo
como veremos un papel destacado.

13
“Verissimarelacion en que se da quenta en el estado en que estan los catolicos de Inglaterra
por parte de los hereges. año de 1626”. Sevilla, Imprenta de Juan de Cabrera, 1626, p.2, en
Ídem.
14
Mariano Picón-Salas, De la conquista a la Independencia. México, Fondo de Cultura
Económica, 1965, p.65.

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“Esos hombres impíos y detestables”: la presencia del


hereje inglés y su valoración en la Venezuela colonial
Hay que señalar que en el caso hispanoamericano, el Tribunal de la Santa
Inquisición fue introducido inicialmente en Perú en 1570 y en México y 1571.
Como se puede inferir de la fecha y los lugares mencionados, en el primer caso
se trató del momento crítico en la arremetida de los llamados perros del mar
ingleses contra las posesiones españolas en el continente americano; los lugares
no fueron otros que los dos principales centros políticos y económicos del mapa
indiano, amén de los de mayor concentración demográfica. Luego, en 1610,
sería establecido el Tribunal en la ciudad de Cartagena de Indias, quedando en
esta materia justamente bajo la jurisdicción de este recién creado tribunal las
provincias que luego conformarían el territorio venezolano, razón por la que en
varias de sus ciudades como Caracas, Maracaibo, Mérida o Cumaná, actuarían
de manera casi permanente comisarios del Santo Oficio durante buena parte
del período colonial y en algún caso, aún más allá.15
Este Tribunal del Santo Oficio en Cartagena, como en el caso americano
en general, no se destacó particularmente por una actividad inquisitorial muy
intensa y, como ha dicho una de sus estudiosas Fermina Álvarez,16 el número
de casos procesados resultó prácticamente irrelevante si se le compara con la
acción que desplegaron este tipo de tribunales en otros lugares de Europa,
siendo además mucho más benévola su actuación, en especial en el caso de los
extranjeros, quienes muchas veces fueron tratados con indulgencia en función
de los vaivenes de la política europea.17

15
Existe por ejemplo, un trabajo sobre el caso del funcionamiento del Comisariato de ese
Tribunal para la ciudad de Mérida durante la época colonial, elaborado por Nancy
Noguera como Memoria de Grado para optar al título de Licenciada en Historia. Véase,
Nancy Noguera, El Comisariato del Santo Oficio de la Inquisición en Mérida 1640-1810
(Mimeografiado). Mérida, Universidad de Los Andes, Escuela de Historia, 1982. En esta
Memoria se describe de manera bastante general las funciones de la figura del comisario,
además de aportarse datos sobre la identidad de las personas que ejercieron tal cargo.
16
Véase, Fermina Álvarez, “Herejes ante la Inquisición en Cartagena de Indias”, Revista de la
Inquisición. Madrid, Universidad Complutense de Madrid, Vol. 6, 1997, pp. 239-269.
17
Este aspecto de la indulgencia por motivos políticos, ha sido explicado en Anna Splendiani,
“Los protestantes y la Inquisición”…, p. 7.

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Al poner en números este comportamiento, contrario por cierto a la


creencia popular, hay que decir que desde su creación y hasta su eliminación
en 1811 ―dos siglos―, fueron procesados en el tribunal de Cartagena
por delitos heréticos un total de apenas 82 personas de las cuales solo una
terminó siendo ejecutada y esto después de un largo proceso.18 De mucho
mayor interés para nosotros resulta saber que de esos 82 procesados, más
de la mitad eran extranjeros y de entre ellos 20 eran ingleses, es decir casi
uno de cada cuatro. Si miramos el credo religioso declarado por los 82 reos,
destaca también el predominio de protestantes, 34 en total y dentro de
éstos, cosa digna de subrayar acá, la mitad, es decir 17, confesos anglicanos
de origen inglés. Como se colige de estos datos, el hereje inglés resultó ser
una mayoría dentro de esa nada selecta minoría de hombres juzgados por
el Santo Oficio en la amurallada ciudad caribeña, lo cual se explica además
por el predominio de esa nacionalidad entre la mayor parte de la tripulación
de los navíos de comerciantes y piratas que arribaron al Caribe durante el
siglo XVII.
En el caso venezolano, en el que ya dijimos los delitos de fe debían ser
remitidos al mencionado tribunal cartagenero, Pedro Sosa nos ha dejado un
adecuado panorama sobre la actuación del Santo Oficio, en el que se muestra
con claridad una poco numerosa pero constante remisión de casos de diversa
índole desde variados puntos del territorio venezolano, lo que lleva a este
historiador a hablar de una presencia inquisitorial extendida en profundidad
en el espacio y el tiempo colonial venezolano. En tal sentido, Sosa registró
en el lapso de tiempo que va de 1611 a 1817, un total de 53 casos remitidos
desde territorio venezolano hacia Cartagena, los cuales este autor desglosó
por ciudades para mostrarnos como resultado, más allá por supuesto de la
importancia de Caracas, el predominio por sobre ésta de las poblaciones costeras
como punto de partida principal de tales causas; así, de ese total de 53 ―de las
cuales un grueso de 39 causas corresponden al siglo XVII―, Maracaibo igualó
a Caracas remitiendo 12 cada una; Cumaná envió al tribunal 5, mientras
que La Guaira, como Valencia y Mérida, enviaron cada una 4 causas para su
resolución; aparecen también en la lista Coro, Margarita y Barcelona, todos
18
Véase, Fermina Álvarez, Ob. Cit, pp.240-241.Todos los datos referidos al tribunal de
Cartagena aportados en esta parte, los hemos tomado de este trabajo de Álvarez.

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ellos por supuesto, sitios de mar.19 Como se ve en esta geografía del pecado,
el litoral aportó los números más importantes en su estadística hallándose la
razón de este comportamiento en que, como lo precisó nuestra fuente en esta
parte, tal ubicación geográfica cercana a las costas “facilitaba la presencia de
elementos heterodoxos tales como forasteros, extranjeros y esclavos”.20
Son justamente los miembros de uno de esos grupos de elementos
heterodoxos, el de los extranjeros ingleses, el objeto de nuestra atención en esta
parte; al analizarlo cuantitativamente, encontramos de manera sorprendente
que el número de ingleses apresados y enviados a Cartagena desde Venezuela
por delitos de Fe, 4 en total, aunque pequeño en cuanto guarismo, representó
por si solo una parte importante de todos los delitos heréticos denunciados
desde estas provincias, que según Sosa fueron apenas 6, amén de significar casi
la cuarta parte de los casos de ingleses juzgados por la inquisición cartagenera.
Destaca igualmente el hecho de que el único protestante condenado a la pena
máxima por el tribunal, fue capturado en Cumaná y remitido desde esta
ciudad venezolana al sitio donde sería votado a relajación yejecutado. Acá
hay que reiterar el causal geográfico como clave explicativa para esta marcada
presencia relativa de herejes ingleses, pues recordemos que la costa venezolana
formaba parte de la ruta natural con que las corrientes del Caribe y el Atlántico
permitían a las embarcaciones europeas en la era de la navegación a vela,
recorrer sus aguas antes de salir nuevamente hacia el viejo continente por el
canal de las Bahamas, de donde nuestro puertos resultaban casi siempre parada
obligada en la tournée pirata por El Caribe hispano.
Hecha esta brevísima revisión cuantitativa, nos toca pasar a analizar eso
casos, para a través de ellos asomarnos a las ideas y actitudes expresadas por los
pobladores del territorio venezolano sobre estos sujetos ingleses calificados de
19
Véase Pedro Sosa Llanos, Nos los inquisidores…, pp. 138-140. Sosa ha sido la fuente de la
cual hemos extraído los datos presentados hasta acá; no obstante hay que decir que en este
aspecto, el trabajo de Sosa adolece de un tratamiento estadístico adecuado de la información
que ilustre mejor sobre la distribución espacial y temporal de los casos estudiados, y esto
más allá del intento representado por el cuadro resumen presentado en la página 139, el
cual resulta poco claro. Con todo y como ya señalamos, este texto constituye de lejos la más
importante referencia sobre el tema de la Inquisición en la historiografía venezolana hasta la
fecha.
20
Ibídem., p. 138.

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herejes, siendo en este aspecto la documentación publicada por Splendiani,


nuestra fuente primaria principal toda vez que en tal documentación, se
recogen las relaciones de los procesos inquisitoriales asociados a cada una de
esas causas, abundando en esas relaciones las declaraciones de testigos, así como
la opinión de los propios reos, en la que también se expresaba muchas veces sus
experiencias y el trato recibido por ellos en tierras venezolanas.
¿Qué nos muestra la fuente sobre el asunto en cuestión? Digamos de
entrada que la imagen que ella transmite con más fuerza es la de una actitud
colectiva cónsona con la opinión de Restrepo citada al inicio de esta sección,
toda vez que nos enseña el completo recelo existente en la población hacia
la presencia de extranjeros de otras confesiones en estas tierras; ejemplo
bastante expresivo de esta actitud lo constituye la declaración ante el
tribunal de Cartagena del reo Francisco Ford, quien fue enviado allí en
el año de 1701 por el comisario del tribunal en la ciudad de Valencia tras
levantarle un expediente por ser sujeto poco afecto a la religión católica,
según declararon los nueve testigos varones y mayores de edad que reforzaron
con sus palabras la acusación.21 Al comparecer ante el Santo Oficio, Ford,
natural de Londres y cirujano de profesión, declaró sobre la situación en
la que se sumió tras su decisión de radicarse en las Indias, decisión que
tomó por su supuesto anhelo de vivir apegado al catolicismo y en contra
de la opinión de sus compañeros de embarcación, quienes según contó, le
advirtieron antes de desembarcar en Cuba que “esos españoles papistas eran
unos perros que le matarían”.22 Así, desobedeciendo el buen consejo de sus
compañeros, Ford saltó a tierra en la costa de Bayamo para de allí, y luego
de deambular por diversas localidades indianas, recalar en la Provincia de
Venezuela: he aquí lo dicho por el inglés sobre el trato recibido en estas
tierras por las autoridades:

21
Véase, Pedro Sosa Llanos, Ob. Cit.,p.162. Este caso de Ford es referido por nosotros de manera
indirecta a través de Sosa pues, por datar de 1701, no fue incorporado en la compilación
de Splendiani sobre el tribunal cartagenero de la que hemos tomado las demás causas. Sosa
a su vez, extrajo las referencias para la reconstrucción de la causa, de la documentación que
sobre la misma halló en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, sección Inquisición,
legajo1622, folios 1-16.
22
Ídem.

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...habiendo padecido muchos trabajos y rigurosas prisiones en diferentes


pueblos de la América ocasionados de los gobernadores y justicias reales
con el motivo de que siendo extranjero, no podía vivir en estos reinos,
le habían sido de tanto desasosiego para su espíritu que le obligaron a
peregrinar de unas tierras a otras continuamente. Y habiendo llegado
a la ciudad de Caracas se casó en ella con la licencia del Señor Obispo
con una mujer de su nación. Y que continuándose las molestias del
Gobernador de aquella ciudad con el pretexto de remitirlo a la Casa de
Contratación, pasó a la ciudad de Valencia, huyendo las persecuciones
de su alma, y que no habiéndole valido estas diligencias para asegurarle
y vivir con quietud en el gremio de la Iglesia, pues hasta allí habían
llegado los rigurosos mandamientos del gobernador de Caracas para
que lo llevasen a aquella ciudad para entregarle…23

Finalmente, Ford fue trasladado a Cartagena, donde se inició un largo


y accidentado proceso judicial que no llegaría a su cierre procesal pues en su
transcurso, tras permanecer cuatro años encerrado, el reo cayó severamente
enfermo y falleció en 1705. No obstante y más que la suerte de Ford, trágica
sin duda, nos importa subrayar acá como según se desprende de su propia
declaración, el hecho de ser extranjero y su comportamiento heterodoxo en
materia religiosa ―pese a su supuesta intención de convertirse a la confesión
católica―, le valió el automático rechazo de las autoridades indianas y aún, de los
propios vecinos de Caracas y Valencia, como puede inferirse del testimonio dado
por varios de ellos. Ford, como muchos extranjeros que pretendían permanecer
en los dominios americanos del Rey de España, apeló entonces a una fórmula
que, por clásica, no fue en su caso menos fallida, la conversión, usada como
mecanismo para lograr la inserción en una sociedad profundamente ortodoxa
en materia confesional. De hecho, y así lo han mostrado tanto Splendiani como
Álvarez, tal fórmula de convertirse abjurando de su fe anterior fue un recurso
común entre los extranjeros, quienes se entregaban muchas veces al tribunal
de la Inquisición para evadir la justicia ordinaria, aprovechando de paso para
legalizar su situación y con ello muchas veces su mercancía.24 La prueba de
que este razonamiento de ambas investigadoras es acertado nos la aportó en
23
Ibídem., p. 163.
24
Véase Fermina Álvarez, Ob. Cit., pp. 245-246; véase también Anna Splendiani, Los
protestantes y la Inquisición…, pp. 9-13.

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su declaración el propio Ford, al contarnos la conversación que sostuvo con


un clérigo español al ser arrestado por las autoridades civiles en la ciudad de
Valencia:
…preguntándole éste, [Ford] que qué remedio tendría para salir de la
cárcel, le respondió el clérigo que el Alcalde era más terco, y que éste le
dijo no había más remedio que era el hablar algunas herejías para que el
Comisario le reprehendiese y la trajeren a esta inquisición, donde sería
tratado con benignidad…25

Con todo, casos como el del propio Ford y su falsa mudanza de fe, nos
muestran que la mayor parte de las veces esas conversiones a conveniencia no
eran suficientes para engañar a una sociedad que estaba atenta e instruida en el
arte de reconocer a un hereje, en especial si éste era protestante. Y es que, como
parte de la labor inquisitorial, los comisarios debían dar a conocer los llamados
edictos de Fe, a través de los cuales se informaba a los vecinos y miembros
del clero sobre los síntomas susceptibles de hacer a alguien sospechoso de
herejía, siendo esos síntomas casi siempre destacados con facilidad por esos
habitantes a la hora de testificar contra los herejes extranjeros. El mencionado
Francisco Ford, por ejemplo, fue acusado por incurrir en comportamientos
típicos de un hereje durante su estadía en Caracas, tales como negar la utilidad
de escapularios y rosarios, burlándose de paso de sus portadoras, como hizo en
el caso de la mujer enferma dueña del escapulario, a quien el inglés se dirigió
25
Ibídem., p. 166. Existen en la documentación revisada otros ejemplos de este proceder, como
el caso de cinco marinos ingleses al servicio del capitán pirata “Aferguei”, quienes escaparon
del barco de éste echándose a tierra en la propia Cartagena y se entregaron a las autoridades
civiles y, una vez en la cárcel, apelaron al expediente de la conversión, para lo cual dos de
ellos aprovecharon en su momento la presencia de un sacerdote y dieron “muestras de querer
ser buenos cristianos y pidieron un catecismo”. Cada uno de los marinos en cuestión fue
finalmente, “absuelto ad cautelam de las censuras y excomunión en las que podía haber
incurrido y, hecho esto, sea vuelto a entregar al gobernador de esa ciudad y encargado a los
padres de la Compañía de Jesús para que lo instruyan en las cosas de nuestra Santa Fe”. Lo
relatado acá, incluida la laxa sentencia, da prueba de lo efectivo que pudo llegar a resultar en
ocasiones para los extranjeros este procedimiento de abjurar de la religión protestante ante
las autoridades del Santo Oficio. Véase “Relación de las causas despachadas en el Santo oficio
de la Inquisición de Cartagena de estas Indias en los años 618, 619, 620” (Otras Causas), en
Anna Splendiani et al., Cincuenta años de Inquisición en el tribunal de Cartagena…, Vol. II,
pp. 191-197.

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según un testigo en tono molesto reclamando que “si la enferma moría dirían
que el flamenco [el médico] la mató, y si sanaba que el trapo [el escapulario] la
había sanado”.26 Por su parte, Tomás Drac, procesado y absuelto en Cartagena,
fue detenido en el año de 1647 en Santo Domingo procedente de Caracas,
ciudad en la que relataron varios testigos, este hombre medianamente instruido
intentó pasar por católico asistiendo a misa, recibiendo los sacramentos y hasta
asumiendo de padrino en el bautizo de un niño; pese a este esfuerzo por pasar
por lo que no era, el inglés fue descubierto en La Guaira por un misionero
irlandés que intentó bautizarle y que, ante las evasivas de Cox para dejarse
administrar el sacramento, procedió entonces a denunciarlo por escrito ante
el Obispo de Caracas de ser un “grandísimo hereje”.27 Otro procesado inglés
remitido desde Cumaná al tribunal en 1679, de nombre Juan Thomas, fue
acusado por uno de los testigos, según se lee en la relación de su causa, de no
escuchar misa mientras permaneció en Cumaná, siendo rematada la acusación
por la afirmación de otro testigo de esa misma población de que Thomas se
había escondido un día al haber sido llevado a la posada donde se alojaba
“el santísimo sacramento como viático a un enfermo”.28 Thomas por cierto,
también fue absuelto “ad cautelam” y remitido por las autoridades civiles a
España.
En todos estos casos como puede verse, los elementos destacados del
comportamiento inglés por parte de los testigos para fundar sus acusaciones,
no constituyeron acciones particularmente extraordinarias ni mucho menos
violentas, sino que por el contrario, se trató de situaciones de la vida cotidiana,
a veces simples gestos o respuestas dadas sin pensar, inclusive alguna broma
mal interpretada, bastando para ser identificados como herejes esos detalles
aparentemente irrelevantes y que, sin embargo, no fueron pasados por alto
por quienes testificaron ante los funcionarios del Santo Oficio. Ni que decir
26
Citado en, Pedro Sosa Llanos, Ob. Cit., p. 168.
27
“Relación de las causas de fe y de las que no lo son que ha habido en este tribunal y quedan
pendientes desde veinte y nueve de septiembre del año pasado de seiscientos y cincuenta,
hasta quince de enero de este presente de 1652” (Causa Nº 1), en Anna Splendiani et al.,
Cincuenta años de Inquisición en el tribunal de Cartagena…, Vol. III, pp. 283-289.
28
Citado en, Pedro Sosa Llanos, Ob. Cit., p.158. referido acá de manera indirecta, la
documentación del caso fue tomada por Sosa del Archivo Histórico Nacional de Madrid,
sección Inquisición, legajo 1023.

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entonces de la valoración que se le pudo dar a aquellos extranjeros cuyo


comportamiento irreligioso fue intencionadamente escandaloso; en esas
situaciones, como veremos de seguidas, la alarma general cundió ante la
presencia del herético mal ejemplo.
Así lo muestra lo ocurrido con el inglés Adán Edón, hereje pertinaz,
como lo calificaron durante el proceso los funcionarios del temido tribunal
y único extranjero protestante ejecutado por el Santo Oficio en Cartagena
durante sus doscientos años de funcionamiento. ¿Qué hizo Edón para merecer
tan indeseable distinción? Su caso nos muestra el alto precio pagado por un
sujeto por comportarse en tierras ajenas al límite de lo que el canon religioso
pautaba como norma. Edón, natural de un pueblo cercano a Londres y
comerciante de especies, arribó en 1619 de manera ilegal a las Indias en un
navío español burlando los controles de la Casa de Contratación. Una vez en
estas tierras, el inglés intentó radicarse en Cumaná, en donde debió ser detenido
por el Comisario del Santo Oficio y trasladado a Cartagena para ser juzgado,
toda vez que tras su llegada a aquel puerto y por su comportamiento público
“era muy grande el escándalo que había en la dicha ciudad de Cumaná”.29
Hay que decir que a diferencia de ocurrido en los casos vistos atrás, en
los que sus protagonistas trataban de disimular su condición religiosa diversa,
Edón asumió desde que se embarcó hacia las Indias una actitud irrespetuosa
e intencionadamente desafiante hacia las frecuentes manifestaciones religiosas
de los demás pasajeros del barco en que viajaba, siendo de hecho tales pasajeros
quienes luego se convertirían en los testigos principales de la causa en su
contra. Justamente seis de esos testigos coincidieron con la declaración hecha
por un sacerdote compañero de viaje de Edón, en el sentido de que era público
y notorio que el inglés “no se sentía bien de la fe y era hereje”.30 Como prueba
de tan fuerte afirmación, los testigos declararon que “cuando venían por la
mar y rezaban la salve los demás del navío todos los días, el dicho Adán no
llegaba a rezar con ellos”,31 agregando además que en cierta oportunidad en
29
“Relación de las causas despachadas en el Auto público de Fe que se celebró en el Santo oficio
e la Inquisición de Cartagena a los 13 días del mes de marzo de 1322 años” (Causa Nº 1),
en Anna Splendiani, Cincuenta años de Inquisición en el tribunal de Cartagena…, Vol. II, pp.
208-211; p. 209.
30
Ibídem., p. 208.
31
Ídem.

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que le acercaron una imagen de Nuestra Señora del Rosario para besarla “como
lo hacían los demás, no la quiso besar y los tres contestan que la apartó con
la mano”.32 Uno de esos testigos remató la denuncia del herético e insolente
comportamiento del extranjero, informando que en ocasión de recogerse
limosna por parte del capitán del navío entre los pasajeros, el altanero Edón se
negó a darla “respondiendo que los santos no comían dinero, que estaban en
el cielo.”33 Esta actitud desafiante fue mantenida además por Edón a lo largo
de todo el proceso judicial, llegando inclusive en medio del mismo a negar la
autoridad papal y la soberanía de la iglesia católica sobre su patria de origen,
al decir que el sumo pontífice “no tiene potestad de conceder indulgencias ni
manda en las cosas eclesiásticas del reino de Inglaterra, porque el rey es señor y
dueño de todo y así lo ha tenido y creído, y tenía y creía, como protestante que
confiesa ser”.34 Fue este comportamiento empecinadamente retador del dogma
católico y no tanto su condición de protestante, el causante de su terrible y
particular suerte, como lo dejó ver la propia sentencia del tribunal en la que se
dijo que el abogado de la causa desistió de la misma y decidió cerrarla ante “la
protervia y obstinación del reo”,35 después de lo cual Edón fue condenado a
muerte y ejecutado por el brazo seglar no sin antes, como era la costumbre en
estos casos, confiscar sus bienes y ser expuesto en la ciudad amurallada “en auto
público de fe con insignias de relajado”.36
Este tipo de actitudes “escandalosas” como la exhibida por este confeso
y terco protestante, aunque muchas veces no llevaron a la muerte a quienes
las exhibieron pues bastaba en ocasiones con retractarse ante los funcionarios
del Santo Oficio para salvar el pellejo, fueron eso sí, atentamente observadas y
denunciadas por los habitantes de las poblaciones venezolanas en que se entró
32
Ídem.
33
Ídem.
34
Ibídem., p. 210.
35
Ibídem., p. 211.
36
Ídem.Similar por la “proterva” actitud mostrada, resulta la causa del reo Antonio Inglés
reseñada por Pedro Sosa en el texto que hemos venido citando. Según nos contó este
investigador, Antonio estuvo a punto de morir al ser sentenciado en los mismos términos
que Edón, por mostrar una actitud empecinadamente orgullosa de su credo protestante,
religión en la que inclusive el reo afirmó, tenía el firme propósito de “morir en ella.” Pedro
Sosa, Ob. Cit., p. 157.

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en contacto con los ingleses. Es importante destacar que su dimensión de


escándalos procedía del hecho de tratarse de comportamientos fuera de orden
desde el punto de vista de lo que la moral establecida por el dogma católico
podía permitir, siendo la transgresión de tales pautas morales justamente lo
que solía ser considerado escandaloso y por ello inaceptable. En este sentido,
las burlas a la religión católica, a sus autoridades y a sus símbolos, solían
ser situaciones frecuentemente denunciadas en el comportamiento de los
extranjeros, en especial en el de los ingleses que fueron luego juzgados como
herejes.
Tal es el caso del referido Francisco Ford, a quien ya vimos llamando
“trapo” al escapulario de una mujer enferma, y cuyo proceso judicial se complicó
por la aparición durante el desarrollo de su causa de nuevos testimonios en
su contra, en los que se le acusaba precisamente de incurrir en este tipo de
conductas escandalosas. En tal sentido, quizá la más grave acusación contenida
en los testimonios incorporados al expediente, haya sido la sustentada nada
menos que en veintidós testigos que afirmaron que Ford “había entrado en
una casa donde había diferentes personas, vestido con una sotana y sentándose
en una silla había llamado a dichas personas diciéndoles se fuesen a confesar
con él, ocasionando este hecho mucha risa y chanzas entre los presentes”.37 A
juzgar por la calificación dada a cada una de las acusaciones formuladas contra
el reo, la gravedad de la burla hecha por el inglés a la enferma del escapulario o
la de otra que hizo a una señora devota del rosario sobre la dudosa virginidad
de la virgen, palidecieron ambas ante la magnitud del comportamiento público
denunciado de remedar a un sacerdote llegando a la insolencia de usar sus
vestidos y hacer mofa del sagrado acto de confesión, pues en efecto, tan
escandaloso acto recibió por parte de los calificadores del Santo Oficio la más
grave consideración de entre todos los cargos levantados contra Ford. Dicho
sea de paso, tan herética broma del inglés complicó sin duda su ya delicada
situación procesal.
Con todo, si para un inglés resultaba tremendamente comprometedor
remedar la actuación de un sacerdote español, mucho más grave llegó a ser
el caso inverso en que un sacerdote español remedó el comportamiento de
un hombre de mar inglés. Al menos así no lo muestra la relación de la causa
37
Citado en, Pedro Sosa Llanos, Ob. Cit., p. 168.

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impíos y detestables: la presencia del hereje inglés y su valoración en la Venezuela colonial, pp. 149-171.

iniciada en 1650 contra Juan de Rivas, clérigo presbítero y cura de la Catedral


de Margarita, quien fue denunciado por el Comisario del Santo Oficio en
Nueva Barcelona como consecuencia de una gravísima acusación respaldada
en el testimonio de cinco miembros de su feligresía quienes, según dice la
relación de la causa, luego de leer el Edicto de Fe decidieron testificar contra
el cura debido al inadecuado comportamiento mostrado por éste con motivo
de la visita de un navío inglés a la isla ocurrida en ese año de 1650. Los cinco
testigos, cuyo testimonio el sacerdote trató de invalidar argumentando que
eran sus enemigos, denunciaron,
...que estando en dicha ciudad entró en aquel puerto un navío de ingleses
todos herejes, con negros esclavos y que habiendo hecho publicar el
dicho Juan de Rivas el jueves santo la bula InsenaDomini, se fue a la
dicha bica cuyo capitán se llamaba Guillermo Jacques, un viernes y
comió carne con dichos ingleses con muchos brindis y regocijo. Y que
recibió muchos presentes de ellos y un testigo dice que recibió una
escopeta y que tuvo a todos los ingleses por amigos y en particular al
dicho capitán a quién asistía de día y de noche. Y que un día que el
dicho capitán y demás herejes celebraron su pascua de navidad que fue
ocho días después de la nuestra hicieron un gran convite en donde
se halló el dicho Juan de Rivas y que lo sentaron en la cabeza de la
mesa y que echó la bendición con mucha gira y brindis y que todo
causó grande escándalo y motivo de que otros comunicasen y tratasen
a dichos herejes…38

Pese a que Rivas finalmente logró salir bien librado del percance, el
tamaño del mal comportamiento contenido en esta acusación, cuyo lógico
resultado fue el de causar “grande escándalo” entre los pobladores según dijeron
los testigos, hace necesario valorar con detenimiento la diversidad y magnitud
de las faltas supuestamente cometidas por el procesado, agravadas todas y cada
una de ellas por la condición sacerdotal de su autor, calidad que le convertía con
obligatoriedad en un modelo de conducta susceptible de ser imitado por los
38
“Copia de la relación de las causas del año de 1654 desde el 25 de abril, que fue con los
galeones del cargo del Marqués de Monte Alegre, hasta junio de 1655” (Causa Nº 23), en
Anna Splendiani, Cincuenta años de Inquisición en el tribunal de Cartagena…, Vol. III, pp.
411-413; p. 411. Esta causa se encuentra también analizada con mucho más detalle en Pedro
Sosa Llanos, Ob. Cit., pp. 171-174.

Centro de Investigaciones Históricas Mario Briceño Iragorry 169


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impíos y detestables: la presencia del hereje inglés y su valoración en la Venezuela colonial, pp. 149-171.

demás, aún en el caso de su mal proceder. Así, al revisar lo actuado por el cura
mientras compartió con los ingleses, debemos decir que la variedad de sus faltas
nos permite distinguir entre aquellas independientes de su condición clerical,
como el hecho de haber entrado en tratos y compartido con extranjeros, y
aquellas propiamente asociadas a la cuestión religiosa. De estas últimas hay que
decir que, hechos como comer carne, festejar y brindar en fecha prohibida por
santa, o participar en celebraciones de otros cultos como la pascua protestante,
aunque constituían comportamientos inadecuados para todos los miembros
de la catolicidad, se veían como mucho más graves al ser cometidos por un
sacerdote, lo que explica la línea final de la cita en la que se denunció que la
conducta Rivas había propiciado “que otros comunicasen y tratasen a dichos
herejes”. Visto este caso y sus efectos, puede situarse en perspectiva el tono de
lenguaje exhibido en la legislación indiana que pedía castigar severamente a los
curas que, como Rivas, incurrían en tratos con extranjeros, “de forma que con
el ejemplo tengan remedio los daños que de lo contrario resultan”.39 Se trataba
entonces de evitar la extensión de malos ejemplos como el dado por el clérigo
aficionado a la perniciosa amistad de los herejes ingleses.

A modo de Conclusión
Al realizar una mirada panorámica del conjunto de casos que hemos
revisado hasta acá vinculados a herejes ingleses con actuación en Venezuela,
podemos observar en las ideas y actitudes que expresaron los habitantes de
las distintas ciudades de estos territorios una valoración también negativísima
de esos hombres y de su influencia, expresada en la constante queja por el
escándalo en que sumía a la sociedad su herético proceder. Como se vio en
las declaraciones de los testigos, los miembros de la sociedad colonial parecían
ejercer una constante vigilancia contra estos extranjeros ingleses y permanecían
atentos a la más mínima señal de un comportamiento religioso inadecuado,
estando también vigilantes de la contaminación de otros miembros de esa
sociedad por entrar en contacto con esos elementos extraños. El porqué de
tanta prevención nos remite a la naturaleza de la cultura colonial venezolana,
39
Recopilación de las leyes de los Reinos de Las Indias. Madrid, Imprenta de Boix, 1841, L. III,
Tit. 13, ley 9.

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profundamente marcada por la impronta de su raíz hispánica y, por ello,


anglófoba desde sus orígenes; sobre esto, ha reflexionado Splendiani, cuyas
pertinentes palabras nos sirven de cierre:
Las situaciones descritas se vivieron durante toda la época colonial
cuando los intereses económicos y políticos de las monarquías europeas
desplazaron sus culturas en todos los continentes y con ellas sus creencias
religiosas. Tuvieron lugar en una época marcada por una mentalidad
influida de una profunda religiosidad, por el temor a la máxima
institución evaluadora de la ortodoxia, por el miedo a la condenación
del alma, por la intolerancia frente a creencias diferentes a la propia, por
la rigidez dogmática, por los prejuicios de la sociedad y, sobre todo, por
la presión de tener que vivir dentro de unos parámetros establecidos por
el sistema de poder.40

40
Anna Splendiani, Los protestantes y la Inquisición…, p. 31

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El Derecho de Lanzas de la élite encomendera merideña (1619-1620), pp. 173-185.

EL DERECHO DE LANZAS DE LA ÉLITE


ENCOMENDERA MERIDEÑA (1619-1620)

The law Spears elite encomendera


of Merida (1619-1620)

Néstor D. Rojas López Licenciado en Historia por la Universidad de


Los Andes (Mérida, Venezuela), autor del trabajo
especial de grado La Visita de Alonso Vázquez de
Cisneros a Mérida: actitudes y mentalidades de la
élite encomendera merideña. 1619-1620 y de varios
artículos relacionados con esta línea de investigación;
actualmente cursa el segundo semestre del Programa
de Profesionalización Docente (ULA) y se desempeña
en labores de docencia en educación media.

Recibido: 15/05/2014.
Aprobado: 30/06/2014.

Resumen: Mérida recibió entre 1619 y 1620 la visita del Licenciado Alonso Vázquez de
Cisneros, Oidor de la Real Audiencia de Santa Fe, encargado de supervisar y castigar las
transgresiones concernientes al trato y doctrina de los naturales sometidos al régimen de
la encomienda. Este hecho catalizó las reacciones de la élite de encomenderos, quienes
se expresaron actuando en defensa de sus privilegios a través de las redes sociales de
poder y de su sistema de valores. La presente investigación es de carácter documental,
y pretende el estudio cualitativo del problema de las actitudes y mentalidades de la élite
encomendera merideña frente al encargo institucional de este visitador, centrándonos
de manera primordial en el Derecho de Lanzas y las prerrogativas socioeconómicas
concernientes al linaje y la procedencia de los encomenderos.
Palabras clave: Mentalidades, Actitudes, Sistema de Valores, Derecho de Lanzas,
Encomienda.

Abstract: Mérida received between 1619 and 1620 the visit of Mr. Alonso Vázquez de
Cisneros, Judge of the Royal Audiencia of Santa Fe, to oversee and punish violations

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El Derecho de Lanzas de la élite encomendera merideña (1619-1620), pp. 173-185.

doctrine concerning the treatment and natural under the regime of the charge. This
catalyzes reactions elite encomenderos, who were expressed by acting in defense of
their privileges through social networks of power and value system. This research is
documentary in nature and seeks the qualitative study of the problem of attitudes and
mentalities of Merida encomendera elite versus institutional custom of this visitor,
focusing on how primordial law Spears and socioeconomic prerogatives concerning
lineage and the origin of the trustees.
Key words: Mindsets, Attitudes, Value System, Law Spears, Entrustment.

Introducción
La actuación del licenciado Alonso Vázquez de Cisneros en Mérida
como visitador enviado por la Audiencia de Santa Fe, entre 1619-1620, para
supervisar y ejecutar el cumplimiento de la legislación concerniente al régimen
de la encomienda, proporciona luces para el análisis e interpretación de este
procedimiento institucional desde la perspectiva epistemológica de la historia
social y de las mentalidades. La casi necesaria vinculación de la visita con la élite
merideña del siglo XVII nos ha llevado al empleo de la evaluación cualitativa de
este grupo social, y de acuerdo a la pluralidad de los criterios manejables para su
definición, hemos seleccionado específicamente la condición socioeconómica
de encomendero, dentro de la pauta historiográfica que en las últimas décadas se
ha venido denominando Estudio de Élites (Langue, 1992-1993).
Esta perspectiva de análisis comporta formas de observación más
cercanas a las especificidades de los actores sociales como la prosopografía y
la biografía colectiva, estableciendo un análisis relacional entre el individuo
y el grupo social, así como la constante interacción de las individualidades
con el sistema de valores predominante en la realidad social que las circunda
y determina sus comportamientos. Para el estudio y valoración de la élite
encomendera partimos del criterio de dominio que este grupo social ejerció en
torno a los factores de poder y riqueza que motorizaron la conformación de la
sociedad colonial merideña.
Tomando como base el grupo de vecinos que detentaban la posesión de
encomiendas al momento de la visita de Vázquez de Cisneros (1619-1620), se
hace necesario establecer el vínculo entre estos y los primeros encomenderos

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El Derecho de Lanzas de la élite encomendera merideña (1619-1620), pp. 173-185.

de la ciudad serrana de acuerdo a criterios de parentesco por consanguinidad


y afinidad, calidades socioeconómicas, políticas y jurídicas, que a través de
la configuración del entramado de las redes sociales inscribieron a los linajes
familiares merideños en la larga duración, mediante la preservación del
patrimonio y la ampliación del espacio social de poder (Imizcoz, 1996: 17)
y (Ruiz, 1991: 136). No obstante, de los cincuenta y siete encomenderos
que conformaban este grupo para el momento, el acceso a las fuentes y la
información que estas pudieron aportar ―fundamentalmente los autos de
visita despachados por la gestión del Oidor― nos han permitido abordar los
casos de algunos de los que directa o indirectamente estuvieron vinculados a
la Visita. Por ello el análisis relacional será de primer orden en la interpretación
cualitativa de las actitudes y comportamientos de la mentalidad y del sistema
de valores común a la vertebración social de la élite encomendera merideña en
su conjunto.
Por su parte, las nociones de conducta y actitud son esenciales en el
estudio de la estructura mental, y desde esa perspectiva los valores fungen
como pautas generales o normas superiores que constituyen el núcleo de
las actitudes y marcan la orientación de las conductas. En el marco social,
fenómenos como la religión, el derecho, la moral, la economía, la estética,
etc., representan el entramado de los sistemas de valores, los cuales podemos
identificar reconstruyendo, mediante datos básicos como juicios de valor
o índices de valores referentes a la recompensa o el castigo, la censura y el
elogio, aprobación y desaprobación, la apreciación y el rechazo, el estímulo y
la represión; datos que influyen en la mentalidad y por ende en las actitudes de
los miembros de una sociedad (Le Goff, 1978: 84; Ethel, 1976).
En ese sentido, proponemos en este trabajo abordar el análisis y
comprensión de las actitudes de la élite encomendera merideña frente a las
implicaciones de carácter institucional de la visita, las cuales indefectiblemente
estaban signadas por el sistema de valores propio del Antiguo Régimen en
Hispanoamérica. Sistema de valores en el que poseer era tan importante y
trascendental como la manifestación del capital simbólico manifestado. A
grandes rasgos, comportamientos como descender de un linaje importante
o mostrarse como hidalgo, ostentar el dominio de los recursos productivos
y de las instancias municipales del poder, vestirse de acuerdo a su calidad y

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privilegios, mantener un comportamiento honroso, mostrar superioridad en


fiestas, honras fúnebres, dotes matrimoniales, ser buen cristiano y temeroso de
Dios, etc (Ruiz, 1998).
A tal fin, hemos seleccionado la una de las categorías centrales
de este sistema de valores: el honor, en tanto un valor fundamental de las
sociedades del antiguo régimen hispanoamericano, del cual nos interesa
resaltar comportamientos clave de la élite encomendera merideña: la Lealtad
al Rey vinculada además a la ostentación de hidalguía y la retribución de esta
a través del ejercicio del Derecho de Lanzas (Artigas y Castillo, 1998). De
este modo, intentaremos acceder a los complejos procesos que explican los
comportamientos y actitudes de los encomenderos merideños, como actores
sociales protagonistas de este episodio coyuntural de la Mérida del siglo XVII,
como lo fue la visita de Vázquez de Cisneros.
Por otro lado, el tratamiento historiográfico hecho en torno a la
institución de la Visita en Mérida, y de manera específica la realizada por el
Licenciado Alonso Vázquez de Cisneros en el período ya mencionado, se ha
centrado casi de manera exclusiva en el aspecto socioeconómico, institucional
y jurídico del tema. Se explica esto, dada la estrecha vinculación de la Visita
Indiana con la Encomienda, estrategia mercedaria que instituyó el sistema
laboral tributario de la población indígena, que motorizó buena parte de la
economía colonial y promovió la conformación de élites locales de blancos que
dominaron la cima de la estratificación social hispanoamericana. Este aspecto,
ha eclipsado por tanto, otros enfoques teórico-metodológicos susceptibles de
aplicar al estudio de esta temática, lo cual, no es desde ningún punto de vista
reprobable, si partimos de la comprensión del ambiente historiográfico desde
el que han surgido estos trabajos. Aún así, el estudio de la historia colonial
hispanoamericana y venezolana, ha venido experimentando en las últimas
décadas una preocupación cada vez mayor en la propuesta de enfoques de
historia social y de las mentalidades y desde la perspectiva microhistórica, que
nos ha hecho pensar en la posibilidad de hacer lo propio en el abordaje de la
Encomienda y de la Visita en Mérida colonial, siendo estas, la llave de entrada
a la comprensión de diversos aspectos de la sociedad colonial merideña.
Las fuentes documentales de las que nos valdremos, serán los cargos y
descargos que forman parte de los expedientes y autos de visita realizados por la

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visita de Vázquez de Cisneros a Mérida, que reposan en la Colección Ciudades


de Venezuela de la Biblioteca Nacional Biblioteca Febres Cordero (en adelante
B.N.B.F.C.), documentación en la que yacen los elementos discursivos más
resaltantes de los argumentos que los encomenderos merideños esgrimieron
frente a las acusaciones a que fueron objeto por parte de la Visita. Colateralmente
nos serán de utilidad las Reales Cédulas y Peticiones encontradas en la Colección
Los Andes de la Biblioteca Gonzalo Rincón Gutiérrez (en adelante B.G.R.G)
de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes,
referentes al sistema de la encomienda y al papel del Cabildo merideño como la
base institucional de las redes sociales de poder de la élite encomendera.

