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ABSTRACTO

La cuestión de cómo gobernar los problemas de escala múltiple en la sociedad de redes actual es un
tema importante en los campos de la administración pública, las ciencias políticas y las ciencias
ambientales. Cómo se definen, estudian y tratan las escalas varía sustancialmente dentro y entre
estos campos. Este documento tiene como objetivo reducir la confusión conceptual existente con
respecto a las escalas al desentrañar tres enfoques representativos que abordan tanto la gobernanza
como el escalamiento: la gobernanza monocéntrica, la gobernanza multinivel y la gobernanza
adaptativa. Lo hace analizando las diferencias en (1) puntos de vista subyacentes sobre el gobierno,
(2) supuestos sobre escalas, (3) definiciones dominantes de problemas con respecto a escalas, y (4)
respuestas preferidas para tratar con escalas múltiples. Finalmente, este documento identifica
oportunidades de investigación dentro de estos enfoques y a través de ellos.

Palabras clave: gobernanza adaptativa; niveles; gobernanza monocéntrica; gobernanza multinivel;


desajuste de escala; escalada

INTRODUCCIÓN

Durante las últimas décadas, se ha vuelto común en los campos de la administración pública, las
ciencias políticas y las ciencias ambientales enfatizar el carácter multinivel y multiescala de los
problemas actuales y la política actual. Aunque la escala no es un tema nuevo, su importancia ha
crecido en los últimos años y juega un papel clave en la investigación interdisciplinaria sobre la
gobernanza de los sistemas socioecológicos. Esto se puede explicar por la creciente preocupación
por los problemas de sostenibilidad en el contexto de un mundo globalizado. Los problemas como
el cambio climático, las sequías y las inundaciones, la contaminación y las amenazas a la
biodiversidad trascienden las jurisdicciones tradicionales y los alcances de las organizaciones, y
abarcan niveles de escala local a escala mundial (Dietz et al., 2003). Los científicos ambientales han
desarrollado un creciente interés en cuestiones de gobernanza y han comenzado programas
interdisciplinarios que incluyen escalas como temas de investigación importantes (Young 2002,
Biermann 2007, Folke et al., 2007, Young et al., 2008).

Debido a que ambos conceptos de escala y gobernanza se definen de varias maneras, comenzamos
con algunas aclaraciones. En este papel, nosotros siga las amplias definiciones de escala y nivel de
Gibson et al. (2000) porque se supone que son aplicables en una amplia gama de disciplinas. Los
autores definen "escala" como las dimensiones espaciales, temporales, cuantitativas o analíticas
utilizadas para medir y estudiar cualquier fenómeno, y "niveles" como las unidades de análisis que
están ubicadas en diferentes posiciones en una escala. Varias clases de escalas han sido identificadas
por Cash et al. (2006). Junto a las escalas espacial y temporal clásicas, consideran que las escalas
jurisdiccionales, institucionales, de redes, de gestión y de conocimiento son importantes para los
estudios de políticas. A menudo, los niveles en una escala se organizan de manera jerárquica
(Gibson et al., 2000) de modo que los niveles más bajos forman parte de niveles más inclusivos (por
ejemplo, la escala jurisdiccional de estado, provincia y municipio o la escala institucional de
constituciones). , leyes y reglas de operación). Además, con respecto a la gobernanza, preferimos
una definición más amplia. Si bien algunos autores reservan la definición de gobernabilidad solo
para redes (Rhodes 1997), definimos gobernabilidad como todos los modos de gobierno, ya sea que
sean desarrollados y aplicados por mercados, jerarquías o redes (Kjaer 2004). Por lo tanto, el
gobierno abarca todas las actividades de los actores sociales, políticos y administrativos que pueden
verse como esfuerzos decididos para guiar, dirigir, controlar o gestionar la consecución de bienes
públicos (Kooiman 1993, Kjaer 2004).

Los problemas de escala tienen una larga historia en ecología. En 1961, el politólogo Vincent
Ostrom abordó la cuestión de las escalas (jurisdiccionales) en su análisis del sistema político
policéntrico de las grandes áreas metropolitanas gobernado por una multiplicidad de autoridades
federales, estatales, municipales y de distrito. El punto de partida de su análisis es que los bienes
públicos no son todos de la misma escala, y esa escala no solo implica el dominio geográfico sino
también la intensidad o el peso de las externalidades (Ostrom et al., 1961: 833). Por ejemplo, un
dique para reducir la probabilidad de inundación en un pólder específico podría beneficiar un área
más grande, pero también hay ejemplos opuestos de costos cambiantes para las autoridades vecinas.
Los problemas que se plantean surgen cuando las escalas de bienes públicos no se corresponden con
los límites territoriales de las autoridades gubernamentales. Esta situación es complicada porque al
mismo tiempo hay "demasiados gobiernos y no suficiente gobierno" (Ostrom et al., 1961: 831). En
la literatura sobre cambio ambiental global, estos temas han sido estudiados usando los conceptos
de ajuste, interacción y escala. Si bien la interacción horizontal implica interacciones que se
producen en el mismo nivel de organización social, la interacción vertical es el resultado de
interacciones entre diferentes niveles de organización social (Young 2002). En general, la falta de
ajuste entre la escala de los sistemas de gobernanza de los recursos y la escala de los sistemas de
recursos que se supone que deben gobernar es el problema de escala arquetípica para los problemas
ambientales (Young 2002, Cash et al., 2006).

