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OBITUARIO

Kathleen Gough (1925-1990):


antropóloga, asianista y crítica del
papel de la antropología occidental
En ' " A n t h r o p o l o g y and Imperialism' Revisited" (1990: 1705¬
1708) — e l último artículo que publicara antes de su muerte, ines-
perada para todos—, Kathleen G o u g h revalúa las consideraciones
que h a b í a hecho en aquel otro escrito de hace poco m á s de veinte
a ñ o s 1 que constituyó u n llamado a la reflexión para quienes practi-
caban la antropología desde Estados Unidos. La academia establecida
de los países centrales sintió el artículo de 1967 como u n verdadero
shock. Felizmente, este artículo resultó ser t a m b i é n el detonante de
u n debate necesario y urgente en el á m b i t o a c a d é m i c o estaduniden-
se alrededor de la responsabilidad social de los a n t r o p ó l o g o s , del
problema de la " o b j e t i v i d a d " en las ciencias sociales, y de las d i -
mensiones políticas del quehacer antropológico. El contexto políti-
co del momento — l a guerra de V i e t n a m — hizo que para algunos
antropólogos como K . G o u g h , D a v i d Aberle y Gerald Berreman,
fuera ineludible la continuación de este debate, cuyo comienzo se
remonta al enfrentamiento de posiciones durante la reunión anual
de la American Anthropological Association de 1967, cuando ese
grupo de antropólogos propuso pasar una resolución contra el uso
de armas químicas en la guerra de V i e t n a m . A pesar de la oposición
que suscitó la propuesta entre miembros de la Asociación como
Margaret Mead —para quien "las resoluciones políticas 'no cabían
dentro de los intereses profesionales de los a n t r o p ó l o g o s ' " ( G o u g h
1990: 1705)—, la resolución fue finalmente aprobada. Fue ésta una
de las primeras expresiones públicas de denuncia sobre la guerra por
parte de una asociación profesional. Fue entonces cuando G o u g h
calificó a la antropología de " h i j a del imperialismo occidental"
(1968: 403) y sugirió la necesidad de que la antropología occidental

1
K. Gough, " N e w proposals for Anthropologists", Economic and Political
Weekly, 9 de septiembre de 1967, reimpreso en Current Anthropology 1968 (9):
403-407, en Monthly Review Press en 1968 bajo el título "Anthropology and Impe-
rialism" y, como tal, reimpreso y traducido repetidamente.

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166 ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA X X V I : 1, 1991

estudiara el imperialismo como sistema m u n d i a l y explorara sus


efectos sobre las sociedades (no occidentales) que la disciplina h a b í a
venido estudiando tradicionalmente (con contadas excepciones
como Peter Worsley en su The Third World, 1964). G o u g h m e n -
cionó entonces algunas de las causas de este carencia de trabajos so-
bre el tema: el proceso de especialización en antropología y su sepa-
ración de disciplinas como la ciencia política, la sociología y la
e c o n o m í a ; la tradición de microestudios realizados sobre la base de
trabajos de campo individuales; la selección de temas que no provo-
caran problemas, especialmente con las fuentes de fínanciamiento,
y " e l ambiente burocrático contrarrevolucionario" imperante en las
universidades.
Las circunstancias en la escena m u n d i a l de los años sesenta lle-
varon t a m b i é n a considerar el problema de la responsabilidad social
del a n t r o p ó l o g o y el futuro carácter de la antropología fuera de Es-
tados Unidos, particularmente en Francia (por ejemplo, en los tra-
bajos d e j . Copans, 1974 y 1975, y de G . Leclercq, 1972) y en Ingla-
terra (por ejemplo, el v o l u m e n editado por Talal Asad, 1975). Las
ideas de G o u g h de 1967 fueron ampliamente comentadas tanto por
académicos liberales como de izquierda, y sentaron bases para el de-
sarrollo de una crítica a la práctica de la disciplina. Esta crítica fue
a la vez expresión de una toma de conciencia entre científicos socia-
les comprometidos frente a u n m u n d o marcado por las luchas de
Argelia y V i e t n a m , y por el f e n ó m e n o político de mayo de 1968.
Comentarios hechos al artículo de G o u g h como los de D . G o d d a r d
(1969) y A . Mafeje (1976) ampliaron el terreno del debate. Mafeje
llevó la discusión sobre la naturaleza de la antropología del plano
que consideró " i d e o l ó g i c o " (en Estados Unidos) y puramente
" a c a d é m i c o " (en Inglaterra), al de una evaluación de las ciencias
sociales positivistas en su conjunto. Para Mafeje, G o u g h " m i e n t r a s
que denuncia a la antropología por ser 'hija del i m p e r i a l i s m o ' , la
acepta al proponer u n nuevo programa para ésta y no una nueva
e p i s t e m o l o g í a " (1976- 329-330) En su ú l t i m o artículo G o u g h pa-
rece presentar u n nuevo " p r o g r a m a " al señalar aquellos problemas
que considera los m á s relevantes en el m u n d o de h o y la. lucha, por
u n nuevo orden económico interna.ciona.1 y las desigualdades que
éste provocaría- la lucha por el desarme y la lucha por el m e d i o am-
biente, a los que la importancia creciente de las luchas nacio-
nalistas en el "Tercer M u n d o " y de las luchas populares en los esta-
dos industrializados Í1990- 1708') Si ésta constituve una nueva
propuesta de " p r o g r a m a ' ' de trabajo para los científicos sociales le
damos la bienvenida. La labor de elaborar una nueva e p i s t e m o l o g í a
por la, cjue aboga Mafeje— se ha venido dando de todos modos
KATHLEEN G O U C H (1925-1990) 167