El derecho de lanzas de la élite merideña


Podrán los conquistadores
aprender oy más oficio
y en pago de sus azañas
pedir limosna sus hijos...1

El lamento de Carvajal, personaje compañero de Pizarro en la comedia


del dramaturgo del Siglo de Oro español Tirso de Molina Amazonas en
las Indias,de la Trilogía de los Pizarro escrita en 1626, criticaba la política
reformista de Carlos V y sus sucesores en el trono, desde las Leyes Nuevas de
1542 hasta la Junta de Reformación encabezada por el Válido de Felipe IV, el
Conde Duque de Olivares, que introducían novedades en la política indiana
referentes a la encomienda. El encargo de la obra que nacía de las diferencias
entre las convicciones políticas del dramaturgo y las del Válido, perseguía
limpiar el nombre de Gonzalo Pizarro, acusado de traición al Rey a raíz de La
Rebelión de los Encomenderos de 1542, y con ello reivindicar el mérito de los
conquistadores, lesionado por la insistente intervención estatal en las Indias.
Revela el fragmento de la obra tirsiana, un aspecto fundamental de la
concepción del honor en la mentalidad de los conquistadores, que frente
a la pérdida progresiva de poder y prerrogativas, se veían ante la deshonrosa
1
Tirso de Molina: Amazonas en Las Indias, citado en: Caro (1997: 347). Interesante artículo
que aborda una de las más inexploradas caras de la percepción de la sociedad española sobre
la realidad indiana: la dramaturgia.

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perspectiva de aprender y ejercer oficios manuales o empobrecerse hasta el límite


de no dejarles a sus descendientes más que la posibilidad de recurrir a la limosna,
en pago de las hazañas realizadas en la conquista del vasto imperio americano.
El ideal social de la fidelidad vinculado al símbolo de la autoridad real
en el Antiguo Régimen2, descansaba sobre la relación Patronazgo-Clientela
mediante la cual, la lealtad hacia el monarca se ofrecía en espera de una
retribución, recompensa o pago. El funcionamiento de esta relación, propia
de las relaciones feudo-vasalláticas medievales, consistían en un intercambio,
si se quiere, desigual de servicios o prestaciones. El patrón asistía al cliente
ofreciendo gracias, mercedes u oficios, y el cliente ofrecía sus servicios desde las
más diversas manifestaciones de lealtad (Imizcoz, 1996). En esta relación de
servicios y mercedes, el servicio del vasallo debía ser previo a la merced, que venía
luego a modo de premio (Zavala, 2005). Parece entonces que los reclamos de
los encomenderos quejándose de los agravios a los que eran sometidos con las
nuevas políticas en materia de encomiendas, eran perfectamente justificables,
toda vez que el vínculo construido en torno a la representación de la lealtad
retribuida se veía trastocado. De tal suerte que “… los colonos sin excepción
se consideraban defraudados en las expectativas que habían cifrado al enrolarse
en las huestes conquistadoras, y daban por descontado que serían víctimas de
una confiscación de feudos granjeados legítimamente….”(Villena, 1997: 417).
Un elemento que debemos agregar a esto, es que la condición de
hidalguía en Indias respondía a una realidad muy particular y en nada parecida
a la de España. En las probanzas de hidalguía de la península, la constancia
sobre la condición noble de los antepasados tenían un peso mucho mayor
que las glorias e hidalguías del propio pleiteante, mientras que en Las Indias
el alegato a la hora de mostrar esta condición noble era manifestar en extremo
Fidelidad al Rey. El paso a las nuevas tierras americanas había dado un giro
a las prioridades para ostentar hidalguía. Factores como la falsificación de
documentos y ejecutorias de probanzas de nobleza, hacían muy difícil en
América la comprobación de su autenticidad, puesto que no se tenían a mano
los documentos que corroboraran la nobleza de antepasados; por otro lado
había provocado que en muchos casos, por la falta de recursos económicos, se
2
Sobre las representaciones del poder en el Antiguo Régimen y la fidelidad como ideal social,
véase: Vázquez, 1999: 43-44.

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perdiera el reconocimiento de la condición noble de algún peninsular, por no


poder costearse los elevados costos del proceso. Por tanto se acabaron muchas
noblezas, algunas se mantuvieron y otras fueron inventadas. Condiciones como
las de conquistadores y fundadores beneméritos representaron el requisito
indispensable de hidalguía en Las Indias, ante la carencia de instrumentos que
demostraran inmunidades nobiliarias al modo que se estilaba en Castilla. Por
tanto, el servicio a la Corona en el proceso de conquista y colonización, así
como la demostración, armas en mano, de la fidelidad al monarca, era una
actitud propia de los americanos como justificación de Hidalguía (Díaz, 2003).
La encomienda garantizaba la extracción de beneficios económicos sin
mucho esfuerzo y poco riesgo por parte del encomendero, perspectiva totalmente
acorde con los códigos vigentes de una mentalidad en que la hidalguía y el prestigio
no se comparecían con el trabajo manual. Para la élite merideña, aun cuando el
honor y la honra no implicaban necesariamente el abstenerse de la práctica de los
llamados oficios viles ―como el comercio―, sí era de vital importancia el alcance
y ostentación de oficios honrosos que estuvieran de acuerdo con las calidades y
méritos de su estrato. Las regulaciones jurídicas e institucionales sobre el servicio
personal y la sucesión de encomiendas, ponían en riesgo para los miembros
de la élite serrana la ostentación de una de las calidades más preciadas, la de
encomendero (Webre, 1989).3 Así lo señalaba la Real Cédula fechada el 16 de
mayo de 1609 en San Lorenzo, que tuvo lugar a petición del Cabildo de Mérida,
en ella se reconocían los méritos de los descendientes de conquistadores en la
obtención de la merced de encomiendas y por tanto se ordenaba que “…no se
encomienden indios que bacaren en la dicha ciudad sino fuere en hijos de y nietos
de los tales conquistadores y que en el interin que se ofresca ocasión de hacerles
merced les ocupen en cargos y oficios honrosos a cada uno segun su qualidad…”4
3
Sin embargo, para Osorio, (2005) la mentalidad mercantil de la sociedad colonial merideña
determinó otra actitud frente al trabajo: “En la Mérida del siglo XVI, en contra de lo que
generalmente se ha establecido en la historiografía colonial, trabajar no significaba desprestigio
social ni el trabajo era rehuido sistemáticamente. Salvo los indígenas encomendados, que
fueron coaccionados a trabajar, la necesidad de trabajo del resto de la sociedad tuvo bases
económicas: la subsistencia y el aumento de la calidad de vida” (pp. 175-176).
4
B.G.R.G. Colección Los Andes, T. I, p. 70, “Cédula sobre que se encomiende a los hijos y
nietos de conquistadores los repartimientos de indios que vacaren en Mérida.” San Lorenzo
16 de mayo de 1609.

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No poca razón le faltaría entonces al capitán Diego de Luna en sus


descargos,en la causa de Visita que le siguiera Alonso Vázquez de Cisneros
en su contra por la administración de los indios de Iricuy. Al cargo5 donde
se le imputaba el traspaso de los frutos y aprovechamientos de los indios de
Ticacoque, del repartimiento de Iricuy a su hermana Magdalena de Luna,
cuando esta contrajo nupcias con Juan Cerrada de Saavedra, respondió
que:
...considerando ser la dicha Magdalena de Luna hermana del susodicho
y los demas hermanos hijos de uno de los primeros descubridores
y conquistadores de esta tierra y provincia y casar su hermana asi
mismo con el dicho Juan Cerrada hijo del capitan Hernando Cerrada
descubridor y contador desta provincia [...] era permitido por mandato
del Rey que este tipo de concesiones se hicieran [...] en personas de
calidad benemerita como lo son el dicho Juan Cerrada y la dicha
Magdalena de Luna...6

Plantear el reconocimiento de estas calidades como defensa en el auto de


visita, comportaba la exigencia tácita de un derecho ganado por sus antecesores
en la carrera de Las Indias: el Derecho de Lanzas. El servicio militar prestado
por un noble a su soberano, se convirtió en la Guerra de Reconquista española
y consiguientemente en la conquista de América, en un derecho que podía
aventajar la obtención de títulos o mercedes. Derecho al que apelaron los
integrantes del Cabildo merideño, a través de su procurador general Alonso
Arias de Reinoso ante el monarca intercediendo por los hijos y los nietos de
los conquistadores para la obtención de encomiendas y en reclamo por las
mercedes otorgadas a personas sin las calidades requeridas, como lo expresa la
cédula de 1609 antes citada:
...por parte de la ciudad de Mérida de ese Reino ha sido hecha
relacion que los conquistadores de la dicha ciudad han servido en ella
5
B.N.B.F.C. Colección Ciudades de Venezuela, R. 16 y 17, pp. 269. “Cargos contra el Capitan
Diego de Luna por la administración de los indios de Ticacoque del repartimiento de Iricuy”.
Mérida, 14 de febrero de 1620.
6
Ibídem, p. 329. “Alonso Pérez de Ynestrosa vezino de merida en nombre del capitan Diego
de Luna en virtud de la curaduria ad lites que le fue discernida en nombre de Luisa de
Saavedra viuda mujer de Don Antonio de Sandoval responde a los cargos que a sus se han
hecho”. Mérida, 3 de marzo de 1620.

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y gastado sus haciendas en las ocaciones que se han ofrecido asi con
indios como en el levantamiento de Lope de Aguirre y murieron con
mucha pobreza y que muchas de las encomiendas que han bacado en
la dicha ciudad se an dado a personas que no se les conocen meritos
que es causa de que los hijos y nietos de conquistadores padezcan
necesidad …7

Caso similar al de Diego de Luna fue el de Miguel Trejo de la Parra, en


la causa de visita que se le seguía en 1620 como encomendero de los indios
de Mucumpis. Al cargo que se le hacía por haber dado en administración
a su cuñado Sebastian Rosales los indios de la dicha encomienda8, sometía
a consideración del visitador que Miguel de Trejo, Isabel de Trejo, su
hermana, había sido “...conquistador en el serbicio de su magestad como
es notorio y por tal lo alego en el sustento de su casa y armas y caballo en
el oficio de capitan de ynfanteria en que se ocupó y sirvió siempre a su
magestad en esta cédula mas de cuarenta años...”, y que al casar a Isabel
de Trejo con “Sebastian Rosales hombre noble hijo de algo de casa y solar
conocido...” se le concedió la administración de la mencionada encomienda
para su sustento.9
En efecto, el capitán Miguel de Trejo había participado en muchas
jornadas expedicionarias en la pacificación de los indígenas de la sierra
de Mérida, valle de La Grita y Barinas, contra la sublevación de Lope de
Aguirre, y en la pacificación de Venezuela, socorriendo a Trujillo de los indios.
Recordemos que la defensa militar de las provincias en Indias, dependía en los
primeros siglos de la colonia, exclusivamente de sus propios habitantes. Así
pues en Mérida, la defensa de su jurisdicción y por ende del Imperio, recaía en
manos de los capitanes encomenderos, a cuyo cargo estaba la organización y
financiamiento de las compañías de infantería y caballería que debían participar
7
B.G.R.G. Colección Los Andes, T. I, p. 70, “Cédula sobre que se encomiende a los hijos y
nietos de conquistadores los repartimientos de indios que vacaren en Mérida.” San Lorenzo,
16 de mayo de 1609.
8
B.N.B.F.C. Colección Ciudades de Venezuela, R. 17 y 18, pp. 57. “Auto de Cargos contra
Sebastian Rosales y de Miguel de Trejo en la visita de los yndios de Mucumpis”. Mérida, 14
de febrero de 1620.
9
Ibídem., pp. 66-67. “Descargos de Miguel de Trejo en la causa de visita de los yndios de
Mucumpis”. Mérida, 14 de febrero de 1620.

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El Derecho de Lanzas de la élite encomendera merideña (1619-1620), pp. 173-185.

de la defensa del territorio contra las incursiones piratas y los levantamientos


indígenas (Cardoza, 2001).
De igual forma, con no menos timidez, exigía su derecho de lanzas el
yerno de Antonio de Gaviria, Benito Marín: “…y yo el dicho Benito Marin
debo ser premiado en nombre de su majestad por tan ymportante serbicio
como lo he hecho lo cual es a vuestra merced notorio…”10 Servicio que había
consistido en la pacificación de los indios del valle de Mucuino y que
...con mi yndustria y riesgos de mi vida y gasto de mi hacienda yo el
dicho Venito Marin los reduxe a obediencia de su majestad y fue causa
de que se baptisase y acudiesen al gremio de la santa madre iglesia como
han fecho en que he gastado muchos cientos de pesos de mi hacienda
asistiendo con mi persona y armas en el dicho valle de Aricagua en
los tiempos que ubo guerra en el en defensa y amparo de los dichos
yndios...11

Frente a los cargos que se le hacían por tener en administración los


indios de Mucuino de la encomienda de Antonio de Gaviria, Marín adjuntó
a su petición de descargos, el nombramiento que en 1618 le había hecho el
Cabildo de Mérida como Caudillo y Cabo de los hombres armados del Valle de
Aricagua,para defenderse de los indios Jiraharas.12
Vemos como los méritos ganados y heredados de la élite encomendera
merideña al servicio del Monarca, tenían un peso específico ante las regulaciones
de las autoridades coloniales. El Derecho de Lanzas por tanto, fungió como un
constante estado de acreencia de los conquistadores con la Corona por los
muchos servicios otorgados a la misma, servicios y hazañas que en el decir del
personaje tirsiano Vaca de Castro, sólo podían pagarse dando a los mismos
conquistadores el control de las colonias:
Todo este imperio de plata,
yndios y repartimientos

10
B.N.B.F.C. Colección Ciudades de Venezuela, R. 20 y 21, p. 247. “Petición de descargos de
Antonio Gaviria vecino y encomendero de Mérida y Benito Marin su yerno en la causa de
visita a Mucuino”. Mérida, 21 de marzo de 1620.
11
Ídem.
12
Ibídem., pp. 258-261.

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El Derecho de Lanzas de la élite encomendera merideña (1619-1620), pp. 173-185.

no pueden satisfacer
lo mucho de estos empeños:
pero llamándonos sus dueños
tendrán menos que temer.13

Consideraciones finales
La principal característica de esta investigación, ha sido el no ceñirnos, en
la medida de lo posible, con lo ya escrito sobre el tema por otros autores, y por
ende, con el tratamiento sin duda exhaustivo, que han hecho de las fuentes. Hemos
creído indispensable, ir directamente a las fuentes documentales en búsqueda de las
grietas que, en el procedimiento institucional de una Visita, pudieran conducirnos a
dar una mirada a la mentalidad de la élite encomendera merideña. La característica
propia de los autos de visita, como documentación expedida por un procedimiento
administrativo, de algún modo le cerraba el paso a esta intensión. Ante la copiosa
información documental aportada por la Visita de Alonso Vázquez de Cisneros
a Mérida, repartida a lo largo de diecinueve rollos de la Colección Ciudades de
Venezuela -cada rollo contentivo de al menos trecientas páginas de documentación
transcrita y mecanografiada-, fue necesario interrogar la documentación, dado que
este tipo de fuentes no revela a simple vista información vinculada a las mentalidades
o el sistema de valores de una sociedad, sino es en la indagación de lo que entre
líneas se esconde detrás del acto jurídico e institucional.
Como resultado de ello, dimos con uno de los más ricos filones
documentales para el estudio del siglo XVII merideño. La Visita como fuente
para la historia social, arroja información no sólo económica, sino demográfica,
genealógica, etnográfica, política, jurídica, etc., que nos ha sido de gran utilidad
en la comprensión, no sólo del discurso institucional del Estado español en las
indias, sino como contra parte, la expresión de la mentalidad de la sociedad
colonial merideña y en específico de la élite encomendera, que desde las
peticiones de descargos anexadas a los autos de visitas, tuvieron la oportunidad
de dar a conocer la argumentación y justificación de sus actuaciones como
detentores de encomiendas y ante las acusaciones hechas por el Visitador.
13
Tirso de Molina: Amazonas en la Indias, citado por Caro (1997: 358).

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Pudimos constatar a través de estas fuentes, cómo el sistema de valores de


la élite encomendera merideña jugó un papel fundamental en la argumentación
discursiva de estos actores sociales frente a la acción institucional de Vázquez
de Cisneros, análisis que centramos fundamentalmente en categorías de los
valores manejados por la sociedad del Antiguo Régimen Hispanoamericano,
como lo fue el Honor, cuyas amplias dimensiones redujimos, por cuestiones
metodológicas, a dos categorías esenciales del comportamiento y las actitudes
de la sociedad colonial, como la fidelidad al monarca, cuya importancia es
trascendental para explicar las relaciones clientelares que giraron en torno a la
institución de la Encomienda
Finalmente, creemos que desde ningún punto de vista son absolutas estas
conclusiones, y antes que dar por agotado el tema en cuestión, consideramos
que apenas hemos dado algunas pinceladas, un boceto que pretende abrir nuevas
perspectivas en el estudio del siglo XVII y la institución de la Visita en Mérida.
La vastedad de las fuentes documentales y la riqueza que en ellas reposan, pone
en evidencia lo mucho que el pasado tiene aún por decirnos, y que nos dirá, si
el presente y nosotros sus actores, nos armamos de las interrogantes correctas.

Fuentes Consultadas
Documentales
Biblioteca de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes “Gonzalo
Rincón Gutiérrez” (Mérida):
Colección Los Andes. Tomo: I.
Biblioteca Nacional Biblioteca Febres Cordero (Mérida):
Colección Ciudades de Venezuela. Rollos: 16-17, 17-18, 20-21.

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El colapso del Callao: la crisis de la producción aurífera en Guayana a fines del siglo XIX, pp. 187-202.

EL COLAPSO DEL CALLAO:LA CRISIS DE


LA PRODUCCION AURIFERA EN GUAYANA
A FINES DEL SIGLO XIX

The collapse of The Callao: the crisis of


the aurifera production in Guyana at
the end of the 19th century

Adelina Rodríguez M. Historiadora. Doctora en Historia en la Universidad


Santa María (1994). Profesora Titular, Jefe de la Cátedra
de Historia en la Escuela de Estudios Internacionales
de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la
Universidad Central de Venezuela. Profesora invitada
a dictar seminario en el Doctorado en Historia
de la Universidad Católica Andrés Bello. Premio
Municipal de Literatura, mención ensayo histórico
(1988). Autora de (1987) La Formación del Latifundio
Ganadero en los Llanos de Apure. Caracas. Academia
Nacional de la Historia; (1993) “Concesiones auríferas
e inversiones extranjeras en la Guayana venezolana
1830-1900” en Inversiones extranjeras en Venezuela
siglo XIX. Academia de Ciencias Económicas; (1995)
Latifundio Ganadero y Conflictos Sociales en los Llanos
de Apure. Caracas. Tropikos - FACES; (2010) “El
Ciclo del Oro en la Guayana del siglo XIX” en El
Libro del Oro de Venezuela. Caracas. Banco Central de
Venezuela. Email: aarom309@gmail.com.

Recibido: 31/07/2014.
Aprobado: 19/09/2014.

Resumen: En 1870, se anunció la fundación de la compañía minera El Callao, la


prensa de la época señalaba en grandes titulares que se trataba de uno de los hechos
más significativos dada la magnitud y calidad de los filones que la conformaban. Las
noticias sobre la producción de la mina y de su principal accionista y presidente, don

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El colapso del Callao: la crisis de la producción aurífera en Guayana a fines del siglo XIX, pp. 187-202.

Antonio Liccioni ocupaban los principales titulares de la prensa local y nacional. En


efecto, por primera vez, en la historia económica venezolana el rubro oro se ubicaba
en los primeros lugares de producción. La fiebre del oro que había generado el alto
índice de producción registrado por la mina de El Callao actuaba como un poderoso
imán, produciendo, en consecuencia, una fuerte atracción hacia el Distrito El Callao,
efecto éste que incidió en la tendencia de la población a concentrarse en aquella zona
minera, considerada entonces como una Nueva California para los buscadores de oro
que aspiraban el hallazgo de nuevos Callao. Sin embargo, el ritmo ascendente de la
producción comenzó a registrar a muy corto plazo señales de alarma, y para 1887 se
pregonaba en los salones de fiesta y en los titulares de prensa sobre la decadencia de la
producción del Callao y el cierre inminente de la Compañía. La profunda crisis registrada
con la progresiva decadencia de la mina El Callao, y la subsecuente caída de los precios
del oro, a nivel regional y nacional, constituye el objeto central de este ensayo.
Palabras clave: vetas, crisis, declive.

Abstract: 1870, announced the founding of El Callao mining company, the press of
the time noted in big headlines was one of the most significant given the magnitude
and quality of reefs that formed it. The news about the production of the mine and its
main shareholder and Chairman, don Antonio Liccioni occupied the top headlines of
the local and national press. Indeed, for the first time in Venezuelan economic history
gold industry stood at the first places of production. The gold rush that had generated
the high production rate registered by the mine of El Callao acted like a powerful
magnet, producing, therefore a strong attraction to the El Callao District, effect that
focused on the tendency of the population to be concentrated in the mining area, then
considered a new California to the gold diggers who aspired to the discovery of new
Callao. However, the increasing rate of production began recording at very short notice
warning signs, and for 1887 is proclaimed in the ballrooms and headlines about the
decline of the production of Callao and the imminent closure of the Company. The
deep crisis registered with the progressive decline of El Callao mine, and the subsequent
fall in gold prices, regional and national level, is the central subject of this essay.
Key words: Veins, crisis, decline.

Al ritmo de los hallazgos auríferos que condujeron a la publicación


en 1850 de la llamada Proclama del Oro, también conocida como “Oro del
Yuruary”, se observó en la región de Guayana un proceso acelerado de profundas
trasformaciones debido, por una parte, al arribo de una masa heterogénea de

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“buscadores de oro” y por otra, a la conformación de una serie de compañías


extranjeras interesadas en la explotación de la “zona de las minas”. Por demás
significativa resulta en este contexto la afirmación de Manuel Egaña:
Los gobernantes federales se encontraron a Manoa sin buscarla. A partir
de 1866, o quizás desde un poco antes, veníase explotando oro en forma
continua, o al menos, conocida por el gobierno regional. Los trabajos se
hacían por personas privadas o por grupos de personas privadas sin
más exclusividad ni discriminación que las que podían resultar de la
fuerza bruta, la pericia, la buena suerte y las intuiciones inspiradas por
Manoa.1

Producto de esta nueva dinámica, en el año de 1868, la Asamblea


Legislativa acordó conferir a Guayana el carácter constitucional de Estado
Minero, rango que le permitía “la libre administración de sus productos
naturales además de instruir a los senadores y diputados por el Estado para
sostener y defender ante el Congreso Nacional ese carácter”.2
Guayana se transformó en el centro de atención de inversionistas extranjeros
interesados en las ricas vetas de cuarzo aurífero, una nueva etapa en la búsqueda
del Dorado dio inicio a un proceso de expoliación auspiciado por la ausencia
de una política de control sobre el otorgamiento de concesiones a compañías
extranjeras. Se trata de uno de los periodos más significativos en la historia del
oro en Venezuela, ya que marca el comienzo de un verdadero ciclo de explotación
comercial a gran escala y la incorporación del mineral aurífero como rubro de
exportación, dada su amplia demanda en los mercados nacional e internacional.
El punto de inflexión en el contexto vino dado por la fundación, en
1870, de la Compañía minera El Callao, coincidiendo esto con el ascenso al
poder de Antonio Guzmán Blanco. En este sentido, la política innovadora
de Guzmán, trajo consigo cierto clima de estabilidad regional que ofrecía
amplias posibilidades para la inversión, a gran escala, de capitales extranjeros.
En este contexto, desde su fundación la Compañía minera El Callao acaparó
la atención nacional e internacional A partir de 1875, comenzó su período de
mayor productividad.

1
Manuel Egaña, Venezuela y sus minas, Caracas, Banco Central de Venezuela, 1979, p. 75.
2
Recopilación de Leyes y Decretos de Venezuela 1880, p. 51.

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A corto plazo, la bonanza de la compañía dio lugar a una verdadera


fiebre del oro. En consecuencia, la zona cercana a la Compañía se transformó
en un polo de atracción para los buscadores de pepitas de oro, efecto éste que se
verificó en la tendencia de la población a concentrarse en aquella zona minera,
considerada entonces como una Nueva California. En los registros de prensa
de la época, destacaban las noticias sobre la nómina de la Compañía, una de
las más significativas, en la cual se contemplaba:
810 peones en trabajos de superficie, 108 herreros, 1.019 ayudantes
en las maquinarias, 667 carpinteros, 583 peones en bombas y calderas,
4.502 mineros barreneros, 1805 pasadores o acarraeadores de cuarzo y
169 en los carros en los que se conduce un total de 9.603 kilos de oro.
La empresa fundió oro por valor de 6.970.21, 48 bs.3

En los años comprendidos entre 1866 y 1884 se registraron cifras por


demás significativas en la exportación de oro, hecho que permitió al rubro
ocupar un lugar en las estadísticas económicas, en momentos en que a nivel
nacional, refiere Catalina Banko:
Los negocios vuelven a sufrir tropiezos como consecuencia de los
desequilibrios de la economía mundial, crisis que se origina en el
descenso de las cotizaciones en la Bolsa de Londres. Sus efectos en
los centros financieros de la Europa continental son inmediatos,
ocasionando numerosas quiebras y la contracción de la demanda de
materias primas, lo que como es natural afecta a la frágil economía
venezolana aun cuando la recuperación será relativamente rápida. 4

Tomando como base los datos de Ramon Veloz, en el año económico


1866-1868, se presenta por primera vez el rubro oro con una exportacion
de 1.572.526 bolívares5. A partir de ese registro el renglón oro de las minas
comenzo a ocupar un lugar destacado en el índice de exportaciones nacionales.
En este particular puede decirse que la producción de oro en Venezuela
provino totalmente de la región de Guayana. Vale destacar que en esta zona

3
La Opinión Nacional, “El Oro de las minas”. Caracas, 16-09-1882.
4
Catalina Banko, Relaciones económicas entre Venezuela y Alemania 1821-1945, Trabajo de
Ascenso a la categoría de profesor titular. FACES-UCV, 2011, (manuscrito). p. 71.
5
Ramón Veloz, Economia y Finanzas de Venezuela 1830-1944, Caracas, ANH, 1984, p. 146.

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se conocieron tres centros importantes de cuarzo aurífero, Cicapra, Botanano,


pero, sobre todo el Callao, que llegó a considerarse una de las más importantes
del mundo.
En sus primeros doce años, El Callao logró procesar 134.000
toneladas de cuarzo aurífero. Favorecida por la exención en el pago de
impuestos sobre las maquinarias para el trabajo de las minas, la compañía
introdujo poderosos molinos y un complicado equipo mecánico para la
trituración del cuarzo.
A partir de 1875, comienza el período de mayor productividad de El
Callao. Así, tres años más tarde, de acuerdo con el Informe de la Asamblea General
de Accionistas de 1878, se calculaba un fondo de reserva para los accionistas
estipulado en: “54.093,70 pesos, repartidos (…) entre 321 miembros y 5
acciones de 10 cupones, equivalentes a 322 cupones. Estos cupones repartían
una ganancia entre sus accionistas estipulada en 1.382.343,70 pesos”.6
Al año siguiente, en el informe de la Asamblea General de Accionistas
refiere que los molinos de la mina habían producido la suma de 1.223.129,69
pesos.7 Por los altos índices registrados rápidamente se transformó en el eje de
la economía regional estimulando la conformación de un espacio geominero
en la región de Guayana, que condujo a la formación del Territorio Federal
Yuruary, en el año de 1881. María Elena González Deluca, señala que para
este momento se encontraban en funcionamiento en el área designada para el
nuevo Territorio:
31.642 minas ―una mina equivalía a 10.000 metros cuadrados o 1
ha— concedidas a título de descubrimiento, recompensas, gracias y
arrendamientos. También concesiones cuyos títulos habían caducado y
concesiones caducas por falta de presentación de planos y 21 compañías
registradas, pero la mayor parte del producto provenía de las únicas tres
que estaban en producción: El Callao, Mocupia y New York, y Potosí,
cuyo producto mensual era respectivamente: 5.000, 1.500 y 1.300
onzas.8
6
Informe de la Asamblea General de Accionistas, 1878, p. 15 (documento inédito).
7
Informe de la Asamblea General de Accionistas, 1879, p. 5 (documento inédito).
8
María Elena González Deluca, Negocios y política en tiempos de Guzmán Blanco, Caracas.
CDCH/UCV, 1991, p. 122.

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En torno al nuevo territorio se tejieron variadas hipótesis sobre los


intereses manifiestos de Guzmán en controlar de manera más efectiva la
producción aurífera en la zona que había registrado un record excepcional entre
los años 1870 y 1888, años estos en que la producción aurífera, concentrada
en la Compañía El Callao, había alcanzado el más alto crecimiento de toda su
historia, llegando inclusive a desplazar en el cuadro economico general a los
tradicionales rubros agrícolas de cafe y cacao. De esta manera lo refiere Manuel
Egaña, al indicar que el año de mayor exportación de este artículo fue 1884,
cuando el valor del oro exportado alcanzó la extraordinaria cifra de 23 millones
de bolívares, suma que dobla y más, la producida por las exportaciones de
cacao.9
A nivel del contexto nacional, desde 1882, se había registrado una consi-
derable baja en la renta pública, ese año se registró una estrepitosa caída de los
precios del café en los mercados internacionales. Sin embargo, al margen de
esa coyuntura, la Compañía El Callao representaba la máxima expresión de la
explotación aurífera en todo el Territorio Federal Yuruari. De hecho, señala
Pedro Cunill Grau, llegó a presentar en la célebre Exposición Nacional que se
inaugura en 1883 con motivo del centenario del Libertador: “…una muestra
sólida con un peso calculado en 15.593,36 Kg. es decir, 542.305 onzas de oro
fino, para cuya producción se habían triturado y molido 133.369 toneladas
de cuarzo aurífero”.10
Las compañías extranjeras que habían concentrado su atención en el
potencial económico de la zona minera de El Callao encontraron respaldo en
la política flexible de puertas abiertas al capital extranjero llevada a cabo por
el gobierno de Guzmán Blanco. Para el citado año de 1883, de acuerdo a un
minucioso estudio publicado en el diario La Opinión Nacional 1883, titulado
“en busca de oro”, aparte de la famosa mina “El Callao”, existían en operación
las siguientes Compañías mineras:

9
Manuel Egaña, Ob. Cit., p. 77.
10
Pedro Cunill Grau. “La Venezuela profunda se define en el Estado Bolívar y en los territorios
amazónicos y guyaneses” En. Venezuela 1883, Caracas, Ediciones del Congreso de la
República, tomo I, p. 443.

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Compañía minera “Chile”11


Ocupa el segundo puesto bajo la dirección de Alberto Nicholson.
Mensualmente aumenta y crece la remesa de oro fundido que remite a Ciudad
Bolívar, a 10 mil onzas sube la última del mes de julio. Acaba de montar una
poderosa sierra con que trabajara la madera que para construir un edificio y
otros objetos necesite. Posee 10 pilones para triturar el cuarzo elevando a 40 el
número que tiene. Asegura el Sr Nicholson que ha solicitado licencia por tres
meses para explorar y hacer nuevos e importantes descubrimientos
Compañía Potosi:
Limítrofe con la anterior está en tercer lugar en importancia. Hace
remesas de1.000 y más onzas de oro fundido mensualmente. Tiene 2.100
minas con ferrocarril para traer los mazos al molino y excelente maquinaria.
Actualmente desmonta las minas de la concesión “Perú”.
Compañía Eureka:
Hallado por fin el pilón, el superintendente de ella acaba de fundir y
remitir a Ciudad Bolívar 40 o 50 onzas extraídas de la veta descubierta. Tiene
vagones sobre rieles desde la maquinaria hasta el interior de las galerías para el
transporte de cuarzos.
Compañía El Arbolito:
Tiene esta Compañía uno de los agentes más activos, el sr Próspero M
Barrios. Consta de 300 minas, situada en el centro del distrito de su nombre
en la gran selva de San Luis.
Explota conjuntamente la “Laguna de Oro”, “Santa Bárbara”y “The
Queen Victoria” que constan en conjunto de 100 minas y forman un cuerpo
de 1.000 minas.
11
Esta mina y la llamada “Guayana” tenían el mismo directorio, unos años más tarde, en
febrero de 1884 el Presidente de las compañías Chile y Guayana W. M. Harvey escribe a
Guzmán Blanco solicitando su intervención para protección de las empresas mineras. Si las leyes
y la acción del gobierno, refiere- “fueran suficientes en la práctica para proteger las empresas
de buena fe en sus derechos é intereses, se atraería así los capitales británicos para el programa
del Estado y la construcción de ferrocarriles. De otro modo ¿cuántos capitales no sé retirarán
si encuentran que las garantías acordadas a las compañías existentes no son bastantes para
proteger las grandes sumas que tienen éstas invertidas en Guayana?”(González Deluca, Ob. Cit,
p. 126)

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Compañía La punta Cicapra:


Fue descubierta por peones criollos (todos los que han hecho hasta
ahora los descubrimientos de vetas auríferas). El oro se haya en la raíz de las
plantas, en cochanos (gramos de oro puro) en greda, y en canteras. Muchos
lo hallaron en cuarzos riquísimos. Todo el mundo fue allí, familias enteras
cambiaron de domicilio. Un campo antes desierto viose poblado por más de
3 mil trabajadores con la misma prontitud con que se divulgó y proclamo la
riqueza de aquel distrito.
Compañía minera La Independiente:
Concesión minera del Caratal, visitada y explorada por dos ingenieros
franceses. En un molino montado al efecto con su correspondiente vapor,
se trituran los cuarzos con buenos resultados. El Sr. Julio García dueño de
concesión procede ya a explotación.
Compañía minera El Tigre:
Situada en el pueblo del Caratal, suspendidos sus trabajos un empleado
cuida las propiedades y maquinas.
Compañía Nuevo Mundo:
Situada en Nacupay y con filón conocido. Paralizó sus trabajos por
causas que no son de este lugar.
Compañía Nueva Hansa:
Situada en El Caratal tiene maquinaria que aún no ha sido empleada.
Se asegura que ha sido vendida a una compañía alemana.
Compañía San Luis:
Del distrito de Nueva Providencia no trabaja actualmente, los dueños
en Europa hacen dinero para seguir trabajando.
Compañía “Venezuela Austin”:
Esta compañía reinicia sus trabajos de explotación de oro en 1886 con
el apoyo del presidente Guzmán Blanco.
Compañía Callao-bis:
Situada en el mismo Callao, con una concesión de 1.000 metros. Montó
un molino y emprendió trabajos de exploración en la misma línea en que se

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explota la del Callao. El Superintendente de esta compañía ha sido llamado a


Londres, encargándose de ella el que lo es de la Chile, sr Nicholson. Se hallaba
situada en el distrito minero de Nueva Providencia.
Vale destacar que esta Compañía se fundó al impacto del éxito de
la pionera El Callao. Con respecto a las singularidades de su proceso de
conformación, en un interesante estudio sobre las compañías inglesas, refiere
su autor Snyder, Jeffrey:
Además de la compañía, había tres partes involucradas en la
compra de la Callao Bis y la concesión Sosa-Méndez: la Private
Investors’Association Ltd., la Mines Investment Association Ltd.,
junto con los señores Juan de Dios Méndez, Pedro Felipe Sosa, y los
herederos del señor Méndez Díaz —representado por su abogado,
José María de Rojas (...)A juzgar por los nombres de las personas
involucradas, y por el hecho de que el grupo venezolano estaba
compuesto por varios comerciantes de propiedades, no hay lugar a
dudas de que José María de Rojas, ministro plenipotenciario de
Venezuela en Londres y abogado a cargo de la propiedad en venta,
sirvió como promotor y vendedor.12

Ampliamente favorecidas por la política guzmancista hábilmente


aprovecharon, estas Compañías, para exigir del gobierno medidas que les
garantizasen el traslado seguro de la producción. Se quejaban los agentes de las
compañías del abuso cometido por los piratas del oro, localizados en las cercanías
de las compañías en explotación, que utilizaban a los empleados para traficar
ilegalmente con el metal. En un informe al inspector Vicente Ibarra, se indica:
Existe en la región minera y principalmente en los pueblos donde
hay compañías en explotación, pequeñas casas que bajo el pretexto
de comercio ilícito, aconsejan a los trabajadores de las compañías a
robarles el oro de sus minas que éstos venden a aquéllos en la forma que
llaman de amalgama, llegando a tal punto el escándalo que se exportan
mensualmente en este comercio ilícito más de mil onzas de oro.13

12
Snyder, Jeffrey, Las compañías británicas free-standing y la fiebre del oro en Venezuela, México,
III Congreso de la Asociación de Historia Económica de México. 2007, (Memoria digital).p.
1203.
13
Memoria del Ministerio de Fomento 1888, p. 3.