Tradicionalmente, la escala espacial es la escala mejor estudiada (Cash et al., 2006) y proporciona
el fundamento para una disciplina como la geografía. Estrechamente relacionadas con las escalas
espaciales están las escalas jurisdiccionales, que son centrales en muchos estudios de
gobernabilidad. Debido a los desafíos a largo plazo en campos como el cambio climático o la
seguridad alimentaria, la escala temporal también ha ido creciendo en importancia (Gibson et al.,
2000). Las externalidades en las escalas temporales traen consigo algunos problemas de gobierno
específicos porque el futuro está rodeado de incertidumbres y la mayoría de los políticos se
concentran en mostrar resultados dentro de sus mandatos. Esta situación es, además, complicada
por el surgimiento de una sociedad en red y el supuesto cambio de formas de gobierno
monocéntricas, jerárquicas y bien institucionalizadas hacia formas de gobierno menos formalizadas
en las que la autoridad estatal da paso a una apreciación de las partes interesadas mutuamente
interdependientes ( Rhodes 1997, Pierre 2000, Blatter 2003, Kooiman 2003, Edelenbos 2005). Para
abordar estas complejidades, han surgido nuevos enfoques, como la gobernanza policéntrica, la
gobernanza de redes, la gobernanza multinivel, la gobernanza del sistema terrestre y la gobernanza
adaptativa (Ostrom 1990, Kickert y otros 1997, Hooghe y Marks 2003, Folke et al. 2005, Biermann
2007).
La confusión conceptual surge porque estos enfoques se basan en diferentes definiciones,
suposiciones y respuestas preferidas a los problemas de escala. Clarificar las diferencias
conceptuales entre los enfoques puede facilitar una comunicación más clara entre los diferentes
científicos sociales y naturales que se dedican a investigar la gobernanza de la sostenibilidad. Este
documento tiene como objetivo reducir la confusión conceptual existente con respecto a las escalas
al desentrañar tres enfoques representativos que abordan tanto la gobernanza como el escalamiento:
la gobernanza monocéntrica, la gobernanza multinivel y la gobernanza adaptativa. Lo hace
analizando las diferencias en (1) puntos de vista subyacentes sobre el gobierno, (2) supuestos sobre
escalas, (3) definiciones dominantes de problemas con respecto a escalas, y (4) respuestas preferidas
para tratar con escalas múltiples. La claridad conceptual también podría proporcionar información
sobre las oportunidades de investigación dentro y entre estos enfoques sobre el tratamiento de
escalas para gobernar problemas complejos. Revelar algunos temas de investigación de límites es
el segundo objetivo de este documento.

En las siguientes tres secciones, presentamos los resultados de nuestro esfuerzo desenredante.
Discutimos, respectivamente, sobre cómo los enfoques de la gobernanza monocéntrica, la
gobernanza multinivel y la gobernanza adaptativa se ocupan de los problemas de escala. En esta
descripción general, somos necesariamente selectivos. Por lo tanto, la elección de la literatura refleja
nuestra interpretación. Luego, comparamos los enfoques y delineamos los temas clave de
investigación. Finalmente, formulamos nuestras conclusiones con respecto a la gobernanza sensible
a la escala para hacer frente a problemas de sostenibilidad complejos.

GOBERNANZA MOCÉCNICA: EN BUSCA DE LA ESCALA IDEAL

La gobernanza monocéntrica se refiere a un enfoque en el cual el estado es el centro del poder


político y la autoridad (Rhodes 1997, Pierre 2000, Kooiman 2003). Este centro ejerce control sobre
la sociedad, la economía y los recursos. Lo hace estableciendo la agenda de los problemas sociales
y decidiendo los objetivos y los medios de las políticas, y mediante la implementación vertical de
sus políticas. La mayoría de las nuevas perspectivas de gobernabilidad se han desarrollado
principalmente como una crítica de esta gobernanza monocéntrica, también conocida como la
perspectiva gubernamental (Rhodes 1997), la gobernanza jerárquica (Hill y Lynn 2004), los
sistemas de gobierno de mando y control (Kooiman 1993) o la enfoque modernista clásico de la
gobernanza (Hajer y Wagenaar 2003). A pesar de estas críticas, el enfoque monocéntrico aún
domina muchas prácticas de gobernanza.

Supuestos básicos sobre escalas

La literatura de gobernanza monocéntrica se centra principalmente en las escalas jurisdiccionales,


"definidas como unidades políticas claramente delimitadas y organizadas, por ejemplo, ciudades,
condados, estados o provincias y naciones, con vínculos entre ellas creados por medios
constitucionales y legales" (Cash et al. 2006). Idealmente, un sistema de gobernanza monocéntrico
consiste en jurisdicciones en un número limitado de niveles de gobierno jerárquico sin
superposiciones en las tareas (Huitema et al., 2009). De acuerdo a esto principio, la mayoría los
estados tienen un sistema de tres niveles, por ejemplo, el gobierno nacional, las provincias y los
municipios. A través de mecanismos jerárquicos, el poder de los gobiernos de nivel inferior está
restringido por los gobiernos de nivel superior.

Este cuerpo de literatura hace un uso extensivo del concepto de escala. Aquí, el término "escala" se
refiere principalmente al tamaño de una jurisdicción y al alcance de su territorio (Schaap 2005). Los
municipios, por ejemplo, pueden diferir en tamaño de unas pocas docenas a millones de habitantes,
y en el rango de uno a miles de kilómetros cuadrados. En general, la cantidad de ciudadanos y
kilómetros cuadrados determina los ingresos que los municipios reciben de los fondos nacionales y
los impuestos locales. En consecuencia, también determinan el tamaño de la unidad gubernamental,
incluida la cantidad de empleados. Los municipios grandes son aquellos con muchos habitantes, un
gran alcance geográfico y muchos funcionarios públicos. La literatura de gobernanza monocéntrica
presta mucha atención a la capacidad del gobierno para dirigir y controlar a la sociedad (Pierre 2000)
y a su legitimidad democrática. Una suposición general es que la escala (tamaño de significado) es
importante para garantizar una buena capacidad de gobierno y la representación de los ciudadanos
(Dahl y Tufte 1973). Aquí hay una compensación: mientras un pequeño municipio no tendrá la
capacidad de lidiar con permisos ambientales complejos, una gran municipalidad podría correr el
riesgo de perder la confianza política entre sus ciudadanos.

Definiciones de problemas en el enfoque de gobernanza monocéntrica

De acuerdo con el enfoque de gobernabilidad monocéntrica, los problemas ocurrirán (1) cuando la
escala de los organismos gubernamentales sea demasiado grande o demasiado pequeña, (2) cuando
existan lagunas en el sistema gubernamental en capas, o (3) cuando las responsabilidades de los
organismos gubernamentales entren en conflicto a jurisdicciones superpuestas.