entre los académicos del llamado "Tercer M u n d o " , antes " c a m p o -


o b j e t o " preferido por la antropología occidental. La elaboración de
una nueva epistemología nos corresponde a nosotros.
La posición de G o u g h y el carácter del debate de fines de los
años sesenta deben entenderse no sólo en el marco de los contextos
históricos y sociales en que fueron expresados sino t a m b i é n como
parte del desarrollo de la disciplina antropológica. La antropología
parece ser propensa a sufrir " c r i s i s " cíclicas que tienden a resolverse
al hacer explícito u n mea culpa que varía en intensidad y naturaleza
s e g ú n los tiempos. En los Estados Unidos se e m p e q u e ñ e c e : ésta se
produce con el reconocimiento tardío de que el " o b j e t o " es y ha
sido siempre sujeto social activo. Actualmente se ha venido resol-
viendo esta " c r i s i s " en Estados Unidos en el marco de la Nueva Et-
nografía de origen geertziano, tendencia que ha conducido a la re-
flexiología y el examen de la situación creada en el trabajo de
campo (véanse, por ejemplo, las contribuciones en Clifford y Mar¬
CUS [comps.], 1986). Ésta es una " c r i s i s " exclusivamente académi-
ca y asépticamente despolitizada, m u y diferente a aquella de los
años sesenta. En los veinte años que h a n pasado entre la "crisis de
conciencia" y la ú l t i m a revaluación de carácter puramente
a c a d é m i c o la mavor Darte del provecto de la antropología particu-
larmente en las sociedades centrales, ha dado u n vuelco total hacia
una perspectiva i d e a l i s t a / s i m b ó l i c a y ha abandonado la considera-
ción de la d i m e n s i ó n política. Esta circunstancia se nota claramente
en el campo de los nuevos estudios de la cultura bajo la influencia
de Geertz. Con estas tendencias, hoy dominantes, el campo de an-
t r o p o l o g í a política se ha ido desvaneciendo. Es en este contexto
donde la ú l t i m a revaluación que hace G o u g h (1990) de la disciplina
y de estos veinte años de vida del m u n d o , adquiere gran valor en
este m o m e n t o . Se retoma así el debate que los años ochenta se en-
carearon de acallar v aue pareciera hov sepultado baio la avalancha
de negaciones ligeras del llamado " p o s m o d e r n i s m o " - l a ilusión
del " f i n " sin esperanzas de " c o m i e n z o s " n i continuidades.

