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Biblioteca de
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BIBLIOTECA DE LINGüISTICA y SEMIOLOGIA E. ARDENER, H. HENSON, R. H. ROBINS,
D. HYMES y J. B. PRIDE

1
A. M. Kondrátov
DEL SONIDO AL SIGNO

2
E. Cassirer, A. Sechehaye y otros
TEORIA DEL LENGUAJE Y LINGVISTICA GENERAL
ANTROPOLOGIA SOCIAL
3 Y LENGUAJE
N. Trubetzkoy, E. Sapir y otros
FONO LOGIA y MORFOLOGIA

4
V. Z. Panfilov Compilador
GRAMATICA y LOGICA EDWIN ARDENER

5
D. Maldavsky U N SO
'rEORIA LITERARIA GENERAL ' INVENTARIO
Enfoque multidisciplinario PATRIMONIO
Orden N°
6
E. Ardener y otros
ANTRO PO LOGIA SOCIAL y LENGUAJE
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E. Ardener y otros
MUI_'f'lUNGmSMO y CATEGORIA SOCIAL

I E. Ardener y otros
AN'I'/(O/'OI,OGIA SOCIAL y MODELOS DE LENGUAJE

VOLUMEN EDITORIAL PAIDOS


BUENOS AIRES
6

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<' Título del original inglés


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0CIAL ANTHROPOLOGY AND LANGUAJE


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Parte 1

Publicado por
Tavistock Publications Limited
11 New Fetter Lane, London EC4
This book has been set in Modem Series 7
and was printed by Butle1' & Tanuer Ltd.,
Frome and London NOMINA DE COLABORADORES
© Association of Social Anthropologists of the
Commonwealth 1971
Edwin Ardener

Versión castell.ana de Nacido en 1927, en Inglaterra; graduado ('n la Universidad de Londres, B. A., y
CÉSAR TOMÁS AIRA Oxford, M. A. Treasury Studentship, 1949-.52; investigador, luego investigador Senior
WAISER/NISER, University College Ihldan, Nigpria, 1952-62; Oppenheimer Student,
Oxford, 1961-62; Treasury Fellowship, 1963; catedrático en Antropología Social, Oxford,
1963; miembro del St John's College, Oxford, 1969. Autor de Coastal Bantu of fhe
Impreso en la Argentina - Printed in Argentina Cameroons, 1956; Divorce and Fertility, 1962; y ensayos sohre antropología social.
Coautor de Plantation and Village in tlle Call1eroons, 1960.

Hílary Henson

Nacido en 1946, en Londres; estudió en Oxford, St Hilda's College y St Cross


Collegt', B. A. (inglés), B. Litt. (Antropología Social). Colabora regularmente en
la BBC.

Dell Hymes

Nace en 1927, en PortIand, Oregón; educado en el Reed College, B. A. (Litera-


tura y Antropología); Universidad de Indiana, N. A., Ph. D. (Lingüística). Investigador
de campo de la lengua y cultura chino~, Oregón, 1951, y hasta el presente, con inter-
mitencias; profesor asistente e instructor de Antropología Social, Universidad de Har-
vard, 1955-60; profesor asociado y profesor de Antropología, Universidad de California,
Berkeley, 1980-65; profesor de Antropología, Universidad de Pensilvania, 1965. Autor
de On Communicative Competence, 1971. Compilador de Language in Culture and
Society, 1984; Pidginization and Creolization 01 Language, 1971. Ha compilado, junto
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723 con ]. ]. Gumperz, The Etnography of Communication, 1964; Directions in Socio-
© Copyright de todas~ las ediciones en castellano by linguistics, 1972.

EDITORIAL PAIDOS SALe.F.


Defensa 599, 3·", piso - Buenos Aires 7
John B. Pride !' ,

Nacido en 1929, en Inglaterra; educado en la Universidad de Edimburgo, M.A .


. (E¡~gpa y Literatura Inglesa), tras prestar servicio en la Armada Heal. Lektor de
"t.itérlitura Inglesa, Universidad de Gotemburgo, Suecia, 1959-60; profesor de Lengua
Inglesa, Universidad de Edimburgo, 1960-63; profesor de estudiantes extranjems, Moray
House College of Education, Edimburgo, 1963-65; profesor de Lengua Inglesa y Lin-
güística General, Universidad de Leeds, 1965-69; profesor de Lengua Inglesa, Univer-
sidad Victoria, de Wellington, Nueva Zelandia, 1969. Autor de The Social Meaning of IN DICE
Language, 1971; y ensayos sobre sociolingüÍstica.
INTRODUCCION,
Robert H. Robins por Edwin Ardener 11
Antrop6logos sociales y lingüística: niveles de relaci6n 14
Nacido en 1921, en Bmadstairs, Kent; educado en la Universidad de Oxford, M. A., El nivel técnico 15
Universidad de Londres, D. Litt. Profesor de Lill!,>iiística, Escuela de Estudios Orien- El nivel pragmático 18
tales y Africanos, 1948-54; Docente de Lingüística General, Universidad de Londres, El nivel de explicaci6n 29
1954-64; Profesor de Lingüística General, Universidad de Londres, 1965. Investigador Referencias bibliográficas 68
en la Universidad de California, 1951 (trabaja de Gampo sobre los Yurok); Profesor
Invitado, Universidad de Washington, Seattle, 1963; Profesor Invitado, Universidad
de Hawáii, 1968; Profesor Invitado, Universidad de ;\linnesota, 1971; Secretario Hono- LOS PRIMEROS ANTROPOLOGOS INGLESES y EL LENGUAJE,
raría de la Sociedad Filológica, 1961. Autor de Ancient and Medieval Grammatica[ por Hilary lIenson 79
Theory in Europe, 1951; The Yurok Langullge, 1958; General Linguistics: An Intro-
ductory Survey, '1964; A Short History of Línguistics, 1967; Diversions of Bloomsbury: Lenguaje y raza 80
Selected Writings on Línguistics, 1970. La idea del lenguaje primitivo 82
Las lenguas primitivas y el origen del lenguaje 84
Estructuras cognitivas y lenguaje 89
El uso de las categorías "nativas": mana, totem y tabú 92
Conclusi6n 96
Referencias bibliográficas 99

MALINOWSKI; FIRTH Y EL "CONTEXTO DE LA SITUACION",


por Robert H. Robins 103
Referencias bibliográficas 112

LA SOCIOLINGüISTlCA y LA ETNOGRAFIA DEL HABLA,


por Dell lIymes 115
El alcance de la descripci6n lingüística 120
Direcciones de la descripci6n lingüística 127
Funciones del habla 135
Resumen metodol6gico 138
Referencias bibliográficas 148

USOS Y CASOS DEL COMPORTAMIENTO VERBAL,


por John B. Pride 153
Un enfoque transaccional de la sociolingüística 153
Funciones del habla 163
Referencias bibliográficas 169
8
9
! I

INTRODUCCION
Edwin Ardener

DURANTE MUCHO tiempo ha llamado la atención la incapacidad de la


importante generación intermedia de antropólogos sociales de la escuela
inglesa para responder al desafío del lenguaje; y actualmente quizá nada
ejemplifique con tanta claridad ese creciente abismo entre la vieja y la
nueva antropología social, como las diferentes actitudes hacia el lenguaje
que se aprecian en cada bando. Esta situación contrasta notablemente
con la "antropología cultural" de los E.U.A., donde el estudio del lenguaje
nunca ha perdido su prioridad. En realidad, hasta la antropología lingüís-
tica ha alcanzado allí un desarrollo muy superior al que correspondería a
un mero subcampo de la antropología: su vasta bibliografía está empe-
zando a exceder lo que cualquiera, salvo un' especialista consagrado por
completo a la materia, puede asimilar. Por supuesto, la autonomía acadé-
mica de la lingüística ha sido ratificada en todas partes hace ya mucho,
por lo cual pareció económico y lógico que su estudio fuera confiado a
especialistas. En su momento, este criterio fue el más razonable. Durante
las décadas de 1940 y 1950, no obstante, cuando la teoría inglesa en antro-
pología social solía dar la impresión de seguir cobijándose bajo los resul-
tados del período malinowskiano, la lingüística científica llevó a cabo uno
o dos sorprendentes avances de suficiente importancia como para que el
pensamiento en disciplinas adyacentes empezara a sentirse acosado. Fue
la creciente influencia de Lévi-Strauss lo que puso a la antropología social
inglesa al tanto de las novedades. Resulta un tanto irónica esta situación:
que la influencia de un pensamiento que en alguna medida se decía deri-
vado de la lingüística haya llegado a ser tan importante en la antropología
social inglesa, de la que el estudio directo de la lingüística había estado
ausente tanto tiempo.
La importancia de Malinowski en la escuela londinense de lingüística
i "1 oscureció esta situación. Como lo demuestra Renson, los antropólogos so-
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ciales no han dejado de sentirse intranquilos ante el lenguaje desde prin-
cipios del siglo XIX. En muchos aspectos, el temprano desarrollo de la
¡ filología comparada fue un estorbo antes que una ayuda al avance teórico,
por haber estimulado, como lo hizo, algunas de las especulaciones menos
~ fecundas sobre razas y orígenes primitivos. En Oxford, Max Müller, ale:
mán, trató de expresar, adelantándose a su tiempo, aunque en una forma
posteriormente muy criticada (Evans Pritchard, 196,5: págs. 20-23), algunas
de las relaciones entre lel ~uaje y mito, estudio que no volvió a goza! de

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. ... ~ ~probación oficial a lo largo de los cincuenta años que siguieron. El te.ndencias tanto de la antropología social como de la lingüística. rce.ro, ~
.t~;moVfmiento filológico de la década de 1870, obra de Brugmann y sus ufrecer con ánimo de colaboración algunas reflexiones al creciente co~~ClQD:,lf!!
colegas, pareció no ejercer ninguna influencia. Los neogramáticos vivieron de lingüistas y otros estudiosos con intereses "sociolingüísticos".
y murieron ignorados por la antropología inglesa. En la primera década En cuanto al primer objetivo, gran parte dé este ensayo introductorio
del presente siglo Ferdinand de S&!.~s.Q!.e habló en sus clases de temas se limitará a repetir un número de temas bien conocidos por los lingüistas,
como sincronía y diacronía, y no fue citado luego por antropólogos cuyo de un modo que puede ser a veces algo elemental; no obstante lo cual,
tratamiento de estos asuntos era mucho menos hábil. Malinowski enseñó se trata casi siempre de un modo antropológico, si no el único modo an-
a sus alumnos a "aprender el lenguaje"; lo prueba el hecho de que tantos, tropológico posible. He trabajado aquÍ sobre algunas de mis conferencias
y con tan buenos resultados, lo intentaran, provistos de un conocimiento leídas en Oxford entre 1964 y 1969. Es posible que por momentos la dis-
muy pobre (así nos parece ahora) de los principales avances de la lin- cusión esté dirigida con excesiva insistencia a la elucidación de los errores
güística descriptiva de las décadas de 1920 y 1930. En los E.U.A. la lingüís- d~l pasado,. y quede expuesta a una crítica más seria por parte de antro-
tica antropológica creció de década en década, de Boas a Sapir, hasta el pologos SOCIales que, tomando por sincera la intención que la anima, duden
presente, casi inadvertida. La glotocronología surgió y cayó. La teoría de de la habilidad de su realización. Desde 1967, año en que por primera
la información apareció en 1948, fecundó la lingüística y la psicología y vez se proyectó la Conferencia, ha aumentado dentro de la ASA el número
lentamente pasó de moda: pocos antropólogos ingleses la notaron. Chomsky de antropólogos entrenados en lingüística. Confío en que las flaquezas
floreció durante diez años antes de que muchos pudieran, con vacilacio- s~rán toleradas, teniendo en cuenta el período particular en que .fue com-
nes, deletrear su nombre. Sólo en uno o dos centros académicos que se pJlado el presente volumen. Posiblemente será recibido en Estados Unidos
mantenían en relación con un mundo intelectual más amplio pudieron, como una evidencia más de la eterna "insularidad" y "parroquialismo",
en los últimos años de la década de 1950 y en la de 1960, las influencias cargos que ahora parecen inseparables de la idea que los norteamericanos
de las escuelas francesa y norteamericana reunirse y ser incorporadas a se hacen de la antropología social inglesa (Murdock, 1951; R. Firth, 1951;
la tradición inglesa. M. ~arri~" 1969). Quizá podamos sentirnos respaldados en parte por la
Si todo esto hubiera sido expresión de una suprema autoconfianza contnbuclOn de uno de sus más eminentes antropólogos-lingüistas. Sin
disciplinaria, hubiera merecido una total admiración. Pero, de hecho, des- duda es cierto que los antropólogos sociales de 'la ASA deberían estudiar el
pués de 1960, mientras los movimientos recientes sacaban a relucir los lenguaje r~curriendo al copioso trabajo ya realizado en el campo de la
problemas más vivos, a los arquetipos de la profesión se los veía sumidos antropologla en general. No sería necesario un debate interno mediado
en una actitud de autoimpugnación (véase página 60) que, en su valor P?r in~~rpretes esp~ciales. En consideración a todo lo cual, cualquier apro-
nominal, corrió el· riesgo de ser confundida con la ascendente institución XlmaClOn al lenguaje que la escuela inglesa pueda hacer, tiene, o promete
"ciencia social". La idea de la pertinencia de la lingüística teórica en ~ener, características propias, y deberá desarrollarse a partir de sus propios
el campo de la antropología social nunca tuvo mucho predicamento en los mtereses.
círculos antropológicos de Londres posteriores a Malinowski (pese a los En lo que al segundo objetivo se refiere, el volumen entero es presen-
esfuerzos aislados de Milner, 1954, y más recientemente de Whiteley, 1966), tado como prueba, con las bibliografías de los colaboradores citadas como
y en la estructura social de la antropología inglesa, Londres ha tenido evidencia parcial. Aquí dependemos más estrechamente de nuestros co-
considerable peso, aun en sus períodos más soñolientos. legas . lin~~istas. ~\.~gunos temas n~ están representados: en particular la
. Hacia 1969, cuando fue convocado el simposio de la ASA sobre el contnbuclOn de fllosofos que podnan iluminar muchos de los problemas
lenguaje, el número total de miembros de la Asociación que se consideraron trat~d.os. La mayor omisión deliberada desde el punto de vista socioantro-
calificados para presentar ensayos formales fue aún muy bajo. Y entre pologlCo es la ~0fo1sideración directa de la terminología de parentesco,
éstos hubo quienes, por una u otra razón, no pudieron presentar trabajos, puesto que el prOXlmo volumen de esta serie está dedicado al estudio del
y en consecuencia no están representados en este libro, excepto por citas parentesco, bajo la edición de un especialista de primera línea (Needham,
de sus escritos. Otros hicieron valiosas contribuciones verbales. Los lin- 1971). Un volumen posterior se referirá a otros aspectos del mismo terreno.
güistas que vinieron como nuestros invitados, y que sí están representados El presente enfoque, pese a todo, debe mucho al importante desarrollo en
aquí, han sido muy generosos al apoyar nuestros pasos relativamente estos campos, con el que está claramente alineado.
incultos. . En cuanto al tercer objetivo, en un comienzo puede parecer impropio
Este volumen, por lo tanto, se propone alcanzar varios objetivos (cual- mstrumentarlo a la luz de la larga ausencia de la lingüística en la antro-
quiera que sea su posibilidad de éxito). El primero, ser leído sobre todo pología social inglesa. Creemos que en la Conferencia quedó demostrado
por antropólogos sociales, y no como' una mera rama especializada de su que no era éste el caso. La falta de estudio directo del lenguaje ha tenido
disciplina, sino como una ilustración de ciertas tendencias postfunciona- algunas ventajas. La antropología social ha desarrollado por su cuenta
listas de pertinencia general. Segundo, mostrar los alcances del trabajo que reflexiones que tienen cierta pertinencia en la actividad lingüística, y como
puede hacerse o ha sido hecho, y ubicarlo en la perspectiva de las nuevas una disciplina profesional autónoma, está perfectamente equipad~ para

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ej'ahr,ar, el componente "social" de cualquier sociolingüística que se le pro- 3. Un nivel de explicación: en el que pueden buscar la ap bilidad, L-.'
"lj~~La materia tiene sus Junggrammatiker, ¡aun cuando la opinión de si la hay, de teorías sobre el lenguaje (aun de teorías sobre la lin 'l!Ii~a.
Leitner sobre los primeros neogramáticos ("terrorismo literario ejercido por a teorías sobre la sociedad, o sobre la cultura, o sobre la ubicación lá:-
una horda de sanscritistas" - véase más adelante, página 80 n. 2) crea un metas de la antropología social. .
modelo prejuicioso para la comprensión de los movimientos "neoantropo-
1 En Inglaterra, como he dicho, los tres niveles tienden a ser tratados

,
lógicos"! A los lingüistas, bastará ofrecerles como nuestra justificación, y separadamente. En toda época ha habido interés en el nivel 1. A veces
aspiración, un texto convenientemente corregido de Hjelmslev (1963: pág.
127): . ( ha habido interés en el nivel 2. Hoy en día, ha habido un considerable
interés en el nivel 3. Estas relaciones escindidas con la lingüística han
escindido correspondientemente la aprehensión del lenguaje como un todo,
"Una restricción temporaria del campo de VIS IOn fue el precio que especialmente entre los postmalinowskianos. Estos niveles, entonces, cons-
hubo que pagar para sacar de la sociedad misma su secreto. Pero tituyen un punto de partida útil para la discusión sobre el modo de dis-
precisamente a través de este punto de vista inmanente y en virtud de poner de ellos.
él, la antropología social misma devuelve el precio que exigió."
EL NIVEL TECNICO
ANTROPOLOGOS SOCIALES Y LINGüISTICA:
A partir de Malinowski, la mayoría de los antropólogos sociales han
NIVELES DE RELACION
presupuesto el conocimiento del lenguaje como condición sine qua non de
un buen trabajo de campo. En poca~ palabras:
Podemos empezar con los tres niveles de contacto cntre los temas de
las dos disciplinas, establecidos por Lévi-Strauss: 1) la relación entre un "Los sociólogos pueden hablar el mismo idioma (aprox&nadamente)
lenguaje singular y una cultura singular, 2) la relación entre lenguaje y que el pueblo que estudian, con el que comparten por lo menos
cultura, y 3) la relación entre la lingüística como disciplina científica y algunos de sus conceptos básicos y categorías. Pero para el antropó-
la antropología (Lévi-Strauss, 1963a: págs. 67-68; J. R. Firth, 1957b: pág. logo social la tarea más difícil, casi siempre, es comprender el lenguaje
116; Hymes, 1964: pág. xxi; Whiteley, 1966: pág. 139). Estas divisiones y modos de pensar del pueblo que estudia,que pueden ser -y es pro-
difícilmente pueden ser consideradas exhaustivas, y las dos primeras man- bable que lo sean- muy diferentes de los suyos. Esta es la causa
tien'en una vinculación muy estrecha. Hymes (1964) muestra qué penoso por la que en el trabajo de campo en antropología es indispensable
resulta llevarlas a la práctica, y sugiere una sene de distinciones que debe un sólido conocimiento del lenguaje de la comunidad estudiada, pues
ser tenida en cuenta (páginas 25-27). No menos importante, por su- las categorías de pensamiento de un pueblo y las formas de su lenguaje
puesto, entre los muchos largos debates que podrían plantearse, es si el están inextricablemente ligadas" (Beattie, 1964a: pág. 31). .'
"lenguaje" debe ser clasificado como parte de la "cultura", como opuesto
a la "cultura", como un determinante de la "cultura", o qué otra posibilidad Este criterio, con su énfasis en las categorías del pensamiento, cons-
-como si "cultura" (¿.y "lenguaje" también?) en este contexto, no fuera un tituyó un avance importante sobre la actItud más mecanicista de muchos
término difuso capaz de oscurecer cualquier solución. autores, que a menudo se dejaban llevar por una fe irreflexiva en la habi-
Prefiero aquí introducir la materia desde un punto de vista ligera- lidad lingüística del antropólogo social tipo. Los intérpretes parecían ser
mente distinto, tomaJlldo tres niveles sobre los que los antropólogos sociales aborrecidos -aun odiados-o Ahora, hay muchas buenas razones que nos
de Inglaterra han notado la pertinencia de la lingüística para su temas impiden dejar de lado a los intérpretes en la antropología social. Sin duda
hace ya una generación o dos. La idea de niveles aquí deriva de la ten- la mayoría de los autores se imaginaban aquellas figuras de uniforme caqui
dencia observada en los antropólogos sociales ingleses a aislar piezas del (corruptas con frecuencia) al servicIO de las administraciones coloniales.
estudio del lenguaje para su propósitos particulares. Pueden ser clasifi- Sólo debemos comentar la sorprendente indiferencia de los antropólogos
sociales ante las posibilidades de la enseñanza de idiomas para adultos. El
cados de este modo:
profesor Fortes ejemplifica los problemas conexos con gran claridad en su
1. Un nivel técnico: sobre el cual los ¡mtropólogos sociales pueden Introducción a 1'he Dy1lamics of Clanship among the Tallensi. Dice:
buscar y recibir ayuda en el aprendizaje de idiomas, especialmente idiomas
exóticos y sin escritura, con los que característicamente tienen que trabajar. "Como no existe literatura lingüística sobre los tallensi, tuvimos que
aprender su dialecto desde cero, con la ayuda de un intérprete medio
2. Un nivel pragmático: en el que p~eden interrogarse sobre la utilidad analfabeto y la escasa literatura sobre Mole-Dagbane."
-si la tienen- de los datos lingüísticos en la interpretación dt, datos antro-
pológicos de una región dada o de un pueblo dado. Hasta ahora todo va bien.

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. • -"N,ól/llevó alrededor de seis meses aprender suficiente talni para la ~le usarlos. El criterio postmalinowskiano del lenguaje se maneja 6dd'\f~~'; .,A '.',
,:~ :4' cgjlunicación práctica con la gente. Hacia el fin de la primera gira fe permanente en el "Berlitz modificado de los investigadores '<léam o",
. ~;.;r:al'canzamos la suficiente eficiencia como para prescindir del intérprete. una suerte de "mira, oye, y habla". En gran medida el "contexl't'lO:~:l!J"
Con todo, demasiado bien sé que no alcanzamos sino un moderado situación" de Malinowski dio títulos teóricos a esta confianza: como SI e
conocimiento del vocabulario, y una pobre apreciación de los matices contexto' fuera a decirlo todo si uno tiene realmente ojos para ver. En la
más finos de pensamiento y sentimiento que pueden expresarse en práctica fue común recurrir a bilingües, o más bien a bilingües parciales
talni" (194.5: pág. xii). e inadecuados, como podía esperarse que sucediera. No es que el antro-
pólogo social no pudiese aprender idiomas, sino que no le acordaba a este
Generalicemos el sentido de este informe: durante seis meses el antro- aprendizaje el status intelectual que merecía. Por cierto, aprendían algo,
I ~ pólogo no tuvo "comunicación práctica" sino a. través de un intérprete pero jamás examinaban cómo lo hacían, ni lo discutían en público, ni
semialfabeto. Finalmente, tras una "gira" (¿dieciocho meses?) prescindió usaban su experiencia para corregir errores ajenos. 1 Un simposio de tra-
del intérprete cuando aún tenía sólo un "moderado conocimiento del vo- bajo de campo, por otra parte excelente y actualizado, como el de Epstein
cabulario", y no podía apreciar plenamente los "más finos matices" del (1967) carece de un capítulo sobre lenguaje (ni hay una sola referencia
talni. Esta es la malla lingüística a través de la cual se nos transmite la al respecto en el índice). La propia contribución de Malinowski es discu-
cultura tallen si. Lo cual no implica, por supuesto, impugnar el trabajo tid~ en este volumen; tocamos aquí la falla de sus alumnos más represen-
de Fortes. Sin temor podemos tomar a este autor como ejemplo, precisa- tatIvos en cuanto al estudio del lenguaje, aun en el nivel técnico del cual
'\ mente porque en cada página se hace patente su habilidad técnica lin- puede pensarse que, implícitamente, depende el moderno trabajo de campo;
güística. Nos las habemos con un modo de expresión: en la ideología de la ignorancia aquí es injustificada, pues lo mismo sucede con 9t,tras materias,
ese período, que desde ese punto de vista recién ahora puede decirse tales como psicoanálisis o macroeconomía (Gluckman, 1964).
que está terminando, de los intérpretes siempre se "prescinde", como si se El problema verdaderamente formidable de comunicación entre el
bebiese de ellos hasta agotarlos y luego se los desterrase. La idea del antropólogo social en acción y los mie~bros de la otra sociedad radica en
lcnguaje bien y verdaderamente aprendido correspondió al viajero de oído el corazón de la antropología social tradicional, aunque pocos le~tores des-
pobre, del tipo "arrebaté unas pocas palabras de swahili", y tiene 'orígenes prevenidos lo hayan percibido a través de la lectura de las más blandas
más románticos que realistas. Sospechamos que Malinowski alentó esta monografías de' los últimos treinta años. Hay excepciones: la clásica me-
rama particular de la ingenuidad, aunque los boasianos norteamericanos moria de Evans-Pritchard, por ejemplo (1940), 0, más recientemente, el
tampoco estuvieron libres de ella. Hay que recalcar que la práctica antro- informe lingüísticamente cándido de Maybury-Lewis (1967). Por lo gene-
pológica fue a todas luces superior a la teoría lingüística que pretendía ral, en las monografías mismas el conflicto está superado. La contradicción
dirigirla. No obstante, fue un error considerar al lenguaje como una herra- entre la tarea de interpretación y el supuesto aparato lingüístico implicado
mienta de investigación con muy pocos problemas, y no es casual que el es notablemente amplia, como hemQs visto. Puede resolverse de este modo.
trabajo más escrupuloso de los antropólogos sociales modernos en los cam- Aun el acercamiento técnico más ejemplar al lenguaje no habrá resuelto
pos del mito, las creencias y el simbolismo se apoyen generalmente sobre de hecho el problema básico de la comunicación. La "experiencia" antro-
sólidas bases de instrucción ajenas a 1<1. antropología social: lengua, filosofía, pológica deriva de la aprehensión de una inadecuación crítica de (por
clásicos, o alguna otra rigurosa disciplina humanista. lo menos) dos concepciones integrales del mundo. La rigidez de las herra-
Muchos antropólogos de campo siguieron cursos técnicos de lingüística, mientas lingüísticas de los funcionalistas no impidió sin embargo esta refle-
hecho que, pese a las creencias mecanicistas corrientes, no tuvo el efecto xión. Por el contrario, la experiencia de la "incomprensión" le es decisiva.
de familiarizar a los antropólogos sociales con la jerga ordinaria de la Si todos los antropólogos sociales hubieran sido cabalmente entrenados en
lingüística descriptiva. Esto contrasta con el caso norteamericano. Lo cual ( digamos.\ la fonémica de su época, es poSible que hubieran llegado mucho
no deja de ser admirable. Lo apunto aquí solamente para hacer no- menos rápido a la convicción de que las transcripciones no son suficientes.
tar el hecho de que un criterio técnico del lenguaje no ha conducido El ~roblema puede haber sido oscurecido, como lo está en cierta sociología
necesariamente a ninguna familiaridad con los tecnicismos del lenguaje. occIdental, por una comprensión aparentemente detallada, pero superficial
En realidad, aun entre estudiantes graduados los signos usados en una en realidad. Los postmalinowskianos hablaban como si ellos usasen el len-
transcripción fonológica ordinaria sin gran sofisticación, despiertan el mismo guaje como un~ "herramienta" para la comprensión de las sociedades, pero
rechazo q.ue los usados en matemática (o en estadística elemental). Esto de hecho se velan forzados a intentar esta comprensión por la imposición
puede deberse precisamente a un criterio mecanicista de ambas disciplinas:
1 Si no nunca, entonces casi nunca. La correspondencia entre Bohannan (1956,
los elementos técnicos de la lingüística (como, en muchos casos, los de las
1958a, 1958b) con Beals (1957) Y Taylor (1958), por ejemplo, es curiosamente discreta
estadísticas) tienen la mera utilidad de servir a propósitos especiales, en esta materia. Bohannan parece argüir que la lingüística 110 presta ayuda en el
mientras los principios apenas si son comprendidos. Van junto con las ' aprendizaje de idiomas. Este breve intercambio, sin embargo, viene de un medio
medicinas de viaje, y nadie se ocupa de ellos hasta que llega el momento excepcional en cuanto al mantenimiento de interés en el lenguaje.

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. sobre s.i¡/material de varias "estructuras" cuyas bases intuitivas y obscrva- capaz de "tomar o dejar" las contribuciones de la lingüística. l..s dos ,t~~:
",~, CtoUaleS sólo en parte estaban abiertas al examen. En la década de 1950 clases de datos, sociales y lingüísticos, no siempre armonizaban b . '
. ;.,J~~~tus existencial de tales estructuras se había vuelto una preocupación paradójicamente a causa de algunos contactos en este nivel qne la i
para el precavido. La escena estaba preparada para la discusión de los facción por la lingüística, característica de la mayoría de los fnncionalistas
"modelos", categorías cognitivas, y todo el resto. El estudio del lenguaje de posgnerra, terminó de confirmarse. Los estudiosos de ambas materias
tenía, por supuesto, una importancia real para los antropólogos sociales construyen inevitablemente numerosas teorías sobre datos detallados sin
preocupados por estos temas, no principalmente en el nivel teórico, sino, preocuparse mayormente por el otro. Es también a este nivel que los ideales
por el contrario, en los niveles más generales de la teoría y práctica lin- de "trabajo en equipo" o aun de seminarios comunes entre antropólogos
güísticas. sociales y lingüistas pierden eficacia. Como veremos, Lévi-Strauss pasó
! Por cierto que estas observaciones no intentan hacer una virtud de años luchando con la terminología lingüística en este nivel, y no empezó a
I1II
un acercamiento obstinadamente erróneo al lenguaje. Los antropólogos clarificar su idea de la pertinencia de la lingüística estructural hasta que
sociales de Francia y los E.U.A. llegaron a similares consecuencias sin sepa- hubo abandonado efectivamente el nivel pragmático por el nivel de expli-
rarse del estudio del lenguaje. No obstante, sugieren la causa por la que cación. La mejor obra reciente en socíolingüística no se restringe a un
las monografías etnográficas funcionaiistas del período de posguerra con- solo nivel de operación: busca principios unificadores dentro de los cuales
tienen pocos clásicos, y, por el contrario, los trabajos recientes más intere- puedan usarse (con la mayor ventaja recíproca) los datos y métodos de la
santes no se han apoyado en la. etnografía tradicional sino en el análisis antropología social y la lingüística. No obstante, un buen terreno en el
de modelos primitivos (y científjcos) del mundo. que pueden hacerse los contactos pragmáticos es la investigación del modo
en que los miembros de las sociedades clasifican su medio amViente. Una
discusión aquí servirá para introducir de un modo práctico algunas de las
EL NIVEL PRAGMATICO implicaciones que luego consideraremos en el nivel de explicación.

El segundo nivel de contacto entre la antropología social y la lingüís-


tica se ha ubicado esencialmente en el nivel de los ·'datos". Hubo un tiempo Clarificación y categoría
en que mucha de la interacción más fructífera entre las dos disciplinas pudo Este campo de la lingüística confina estrictamente con los intereses
ser ubicada bajo este encabezamiento. Siempre ha sido normal, por ejem- de la antropologia social. Hace mucho tiempo, Durkheim y Mauss prc~a­
plo, para los antropólogQs, especialmente en E.U.A., interesarse por las ron atención a ciertos principios unificadores que ligaban las categonas
implicaciones históricas del material lingüístico. Donde han existido espe- sociales y mentales de un pueblo. Muchos nombres bien conocidos en la
cialidades literarias y)lingüísticas bien establecidas para ciertas culturas lingüística y la antropología social norteamericanas (como, entre otros,
y regiones, los antrop610gos sociales han recurrido a ellas con gratitud (por Sapir, 1921; Whorf, 1956; Pike, 1954; Conklin, 1955; Lounsbury, 1956, Goo-
ejemplo, para los estudios sobre la India, Dumont y Pocock, 1957-66; para denough, 1956; Frake, 1961), han contribuido, de una manera u otra, a
sinología, Freedman, 1963). La resurrección general de los intereses his- este campo (algunas veces inadecuadamente llamado "cognitivo"), así
tóricos en la antropología social inglesa a partir, de la década de 1950 como antropólogos sociales europeos como Lévi-Strauss (en mucho de su
(Evans-Pritchard, 1950, 1961a) ha dirigido también la atención al trabajo vasta obra), Leach (por ejemplo, .1964), Douglas (1966), y NeedRam
lingüístico en áreas etnográficas más tradicionales. Así, la clasificación de (l960b). Algunos de sus desarrollos se han vuelto muy complicados.
los lenguajes de Africa, que ha arrojado una luz nueva y a menudo des- Hablando de manera general, casi todo este trabajo confirma la conc1usión
orientadora sobre la htstoria del continente (Greenberg, 1963b; y Guthrie, de Saussure de que el lenguaje no es simplemente un instrumento clasifi-
1948, 1953, 1962), ha provocado cierto interés por la naturaleza de la catorio del mundo "real". Más bien, hay álguna relación entre las catego-
clasificación de lenguajes y sus relaciones con la tribu (d. Ardener, 1967: rías a través de las que se experimenta el mundo y el lenguaje usado para
págs. 293-299; Chilver y Kaberry, 1968: págs. 9-12). Los problemas que expresarlas. Algunas frases vagamente citadas al respecto no son causa
plantea la clasificación de lenguas exóticas han despertado también el inte- de un serio conflicto de opiniones, pero las viejas cuestiones metafísicas
rés por la obra de Swadesh, y por las teorías asociadas con los nombres y filosóficas que proponen están lejos de ser resueltas (L. J. Cohen, 1966;
"lexicoestadística" y "glotocronología" (Swadesh, 1950; Hymes, 1960). La Hook, 1969: págs. 3-47). El criterio extremo de que el lenguaje reahnente
tradición nativa de estos intereses histórico-lingüísticos pasa a través de determina la concepción del mundo de un modo cuasiindependiente, es
antropólogos-administradores como Meek (v.g. 1931), Talbot (v.g. 1912), atribuido por lo general a Whorf, y esta versión es comúnmente rechazada
y Northcote Thomas (v.g. 1914). No obstante, estos hombres estuvieron (véase Hoijer, 1955; L. J. Cohen, 1966: págs. 82-94). En algunos aspectos
pasados de moda durante mucho tiempo, y después solía acordárseles el el trabajo de los semánticos alemanes es más estimulante hoy a causa de
rango menor de "etnólogos". su enfoque más verdaderamente estructural, derivado de Saussure. Le
En este nivel, hay un sentido en el cual la antropología social ha sido debemos a UlIman (1951) el que estas obras sean familiares en Inglaterra.

IR 19
A aquellos antropólogos sociales para quienes todavía son novedosas La intuición de que un relativismo total es improductivo ha si
las implicaciones generales de esta línea de trabajo, se los puede ilustrar borada por la evidencia surgida del estudio comparativo, que sugi
mejor con el ejcmplo clásico de la terminolo~ía de los colores. Esto es, la
un necesario relativismo vis-a-vis (por ejemplo) de las categorías del ....~_..-:::;;"
manera cn que el espectro se divide en los diferentes idiomas. Podemos to- no necesariamente ha de inducirnos a creer en una total arbitrariedad
rnar el ejemplo, popularizado ya por HjelmsJev (1943: págs. 48-49).' de, los toda categorización humana, No pretendo internarme en este debate en
diferentes campos de referencia de ciertos nombres de colores en mgles y tanto se trate de los términos de parentesco. Lounsbury (1969: pág. 18)
galés, cuya reimpresión,2 una vez más, justifico añadiendo, para mis p~opios se ha referido a las posiciones asumidas por colegas míos (Beattie, 1964b) ,
propósitos, columnas para el galés coloquial moderno y para el lbo, y junto con la de, por ejemplo, Leach (1958), como ejemplos de "criterio
extendiendo el espectro hasta incluir el "negro" (figura 1). relativista extremo". Este enfoque y algunos aparentemente similares
El modo en que interpretamos la relación entre la realidad subyacente (Needham, 1958), de hecho eluden su obligación, pues su efecto es atribuir
y la "clasificación impuesta", está abierto a la controversia. Las etiquet~s a la estructura del parentesco homologías con otras estructuras simbólicas
newtonianas a los colores en que se divide el espectro no proveen tal reah-
dad, pues son el típico ejemplo del mismo proceso. Se sabe que Newto?
llamó a un amigo para que designara los colores de su espectro, pues el FIGURA 1. Al{!.unas rntegvl"Ías de color
no era capaz de distinguir matices. Deseaba que hubiese siete colores, y
el término "índigo" fue usado para redondear ese número. a Este relato
Inglés Galés corriente Galés coloquial
extraordinario revela mucho acerca de la categoría "siete" en el pensamiento moderno lbo
científico del Renacimiento y acerca de las importaciones de tintura índigo green gwyrdd
a Europa en el mismo período. Se ha sugerido, no obstante, que hay gwyrdd
ciertos detalles esenciales dados en cualquier clasificación de color, que (verde)
constituyen universales en la clasificación de colores en un nivel mucho más blue glas
ahehea ndu
profundo que el que revela una simple comparación de sistemas diferen.tes. (azul) glas
De todos modos, no hay ninguna diferencia, en principio, entre el c?nocldo, grey
pero sorprendente ejemplo de la clasificación de los co~ores y var~as otras (gris) llwyd
categorías impuestas sobre el ambiente social y fíSICO por diferentes llwyd
comunidades sociolingüísticas. brown
(marrón) brown
ojii
black du
2 Véase también Hjelmslev, 1934: pág. 49; Malmberg, 1964: pág. 128; Capell,
(negro) du
1966: pág. 39 (donde no está correctamente demarcado). Hjelmslev alude también
a otros sistemas: diferenciación de hermanos por sexo y edad, como entre el magyar,
francés y malayo (véase Hjelmslev, 1957: pág. 104); diferenciación de "~rbol-mon.t;­
selva" entre el francés, alemán y danés (1957: pág. 106; 1943: pág. 50). Vease tambIen
Ullmann (1951). , (no necesariamente genealógicas). quc son, () pueden ser, atrihuidas a uni-
3. Newton (diciembre de 1675) pensó que los siete colores debían corresponder versales de otra clase: los de los procesos clasificatorios humanos. Ade-
a los siete intervalos en nuestra octava: más, ciertas clasificaciones al menos parecen fielmente calcadas sobre
"Hace algunos años en una habitación oscurecida, con los colores prismáticos realidades físicas y biológicas de la condición humana, según lo cual las
reflejados perpendigularmente en un papel distante veintidó~ pies d~l prisma, diferentes categorizaciones sociolingüística~ de varias comunidades pueden
le pedí a un amigo que dibujara con un lápiz líneas a traves de la Imagen, ,o desviarse quizá sólo en su grado de "amplitud", o en la dirección de ésta.
columna de colores, donde cada uno de los siete susodichos colores fuera mas
pleno y vivo, y también donde juzgara que se encontrahan los (!onfines entre ellos, El "relativismo" en tales casos aparece sólo en la determinación de los
mientras yo sostenía el papel de modo tal que la imagen pudie~a caer. dell~ro de límites. No obstante, la justificación de la diferencia entre aquellas clasi-
'~~
un CÍrculo marcado sobre él. Y esto lo hice en parte porque mIS propIOS OJOS no ficaciones que tienen un fondo "universal" y las que no lo tienen, no es de
son muy exactos en distinguir colores, en parte porque otra persona a quien ningún modo fácil, y no puede ser supuesta por anticipado. Ha de atri-
~I
) no le hubiese comuni'Cado mis ideas en la materia, no tendría sino sus ojos para
indicarle dónde trazar sus marcas" (correspondencia recopilada en 1. B. Cohen, ryuírsele, entonces, el status de una hipótesis heurística a cierto grado de
1958: pág. 192; Tumbull, 1959: págs. 376-377). relativismo. No parece haber una necesidad imperiosa de recelar de esto,
aunque un antropólogo social no puede dejar de observar que, en todas
Berchenshaw escribió sobre el sistema de Ne~ton (10 de Febrero de 1676):
las sociedades, cualquier desarreglo de los límites de las categorías des-
"Que la naturaleza genuina, y verdadera razón de la excelen.cia y .totalidad de la pierta el temor a la anomalía, generando creendas de corrupción, fenó-
armonía de tres, cuatro, cinco, seis y siete partes, puede dIscernIrse claramente menos de inversión y tabúes (Douglas, 1966). Son las categorías de pen-
en el sistema de siete partes" (Cohen, op. cit.: 226).
samiento de nuestra propia tradición las que resultan desarregladas con
20
21
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estos ~'tudios. El "relativismo" puede, entonces, aparecer a veces como término "gris" llwyd se ubica en la mitad del eje claro:oscuro, con ¿ ando
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y
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"E!.LAt·.