El primer problema puede caracterizarse como la búsqueda de la escala apropiada (tamaño de


significado) del gobierno (Boyne 1995, Loughlin y Peters 1997). Se considera que muchas unidades
gubernamentales, especialmente los municipios, son demasiado pequeñas para desarrollar la
capacidad de gobierno para abordar los problemas sociales actuales y ofrecer servicios modernos.
Los argumentos de las economías de escala dominan este marco del problema. "Más grande es más
barato", y las unidades más grandes podrían proporcionar más capacidad y más espacio para emplear
funcionarios especializados para hacer frente a la creciente complejidad de los problemas sociales
(McKay 2004, Dollery et al., 2007). Sin embargo, las unidades gubernamentales también pueden
calificarse como demasiado grandes. El tamaño de la organización tiene un óptimo (Staley 1992,
Dollery et al., 2007). Sobre todo, las unidades más pequeñas podrían aumentar la frecuencia de
contactos cara a cara entre políticos y ciudadanos, y de esa manera aumentar la confianza política
(Kraaykamp y otros 2001, Denters 2002, Goldsmith y Rose 2002).
Un segundo problema se relaciona con las tensiones entre la dinámica de los problemas sociales y
la rigidez de los sistemas gubernamentales en capas con arraigo constitucional. Por ejemplo, los
sistemas de gobernanza actuales son producto de momentos en los que el tema del clima apenas
tenía importancia. La región holandesa de Randstad, con la mayor parte de su valor agregado bruto
por debajo del nivel del mar, es muy vulnerable a los impactos del cambio climático. Esta región se
compone de cuatro provincias, cuatro grandes municipios (incluidos Amsterdam y Rotterdam) y
muchas aldeas más pequeñas. En consecuencia, las personas en esta región metropolitana no tienen
un gobierno común para tratar los problemas de adaptación climática que comparten. Además, los
procesos de centralización o descentralización pueden causar tensiones entre la dinámica de los
problemas sociales y la rigidez de los sistemas gubernamentales en capas con arraigo constitucional.
Por ejemplo, la Unión Europea considera cada vez más a la región como el nivel adecuado para
implementar partes de la política agrícola y rural común. Sin embargo, la mayoría de las regiones
no encajan dentro de los límites geográficos de los municipios, provincias o estados. Estos
problemas también se han denominado la brecha regional o el vacío institucional (Hajer y Wagenaar
2003).

Finalmente, abordamos los problemas de jurisdicciones superpuestas. En el enfoque de gobernanza


monocéntrica, se le da mucho énfasis a la necesidad de tener claras distinciones entre los niveles de
gobierno y una clara división de tareas y responsabilidades. Estas distinciones son preferiblemente
constitucionales o al menos están basadas legalmente, y las autoridades deben ser lo más exclusivas
posible (Schaap 2005). Los problemas surgen cuando estas condiciones no se cumplen. La región
holandesa de Randstad, por ejemplo, es una entidad no jurídica (Ostrom et al., 1961). Para hacer
frente a problemas compartidos como el cambio climático, se están desarrollando muchas iniciativas
para una mejor integración y cooperación entre las unidades. Sin embargo, según la perspectiva
monocéntrica, estas iniciativas se consideran problemáticas debido a la confusión de las fronteras
entre jurisdicciones, la superposición de autoridades, la duplicación de funciones y las
responsabilidades contradictorias.

Respuestas dominantes

Los defensores de la perspectiva de gobernanza monocéntrica prefieren encontrar respuestas a los


problemas mencionados anteriormente en una aclaración adicional de las responsabilidades o en un
cambio estructural del sistema estratificado. Se rechazan las disposiciones informales de
cooperación regional porque oscurecen las responsabilidades separadas de cada municipio
autónomo o provincia (Loughlin y Peters 1997, Schaap 2005). En consecuencia, no consideran las
interacciones o integraciones a nivel cruzado. Si el alcance geográfico de una unidad gubernamental
es demasiado pequeño en comparación con la escala de los problemas sociales en juego, o si el
tamaño de la unidad no cumple con un óptimo económico / democrático, la fusión o incluso la
creación de un nuevo nivel de gobierno es preferido (Schaap 2005).
La fusión, o fusión de autoridades en unidades más grandes, es un proceso gradual en curso en la
mayoría de los países. En los Países Bajos, casi todos los años el número de municipios ha
disminuido, de 1016 en 1945 a 430 en 2010. A pesar de las altas expectativas, las fusiones, como
muestran muchos estudios de evaluación, no dan lo que se supone que deben (Bish 2001). Además
algunas mejoras en capacidad, por ejemplo, empleados más especializados y sistemas avanzados de
tecnología de información y comunicación, la eficiencia en términos de reducción de costos no
aumenta, mientras que las posibilidades de participación ciudadana y legitimidad democrática
parecen disminuir (Denters 2002, Larsen 2002, McKay 2004, Schaap 2005 )

Las reformas estructurales también pueden consistir en abolir las capas gubernamentales existentes
o desarrollar otras nuevas (Loughlin y Peters, 1997). Un número notable de tales reformas
gubernamentales se han propuesto y rechazado durante la última década en Europa Occidental
(Schaap 2005). En los Países Bajos, por ejemplo, varios intentos de establecer una autoridad
regional de Randstad fracasaron debido a su amenaza a las relaciones de poder existentes, la
aparente falta de legitimidad democrática y las discusiones interminables sobre el ámbito territorial
preferido. Las reformas estructurales en Dinamarca se pueden considerar como una excepción. Esta
reforma, en funcionamiento desde enero de 2007, redujo 275 municipalidades a 98 y abolió 14
condados dado que las funciones de los condados se transfirieron a los municipios ampliados
(Andersen 2008). Aunque esta reforma tuvo como objetivo fortalecer a las autoridades locales en la
política regional, los resultados hasta ahora han demostrado que el gobierno central está ganando
una posición más influyente (Andersen 2008).

El enfoque de la gobernanza monocéntrica está dominado por la búsqueda de la escala ideal y la


creencia de que el cambio estructural puede mejorar la capacidad gubernamental. Sin embargo, los
efectos en la práctica demuestran ser decepcionantes. Además de esto, cambiar las estructuras
gubernamentales podría ser fructífero para algunos problemas, pero siempre conducirá a nuevos
problemas de límites y nuevos desajustes institucionales. Después de todo, los bienes públicos
tienen escalas diferentes y cambiantes.

GOBERNANZA MULTINIVEL: TRATANDO CON INTERDEPENDENCIAS DE ESCALA

Si bien la literatura sobre la gobernanza monocéntrica se centra principalmente en el dominio


nacional, la gobernanza multinivel parte de la premisa de que la política y la administración se
producen cada vez más en contextos internacionales. Por un lado, las organizaciones
internacionales, como la Unión Europea y la Organización Mundial del Comercio, influyen en los
gobiernos nacionales. Por otro lado, los actores "nacionales" con mayor frecuencia desempeñan un
papel activo en los procesos y organizaciones de políticas internacionales (Marks 1993, Pierre 2000,
Hooghe y Marks 2003). Además, el concepto multinivel se ha relacionado con la literatura de
gobernanza más general (Kooiman 1993, Rhodes 1997). En consecuencia, la gobernanza multinivel
enfatiza el triple desplazamiento del poder y control estatal: (1) hacia arriba a actores y
organizaciones internacionales, (2) hacia abajo a regiones, ciudades y comunidades, y (3) hacia
afuera a la sociedad civil y actores no estatales ( Pierre y Peters 2000). El gobierno se interpreta
entonces como un proceso de interacciones continuas entre gobiernos y entidades privadas, que
opera en, y entre, varios niveles administrativos y, en última instancia, apunta a la realización de
objetivos colectivos.