N o hay que olvidar tampoco que fue G o u g h —como estudiosa


de Asia y de India en particular— quien señalara el descuido deli-
berado que existió hasta los años setenta respecto del estudio del
campesinado i n d i o y de sus movimientos políticos ( G o u g h , 1974).
Desde entonces ha habido numerosos estudios sociológicos e histó-
ricos de gran calidad que han cubierto esa carencia.
H a y que hacer notar el enorme valor y honestidad de Kathleen
S o u g h a lo largo de su vida y de su carrera. En 1967, tanto ella
:omo su esposo, el a n t r o p ó l o g o D a v i d Aberle, se negaron a que las
:alificaciones que le daban a sus estudiantes varones se sujetaran a
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los requerimientos del gobierno estadunidense para reclutar solda-


dos para la guerra de V i e t n a m (los estudiantes que no aprobaran
los exámenes eran reclutados bajo el Selective Service System).
Como dice G o u g h :

Al sentir que esto comprometía la integridad de su disciplina y le daba


un derecho injustificado de vida y muerte sobre sus estudiantes, David
Aberle se negó a reprobar a ninguno de ellos, y yo informé a mi De-
partamento que no calificaría a mis estudiantes. . .(1990:1706).

Como resultado de esta controversia ambos antropólogos se


fueron a vivir a C a n a d á en 1 9 6 7 ; sin embargo, las respuestas negati-
vas ligadas a motivos políticos continuaron. El conocido artículo de
1 9 6 7 le valió a G o u g h que no obtuviera su planta como profesor
en la S i m ó n Frazer University (British Columbia, C a n a d á ) . A partir
de entonces Kathleen Gough no obtuvo ningún puesto universitario
regular, salvo hasta 1 9 8 4 cuando la University o f British Columbia
le ofreció u n puesro que no aceptó por estar realizando investigacio-
nes en I n d i a y en V i e t n a m . Ú l t i m a m e n t e se encontraba desarrollan-
do u n proyecto a largo plazo sobre V i e t n a m . Respecto a la situación
que prevalecía en las universidades norteamericanas y a su experien-
cia en ellas, Gough reflexiona:

Aunque estos acontecimientos fueron dolorosos en ese momento,


debo hacer notar que no necesito de autocompasión ya que pude obte-
ner becas y por treinta años maravillosos estudiar movimientos y socie-
dades revolucionarios. A veces, sin embargo, lamento que se haya l i -
mitado mi contacto con los estudiantes [. . .] A algunos profesores les
ha ido peor que a mí, y eligieron o fueron forzados a dejar sus univer-
sidades [. . .] Las universidades norteamericanas son más abiertas hoy
que en los años sesenta [. . .] (ibid.).

Kathleen G o u g h nació en Inglaterra en 1 9 2 5 y se doctoró en


la Universidad de Cambridge en 1 9 5 0 . Se d e s e m p e ñ ó como investi-
gadora y profesora en varias universidades inglesas, esradunidenses
y canadienses. Publicó ampliamente sobre las instituciones sociales
de la I n d i a , el parentesco comparado, el estado-nación, las "rela-
ciones raciales" y la ética de la investigación en ciencias sociales.
Fue coautora y compiladora con D a v i d M . Schneider de Matrilineal
Kinship ( 1 9 6 1 ) y con H . P . Sharma de Imperialism andKevolution
tn South Asia (1973) y fue miembro del Comittee o f Concerned
Asian Scholars. Ha sido autora del m u y aclamado volumen Rural
Society in South-East India ( 1 9 8 1 ) , de T Í » Times more Beautiful.
The Rebuildtng of Vietnam ( 1 9 7 8 ) , y del recienre Rural Change in
KATHLEEN G O U C H (1925-1990) 169

Southeast India, 1950s to 1980s ( 1 9 8 9 ) , continuación brillante de


la obra comenzada a principios de los años cincuenra. Falleció en
Vancouver ( C a n a d á ) el 8 de septiembre de 1 9 9 0 luego de una breve
pero severa enfermedad. Lamentamos profundamente la desapari-
ción de Kathlecn G o u g h , persona de gran calidez, valor moral y
convicciones firmes, y anrropóloga de grandes méritos. Las investi-
gaciones que d e j ó comenzadas serán seguramente caminos que
terminarán de recorrer aquellos a quienes inspiró con su trabajo.

S U S A N A B.C. D E VALLE
México, 1 6 de septiembre de 1 9 9 0 .

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