•• 14 . gro filosófico fundamental. así una división triádica, opuesta a la díada del iba. Los térmi.......... W>I,.,
'.:: . En cualquier caso, se está de acuerdo en que la hipótesis corriente se refier~ a matices: glas "azul-verde", coch "rojo" y melyn "amarillo,
de ra total universalidad de las categorías comunes no resistiría (aun en similares a los del ibo básico. La artificial continuidad del "espectro"
I,I!
ausencia de material comparativo) a la evidencia de que pueden produ- desde "verde" a "negro" en la segunda columna de la figura 1 está dictada
I l.
cirse cambios en esos sistemas. Lo más sorprendente de las categorías de meramente por la primera columna en inglés. Resulta de ciertas discre-
color del galés que cita Hjelmslev es que no se usan, por ejemplo, para pancias documentadas del inglés con el galés: por ejemplo las yeguas
explicar a un público de hablantes oe galés ciertos cambios en el código "grises" son "azules" en galés: glas (caseg las), mientras que el papel
de color de los cables eléctricos (Y Cymro, 25 de marzo de 1970). Las "marrón" es "gri;;": llwyd (papulr llwyd). 4 En el primer caso el inglés usa
formas modernas han sido alineadas CQn las inglesas, como en la tercera un término del eje claro: oscuro, contra un término de matiz del galés,
columna de la figmo 1. Además, gwyrdd, hos enteramos, fue una cate- . mientras que en el segundo caso la situación es la inversa. Los términos
"11 goría tomada en préstamo del latín viridis (Lewis, 1943: 10). Produjo una de color en galés, por lo tanto, se elucidan meJ"I5t no en términos de "mallas
intrusión en el dominio de glas, que antaño habría tenido un rango "azul- perceptuales" ubicadas arbitrariamente sobre el espectro, sino en términos
verde" aun más cercano al ibo ahehea ,utu (Ardener, 1954). Una com- estructurales, que observaran la transición histórica del galés, similar a la
paración más detallada con el sistema ibo puede ayudar a elucidar alguno de otros sistemas en su caminó hacia una mayor diferenciación de términos
de los puntos en discusión, a través de los cuales emerge, del relativismo a lo largo del eje de matiz, sin perder la oposición claro:oscuro.(j
antropológico, una suerte de universalismo. La oposición básica de colores Es evidente que estas estructuras imbrican los. fenómenos "mentales"
en ibo es ocha:o;ii (claridad: oscuridad). Al respecto el lenguaje cae en y "naturales", que están relacionados, a través de su expresión simbólica
una clase admitida; por otra parte, hay términos para "rojo" (obara obara en el lenguaje, con lo "social". Además, están incluidas en metaníveles
o whye whye), "azul-verde" (ahehea tulu o akwkwo MU), y "amarillo" más amplios de simbolismo, "calcados" (para usar una metáfora lingüís-
(odo oeJo) con referentes concretos ("sangre" o "madera roja de Angola", tica) sobre ello,>. Así, en ibo, la oposición ocha:ojii está asociada con opo-
"vegetación viva" u ''hojas'',.y "planta de tintura amarilla"). Hay una siciones como hermoso:feo, rítual:seculor, femenino:masculino, débil:robusto
( Ardener, 1954), en las que la categoría Dcha tiene el aspecto de "pureza
FIGURA 2. Claridad y matiz y peligro", mientras que ojii es rústico y tranquilizador. Esta clase de
polaridad es por supuesto muy común en la antropología social. Los usos
galeses invitan a muchas especulaciones. Por ejemplo el eje claro:oscuro
como un todo (gwynn:llwyd:du) parece simbolizar lo "sagrado", "anóma-
Matiz
lo" o "peligroso" (gwynfa.· "paraíso"; llwyd: "sagrado" sacerdotal; dubwill:
obara obara (rojo) coch "pozo negro", "la sepultura"), en oposición quizás al eje de matiz como
odo odo (amarillo) melyn
(azul-verde) 4 GPC (1968), en el artículo g/as, divide los referentes de color en 1) azul,
ahehea ndu ¡das
celeste, azul cielo, azul verdoso, azul marino; 2) verde, verde pasto, verde azulado,
azul clarof azul pálido o verde pálido, azul grisáceo, color pizarra, lívido pálido, gris
ocha oiü Claro Oscuro gwyn llwyd du cristal, gris; 3) plateado; 4) blanco verdoso, acero, gris hierro. Un rompecabezas mayor
(bLtnoo)(griS)(ne~) no podría ser elucidado sin el diagrama estructural de la figura 2: g/as, por último,
Clave suele tener el mismo referente que llu;yd, "gris", "santo de los clérigos", lo que se
Ibo Galés explica por la vecindad de .sus posiciones en el punto donde se unen los ejes galeses
(Aproximaciones basadas de claridad y brillo.
en el castellano)
5 Ardcner (1954). Fue la señorita M. M. Green (lingüista y antropóloga) la
primera en mencionarme las características de ocha. En los términos funcionalistas del
ITlomento, yo expresé la antinomia ocha: o;ii en términos de "actividades". Aquí ha
cantidad dt' otras posibilidac!f>s descriptivas para matices específicos, pero sido usada una ortografía simp'lificada. Las transcripciones del "alfabeto africano",
excepto por la adición de ~amarillo", el sistema básico más bien se parece en lo que difieren de las del texto, son éstas: xha, :lhara ;¡bara,. uhIJe uhye, ahehea nde,
1"
al del hanuuóo descripto por Conklin (1955), un caso típico bien conocido. akwekw.¡nde. La teoría de un orden histórico en la sucesión de tipos de clasificación
l' de color viene de Berlin y Káy (1969). Según sus ideas, los sistemas pueden contener:
De ese modo, el eje único de comparación entre el inglés y el ibo en la 1) sólo "negro" y "blanco"; 2) "blanco" más "negro" más "rojo"; 3) "negro" más
figura 1 quiebra completamente el continuo ocha:o;ii, que descansa sobre . "blanco" más "rojo" más "amarillo" o "verde"; 4) "negro" más "blanco" más "rojo"
el eje de la claridad, mientras que ahehea ndu descansa sobre el eje del más "amarillo" !i "verde"; 5) "negro" más "blanco" más "rojo" más "amarillo" más
matiz (véase figura 2). "verde" más "azul"; 6) "negro" más "blanco" más "rojo" más "amarillo" más "verde"
más "azul" más "marrón"; etcétera. De este modo los hanunóo estarían en la fase 3,
Hay una oposición similar entre los términos galeses gwyn:du. El los ibos y galeses primitivos, en la fase 4.

22 23
Wartburg (1969: pág. 156) señala, de un modo esencial~ente ~ntropo­
un todo. Pese a las analogías básicas entre los sistemas iba y galés, el lógico, que nos enfrentamos con el debilitamiento de la dIferencia en ~l
simbolismo de los matices está mucho más desarrollado en el último, y status legal de parientes del lado paterno y del lado materno, que habia
el terreno es muy rico. No necesitamos ir más allá del "Dream of Rho- sido tan importante en el antiguo sistema latino.
nabwy" (Sueño de Rhonabwy), del siglo XIII (en Jones y Jones, 1949), para En el mundo medieval la solución francesa fue aceptada por otros
apreciarlo. No obstante, nuestra dilucidación de la ubicación de anomalías pueblos, incluido el alemán, que había conservado la distinción lado
sobre el eje claro:oscuro nos da una inesperada explicación estructural del paterno:lado materno (FB Vetter, FZ Base, MB Oheim, MZ Muhme).
así llamado "crepúsculo celta". Como lo dice el antiguo poema galés "The Detrás de todos estos cambios de categorías amplias yace sin duda una
Spoils of Annwn" (El saqueo de Annwn):
l. ~ ygkaer pedrytan ynys pybyrdor FIGURA 3. Los destinos de algunos términos latinos de parentesco
echwyd amuchyd kymyscetor ~
(En la Fortaleza Cuadrangular [del Otro Mundo), la isla de la Latín patruus matertera avunculus amita
dura puerta,
el mediodía y la negra oscuridad están mezclados)
(Loomis, 1956: págs. 136, 165).6

La relación de las estnlCturas de color con otros rasgos estructurales


en la sociedad ha sido estudiada en el campo de la antropología social
por Turner (1966, "rojo", "blanco", "negro"), Tambiah (1968: págs. 203-
205), Y Leach (1970: págs. 21-35: "rojo", "verde", "amarillo") entre otros; Francés oncle tante
para los fundamentos psicolingüísticos véase v.g. Brown y Lenneberg
(1954), Lenneberg y'Roberts (1956), y Berlin y Kay (1969). revolución social. Parece, no obstante, que en algún período coexistieron
El gran interés del trabajo del lingüista alemán von Wartburg para la terminología vieja y la nueva, rompiendo de ese modo la simple corres-
la antropología social reside en su útil demostración del cambio en las pondencia directa entre terminología y organización social que manten.ía
estructuras de categorías traba&ls. En esos casos nos es difícil determinar Radcliffe Brown. Además, Malmberg (1964: pág. 130) anota que la ~lS­
si el cambio ocurre esencialmente en el '1enguaje" o en la "cultura" o en tinción se mantiene aún en sueco a pesar de cambios jurídicos análogos. ¡
la "sociedad". Cualquier intento de distinción rígida se vuelve de hecho Es precisamente el aspecto diacrónico de los sistemas clasificatorios
una sutileza fuera de lugar. Este es un terreno en el que la lingüística y lo que han tendido a descuidar aun los modernos antropólogos sociales. En
la antropología social con frecuencia- se recubren totalmente ~n su materia la denominación de las partes del cuerpo, "cadera" en latín era coxa, y
de estudio, y en el que sin embargo el análisis de cada una será interesante. "muslo" era temur. En francés el derivado de coxa (la cuisse) ha llegado
Una vez más un ejemplo familiar nos ayudará. Mientras que el latín a significar "muslo", y un vocablo nuevo de proveniencia germánica, han-
distinguía entre "hermano de la madre" y "hermano del padre", y "her- che, llena <Jhora la categoría antes ocupada por coxa (véase figura 4). La
mana del padre" y "hermana de la madre", esta distinción se ha perdido situación en italiano, francés y portugués es similar, El lingüista dice:
en, por ejemplo, el francés (figura 3). El análisis lingüístico nos muestra
que "hermano de los padres" (ancle) y "hermana de los padres" (tante)
son derivados de los términos latinos usados para "hermano de la madre" FIGURA 4. "Cadera" y "muslo"
y "hermana de la madre" (este último más fácilmente visible en la palabra
inglesa "aunt" que deriva del francés antiguo). El análisis lingüístico Latín Francés
puede también sugerir razones por las que este par de términos habrían
sido preferidos a los patrilineales. Así, puede argüirse, por ejemplo, que han che
los derivados de matertera y de patruus caerían demasiado cerca en fran- "Cadera' coxa
cés de los derivados de mater y patero No hubiera sido así, sin embargo,
1, cuisse
porque las casillas vacías, en lugar de ser llenadas con nuevos términos "!vluslo"
(como sucedió en otros sistemas de clasi~icación) fueron absorbidas. Von

6 La traducción presenta algunas dificultades, pero "La luz crepuscular" está 7 Estos casos apoyan a Kroeber (1009) ya lo 'lile creo que es In posición actual
atestiguada en otras fuentes célticas: "terram pulcherrimam. , . obscuram tamen et aperto dI:' Needham (véase Nel:'dham, 1\)71).
solarl lumine non illustratam" (Loomis, 1956: pág. 165),
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notaciones de "arte" y el segundo de "conocimiento" (von \Vartbur : ~.
\;. . "J.,a explicación reside en la embarazosa situación que se había pre- págs. 157-158). El cambio representó no un deslizamiento categorial' ~..:S~.
": <. ~;>·.sentado en latín: temur, -oris se había vuelto homónimo de fimus nomo, sino un "abandono de la imposición social del campo del conoci-
«estiércol» siguiendo la modificación de f¡mus, -i a femus, -oris bajo miento" (ibíd.: pág. 161) resultado del colapso de la estructura cortesana.
la influencia de stercus, -oris. Para evitar el ahora inaceptable femur, Un antropólogo social insistiría en que se la abandonó en favor de otra.
los hablantes recurrieron al nombre de la parte del cuerpo más cer- La noción de "campo lingüístico", de "campo semántico", o de "esfera
cana, coxa, quede ahí en adelante designó la región entre la cadera conceptual" K fue extendida por Trier a tal punto que ha levantado críticas:
y la rodilla, y como esta extensión inevitablemente llevaba a confusio-
nes, se volvieron en caso de necesidad al alemán "hanka, que habían "Postula que todo el cuadro oel mundo, que el individuo y la comu-
oído algunas veces en boca de los mercenarios y colonos alemanes" nidad lingüística lIevan dentro, puede ser subdividido completamente
(van Wartburg, 1969: pág. 118). y orgánicamente. desde la totalidad ilacia abajo, en campo de tamaño
siempre menor. Y cree que, dentro de estos campos. los dominios
·El problema antropológico se encuentra precisamente en la última semánticos de las palabras individuales se acomodan uno al lado de
frase. La admisión de "hanka no es un paso evidente por sí mismo. Tuvo otro formando un ininterrumpido mosaico" (von vVartburg, 1969:
fases sociales tanto como lingüísticas, y ya estamos en ese mundo de di- pág. 164). .
glosia, idiolecto, registro y diatipo.
Como 10 anota el mismo von Wartburg, "aparte de titta «pecho fe- Un gran defecto del enfoque de Trier es que no expresa la multidi-
menino», ningún otro nombre de partes del cuerpo fue tomado del ger- mensionalidad de la fábrica humana de categorías. No obstante, el desen-
mánico en este período temprano" (página 118). Esto despierta la sospec~a volvimiento independiente de teorías próximas a las de Sapir y Whorf
de que lo que parece ser un desliz categorial, causado por una homonimla que han llevado a cabo los semánticos alemanes, es del mayor interés. El
adventicia, puede ser en realidad la fusión de porciones de dos registros primero da mayor importancia al vocabulario, mientras que el segundo
diferentes relativos al cuerpo: uno "educado" y otro "sexual" (¿serán parte se interesa también por los determinantes gramaticales. De modo similar
de esta historia las "nodrizas alemanas" de von Wartburg?). Coxa fue Pike (1954) concibe la cultura y el lenguaje combinados para formar una
tomado por el británico tardío, y sobrevive en galés (coes: Lewis, 1943: "malla conceptual" a través de la cual los individuos miran el mundo.
pág. 23) para toda la pierna. La naturaleza conservadora del latín britá- Otros hablan de un "filtro". Capell (1966) acopia mucha materia útil al
nico (Jackson, 1953: págs. 109-112) tiende a confirmaro la evidente ur- respecto. Las implicaciones estáticas de estas analogías son obvias. como
banidad de coxa, algo así como el "limb" (miembro) victoriano. En la lo es la asunción positivista de una realidad subyacente estable.
clasificación H: L de C. A. Ferguson (1959) (con el uso de Denison del \Vhorf, un "relativista total" si es que alguna vez lo hubo, se aferraba
diatipo), coxa pertenece al diatipo H. El cuerpo "educado" tiene menos con firmeza a la realidad. Su relato del trabajo que llevó a cabo como
subdivisiones que el cuerpo "sexual",. El cuerpo "médico" puede tener más asesor de seguros contra incendio es un clásico (véase Carroll, 1964: págs.
divisiones que ambos, y puede ser ambiguamente educado o sexual. La 135-137). Para él, los "tambores de gasolina vacíos" explotaban porque
"lower leg" (pierna) romance asumió una terminología veterinaria griega: estaban clasificados como "vacíos" (de modo que la gente fumaba cerca
camba, y en francés esto se volvió "toda la pierna", subsumiendo así coxa, de elIos) en vez de "llenos" (de vapores de gasolina). La "piedra caliza
como iambe lo hace con cuisse hoy día. La clasificación corporal francesa hilada" y los, "desechos de plomo" de los condensadores estallaban en
actual contiene los restos de todas las clasificaciones, un verdadero bri- llamas, pues no eran no inflamables como sugerían "piedra" o "plomo".
colage (Lévi-Strauss, 1962b), y seguirá siéndolo mientras exista el soutien- La "realidad" de Whorf estaba inextricable mente entrelazada con las cla-
gorge (para sostener una "garganta" que incluye "el pecho"). La lingüís- sificaciones humanas. Las explosiones físicas se producían por una descui-
tica de las categorías corporales se beneficiaría de lazos con la antropología dada mezcla de categorías tanto como de sustancias químicas. Toda la
social del simbolismo corporal (Douglas, 1966). discusión precedente obviamente tiene implicaciones de la mayor importan-
En un nivel cognitivo más complicado: hubo una división en el alto cia para los antropólogos sociales en cuanto a la interprC'tación o traduc-
alemán medio, analizada por Trier (1931) y sus alumnos, entre wísheit, ción de las categorías de una sociedad en los términos de otra. Está claro.
kunst y list (que ahora significan aproximadamente "sabiduría", "arte" y no obstante, que esta tarea parece no poder ser efectivamente abordada
"artificio"). Pero kunst fue usado en su momento para las "altas" habili-
\ . dades cortesanas, y list para las habilidades bajas, no cortesanas (von R Von Humboldt (1836/1867) es el predecesor intelectual de la teoría de campo,
1 '
Wartburg, 1969: pág. 157; Ullmann, 1959: pág. 166). Wísheit cubría aunque su "misticismo de la lengua madre" no siempre es atractivu. En su furma
ambos, más toda la sabiduría humana. Hacia 1300, no obstante, 1ist había moderna data de 1910, con el análisis de R. Meyer de la terminulogía militar. Weis-
gerber, Trier, Porzig, Jolles e Ipsen ('lile fue el primero en usar el término "campo")
caído (tras haberse vuelto "maña" o "truco"), y wísheit se había restringido son los nombres principales (para referencias completas, véase Ullmanll, 1951: págs.
a la experiencia mística. El terreno ahora estaba totalmente reestructurado 152-170; véase tamhién Ullmann, 1963: pág. 250).
por kunst y wizzen (un vocablo nuevo); el primero había adquirido con-
27
26
;
.....
" , a~~' ~n' '~d~aiciones "empíricas" con un enfoque meramente "técnico" al EL NIVEL DE EXPLICACION
lenl~je.:#
, " ~:thü"do en que se funden varios niveles de análisis y varias discipli- He Gonsiderado la cuestión de la clasificación en el aparta ·)S
nas en este campo puede ser ejemplificado una vez más. Los banyang y contactos "pragmáticos" entre la antropología social y el lenguaje. De
los bangwa son dos pueblos vee:inos del Camerún Occidental. Entre los pri- hecho, está claro que estas materias presentan problemas teóricos de algún
meros el término lingüístico ngo significa tanto "arma" como "fuego". peso. ,Exa~inaré aqu.í l~~, c~ntactos e~tre la leorí~ explicatoria de la antro-
Entre los segundos la palabra r¡wo, tomada de los primeros, significa pologIa SOCIal y la ImgmstIca, espeCIalmente baJO encabezados referidos
"arma", mientras que emJ significa "fuego". La deducción de que los a Ferdinand de Saussure y Claude Lévi-Strauss. En la época del primero
bangwa recibieron armas de fuego por primera vez de los banyang es se postularon algunos principios que han pasado al primer plano (al menos
útil, siendo como era posible al menos, en términos generales, que las en lo que concierne a la antropología social) sólo en la época del se-
hubiesen recibido de otros pueblos. Hasta aquí, entonces, los datos lin- gundo. La discusión ~obre estos autores formará un andamiaje útil para
güísticos han sugerido una inferencia de tipo histórico. No obstante, los el estudio de otras posiciones teóricas y temas analíticos en los contactos
banyang mismos recibieron las armas de los efik a través de los ejagham. pasados y presentes entre ambas disciplinas. Después, bajo el título "El
En cada caso el artefacto fue interc~mbiado sin retener el término efik. presente volumen", la relación de los trabajos aquí reunidos con algunos
Pero el efik (y el ejagham) también denominan "arma" y "fuego" con de estos problemas completará este ensayo introductorio.
un solo término (efik ikar¡, ejagham ngon). Los banyang aceptaron el
arma y (a través de la traducción) su identificación con el fuego. Esta F erdinand de Saussure
identificación no sobrevivió, como vimos, en la posterior transmisión a los
bangwa. El problema que ahora enfrentamos es la explicación de las A primera vista es increíble el total descuido de los antropólogos
diferentes clases de contacto lingüístico entre los efik (y los ejagham) y sociales ingleses por Saussure. Esto puede explicarse en parte por el aisla-
banyang, y entre los banyang y los bangwa. Podemos notar, no obstante, miento intelectual y la preocupación por la etnografía reinantes en el
que el contacto físico entre los banyang y los bangwa es interrumpido por período entre las dos guerras. No obstante, debe decirse en compensación
un alto acantilado. El análisis más detallado de estas diferencias y simili- que J. R. Firth, el lingüista de los funcionalistas, no fue un intérprete
tudes partiría tanto de la lingüística como de la antropología social, y de comprensivo de Saussure, y que Malinowski nunca lo entendió. Aun en
la antropología social por su propio provecho, no sólo por la ayuda (si la las condiciones más esclarecidas de los años recientes, muchos antropólogos
hay) que pueda prestar al lingüista. sociales parecen haber descubierto a Saussure con retraso, por así decirlo,
Un problema más complejo es tratado en otro volumen. Es el bien a través de Roland Barthes y de Lévi-Strauss, quienes, ambos de modo
conocido proceso por el cual palabras tomadas del francés normando pro- diferente, insertan una barrera entre el lector y Saussure, pese a que su
dujeron los vocablos paralelos en inglés para las bestias de granja "vivas" pensamiento es la base de muchas de las ideas que acabamos de discutir.
y "muertas": sheep/mutton, calf/veal, pig/pork, y cow/heef. Sir Walter Obviamente, con casi cincuenta años de debate detrás de nosotros las
Scott llegó a la conclusión de que la cscisión de las categorías inglesas observaciones siguientes sólo pueden ser el más rudimentario bos~uejo
reflejaba el hecho de que el inglés conocía el producto en pie, mientras de su significación puramente antropológica, pero en un libro dirigido en
que los normandos lo recibían ya cocido. La perpetuación de la división primer lu?ar a los antropólogos sociales, vale la pena acometer la empresa.
cuando los normandos e ingleses se volvieron una sola comunidad de habla Ferdmand de Saussure hizo importantes contribuciones a la filología
no es tan fácil de explicar. Es aquí donde lo que habría parecido ser un comparada siendo muy joven (1878). Enseñó sánscrito en París desde
simple matrimonio entre la antropología social y la lingüística a través de 1881 a 1891, pero es conocido principalmente por sus lecciones de lingüís-
la noción de "estratificación social" resulta totalmente inadecuado. Otras tica dadas en la Universidad de Ginebra entre los años 1906 y 19U. En
distinciones de clases lineales se desvanecieron, a menudo por la super- 1916,. después de su muerte, sus alumnos Charles Bally y Albert Sechehaye
posición del refinado francés sobre el rústico inglés. La estructuración de pubhcaron una notable reconstIucción de sus lecciones, siguiendo un pro-
estas series regulares de oposiciones es muy otra, y parece expresar ciertas ceso que es en sí mismo de vivo interés antropológico:
propensiones clasificatorias entre los hablantes del inglés, que por medio de
ellas usaron para sus propios fines un fortuito tesoro bilingüe. Han sido "Todos aquellos que tuvieron el privilegio de participar de tan fecunda
en su mayor parte los antropólogos sociales quienes, hasta ahora al menos, ~ enseña?za lamentaron que de aquellos cursos no resultara un libro.
se han ocupado del estudio de tales estflJcturas (Lévi-Strauss, v.g. 1962b ,iJ ~ Despues de su muerte, esperábamos hallar en sus manuscritos, ama-
y passim; Leach, 1964). ,,¡>, ~lemente puestos en nuestras manos por Mme. de Saussure, la imagen
\~ h~l. o po~ lo men~s adecuada de aq~ellas lecciones geniales. Al prin-
~ CIpIO creImos pOSIble una publicacion basada sobre un simple ajuste
'\ - de las notas personales de Ferdinand de Saussure combinadas con las

28 29
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...~otas de los estudiantes. Estábamos muy t'quivocados. No encontra- ginal forma intuitiva, y la antinomia merece un lugar entre esas idea!~¡qjl
~~l; mos nada (o casi nada) que correspondiera a los cuadernos de sus son parte del "capital intelectual" de la disciplina (Evans-Pritchard, in
discípulos. Ferdinand de Saussure había destruido los borradores don- ducción ~ Hertz, 1960: pág. 24; Needham, 1963: págs. xl~xliv).D
de trazaba diariamente el esquema de su exposición. En los cajones También de interés central para nosotros es la visión saussureana del
de su escritorio no encontramos más que esbozos muy viejos, no sin lenguaje como un sistema. de signos. Su contribución aquí consistió en
valor, por supuesto, pero imposibles de utilizar y de integrar con la subrayar que el lenguaje no es un simple servicio de denominaciones (une
materia de los tres cursos" (Saussure, 1916, en la edición 1922: nomenclature - 1922: pág. 34): como si hubiera sólo objetos en el mundo
págs. 7-8). real esperando que se les dieran "nombres". Lo hizo al hablar de un signo
lingüístico formado por dos componentes: el "significante" y el "significado"'.
De modo que se reunieron los cuadernos de siete estudiantes, y los La palabra árbol en castellano es un signo lingüístico que consiste en la
~I cursos se reconstruyeron. cadena acústica transcripta como / árbol / y en la clase de fenómenos que
significa esta secuencia en castellano. No se pueden por lo tanto equiparar
"El problema de recrear el pensamiento de F. de Saussure fue difícil dos signos de diferentes lenguajes (digamos, árbol en castellano y arbre
por cuanto la recreación tenía que ser enteramente objetiva. En cada en francés) sin tomar en cuenta diferencias en el componente "significado".
punto, calando hasta el fondo de cada pensamiento particular, tenía- El "significado" para Saussure, es, no obstante, no una realidad, sino un
( mos que esforzarnos por verlo, a la luz del sistema entero, en su forma
definitiva. En primer lugar tuvimos que quitar las variaciones e irre-
"concepto". El signo no es la combinación de una serie de segmentos acús-
ticos con un organismo botánico (Malmberg, 1964, pág. 44). !..as dos
gularidades propias de las lecciones orales; luego, encajar la idea en partes del signo son igualmente psíquicas" (Saus~;ure, 1922: pág. 32).
su medio natural, presentando todas sus partes en un orden conforme La "arbitrariedad" del signo lingüístico es una noción saussureana de
con la intención del autor, aun cuando esa intención se adivinara más cierta complejidad (Benvéniste, 1939). Apareció. sin duda, para responder
que se manifestara" (1922: pág. 9). ' a quienes adherían a la idea (incidentalmente apoyada por Tylor) de que
todo lenguaje tenía un origen representacional -como lengua "signo"-. La
Así fue compilado y publicado el Cours de linguistique générale, y con . cadena acústica no puede, de hecho, ser enteramente arbitraria en su aso-
él se fundó la Escuela de Lingüística de Ginebra, en la que la sucesión ciación con el "concepto" (v.g. Jakobson, 1960; J. R. Firth, 1957a: págs.
del maestro fue ejercida hasta 1945 por Bally y Sechehaye, que murieron 192-193). Como Durkheim y Lévi-Strauss (y Chomsky), Saussure desea
en 1946 y 1947 respectivamente. Desde entonces todas las fuentes han sido subrayar la objetividad de sus entidades psíquicas:
publicadas y críticamente analizadas (Codel, 1957; Engler, 1967, 1968).
De algún modo es apropiado que el Cours y Saussure coexistiesen como "Los signos lingüísticos, aun siendo esencialmente psíquicos, no son
significante y significado al modo de uno de sus propios signos lingüísticos. abstracciones; las asociaciones ratificadas por el consentimiento colec-
Para los antropólogos la importancia del enfoque de Saussure está en tivo, cuya totalidad constituye la lengua, son realidades que tienen
que sus ideas analíticas eran "sociolingüísticas" más bien que puramente su asiento en el cerebro'" (1922: pág. 32).
lingüísticas. Su distinción central fue, como todos saben, entre la langue y
la parole. La langue para Saussure es el sistema abstraído de la totalidad Saussure se preocupó por las muy amplias implicaCiones de esta teoría
de emisiones hechas por los sujetos pertenecientes a una comunidad de de los signos. ,Pensó que debería haber una disciplina especial que estu-
habla. Laparole es susceptible de medición acústica, de grabación mag-' diase todos los sistemas de signos (une science qui étude la vie des signes
netofónica y de otras pruebas físicas. La langue no lo es, pues se trata de au sein de la vie sociale) bajo el nombre de "semiología'".
un sistema abstraído de, y a su vez sobreimpuesto a la parole. Esta distin-
D La antropología social en Inglaterra (para no hablar sino del país donde ha
ción langue/parole puede servir de patrón ejemplar para otras distincio- adquirido más renombre en las últimas décadas) se ha inspirado en ciertas ideas gene-
nes: tal la de la categoría del color versus el espectro físico, o la categoría rales, sutilmente derivadas de los primeros sociólogos franceses, que han tenido una
de parentesco versus el parentesco biológico medido por el estudio de la influencia teórica singular, y mucho del progreso ha de atribuírsele a ellos.
estructura genética y la forma de ¡os matrimonios. Pero langue/parole "Se trata de nociones analíticas tales como "transición", "polaridad" (oposición),
e~ usada por Saussure de varios modos uifei-entes. Esta antinomia básica "intercambio", "solidaridad", "total", "estructura", "clasificación". Ahora bien, éstas no
son teorías sino conceptos altamente generales; son vagos, no formulan nada. A primera
entre "forma" y "sustancia" (donde "forma" en un nivel puede volverse vista nada puede hacerse con ellos, y por cierto no pueden ser enseñados como postu-
1: "sustancia" en otro) ha sido estereotipada con frecuencia en tipologías: lados elementales en los cursos introductorios de antropología social. En realidad, su
tipos de langue, tipos de parole, formas intermedias (v.g. Sechehaye, 1940). importancia llega a aprehenderse tras ardua aplicación a la tarea de comprender los
:(j Aun así, su carácter esencial uf,riva precisamente de esta supuesta fuente fenómenos sociales; cuanto menos se sabe de la sociedad humana y de las representa-
~ de confusión (Hockett, 1968: pág. 13; Householder, 1970: pág. 130). Po- ciones colectivas menos parecen significar. Pero han probado tener un valor analítico
grande y perenne, de modo que puede decirse que son ellos los que constituyen el
demos ver ahora que su interés para la antropología social yace en su ori- "capital teórieo" de la antropología social" (Needham, 1963: págs. xlü-xIili).

10 31
A'~~

"La semiología nos enseñará en qué consisten los signos y qué leyes
1.os gobiernan. Puesto que todavía no existe, nadie puede decir qué
L,~ Hng¡¡;,t", fronce,e, han manten;dó en generol un punto de
"sociológico" desde la época de Saussure. Vendryes (1921, 1952) X~r
v;~;~,',','\,~.
,

-es lo que ella será; pero tiene derecho a la existencia, y su lugar haye (1933), por ejemplo, reafirmaron los designios del maestro. .
está determinado de antemano. La lingüística no es más que una colaboró en L'Année Sociologique. Marce! Cohen (1948, en la edición de
parte de la ciencia general de la semiología. Las leyes que descubra 1955: pág. 40), pese a encontrar la escuela de Durkheim plutot idéaliste,
serán aplicables a la lingüística, y ésta. se encontrará circunscripta a menciona a Saussure junto con Marx y Engels (el Der frankische Dialekt
un área bien definida en el conjunto de los hechos humanos" (1922: de este último fue publicado en Moscú en 1935).
pág. 33). Otro paralelo entre el pensamiento de Saussure y el de la sociología
francesa, y de la antropología social de Radcliffe-Brown y Evans Pritchard,
y luego: que lo sigue, es su uso de los términos sincrónica y diacrónico para describir
~I
dos enfoques básicos de la materia. A Saussure le importó hacer notar
~i "Si queremos descubrir la verdadera naturaleza de la lengua, debemos que el estudio histórico del lenguaje, que había dominado la lingüística
empezar por considerar lo que tiene en común con todos los otros hasta su momento, no era el único modo de investigación. Lo comparó al
sistemas del mismo orden; ciertos factores lingüísticos que a primera estudio de un corte longitudinal a lo largo del tronco de una planta (1922:
1' vista parecen muy importantes (por ejemplo, el trabajo del aparato pág. 125). Demostró que un corte transversal del tronco -su metáfora
vocal) deben recibir una consideración secundaria si no sirven más para el estudio sincrónico- mostraría también un sistema. El avance mali-
\ que para distinguir a la lengua de los otros sistemas. De este modo nowskiano en la antropología social, que ocurrió poco después de la
no sólo se esclarecerá el problema lingüístico. Estudiando los ritos, muerte de Saussure, tomó una forma similar. La posición "estructural-
las costumbres,etc., como signos, creo que estos hechos aparecerán funcional" destacó el modelo sincrónico, en contraste con los enfoques his-
bajo otra luz, y se sentirá la necesidad de agruparlos en la semiología toricistas -la preocupación por los orígenes- del período precedente.
y de explicarlos por sus leyes" (1922: pág. 35). Saussure fue, no obstante, un pensador más flexible que Malinowski, o
por lo menos, que los sucesores inmediatos de éste. Reconoció la impor-
Estas proféticas observaciones, publicadas cuando Malinowski estaba tancia tanto de la sincronía como de la diacronía, aunque arguyó que los
aún en las Trobriands, y formuladas sin duda poco antes de 1911 (y así dos enfoques debían ser claramente separados. Habla de leyes para ambos
quedan separadas de nosotros por una generación entera de funcionalismo), enfoques, pero realiza una importante reflexión que lo lleva mucho más
son la fuente última de muchas de las corrientes más generales, prove- allá de Radcliffe-Brown, otro creyente en las leyes, que murió recién en
nientes de la lingüística y de la escuela francesa, que han penetrado, a la década de 1950. Dice: "La ley sincrónica es general pero no impera-
través de varias grietas, en las bases de la antropología social empírica tiva. .. consigna un estado de cosas". Los modelos sincrónicos no con-
desde 1945 y se han vuelto parte, gradualmente, de la atmósfera de su tenían indicación de su propia estabilidad o falta de ellas: "El orden que
pensamiento. Saussure mismo, como Bloom fi eld, el eminente lingüista define la leyes precario, precisamente porque no es imperativo" (1922:
norteamerit:ano de la generación siguiente, se ocupó de las relaciones entre pág. 131). A veces, como veremos, Saussure usa vagamente ~l término
su disciplina y la psicología. Pero SaUSSUf(' hace la pregunta: "¿Tendre- équilibre para un estado sincrónico, pero no hay aquí un atajo hacia la
mos que incorporar la lingülstica a la sociología?" (Para él antropologie no idea de un equilibrio autoperpetuante de tipo cuasiorgánico, tal como
es aún antropología "social".) "El lenguaje", dice Saussure, repitiendo a el que ha perseguido la antropología social en nuestros días.
Durkheim, "es un hecho social" (1922: ·pág. 21). Vale la pena citar directamente algunas otras formulaciones de Saus-
Doroszewski (19:33), que demostró t'on precisióñ la naturaleza durkhei- sure, pese a su familiaridad para los lingüistas: por ejemplo, este símil
miana de la langue de Saussure (la oposición de Durkheim social: indivi- del lenguaje y el ajedrez.
dual equivale a la de Saussure lallgue:parole), hac(' t:'sta interesante ob-
servación: "Pero de entre todas las comparaciones que pueden imaginarse, la más
fecunda es la que se hace entre el funcionamiento de la kngua y una
"F. de Saussure -lo sé de huena fuente- siguió el dehate filosófico partida de ajedrez. En ambos juegos estamos en presencia de un sis-
entre Durkheim y Tarde con el más profundo interés. Si se toma en tema de valores, y de sus modificaciones observables" (1922: pág. 125).
,: cuenta no sólo la idea, esencial para Saussure, de langue, sino también
11 la idea complementaria de parole, la doctrina saussureana como un (No un sistema de valuaciones, "valores morales", sino un sistema en el
todo aparece entonces como un curioso intento, llevado a cabo por un cual todas las partes tienen una cierta ponderación, una valencia.) En lo
:~ lingüista de genio, de reconciliar las doctrinas opuestas de Durkheim que sigue quizá valga la pena leer "sociedad" donde dice "lenguaje".
y Tarde. En la oposición de lrmgue y parole uno vislumbra la oposi-
ción de la idea de Durkheim a la de Tarde" (págs. 90-91). "Primero: un estado del juego corresponde enteramente a un estado

32
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.. \, TU .. t?'..t.
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del lenguaje. El valor respectivo de las pie~ ~epc?de. ~e. su posición
ep el tablero, del mismo modo que cada term)no hngmstIco toma su
bros. Lo mismo pasa con la pérdida de mur, en nuestro otro ejem8.lo,~."'.
con sus repercusiones bilingÜes.
te
'~/
>.. / .;~~;v~lor de su oposición a todos los otros términos" (1922: págs. 125-126). Saussnre dice más adelante: "El desplazamiento de una pieza es
hecho absolutamente distinto del equilibrio precedente y del equilibrio
I1 I (Notar esa palabra "oposición". Hemos establecido con claridad aquí subsiguiente. El cambio operado no pertenece a ninguno de los dos esta-
el punto de vista antropológico, ahora en boga, de que los elementos ~n dos: ahora bien, lo único importante son los estados". Esta última obser-
el sistema se definen por oposición a todos los otros elementos en el SIS- vación aforística se amplifica así:
tema.)
"En una partida de ajedrez, cualquier posición determinada tiene como
"En segundo lugar, el sistema siempre es momentáneo: varía de una carácter único el estar liberada de sus antecedentes; es totalmente
posición a la siguiente. También es verdad que. los valores de~nden indiferente que se haya llegado a ella por un camino o por otro; el
~I
sobre todo de una convención inmutable: la sene de reglas del Juego, que haya seguido toda la partida no tiene la menor ventaja sobre el
que existe ~ntes de iniciarse la partida y pers~te tras ca?a jugada:, Este curioso que viene a mirar el estado del juego en el momento crítico"
tipo de reglas admitidas de una vez para slemp~e e~t~ tamblen en (1922: pág. 126).
la lengua; son los principios constantes de la semIOlogla.

r (Podemos hacer aquí la reflexión de que las posiciones de las piezas, y


Llegamos ahora a un rasgo del pensamiento de Saussure que muchos
han encontrado innecesariamente rígido. Insiste no sólo en que un estudio
sus valores, involucran la operación de las reglas.) sincrónico de los fenómenos debe ser distinguido conceptualmente de un
estudio diacrónico, sino en que los hechos inferidos pertenecen en realidad
"Por último, para pasar de un equilibrio al siguiente, o -seg~. nuestra a dos universos diferentes. Las formulaciones diacrónicas no pueden ser
terminología- de una sincronía a la siguiente, basta el mOVImIento dt> reducidas a formulaciones sincrónicas. Establece una "oposición" entre los
un solo trebejo: no hay mudanza general. Aquí tenemos el cont~a­ dos modos, que deriva de su convicción de que las metodologías de ambos
punto del hecho diacrónico con todas sus peculiaridades" (1922: pago no son intercambiables. Por esto Sal1ssure ha sido criticado por quienes
126). equivocadamente han creído que negando la posibilidad de separar lo
sincrónico de lo diacrónico levantan un estrado para el solismo lingüís-
En particular anota Saussure que los cambios que afe~tan a los ~lemen­ tico. lO Tratamos aquí, por supuesto, de modelos erigidos con diferentes
tos singulares (como con el movimIento de una sola pIeza del a]edrez) selecciones de datos, y el instinto de Saussure era cabal al reconocer que
tienen repercusión en todo el sistema: es preciso gran rigor para no confundirlos.
Saussure formula con mucha mayor eficiencia su intuición de esas
"Los cambios de valores que resulten serán, según la circunstancia, críticas cuando considera (como hipótesis puramente especulativa) la
nulos, muy graves, o de importancia media. Una jugada pu~de revo- posibilidad de un criterio "pancrónico". En esto se muestra particular-
lucionar la partida y tener consecuencias hasta para las pIezas por mente avanzado. "En lingüística, dice, como en el juego del ajedrez, hay
el momento fuera de cuestión" (1922: pág. 126). reglas que sobreviven a todos los acontecimientos" (1922: pág. 135). El
razonamiento por el que pudo desenvolverse un criterio pan crónico puede
Saussure tenía en mente fenómenos lingüísticos del tipo (digamos) de ser aclarado de ·este modo: decimos que la sincronía equivale a un estado
la pérdida de la p indoeuropea en el celta com~. Todas las lenguas cél- momentáneo del tablero de ajedrez. El observador deducirá algunas de las
ticas modernas tienen p. Sommerfelt y otros dIJeron, en efecto, que todo reglas, más aún, casi todas las reglas del ajedrez, de los distintos estados
el sistema fonológico se estremeció, por así decirlo, y se reconstruyó (~amp, que vaya adquiriendo el tablero a lo largo de una partida, pues los "va-
1958: págs. 209-210). La p en ?alés, por ejempl?, es con frecuenCIa u~ lores" de los elementos (las piezas) implican las reglas en sus posiciones.
derivado de la *qu indoeuropea dacksoll,1953: pag.413). Pero podemos Pero algunas de las reglas no pueden deducirse ni del desarrollo de la
! extender esto a aquellas secciones del lenguaje que ya hemos señalado, de partida ni de su estado presente, entre ellas la regla del mate. Estas reglas
t
I
mayor importancia social, como cuando un t~rmi?o. desaparece por una
hendidura de un sistema de clasificación. DIacromcamente, dos de las
en sentido total son las que Saussure excluiría de la sincronía y la diacronía,
y asignaría al campo pancrónico. El rechazo ele Saussure de construir estas
11 piezas de la serie de parentesco latina avunculus (MB), ami~a <, ~Z), reglas en los fenómenos lingÜísticos mismos es un indicio de su determi-
patruus (FB), matertera (FZ), desaparecieron. Los valores smcro~Icos nación de mantener las distancias entre el lenguaje y el estudio del lenguaje.
de tante (MZ, FZ) y oncle (MB, FB) como miembro! de. una se~~e ?C Hemos visto que el modElo diacrónico depende para él de la "oposición", el
dos elementos son totalmente diferentes de los de sus eqmvalentes .dIa-
crónicos amita y avunculus, que existieron en una serie de cuatro mlem- lO Así, von Wartburg (1969: pág. 194).