Supuestos básicos sobre escalas

Como implica el término "gobernanza multinivel", el concepto de niveles es central. El término se


refiere a diferentes niveles (supranacional, nacional, regional y local) en la escala espacial
jurisdiccional y / o (correspondiente) (Van Kersbergen y Van Waarden 2004). El supuesto
normativo subyacente es que la dispersión del gobierno en múltiples jurisdicciones es más eficiente
y normativamente superior al gobierno central del estado: "la gobernanza debe operar en múltiples
escalas para capturar las variaciones en el alcance territorial de las externalidades políticas" (Marks
y Hooghe 2004: dieciséis). Esta suposición se basa en la hipótesis de que es imposible encontrar
coincidencias fijas entre los niveles en las escalas administrativas y ecológicas. Los problemas
climáticos, por ejemplo, tienen causas y efectos tanto locales como globales, y por lo tanto deben
abordarse en la interacción entre las autoridades locales y globales. Se considera que la gobernanza
multinivel, con su enfoque en activar las interacciones relevantes entre niveles, tiene más potencial
para tratar problemas complejos de escala múltiple.

Debido a que no existe una convergencia sobre cómo debe organizarse esta gobernanza multinivel,
Marks y Hooghe (2004) han distinguido dos tipos de gobernanza multinivel. El primer tipo concibe
un número limitado de jurisdicciones de propósito general. Agrupan múltiples funciones, incluida
una gama de responsabilidades de políticas, y solo hay una jurisdicción relevante en una escala
espacial particular, como un municipio o una Unión Europea. Esta visión se asemeja a aspectos de
la gobernanza monocéntrica, pero difiere en su enfoque en las interacciones entre niveles. Las
medidas de adaptación al clima, como la capacidad de almacenamiento de agua y las infraestructuras
resistentes a las inundaciones, deben desarrollarse e implementarse en una variedad de sectores de
políticas en diferentes niveles de gobierno. Esto requiere coordinación entre estos niveles. El
segundo tipo concibe una gran cantidad de jurisdicciones especializadas que cumplen distintas
funciones, por ejemplo, resolver un problema de recursos comunes o resolver disputas climáticas
internacionales. En esta visión, hay una amplia gama de actores públicos y privados que operan en
diversos niveles jurisdiccionales y colaboran en acuerdos cambiantes: "van y vienen a medida que
cambian las demandas de gobierno" (Hooghe y Marks 2003: 241). Estas jurisdicciones son delgadas,
flexibles y funcionales, y se superpondrán parcialmente. Los ejemplos varían desde las mesas
redondas internacionales sobre el aceite de palma sostenible hasta las juntas de agua holandesas,
cuya tarea principal es construir y mantener diques a fin de reducir la probabilidad de inundación
en su pólder.

Definiciones de problemas
El enfoque multinivel ofrece muchas ideas sobre cómo lidiar con problemas complejos multiescala
y multisectoriales, pero también identifica algunas inquietudes y problemas clave que surgen en el
mundo de la gobernanza multinivel. La primera preocupación se refiere al dilema de coordinación
y la ineficacia percibida. Si bien el principal beneficio de la gobernanza multinivel radica en su
flexibilidad de escala, su principal costo radica en los costos de transacción de coordinar múltiples
actores en múltiples niveles (Scharpf 1997, Hooghe y Marks 2003). La participación de muchos
actores gubernamentales, empresariales y de la sociedad civil a menudo se denomina en un sentido
negativo en términos de alboroto administrativo, fragmentación o compromisos sin sentido.
Especialmente en asuntos urgentes como las crisis de seguridad alimentaria, algunos abogan por
una reducción de la complejidad para acelerar los procesos de toma de decisiones. Algunos
académicos argumentan que los cambios a gran escala, como el cambio climático, son difíciles de
gobernar a través de enfoques y redes multinivel (Duit y Galaz 2008).

El segundo grupo de problemas se refiere a las preocupaciones con respecto a la dispersión de la


autoridad del gobierno central. Rhodes (1997) argumenta que el cambio en la autoridad resulta en
un estado "vaciado", y Jordan (2001) enfatiza que la negociación política abarca múltiples niveles
pero carece de control democrático. Además, la gobernanza multinivel puede dar como resultado
una falta de transparencia y legitimidad democrática. Muchas de las redes emergentes en el ámbito
europeo se abren para incluir diferentes niveles de gobierno y actores del mercado y la sociedad
civil, pero quedan fuera del control de los ejecutivos de los estados miembros tradicionales (Van
Tatenhove 2003).

Respuestas dominantes

Siguiendo el enfoque de gobernanza multinivel, la solución para la ineficiencia no se busca en


amalgamas o en la creación de nuevas capas de gobierno (Schaap 2005). El cambio de la estructura
multinivel en sí puede verse como un ejemplo de lo que Ostrom llama un enfoque panacea para unir
sistemas de gobernanza con problemas en el sistema socioecológico (Ostrom et al., 2007). Las
respuestas reflejan las dos visiones de gobernanza multinivel mencionadas anteriormente.

