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LA VIOLENCIA DEL EROTISMO

COMO BASE PARA LA


CREACIÓN ESCÉNICA

Alejandro East Carrasco


2

INDICE

I. Introducción
1. El Erotismo
a. Definición
b. Breve Historia
c. Bataille
d. Foucault
2. Violencia y Erotismo
a. Definición de Violencia
b. Tipos de violencia
c. La violencia del erotismo
3. Erotismo y Creación
a. El Erotismo en las Artes Visuales
b. Erotismo y Teatro
4. Violencia y Creación
a. La violencia en el arte
b. Violencia en el teatro
5. Definición de una Estética de la violencia del erotismo para la creación
escénica.

6. Poética Personal a partir de la violencia del erotismo

7. Montaje y documentación del mismo

8. Reflexiones finales
II. Conclusiones
III. Bibliografía
3

I.- INTRODUCCIÓN

La actividad creativa requiere de fuerzas y energías que le den vitalidad. Es


necesario aplicar a la creación, y particularmente a la creación artística elementos
que renueven su fuerza expresiva y potencien su calidad y capacidad comunicativa.

Por eso es que la búsqueda de una particular forma de realizar una determinada
actividad artística, de elegir el o los elementos que definan las características
centrales de la creación que a su vez definirán el lenguaje personal de cada autor-
creador1, debe ser una preocupación central de éste.

La búsqueda de ese modo particular, al que llamamos poética, será la base central y
punto de partida de la presente investigación.

Es en ese sentido y a partir del deseo de encontrar una forma y una metodología
creadora personal (ya que no necesariamente única) es que nos interesa la relación
que se puede establecer y definir entre erotismo y teatro desde la perspectiva de la
tensión subyacente entre vida y muerte que contiene y define la actividad erótica,
actividad, dicho sea de paso, exclusiva de los seres humanos, igual que el arte. (aquí
habría que definir qué se va a entender por erotismo)

En lo erótico hay un vínculo inseparable entre Eros y Tánatos, (explicar por qué)
entre vida y muerte, y con ello, la violencia que hay implícita en dicha relación, que
constituye una parte central de la experiencia erótica.

El autor francés Georges Bataille dice que “el terreno del erotismo es esencialmente
el terreno de la violencia, de la violación”.2 (de qué tipo de violencia se va a hablar)

Tomando entonces a Bataille como principal referente de lo erótico, nos interesa


fundamentalmente la violencia que se define y manifiesta en aquel acto para poder
entender desde dicha clave conceptual el hecho creador en el arte, en el teatro.

Se quiere trabajar entonces desde la perspectiva de la violencia en lo erótico como


clave para entender la creación escénica, como clave para la formulación de una

1
En el plano del arte y particularmente del teatro entenderemos al autor-creador como aquel que
funda un mundo, es decir, muestra “lo nuevo”, lo no establecido, produciendo así la transgresión de la
mirada, y con ello el conflicto y la violencia. (esto último se explicará en detalle más adelante)
2
Bataille, Georges: El erotismo, Tusquets Editores, Barcelona, 1997, p. 21.
4

poética personal que surja de la energía que contiene y despliega lo erótico en tanto
violencia, violación, en tanto transgresión.

En la violencia inmanente del erotismo podría encontrarse la esencia del acto


creador. (esta podría ser la hipótesis central) El erotismo es en sí un acto de
transgresión, un acto violento que se opone al mundo establecido del trabajo y el
orden social

Sólo podemos decir que, en oposición al trabajo, la actividad sexual es una


violencia que, como impulso inmediato que es, podría perturbarlo; en efecto,
una colectividad laboriosa, mientras está trabajando, no puede quedar a
merced de la actividad sexual. Así pues, tenemos fundamentos para pensar
que, ya desde el origen, la libertad sexual debió ser afectada por un límite, al
que hemos de dar el nombre de prohibición, sin que con ello podamos decir
nada de los casos en que se aplicaba. A los sumo podemos creer que
inicialmente ese límite lo determinó el tiempo del trabajo.3
Del mismo modo el arte es también un acto violento en sí mismo en la medida que
instala lo nuevo, que nos enfrenta con nuestros conceptos y creencias.