35
c~ón de la base objetiva del lenguaje (sonido) de sus funciones
contraste, de cada elemento con otro en una serie; mientras que el modelo Significativas (significado)" (Lévi-Strauss, 1963a: pág. 364).
sincrónico depende de la oposición de cada elemento a otro en un sistema
en un momento dado. Las reglas que relacionan estos dos modos analíticos Hjelmslev, de Copenhague, nos parece ahora, como años atrás le pa-
de oposición no aparecen en ninguno de los dos modos por separado. reció a Bally (Hjelmslev, 1959: pág. 31), el más claro exponente de la
11 .
Percibió correctamente, pese a las oscuridades de su expresión, que su visión saussureana. Cita el trabajo "semiológico" checoslovaco de la década
11, oposición metodológica se resolvía no en el lenguaje, sino en lo que ahora de 1930, sobre vestimentas típicas, arte y literatura, que no es fácilmente
a~c~sible; 13 y también cita a Buyssens (1943). Advierte la importancia de
comúnmente se llama metalenguaje.
Cualquiera que sea la crítica que se le haga a Saussure (Collinder, 10glCos como Carnap, y considera los sistemas de signos como "sistemas
1968, hace un brioso ataque a las pretensiones "polémicas" de Saussure) 11 abstractos de transformación" (página 108), transportándonos, en 1943, al
~,
es ahora la esendal modernidad de sus proposiciones la que nos sorprende mundo de la antropología social moderna, y, como en otra parte (véase
a través de los apuntes de sus alumnos. Está todo allí. No sólo la sincronía volumen siguiente), usando la terminología de la generatividad catorce
y la diacronía, sino la idea de oposición, que luego es. desarrollada por años 'antes d~ su encarnación norteamericana. Anotó en 1948 (en Hjelms-
Trubetzkoy, Jakobson, y la Escuela de Praga, y de allí transmitida a Lévi- lev, 1959: pago 34) que la semiología "no interesa a los lingüistas". No
Strauss. Muchos de los modernos devaneos con la teoría de los juegos parece siquiera preparado para desarrollar el hecho de que "en el Cours
,l' parecen pobres al lado de la analogía que Saussure planteó hace medio de Saussure esta disciplina general es imaginada erigiéndose sobre bases
siglo. (Siempre tuvo cuidado con los peligros latentes de esta analogía: esencialmente sociológicas y psicológicas" (Hjelmslev, 1943: pág. 96). Pese
"Para que la partida de ajedre:l se pareciera en todo a la lengua, sería ne- a lo cual su sistema no se iimita a los meros datos lingüísticos: "En la
cesario suponer un jugador inconsciente o no inteligente" (1922: pág. 127). práctica un lenguaje es una semiótica a la que pueden ser traducidas todas
Su analogía con el ajedrez, por supuesto, reaparece en Wittgenstein (por las otras semióticas y todos los otro~ lenguajes y todas las otras estruc-
ejemplo, 1963: pág. 15),12 en el jurista Hart (1961) y en Ross (1958); turas semióticas concebibles" (1943: pág. 97). Sobre esto volveremos más
véase Antropología social y modelos de lenguaje. Si Saussure es el verdadero adelante.
padre del estructuralismo, debemos, no obstante, pagar tributo a la influen- Esto difiere de Barthes (1967: pág. 9) quien dice que, contrariando
cia de la escuela francesa de sociología por haber estimulado su pensa- l~s expectativ~s d~ Sa?ssure, la s~miología debe formar parte de la lingüís-
miento. Saussure, por decirlo así, canalizó hacia la lingüística elementos tIca, porque: Esta leJOS de ser CIerto que en la vida social actual puedan
de la nueva sociologíe a la que le faltaba aplicación concreta, dada la encontrarse sistemas extensivos de signos fuera del lenguaje humano". Esta
escasez de datos sociales sistemáticamente recogidos. Los datos lingüísticos, not~ble in~omprensión deriva de la preocupación de Barthes por la semio-
más copiosos, sirvieron como un campo de pruebas, del cual los conceptos 10J?a de SIstemas menores (el código de tránsito, la moda). Su problema
analíticos fueron devueltos a los sucesores de Durkheim en una generación baslCo, no obstante, retrocediendo a las observaciones de Hjelmslev, es
posterior, sumados y enriquecidos. Lévi-Strauss con frecuencia habla con que los lingüistas no pudieron ver realmente en la sociología o en la antro-
palabras de Saussure: po.logía .que se les ofrecía en la generación posterior a Saussure, ninguna
eVIdenCIa real de lo que Saussure decía. La sociología de Durkheim, po-
"La antropología aspira a ser una ciencia semiológica ... Esta es una demos decir que se había vuelto subterránea. Sólo ahora a través de
razón más (sumada a otras muchas) por la que la antropología debe- Lévi-Strauss, empieza a emerger una semiótica de amplia i~portancia so-
ría mantener un íntimo contacto con la lingüística, donde, con respecto' ~ia~. La semiología de Barthes, como la de Buyssens (1943), está muy
al hecho social del habla hay el mismo cuidado por evitar la separa- mbmamente calcada de detallados ejemplos lingüísticos para cumplir su
cometido. Es una semiología minor, de pequeños sistemas icónicos. Para
11 Collinder (1968: pág. 183) dice que Schuchardt expresó la idea de la coupe c?mprender la semiología de Saussure acertadamente debemos admitir que
verticale y la coupe horizontale del lenguaje en 1874. Para Collinder (pág. 210): solo en parte sus principios serán deducibles del lenguaje; una semiótica
"Das Panorama, das im Cours de linguistique générale aufgerollt wird, ist kein de la sociedad deducirá sus propios principios, que serán asociados con los
getreues Bild der wirklichen Sprachwelt. Dieses sysfeme oú tout se tient ist nicht de otros sistemas. La dificultad de Barthes es afín a la de los antropólogos
einer urwüchsigen Landschaft ahnlich; es gleicht viehmehr einem altmodischen que pretenden aplicar los conceptos operacionales pragmáticos (saturados
zugestutzten franzosischen Schlosspark." .
de datos) de otra disciplina a la propia.
Vemos aquí el terco pero común lamento por un modelo formal que no genera "realidad".
El en~oque panc~~nico (o pan cronístico ) de Saussure, por otra parte,
1!l Refiriéndose a Philosophical lnvestigations (19.5.3) de Wittgenstein, dice que para el nunca deJO de ser un programa, pues no pudo percibir ningún
Ullmann (19.59: pág. 303):
modelo o método para hacerlo realidad, ha pasado, en lo que al lenguaje
"Hay una inconfundible afinidad entre algunas de sus ideas y el pensamiento de
los lingüistas contemporáneos -afinidad tanto más notahle cuanto que \Vittgenstein
no parece haber estado familiarizado con lihros de Iingüística-," 13 Por ejemplo: Bogatyrev, 1931 (que no he podido consultar) y 19.35.
Oh servamos lo misma en \Vaismann (1968).
37
3(1
, .
: : : .'. ~ '!~ .L'),

\\ se refiere, a las manos de los gramáticos generativos transformacionales. oposición, y todo el resto, sus ideas contienen una generalidad que;,~"i li-
......, 4.~msky postula que del estudio del lenguaje como una situación dada fica la tarea aun de la mente más empírica. Tomaré un ejemplo. . s.:
""'~"'~eden deducirse reglas; de modo tal que, para él, una gramática puede mente ~ncontramos que los signos rituales tienen polos contradictorios e
predecir todas las oraciones bien formadas de una lengua, incluidas aque- significado. Turner (1964: págs. 30-31) expresa esta distinción de modos
llas que no han sido pronunciadas aún. Se ha dicho con frecuencia que diversos. Así, un símbolo puede referirse a "emociones, sangre, genitalidad"
Iljll la oposición de competence y performance ("competencia" y "desem- (en el polo "sensorial"), y al mismo tiempo a la "unidad, continuidad de
I~! I peño") de los gramáticos generativos es análoga a la oposición langue: los grupos" (en el polo "ideológico"). La división que hace Sapir de los
parole, aunque el criterio de Chomsky al respecto no ha sido consecuente símbolos en símbolos de "condensación" (con raíces inconscientes) y sím-
(1968). Con posterioridad se ha reconocido (King, 1969: pág. 1l) que los bolos "referenciales" (señales, banderas), corresponde, para Turner, a estos
estrictos principios saussureanos hacen imposible la comparación entre dos dos polos, salvo que los símbolos rituales combinan ambos. Algunos antro-
I ~ dialectos: porque los "valores" de los elementos en los dos sistemas no son pólog()s sociales restringen el término -"signo" a los símbolos referenciales
los mismos. Así, o en un dialecto con un sistema de cinco vocales no es de Sapir, y llaman "símbolo" a los que Sapir llama "de condensación". No
~" , comparable en valor con o en un dialecto con un sistema de siete vocales. es fácil defender estas distinciones, desde un punto de vista saussureano.
Este problema no es distinto del que presentan los lingüistas diacrónicos: Tomemos un signo lingüístico ndembu, el significante: mudyi (una "ima-
¿en qué sentido jai/ en el sistema vocálico del inglés moderno "corres- gen acústica"); el significado: "un árbol de savia lechosa" ("el concepto").
(' ponde" a ji:/ del inglés medio? La solución transformacional está, no Ahora bien, la asociación de "savia lechosa" con "leche de madre" es tan
I obstante, implícita en la rigurosa percepción de Saussure del uso de mo- evidente que la ecuación queda habilitada para su inmediata inclusión en
delos. Las evidentes conexiones entre los valores de dos sistemas pueden el diccionario ndembu como parte del "concepto" (ibíd.: págs. 21-27). De
ser descriptas sólo en el nivel de oposiciones entre reglas que estén ellas este modo, el aspecto más "biológico" o "sensorial" puede llenar los requi-
mismas en un sistema de reglas. Esto es lo que significa realmente el trata- sitos de "consciente" para una definición lexicográfica. Por el contrario,
miento transformacional en términos de "pérdida de regla" y "adquisición puede demostrarse fácilmente que "unidad de la línea de descendencia
de regla" (Chomsky, 1968; tercer volumen de esta serie). Las "gramáticas" materna" o algo similar, es inconsciente. Así, el polo emocional, biológico
de los transformacionalistas son modelos de "competencia". Buscan, en ("sensorial") parece formar parte del signo lingüístico antes que el polo
realidad, "meta-reglas" transformacionales para la relación de los "estados" "ideológico".
saussureanos. Así como los saussureanos (y Saussure) confunden con fre- Parecería más útil volver a la distinción entre un signo lingüístico y
cuencia el modelo langue con una realidad mayor que el modelo, tam- un signo ritual. Ahora bien, un signo ritual no es expresado como tal en el
bién muchos transformacionalistas hablan como si sus programas para lenguaje. El "árbol mudyi", como miembro de una serié' 'de signos rituales,
un modelo de "competencia" estuvieran ya realizados. Puede decirse en- forma parte de una semiología distinta del elemento léxico mudyi como
tonces que el enfoque pancrónico se encuentra en proceso de formulación signo lingüístico en idioma ndembu. No obstante lo cual el árbol ritual no
-en principio por lo menos-o No nos sorprenderemos si su práctica pre- es menos "concepto" que el significante de mudyi. De este modo, el árbol
senta grandes dificultades. 14 botánico genera dos "conceptos". Uno está vinculado a la cadena acústica
mudyi y es un signo lingüístico. El otro está vinculado a imágenes rituales,
Semiótica y sociedad 15 y es un significante ritual, en un signo ritual (véase figura 5).
En principio, tal signo existe sin ninguna "denominación": su denomi-
¿Por qué deberían volver a pensar en Saussure los antropólogos so- , nación (aquello por lo que se lo conoce) es su "valor" como un elemento
ciales? Aparte de su importancia en haber anticipado la discusión de en un sistema de elementos similares. En la práctica, los significados ritua-
diacronía y sincronía, y haber mostrado el camino a la idea de sistema y

I
les recubren los significados lingüísticos. Elementos llamados "sensoriales"
14 Sé que una "lingüística pancrónica" ha sido previamente anunciada varias e "ideológicos" pueden caer en cualquiera de ambos terrenos. Los signi-
veces (Ullmann, 1951: págs. 258-299). No es casual que esto haya tenido una impor-
tante incidencia en una visión de la semántica. No obstante, al discutir la distinción
saussureana diacronía: sincronía, debemos reconocer que existe al nivel de modelos de buyeron al crédito de que disfruta hoy. Margaret Mead acuñó el término semiotics
~, sistemas formales (véase mi ensayo en este volumen).' De modo similar, la pancronía
de Saussure debe ser observable al nivel modelo: hasta ahora sólo los transformacio-
para referirse al estudio de "comunicaciones pautadas en todas las modalidades" durante
una discusión en el Congreso de Indiana de 1962, que es reproducida en Sebeok, Hayes
,I ' na listas han demostrado creíblemente, si bien parcialmente, las posibilidades de tal y Bateson (1964, véanse págs. 1-7,275-276). De este modo semiotics está cerca de la
, I modelo. Es interesante que la "pancronía" haya sido generalmente ignorada por los sémiologie de Saussure (más de lo que lo está la sémiotogze de Barthes). Puede ser
lingüistas estructuralistas en su exégesis de Saussure, pues para ellos su mensaje era útil retener semiología para describir el estudio de las semióticas ( semiotics ) usado
un manifiesto sincrónico, mientras que la diacronía tenía menos importancia (v.g. véase como plural de semiótica (semiotic). A su vez, una semiótica es un sistema de signos.
Wells, 1947, en Ioos, 1957). La coexistencia en la sociedad de gran número de semióticas demuestra que no debe
15 El término semiótica (semiotic) proviene de Locke, como "la doctrina de los hacerse ninguna descripción útil a través de modelos de sistemas, abstracciones, sistemas
signos". Su uso fue desarrollado por C. S. Peirce. MorTis, Carnap y Hjelmslev contri- ideales.

18 39
ficados lingüísticos, no obstante, pueden ser "desenvueltos" conscientemente
con palabras. Los significados rituales, por definición, contienen elementos la st'miótica, y debe proveerse una serie reconocible de teatros 'para la ac-
que nadie ha desarrollado aún con signos semióticós o lingüísticos. Podemos ción. La serie completa de rastros semióticos está vacía en términos
traducir la semiótica ritual al lenguaje, pero si no tenemos cuidado termi- lingüísticos, pues no hay habla. La "adquisición" del lenguaje (si uno
namos con las muchas polaridades que nos han legado los valiosos trabajos puede usar tal palabra en tal situación) sería como la adquisición de las
de Turner. Una "metasemiótica" que se encargue de la estructura de todos matemáticas para los celosos mensuradores primitivos que tenían unidades
~I iI
los signos tendrá una simplicidad mayor que la laboriosa traducción de ad hoc para cada clase de objeto medido, acopiadas en forma física (como
significados rituales a lenguaje natural. Las polaridades internas de los los bastones de madera con medidas que durante mucho tiempo sirvieron
símbolos pueden ser comprendidas, al menos provisionalmente, ubicando de leña en el Parlamento). La generalidad ~)otencial de la imagen acústica
sus elementos en diferentes sistemas de signos. Lo que se ha dicho acerca como sustituto para múltiples significantes tipo es evidente. Estas obser-
vaciones no necesitan tener un significado evolutivo (aunque en la novela
FIGURA 5. Signos lingiúl>ticos IJ rituales Los Herederos, de \Villiam Golding, encontramos refugiados neandertháli-
cos que usan la novedosa semiótica acú,tica con deficiente habilidad: para
Diplorrhyncus la comunicación rápida y efIcaz se muestran unos a otros "cuadros") -. Si
mossambiciensis fueran a tener tal importancia, indudablemente sería para decirnos (pace
("el árbol de leche") Chomsky) que la semiótica no lingüística había llegado a un alto grado
de complejidad antes de que el lenguaje iniciara la codificación de su
dominio,
La similitud de mi caso hipotético con semióticas "primitivas" que real-
mente coexisten con el lenguaje, sugiere que la necesidad de una cuidadosa
Signo Signo estructuración del ambiente es mayor dondf' d lenguaje no traduce todas
lingüístico ritual las semióticas, El rasgo principal de las sociedades -término convencional
(mudyi) (sin denominación discutible- arcaicas, populares, "de minorías", y otras, toma así el aspecto
lingüística)
de un mecanismo "sostén de canal", Además, si tienen lugar todavía nuevos
movimientos en sociedades altamente "lingüísticas", pueden, quizás exclu-
de sCJlJitítica ritual en relación con la semiótica lingiiística l'S aplicabJt. a sivamente, expresarse al principio en una semiótica no lingüística. En este
todas las semióticas que podamos definir. Hasta aquí podclllos estar de sentido los movimientos políticos de la década de 1970 son manifestaciones
acul'J'do con Barthes en que el lenguaje servirá a menudo como índice de con banderas en blanco, no importa lo que, en cada oportunidad, se escriba
algunos de estos sistemas, como en su propio estudio sobre la moda -pero, en ellas. En un nivel más detallado: los supuestos "códigos restringidos"
de un modo bastante interesante, es justamente aquí donde el lenguaje de los marginados de la clase obrera de que habla Bernstein son mejor
como semiótica es más oscuro. Estas sugestiones de otros sistemas subsisten comprendidos como una variante local del caso "primitivo".
a menudo como "redundancias" del I,~nguaje. La semiótica del cuerpo hu- Finalmente, la vieja y aún floreciente conciencia de las semióticas no
mano ya ha sido mencionada. Su continua "interferencia" en la clasificación lingüísticas, provee, mediante la estructuración del ambiente biosocial en
lingüística del cuerpo es uno de los problemas diarios de la existencia todos los niveles, un adecuado "locus" no místico para las representaciones
social ordenada, y ya ha sido ilustrada más arriba con material lingüístico, colectivas durkheimianas y otras entidades "cosmológicas", que hace mucho
tradicional. provocaron el rechazo de Malinowski, como aún lo provocan en los depar-
Banderas en hlanc,) tamentos de antropología social donde la tradición ortodoxa fue transmitida
intacta. Debemos admitir que el mismo Durkheim (1898, traducción 1951)
Podemos imaginar un sistema semiótico que dependa, en ausencia lucha con la relación entre representaciones individuales y colectivas. Está
del poder del habla, ue la coneÍencia qu!:' tengan sus partidpantes de reducido a una declaración de fe, y a algunas esperanzas de telepatía
relaciones lógicas entre ellos en el espado, definjdas eontextualmente, Es ( 1951: págs. 18-23).
deCir: la posición de cada participante en relación con otro en una reunión, La escuela francesa se basa en los conceptos de extériol'ité y extério-
y en relación con objetos en un ambiente fijo. Los "elementos" de la semió- risation -términos que los comentaristas de habla inglesa no siempre com-
1 :
tica serían formulados por su presenda existencial y adquirirían "sentido" prenden-. Para Saussure, extél'iorité era un rasgo d\~ langue (Doroszewski,
.
1I
( "valor") a través de las "relaciones", que serían conscientes, al modo de
una sintaxis. La extensión posible de tales semióticas 110 parlantes disocia-
1933: 89). Sechehaye (1933: pág. 63), su discípulo, vio el lenguaje como
"similar" a las costumbres, creencias, organización política: "Comme toutes
das es grande. Para su estudio sería necesaria una cuidadosa estructuración a
ces choses, elle constítue un objet extél'ieur l'individu. ,.". Es muy su-
previa del ambiente biopsíquico, pues los actores mismos son símbolos l'll gestivo que Cassirer, en el mismo periódico, en el mismo año, hable de
la construcción lingüística del mundo de los objetos como "l'extériorisatioll
-lO
41
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"~:.A.-:;~' ~·r¡f~.·., . . ~...onc·4
.:~ "_!l'!f ~i"mples états du moi". F933: 30~: Qu~ ~im~~is hahle de la" ohra de antigua de verdad", porque Lévi-Strauss ~e H'fiere a un artículo de ~~..'
'''',;~V'I'''::'Strauss como expreSlOn de la extenonzaClOn del hombre (196R: (1924), citando esta declaración: "Por cierto que la sociología habría
págs. 335) resulta natural y previsible. No es que los saussuro-durkhei- llegado mucho más lejos si hubiera seguido en todo la guía de la lingüís-
mianos vean las representaciones colectivas como "fuen¡" del individuo: el tica ... " (en Mauss, 1950; en la edición de 1966: pág. 299). Lévi-Strauss
I
~ I individuo de algún modo es parte de ellas. Es interesante observar que creía que la posición había cambiado de grado: lingüistas y antropólogos
I McLuhan (1970: págs. 37-40) reproduce la noción esencial de extériorisa- sociales no habían dejado de observarse, pero si los últimos no habían
'~ , tion como oute1'Íng, aunque no conozco el proceso por el que incorpora seguido el ejerpplo lingüístico tan lejos como hubieran podido, "después
de ese modo setenta años de pensamiento francés. '6 de todo la antropología y la sociología buscaban en la lingüística sólo
La terminología de la semiótica puede ser expresada de modo más ideas; nadie esperaba una revelación" (1963a: pág. 33).
mecanicista por medio de la teoría de la comunicación. Debemos visuali:zar ¿En qué consistió su revelación, en 1945? Dice: "El advenimiento de
~ que el mensaje en un canal se vuelve a sí mismo el canal de los metamen- la lingüística estructural trastornó esta situación"; y sigue, en un tono apo-
sajes. Lévi-Strauss (1963a: pág. 61) formula implícitamente el caso general, calíptico:
" a partir del caso particular de las mujeres: los seres humanos hablan, pero
también son elementos simbólicos en un sif>te11la de comunicación (véase "La lingüística estructural tendrá, respecto de las ciencias sociales,' el
también Ardener, en prensa). Cuando el lenguaje falla, o se retrasa en su mismo papel renovador que correspondió a la física nuclear, por ejem-
r' tarea, como en cierta medida sucede en la vida actual, nos sentiremos plo, en cuanto a las ciencias físicas" (ibíd.).
I felices si nuestros ensayos desenredan principios semiológicos generales, a
los que durante tanto tiempo dirigió su atención Saussure. Una declaración publicada en el mes de la explosión de las bombas
atómicas de Hiroshima y Nagasaki encontraría una audiencia que no iba
Claude Lévi-Strauss y el fonema a subestimar la contribución de la física nuclear: en ese entonces la física
nuclear no era todavía un trasto viejo. La revelación se refería, de hecho,
Los originales ensayos en los que Lévi-Straus"s expone sus contactos a la lingüística de la Escuela de Praga (emigrada a los E.U.A." por esa épo-
con la lingüística son muy disímiles en su consideración del problema. La ca), con la que Lévi-Strauss había entrado en contacto gracias aRoman
primera formulación fue publicada en agosto de 1945, en el primer número Jakobson. La declaración es curiosa y comparte las cualidades de tantas
de W ord. Sus observaciones introductorias ganan un interés adicional si expresiones programáticas de hombres de genio: aparentemente inadecuada
se tiene en cuenta la época en que fueron publicadas: e indocumentada en su momento, y sin embargo llevada finalmente a algún
tipo de realización.H
"La lingüística' ocupa un sitio especial entre las ciencias sociales, a las La generación posterior a Saussure había llegado a una nueva fase de
que incuestionablemente pertenece. No es sólo una ciencia social como consolidación de la teoría lingüística (en el período aproximado 1920-1950)
las otras sino más bien la ciencia en la que se han hecho los mayores en la cual aparecieron muchos de los desarrollos de diferentes escuelas,
progresos. Quizá sea la única que puede reclamar con derecho el nom- vagamente incluidos en la descripción "lingüística estructural". Este pe-
bre de ciencia y que ha llevado a cabo tanto la formulación de un ríodo está señalado por la realización de un método para la lingüística
método empírico como la comprensión de la naturaleza de los datos sincrónica de Saussure, método que ofrecía el mismo rigor que el de la
sometidos a su análisis" (1963a: pág. 3]). "filología comparada" (Trubctzkoy, 1933: págs. 242-243). El método y el
período se caracterizan por la discusión del así llamado fonema, una idea
Habla de la "privilegiada posición" de su disciplina y de psicólogos, esencialmente sensata que levantó una marea de discusión mientras hacía
sociólogos y antropólogos "ansiosos de aprender de la lingüística moderna posible la producción de una masa de detallado trabajo lingüístico. Fue
el camino que los conduzca al conocimiento empírico de los fenómenos más o menos contemporáneo con el alto período malinowskiano en antro-
sociales" (ibíd.). El elogio de la lingüística es, en parte al menos, el elogio pología social, y mostró mucho de su mismo esfuerzo productivo. No
convencional al anfitrión en una puhlicación nueva y una cierta precaución obstante fue, básicamente, el menos "antropológico" de los movimientos
ante la crítica que pudiera acusarlo de invadir tel'l'eno ajeno. No obstante,
1945 fue una fecha temprana de verdad para una postura que, un cuarto 17 La breve exposición sobre el fonema incluida aquí obviamente es selectiva,
de siglo después, no es todavía aceptada plenamente por la mayoría de y hubiera podido ser omitida si no fuera porque el término, tal como es discutido por
los antropólogos sociales funcionalistas. Por supuesto, puede decirse "fecha Lévi-Strauss, tiene aún un aspecto misterioso para algunos de sus lectores. Sus interro-
.
I1

1,
16 McLuhan (1970: pág. 39) habla de sillas "que exteriorizan" (outerillg) al
gaciones no puede responderlas una consulta directa de las obras corrientes en lin-
güística. Incluyo la sección, cuidando su sesgo europeo. Esto puede équilibrarse
l· consultando a Fries (1963) acerca de los bloomfieldianos. El nota que "la gran
ser humano, y que llevan a mesas, y a una reestructuración del anlbiente humano. SlIS importancia de los procedimientos y técnicas de análisis... no se opone de manera
modismos "pop" reflejan las modernas corrientes "estructuralistas" de un modo el veces directa a Bloomfield" (pág. 22). En general, véase Mohrmann, Norman y Sommerfelt
curioso, pero inadecuado. (1963); Mohrmann, Sommerfe iI: y Whatmough (1963); y Hockett (1968: págs. 9-37).

42 43
lingüísticos. Desde el punto de vista saussureano (cuyo mensaje se dirigía
tanto al lingüista diacrónico como al sincrónico y al estudio de todos los Hacia la década de 1880 hubo también un fuerte interés internacional
signos, no sólo de los signos lingüísticos), fue un movimiento de repliegue. . en la fdnética. En 1886 nació la Asociación Fonética Internacional (al
Fue característico de los estructuralistas la concentración en uno de principio bajo el nombre de Asociación de Profesores de Fonética) con el
los elementos esenciales: la lingüística sincrónica (d. Wells, 1947). El temprano y reconocido propósito de producir un alfabeto fonético capaz
'~ / fonema se sentía a gusto sólo entre los detallados datos de la descripción de escribir cualquier "sonido" de cualquier idioma, propósito que resultó,
lingüística. Provoca asombro ver al Lévi-Strauss de la primera época y •\ cn su sentido más estricto, o imposible o errado (IPA, 1949; J. R. Firth,
aun a Pike (que fue lingüista y antropólogo) luc?ando con el fo~ema 1957a: págs. 92-120). No obstante, esta búsqueda de un alfabeto de
-como figuras laocoónticas debatiéndose entre serpIentes- pal:a ~p~ICarlo sonidos completo llevó a los fonéticos, por una ruta minuciosa y altamente
a los fenómenos sociales. La relación dcl fonema con los pnnClpIOS de empírica, a la misma conclusión de Saussure. Empezaron pensando que
Saussure es como la de los patines con el concepto de la rueda: una apli- había solamente una diferencia entre la "escritura" o la "ortografía" y los
1111 11 cación particular y especializada. A quienes ignoran la rueda" los patines sonidos del habla, y que cuantos más "sonidos" pudieran escribirse, más
pueden parecerles objetos hermosos, y no hay duda de que aSI es. ~ome­ correcta sería la ortografía. Pero descubrieron, precisamente cuando ana-
teremos una gran tontería si construimos un carro en forma de patm. En lizaban los "sonidos", que los hablantes actuaban lingüísticamente como
cierto modo, esto es lo que nuestros antropólogos han estado urdiendo, y si sólo existiese un reducido número de sonidos. El resto lo clasificaban
aun exhibiendo ante los lingüistas con banal engreimiento. En pocas pa- junto con estos pocos. Cada idioma los clasificaba de distinto modo. Aquí,
labras era el saussureanismo del fonema lo que era transferible, no la entonces, se percibió por primera vez, en el trabajo lingüístico al nivel de
termi~ología. Por su "saussureanismo" entiendo su relación con la oposición parole, que la estructura langue se extendía a la esfera "fonética". Así, la
langue:parole, y con las nociones de "sistema", "oposición", "valor" y otras categoría que marcamos /1'/ en el japonés tiene una dispersión acústica
similares. que cubre una "banda" particular. Esta se superpone a la /r/ convencional
La contribución inglesa a la lingüística es el ~ejor enfo~ue ~e ~a del inglés (del mismo modo en que los nombres de los colores en los dos
cuestión desde el punto de vista del sentido comun: el caSI sohtano idiomas se superponen en sus subdivi~iones del espectro visual), pero una
desarrollo del estudio de la fonética dunnte la vida de Henry Sweet parte de la realización de /1'/ en japonés también se superpone a la reali-
(1845-1912). Durante mucho tiempo pudo definirse muy simplement~ .la zación de /I! en inglés. Todo lo que restaba era dar un nombre a los
fonética como los rasgos acústicos del habla y los modos de transcrtbtr- "sonidos convencionales" de una lengua para distinguirlos de los "sonidos
los adecuadamente. En la segunda parte está el problema. Porque en reales" descubiertos por los fonéticos. Sweet no tardó en quedar atrás. Los
cierta medida el estudio de la fonética deriva del interés en las discre- "sonidos reales" fueron registrados en transcripciones "estrictas" y los
pancias entre las formas habladas y escritas del lenguaje, y el supuesto convencionales que reconocían los hablantes fueron los registrados en
original fue que rasgos acústicos = "sonidos" = letras de un alfabeto. No lranscripción "amplia" (Jakobson, 1966). Si las cosas hubieran quedado
es casual que la fonética se haya desarrollado en Inglate~nv e~ ~l momento ahí, nos habríamos, dado cuenta muy pronto de que los sonidos supuesta-
en que lo hizo. La situación del inglés en Inglaterra eJemplIfIcaba,. Y to- mente "reales" eran tan abstractos como los convencionales.
davía ejemplifica, algunos de los mejores estímulos para tal estudl?: .~) Pero el término que se necesitaba fue proporcionado como sabemos:
una discrepancia entre la ortografía del lenguaje escrito y .su .I?ronu~cl~cIOn, las "categorías fonológicas nativas", los sonidos convencionales que los ha-
recibida; b) una discrepancia a su vez entre la pronUnCIaClOn re~lblda y blantes reconocían, fueron llamados fonemas. En la terminología que fue
los dialectos del inglés; c) una discrepancia entre los status SOCIales de aceptada más adelante, los sonidos del habla fueron llamados fonos. Los
diferentes formas de habla, incluyendo la pronunciación recibida y los fonos acústicos a los que los hablantes de un idioma consideran "los mis-
dialectos. La fonética inglesa, tan a menudo despreciada por antig.ua ~~r mos" fueron llamados alófonos del fonema. El mismo término básico fue,
los lingüistas norteamericanos (Gleason, 1955a), fue un verdadero eJe.rCI?lO más tarde, objeto de discusión. Muchas escuelas reclamaron para sí su
cn sociolingüística. Heury Sweet fue transforma?~ en el profes.or Hlggms invención, o haber sido las primeras en usarlo, o en usarlo correctamente.
por Bernard Shaw en Pygmalion (y puesto en mUSlca en My Fatr Lady),.y Pero, en el período entre 1870 a 1912, la mayoría de los investigadores en
el problema de Higgins es en lo esencial el mismo que el de Bernstem lingüística general habían llegado a la convicción de la necesidad de la
ls
(1958, 1960, 1961, 1965): un problema de ingeniería social. distinción entre los sonidos "significantes" y los sonidos "insignificantes"
11
, IR Shaw dice de la polémica reputación de Sweet en Oxford:
"Con el físico y el temperamento de Higgins, Sweet podría haber inccndiado una materia menospreciada mantener relaciones serenas y amables con quienes
el Támesis. Tal como fue, se proyectó profesionalmente. en Europa a un graJo la menosprecian y reservan los mejores sitios para otras menos importantes que
tal que hizo de su relativa falta de popularidad, y Je la fal1~ ?e Oxford e.n hacer profesan sin originalidad y a veces sin mucha capaCidad, con todo, si él los agobia
justicia a su eminencia, un rompecabezas para los especml.lstas extranJeros ... con ira y desdén, no puede esperar que ellos lo colmen de honores" (Pygmalion,
aunque yo sé hien lo difícil que es para un homhre de gemo que se ocupa de Prólogo, 1941; 8-9).
Véase también Jakobson, 1966.
44
45
~•• J '

que se usan al hablar una lengua. Trubetzkoy (1933: pág. 227) atribuye determinación de los valores de elementos en otros sistemas -no sólo el
la distinción básica a J. vVinteler, en 1876. En cuanto al término, fue usado del lengu,aje-. Percibir esto representó, como ya he dicho, la recre~~W2
por lo menos ya en 1876 en Francia (phoneme) por Havet, aunque sólo laboriosa de la generalidad de la que el fonema de la escuela de Praga
¡H en el sentido de "sonido de habla", justamente lo que no es. El primero había tomado sus rasgos distintivos. Fueron los fonemas de Praga, y espe-
en usarlo en el sentido que tiene hoy (como fonema) fue Kruszewski, un cialmente los de Jakobson, los que estimularon a Lévi-Strauss (acerca de
estudiante de la Universidad de Kazan en 1879, quien tomó la idea del una exposición tardía, véase: Jakobson y Halle, 1956; acerca del estímulo,
lingüista rusopolaco Baudouin de Courtenay, que había estado trabajando véase: Simonis, 1968:. págs. 163-166).
en este problema desde 1868. Sweet nunca lo usó, pero en 1915 los alumnos Los lingüistas pasaron un largo período estudiando los fonemas, y hubo
de Sweet en Londres ya usaban el término de Courtenay (D. Jones, mucha controversia acerca de si eran "reales". Habían llegado al escalón
1964: pág. 4). Sapir, el lingüista norteamericano, no lo usó consistente- que habían alcanzado los comparatistas en el siglo XIX. SUS reconstruc-
mente hasta la década de 1930. Entró de lleno en el uso norteamericano con ciones fonémicas eran tan rigurosas (y a menudo de aspecto tan exótico)
el libro de Bloomfield Language (1933). En el continente, Trubetzkoy, como las de la filología comparada, pero. sus principios y problemas eran si-
Karcevskij y Jakobson recibieron el concepto de fonema de Baudouin de milares (véase tercer volumen de esta serie). Los bloomfieldianos, que te-
Courtenay, aunque ninguno, en realidad, fuera su alumno (Trubetzkoy, nían modos supuestamente "objetivos" para descubrir fonemas, pensaban ge-
1933: pág. 229). neralmente que los fonemas estarían allí ("Fe en Dios"). El criterio opuesto
Resulta así que la historia del fonema son dos historias separadas: la es que estaban en la mente ("Hocus Pocus"). Estos fueron términos acu-
historia de una idea y la historia de un término. Durante algún tiempo ñados por Householder (1952). La confusión representada en este debate,
el término eclipsó a la idea. En general, se desarrollaron dos enfoques entre modelo y realidad, es obvia ahora. En lo esencial los fonemas eran
principales: fórmulas que abstraían las unidades significantes del habla. El analista
1. El criterio bloomfieldiano o norteamericano. Según él, el fonema simplificó los datos "fonéticos" iniciales usando menos, términos pero al
podía ser abstraído de una lengua por una metodología cuidadosa, si ya se precio de necesitar un libro de reglas para interpretarlos. Podemos escri-
disponía de suficientes emisiones reales, simplemente anotando cuáles soni- birlo así: émica + reglas ~ la ética; o en un nivel diferente: modelo +
dos distinguían realmente una unidad significativa de otra. Había nume- convenciones de la realidad ~ el conjunto de datos. Los fonéticos ingleses
rosos "procedimientos de descubrimiento" que servían para lograrlo. Eran deben ser admirados por su rechazo a compiicarse con la metafísica del
tan aparentemente buenos que se intentó obtener unidades mayores y me- fonema (D. Jones, 1962; 1964: pág. 15). En la fantasía de los sistemas
jores. Después de los fonemas vinieron los morfemas, y así con un gran formales: su teoría se restringió a la generación de "adecuados" sistemas
número de otros emas. La lingüística estructural de la escuela post bloom- de transcripción. !
fieldiana se había vuelto una ciencia seudoobservacional. Baste decir, como Es quizás una ironía que el debate sobre el fonema dé c~enta, en
ya mencioné, que difícilmente podía haber un término más firmemente parte, del rechazo de la lingüística por parte de los ,antropólogos sociales
ligado a los datos lingüísticos que el fonema postbloomfieldiano. ingleses de posguerra. A muchos de ellos les parecía extraño y recargado
2. La versión de Praga desarrolló el tema de modo diferente. Sus de símbolos de transcripción. De un modo similar el debate sobre el
adherentes intentaron llegar a principios más universales a través de los parentesco en antropología social sacudió a miembros de otras disciplinas.
cuales el fonema mismo pudiera ser construido. Hicieron esto desarrollando En 1945, entonces, la voluntad de Lévi-Strauss fue notable: el matrimonio
el concepto de oposiciones en el nivel fonológico: los así llamados "rasgos del fonema con el parentesco. El ensayo publicado en W ord muestra el
distintivos". Trubetzkoy (1933: pág. 227) vio que la teoría de Saussure proceso de su pensamiento en el intento de transportar al parentesco la
había quedado incompleta hasta el avance de la fonología, y que el "fone- noción de sistema de la escuela de Praga. El resultado fue su conocido
élérnent o "átomo" de parentesco (1963a: pág. 48). Los símbolos (+)
ma" era un puente entre el programa de Saussurc (y el de de Courtenay)
y los hechos. Quedó en claro, no obstante, que la definición de un fonema
y (-) derivan, por analogía directa, de las marcas de "presencia" o "ausen-
cia" de rasgos distintivos por los que eran analizados los fonemas en la
consistía en su lugar en un sistema. AqUÍ encontramos la idea fonémica for-
Escuela de Praga. Para apreciar lo inesperado del intento, deberíamos
zando una vez más la generalidad saussureana. Después de todo, el "valor"
ubicarnos en los E.U.A. en esa fecha. La lingüística estaba aún en plena
de un fonema deriva de su posición en un sistema fonológico (como
fase postbloomfieldiana, ahora altamente empírica y "conductista". Por
siempre lo dijo Hjelmslev). Los universales que yacen tras los fonemas
otros diez o quince años, la bibliografía introductoria seguiría llE;na de refe-
1, son las reglas universales de oposición: aquellas reglas por las que se deter-
rencias a "procedimientos de descubrimiento" y cosas similares (Gleason,
minan los "valores" de elementos singulares en sistemas de elementos.
1955a y b; Hockett, 1958). Cuando Zellig Harris escriba sus Methods in
Los "rasgos distintivos" de Trubetzkoy y Jakobson eran de tipo acústico Structural Linguistics (1951, prefacio fechado en 1947), la culminación de
(jarticulatorio (tenso:rela¡ado, grave:agudo, y así por el estilo). El mo- esas tendencias, Noam Chomsky será mencionado apenas por haber dado
do binario de distinción y su notación, podían ser aplicados a la precisa su "valiosa asistencia al manuscrito". Nos encontramos tres años antes de

46 47
<lllúlisis praguenses) era de naturaleza afectiva en gran parte. Esto resultó
la publicación de los fundamentales l:rabajos sobre teona de la comunica- en cierto modo más bien inesperado, dadas las ideas generales de la escuela
ción (Shannon, 1948; Shannon y Weavel', 1949) que dieron a la lingüística france~a. Simonis (1968) muestra que su interés de entonces por la "in-
jakobsoniana posterior su forma especial. conciencIa" de los sistemas subyaceutes provenía en su mayor parte de

