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LA ANTROPOLOGIA FÍSICA

UNA BREVE RESEÑA CRÍTICA

PABLO VELASCO
INTRODUCCION A LA ANTROPOLOGÍA
La Antropología Física

La antropología física es la ciencia que estudia el hombre como ser físico y biológico. La antropología

física inicialmente se desarrolló con trabajos de naturalistas que buscaban encontrar la posición del

hombre como parte de la naturaleza, inicialmente, estaba ligada a la historia general y datos

proporcionados por médicos, naturalistas, historiadores y filósofos. Sin embargo, la categoría de fijismo

siempre ha estado presente o al menos no se había cuestionado hasta el siglo XVII. Incluso cuando Carl

von Linneo elabora su clasificación taxonómica considerando el hombre y las demás especies naturales

tuvieron su origen común que más tarde se diversifico por vía de hibridación. En 1735 cuando Carl

von Linneo publicó su Sistema Natural en el cual establece una clasificación que incluye al mismo

hombre, en base a comparaciones con primates e identificó similitudes en estructura y anatomía.

A partir de estas comparaciones la disciplina antropológica fue considerando las semejanzas entre

mono-hombre, y la primatología tomo relevancia como disciplina apoyada por biólogos, psicólogos, y

antropólogos. La antropología física es resultado de los «factores sociales» que han formado una

concepción del hombre, estos factores sociales han sido los intentos históricos de la construcción de la

edad de la tierra —como en el caso de Charles Lyell—, los intentos de construir una secuencia evolutiva

y gradual de estadios socio culturales —H. L. Morgan en su Ancient Society—, las tendencias de

clasificación natural —como analizamos en Linneo— en la cual el hombre parece seguir siendo “la

medida de todas las cosas” y sigue siendo el marco de referencias para los estudios antropológicos.

Todas las tendencias de evolución y cambio somático, biológico, y genético más recientemente el siglo

pasado, han sido estudiados por antropólogos, la disciplina médica y la anatomía descriptiva y

comparativa. “En la relación constitutiva, por el contrario, los hallazgos, teorías, técnicas, y métodos

de una disciplina son capaces de transformar de modo automático a la disciplina con la que se guarda

relación” (Vera, 2003, pág. 4)

Se ha intentado reconstruir estadios de desarrollo de lo simple a lo complejo no sólo en los ámbitos

socio-cultural sino también en el campo orgánico-biológico. A partir de entonces también ha sido

importante comprobar que el género la especie «Homo» también ha sido el resultado de un proceso de

evolución de cambio y de progreso a lo largo de millones de años.


La antropología se ha interesado en lo expuesto por lo que los naturalistas han denominado «especie»

en particular: la especie Homo sapiens o sus paralelos —primates, antropoides, neandertales, etc. —sin

embargo, es necesario cuestionarnos acerca de la utilidad de la disciplina: ¿Cuáles son las utilidades de

la antropología actualmente en el siglo XXI? ¿Qué podemos aprender de los estudios muy abundantes

de los primatológos físicos? ¿De verdad se ha demostrado un desarrollo gradual y progresivo en

terreno socio-cultural que sea similar en el aspecto orgánico-biológico?

La antropología física actual no es como en un inicio se concibió: que se limitaba a medir, clasificar y

especular, actualmente tiene múltiples áreas de investigación, de acuerdo con Xavier Lizárraga

Cruchaga —Investigador y director Antropología Física del Instituto Nacional de Antropología e

Historia— expone el amplio campo de investigación de la antropología física: Raciología, auxología,

paleoantropología, ecología antropológica o humana, antropología molecular, genética antropológica

o genética de poblaciones, osteología antropológica, antropología morfológica o somatología,

antropología aplicada y ergonomía, antropología del comportamiento, demografía antropológica,

primatología.1 También se puede encontrar salidas laborales en el sector empresarial:

“Otro aspecto muy importante es la aplicación de los conocimientos del antropólogo físico a la
economía nacional, sobre todo a la producción. Muchas industrias fabrican los más diversos

objetos para una población de la cual se desconocen casi por completo las dimensiones y

proporciones corporales, así como la variabilidad de las mismas” (Faulhaber, 1971, pág. 64).