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Esto incidió directamente en la aprobación de una serie de contratos


para el trazado de vías de transporte que garantizaran el transporte seguro
de la producción procedente de las minas. F. González Guinan (1954.
Historia Contemporánea de Venezuela, XII, p. 401-402) al respecto señala
lo siguiente:
• Ley de 7 de junio de 1883 aprobando el contrato con el señor Luis
Vallenilla sobre el establecimiento de una línea de navegación por vapor
entre Ciudad Bolívar y Trinidad.
• Ley de 19 de julio aprobando el contrato celebrado con la compañía
Guayana Limited (inglesa) para el establecimiento de colonias pecuarias,
mineras y agrícolas en el Territorio Federal Yuruari.
• Ley de 31 de agosto aprueba contrato celebrado con el señor Juan
Yépez para el establecimiento de una línea telegráfica entre Ciudad
Bolívar, Guasipati y El Callao Se firma además un nuevo Decreto, que
aprobaba el establecimiento de una línea de vapores que uniera los
Puertos de Ciudad Bolívar, La Guaira y Puerto Cabello

La bonanza del El Callao incidió en la suscripción de nuevos contratos


auríferos, de manera que en el año de 1885, se suscribieron los siguientes
contratos:
1º) Contrato celebrado en Londres por el señor General Guzmán
Blanco, Ministro Plenipotenciario de Venezuela con el señor Henry R. Cassel
para explotar el procedimiento Cassel Process, tratamiento de los sulfuros
auríferos (24 de abril de 1885);
2º) Contrato celebrado por el Ejecutivo con Heriberto Gordon,
apoderado del Cyrenios C. Fitzgerald, para la construcción de un ferrocarril
que uniera el Territorio Federal Delta y el Departamento Roscio en el Territorio
Federal Yuruary (25 de mayo de 1885);
3º) Contrato celebrado por el señor General Guzmán Blanco, Ministro
Plenipotenciario de Venezuela y el señor J. Agosttini para el establecimiento de
una línea de vapores entre Estados Unidos, Ciudad Bolívar y el Puerto de Las
Tablas a San Félix (3 de junio de 1885).
Sin embargo, al cerrar el año económico de 1885 evidentes virajes
comenzaron a vislumbrarse en el contexto. El ciclo que hasta el momento se

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apoyaba en la producción de El Callao presento ciertos rasgos alarmantes. Tal


como se evidencia en el cuadro siguiente, al cerrar el año de 1885 económico
por primera vez se produce una brusca caída en la producción que estremeció
los cimientos del resto de las compañías.

Oro exportado por Ciudad Bolívar 1880-1885

1880 116.798,00 11.446.204,00


1881 118.780,00 11.640.440,00
1881 138.607,00 13.58.3,490,00
1883 179.106,00 17.552.479,00
1884 233.915,37 22.925.666,26
1885 173.501,00 17.003.098,98

Fuente: Landaeta Rosales, Manuel. Gran Recopilación geográfica, estadística e histórica de


Venezuela, 1967, p. 62.

La compañía comenzó a confrontar diversos problemas, auspiciados,


entre otras cosas, por el afán de Guzmán Blanco de obtener mayores beneficios
de la misma. Las inversiones mineras de Guzmán comprendían numerosas
propiedades, incluyendo El Callao donde tenía desde 1884 acciones por Bs.
164.125 que ganaban 7 y medio por ciento. En 1887, Guzmán tenía en el territorio
del Yuruari, Distrito Roscio, diez concesiones de terrenos, además de los terrenos
del colegio de Guayana, en sociedad con Antonio Liccioni (Presidente de la
Compañía); dieciséis minas, y un contrato para la explotación del lecho del río
Yuruari, además de otros negocios.14
A partir de 1886, la política de Guzmán se enfrentó abiertamente a
la Compañía, de hecho, ese mismo año le impuso el suministro “al cuño
de Caracas de todo el oro necesario para la acuñación. Esto interrumpió la
política de enviar todo el oro producido por la compañía hacia Inglaterra, vía
Trinidad, donde obtenía mejores precios”.15
14
Rodríguez Mirabal, Adelina , “El ciclo del oro en Guayana” en En El Libro del Oro de Venezuela.
Caracas. Banco Central de Venezuela, 2010, p. 130.
15
González Deluca. Ob Cit, p. 131.

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La medida creó malestar entre el presidente de la Compañía y el


gobierno de Guzmán, de forma que cuando en 1887 se promueve la salida
del gobernador designado por Guzmán para el Territorio Federal Yuruary, éste
acusó a la Compañía de participar en los sucesos:
Guzmán aprovechó la circunstancia para sugerir que Antonio Liccioni,
con quien había tenido desavenencias de negocios y que tenía quince
años como presidente de la compañía, fuera sustituido por el general José
Wintila Navarro. Liccioni escribió a Guzmán negando la acción política,
y para reforzar su defensa recordaba que la Junta Directiva había acordado
en 1878 que ninguno de sus empleados tomara parte activa en política.16

Al margen de estas circunstancias, la producción de oro de Guayana


mantuvo un ritmo normal hasta 1886, fecha en que, Variados factores
impactaron fuertemente la dinámica de explotación llevado a cabo por las
compañías, fundamentalmente la de El Callao, uno de los más importantes
fue, sin duda, el relacionado con las tensiones diplomáticas entre Venezuela y
la Gran Bretaña por el territorio del Esequibo. Vale destacar en este particular
la posición asumida por la Junta Directiva de la compañía minera Venezuela
Austin, en tal sentido, señala González Deluca:
...el presidente y los accionistas de la Compañía se manifestaron en contra
de los procedimientos del gobierno británico, aunque no en contra de la
reclamación británica, y acordaron mancomunar acciones con las juntas
directivas de otras compañías mineras para presionar al Foreign Office para
lograr un arreglo.17

Para esa fecha, en que se había develado la intencionalidad de unas


supuestas incursiones inglesas desde el Demerara18 hasta el área de las minas de
Upata, en el texto d la prensa se refería lo siguiente:
...Se habla de una expedición exploradora de las minas en el Cantón de
Upata. El gobierno de Demerara manifestó al respecto que ellos debían
16
Idem.
17
Idem.
18
Escapa al objetivo de este ensayo el desarrollo de este incidente que condujo en un tiempo,
por demás breve, a la ruptura oficial de relaciones entre Venezuela y la Gran Bretaña, sin
embargo, vale destacar al respecto, que llegó a constituir un factor negativo en el desarrollo
de las actividades de explotación en la zona de las minas.

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aprovechar el prestigio del nombre inglés y de la seguridad que dan las


instituciones inglesas para hacer esta ciudad en lo posible un punto
de partida o de reunión para las expediciones que se emprendan hacia
las más, sea que estén en nuestro territorio o en el venezolano.19

Escandalizado, el gobierno del naciente territorio, había dado parte de


estos sucesos al Ejecutivo, en comunicación de 29 de septiembre, llamando
particularmente la atención acerca del establecimiento “de un camino de
hierro hasta la línea fronteriza, contando con que se abra desde ella un camino
que lleve la comunicación hasta los terrenos auríferos del Yuruary y Caratal,
lo cual (...) el gobierno de Venezuela no debe consentir ya por el perjuicio que
causaría”.20
El declive de la producción aurífera de acuerdo al investigador Sigfrido
Lanz se debió fundamentalmente a:
...la merma en el rendimiento del cuarzo de la mina El Callao (...) Para
solventar en lo inmediato la situación, los dueños de la Compañía
decidieron aprovechar el cuarzo de los pilares de la mina, luego
construyeron una línea férrea para acarrear material desde la mina La
Colombia hasta el molino de El Callao (...) También se intentó probar
con la mina Panamá pero sin resultados satisfactorios. Hasta que
finalmente en el transcurso del año 1897 la Compañía declaro la
quiebra.21

La decadencia de la minería del oro a partir de 1887, trajo consigo


modificaciones sustanciales en el contexto geohistórico de la microrregión
Guayana la total pérdida de confianza en el gobierno debido a las crecientes
exacciones, su monopolio y las actitudes inconciliables hacia la población
extranjera de las minas. Curiosamente (o tal vez no) la decadencia de la
minería coincidió con el eclipse de la influencia política de Guzmán Blanco.
De acuerdo con la documentación de la época:

19
“Las minas de Guasipati. El ferrocarril del Yuruari”. El Diario de Avisos. Caracas, 8 de julio
de 1882
20
Idem.
21
Lanz, Sigfrido, “La producción aurífera en Guayana en el siglo XIX”, En El Libro del Oro de
Venezuela. Caracas. Banco Central de Venezuela, 2010, p. 109

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Poco antes de decretarse la anulación del Territorio Federal Yuruari,


se había constituido en París un sindicato denominado Bonez Millard
et Mozzard, con la finalidad de explorar las minas de oro de Guayana
y ensayar en las arenas del Yuruary para la extracción de oro. Este
sindicato aportó la cantidad de 100.000 francos para el desarrollo de
una visita exploratoria a Guayana y, al efecto, solicitó y obtuvo por la
mediación de Celestino Peraza una concesión sobre todo el río Yuruari
y sus afluentes. Sin embargo, paralelo a esta iniciativa se desató el
movimiento revolucionario del general Joaquín Crespo y el Sindicato,
ante la situación, retiró los capitales y la concesión no se llevó a la
práctica; aunque Peraza conservó y posteriormente trató de negociar
nuevamente los derechos obtenidos.22

A nivel de todo el Territorio Federal Yuruari, el movimiento general de


reivindicación política auspiciado por la Sociedad Liberal Democrática del
Yuruari, estaba bajo la dirección de Miguel Parra Hernáiz como Presidente
y Manuel Hernández, el Mocho, como Vicepresidente. En su expansión, el
movimiento logró la formación de núcleos partidarios de la integración en
todos los centros mineros, a fin de lograr la reincorporación del Territorio
Federal a la sección Guayana. Este objetivo se logra con la aplicación del
decreto emanado por la Constitución de 1892, a través del cual se eliminan los
Territorios Federales.
La situación a nivel del cuadro general venezolano se agudiza por el azote
de diferentes males que afectan directamente el panorama económico: la plaga
de langostas, la caída de los precios del café, la decadencia de la producción
de caña de azúcar, todo lo cual se traducía en un estancamiento general de las
fuerzas productivas y en una consecuente crisis comercial. Por otra parte, al
mermar las fuentes de trabajo e ingreso, se constituyen bandas que asolaban
los poblados en busca de alimentos, dada la paralización forzosa de la fuerza
de trabajo.
La quiebra de muchas compañías no se hizo esperar, para 1891 sólo
estaban en producción, aunque con altibajos las compañías: El Callao,
Venezuela Austin, Callao-Bis, y New Chile. Ese mismo año se paralizaron los

22
Papeles del Mocho Hernández, 1891, p. 5. Archivo Academia Nacional de la Historia.
(1891). Papeles de José M Hernández El Mocho. Cap. V (sin foliar).

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trabajos subterráneos de algunas de las compañías y la trituración de sus plantas,


debido, fundamentalmente, a lo insostenible de los costos. Posteriormente en
1894 cerraron las compañías Chile, Panamá, Venezuela Austin y Callao-Bis. La
famosa empresa El Callao paralizó su filón principal por las mismas razones.
Al finalizar el siglo XIX, con el ascenso al poder de Cipriano Castro
con el colapso del Callao se cierra el ciclo del oro en Guayana y una empresa
inglesa, la Goldfields of Venezuela (Limited), compró parte de las compañías
que se habían declarado en quiebra, comenzando las explotaciones al este de
El Callao.
Una nueva etapa se iniciaba para la historia del oro en Venezuela.

Bibliografía
Banko, Catalina (2011), Relaciones económicas entre Venezuela y Alemania 1821-1945. Caracas.
Trabajo de Ascenso al escalafón de profesor Titular. FACES/UCV (Manuscrito)
Cunill Graü, P. (1983). La Venezuela profunda se define en el Estado Bolívar y en los territorios
amazonicos y guyaneses. En Venezuela 1883. (pp. 440-451). Caracas: Ediciones del Congreso
de la República. T I.
Egaña, Manuel. (1979). Venezuela y sus minas. Caracas: Banco Central de Venezuela.
González Deluca, M. (1991). Negocios y Política en tiempos de Guzmán Blanco, Caracas: CDCH/
Universidad Central de Venezuela.
Landaeta Rosales, M (1903). Gran Recopilación Geográfica Estadística e Histórica de Venezuela.
Caracas, Ediciones del Banco Central de Venezuela. 2 tomos
Lanz Delgado, Sigfrido. (2010). La producción aurífera en Guayana en el siglo XIX. En El Libro
del Oro de Venezuela. (pp. 89-112). Caracas: Ediciones del Banco Central.
Rodríguez M, Adelina (2010). El Ciclo del Oro en la Guayana del siglo XIX. En El Libro del Oro
de Venezuela. (pp. 113-147). Caracas: Ediciones del Banco Central.
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III Congreso de la Asociación de Historia Económica de México, Cuernavaca, Morelos.( 1203-
1216) Trad. de Alma Parra. (Digital)
Veloz, R. (1984). Economía y Finanzas de Venezuela 1870-1914. Caracas: Biblioteca de la
Academia Nacional de la Histori
Venezuela. (1880). Recopilación de Leyes y Decretos de Venezuela. Caracas: t. III, IV, V, VII, VIII
y IX.

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Documentales y Hemerográficas
Archivo Academia Nacional de la Historia. (1891). Papeles de José M Hernández El Mocho. Cap.
V (sin foliar).
Archivo de la Fundación John Boulton. Informe de la Asamblea General de Accionistas de la
Compañía Minera El Callao, 1878 (Papeles sueltos)
Ministerio de Fomento. Memoria.1888, Caracas.
“Las minas de Guasipati. El ferrocarril del Yuruari”. Caracas. Diario de Avisos.8 de julio 1882
“La fiebre del oro” I. La Opinión Nacional, Caracas, 22 de junio. 1882
“La fiebre del Oro” II. Caracas, La Opinión Nacional, 22 de junio. 1882.
“El oro del Yuruari”. Caracas, La Opinión Nacional, 16/ 17/ 18/ 19 y 20 de septiembre.

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Scarlet Cartaya Ríos. ¿Las geografías o la geografía? , pp. 203-219.

¿LAS GEOGRAFÍAS O LA GEOGRAFÍA?

Are geographies or geography?

Scarlet Cartaya Ríos Profesora de Ciencias Sociales, mención Geografía


y Magister en Geografía, mención Geografía Física,
(UPEL-IPC, 2000). Doctora en Ciencias Sociales de
FACES-UCV. Forma parte del Programa de Estímulo
a la Investigación e Innovación, PEI-B (2011-
2013/2013-2015). Profesor Asociado en la Cátedra
de Geografía Física del Departamento de Geografía
e Historia y en la Maestría en Geografía, mención
Geografía Física de la UPEL-IPC. Coordinadora de
la línea de Investigación “Estudios en Geografía de
los Riesgos Naturales y Antrópicos, Ecogeografía y
Conservación de Recursos Naturales”, del Centro de
Investigaciones Estudios del Medio Físico Venezolano,
del cual es miembro activo y en donde dirige varios
proyectos de investigación individuales y en grupo
con financiamiento interno y externo (LOCTI y
PEII). Jefe de la Cátedra de Geografía Física de la
UPEL-IPC. Investigadora 3 del Programa Prometeo
para la ULEAM, Ecuador. E-mail: scarletcartaya@
gmail.com; scarlet.cartaya@uleam.edu.ec.

Recibido: 31/07/2014.
Aprobado: 14/09/2014.

Resumen: En la actualidad, el mundo es visto y estudiado desde parcelas y la disciplina


geográfica no ha sido una excepción, por ello se presenta una reflexión acerca del
desenvolvimiento de ésta disciplina a la luz de las oscilaciones entre diversas posiciones
que han marcado su fragmentación desde el siglo XIX. La investigación es de tipo
bibliográfica, para ello se acudieron a fuentes secundarias. Se asume la dialéctica como
cuadro metodológico. A manera de conclusión, se acepta que las divisiones existen, más
aun cuando están instauradas. Negarlas no conduce a la solución de este conflicto creado
por el mismo hombre. Se propone la integración de las geografías, en la Geografía,

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Scarlet Cartaya Ríos. ¿Las geografías o la geografía? , pp. 203-219.

esto implica abandonar las posturas rígidas y sesgadas, donde los estudios de asuntos
puntuales y particulares, que son necesarios, no se manejen aisladamente, porque son
especificidades que responden a una totalidad, contribuyendo a su explicación.
Palabras clave: disciplina geográfica, objeto de estudio, Ciencia.

Abstract: At present, the world is seen and studied from plots and geographical
discipline has been no exception, so a reflection on the development of this discipline in
the light of the oscillations between different positions that have marked fragmentation
occurs from nineteenth century. The research literatureis kind, for itis they went to
secondary sources. Dialectics as amethodological frameworkis assumed. To conclude,
it is accepted that divisionsexist, especially as they a reput in place. Negatenot lead to
the solution of this conflict created by the same man. Integrationof the geographies,
in Geography, this means abandoning the rigid and biased positions, where studies
of specific issuesand individuals, which are necessary, are not handled separately is
proposed, because they are responding to a specific whole, contributing to explanation.
Keywords: geographical, discipline, object of study, Science.

Las ciencias naturales han sido prolíficamente activas y han


recabado una masa de material siempre creciente. Pero la filosofía
ha permanecido tan ajena a ellas como ellas han permanecido
ajenas a la filosofía…Pero la ciencia natural ha intervenido en
y ha transformado la vida humana sobre todo, prácticamente,
por medio de la industria y ha preparado las condiciones para la
emancipación humana, no obstante que en un buen grado su efecto
inmediato ha sido completar el proceso de deshumanización…La
idea de una base para la vida y otra para la ciencia es desde el
comienzo una falsedad…La ciencia con el tiempo comprenderá la
ciencia del hombre de la misma manera que la ciencia del hombre
comprenderá la ciencia natural: habrá una sola ciencia.
Carlos Marx. Los Manuscritos Económicos-Filosóficos de 1844 (1975).

Introducción
Cuando se revisa la literatura referente a la evolución del pensamiento
geográfico, surgen frases como: “la Geografía presenta desarrollo dicotómico”;
“la Geografía ciencia dual”; “Geografía Física vs. Geografía Humana”; “la
Geografía es una disciplina en busca de su objeto de estudio”; “La Geografía

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Scarlet Cartaya Ríos. ¿Las geografías o la geografía? , pp. 203-219.

está atravesando una época de profunda crisis epistemológica en cuanto a su


concepción, objetivos y contenidos”, entre otras similares. Estas expresiones,
ponen en evidencia la crisis en el campo de la Geografía, que se manifiesta por
la coexistencia de concepciones diferentes e incluso contradictorias, lo cual no
puede ni debe considerarse aislado del resto de la Ciencia.
Invitando a una exhaustiva reflexión acerca de la necesidad de comprender
cómo ha sido el desenvolvimiento de la disciplina geográfica, a la luz de las
oscilaciones entre diversas posiciones que han marcado la fragmentación de
la Geografía, desde el siglo XIX, en Geografía Humana y Geografía Física,
o lo que es lo mismo, la Geografía sin territorio y la Geografía sin el hombre.
Ambas, se perciben como dos concepciones enfrentadas, contradictorias y
opuestas, que vistas desde una perspectiva totalizadora se integren.
La segmentación condujo a que los estudios de lo social y lo natural,
exigieran metodologías de trabajo diferentes, basados en que los objetos de
estudios son diferentes a su vez. Argumento que se ha empleado para justificar
la división clásica de la Geografía. Así se puede comprender la problemática
que ha surgido con esta dicotomía, que amenaza la unicidad del conocimiento
geográfico.
Se tratará de manera especial el caso de La Geografía Física, por ser la
rama de la disciplina geográfica que ha despertado críticas entre científicos de
manera general, inclusive entre los propios geógrafos.
Este rápido esbozo introductorio ya señala la complejidad de la
situación, exige un tratamiento cuidadoso y detallado que descarte argumentos
que enmascaren de cierta manera, su realidad. Conocer la Geografía en su
surgimiento, formación y desarrollo, bien como su configuración actual,
podrá esclarecer dudas sobre el surgimiento de las “diversas”geografías.

El Origen de las Oscilaciones en el Pensamiento


Geográfico
El principal problema que ha tenido la Geografía en su conformación
como disciplina científica radica en la forma como se ha conceptuado el
objeto de estudio. Concepción marcada por los intereses de quienes controlan

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los saberes geográficos. En La Antigüedad, las necesidades comerciales y de


dominación del mundo griego o del imperio romano impulsaron la descripción
detallada de la tierra. Es a partir de aquí que fue catalogada como la ciencia de
la descripción de la Tierra o de los lugares del mundo conocido.
Dependiendo de ciertas conveniencias, las descripciones se realizaban
desde una perspectiva general o particular. La oposición entre estos enfoques
marca la primera gran división de la Geografía, distinguiéndose dos tendencias
clásicas: una regional o particular y otra general.
Más tarde, cuando surge la necesidad de elaborar mapas de la superficie
terrestre se emplea conocimientos de las matemáticas y la astronomía en
las confecciones cartográficas. La Geografía se hace rigurosa y compleja,
caracterizada por prescindir del quehacer del hombre en el tiempo y en el
espacio. Esta tendencia se mantuvo así por largo tiempo.
A partir del siglo XIX se evidencia un cambio en los contenidos
geográficos que hasta ese momento se trabajaban como temas de la Geografía.
Se abandonan las matemáticas y la astronomía, los mapas pasan a ser objeto
de estudio de una ciencia aparte y se presta más atención al estudio de los
problemas relacionados con la diferenciación del espacio en la superficie
terrestre.
Es con Alejandro de Humboldt y Karl Ritter, (primera mitad del siglo
XIX), considerados “padres de la Geografía Moderna”, que se originan los
estudios especializados en la disciplina. Los documentos excepcionalmente
naturalistas, forjaron las bases de la formación de la Geografía como ciencia y
en consecuencia, la base para la Geografía Física (aun no denominada así), ya
que consideraban a la Geografía como una Ciencia Natural, e incluso como
rama de la Cosmografía.1
Estas primeras producciones de la ciencia geográfica se distinguieron
por las observaciones y análisis de los componentes del medio natural, local
o regional y las relaciones mutuas entre los componentes y su distribución
mundial.
La tendencia de estos estudios fue ambientalista-naturalista, marcada
por la influencia de la filosofía idealista y el romanticismo alemán. Para el
1
Capel, H. y Urteaga, L., Las nuevas geografías. 1982, p. 15.

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caso, Humboldt prestó más atención a los fenómenos físicos, integrando


distintas disciplinas que estudian el orden natural, conservando la perspectiva
histórica en la evolución del marco natural. En cambio, Ritter establece y
explica relaciones entre el medio físico y la vida del hombre, aunque ambos se
caracterizaron por realizar estudios con fuerte tendencia determinista2.
Es evidente que hay una inmensa diferencia de aquel saber geográfico de
hace dos siglos y ese enfoque determinista, a pesar de las críticas, considerando
que buena parte de esos trabajos eran desarrollados a partir de regiones
prácticamente vírgenes, donde sería imposible tener en consideración un
análisis de una sociedad que no existe. Además, en aquel momento, la Geología
tenía un prestigio científico muy superior al de la Geografía, lo cual hacía que
los estudios de Geografía Física fueran considerados de mayor rigor científico,
con relación a las otras ramas de la disciplina geográfica.
La revolución industrial y sus necesidades de dominación-explotación,
impulsaron los estudios geográficos, así como la participación de las Sociedades
de Geografía en estas tareas. Sin embargo, es partir de la segunda mitad del siglo
XIX, cuando se sistematiza la Geografía como ciencia, por su incorporación
en la enseñanza y su institucionalización en las Universidades, a través de la
creación de las cátedras3.
Esto a su vez, impulsó la aparición de grupos e individuos que
controlaban el poder institucional de los geógrafos en distintos países, lo cual
derivó en el origen de las escuelas o líneas del pensamiento geográfico. En ellas
prevalecían la imposición de paradigmas, concepciones y directrices de quienes
la fundaron.
Cuando se produce esta institucionalización, el positivismo y el
evolucionismo influyen en las producciones de los geógrafos. Se terminó de
consolidar, así, el llamado determinismo geográfico que no es sólo la aceptación
de la influencia del medio físico sobre las actividades del hombre, sino también,
la búsqueda del riguroso encadenamiento causal existente entre los factores
físicos y los fenómenos humanos4.

2
Idem.
3
Capel, H., 1983, p. 5.
4
Ibídem, p. 19.

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Como reacción al determinismo geográfico, surgió el posibilismo


planteado por Paul Vidal de la Blache. Fruto de la gran influencia del
humanismo en ese momento. Este planteó que el medio físico no determina las
actividades del hombre, sino por el contrario, ofrece posibilidades al hombre
que como ser libre utiliza o desaprovecha. Esta tendencia intenta comprender
la realidad a partir del contacto íntimo de lo que se estudia5.
Para abordar la realidad desde esta concepción, es necesario trabajar a
escala regional. La región se entendía como una síntesis que agrupa los contenidos
de las denominadas Geografía Física y de la Geografía Humana de cierto lugar
en específico, en donde el paisaje representa la unidad de análisis-síntesis.
Se criticó la presentación de datos heterogéneos de una región, así
como la diferenciación de las regiones entre sí como entes únicos y aislados
que impedía establecer leyes o principios generales. Esto se trató de solucionar
asumiendo la concepción de la Geografía como ciencia síntesis de Paul Vidal
de La Blache, siendo la síntesis geográfica el resultado de un estudio inductivo-
deductivo de una región.
Sin embargo, si bien con la región como objeto de estudio de La Geografía
Regional Videliana, se pretendió evitar el peligro de la fragmentación de la
Geografía, es en el carácter de sus producciones donde se sientan las verdaderas
raíces de la Geografía Física. Esta escuela propició la ruptura completa entre
las dos ramas, porque los aspectos físico-naturales no eran tratados dentro del
enfoque, sino aparte.
La exclusión favoreció a marcadas descripciones, clasificaciones,
comparaciones y correlaciones de las partes naturales integrantes del conjunto
regional, produciendo al final tipologías fisionómicas. Esto condujo,
inevitablemente, a la independencia de La Geografía Física, denominada, en
ese entonces Geografía de la Naturaleza.
Creadas las cátedras de Geografía en las universidades y consolidadas
las sociedades, se inicia el siglo XX con las más variadas polémicas entre el
determinismo y posibilismo, entre La Geografía General y Regional, entre
el cuantitativismo y el cualitativismo, entre la Geografía Física y la Geografía
Humana. Esto fue lo que llevó al geógrafo español Horacio Capel, a afirmar
5
Ibídem, p. 20.

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que el desarrollo del pensamiento geográfico ha sido pendular entre oscilaciones


positivistas y “antipositivistas”6, desde su sistematización como ciencia.
Es evidente que La Geografía ha pasado a ser regida por las oscilaciones
entre posiciones opuestas. Tal vez, esto viene dado por algunos problemas
epistemológicos de la disciplina que suelen amenazar su existencia o tal vez,
a erradas interpretaciones. Situación que se agrava con las posturas rígidas
de algunas escuelas, sociedades y centros de Geografía que en definitiva, han
logrado aumentar distancias, endurecer posiciones y tendencias, contribuyendo
así, a alejar la tan anhelada unicidad y sumergiendo a la disciplina en el atraso.
En medio de las marcadas tendencias, en la primera mitad del siglo
XX, La Geografía Física destaca gracias al geógrafo francés Emmanuel De
Martone, y es cuando de hecho, se empieza a denominar así. Se estudiaban los
aspectos del cuadro natural del planeta, tratados de manera individualizada y
separada de los temas asumidos por La Geografía Humana, constituyéndose
prácticamente en una Ciencia de la Tierra.
En Geografía, la relación entre el hombre y la naturaleza aparece como
objetivo básico, aquella Geografía Física demartoniana estuvo sensiblemente
lejos de estos propósitos en la medida en que excluía casi completamente, al
hombre de su cuadro de abordaje y preocupaciones.
Después de la Segunda Guerra Mundial se empezó a cuestionar las
doctrinas y concepciones tradicionales establecidas. Se impone en la ciencia
el neopositivismo o empirismo lógico del Círculo de Viena, su máximo
representante K. Popper. Se insiste en la búsqueda de un lenguaje común,
claro y riguroso, que permita dar validez general a los resultados. Se postula la
neutralidad de la ciencia, excluyéndose de ella los juicios de valor, afirmando el
carácter objetivo y explicativo del trabajo científico7.

6
“El positivismo posee tres rasgos esenciales: el monismo metodológico; la consideración
de que las ciencias naturales exactas establecen el canon ideal o metodológico de todas las
ciencias, inclusive las humanas o sociales; y la explicación causal. Frente a él el antipositivismo
o historicismo, supone un rechazo al monismo; una afirmación del contraste entre las ciencias
que aspiran a generalizaciones sobre fenómenos reproducibles y predecibles y las que buscan
comprender las peculiaridades individuales y únicas de sus objetos; y la distinción entre
explicación y comprensión”. (Capel, H., 1983, pp.14-15).
7
Tomasoni, M. A., Considerações sobre a abordagen da naturazana. Geografia. 2004, p. 28.

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En este contexto, surge una nueva Geografía como auténtica disciplina


científica, posteriormente, por oposición, nace la Geografía Radical. La Nueva
Geografía es una disciplina sistemática, su objeto fundamental es el análisis de
problemas espaciales. Impulsada por la aparición de La Teoría de los Sistemas.
Es nomotética, busca la formulación y aplicación de leyes o principios
universales.
La Nueva Geografía, tiene un carácter deductivo porque busca explicar
los hechos geográficos utilizando los conceptos y procesos de la ciencia en
general. Su metodología y técnicas son cuantitativas. Se centra en explicar el
orden de los procesos espaciales. Por el excesivo uso de técnicas cuantitativas y
centrase en construir teoría, se le calificó de cuantitativista y teorética8.
La Geografía Radical, desde donde se critica la concepción
cuantitativista, surge como ciencia comprometida y puesta al servicio de la
transformación social. Esta concepción, con una gran influencia del marxismo,
tuvo implicaciones en el marco teórico de la Geografía.Siguiendo esta visión,
la Geografía es una ciencia que estudia el espacio organizado por la sociedad,
por lo tanto, una Ciencia Social. Los principales temas abordados fueron: la
pobreza, la marginalidad, la discriminación racial, el subdesarrollo.
Desde esta perspectiva, el espacio geográfico es producto del trabajo
del hombre en sus relaciones sociales de producción. Diferencian “espacio
geográfico” de “espacio”: el primero, objeto de estudio de la Geografía, deber
ser concebido como un producto histórico, por tanto social, de las relaciones
que se establecen entre la sociedad y el medio ambiente. El otro, “el espacio”, es
todo aquello que el espacio geográfico no es. Esta concepción defiende la acción
consciente del hombre, responsable de la transformación de la naturaleza y
constructor del espacio geográfico; el propio hombre y sus múltiples relaciones
son resultantes de la producción de ese espacio9. Este enfoque, sin embargo,
pecó de extremista y sirvió de terreno fértil para impulsar los trabajos en el área
física, completamente aparte, desvinculados de las relaciones sociales.
Se debe considerar la sociedad y la naturaleza como partes de un
todo, de esta manera mantendría la ciencia geográfica su carácter de ciencia

8
Capel, H. y Urteaga, L., Op.cit., pp. 26-27.
9
Mendonça, F., Geografia Física: Ciência Humana? Repensando la Geografía. 1989, pp. 42-43.

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síntesis, así como la tarea específica de captar y proponer los conjuntos10. En


este sentido, La Geografía se considera más que una Ciencia Humana como
Ciencia Social, entonces ¿Dónde tiene cabida la Geografía Física? ¿Será que
tendrá que migrar hacia las denominadas Ciencias Naturales? o ¿conformarse
por redefinirse como rama de la Geografía, sacrificando su independencia?
La Geografía Física se debate entre tener que elegir un papel relevante
como base de La Geografía, Ciencia Social o ser una Ciencia de la Tierra. En
la primera, pareciera que se pone en peligro su existencia; en la segunda, sería
autónoma y auxiliar de La Geografía.
Este dilema se pudo resolver con la adopción de los temas
medioambientales o ecogeográficos. La Ecogeografía propuesta por los
geógrafos franceses J. Tricart y J. Killian en 1979, es donde La Geografía Física
es reinventada conceptual y metodológicamente, e incorporada dentro del
campo de estudios de la Geografía11. Lastimosamente, no ha tenido mucha
acogida, prevaleciendo el enfoque demartoniano.
La evolución de La Geografía en el siglo XX, sirve para afirmar que
ésta ha sido y sigue siendo una disciplina creada por y para las escuelas. El
desarrollo del pensamiento geográfico ha ido a la par de las tendencias que han
marcado el desenvolvimiento de La Ciencia. La Ciencia está determinada por
las fuerzas de las instituciones científicas y por las estructuras de poder que se
generan en dichas instituciones.
El origen y desarrollo de las escuelas del pensamiento geográfico han
sido orientados por diferentes teorías del conocimiento, por lo que sus estudios
tenían que conducir a distintas concepciones geográficas. Estas, a su vez, están
determinadas por la ideología dominante o por las concepciones sociopolíticas
de cada país.
Tratar de comprender los fenómenos sociales y naturales, e intentar explicar
sus interrelaciones e interferencias en la organización espacial, se ha constituido
en desafío para la disciplina geográfica, tanto para su definición conceptual como
metodológica. En consecuencia, se radicalizan posiciones, aumenta la polémica
entre los seguidores de Geografía Humana y Geografía Física.
10
Tovar, R., El Enfoque Geohistórico.1986, p. 33.
11
Mendonça, F., Op.cit., p. 53.

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Separación que impulsó la relación de los geógrafos con las ciencias


afines y con ello la aparición de las especializaciones y superespecializaciones en
apariencia, abriendo su horizonte, pero en esencia, dificultando concentrarse
en la unidad, cuando bien propicia el desarrollo de estudios fragmentados de
su objeto.
Esta escisión ocurre cuando se asume a La Geografía como ciencia
dual, tal como lo señalara Jacqueline Beaujeu-Garnier en la década de los
setenta, la Geografía es una “ciencia de encrucijada” que forma un eslabón
entre las ciencias naturales y las sociales. No obstante, se impulsó el desarrollo
independiente y opuesto de los aspectos humanos y físicos.
Con la intensión de superar las divergencias en la disciplina surge la
concepción Geohistórica12 impulsada por el Profesor Ramón Tovar, con
la intensión de rescatarla de la fragmentación, con un enfoque que permite
abordar la compleja realidad desde la totalidad del conocimiento.Se trata
del aporte de un venezolano que de alguna manera viene a llenar un vacío
“conceptual” en la Ciencia, creado por la concepción filosófica positivista que
precisa funcionalidad general y particular a cada una de las ciencias13, además,
logró interpretar la teoría de Carlos Marx surgida de la relación entre “salario,
precio y ganancia”, donde asume una ecuación entre tiempo y espacio: “El
tiempo es el espacio en que se desarrolla el hombre”14.
La Geohistoria tiene por objeto de estudio los fenómenos sociales en su
dimensión temporo-espacial, unidad dialéctica que abarca lo diacrónico y lo
sincrónico. Permitiendo comprender la organización y estructura del espacio.

12
“…la Geografía estrictussenso se ha convertido en Geohistoria y debe reencontrase con
las visiones de conjunto que la condujeron a constituirse como una ciencia social desde la
segunda mitad del siglo XIX”. “… la alternativa indiscutible, para la Geografía, estaría en la
Geohistoria. Acá se reencontraría con su génesis…” Tovar, R. 1986, Op.cit., p. 36 y p .49.
13
SantaellaYegres, R. (2005).
14
Escrito en inglés por C. Marx de finales de mayo al 27 de junio de 1865. Publicado por
vez primera en folleto en Londres en 1898. El presente texto corresponde a la edición de
1976 de Ediciones en Lenguas Extranjeras, Beijing, República Popular China, la cual es una
versión revisada de la traducción al castellano de Wages, Price, and Profit por Ediciones en
Lenguas Extranjeras, Moscú, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, 1954. Tomado de
Obras Escogidas, Tomo II:Salario, precio y ganancia, por Carlos Marx y Federico Engels.
Disponible en: www. http://www.marxistsfr.org/espanol/m-e/1860s/65-salar.htm#vii

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Además, brinda la posibilidad de advertir las transformaciones operadas en la


realidad, para lo cual la ciencia tradicional ya no tiene respuestas.