Cabe mencionar el ineludible carácter violento del arte en su dimensión


transformadora. Es muy distinto plantear la violencia como “lo estético” o “lo
bello” a plantear el carácter ineludiblemente violento del arte como una acción
recompositora de las dinámicas de significación y distribución de símbolos y
representatibilidades. El arte como acto, como vanguardia, no puede sino
ejercer una violencia ante lo dado.4
En cuanto al arte y su vinculación con la violencia, el filósofo italiano
Gianni Vattimo expresa
La obra de arte, en el sentido que le da Heidegger, es lo que produce la
inauguración de un mundo. En ella se destaca, particularmente, la capacidad
de despertar en el observador dos sensaciones: por un lado, el sentido de
extrañamiento, y por el otro, una sensación de tranquilidad. Entre ambas
sensaciones se puede articular toda una serie de juicios estéticos y críticos que
nos conducen a la experiencia artística. Sin embargo, la experiencia artística
más conmovedora es la que nos sacude y la que nos aleja de nuestra propia
serenidad. En el arte es necesario cierto disgusto; si no, la obra dice poco.
(…)El objeto de contemplación ocupa el lugar casi de un sujeto, provocando
una experiencia dialéctica. Si no encuentro algo contra lo cual yo pueda
chocar, no me pasa nada, de allí que mucho en el arte de la contemplación
esté empapado de cierta violencia, entendida como emoción perturbadora. La
experiencia de la violencia en el arte es la capacidad de transformar. 5
Se partirá, entonces, desde esta afirmación, o la posibilidad de existencia de esta
afirmación en la creación escénica, es decir, que la violencia entendida desde el
vínculo con la transgresión de la mirada, y particularmente la violencia que contiene
lo erótico como acto creador así como el arte, permitirían instalar una poética o una

3
Bataille, Georges: El erotismo. Tusquets Editores, Barcelona, 1997, p. 53
4
Barros, César: “Cuando el mundo se vuelve mundo”: La prueba de César Aira y los caminos del acto
Washington University in Saint Louis
5
Vattimo, Gianni: Conferencia dictada en la Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires
5

manera de enfrentarse a la creación escénica desde la violencia de lo erótico en


tanto soporte y punto de partida, en tanto choque, en tanto conflicto entre el mundo
de lo establecido y el mundo de lo nuevo, y en ello, donde se desata la violencia, y
fundamentalmente el cruce y encuentro entre lo violento del erotismo y del arte, se
puede encontrar el impulso y el motor que vehicule la creación en lo escénico.

Puede decirse que la obra de arte genera conflicto, es decir enfrentamiento que
puede llevar a una transgresión provocando violencia, al oponer lo establecido
y lo nuevo.6
Este choque dialéctico entre las ideas y concepciones éticas y estéticas
que posee una sociedad y la representación de lo otro, de lo que se opone
a dicha forma de entender la realidad, es lo que en el arte genera el
conflicto, la violencia, que también le pertenece a lo erótico de un modo
similar. En ambos casos existe un núcleo, una posibilidad latente de
transgresión revolucionaria, anclada en la violencia del enfrentamiento, del
posicionar lo nuevo y lo prohibido como lo legítimo.
La obra de arte, al mostrarnos lo nuevo, puede no ser entendida, por mostrar
algo que nunca se ha visto, o simplemente porque es desconcertante para el
espectador (…)
Cuando comprendemos que una obra de arte puede cuestionarnos, quedará
abierta la posibilidad de producir cambios en nuestro existir que, dependiendo
de lo más o menos asumido de la problemática que genera la creación, podrá
generar el conflicto y la violencia.
Ahora si comprendemos revolución como un cambio violento de una
perspectiva o forma de actuar a otra, podríamos pensar que es ajena a la
creación artística. Pero si consideramos que el creador se mueve en lo nuevo,
y por ende, en una perspectiva no conocida o asimilada, y lo relacionamos con
nuestra constante necesidad de seguridad, el aspecto revolucionario de toda
obra de arte queda al descubierto al conflictuarnos entre lo establecido y lo
desconocido.
La obra de arte conmueve, impacta. Esto se ha reflejado, sobre todo, en el arte
contemporáneo. La capacidad de impactar de la obra se da por su condición
exploratoria y de búsqueda, que lo lleva a mostrar un aspecto nuevo. 7
El erotismo en el arte, y fundamentalmente en la plástica, incluso en la literatura y el
cine, es un tema bastante estudiado. Sin embargo cuesta muchísimo encontrar
material que vincule lo erótico al teatro desde un punto de vista estético, y menos
aún si entendemos al teatro como la creación espectacular, escénica, y por tanto
diferenciada y divorciada de la literatura dramática. (volver a redactar)