I'Iq' Lévi-Strauss no tenía en cuenta siquiera a la lingüística antropológica Freud. No obstante, hacía ya mucho que Mauss le había pedido a la psi-
~orteam~ricana, q~e era también esencialmente bloomfieldiana, aunque la cología: Donnez-nous done une théol'ie des rapports qui existent entre les
~ I divers eornpal'timents de la rnentalité... (1950, en la edición de 1966,
mfluencIa de Sapu era fuerte. Voegelin y Harris (1945) se refirieron al
artículo ,,,
de Lévi-Strauss en su ensayo de la misma época , "Lingüística y pág. 305).
E tno1ogIa , pero su enfoque era totalmente diferente. Si bien incuestio- He discutido con cierta amplitud las implicaciones de este primer
nable ("el habla y el comportamiento no vocal constituyen una situación ensayo de Lévi-Strauss para mostrar que su naturaleza "lingüística" era
etnolingüística", pág. 457), el espíritu era resueltamente pragmático. Su ambigua. La difcrencia entre mi tratamiento dcl ensayo y el de Simonis
último ensayo (1947 - "Jos datos de la lingüística y de la antropología (1968: págs. 12-32) es obvia. Más tarde el mismo Lévi-Strauss se expresó
cultural son en gran medida los mismos", pág. 588) tiene un rumbo similar. con más claridad, pero en relación con una lingüística más bien diferente.
El estructuralismo inmigrante de la Escuela de Praga, como la lingüística Si monis lee al Lévi-Strauss esencial en ese primer ensayo, actitud justi-
europea en su totalidad, no era por cierto sobrevalorado por los norteame- ficable en el sentido de que es el verdadero LévicStrauss, y no la lingüís-
ric~nos .( H~~se?,older, 1957: pág, 156, nota que "europeo" era equivalente tica, quien habla aquí. Pero como Simonis mismo lo admite, Cerles, les
a precIenhfJco /; Todo ,es.to fue cambiando, y con extremada rapidez, détails manquent (pág. 19). Nos muestra que la respuesta a la pregunta
pero la declaracIOn de LeVI-Strauss sobre Praga no facilitaba la relación implícita, "t!Por qué Lévi-Strauss veía relacionadas de ese modo la antro-
e.ntr~, l~ antrop~lo~ía orientada hacia la investigación de campo y la pología social y la lingüística, en época tan temprana?", es que Lévi-Strauss
h?~UlShca descnphva del momento. Es comprensible que haya tenido ya estaba pensando de este modo. La publicación de Les structures élé-
dIfICultades para expresar la naturaleza exacta de la revelación. Cita la mentaires en 1949 mostró más claramente su asimilación de la noción de
c?ncepció~ de Trubetzkoy de los objetivos de la lingüística estructural de estructura como sistema formal. Lo cual, no obstante, provenía de
(, ~esCllbnr leyes generales ya sea por inducción «ya... por deducción Mauss tanto como de la lingüística.
10gICa, lo cual les daría un carácter absoluto,,"), y de su demostración del Hacia 1951, la escena había cambiado: en ese año Lévi-Strauss publicó
c:oncepto de sistema. Lévi-Strauss no da muestras de encontrarse cómodo -El lenguaje y el análisis de las leyes sociales", en el American Anthropo-
c?n l?s co~ceptos de Praga. Dice: "De este modo, por primera vez, una logist (vol. 53 (2): págs. 155-163; 1958, capítulo III). En el intervalo
CIenCIa SOCIal puede formular relaciones necesarias. Este es el significado había surgido la teoría de la comunicación, y esta vez la frase: "una obra
de la última observación de Trubetzkoy." Si lo comparamos con las decla- reciente, cuya importancia desde el punto de vista del futuro de las ciencias
r~ciones previas sobre l~, física nuclear todo esto parece expresado con sociales difícilmente puede calcularse" se refirió a Cybernetics (1948) de
CIerta sequedad, y tamblen a la luz de lo que sigue: Wiener. El ensayo es un ejercicio similar al primero: la investigación a
través de un oleaje de analogías del modo de aplicar una idea estimulante.
"Pero cuando un suceso de esta importancia tiene lugar en una de las Uno de los puntos de \Viener era que los estudios sociales, por ser hechos
ciencias human~s, .no. es sólo permitido, sino necesario, que los repre- por seres de la misma escala que los fenómenos estudiados, no podían ser
sentantes de dlsclplmas emparentadas examinen de inmediato sus tratados con buenos frutos por los métodos de la ciencia natural. Esto está
consecuencias y su posible ap]jcación a fenómenos de otro orden" relacionado con la cuestión del "Demonio de Maxwell": ¿.puede revertir la
1963a: págs. 33-34). entropía un ser del tamaño de una molécula? (Maxwell, 1871, en la edición
de 1872: págs. 308, 309; Wiener, 1948: págs. 57-58). Lévi-Strauss sugirió,
La aplicación directa, cuando llega, ilustra el mayor problema de Lévi- por el contrario, que los hechos del lenguaje están distanciados del obser-
~tra?~s: lo que él quería de Praga era la noción de "oposición", de la que vador. El lenguaje "vive y se desarrolla como una construcción colectiva"
m~Ult!V~mente sospechaba la gran importancia. Desgraciadamente, el ( 1963a: pág. 57). Además, los "cálculos largos" que Wiener creyó inacce-
ftI,. .' prmClpIO fue oscurecido por su expresión acerca del fonema. Como hemos sibles a los estudios sociales eran accesibles a los estudiosos de las familias
lingüísticas históricas (indoeuropeas y otras similares):
I visto,. fue un concepto operacional en lingüística: concepto que hizo posible
relacIOnar la langue y la parolc de Saussure -el principio de la rueda hecho
11
re.al e~, el e,spe.cializado pa~ín-. La idea de la notación (+ -) fue la con- "De . ~se modo encontramos en el lenguaje un fenómeno social que
, mal11hesta a la vez independencia del observador y largos cálculos
tnbucIOn tecmca que salio de los contactos en 1945 de Lévi-Strauss con
la !i~~üística de Praga. , No obstante es interesante notar que en tanto sus estadísticos, que parecerían indicar que el lenguaje es un fenómeno
anahsls (+ -:-) manteman la menor relación con el fonema, su uso impli- completamente calificado para satisfacer las exigencias de los mate-
caba. ~ue la mf~aestructura de las relaciones de parentesco (la fuente de máticos ... " (ibíd.).
OpOSICIones eqUIvalente a las oposiciones acústicas y articulatorias de los
49
48
~' .~~

. "
.:~qll\:r ~
~~
. Para casos similares en antropología, Lévi-Strauss cita el trabajo sobre de la estructura gramatical de la lengua. Nada por el estilo: el intento ¿,,~.!
"
:,

la moda de Kroeber y su propia interpretación de los sistemas de parentesco es perfectamente desesperado" (1963a: pág. 70). . J, ....
'. ,met1iante la circulación de las mujeres. Es en este punto donde lleva a . .~~;<'
... éaho la reflexión esencial del ensayo: que los sistemas maussianos de inter- Esta sorprendente retractación de los ensayos de 1945 y 1951 tiene
cambio y reciprocidad son análogos a los sistemas de comunicación, de los lugar precisamente la vispera de la hazaña de Lévi-Strauss de lograr una
cuales uno es el lenguaje. La importancia subsecuente de esta idea para homología entre la antropología social y el lenguaje. Los criterios expre-
la antropología social ha oscurecido el hecho de que, en el ensayo original, sados en el conjunto de estos ensayos son ya más claros. Postula sus tres
está abrumada por un prematuro y equivocado intento de poner en corre- """1 niveles de relación entre la antropología y la lingüística, los que (si bien
lación las estructuras de parentesco con los rasgos estructurales de los len- , , no los he aceptado aquí) contienen útiles ideas. Ya mira hacia La pensée
guajes de familias establecidas por los filólogos comparatistas. Toma las sauvage cuando se refiere a "este invitado de piedra que ha estado sentado
familias indoeuropea y sinotibetana, así como la "africana" y "oceánica" , entre nosotros durante este Congreso, y que es la mente humana" (ibíd.:
(no atestiguadas ninguna de las dos), y la "indígena americana". En este · ·. 1 pág. 71).
alto nivel falla el intento. Posiblemente se VIO influido por no reco- Por último, en Antropologie structurale (1958), en la que Lévi-Strauss
nocidos ecos de Saussure, cuyos intentos de correlaciones entre familias reproduce sus ensayos de 1945, 1951 Y 19.52', insertó una "Posdata" (1958,
de lenguas y factores psicológicos y sociales están documentados con más capítulo v) que presenta extensas analogías con la lingüística jakobsoniana
solidez (Cours, 1922: págs. 304-317). La lectura que hace Lévi-Strauss cn términos antropológicos. En particular la publicación de Jakobson y
del libro de \"iener en este momento, es la fuente de su distinción entre Halle (1956) en la que las inferencias de los conceptos de comunicación
modelos "mecánicos" y "estadísticos", distinción que no ha sido siempre ("código", "mensaje"), habían sido asimiladas al sistema de Praga, muestra
bien comprendida por los antropólogos sociales (tercer volumen de esta ahora su influencia. Lévi-Strauss, a través de la discusión de Benvéniste
serie). ,Este ensayo más bien vago fue criticado, aunque no siempre co- del signo lingüístico (1939), vuelve también a los principios de Saussure.
rrectamente, por Moore y Olmsted (1952). El método praguense es usado ahora para distinguir oposiciones ideológicas,
En 1952 presentó, en un Congreso de Antropólogos y Lingüistas en no afectivas o de parentesco. Su enfoque del simbolismo ocupando todos
Bloomington, Indiana, un ensayo titulado "Lingüística y antropología", que los dominios (prefigurado en su Introducción a Mauss, 1950) lo lleva a
fue publicado por primera vez en 1953 (y apareció más tarde como capí- su notable cita de Marx ("que no puede ser sospechoso de idealismo")
tulo IV de Lévi-Strauss, 19.58 y 1963a). En este momento los especialistas sobre el simbolismo del oro y la plata. Tras esto los elementos para el
en comunicación ya habían dejado su huella, lo que lo llevó a decir, sobre estudio estructural del mito y el simbolismo están presentes todos, y serán
las relaciones entre antropólogos y lingüistas: completamente desarrollados en La pensée sauvage (1962b) y siguientes
obras. La vuelta a Saussure fue expresada finalmente en su forma más ine-
"Durante muchos años los antropólogos han estado trabajando muy quívoca en la Leffon inaugurale:
cerca de los lingüistas, y de repente los lingüistas les están jugando a
sus antiguos camaradas la pesada broma de hacer .las cosas tan bien y "¿Qué es entonces la antropología social? Creo que nadie estuvo más
con el mismo rigor que antes se creyó privilegio de las ciencias exactas cerca de su definición que Ferdinand de Saussure -si bien haciendo
y naturales. Entonces entre los antropólogos hay algo así como melan- caso omiso de su existencia- cuando, presentando a la lingüística como
colía, y una buena dosis de envidia" (1963a: pág. 69). parte de una ciencia no nacida aún, reservaba para esta ciencia el
nombre de semiología y le atribuía como objeto el estudio de la vida
Una vez más, entonces, una revelación. En 1945 fue el fonema de la de los signos en el seno de la vida social .. , Concibo entonces a la
escuela de Praga, en 1951 fue \Viener, en 1952 la propia teoría de la comu- antropología como el ocupante de buena fe del dominio de la semio-
nicación. Como el director de una orquesta de circo que señala la aparición logía que la lingüística todavía no ha reclamado para sí ... "
del acróbata con sonoros acordes, bien puede ser relevado cuando al tercer
estallido el acróbata aparece realmente.
u( "Ahora bien, ¿qué conexiones son posibles con la lingüística? No puedo
ver ninguna salvo una: que cuando el antropólogo está trabajando de
Evans-Pritchal'd
Habíamos tenido hacia 1958 una Odisea mental: los trece años de la
reflexión de Lévi-Strauss sobre la lingüística. Las ideas son las del gran
1I este modo, está trabajando de un modo más o menos paralelo al del desarrollo saussureano, inspirado en la sociologie de Durkheim, luego pasó
I lingüista. Ambos están tratando de construir una estructura con uni- a través del fonema de Baudouin de Courtenay, recogió sangre lingüística
~ "
dades constituyentes. Pero, no obstante, no puede alcanzarse ninguna
conclusión a partir de la repetición de signos en el campo del compor-
en la escuela de Praga y el estructuralismo postbloomfieldiano, tomó rigor
científico con los ingenieros de la comunicación, fue percibido intuitiva-
tamiento, y de la repetición, digamos, de los fonemas de la lengua, o mente por Lévi-Strauss y reunificado con Durkheim a través de Mauss.

50 51
, ','

'~~
En esta extraordinaria realización personal, la lingüística, como disciplina, >1 ~ i
,~'e volvió, como lo expresan sus frecuentes declaraciones admirativ~s,.u~ tiP? continuamente a la tarea de traducir obras de complejidad siempre 6MJt .;, '
ideal. Pero él fue el único antropólogo social equipado para percibir mtuI- ciente de la e,cuela ,oeiológica france", (Pocock, Durkheim. 1951~ .
t,iy¡;w1len te las implicaciones analíticas y explicativas ~~ la lingüí~tic~. del son: Mauss, 1954; Needham (con C. Needham): Hertz, 1960; N . .;
I~ perIodo 1945-1955, antes que sus implicaciones ¡>ragmatIcas. Los hngUlst~s Durkheim y Mauss, 1963; Needham: Lévi-Strauss, 1963b; Needham con
1
antropológicos norteamericanos no lo hicieron, ~uizás ~ ca~sa de su empI- Bell y von Sturmer): Lévi-Strauss, 1969a). Su tarea técnica en lingüística
'~ J rismo o conductismo. En 1948 Greenberg se mtereso bnllantemente en ... fue acompañada por la importante exégesis e interpretación cr,eativa de las
la importancia de las semióticas a part}r de la obr~ d.~, ~orris (1946). obras mismas que caracterizaban a los antropólogos oxfordianos. Además,
También Goodenoucrh (1957) reacciono contra la hngUlstIca estructural j obras originales de la mayor importancia reflejaban aspectos de esta tra-
bloom fiel diana, a tr~vés de Morris. Pero ambos escribían del signo "con- . dici6n; por ejemplo: Lienhardt, 1961; Needham, 1962; y Douglas, 1966.
ducta". Del mismo modo, el amplio enfoque de Pike (1954, 1955, 1960 -
', I El interés de Evans-Pritchard por los textos de origen oral encontró nueva
'.,J
véase también 1956) de las nociones de émica y ética, fue una teoría expresión en los volúmenes editados por él mismo, Lienhardt y Whiteley
~ '11 de la "conducta". Y así, como lo dice Casagrande (1963: págs. 294-295): (1964: series), un interés que fue ejemplificado también por Finnegan
(1969a, 1970) y otros discípulos recientes. También refiriéndonos al in-
"Es una paradoja que el enfoque antropológico más íntimamente ap!o- terés por temas de importancia lingüística en el mismo medio, podemos
ximado a los métodos de la lingüística estructural de nuestros dlas, citar a Beattie (1957, 1960, 1964b) , Needham (1954, 1960a) , Beidelman
es decir, el de la antropología social francobritánica, se haya desarro- (1964), Ardener (1968), Beck (1969), por nombrar una lista selectiva pero
llado allí antes que en los E.U.A., donde la lingüística y la antropología representativa. Por último, en su propio departamento, Evans-Pritchard
han estado tan relacionadas a través de los años." alentó a sus colegas a enseñar en el campo de la antropología social y el
lenguaje.
La parte francesa de esta paradoja ya la hemos consi.derado: El añade Fue Evans-Pritchard, entonces, antes que Malinowski, quien sentó las
correctamente: "Más aún, es notable que, excepto Malmowskl, la antro- seguras condiciones pedagógicas para una participación seria (si bien re-
pología social inglesa haya mostrado tan poco interés por la lingüística" trasada) de la antropología social inglesa en los problemas del lenguaje
(ibíd.). , -una participaci6n que supera la tradición malinowskiana-. Sólo Leach
Puede ser apropiado poner aquí más atención a esta última cuestio~, entre los discípulos de Malinowski sigui6 un sendero parecido, y aún
a la que ya hemos aludido antes. ,Para da~ la res1?ue~~a debem?s c?nsl- mantiene una posición innovadora con contribuciones que enriquecen el
derar a un antropólogo social ingles que, sm ser hngUIsta,. mamfesto ~n campo lingüístico (1957, 1958, 1964, 1970; véase también Tambiah, 1968,
fructífero interés hacia el lenguaje en todos sus niveles y haCIa las materIas y Humphrey, más adelante, en la nueva tradición de Cambridge). Pocock
y autores de importancia, tanto para la lingüística como para la antropo- dijo agudamente, ya en 1961, que el trabajo de Evans-Pritchard llevó a cabo,
logía social: se trata de E. E. Evan~-Pritchard .. Es. ~i~rto que muchos de en la antropología social inglesa, "un deslizamiento de la función al sig-
sus escritos han tenido una base exphcitamente hngUIstIca (v.g. 1934, 1948, nificado" (pág. 72), y agregó: "Hay indicios de que todas las implicaciones
1954b, 1956b, 1961b, 1962c, 1963b, junto al gran número de textos sobre de este moviiniento... no fueron colegidas por todos los antropólogos
zande: 1954a, 1955, 1956a, 1957, 1962a, 1962b, 1963a, 1963c, y otros). Pe~o sociales en el período de posguerra" (pág. 77).
no es esto lo que más importa a nuestra investigación. Su antropologIa
social ha tendido a integrarse con un enfoque concordante con el de las En un aspecto quizá fue Pocock demasiado optimista en su aprecia-
escuelas de lingüística continentales. Su famosa frase. ~obre ,:'rela~i~~e~ ción: "La negativa [de Evans-Pritchard] a hacer explícito el desliza-
entre relaciones" repite libremente a Hjclmslev. Su nOCIOn de oposlcl~n miento del énfasis tenía ciertas ventajas tácticas. No hubo tormenta
tal como se desarrolló originalmente en l'he N uer (1940), fue de tIpo que oscureciera con nubes de polvo la presentación, y se preservó un
saussureano. Sin duda que sus lecturas de la sociología francesa lo prepa- sentido de la continuidad y muchos jóvenes antropólogos pudieron
raron para esta comprensión (d. Evans-Pritc~lar~~ 1962d: ~ág. 61). ~ada ver la profunda importancia del lenguaje en sus estudios" (pág. 79).
pudo estar más lejos de la posterior euhemenzaclOn de la Idea como con-
flicto" en las obras de Gluckman. Pocock (1961: pág. 78) cita a Adam Bien puede ser que tuviera desventajas estratégicas: un comentarista
Ferguson como un predecesor intelectual, que escribió, por ejemplo: "Los (Blacking, 1963: págs. 194-195) escribió acerca del libro de Pocock:

,.
11 títulos de conciudadano y compatriota, no opuestos a los ~e foraste~o r. "Cae con excesiva facilidad al alcance de las mentes jóvenes y entusias-
extranjero, a los que se refieren, caerían en desuso y perdenan su sentIdo
(A. Ferguson, 1767: pág. :31). En el período de Oxford, también podemos tas que buscan nueva información sobre la condición humana; y en
notar la influencia de Dumont sobre su departamento. tal sentido puede hacer un daño irreparable ... el libro es muy estrecho
Con el aliento de Evans-Pritchard, sus alumnos y colegas se daban y provinciano. .. hace un grave daño a la antropología social."

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- 0. El mismo comentarista creía que Coral Gardens de Malirtowski "im- de modo bastante irónico en términos lingüísticos, no "estructural" sino c.... .
. ·L~~!.tamente" llevaba a cabo el deslizamiento de la función al significado. "transformacional": como si, buscando la isla de Sto Brendan, hub~.-
""~§fe es, por supuesto, el punto importante: pudo haberlo hecho, más aún, descubierto América.
debió haberlo hecho, pero no lo hizo -y hubo treinta años de tedio en las Hay diferencias considerables, por supuesto. Los dos enfoques per-
~edes del funcionalismo ortodoxo para probarlo-o Podemos observar que manecen cada uno en su disciplina, pero Lévi-Strauss es mucho menos'
Evans-Pritchard nunca practicó esa brutal supresión de las opiniones con- riguroso, así como menos lúcido, en su expresión. De la lectura de La
trarias que los biógrafos, con sorprendente tolerancia, citan con tanta fre- pensée sauvage, Chomsky sólo saca en conclusión "que la mente salvaje
cuencia d~ Malinowski (R. Firth, 1957: pág. 1; Kardiner y Preble, 1961: intenta imponer alguna organización al mundo físico -que los seres hu-
págs. 167-168). La posición de Malinowski como el mayor antropólogo manos clasifican, si llevan a cabo el menos acto mental"-. (1968: pág. 65).
~ ¡
lingüista de la escuela funcionalista será considerada más adelante. El cri- Con más justicia, Chomsky es también escéptico acerca del modelo pra-
terio ligeramente menos favorable de lo común que yo expreso puede ser guense de Lévi-Strauss:
balanceado con facilidad sin buscar lejos en la literatura. No obstante, he
llegado a la convicción de que fue exactamente a causa: de la influencia "La importancia de la fonología estructural, tal como es desarrollada
personal de Malinowski en la antropolgía social que el interés de los fun- por Trubetzkoy, Jakobson y otros, yace en las propiedades formales
cionalistas por el lenguaje se marchitó, junto con muchos otros intereses, de los sistemas fonémicos sino en el hecho de que una pequeña can-
en un clima de antiintelectualismo provinciano y cayó como una sequía tidad de rasgos que pueden ser especificados en términos absolutos
sobre su imperio, tras su muerte. 1H e independientes del lenguaje parece proveer las bases para la orga-
nización de todo sistema fonológico. .. Pero si abstraemos el especí-
¿"Ef>tmctural" o "transformacional"? fico haz universal de rasgos y los sistemas de reglas en que funcionan,
poca o ninguna significación queda" (ibíd.).
Anthropologie structurale (1958) apareció un año después de Syntac-
tic Structures (1957) de Noam Chomsky, sin ninguna relación entre una y Chomsky observa que las estructuras lingüísticas son el "epifenómeno"
otra. En los diez años siguientes .el sistema maduro de Lévi-Strauss, apli-
cado a material mitológico detallado, se dirigió hacia la generación de mo- ..l. del '''intrincado sistema de reglas". Habla de "sistemas de reglas con
infinita capacidad generativa" (ibíd.: pág. 66). Por último: "Si esto es
delos que reflejasen "las estructuras fundamentales de la mente humana". correcto, no podemos esperar que la fonología estructuralista presente en
La lingüística de Chomsky afirma generar modelos (gramáticas) calcados
sobre la "competencia" lingüística humana, firmemente asentada en la
mente del hombre. El conjunto de los datos de Lévi-Strauss, el "mito", era
todas las versiones del mito, incluyendo, claro está, versiones aún no for-
" sí misma un modelo útil para la investigación de otros sistemas culturales
y sociales" (ibíd.). Pero, como hemos visto, lo improbable fue realizado
por Lévi-Strauss, más por intuición que por lógica. La vigorosa campaña
de Chomsky en favor de una distinción entre sistemas humanos y no
muladas (1963a: págs. 216-217). Las gramáticas chomskyanas afirman humanos, y entre lenguaje y otras semióticas, lo disponen mal para abrir
generar todas las emisiones bien formadas de una lengua. Ambos sistemas su sistema a la posibilidad de una antropología semiótica general. No
usan notaciones inspiradas por las matemáticas de los sistemas formales. hubiera sostenido la hipótesis de la existencia de una semiótica no lingüís-
Ambas superaron viejos problemas mediante la aplicación de la noción tica precedente (véase Chomsky, 1968: págs. 60 y 70-72) si ésta fuera a
de. "transformación". En este aspecto el mensaje final de Lévi-Strauss fue, usurpar la posición privilegiada del lenguaje. Puede tratarse del prejuicio
de un antropólogo, pero me parece que en éste, como en otros aspectos,
19 Sin duda la reacción de Jarvie (1963) fue justificada. El presente autor Lévi-Strauss tiene más que decirle a la humanidad en general que Chomsky.
comentó el libro de Jarvie al modo crítico (Ardener, 1965) porque parecía ajeno a los
importantes desarrollos fuera de la tradición malinowskiana, a los que ya me he referido.
También es instructiva la diferencia de sus modalidades de enfocar los
Me interesa el tiempo excesivamente largo que ha tomado para infiltrarse a través del problemas contemporáneos: uno dando lo que Simonis llama un modelo
reconocimiento de los obvios cambios en el clima de pensamiento en la materia, y de la "exteriorización del hombre", y, como creo, un método de interpre-
de las habilidades exigidas. Virtualmente estamos forzados a recaer en las explicaciones tación de los movimientos desarticulados (aun antiarticulados) de nuestro
ad hominem en una materia reducida como la antropología social. La impaciencia de tiempo; el otro más limitado, y aun (detrás de la crítica social) menos
Malinowski frente a la opinión contraria fue aceptada como un cambio favorable
al avance científico. Su imposibilidad para reclutar y mantener muchos estudiantes revolucionario. Esto debería ser natural, quizá, porque la antropolgía sigue
escépticos de las principales corrientes de la tradición europea, ha de contar segura- siendo el esl:udio del hombre, mientras que la lingüística, aun la gramá-
mente en su neutro legado intelectual. La muerte de Nadel (en Australia) fue una tica generativa transformacional, sigue siende el estudio del lenguaje.
pérdida. Cualesquiera que hayan sido- las falencias de Radcliffe-Brown, la existencia La similitud de terminología, no obstante, puede provocar confusión.
de su obra les permitió, a los disidentes del antiintelectualismo malinowskiano, encontrar
en ella un temporario estímulo alternativo, aunque sólo a través del ataque (v.g. Evans- El sistema chomskyano se caracteriza por la precisión de la expresión,
Pritchard y Leach). Por alguna razón, las mujeres antropólogas en lá tradición mali- mientras que Lévi-Strauss es programático. No recomiendo las detalladas
nowskiana también mantuvieron una presencia viva, y aún lo hacen. comparaciones punto por punto. Así, la antinomia entre estructuras "pro-

.'54 5.'5
alcance predictivo del que los datos en que se basa constituyen una
fun.da~", y de "superficie" aparece en Lévi-Strauss, como en ChoIIIsky parte desdeñable" (1969: pág. 63).
a
(Amsl 1analyse structural se heurte una situation paradoxole, /Jien conllue I
du linguiste: plus nette est la structure apparente, plus díffidle devient-il Chomsky sostiene, no obstante, que el organismo tiene "como propie-
de soisir la structure pl'ofonde. .. - 1958). La "estructura profunda" de dad innata", una estructura que dará cuenta de este modo de adquisición
Chomsky, tal como se aplica, por ejemplo, a oraciones con estructuras de -como frívolamente lo dice McNeill (en Lyons y Wales, 1966: pág. 116):
superficie ambiguas, se muestra a través de claras secuencias de transfor-
maciones d~ntro de un modelo, por ejemplo, el del inglés (véase Hymes, más
J. •
. :.
"Metafóricamente hablando, un niño nace ahora con un ejemplar de Aspects
of the Theory of Syntax metido de algún modo dentro de su cuerpo".
Chomsky ha recurrido a Descartes, Leibniz y los filósofos racionalistas de
adelante, pago 123). Por supuesto, puede considerarse a la "competencia"
de .los transformacionalistas como un tipo de "estructura profunda" gene- las ideas innatas, buscando títulos filosóficos para su enfoque; estos pen-
ralIzada, o una generalización de las reglas básicas para la formación de sadores representan las ioeas opuestas a Locke y los empiristas, cuyos
"f todas las estructuras pr~u~d~ de una lengua. El compon~t<:.li!=mántico descendientes más extremistas son los psicólogos conductistas. La base
filosófica del mentalismo chomskyano es materia de discusión. En efecto,
ill> ~í1 lenguaje está ligado a lasestrÚcturas profunaas-.-Las estructuras
proJu~das de Lévi-Strauss en el análisis del mito, por el contrario, derivan él da status ontológico a lo que para los conductistas es una "capacidad"
de umdades ya adscriptas a un significado convencional. Las transforma- o "aptitud" para el lenguaje. Estaría fuera de lugar intentar aquí una
cion~s de inve~sión, ~e signo contrario, y otras, operan para demostrar, a discusión detallada (véase, por ejemplo, Cohen, 1966: págs. 47-56; Hook,
traves d~ las dIferencIas o contradicciones en los significados de superficie 1969; Lyons, 1970). Para nuestros propósitos bastará anotar que el sistema
entre mItos emparentados, la naturaleza de lo mitológico mismo (1964 chomskyano comenzó c2Jl. una gramática generativa transfonnacíonal, con
1966b, 1968). ' las características de un sistema bien defilfido. Ahora tiene por lo menos
" .Com'pa~~do con Lévi-Strauss, Chomsky es (paradójicamente para un otros dos sistemas montados sobre él: un . . ., -
racIOnalIsta proclamado) de estilo más "empirista". Se ha reconocido en guaje genéticamente ubIcado en el QIga..n~.}é..lID_modelo.fonol~que_
general una diferencia de tono y objetivos entre el Chomsky de antes de dirige- las cadenas (le fonemas. El status mental del modelo de "compe-)
Aspe~ts of the Theory of Syntax (1965), y el Chomsky subsiguiente. El te'ncia" mismo tiene opositores circunstanciales. ¿,Está "presente" como un
antenor a los Aspects muestra aún signos de su explícito interés por los análogo de una redacción completa de un análisis transformacional, o está
modelo~, exactos: c~mo su sistema fue recibido entonces, apareció como una expresado en alguna otra forma -del mismo modo en que, por ejemplo,
refutacl?n de los sImples modelos de lenguaje generados "de izquierda a los engranajes de un reloj expresan sólo indirectamente lo que sabemos
derecha '" de tipo "estado finito". Tales modelos derivaban en último tér- sobre los movimientos del sol y la tierra según las leyes newtonianas? -. (L.
mino del original trabajo de Shannon sobre la teoría de la comunicación J. Cohen, en Lyons y Wales, 1966: pág. 164).
(~948), y con Chomsky se extingue la principal corriente de aplicación El movimiento chomskyano, como fenómeno histórico, es de gran
dIrecta de esta teoría al lenguaje. Los modelos estado-finito se expresan interés antropológico. Jntelectualmente, la arbitrariedad inevitable, y hasta
en forma box-and-arraw como en los estudios de computadora. Así son los elogiable, de los primeros modelos chomskyanos, ha sido reemplazada por
modelos alternativos, más poderosos, de Syntactíc Structures (1957) y de un aumento de modelos parciales vagamente articulados al original; o,
Current Issues (1964). El Chomsky posterior a los Aspects se ha vuelto cuando mucho, para usar la analogía usada con tanta frecuencia (Wiener,
de ~u interés pri~ario y absorbente por la producción de sus modelos -el 1948: pág. viii; Leach, 1961: pág. 26), se agregan "epiciclos". El imperia-
conjunto de emlSlones- a un problema más difícil, que en cierto modo lismo del sistema chomskyano, que se mantenía en el dominio de la langue
p~~manecía tra~ l~ des~ruc~i~n del modelo de estado-finito con sus proba- ("todas las emisiones bien formadas"), se asienta ahora en el cerebro, y
b~~Idades estadlshcas ImplIcItas. Este problema era: ¿,cómo adquiere un por momentos parece desear irrumpir en el dominio de la parole misma, y
mno e~~odelo de competencia-(la gramát!(:a~_e~~rativa) para su le,!l:guaje? arrogarse la generación de las formas acústicas. Este ímpetu fáustico
supera la competencia de cualquier modelo singular; con los ingenieros de
"Desde este punto de vista, se puede describir la actividad del niño· computadoras, recordaríamos que en esencia, la única provisión efectiva de
como una espe.cie, de construcción teórica. Con muy escasos datos, <?rden natural es el orden natural. La noción origin~.1 de genpratividad
formal se pierde, en virtud de su excesiva limitación, y la terminología
\ construye una teona del lenguaje de la que estos datos son una muestra
(y, de hecho, una muestra sumamente degenerada, en el sentido de originalmente rigurosa con sus nuevos merodeadores filosóficos empieza a
que gran parte habrá de ser excluida como irrelevante o incorrecta tomar la apariencia de un conjunto de procedimientos para distinguir 10
ortodoxo de lo heterodoxo. Lévi-Strauss arroja una luz sobre este proceso:
~ .. -de este modo el niño aprende reglas de gramática que identifican
mucho d~ l? que ha oído como deformado, in,exacto e inapropiado). el movimiento chomskyano como un todo está empezando ahora a trabajar
El conOCImIento del lenguaje que el niño obtiéne al final se extiende como un sistema mítico con sus propias (antropológicas) reglas transfor-
mucho más allá de los datos que había tenido presentes. En otras macionales, Si las cosas siguen su rumbo normal, éstas serán explícitamente
palabras, la teoría que él ha desarrollado en cierto modo tiene un
S7
,'56

reconocidas ("desenvueltas", como dicen los filósofos), el sistema tal como sas. Me impulsa a hacerlas el hecho de que los generosos objetivos de
lo conocemos "explotará" y otros armarán un sistema nuevo mediante un los transformacionalistas y los de la nueva antropología social son, cada
bricolage de los restos del antiguo, y así comenzará otro ciclo de conse- uno en su disciplina, bastante similares. Es interesante que su pensamiento
cuencias similares. Esto no es una verdadera crítica, y por cierto no es cubra algo del mismo terreno. A yeces parece que el enfoque transfor~-
1 l. ! una exageración decir que contiene elementos míticos; éste es el poder de cionalista se beneficiaría de un c . - .I 'cuidadosa de la-:antro-
'~ } todos los grandes sistemas humanos; los modelos son, en parte al menos, p ez anaría mucho e encuentro.
justificaciones ex post facto. No obstante, es índice de la riqueza del es- La crítica a esta última hecha por los sobrevivientes e a mow que
! tructuralismo de Lévi-Strauss, su posibilidad de tomar conciencia de este aparecen en todos los grupos de edad) se parece a la que los postbloom-
proceso. "Por lo cua!", dice, "no sería falso considerar a este libro mismo fieldianos norteamericanos dirigieron a los transformacionalistas. La vieja
como un mito: es el mito de la mitología" (1964). ~nt~opología social encuentra "increíble" a la nueva por su aparente
, Podemos traducir estas observaciones en términos de la revisión crítica mdIferencia hacia el criterio positivista del orden natural. También se
.1 -.1 de la teoría chomskyana llevada a cabo por Hockett (1968). Establece una l~~ pide el equivalente de los "procedimientos de descubrimiento", y tam-
formulación sumaria del sistema de Chomsky (en 1965) en diecinueve bIen ellos parecen considerar de interés subsidiario el objetivo, aunque
puntos, que fueron respaldados por Chomsky mismo. Arguye entonces, con grandes cantidades de datos "empíricos" han sido analizados (me refiero
considerable habilidad y documentación, que ningún sistema físico, y el específicamente a su trabajo sobre parentesco y simbolismo). También
'\ rt lenguate en particular, está bien definido. Ataca el programa original, sin ellos comienzan con el establecimiento de modelos de sistemas formales
embargo, por su arbitrariedad. Pero ahora es evidente por sí mismo que simples y elegantes. También ellos se han elevado de estos propósitos pri-
un sistema formal (que esté bien definido) no dice nada de la "buena marios en dirección de teorías de radio más amplio. También ellos están
definición" del orden natural. Los verdaderos modelos generativos son preparados para considerar la existencia de universales, más allá del radio
modelos: sin embargo, son menos que los fenómenos que ayudan a explicar. del solipsismo etnográfico.
N o obstante, la crítica de Hockett confirma de un modo diferente nuestra La relación entre aspectos del enfoque transformacionalista y las ten-
preocupación por la ambigüedad del movimiento chomskyano. Hemos dencias "estructurales" en antropología social, ambos en sus fases rigurosas
dicho que lo que pareció haber empezado en 1957 como una aplicación y en su expansión creativa, es más interesante desde que, como hemos
consciente de la construcción de modelos a la lingüística estructural de visto, los dos movimientos están ligados sólo indirectamente. Nada impide
posguerra -su terminoloEÍa "generativa" y "transformacional" e5.-.muy clara que se vuelvan en direcciones muy diferentes; de ningún modo dependen

l
en este punto-o ha superado ahora sus fases tempranas. La reconocida uno del otro. La crítica de Hockett a Chomsky excede en brillo a cualquier
capacidad de Chomsky para el desarrollo original y creativo ha ocultado crítica en la antropología social dirigida contra los mOvimientos nuevos 20
el hecho de que su sistema total no ha sido bien definido. pero el mensaje es el mismo: los modelos son demasiado rígidos y se l~s
De ese modo, paradójicamente, la crítica de Hockett cae en dos cam- impone a la real.idad; los "hechos" son distorsionados para que encajen. Pero,
pos contradictorios: Si el modelo chomskyano de un sistema fuera formal como..,hemos VIstO, la n~turaleza de lIn mod~lQ eQJ.\si~te--.f:rL4~!i~U~Il
y por lo tanto bien definido, no iría contra el sistema decir que el len- es~ablecer reglas de pertmencia. De ese modo, todos los modelos nuevos
guaje como un fenómeno natural no está bien definido; y, en tanto el sis- apa~ecen suprema~~nte abiertos a tales cargos. Como he mostrado (más
tema de Chomsky no está bien definido, Hockett no tiene crítica que hacer. abaJo), la generahvIdad del modelo neogramático era preservada por tres
De hecho, el rechazo de Hockett probablemente deriva de una intuición reglas, de las que una era la de la "analogía". La crítica hecha a esta
de la contradicción entre el formalismo de la terminología transformacio- regla por los primeros coinparatistas era exactamente que la "analogía"
nalista y el crecimiento vivo y especulativo de la visión de los transfor- forzaba los hechos, y Osthoff y Brugmann tuvieron que responder a la
macionalistas. En un ensayo incluido en otro volumen sugiero que el modelo acusación de "arbitrariedad" ya en 1878. Por supuesto que trivialmente
neogramático de la filología comparada era totalmente generativo. Su sus críticos "tenían razón", como Hockett "tiene razón" y como las acu-
"inextensibilidad" básica debería iluminar tanto el poder de los verdaderos saciones funcionalistas y neofuncionalistas, en nuestra propia materia "tienen
modelos generativos, como los peligros que se derivan de olvidar sus fun- razón". Nada se les podía responder a las críticas salvo que el poder del
. ciones. La insatisfacción de Chomsky con su objetivo primitivo, y la exten- nuevo modelo finalmente desarrollado era una garantía del status de la
sión de su trabajo al significado, y más allá aún, han sido altamente pro- nueva regla de protección. Nadie ahora dudaría de la productividad de
ductivas, pero todavía no se ha formulado un sistema formal total para
'1
esto. Chomsky es a la vez Bopp en el nivel de realización de su programa, . 20 La única crítica de interés estilístico viene en realidad del norteamericano
I
,. y Brugmann en su búsqueda de precisión. Es este deseo de una imagen
totalmente formalista el que, equívocamente, lo aparta de Lévi-Strauss,
Marvin Harris (1969), un materialista cultural "busca pleitos". Habla con admiración
renuente, si bien irónica, de "los idealistas profeSionales, distintos de los aficionados
ecléctic~s norteamericanos, que han marchado juntos con el positivismo lógico y
quien disfraza su propio formalismo con metáforas liter~rias. conductIsmo durante demasiado tiempo como para saber cómo disponer del campo"
Por venir de un antropólogo social, estas observaciones son presuntuo- (pág. 505).