Las Especializaciones y Superespecializaciones en


Geografía Física
La Geografía, al igual que otras Ciencias, ha venido atravesando
un período de crisis en los últimos tiempos, por la coexistencia de diversas
tendencias y concepciones, sin existir ninguna que sea universalmente
aceptada. La atomización del contenido de la Geografía dio origen a una
creciente especialización y superespecialización, lo que ha contribuido, aún
más, al parcelamiento del contenido geográfico.
Cuando se revisa la clasificación y estructuración de los contenidos
temáticos, métodos y técnicas en los libros textos de los más distinguidos
geógrafos, de una y otra tendencia, su organización da la impresión de tratarse
de un agregado de temas sin integración. Dándose a conocer como dos
disciplinas distintas, en vez de dos ramas de una misma ciencia.
Esto, sin duda, fue generando independencia de las partes. Caso en el
cual, la Geografía Física, pasa a tener un objeto de estudio que reúne una
serie de objetos de estudio de otras ciencias. Por ello, le es necesario valerse
constantemente de los datos de las denominadas ciencias exactas y naturales
para constituir su cuerpo de estudio básico.
La influencia de las otras ciencias en el ramal físico, se expresa tanto
conceptualmente como metodológicamente. Ejemplo, el estudio de la forma
de organización de los componentes bióticos (vegetales y animales) y abióticos
(clima, relieve, etc.) del planeta, estudiados independientemente unos de otros,
por varias ciencias, fue necesario para la comprensión de su interrelación en la
caracterización de los espacios. Esta necesidad condujo a desarrollar segmentos más
volcado en la comprensión del cuadro físico del planeta, natural o alterado por la
acción del hombre. Es por esta vía que es claramente comprensible la diversidad del
pensamiento, en cuanto a tendencias específicas, en el estudio del espacio terrestre.
Siendo la Geografía Física una ciencia resultante del encuentro de un sin
número de otras ciencias, estas a su vez influyen en su desarrollo, originando

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Scarlet Cartaya Ríos. ¿Las geografías o la geografía? , pp. 203-219.

las especializaciones de su contenido. Ejemplo: con una fuerte influencia de la


Geología Estructural, la Geomorfología fue la primera rama individualizada
de la Geografía Física en tomar cuerpo y desarrollo autónomo, no siendo
de extrañarse el hecho de que los primeros geomorfólogos habían sido
anteriormente geólogos. Tal es el caso del geólogo norteamericano William
Morris Davis, o padre de la Teoría del Ciclo Geográfico del Relieve, que pasó
de la Geología Clásica a la Geomorfología.
El surgimiento de la Climatología, oriunda de la Meteorología, fue
marcado por una vasta documentación estadística, en el análisis de los
elementos del tiempo atmosférico. Las observaciones hechas por los ingenieros
y agrónomos, principalmente, sobre el escurrimiento superficial y el proceso
erosivo, dieron nacimiento a la Hidrografía y, a la Geomorfología Dinámica.
La influencia de los biólogos, botánicos y zoólogos dio origen a la Biogeografía.
Por ello, la Geografía Física es definida, por muchos, como un conjunto
integrado de Ciencias de la Tierra.
Esta Geografía ha sido calificada como una ciencia temática, más que
sistemática, porque cuando se revisa el contenido de las obras, la mayoría
presenta una especie de añadido de Geomorfología, Climatología, Hidrografía y
Biogeografía, donde no se expresa una integración, en buena parte es expresión
de la escuela francesa, la cual está completamente disociada de los aspectos
humanos y, cuya saga fue el descubrimiento de leyes que orientaron sus estudios
de la distribución e interrelaciones de los componentes del medio natural.
Según Salas Sanjaume, M. y Batalla, R. (1996), De Martone fue
consciente que el método analítico tiene el inconveniente de destruir las
realidades complejas que son el objeto propio de la Geografía, pero permite
entender los mecanismos subyacentes. Afirmó que el carácter científico de la
Geografía lo adquiere al precio de apelar a disciplinas no geográficas, como la
Geología, la Meteorología, la Botánica, la Estadística.
El peligro de dispersión sólo puede evitarse a condición de tener una conciencia
muy clara del propio objeto de la Geografía. Lo importante es ver este doble carácter
analítico y sintético, la necesidad de una visión de conjunto, pero también la de
recurrir a análisis especializados cuando se quiera profundizar en un tema15.

15
Sala Sanjaume, M. y Batalla, R., Teoría y métodos en Geografía Física. 1996, p. 14.

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En la actualidad la división está arraigada. Sin embargo, se aboga por


la integración de la Geografía Física y Geografía Humana, porque siendo
el objetivo de la Geografía el estudio del espacio construido por los grupos
“humanos” dentro de condiciones históricas determinadas16, en donde el
hombre-sociedad establece relaciones con la naturaleza, se hace necesario
abordar este último aspecto correctamente.
Razón que justifica el auxilio de otras disciplinas científicas, para
conocer cuáles son las características del medio en que se desenvuelve el
hombre. Aunque, lo natural engloba aspectos muy variados, lo cual determina
una gran variedad interna en la disciplina, estará en la forma de abordaje donde
se imprima la diferencia, lo importante es tener el cuidado de no distorsionar
el objeto de estudio de la Geografía.
Destaca la forma que estos temas son trabajados-enseñados en
la cátedras de la Escuela de Geografía de la Universidad de Los Andes, así
como los que atañen directamente a la autora del presente ensayo, la cátedra
de Geografía Física del Instituto Pedagógico de Caracas de la Universidad
Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), donde ese estigma demartoniano
ha sido superado desde hace unos cuantos años, con la adopción de temas
medioambientales. Temas que se trabajan integrados, a partir de provincias
fisiográficas y regiones naturales, explicando las relaciones existente entre los
diferentes elementos físicos-naturales y la problemática ambiental generada
por la acción del hombre, lográndose la síntesis geográfica.
Además, las investigaciones derivadas de los Trabajos de Ascenso de los
miembros de la cátedra, así como los Trabajos de Grado de la Maestría en
Geografía, mención Geografía Física (UPEL-IPC), son estudios científicos,
serios y sistemáticos donde se explica y comprende la realidad partiendo del
análisis para llegar a la síntesis geográfica.
Lo que se pondría en duda no sería la calidad y la producción intelectual,
que desde esa parte de la academia se origina, lo que queda en tela de juicio
es la calificación (etiqueta), porque denominada Geografía Física, pareciera un
contrasentido dentro de la Ciencia Social. Si se desea abandonar las tendencias
excluyentes y rígidas, en lo ecológico es donde está el vínculo con el hombre,

16
Tovar, R, Ob.cit., p. 36.

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quien es, en definitiva, el que organiza el espacio como producto del trabajo
acumulado17.
Si bien es cierto, que existen intentos por redefinir la tendencia físico-
natural, con la firme intención de logar la unicidad de la Geografía, tan poco
es menos cierto, que existen posiciones severas que dan sólo relevancia a los
aspectos naturales, tratados individualmente.
A su vez, los temas estudiados por separado, en varios componentes
y subcomponentes del medio como: el tiempo atmosférico, los procesos
modeladores del relieve, los modelados, los biomas, las cuencas
hidrográficas, los ambientes sedimentarios, etc., favoreció la aparición de las
superespecializaciones de la Geografía Física, separándola cada vez más del
hombre. Vista así la Geografía Física resulta una especia de anacronismo, tal
como lo afirma Tovar, R. (1986)18. Lo que significa que esta “rama”, nunca ha
sido Geografía, porque está fuera del hombre y por lo tanto de la historia.
La Geografía ha sido dividida en un sinfín de Geografías más especializadas,
hasta tal punto que en la actualidad existen superespecializaciones, que luchan
por su autonomía y la autoría de los contenidos. Ejemplo: la llamada Geografía
Física se divide en Geomorfología, Climatología, Biogeografía, Pedología e
Hidrografía.
La Geomorfología se estudia por modelados, uno de ellos es el fluvial,
donde se estudian el ciclo hidrológico, las formas de relieve asociadas a la
acumulación y erosión fluvial y las cuencas hidrográficas, en estas últimas se
aborda, la morfometría y el comportamiento hidrológico de las corrientes
fluviales. Sin embargo, cuando se emprenden estudios hidrográficos, se
tiene que asumir parte de los contenidos del modelado fluvial tratados en
Geomorfología.
Aunque en apariencia, cada división comprende un cuerpo de contenidos
que le son propios, dando la impresión de disciplinas autónomas dentro de
la ciencia geográfica, sin embargo, en realidad estos contenidos “únicos” de
estas subdivisiones en esencia son indivisibles. Asimismo, desde la llamada
Geografía Humana, existe diversidad de ejemplos similares.
17
SantaellaYegres, R. Pensamiento geohistórico de Ramón Tovar López. 2005, pp. 5-20.
18
Tovar, R., Ob.cit., p. 36.

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A manera de conclusión
Estas superdivisiones, creadas por los connotados maestros de las
escuelas geográficas, sólo han contribuido al atraso de la Geografía, división
que es cónsona con la fragmentación inicial y arbitraria de la Ciencia en
Ciencias Naturales y las Ciencias Sociales o las Ciencias del Hombre-Sociedad,
perdiéndose el carácter de síntesis de la Geografía y la búsqueda de la verdad
en la práctica histórica concreta.
En este sentido, al existir la Geografía con divisiones, a una o varias
de ellas se le atribuye la especificidad de estudios de lo natural y a otras, de lo
social; se está contribuyendo a generar un pensamiento hacia la vulnerabilidad
como subjetividad de un vago concepto supuestamente, general.
Todo conocimiento tiene como fin último la sociedad, ya que toda
ciencia tiene como objetivo fundamental, el descubrimiento de lo desconocido
para satisfacer las necesidades del hombre-sociedad, contribuyendo a facilitar
la comprensión de la realidad.
En este sentido, aun cuando los orígenes de la Geografía se forjan en
el seno de las llamadas Ciencias Naturales, la situación actual es, en muchos
casos, la inversa, puesto que la Geografía se cultiva desde el ámbito de las
“disciplinas sociales”, lo cual plantea conflictos a la Geografía Física, que
tendrá que reinventarse y reorientarse para mantenerse dentro de la ella y no
fuera.
Las especializaciones que fragmentan el conocimiento en partes
fácilmente manipulables, genera un escabroso camino en busca de su unidad.
Se está de acuerdo con la integración en el pensamiento geográfico, por ello
se apoya el abandono de posiciones excluyentes y se aboga por la visión de
conjunto y la síntesis en la explicación razonada del espacio construido por
el hombre. No puede haber Geografía sin conocimiento de la Tierra, y sin el
Hombre.
En la actualidad, el mundo es visto y estudiado desde parcelas. Hay
que aceptar que las divisiones existen, más aun cuando están instauradas.
Negarlas no conduce a la solución de este conflicto creado por el mismo
hombre. Se propone la integración de las ciencias, en la Ciencia, esto implica
abandonar las posturas rígidas y sesgadas, donde los estudios de asuntos

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014.
Scarlet Cartaya Ríos. ¿Las geografías o la geografía? , pp. 203-219.

puntuales y particulares, que son necesarios, no se manejen aisladamente,


porque son especificidades que responden a una totalidad, contribuyendo a
su explicación.
Desafortunadamente, no existe el real interés de integrar todas las
Geografías. Quizás la poca aceptación se deba al temor de perder el poder que
brinda la individualización del conocimiento, en consecuencia se extreman
las posiciones. Razón por la cual, se afirma que la Geografía es una sola, su
división contribuye a su distorsión.
Bajo esta perspectiva pendular y fragmentada del pensamiento geográfico,
nos preguntamos ¿Cómo se han abordado los temas vinculados con los riesgos,
los desastres y la vulnerabilidad? ¿Cómo llegar a la interpretación correcta
de la realidad partiendo de varias visiones desde una misma ciencia? ¿Cómo
resolver el problema de la reducción del riesgo y la vulnerabilidad, si se parte
de confusiones y distorsiones conceptuales? ¿Cómo no confundir y en muchos
casos calificar de natural a la amenaza, el riesgo y el desastre, cuando existen
tendencias fisicalistas endurecidas? ¿Cómo deben ser tratados estos temas desde
la Geografía? ¿Cómo avanzar en la comprensión de un espacio tomado por la
vulnerabilidad, teniendo en cuenta que la Geografía, principalmente la física,
encabeza la fragmentación que aniquila toda visión totalizadora?

Referencias Bibliográficas
Capel, H. (1983). Positivismo y antipositivismo en la ciencia geográfica el ejemplo de la
geomorfología. Geocrítica: cuadernos críticos de Geografía Humana, 49, 3-57.
Capel, H. y Urteaga, J. L. (1982). Las nuevas geografías. Colección Salvat Temas Clave. Madrid:
Aula Abierta Salvat.
Marx, C. y Engels, F. (1954). Obras Escogidas. Tomo II: Salario, precio y ganancia. [Documento
en línea]. Disponible en: www.http://www.marxistsfr.org/espanol/m-e/1860s/65-salar.
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Mendonça, F. (2001). Geografia Física: Ciência Humana? Repensando la Geografía. Sao Paulo:
Geografía Contexto.
Sala Sanjaume, M. y Batalla Villanueva, R. (1996). Teoría y métodos en Geografía Física. Espacios
y Sociedades. Madrid: Editorial Síntesis.

218 Universidad Pedagógica Experimental Libertador


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Tomasoni, M.A. (2004). Considerações sobre a abordagen da naturazanaGeografia. En Reflexões
e construções geográficas contemporâneas. Salvador, Brasil: Universida do Estado da Bahia,
campus VI y Universidad Estadual de Feira de Santana.
Tovar, R. (1986). El Enfoque Geohistórico. Estudios, Monografía y Ensayos, Nº 77. Caracas:
Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia.

Centro de Investigaciones Históricas Mario Briceño Iragorry 219


Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014. Claudio Alberto Briceño Monzón.
La frontera Chilena-Argentina: La Controversia por el Canal del Beagle, pp. 221-261.

LA FRONTERA CHILENA-ARGENTINA:
LA CONTROVERSIA POR
EL CANAL DEL BEAGLE

The Argentine-Chilean border:


The controversy over the Beagle canal

Claudio Alberto Briceño Historiador. Miembro del Grupo de Investigación sobre


Monzón Historiografía de Venezuela de la Universidad de Los
Andes. Profesor Asociado de la Escuela de Historia, de la
Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad
de Los Andes. Magíster en Historia de Venezuela por la
Universidad Católica Andrés Bello. Candidato a Doctor
en Historia por la Universidad Nacional de La Plata-
Argentina. E-mail: cabm@hotmail.com.

Recibido: 04/08/2014.
Aprobado: 25/09/2014.

Resumen: Este trabajo se expone la historia de la delimitación de la frontera


Chile y Argentina en la denominada cuestión del Beagle, islas australes y
Antártida Argentina; conflicto que se intensificó a mediados del siglo XX,
donde ambos países estuvieron condicionados por la Doctrina de Seguridad
Nacional, impuesta por Estados Unidos en plena Guerra Fría, donde por
la influencia de la geopolítica se miraba al vecino como una adversario
potencialmente peligro y amenazante, la celebres hipótesis de conflicto, esto
cambia con la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1984, desde que se
inicia un proceso de integración, con sus tonalidades específicas, que se viene
desarrollando hasta la actualidad.
Palabras clave: Frontera y Limite, Canal de Beagle, Chile y Argentina,
mediación papal.

Centro de Investigaciones Históricas Mario Briceño Iragorry 221


Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014. Claudio Alberto Briceño Monzón.
La frontera Chilena-Argentina: La Controversia por el Canal del Beagle, pp. 221-261.

Abstract: This work history demarcation the border to Chile and Argentina in
the so-called question of the Beagle, Austral Islands and Antarctica Argentina
is exposed; conflict intensified in the mid-twentieth century, when both
countries were conditioned by the National Security Doctrine, imposed by
the United States during the Cold War, where the influence of geopolitics
neighbor it looked like a potentially adversary danger and threatening, the
famous conflict hypothesis, this changes with the signing of the Treaty of Peace
and Friendship of 1984, since an integration process starts with its specific
hues, which has developed to the present.
Key word: Limit Frontera, Beagle Channel, Chile and Argentina, papal
mediation.

Debemos mirar con orgullo y esperanza lo mucho que


han progresado las relaciones entre la Argentina y Chile
a lo largo de más de dos décadas, alcanzando niveles
insospechados de confianza mutua y cooperación. La
inmensa cordillera se ha transformado en un nudo
de unión, desde donde podemos mirar ilusionados el
horizonte, que nos anuncia un futuro mejor.1
Raúl Alfonsín

Las fronteras se han transformado en una de las regiones que


conceptualiza alguna parte de nuestra vida contemporánea, percibidas al pasar
de una nación a otra: como viajero o turista, como empresario o académico,
como refugiado o asilado, como contrabandista o comerciante, como migrante
legal o ilegal. Desde el centro político de cada país, se han imaginado al
contorno limítrofe como una zona de inseguridad, como territorios vacíos
que podían ser poblados, y en las décadas del 60 y 80 del siglo pasado como
espacios penetrados por un vecino percibido como enemigo.
1
Mensaje del ex presidente de la Nación Argentina, Raúl Alfonsín, al Rector de la Pontificia
Universidad Católica Argentina, Monseñor Alfredo Zecca y a los organizadores y
participantes de la Jornada conmemorativa de los treinta años de la mediación Papal en
el diferendo austral entre Argentina y Chile. Buenos Aires, 16 de octubre de 2008. En:
Marcelo, Camusso y Luis Saguier Fonrouge. Los frutos de la paz: la mediación de Su Santidad
Juan Pablo II en el diferendo austral entre Argentina y Chile. Buenos Aires: Educa, 2009, p. 23

222 Universidad Pedagógica Experimental Libertador


Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014. Claudio Alberto Briceño Monzón.
La frontera Chilena-Argentina: La Controversia por el Canal del Beagle, pp. 221-261.

En la actualidad se ha querido difundir a las fronteras en calidad de


espacio abierto, libre de circulación humana, pero algunas áreas limítrofes se
siguen comportando en el mundo como a mediados del siglo XX, es decir,
zonas cerradas que obstaculizan la integración y el desarrollo de los centros
poblados transfronterizos, lo cual ha ocasionado conflictos entre naciones, en
una noción militarista con una concepción geopolítica de espacios asilados
y desintegrados. La frontera como espacio geopolítico, ha sido todo un reto:
una zona de tentaciones, promesas, ilusiones, pero también de delitos, algunas
veces detonantes de guerras, por ejemplo el caso de Argentina y Chile por su
problemática austral entre 1977 y 1978.
En el imaginario colectivo argentino, hablar de frontera nos lleva al
mito del Virreinato, que desde finales del siglo XIX ha sido un relicto clave en
la estructuración de una nacionalidad en el origen de la territorialidad. Esta
perspectiva se relaciona con la tradición historiográfica del siglo XX, en su
visión de las perdidas territoriales con países vecinos como Bolivia, Paraguay,
Uruguay.2 Entre los años sesenta al ochenta del siglo pasado, la historiografía
argentina sobre la teoría geopolítica dedicó varios trabajos a la tesis de un
riesgo o alianza entre Chile y Brasil contra Argentina; y para confrontarla
y balancear la situación se buscaron comitivas de acercamiento a Bolivia y
Perú.3
Desde mediados del siglo XIX, chilenos y argentinos, en su rivalidad
por el control de las tierras australes, promovieron un conjunto de viajes
exploratorios, los cuales suministraron una copiosa revelación sobre los paisajes
interiores de estas tierras meridionales del fin del mundo, sobre sus particulares
orográficas, geodésicas, hidrográficas, sobre sus peculiaridades climáticas y sus
potencialidades económicas. Estos viajes exploratorios además de satisfacer el
interés por conocer y posesionarse de los territorios en disputa, establecieron
una forma de ocupación y presencia en la región. Al respecto Francisco
2
Ver: Randle P.H. (Compilador). La conciencia territorial y su déficit en la Argentina actual.
Buenos Aires: Oikos, 1978; Paulo, Cavaleri. La restauración del Virreinato: Orígenes del
nacionalismo territorial argentino. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes, 2004.
3
Entre los que podemos mencionar al grupo que editaba la Revista Estrategia del Instituto
Argentino de Estudios Estratégicos y de las Relaciones Internacionales, dirigida por el
general retirado Juan Enrique Guglialmelli; y al Movimiento de Afirmación de la Soberanía
en la Zona Austral conducido por el almirante retirado Isaac Francisco Rojas.

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Moreno, perito representante de Argentina en la querella de limítrofe entre


ambos países entre 1897 y 1902, planteaba:
Nuestra cuestión con Chile que nos disputa lo que la naturaleza y la
firma de los Reyes ha hecho nuestro, aumentar el interés que tienen para
nosotros… las Tierras Australes sin conocerlas; hablamos de límites en
la Cordillera, punto de separación de las aguas, y aún no sabemos qué
dirección siguen ni dónde concluyen y si puede servir de límite natural
o no en regiones inmediatas al estrecho de Magallanes. En estos últimos
años el interés particular ha esparcido noticias llenas de contradicciones
que abogan, unas por la fertilidad y las inmensas riquezas que encierran
esos pretendidos páramos inhabitables, y otras en que se pintan con
los colores más sombríos, como para hacer abandonar toda idea de
utilizarlos. Hácese necesario, pues, que sepamos con seguridad con
qué elementos puede contribuir la Patagonia a la prosperidad de la
República y esto sólo se puede conseguir conociendo su geografía y sus
productos naturales. Hay que estudiar allí las condiciones geológicas
y climáticas, su geografía, sus producciones y las ventajas que puede
ofrecer para su colonización; todo por medio de investigaciones serias
y minuciosas.4

El conflicto por la soberanía de la Patagonia y Tierra del Fuego, entre


Chile y Argentina, se constituyó en un asunto trascendental para ambos países,
en el caso argentino con la amenaza británica en las Islas del Atlántico sur
desde 1833 y por el creciente poderío brasileño al norte. En esta problemática
se fusionaron una serie factores e intereses: políticos, económicos, estratégicos,
que hicieron que se transformara en una controversia sui generéis para las
dos naciones, llegando a crear sentimientos xenofóbicos y sentimientos
nacionalistas que deben ser entendidos para lograr una adecuada comprensión
del diferendo chileno-argentino, ya centenario.
En este artículo abordaremos la historia limítrofe entre Chile y Argentina
en la denominada cuestión del Beagle, islas australes y Antártida Argentina;
donde presentamos: 1º) La mediación Papal y el Acuerdo; 2º) El Tratado de Paz
y Amistad; 3º) La opinión Chilena del Tratado de Paz y Amistad; 4º) La visión
de los partidos políticos argentinos sobre la consulta; 5º) Bases de la consulta
4
Francisco P. Moreno. Viaje a la Patagonia Austral 1876-1877. Buenos Aires: Ediciones Solar,
1982, p. 26

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popular del 25 de noviembre de 1984; 6º) Las perspectivas antagónicas; 7º)


Resultado del referéndum por el Beagle; 8º) De las soluciones limítrofes al
desarrollo fronterizo.

1. La mediación Papal y el Acuerdo


El 22 de diciembre de 1978, debía iniciarse la Operación Soberanía
por parte de las fuerzas argentinas, que implicaba la ocupación del territorio
en litigio con Chile.5 Ese día, luego de tensas gestiones, Juan Pablo II anunció
el envió a Buenos Aires de un delegado papal. Aquel anuncio logró el primer
éxito de la gestión pontificia: se evitó la guerra, al darse la orden de detener
la mencionada operación bélica horas antes del momento fijado para su
comienzo. El 26 de diciembre de 1978 llegó el enviado papal; el cardenal
Antonio Samoré, quien fue uno de los artífices principales de la mediación.
Con la orientación de Samoré, las representaciones de ambos países
acordaron reunirse en el Uruguay. Así fue como el 8 de enero de 1979 se firmó
el acta de Montevideo, por la cual Argentina y Chile solicitaban la mediación
formalmente. Los cancilleres Carlos Washington Pastor y Hernán Cubillos
de Argentina y Chile, junto al cardenal Antonio Samoré, suscribieron dicho
documento. El 25 de enero de 1979; el Papa aceptó mediar en el diferendo
limítrofe por el canal de Beagle y las tareas efectivas de la gestión mediadora
dieron comienzo el 2 de mayo de 1979, con el cardenal Samoré como
representante papal.
La negociación avanzó paulatinamente, hasta que el 14 de noviembre
de 1980, Juan Pablo II recibió por separado a las delegaciones de ambos
países, impartiéndoles instrucciones acerca de las características de la solución
hacia la que se debía atender. El 23 de noviembre de 1980, en la plaza de San
Pedro, Juan Pablo II exhortó a la Argentina y Chile a conservar la calma. Y
5
“A mediados de diciembre de 1978 la Argentina vivía la última fase de la preparación de una
guerra contra Chile. Los juristas y los diplomáticos habían desahuciado sus esperanzas de
evitarla. El pueblo argentino vivía la evolución de los hechos con fatalismo, sin pasión. Hacia
las Navidades se esperaba que ocurrieran las primeras operaciones militares, para las cuales se
había especialmente equipado y preparado a las Fuerzas Militares.” Juan Archibaldo Lanús.
De Chapultepec al Beagle. Tomo II. Buenos Aires: Biblioteca de Historia y Política, Emecé
Editores S.A., 1984, p. 248

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el 12 de diciembre de 1980 el Sumo Pontífice entregó a los representantes


diplomáticos de ambos países su propuesta de paz, sobre cuyo contenido
solamente se conocieron versiones parciales y de tono extraoficial, ya que toda
la documentación fue celosamente guardada en el Vaticano, la misma fue
aceptada el 8 de enero de 1981 por Chile y objetada por la Argentina.
La propuesta Papal reconocía a Chile la soberanía sobre las islas y 12
millas de mar, y a la Argentina, la jurisdicción marítima desde allí hasta las
200 millas. Dentro de la jurisdicción argentina, propuso la creación de un
espacio de aproximadamente 118.000 Km.², denominada Zona de Actividades
Comunes o Concertadas. Sobre esta zona, ubicada en el océano Atlántico, se
concedió a Chile a perpetuidad 50% en la explotación de los recursos vivos
y no vivos del agua, lecho y subsuelo marino, además de facultades para
investigación y control de la contaminación, en igualdad de condiciones para
ambos países. Chile aceptó esta fórmula propuesta por el Vaticano, pero para
la Argentina la existencia de la Zona de Actividades Comunes o Concertadas
significaba la posibilidad de futuros conflictos, dado que los derechos sobre ese
espacio de mar eran imprecisos.
El 8 de enero de 1981 Chile anunció la aceptación de la propuesta papal.
La Argentina respondió, el 25 de marzo de 1981, con un memorando de cinco
páginas de extensión en el cual se objetó la propuesta, provocando el desagrado
del cardenal Samoré, quien pensaba en una rápida solución basando en las
proposiciones pontificias. Un año después, el 19 de enero de 1982 la Argentina
denuncia unilateralmente el tratado suscrito en 1972, que los observadores
describieron como un nuevo frente de fricción entre los dos países y el 23 de
abril, el Papa exhortó a ambos gobiernos a llegar a un tratado permanente de paz
y amistad. Dicho tratado debía reposar sobre la base de la propuesta entregada.
El gobierno de Chile, en una nota del 29 de enero de 1982, deploró la actitud
argentina de denunciar el Tratado de Solución Pacífica de las Controversias, de
1972, reservándose el derecho de recurrir ante la Corte de La Haya.
En los tiempos de la última dictadura militar argentina, entre mediados
de los años setenta e inicios de los ochenta, en las relaciones internacionales,
existieron cuatro problemas fundamentales, en la política exterior: 1º) los
derechos humanos representado en la punición feroz que representó más de
40.000 desaparecidos; 2º) el enfrentamiento con los ingleses por la soberanía

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de las Islas del Atlántico Sur, Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur; 3º) el
diferendo del Canal de Beagle con Chile y 4º) la deuda externa.6
En una entrevista realizada en junio de 1981, el entonces canciller de
Argentina, Oscar Camillón, expresaba sobre el diferendo del Beagle lo siguiente:
La Argentina y Chile tienen una de las fronteras más largas del mundo,
la tercera del mundo en longitud. En la medida en que no se haya hecho
un enfoque pudiéramos decir filosófico de la relación argentino-chilena a
partir de una convivencia tan extensa, determinada por una geografía que
es un dato irreversible, va ser bastante arduo el tratamiento de problema
de naturaleza jurídica. Los temas de límites responden esencialmente al
signo de convivencia que uno quiere tener con el vecino, pero que son
en última instancia, sin prejuicio naturalmente del lado jurídicamente
importante que tienen, problemas de naturaleza política.
Son Problemas de naturaleza política no solamente por las repercusiones
que alcanza en el frente interno todo lo que tiene que ver con un
centímetro cuadrado de tierra, una sola gota de agua de propiedad
nacional, porque a través de la frontera es donde se configura el marco
de la convivencia entre dos Estados. En una situación como la del
Beagle, es necesario un motón de meditación para que en esa pausa sea
por de pronto comprendido que el tema Beagle es un aspecto parcial de
una larga frontera entre Argentina y Chile, donde hay otros puntos que
abren interrogantes. Pero, sobre todo, es un aspecto de una relación de
vecindad en que los dos países tienen que hacer un esfuerzo muy serio
para definir una estrategia general de relación en la que lo fundamental
sea la opción por el signo de la convivencia que se desea.
El mundo está lleno de problemas de límites, que son siempre espinosos.
Lo que uno puede decir de la experiencia internacional de todos los
tiempos es que la aceptación de la convivencia con el problema, hasta que
se encuentra una solución, puede llevar a la solución si al mismo tiempo
se definió la filosofía de relaciones entre ambos países. En cambio, la
promoción de una solución, incluso impuesta por la fuerza de las armas,
cuando no está definida la filosofía de la relación, lleva inevitablemente a
la revisión de las situaciones, aún santificadas por los tratados.
6
Alberto Van Klaveren. Enfoques alternativos para el estudio del autoritarismo en América Latina. En:
Orrego, Vicuña. Transición a la democracia en América Latina. Buenos Aires: GEL, 1985. Alfred, Stepan.
Repensando a los militares en política: Cono Sur: un análisis comparado. Buenos Aires: Planeta, 1988.

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Los límites se determinan, en última instancia, por tratados y la


experiencia demuestra que tratados que han sido firmados incluso luego
de guerras que significaron victorias absolutas y derrotas aplastantes,
cuando llegó el momento fueron posteriormente revisados porque el
signo de la convivencia no estaba todavía determinado.7

Fue el 23 de abril de 1982 cuando Juan Pablo II llamó a ambos gobiernos


a lograr un tratado permanente de paz y amistad. En aquella fecha la Argentina ya
estaba embarcada en la guerra por las Malvinas. En el mensaje papal se destacaba
que dicho tratado debía apoyarse sobre la propuesta de diciembre de 1980.
La derrota de las Malvinas deja a la Argentina en una aguda crisis
política, económica y social, que pone al descubierto la crisis de las dictaduras
militares que venían gobernando desde 1976, el general Leopoldo Galtieri
es reemplazado de la presidencia por el general Reinaldo Benito Bignone
(sin el respaldo de la Armada y la aeronáutica, que se retiraron de la Junta
Militar). Esta situación obligó al gobierno militar a aflojar los mecanismo
de represión y se iniciaron públicamente los reclamos sectoriales: las Madres
de la Plaza de Mayo aglutinaron a su alrededor a las organizaciones de los
derechos humanos; los grupos vecinales se multiplicaron e hicieron oír sus
reclamos relacionados con los altos impuestos, los alquileres y los precios de los
artículos de primera necesidad; los sindicatos emergieron del congelamiento
impuesto por los militares y reaparecieron los conflictos y la huelgas para
lograr aumentos salariales y la recuperación y normalización de los gremios
intervenidos.8 Como bien lo ha expresado Guillermo Moncayo:
7
Enrique Alonso. Entrevista al Señor Ministro de Relaciones Exteriores Doctor Oscar Camillón.
Argentina 1981. Su Política Exterior (Entrevista realizada el 16 de junio de 1981). Estrategia,
Buenos Aires, Instituto Argentino de Estudios Estratégicos y de Relaciones Internacionales,
N° 69, 1981, pp. 45-46
8
El retorno de la política partidista, el renacimiento democrático, para finales de 1982 la mayoría
de los partidos políticos argentinos, conformaron la Multipartidaria con el objeto de sentar las
bases y los pasos para la normalización institucional, aclarar el tema de los desaparecidos y
establecer las responsabilidades de la guerra de Las Malvinas. Todo ello trajo como consecuencia
que el gobierno militar de Bignone estableciera la fecha de elecciones para octubre de 1983,
pero simultáneamente trató de crear un marco legal para proteger a los miembros de las Fuerzas
Armadas ante posibles juicios por violaciones a los derechos humanos. En realidad, su intento
apuntaba a promulgar una amnistía con el respaldo de los principales líderes políticos, que
fracasó ante el rechazo de éstos y la fuerte presión de las organizaciones de derechos humanos.

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Después de la derrota de las Malvinas, la Argentina evolucionaba hacia


el restablecimiento de las instituciones democráticas. El conflicto con el
país vecino pesaba sobre el espíritu de la gente, sobre el pensamiento de
las fuerzas políticas y sobre la economía del país. Un conjunto de partidos
políticos argentinos reunidos en los que se llamaba la Multipartidaria
tradujo estos sentimientos y esta situación ―por otra parte, común a
la existencia en Chile― en una declaración conjunta con el Grupo del
Manifiesto Democrático. Fue publicada en Buenos Aires el 13 de agosto y
llevaba la firma del futuro presidente constitucional de la Argentina, Raúl
Alfonsín. De hecho, comenzó un cambio definitiva de las negociones,
que sólo tomaría forma después de las elecciones argentinas de octubre.9

El gobierno de Bignone no podía esquivar el compromiso internacional de


la mediación papal por el Beagle, teniendo que hacerse cargo del primer acuerdo
sustantivo con el gobierno de Chile desde que se había iniciado el proceso de
mediación, el 15 de septiembre de 1982, se aceptó la invitación del Vaticano a
prorrogar el Tratado de Solución Judicial de Controversias de 1972. Este acuerdo
se debió a que ninguno de los dos gobiernos militares estuvo dispuesto a pagar el
costo de hacer peligrar la mediación, negándose a la exigencia del papado. Esto
lo presenta muy bien Marcos Novaro y Vicente Palermo:
...el presidente Bignone y los miembros remanentes de la Junta
Militar argentina lograrían trasladar al futuro gobierno democrático la
resolución del problema, ya que la prórroga significaba precisamente
que se podría seguir dilatando en el tiempo una definición sobre el
fondo del asunto. En todo caso, el Beagle fue apenas una de las
bombas de tiempo, no precisamente la menos mortífera, que los
militares le dejarían a la democracia ―menos por maldad que por
su incapacidad para resolver―. Porque la democracia encontraría un
obstáculo formidable, que sin la derrota en Malvinas de por medio
hubiera resultado insuperable: una vasta porción de las elites y un
sector significativo de la opinión pública proclives a considerar, con
tremendismo, cualquier adversidad en materia de límites como un
Ver: Hugo Quiroga. El Tiempo del Proceso. En: Dictadura y Democracia (1976-2001), Tomo 10.
Buenos Aires: Editorial Sudamericana, (Nueve Historia Argentina), 2005, pp. 33-86
9
Guillermo Moncayo. La Mediación Papal en el conflicto de la zona austral. En: Marcelo,
Camusso y Luis Saguier Fonrouge. Los frutos de la paz: la mediación de Su Santidad Juan Pablo
II en el diferendo austral entre Argentina y Chile. Buenos Aires: Educa, 2009, pp. 67-77, p. 77

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horrible agravio a la soberanía nacional (y, claro, unos sectores militares


tanto como civiles muy dispuestos a utilizar con oportunismo estos
estados de ánimos). Conocedores del paño, Bignone y el resto de
los jefes militares no dudaron en empujar hacia adelante la cuestión,
descontando al menos uno de sus muchos dolores de cabeza.10

El inicio de 1983, quedó marcado con la muerte del cardenal Antonio


Samoré11, quizá uno de los principales artífices de la paz argentina-chilena, Juan
Pablo II designó al reciente visitante de la Argentina, cardenal Agostino Casaroli.
El 30 de octubre de 1983 Raúl Alfonsín, al frente de la Unión Cívica
Radical, obtenía un triunfo histórico ante el justicialismo. Era la primera vez
en casi cuarenta años que le ganaba una elección libre al peronismo. La UCR
obtuvo 52% de los sufragios y se impuso en 15 distritos y el PJ 40% y 8
provincias. El resto de los partidos en su conjunto apenas alcanzó el 8%.12 Esto
lo enuncia muy bien Luis Alberto Romero:
El poder que administraba el presidente Alfonsín era, …grande y
escaso. El radicalismo había alcanzado una proporción de votos sólo
comparable con los grandes triunfos plebiscitarios de Yrigoyen o Perón,
y tenía mayoría en la Cámara de Diputados, pero había perdido en el
interior tradicional y no controlaba la mayoría del Senado. Si el liderazgo
10
Marcos Novaro y Vicente Palermo. La dictadura militar 1976-1983: del golpe de Estado a la
restauración democrática. Buenos Aires: Paidós, 2003, pp. 483, 484
11
“El 3 de febrero de 1983 el cardenal Antonio Samoré fallecía a los 77 años en una clínica romana,
…sin lograr ver el fruto de la tarea que lo había obsesionado durante los últimos cuatro años de
su vida; el acuerdo definitivo por el canal de Beagle entre Chile y la Argentina, aunque le quedaba
el consuelo de haber frenado in extremis una guerra. …Samoré había llegado a Buenos Aires en
la mañana del 22 de diciembre de 1978. Luego de una maratónica serie de reuniones, consiguió
que a las seis y media de la tarde de ese día se diera la orden suspendiendo la Operación Soberanía,
nombre clave de la invasión a Chile que debía comenzar esa misma noche.” Samoré, una figura
clave: Falleció en 1983, sin cumplir su objetivo. Clarín. Buenos Aires 5 de octubre de 1984, p. 6
12
“El triunfo de Alfonsín… no fue sólo un voto anti dictatorial sino también un reclamo
democrático de transformación social y cultural. Se buscaba una salida integral a un estado
de retroceso y deterioro del país, que diera lugar a una nueva etapa de progreso social y
modernización de la Argentina, fuera del marco del Estado militar o de cualquier otra forma
autoritaria de gobierno. La sociedad civil buscó, en esencia, recomponer un espacio democrático
y reconquistar el respeto a sí misma, luego de varios años de tiranía militar.” Hugo Quiroga. La
Reconstrucción de la Democracia Argentina. En: Dictadura y Democracia (1976-2001), Tomo 10.
Buenos Aires: Editorial Sudamericana, (Nueva Historia Argentina), 2005, pp. 106-107

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de Alfonsín en su partido era fuerte, la UCR constituía una fuerza no


demasiado homogénea, donde se discutieron y hasta obstaculizaron
muchas de las iniciativas del presidente, quien prefirió rodearse de un
grupo de intelectuales y técnicos recientemente acercados a la vida
política, y de un grupo radical juvenil, la Coordinadora, que avanzó
con fuerza en el manejo del partido y del gobierno.13