En este sentido podemos encontrar obras de teatro con temas eróticos, pero no así,
estudios que desde lo formal puedan definir un tipo de teatro como erótico, es decir,
una manera de trabajar escénicamente desde el erotismo como una cierta estética o
más particularmente, la creación escénica a partir de la violencia que define a lo
erótico en tanto transgresión..

6
Peña, Rodrigo: La Violencia de la Obra de Arte, Tesis Facultad de Artes Universidad de Chile, Santiago, 1999.
7
Ibidem
6

¿Qué significa el erotismo de los cuerpos sino una violación del ser de los que
toman parte en él?¿Una violación que confina con la muerte?¿Una violación
que confina con el acto de matar?8
El campo de lo erótico, y como ya se dijo, de la violencia que ello implica, de su nexo
con la muerte y la tensión de ésta con la vida como elementos que llevan
irremediablemente el uno al otro, entrega la posibilidad de construir un nuevo
lenguaje para la creación escénica, de abrir campos de exploración e
investigaciones nuevas para el arte teatral, lo que permitiría revitalizar y dotar de
nuevas y variadas posibilidades a esta actividad, más aún en el vínculo que existe
entre dos áreas o campos de lo humano tan similares entre sí, y tan poco estudiadas
en esa relación.

(...) tratar al erotismo a partir de su vinculación con la violencia es que,


precisamente se asocia a la idea de la muerte. El erotismo puede aparecer,
entonces, como expresión de la esencia violenta de los individuos. Por otra
parte, y ésta es la que interesa en las siguientes líneas, el erotismo se articula
a la cuestión de la sexualidad y elude, por sí mismo, la cuestión de la represión
sexual que se manifiesta, entre otras formas, a partir de proyectar a la
sexualidad con el fin exclusivo de la reproducción; mientras la exaltación de
todo lo referente a los instintos sexuales, esto es el erotismo, tiene como único
fin el placer, la realización del ser a partir de la sexualidad. Por tanto, la
construcción erótica alude de manera muy directa a las relaciones entre los
géneros conforme uno constituye el objeto del deseo del otro. Visto así, la
relación estrecha entre el erotismo y los impulsos (sexuales) nos permitirá
reconocer la naturaleza violenta de los seres humanos y el control de sus
pulsiones.9
Dichas pulsiones, es decir, como lo llama Freud, la “Pulsión de vida” y la “Pulsión de
muerte”10, estarían presentes en la naturaleza de todos los seres humanos y por lo
tanto la violencia y el erotismo aparecen inexorablemente unidos por dos aspectos
fundamentales: por un lado, ambas pulsiones deben ser reprimidas o sublimadas en
pos de la existencia de la cultura, “(…) si la cultura impone tan pesados sacrificios,
no sólo a la sexualidad sino también a las tendencias agresivas, comprendemos
mejor por qué al hombre le cuesta tanto alcanzar la felicidad”11. Por otro lado, ambas
pulsiones actuarían siempre de forma conjunta, amalgamándose: “el propio instinto
de muerte sería puesto al servicio de Eros, pues el ser vivo destruiría algo exterior,

