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Ando Isa. Moda once reflexfanes é TRIBUS URBANAS Laura Bovone madas industrias culturales en diversos pafses europeos, eligié precisamente como unidad de estudio los barrios urbanos especializados en actividades eco- noémicas vinculadas con la produccién o la transmisién de bienes de alto con- tenido simbélico, es decir, barrios con gran densidad de pymes en los sectores de la moda (fundamental para Milan), y de bienes y servicios de la moda, la artesania, el disefio, la musica, la industria editorial, la comunicacién. El barrio creativo y cultural vive por definicién en el centro de un circulo virtuoso: produce bienes y servicios culturales y al mismo tiempo ofrece un entorno al consumo de bienes y servicios culturales, ya sea porque gran parte de dicha produccién esta orientada a tener un mercado directo, en el campo de produccién —como la artesania, la restauracién, el entretenimiento-, o bien porque sus productores/empresarios culturales, que ocupan un espacio del te- rritorio en cuestién muchas veces también como residentes, en parte consu- men directamente lo que sus vecinos producen. El barrio es la oportunidad de crear y vivir nuevos estilos de vida. Naturalmente, si el barrio es interesante, atrae un gran niimero de consu- midores externos, se convierte en the urban glamour zone (Sassen 2000: p. 153), lugar de encuentro multicultural de por si, asimismo atraccién para las tribus metropolitanas del extrarradio que van en busca del ocio del fin de semana. En el caso de la populosa vieja Europa, se trata siempre de un interés también his- térico-ambiental, relacionado con asentamientos y actividades precedentes, y asi lo era para el barrio milanés en cuestién, antiguo barrio obrero, ex-barrio de los artistas e intelectuales al que los afluentes burgueses de los uiltimos veinticinco _ ahos convirtieron nuevamente en un barrio pintoresco; un barrio que hoy se considera de moda, y que escogen y habitan para actividades de moda precisa- mente aquellos intermediarios culturales cuya profesién consiste en elegir mo-— das. Manipulan significados para revenderlos, pero lo hacen también como con- sumidores expertos de estilos de vida a la moda, de los que en ultimo término se sirven como escaparate. Son también los intermediarios culturales quienes han transformado el significado del barrio, legitimado su uso middle class, lo han ele- gido para si y luego lo han remodelado en aras del propio estilo de vida. El barrio se convierte en el lugar identitario de esta particular tribu, el en- torno de un actuar en comunidad creado por la capacidad de los empresarios para vincular mediante el objeto cultural mundos diversos, una multiplicidad de sujetos: familiares, coadyuvantes, proveedores, colaboradores, por parte de la produccidn; clientes, amigos, vecinos y también familiares, por parte del consumo, Una parte de estos sujetos es posiblemente portadora de ideas, com- petencias y valores radicados en el barrio, a veces desde hace décadas 0 siglos. La pequefia empresa cultural dedicada a la produccién periférica respecto de — los grandes circuitos de la moda, comunicacién o decoracién, algunas veces hace hasta de caja de resonancia local y muy especialista de tendencias globa- les, que se inclina a publicos no siempre restringidos pero normalmente mas — exigentes. E] barrio parece reducir el riesgo de empresa, pero sirve sobre todo 86