La gobernanza multinivel de tipo 1 limita los costos de coordinación restringiendo el número de


jurisdicciones involucradas, diseñando procedimientos de coordinación e imponiendo una sombra
de jerarquía entre ellos (Hooghe y Marks 2003). Un ejemplo es el programa holandés "Habitación
para el río", que tiene como objetivo desarrollar medidas de ampliación de los ríos para mejorar
tanto la seguridad de los habitantes locales como la calidad espacial de las áreas fluviales. Los tres
ministerios involucrados decidieron involucrar activamente a las agencias gubernamentales
regionales y locales, organizaciones no gubernamentales y habitantes. Mediante la introducción de
varias interfaces entre escalas y niveles, redujeron los costos de coordinación y aceleraron el proceso
de toma de decisiones (Ten Heuvelhof et al., 2007). Los ministerios pidieron a las provincias y
municipalidades holandesas que emitieran consejos regionales sobre un paquete de medidas de
política que cumplieran los objetivos establecidos por el gobierno nacional y que pudieran
combinarse con otros objetivos de política (más locales). Si los actores regionales no llegaban a un
consejo compartido dentro de un cronograma estricto, el gobierno central asumiría las
responsabilidades. A través de este plazo, impusieron "una sombra de jerarquía" (Scharpf 1997).
La gobernanza multinivel de tipo 2 ofrece una solución alternativa. No establece límites en el
número de jurisdicciones, pero tiene como objetivo minimizar las externalidades negativas y el
desbordamiento entre jurisdicciones. Hipotéticamente, en el caso del programa Room for the River,
esto podría haber llevado a una solución alternativa, como desarrollar una autoridad ribereña
temporal. El trabajo de Ostrom presenta muchos dispositivos y principios sobre cómo diseñar
arreglos multinivel (Ostrom 1990, Dietz et al., 2003).

La naturaleza de la gobernanza multinivel es que entrará en conflicto con las normas existentes de
legitimidad democrática porque siempre irá más allá del control de los políticos electos o los
ejecutivos estatales. A pesar de esto, se encuentran muchas soluciones en los intentos de recuperar
el control de estos procesos. Sørensen y Torfing (2005) revelaron el surgimiento de nuevas teorías
post-liberales de la democracia. Estas teorías perciben que la difuminación de las fronteras entre
estados nacionales y entre lo público y lo privado ya no es una amenaza a la democracia sino un
requisito previo para la regulación democrática de los procesos de formulación de políticas en
sociedades complejas de múltiples capas (Sørensen y Torfing 2005).

GOBERNABILIDAD ADAPTATIVA: ESCALAS DE EQUILIBRIO Y NIVELES DE


VINCULACIÓN

El manejo adaptativo (Holling 1978, Berkes y Folke 1998, Gunderson 1999) se ha presentado como
un enfoque integrado y multidisciplinario para enfrentar la complejidad y la incertidumbre en
cuestiones de recursos naturales. Reconoce que los recursos administrados cambiarán como
resultado de la intervención humana, que las sorpresas son inevitables y que surgirán nuevas
incertidumbres. El manejo adaptativo se puede definir como "un proceso sistemático para mejorar
las políticas y prácticas de gestión al aprender de los resultados de las estrategias de gestión que ya
se han implementado" (Pahl-Wostl et al., 2007: 4). Originalmente desarrollado como un enfoque de
gestión para sistemas ecológicos, la gestión adaptativa se ha convertido en un campo
interdisciplinario de investigación y acción, también conocido bajo el término más amplio de
gobernanza adaptativa (Folke et al., 2005). Este campo tiene el objetivo ambicioso de desarrollar
nuevos conceptos de gobernanza que puedan manejar la complejidad inherente y la imprevisibilidad
de los sistemas socioecológicos dinámicos. La gobernanza adaptativa supone un mundo que se
caracteriza por cambios continuos y abruptos, a menudo con consecuencias en gran parte
impredecibles. Los ecosistemas vulnerables, por ejemplo, pueden pasar rápidamente a estados no
deseados y dejar de proporcionar servicios ecosistémicos (como alimentos o paisajes) a la sociedad.
Los sistemas muestran una alta adaptabilidad cuando los actores tienen la capacidad de reorganizar
el sistema dentro de los estados deseados en respuesta a condiciones cambiantes y eventos de
perturbación (Folke et al., 2005: 444). La gobernabilidad adaptativa toma el desafío de aceptar
realmente la incertidumbre preparándose para el cambio y la sorpresa, y mejorando la capacidad de
adaptación para lidiar con la perturbación (Folke et al., 2005: 464).

Supuestos básicos sobre escalas


Los vínculos entre los sistemas sociales y ecológicos son de importancia clave en el enfoque de
gobernanza adaptativa. Múltiples escalas y niveles son fundamentales para estos enlaces. A
diferencia de los enfoques de gobernanza monocéntrica y multinivel, el concepto de escalas no se
limita únicamente a las escalas espacial y jurisdiccional. También se consideran escalas temporales,
institucionales, de gestión, de red y de conocimiento (Cash et al., 2006, Gupta 2008).

Multinivel se refiere a la presencia de más de un nivel, y la escala múltiple se refiere a la presencia


de más de una escala, pero lo más significativo desde una perspectiva de gobernanza adaptativa son
las interacciones entre niveles y entre distintas escalas. La interacción de niveles cruzados se refiere
a las interacciones entre niveles dentro de una escala. Las interacciones institucionales a nivel
cruzado, por ejemplo, ocurren cuando existe una interacción vertical entre regímenes ubicados en
niveles más altos y más bajos de organización social (Young 2006). La escala cruzada se refiere a
las interacciones a diferentes escalas, por ejemplo, entre escalas ecológicas y jurisdiccionales.
Además, estas interacciones de niveles cruzados y de escala cruzada pueden cambiar en fuerza y
dirección en el tiempo, lo que aumenta la complejidad de los sistemas socioecológicos.

Definiciones de problemas

En consecuencia, los problemas de escala en la literatura de gobernanza adaptativa se pueden dividir


aproximadamente en dos categorías: problemas de escala cruzada y problemas de nivel cruzado.
Los problemas de escala cruzada son el resultado de la existencia de múltiples escalas relevantes y
las interacciones de escala cruzada entre ellas. La cuestión de escala cruzada arquetípica es la falta
de correspondencia entre la escala de organización social y la escala biogeofísica de recursos en
tiempo y / o espacio (Young 2002, Olsson et al., 2007). Normalmente, los recursos como el agua,
la biodiversidad o el clima no se detienen en las fronteras de las comunidades, regiones o países.
Pero también se identifican otros tipos de desajustes entre escalas, por ejemplo, entre la escala a la
que se produce el conocimiento (p. Ej., Modelos climáticos globales) y la escala en la que se deben
tomar decisiones (p. Ej., Decisiones de adaptación locales). Los desajustes de escala se han definido
como situaciones en las que la escala de variación ambiental y la escala de la organización social
responsable de la gestión se alinean de tal manera que una o más funciones del sistema
socioecológico se ven afectadas (Cumming et al., 2006). Esto puede tomar tres formas diferentes:
(1) se producirán desajustes espaciales cuando las escalas espaciales de gestión y las escalas
espaciales de los procesos ecosistémicos no se alinean adecuadamente, (2) se producirán desajustes
temporales cuando las escalas temporales de gestión y las escalas temporales de los procesos
ecosistémicos no se alinean adecuadamente, por ejemplo, cuando los procesos burocráticos lentos
son incapaces de reaccionar ante cambios ecológicos rápidos, y (3) se producen desajustes
funcionales cuando las escalas funcionales de gestión no se alinean adecuadamente con las escalas
funcionales de los procesos ecosistémicos, por ejemplo, cuando una ciudad crece más allá de la
capacidad del ecosistema para proporcionarle agua dulce.