8
Bataille, Georges: El erotismo. Tusquets Editores, Barcelona, 1997.
9
Griselda Martínez V. : Violencia masculina. De las fantasías sexuales de los géneros al acoso sexual, en El
Cotidiano, mayo-junio, año/vol. 18, número 113. Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco. Distrito
Federal, México, pp. 15-27. 2002, Pág. 18.
10
Freud, Sigmund. “El Malestar en la Cultura” en Obras Completas: Tomo III. Editorial Biblioteca Nueva.
Madrid, 1996
11
Ídem Pág. 3048
7

animado o inanimado, en lugar de destruirse a sí mismo“ 12 (quizás eliminar todo lo


de freud)

Estudiar la violencia del erotismo implica entender la naturaleza violenta del género
humano y su vínculo con la contención, las pulsiones que mueven al individuo, y
además la regulación social que se ha hecho para contener esos impulsos dentro
del marco de la vida en sociedad. Entender fundamentalmente qué sucede con esos
impulsos en la época actual.

De una manera semejante, la violencia humana o su esencia violenta, emerge


a principios del siglo XX como algo que colectivamente no ha sido posible
superar, como la incapacidad de la modernidad para extirpar el peligro de la
violencia. En ese sentido, si el erotismo representa la posibilidad de que los
humanos demos rienda suelta a la violencia, a nuestra naturaleza animal,
habremos de reconocer que, en efecto, esta metáfora que hombres y mujeres
construimos sobre la sexualidad, es una vía para escapar a la presencia de un
Estado que limita nuestra naturaleza violenta y que parece pretender combatir
cualquier expresión de violencia social, desde la física o material, hasta la
simbólica.13
En esta perspectiva, el erotismo queda atrapado por prohibiciones e interdictos que
pretenden regular la violencia contenida en este acto. Así, el ser humano, transgrede
las prohibiciones instauradas en torno a lo erótico cada vez que se deja llevar por
sus pasiones y sus deseos, lo que conlleva una violencia simbólica al quebrantar
todos los interdictos, prohibiciones y tabúes impuestos por la sociedad y la moral.

Por su parte, el erotismo representa el terreno subjetivo en el que los


humanos reconstruimos interpretaciones sobre la sexualidad, sin percatarnos
que en dicho proceso incorporamos nuestros miedos y nuestra naturaleza
violenta. Así, el erotismo es violento porque siempre pone en juego la
disolución de las formas constituidas del orden social que coloca en
salvaguarda la fragilidad de la individualidad. 14
El arte tiene en sí mismo la misma marca o carga que lleva el erotismo. El acto
creativo del arte es en sí un acto violento, transgresor, ya que instala o debe
instaurar, nuevos modos de mirar la realidad.

O retrotraemos todas las artes a una actitud y una necesidad centrales,


encontrando una analogía entre un movimiento de la pintura o el teatro y un
movimiento de la lava en la explosión de un volcán, o debemos dejar de
pintar, de gritar, de escribir o de hacer cualquier otra cosa. 15

12
Ïdem Pág. 2050
13
Griselda Martínez V.: Violencia masculina. De las fantasías sexuales de los géneros al acoso sexual, en El
Cotidiano, mayo-junio, año/vol. 18, número 113. Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco. Distrito
Federal, México, pp. 15-27. 2002, Pág. 15.
14
Griselda Martínez V.: Violencia masculina. De las fantasías sexuales de los géneros al acoso sexual, en El
Cotidiano, mayo-junio, año/vol. 18, número 113. Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco. Distrito
Federal, México, pp. 15-27. 2002, Pág. 19.
15
Artaud, Antonin: El Teatro Y Su Doble. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1976. Pág. 82
8