58 59

• •
en tra~ajos de este t~po), al menos puede acreditarlos mostrando :la estí-
este enfoque. Las armas que protegen un modelo no son "arbitrarias" en mulacIOn ~rgumentahva de la que nacieron. :í
el sentido común de la palabra sino en un sentido técnico particular. No . . La pnmera ~le .las colaboraciones que figuran a continuaci6ri,,'es el
hubiera sido compensación para los críticos del siglo XIX, si vivieran, ente- mforme de la sen anta He~~on (al que ya se ha hecho alguna alu~iQQ:) I
rarse de que estamos de acuerdo con ellos. sobre la pr~Iongada separaCIOn de la antropología británica y la lingüística~"
Al reflexionar sobre la situación de la "neoantropología" postfunciona- • Para su penodo, 1850-1920, ella ha definido su grupo como el conformado
lista británica, no obstante, se ve la relativa debilidad de su ubicación, por los col~boradores y le,ctores de los periódicos de la Sociedad Etnológica
comparada con los nuevos movimientos en lingüística. Debemos notar el y del I.nshtuto Antropol?g.ico Real; Aunque no todo en el primero era
número relativamente reducido de sus adherentes, y su relativo aisla- ~~cesa[Iamente antropologlCo ? bntánico, las principales actitudes están
miento. La obra voluminosa de Lévi-Strauss parece no haber sido suficiente len c a~as. Como ya hemos VIsto, los lingüistas comparativos tuvieron su
para establecerla, ni ]0 fue la detallada búsqueda de sus ejemplos y desa- may?r efecto en Oxford" a través del alemán Max Müller, quien desarrolló
rrollos nativos.21 Aun en 1970, la mayoría de los puestos antropológicos de ~us Ideas en la fase m.as especulativa de los estudios lingüísticos de la
.' " importancia estaban ocupados por continuadores de Malinowski. Pese a ep?~a d~ Bop~ y SchlelCher, antes del surgimiento de los neogramáticos.
que éste mostró una triste falta de confianza en su propia disciplina. 22 Aun Mu e.r SIgue SIendo, no obstante, el único teórico con algo remotamente
cuando en la década de 1960 los practicantes de la vieja antropología social par~cldo a un enfoque moderno del mito. El interés de TyIor por los len-
declaraban uno tras otro que la materia había muerto, la nueva ya existía guaJes gestuales y de sordomudos, prefigura algo de la semiología pro-
como programa y como nivel empírico. De muchos jinetes que entonces puesta. p~r Saussure, pero se inclina con firmeza hacia un punto de vista
se lamentaban de la muerte de su caballo, podría haberse dicho quizá: "No evoluCIOllIsta en el que los primeros signos lingüísticos eran "motivados"
fue el caballo el que murió". El uso ~e categorías "nativas" como mana.? totem y tabú no condujo e~
Me he extendido sobre lo que constituye el tema general de este e~~e penodo ten;:prano (ni, en, realidad, mucho después) a una considera-
volumen para mostrar que la relación entre la antropología social y el Clon ~e la relacIOn de categona y lenguaje. No obstante la colecci6n de
estudio del lenguaje es genuinamente fructífera en todos los niveles. Son matenal "comparativo" bajo estos títulos llevó a import¡ntes avances en
materias que confinan con las fronteras de importantes campos que han Jas ~anos. d~ otros teó~icos (totem,ismo:, Lévi-Strauss, 1962a; tabú: Freud,
sido descuidados durante demasiado tiempo por la tradición empiricista. 1~13, Stemer, 1956; Futh, R, 1966: pags. 109-113· mana' Mauss 1950,
Al presentar los ensayos de este libro a un público antropo16gico general pags. 101-115; Firth, R., 1940; Milner, 1966). ' . , .
parece mejor hacerlo sin abandonar la línea de pensamiento desarrollada Si, la filología comparada alemana no fue un buen ejemplo para los
aquí. Si esto no puede hacer total justicia a los inteligentes y variados ~~tropologos del momen~o, la fonética inglesa no estaba en posición de ser
contenidos de las contribuciones (un problema compilatorio insuperable gran ayuda. Henry Sweet, el fonetista, que 'entonces estaba en Oxford
tu~~ ,que lucha~ (~?,m? mu<:hos de sus sucesores) por un lugar ara un~
21 Véase también más adelante pág. 67, Y Ardener, 1971. Uso el término ad hoc ~elsIOn. de la hn~~lshca dIstinta de la lingüística amortajada ~ntre las
"neo-antropología" para cubrir los movimientos postfuncionalistas de tipo creativo, no ~mallIdades tradlCIOnales. Su polémica reputaci6n puede haber conven-
todos los cuales aceptarían el término "estructuralista". Algunos de ellos tienen clara- CI o a n~estros abuelos de que el problema sincrónico del lenguaje era en
mente mucho en común con la así llamada "nueva etnografía" de E.U.A. (Sturtevant,
1964). Leach, un antiguo exponente, reclama ambiguamente para sí el nombre de
su ese~cIa un 'problema técnico de transcripción. No obstante, los primeros
"funcionalísta". Los neoantropólogos son característicamente diferentes tanto en interés ~f:ropol,~gos: .con" poc~s excepciones, apenas si tenían noticia de los pro-
como en estilo de la mayoría de los ingleses de la profeSión, pero desde el momento mas onehcos,' BIen puede ser que el genio nativo para lo exótico
en que no están de acuerdo necesariamente uno con otro (y pueden rehusar relacio- expresad~ a t~aves de) profundo estudio lingüístico haya sido casi total-
narse) les falta la señal de escuela. A este respecto han permanecido aislados y divididos ~ente a. sorbl.do por el estudio de los clásicos, por una parte, y por los
t eb~re~ lmpfr~ale~yor la otra. Hay razones valederas para buscar al inven-
vís-a-vis del grupo "Palaeo", relativamente unido.
22 Barnes (1963), Freedman (1963), Goody (1966), Maquet (1964), Worsley
( 1966), hicieron valiosas observaciones. Puede ser que Leach inadvertidamente haya d~n e a pa a r.a antroI??I?gía" en sir William Jones, en un tiempo Presi-
pasado de moda (1961), pero su lenguaje no fue entendido propiamente. Ya en 1954 te de la SOCiedad ASIahca. Su famoso Discourse de 1786, pronunciado
(págs. 92-93) Leach escribió, comentando la traducción de Durkheim hecha por Pocock en C~lcuta, al q~e s~ le reconoce haber sido el primero en establecer las
( 1951), acerca de "una resurrección general del interés por las ideas e ideales en l
re,aclOnes del sanscnto coh las lenguas clásicas y el gótic 'lt' ,
sí. mismos, en contraste, por ejemplo, con el empirismo extremo de Malinowski". En la mas una d' '" , ,f o y ce ICO, es
década de 1960 era rara la edición de cualquier periódico profeSional importante que L h IsqmSlC!On etnogra ica que lingüística (Jones, 1799; ahora en
no contuviese algunas exposiciones de los puntos de vista de Needham y sus alumnos. e mann, 1907: pags. 10-20). Como Sweet, fue una figura polémica:
Casi ningún periódico literario carecía de una exégesis de Lévi-Strauss. Douglas (1966)
hizo mucho por dirigir la atención de los antropólogos sociales en general a algunos de "En .la elecci6n parlamentaria de 1780, siendo candidato por la Uni-
los importantes temas. La actividad de los colegas y alumnos d~ ,Evans-Pritchard (dis-
tintos de Needham) ha sido ya mencionada. Aunque su impq~tancia no fue tenida en
I
~ersldad de Oxford, su aversión a la guerra y al tráfico norteamericano
cuenta hasta el fin de la década por los' profesores representativos. En cuanto a un ce esclavos fue expresada con demasiada fuerza para resultar agradable
pesimismo justificado, véase ahora Needham (1970).
fil
(iO


a los votantes, y fue obligado a retirarse de la lid. E? el mismo añ~, tica general de Saussure que conducían I en dirección a la sociología
y por razones similares, no fue, elegido profesor de ara be en la Ulll- francesa]" (pág. 95).
versidad" (J. R. Firth, 1957a: pago 161).
Firth considera que Malinowski realiza algunas ideas de Sweet, que
Ciertos precursores de Koelle (1854), en Africa I?od~.í,a~ ser mencio- había dicho: "Nuestro propósito, mientras asimílamos los métodos y resul-
nados por sus contribuciones tanto etnograficas como ~mgUIshcas. _La~ham • tados del trabajo alemán, debe ser concentrar nuestras energías principal-
ha sido mencionado por Hymes (1964: pág ..3), a qUIen puede anadIrsele mente en lo que podría llamarse «filología viviente,," (J. R. Firth, 1957b:
Clarke (1848). . pág. 100). Es notable que el mismo J. R. Firth se refiera al congreso de
El papel de Malinowski como introductor del lenguaje en la antro- Bloomington de 1952 y observe que allí no se "enfrentó el problema for-
pología social fue ambiguo y frustrado, como ya he in.dica~o, al menos dn mulado por Lévi-Strauss" (ibíd.: pág. 116; en cuanto a la ponencia de
lo que a su propio interés se refería. El profesor Robm~ d~~;u~e el esta o Lévi-Strauss, 1963a, capítulo IV). El retroceso de la fonémica al sentido,
presente del "contexto de la situación" que la escuela lmgUIstIca de Lo~­ que fue exigido en el Congreso, se alineaba rotundamente con los intereses
dres ha compartido con él. Tras haber sido descuidado durante mue. o de Firth. El interés de Malinowski por el "sentido", fue, por supuesto, su
tiempo por los teóricos norteamericanos,,, est~ .c?mpe~e~:lte" gru po de es.tud~o. gran contribución en un momento en que sólo la escuela alemana de lin-
sos ha sido recientemente objeto de un anallSls pOSItIVO por los emIsanos güística se interesaba en la materia ~ es difícil, no obstante, que lo haya
transformacionalistas (Langendoen, 1968), a los que responde el profesor estimulado la obra de Trier y de von Wartburg).
Robins. No obstante, a un antropólogo social le pa,rece a veces que nues- Como lo señala Leach (1957: pág. 130; 19158), Malinowski rechazó
tros colegas lingüistas (Berry, 1966, es una excepcion) son muy generosos totalmente cualquier intento de relaGionar etiquetas tenninológicas con
al compartir el crédito de su fama reciente, la mayor parte del cual d~be sistemas de categorías, y algunas de sus negaciones bordean el absurdo.
ir sin duda a J. B.. Firth, que enseñó a los sucesor~s li~güístico~ qu~, hablan Malinowski creyó estar defendiendo a los trobriandeses de las imputaciones
buscado en vano durante mucho tiempo cualqUIer sIgn~ de mt~les, entre dI:' inferio,~Qgi~un error magnánimo, originado sin embargo
sus contemporáneos antropólogos. Con excepción de \V~It~ley, mngun an- en su propia certeza etnocéntrica de que la 'J'azQnabilidad" occidentaL
tropólogo social de posguerra fue educado en esta tr~dIclOn durante mu- pU~Qe dar la única "racionalidad" posi!>le~_ Malinowski ~-eñ-los nom6-
chos años. Los herederos de Malinowski solían decu de tales perso?,as nimos" establecidos por comcIdencias accidentales. La reunión histórica
que se habían "pasado a la lingüísti:a". El e~celente informe de Futh de palabras "diferentes" en los lenguajes documentados pudo haberlo hecho
(1957b) sobre las ideas de MalinowskI (en R. Futh, 1957, y ~almer,. 1968) pensar así. El no hubiera comprendido, en cambio, como lo hizo von
es más un tributo a la reflexión del autor que a la de M~lmowskI. Mu- 'Wartburg, el modo en que los homónimos producidos por cambio fonémico
chos antropólogos sociales recuerdan claramente ideas de Flrth expresal~as pueden no sobrevivir cuando se cruzan con una categoría límite impor-
tante (véase más atrás, femur "muslo", fimus "heces" ~ 'femor- ). Las formu-
en sus conferencias, que ahora son moneda corrient~. P,?r t;.!emp~o su re a~?
d 1" 't" d 1 "1 ón" en Uganda comparado con el mgles ( the lwn-house , laciones extremas de Malinowski son, por supuesto, un recurso útil contra
e dmI e in l'rafalgar Square", "socia iiion,
o e"lions ") ("1a casa d e.1 1e ón"" criterios de "categoría" igualmente extremos. Su idea del contexto, defen-
"et
"R Lion"
león rojo", "leones en Trafalgar Square", "el león social") .. Su mtere~
por los posibles correlatos fonológicos del sentido (en J. R. FI~lth, (i~~~)'
dida con propiedad, podría llegar a proporcionar una base estructural para
ciertas limitaciones subcategoriales dentro de las categorías de "homóni-
mos". Lo cual está mejor realizado por la idea saussureana de "valor" y
págs. 43-45, 192-193) se volvió respetable ~on Jakobs.~n y Ha e : "sistema". Así, de los valores sistemáticos que en Trobriand tienen el tabú
Jakobson (1960) y otros escritos. Aunque el, y tambIen Ullman~ ~1~63. "abuela", el tabú "abuelo", el tabú "hermana del padre", y otros (Mali-
pág. 226), citaron los ejemplos compensatorios, cie~tos r~sgos dIstmtlvos nowski, 1935, II: págs. 28, 113) puede decirse que difieren uno de otro a
("flojo" j"tenso", "grave" /"agudo" y otros simil~res) tIenen mduda?l~me~~~ causa de los elementos dispares lingüísticos presentes en el "contexto de
correlatos con otras formas sensoriales (por eJemp~o. l?s. casos clasICos uso" en cada caso. Pero no podemos prejuzgar la naturaleza de ninguno
tados por Firth, de los dibujos de oombooloo y ktkznkt: redondo y pun- de esos contextos simplemente sobre la base de estos simulacros ingleses
tiagudo, respectivamente). ~H elegidos por Malinowski. El no fue realmente un analista componencial
Firth dice: (Lounsbury,1965). El reanálisis que hace Leach del término tabú (1958)
es de hecho el "contexto de la situación" etnográfico elevado a niveles
'1 "He comprobado personalmente que Malinowski encontr~ba no .sól? profesionales. Vemos ahí que el término se refiere a una categoría de rela-
,,I , faltas de atractivo sino de poco valor práctico en el estU?lO del. SI~.r:l­
ficado, que era su principal interés, las partes de la teona de lmgUIs-
ciones marginales que no se agota en los "homónimos" que cita el mismo
Malinowski (Leach, 1958: págs. 121, 144). Lounsbury (1969: pág. 18) ha
dicho que el análisis de Leach padece de un relativismo extremado. He
23 Véase ahora el ensayo de Leach en Needham (1971). hablando de esto ya (pág. 21). De hecho el "universal" subyacente es trans-

62 63
~.'.

..... ,
ir

ferido de una idea etnocéntrica de parentesco a una categoría de "margi- \\'


nalidad" o "de umbral" a las relaciones entre los seres humanos, calcada siasmo. 2: Langendoen (1968) separa el Malinowski de los primer~, ~Ó()~:
aquí sobre una serie de referencias genealógicas. de la ~e9ada de 1920 del Malinowski de Coral Gardens (1935). Paci·~et;
Hocart (1937, comp. Needham, 1970: págs. 173-184) demolió el en- el Malmowski de la primera época sostiene ideas tales como: "la estruc-
foque de Malinowski en su propia época. La demostración reciente de que tura social es una realida¡:) psicológica, y, como tal, no directamente obser-
el tabú de Trobriand "taboo" cae en una serie etimológica diferente, por vable, y s~lo en sus términos puede ser comprendido el comportamiento"; y
las reglas del protoau~tronesio: a la del término de parentesco tabú (Cho- "las categorías de la gramática universal deben subyacer a las categorías
wing, 1970), no restaura el argumento de Malinowski. Lo que sí hace, en implícitas en el comportamiento humano no lingüístico" (págs. 35-36) .
. !; cambio, es presentar la pregunta tanto tiempo ignorada sobre el a~pecto Esto es hacer más que justicia a un psícologismo más bien irreflexivo y
diacrónico de las 'categorías cognitivas (véase más atrás). Ademas, en una visión escolar de la gramática. La pintura de Malinowski como un
lo que conciene a la evaluación contemporánea del térmi~? trobriand~s "racionalista" protochomskyano, cuyas ideas posteriores fueron distorsio-
tabú, se erifocan los problemas que presenta la confrontaciOn de las etI- nadas por su contacto con J. R. Firth, tendría su atractivo si no estuviera
mologías "neo gramáticas" con la propensión a las etimologías populares. en contraste con todo lo que sabemos de Malinowski el antropólogo
En las culturas orales no hay etimologías históricas privilegiadas. C.~ando "empírico".
Hocart pregunta "¿Cómo podemos hacer progresos en la comprenSiOn de El profesor Hymes, en su amplia revisión, muestra lo que significa
culturas, viejas o nuevas, si persistimos en dividir lo que l~ ~e~te un.e y radio de acción y método cuando nos referimos a la lingüstica antropoló-
en unir lo que la gente divide?" (1970: pág. 23), debemos aSImIsmo aph~ar gica norteamericana. Sus escritos en esencia no doctrinarios proporcionan
este principio a los efectos del cambio fonético -puesto que tales cambiOs una mina de material variado, con el que están endeudados todos los que
en realidad son asimilados, porque (como hemos visto) son capaces de se interesen en. "sociolingüística", partiendo de una amplia gama de disci-
ser sobrepasados si prueban ser semánticamente inaceptables para "la gente" plinas. Por sí solo su libro de conferencias ( 1964) es, a causa de sus
en general-o comentarios y erudición, una obra original. Hay, sin embargo, una consis-
No obstante, si hemos de aceptar tal criterio no debemos olvidar que tencia especial en el criterio, que emerge en su contribución a este volu-
su corolario dice que los propios comentarios lingüísticos ~e ~n. pueblo men, como en otros escritos (1962; Gumperz y Hymes, 1964), que deriva
proporcionan un modo significante de analizar una categona le~I~~. L?, de su firme apoyo sobre la "etnografía del habla". La idea es efectivamente
que la gente aparta no debemos unirlo. P?r ejemplo: los ras~o.s nSIbles una realización de la antropología social de la parole. El enfoque enci-
de lo "extraño" deben haber sido en algun momento lo sufICIentemente clopédico de Hymes puede parecer superficialmente irreconciliable con los
evidentes para hacer la ambigüedad de la palabra inglesa "funny" sin inter~s derivados de las escuelas de lingüística del continente, acerca de los cuales
popular en un período del inglés coloquial. ~ra e~tonces una cat~gona esta introducción ha hablado bastante. Esta - impresión sería errónea.
unitaria. La conciencia social de las clases medias creo más tarde la (c.ahora Hymes dirige nuestra atención al plano en el que el lenguaje se genera
caprichosamente pasada de moda?) ?ivisió? "tunny-ra~o, funnY-,cómico", en la sociedad: en ese aspecto está cerca de lo que muchos lingüistas y
originando de ese modo una taxononlla semantIea consclen,~e ,~¿como d:s- antropólogos exigen idealmente de una "sociolingüística". Cualquier aná-
cifraríamos el reciente "not queer-queer, but queer-funny: no extra~o­ lisis del material adquirido desde este punto de vista tiene que estar orga-
extraño, sino extraño-funny"?). Un estudio cuidadoso de las cate~on~s nizado a través de modelos y de sistemas de organización menos conscien-
sociolingüíisticas debe tener en cuenta la semántica popular y la exege~ls tes, propuestos por hablantes y actores, por antropólogos y lingüistas y
etimológica. Esto sería una verdadera "etnolingüística" (esto es, u~~ lm- sociolingüistas -o por etnógrafos del habla-o
güística producida por "el pueblo", de formación paralela a la de la etno- La fecundidad de las reflexiones del profesor Hymes proviene del
medicina") -o aun una "etnometalingüística"-. , .. , hecho de que tantas formulaciones estructurales hechas a partir de dife-
Quizá Malinowski luchó tras algo asÍ. No obstante, el transmItiO, en rentes premisas lógicas deben encontrarse en el "plano de articulación".
general, por una parte una visión conductista del .contexto (ante la cual Ya sea 111 oposición de Chomsky "competence:performance", o la de Berns-
hasta los bien dispuestos lingüistas firthianos tUVIeron 9~e. e.neoger los tein "códigos restringidos: elaborados", todas están abiertas a revisión, ilus-
hombros), combinada, por otra parte, con un modo de ~nallSls ~nt~lectual­ tración, confirmación o comentario, en su lugar de encuentro. Su plano
mente etnocéntrico. En lo que Malinowski contribuyo a la VItalIdad de puede ser así diagramáticamente ubicado en ángulo recto con el plano de
'1 la escuela de lingüística de Londres, cuya creativida~ (como lo muestr~ la etnografía del habla, en la misma relación conceptual que mantienen
I
el profesor Robins) no ha disminuido, ha de acordarsele un reco~o.cI­ sintagma y paradigma. Así como hay una elección entre "paradigmas",
:~ miento total. Ya he sugerido que su contribución en el campo pedagoglCo
(en contraste con la de J. R. Firth) puede ser vista hoy en el mayor entu- 24 Acepto la observación de Tambiah (1968: pág. 203) de que los criterios de
Malinowski estaban por momentos más cerca de los de Evans-PrÍtchard de lo que
podemos esperar.
64
así también hay elección entre "sintagmas"?' aunque es menos fácil de no pueden explicar las estructuras institucionales", 1968: 30; lo cual resulta
comprender. El profesor Hymes ejercita esta elección con gran libertad. ser un~ perogrullada).
Apenas si hay rama de la lingüística o de la antropología social en la que En la antropología social, la imaginería "transaccional" puede ser des-
los etnógrafos del habla no tengan cabida. Así Colson y Gluckman escri- cripta como parte del "más alto estadio del funcionalismo", esto es, un
ben sobre las murmuraciones, pero ¿cuál es la frontera de la murmuración? funcionaIísmo que advierte (o que está a punto de advertir) que el campo
"Los relatos· etnográficos están llenos de términos que de hecho denotan de comportamiento o acción, aun aislado arbitrariamente del programa
modos de hablar, aunque no siempre se los reconoce como tales" (más ideológico que determina su sentido, debe ser estructurado por el obser-
abajo, pág. 138). El enfoque básico de Hymes es formalmente consistente, vador antes de poder ser "observado". El interés sociolingüístico de este
pese a la variedad de sistemas paradigmáticos que cruza, que hacen de enfoque apunta ciertas diferencias en las historias de la investigación antro-
su ensayo mismo una introducción a los escritos sociolíngüísticos. Si el pológica y lingüística. La antropología funcionalista se interesó (en los
funcionalismo de posguerra hubiera desarrollado las reflexiones de Mali- vagos términos de Saussure) por lo social como parole.· Los desarrollos
nowski sobre lingüística, se habría extendido etnográficamente al plano más recientes han llevado a la antropología social a ocuparse de lo social
del interés de Hymes. El "contexto de la situación" mismo pertenece a como langue (las versiones diacrónicas y sincrónicas, así como los criterios
este plano sintagmático. "estructural" y "transformacional" diferían hasta hace muy poco sólo por
En estos terrenos el rechazo del profesor Pride de la idea de que los el énfasis puesto en este aspecto). Es natural que ahora los sociolingüistas
contextos de la situación están necesariamente "por debajo del nivel de que intentan estudiar el lenguaje como pamle usen enfoques funcionalis-
una teoría abstracta general" (pág. 154) parece particularmente convincente. tas, o encuentren que los enfoques de la antropología social funcionalista
Como sociolingüista proveniente de la lingüística, se ubica en el plano de convergen en el mismo campo.
las transacciones lingüísticas: relacionándolas así como el modelo de Barth La relativa falta de formalismo en la antigua visión de los funciona-
del análisis antropológico social. El interés del modelo de Barth reside listas ha de-ser corregida, indudablemente, pero no hay certeza todavía
en que cae también en el plano sintagmático, con una definición clara de sobre la dirección de los nuevos desarrollos. "Teoría" para los funcionalistas
los elementos del modelo: las "transacciones" nocionales. A veces es acu- ha significado durante mucho tiempo la confusión de frases basadas en
sado, en la antropología social, de "rígido", "parcial", "mecánico" -términos modelos de tipo sintagmático (a los que se sienten ligados por la compulsión
que son, como acordaremos ppr ahora, el honorable estigma de un modelo de la observación) con frases paradigmáticas. La confusión resulta la más
de un sistema formal. Si estuviera totalmente articulado mostraría ser extrema porque las frase~ realmente p:uadigmáticas de escritores como
totalmente "generativo" quizás, en el sentido formal más bien que en el Evans-Pritchard fueron interpretadas como sintagmáticas. Ya me he refe-
metafórico. La discusión de Gluckman con' Paine sobre la murmuración rido a la noción dé oposición en The Nuer (paradigmático) reinterpretado
(Paine, 1967,1968; Gluckman, 1968), en la que Paine asume una posición. como "conflicto" (sintagmático). Douglas (1970a: págs. xiv-xxii) muestra
"transaccional", está basada en parte sobre la imposibilidad de ver que los ahora cómo \Vitchcraft, Gracles and Magic, que'era acerca de "estructura
modelos sintagmáticos no están en el mismo plano que los modelos para- cognitiva" (paradigmático) fue reinterpretada como "control social" (sin-
digmáticos (para Gluckman, "las transacciones entre personas individuales tagmático). He desarrollado algunos de estos puntos en otro lado (1971).
Es necesario tocarlos ligeramente aquí, no obstante, para sugerir que hay
25 Los términos paradigma: sintagma -formulación final de la oposición saussu- dos enfoques sociolingüísticos paralelos a los funcionalistas y postfunciona-
reana de série associative y silltagme (1922: 170-184)- representan, no obstante, una
relación más básica, no restringida al lenguaje. Los usos lingüísticos se aplican a las
listas ("neoantropológicos") en la antropología social. Diagramáticamente
"cadenas lineales". En el lenguaje antropológico de la estructura, estructuras sintagmá- pueden ser expresados de este modo:
tícas son las apercepciones de relaciones entre hechos tales como son generados; las
estructuras paradigmáticas especifican las clases de sucesos que son generados. En un Paradigmátko Antropología Social A Sociolingüística A
primer momento puede no parecer claro que la relación paradigmático:silltagmático ("estructuralista" de Lévi-Strauss;
no produce su importancia a través de un modelo que es: a) estático, b) bidimensional. "neoantropológica" de Needharn, Leach,
Si tomamos un modelo de la generación continua de sucesos, el eje sintagmático debe
corresponder en realidad al continuo tetradimensional (las tres dimensiones del espacio Douglas)
y una del tiempo). El "eje" paradigmático llega a ser de ese modo una quinta dimen- Sintagmático Antropología Social B Sociolingüística B
sión lógica de interesantes propiedades. Es homólogo a la expresión en física del modo ("funcionalista", "neofuncionalista":
de especificación del móvil "presente" (un desplazamiento "cuasi-temporal") en un
continuo tetradimensional -para el que se requiere una dimensión conceptual más transacciones, redes, etc.)
precisa. No he tratado en el texto estos asuntos, pero aparecen en Ardener (1971).
Aludo a ellos aquí: a) porque Lefeb'vre (1966: págs. 227, 247) agregando una Tal como se la describe generalmente, la socio lingüística es una So-
supuesta "tercera" dimensión a la relación paradig11látíco:sintagmátíco confunde varias ciolingüística B. Es la de Malinowski, la de Hyrnes en sus fases más
distinciones importantes, b) porque el problema de los modelos de la "historicidad" características, y la de Pride en su momento más analítico, así como la
en la antropología social, que he abordado en otro ensayo, es esencialmente un artefacto
del análisis sintagmático. de Whiteley, Denison y otros. El enfoque desarrollado en esta introducción

66 67
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76
77
LOS PRIMEROS ANTROPOLOGOS INGLESES
y EL LENGUAJE
I I
Hilary Henson

11 YA EN 1920 Bronislaw Malinowski afirmó que: "A la lingüística sin


la etnografía le irá tan mal como a la etnografía sin la luz que sobre ella
arroja el lenguaje" (1920: pág. 78). Pero sólo recientemente las implica-
ciones de esta formulación han empezado a ser apreciadas por los antro-
pólogos sociales ingleses, y cualquier explicación del tema ha de tener en
cuenta la distintiva actitud inglesa en cuanto a la relación entre la lingüís-
tica y la antropología durante los años de formación de la materia.
En contraste con el enfoque norteamericano o francés, muy pocos
antropólogos ingleses consideraron que el lenguaje requería estudio por
su propio derecho, fuera de los límites de su disciplina. Con la excepción
de Müller, que cae en el contexto inglés por sus cincuenta años de ense-
ñanza en Oxford, lo usaron como una mera evidencia suplementaria para
apoyar y extender teorías desarrolladas dentro de la antropología. l Tan
periférico era el interés por el lenguaje que muy pocas ideas habían avan-
zado más allá de sus principios, al final del período considerado en este
ensayo. Por esta razón, nuestro material está agrupado por temas antes
que por fechas. Las fechas elegidas para todo el período, 1850 a 1920,
cubren la historia de la antropología social desde el momento en que apa-
reció el interés por otras culturas, tanto por ellas mismas como por lo que
podían ayudar a comprender la sociedad occidental y sus orígenes, hasta
el momento en que, con el desarrollo de las técnicas de investigación de
campo, se le dio cada vez más importancia al uso de las categorías nativas
y a la aplicación pragmática de la lingüística a la antropología.

1 Aunque el enfoque haya tendido a distinguirlas, la precisa delimitación tanto


de lo que fue inglés como de lo que fue- antropológico, ha de ser de algún modo arbi-
traria. En una época en que el mbaIJero aficionado no quedaba excluido por la
especi,alización intensa de ninguna disciplina, es difícil distinguir las contribuciones del
antropólogo de las del lingüista, el misionero o el administrador colonial. Al recoger
datos, consulté los más importantes escritos de los antropólogos del período (1850-
I 1920), y me concentré particularmente en los artículos y polémicas de los primeros

~
volúmenes del Journal of the Royal ll.nthropological Institute y del Joumal of the
Ethnological Society, puesto que daban una idea más clara que los trabajos de cualquier
autor ~ingular, acerca de las preocupaciones generales del momento. Aun si algunos de
estos artículos no fueron escritos por antropólogos, puede sostenerse que su inclusión
indica su interés por la antropología del momento.

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. LENGUAJE Y RAZA
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\ a la antropología donde no la tenía. Tylor (1881) señaló que
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d l lenguaje y la raza era falsa, pues había casos tanto de difer Íes raz~s
us ndo un mismo lenguaje, como de razas que cambiaban de un .
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~;:trn área importante de la antropología del siglo XIX en la que - a tro. El Rev. A. H. Sayce replicó a Clarke al año siguiente de}a'-~-J..:'::--~
pronto se apeló a la evidencia lingüística, fue la de la distribución y ca 'ón de su ensayo: "La sociedad implica el lenguaje, la ra~a no ~Sayce,
renciación racial. Los antropólogos no estaban tan interesados en las dis- 18 : pág. 213). En la discusión que siguió, el. profesor W~ltney hIZO una
tribuciones raciales contemporáneas como en darles una historia, y la r ma- clar formulación del modo en que el lenguaJe es determmado cultural-
yoría de sus intentos dependía de la convicción implícita de que lasl dis- men e, y no físicamente:
tribuciones e interrelaciones lingüísticas eran exactamente paralelas las
de la raza y podían, por lo tanto, ser usadas como una prueba sub s ituta.
El ejemplo de tales reconstrucciones viene de los primeros lingüistas com-
parativos mismos, que creyeron que habían deducido elementos de un
t "'j I ~
Uno aprende su lenguaje, no lo fabrica. .. Es virtualmente una insti-
t ción, una parte de la cultura adquirida del pueblo al que pertene~e,~
)\, como todas las otras partes de la cultura, es capaz de transferenCIa
II
lenguaje real que una vez había sido hablado por un pueblo cuyos descen- (~hitney, 1875: págs. 216-217).
dientes estaban ahora diseminados por toda Europa y Asia, Max Müller,
por ejemplo, escribió: pho a pesar de tal argumento en contra, algunos antropólogos sfg~¡je­
ron sosteniendo que hay una conexión observable entre las caractenstlcas
"Es imposible considerar las pruebas aquí reunidas.,. sin sentir que distintivas de un lenguaje y la mentalidad de la raza que lo ha creado.
estas palabras son fragmentos de un lenguaje real, hablado alguna vez Todavía en 1883. Gustav Oppert, un profesor de sánscrito, defendió esta
por una raza ,unida en una época que hasta hace poco apenas se han teoría en el }ournal of the Royal Anthropological Institute:
aventurado a imaginar los historiadores" (1856: pág, 351).
"Un lenguaje preserva, aunque más no sea instintivamente:, su cons-
Los antropólogos aceptaron el reclamo de los lingüistas de que su trucción peculiar, la que, si no siempre coincide con la naClOn o per-
ciencia era de índole histórica, y de que sus hipotéticas formas indoeuro- sona que lo habla, por cierto indica la raza de quienes lo hablaron
peas podían usarse para internarse en el pasado del hombre ("El método al principio, y esto pese a todo cambio ap~rente, y retien~ el modo
de hacer el lenguaje, de por sí, cuenta la historia de tiempos antiguos" - de pensar de aquellos entre los que surgio como un med~o !?atural
Müller, 1856: pág, 320). Luego, muchos de ellos aceptaron el presupuesto ~ I
de comunicación, aunque la raza misma ya haya desaparecIdo (Op-
implícito de que el lenguaje podía ser equiparado con la raza. John Ken- pert, 1883: pág. 33).
nedy, por ejemplo, deseando probar que los indios norteamericanos eran
todos irimigrantes de otros continentes, y no resultado de una Creación Por cierto parec~ que fueron los sanscritistas los principales respon-
separada, usó un vago parecido entre catorce palabras del Caribe y ciertos sables de tales argumentos. John Crawfurd, atacando l~ teoría según la
equivalentes del Africa Occidental para probar que los caribeños, por ~o cual el indoeuropeo fue hablado alguna vez por algo aSI como una raza
menos, habían venido del Africa (Kennedy, 1856). Hyde Clarke hizo un aria decía: "La teoría en su estado más maduro es descripta más comple-
uso más ambicioso de la lingüística comparada. Clasificó todos los len- tam~nte por el culto e ingenioso orientalista profesor Max MüIler" (186~:
guajes del mundq de acuerdo a ciertas características que aseguraba haber pág. 268). En sus primeros escritos, Müller afirma que la len~ua ana
en<;:ontrado en ellos, los asignó a raZas que ubicó en una escala de pro- puede ser usada para descubrir la raza aria (v.g. 1856), pero ~a<:la 18?2,
gresiva civilización, y sacó de esto una cronología de la colonización del .. atacaba cualquier enfoque que no diferenciara. entre caractens~lCa~ lm-
mundo (Clarke, 1874).2 • güísticas y raciales, si bien todavía estaba preparado para dedUCIr CIertos
Algunos antropólogos reconocieron, no obstante, que tal aplicación de rasgos culturales a partir de la evidencia lingüística:
la evidencia lingüística era sólo un intento de usar el prestigio de los
aparentes éxitos lingüísticos en el campo histórico para dar una historia "Con demasiada facilidad se olvida que si hablamos de familias arias
o semíticas, el campo de clasificación es el lenguaje, y sólo el lenguaje.
2 En la discusión que siguió, el doctor Leitner mostró una extraña complacencia Hay lenguas arias y semíticas, pero va contra todas las reglas de
(";n las teorías más cautas de los lingüistas indoeuropeístas: la lógica hablar, sin una cualificación expre~a o implícita, de ~~a r~~a
"Las investigaciones .del doctor Hyde Clarke... merecen todo estímulo, en bien aria, de sangre aria, de cerebros arios, e intentar una claslf~cac~on
de la causa de la verdad, y coino protesta contra el terrorismo literario ejercido
I , por una horda de sanscritistas que monopolizan ahora la atención en ciertas socie- etnológica sobre un terreno puramenté lingüístico. Estas dos CIenCIaS,
la ciencia del lenguaje y la ciencia del hombre, no pu~den, al menos
~
dades importantes y periódicos, pues se supone elTóneamente que están entregados
:. a investigaciones imparciales. La recolecciún de material histórico, etnológico, y en el presente, ser mantenidas aparte; y muchos eqUlvoc~s, m~chas
, de otró tipo, era mucho más importante que la preservación de esta o aquella controversias, se hubieran evitado, si los estudiosos no hubleran mten-
teol;,ía filológica. Estábamos en los mismos umbrales de la ciencia del lenguaje"
(Leitner, 1874; pág. 212).
81
RO
tado hacer inferencias de la lengua a la sangre, o de la sangre a a El segundo supuesto fue que, a la inversa, las lenguas primitivas eran
lengua. Cuando cada una de estas ciencias haya desarrollado su p - i apaces de precisión y especificación, puesto que sus vocabula~ios eran
pía clasificación de hombres y lenguas, entonces, y sólo entonces, s rá ex remadamente pequeños y limitados, falla exacerbada por su prontl!l(t!~.:
el momento de comparar los resultados" (1872, pág. 187). '-ci' ruda e indeterminada: "Por medio de sonidos más o menos signifi-
, ~I
ca tes, entonces, la sociedad fueguina compone las impresiones, y esto de
un odo en cierto sentido imperfecto" (Marett, 1912: pág. 139). El ejem-
LA IDEA DEL LENGUAJE PRIMITIVO ~ plo de Marett del extremado primitivismo del lenguaje es tomado de la
mis a sociedad que incitó por primera vez a Darwin a especular acerca
La idea recibida de que los lenguajes están ligados a la capa idad del rigen del hombre.
mental de las razas que los usaban, llevó a creer que el lenguaje taba na creencia comúnmente sostenida durante mucho tiempo acerca de
físicamente determinado. Lo cual era consecuente con la inclinación gene- las lenguas primitivas, fue que estaban sujetas a cambio rápido:
ral evolucionista de la antropología del siglo XIX, que dependía ella ry1isma' I

I ~ de una analogía biológica. Era un axioma que así como ciertas razas eran "En realidad, cualquiera que atienda al modo en que las palabras
primitivas, del mismo modo los lenguajes que hablaban eran simples y inglesas se unen en el habla, piensa que su propia lengua sufriría
subdesarrollados. Los antropólogos que usaron material lingüístico com- rápidos cambios, como lo hacen las lenguas bárbaras, si no fuera por-
parativo, lo clasificaron de acuerdo a grandes parecidos estructurales entre que la escuela y la imprenta insisten en mantener nuestras palabras
lenguas, pero la ordenación de estas clasificaciones en escalas de evolución fijadas y separadas" (Tylor, 1881: pág. 142).
dependía esencialmente del concepto antropológico inicial según el cual las
culturas podían ser clasificadas de ese modo. Puede encontrarse un tardío E. J. Payne, que describió poéticamente el vocabulario cambiante de
ejemplo de 1901, en el JRAI: "Comparado con un lenguaje ario, el tagalo los salvajes como "fluido e inestable como un sueño" (1899: pág. 89), dio
es deficiente en muchos aspectos que han hecho de las lenguas europeas como pruebas para esta creencia dos versiones del catecismo trasladado
el vehículo de la civilización" (Mackinlay, 1901: pág. 214). Una de las .... a la lengua mosetena por el Collegio de Propaganda Fide, la primera de
"cualidades" de los lenguajes arios citadas por el autor es la posesión del 1834 y la segunda de treinta años después. Es cierto que las formas de las
género gramatical. El/enfoque etnocéntrico del lenguaje,fue común a casi palabras en las dos listas muestran una considerable diferencia, pero no
todos los antropólogos del período, y en gran medida fue esto lo que les parece habérsele ocurrido a Paync que quizás amhas listas representasen
impidió ver que no existían realmente lenguajes "primitivos". Las lenguas . 1..
sólo las fallas de transcripción de escritores no entrenados .
no indoeuropeas eran juzgadas por su naturaleza exótica, y su primitivismo Una inspección de las pruebas de lenguas primitivas tal como eran
era determinado por la amplitud df; su diferencia con las lenguas europeas. accesibles a los antropólogos, al menos durante la primem parte de este
En cualquier exposición sobre lenguas primitivas había dos supuestos ' período, permite comprender su fe en la existencia de lenguas "primitivas".
sobre su inadecuación. El primero era que las lenguas, y por lo tanto los' Debemos admitir que lo inadecuado del material en uso afectó la totalidad
hablantes de esas lenguas, eran incapaces de nada que superase una mínima de la investigación antropológica durante este período, pcro ciertas áreas
generalización y abstracción: .1 de conocimientos etnográficos estaban al menos parcialmente abiertas a la
observación e interpretación del viajero no entrenado. La transcripción
"Los salvajes tendrán veinte palabras independientes que expresarán de lenguas exóticas, por otro lado, pudo evitar el etnocentrismo sólo por
el acto de cortar alguna cosa particular, pero no acuñarán un nombre un desarrollo consciente de las técnicas, lo cual nunca fue llevado a la
para el acto de cortar en general; tendrán otras tantas para describir práctica en este período.
pájaros, peces y árboles de diferentes clases, pero no tendrán equiva- Quienes transcribian estas lenguas usaban una notación fonética adap-
lentes generales para los términos «pájaro., «pez» o «árbol»" (Payne, tada de la usada para las lenguas europeas que ellos conocían. Esto explica
1899: pág. 103) .:< . los casos frecuentes de pronunciaciones indeterminadas o fluctuantes, don-
de el sistema fonémico de una lengua no se adaptaba al usado por el inves-
( tigador. Para dar un ejemplo, un misionero escocés, el reverendo Hugh

(
R A. A. Hill (1952) ha trazado la historia literaria de uno de tales mitos, el
mito según el cual la lengua chewkee tiene catorce palabras diferentes para "lavar", Goldie, escribió de la lengua efik:
pero no un término general. Analizó las catorce palabras, euumeradas ya en 1823, y
descubrió que todas ellas derivaban de dos morfos distintos. Para una exposición general "La B a menudo es reemplazada por p; o más bien, se usa frecuente-

I
de este punto, y del siguiente, véase Lévi-Strauss (1962, espedalmente el primer capí- mente un sonido intermedio entre ambas. La D suele ser sustituida
tulo). Los informes de Payne sobre el primitivismo de ciertas lenguas son mencionados
todavía en 1961 por sir Russell Brain en un capítulo introductorio sobre el origen y por r, y aun, mediante una enunciación imperfecta, se le da el sonido
naturaleza del lenguaje (pág. 6), aunque se permite dudar de si tales lenguas pueden de r. Ocasionalmente es sustituida por F" (1868: págs. 5-6).
ser comparadas con provecho con el lenguaje primitivo.