El 5 de julio de 1984, cuando arreciaban las versiones sobre un acuerdo con


Chile, los ex presidentes de Argentina: Arturo Frondizi y María Estela Martínez
de Perón, para entonces en Buenos Aires, se reunieron con el nuncio apostólico
en la Argentina, monseñor Ubaldo Calabresi. A los días el jefe de la delegación
argentina ante la mediación, general retirado Ricardo Etcheverry Boneo, renunció
a su cargo, por estar disconforme con el curso tomado por las negociaciones entre
Argentina y Chile, siendo reemplazado por el embajador Marcelo Delpech. A
fines del mismo mes, el gobierno de Raúl Alfonsín lanzó su decisión de efectuar
una consulta popular respeto de la propuesta de Juan Pablo II.14
El 4 de octubre de 1984, simultáneamente en el Vaticano, Buenos
Aires y Santiago de Chile se anunciaron el logro de una plena coincidencia en
torno al diferendo limítrofe, lo que dejó a la mediación papal en la instancia
culminante, y se trataba de ajustar los delicados detalles de la redacción del texto
final. Según éste, se concederán a Chile la soberanía sobre todos los espacios
terrestres en disputas, al tiempo que se aseguraba el principio bioceánico y la
proyección Antártida de la Argentina.
La Argentina y Chile firmaron el 18 de octubre de 1984, ante la
delegación de la Santa Sede, el Acta del Protocolo en la que se recoge el

13
Luis Alberto Romero. Breve historia contemporánea de la Argentina. 2da. Edición. Buenos
Aires: Fondo de Cultura Económica, 2001, p. 244
14
“Chile percibe la urgencia de Alfonsín por cerrar esa herida abierta en su flanco y avanza
con nuevas exigencias que dificultan la conclusión de un tratado definitivo. Para el gobierno
de Buenos Aires liquidar esa cuestión de un siglo de antigüedad es requisito básico para el
replanteo de las relaciones con los militares, que de otro modo podrán agitar la bandera
de la soberanía para reclamar mayores partidas presupuestarias y reconquistar posiciones
sobre el poder civil. Pero no puede hacerlo cediendo en aspectos esenciales, como la libre
navegación argentina en la zona porque gozaría de calma a corto plazo pero a un precio
demasiado oneroso en el futuro.” Horacio, Verbitsky. Argentina: El rompecabezas de Alfonsí.
En: Cuadernos del Tercer Mundo, México, abril-mayo, 1984, N° 68, p. 45

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acuerdo a que los dos países arribaron para resolver el centenario litigio
limítrofe en la región austral del canal de Beagle. El cardenal Agostino
Casaroli se ubicó en la cabecera de la larga mesa rectangular, forrada de paño
verde, flanqueado por los dos monseñores responsables de la oficina de la
mediación, el nuncio colombiano Gabriel Montalvo y el español Faustino
Sainz Muñoz. A ambos lados se sentaron los once representantes chilenos15 y
los cinco argentinos16 que integraban la delegación. El Acta de Protocolo fue
rubricada por los jefes de las dos misiones, el argentino Marcelo Delpech y el
chileno Ernesto Videla.17
En la apertura de la ceremonia, el canciller del Vaticano Agostino
Casarolo pronunció un breve pero denso discurso en el que expresó:
La sencillez formal de esta ceremonia no puede ocultar la importancia,
que no se dudaría en definir histórica, del paso que no conoce hoy el
largo proceso de la mediación de la Santa Sede entre la Argentina y
Chile, en el diferendo austral. En efecto, tras varios años de trabajos
arduos e incansables ha sido posible finalmente llegar al texto definitivo
de un tratado que expresa la plena coincidencia de los países, sobre el
conjunto de los puntos, en que se articula el mencionado diferendo.
Esto representa el resultado de los esfuerzos de buena voluntad
y de sabiduría y prudencia política de los dos países interesados,
constantemente sostenidos y alentados por la Santa Sede, en el ejercicio
de la tarea de medición aceptada por el Santo Padre al servicio de la paz.
...Recuerdos relativos especialmente a las vicisitudes vividas a lo largo de
estos años por tantas personas como ―desde sus respectivas posiciones
y responsabilidades― han colaborado en la mediación; y entre éstas, de
modo singularmente cordial y afectuoso, al llorado cardenal Samoré,
15
Por su parte la nutrida delegación de Chile, que ocupó el flanco izquierdo del grupo
mediador y presidida por Videla, estuvo compuesta por el embajador Santiago Benadava, el
ministro Maximiliano Jarpa, el secretario Milenco Skoknic, el anterior jefe de la delegación,
Enrique Bernstein, el jurista Julio Filippi y los señores Halmut Brunner, Francisco Orrego,
Patricia Pozo y Patricia Prieto.
16
La misión argentina, presidida por el embajador Delpech, estuvo integrada por los ministros
Susana Ruíz Cerruti, Luis María Riqueri, el embajador Enrique Candiotti y el capitán de
fragata y cartógrafo de la Armada, Osvaldo Astiz.
17
ANSA, AP. Beagle: difunden el texto del acuerdo. Clarín. Buenos Aires 19 de octubre de 1984,
pp. 2-3

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inteligente y abnegado representante del Santo Padre en esta tarea de


paz.18

La rivalidad política interna, entre los partidos, en los países


latinoamericanos, es empleada en los diferendos limítrofes con las naciones
vecinas, como una válvula de escape por parte de los gobiernos y como
un distracción por los partidos de oposición, es el caso en el litigio de la
delimitación del Canal de Beagle y sus islas adyacentes, que algunos políticos
argentinos, utilizaron esta controversia, luego de la campaña del plebiscito de
la consulta del tratado por parte del gobierno radical de Raúl Alfonsín, a finales
de 1984, el entonces diputado justicialista y presidente de la Comisión de
Comercio de la Cámara Legislativa, Julio Migliosi, llegó a afirmar que: “…el
afán expansionista de Chile ha llevado a esa nación a aceptar que los británicos
asienten una base en su territorio austral.”19

2. El Tratado de Paz y Amistad


El Tratado está integrado por un cuerpo de diecinueve artículos que se
refieren, específicamente, a la controversia limítrofe en la región austral del
Beagle. Comprende igualmente dos apéndices, cuatro cartas geográficas y está
acompañado por un comunicado de la Oficina de Mediación que contenía el
acta suscripta en el Vaticano por los jefes de ambas delegaciones negociadoras
y el representante del Sumo Pontífice. Estructurado en cinco partes: Paz y
Amistad, Delimitación Marítima, Cooperación Económica e Integración
Física, y Clausulas Finales. Los 2 Anexos contienen: el primero está constituido
por dos capítulos, uno referido a procedimiento de conciliación y otro a
procedimiento de arbitraje; el segundo se refiere a la navegación.20 El mismo
surgió como consecuencia de la Propuesta Papal, cuyo texto fue inicialado
por los jefes de delegación de cada país, y se sometió en consulta al pueblo
argentino antes de su firma.
18
ANSA, AP. Casaroli: Paso histórico. Clarín. Buenos Aires 19 de octubre de 1984, p. 3
19
Argentina: preocupación con la zona austral. En: Cuadernos del Tercer Mundo, México, enero-
febrero 1985, N° 72, p.10
20
ANSA, AP. Beagle: difunden el texto del acuerdo. Clarín. Buenos Aires 19 de octubre de 1984,
pp. 2-3.

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La frontera Chilena-Argentina: La Controversia por el Canal del Beagle, pp. 221-261.

Sumariamente el Tratado de Paz y Amistad, estipula lo siguiente:


• Se reconocen como chilenas las islas en disputa, con un mar territorial
de 3 millas.21
• Se preserva el principio bioceánico estableciendo el meridiano del
Cabo de Hornos como límite sur definitivo de la jurisdicción argentina en el
Atlántico y chilena en el Pacífico.22
• Corresponde a Chile una zona de mar de aproximadamente 9.800
Km.² (de los 118.000 Km.² que comprendían la Zona de Actividades Comunes
o Concertadas) y se fija a partir de allí un límite definitivo entre los dos países.
El resto del espacio de mar, lecho y subsuelo, contando 200 millas desde la
isla Grande de Tierra del Fuego, queda como zona económica exclusiva de
Argentina.23
• Se establece además un límite definitivo en la boca del Estrecho
de Magallanes, desde Punta Dungeness hasta el Cabo del Espíritu Santo,
eliminando un posible conflicto y asegurando el predominio atlántico de la
Argentina en toda la zona.24
21
“Juan Pablo II, apoyándose en las voluminosas razones jurídicas que Chile había atesorado y
en el fallo arbitral de 1977 (pedido por las partes y sustanciado por una corte arbitral de cinco
juristas de la Corte Suprema de La Haya, con un arbitraje de la corona británica), reconoció
que todas las islas al Sur del canal de Beagle eran chilenas. En esas doce islas e islotes se incluyen
Picton, Lennox y Nueva (materia del arbitraje). Roma ANSA.” Se preservaría la proyección
Antártica Argentina: Las bases del acuerdo. Clarín. Buenos Aires 5 de octubre de 1984, p. 5.
22
El principio bioceánico ―Argentina en el Atlántico y Chile en el Pacífico― queda
plenamente ratificado; Chile renuncia a la boca oriental del estrecho de Magallanes; se
obtienen condiciones favorables para Argentina en la navegación y concede una nueva
instancia arbitral para futuras controversias. Las bases del acuerdo con Chile por el Beagle.
Clarín. Buenos Aires 18 de octubre de 1984, pp. 2-3.
23
“Se elimina el mar jurisdiccional chileno que integraba la propuesta del papa Juan Pablo II
(formulada el 12 de diciembre de 1980) que iba de las tres a las doce millas. Y la zona de actividades
compartidas (que no debe ser confundida con el mar de la paz). Esta zona abarcaba seis millas de
mar jurisdiccional chileno a lo largo de la frontera y los 118.000 kilómetros cuadrados de mar
patrimonial argentino que iban de las doce a las doscientas millas; los argentinos lucharon para
conseguir la eliminación de esta zona y la transacción hizo que, a cambio, Chile tenga una mar
patrimonial entre las tres y las treinta millas de las costas.” El tratado delimita las áreas marítimas
y terrestres. Clarín. Buenos Aires 20 de octubre de 1984, pp. 2-3.
24
Chile renuncia a toda proyección atlántica de las islas Diego Ramírez y por debajo del cabo
de Hornos se establece una línea recta definida por los hitos Punta Dúngenes y cabo Espíritu

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• Ambos países acuerdan regímenes de navegación satisfactorios por los


más importantes pasos marítimos.25
• Establecía un sistema especial de solución de controversias para el
futuro, instituyendo un complejo sistema de instancias que se inicia con la
negociación directa y culmina con formas de arbitraje. Según el tratado las
controversias futuras será resuelta por una instancia arbitral que estará en manos
de un cuerpo de cinco personas: El Papa queda como instancia de consulta
ante cualquier duda que pueda surgir de la aplicación de este acuerdo, con
lo que la intervención de la Santa Sede no concluye definitiva y totalmente.
Habrá negociaciones directas argentino-chilenas. Se integrara un cuerpo de
tipo conciliador para el acercamiento de las posiciones de las dos naciones. Esta
instancia arbitral será de carácter obligatorio para la Argentina y Chile, según
el derecho internacional, pero con un principio de equidad.26
El tratado preveía intensificar la cooperación económica e Integración
Física. Las partes acordaban crear una Comisión Binacional de carácter
permanente con el objeto de intensificar la cooperación económica y la
integración física, esta Comisión estaría encargada de promover y desarrollar
iniciativas en los siguientes temas: sistema global de enlaces terrestres,
habilitación mutua de puertos y zonas francas, transporte terrestre,
aeronavegación, interconexiones eléctricas y telecomunicaciones, explotación

Santo. Se aclara que lo que está a occidente es chileno y a oriente argentino. Igualmente
Chile cede la boca oriental del estrecho de Magallanes. El tratado es específico define agua
subsuelo o plataforma continental. Y hace una reserva sobre la Antártida según la cual este
tratado en nada afecta derechos y reclamaciones de cada país sobre el continente blanco.
25
En esta zona ―la de los denominados canales fueguinos orientales de Chile― Argentina
gozará de paso a perpetuidad es decir, sin limitaciones ni previo aviso, ni limitaciones de
número de buques de guerra de bandera argentina y sin que Chile pueda suspender ese pasó
por razones excepcionales. En los canales fueguinos chilenos occidentales, estos derechos se
reducen.
26
“La figura de árbitro-arbitrador no se corresponde,…al árbitro clásico que se encuentra
incorporado al derecho internacional. En rigor la tarea que el Papa Juan Pablo II cumple
como mediador entre las partes en conflicto, desde el Acuerdo de Montevideo de 1979, es
muy asimilable a ésta de árbitro-arbitrador. De aquí podría deducirse que el rol del Sumo
Pontífice en los diferendos argentinos-chilenos no se agotaría con esta solución al canal
del Beagle y, por el contrario, se prolongaría en el futuro.” Oscar Raúl, Cardoso. ¿Arbitraje
permanente del Papa? Un contacto directo. Clarín. Buenos Aires 5 de octubre de 1984, p. 2.

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de recursos naturales, protección del medio ambiente y complementación


turística.27

3. La opinión Chilena del Tratado de Paz y Amistad


El embajador de Chile en Buenos Aires, Arturo Fontaine; consideró
asegurada la aceptación en su país del acuerdo alcanzado con la Argentina
respecto del litigio limítrofe del canal de Beagle ya que desde la extrema
oposición, incluyendo a la oposición marxista, hasta los militares que están en
el gobierno, todo el mundo está en la línea de buscar una solución como la que
se ha encontrado.28
Para el chileno Oscar Pinochet de la Barra, dirigente demócrata
cristiano y ex embajador en Moscú, así como antiguo subsecretario de
Relaciones Exteriores, opinó que la proposición pontificia; aparentemente,
habría reconocido la soberanía chilena sobre todo lo que es islas e islotes al
sur del canal de Beagle, lo que no podía ser de otra manera, ya que el laudo
arbitral de 1977, que es inapelable, así lo reconoció. La propuesta daría a la
Argentina mayor cantidad de mar patrimonial, a la salida del canal, y hasta
el cabo de Hornos, y al sur y al oriente de éste, que se vería sujeto solo a
una angosta franja del archipiélago de Hornos. Argentina vería reconocido
como mar patrimonial toda la mitad norte del estrecho de Drake, que separa
a América de la Antártida. Esto se constituiría en una valla o separación entre
Chile y su sector antártico.29
El ministro del Interior de Chile y ex embajador en Buenos Aires, Sergio
Jarpa Reyes, calificó el principio de acuerdo logrado con la Argentina en el
diferendo austral como, el paso más importante de la política exterior chilena
en el siglo XX. El logro de la plena coincidencia entre ambas naciones posibilita
27
El Artículo 12, del Tratado establecía que después de seis meses de la entrada en vigor del
mismo las partes constituirán la Comisión Binacional y establecerían su reglamento.
28
En cuanto a los pasos a seguir en Chile para la aceptación del acuerdo, el embajador señaló
debido a que en su país el poder Legislativo está en manos de la junta de gobierno, el
procedimiento consistirá en que el presidente firma el tratado que después tendrá que
merecer la ratificación de la junta. Hay coincidencia absoluta en Chile. Clarín. Buenos Aires 5
de octubre de 1984, p. 3.
29
AFP, ANSA, UPI. Cautela en Santiago. Clarín. Buenos Aires 6 de octubre de 1984, p. 4.

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la defensa común de los intereses que tenemos en la Antártida, en el mar


territorial y patrimonial, una posición conjunta en organismos internacionales
y, sobre todo, un intercambio de recursos. El término del centenario diferendo
limítrofe chileno-argentino abre amplias posibilidades para el incremento de la
cooperación e integración entre ambas naciones, y establece la posibilidad de
organizar sociedades conjuntas para atender nuestros productos en el área del
Pacífico, en Europa y África.30
La preocupación por una eventual pérdida territorio marítimo chileno
en la zona austral debido al acuerdo limítrofe con la Argentina, estimuló la
constitución del Comité de Defensa y Soberanía, entidad formada por 220
personas entre ellas varios generales y almirantes en retiro. Jorge Figueroa,
miembro del organismo dijo; “nos interesa que el gobierno chileno nos escuche
pues no somos ni un movimiento político ni opositor al gobierno, sino simples
ciudadanos preocupados por la integridad territorial”.31
En una declaración pública el Movimiento Democrático Popular
(M.D.P.), que agrupó a los partidos políticos de izquierda y del cual el
Comunista es su principal eje, se destaca que la acción diplomática del
fallecido presidente socialista Salvador Allende, quien había logrado en 1971
que el entonces gobierno argentino aceptara llevar el diferendo por el canal de
Beagle a sometimiento del laudo arbitral de su majestad británica. Recuerda
que en 1977 tal decisión no hizo sino reconocer los derechos indiscutibles de
Chile sobre las islas Nueva, Picton y Lennox y sobre todas aquellas situadas al
sur del canal Beagle. Al desconocer la Argentina tal laudo, para el M.D.P. el
gobierno del general Augusto Pinochet cometió errores reiterados propios de
su incapacidad, como el de no recurrir a la Corte Internacional de Justicia de
La Haya y de negociar directamente con el gobierno militar de entonces en la
Argentina, trasladando el conflicto desde el ámbito jurídico al político y de la
correlación de fuerzas militares. También fue un error garrafal de Pinochet el
haber aceptado el Acta de Montevideo, mediante la cual la Santa Sede en enero
de 1979 entró a mediar entre ambos países, porque otorgó la posibilidad de
pronunciarse sobre todos los aspectos controvertidos del problema de la zona
30
ANSA. “Por el conflicto del Beagle. Chile: El paso más importante del siglo”. Clarín. Buenos
Aires 8 de octubre de 1984, p. 5.
31
ANSA. “Beagle: críticas en Chile”. Clarín. Buenos Aires 10 de octubre de 1984, p. 2.

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austral, por parte de la Santa Sede. Con esta ambigüedad, cree el M.P.D. se
abrió paso a las pretensiones del gobierno militar argentino de incorporar todas
sus antiguas y nuevas reivindicaciones territoriales y marítimas a la disputa.
Sin embargo, el M.D.P. reconoce y valora que las mediaciones de la
Santa Sede impidió la guerra fratricida que las dos dictaduras anti populares y
anti nacionales estaban decididas a desencadenar. El pueblo chileno, como el
argentino, sin duda, agradecen tal gestión por la paz entre hermanos.32
En Chile el presidente del Movimiento Socialdemócrata, grupo de
centro izquierda, Mario Quinzio, expresaba estar desilusionado: “ha sido un
grave retroceso de Chile respecto del laudo arbitral de 1978. Me extraña que
bajo un gobierno militar se haya perdido soberanía nacional”.33
El líder opositor chileno Gabriel Valdés, quien fue canciller bajo el
gobierno democristiano de Eduardo Frei y para entonces presidente del partido
Alianza Democrática Chilena, señalaba: “Si las negociaciones se hubieran
llevado por un régimen plenamente democrático en Chile, las consecuencias
habrían sido notoriamente diferentes y estrictamente atenidas a los derechos
que Chile adquirió en el Tratado de Paz y Límites de 1881, que es la piedra
angular de nuestros deslindes en relación con la Argentina.”34
El secretario del Comité de Defensa de la Soberanía, Álvaro González,
detalló; que en sucesivas negociaciones habidas entre ambos países, desde 1881
hasta 1977, Chile cedió a la Argentina, en beneficio de la paz, un total de
1.264.633 kilómetros cuadrados. Chile ha apostado a esta quimérica paz con
concesiones que no tienen paragón en el mundo.35
El ex embajador Raúl Bazán, quien se desempeñó como representante
de Chile ante las Naciones Unidas durante los dos primeros años del gobierno
del presidente Augusto Pinochet tras el golpe militar de 1973, expresó sobre el
tratado; “que de acuerdo al texto Chile renuncia no solo a toda la zona marítima
económica compartida, sino además entrega parte de su zona económica
32
ANSA. Beagle: izquierda chilena. Clarín. Buenos Aires 11 de octubre de 1984, p. 2.
33
ANSA, AP, EFE. Aprobaciones, críticas y cautela: Reacciones dispares en Chile. Clarín. Buenos
Aires 21 de octubre de 1984, p. 9.
34
Opiniones diversas en Chile. Clarín. Buenos Aires 22 de octubre de 1984, p. 9.
35
ANSA, EFE. Oposición en Chile al acuerdo con la Argentina. Clarín. Buenos Aires 27 de
octubre de 1984, p. 4.

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exclusiva. Si se firmara este tratado se estaría, consagrando el atropello al más


importante de los instrumentos jurídicos, como es el arbitraje, y además bajo la
presión de una amenaza de guerra, con lo cual quedaría establecido que el que
obra contra la ley saca ventaja. No puedo creer que tengamos que quedarnos
con la peor alternativa si aún existe la posibilidad de volver a la proposición
papal o ir derechamente a la Corte Internacional de Justicia”.36

4. La visión de los partidos políticos argentinos sobre


la consulta
Uno de los objetivos emblemáticos de la política exterior en el período
de Raúl Alfonsín, fue la solución de la anticuada controversia con Chile por el
Canal de Beagle:
…se realizó el plebiscito para la aceptación de la mediación papal en el
Conflicto del Beagle con Chile. Esto permitió disminuir las tensiones
con ese país, a pesar de su intervención en la Guerra de las Malvinas
y de su Régimen militar. El Gobierno de Alfonsín fue muy cauto en
no tratar de ayudar demasiado a la oposición política chilena, aunque
privadamente los partidos radical y peronista si lo hicieron con la
esperanza de ayudar al retorno de la Democracia en Chile. El Gobierno
de Alfonsín fue muy coherente en el tema y a la relación con Chile se
le agregó una relación especial con Brasil. La cumbre entre Alfonsín y
el Presidente Brasileño Sarney, a fin de noviembre de 1985 en Iguazú
marcó una nueva etapa en la relación entre ambos países.37

El parlamento argentino para mediados de octubre de 1984, estaba


en una tensa circunstancia en la cual en el partido de gobierno, los radicales
buscaron la manera de evitar la discusión de la cuestión del Beagle. En espera
de la firma del preacuerdo y los resultados de la consulta, que no tiene carácter
obligatorio y para que sea constitucional.
Los legisladores oficialistas optaban por esa vía, los peronistas
procuraban forzar el debate. El gesto más tajante fue el brusco retiro de los
36
Chile: voces críticas a raíz del acuerdo. Clarín. Buenos Aires 29 de octubre de 1984, p. 3.
37
Héctor Eduardo Gosende. Modelos de política exterior argentina: alternativas para salir del
modelo conservador-menemista. Buenos Aires: Libros de Tierra Firme, 2007, p.170

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diputados miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de


la reunión con el canciller Dante Caputo38, el 30 de julio de 1984, en protesta
por la determinación radical de imponer el carácter secreto y reservado a la
conversación con el jefe del gobierno.
El peronismo solicitaba que la convocatoria del referéndum fuera por
ley, que tuviera carácter obligatorio e incluyera la renegociación de la deuda
externa, su legitimidad o ilegitimidad y el rechazo o aceptación del convenio
con el F.M.I., además de crear una comisión bicameral a fin de investigar los
orígenes de la situación heredada.39
Muchos dirigentes políticos de la oposición, pero sobre todo algunos
sectores peronistas, juzgaron percibir en la convocatoria a la consulta popular
del Beagle, una indirecta forma de buscar consenso político para la gestión
del gobierno del partido radical. Tales suspicacias fueron expresadas por
los propios gobernadores peronistas al entrevistarse con el Jefe del Estado,
y ésa fue la exteriorización que el gobierno hizo reflexionar de inmediato:
“Debemos despartidizar la convocatoria, ordenó el presidente a sus ministros.
El ministro del Interior, Antonio Tróccoli, trabajó por crear una comisión
pluripartidaria y plurisectorial que empuje la votación por el sí, en la que
deben estar incluidos todos los que creen que el Tratado de aceptarse, vengan
de donde vinieren”.40
Igualmente los peronistas cuestionaron la consulta por considerar
que una convocatoria de esta naturaleza solamente podría ser decidida por
el Parlamento y no por decreto del Ejecutivo, pero fundamentalmente,
por estimar que mediante la consulta, pese a su carácter no vinculante, el
38
“…el Gobierno de Alfonsín designo como Canciller al Licenciado Dante Caputo. Este,
que no pertenecía al riñón radical, era un experto en Relaciones Internacionales, con
contactos en Estados Unidos y en Francia. El Canciller Caputo ocupó la Cancillería,
como durante el pequeño período de Cámpora lo hizo el Canciller Juan Carlos Puig,
concentrando el poder decisorio en él y un pequeño grupo de expertos, amigos y
miembros del partido radical.” Héctor Eduardo Gosende. Modelos de política exterior
argentina: alternativas para salir del modelo conservador-menemista. Buenos Aires: Libros
de Tierra Firme, 2007, pp.163-164.
39
Beagle: Aprestos parlamentarios. Clarín. Buenos Aires 19 de octubre de 1984, p. 6.
40
Joaquín Morales Sola. Panorama Político: El valor de la paz. Clarín. Buenos Aires 21 de
octubre de 1984, p. 18-19.

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presidente de la Nación deriva parte de una responsabilidad que, precisamente,


es indelegable.41
Además, la dirigencia peronista creyó advertir en la consulta popular
una maniobra del gobierno en busca de crédito político: “…el radicalismo
enarboló la bandera del sí y, como previsiblemente ése puede ser el resultado
de la consulta, aparecería como un triunfo electoral del oficialismo más allá,
incluso, del tema específico del Beagle.” En consecuencia, al margen de la
posición sobre el acuerdo argentino-chileno, el peronismo evalúa también su
propio riesgo electoral: “…el sí lo ataría al oficialismo; él no lo colocaría ante el
riesgo de una derrota; la abstención o dejar en libertad de acción a los afiliados,
le quitaría protagonismo político.”42
No puede excluirse al peronismo y no puede incluírselo si insiste en no
tomar posición, pero se supone que tales alianzas podrán hacerse fácilmente en
las provincias; el entonces gobernador de La Rioja, Carlos Menem, ya acordó
con el líder radical de la provincia, para ese momento subsecretario del Interior,
Raúl Galván, trabajar juntos en la campaña por el sí.43
La insensatez de los militares retirados preocupó al gobierno, porque
con la mayoría de ellos no había reconciliación posible. Estaban demasiado
comprometidos con la oposición al gobierno civil y éste convencido
igualmente de los desafueros pasados de aquellos. Estos fueron la vanguardia
de la oposición al acuerdo con Chile, arriba o abajo, en la periferia o en el
41
“Consulta por el Beagle: Debate en el peronismo”. Clarín. Buenos Aires 24 de octubre de
1984, p. 8.
42
Ver: Antonio César Morere. “Se reúne el Consejo para fijar posición sobre el Beagle: El
dilema del peronismo”. Clarín. Buenos Aires 23 de octubre de 1984, p. 8
43
“...en ciertas decisiones principales de política exterior la política fue consensuada con
representantes del peronismo y de otras fuerzas políticas… participaban en alguna medida en
la toma de decisiones. El caso del Beagle, la política de derechos humanos, las negociaciones
sobre la Deuda Externa y la paz en Centroamérica contaron con apoyo peronista. Poe
ejemplo, en el caso del Beagle, entre los apoyos que contaron estuvo el entonces Gobernador
de la Rioja, Carlos Meném. Para legitimar este apoyo, algunos miembros de la Cancillería
pertenecientes al peronismo fueron colocados en puestos claves, a fin que la política que
implementaran desde las Direcciones Generales de la Cancillería tuvieran comunicación
directa y apoyo del Partido Peronista.” Héctor Eduardo Gosende. Modelos de política exterior
argentina: alternativas para salir del modelo conservador–menemista. Buenos Aires: Libros de
Tierra Firme, 2007, p. 164

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centro, buscaron siempre una razón para pontificar contra la administración


alfonsinista.
Poco más de la mitad de los integrantes del bloque nacional de senadores
peronistas resolvió impulsar la abstención de los afiliados de la agrupación en
la consulta popular por el tratado logrado con Chile en torno del diferendo
austral del canal de Beagle.44 El senador Oraldo Britos, fundamentó la decisión
de la bancada opositora por la falta de participación del Congreso, en la
discusión sobre el tratado, a la vez que fustigó la convocatoria popular ante el
supuesto peligro de fraude por la carencia, a juicio de los senadores peronistas,
de controles adecuados de los padrones, así como de todo el proceso de la
consulta. El acuerdo con Chile sería aprobado por la Cámara de Diputados,
donde el radicalismo tiene mayoría propia e igual suerte corrió en el Senado,
donde, pese a la oposición de algunos legisladores peronistas, el oficialismo
lograría el respaldo de los partidos provinciales y lograría por un voto el triunfo.
La decisión adoptada por el justicialismo fue dada a conocer mediante
un documento el 30 de octubre de 1984, en el cual fundamentaban los
motivos por las cuales el principal partido de la oposición dispuso la abstención
activa y militante, frente a la consulta convocada por el gobierno sobre el
diferendo del Canal de Beagle. Se le imputaba al gobierno el compromiso de
realizar una consulta, adelantando el sí dos meses antes de la realización del
tratado, debilitando de este modo el margen de maniobra de los negociadores
argentinos frente a la representación trasandina. Según esta organización
política, una severa crítica merecía la difusión oficial de la discutible tesis
según la cual la Argentina nunca reivindicó títulos sobre las islas en disputa. Lo
propio aconteció con la insistencia en exhibir mapas argentinos donde la zona
en disputa aparece dentro de jurisdicción chilena. Atribuían a la consulta un
carácter meramente distractivo en momentos en que el conjunto de la sociedad
argentina atravesaba por una grave crisis económica, sin que el gobierno
acertara fijar un rumbo y a dar respuestas a las legítimas demandas populares.45

44
Del encuentro participaron 13 de los 21 senadores que integran el bloque de la oposición,
estos legisladores acordaron impulsar la abstención de los afiliados peronistas a la consulta
popular, posición que no fue compartido por el representante de la provincia de La Rioja, Carlos
Menem. Senadores del P.J. por la abstención. Clarín. Buenos Aires 27 de octubre de 1984, p. 5.
45
Beagle: pide el justicialismo que siga la mediación papal. Clarín. Buenos Aires 31 de octubre de 1984, p. 2-3.

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La abstención dispuesta por el peronismo, fue la formula mediante la


cual la conducción del justicialismo creyó haber eludido el riesgo de un sí que
lo subordinara a la estrategia radical y desdibujara su papel opositor, o de un no
que lo ligará a aquellos sectores de derecha que más enfáticamente levantaron
esa consigna.46 Pero la abstención no eliminaba el riesgo de una nueva derrota
electoral si, predominaba el índice de votantes para el pronunciamiento del
25 de noviembre. La consulta tendría claramente una connotación política
electoral, cuyos resultados se interpretaron a favor del gobierno y en contra
del peronismo, antes que a favor o en contra del acuerdo; un asunto de alta
complejidad por sus implicaciones jurídicas, geográficas o geopolíticas.47
Según Oscar Albrieu, abogado y dirigente peronista, quien fue ministro
del Interior de Juan Domingo Perón hasta 1955, la abstención del Partido
Justicialista, en la consulta del Beagle era por considerar a la convocatoria
como conflictiva, dispendiosa e innecesaria, y al respecto opinaba:
Si el Poder Ejecutivo solicita asesoramiento popular es porque tiene
dudas sobre la solución arbitrada por medio del tratado. Y, si tiene dudas
y necesita el asesoramiento libre y voluntario de sus ciudadanos. ¿Por
qué gasta ingentes sumas en propaganda destinada a orientar por el sí a
sus asesores? Esta actividad propagandística acrecienta notablemente los
costos de la consulta. El Parlamento deberá oportunamente controlar
su encaje presupuestario, …encuadrándolas con la desastrosa situación
económica por la cual atraviesa el país, …aduce para constreñir salarios
y ayudas a las provincias.48

El canciller Dante Caputo interiorizó de los contenidos del acuerdo con


Chile a los dirigentes de los partidos Justicialista, Intransigente, Movimiento
46
Antonio César Morere. “El Beagle y la lucha por la conducción partidaria: Un cambio de
actitud”. Clarín. Buenos Aires 31 de octubre de 1984, p. 4.
47
El gobernador de La Rioja, Carlos Saúl Menem del partido justicialista, afirmo respecto a la
posición abstencionista del justicialismo en la consulta popular por la cuestión del Beagle,
que: “…abstenerse en un momento tan difícil es como eludir el bulto; aquí, lo lógico hubiera
sido pronunciarse por el sí o por el no, pero no adoptar una actitud de esta naturaleza que
importa poco menos que decir: no te metas. Y cómo no nos vamos a meter en un problema
donde está en juego la soberanía de la patria. Abstenerse es eludir el bulto, afirmó Menem”.
Clarín. Buenos Aires 1 de noviembre de 1984, p. 13.
48
Oscar Albrieu. La abstención del P.J. Clarín. Buenos Aires 21 de noviembre de 1984, p. 16-17.

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de Integración y Desarrollo, así como a los partidos provinciales de San


Juan (Bloquismo), Corrientes (Pacto Autonomista Liberal) y de Neuquén
(Movimiento Popular Neuquino).49 Igualmente el propio canciller, dio por
cadena nacional de radio y televisión, el 19 de octubre de 1984, los contenidos
del acuerdo firmado con Chile, en el marco de la mediación papal. Señaló que,
en lo esencial, significa el establecimiento de una frontera marítima definitiva
entre ambos países y la preservación del derecho bioceánico. Indicó que hubo
concesiones recíprocas entre la Argentina y Chile. Describiendo el tratado
como una transacción lograda entre ambos países tras seis años de arduas
negociaciones iniciadas en 1978, cuando los dos países estuvieron al borde la
guerra y los dos países debieron hacer concesiones reciprocas.50
El comité del Partido Comunista, secundó su voto por el sí en la
consulta por el diferendo limítrofe con Chile, y además resolvió elevar ante el
Congreso un proyecto con el fin de proponer la suscripción por parte de ambos
países, de un protocolo adicional al tratado de límites, destinado a prohibir
las actividades militares en la región austral y la explotación de los recursos
económicos por parte de empresas extranjeras.51
El presidente del bloque justicialista de diputados, Diego Ibáñez,
declaró que: “personalmente me parecía que debíamos participar con el voto
afirmativo, por una cuestión meramente política y no porque esté de acuerdo
con la técnica empleada por las partes en el acuerdo que han firmado Chile y
la Argentina. En cuanto a la abstención, explicó que obedece al hecho de que
el Poder Ejecutivo no está facultado para encarar una consulta de este tipo,
porque no hay controles, no es seria, se está gastando dinero, no está amparada
por una ley y, en consecuencia, el mecanismo no es legal.”52
Isabel Perón expresó su decidido apoyo al presidente Alfonsín y aseguró
que sobre el problema del Beagle ya se había expresado al firmar el Acta de
Coincidencias, en junio pasado. Cuestionó severamente la posición sostenida
49
El Canciller informó a partidos políticos. Clarín. Buenos Aires 19 de octubre de 1984, p. 7.
50
Hubo concesiones mutuas, señaló el canciller Caputo. Clarín. Buenos Aires 20 de octubre de
1984, p. 4.
51
Consulta sobre el Beagle: El PC decidió que votará por sí. Clarín. Buenos Aires 1 de noviembre
de 1984, p. 13.
52
En el peronismo no concluye la polémica. Clarín. Buenos Aires 2 de noviembre de 1984, p. 6.

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por el senador Vicente Leonides Saadi durante un debate público y señaló


que las dificultades por las que atraviesa el país no se solucionaran en poco
tiempo.53
El gobierno radical políticamente aspiraban lograr el voto de 50%
del electorado y confiaban en el aporte de las mujeres y la juventud, los dos
componentes de la sociedad más asociado en contra de la guerra, a partir de las
consecuencias del episodio de las Malvinas.