Propongo pues un teatro donde violentas imágenes físicas quebranten e


hipnoticen la sensibilidad del espectador, arrastrado por el teatro como por
un torbellino de fuerzas superiores. 16
Artaud lo dice de ese modo, refiriéndose puntualmente al teatro, y aquí se ve un
nexo posible entre la violencia transgresora del erotismo y la violencia transgresora
del teatro como lenguaje, como creación artística. Por lo tanto, para esta
investigación, Artaud será un referente central proveniente directamente desde el
mundo del teatro. Nos interesa en este sentido, potenciar e indagar en el vínculo que
se da en Artaud entre violencia y puesta en escena, y por otro lado, el erotismo y la
violencia que desde allí se desprende. (Profundizar en Artaud y la violencia en el
Teatro, La transgresión, las vanguardias, in yer face)

La violencia social, el abandono, la muerte, el sexo como instrumento de


cosificación, de degradación y dominación, la necesidad dolorosa de amar y la
desoladora afirmación de su ausencia recorren su discurso y la acción escénica,
pero es tal vez en esta última escena en que se manifiesta de una manera mucho
más contundente y devastadora. El dolor y desgarro interior que acompaña siempre
a los personajes se expresa ahora a través de la experiencia física, casi como un
ritual que pretende exorcizar el alma y la mente atormentada de la autora, así como
los tormentos ocultos de los espectadores, buscando, por qué no, llegar a una
catarsis contemporánea. (BRNCI'C, Carolina. Sarah Kane y el espectáculo del dolor.
Rev. chil. lit., nov. 2006, no.69, p.25-43. ISSN 0718-2295.)

Entonces, lo que se propone es vincular ambos lenguajes –el del teatro y el del
erotismo- para utilizar en el arte escénico los elementos manifiestos en lo erótico y
que le entregan su fuerza y energía creadora, constructora y transgresora desde una
violencia simbólica.

Parece necesario mencionar, además, que tanto el teatro como el erotismo, tienen
una fuerte vinculación con lo ritual, lo ceremonial, lo orgiástico de la fiesta y el
exceso, y la violencia que allí se vehicula.

El acto erótico sexual es violento en sí mismo, ya lo decíamos, sin embargo el ser


humano ha sido capaz de contener, de reprimir este deseo extremo que lo llevaría
sin duda a violentar físicamente al otro, incluso hasta darle muerte.

Si el régimen de los placeres es tan importante, no es simplemente porque


un exceso pueda producir una enfermedad, sino porque, en la actividad

16
Artaud, Antonin: El Teatro Y Su Doble. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1976. Pág. 85
9

sexual en general, se reúnen el dominio, la fuerza y la vida del hombre. Dar a


esta actividad la forma rarificada y estilizada de un régimen es preservarse
contra los males futuros; también es formarse, ejercer, experimentarse con
un individuo capaz de controlar su violencia y dejarla jugar dentro de límites
convenientes, retener en sí el principio de su energía y aceptar la muerte al
prever el nacimiento de sus descendientes17.
Aparece aquí en Foucault una vinculación de lo erótico y la muerte como en Bataille
y una de sus principales afirmaciones, a modo de definición, de lo erótico, cuando
dice que “podemos decir del erotismo que es la aprobación de la vida hasta en la
muerte”18. Por otro lado, sigue:

Si el amante no puede poseer al ser amado, a veces piensa matarlo; con


frecuencia preferiría matarlo a perderlo. En otros casos desea su propia
muerte. Lo que está en juego en esa furia es el sentimiento de una posible
continuidad vislumbrada en el ser amado.19
Desde todo este plano conceptual al que nos hemos estado refiriendo vamos a
instalar la relación entre erotismo-violencia y teatro para realizar esta investigación
aplicada en el sentido que se intentará a partir del plano conceptual, evaluar la
posibilidad de unión e intercambio entre estas dos áreas o mundos aparentemente
distintos en una puesta en escena puntual. Fundamentalmente intentaremos
encontrar las claves estéticas en lo erótico desde la teoría y el análisis comparado
de obras de arte reconocidas por su vinculación con lo erótico y la violencia.
Necesitamos reconocer en el arte su vinculación con lo erótico y particularmente la
violencia que hay en ello implícito. Trabajaremos fundamentalmente desde el arte
visual, ya que esa es otra de las claves conceptuales de nuestro trabajo, es decir,
veremos al teatro como una actividad artística que parte desde lo escénico y de su
carácter prioritariamente visual y sensible.