82 R3
~ot ,'iúl~,

En sus transcripciones aplicaban sin escrúpulos las categoría~ semá


\ (' . . \»
ticas y gramaticales de las principales lenguas europeas a su materi \ Muchoo de quiene, má, influid", se hallaban pO>. el t<abajo" de, lo, .'1
expli9attdo las faltas de correspondencir. como una falla por parte de Ji üistas comparatistas, tomaron una vez más como modelo de~~je
lengüás primitivas. Los informes de las lenguas primitivas consistían pn itivo el hipotético protoindoeuropeo de los lingüistas, ya que se lo
neralmente en breves listas de palabras facilitadas por intérpretes, o su onía el más antiguo de los lenguajes. De modo que se creía que las
~esiones de señalar y preguntar los nombres. A esto se sumaba una b ve "pa abras" del indoeuropeo estaban construidas con monosílabos, llamados
gramática basada en las categorías tradicionales del latín y griego, j nto "raí es" por los lingüistas, y esto podía ser usado en apoyo del argumento
con observaciones sobre las construcciones más inusuales. En los pri ros de ue el lenguaje se había desarrollado a partir de una serie de ruidos
! volúmenes del JRAI hay muchas descripciones de ese tipo. (Sobre las, len- animales indiferenciados, siendo las raíces monosilábicas tempranas elabo-
guas australianas no más, están las de Taplin, 1871; Barlow, 1872; y Mac- racicmes de gruñidos y gritos. Esto fue sugerido por, entre otros, Oppert
kenzie, 1873.) Los antropólogos nunca desarrollaron técnicas que les¡' pér- ( 1883). Esta teoría se acomodaba a la analogía evolucionista, ya que no
mitieran describir lenguas en sus propios términos. exigía una creación súbita del lenguaje, sino que sugería un desarrollo
II
graduaP
No obstante, la antropología hizo sus contribuciones más característi-
LAS LENGUAS PRIMITIVAS y EL ORIGEN DEL LENGUAJE cas tomando pruebas de la lingüística no indoeuropea como modelo del
lenguaje primitivo. E. J. Payne también creía que el lenguaje había evolu-
El supuesto según el cual las lenguas habladas por las sociedad~s cionado de los gritos animales, pero sostuvo que las lenguas más primitivas
pequeñas y tecnológicamente simples eran primitivas y se hallaban abajo de las accesibles al investigador eran las del continente americano, y éstas
en la escala evolucionista, fue retomado por varios antropólogos interesados ~an muy distintas por su naturaleza del indoeuropeo de los lingüistas.
en los orígenes del lenguaje. De ningún modo ésta fue una preocupación :~-------
exclusiva de los antropólogos, pues durante siglos fue discutida por filósofos
'En tales casos, si los padres morían, los niños abandonados creaban una lengua nueVll.
y lingüistas; no obstante, es muy característica de la antropología del siglo Con gran ingenio, Hale usó este argumento para explicar dos problemas filológicos
XIX, debido a esa convicción de que "para saber lo que es el Hombre, conexos: el primero, el que plantea el hecho de que algunas familias lingüísticas, tales
debemos saber lo que ha sido el Hombre" (Müller, 1856: pág. 302), ya como la aria, tienen una distribución geográfica amplia, mientras que sólo en los límites
que 'se había admitido que "la principal característica que distingue al del Estado de California, por ejemplo, puede identificarse un gran número de diferentes
hombre de todos los otros seres mundanos es el habla articulada" (Hale, familias. Sugirió que en las condiciones adversas de Europa y de las zonas septen-
lrionales de Norteamérica, no podría haber sobrevivido una banda de huérfanos, mientras
1891: pág. 414). Por esta causa, seguía diciendo Horatio Hale: "Sólo el que en California, y en Oregón en menor medida, donde existe una situación lingüística
lenguaje da títulos a la antropología para reclamar su sitio separado entre similar, las condiciones son tales que la supervivencia de tales grupos debe haber sido
las ciencias" (1891: pág. 414). . frecuente. En cuanto al segundo problema, el que plantean los parecidos gramaticales
Aunque puede considerarse a Hale íntimamente asociado con la antro- que lenguas de distintas familias pueden mantener con sus vecinos geográficos, lo
explicó suponiendo la supervivencia de un solo adulto que hubiera adoptado el nuevo
pología inglesa, pese a su filiación canadiense, tal como lo muestran idioma de los niños, pero lo hubiera aplicado con el sistema gramatical del viejo idioma,
sus contribuciones al JRAl y su donación de un ejemplar de su libro sobre dado que tales lenguas infantiles aparentemente carecerían de toda "gramática".
el dialecto chinook a Tylor, debemos admitir que el número de antropó- 5 Es interesante, no obstante, que Müller haya tratado de usar las pruebas lingüís-
logos ingleses que hubieran estado de acuerdo con su afirmación de, la ticas del indoeuropeo contra la teoría evolucionista de Darwin del desarrollo del hombre
importancia del lenguaje era pequeño. Pero de aquellos que compartIan a partir del mono. Admitiendo que consideraba evolucionista el modelo' lingüístico
("En la ciencia de la lengua, yo fui darwiniano antes de Darwin", 1873: pág. 661),
su opinión, la mayoría se interesaba por hallar los orígenes del lenguaje. sostuvo que el lenguaje mismo, aun en su forma más primitiva, era una barrera insupe-
La ingeniosa teoría de los huérfanos que propuso Hale nos muestra que rable entre el hombre y el animal, una barrera que no podría superar ninguna teoría
su interés principal se centraba en los orígenes de la diferenciación de las de la diferenciación gradual. El pasaje en el que expresa su disgusto por tales teorías
lenguas. 4 es altamente significativo en su involuntario testimonio de la importancia de todos los
sistemas culturales de sentido:
~. I "La admisión de esta graduación insensible eliminaría no sólo la diferencia entre
r1\ ' 4 Lo que a Hale le interesaba, como lo muestra un artículo de 1886, era más
el mono y el hombre, sino, de manera similar, entre lo blanco y lo. nelfro, lo
bien cómo explicar el origen de las variadas familias de lenguas; de las que ninguna caliente y lo frío, una nota musical alta y una baja; de hecho, termmana con
investigación filológica podía demostrar que procedieran de la misma fuente. Basó 'la posibilidad de todo conocimiento exacto y definitivo, deshaciendo esas mara-
su teoría en un supuesto "fuerte instinto hacia la formación de lenguas" en los niños, villosas líneas y leyes de la naturaleza que bacen del Caos un Cosmos, de lo
teoría que se basaba en las historias de niños pequeños, a menudo mellizos, que Infinito lo Finito, y que nos permiten contar, hablar y saber" (Müller, 1873:
~ I
desarrollaban una lengua privada aparentemente desvinculada de cualquier otra hablada
en su vecindad. Cuando grandes grupos de hombres jóvenes, pero ya con su lengua
pág. 668).
aprendida, emigraban a través de las tierras, retenían de algún modo su habla original. dEs éste quizás un ejemplo de la llensée civilisée? Tal como lo preguntó W. D. Whitney
I Pero a menudo un grupo no mayor que el de una familia vagaba librado 11 su suerte. en una revisión de los argumentos de MUller, ¿dónde está la línell en la naturaleza que
separa una nota alta de una baja? Las únicas líneas están en nuestras escalas musicales
"y son producto del arte mílS hien que de la natmaleza" (1874: páf,(. 6.'5).
84
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Esto 10 llevó a atacar la validez histórica de las raíces monosilábicas dil ertcontrar en los orígenes del lenguaje una explicación racional de {ia, pre~ "..
. indoeuropeo: r seÍlte relación arbitraria entre palabras e ideas: .,;"::

"Se le objeta a la teoría «de las raíces», cuyas propuestas son, notola- "Que la selección de palabras para expresar ideas fue alguna vez pu-
mente, el último producto del análisis filológico en busca de los pri- ramente arbitraria, esto es, tal que hubiera sido consistente con sus
principios intercambiar dos palabras cualesquiera como podemos inter-
meros hechos en la génesis del lenguaje, que las raíces no son palal:tas;
que son abstracciones inventadas por los estudiosos, títulos o en~be­ cambiar los símbolos algebraicos, o mezclar un número de palabras
zamientos usados para clasificar los contenidos del vocabulario; meros en una bolsa y redistribuirlas al azar entre las ideas que represent~,n,
utensilios para ordenar y describir las relaciones entre las palabras, así es una suposición opuesta al conocimiento que tenemos de la formaCIOn
como las palabras son útiles para clasificar y describir las relaciones del lenguaje" (1865: pág. 57).
entre las cosas" (1899: págs. 102-103).
De este modo Tylor tocó un problema que habría de ser muy discu-
Payne tomó como marca de la antigüedad en el lenguaje una forma tido posteriormente por la lingüística saussureana (Saussure, 1916) .. Sea
lingüística que llamó "holofrase" o "palabra portmanteau". Las lenguas o no arbitraria la relaciÓn entre etsignificaI!te y el sign'ficado, un SlgD<~,_
holofrásticas no analizan y estructuran la experiencia del modo en que lo lingÜístico toma su se tid de su ubicación en u~~ de sig~o~r
, II
hacen las lenguas europeas; en cambio, se contentan con dar impresiones habla c~mprendido que éste era el caso en las lenguas que hablaBa, puesto
generales, indiferenciadas. Pero eran más específicas que el grito 'lnimal, que esc''ribió que las palabras se habían vuelto "co~o fichas o símbolo~
que podía ser descripto como "una holofrase no personalizada aún" (1899: algebraicos, aptos para representar lo que se les pIda que representen
pág. 170), Y estaba a medio camino entre eso y las lenguas analíticas: (1865: pág. 59). Lo que él quería probar es que hubo un tiempo, en el
pasado, en que la selección de signos lingüísticos se había basado en la
"La circunstancia, el tiempo, la disposición mental de las perS<9nas par- , ,
razono
ticipantes, todo a su debido tiempo es incluido en la holofrase. Esta La forma primitiya de lenguaje a la que Tylor dirigi? .~u ,ate~ción
forma rudimentaria de habla, entonces, posee una sintaxis, aunque no fue el lenguaje gestual usado por los sordomudos. Tran~cnblO el mlSm?
una sintaxis de palabras, ni siquiera de partículas; es una sintaxis de el lenguaje usado en el Instituto de Sordomud?s de Berlm, .y lo compa~o
conceptos, que con la disolución de la holofrase se vuelve una sintaxis con el sistema similar usado en Inglaterra. Leyo acerca del SIstema frances
de partículas y palabras, de los nuevos constituyentes del habla a que en la obra del abate Sicard (1808), cuyas ideas acerca del lenguaje in-
esa disolución da lugar" (Payne, 1899: pág. 117). fluyeron considerablemente sobre él. 'fylor afirmaba qu~ los signos u~~­
dos eran creación de los mismos sordomudos, y que la razon de la elecclOn
La idea de la!Iolofrase fue parcialmente impulsada por la tendencia de los signos era siempre obvia: "La relación entre idea y signo no sólo,
incorporativa de muchas de las lenguas indias americanas, ya que da origen existe siempre, sino qu~_1P...!:!Y rar::Lmente se la pierde de vista I>.or. l!Jl-.s21Q
a formas lingüísticas complejas e indivisibles. Pero en 1911, el gran lin- instiíñte" (1865: pág. 16). Más aún, una comparación del lenguaje de los
güista y antropólogo norteamericano Franz Boas señaló que fue sobre todo sordoniüdos con el lenguaje de signos usado como lingua franca e~tre los
la falta de coincidencia entre los sistemas semánticos de dos lenguas muy indios norteamericanos mostró notables parecidos entre ambos. Alh Tylor
Y- diferentes, la del observador y la del observado, la que permitió la idea se sintió cerca del descubrimiento de la original f~.tuLde fªl:>J:kar._§ignos
de la holofrase. 6
que había llegado a producir el lenguaje hablado. R
E. B. Tylor hizo un intento distinto para hallar el origen del lenguaje. Tylor nunca afirmó que el lenguaje gestual hubiera precedido al habla
Tylor estaba profundamente interesado por el lenguaje en sí mismo, como
o le hubiera dado origen, aunque lo pensó posible. Investigó el h~cho de ¡.
podemos observar en sus escritos,7 pero su principal prop6sito teórico era
que los lenguajes primitivos dependían de los ~estos en mayo: medIda que '
6 "La tendencia de una lengua a expresar una idea compleja con un término su propia lengua, pero los datos no eran convmcentes. , Por ~Jemplo, Mme.
singular ha sido llamada "holofrase"~y parece aún que todo lenguaje puede ser holo- Pfeiffer visitó a los puris del Brasil y afirmó que no teman mnguna palabra \.
frástico desde el punto de vista de otro lenguaje. La holofrase difícilmente puede ser para "ayer" y "mañana". Para expresar estas ideas tenían q?e usar la pala-
tomada como una característica fundamental de las lenguas primitivas" (Boas, 1911:
pág. 26). bra correspol1diente a "día" y al mismo tiempo señalar detras de ellos, para
1 En las obras publicadas de Tylor, y en sus cuadernos de notas, actualmente en "ayer", y adelante de ellos para "mañana". Pero investigaciones postenores
el Pitt Rivers Museum, en Oxford, descubrimos que tenía un excelente dominio del
francés, alemán y español. Un cuaderno registra que en el invierno de 1860-61, solo, H Marett, en su biografía de Tyior, apreció su enfoque del habla por medio del
aprendió los elementos del sánscrito, reunió algún materiatpara un libro de filología lenguaje de los gestos, pues el gesto es "un artificio tan afín a la naturalez;t que nuestra
general, leyó una gramática de groenlandés y "aprendió algo de la len~", leyó Jos diversidad étnica apenas si lo afecta" (1936: pág. 52), Ideas similares a ('stas de Tylor
trabajos de Bopp y Porschmann sobre malayo-polinésico, y obtuvo un "conocimiento
p\lcc!pn hallarse en Sihree (1883) y Clurke (1894).
elemental" del ruso. El verano siguiente, empezó con el galés.
87
1S6
/
pág. 229). Pero las teorías adelantadas eran erróneas en sus ~~~' ..
mostraron que las tribus vecinas no carecían de las palabras en cuestión, supuestos. 1 I
y Tylor anota, hacienda gala de gran sutileza:

"Es muy probable que los salvajes de Mme. Pfeiffer hayan sido cul- ESTRUCTURAS COGNITIVAS Y LENGUAJE '\:~ ·OR(l". r.:;¡
.1- pados de carencias lingüísticas por haber incurrido en el delito de
'. ".
usar una combinación de palabras y gestos con el propósito de hacerle
~ comprender a esta dama con la mayor claridad posible lo que querían El mito ~;rd":'
decirle" (1865: pág. 80).n Casi sin excepción, los antropólogos ingleses del período estuvieron e
acuerdo con MüIler en que el lenguaje no era más que "la forma externa
La importancia de las teorías de Tylor sobre el lenguaje gestual y y manifestación del pensamiento" (Müller, 1871: pág. 590). Por ejemplo,
sus relaciones con el habla, yace en su comprensión de que ambos depen- la idea de que la raza se refleja en el lenguaje depende de un s~puesto
1,1 1
den de los poderes de simbolización y abstracción del hombre: inicial según el cual el lenguaje no es otra cosa que el agente paSIVO por
medio del cual se transmite el pensamiento; y el pensamiento, a su vez,
"Parece probable que haya una similitud entre el proceso por el cual por estar condicionado físicamente, está 'afectado por la, raza. Cuand? se
111
la mente humana se expresó por primera vez con palabras, y el proceso llamaba "primitiva" u "holofrástica" a una lengua, existIa a veces la Idea
por el que la misma mente a veces sigue expresándose con gestos" de que el lenguaje mismo podía tener un e~ecto limitativo sobre el ~ensa­
(1865: pág. 76). miento. Este parece ser el caso de la sugestIón de Marett en el sentIdo de
que a todos los pueblos primitivos habría de enseñárseles una lengua como
Era verdaderamente raro que alguien, en este período, arguyera que la que él hablaba: '
la estructura del lenguaje podía ser comparada en otro campo de la cultura.
" Pero en lo que más se parece el lenguaje gestual al habla es en que se "Siendo el pensamiento, más o menos, como lo dijo Platón, u~~ con-
trata de un sistema cerrado de signos convencionales, y por lo tanto artifi- versación silenciosa con uno mismo, poseer una lengua anahtlCa es
11 ciales. lO Buscando una relación "natural" entre significante y significado, haber recorrido ya más de la mitad del camino hacia el ~odo !nalítico
esto es, una relación sujeta a una explicación racional, Tylor perdió de de la intelig~ncia, el modo de pensar con conceptos dIrectos (1912:
vista la naturaleza abstracta del lenguaje. pág. 1.51).
De los antropólogos ingleses que mostraron algún interés por el len-
guaje, muchos no se interesaron sino por la creación del lenguaje. En este Pero la idea de que el lenguaje podía tener efecto sobre las estructuras
terreno no se puede decir que hayan introducido enfoques radicalmente
cognitivas fue explorado sólo por un gran escritor, :Max Müller:
nuevos; se limitaron a volver a expresar ideas que habían circulado como
moneda común durante años. Tylor, por ejemplo, mientras investigaba el
lenguaje gestual, discutió extensamente la vieja teoría según la cual los "Aunque sostenemos que el pensamiento no puede existir sin le~guaje,
sonidos del habla podrían haberse originado en la imitación de los sonidos ni el lenguaje sin el pensamiento, distinguimos entre pensam~ento y
de la naturaleza, aunque su conclusión fue que, en el caso improbable lenguaje, entre el lagos interno y el externo, entre la sustanCIa y ~a
de que todos los lenguajes se hubieran originado de ese modo, las palabras forma. Y aun vamos un paso más allá. Admitimos que el lenguaJe
se habían desviado tanto que, "cualquiera sea el propósito que guía al necesariamente reacciona a la acción del pensamiento, y vemos en
estudioso, bien puede suponer que fueron elegidas arbitrariamente" (1871: esta reacción en esta refracción de los rayos del lenguaje, la solución
real del viej~ enigma de la mitología" (1871: pág. 593).
9 Una interesant~ confirmación de esta explicación puede encontrarse en una
situación similar descripta en el informe de Hale sobre la ,ierga chinook: "Los indios, \ De acuerdo con Müller, el lenguaje era incapaz de representar el
,n: en general -contrariamente a lo que parece ser opinión corriente- son muy parcos pensamiento sin distorsionarlo, y esto era una consecuencia del, modo en
~ ~\I en su gesticulación. Probablemente no haya lengua que requiera menos ayuda gestual que se había desarrollado. Su versión de este desarrollo de~endIa entera-
..
ti
que la suya" (1890: pág. 18). No obstante, cuando los indios necesitaban usar su
jerga para comunicarse con alguien que no los comprendiese, podía vérselos recurrir a mente de las lenguas de la familia indoeuro~ea, puesto que el era ~n .gran
1: gestos animados que complementaban lo dicho. estudioso del sánscrito, y parece haber temdo muy escaso conOCImIento
10 ,Como lo señaló Kroeber en una discusión sobre los datos de la lengua gestual
de lo~ indios plains: e . 11 Buscando la historia del lenguaje, los antropólogos usaron dos ~odelos, .ninguno

~ !::!I ,"Pero lo que es característico del lenguaje de signos como sistema efectivo de de los cuales tenía la menor realidad histórica: las lenguas de las SOCiedades Iletradas
contemporáneas no tenían prioridad histórica sobre las lenguas europ~as, y ~) modelo

l
comunicación es precisamente (Iue no queda en un nivel de naturalidad, espon-
taneidad y completa transparencia, sino que crea entidades artificiales, hace elec- imlol'Hropeo es incapaz de generar una historia que no esté ya constrUIda en el.
,ciones arbitrarias, entre expresiones potenciales y sentido" (1958: pág. 16).
89
88
de lenguas ajenas a esta familia. En el período de la formación dd len- locura temporaria por el cual hubiera tenido que pasar la mente humana"
guaje, llamado por Müller "período mitopoético", el lenguaje aún ('s~ba ( 1856: pág. 3(9) para explicar los mitos del mundo. Puesto que la mito-
vivo. Los objetos eran nombrados de acuerdo con sus atributos caractetlli,- logía no era sino "la sombra oscura que arroja el lenguaje sobre el pensa-
ticos, con el resultado de que un objeto podía ser nombrado por más de miento" (1871: pág ..590), todo el problema podía ser resuelto recurriendo
,1" un atributo, dando así origen a los sinónimos, y más de un objeto podía a la ciencia del lenguaje.
compartir un atributo, dando origen de este modo a los homónimos. Como Lo que resta convicción a la teoría de MüIler es que está basada única-
en este estadio la relación entre nombre y objeto era aún comprensible, mente en pruebas de las lenguas indoeuropeas y en los mitos de Europa
las palabras transportaban una carga de sentido mucho mayor que en el y Asia. Por ejemplo, el género lingüístico, que juega un papel esencial en
presente: su teoría, no es, por supuesto, característico de todas las familias de lenguas.
Pero el interés de su teoría se encuentra menos en el acierto de sus hipó-
"Toda palabr~.'- sea..l1()_Il1br~__ ~(:)rbo,~iene aún su ~~r original íntegro tesis cuanto en su comprensión del modo en que el lenguaje trabaja como
durante las épocas mitopoéticas.Las palabras eran pesaaas y diftcttes un sistema simbólico. Reconoció la amplitud y generalidad del proceso de
demaneJar. DecIan más de lo-que les correspondía decir, y de ahí la etimología popular, que reorganiza y racionaliza continuamente las es-
mucha de la extrañeza que provoca el lenguaje mitológico" (1856: tructuras simbólicas. Su teoría de que las palabras pueden decir "más de
pág. 369). lo que deben decir" (1856: pág. 369) parece basarse en la observación
del modo en que una metáfora vieja, opaca en el uso normal, renace cuando
Todos los fenómenos naturales fueron alguna vez llamados con los está ubicada en nn contexto que también se relacione con su sentido literal.
nombres que los hombres usaban para sus propias acciones. El sol era el
Esto hace pensar en las teorías de Turner sobre la polisemia de los __~íJJl­
"iluminador", la luna la "mensuradora", y el río el "corredor" o el "labrador".
bolos rituales (1967, 1968). Müller también hubiera"aprObado el concepto
1 Que esto había sido así y no de otra manera, podía ser "probado" por las
',etimologías sánscritas. Como todos estos fenómenos eran considerados
de 7iricolage de Lévi-Strauss (1962: págs. 26-47), que se usa para demos-
, como fuentes de acciones, eran inevitablemente personalizados. Original- trar cómo cada estructura simbólica es afectada por el hecho de que sus
mente eran indiferenciados, pero más tarde fue creada una división 'por componentes han sido usados antes y volverán a usarse después. Como
la introducción de nuevas formas para crear la categoría del femenino. El Lévi-Strauss, y como nadie de su propia generación, Müller usó el lenguaje
neutro no pudo ser introducido hasta que el lenguaje hubo muerto, pues como una clave para otras estructuras simbólicas de gran importancia en
"nuestro problema no es cómo llegó a personificarse el lenguaje, sino cómo antropología.
) hizo para des personificarse" (1878: pág. 189). . Sistemas de parentesco
Cuando esta temprana etapa fue superada, el lenguaje murió y perdió,
su "co~a~ti!llológi~=-- ( 1856: pág. 357). El viejo peso del sentido se El estudio del parentesco siempre ha tenido una importancia central
sumergió, y quedó abierto a las malas interpretaciones, pues "el carácter en la antropología. Dos libros influyentes sobre la materia fueron escritos
esencial de un mito verdadero es que no debe seguir siendo inteligible por antropólogos ingleses en fecha temprana (Maine, 1861; Mclennan,
por una referencia del lenguaje hablado" (18.56: pág. 376). 1865). Pero tanto Maine como Mclennan se interesan sólo por las impli-
Müller creía que, cuando el lenguaje decaía, las ruinas de los estadios caciones legales y políticas de su esquema evolucionista de los sistemas de
primitivos eran obstáculos interpuestos en el camino del pensamiento puro. parentesco, y fue el norteamericano L. H. Morgan (1870, 1877) el primero
Las sociedades explicaron estos obstáculos volviéndolos mitos. Müller sos- que insistió en la importancia de estudiar las terminologías usadas en los
tuvo que el proceso creador de estos mitos era esencialmente el mismo que sistemas de parentesco. Los ingleses, en ese momento, no parecieron ad-
podía observarse en la acción de la etimología popular. Cuando dejó de vertir la importancia de la terminología del parentesco, ni considerar su
ser comprendida la razón por la que todos los fenómenos naturales llevaban relevancia en el estudio del comportamiento de los parentescos.
nombres de actores masculinos o femeninos, los hombres se vieron forzados El enfoque corriente respecto de los estudios de parentesco, usado en
a volverlos seres vivientes, montando variados dramas en un mundo de los últimos años de ese período, fue el método de Rivers para la recolección
mitología. Esto explica por qué cuando Müller estudiaba un mito, siempre de genealogías, que desarrolló a partir de la expedición a los Estrechos de
encontraba que el origen de los protagonistas podía ser situado en la Torres (1904). El total descuido de Rivers y de quienes usaron su método
naturaleza. para con los sistemas lingüísticos se hace evidente ya desde la misma reco-
Müller consideró que el lenguaje nunca sería un vehículo perfecto para mendación con que lo presenta:
la transmisión del pensamient~Q.<&:Lue nunc~ perd¡;ría su aspecto poéticQ,
\ ha_c:.~.mitos. La mitología "no desaparecerá hasta que el lenguaje "Gracias al método genealógico es posible, sin conocimiento del len-
pueda compararse al pensamiento, cosa que nunca sucederá" (1871: pág. guaje y con intérpretes muy inferiores, erigir con la mayor corrección
590). Ya no fue necesario para los antropólogos imaginar "un período de sistemas de parentesco tan complicados que los europeos que han

90 91
se usaron los más famosos de estos términos: mana, totem y tabú. En este
pasado sus vidas entre ese pueblo no han podido siquiera sospechar- campo los antropólogos intentaron identificar rasgos de la evolución reli-
los" (1910: pág. 10; el subrayado es mío). giosa que pudieran ser observados en todas las sociedades pasadas y pre-
sentes, pero su material era vasto y disímil. No obstante lo cual, buscaron
Los antropólogos gubernamentales de los primeros años del siglo apli- categorías que les permitieran organizar la evidencia.
caron el método de Rivers, en gran parte por las mismas razones (por Mana, un término de las lenguas melanesias, hace una de sus primeras
ejemplo, N. W. Thomas, 1910: pág. 141). apariciones en la literatura en una carta fechada el 7 de julio de 1877, del
Los ingleses tenían conocimiento de algunos de los trabajos que sobre misionero y lingüista R. H. Codrington, carta que fue citada por Müller
parentesco se estaban realizando en E.U.A., pero imaginaron que las termi- como un ejemplo de "cómo la idea del infinito, de lo no visible, o, como
nologías eran sólo modos diferentes de nombrar relaciones físicas reales. lo hemos venido llamando, lo Divino, puede existir entrc las tribus más
Un ejemplo de la amplitud de este interés puede hallarse en Thomas: inferiores en una forma vaga y confusa" (1878: pág. 53). Posteriores des-
cripciones de mana en Sil contexto melancsio pueden encontrarse en el
"Hay dos sistemas para indicar el parentesco, por el que entendemos propio libro de Codrigton (v.g. 1891: pág. 19 L).
las relaciones observables por la genealogía. Uno de ellos, el descrip- En un ensayo publicado en 1909, R. R. Marett sugirió que mana
tivo, es usado principalmente entre las razas blancas; el otro, el clasi- debería ser introducida en el vocabulario técnico de la antropología social
ficatorio, queda confinado a las razas de color" (1910: pág. 112). como un término de aplicación más amplia que su distribución lingüística
real:
El abismo que separaba en este terreno a los ingleses de los norteanw-
ricanos se hace patente si comparamos este pasaje con el brillante artículo "No es uno de mis propósitos en este momento determinar por un
de A. L. Kroeber en el periódico de los antropólogos ingleses: análisis exhaustivo de las pruebas existentes, cómo es comprendido y
aplicado el concepto de mana dentro de su área especial de distribu-
"Puesto que no son sólo los pueblos primitivos los que clasifican las ción, es decir, la región del Pacífico. Semejante tarea le corresponde
relaciones o fallan al tratar de distinguirlas, se justifica la sospecha de a la etnología descriptiva, y preferiría llamar la atención sobre un
que la distinción corriente entre las dos clase!) o sistemas de iniciar problema de la etnología comparada. Propongo discutir el valor -esto
relaciones es subjetiva, y tiene su origen en el punto de vista de inves.! es, su propiedad y fecundidad- del concepto de mana o de alguna
tigadores que, al acercarse a las lenguas extranjeras, han sido impresio- noción aproximadamente equivalente, tal como la de orenda entre los
nados por su falta de discriminación de ciertas relaciones que existen hurones, seleccionada por la ciencia de las religiones comparadas para
en las lenguas civilizadas de Europa, y que, en el entusiasmo por servir como una de sus categorías o términos clasificatorios de la
formular teorías generales para tales hechos, han olvidado que sus pro, mayor extensión" (1909: pág. 101).
pias lenguas están llenas de agrupaciones o clasificaciones de todo
punto de vista análogas, a las que la costumbre ha vuelto tan familiares Marett consideró que el término "animismo" de Tylor podía ser reem-
y naturales que no son sentidas como tales" (1909: pág. 77). plazado con ventajas por mana. "Animismo" era a la vez demasiado espe-
cífico y demasiado general, mientras que mana, conveniente para describir
Kroeber procedía a continuación a un sutil análisis de las diferencias "el estado incoherente de la reflexión rudimentaria" (1909: pág. 119), tenía
entre las relaciones físicas como tales, las categorías básicas constituyentes una cualidad indiferencia da que lo hacía apto para describir este estado
de cualquier sistema de parentesco, y la particular formulación lingüística primario de la religión:
de cualquiera de esos sistemas. Son los ensayos de este tipo los que con
mayor probabilidad tomarán en cuenta los modernos antropólogos sociales. "A tales términos los denominaré «simpáticos»; y me atreveré a ade-
lantar el juicio de que, en el caso de todas las ciencias de este tipo,
el uso de términos simpáticos indica la medida de la simpatía de su
EL USO DE LAS CATEGORIAS "NATIVAS": MANA, reflexión" (1909, pág. 104).
TOTEM y TABU
..ti., Marett admitió la dificultad de usar una palabra limitada cultural-
1" Que los primeros antropólogos ingleses estaban poco habituados a .la mente como un término técnico general, puesto que siempre habría alguna
naturaleza sistemática de las estructuras lingüísticas y a la dependenCia, contaminación en ambas direcciones entre la idea localizada y la general,
en los sistemas cognitivos, de un elemento a otro, se hace evidente una pero siguió pensando que la desventaja quedaba compensada por la pro-
vez más en el uso que hacían de ciertas categorías lingüísticas tomadas de piedad de usar una palabra que expresara por sí misma la religión primitiva.
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sociedades primitivas particulares para usarlas como términos técnicos de El liSO que dio Marett al término mana mostró, en su faz positiva, que
aplicación general. Fue en el campo de las religiones comparadas donde
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92
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como un término general para un fenómeno sin fronteras. AfirlllÓ'·1u·e~(f.!lto •. , ,\~
" los datos etnográficos no eran fácilmente reducibles a sus propias cate-
gorüi;s culturales. En su lado negativo, supuso que todas las culturas no en el volumen de su Galden Ball{!.h dedicado al tabú (1911), que .~' fu~ r,¡
hast~ el momento en ~';le escribi? el artículo para la, Encyclopaediú: .....
..'~.~."" ~urópeas diferían de la de Europa en un mismo sentido, de modo tal
-·,;,"'que podrían ser clasificadas juntas.l~ Tomando términos "opacos" de socie- tanmca que comprendw la amplItud del uso de tahu, sugiriendo de est
dades del mismo tipo que las que proporcionaban las pruebas etnográficas, modo ~ue ~ue é~ el.antr?pólogo principalmente responsable por su adopción
los antropólogos dieron un status ontológico a estas categorías particulares como termmo tecnIco,ln aunque pueden encontrarse usos similares hacia la
que nunca fueron totalmente equiparadas con ideas como "animismo", o misma fecha, especialmente en Lang (v.g. 1883: pág. 417; 1884: págs. 73,
la distinción entre "magia" y "religión". Como lo comprendió Marett, el 75), Y 10 más probable es que Frazer se haya limitado a hacer explícita
"animismo" podía. a su vez ser analizado; el término lingüístico no era invio- en su artículo una práctica lingüística que había sido corriente entre sus
lable, y su referencia específica y valor general podían ser cuestionados. contemporáneos por varios años.
Pero un término tomado de una cultura diferente era respetado como una Más difícil aún es descubrir quién fue el primero en usar tatem como
categoría "verdad~ra", por mucho que hubiera sido separado de su uso término técnico. Fue mencionado por primera vez en el siglo XVII en un
original para hacer entrar en él todas las costumbres heterogéneas alineadas c?ntexto exclusivo de los indios norteamericanos, y reapareció con frecuen-
CIa en la literatura a partir de entonces. Hacia 1871 estaba siendo usado
bajo su nombre.
Otra de las más conocidas categorías de este tipo fue totem, del odji- por Tylor como el nombre de un hipotético estadio del desarrollo universal,
kewa o una lengua algonquina similar, y taboo, tabú, tapu, de las lenguas cuando supuso un "primitivo estadio totémico de la sociedad". Nueva-
'1lil¡j mente fue Frazer quien usó la palabra en un sentido altamente generali-
polinesias. Eran importaciones más antiguas, y no era responsable de
zado en la Encyclapaedia Britannica (novena edición) :
ellas, al menos tan obviamente, un solo hombre. Por otra parte, ambas
palabras fueron adoptadas por el uso común en inglés en fecha sorpren-
"Un totem es una clase de objetos materiales que un salvaje considera
dentemente temprana, mientras que mana nunca llegó a usarse fuera de la
con supersticioso respeto, creyendo que allí existe entre él y cada uno
antropología. v:1 Tahú fue conocida como un uso de los polinesios ¡¡. través
de los otros miembros de la clase una íntima y especial relación"
del informe del capitán Cook en 1777, y hacia lo,> primeros años del siglo
1 (1888b: pág. 467).
XIX había sido plenamente aceptada en la lengua inglesa. .!
La séptima edición de la Encyclopaedia Britannica (1842) trae una Hacia 1905, Andrew Lang escribía: "Por el momento nos interesa en
breve nota sobre tahoo, refiriéndose sólo a su uso en el contexto polinésico, primer lugar la llegada al totemismo desde una condición social primitiva-
La octava edición la omitió; pero la novena, de 1888, contenía un largo
mente no totémica, así como el desenvolvimiento de los varios estadios de la
artículo de J. G. Frazer, en la que este autor no dudaba en emplear tabú sociedad totémica en Australia" (190.5: pág. 6).
Los primeros antropólogos ingleses, que tomaron estos términos de las
12 Franz Steiner hizo la misma observación al exponer el significado parecido de
"totemismo" como categoría general:
15 "Cuando alrededor del año 1886 mi lamentado amigo WilIiam Robertson Smith
"Esta significación era doble: tenía el sentido de una supuesta etapa en la evolu- me pidió que escribiera el artículo sobre Tabú para la Novena Edición de la Encyclo-
ción de la humanidad; también demarcaba el totemismo como uro sólido bloque paedia Britannica, dije lo que creía que había sido en ese momento el concepto corriente
de alteridad, condición que mantuvo aun después que el pensar en términos de de los antro¡:6Iogos: que la institución en cuestión estaba confinada a las razas de color
etapas dejó de tener vigencia entre los investigadores serios" (1956, en la edición del Pacífico. Pero un estudio atento de los informes dados sobre Tabú hechos por
de 1967: pág. 18). observadores que escribieron mientras éste aún flor"cía en la Polinesia no tardó en
1:1 Es quizá significativo que tanto tabú como totem tengan hien documentados hacerme mO?ificar mi visión. Las analogías que el sistema presenta con las supersti-
artículos en los respectivos volúmenes del OEV (1919 y 1926), mientras que mana CIOnes, no solo de los salvajes de todo el mundo, sino de las razas civilizadas de la
tuvo que esperar al Suplemento de 1933 para que se la mencionara, aunque debemos antigüedad, eran demasiado numerosas y sorprendentes para ser pasadas por alto;
admitir que el volumen correspondiente a la letra M precedió en varios años (1908) y llegué a la conclusión de que el Tabú es sólo uno, dentro de una cantidad de sistemas
a los otros dos. de supersticiones similares, que entre muchas, y quizás entre todas las razas del hombre,
14 Una prueba de la velocidad de esta adopción es el liSO de tabú en el siguiente, ~n contribuido en gran medida, bajo muchos nombres diferentes, y con muchas varia-
pasaje de una colección de ensayos de Mary RusselJ Mitford en 1826: CIOnes de detalles. a construir la compleja fábrica de la sociedad en todos sus variados
"La mención de los vecinos es evidentemente tahú, puesto que su relación con lados o elementos, que describimos como religión, política, moral, y economía. Breve,-
ellos es de veinte a uno, pero con las nueve décimas partes de ellos está enemis- mente , apu~té esta reflexión en mi artículo. Mis ideas sobre el tema fueron aceptadas
tada; sus propios familiares también son tabú por similares razones" (1826: por .m! ~,mlgo Robertson Smith, quien las aplicó en sus celebradas Conferencias a la
pág. 63; el subrayado está en el original), elucldacIOn de algunos aspectos de la religión semítica. Desde entonces la importancia
del ,Tabú y de sistemas similares en la evolución de la religión y de la moralidad, del
Otro buen ejemplo se halla en Shirley, de Cbarlotte Bronte, donde una gobernanta gobIerno y de la propiedad, ha sido reconocida generalmente, y ha llegado a ser un
describe su experiencia con sus anteriores empleadores: "El caballero, creo, me consi- lugar común en la antropología" (1911: págs. v-vi).
deraba una «mujer tabú>, hacia la que se veía imposibilitado de asegurar los usuales Steiner también cita completo este importante pasaje (1956. en la edición de
privilegios de mi sexo" (1849, en la edición de 1924, vol. 2: pág. 84). Tales usos 1967: pág. 97),
sugieren que Frazer no fue particularmente original en sn extensiór. del uso de "tabú".