Los problemas de nivel cruzado son el resultado de interacciones de varios niveles en una escala.
Dependiendo de la escala en cuestión, los problemas de nivel cruzado pueden tomar diferentes
formas, pero generalmente los problemas resultan de la interdependencia entre niveles. Las acciones
o políticas locales pueden ser beneficiosas a nivel local y generar grandes problemas en el nivel
agregado. Del mismo modo, las soluciones a corto plazo pueden agregarse a problemas a largo
plazo. En el caso del cambio climático, la interacción entre las emisiones de CO 2 locales en curso
y el cambio climático a largo plazo fue ignorada por un largo tiempo. La interacción a varios niveles
también puede tomar la forma de contagio (como ocurre con los incendios o los brotes de
enfermedades), donde los problemas a pequeña escala pueden convertirse en desastres a gran escala.
En la escala institucional, se ha identificado que la interacción vertical conduce a importantes
problemas a nivel cruzado, como conflictos entre instituciones globales relacionadas con la
recolección de mamíferos marinos o maderas tropicales e instituciones locales que rigen estos
recursos a nivel de la comunidad (Young 2002, 2006).

Respuestas dominantes

Las respuestas propuestas a problemas de escala cruzada generalmente implican intentos de


alineación de las diferentes escalas: cuando existe un desajuste de escala, se buscan formas de
mejorar el ajuste entre las escalas (Young 2002, Olsson et al., 2007). Cuando se producen desajustes
entre las escalas sociales y ecológicas, la gobernanza adaptativa generalmente favorece la
remodelación de la escala social, por ejemplo, cambiando las instituciones existentes o creando otras
nuevas para que se logre un mejor ajuste. Sin embargo, la remodelación de la escala biogeofísica
para ajustarse mejor a la escala social también es una opción, como cuando grandes obras de
infraestructura como diques, represas o transferencias de agua remodelan el sistema de agua para
ajustarse mejor a las necesidades sociales en diferentes niveles de organización social. En el caso
de desajuste entre el conocimiento y la escala de toma de decisiones, los niveles de análisis del
conocimiento generado pueden ser analizados y reorganizados para ajustarse mejor a las
necesidades de toma de decisiones en los diferentes niveles. Debido a que un desafío importante
radica en combinar un sistema de gobernanza multinivel con ecosistemas caracterizados por
interacciones complejas en el tiempo y el espacio, la solución rara vez se encuentra en un nivel de
escala particular pero requiere combinar múltiples niveles de una escala con múltiples niveles de
otra.

Las respuestas a problemas de nivel cruzado generalmente involucran intentos de crear mejores
enlaces entre niveles (Brondizio et al., 2009). En la escala de conocimiento, por ejemplo, se pueden
combinar diferentes niveles de análisis en análisis multinivel para evitar sorpresas resultantes de la
agregación de fenómenos de nivel inferior. En la escala institucional, una preocupación clave es
vincular los diferentes niveles institucionales de modo que se mejore la interacción vertical. Berkes
(2006) menciona una diversidad de formas institucionales para tratar problemas de nivel cruzado:
cogestión, comunidades epistémicas, redes de políticas, organizaciones de límites, sistemas
policéntricos e interacción institucional. Él llama a estas instituciones instituciones de nivel cruzado.
En cualquier caso, parece que los polos opuestos de los enfoques descendentes (que son demasiado
directos e insensibles a las limitaciones y oportunidades locales) y los enfoques ascendentes (que
son demasiado insensibles a la contribución de las acciones locales a problemas mayores) son
inadecuados para tratar problemas complejos de nivel cruzado.

Debido a que la gobernanza adaptativa gira en torno a la adaptación a las circunstancias cambiantes,
la capacidad de crear los enlaces correctos, en el momento adecuado, alrededor de los problemas
correctos es crucial (Olsson et al., 2007). Para poder movilizar y vincular los actores necesarios y el
conocimiento de manera rápida y efectiva en diferentes niveles, se sugiere el uso de organizaciones
puente, así como el liderazgo de la red (Olsson et al. 2006) y la creación de condiciones para la
autoorganización a través de habilitación de legislación y políticas. Las respuestas locales
autoorganizadas pueden fomentar la adaptación activa, especialmente en situaciones de crisis. Estas
respuestas a menudo requieren cierta redundancia en el sistema, por ejemplo, en forma de arreglos
institucionales policéntricos, con unidades de toma de decisiones cuasiautónomas anidadas que
operan en múltiples niveles (Folke et al., 2005, Hahn et al., 2006).

COMPARACIÓN Y OPORTUNIDADES PARA TEMAS DE INVESTIGACIÓN

La Tabla 1 compara los tres modos de gobierno en una serie de aspectos. Aunque a primera vista
los enfoques comparten muchos puntos de vista e inquietudes, difieren en los supuestos de la escala
subyacente e incluso entran en conflicto en las definiciones de los problemas. La gobernanza
monocéntrica se centra en las escalas en el sentido de tamaño y alcance. Los niveles en la escala
jurisdiccional y espacial son centrales en la gobernanza multinivel, y la gobernanza adaptativa se
ocupa de escalas espaciales, temporales, institucionales y de otro tipo, cada una de las cuales incluye
diferentes niveles. Los tres enfoques de gobierno diferentes también presentan muchos puntos de
partida para mejorar las estrategias de gobierno y los sistemas de gobierno. Cuando el enfoque de
gobernanza monocéntrica opta por una escala ideal y rechaza formas "oscuras" de cooperación
(regional), la gobernanza multinivel no confía en los cambios estructurales. Toma la complicada
estructura multinivel como dada y busca arreglos formales e informales para manejar las
interdependencias de escala de manera efectiva. El gobierno adaptativo usa los conceptos de escala
más diferenciados. Se necesita el desafío de mejorar la capacidad de crear los enlaces cruzados y
cruzados correctos en el momento adecuado, en torno a los problemas correctos.