Bajo el lema “reteatralizar el teatro”, Georg Fuchs, director del Teatro de


Artistas de Munich publicó en 1909 una serie de reflexiones, cuyo punto de
partida era la reivindicación de la autonomía de lo escénico frente a lo
literario. Proclamaba la necesidad de seguir el camino recorrido ya por las
otras artes, “liberándose del yugo de la literatura y de todas las obligaciones
exteriores que no se fundamentan en su específica y pura norma artística”.
Retrotrayéndose a los orígenes culturales y festivos del teatro, Fuchs trataba
de definir el “arte del teatro”, en contraposición al “arte del drama”,
atendiendo a los elementos sensibles que lo constituyen. 20
Será entonces necesario reconocer los elementos que definan desde lo visual, lo
estético y lo sensorial (aludiendo a los sentidos), el modo como se realiza y toma

17
Foucault, Michel: Historia de la Sexualidad. El uso de los placeres, Siglo Veintiuno Editores, Madrid, 1998,
Pág. 117
18
Bataille, Georges: El erotismo. Tusquets Editores, Barcelona, 1997, Pág.15
19
Bataille, Georges: El erotismo. Tusquets Editores, Barcelona, 1997, Pág. 25
20
Sánchez, José: Dramaturgias de la Imagen, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, España, 1999,
Pág. 14
10

forma en la obra artística el mundo del erotismo y la violencia que le subyace.


Cuáles son los elementos fundamentalmente estéticos, perceptuales, que llegan a
hacer de una obra artística, una obra erótica, yendo mucho más allá del plano
temático. Cuándo una obra de arte se articula en el plano de la violencia, de la
transgresión, que es como ya decíamos, el mismo plano en el que se articula el
erotismo.

De este modo, entonces, habiendo descubierto aquellas claves de vinculación


perceptibles entre la obra artística visual y el plano de la “violencia erótica”,
estaríamos en condiciones de aplicar lo descubierto a la creación de una obra de
teatro que, partiendo de lo escénico (plano visual, sensorial y perceptual), vehicule e
introduzca en su producción los aspectos estéticos de lo erótico dando así inicio a la
creación de una poética personal basada en la relación explicitada.

La razón, el pensamiento, la palabra, siguen siendo, así lo creemos, los elementos


centrales en la creación de nuevo conocimiento, y además en el modo cómo los
seres humanos construimos realidad y aprehendemos el mundo que nos rodea. Sin
embargo, y por lo mismo, creemos se hace necesario, desde el área que nos
compete, que es el teatro, reivindicar un modo distinto de conocer, que de alguna
manera nos remite a la infancia, la nuestra o la de la humanidad. Nos remite ya que
este modo otro de generar conocimiento o realidad estaría dado por la utilización de
los sentidos, y en este plano la palabra es sólo un referente más.

Si pensamos en un sentido más predominante o pregnante que otro, habría que


decir que la vista es el sentido que posee esas características.

Y si es así, es claro que habría que desarrollar un tipo de teatro basado


fundamentalmente en la visualidad, en el carácter visible y por lo tanto estético del
teatro, de la puesta en escena.

Pero no sólo eso, sino en un carácter sensual de la puesta en escena. Y es por eso
que lo erótico se aparece como una gran posibilidad de ser un impulso-motor para la
creación escénica, ya que lo erótico se da fundamentalmente en el plano de los
sentidos. El conocer al otro está dado en ese mundo, el de lo sensorial.