Respecto al aprendizaje de los estudios de primatología, que se ha considerado como un posible campo

de la antropología física, se le critica principalmente que: 1) es una relación disciplinar meramente

heurística y comparativa que puede reducirse a cuestión dialéctica 2) no forman parte de una misma

práctica unitaria y homogénea respecto a la antropología por no hallarse el elemento cultural no

diferente de cualquier otra especie y el problema es cambiar de especificidad disciplinar.

Respecto a las reconstrucciones graduales y progresivas en los aspectos socio-culturales encontramos

que no hay una progresión secuencial tal como planteaban los evolucionistas ortodoxos, sorprendente

es ver que en aspecto orgánico-biológico la capacidad gradual ha aumentado en milímetros cúbicos.

1
El desarrollo detallado de estos campos pude consultarse en: La antropología en su lugar, de Gloria Artís,
INAH 2004, pág. 99-104.
En las reconstrucciones de la historia evolutiva del hombre hemos caído en algunos errores o

ambiciones por parte de algunos investigadores: se han creído —por falta rigor científico para

comprobar o refutar—, descubrimientos de los que considerábamos un «eslabón perdido» nos

referimos al hombre de Piltdown, fue un supuesto hallazgo realizado por los arqueólogos británicos

Charles Dawson y Smith Woodward, en 1953 cuando se realizaron estudios de datación, descubieron

que se trataba de una farsa, es decir, el famoso hombre de Pïltdown era en realidad una mandíbula de

un orangután encajado en una mandíbula de un hombre del mediovo, además, la dentadura o pocos

dientes probablemente fueron limados para dar un aspecto de desgaste. Este fraude científico no

desprestigia todos los hallazgos evolucionistas, pero si es nos sugiere la cautela de: considerar los

estudios antropológicos dentro de un sistema más complejo, a saber; dentro de un contexto social y

cultural que está inserto el hombre, en el que busca reconstruir secuencias históricas de millones de

años y que está sujeta al error, la naturaleza falible del mismo hombre y la limitación espacio-temporal

en la cual busca comprender secuencias de tiempo que exceden su existencia.

Quizá la muestra más clara de cambio o si se quiere llamar «variabilidad» —considerado como proceso

evolutivo—, resultado de su reproducción, en la descendencia. Es una muestra material y comprobable

de cómo a partir de la mezcla genética hay variaciones humanas, sin embargo, el factor biológico no

explica todos los factores que inciden en el humano, considerarlos seria pensar que el hombre orgánico

es una unidad hermética e inalterable, antes bien, se complementa de la formula humana: Homo

sapiens = biología + cultura, adicionalmente siempre está vinculado a un espacio que influye en él, a

un sistema alimenticio basado en las costumbres, la disponibilidad de recursos, a un contexto único y

particular que no comparte con otros hombres y que le forma una personalidad y un carácter. En

resumen, está expuesto a múltiples factores que refuerzan una particularidad única, que, quiero aclarar

ninguna de ellas es totalmente determínate pero si influye en acentuar su cultura —que ahora más que

antes se entiende su complejidad—, sumado a ello un elemento biológico-orgánico de la misma manera

único. ¿Qué posibilidad habrá de hallar dos personas que compartan misma circunstancias, misma

educación, mismas inclinaciones, mismos hábitos, misma formación, compilándolo más, misma

cultura y a la vez constitución genética o biológica y orgánica en funcionamiento? El estudio

antropológico, ahora sabe que su objeto de estudio no encontrara similitud en constitución biológica,

ni cultural, lo que refuerza más su divergencia y por lo tanto su necesidad de estudio.