5. Bases de la Consulta Popular del 25 de Noviembre


de 1984
Para los argentinos la firma del pre-acuerdo representó la voluntad
del gobierno; el veredicto popular quedaba pendiente del debate y de la
votación en la consulta anunciada. Según el Decreto Nº 2272, del 25 de
junio de 1984, el Ministro del Interior Antonio Tróccoli, reglamentó la
decisión del Poder Ejecutivo de convocar a una consulta voluntaria en
torno a la solución de la cuestión de límites en la zona del canal de Beagle.
Este decreto determinó la fecha para la consulta el 25 de noviembre de
1984, y todos los pasos que deberían darse para llegar al propósito señalado
de conocer cuál era la opinión pública sobre el tema del diferendo con
Chile.54
En aquel tiempo el director nacional electoral, Alberto Pelusso,
manifestó que estaban en condiciones de intervenir en el acto electoral más
de 18 millones de ciudadanos, que la convocatoria no era obligatoria aunque
se caracterizó por requerir los mismos elementos de una elección de carácter
obligatorio, pero la complejidad era menor por no participar varios partidos, ni
elegir cargos, sino simplemente votar por sí o por no. Algunas de las actividades
debían efectuarse tal cual se hacía en los casos de elecciones regulares, entre
ellas se cuentan la distribución de urnas y de padrones, que sería similar y
abarcaba todo el país, y la movilización consecuente, antes y después de la
53
Isabel Perón dijo que hay que ayudar al Presidente. Clarín. Buenos Aires 22 de noviembre de
1984, p. 5.
54
Difunden la reglamentación para la consulta popular por el Beagle. Clarín. Buenos Aires 24 de
octubre de 1984, p. 4-5

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votación, de los empleados que se ocupan de esta actividad. En compensación,


el recuento de votos sería fácil y permitiría rapidez.55
El trámite de la votación fue fácil y sencillo; cada quien votó donde ya
había votado el 30 de octubre de 1983, en la misma mesa y ante las mismas
autoridades electorales. Pero también pudieron votar la legión de jóvenes no
empadronados pero que ya tenían 18 años. Incluso pudieron dar su sí o su no,
los que cumplieron esa edad el mismo día de la consulta. No hubo problemas
con los cambios de domicilio: la presentación del documento electoral era
suficiente, también votarán los argentinos naturalizados.
En un mensaje transmitido a las 21 horas, del 5 de octubre de 1984,
emitido por radio y televisión, el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de
la Argentina, Dante Caputo, destacaba sobre la coincidencia general a que se
había llegado con Chile para resolver pacíficamente el centenario conflicto de
límites australes, este expresaba:
Debate porque es ésta una decisión que trasciende a un gobierno.
Tomamos nosotros decisiones cotidianas en el gobierno, pero ésta,
a diferencia de las otras, afecta para siempre al país, es para siempre.
Por lo tanto, cada uno de ustedes tiene que opinar. El tema va a ser
explicado, la cuestión va a tener la más amplia difusión e información,
porque estamos absolutamente convencidos de que a través del debate
se afirma la democracia. Estamos entonces finalizando cien años de
litigio, cien años de litigio donde la opinión de cada uno de ustedes es
indispensable. Haremos así, entre todos, lo que nos hemos impuesto a
nosotros mismos, el Gobierno: un ejercicio de sensatez para recuperar
ese recurso abundante y tan poco usado en la Argentina que es el
sentido común.56

El gobierno inauguraba la campaña sobre la cuestión, a través de cortas


propagandas que la televisión transmitió de unos tres minutos. La intención
era reflejar sobriamente los hechos históricos y los presentes. Para ese momento
el titular de la secretaría de información pública, Emilio Gibaja, aseguraba
que el organismo a su cargo, tenía el objetivo de difundir antes de la consulta
55
El plebiscito: 11 ó 18 de noviembre. Clarín. Buenos Aires 5 de octubre de 1984, p. 2
56
Triunfo la razón de la diplomacia, afirmó el canciller Caputo. Clarín. Buenos Aires 6 de
octubre de 1984, p. 5

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del acuerdo sobre el Beagle, mensajes informativos a público en general,


sobre la perspectiva del conflicto fronterizo austral, integrando una campaña
informativa previa. Entre el 7 y 21 de octubre de 1984, este organismo publicó
7 mensajes en los diferentes rotativos del país, donde se abordaban de manera
amena y sencilla la problemática, siendo los temas tratados los siguientes:
geografía de la zona, como se originó el conflicto, la situación después de
1881, intentos de solución, frente al Laudo Británico, del Laudo Británico a la
Mediación Papal y la propuesta Papal.57
Una vez firmado el pre acuerdo, la secretaría de información pública,
cedió espacios gratuitos en los canales televisivos y radios estatales a los partidos
políticos para que difundieran libremente su opinión sobre las características
del tratado. Paralelamente se lanzó una campaña explicativa sobre las ventajas
del tratado logrado, comparándolo con los acuerdos limítrofes anteriores y con
los fallos de las cortes internacionales además de la primera propuesta papal.
Los medios de difusión privados tuvieron la más amplia libertad para tratar
el tema con comentarios propios y entrevistas a personalidades y dirigentes
políticos y el mismo criterio fue aplicado en los canales y emisoras radiales en
poder del Estado.
Ante representantes de 25 partidos políticos, el Ministro del Interior
Antonio Tróccoli, sorteó el 23 de octubre de 1984, espacios gratuitos ―de 15

57
El Gobierno informa al pueblo Argentino. El pueblo debe saber de qué se trata. Diferendo Austral:
Mensaje Nº 1 Geografía de la Zona. Secretaría de Información Pública. Clarín. Buenos Aires 7
de octubre de 1984, p. 3; El Gobierno informa al pueblo Argentino. El pueblo debe saber de qué
se trata. Diferendo Austral: Mensaje Nº 2 Como se originó el conflicto. Secretaría de Información
Pública. Clarín. Buenos Aires 11 de octubre de 1984, p. 31; El Gobierno informa al pueblo
Argentino. El pueblo debe saber de qué se trata. Diferendo Austral: Mensaje Nº 3 La situación,
después de 1881. Secretaría de Información Pública. Clarín. Buenos Aires 14 de octubre de
1984, p.15; El Gobierno informa al pueblo Argentino. El pueblo debe saber de qué se trata.
Diferendo Austral: Mensaje Nº4 Intentos de solución. Secretaría de Información Pública. Clarín.
Buenos Aires 16 de octubre de 1984, p. 7; El Gobierno informa al pueblo Argentino. El pueblo
debe saber de qué se trata. Diferendo Austral: Mensaje Nº5 Frente al Laudo Británico. Secretaría
de Información Pública. Clarín. Buenos Aires 18 de octubre de 1984, p.39; Diferendo Austral:
Mensaje Nº 6 Del Laudo Británico a la Mediación Papal. Secretaría de Información Pública.
Clarín. Buenos Aires 19 de octubre de 1984, p. 7; El Gobierno informa al pueblo Argentino.
El pueblo debe saber de qué se trata. Diferendo Austral: Mensaje Nº 7 La Propuesta Papal.
Secretaría de Información Pública. Clarín. Buenos Aires 21 de octubre de 1984, pp. 28-29.

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minutos― en radio y televisión para que las agrupaciones políticas expusieran


sus posiciones en torno al acuerdo con Chile por el canal de Beagle y la
consulta popular. El debate fue iniciado el 25 de octubre por la democracia
progresista, y concluyo el 18 de noviembre con la exposición del partido
justicialista. Existiendo la disconformidad por el escaso tiempo asignado para
tan importante temática.58

6. Las perspectivas antagónicas


Quien se mostró disconforme con la posibilidad de un acuerdo con
Chile, desde el inicio, fue el ex vicepresidente de facto Isaac Rojas, para quien la
Argentina; continuaba transitando por el camino de las derrotas diplomáticas.
Se equivocan ―advertía― quienes creen que con este tratado se pondrá fin a
los problemas limítrofes con Chile, puesto que sus aspiraciones van más allá de
lo que aparece a primera vista, la Patagonia, tierra a la que considera irredenta,
al mismo tiempo que se aproxima a la fortaleza británica instalada en nuestras
Malvinas.59
Para el presidente del Movimiento Nacionalista Constitucional, Alberto
Asseff; no sería por la buena voluntad de Raúl Alfonsín que se superaría
una geopolítica expansionista de los chilenos que, oficialmente, concebía a
las fronteras como algo provisorio y que Chile era como la ameba, capaz de
dilatarse en busca de su espacio vital, el gobierno no debería falsear la realidad,
no son tres las islas que se ceden a Chile, sino diez.60
El cardenal Agostino Casaroli, secretario de Estado de la Santa Sede, uno de
los productos más acabados de la diplomacia más antigua del mundo, y encargado
de la mediación papal, viajó a Argentina entre el 11 y 14 octubre de 1984, para
inaugurar el Congreso Eucarístico argentino, y aprovechó la oportunidad de
informar a todos los feligreses católicos aceptaran la solución al diferendo del Beagle
a la que se arribó en el marco de la mediación papal.61 Sin embargo, el prelado negó:
58
Por Radio y Televisión: Hablan los partidos. Clarín. Buenos Aires 24 de octubre de 1984, p.6
59
Amplia repercusión generó el anuncio. Clarín. Buenos Aires 5 de octubre de 1984, p. 5
60
Contra la consulta. Clarín. Buenos Aires 12 de octubre de 1984, p. 6
61
“El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Agostino Casaroli, acompañado por el jefe
de la oficina de la mediación papal por el conflicto del Beagle, monseñor Faustino Sainz

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…que la realización del congreso Episcopal haya sido planeado para


preparar el ánimo popular con vistas a la consulta sobre el acuerdo sobre
el Beagle. Admitiendo que esta relación puede existir objetivamente
porque el congreso permitiría reflexionar a la gente, pero yo no veo
una conexión. Considero que todos los momentos de la negociación
por el Beagle fueron difíciles, porque es un asunto que toca intereses
y sentimientos profundos de dos pueblos que tienen el sentido de su
identidad. Además la importancia del asunto en sí mismo, es importante
el valor ejemplar de un acuerdo al que dos países, que tienen un sentido
tan profundo de su identidad, han llegado.62

El presidente Raúl Alfonsín expresó por la firma del proyecto de acuerdo:


…cuando hay auténtica voluntad y se cuenta con una sincera decisión,
la paz es posible. …la invalorable mediación de su Santidad Juan Pablo
II, constituye un motivo de auténtico júbilo. …hallar solución a un
diferendo centenario, preservando los intereses esenciales de la Nación,
asegurar la vigencia del valor supremo de la paz y de despejar el camino
para avanzar en la integración de América Latina son propósitos
compartidos por la mayor parte de la ciudadanía, y hoy resultan el logro
de todos, lo que es decir el futuro de la democracia argentina. Cuando
hay auténtica voluntad y se cuenta con una sincera decisión, la paz es
posible y el camino del diálogo, un instrumento invalorable y eficaz.
…es el de hoy un día de alegría que los argentinos podemos compartir
y en el cual contribuimos a dar un paso decisivo para alcanzar aquella
patria grande que soñaron Bolívar, O`Higgins y San Martín.63

El ex presidente de facto, general retirado Roberto Marcelo Levingston, y


varios militares retirados se manifestaron contrarios a la aceptación del acuerdo
entre Argentina y Chile, Levingston opinaba; se interrumpe la soberanía
argentina, desde el límite sur de Tierra del Fuego hasta el cabo de Hornos, los
límites se deben establecer con base en tierra, en las mismas islas de la zona en

Muñoz, llegaron a Buenos Aires con el propósito de presidir el VIII Congreso Eucarístico
Nacional, que se desarrollara del 11 al 14 del corriente.” Oscar Raúl, Cardoso. Agostino
Casaroli: La diplomacia vaticana. Clarín. Buenos Aires 10 de octubre de 1984, pp. 4-5.
62
El acuerdo por el Beagle es producto de la cordura, dijo el cardenal Casorali. Clarín. Buenos
Aires 11 de octubre de 1984, p. 4-5.
63
Alfonsín: La paz es posible. Clarín. Buenos Aires 19 de octubre de 1984, p. 3.

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litigio para evitar la proyección chilena en el Atlántico, abogaba por que no se


aceptara el tratado y el tema debía ser considerado por el Congreso Nacional,
que era su ámbito natural como lo decía la constitución, donde se fijarían las
pautas para la negociación.64
El ex presidente general retirado Alejandro Agustín Lanusse, calificó como
un paso muy positivo la obtención de un acuerdo entre la Argentina y Chile por
el conflicto limítrofe en el canal de Beagle, estoy muy satisfecho con lo que se
ha hecho.65 El ex ministro peronista Antonio Cafiero manifestó que la primera
impresión es que el tratado está lejos de lo que históricamente la Argentina ha
sostenido como frontera con Chile. “Tengo algunas dudas sobre el sistema de
arbitraje establecido, porque no sé si efectivamente, conociendo la tradicional
forma de actuar en estas cuestiones de diplomacia chilena, esas cláusulas
contemplan los intereses de nuestro país y nos previenen de futuros reclamos”.66
Para el periodista Oscar Raúl Cardoso:
La consulta popular de la cuestión del canal de Beagle fue una discusión
áspera con múltiples argumentos favorables y desfavorables, pero
constituyó el despertar a una realidad y como en las pesadillas, lo peor
habrá quedado definitivamente atrás.67

Jorge Triaca, uno de los cuatro secretarios generales de la C.G.T. unificada,


de la época manifestó sobre el acuerdo: Al margen de las implicaciones mismas
del tratado, entiendo que se trata de un hecho más electoralista que político
pues la solución se debe dar en una propuesta de integración y no en una línea
demarcadora. La intervención del Santo Padre no se discute es absoluta, lo
que uno plantea son las circunstancias políticas internas que se entremezclan
en una decisión de esta gravitación y naturaleza somos contrario a la consulta
ciudadana convocada por el gobierno.68
64
El Acuerdo por el Beagle. Levingston: Hay incursión chilena. Clarín. Buenos Aires 21 de octubre
de 1984, p. 3.
65
El Acuerdo por el Beagle. Lanusse: Se ha dado un paso muy positivo. Clarín. Buenos Aires 21 de
octubre de 1984, p. 4.
66
Idem.
67
Oscar Raúl Cardoso. En Roma: El comienzo del fin. Clarín. Buenos Aires 18 de octubre de
1984, p. 4.
68
El Acuerdo por el Beagle: Reacciones locales. Clarín. Buenos Aires 22 de octubre de 1984, p. 8.

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Según el historiador peronista, José María Rosa, quien actuó como


embajador del Paraguay en el último gobierno peronista, opinaba sobre el
acuerdo; lo del Beagle es un invento de quienes venden armamento en Chile
y en la Argentina y condenó a quienes tienen un patriotismo elemental, de
geografía, que son movidos en campañas de otros intereses.69
Según Pedro Frías, abogado que se desempeñó como embajador en la
Santa Sede y consultor de la mediación papal por Argentina entre 1979-1980:
El mérito del acuerdo es organizar la convivencia de los dos países sobre
el presupuesto de una delimitación precisa, que respeta el principio
bioceánico en el sentido histórico con que la Argentina lo ha aplicado;
su equidad, asegurarnos mar soberano, zona económica exclusiva,
navegación segura, continuidad con la Antártida y límites oponibles
a Chile y a terceros, su proyección futura, la integración binacional y
latinoamericana. Con la mediación, el pleito centenario concluye con
ventaja y honor para los dos países. Cuando caen las ilusiones, quedan
en pie los deberes. El de aceptar la realidad y fecundarla con la esperanza
de los pueblos.70

El general de brigada retirado Ricardo Etcheverry Boneo, que se


desempeñó en la oficina de mediación papal desde 1979 hasta julio 1984,
opinaba negativamente sobre el tratado con Chile manifestando:
…la ilustración que está recibiendo es incompleta, cuando no
tergiversada o dramatizada, presionando al ciudadano contra la
alternativa paz o guerra, la que es totalmente falsa y condiciona su
libertad de opinión. La paz está garantizada por dos acuerdos, el de
Montevideo y el celebrado por el actual gobierno en enero de 1984.
Argentina: Para eliminar los 118.000 kilómetros cuadrados de zonas
de actividades comunes o concertadas, negocia las modificaciones
siguientes de la Propuesta ⁄ 80
• Renuncia a la presencia en cuatro islas.
• Acepta ceder toda la plataforma continental útil contenida en los
10.000 kilómetros cuadrados que pasarían a ser Zona Económica
69
Beagle: reacciones de apoyo al acuerdo. Clarín. Buenos Aires 22 de octubre de 1984, p. 10.
70
Pedro J. Frías. Enfoques sobre el acuerdo con Chile: El pleito que concluye. Clarín. Buenos Aires
28 de octubre de 1984, pp.16-17

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Exclusiva de Chile, renunciando a una franja de 6 millas con derecho


a participar en la explotación de recursos en jurisdicción chilena de
plataforma continental pura.
• Cede los derechos como Estado ribereño a favor de Chile,
fundamentalmente el poder de policía, en un área que comprende la
zona estratégicamente más importante.
• Posibilita mayor penetración Chilena en el Atlántico.
• Acepta cambiar de nombre al océano Atlántico. “…por el artículo
9 se acepta rebautizar el Atlántico con el nombre de Mar Austral,
pretendiéndose demostrar que Chile no penetra en aquel océano.”
• Acepta recurrir nuevamente al arbitraje frente a la existencia de
numerosos problemas de demarcación en la cordillera de los Andes y de
soberanía en la Antártida aún no solucionados.
• Finalmente conviene no confundir los enfoques tan variados y a veces
insólitos que se hacen sobre el tema. Comprender claramente que no se
trata ni de la paz, ni de la religión, ni de la integración latinoamericana,
ni de cooperación económica, se trata del trazado definitivo de un
límite y de considerar si el mismo satisface al interés nacional.”71

El gobernador de la provincia de Córdoba en aquel momento del


partido radical, Eduardo Angeloz, comentaba:
La Argentina puede y debe, a partir de la solución del problema del
Beagle, encarar una activa política comercial con el país hermano de
Chile y con los países del área del Pacífico. Se trata de aprovechar una
nueva oportunidad histórica tanto a través de la integración económica
como por la vía de la expansión de los mercados a los que pueden acceder
los productos argentinos, aprovechando las salidas naturales a través de
los puertos chilenos de Valparaíso, Antofagasta y Caldera. Todo ello
permitirá que las inmensas riquezas del centro y del noroeste argentino,
que hoy no se explotan adecuadamente, puedan ser revalorizadas. A los
mencionados puertos chilenos podrá llegar nuestra producción a través
71
Ricardo Etcheverry Boneo. Frente a una Opción. Clarín. Buenos Aires 28 de octubre de 1984,
p.16-17. “…Faltaba decir que se le haría un favor a la República Argentina liberándola de la
obligación de ejercer la soberanía y la jurisdicción en tal ámbito geográfico. …La penetración
de Chile en el Atlántico sur representa el desconocimiento del destino permanente de la
República Argentina en dicho océano.” Ricardo Etcheverry, Boneo. Fundamentos para el no.
Clarín. Buenos Aires 21 de noviembre de 1984, p. 17.

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de los pasos de Sisco en Salta, San Francisco en Catamarca y Aguas


Negras en San Juan. No solamente nuestros productos agropecuarios
tendrán fácil acceso al Pacífico sino, también, los industriales y
particularmente los minerales, si respecto de éstos logramos romper la
trama de una legislación centralista y estatizante que ha impedido que
se vuelquen en su desarrollo ingentes capitales privados.72

Alguna propaganda por él no, se fundamentaba en crítica disposiciones al


Tratado: No resolver los conflictos pendientes en la Cordillera y en la Antártida;
someter la navegación argentina a la autoridad naval de Chile; anular el
principio bioceánico, obligar a argentina al libre paso en aguas jurisdiccionales
de la boca del Estrecho de Magallanes; no incluir un acuerdo de limitación de
armamento; otorgar a Chile mar interior en el Océano Atlántico; imponer el
arbitraje a perpetuidad en perjuicio de las atribuciones del Congreso Nacional;
no compensa a la Argentina con una salida al Pacífico. Finalizaba manifestando
que el tratado puede ser modificado en Paz, el 25 de noviembre, la patria y su
conciencia, nadie más.73
El referéndum mostró igualmente el fundamentalismo nacionalista
pretoriano, de los militares partidarios del régimen dictatorial de 1976-1983,
esto se puede observar no solamente con sus posiciones arbitrarias en artículos de
prensa, revistas, libros; sino en el hecho de adoctrinamiento de algunos sectores
72
Eduardo C. Angeloz. Beagle e integración latinoamericana. Clarín. Buenos Aires 5 de
noviembre de 1984, p. 15.
73
Adhieren: Liga Patriótica Femenina, Partido Conservador de Centro de la Capital Federal,
Asociación de Madres Por nuestros hijos NO a la entrega, OIKOS asociación para la Promoción
de Estudios Territoriales y Ambientales, Núcleo Radical de Afirmación Territorial, Centro
Soberanía Austral Luis Piedrabuena, Partido Renovador de la Provincia de Buenos Aires,
Fundación Familiares de Muertos en Malvinas, Asociación Familia Católica No al Tratado,
Asociación Informativa Cultural Cuyana, Instituto de las Islas Malvinas y Tierras Australes
Argentinas, Centro de Estudios Argentinos, Amigos del Pueblo de Tolvin por la Soberanía,
Asociación ¡Antártida Presente¡, Asociación de inmigrantes que Defienden la Soberanía
Argentina, Partido para la Democracia Social, Comisión de la Soberanía Nacional de
Venado Tuerto, Instituto por la Formación Femenina de Mendoza, Asociación para la
Coincidencia Nacional (filiales Tucumán, Rosario y Pergamino), Fundación Arché, Club
de Residentes Porteños de Rio Grande Tierra del Fuego, Movimiento de la Argentina en el
Beagle e Islas del Atlántico Sur, CERIEN Centro de Estudios de Relaciones Internacionales
y de Estrategia Nacional. En: Una contribución para que usted se informe. Clarín. Buenos
Aires 22 de noviembre de 1984, p. 22.

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de la sociedad, que terminaron rayando calles de Buenos Aires, y expresando


conceptos tales como: “Caputo Traidor”, “No a la traición” y “Peleamos en
Malvinas y ahora negocian nuestra soberanía y nuestros muertos”.74

7. Resultados del referéndum por el Beagle


Para la consulta popular del Beagle del 25 de noviembre de 1984, se
tenía una estimación de 18.300.000 personas actas para votar, distribuidas en
24 distritos electorales: 22 provincias, Capital y Territorio de Tierra del Fuego,
se distribuyeron en un total de 67.587 urnas. En la Provincia de Buenos Aires,
el mayor distrito electoral, se habilitaron 22.857 mesas; y en el territorio de
Tierra de Fuego ―el menos en población― tenía 73 mesas.75
Habiendo superado 70% de concurrencia a unos comicios no
obligatorios, fue claro que el resultado sirvió al primero de los términos de
aquella alternativa. Desde este punto de vista puede afirmarse, que el gobierno
del presidente Raúl Alfonsín logró el triunfo político de la decisión. Por el sí
81%, por el no 17 %. Hay que tratar de intentar interpretar adecuadamente
los resultados registrados en Mendoza, una provincia que soporta el grueso del
contacto entre la Argentina y Chile. Allí el no al acuerdo alcanzó 33% situación
que hay que estudiar en profundidad. Este porcentaje solo fue superado en el
distrito austral de Tierra del Fuego 40% por no y en el Atlántico 56% por la
negativa. Aunque en este último caso no debe perderse de vista la incidencia de
la población militar. El proceso del Tratado de paz y amistad no concluye con
este hecho ni siquiera con su ratificación por parte del Poder Legislativo o con
el intercambio de los documentos entre los gobiernos parte.76
En la majestuosa Sala Regia de los Palacios Apostólicos, en el Vaticano,
quedó suscrito el definitiva Tratado de Paz y Amistad, que pondría fin al

74
Pintadas en el Palacio San Martín. Clarín. Buenos Aires 20 de noviembre de 1984, p. 8.
75
El modo de votar. Clarín. Buenos Aires 25 de noviembre de 1984, p. 9.
76
Masivo respaldo a la consulta. Clarín. Buenos Aires 26 de noviembre de 1984, p.2-3; Oscar
Raúl Cardoso. La participación y la estabilidad. Clarín. Buenos Aires 26 de noviembre de
1984, p.3; El 70,1% apoyó la consulta popular. Clarín. Buenos Aires 27 de noviembre de
1984, p.6-7; Oscar Raúl Cardoso. Después de la consulta: El voto femenino y voto juvenil.
Clarín. Buenos Aires 27 de noviembre de 1984, p. 8.

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centenario litigio que la Argentina y Chile habían sostenido por los límites en
la zona austral del canal de Beagle. Dante Caputo y Jaime del Valle, juntamente
con el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Agostino Casaroli, firmarán
la documentación.77
La firma del tratado en Roma el 29 de noviembre de 1984, no puso de
inmediato en vigencia lo acordado, pues la ratificación, o sea una reafirmación,
en el plano interno, de los compromisos asumidos en el orden internacional.
En el caso chileno, por imperativo del poder de facto y de la constitución
vigente de ese momento 1981, facultaba a la junta militar, en tanto que en la
Argentina la constitución de entonces reclamaba la participación del Congreso
de la Nación. La firma de un tratado no implica su automática ratificación.
Previamente el Poder Ejecutivo Nacional deberá convocar al Congreso a una
sesión extraordinaria. La elevada participación popular en la votación tendrá
para los legisladores un peso que poco imaginaron, incluso entre las propias
filas radicales. Aunque la votación en el congreso fue cerrada triunfando la
aprobación del Tratado de Paz y Amistad por un voto.
El polémico enfrentamiento entre Argentina-Chile en torno del
diferendo austral por el canal de Beagle, como podemos observar fue un
proceso desde el punto de vista histórico bien intenso que tiene su origen los
albores del siglo XIX, con la conformación territorial geohistórica de ambos
países. En una amplia y favorable repercusión internacional tuvo el anuncio del
preacuerdo alcanzado por ambos países por la mediación papal y organismos
internacionales saludaron con beneplácito el entendimiento logrado. El
secretario general de la Organización de Estados Americanos, el brasileño João
Baena Soares, envió un telegrama a su Santidad Juan Pablo II, expresando:
Ante la noticia de la evolución positiva de las negociaciones diplomáticas
referentes a la región austral, expreso mi satisfacción por tan importante
logro en las relaciones entre las hermanas repúblicas de la Argentina y
Chile. Permítame resaltar el elevado significado que reviste este hecho
para la concordia y el entendimiento interamericano.78

77
ANSA, EFE. Firman hoy el acuerdo por el Beagle la argentina y Chile. Clarín. Buenos Aires 29
de noviembre de 1984, pp. 2-3.
78
“En Washington, el Departamento de Estado calificó a este acuerdo argentino-chileno,
como: Un ejemplo importante, no solo para el hemisferio, sino para el mundo entero. En

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El ex presidente venezolano, Rafael Caldera, quien fue el representante


como orador de los partidos políticos y dirigentes latinoamericanos presentes,
que se adhieren al acuerdo entre Chile y la Argentina, el 23 de noviembre
de 1984, hizo una encendida defensa de la hermandad latinoamericana al
expresar:
...en nombre de millones de latinoamericanos y que venía a rendir un
homenaje de fe y de cariño al pueblo argentino y al pueblo chileno. …
este secular litigio había creado momentos de preocupación y angustia
y la solución abre nuevos caminos a la cooperación fecunda y permitirá
destinar recursos para atender los graves problemas de ambas naciones.
Considero histórica la decisión del Presidente Raúl Alfonsín de
consultar al pueblo, para que no pueda nadie pensar que este histórico
acuerdo entre Argentina y Chile, es una composición de los gobiernos,
cuando en realidad responde al más legitimo anhelo de los pueblos. …
la presencia testimonial de América Latina para que seamos testigos de
la claridad, de la limpieza y de la rectitud de intención con que se está
realizando este proceso.79

El gobierno de Raúl Alfonsín se caracterizó por el discurso ético, centrado


en los valores de la democracia, la paz los derechos humanos, la solidaridad
internacional y la independencia de los Estados, fue puesto al servicio de una
reinserción del país en la comunidad internacional, que recientemente había
censurado y hasta aislado al régimen militar. Pronto la oveja negra se convirtió
en el hijo pródigo; los éxitos en este terreno, expresados en la gran popularidad
alcanzada por el presidente en distintos lugares del mundo, fueron utilizados
para afianzar y fortalecer las instituciones democráticas locales, todavía
precarias.
Es importante recalcar unas declaraciones realizadas, por el entonces
ministro de la Defensa, Raúl Borrás, que señaló ante unos 200 oficiales de la
Fuerza Aérea:
las Naciones Unidas, el entonces secretario general del organismo, el peruano Javier Pérez de
Cuellar, declaró: Estar muy complacido por el entendimiento alcanzado por los gobiernos de
la Argentina y Chile en la cuestión del Beagle.” Positiva repercusión mundial por el preacuerdo
con Chile. Clarín. Buenos Aires 6 de octubre de 1984, p. 3.
79
Masiva concurrencia al acto de cierre de la campaña por sí. Clarín. Buenos Aires 24 de
noviembre de 1984, p. 2.

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La frontera Chilena-Argentina: La Controversia por el Canal del Beagle, pp. 221-261.

...que la consulta popular sobre el Beagle debe ser interpretada como


un intento de despolitización de las Fuerzas Armadas y no como un
fenómeno de desmilitarización de la Argentina. …ya no deciden tres
jefes militares sino el pueblo en su conjunto… que quede bien en claro
que la voluntad de paz es el fruto de la fortaleza de toda la Nación en su
conjunto y no solo de sus instituciones militares.80

Durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de 1984, pre


y post consulta del conflicto Beagle, fueron percibido, como un logró el
haberse podido zafar de uno de los temas más complicados que recibieron
de la herencia dejada por la dictadura militar.81 Para la campaña oficial, fue
por primera vez que el concepto de principio bioceánico quedaba en el papel,
con una interpretación transparente, sobre la extensión de los dominios de
Santiago y Buenos Aires sobre el Pacífico y el Atlántico. Durante extensísimas
negociaciones del pleito austral las contradicciones de la posición argentina
fueron notorias y se cometieron errores que dejaron a la Argentina en una
posición delicada. Esa fue la raíz que promovió, la alternativa bélica de 1978,
resuelta a último minuto por la intervención combinada del Vaticano y el
Departamento de Estado Norteamericano. Sería tramposo y hasta irónico,
presentar el acuerdo como un triunfo absoluto y total; en definitiva, la
diplomacia es el arte de la negociación y quienes apuestan a esa alternativa
deben reconocer sin vergüenzas que hubo concesiones.
En la contracara, es decir, para el autoritarismo de Augusto Pinochet,
la situación no fue tan simple: del laudo favorable a Santiago, el presidente
80
La consulta ayuda a despolitizar a las Fuerzas Armadas, explicó Borrás. Clarín. Buenos Aires 29
de noviembre de 1984, p. 4.
81
“La cuestión del Beagle está tan estrechamente ligada al costado irracional del anterior
régimen de facto ―basta recordar las vísperas de guerra de fines del ‘78, la xenofobia y
el sentido balcanizador del destino latinoamericano de la Argentina con los que el estado
militar quiso signar entonces la voluntad colectiva― que con solo actualizar la memoria
de la sociedad, la administración radical tendrá un poderoso argumento en su arsenal.
…A diferencia de lo que ha hecho con otros aspectos esenciales de la herencia recibida, el
gobierno de Raúl Alfonsín tendrá que resistir esta vez la tensión de silenciar el pasado y sus
responsabilidades a la hora de explicar el resultado al que se ha llegado. El sinceramiento
tendrá, necesariamente, que alcanzar al último tramo de la negociación y al significado —
presente y futuro— de los compromisos que se está contrayendo.” En: Oscar Raúl Cardoso.
En Roma: Se inicia el debate. Clarín. Buenos Aires 19 de octubre de 1984, p. 4.

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trasandino pasó a aceptar la propuesta papal de 1980 y luego a estas nuevas


modificaciones que redujeron sensiblemente lo que su Majestad británica
había convalidado en 1976.
En la comunidad internacional Raúl Alfonsín, supo en ese momento
jugar las cartas diplomáticas y obtener buenos resultados y aliviando un poco
la presión que tenía del depuesto régimen militar. Es lo expone muy bien Luis
Alberto Romero:
…el laudo papal, que los militares habían considerado inaceptable
pero sin atreverse a rechazarlo, fue asumido como la única solución
posible por el gobierno democrático, que necesitaba reafirmar los
valores de la paz y eliminar una situación de conflicto que podía
mantener vivo el militarismo. Para doblegar las resistencias internas
a su aprobación ―nutridas en el tradicional nacionalismo y en un
reluctante belicismo― se convocó a un referéndum popular no
vinculante que corroboró el amplio consenso existente para esa
solución pacífica e inmediata. Aun así, la aprobación por el Senado ―
donde el peronismo tenía mayoría― se logró por el mínimo margen
de un voto.82

Hubo un error fundamental en demarcación de la frontera Argentino-


Chilena, el no haber realizado una negociación en forma global de las
fronteras, y hacerlo en cambio parcialmente por segmentos. Los estudiosos
de la geopolítica aprendieron la lección de que un territorio no vale por su
virtualidad sino que necesita ser poblado – fecundado mediante la extracción
de sus recursos y éstos potenciados mediante el desarrollo y el bien común.
Un país no logra su unidad nacional y la consolida en metas precisas de
crecimiento, a través de la irá brotando espontáneamente de la historia, por
más leyendas y mitos que pueblen sus libros de texto.
Argentina y Chile son países históricamente vinculados, desde que
fuimos parte del Reino de España. Este proceso se examinó a comienzos del
siglo XIX, es decir, con nuestros procesos de independencia: basta al respecto
tener presente la asociación de San Martín con Bernardo O´Higgins. A partir
de 1826, al firmarse el Tratado de Amistad, Alianza, Comercio y Navegación
82
Luis Alberto Romero. Breve historia contemporánea de la Argentina. 2da. Edición. Buenos
Aires: Fondo de Cultura Económica, 2001, p. 247.

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entre la República de Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata. Desde
ese plazo, muchos de convenios se han celebrado entre Argentina y Chile,
con múltiples proyecciones tanto políticas, económicas como culturales.83 Para
junio de 1986, el chileno Felipe Herrera expresaba:
Evidentemente que uno de los procesos internacionales de mayor
trascendencia durante 1985 en Latinoamérica fue la firma del Tratado
de Paz y Amistad entre Chile y Argentina, no sólo por haber dado
una solución al serio problema limítrofe entre los dos países, sino
que también porque da un refuerzo a la cooperación económica y a
la integración física de este continente. Como es sabido, fue decisiva
la influencia del Papa Juan Pablo II en la firma de este convenio,
particularmente por las proyecciones para el futuro del acercamiento
de Chile con Argentina. Naturalmente, la firma del Tratado ha tenido
una profunda trascendencia en todos los sectores de la opinión pública
de ambos países, siendo determinante para ella la presencia política
del presidente de Argentina, Raúl Alfonsín, quien, con justificados
argumentos ha expresado que la redemocratización de América Latina
será decisiva para nuestro proceso de integración.84

8. De las soluciones limítrofes al desarrollo fronterizo


La recuperación de un gobierno civil democrático en Chile en 1991,
permitió dar nuevos pasos en el desarrollo de los límites comunes con
Argentina, y los gobiernos de Carlos Menem y Patricio Aylwin firmaron un
acuerdo por el que se resolvieron 22 diferendos menores, en la larga frontera
de 5.500 kilómetros que comparten ambas naciones, a través de la Cordillera
de Los Andes; quedando pendientes dos: el de laguna del Desierto, en el que el
83
“Las relaciones entre la Argentina y Chile pueden haber sido afectados por los caprichos
y las falacias de los debates diplomáticos del siglo XIX y por la acción del nacionalismo y
los excesos militares del siglo XX; pero estas explicaciones no resultan suficientes, porque
los debates diplomáticos pasaron hace más de un siglo y, a su vez, las Fuerzas Armadas y
los historiadores nacionalistas se han replegado notablemente del escenario público en los
últimos quince o veinte años. Y a pesar de todo, los enfoques chauvinistas se han mantenido
en vigencia. Así lo demuestran los mapas históricos publicados por los académicos, las
universidades y las principales editoriales de ambos países entre 1990 y 2000.” Idem.
84
Felipe Herrera. Amistad Chileno-Argentina. Visión, Vol. 66, N°11, 2 de junio de 1986, p 41.

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Tribunal Arbitral de Río de Janeiro reconoció la soberanía argentina en 1994,


y el de los Hielos Continentales. La solución de este fue pactada en 1991
por el presidente argentino, Carlos Menem, y el chileno, Patricio Aylwin, se
procedió a la elaboración, a lo largo de 1998, de un nuevo documento que,
finalmente, fue suscrito en el mes de diciembre en Buenos Aires por los jefes
de Estado de ambos países sudamericanos, en aquel momento Carlos Menem
y Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Los Congresos de Argentina y Chile aprobaron
mayoritariamente el acuerdo entre los meses de diciembre de 1998 y junio
de 1999. El reciente tratado replanteaba el tradicional criterio de que las altas
cumbres divisorias de aguas en la cordillera eran las que debían fijar el límite
fronterizo en el sector patagónico, de acuerdo a lo estipulado en el Tratado de
Límites de 1881 y el Protocolo de 1893.85
Todo esto ha conllevado al establecimiento de comités de integración
fronteriza que abarcan actividades binacionales de un extremo a otro de los
extensos límites comunes, que se han transformado en importantes prácticas
de actuación conjunta de las sociedades de uno y otro lado en todos los
espacios vivos, proyectando desarrollo económico, cultural, educativo entre
otros. Como lo señala Susana Bandieri:
Otra frontera que aquí se pretende derribar como límite del
conocimiento es la instituida entre los respectivos Estados nacionales,
en este caso la Argentina y Chile, en el convencimiento de que resulta
imposible cualquier aproximación comprensiva a la historia regional
si no se recupera fuertemente la idea de que las áreas fronterizas no
funcionan como límites, sino como verdaderos espacios sociales de gran
dinamismo y alta complejidad.86

Las regiones fronterizas eran vistas en el pasado como zonas en donde


el ejercicio de la soberanía, tal como ella se entendía, adquirían todo un
85
Confrontar: Juan Alberto Roccatagliata. El trazado de los límites internacionales de
Argentina. En: http://www.google.co.ve/search?hl=es&rlz=1T4ADBF_esVE320VE320&
q=Acuerdo+de+l%C3%ADmites+entre+Chile+y+Argentina+1998&btnG=Buscar&met
a=&aq=f&oq= (Consultado el 25 de octubre de 2009). Luis Maira. La política exterior
chilena en los años de la concertación. En: Noberto Consani y otros. Transitando los inicios
del siglo XXI: Las relaciones internacionales de Argentina, Chile y México. Buenos Aires:
Grupo Editor Latinoamericano, 2007, pp. 161-185.
86
Susana Bandieri. Historia de la Patagonia. Buenos Aires: Sudamericana, 2009, p.15

260 Universidad Pedagógica Experimental Libertador


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significado, especialmente desde el punto de vista político y militar, pues la


línea fronteriza se concebía como una línea divisoria, como el límite territorial
hasta donde podía llegar la intervención de los Estados, más allá de la cual
cualquier acción podía constituir una agresión. Por esta razón debemos
buscar en América Latina, desarrollar fronteras vivas, despiertas, pobladas e
integradas al mismo espacio del cual ellas apenas forman la parte extrema. El
desarrollo y la integración de nuestras fronteras es una tarea aún por hacer.87
Las relaciones entre Argentina y Chile como se puede observar en su historia,
ha sido un proceso de múltiples manifestaciones traducido en aproximaciones
y desapegos. En la última década del siglo XX, se originó una transformación
profunda en los vínculos entre ambos países, en el cambio de un esquema de
relaciones marcadas por el conflicto fronterizo por unas relaciones signadas por
la integración.

87
“Las relaciones entre la Argentina y Chile pueden haber sido afectados por los caprichos y las
falacias de los debates diplomáticos del siglo XIX y por la acción del nacionalismo y los excesos
militares del siglo XX; pero estas explicaciones no resultan suficientes, porque los debates
diplomáticos pasaron hace más de un siglo y, a su vez, las Fuerzas Armadas y los historiadores
nacionalistas se han replegado notablemente del escenario público en los últimos quince o
veinte años. Y a pesar de todo, los enfoques chauvinistas se han mantenido en vigencia. Así
lo demuestran los mapas históricos publicados por los académicos, las universidades y las
principales editoriales de ambos países entre 1990 y 2000.” Pablo, Lacoste. La imagen del
otro en las relaciones de la Argentina y Chile (1534-2000). Buenos Aires: Fondo de Cultura
Económica, 2003, p. 26

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014.
Entrevista con Iván Jaksic, pp. 263-269.