Por otro lado, la fuerza, energía o impulso con que podemos cargar a la creación
escénica partiendo desde lo erótico, está dado desde el hecho de que el erotismo es
un fenómeno de transgresión y como tal es un hecho fundador y creador en sí
11

mismo. Pero más aún, la violencia que lleva implícita la actividad erótica, es la que
nos permitiría convertir la creación escénica en un acto también transgresor, al
menos en el sentido de subvertir el modelo hegemónico de creación teatral
vinculado a la razón (como modelo hegemónico de conocimiento). La violencia del
erotismo está vinculada con la transgresión, e interesa homologarla con una
transgresión relacionada con la forma habitual y hegemónica de conocer, que es la
razón, donde la ciencia se yergue como su representante fundamental.

Como ya se dijera en las páginas precedentes, la violencia de lo erótico se


manifiesta fundamentalmente en el campo de lo simbólico, que es el mismo campo
donde se manifiesta fundamentalmente el arte.

Entonces, desde la perspectiva del teatro, donde todavía aparece como modelo
hegemónico, un tipo de teatro fundamentalmente vinculado con la palabra, es decir
el texto escrito, la obra dramática; lo erótico y su violencia implícita nos permitirán
desarrollar una poética que plantee esta otra forma de conocer, desde los sentidos
implicados fuertemente en todo acto erótico, y con ello nos permitirá desarrollar un
tipo de teatro que subvierta el modelo hegemónico, en el sentido de que
necesariamente tendremos que partir desde lo escénico y sensible en la creación.
Ya no será la palabra dicha por los actores la que construya el discurso de la obra,
sino que ahora será dado desde la violencia implícita en lo erótico como acto
creador, límite entre la vida y la muerte, desde la percepción sensible construida por
los movimientos de los cuerpos de los actores, por el diseño espacial y todo lo que
se defina desde lo perceptual en un modo más primitivo y sensorial, recuperando lo
cultual y ritual originario del teatro. Porque como dice Sánchez citando a Fuchs, “lo
esencial del teatro es el orgiasmo, el estado de embriaguez de la multitud de
espectadores (…)”21.

Nos interesa la capacidad que tiene el teatro de generar una realidad propia, y no
conformarse con ser sólo una repetición o copia de la realidad. Partir de lo erótico
como base para la creación nos da la posibilidad de descubrir y conformar un
lenguaje escénico nuevo, o al menos distinto. Nos da la posibilidad, creemos, de
conformar un universo propio, significante en sí mismo, y así, la posibilidad de
reinterpretar la realidad de elaborarla desde lo escénico. Y en esto último, nos
hacemos eco de las palabras de Heiner Müller cuando dice que: “La realidad en
21
Sánchez, José, Op. Cit. Pág. 19
12

realidad no me interesa si no está elaborada. Me interesa la elaboración de realidad


y no la realidad misma.”22

En el acto erótico conciente, que es por excelencia un acto creador, hay implícita
una violencia que tiene que ver con lo que Bataille denomina la disolución de lo
discontinuo para pasar a una continuidad, que aunque relativa y mínima está ahí.23
Es esta violencia que subyace a este acto la que le otorga fuerza, y es esa energía
dada por la violencia del acto creador, la que queremos traspasar a la creación
escénica. Queremos entender la violencia como una herramienta necesaria de la
creación, como acto único de transgresión, comunicación y expresión.

En lo erótico dado por una voluntad conciente, el fin que se da es el placer, la


intensidad, la violencia del placer. Esta violencia está dada en el mundo del arte en
tanto actividad vinculada también con el placer, el placer de la creación y también el
placer de la contemplación, del goce estético.

¿Qué pasa con los sentidos, que ahora le han dado paso a la razón, a lo utilitario, a
lo comercial, al intercambio monetario, a lo instrumental?

¿Dónde quedó nuestra conexión con el mundo sensible?