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de la an~ropología. El legado de estos términos ha presentado a la antro- de escritura o de una tradición educativa debería necesariamen vearecer
jlología de nuestro siglo problemas que han podido resolverse sólo en la también de gramática: ~ (¡.N.S"
~"""'-
médida en que se ha reconocido su irrealidad.
"En cuanto a la aseveracÍón según la cual fueron los gramáticos quie-
1I1 1 [ nes dieron forma a una lengua, es un sinsentido. Los rasgos grama-
.1 CONCLUSION ticales de una lengua se desarrollan por sí mismos de acuerdo al genio
del pueblo, y es imposible decir por qué o cómo esto tiene lugar.
Una de las tazones por las que la antropología inglesa consideró que No hay reglas de los gramáticos que puedan detener el proceso, o
el estudio del leJ,lguaje estaba más allá de sus límites fue que la ciencia acelerarlo" (1883: págs. 66-67).
del lenguaje era ya una disciplina autónoma y establecida en un momento
en que la antropología estaba todavía buscando sus propias reglas de pro- En 1903 Codrington produjo pruebas convincentes contra argumentos
ceder. Pero, en vez de desarrollar 'iU propio enfoque del lenguaje, los tales como el de Payne sobre la velocidad del cambio en las lenguas sin
escritura. El español que descubrió las islas Salomón en 1567, registró cerca
antropólogos prefirieron suponer que el tema estaba ya adecuadamente
de cuarenta palabras de la lengua local. Un gran número de éstas pueden
desarrollado, y, en la mayoría de los casos en que la lingüística entraba
ser identificadas aún, puesto que "con todas las dificultades de una audición
en el trabajo antropológico, su uso estaba basado en las teorías y categorías correcta, recordando y escribiendo palabras extrañas, los españoles han re-
ya establecidas por los lingüistas del indoeuropeo. Paradójicamente, Müller gistrado lo que es en gran parte fácilmente reconocible" (1903: pág. 25).
fue el único autor del período que hizo uso de una teoría del lenguaje Lo que es más, pareció evidente, por lo mismo, que no se habían produ-
específicamente antropológica, si bien él mismo era en primer lugar un cido cambios significativos en la distribución geográfica de los varios
especialista en el campo de la lingüística indoeuropea. Sus teorías acerca dialectos.
de la relación entre el lenguaje y la antropología tienen aún vigencia en Hacia el fin de este período, A. M. Hocart publicó dos artículos en
antropología, al revés de 10 que ocurre con las teorías lingüísticas de sus los que atacaba a los filósofos y p~icólogos por sus teorías acerca de la ina-
contemporáneos. decuación mental de los primitivos, dado que estas teorías estaban basadas
Debemos admitir, no obstante, que hubo unos pocos antropólogos solamente en pruebas lingüísticas limitadas y erróneas, que no tenían rela-
ingleses que empezaron a dudar de la corrección de algunos de los informes ción alguna con las lenguas tal como se las hablaba en realidad. Puso en
lingüísticos que se usaban para levantar teorías antropológicas, y aun a juego pruebas contra la teoría de que los primitivos eran "pobres en con-
dudar de algunas de las teorías mismas. Por ejemplo, el reverendo S. S., ceptos generales y ricos en minuciosas subdivisiones de las especies"
Dorman informó que su predecesor eclesiástico, que había vivido entre lo,s señalando que: '
masarwas de Sudáfrica durante más de veinte años, creía que su vocabu-
lario no tenía más de trescientas palabras. Según sus propias investigacio- "Este criterio puede parecer totalmente razonable al pensador que no
nes, Dorman dice: "He podido reunir alrededor de dos mil palabras ... se mueve de su hogar, y como alguna vez me pareció razonable a mí
Estoy completamente seguro de no estar siquiera cerca de completar su mismo, no puedo condenar a aquellos cuya fe nunca ha sido expuesta
vocabulario" (1917: pág. 61). al poderoso disolvente de la experiencia de la vida salvaje" (1912:
Hale sostuvo que eran los defectos en los métodos de registrar el len- pág. 267).
guaje lo que había dado pie a la idea de que las lenguas de los pueblos
primitivos eran concretas y limitadas (1891: pág. 418), y él, por el con- Hocart anunciaba así la aurora de una nueva era antropológica. Es
trario, creía que no había nada que pudiera llamarse lengua bárbara. Se lamentable, no obstante, que sus esperanzas de que la nueva antropología
aproximó de algún modo al establecimiento de una teoría del fonema, para fuera capaz de producir teorías lingüísticas nuevas y válidas que cambiaran
explicar por qué "en muchas lenguas, como es bien sabido, hay sonidos, los viejos prejuicios, se hayan mostrado falsas, una vez que su "poderoso
elementales de naturaleza indeterminada, que parecen flotar entre dos, y disolvente" se volvió la práctica ortodoxa de la disciplina, y en realidad
a veces entre tres o cuatro articulaciones distintas" (1884: pág. 233). Por la única posible.
otra parte, Hale estaba preparado para sostener que la lengua d~bía ser Por otra parte, la antropología también ignoró, durante mucho tiempo,
la única definición de la raza, y creía que algunas lenguas eran mas avan- el problema del lenguaje. En sus últimos años, Frazer apenas si anotó, en
zadas y complejas que otras. Su conclusión al artículo. ~ 1884) sobre l~s nn nivel pragmático, que él prefería las prueb~1s etnográficas de los mi-
"articulaciones intermedias" muestra que no comprendlO la lmportancla SiOl1l')'(JS a las de los viajeros, puesto que era verosímil que los primeros

de algunos de sus propios argumentos. conocieran mejor el lenguaje (1921: pág. 244), y aprobó el uso que hacía
Ya en 1883, R. N. Cust atacó la idea dt' que una lengua que careciese \Jalinowski del lenguaje nativo en la investigación etnográfica (1922:
págs. vii-viii). Su único aporte adicional a esta área fue su introducción
96
de totem y tabú como categorías descriptivas .. Es cierto que Robertson personalidades e intereses de los fundadores de la disciplina. También fue
Smith analizó los términos lingüísticos como una parte necesaria de su resultado del aislamiento de los norteamericanos, no sólo de la antropología
antropología, pero en esto no hizo sino seguir la tradición especializada europe~ sino tam.bié~ de la lingüística comparativa europea. Factores de
de la exégesis bíblica. mayor !mportancIa aun fueron la naturaleza de las lenguas indígenas nor-
En los primeros años del siglo xx hubo un cierto incremento en los t~ame~~canas, las cir~un~tancias en las q?e éstas fueron registradas, y la
usos técnicos y pragmáticos de la lingüística como una herramienta para sltuaclOn general del mdlO en la Norteamerica blanca. Un resumen útil de
reunir información etnográfica y establecer clasificaciones "tribales". C. las causas ~uede ser encont~ad? er. Malmberg (1964: págs. 159-160).
G. Seligman recogió su material de Nueva Guinea por medio de intér- La p~mera antropologIa mglesa, al no tener contactos con las ideas
pretes, del inglés pidgin y de cuestionarios (1910). La nueva genera- n?rteamencanas sobre e! l~nguaje, y a falta tanto de datos lingüísticos
ción de antropólogos gubernamentales y administradores, tales como Rat- dlgnos d.e fe ~omo de tecDIcas para obtenerlos, nunca produjo nada que
tray (v.g. 1916), Thomas (v.g. 1910), y Amaury Talbot (v.g. 1912, 1923) se I?a~~Jera DI remotamente a una teoría sociológica del lenguaje. Nadie
consideraron que el registro de lenguas y textos formaba parte de su tra- advlrtlo que el lenguaje era comparable a otros fenómenos culturales o
bajo específico, por lo cual tendieron a usar un vocabulario estándar y que su. estructura no tenía nada de sistema aislado, sino que era todo' lo
cuestionarios gramaticales. Esto llegó a ser una práctica regular, como contrano. Pese a lo cual no se desarrollaron categorías o procedimientos
puede verse en Meek (1931). ~ue pudi~ran ,s~rvir más tarde ~omo un entramado para el estudio de los
1I I Me he referido antes a la diferencia con el enfoque del lenguaje de SIstemas sImbohcos. Los antropologos posteriores a 1920 de modo similar
los antropólogos norteamericanos. Este no es el sitio para un análisis dc::ta- ~o produjeron ninguna teoría lingüística de importancia' relativa al simbo:
llado de este enfoque, o de las razones por las que fue tan diferente del hsm?, como puede verse por la falla de la antropología malinowskiana para
de los antropólogos ingleses, y me limitaré a intentar resumirlo. e~ph~r el m.ito más allá de un análisis frecuentemente ingenuo de. su fun-
Muchas de las principales tendencias de la lingüística antropológica ClOn mtegratIva. Como resulta~o, los enfoques más recientes del simbolismo
norteamericana pueden encontrarse en la clásica introducción de Boas al por ~~e de la antropol?gía inglesa han dependido de los trabajos de la
Handbook of American Indian Languages (1911). Boas tuvo en cuenta tradlClOn frances~, espeCIalmente de los de Lévi-Strauss, quien, significati-
la relatividad de las categorías lingüísticas, desde el momento en que per- vamente, ha. s.egUldo los pasos de, entre otros, Boas. Puede sostenerse que
cibía que eran productos artificiales de la cultura y de ningún modo de la responsabIlIdad de este estado de cosas yace en la diferencia de intereses
origen natural. Comprendió que ni las categorías semánticas ni las grama- del período funcionalista del trabajo de campo sistemático. Pero esto solo
ticales coincidirían necesariamente en las diferentes lenguas, y desarrolló ?o s~ría .suficiente; hubo también una ignorancia general de las profundas
una rudimentaria teoría del fonema,16 De este modo aplicó "su principio llnphcacIOnes del lenguaje para un estudio de la cultura, en el período de
cardinal de considerar cada lengua en términos de sus propias formas en la antropología inglesa expuesto en este ensayo.
lugar de hacerlo en términos de formas preconcebidas o teóricas" (Kroeber,
1943: pág. 15). Boas estaba convencido de que no existían lenguas "pri-
mitivas" y que cualquier lengua era capaz de adaptarse a cualquier situa-
ción. Una de sus teorías más sugestivas fue aquella según la cual el REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
lenguaje era sólo uno de los muchos sistemas culturales similares, y que
su valor en la antropología era que, al revés de los otros sistemas cultu-
rales, sus categorías nunca eran reconocidas conscientemente, y de este Barlow, H. 1872. "Vocabul~ry of Aboriginal Dialeets oE Queensland". Joumal of the
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pólogos norteamericanos tales como Sapir y Kroeber, teorías que la gene- A~encan Ethnology Bull. 40, parte 1: 5-89. Washington, DC, Smithsonian Insti-
ración siguiente desarrolló más aún. La razón por la que el enfoque tubon.
norteamericano haya sido tan distinto del inglés deriva en parte de las Brain~. sir RusseIl. 1961. Speech Disorders. Londres, Butterworth.
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16 El excelente artículo de Boas "Sobre los sonidos altemantes", 1889, donde logy, . Mytholo~y and Archaeology, in conne<.1:ion with Ihe origin oE culture in
probó: Amenea, and lts propagation by the Sumerian or Akkad families". Joumal 01 the
"que no existe ningún fenómeno que pueda ser llamado sonidos sintéticos o alter- Royal Anthrppological Instítute, 4: 148-212.
nantes, y que su aparición no es de ningún modo signo de primitivisrno del habla - - 1894. "N?~; on Me W. G. Aston's '}apanese Onomatopes, and the Origin of
en la que se dice que aparecen; que los sonidos altemantes son en realidad percep- . Language , IRAl, 23: 332. Journal 01 the Royal Anthropological lnstitute 24'
ciones alternantes de uno y el mismo sonido" (1889: pág. 52), 60-62. ' .
ha de contraponerse a las confusas teorías de Hale sobre este tema, escritas cinco: Codrington, R. H. 1891. The Melanesians, their Anthrovology and Folklore Londres
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MALlNOWSKI, FIRTH Y EL "CONTEXTO DE LA SITUACION"


Robert H. Robins

EL CONTEXTO de la situación fue la base de una teoría del' sentido, y


una parte importante de una teoría del lenguaje, durante un período del
desarrollo de la lingüística general en Gran Bretaña. Tuvo su apogeo aquí
entre los lingüistas durante los últimos años de la década de 1930 y durante
la primera década, más o menos, después de la guerra, cuando la lingüís-
tica se expandía desde su centro más activo en ese momento, la Universidad
de Londres, bajo el liderazgo e inspiración de J. R. Firth, el primero que
tuvo en este país una cátedra de la materia.
Tras el retiro de Firth, seguido casi inmediatamente por su muerte
en 1960, el contexto de la situación perdió algo de su predicamento entre
los lingüistas. La teoría fonológica y gramatical, interesada en el lado
formal del lenguaje, fue absorbente, y en 1957 la descripción y análisis
de lenguas entró en un excitante torbellino, con la publicación de Syntactic
Structures, de Noam Chomsky, que anunció un torrente de publicación y
discusión sobre la teoría de la descripción gramatical y sobre los objetivos
y métodos propios del análisis gramatical y fonológico, y muchos consi-
deran a 1957 como el año de mayores cambios en los estudios lingüísticos
modernos.
En un primer momento Chomsky y los transformacionalistas (como
se los llamó a partir de uno de los componentes de su teoría de las rela-
ciones gramaticales) se concentraron en los aspectos formales del lenguaje;
pero en años recientes, bajo la inHuencia de lingüistas como Fodor, Katz
y Postal, han vuelto su atención a la interpretación de oraciones y a la
teoría semántica en general. Lo cual no les ha permitido volver a la teo-
ría del contexto de la situación de Malinowski y Firth -lejos de ello-
pero ha vuelto a despertar el interés en los problemas del sentido y del
análisis semántico, y al hacerlo ha revivido el estudio de los enfoques de
Malinowski y Firth sobre estas cuestiones.
Al tratar de determinar la relevancia e importancia del contexto de
la situación debemos considerar la teoría en su marco histórico, en su
relación con los sucesivos cambios de perspectiva que han caracterizado
al trabajo lingüístico de nuestro siglo.
La naturaleza del sentido, o, dicho de otro modo, las relaciones entre
las emisiones lingüísticas y el mundo exterior, fueron tema de discusión
desde los albores del pensamiento europeo. La lingüística del siglo XIX, o
filología, como solía nombrársela por ese entonces en Inglaterra, heredaba
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un cuerp~ de doctrinas que s,e remontaba a Aristóteles y a los estoicos, tales contextos, y de ese modo debían ser explicados por 1< ~güistas.:: /
a, ,aptja,1.lós lexicógrafos y retóricos, y a sus sucesores durante la Edad El sentido no debía ser pensado como una relación diádica tUl
. palabra y su referente, sino como una serie multidimensiona . •
~~ify el Renacimiento. No tenemos necesidad, ni es la ocasión más apro-
piada, de rastrear detalladamente esta tradición, pero hay dos cosas que im- cional de relaciones entre la palabra en su oración y el contexto en su
portan: las teorías del sentido y del análisis semántico se basaban en la su- ocurrencia.
puesta identificación y prioridad lingüística de la palabra como una evi- 5. Como consecuencia de lo que acaba de decirse, los sentidos de las
dente unidad reconocible en las lenguas; y, además, las lenguas sobre las palabras y oraciones no son universales etiquetados de diferente modo
que se concentraba el estudio eran exclusivamente las lenguas bien cono- en los distintos lenguajes, sino que en gran medida dependen X son
cidas, antiguas y modernas, de la civilización europea y mediterránea. una parte, de la cultura de la comunidad de habla. La traduccl~n es
Se ha hecho en esta tradición una buena cantidad de importante tra- posible sólo en la unificación del contexto cultural, y los enganosa-
bajo, y se han formulado 1~1Uchas reflexiones de valor permanente, pero nada 1,> mente simples problemas de traducción entre la mayoría de las lenguas
de todo ello respondía a las necesidades de Malinowski al preparar sus europeas se deben a la herencia cultural históricamente compartida
observaciones de campo para una publicación europea. Se vio enfrentado greco-romana-cristiana. Cuanto más distintas las culturas más difícil
a la tarea de traducir textos etnográficamente vitales al inglés, de modo se vu~lve la traducción, y, hecho signi.ficativo, cuanto más profunda-
tal que fueran significativos, y proporcionaran información, en una mono- mente embebida en la cultura esté una palabra o una frase, es decir,
grafía inglesa, para lectores ingleses. cuanto más reveladora sea de esa cultura, mayor será la dificultad
En Man and Culture (R. W. Firth, 1957), los antropólogos han seña- de traducirla a una lengua externa a su área cultural.
lado el lugar de Malinowski en la historia de la antropología: su énfasis 6. La palabra no fue la unidad de sentido primaria. Lo fue la oración.
en el descriptivismo y el funcionalismo o estructuralismo (en su viejo seri- Las oraciones eran lo que se decía y comprendía, y los sentidos de las
tido antropológico), oponiéndose a las orientaciones predominantemente palabras no -eran sino destilaciones o abstracciones de los sentidos, las
historicistas en el estudio de las culturas (paralelo muy significativo con funciones contextuales, de las oraciones, y los artículos del diccionario
la enseñanza contemporánea en la lingüística que llevó a cabo el ginebrino hicieron todo lo posible por rendir cuenta de estas abstracciones.
Ferdinand de Saussure), y su insistencia de pionero en el estudio de una
cultura en su propio terreno, viviendo con el pueblo y trabajando tanto El desafío de Malinowski a la prioridad semántica de la palabra se
como se pudiera con el idioma indígena. Y precisamente por ser Malinowski enfrentó con las teorías occidentales desde Aristóteles hasta nuestros días.
un dotado políglota, como él mismo lo admitió, tuvo que hacer frente a Pero en la antigua India (aunque, según lo que sé, Malinowski no se inte-
los problemas del análisis semántico cuando trató de traducir sus textos. resó en este terreno), la cuestión de la prioridad fue vivamente discutida:
Apenas es necesario entrar en detalles acerca de la teoría malinows- ¿el sentido de las palabras surge del sentido de la oración o los sentidos
kiana del contexto de la situación. Me limitaré a prestar atención a los de la oración son construidos a partir de los sentidos de las palabras?
puntos esenciales, tales como yo los veo. Aunque extrajo sus conclusiones Bhartrhari (circa siglo VII d.C.) sostuvo qu~ la oración mantenía un sentido
del estudio de lenguas sin escritura, de los así llamados pueblos primitivos, no dividido al principio, como un cuadro, y que el análisis en sentidos
en sus últimos años insistió en que estas conclusiones se aplicaban igual- individuales de las palabras es una operación crítica y metalingüística. Pone
mente a nuestras propias lenguas europeas. como ejemplo la oración "Caza un cuclillo en el bosque" (en sánscrito, por
supuesto); hasta que no se conozca el sentido de la palabra "cuclillo", el
1. La concepción, bien considerada en su momento, del lenguaje como sentido de "caza" es vago e i.ndefinido, pues cazar un oso y cazar un
la comunicación vocal del pensamiento, era, como definición, total- pájaro son operaciones muy diferentes.
mente carente de valor, y como afirmación del uso dado al lenguaje era Es sabido que Firth tomó de Malinowski el concepto de contexto de
sólo aplicable a una esfera limitada de actividades como la sala de la situación, y lo erigió como centro de su enfoque teórico del lenguaje. El
conferencias o el debate académico. ' interés principal de Firth era distinto del de Malinowski; se ha observado
2. El lenguaje era un "modo de actividad", como otras actividades que Malinowski era un etnógrafo forzado a entrar en el terreno de la lin-
socialmente cooperativas, y no una "contracara del pensamiento". güística por necesidades de su propia materia de estudio ( testigo de lo cual
3. Las emisiones eran producidas y comprendidas no como hechos es la génesis de su "Teoría etnográfica del lenguaje", capítulo conformad?
autosuficientes, sino estrictamente dentro de un contexto dado de la a partir de notas al pie dispersas en otros sitios de Coral Gardens and thetr
situación, todo lo que era pertinente en el marco personal, cultural, Magic), mientras que Firth era un lingüista, profundamente comprometido
histórico o físico en que las emisiones eran dichas y oídas. con la teoría lingüística, forzado a entrar en el campo etnográfico para
4. Los sentidos y usos de las formas lingüísticas, de las palabras y ora- realizar una adecuada comprensión del sentido.
Firth estaba convencido de que como el lenguaje era una actividad
ciones, eran adquiridos y comprendidos .a partir de su ocurrencia cn
105
104
esencialmente significante, toda la descripción lingüística y su análisis ción de un estilo o modo de discurso determinado situacionalmente, y la
podía en cierto sentido ser considerada como descripción y análisis del explicación e interpretación de una secuencia real de emisiones en una
sentido. De aquí parten sus a primera vista paradójicas denominaciones: situación dada. Casi no llega a constituirse siquiera en un esbozo de una
"sentido fonológico" y "sentido gramatical". Pero ahora nos interesa su teoría general del sentido de la palabra y la oración. A semejante crítica pr.o-
teoría semántica' ésta sí estaba basada en el contexto de la situación. El bablemente Firth hubiera contestado que la totalidad del uso del lenguaje,
contexto de la si~ación de Firth era un asunto más abstracto que la "reali- incluyendo la selección del vocabulario apropiado, es una amalgama IJas-
dad ambiental" de Malinowski. Firth lo encaró como una serie de cate- tamente compleja de usos específicos del lenguaje, y que una explicación
gorías abstractas por medio de las cuales esperaba que todos los factores general del sentido puede llegar sólo como un producto final de estudios
relevantes comprometidos en el uso y comprensión de una emisión y sus detallados indefinidamente numerosos, como el de Mitchell.
componentes pudieran ser identificados en situaciones y clasificados en Como se dijo al comienzo, durante el período que siguió inmediata-
descripciones. mente al retiro de Firth, el interés de los lingüistas se volcó más bien al
análisis formal que al semántico, y el otro de los dos principales focos de
De este modo debían ser alcanzados por lo menos tres propósitos: atención de Firth, el análisis prosódico en fonología, recibió muchas más
1. La identificación y clasificación de diferentes estilos de emisiones ejemplificaciones, exposiciones, y críticas. Lo que se llama a veces lingüís-
por referencia a los rasgos relevantes de las situaciones apropiadas tica "neo-firthiana", asociada con el profesor M.A.K. Halliday, del University
(sumados a los rasgos formales mismos), v.g. formalizado, literario, College de Londres, y sus colegas y discípulos, deriva más directamente
coloquial, canallesco, retórico, etc. que otras teo¡ías de las enseñanzas da Firth, e incorpora una buena cantidad
2. La descripción del uso actual de una emisión dada en su situación de los principios fundamentales enunciados por éste. Halliday conside~a
como ocurrente único. el contexto de la situación como una parte central y esencial de su teona
3. La identificación y descripción de las funciones semánticas adscri- del lenguaje, haciendo de él el puente entre gramática y vocabulario y el
bibles a las estructuras gramaticales generales y a las secuencias de mundo externo, por un lado, con la fonología y la fonética como lazo entre
entonación (interrogativa, imperativa, relaciones de sujeto y objeto, gramática y vocabulario y la fonaci6n y la audición reales por el otro. Pero
etc. ), y los significados léxicos de las palabras individuales como com- una vez más, Halliday y 'sus colegas han dedicado más tiempo y tinta a la
ponentes recurrentes de la emisión. exposición de otros aspectos de la lengua y otras partes de su teoría que
al contexto de la situación, contentándose en la mayoría de los casos con
Es notorio que la ejemplificación puesta por Firth fue totalmente inade- reproducir, casi sin cambios y sin elaboración, el esquema típico de un
cuada, en cuanto al análisis semántico en términos de la teoría en la que contexto de la situación que Firth había propuesto en 1950.
él creía tan ardientemente y predicaba con tanta asiduidad. Además de Hacia la mitad de la década de 1960, un renacimiento del interés por
sugerirlo que él llamó "un típico contexto de situación", hizo muy poco la semántica empezó a caracterizar a la lingüística de ambos lados del
por completar los detalles. En ese contexto éstas eran, según él, las cate- Atlántico. En 1963, John Lyons, ahora en Edimburgo, publicó un impor-
gorías relevantes: tante estudio de la semántica de algunas palabras clave en lo~ diálogos
filosóficos de Platón, y en la larga y muy leída introducción a su estudio,
rasgos de los participantes: personas, personalidades la parte más valiosa para el lector general, menciona el contexto de la si-
acción verbal, acción no verbal tuación de Firth, y utiliza el concepto de un contexto que se construye
objetos relevantes progresivamente, como es el caso del diálogo, condicionando y ayudando
a determinar el sentido de lo que subsiguientemente se dice en él.
efectos de la acción verbal.
En 1966 Longmans' publicó un volumen de estudios dedicados a la
'\
memoria de J. R. Firth, y en él Lyons vuelve a una línea central de crítica
Esta esquematización ha sido repetida varias veces por d~ferentes de la teoría del contexto de la situación. En su estudio Lyons acepta la
autores. La aplicación más penetrante y reveladora es un estudIO de T. afirmación de Firth de que la aparición o aceptabilidad de una situación
F. Mitchell (1957) de "La lengua comercial en Cirenaica", en el que locu- • es la única garantía de su significado. Más aún, aplaude el reconocimiento
ciones específicas manipuladas en la compra y venta de granos u otros que hace Firth de la multiplicidad de tipos de emisiones en situaciones
productos, son clasificadas y analizadas en relación con la situación que se socialmente diferentes, lo que ilustra, en una instancia típica, el artículo
desarrolla. de Mitchell sobre la Cirenaica. Pero niega la pretensión de Firth, o la
La aplicación que hace Mitchell del contexto de la situación ha si~o pretensión de otros que se basan en Firth, de haber construido una genuina
generalmente alabada. Pero trabaja, deliberadamente, con sólo una p~quena teoría del sentido, única capaz de manejar los sentidos léxicos de las pala-
parte del uso y funciones de la lengua. De hecho cumple los dos pnmeros bras de una lengua, tales' CORlO son internalizadas por hablantes nativos en
propósitos de 'la teoría del contexto de la situación de Firth: la identifica- la infancia y son en lo pt' lSible encapsuladas por los lexicógrafos en los
106 107
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del diccionario. En particular, Lyons no encuentra lugar en el ambigua (v.g. "Usa un traje light en el verano": light en este c
:L.l.¡ri~a de Firth para la relación de referencia o denotación, mientras que nifiea "claro" o "liviano"?). ,-
~ . gran número de palabras, especialmente sustantivos, pero de ningún Este enfoque tiene gran parecido con los primitivos análisis "COli'l'!l_lii:i~
modo todas esas palabras, pueden asociarse más o menos directamente con nenciales" de ciertas áreas del vocabulario, especialmente el parentesco y
alguna parte o partes del mundo externo observado. De hecho, creo que Sil terminología, tal la de Lounsbury en "Pawnee Kinship Usage" (1956).
la función referencial de muchas palabras puede ser incluida como parte Gran número de estudios de esta naturaleza fueron reunidos en una publi-
de los "objetos relevantes" y categorías de "acción no verbal" de Firth, pero cación especial del American Anthropologist en 1965 (véase Hammel).
fue por cierto una debilidad de parte de Firth haber dejado sin aclarar ~ucha ~e su inspiración la deben al análisis componencial o de rasgos en
su pensamiento en esta cuestión. fonologIa. Pero la aplicabilidad de tal sistema de análisis al léxico total
De mayor importancia en el renacimiento de los estudios semánticos de cualquier lengua ha de mantenerse en duda, al menos por ahora.
entre los lingüistas ha sido la extensión de la lingüística transformacional No querría ir demasiado lejos aquí con la teoría de Katz-Postal-Fodor,
hasta incluir sentidos léxicos y estructurales. Al principio, en sus Syntactic per~ es necesar~~ un. breve esbozo como el que he dado, puesto que su
Structures de 1957, y en los escritos que le siguieron inmediatamente, teona, co? .modlfIca~IOnes apenas notables, se ha vuelto el enfoque más o
Chomsky y sus colegas dejaron fuera de su campo de intereses el significado menos ofICialmente aprobado de parte de los lingüistas transformaciona-
lexical, y más aún, el significado en general. No obstante, en 1964, Katz y listas; y a raíz de sus cálculos y reflexione¡¡ en la estructura lingüística, la
Postal publicaron su Integrated l'heory of LAnguistic Descriptions, donde renovación y vigor de la mayoría de sus trabajos publicados, para no
postulan el alcance de la descripción en estos términos introductorios: "Una hablar del estruendoso aplauso de sus seguidores, la teoría transformacio-
nal ha llegado a ejercer quizá la más fuerte influencia sobre la lingüística
descripción lingüística de una lengua natural es un intento de revelar la
en la época presente en E.U.A. y en varias universidades de Europa.
naturaleza del dominio con que un hablante experto usa esa lengua."
~homs~y. dirige un grupo de los investigadores más capaces, en el Instituto
En su libro, Katz y Postal incorporan una teoría del análisis semántico fecnologlCo de Massachusetts, que constituye el principal centro de difusión
esbozada en un artículo anterior de Katz y Fodor, a una relación amplia y desarrollo de la teoría transformacional.
de la lingüística transformacional. Sin duda tenían razón al eSRerar algo Uno de los miembros más capacitados y más interesantes de este grupo
de esta línea de trabajo, ya que parte del dominio de un hablante es es D. T. Langendoen, que ha tomado a su cargo una revisión y evaluación
su conocimiento de qué palabras usar en una circunstancia dada. Puede de.l trabajo de lo que él llama la "escuela de Londres" de lingüística,
decirse que 1964 marca la reaparición de la semántica en el foco de atención pnmero co~o una tesis doctoral realizada bajo la supervisión de Chomsky,
de los lingüistas norteamericanos y de los más influidos por el trabajo luego publIcada en 1968 por la editorial del MIT.
norteamericano. , . Gran parte .del libro no nos concierne aquí. Comprende un informe
Katz y Postal basaron su teoría de la semántica en un punto de partida cntIco del trabajO llevado a cabo en el análisis fonológico en términos de
tradicionalmente centrado en la palabra, con muy escaso contacto inme- la .teoría prosódica de Firth. Pero también contiene lo que creo que es el
diato con el contexto de la situación de Malinowski o de Firth. Probable- prn~er examen verdaderamente detallado, desde el exterior, del concepto de
mente sea significativo que el trabajo lingüístico de Malinowski haya surgido cont.exto de la situación tal como fue modelado y usado por Malinowski
del análisis etnográfico de culturas remotas en que los sentidos tenían que y F~rth. ~l ~unto de partida teórico de la crítica de Langendoen es la
ser descubiertos antes de que pudieran ser analizados y formulados, mien- teona semantIca de Katz y Postal, aceptada ahora por los lingüistas segui-
tras que los lingüistas transformacionalistas (muy al contrario de sus pre- dores de Chomsky.
decesores inmediatos en E.U.A.) han trabajado largamente con el inglés y~ . Langendoen critica el uso hecho del contexto de la situación en la cons-
otras familias de lenguas, cuyas gramáticas y significados de las palabras trucción de una teoría semántica, tanto en las últimas formulaciones de
son, al menos de un modo no sistematizado, ya conocidos antes de que Mali?owski como en Firth. No es difícil ver algunas de las obvias inade-
empiece el análisis. cuacIO~es de ,}a exposición de Malinowski, particularmente en su pre-
Katz y Postal consideran los sentidos de las palabras como combina- sent~~lon del. Problema del sentido en las lenguas primitivas", con su ex-
ciones de "elementos conceptuales atómicos", y muchas palabras pueden p~e~lOn deSCUIdada y su supuesto, gratuito e injustificado, de una diferencia
tener variedades diferentes de tales combinaciones: bachelor puede con- b.a~l~a ~~tre las le?guas ~e los primitivos y las lenguas literarias de la
sistir en humano masculino + +
adulto + +
soltero, o en humano po- ClvllIzaclOn. Esta ultima aebilidad la reconoció Malinowski mismo y en
seedor de un primer título. Por lo común, la estructura oracional y la .\U tardí? "Teoría etnográfica del lenguaje" aplicó específicamente la teoría
coexistencia posible de los sentidos en las palabras que contienen, necesa- uel se~tIdo, que estaba esbozando, a todos los usos del lenguaje en todas
riamente seleccionan sólo una combinación en cada caso (v.g. en "Jillian las SOCIedades, primith:as y avanzadas.
es «bachelof» de Oxford, tras haber estudiado tres años en el Lady Margaret . ,. ~ange~ldop;~, como lo hl?bía hecho J. B. Carro1J antes, objeta el aparente
Hall"). Si esto no sucede, la oración resulta en este aspecto inherentemente parbculansmo del conte, to de la situación de Malinowski, en cuanto el

108 109
sentido de cada emisión parece residir, en este criterio, en el único ambiente límites netos entre sus distintos significados. Un pecado que acosa a los
real en el momento y lugar en que ocurre. Firth había intentado remediar semánticos teóricos es que escogen su ejemplificación de aquella parte del
esta objeción con su interpretación del contexto de la situación como una léxico que' obedece fielmente a su teoría y luego suponen que el resto se
serie abstracta de categorías semánticamente pertinentes, abstraídas de una comportará de igual modo. Una teoría semántica debe tener en cuenta
multitud de situaciones reales, a las que podían ser referidos los particulares también la competencia de un hablante para usar e interpretar palabras
singulares. cuyos sentidos están asociados en escalas y campos, como por ejemplo
Pero el peso principal del ataque de Langendoen cae sobre el mismo ~aprensivo", "ansioso", "preocupado", "atemorizado", "alarmado", "aterrori-
punto tanto del trabajo de Malinowski como del de Firth: el hecho de que zado", y así sucesivamente, con múltiples interrelaciones y puntos de in-
ambos no supieron distinguir un número de cosas diferentes: terrupcion.
El rol jugado por las ideas innatas en nuestro conocimiento de ciertas
1. El uso posible del contexto de la situación al decidir entre los categorías básicas de percepción y conocimiento ha sido un muro de con-
sentidos diferentes de oraciones cuya ambigüedad es inherente ("des- tención durante siglos. Es muy posible que Malinowski, al menos en algu-
ambiguación" es el término usado en la jerga). Firth, de hecho, ilustró nos de sus escritos" y Firth, subestimaran el contenido apriorístico de
este aspecto del análisis del contexto de la süuación en su "Técnica de nuestra competencia lingüística (por cierto, éste es el criterio de Chomsky
la Semántica" (1935), refiriéndose a objetos físicos por una parte y a y sus colegas, que se aHnean del lado del racionalismo contra el empirismo,
agendas impresas y objetos similares por otra, interpretando la oración en una resurrección de la controversia filosófica del siglo XVII). Pero de
"It's not on the board". cualquier modo, un gran monto de nuestro conocimiento de los sentidos
de las palabras claramente no es a priori y de ningún modo constituye
2. La relevancia del contexto de la situación como explicación de la un universal lingüístico. De algún modo adquirimos, con intensidad en la
irrelevancia de los sentidos léxicos usuales de las palabras usadas en infancia, pero continuamente en nuestras vidas, por medio de cierto proceso
fórmulas de saludo y otras similares en la charla socialmente condicio- abstracto, de las emisiones oídas en situaciones específicas, la habilidad
nada, ~autízada alegremente por Malinowski "comunión de frases para usar y comprender el vocabulario de nuestra lengua, junto con sus
hueras. moldes estructurales y sus construcciones gramaticales.
3. La delimitación de diferentes estilos de habla con referencia a sus Era precisamente la naturaleza de estas adquisiciones y una posible
contextos habituales. estructura teórica en la que considerarlas y quizá desarrollarlas, lo que
estaban elaborando, en su trabajo sobre el contexto de la situación, Mali-
En todos estos campos Langendoen concede un lugar para el análisis nowski y Firth. El sentido de la lengua es abstraído del uso de la lengua,
del contexto de la situación, aunque no necesariamente en los términos de y representa una escala semántica de sentidos más o menos acordada por
Malinowski y Firth; pero todos se relacionan con lo que él llama "uso de la comunidad, sentidos asociados con cada palabra de la lengua, especifi-
la lengua". Esto, según él, debería ser separado estrictamente de su cuarto cado luego en cada ocasión de uso. Y sin duda el proceso de realimentación
ítmn: el sentido de la lengua; y su cargo principal contra los teóricos del del uso al sentido acordado funciona todo el tiempo (así es como d~be ser
contexto de la situación es que por haber fallado en hacer la distinción considerado el fenómeno del cambio semántico). Pero la cuestión es que,
entre uso de la lengua y sentido de la lengua pusieron más peso en el aun si el modelo usado corrientemente por· Langendoen y los transforma-
contexto de la situación del que éste puede soportar. cionalistas puede adecuarse para explicar todos los sentidos de las palabras,
Por cierto Malinowski fue descuidado en su tratamiento de estas dis- no podrá dejar de seguir dando por supuestas la adquisición y la base
tinciones muy importantes, y Firth dejó muy pocos ejemplos de lo que ' experimental de esta competencia semántica, y esto es lo que Malinowski
esperaba realizar mediante el análisis conceptual. Pero ambos intentaron y Firth estaban tratando de dilucidar, estimulados, en el caso de Mali-
enfrentar la cuestión del sentido léxico y su base en la adquisic.Ym y el nowski, por las dificultades encontradas en la traducción e interpretación
conocimiento intuitivo de una lengua por parte de los hablantes nativos, cuando operaba con lenguas habladas a través de amplias divergencias
y el problema de explicar la relación entre el lenguaje y el resto de la culturales.
experiencia humana. Los lingüistas occidentales, a partir de Aristóteles, El contexto de la situación fue un intento de sugerir lo que yace por
han tendido a empezar con el sentido de las palabras como si éste de debajo de nuestro conocimiento de los sentidos de las palabras, tomado
algún modo estuviera dado de antemano. Y ésta es la posición de Langen- por Langendoen como púnto de partida, pese a que en la práctica haya
doen, siguiendo la teoría de los transformacionalistas. resultado imposible formular más de una Ínfima parte de los significa-
Actualmente podría parecer dudoso que el conocimiento del hablante dos de las palabras en tales términos. Langendoen critica a Firth y a
nativo de los sentidos de las palábras pueda ser desplegado adecuadamente quienes siguen sus ideas por hacer del contexto de la situación "un campo
en modelos del tipo empleado en la aplicación de palabras como "bachelor" de descarga conveniente para el conocimiento de la gente cerca del mun-
y algunos términos de parentesco que arrastran distinciones obvias y de do de su propia cultura, etc." (1968: pág. 50). y asigna el estudio de

110 111
\ \
Mitchell sobre el lenguaje de la compraventa "al terreno de la etnpgra- __\ y Postal, P. M. 1964. An Integrated Theory 01 Linguistic Descriptions. Cambridge,
ass., MIT Press.

~
fía, y no de la semántica" (ibÍd.: pág. 65). Pero esto es juego verbal. . "
Lang doen; D. T. 1967. "On Selection, Projection, Meaning, and SemantIc Conte?t .
Son precisamente esas áreas de experiencia y conocimiento, o llámeselas orking Papers in Linguistic.s, Ohio State University Reseatch FoundatIon,
como se quiera, las que de un modo u otro están involucradas en la adqui- lumbus, págs. 100-109. . .. .
sición y retención por el individuo de su conocimiento del vocabulario. El __ 1 68. The London School 01 Linguistics: A Study 01 the LmgufStlc Theorles 01
lingüista debe tratar de explicarlo. 8.\ Malinowski and J. R. Firth. Cambridge, Mass., MIT Pre~s. ..
En un reciente ensayo, no publicado, pero que circuló, Langendoen Lounsbury, F. G. 1956. "A Semantic Analysis of the Paynee Kinshlp Usage . Language,
se ha declarado más inclinado hacia los conceptos semánticos firthianos y 32: 158-194.
Lyons, J,' 1963. Structural Semantics: An Analysis 01 Part 01 the Vocabulary 01 Plato.
malinowskianos; pero sigue fallando en la cuestión de qué debe y qué no Oxford, Blackwell for the Philological Society.
debe decirse para permanecer dentro de los limites del término "sentido" Malinowski, B. 1923. "The Problem of Meaning in Primitive Languages". Suplemento 1
en una explicación adecuada de nuestro conocimiento léxico de la lengua en C. K. Ogden y 1. A. Richards, The Meaning 01 Meaning. Londres, ,Kegan ~a~l.
[Hay versión castellana: EL significado del signilicado. Buenos Aires, Paldos,
nativa.
1964.]
Quizás alguien sienta que la última parte de este ensayo se ha con- 1935. "An Ethnographic Theory of Language". Capítulo 1 de Coral Gardens and
centrado con exceso en el contexto de la situación relacionado con los their Magic, vol. 11. Londres, Allen & Unwin. . .
sentidos léxicos. Pero éste es el aspecto que la crítica, y especialmente la Mitchell, T. F. 1957. "The Language of Buying and Selling in Cyrenaica: A SltuatIonal
de Langendoen, ha enfocado; la aplicación más general del concepto de Statement". Hespérís, 44: 31-71.
estilo y variedades del uso del lenguaje ha sido aceptada más fácilmente,
y en consecuencia ha estado menos expuesta a la crítica.
En resumen, diría que la teoría del contexto de la situación, tal como
fue desarrollada sucesivamente por Malinowski y Firth, puso ante los
lingüistas la necesidad de un estudio cuidadoso de las relaciones involu-
cradas en el sentido (luego este tema ha sido más bien abandonado a
los filósofos). Es muy probable que estos dos estudiosos pensaran que la
aplicación de la teoría contextual era más simple y recta de lo que en
realidad es. Pero por mbdesarrollada que siga siendo su aplicación, esta
teoría de la semántica lingüística logra alcanzar la precisa base de la rela-
ción del sentido, que otros se han contentado con dar por supuesta. Por
esta razón terminaría diciendo que, al menos hasta que sea reemplazada
por algo más eficaz én este campo, la teoría del contexto de la situación
de Malinowski y Firth tiene un valor en cierta medida indispensable tanto
para lingüistas como para etnógrafos.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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112 113
LA SO'CIOllNGÜISTICA y LA ETNOGRAFIA DEL HABLA 1

Dell Hymes

"SOCIOLINCÜÍsTlCA" es el término más reciente y más común para nom-


brar un área de investigación ubicada entre la lingüística por un lado y
la antropología y sociología por otro. "Etnografía del habla" designa un
enfoque particular. Esbozaré el contexto en que ambos términos han emer-
gido y luego trataré de indicar la importancia de la etnografía del habla, no
sólo en su área de investigación sino también en la lingüística y en la
antropología como disciplinas diferentes.
Predicar en favor del estudio del habla parece importar sólo a la
lingüística. Para evitar esa impresión, trataré la lingüística primero, y
con mayor extensión, demostrando la necesidad de la etnografía en ella,
antes de ¡>asar a la necesidad complementaria de la lingüística en la antro-
pología social. Detrás de ambos argumentos hay una concepción común
del estudio del habla.

La mezcla de términos fronterizos entre la lingüística y las ciencias


. sociales, especialmente la antropología, es una vieja historia. El uso de
"filología etnográficá', "etnología filológica", "antropología lingüística", y
otros similares, se remonta por lo menos a la mitad del siglo XIX. Hasta la
Segunda Guerra Mundial, todos esos términos se usaban: coordinados ("lin-
güística y etnología"), genitivo ("sociología del lenguaje"), adjetivos
("lingüística sociológica"). Sólo después de la guerra se han hecho comu-
nes los términos de una sola palabra. Su forma, su cronología 'relativa y
t· su preeminencia son reveladoras.
La forma de estos t.erminos -etnolingüística, psicolingüística, sociolin-
güística- muestra que lo que se ha vuelto central es la lingüística, sus con-
ceptos, métodos, y prestigio. (De ahí el nombre de "etnolingüística", y no
"antropología del lenguaje";'para un campo de investigación; y "lingüística
antropológica" y no "antrt>pología lingüística", como el término que ha
1 Querría agradecer a CIare Hall por su camaradería, que ha hecho pOSible un
año de conocimiento de la lingüística y la antropología social de Gran Bretaña; al
Instituto Nacional de Salud Mental (E.U.A.) y a la Fundación Guggenheim, por su
apoyo al trabajo en que está basado; y a los colegas de Cambridge por su interés en él.
Me he beneficiado también con ocasiones de exponer los temas tratados aquí en las
Uníversidades de Birmingham, Edimburgo, Leeds, Londres, Oxford y York.