ENTREVISTAS

ENTREVISTA CON IVÁN JAKSIC

Interview with Iván Jaksic

Por: Froilán Ramos Rodríguez

La edición especial de Tiempo y Espacio, dedicada a Chile y Venezuela,


tiene el agrado y el honor, de conversar con el doctor Iván Jaksic, profesor
de la Universidad de Stanford (EEUU), autor de numerosas publicaciones,
entre libros y artículos especializados, además, uno de los académicos chilenos
actuales que más acuciosamente ha dedicado su trabajo a investigar sobre don
Andrés Bello, a través de años de estudios y de visita a los archivos en Venezuela,
Gran Bretaña, España, Estados Unidos y Chile.
Ante todo, gracias al doctor Jaksic por dedicar este tiempo, sabemos de
su ajustada agenda y múltiples compromisos, pero estamos seguros que este
espacio será aprovechado con creces.
Sobre don Andrés Bello se ha escrito ávidamente, biografías, estudios
de su obra, por diversos autores, de diversas nacionalidades, y diversos campos
de conocimiento, desde la historia, el derecho, la literatura, pasando por la
educación, la gramática y la religión. Sin embargo, quisiéramos detenernos en
esta oportunidad, en conversar en cinco aspectos: Bello y sus etapas, venezolana,
inglesa y chilena, el Bello íntimo (hijo, exiliado, esposo, padre, amigo), y una
mirada al legado de Bello en el siglo XXI.

• Froilán Ramos Rodríguez (FRR): Doctor Jaksic. ¿Qué tomó Andrés


Bello de su primera etapa de vida en Venezuela, en cuanto a sus valores
personales y a su formación?
• Iván Jaksic (IJ): En primer lugar su extraordinaria educación
humanista y clásica, un verdadero pilar de su pensamiento. Además, ya en

Centro de Investigaciones Históricas Mario Briceño Iragorry 263


Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014.
Entrevista con Iván Jaksic, pp. 263-269.

la universidad, absorbió muchos aspectos de la Ilustración, especialmente su


énfasis en las ciencias naturales. Proveniente de una familia de artistas, Bello
también adquirió un gran gusto por la música y el teatro. A los 20 años ya
contaba con todos los conocimientos que habría de desarrollar durante su larga
vida. Venezuela le aportó además una experiencia práctica como funcionario
de la Capitanía General. Fue en ese contexto que asumió importantes
responsabilidades como miembro de la Junta Central de Vacuna, Comisario
de Guerra, y editor de la Gazeta de Caracas. A pesar de ser funcionario de la
Corona, era un criollo muy respetado, como lo demuestra su nombramiento
diplomático inmediatamente después del movimiento del 19 de abril, cuando
se embarcó con Simón Bolívar y Luis López Méndez con rumbo a Londres. Es
importante señalar que la experiencia de Bello en las postrimerías del imperio
español en America le dio una importante visión internacional, y un apego al
orden que nunca abandonó. En lo personal sabemos que era un hombre muy
cercano a su familia y en especial a su madre. Además, que era una persona
muy reservada. Lamentablemente no sabemos casi nada respecto de su vida
sentimental, salvo algunas vagas referencias a su relación con Josefa, la hermana
de Antonio José de Sucre.

• FRR: ¿Qué influencia tuvo la vida en Inglaterra para el joven Bello?


• IJ: Los 19 años que Bello residió en Londres fueron extremadamente
complejos. Por una parte, conoció la pobreza y la tragedia familiar, pues allí murió
su primera esposa y su tercer hijo. Allí también vivió durísimos momentos en
las legaciones de Chile y Colombia, por sus diferencias con Mariano Egaña en
la primera, y por el colapso de la credibilidad financiera en la segunda. Además,
vivió una especie de ostracismo debido a una serie de malentendidos con Simón
Bolívar, que lo llevaron a fin de cuentas a emigrar a Chile. Pero por otra parte
conoció en Londres lo que era la investigación de alto nivel y también vibró con
el éxito del movimiento de independencia hispanoamericana, que lo condujo
a dedicarse completamente a la construcción de nuevas naciones, sobre todo
en sus planos político y cultural. Tuvo relaciones con figuras de primer orden,
como James Mill y Jeremy Bentham, y prácticamente todos los grandes líderes
hispanoamericanos del momento. Fue esa también una época de grandes amistades,
como la que mantuvo con José María Blanco White y el poeta ecuatoriano José

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Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014.
Entrevista con Iván Jaksic, pp. 263-269.

Joaquín Olmedo. Conoció además a su segunda esposa, Elizabeth Dunn, quién le


acompañaría por el resto de su larga vida y con quien tuvo doce hijos. En suma,
una época de felicidades y amarguras, pero sobre todo una experiencia notable en
los ámbitos de la investigación sobre el lenguaje, y en la diplomacia.

• FRR: ¿Cómo afrontó el Bello maduro su llegada a Chile, en medio de


una nación joven?
• IJ: Bello llegó a Chile con muchas incertidumbres: por lo que dejaba
atrás, por su edad, por cómo sería recibido en el país. Al principio no fue
precisamente bienvenido, y de hecho algunos periódicos le enrostraton su
condición de extranjero. Pero a corto andar entendió que por su experiencia y
talento tenía mucho que aportar a la nueva nación. Empezó sus tareas como
funcionario del ministerio de hacienda, pero rápidamente pasó al de relaciones
exteriores, donde su experiencia diplomática y su conocimiento de idiomas
fueron muy útiles. Tuvo varias oportunidades de desempeñarse en el ámbito
educacional. Tuvo nuevos hijos, aunque vivió con dolor la muerte de algunos.
Pero Chile representó la estabilidad que anhelaba. Quizás la única sombra que
oscureció su firmamento fue el ataque que recibió por su supuesta traición
a Bolívar y por su relación estrecha con el mundo conservador chileno. Sin
embargo, fue con Portales con quien tuvo la más seria desavenencia, que lo
llevó a considerar incluso marcharse del país. Pero en general se sentía cómodo
y apreciaba el que se le dieran responsabilidades cada vez mayores a la par que
se le otorgaba la ciudadanía chilena. En menos de una década, ya era miembro
del Senado y aparecían sus primeras publicaciones, entre las que destaca su
Principio de derecho de gentes. Si además se considera que pasó a ser el redactor
principal del periódico oficial, El Araucano, es evidente que Bello comprendió
cuánto se le apreciaba. En lo más íntimo, sin embargo, sufría la separación de
los suyos en Venezuela y padecía la nostalgia del expatriado.

• FRR: Sabemos lo reservado de la personalidad de Bello, pero en base


a sus investigaciones, ¿Cómo era el Bello de familia como hijo, esposo y padre?
• IJ: Es cierto, era muy reservado, incluso tímido. Frente al poder, aún
más, como puede observarse en sus relaciones con Bolívar, luego Portales, y

Centro de Investigaciones Históricas Mario Briceño Iragorry 265


Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-diciembre, 2014.
Entrevista con Iván Jaksic, pp. 263-269.

finalmente con Manuel Montt, quien era Presidente de la República de Chile


cuando su hijo Juan fue apresado y exiliado y Bello no protestó. Pero otra es la
imagen que tenemos de su vida familiar y de la relación con sus amigos. Bello
quería intensamente a su madre y tenía una relación muy afectuosa con sus
hermanos y hermanas. A sus hijos simplemente los adoraba, y por eso sufrió
mucho cuando los más queridos fallecieron. Conocido es el emocionante
poema, “La oración por todos”, motivado por la muerte de su hija Dolores.
También lloraba la muerte de su querido hijo Francisco mucho después de su
fallecimiento en 1845. Y así con los nueve hijos que murieron antes que él. De
sus esposas Mary Ann y Elizabeth también dejó emotivos recuerdos. Con los
amigos era generoso y franco y más de un testimonio hay de su buen humor
en las tertulias que compartía con ellos. Su casa siempre estaba abierta para la
conversación. De hecho, fue en una serie de visitas que los hermanos Miguel
Luis y Gregorio Víctor Amunátegui lograron obtener toda la información
biográfica que luego plasmaron en su primera biografía de Bello. A su amigo
Juan María Gutiérrez confesó el gran dolor que le causó la acusación de
traición a Bolívar. En suma, era naturalmente reservado, y quizás prefería
volcar sus sentimientos en la poesía. Pero no hay duda de la íntima franqueza
e intensidad con que vivía la relación familiar y amistosa.

• FRR: ¿Cuál fue la relación de Bello con Bolívar, Humboldt y Portales?


• IJ: Si empezamos cronológicamente con Humboldt, debo decir que
se trata de una de las influencias más poderosas de su vida. Para un jóven
de 19 años, como lo era Bello en ese período, la visita del sabio alemán
fue una verdadera revelación. El espíritu de búsqueda y de conocimiento,
la capacidad investigativa científica, y el talento social y conversacional de
Humboldt le prorporcionaron un gran modelo. El mismo Humboldt quedó
muy impresionado con el jóven Bello, ya que lo recordaba nítidamente
décadas más tarde, en 1855. Lamentablemente no pasó lo mismo con Bolívar,
quizás por lo marcadamente diferente de sus personalidades, pero sobre
todo por la timidez que mencioné anteriormente de Bello frente al poder.
Al principio se llevaban muy bien, y Bolívar le “amaba con respeto”, pero la
relación se deterioró cuando Bolívar no pareció comprender la urgencia de las
necesidades de Bello en Londres y además le exigía lo imposible de cumplir,

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Entrevista con Iván Jaksic, pp. 263-269.

como la venta de sus minas en Aroa. Se trata de una triste desavenencia,


que entristeció por largo tiempo a Bello, sobre todo por lo mucho que se
frecuentaban en su primera juventud. Por Diego Portales sentía una gran
admiración, que el poderoso ministro le retribuía con grandes muestras
de respeto y afecto. Pero Portales era un hombre de acción, voluntarioso y
porfiado, de modo que fue muy difícil para Bello superar el trance de su
diferencia con el ministro cuando discutieron el inicio de la guerra contra
la Confederación Perú-Boliviana. Pero algo los atraía y en muchos sentidos
se complementaban. Instintivamente Portales comprendía la importancia de
fundar un orden en las nuevas repúblicas, mientras que Bello lo entendía
racional y prácticamente. De hecho, la colaboración entre ambos es una de
las más ricas en la historia del continente. Fue dolorosa para Bello la pérdida
de Portales, quien era padrino de una de sus hijas (Ascensión) pero tuvo el
orgullo de representar al gobierno en su funeral.

• FRR: ¿Diferencia entre el Bello de “vida pública” y “vida privada” vida


íntima?
• IJ: Bello tuvo que sacrificar varios aspectos de su vida privada para
asumir nuevas responsabilidades en la esfera pública. Por temperamento, y
si las oportunidades lo hubieran hecho posible, lo más probable es que se
hubiera dedicado a una carrera académica. Pero el vendaval de la revolución lo
llevó por otros caminos y hubo de optar por una vida más pública de lo que
esperaba. En Caracas y Londres pudo entregarse a la investigación y al trabajo
administrativo, este último por lo general desde un segundo plano. Pero una
vez en Chile su perfil se hizo más público, como maestro, como senador de
la republica, como rector de la Universidad de Chile y como polemista en la
prensa periódica. Lo público también tensionaba sus creencias, como es el caso
de su religiosidad en un ámbito cada vez más laico. No retrocedió jamás del
fuerte compromiso público que adquirió en Chile, pero es también cierto que
buscaba la intimidad con su familia y con sus amigos, y que además encontraba
un refugio en las letras. Es difícil reconciliar el tono de sus escritos polémicos
con la dulzura de su carácter, pero este es el precio que hubo de pagar como
uno de los constructores de naciones en el siglo XIX.

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Entrevista con Iván Jaksic, pp. 263-269.

• FRR: ¿Cuál fue el sentido de “Orden” que guió la vida y obra de don
Andrés Bello?
• IJ: En primer lugar, pertenecer cabalmente a una sociedad política
legítima, respetuosa de los derechos de los individuos, pero a al mismo tiempo
con autoridad para asegurar el cumplimiento de las obligaciones que conlleva
vivir en sociedad. Fue muy criticado porque consideró que la monarquía podía
perfectamente ser un modelo político legítimo hasta que a mediados de la
década de 1820 desarrolló una clara convicción de que no siendo ya más viable
la monarquía en América había llegado el momento de afianzar la república.
Este modelo republicano no era solamente el modelo de la antigüedad, con su
énfasis en la participación pública, sino el modelo de la república moderna, con
su énfasis en la seguridad de los individuos para desarrollar todos sus potenciales.
Pero ese orden legítimo debía ser promovido por la educación pública y
también por una convicción individual sobre la necesidad de la observancia de
las leyes. Todo era coherente en la concepción bellista del orden, incluyendo
el orden en la conducta de los individuos, es decir, el pensamiento claro y
lógico, una gramática compartida que asegurase la comunicación llana de las
personas y una ética de respeto hacia los conciudadanos. También un respeto
a las instituciones y a las tradiciones humanísticas. En lo personal, Bello fue
coherente con sus ideas, buscó siempre el orden en todas sus manifestaciones.
Incluso cuando el dolor llegaba a ser insoportable, por la muerte de sus hijos,
no se dejaba llevar hacia la desesperación. Y gracias a ello contamos con las
poesías más bellas de nuestra lengua.

• FRR: En su opinión, ¿Qué hace universal la obra de Andrés Bello?


• IJ: Bello percibió claramente que el mundo moderno, con sus múltiples
y periódicas convulsiones, requería de instituciones capaces de adaptarse
al cambio. Sin una capacidad de ajustarse a los cambios de la sociedad, las
instituciones corrían el riesgo de volverse rígidas y colapsar bajo el peso de su
irrelevancia, o de la hostilidad de los pueblos. Por ello, las leyes debían moldear
las costumbres, pero también reflejarlas. Esto es aplicable a cualquier situación
en que una sociedad busca adapatarse a cambios que a veces se originan
desde fuera de las propias fornteras, como los cambios tecnológicos, los ciclos
económicos y las nuevas tendencias para propiciar las libertades individuales.

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Para Bello el modelo era el lenguaje, un cuerpo de ideas y estructuras que se


mantiene relativamente estable a lo largo del tiempo, pero que se ajusta a las
nuevas realidades originadas por los cambios políticos y culturales, como el
nacimiento de nuevas naciones luego de un quiebre imperial. Bello encontró en
la historia de la lengua y en la gramática el mecanismo perfecto para defender
una idea de sociedad coherente y legítima. Esto es lo que en mi opinión le hace
universal y al mismo tiempo original, puesto que pocos como él entendieron
tan cabalmente la riqueza e importancia social, política y cultural del lenguaje.
• FRR: Debemos decir, en honor a la justicia, que éstas no han sido
preguntas fáciles, y que cada una de ellas, encierra la complejidad de una vida
y un ser como Bello, pero, igualmente, es una demanda de las generaciones
actuales y de la posteridad el tratar de comprender el curso vital de la existencia
del Bello sabio e íntimo, el hombre que hizo frente a grandes desafíos para
legar no sólo una vasta obra intelectual y cultural, sino también humana y de
ejemplo personal.

Iván Jaksic El Doctor Iván Jaksic es director del Programa


de Estudios en el Extranjero de la Universidad de
Stanford en Santiago de Chile. A lo largo de su carrera
académica ha sido profesor de las universidades de
California, Wisconsin y Notre Dame (Indiana, EEUU)
e investigador en el David Rockefeller Center for Latin
American Studies de la Universidad de Harvard, y del
St. Antony’s College de Oxford. Entre sus obras se
encuentran: Andrés Bello: La pasión por el Orden, Ven
conmigo a la España lejana, y otras.

Centro de Investigaciones Históricas Mario Briceño Iragorry 269


Tiempo y Espacio. Nº 62. Julio-Diciembre, 2014.
Depósito Legal pp198402DC2832. ISSN: 1315-9496

EVOCACIÓN DE UN AMIGO
QUE SE FUE

David Ruiz Chataing Historiador. Doctor en Historia por la Universidad


Central de Venezuela. Profesor Asociado de la
Universidad Pedagógica Experimental Libertador.
Miembro del Centro de Investigaciones Históricas
Mario Briceño Iragorry. Coordinador General de
Postgrado del Instituto Pedagógico de Caracas.

Conocí a Domingo Irwin G. en la Biblioteca Nacional, allá por los


años noventa del siglo pasado. Yo era un Licenciado en Historia, egresado de
Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela. Trabajaba como
Especialista en Información en la institución mencionada. Domingo, ya
canoso, y siempre de adeca guayabera blanca, asistía con frecuencia a consultar
los archivos diplomáticos, de Inglaterra, Francia, Alemania y Estados Unidos
rescatados por FUNRES. Por ese entonces, me decía que la interpretación
del bloqueo a las costas venezolanas de 1902-1903 con fuentes nacionales se
había completado. Faltaban las fuentes internacionales. Y en este campo realizó
aportes contundentes.
Al ver Domingo, como le decíamos, mi interés por la investigación,
me recomendó ingresar en la Educación Superior, que intentará ingresar en
el Instituto Pedagógico de Caracas. Lo secundaron en ese consejo Napoleón
Franceschi y Tarcila Briceño. Allí entre la docencia y la práctica investigativa
realizaría esas motivaciones por los destinos nacionales. A partir de allí, me
dediqué a prepararme, concursé en el IPC e ingresé en 1996. Ya dictando clases
y adelantando mis proyectos de investigación, me insistió sobre la necesidad
de aprender idiomas y asistir a eventos internacionales. También, nuevamente,
y acertadamente, le hice caso. El idioma de Shakespeare lo leo. Y gracias a su
insistencia, participé en eventos de Historia en Bruselas, Toronto, San José
de Costa Rica, etc. Y en muchos escenarios académicos nacionales, regionales
y locales. Fue mi tutor o jurado en varios de mis ascensos universitarios. Y
mi ductor en la tesis doctoral. Me adentró en el tema del caudillismo, el

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pretorianismo, las relaciones civiles militares y en una extensa historiografía


anglosajona, desconocida en nuestro medio.
De Domingo me entusiasmaba la capacidad de sorprenderse siempre
con las novedades bibliográficas. Siempre comentando, analizando, mostrando,
los nuevos libros que acarreaba con una devoción especial. Pendiente,
igualmente, de los encuentros de historiadores para que asistiéramos. Fueron
muchas las veces que atendí a sus recomendaciones en asuntos intelectuales.
Valga en esta oportunidad, el reconocimiento de esta deuda impagable.
Como ciudadano fue crítico, humilde, y defensor de los logros del
período democrático, a pesar de sus fallas. Con valentía cívica, por todos los
medios posibles, alertó sobre los peligros de esta mescolanza de marxismo-
leninismo con pretorianismo, corruptelas y mediocridad que hoy padecemos.
Y que ha conducido al país a una debacle espantosa.
También me hizo familiarizarme con la buena mesa, el whisky y el vino.
Y en tiempos de crisis, todos reconocimos que era un espléndido anfitrión. Ni
a escondidas nos dejaba pagar. Aunque a él también le pegó la crisis. Pasamos
del deleitoso y encumbrado etiqueta negra a la humilde y proletaria lupulosa.
Un aterrizaje forzoso porque la “revolución” hizo lo que parecía imposible:
matar, para la mayoría de los venezolanos que no para ellos, la gallina de los
huevos de oro. Sospecho que mi Colega, vistas las circunstancias, puede haber
muerto de tristeza. Le estalló el corazón de dolor.
¿Dónde me enteré de tu fallecimiento? En la playa de Buche. Y un poquito
vi a las aves y un hermoso cielo azul que no agotaba sus matices. Allí me llegó
la terrible noticia de tu inconsulta partida. ¡Qué vaina Domingo, marcharte
en vacaciones! Dios te guarde en su gloria y espero que sigas disfrutando de tu
“guarapo e`piña” y hagas reír hasta al adusto Papa-Dios con tu fina ironía.

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RESEÑAS

Michel Maffesoli. El instante eterno. El retorno de


lo trágico en las sociedades posmodernas.
Buenos Aires, Ed. Paidós, 2001.
Simón Abdala Meneses Licenciado en Filosofía por la Universidad de Chile.
Doctorando en Filosofía en la Universidad de los Andes
de Chile. Becario CONICYT. E-mail: abdala.simon@
gmail.com

Lo cotidiano como expresión del sentido del tiempo en la


Historia
Eric Voegelin, filósofo político alemán del siglo XX y exiliado de Austria
por el régimen nazi en 1938 dijo:
En nuestro tiempo podemos observar que el pueblo se estremece por
los horrores de la guerra y de las atrocidades Nazis, pero es incapaz
de ver [que] todos estos horrores no son más que una traducción,
al nivel físico, de los horrores espirituales e intelectuales que
caracterizan a la civilización progresistas en su etapa pacífica, que los
horrores no son más que la ejecución del juicio que recayó sobre la
realidad política1.

Y es que para él, como para muchos de sus contemporáneos2, el mundo


se hallaba inmerso dentro de una relativización valórica e intelectual tal, que
cualquier cosa podía esperarse. Vista como una persona, bajo la teoría orgánica
de la sociedad3, la ciudad en este sentido refleja a través del comportamiento
1
Eric Voegelin. Order and History, Vol. III.Columbia, Ed. University of Missouri Press, 2000-
1, p. 147.
2
Entre ellos Leo Strauss. Como una pequeña reseña a sus afinidades y diferencias revisar la
introducción a Eric Voegelin-Leo Strauss, Fe y filosofía. Correspondencia 1934-1964. Madrid,
Ed. Mínima Trotta, 2009.
3
En relación a lo mismo, Norberto Bobbio: “(…) Teoría según la cual la sociedad (o el Estado)
es concebida como un verdadero organismo a imagen y semejanza de un cuerpo humano

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de sus habitantes, lo que hay en su alma. De esta forma, si queremos acceder


a las causas de algún vicio, crisis o enfermedad social, lo que se debe hacer es
observar al alma del pueblo, dirigirse al centro de sus creencias4. Y aunque
este alemán, que terminó sus días en Estados Unidos5 achacó la fuerte crisis
socio-política de su tiempo a un resurgimiento del gnosticismo en occidente
generado por un “descarrilamiento de la conciencia”, lo cierto es que gran parte
de su generación demandó una revisión de aquello íntimo en el individuo, de
modo de clarificar la razón de tantos años de tragedia.
Cuadrados en este afán “clarificador” es que nuestra intención
es dirigir la atención a El Instante eterno: el retorno de la tragedia en las
sociedad posmodernas6 de Michel Mafessoli7 ―filósofo y sociólogo
francés―, que a nuestro modo de ver, da luces sobre un fenómeno (para
unos vicio, para otros virtud) que se está gestando en gran parte de las
comunidades de occidente: una actitud “abolicionista” hacia los valores
sociales tradicionales.
A este respecto, dándole contenido a esta afirmación, el sociólogo
y filósofo polaco Zygmunt Bauman, describe a esta sociedad abolicionista
como una que vive una peligrosa combinación de libertad e inseguridad, en
el marco de la incertidumbre de una vida frágil, inconsistente y escurridiza,
en suma: una “vida líquida”8. Es bajo este diagnóstico ―que atraviesa todo el
pensamiento de Bauman― que el polaco identifica como una de las causas de
esta vida líquida, la renegociación del significado del tiempo en la historia: “El

(…)”. NobertoBobbio. La teoría de las formas de gobierno en la historia del pensamiento


político. México D.F., Fondo de Cultura Económica, 1987.
4
A este respecto, el mismo Voegelin: “La existencia exterior de una sociedad política forma
parte de su estructura ontológica”. Eric Voegelin. La Nueva Ciencia de la Política. Buenos
Aires, Ed. Katz, 2006, p.48.
5
Carlos A. Casanova. Verdad Escatológica y acción intramundana: La teoría política de Eric
Voegelin. Pamplona, Ed. Eunsa, 1997, p.21-28, apunte biográfico.
6
Ed. Paidós, Buenos Aires, 2011.
7
Para una breve descripción de su pensamiento y trayectoria ver: NizaiáCassián, Ma. Gisela
Escobar, Ricardo Espinoza, Raúl García, Martín Holzknecht y Carolina Jiménez, Imaginario
social: una aproximación a la obra de Michel Maffelosi, Revista Athenea Digital, Universidad
Autónoma de Barcelona, primavera 2006, Núm. 9:1-25.
8
Zygmunt Bauman. Vida Líquida. Barcelona, Ed. Paidós, 2006, pp. 10-11.

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tiempo está marcado por la profusión de ruptura y discontinuidades, aquí el


tiempo no es lineal ni cíclico sino puntillista”9.
Y es entorno a esto que el polaco y el francés coinciden en que se han
tenido a grandes rasgos, dos teorías generales del sentido del tiempo en la
historia generando a su vez dos tipos de comportamiento social. Por un lado
el tiempo lineal, caracterizado por ser un proyecto hacia “adelante” propio
de la modernidad progresista, y por otro lado un tiempo cíclico, que se re-
evoluciona a través de las crisis, trágico por esencia y propio del mundo griego
antiguo (Maffesoli, 11). Bajo esta lógica las sociedades tradicionales (antiguas)
han buscado el bien socio-existencial en el destino ofrecido por los dioses,
mientras que las modernas lo han buscado en un futuro forjado por el hombre
mismo (Maffesoli, 18). Y si bien pudiera suponerse que la posmodernidad es
una especie de continuación de la modernidad, el tiempo en que vivimos hoy,
según nuestro autor y actual director del “Centro de estudios de la actualidad
y cotidianidad”10 en Francia, no es sino una vuelta a lo trágico.
Para Maffesoli, la historia que camina sobre un proyecto unificado de
humanidad en donde hombre y mundo cuentan con valores referentes que
guían su proceder, está siendo consumida por una posmodernidad ligada a
un sentimiento de lo trágico. Ya no existe “progreso” sino sólo “el destino”,
al que nuestro autor define como: “una sinergia entre un tiempo dramático y
una tragedia intemporal (…) en donde el destino del pueblo y su existencia
escapaban su control a manos de los dioses” (Maffesoli, 22). En palabras
simples, la acción humana en la historia se precarizó a tal punto de delegar
su control a la incertidumbre del destino. Es por esta razón que el cambio
fundamental que Maffesoli ve introducirse en el comportamiento de nuestra
cotidianeidad contemporánea, no es sino un afrontamiento del destino y un
retorno a la concepción cíclica del tiempo en la historia.
Mientras en la modernidad se intentó de objetivar y organizar las fuerzas
que superan al individuo minimizándolas en conceptos que permitieran la
manipulación de éste, lo trágico instala hoy, la idea de una superación de estos
9
Zygmunt Bauman. Vida de Consumo. México D.F., Fondo de Cultura Económica, 2007, p.
50.
10
Alberto Constante, “El instante eterno”, Revista del Colegio de Filosofía, Universidad Nacional
Autónoma de México. Facultad de Filosofía y Letras, Junio 2005, Núm. 16:191.

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conceptos en una entidad más vasta, sublime, incontrolable y por lo mismo


más auténtica (Maffesoli, 36-37). Si el fundamento de occidente era la idea
del encapsulamiento del hombre dentro de una razón ilustrada y conforme
a un fin, para el francés es evidente que lo que está sucediendo es una lenta
pero progresiva “orientalización” del concepto de tiempo en la historia. Y esto
significa que todo el sentido de la acción humana se remite a vivir la existencia
en un eterno presente, que encierra a la vez el pasado y el futuro, aceptando tan
sólo en un instante toda la eternidad (Maffesoli, 44).
Ahora bien, Maffesoli afirma esto en base a los distintos fenómenos
sociales que reflejan, en la cotidianeidad, un afán por ahogar todo el tiempo en
un solo instante. Cada vez más “sólo se vive del momento”. Bajo una ansiedad
incontrastable, las comunidades de base estarían rememorando los ritos de la
antigüedad en los cuales existía la noción del goce como perdida del sí en el Sí
universal. En palabras del autor: “Así es como la sabiduría antigua supo positiva
la brevedad y precariedad de la existencia humana, elaborando un hedonismo
trágico (…) de ahí que los vicios se justifican como virtud (…) haciéndole dar
al instinto animal lo mejor de sí” (Maffesoli, 80).
Todo el abandono y relativización de las entidades de normalización
del sujeto, no es sino la manifestación de un deseo más antiguo que los valores
modernos popularizados por la iglesia y el estado. De este modo los excesos
propios de una juventud carente de la noción lineal del tiempo, cada vez
menos se plantea y proyecta su vida en base a valores fundamentales. Lo propio
de hoy es que siguiendo su instinto animal, una mayoría “que no encuentra
su espacio”, lucha por perderse y encontrarse en cada rito con la eternidad,
olvidando el tiempo, el espacio y hasta la integridad de sus propios cuerpos. Lo
que algunos hoy llaman “crisis valórica”, no es más que la pérdida de conciencia
de la antigua concepción del tiempo que fue el fundamento de las generaciones
pasadas.
Lo trágico es sinónimo del fin de las certezas, de abandonarse en el
todo cósmico, lo trágico es sinónimo de un hedonismo compulsivo que pierde
interés en el cuidado de la salud, lo trágico es sinónimo de encontrar en la
propia animalidad la fuerza y motor de un destino que jamás se conocerá. El
ciclo y el destino son formas de un júbilo existencial, de un vitalismo que se
jacta de haberse liberado de las cadenas que ataban la voluntad humana.

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El diagnóstico que nos ofrece Maffesoli, es en esencia, según Enrique


Carretero, una perspectiva sociológica que evidencia la influencia de una
determinada actitud sentimental en la conformación del sentido del tiempo
de una comunidad11.
En síntesis, más allá de que esta vuelta a lo trágico sea “buena” o “mala”,
El instante eterno de Michel Maffesoli, se vuelve imprescindible para atender
con lucidez a las distintas transformaciones sociales, que hoy más que nunca
vivimos como latinoamericanos. En este sentido la invitación que realiza
nuestro autor es realizar el esfuerzo de des-ideologizar los fenómenos que
en nuestras comunidades irán apareciendo, para entrar en el ejercicio serio
y responsable de velar por la salud de nuestros pueblos, que cual organismo
vivo, necesita de cuidados para hacer de su existencia algo sustentable en el
tiempo, pero que también como individuo, necesita sobre todo de un sentido
a su existencia.

11
Enrique Carretero, “La concepción del imaginario social en Michel Maffesoli”, Revista
Española de Investigaciones Sociológicas, 2003, N°104: 199-209.

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Inés Quintero. El hijo de la panadera. Caracas:


Editorial Alfa, colección trópicos /
Historia, 2014, 261 pp.
José Alberto Olivar Doctor en Historia (UCAB). Profesor adscrito al
Departamento de Geografía e Historia del Instituto
Pedagógico de Caracas.

Simón Bolívar y Francisco de Miranda, dos personajes épicos, dos figuras


antagónicas, o todo a la vez. Es la duda que despunta cuando nos topamos con
textos que nos invitan a recorrer sus manidas biografías estelares. Sobre todo en
tiempos en que la epopeya libertaria de los discursos oficiales nos arropa hasta
el hartazgo. Frente a este escenario, la afamada historiadora Inés Quintero,
vuelve atraer la atención de sus fieles lectores, ofreciendo una visión fresca del
Precursor de la Independencia, Sebastián Francisco de Miranda Rodríguez,
desde ahora mejor conocido como El hijo de la panadera.
Sí, el mismo hombre que fue capaz de dominar varias lenguas, departir
con exquisita elegancia en las cortes de Reyes, príncipes y una emperatriz,
además de entablar tratos con estadistas de la talla de Washington, Hamilton
y William Pitt, e incluso despertar la ojeriza del mismísimo Napoleón. Ese fue
Miranda, descendiente de blancos de orilla, “sin honor ni calidad” que a nuestro
modo de ver, más que un ejemplo de superación en circunstancias adversas, fue
un individuo que en el fondo le abochornaba sus orígenes y procuró abrirse
camino, lejos, muy lejos de la pacatería aldeana de sus coterráneos y las ínfulas
de cortesanos embardunados de oropel.
Su ostentoso estilo de vida, siempre a la caza de lujos y placeres, así lo
revela. Mientras se quejaba de su pobreza, no dudaba en ofrecer a sus invitados
fastuosas comidas, servidas en vajilla de plata.
No hay duda que Miranda fue un valiente, un idealista, un ingenioso,
pero como todo ser humano un hombre con múltiples defectos y uno de ellos,
quizás el más notable fue el terror a la pobreza, a lo anodino.
Por eso posó su mirada en el Gran libro del Universo, para no solo
buscar respuestas, sino para hallar la clave del éxito. Quintero lo resume
espléndidamente cuando indica que Miranda se convenció en que “la única

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manera de darle continuidad a su inmensa curiosidad, a su infatigable afán de


perfeccionar sus incompletos estudios era conociendo y viviendo intensamente
los acontecimientos de su tiempo” (p. 38).
Para ello se valió de muchos y muchas, desarrolló un encanto personal
avasallante y pese a ser un acreedor empedernido siempre tuvo la suerte de contar
con alguien dispuesto a tenderle la mano y unas oportunas monedas de oro.
Ahora bien, el Miranda que nos aboceta Inés Quintero, no sólo es el
gentleman libidinoso e impetuoso que reiteradamente tildaban de espía inglés
o español, es el mismo que hizo de su hogar, situado en el n.° 27 de Grafton
Street, “un punto fijo para la libertad del continente colombiano”. Allí teje una
vasta red de contactos y aliados afines con sus ideas de hacer la revolución en
la América española.
Llegado a una edad de plena madurez biológica e intelectual, se permite
ofrecer consejos a jóvenes en quienes veía reflejados sus propias inquietudes.
Uno de ellos fue Bernardo O’Higgins, a quien lega un mensaje de imperecedera
vigencia. Escribió Miranda: “No permitáis que jamás se apodere de vuestro
ánimo ni el disgusto, ni la desesperación, pues si alguna vez dais entrada a estos
sentimientos, os pondréis en la impotencia de servir a vuestra patria” (p. 105).
Otro joven irreverente a quien Miranda
llegará a conocer, será Simón Bolívar, sin
saber que este será el sujeto de su perdición.
Miranda se convierte en “su guía, intermediario
y consejero” durante su estada en Londres en
1810. Es tal la confianza en el joven caraqueño,
que Miranda le encarga el traslado de su
voluminoso archivo, un tesoro invalorable,
pues allí está “…la historia documentada de su
actuación pública y privada” de casi cuarenta
años. No es poca cosa.
En fin el libro de doña Inés Quintero, es
un libro seductor, escrito con la presteza de una
bella y aguda prosa que no deja lugar a dudas para
conocer a un Miranda íntimo y público a la vez.

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Mirtha Rivero. La rebelión de los náufragos. Caracas:


editorial Alfa, colección Hogueras, 2010, 461 pp.

Yuruari Borregales Profesora de Geografía e Historia egresada de la


Reverón Universidad Pedagógica Experimental Libertador.
Cursante de la Maestría en Educación, mención
enseñanza de la Historia (UPEL-IPC).

Uno de los temas más debatidos en este momento en Venezuela a raíz


de las pasiones políticas desatadas, resulta ser sin lugar a dudas las primeras
cuatro décadas de democracia. Aquella que ha estado bajo de la lupa del
cuestionamiento, dentro del crisol de posturas críticas, de defensa pero
también de desprestigio, de ejemplos de construcción ciudadana y civilista,
asimismo de agravios y manipulaciones. Los recientes fallecimientos de
los ex presidentes Jaime Lusinchi y Ramón J. Velázquez fungen como un
nuevo motivo de revisión de esos años, puesto que de una u otra forma
abren y cierran las puertas políticas del periodo de estudio enfocado en esta
obra.
La periodista Mirtha Rivero se ha desempeñado en distintos diarios de
la región capital y es colaboradora de publicaciones mexicanas. En esta ocasión
toma la pluma para ofrecer La rebelión de los náufragos, una reconstrucción
testimonial de la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez (1989-1993), en
la que familiares, opositores políticos, miembros de su gabinete, compañeros
de partido, periodistas y hasta un insigne historiador definen su posición y
relatan sus experiencias en torno a este tiempo.
La autora propone una visión, desde diferentes ángulos, de esta
controvertida presidencia en un compilado de líneas tan reivindicativas
como criticas, aunque como ella misma lo afirmó en una entrevista, explorar
esta primera opción no se encontraba dentro de su intención inicial. Divide
el libro en cuatro partes, cada una con una serie de capítulos en las que
incorpora entrevistas y cronologías a la trama que va armando. Se toma
además una licencia literaria para presentar a Moraima, una venezolana de
a pie, extraída de su imaginación, desencantada de la política de esos años;

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recrea su percepción como ejemplo de una opinión pública representativa del


momento.
En la primera parte se alude a la fastuosa trasmisión de mando,
también llamada coronación, de Jaime Lusinchi a Carlos Andrés Pérez y los
iniciales conflictos con Acción Democrática (AD), causados en parte por la
conformación de su equipo tecnocrático de gobierno. A su vez los primeros
pasos de la implementación de Gran Viraje, e incluido en el, un paquete de
medidas económicas bajo la estrategia de shock. Ofrece incesantemente la
imagen de un personaje que tiene una visión modernizadora para la cual el
país no estaba preparado.
Seguidamente, se enfoca en El Caracazo, un estallido social que ocurre a
menos de un mes de su llegada a la presidencia, mostrándolo como producto de
un descontento social que se venía gestando desde mucho tiempo atrás, aupada
por la crisis política y económica acumulada. Hace hincapié en las deficiencias
comunicacionales de la política económica del momento y muestra como
el distanciamiento de AD se hacía más evidente, la descentralización como
bandera sería un motivo más.
Posteriormente, inaugura la tercera parte con otros sucesos no
menos importantes. Los fallidos golpes de estado de febrero y noviembre
de 1992. La frágil situación de país, la anti política y los trances entre
los partidos serán analizados, entre otros ejemplos de esto, se halla la
actuación de Rafael Caldera, aquella anterior y posterior al primer intento
golpista.
La última parte escenifica el proceso que llevaría a los magistrados de
la Corte Suprema de Justicia (CSJ) a declarar la existencia de méritos para
iniciar un juicio contra el presidente Carlos Andrés Pérez y dos de sus ministros
por irregularidades con el Régimen de Cambio Diferencial (RECADI) y
administración de la partida secreta. Expone la incongruencia de sostener los
delitos de peculado y malversación al mismo tiempo y la politización en torno
a la sentencia, ilustrando a esta como una salida política, la única que lograría
sacarlo de la presidencia.
Aunque a rasgos generales estas constituyen las ideas manejadas, hay
otras que permean cada uno de los capítulos y en este sentido la autora

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nuevamente se hace eco de muchas de sus fuentes testimoniales. El ex


presidente Pérez sobreestimaría su carisma y liderazgo a la par que subestimaría
a sus opositores políticos y al propio partido que integraba para llevar a cabo
su programa de reformas, manteniendo una pobre campaña comunicacional
y gobernando a espaldas del partido que lo respaldaba, sin piso político de
maniobra.
Por otro lado, proyecta luces sobre toda una generación de profesionales
de diversa índole, políticos, intelectuales y tecnócratas, por mencionar algunos,
que se encontraban entre los que no quisieron (instalándose en su zona de
confort), no pudieron o no supieron llevar a cabo los cambios que eran
necesarios poner en marcha para salir del atolladero político y económico que
se habría iniciado, al menos, una década antes. Preparación y disposición faltó
para ello.
Particular mención merece el gran ausente, José Vicente Rangel, pieza
clave en la denuncia que le llevaría al ex presidente a juicio, este pudo ser
entrevistado, a pesar de intentos manifiestos de la autora. De la misma manera
la omisión reiterada del nombre del Hugo Chávez, por medio de un sin
número de epítetos, pareciendo con ello querer eludir su intervención en el
escenario político del país (fatídica para unos, mesiánica para otros) no solo
durante 1992, sino desde 1998 hasta su muerte.
Evidentemente, deja la impresión de retratar a CAP como un paladín
calificado de imperturbable y sobrio, respetuoso de la institucionalidad, la
democracia y el Estado de derecho, pero también terco y arrogante quien tuvo
la audacia de intentar enrumbar el país en otra dirección. No pasa desapercibido
que la propia fotografía de portada del libro lo captura de forma sencilla, serena
y accesible.
En consonancia con lo anterior, tampoco pasa inadvertida la
escogencia del título. Con “náufragos” hace referencia a quienes había
dejado a un lado a través de su carrera política (expresión tomada del
discurso de CAP que pronuncia posterior a la decisión de la CSJ). De cierta
forma, la autora expone a un político que hubo procurado reaccionar contra
parte significativa del sistema, y habría afrontado como este le devolvía el
favor, un personaje que según sus apreciaciones luchó por no convertirse en
náufrago.