Entonces queremos lograr desde la escena la conexión con ese mundo que hemos
olvidado dándole paso absoluto a la razón y al lenguaje verbal como único modo de
conocer y conocerse.

De este modo, y como decíamos anteriormente desde las palabras de Heiner Müller,
el teatro es una realidad en sí mismo, y no debiera duplicar, ni copiar la realidad del
público. Lo interesante del teatro así como del arte en general, está justamente en la
posibilidad de tomar elementos que ya existan en nuestra realidad (histórica,
política, social, cultural, etc.) y girarlos, reinterpretarlos generando otra mirada, una
nueva, donde está como decíamos, lo transgresor que tiene el arte y genera un tipo
de violencia al confrontar esta realidad otra a la mirada del espectador.

En este sentido, entonces, nuestro trabajo será elaborado desde la perspectiva de


una investigación aplicada, es decir, nuestra investigación posee un fuerte
componente práctico dado por el proceso de trabajo y exploración escénicos. Así,
entonces, pretendemos fundar un mundo, nuevo en lo posible, donde se reúnan los

22
Müller, Heiner: Revista Primer Acto nº 221, 1987.
23
Bataille, Georges: El erotismo. Tusquets Editores, Barcelona, 1997
13

conceptos aportados por la investigación teórica y la visualidad otorgada por el plano


de lo escénico. Nuestra intención es comprobar la factibilidad de generar una
creación escénica desde la violencia del erotismo, desde la estética de dicha
violencia y la fundación de realidad desde ella.

En definitiva, la investigación tiene, por decirlo así, dos componentes principales, es


decir:

1. Plano conceptual, dado por la investigación teórica y la lectura de los autores


mencionados.

2. Plano Escénico. Nuestra intención es definir, tanto desde el trabajo perceptual


en torno a obras (cine, plástica, etc.) como desde la investigación escénica,
una forma de lo erótico, en particular dada por la violencia que encierra o
conlleva dicho acto.

Los dos componentes o grandes áreas de la investigación recién mencionados, nos


permitirán, a partir de su interacción, retroalimentación y comunicación, generar una
obra propia, que nazca desde la escena misma y el proceso dado por los ensayos.
Nos interesa además, dicho proceso, en la medida que a partir de él seamos
capaces de definir una poética propia que nos permita generar nuevas obras a partir
de una metodología de trabajo definida a partir de los elementos usados, tanto
desde lo perceptual como de lo estético, escénico y conceptual.
14

BIBLIOGRAFÍA

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2. Foucault, Michel: Un Diálogo Sobre el Poder. Ediciones Altaza, S.A., 1998
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XXI Editores, 1996
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Muthesius y Burkhard Riemschneider, Colonia, Alemania, 1993
5. Bataille, Georges: El erotismo. Tusquets Editores, Barcelona, 1997
6. Bataille, Georges. “Las Lágrimas de Eros”. Tusquets Editores, Barcelona,
2000
7. Bataille, Georges. “Historia del Ojo”. Tusquets Editores, Barcelona, 1997
8. Bataille, Georges: Breve historia del erotismo. Ediciones Caldén,
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9. Lipovetsky, G. “La era del vacío”, Editorial Anagrama, 1998
10. Miranda Gajardo, Pamela Haydée. Reencuentro con el cuerpo sexo,
reestructuración en su historia y mito; por una reversibilidad de sus
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11. Fuchs, Eduard. Historia ilustrada de la moral sexual. Madrid, Alianza
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12. Mediza, Alberto. “Metodología de la Creación”. Apunte.
13. Ibáñez Gallardo, Silvia. “El Erotismo como creación: Vida-Muerte-Vida”.
Tesis Facultad de Artes Universidad de Chile. 2002.
14. Hill Charlotte; Wallace, Williams. “Erotismo: Antología universal de arte y
literatura eróticos”. Taschen Editores, Barcelona, 1999
15. Freud, Sigmund. “Más allá del principio del placer” en Obras Completas:
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