Por supuesto, los tres enfoques se enfrentan a trampas y dilemas, lo que resulta en temas de
investigación emergentes. Algunos de estos temas y dilemas relacionados cruzan los diferentes
enfoques. Una comparación podría agudizar los dilemas subyacentes y los desafíos de la
investigación. Revelamos cuatro temas límite, en los que los diferentes enfoques se pueden
complementar.

Conocimiento profundo de procesos complejos

Surge un desafío importante cuando los actores intentan poner en práctica los dispositivos
mencionados en los diferentes enfoques de gobernanza para los modos de gobierno horizontal. No
podemos esperar que el cambio propuesto del sistema de gobernanza, como las reformas
estructurales, la aclaración de responsabilidades, los nuevos procedimientos de coordinación o los
mejores vínculos entre los niveles, entre otros, ocurran de la noche a la mañana. Todos implican
procesos complejos de cambio que a menudo están estrechamente vinculados con cuestiones
políticas (por ejemplo, Lebel et al., 2005). Los tres enfoques enfatizan la necesidad de una
comprensión más profunda de los procesos complejos en relación con las respuestas preferidas a los
problemas relacionados con la escala. Esto encaja en la teoría de gestión del cambio, que revela el
proceso de cambio como el factor más importante que explica el éxito o el fracaso de las reformas
(Boonstra 2004). Debido a que el énfasis es diferente, los enfoques pueden complementarse entre
sí. La investigación de gobernanza monocéntrica se aleja de un enfoque solo en estructuras. Los
investigadores intentan comprender mejor el proceso de las reformas estructurales, y especialmente
tratar con las diferencias dentro de las organizaciones recién fusionadas o los acuerdos formales
(McKay 2004).

En el contexto de la gobernanza multinivel, se trata de analizar mejor el proceso de conectar las


interdependencias entre niveles, además de las interdependencias dentro del nivel. Incluso en el caso
de la gobernanza colaborativa exitosa en cada uno de dos niveles diferentes, la relación entre ambos
niveles de escala puede ser problemática, por ejemplo, conflictos entre iniciativas colaborativas
útiles a nivel local y la regulación de la Unión Europea como un acuerdo interestatal útil.

Las incertidumbres debidas al complejo comportamiento no lineal de los sistemas socioecológicos


han recibido considerable atención de investigación en gobernanza adaptativa, pero un desafío
radica en abordar otros tipos de incertidumbres que son relevantes para los procesos de
implementación del manejo adaptativo, incluidas las incertidumbres relacionadas con la escala que
se originan en el comportamiento de individuos, organizaciones y sociedades, y las incertidumbres
que resultan del comportamiento estratégico de los actores en los juegos de políticas a diferentes
niveles (por ejemplo, Koppenjan y Klijn 2004). Estudiar procesos complejos puede beneficiarse al
tomar en cuenta deliberadamente las escalas de gestión y de red (Cash et al., 2006).

Marco normativo para tratar escalas

En medio de esta complejidad, se deben desarrollar principios normativos que permitan evaluar y
juzgar la gobernanza de los problemas de escala múltiple. Cuando la gobernanza monocéntrica
enfatiza la efectividad, la norma de la resiliencia domina la gobernanza adaptativa. La legitimidad
es importante en los tres. Cuando integramos estos principios, la gobernanza de los problemas de
sostenibilidad complejos debe ser legítima, efectiva y resiliente. Operacionalizar estas normas no es
nada fácil. Andersson y Ostrom (2008: 74) argumentan que "los sistemas que generan información
adecuada en múltiples escalas y proporcionan procedimientos legítimos de toma de decisiones sin
ser demasiado complicados para los diferentes actores involucrados tienen mayores posibilidades
de tener éxito en los desafíos para gobernar los recursos comunes que sistemas simples y
simplificados en cualquier escala ". También es con este propósito que se fomenta el desarrollo de
una variedad de jurisdicciones superpuestas como medio para generar redundancia. Sin embargo, la
cuestión es cuándo se vuelven tan complicados los sistemas fragmentados y las jurisdicciones
superpuestas que amenazan la legitimidad o la efectividad. Este pensamiento en términos de
variedad desafía los enfoques de gobernanza monocéntrica que se centran en la claridad y la
eficiencia. También va en contra de la "gestión pública nueva" orientada al rendimiento actualmente
dominante (Pollitt y Bouckaert 2004). Posiblemente, el nivel de variedad en las escalas tiene un
nivel óptimo. La norma de la adaptabilidad y el mantenimiento de la resiliencia plantea preguntas
fundamentales sobre el cambio y la continuidad, especialmente frente a la panarquía (Gunderson y
Holling 2002). ¿Puede un sistema ser tan resistente como para transformarse en un nuevo sistema y
cómo se puede evaluar el colapso de un sistema de gobernanza que acaba de ser reemplazado por
otro? La evaluación normativa de la conveniencia del cambio en una dirección u otra probablemente
tendrá que ser parte de las respuestas a estas preguntas.

Diseñar arreglos de política

Todos los enfoques requieren conocimientos para mejorar los sistemas de gobernanza mediante el
diseño de acuerdos de política innovadores. A este respecto, la gobernanza multinivel y adaptativa
tiene muchas similitudes. Para desarrollar arreglos que aceleren los procesos multinivel y / o
mejoren la capacidad de adaptación, se pueden aprender lecciones de la gestión de redes, la
colaboración multiparte, el metagobierno o la investigación de alianzas (Gray 1989, Kickert et al.
1997, Huxham y Vangen 2000, Fischer 2003 , Hajer y Wagenaar 2003, van Bueren y otros 2003,
Diamond y Liddle 2005, Feldman y Khademian 2007). Estos conceptos comparten la capacidad de
lidiar con los cambios en los contextos sociales, políticos y ecológicos al hacer posible la
coordinación flexible multiactor, multinivel y multisectorial, así como al combinar diversas fuentes
de conocimiento para enfrentar la incertidumbre y el cambio. Como Cash et al. (2006), estos nuevos
arreglos no solo tienen características jurisdiccionales específicas sino que también tienen que tratar
con las jerarquías de constituciones y leyes (escala institucional), los niveles de participación (escala
de red) y los vínculos entre el conocimiento general y el específico (escala de conocimiento).