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Rivero confiesa que el texto final es la síntesis de un proceso de


“...escribir el cuento ―mi cuento―.” (p. 449), un sello personal que
tendría la muy significativa acogida de ocho reimpresiones en tan solo dos
años de publicación. Aún esto, la propuesta, el enfoque y la temática se
conjugan en un propósito, servir para contrastar el discurso oficial que se
teje en torno al periodo con otras importantísimas revelaciones.

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Jorge Bracho, Jean Carlos Brizuela y José Alberto


Olivar (Coords). (2012). La opción republicana en
el marco de las independencias. Ideas, política e
historiografía 1797-1830. Caracas, Academia Nacional
de la Historia - Universidad Metropolitana, pp. 317.

Luis Fernando Castillo Profesor de Geografía e Historia, Cursante de la Maestría


Herrera en Educación mención Enseñanza de la Historia (UPEL-
Instituto Pedagógico de Caracas).

Prolífico y álgido es el debate en torno a la formación republicana


de Venezuela, donde convergen y divergen las principales ideas que se
han desarrollado para analizar e interpretar los factores que permitieron
el constructo del escenario donde emergió la República de Venezuela,
figura política contrapuesta a la impronta de la monarquía. En este
sentido, bajo la coordinación de los historiadores Jorge Bracho, Jean
Carlos Brizuela y José Alberto Olivar, nos es grato reseñar La opción
republicana en el marco de las independencias. Ideas, política e historiografía
1797-1830.
Esta obra conjunta, reúne a un brillante grupo de historiador que junto
a los coordinadores han logrado una tarea nada sencilla, como lo es representa
el estudio de la formación política e ideológica de la república, partiendo desde
1797 hasta 1830, espacio temporal que abarca sin lugar a dudas el grueso de la
historiografía nacional. Entre quienes decidieron adentrarse en los entramados
bosques del análisis de la formación republicana de Venezuela encontramos
a Laura Febres, Mariano Nava Contreras, Juan Carlos Contreras, Tomás
Straka, Manuel Donís Ríos, Antenor Viáfara, Frank Rodríguez, William Efren
Barazarte, Robinzon Meza y Alexander Torres Iriarte, acompañados de la
presentación de Edgardo Mondolfi Gudat.
La opción republicana, es resultado de una profunda investigación,
que se enfoca fundamentalmente en tres grandes bloques temáticos. En
primer lugar encontramos las ideas, elemento neurálgico para comprender
la formación y existencia de un sistema cimentado en la concepción
republicana. En segundo lugar, la política factor sine qua non en la estructura

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del pensamiento colonial de corte revolucionario que se aventuró a la


emancipación. En tercer lugar, la historiografía, la forma como se han
dibujado los hechos pretéritos en torno a la confrontación entre república y
monarquía.
El primer bloque temático simbolizado en las ideas, manifiesta la esencia
que permitió la fundamentación filosófica e ideológica de los independentistas,
donde necesariamente debemos destacar el movimiento de Gual y España,
alimentado por las frescas ideas de revolución, transformando aquella
conspiración en el antecedente de mayor peso en pro de la independencia
venezolana, sin desestimar las acciones llevadas por el general Miranda en 1806
en las costas del occidente del país.
Un factor fundamental, lo conforma la idea de autonomía provincial
que se enfrenta abruptamente al carácter de independencia absoluta, creándose
de esta manera, ideas dicotómicas alrededor del sentir emancipador. La lucha
de la provincia de Valencia por su autonomía durante el periodo 1808-1812
es una expresión de la pugna de la élite valenciana por el control político,
reducido éste a la comarca, y en términos regionalistas.
Aquellas expresiones de poder presente en el intento autonómico de
Valencia 1808 -1812, representan lo que Tomás Straka expone como la crisis de
la institucionalidad en Venezuela 1810-1830. La ruptura con el nexo monárquico
simbolizó el quiebre de las instituciones propias de la colonia, y aquel quebranto
institucional no sólo vino dado por el empuje de los republicanos, sino además
por la propia imposición de aquellos que enarbolaban las banderas imperiales.
La principal crisis estuvo dada por la orfandad política a la que había
quedado la colonia tras el encierro y abdicación del bien amado Fernando VII,
a partir de allí el actor político colonial surgirá bajo la noción de emancipación,
que promoverá la ruptura institucional colonial que albergará en su seno
fuertes contradicciones. La política por su parte, como segundo bloque
temático se enmarca magistralmente en las ideas de Miguel José Sanz, evocadas
por el profesor Frank Rodríguez donde destacan los elementos de soberanía
y poder político. De seguida, la noción de igualdad y libertad vistas desde el
pensamiento de Francisco Javier Yanés, así como la figura de la iglesia y su
accionar político, sumado a la concepción de ciudadanos que representan los
factores políticos envolventes tratados en la obra reseñada.

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Queremos cerrar esta breve observación en torno a la obra La opción republicana


en el marco de las independencias. Ideas, política, historiografía 1797-1830, revisando
la visión historiográfica que de ella hemos extraído. En primer lugar, destacamos el
discurso histórico a través del relato pictográfico, donde William Efrén Barazarte
evoca momentos claves de la historiografía venezolana, pero empleando para ello las
obras de los destacados artistas plásticos del siglo XIX, encabezados por Juan Lovera
a quien califica como el fundador de la pintura histórica venezolana.
Este innovador planteamiento sobre la historiografía venezolana, abre
nuevas puertas al debate histórico y al empleo de recursos tan olvidados y
subvalorados como lo es el arte del siglo XIX venezolano, donde encontramos
un aparato visual y discursivo que pide a gritos su estudio simbólico e histórico.
Por su parte, Laura Febres, Alexander Torres Iriarte y Robinzon Meza
cierran el telón de esta magnifica obra, la visión del antihéroe, la concepción
historiográfica vista desde la municipalidad en los festivos años 1910-2010,
engranándose a ello algunas interpretaciones sobre las concepciones y
visiones que engloban el estudio de la independencia, así como los elementos
tradicionales que la han albergado.
La opción republicana, de la mano de una nueva generación de
historiadores se transforma en un espacio para el debate, que ha logrado tocar
nuevos temas necesarios para vitalizar el estudio de nuestra historia.

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Ricardo Krebs W. La Iglesia de América Latina en el


siglo XIX. Santiago, Ediciones Universidad Católica de
Chile, 2002

Froilán Ramos Profesor de la Universidad Simón Bolívar (USB).


Rodríguez Doctorando en Historia en la Universidad de los Andes
de Chile (UANDES). Universidad Simón Bolívar de
Venezuela (USB) - Universidad de los Andes de Chile
(UANDES)

Por espacio de noventa años, de 1810 a 1900, se suceden bruscos y


trascendentales cambios en Iberoamérica, hay una ruptura con el orden
monárquico español, y la consiguiente formación de noveles repúblicas, que
sus procesos de consolidación en Estados Nacionales chocaran, repetidas veces,
con una de las instituciones más antigua, arraigada y extendida en el Nuevo
Mundo desde el siglo XVI, la Iglesia Católica. Este es el tema que desarrolla
don Ricardo Krebs en su obra La Iglesia de América Latina en el siglo XIX,
con una exanimación histórica del devenir Iglesia-Estado en una centuria de
álgidos momentos de distanciamiento y otros pocos de acercamiento, pero
instituciones que han sobrevivido hasta el presente.
El autor de la obra es Ricardo Krebs Wilckens (1918-2011), historiador
chileno formado en la Universidad de Leipzig (Alemania), con una dilatada
actividad docente universitaria. La labor de Krebs como historiador es amplia,
con una producción intelectual larga, en la que publicó diversos trabajos sobre
temas de historia universal, y sus interrelaciones con América Latina y Chile,
de manera, que se encuentra acá la pluma experimentada de un profesional del
campo de la historia.
Krebs comienza por referirse al fin del período hispano en América a
inicios del siglo XIX, con lo cual se removió todo el orden establecido hasta
el momento, la autoridad civil, eclesiástica, judicial, militar, otros. En la
nacientes repúblicas americanas, se presentó la preocupación dentro de la nueva
dirigencia política, una elite “patriota”, por el mantenimiento del Status Quo, el
orden interno de los nuevos Estados, esto conllevó a asumir el criterio de que

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las repúblicas americanas tenían potestad sobre el patronato, la designación de


obispos, facultad cedida por el Papado a la Corona española.
La situación de las primeras décadas del siglo XIX, se complica al
considerar los elementos presentes en ella, por un lado las repercusiones que
habían tenido en América las reformas borbónicas, en especial las de Carlos
III; por otro lado, el rechazo del monarca Fernando VII a la constitución de
Cádiz, y conmoción que generó todo el proceso de emancipación. Un estado
de agitación, en la cual el clero mayor, muchos de los obispos que habían sido
nombrados por la Corona apoyan la causa realista, y consecuentemente deben
emigrar de sus territorios pastorales a España u otro lugar de América, mientras
esto sucede, otros religiosos, apoyan y se comprometen con la causa patriotas,
casos como los de mexicanos Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos
en el Virreinato de la Nueva España, o el canónigo chileno José Cortes de
Madariaga en la Capitanía General de Venezuela, o el religioso José Ignacio
Cienfuegos en Chile.
De este modo, se presenta un “quiebre” interno en la iglesia americana,
que por varios años permanecerá sin representación obispal en diferentes
regiones. Sin embargo, a pesar de esta crisis que se suscita en la institución
cristina, su fortaleza se mantuvo, puesto que sus parroquias abarcaban extenso,
variados y apartados confines geográficos, su doctrina, su pastoral y su fe se
conservaba presente en la inmensa mayoría de la población americana, esto
significó que aunque la convulsión política de la emancipación y de los
primeros años republicanos habían afectado a las cabezas dirigentes de la iglesia
y la ordenación de sacerdotes, no así en presencia de la iglesia en la feligresía.
Asimismo, Krebs se detiene a examinar los cambios que se presentaron
en el Virreinato de la Nueva España, la Capitanía General de Guatemala,
el Virreinato de la Nueva Granada, la Capitanía General de Venezuela, y su
posterior conformación en la República de Colombia La Grande (1819-1830),
el Virreinato de la Plata, la Capitanía General de Chile, y su subsiguiente
proceso de Dirección Suprema, el Virreinato del Perú, y el Alto Perú, y por
otro lado, la independencia del Brasil, con ello, Krebs relaciona directamente
los súbitos cambios políticos con la marcha de la iglesia americana, en la cual
sus prelados, siguen estrechamente vinculados a los vaivenes independentistas.

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Seguidamente, el historiador austral analiza el desarrollo del “Papado y


el Nuevo Orden en América”, de la siguiente manera:
La decisión del Sumo Pontífice ponía fin al derecho de patronato de la
monarquía española en América. A partir de ese momento el camino
quedó abierto para aprobar soluciones definitivas para un problema
que se había prolongado por demasiado tiempo. En los años siguiente
Gregorio XVI nombró a obispos residenciales para casi todas las diócesis
latinoamericanas. En algunos casos elevó a los vicarios y obispos titulares
a obispos residentes, en otros casos designo a obispos nuevos. En 1832
nombró a Mariano Medrano para Buenos Aires, a Manuel Vicuña para
Santiago de Chile y a José Ignacio Cienfuegos para Concepción, en
el año 1834, a Jorge Benavente para Lima, a Mariano Lazcano para
Córdoba y a Justo de Santo del Oro para Cuyo. Elevó la diócesis de
Santiago de Chile a arquidiócesis y creó nueve diócesis nuevas.1

Como explica Krebs, la Iglesia Católica inicio un lento proceso de cambios


en su relación con la iglesia americana, esto llevó, en primer lugar, a terminar
con la diferencia entre el patronato en manos de la Corona o el auto-atribuido
a las Repúblicas, esta media allanó el camino hacia un mayor acercamiento y
organización de Roma con respecto a la institución católica iberoamericana,
se nombraron nuevos obispos, se crearon diócesis, y posteriormente se
comenzó el reconocimiento de los nuevos Estados americanos. En otras
palabras, el Vaticano comprendió su necesidad de ajustarse a la nueva realidad
latinoamericana, bajo su disposición de vinculo directo Roma-América.
Para Krebs esta relación de la Iglesia con los nuevos Estados americanos
(México, Provincias Unidas de Centroamérica, Nueva Granada, Venezuela,
Educador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay, el Imperio del
Brasil), en la cual pormenoriza en destalles regionales, no resultó armónica
en todos los casos, por el contrario, algunas posturas de gobiernos nacionales
llevaron al acoso y exilio de algunos religiosos, como al arzobispo de Caracas,
Ramón Ignacio Méndez, quien murió desterrado en Bogotá. No obstante,
destaca el historiador sureño la capacidad de la Iglesia para organizarse en
el continente, manteniendo una relación pastoral cercana con la población,
1
Ricardo Krebs. La Iglesia de América Latina en el siglo XIX. Santiago, Ediciones Universidad
Católica de Chile, 2002, p. 85.

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manteniendo su presencia hacia el interior de los países, y evitando que pasasen


a mayores sus roces con los gobiernos a mediados del siglo XIX.
En suma, Krebs ofrece un balance general, con algunos detalles
regionales, del devenir de la Iglesia y el Estados, desde fines del siglo XVIII
(periodo hispano) hasta mediados del XIX, en la cual la institución católica
experimentó hondos momentos de presiones, intromisiones, y pocos de
alivio, que la llevó a debilitarse por las acciones de algunos Estados, pero
que finalmente, pudo desplazarse hacia el establecimiento de vínculos
mucho más directos que antes, entre la sede papal en Roma y la iglesia en
el continente.

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Isabel Cruz de Amenábar. Manos de Mujer.


Rebeca Matte y su Época 1875-1929.
Santiago de Chile, Origo, 2008.

Verónica Merino Licenciada en Estética y Profesora en Artes Plásticas,


Marchant por la Pontificia Universidad Católica de Chile
(PUCC). Especialista en Educación Moral y
Educación Cívica, por la Universidad Complutense
de Madrid, España. Magíster en Humanidades,
mención Historia del Arte, por la Universidad
del Desarrollo (UDD) de Chile, Magíster en
Humanidades, mención Historia Universal (UDD).
Académica de la Universidad de los Andes de Chile
y de la UDD.

Manos de Mujer es el fruto de más de doce años de investigación de la


historiadora del arte, doña Isabel Cruz de Amenábar, quien logro condensar en
una obra ―sustanciosa― la vida y obra de doña Rebeca Matte Bello (1875-
1929). Este libro es pionero en varios sentidos; por un lado el acucioso trabajo
de fuentes que respaldan la indagación, desde el puto de profesional de suma
solvencia; y por otro lado, la dama en estudio, la primera mujer chilena en
adentrarse en el cosmos de la escultura, de “hacer hablar” a los materiales,
y no de cualquier mujer, sino de una que reúne en su existencia, el haber
estado rodeada de importantes lazos intelectuales y políticos en su Chile natal,
descendiente de don Andrés Bello (1781-1865), hija de ministro de Estado,
esposa de diplomático; a la vez que pudo obtener una educación de gran relieve
para su época, fines del siglo XIX.
De esta obra amplia y profunda sobre la escultora, nutridamente
documentada, de cuidados detalles en imágenes y edición, contenida en más
de 500 páginas, en los que sobresalen la larga etapa de estancia en Europa,
de allí que haya sido relevante para la artista, y su comprensión completa, en
particular las que realizó en Roma y París.

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Roma: canon clásico y seducciones arqueológicas


En 1896 Augusto Matte y su hija recorren Italia. Él ya vislumbra las
cualidades artísticas de su Rebeca y las fomenta dedicando tiempo al estudio,
comprando libros especializados y ayudándola a desarrollar su talento. En su
biblioteca hay diversos textos de Grecia, Roma y de Subercaseaux El genio de
Roma. Rebeca se fascina por la decadencia de la ciudad romana imperial y
aprecia su arqueología. En Roma nace visualmente como escultora.
A comienzos de 1897 su padre la matricula en el taller de Giulio
Monteverde, considerado el más grande escultor de Italia en ese momento.
Allí se trata de armonizar el pasado arcaico con las tendencias románticas y
realistas del momento. El examen que Monteverde aplica a Rebeca consiste en
el modelado de una mano, que logra satisfactoriamente. Comparte clases con
la tucumana Dolores “Lola” Mora y aprenden la técnica del traspaso de puntos.
Lee a Leonardo, a Vasari y ve a Rodin, pero lo que tendrá más impacto en su
obra serán los estudios de fisiognómica, arte de la expresión física del diálogo
entre el cuerpo y el alma, que estrena en el retrato de su padre, realizado con
un brazo derecho ya prematuramente resentido. Luego realiza La Grecia, que
le dará un premio al salir del estudio de Monteverde. Su problema ahora es
compatibilizar el realismo con la expresión fisiognómica y la belleza clásica. Sin
ser muy religiosa todavía, comienza a buscar la gracia del arte cristiano. Hacia
el verano viaja con su padre por París, Viena, Berlín y Múnich, ciudades en las
que continuará su enriquecimiento artístico.

Academicismo francés, perspectiva de aprendizaje


En octubre de 1898 Augusto Matte y Rebeca vuelven a París. El
diplomático se ha alejado de su trabajo para dedicarse a su hija y a labores
de patronazgo artístico y de coleccionismo. Ha tenido contacto con Nicanor
González, Orrego Luco y Juan Francisco González entre otros y ha hecho varias
obras de beneficencia. Rodin se hace conocido, pero ha perdido un concurso en
Chile y no mira bien a los chilenos. Por otra parte ya tiene fama su tormentosa
relación con sus modelos, por lo que Augusto no promueve su relación con el
escultor. Así y todo conoce a Camille Claudel y su obra La edad madura tendrá
un fuerte impacto en Rebeca. Pasan de moda los jóvenes neoclásicos, es la hora

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de los ancianos y su experiencia. Pronto entra en la Académie Julian de París.


Donde estará con muchos alumnos. Eso le dará la ventaja de buscar su propio
camino expresivo y comenzará a explorar el tema de la madre. Realizará el
tema mitológico de Medea, obra extraviada. Medea es la mujer que mata a sus
hijos, amante y homicida. Gana el concurso de la Academia con ella. Después
seguirán Meditación y Horacio. Con ambos concluye el siglo XIX arrastrando
decrepitudes y deterioros. Horacio será la respuesta al El Pensador de Rodin.
Es el padre que condena a sus hijos a la muerte por deber y patriotismo. Es su
propio reencuentro con el dolor, esta vez encarnado en una figura masculina.
Rebeca tiene 24 años y sigue con su mano derecha enferma.
Desde el análisis historiográfico, el texto cumple varias funciones desde
un punto de vista histórico. Primero es un registro biográfico cronológico.
Presenta los acontecimientos de la vida de la escultora y su padre en Roma y
Paris y pone los hechos contextualizados con la política contingente, como en
caso Dreyfus que abrió una fuerte polémica en su momento. También relaciona
a la escultora con otros artistas con los que se relacionó en estas dos ciudades.
No elude los aspectos técnicos, y así explica el trabajo de traspaso de
puntos, vaciados, maquetas y otros pormenores del oficio en el taller. Hay
innumerables referencias a los problemas que enfrentó la artista y las soluciones
que se buscaron.
Isabel Cruz se ha propuesto que entendamos a Rebeca Matte como
hija, como mujer, a su obra y el origen de la misma. Para esto nos da cuenta
detallada de sus lecturas relacionando estos conocimientos y su obra.
Desde el punto de vista del estudio, es un texto minucioso con
muchas referencias que dan cuenta de argumentos sólidos encaminados a dar
solución al problema iconográfico. Armoniza un discurso estético, histórico
y técnico para dar al lector algunas luces que aclaren el significado de la obra
de Rebeca Matte, siempre con un lenguaje amplio que llega ser la voz de la
inmensa reconstrucción intelectual que significó rearmar las primeras obras
de la artista desde un punto de vista técnico, histórico, estético, psicológico
e iconográfico. La función del texto de Historia del Arte todavía está poco
pensada en el mundo de la Historia, pero eso no aplica a Isabel Cruz que
hace un trabajo completísimo abordando los múltiples desafíos de este tipo
de investigación.

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En un ámbito más amplio y social, este tipo de texto pone en valor la


obra de una artista única, como no volveremos a tener. Una artista que está a
la altura de un Rodin o un Canova tranquilamente y que el mundo debería
conocer, por lo que es alentador que este libro ya está a la venta en La Casa del
Libro de Madrid.

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Michael Burleigh. Poder Terrenal. Religión y


Política en Europa. De la Revolución Francesa
a la Primera Guerra Mundial. México, Taurus, 2006.

Isidora Puga Serrano Licenciada en Historia por la Pontificia Universidad


Católica de Chile (PUCC). Magíster en Historia y
Gestión del Patrimonio Cultural por la Universidad
de los Andes de Chile (UANDES). Doctorando en
Historia por la UANDES.

El historiador británico Michael Burleigh entrega en Poder Terrenal una


novedosa visión a un clásico paradigma del siglo XIX respecto a la construcción
de los Estado-Nación. Apoyado en datos de archivo, diversos testimonios
y el uso de fuentes diversas —como la pintura, la filosofía, los periódicos y
la literatura—, el autor describe profusamente el proceso de secularización
europeo, el rol de las iglesias cristianas y el surgimiento de los nacionalismos
como religión secular. Su centro geográfico es la Francia decimonónica, aunque
incorpora también los casos particulares de otras zonas europeas.
En un principio, el objetivo del historiador inglés era profundizar acerca
de las religiones políticas comenzando con la Ilustración para concluir con los
extraños dioses del siglo XX. Sin embargo, al poco tiempo de iniciada esta
labor, determinó dejar sólo esbozados los procesos posteriores a la Primera
Guerra Mundial y abocarse al período entre la Ilustración y principios del siglo
XX. En diez capítulos, con una narración atractiva y dinámica ―pero a veces
acompañado con un violento lenguaje―, Burleigh expone la tensa relación
entre Iglesia y Estado en Europa en el período recién señalado.
El historiador aborda el tema de la secularización de las instituciones
y la sociedad europea de una forma que llama la atención a los lectores del
siglo XXI, cuando las esferas de lo político y lo religioso están completamente
separadas, relacionadas con el mundo público y privado respectivamente. En
cambio, para la mentalidad del siglo XVIII estas divisiones no se encontraban
tan definidas, y para el autor, que como base considera al ser humano de por
sí como un ser creyente o religioso, tampoco. Por ello, Burleigh ahonda en
la evolución del rol que tendrían las religiones cristianas ―principalmente la

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Iglesia católica, aunque también le da espacio a la protestante– en el desarrollo


de la conciencia política y el surgimiento del conocido “Estado-nación” de
las sociedades europeas. Este proceso, plantea el historiador, se llevó a cabo a
distintos ritmos en cada nación y en las religiones que lo conformaban1. Por lo
mismo, cada Estado, Iglesia local y el Papado se vieron obligados a acomodarse
y ajustarse a esta nueva forma de sociedad.
En los primeros capítulos, Burleigh profundiza en el caso francés y
describe detalladamente la situación del clero en ese país antes de la Revolución
de 1789, cuando se vivía en un status quo debido a que la monarquía ya había
negociado los derechos que le daban la supremacía por sobre la Iglesia. De esta
forma, en este período pre-revolucionario, el rol del papado era débil, ya que se
habría simplemente relegado a aprobar el nombramiento de abades y obispos
realizado por la propia monarquía2, mientras que varios conflictos político-
religiosos, con protagonistas tan dispares como los judíos, jesuitas y jansenitas,
irían carcomiendo el débil lazo entre la monarquía ―y después el gobierno
francés― y la clerecía.
Con los hechos desencadenados por la Toma de la Bastilla, la Iglesia
francesa se vio entremedio de un fuego cruzado, entre los revolucionarios, que
buscaban descristianizar la sociedad, y un clero refractario que se relacionaban
con diversas fuerzas contrarrevolucionarias debido a que se oponían a la
Constitución Civil del Clero de 1790, ya que ésta dejaba al religioso como
un simple funcionario civil y por ende, bajo las órdenes del Estado. El autor
plantea que esto habría generado una escisión entre religión y política, que le
ha costado al país dos siglos superar3.
Al mismo tiempo, el historiador expone que durante el curso del siglo
XIX surgieron las religiones civiles, que define como “…la incorporación a la
cultura política de una alusión religiosa mínima, especialmente en sociedades,
como Estados Unidos, donde existe una separación constitucional de Iglesia
y Estado”4. Esta forma de “religión” incluiría también la creación de una
1
Burleigh, Michael. Poder Terrenal. Religión y política en Europa. De la Revolución Francesa a
la Primera Guerra Mundial. México: Taurus, 2006. 25.
2
Id. 45-46.
3
Id. 81 y 86.
4
Id. 29.

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ideología civil ―como lo fue en el caso del republicanismo francés― con


el objetivo de excluir por completo cualquier resto de divinidad de la vida
política. Por ejemplo, Burleigh expone en el tercer capítulo de su obra, que los
revolucionarios no convencidos con la supremacía del Estado sobre la Iglesia,
pretendieron convertir la Revolución en una religión civil, que reemplazaría
todos aquellos símbolos del cristianismo en la sociedad francesa ―desde los
nombres de las calles hasta la organización del año―, con la idea de crear un
hombre nuevo. Sin embargo, desde su punto de vista, el autor no puede evitar
preguntarse si esta religión civil había y ha sido realmente necesaria, ya que
ellas carecerían en un aspecto esencial para ser consideradas religiones: no se
preocupan de definir el bien ni el mal ni de las peripecias de la humanidad, ni
fueron nunca universalmente respetadas ni admiradas5.
Frente al auge de las religiones civiles durante el siglo XIX, y al
consecuente exilio y persecución del catolicismo, el historiador plantea que
la supervivencia de éste se debió mayormente a la diligencia del laicado
y a la piedad femenina, siendo ellas las que asumieron funciones clericales
tradicionalmente masculinas. Por lo mismo, los primeros e incesantes
intentos de crear cultos cívicos continuaron fracasando6, y ante las tentativas
napoleónicas de exportar este nuevo credo laico a otras naciones europeas, tanto
en España como en Alemania o Rusia se fusionaron la contrarrevolución, el
nacionalismo y la religión en su contra ―aunque el autor nos vuelve a recordar
que probablemente estos elementos eran percibidos como un todo―7. Así,
como trata en el capítulo cuarto, la estabilidad volvió a Europa en la época de
la restauración, gracias a que se consideró la alianza entre trono y altar como
fundamento básico de la autoridad legítima8.
En el quinto capítulo, Michael Burleigh le da otra mirada a la clásica
visión historiográfica sobre el siglo XIX como gestor del Estado-nación ―
siendo su mayor aporte y originalidad―, ya que propone que el cristianismo
no fue simplemente sustituido por los nacionalismos, sino que fue un proceso
más bien pausado y negociado. En primer lugar, señala que la formación de
5
Id. 32-33.
6
Id. 137.
7
Id. 139.
8
Id. 144.

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éstos se llevó a cabo en forma paralela a los procesos de descristianización


y recristianización; pero que aún más, los mismos nacionalismos habrían
incorporado elementos importantes de la tradición judeocristiana ―como
la idea de un pueblo elegido por la divinidad para cumplir una misión
providencial―, que se mantuvieron en la cultura europea9. Además, esta
nueva religión secular, que tenía al nacionalismo como deidad, no intervino
en las creencias religiosas tradicionales de la mayoría de la población según
el autor ―y he allí también su novedad frente a las clásicas interpretaciones
historiográficas del tema―; sin embargo, para una élite nacionalista, la fe
patriótica se asemejaba a pertenecer a una iglesia alternativa, mezclando así
nuevamente religión y política10.
Finalmente, Burleigh expone el transnacional proceso de separación
oficial de Estado e Iglesia y la radicalización de las guerras culturales llevadas
a cabo para llegar a ella. Estas, según el autor, no sólo se concentrarían en las
atribuciones jurídicas y administrativas de la Iglesia y el Estado, sino que eran
“...una lucha entre los portadores de la luz científica y moderna y supersticiones
medievales...”11 El problema radicaba también para los católicos en definirse
contrarios a la civilización moderna, ya que explotaban con habilidad muchos
de sus instrumentos. Burleigh plantea que uno de los principales campos de
batalla fue la educación ―área que se echa de menos en el resto del libro y que
recién en esta sección desarrolla con mayor profundidad―, por el importante
rol que jugaba el clero en él y porque los Estados consideraban que la existencia
de instituciones educativas católicas minaban la unidad nacional, en desmedro
de los valores republicanos de patriotismo, progreso y ciencia12.
En tanto, para el historiador inglés, el papel del papado ―relegado a
un plano secundario durante gran parte del siglo XIX― habría resurgido en las
últimas décadas, especialmente con León XIII, quien se distanció sutilmente
de las intransigentes posturas de sus antecesores frente a la ciencia y libertad
modernas, y se acercó a la idea de que la democracia era una fuerza a tomar
en cuenta. No obstante, el Pontífice planteaba que la Iglesia debía mantenerse
9
Id. 175-176.
10
Id. 176.
11
Id. 372.
12
Id. 392.

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neutral respecto a las formas de gobierno, debido a que a pesar de que esta
institución fuese intrínsecamente superior por sus motivos trascendentes, no
tenía ningún derecho a entrometerse en las cuestiones temporales13. A pesar de
este acercamiento del Papado, los regímenes anticlericales habrían conservado
la idea de separar las esferas de influencia de la Iglesia y el Estado, adoptando
estrategias diferentes con el Vaticano, los obispos, las órdenes religiosas y el
bajo clero, para finalmente dividir las opiniones en el mundo católico14.
De esta forma, en las últimas décadas del siglo XIX se llegaría al
objetivo final de separar definitivamente ambas instituciones, relegando a la
Iglesia cristiana ―en cualquiera de sus versiones― a un ámbito meramente
privado, pero con la contradicción de mantener la religión secular como aquella
practicada en colegios, ceremonias públicas y monumentos. De esta forma,
Michael Burleigh busca demostrar que el catolicismo no fue un obstáculo
para la democratización y modernización del Estado decimonónico, sino que
formó parte integral de este proceso, a través de la imitación de algunas de sus
características en las religiones civiles y por medio del surgimiento de nuevos
modelos de sociabilidad, que jugarían un rol esencial en la nueva esfera pública
del siglo XX.

13
Id. 400.
14
Id. 411.

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EVENTOS

Conversatorio Chile y Venezuela:


Lazos en el Tiempo1

UANDES, Santiago de Chile, 7 de noviembre de 2013

El jueves 7 de noviembre de 2013, tuvo lugar en la Sala R-26, del


Edificio del Reloj, de la Universidad de los Andes, el Conversatorio Chile y
Venezuela: Lazos en el Tiempo, espacio de reflexión que permitió comprender
mucho más los distintos contactos humanos que se han entretejido entre estos
dos países latinoamericanos.
En este orden, el magíster Froilán Ramos Rodríguez, profesor de la
Universidad Simón Bolívar (Venezuela) y doctorando en Historia en UAndes,
hizo una introducción al tema, al mencionar que las figuras humanas, los
hombres y mujeres han sido los más importantes vínculos de acercamiento
histórico entre Chile y Venezuela, dos países suramericanos unidos por una
misma cordillera andina, destacan la amistad e influencia en el pensamiento
de la emancipación americana que existió entre el caraqueño don Francisco
de Miranda (1750-1816), Precursor de la Independía de Hispanoamérica y el
santiaguino don Bernardo O’Higgins (1778-1842), Libertador de Chile, así
como la actuación del canónigo santiaguino don José Cortés de Madariaga
en la Independencia de Venezuela, y más recientemente, en el siglo veinte, la
amistad y literatura pionera de la venezolana Teresa de la Parra (1889-1936) y
Gabriela Mistral (1889-1957).
En este sentido, la primera conferencia estuvo dedicada al pensador
venezolano don Andrés Bello (1781-1865) y su legado en Chile, durante el
1
Una primera reseña del evento académico fue publicada en la página web de la Universidad
de los Andes de Chile (UANDES) el 18 de noviembre de 2013, titulada: “Académicos
analizaron la histórica relación intelectual entre Chile y Venezuela”. Disponible en: http://
www.uandes.cl/noticias/academicos-analizaron-la-historica-relacion-intelectual-entre-chile-
y-venezuela.html

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siglo XIX, en la que el doctor Alfredo Gorrochotegui, director del Magíster


en Gestión Educacional UAndes, reflexionó sobre la labor intelectual de Bello
por el orden en el país austral, la publicación de relevantes obras intelectuales
de relevancia humanista americana y universal, la fundación de la Universidad
de Chile (1843), la redacción de su Código Civil (1855), han sido de las más
hondas huellas y vínculos chileno-venezolanos.

Dr. Alfredo Gorrochotegui reflexionando sobre la obra del venezolano don Andrés
Bello en Chile durante el siglo XIX

Asimismo, el profesor Ramos-Rodríguez disertó sobre la obra


intelectual del venezolano don Mariano Picón-Salas (1901-1964) en Chile,
entre 1923 y 1936, periodo en los que publicó ocho libros, entre los que
sobresalen: Hispanoamérica: posición crítica (1931), Imágenes de Chile (1933),
Intuición de Chile (1935), colaboró con revistas académicas, fue profesor de
la Universidad de Chile, desarrolló una profunda y permanente amistad con
destacados intelectuales chilenos, más adelante fundó el Instituto Chileno-
Venezolano de la Cultura en 1938, hombre notable de intensa y prodiga vida
intelectual.

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Froilán Ramos Rodríguez, Eduardo HodgeDupré, Prof. Ricardo Cubas Ramacciotti,


Hernán Donoso. UANDES, 07 de noviembre de 2013.

La actividad académica contó con la presencia de profesores y estudiantes


de la universidad, entre los que se encontraban: el profesor Ricardo Cubas, del
Instituto de Historia UAndes, la profesora María Cecilia Rossi, directora de la
Escuela de Administración de Servicios, el profesor Emilio Figueroa, profesor
Juan Nagel Beck, el licenciado Juan Carlos Infante, Director del Centro de
Liderazgo UAndes, los doctorando Eduardo Hodge (Historia) y Hernán
Donoso (Filosofía), entre otros.

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Índice Acumulado de materias.


Números 59 y 60

Didáctica de la historia
• “Latinoamérica vista desde el paradigma eurocéntrico:Un análisis de los
textos escolares de historia universal”. N° 60, Julio-Diciembre 2013.

Instituciones
• “De utopía a realidad:  El proceso de institucionalización de la carrera de
Agronomía en Latinoamérica. El caso de Venezuela”. N° 59, Enero-Junio 2013.

Historia de las Mentalidades


• “Rasgos de presentación sociocultural de Caracas en el exilio del tiempo de
Ana Teresa Torres: Una texturalización en el tiempo”. Enero-Junio 2013.

Historia Regional
• “Maracay, centro de industrias agrícolas y pecuarias bajo la influencia del
general Juan Vicente Gómez”. N° 59, Enero-Junio 2013.
• “Publicidad y controversia limítrofe anglo-Venezolana en la prensa Tachirense
(1985-1897)”. N° 59, Enero-Junio 2013.
• “La villa de San Carlos de Austria en relacines histórico-geográficas e informes
misioneros (siglos XVII y XVIII): Aspectos para su estudio”. N° 59, Enero-
Junio 2013.

Historiografía
• “Historiador de oficio Federico Brito Figueroa:Memorias para comprender
nuestra Historia”.N° 60, Julio-Diciembre 2013.

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• “Un informe de inteligencia naval Alemán sobre asfalto y petróleo en el Delta


del Orinoco, 1902”. N° 59, Enero-Junio 2013.
• “Una mirada al grupo Uribante a través de una entrevista al Dr. Ramón
J. Velásquez”. N° 59, Enero-Junio 2013.

Política exterior
• “Denuncias y reclamos interpuestos por el Imperio Alemán ante Venezuela
por aparentes ilícitos cometidos contra sus naves de guerra a finales del siglo
XIX”. N° 60, Julio-Diciembre 2013.
• “México en la segunda Guerra Mundial visto por la Diplomacia venezolana”.
N° 60, Julio-Diciembre 2013.

Vías de comunicación
• “Política vial de Gómez y la integración territorial”. N° 60, Julio-Diciembre
2013.

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