Enmarcado de escalas

A pesar de todo esto, se presta poca atención a la forma en que los actores definen las escalas o al
tipo de "marcos de escala" que utilizan para dar sentido a los problemas de escala múltiple. Hace
una diferencia si, por ejemplo, la adaptación climática se enmarca como un problema local (y por
lo tanto una responsabilidad local) o como un problema global (y por lo tanto una responsabilidad
global). En la geografía humana y política, las escalas se definen como constructos sociales, lo que
sugiere que "la escala no está predeterminada sino una forma de enmarcar concepciones de
espacialidad política" (Delaney y Leitner 1997, Marston 2000, Brenner 2001, Kurtz 2003: 894) .
Una variedad de autores también han prestado atención a la "política de escala" (Lebel et al., 2005,
Gupta 2008). Esta metáfora enfatiza que enmarcar los problemas de política como locales,
regionales, nacionales, internacionales o transfronterizos, o como un problema a corto o largo plazo,
implica un aumento de escala estratégico y la reducción de escala, y puede considerarse un acto
político. Por lo tanto, este encuadre no carece de consecuencias e influye en las interdependencias
entre los actores, incluida la distribución de recursos y las relaciones de poder (Dewulf et al., 2006).
Los actores pueden comportarse estratégicamente escalando el problema de manera que puedan
reclamar o rechazar responsabilidades en una situación, puedan tener acceso a procesos de toma de
decisiones o puedan obtener recursos (Lebel et al., 2005). Por lo tanto, la perspectiva del encuadre
puede proporcionar adiciones interesantes a las diferentes perspectivas de gobierno discutidas
anteriormente. Además, suponemos que los actores no solo enmarcan los problemas en un nivel que
pueden controlar sino que también se inclinan por un tipo de escala preferido. Por ejemplo, la nueva
generación de trabajadores fronterizos podría centrarse principalmente en las escalas de
conocimiento y, al mismo tiempo, arriesgarse a ignorar escalas jurisdiccionales o constitucionales.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIÓN

Aunque la escala no es un tema nuevo para los teóricos de la gobernanza, su importancia ha crecido
en los últimos años. Se considera que el conocimiento avanzado de la gobernanza de las dinámicas
cruzadas y transversales es esencial para hacer frente a los problemas de sostenibilidad en el
contexto de un mundo globalizado. Sin embargo, las diferentes formas en que se usa el concepto de
escala en las ciencias sociales son una fuente de confusión en colaboración con las ciencias
naturales.

En este documento, tratamos de reducir la confusión conceptual existente con respecto a las escalas
al desentrañar tres enfoques representativos que abordan tanto la gobernanza como la escala. Junto
a la gobernanza adaptativa, cuyas definiciones y conceptos parecen ser más familiares para los
científicos naturales, analizamos la gobernanza monocéntrica y la gobernanza multinivel. Al
analizar sistemáticamente las diferencias en (1) puntos de vista subyacentes sobre el gobierno, (2)
supuestos sobre escalas, (3) definiciones dominantes de problemas con respecto a escalas, y (4)
respuestas preferidas para tratar escalas múltiples, proporcionamos aclaración conceptual.

La visión general presentada anteriormente confirma que la forma en que se definen, estudian y
tratan las escalas varía sustancialmente entre estos diferentes enfoques de gobernanza. Esta visión
general les permite a los investigadores ubicar su trabajo vis-à-vis con los demás y explorar las
distinciones y conexiones entre los diferentes enfoques. Con estos intentos, esperamos contribuir a
unir las ciencias sociales y naturales.

Este documento indica que los tres enfoques comparten algunos dilemas comunes y puntos ciegos.
Reveló cuatro temas de investigación de límites, en los cuales los diferentes enfoques pueden
complementarse: (1) desarrollar una comprensión más profunda de procesos complejos y sistemas
de gobernanza en relación con escalas, (2) desarrollar normas que permitan evaluar y juzgar la
gobernanza , (3) desarrollar más conocimiento para mejorar los sistemas de gobernanza mediante
el diseño de arreglos innovadores, y 4) desarrollar ideas sobre la política de las escalas de encuadre.
Sobre todo, el estudio de estos temas puede beneficiarse al incluir más escalas, tal como lo
propusieron Cash et al. (2006). Para comprender procesos complejos, las escalas de administración
y redes deberían recibir más atención. Las escalas institucionales, de redes y de conocimiento
pueden proporcionar información adicional sobre el desarrollo de acuerdos de políticas.

Al final, está la cuestión de juzgar los tres enfoques. Siguiendo a Cash et al. (2006), quienes
argumentan que no existe una única, correcta o mejor caracterización de la escala y el desafío de
nivel que se aplica al sistema como un todo, declaramos que tampoco existe un mejor enfoque de
gobernabilidad. Lo que es más, el manejo de problemas sociales tan complejos como las cuestiones
de sostenibilidad mencionadas anteriormente es poco probable que tenga éxito si se utiliza un solo
enfoque (Dewulf et al., 2009). Por lo tanto, abogamos por la gobernanza sensible a la escala que se
basa en la multiplicidad de teorías. El argumento básico es que las teorías múltiples (las que
discutimos aquí, y otras) continuarán siendo necesarias simultáneamente para tratar problemas
complejos de sostenibilidad social. Solo la variedad supera a la variedad, también a nivel de
enfoques de gobernanza.

Esto plantea la pregunta de si y en qué condiciones estos diferentes enfoques de escalas pueden
existir uno junto al otro. Como muestran nuestros ejemplos, estos diferentes modos de gobernanza
y sus enfoques de escalas se ponen en práctica. Simultáneamente, podemos observar la fusión de
los municipios, el desarrollo de arreglos multinivel y la aparición de redes de adaptación y una
amplia gama de experimentos y medidas para mejorar la capacidad de adaptación de los sistemas
socioecológicos. En general, podemos afirmar que cuando alguna facción del sistema de gobierno
quiere actuar sobre la base de la sabiduría del pasado, y alguna otra facción quiere innovar, ambas
facciones son parcialmente correctas. Esta variedad permite que el sistema de gobierno conserve
flexibilidad y estabilidad (Weick 1979: 244). Sin embargo, un requisito previo es que estas facciones
sigan reflexionando sobre su propio pensamiento y actuación, y que interactúen con otras facciones
a pesar de sus tensiones mutuas. Con la aclaración conceptual desarrollada en este documento,
esperamos contribuir a diálogos reflexivos entre practicantes y académicos. Al final, se necesita una
variedad de enfoques de gobierno sensibles a la escala para hacer frente a complejos problemas de
sostenibilidad.