115
!

prevalecid.o, aun. entr~antropólogos, para una subdisciplina.) Con )gu-


I \ Una pertinencia social más general es la de buscar trascerirler u~a
:~t
ya larga ('alienación" del lenguaje y del conocimiento sobre el le~J~: .
ridad Mahnowskl habIa hablado mucho antes (1920: pago 69) de la Tece- En ésta perspectiva, el lenguaje y la lingüística suelen estar con respectó
sidad urgente de una "teoría etnolingüística" que ayudase a elucidar los a la Vida humana en una relación paralela a la de los bienes y la economía,
significados y textos nativos, pero ni el término ni la teoría recibieron
tal como son analizados en el primer volumen de Das Kapital. Los comen-
atención sostenida. "Etnolingüística" es una palabra que adquirió preemi- tarios de Marx sobre el "fetiOhismo de la mercancía", su análisis del
nencia en los últimos años de la década de 1940, seguida, poco tiempo
poder humano y de su creación hecha para enfrentarse agresivamente con
después, al principio de la década de 1950, por "psicolingüística", y por
el hombre, y comprendida en categorías que lo divorcian de sus raíces en
"sociolingüística" ya en la década de 1960. 2 La secuencia refleja el 'iplpacto
la vida social, pueden ser aplicados, mutatis mutandi, al lenguaje. ?e~de
sucesivo de la lingüística reciente, primero sobre los antropólogos, que
este punto de partida, el origen histórico de las lenguas y el estudIO lm-
habían ayudado a desarrollarla, luego sobre los psicólogos, y, más recien-
temente, sobre los sociólogos. güístico como instrumentos de hegemonía cultural (el estudio helenístico
del griego, el indio de los Veras sánscritos, el chino d~ los clásicos , c~n­
Lo corriente del término refleja, creo, un sentido creciente de la im-
fucianos ), es inconscientemente reforzado por la modahdad metodologlca
portancia, no sólo de la lingüística, sino también de los problemas del
contemporánea de definir la teoría lingüística corno interesada ~ólo e~ un
lenguaje, y la esperanza de una combinación de rigor y relevancia en su
hablante-oyente ideal en una comunidad perfectamente homogenea, lIbre
estudio. El interés por la sociolingüística, en realidad, está lejos de ser
de todas las limitaciones del uso real. El efecto es el mismo, impidiendo
propio de las disciplinas académicas. Hay dos fuentes principales de in-
, el estudio de las realidades sociales del lenguaje por los que más capaces
terés práctico: los problemas de lengua dé las naciones en proceso de
1resulten de analizar su dimensión lingüística. A partir de ahí, la sociolin-
desarrollo (véase Fishman, Ferguson, y Das Gupta, 1968) y los problemas
güística tiene su contribución que hacer a lo que Wright Mills llamaba
de educación y relaciones sociales en sociedades altamente urbanizadas
la misión de la imaginación sociológica, la de permitir a los hombres com-
como las de Inglaterra o los E.U.A. Con respecto a ambas, el investigador
prender adecuadamente sus vidas, en función de sus determinantes reales.
se ve tentado a aplicar una ciencia básica que no existe aún. a La creación
Aquí la perspectiva que dan los estudios etnográficos y comparativos, au~­
de esta ciencia básica (sea cual fuere su etiqueta y filiación definitivas)
creo que es la tarea definitoria de la sociolingüística, y la principal garantía que son de poca pertinencia práctica, pueden tener una gran importanCIa
del término.4 intelectual. Tenemos que obtener acerca del habla la misma perspectiva
transculJural que tenemos de la crianza de niños, del sexo, de la religi6~.
Tanto en la lingüística como en la ciencia social, las funciones del lenguaje
2 También este término apareció por lo menos una década antes de que llegara
a ser de uso corriente (Currie, 1952); yéase WaUis (1956). en la vida humana son por lo general supuestos o afirmados al azar. La
3 La necesidad de tal base científica ha provocado comentarios críticos (v.g. el investigación de las clases y escalas reales de sentido del habla y las len-
discurso inaugural de Alisjahbana, 1965). guas, y las de condiciones que posibilitan o frustran a ambas, apenas ha
4 La importancia práctica de la sociolingüística es un favor amhiguo. Agrega comenzado.'5
la justificación de la importancia social a un desarrollo q~le tiene. u~a lógica y una Sea cual fuere la propia concepción sobre la importancia de la sociolin-
importancia dentro de la ciencia misma; y el trabajo motIvado prachcamente puede
traer a luz y ayudar a resolver problemas de teoría (véase Hymes, 1971a, respecto güística, dos cosas sobre ella deben aclararse, así como sobre los términos
de los niños "desaventajados"). Siendo escasos los subsidios para la investigación, y con que está estructurada. Primero, estos términos no designan tres disci-
miopes sus fuentes, muy a menudo las energías se gastan en la búsqueda. de, I?ateriales plinas, sino más bien áreas de trabajo, que reúnen miembros de diferentes
para los que no ha habido oportunidad de desarrollar una base adecuada clenhflca!llente. disciplinas. Los problemas y los participantes se superponen. No solo los
A los intereses prácticos se los suele asociar con la "macro-", contrastada 'ton la
"micro-", sociolingüística. La distinción refleja a veces diferentes prioridades y .dife- , eruditos en distintas disciplinas pueden contribuir bajo la misma eti-
rencias en el origen profesional. A algunos los atrae el trabajO sobre grandes poblaCIOnes
e instituciones nacionales por considerarlas de mayor relevancia social e importancia finos análisis cualitativos, y el análisis formal caro a los linguistas debe llegar a arti~u­
teórica. Otros son atraíd~s por las pequeñas comunidades y la interacción ,social, p~r larse con las variables cuantitativas y los rasgos sociales. Encontramos que han SIdo
considerar que ofrecen mejores perspectivas de desarrollar. un?, metodolo?Ia ! teo~Ia pocos los que han sido capaces de equilibrar la relevan?Ja prá~ica ;r el ava,~ce <:ie~tíf~.c;o,
seguras. Para algunos, la sOciolingüística es una nueva aphcaclOn de la. CienCia SOCIal y que las perspectivas de articular las relaciones entre micro- y macro- socIOhngu~s­
conocida; para otros, una extensión (y revisión) de la lingüística. Los pnmeros pueden tica son raros. (Varios enfoques están representados en ensayos de Albert. Bemstem,
inventar nuevas escalas y lluevo s interrogantes; los últimos. expandir el alcance de las Fischer, Fishman, Garfinkel, Labov, y Roberts, en Gumperz y Hymes, 1972).
reglas lingüísticas. Cada uno puede dudar acerca de Ja validez y rigor d~l ~h·? 5 Véase ahora el desarroilo de este tema en Lefebvre, 1966 (Cap. 8, La forme
Obviamente ninguna de estas diferencias necesita serlo de prmCIplOS. Hay marcl¡andise ~t le discours, especialmente págs. 348 ss.). Mis propios pensamiento,s. se
avances en el método y en la teoria que ha? de ha~~rse mediante el estudi? compar~tívo encuentran en ensayos de 1961, 1966c, y 1967a:pág. 646. La analog¡a <;?n la.cntIca
de sistemas sociales mayores; las reglas de mteracClOn verbal en una pequena comumdad de la economía de Marx fue parte de una conferencia preparada sobre MarXismo y
pueden ser de relevancia inmediata para sus maestros y escuelas; ~as costun~b~es y sociología" por l. M. Zeitlin, en un simposio de la Socialist Scholars Conference, Nueva
las generalizaciones de amplitud nacional deben basarse en un mtJmo conocIml~nto York, septiembre de 1967. Véase la noción de l'écriture en Barthes (1953), Bernstein
de las situaciones reales, así como las situaciones locales no pueden ser comprendidas (1964), Damell y Sherzer (1972), y Hymes (1961, 1966b).
adecuadamente aisladas. El 1150 de estadísticas y las técnicas de entrevistas presuponen

116 117
! ,.
/
!
,1

queta; también uno y el mismo estudioso puede, en diferentes con- Por el momento me permitiré recalcar lo que quiero decir a~\~Hrmar que
textos, contribuir a cualquiera de las tres. Un mismo tema puede aparecer la predicción no se verificará por una cooperación incrementáda ent~e la /'
en· cualquiera de las tres. (Los problemas propuestos por Whorf han sido lingüística y la antropología, si. bien, por supuesto, hay una prof~.:n'ece­
disentidos alternativamente como "etnolingüísticos", "psicolingüísticos", y sidad de tal cooperación. No será realizada por algunos etnógrafos que
"sociolingüísticos".) En efecto, los tres términos median entre las Ciencias so- lleguen a hacer lb que ahora hacen los lingüistas, y viceversa, si bien eso
ciales particulares y la lingüística, y, crecientemente, entre la lingüística y las es esencial; o por investigadores que sean a la vez lingüistas y etnógrafos
ciencias sociales como un todo. La "sociolingüística", la última en emerger, en las precisas ocasiones en que la importancia especial de un rasgo (lin-
y la más sugestiva de las ciencias sociales, se beneficia de esta tendencia, güístico o social) hace necesario un estudio intensivo, si bien por supuesto
y tiende a desplazar a las otras allí donde su contenido es compartido. no puede dejar de desearse que tal cosa llegue a suceder. Todo esto se
Sigue siendo verdad, no obstante, que con más facilidad se identifica el necesita, y más obviamente con respecto a la semántica. R Pero ningún
propio trabajo como "sociolingüístico" que se define uno mismo como grado de combinación de disciplinas, tales como están constituidas al pre-
"sociolingüista". sente, respondiendo a las preguntas a que responde hoy, servirá. La esencia
En segundo lugar, el dominio de tales términos está sujeto a la fluc- de la predicción está en la esperanza de disciplinas radicalmente refor-
tuante definición de las disciplinas intermedias que ellos dividen. Durante
más o menos una generación (digamos, desde Coral Gardens (1935) hasta comparativas indoeuropeas o románica difícilmente pueden considerarse limitadas a
Katz y Fodor, 1963), el estudio técnico de una taxonomía popular podía partes de la antropología o de la pSicología. Tales afirmaciones sólo son pOSibles para
fácilmente ser denominado "etnolingüística". Hoy, dada la renovada legi- quien ignora o niega parte de la lingüística misma, o se mueve en un nivel de abstrac-
ción remoto de la práctica real. Para una ubicación de la lingüística dentro de un campo
timidad de la semántica entre los lingüistas, tal estudio puede ser tomado más general, véase Hymes (1968a).
como parte de la lingüística (véase el excelente libro de Lyons, 1968). R Advertido hace ya mucho, por supuesto, y señalado por Mair (1935) al criticar
Ante la renovada atención a las estructuras cognitivas entre los antro- la "lingüística sin sociología", y por J. R. Firth (193.5) abogando por la "lingüística
pólogos, tal estudio puede, igualmente, ser tomado como parte de la antro- sociológica", en el mismo año en que también lo hacía Coral Gardens. Una década
pología social. Un destino similar puede esperarle a la "sociolingüística". más tarde, Nida (1945: pág. 208 [en Bymes, 19640: 97]) defendió "una combinación de
antropología social analítica y lingüística descriptiva [camal ... la clave del estudio
Habiendo nacido para llenar un vacío, puede resultar absorbida por ambos de la semántica". Dos décadas más tarde, Whiteley ha defendido la misma combinación
lados. Dentro de una generaci6n s610 se hablará de lingüística y antro- en un valioso ensayo (1966). La reiteración sugiere que un principio del sentido común
pología (y de sociología y pSicología) cuando haya que hablar de disci- ha de negar a ser todavía un lugar común de la práctica. Esta interpretación parecería
plinas. "Sociolingüístico", "etnolingüístico" y "psicolingüístico" serán adje- haber nacido de una oración en un reciente homenaje a Malinowski: "Un análisis de
las palabras usadas directamente en el ritual, ¿no llevará más adelante esta clase de inter-
tivos útiles para ap!icarlos a ciertos tipos de investigación, pero como pretación?" (Tambiah, 1968: pág. 200 n. 2.) Que un antropólogo social encuentre
sustantivos, ya habrán pasado a la historia, y representarán un momento necesario proponer esto a sus colegas en el aÍlo 33 ce (después de Coral Gardens) es
de transici6n. 6 sorprendente. Especialmente desde que el mismo punto es conscientemente importante
Si esto sucede, será en el contexto de una lingüística y una antropología en la iglesia establecida de su propia sociedad. La iglesia escocesa insiste en un
o'den en el servicio religioso opuesto al inglés porque en ello está involucrado
social radicalmente reformadas en algunos aspectos, de modo tal que salgan un punto doctrinario fundamental (Buchanan, 1968: págs. 143-144). La precisa elec-
a luz sectores adyacentes.·7 Volveré a esta prospectiva en la conclusión. ción de las palabras, o aun su uso, formula problemas no resueltos (Buchanan, 1968:
págs. 13, 21). Considerando el deseo de una "definida asociación del pueblo" con la
6 Por supuesto, seguirá siendo posible hablar de "etnolingüÍstica" como un campo preparación de la Mesa para eucaristía, se encuentra:
cuyo progreso pueda estimarse (Whiteley, 1966: pág. 154, n. 9), en tanto se habla de "El hecho de que los seglares traigan los elementos a la Mesa... ya durante
una relación entre la lingüística y la antropología, exclusiva de otras disciplinas. Lo ' un himno o durante el silencio, no tiene ningún simbolismo representativo ni
más probable es que esta relación siga siendo específica de los problemas históricos. incluye a la congregación como un todo. La introducción de una fórmula puede
Entre los científicos sociales, sólo a los antropólogos se los puede encontrar proponiendo cambiar eso, pero de in.lnediato se introducen palabras que parecen decir dema-
relaciones genéticas, reconstruyendo vocabularios, trazando los movimientos y difusión siado. " Los textos apropiados para las donaciones de dinero no pueden, por sí
de las poblaciones mediante préstamos de palabras, etc. Queda por ver si la extensión de mismos, decir nada útil acerca de los elementos. Se recurre entonces al simbolismo;
otras ciencias sociales al trabajo en áreas convencionalmente antropológicas (Africa, pero ... Esto no quiere decir que la afirmación de Lambeth no haya tenido efec1:o
Asia) llevará a compartir los intereses sincrónicos en el lenguaje. Cuando se quiera sobre los textos. El gran efecto, ya nOlado, cstá en el .Acéphl11oS en él. de la
designar una rama de la antropología paralela a la "física" y "social", lo recomendable terminología. Es evidente <fue esto tiene muchos años por delante, pues no sucede
seguirá siendo "antropología lingüística". sólo en la LPA (Liturgia Para Africanos), sino también en sus derivados LUAO
La discusión de la terminología se encuentra en Hymes (1966a), donde se dan (Liturgia Unida del Africa Oriental) y NZ (Liturgia Episcopal de Nueva Ze-
mayores detalles desde el punto de vista antropológico. Tal uso reflexivo de nuestros landa). Es una forma mucho menos discutible que la auto oblación abierta, pues
medios de comprender otras culturas -aquí, el análisis de la terminología- me parece subraya tanto la gracia de Dios como la mediación de Jesucristo. Pero otril
esencial. Prueba, uno contra el otro, nuestros métodos y nuestro autoconocimiento. década puede llegar a probar que esta fraseología es un subproducto litúrgico
7 La definición que da Chomsky de la lingüística como una rama de la psicología de una formulación doctrinal tardía, y así puede retroceder en el crisol, mientras
del conocimiento, no implica hacer de la lingüística una rama de la antropología (aunque los cristianos se esfuerzan por encontrar exactamente lo que quieren decir en este
algunos lingüistas lo han hecho), ni paralelas una y otra, sino opuestas. Las lingüísticas punto de la plegaria ellcarístic:n."

11R 119
"

madas. Se hará verdad sólo si la lingüística y la antropología social revisall considerado como el punto de partida de la lingüística moderna; es supuesto
su alcance convencional, así como su metodología, de modo tal que las por Boas (1911) (excepto en lo que se refiere a la importancia de las
materias que ahora se ubican entre ambas sean consideradas indispensables consideraciones culturales), y es el tema del primer ensayo teórico de
para cada una. Sapir (1912), desarrollado luego en su libro Language (1921).
. La multiplicidad de términos, a partir del siglo pasado, para designar En gran medida fue la conquista de los sonidos del habla como un
los mtereses comunes de los lingüistas y 'antropólogos sugiere una necesidad área formal perteneciente a la lingüística lo que dio su ímpetu a la lingüís-
recurrente, y una tensión recurrente -una necesidad satisfecha a menudo tica estructural. (El sonido había estado dentro del dominio de la fonética
por la invención ad hoc, una persistente tensión debida a la imposibilidad como Naturwissenschaft; sólo la gramática en el de la lingüística, una
de resolver la relación de los dos campos en una forma que permitiera el Geisteswissenschaft.) El área de concentración, en la que se libraron las
crecimiento sostenido. Así como los problemas prácticos requieren un aún primeras batallas de métodos y teorías, fue la fonología. Boas, Sapir y
rudimentario campo científico, lo mismo sucede con las tareas de la lin- Kroeber habían criticado ya las concepciones tradicionales de la estructura
güística y la antropología. Tal resolución exige cambios en los modos de la palabra; Bloomfield (1933) generalizó la noción de morfema, y la
presentes de pensar y trabajar con el lenguaje en ambas disciplinas. Llamo morfología empezó a ser intensamente cultivada en los últimos años de
"etnografía del habla" al trabajo que ha de llevar a cabo ese cambio. la década de 1930 y en la de 1940. La sintaxis atrajo la atención principal-
mente en la década de 1950, y Chomsky (1957), continuando la obra de
Harris, hizo de ella el centro de un modo que cambió radicalmente el tra-
IJ bajo anterior hecho en el campo de la fonología y la morfología. La se-
mántica ha pasado a primer plano en la década de 1960, y en algunas
Los problemas están implícitos en el término mismo "etnografía del manos lo ha hecho de un modo tal que podría llegar a reformar radical-
habla". "Etnografía" ha sido considerado a veces "mera" descripción, no mente el trabajo previo hecho en la sintaxis (incluyendo la de Chomsky).
una tarea teórica, sino apenas su material. A menudo ha sido tomada como Muy recientemente, el concepto de descripción sociolingüística ha hecho
parte de la división científica del trabajo interesado en sociedades distintas su aparición (Hymes, 19G7b) (esencialmente como sinónimo de "etnografía
de la propia. El "habla" ha sido considerada sólo una implementación y del habla"). En cierto sentido éste es el tema del presente ensayo: el
va~ia~ión, fuera del dominio propio del lenguaje y de la lingüística. El próximo cambio de enfoque en la descripción lingüística acarrea la des-
prmclpal desarrollo de la teoría lingüística se ha llevado a cabo por medio cripción social (etnografía), y con este cambio el proceso que comenzó
de una abstracción de los contextos de uso y las fuentes de diversidad. Pero con la fonología y la morfología habrá terminado de dar un círculo com-
por etnografía del habla comprenderé una descripción que es una teoría pleto; la descripción lingüística interrogará a su propio detalle exigie~do
-una teoría del habla como un sistema del comportamiento cultural; un ( en otro plano) consideraciones de las que al principio creyó verse libre. 9
sistema no necesariamente exótico, pero sí necesariamente interesado en
la organización de las diferencias. E#1"Uctura y libertad
Esbozaré ahora lo vinculado con la lingüística, considerando primero
el alca~ce y las metas de la teoría lingüística, y luego problemas de me- Uno de los principales problemas es la relación entre la estructura y
todologla. la libertad, o, visto desde otro punto de vista, entre la estructura y la
naturaleza humana. Para decirlo en una forma groseramente simplificada:
buscando la estructura, Saussure se encontró con la palabra, Chomsky con
EL ALCANCE DE LA DESCRIPCION LlNGüISTICA la oración, la etnografía del habla con el acto de hablar. Es decir, para
Saussure· el objeto de la teoría lingüística era la lengua como un hecho
.,Para n~mbrar la actividad de los lingüistas que corresponde a la etno- social estructurado, y su esfera era la palabra.. Las combinaciones de las
graha, usa~e simplemente el término "descripción lingüística". La porción palabras en oraciones (dejando de lado las frases hechas) eran aspectos
del lenguaje que describe el lingüista, o la que atiende con mayor cuidado, del habla, relativas a la libre creación individual, en actos particulares
depende por supuesto de su punto de vista teórico. El desarrollo de la fuera de la esfera de la estructura. Los lingüistas posteriores extendieron
descripción lingüística en este siglo debe ser visto en relación con la intro- el análisis estructural a la oración, pero la estructura era concebida como
ducción de la noción de estructura, y sus posteriores modificaciones. Lo segmentación y clasificación de formas fenomenales. Con Chomsky, fueron
que importó en un primer momento fue asegurar el reconocimiento del reformulados: a) el alcance de la estructura sintáctica, b) su relación con
e,s~ado sincrónico de una lengua como un legítimo objeto de estudio cien- la naturaleza humana.
hhco y de importancia y preeminencia teórica,. independientemente del
enfoque práctico, histórico, cultural, u otros. Este es el tema culminante 9 Siempre hubo lingüistas que insistieron en el carácter social de la lingüística,
del Cours de linguistique générale (1916), de Saussure, el libro póstumo pero sin tomar en cuenta el carácter de la descripción lingüística () el foco de atención.

120 l21
capa~
~~.~
de producir una infinidad de oraciones. Chomsky afirm~sue estas
'....
En cu~nto a a): más allá ~las formas fenomenales y los rasgos dis- condiciones de adquisición hacen indispensable la postulación d ~na; base
tributivos, había una malla de relaciones distintas de formas y rasgos, aun- innata específica (faculté de langage). Aquí yace el "aspecto cre~::"?cl
que l~s,servía de base. En parte, Chomsky revitalizó las concepcion,es t.ra- lenguaje", la "creatividad gobernada por reglas", adquirida y usada durante
diciOliales, explicitárJdolas en una teoría formal. Al hacerlo, no haCia smo mucho tiempo libre del control del estímulo, lo cual permite al hablante
proseguir el camino de una lógica del rec!?nocimiento de l~s niveles lin: responder apropiadamente a nuevas situaciones. Para Chomsky, el propó-
güísticos que puede ser rastreada desde Sound Patterns m Language sito último de la teoría lingüística es caracterizar esta habilidad subyacenté.'
( 1925), de Sapir. En pocas palabras, esa lógica es lo siguiente: un nivel (o Puede decirse que la meta de la etnografía del habla es completar e1
componente) de la estructura lingüística es rec?nocido c~~ndo apa~e~e? descubrimiento de la esfera de la ,"creatividad gobernada por reglas" con
sistemáticamente dos relaciones uno-muchos. ASI, una oraCIOn como VZSl- respecto al lenguaje, y caracterizar las habilidades de las personas en este
tíng anthropologists can be amusing" ("Visitar antropólogos puede ser di- aspecto (sin perjuicio de la base biológica específica de las habilidades).
vertido", o bien "Los antropólogos de visita pueden ser divertidos") es am- Si se extiende el alcance de las reglas lingüísticas más allá de las oraciones
bigua. Una estructura única, al menos en cuanto a las formas fenomenales a los actos de habla, y se busca relacionar significativamente el lenguaje
y a sus relftciones puede, .no obstante, expresar dos series diferentes de con las situaciones, este enfoque, si bien compatible con las metas de
entramados subyacentes. En uno "anthropologists" es sujeto, en otro objeto Chomsky, reforma críticamente algunos de sus conceptos. Para ver cómo
del verbo del que deriva el gerundio "visiting". (En cierto modo, es como sucede esto, consideraré dos conceptos que Chomsky ha hecho centros de
si la oración en un caso derivase de "Alguien visita antropólogos", "Eso lo discusión y luego expondré líneas particulares de la investigación lingüís-
divierte".) Esta es la relación que Sydney Lamb llama "neutralización". tica.
A la inversa, la misma serie de entramados puede subyacer a otras muchas
oraciones, v.g. "Visitar antropólogos puede ser divertido", "Es divertido Competencia y desempeño
visitar antropólogos"; o "Es divertido ser visitado por antropólogos':, "Los La obra de Chomsky es un paso decisivo no sólo en la ampliación del
antropólogos de visita pueden ser divertidos", etc. Esta es la r~la~ion que alcance de la teoría lingüística, sino también en la redefinición de la natu-
Lamb llama "diversificación". Es preciso notar que, en los ultImos dos raleza de su objeto. Chomsky l.ustituye "lengua" por "competencia", defi-
ejemplos, "antropólogos" es objeto de una preposición ("por") en un caso, nida como un conocimiento fluido del hablante nativo (en gran medida
sujeto de "pueden ser" en el otro, pero, fundamentalmente, en ambos ca~os~ tácito) de la gramaticalidad; conocimiento de si las nuevas frases forman
son sujeto de "visitar". El nivel de las estructuras subyacentes en la sm-l parte o no de su lengua, y de acuerdo a qué relaciones estructurales. La
taxis es la "estructura profunda". En realidad, es más abstracta, más ale- meta de la descripción lingüística resulta de ese modo cambiada: de ser
jada de las formas manifiestas (estructura de superficie) de lo que muestran un objeto independiente de los hombres pasa a la naturaleza humana. Los
estos ejemplos. 10 dos cambios (estructura profunda, capacidad humana) se perciben como
En cuanto a b): Chomsky también reinterpretó la relación de la es- lo suficientemente importantes como para que los gramáticos transforma-
tructura con la libertad individual y la naturaleza humana. Las estructuras cionalistas rechacen el nomi:>re de '1ingüística estructural" dado a su tra-
más profundas descubiertas no se oponen a la libertad, sino que son su bajo, y lo usen sólo para describir las otras escuelas de sus predecesores.
condición. Se considera al niño no como un aprendiz pasivo de formas Desde un punto de vista social, la gramática transformacional puede ser
lingüísticas, sino como un activo constructor de una teoría que haga inte- considerada también la culminación de los temas centrales de la lingüís-
ligibles los dispersos y limitados ejemplos de habla que le llegan. tica estructural. Centrar el análisis en una estructura profunda, basada en
En un período notablemente breve, y a partir de datos notablemente la naturaleza humana, equivale a realizar un impulso de la lingüística
restringidos, el niño adquiere la maestría esencial de un aparato finito estructural a tratar el lenguaje como una esfera de forma totalmente autó-
noma. Tal teoría perfecciona '! da la justificación última al estudio del
. 10 Si "estructura profunda" y "estructura de superficie" han de ser usados en lenguaje a la vez de significaciÓn humana y abstraído de los seres humanos
la terminología antropológica, cualquier analogía con la estructura lingüística debe ser reales.
explícitamente desautorizada, si no se intenta esa relación formal, transfo~at~va,.. ~n~e
niveles. En particular, representaría un apartamiento total de la teona ImgUlstIca La redefinición chomskyana de las metas lingüísticas resulta ser, enton-
chomskyana considerar las estructuras profundas como una serie de rasgos, simplem~~te ces, una posición equidistante. El término "competencia" promete más de
más abstractos pero de la misma clase que los rasgos de la estructura de superfICIe. lo que contiene en realidad. Restringido a lo puramente gramatical, deja
Lo que importa es que los niveles de la estructura están relaciona~os en un siste~a otros aspectos del conocimiento tácito de los hablantes y su habilidad, en
finito de principios generativos. Debería agregar que no es necesano que la relaCIón
sea expresada en términos de un concepto de "regla". (Algunos lingüistas, especialment~ las penumbras, arrojado todo sobre el no examinado concepto de "desem·
Lamb, sostienen que "regla" es término inapropiado.) Las observaciones hechas aqUl, peño". En efecto, "desempeño" confunde dos propósitos separados. El pri-
en cuanto a la lingüística y la etnografía, seguirían sosteniéndose, sea cual fuere el mero es subrayar que la "competencia" es algo que subyace al comporta-
modo en que se formulen las relaciones sistemáticas que subyacen a las oraciones y a miento ("mera actuación", "actuación real"). El segundo es hacer espacio
los actos de habla.

123
122
para aspectos de la habilidad lingüística que no son gramaticales: apremios mantienen las oraciones. Tal como sucede con "competencia", pasa con
psicológicos en la memoria, elección de reglas alternativas, elecciones esti- "creatividad": comparto las metas lingüísticas de Chomsky, y lo admiro
'lísticas y artificios del orden de las palabras, etc. La pretendida conno- por haberlas e~tablecido, pero esas metas no pueden ser alcanzadas en los
tación negativa del primer sentido de "performance" tiende a ligarse al términos que él propone, ni con la lingüística solamente. Las reglas de
segundo sentido; generalmente se considera a los factores de actu¡¡.ción adecuación más allá de la gramática gobiernan el habla, y son adquiridas
-y todos los factores sociales deben ser ubicados aquí- como cosas que como parte de las concepciones del yo, y sus sentidos están asociados a
limitan la realización de las posibilidades gramaticales, antes que como la vez con las formas particulares del habla y con el acto del habla misma.
constituyentes o habilitantes. De hecho, por supuesto, la elección entre. El problema es especialmente claro con respecto a la educación y a
las alternativas que pueden generarse a partir de una estructura de base' la enseñanza. La insistencia de <;homsky en la capacidad universal de
singular depende en gran medida de un conocimiento tácito como lo hace la fluencia lingüística es esencial contra la tendencia creciente a atribuir
la gramática y puede ser estudiado, como la gramática, en términos de las fallas del sistema social a sus víctimas, pero en sí misma provee sólo
reglas subyacentes. Tales cosas igualmente subyacen al comportamiento un remedio parcial.
real y serían aspectos de la "competencia" en el sentido normal del tér- Decir que los niños son fluidos en su habla, mientras no lo son, es
mino. En sus propias palabras, la teoría transformacional debe extender chocante, casi una invitación a la intervención de técnicas drásticas (al-
la noción de "competencia" hasta que incluya más que lo gramatical. gunas "autoridades" norteamericanas aconsejan quitar los niños negros a
La necesidad de tal revisión está siendo reconocida en el interior de sus madres a la edad de seis meses). Lo que se necesita es la comprensión
la teoría transformacional. l1 Lo que no puede ser aceptado en el presente de que el común denominador de las escuelas no es el único común deno-
es la necesidad de complementar la particular arremetida de la teoría mi~a.dor: que más de un sistema de habla, cada uno con reglas, valores,
transformacional, ni de revisar su particular idealización. Chomsky se satIsfacc~ones y realizaciones propias, está en juego. Los niños negros de
interesa en moverse de lo que se dice a lo que es constante en la gramática, clase bala en los E.U.A., por ejemplo, son mucho más sensibles a los usos
y de lo que es social a lo que es innato en la naturaleza humana. Lo cual, estéticos e interactivos de la lengua, que los niños blancos de la clase
por decirlo así, no es más que una mitad de la dialéctica. Una lingüística media.
minuciosa debe moverse asimismo en la otra dirección, de lo que es poten- En tales aspectos la concepción transformacional de la teoría lingüís-
cial en la naturaleza humana y en la gramática a lo que es realizable y se tica, interesada exclusivamente en un hablante-oyente idealmente fluido
realiza; y tener en cuenta los factores sociales que participan en la realiza- en una comunidad perfectamente homogénea, puede servir inconsciente-
ción también como constitutivos y gobernados por reglas. La tendencia mente en las manos de aquellos cuyas ideas desearían rechazar los expo-
presente es ignorar cualquier contenido específico de factores externos a la nentes de la teoría. No sólo se descuidan las motivaciones y las reglas y
gramática. Como contribución a la adquisición de su uso, son despreciados, los valores, sino que también la "competencia" de la que hablan no está
y como aspectos de producción, uso real, no considerados un problema, l~calizada, apenas comentada con un nombre convencional de lengua, por
o, si lo son, es sólo como un problema negativo. eJemplo, inglés. El potencial teórico del sistema formal es imputado a
El enfoque de una etnografía del habla tiene algo de las preocupaciones ?abla~tes individuales. (Ur.v de los principales investigadores del lenguajt'
de Chomsky acerca de la creatividad y la libertad, pero reconoce que un mfantI.l, tras reconocer que. la "competencia" de Chomsky significa el sis-
niño, o una· persona, que sólo domine la gramática, no es libre aún. tema formal, y no queriendo cambiar su teoría, llega a considerar el cono-
Chomsky intenta discutir el aspecto "creativo" del uso de la lengua (Choms- cimiento real de la gramática que tiene un individuo, como un subtipo
ky, 1966): ese afán sufre las mismas dificultades que su tratamiento de de la actuación.) La dificultad es análoga a la circularidad con que
la "competencia". El principal obstáculo es la independencia de la situa-_ Wh.orf se movía entre úna visión del mundo y los datos lingüísticos (do
ción. Chomsky especifica la libertad del control del estímulo, infinidad de un mformante de la ciudad de Nueva York) de los que había sido inferida
oraciones posibles, pero siempre adecuación de nuevas oraciones a nuevas la visión del mundo. De hecho, por supuesto, cuerpos similares dI' datos
,situaciones. Pero las dos primeras propiedades, y los mecanismos grama- son c<;>m.patibles con diferentes organizaciones subyacentes y grudos de
ticales que él tiene en cuenta, nunca pueden tener nada que ver con la conOCImIento en hablantes individuales. (Una dificultad seria para muchos
adecuación. Una nueva oración puede ser enormemente inadecuada. La mnos es que su habla es referida, por sus maestros, al sistema grumatical
adecuación involucra una relación positiva con las situaciones, no una d~! inglés corriente, cuando, en el caso de la India Occidental y en muchos
relación negativa, y,. en realidad, un conocimiento de -un tipo de com- ~llnos negros norteamericanos, puede tener una historia diferente, que
petencia que tenga en cuenta situaciones y las relaciones que con ellas I~~luya el pr~ce~o de acriollamiento; en consecuencia, una gramática super-
fICIalmente SImIlar puede ser distinta en importantes aspectos [véase
11 En una conversación (julio de 1968), Chomsky observó que la dicotomía
Dillard, 1968J).
original competencia/actuación era inadecuada, refiriéndose a mi crítica (Hymes, 1971a). Un enfoque adecuado debe distinguir e investigar cuatro aspectos
Este ensayo desarrolla con más detalles lo que allí se decía. de la competencia: a) potencial si$temático: si, y en qué f'xh'nsión, algo

124 1215
no está comprendido aún, y, en cierto sentido, no sabido aún; es a esto a de instrumentarlo, con respecto a cada una de estas dimensiones, como un
lo que Chomsky reduce la competencia; b) adecuación: si, y en qué componente de la competencia en el habla. Especialmente deben presen-
medida, algo es posible en cierto contexto, si es eficaz, c) ocurrencia: tarse motivaciones y valor. 13 Y, como ya se ha indicado, la competencia
si, y en qué medida, algo es hecho; d) posibilidad: si, y en qué medida, que ha de atribuirse a personas particulares y a comunidades, en cada
algo es posible, dados los medios de instrumentación de que se disponga. caso es un asunto empírico. La teoría transformacional reconoce que lo
Las últimas tres dimensiones deberían ser "actuación" en el sistema de que parece la misma referencia puede entrar en dos series totalmente dife-
los Aspects de Chomsky (1965), pero el conocimiento con respecto a cada rentes, sintácticamente; debe reconocer que socialmente la misma cosa es
uno es parte de la competencia de un hablante-oyente en cualquier sentido verdad.
ji\. completo del término, y "actuación" debería ser un nombre reservado para Finalmente, la connotación neg,ativa de actuación, como la comprensión
un significado más normal y coherente (véase más adelante). No hay noti- del conocimiento y habilidad, debe ser reemplazada por un reconocimiento
, cias de la ocurrencia en los Aspects, o en lo más conocido de la teoría lin- de sus aspectos positivos. Hay propiedades de actuación, esenciales al rol
güística, pese a lo cual es una dimensión esencial. La mayoría de los lingüis- social del habla, que van más allá del conocimiento y habilidad referidos
tas, hoy día, desprecian los datos cuantitativos, por ejemplo, pero Labov a personas particulares. En parte estas propiedades son funciones de la
(1966, 1969) ha mostrado que el estudio sistemático de las variaciones organización social del habla (complementariedad de roles, etc.), en parte
cuantitativas descubre nuevos tipos de estructura y hace posible la expli- emergen en los hechos reales del habla (como cuando uno habla a una
cación del cambio. En general, esta dimensión teórica hace ver el hecho audiencia receptiva o "fría"). 14
de que los miembros de una comunidad de habla advierten lo común, lo Tal perspectiva exige un método descriptivo, un enfoque metodológico,
raro, las ocurrencias previas o novedades, de muchos rasgos del habla, 'y diferente del que es común en lingüística. Indicar qué aspecto tendría
que este conocimiento entra en sus definiciones y evaluaciones de los modos me permitirá considerar los modos en que la lingüística misma se mueve,
de hablar,12 en la dirección requerida. .
En términos de estas dimensiones, puede decirse del habla que es,
por ejemplo, gramatical, desmañada, demasiado formal, y rara (como en
la conferencia del embajador norteamericano a la Corte de Sto James, en DIRECCIONES DE LA DESCRIPCION LINGüISTICA
el film de televisión "La Familia Real"); no gramatical, difícil, expresiva-
mente apropiada e individual (como en el discurso de Leontes en el Acto En la presente situación de la lingüística las fronteras principales de
JI de The Winter's Tale [Thorne, 1969J); no gramatical, desmañada, trabajo relevante tienen que ver con la extensión del análisis más allá de
apropiada y común (como en los pre;,:untuosos discursos que los labriegos la oración, hacia las secuencias del discurso; más allá del lenguaje indivi-
burundi deben pronunciar frente a los aristócratas [Albert, 1972J; grama- dual, a las elecciones entre las formas de habla; y más allá de la función
tical, fácil, correcta y restringida (tal como lo muestran estas observaciones referencial, hacia lo que quizá podría incluirse bajo el título de estilística.
bajo los títulos "Duques y duquesas... Estilo de dirigirse a ellos en la
conversación": "... aunque se evitará en general la necesidad de usar el 13 La visión Simplista de la gramática generativa transformacional sostiene que
título completo... en la conversación lo mejor es hacer un uso lo más la competencia es esencialmente un despliegue de maduración. Muchos sostienen la
económico posible de los títulos" [Titles and Forms 01 Address, 1967: también simplista visión de que la c¡mtidm] de exposición dará forma al habla del niño
pág. 46]). (idea usada por Bloomfield, 1933, para explicar el cambio lingüístico). De hecho, por
supuesto, la maduración y la exposición juegan ambas su rol, pero la identificación y
Debe reconocerse no sólo el conocimiento, sino también la habilidad la motivación son igualmente fundamentales. M uchos niños negros usan un habla por
debajO de la corriente, no por interferencia en su despliegue o falta de exposición,
12 La interacción en la conversación puede proceder en términos del conocimiento sino como un signo de masculinidad. ¿Es sorprendente acaso que los niños negros de
de las frecuencias de rasgos, como cuando los hablantes en Praga se mueven desde la la clase baja no tomen como modelos a sus maestras blancas de la clase media? Los
fonología del checo estándar a la del checo conversa~ional, por grados. Se dice que niños con habla no corriente oyen tanta televisión y radio como otros niños, y todo el
los japoneses pueden identificar a los extranjeros que han aprendido formalmente la día a sus maestros. En una escuela en Columbia (Boston) el verano pasado, en una
lengua, porque su habla es demasiado correcta. Aquí corresponde "la distinción entre discusión en que uno de los maestros había planteado este problema, una de las madres
lo meramente y marginalmente posible y lo realmente normal; entre lo que uno aceptaría negras presentes observó: "He notado que cuando los niños juegan a la .escuela.,
como oyente y lo que uno produciría como hablante" (Quick, 1968: pág. 195). La hablan como se les enseña en la escuela; cuando dejan de jugar, no hablan más así."
categoría incluye también el rasgo de la vida social denominado con la rúbrica medieval 14 V.g. en una crítica de discos por Joan Chissell (The Times Saturday Review,
factum valet (Harold Garfinkel, comunicación personal): algo contrario a las reglas 5 de abril de 1960) :
puede ser aceptado, y en realidad así se hace, v.g.: "Stephen Bisnop ... en las Variaciones Diabelli de Beethoven, una obra que hizo
"El prefijo • The. es usado ahora, por regla general, al dirigirse a las hijas de mucho por encumbrar su nombre en los escenarios de conciertos. Aquí el demo-
duques, marqueses y condes, V.g .• The Lady Jean Smith •. Aunque así debe níaco y visionario Beethoven tarda algo más en irrumpir que cnando lo ayuda y
decirse, la práctica existe sólo por cortesía, y no es reconocida como correcta, favorece la reacción de la audiencia, pero poco a poco la soherbia fuerzn dt'
por ejemplo, el College of Arnls" (Tilles and Forms 01 Address, 1967: pág. 45). Bishop y su diSCiplina, se encienden ... "

l26 127
.' /::~~r~",:,
./.
f'~/.k (: "-

1
Cada uila de éstas puede ser vista como clases de conocimiento y habilidad
tanto el suj~t~, el objeto, o el pro~ósito
interno de la oración, y
o foco -enfahco, normal, o nulo- mterno del discurso. Esta última '~ión
e~'~a~p.
(es de9ir, competencia) de parte de los miembros de la comunidad. es en realidad la función primaria. " .
El estudio de textos es, por supuesto, familiar a los lingüistas y ~!¿~.;.
Discurso: textos grafos; y la gramática transformacional misma empezó con el trabajo
de Zellig Harris en los primeros años de la década de 1950 sobre ciertas
Chomskv ha aludido recientemente a la coherencia (1968: pág. 11)
propiedades recurrentes de los textos. La obra citada escl~rece el desa-
quizás en re;puesta a la atención que a este punto le han brindado Halliday,
rrollo del análisis textual en términos de una comprensión extendida de la
Cleason, y otros (la coherencia no era tratada en Chomsky, 1965, pese a
competencia de los hablantes. Hay mucho que aprender de ese estudio de
que aquí se la atribuye a una visión cartesiana). Así como uno tiene la
las relaciones sintácticas. Al mismo· tiempo, el análisis debe ir más allá
habilidad de reconocer una oración como gramatical o no gramatical, del
de las marcas puramente lingüísticas. Cran parte de la coherencia de los
mismo modo se tiene la habilidad para reconocer una serie de oraciones
como discurso antes que como una lista arbitraria (Hasan, 1968: pág. 1). textos, ?epende de. reglas abstractas independientes de la forma lingüística
espec~flCa, en reahdad, del habla,. Tales son los tipos de conocimiento que
'1,
l' La habilidad depende en gran parte de los rasgos propiamente lingüísti-
el SOCIólogo Harvey Sacks analiza como máximas de los oyentes y videntes.
cos y es reconocida cada vez más como una faceta necesaria de la inves-
tigación (cf. Dane§, 1964; Halliday, 1967). Tres breves ejemplos bastarán. Una de esas máximas, en forma abreviada, es: si la primera de dos oracio-
Kiparsky (1968), por ejemplo, en un brillante artículo donde explica nes puede ser oída (interpretada) como la causa de la segunda, óigala de
diversos fenómenos indoeuropeos en términos de un tipo único de regla, ese modo. Sacks (1972) usa el comienzo de una historia infantil como
ilustración: "El niño lloraba. La mamá lo alzó", Advierte que espontánea-
conjuga la reducción (en virtud de la cual la segunda aparición de un
meIl;~e consideramos a la mamá como su mamá, y suponemos que ha alzado
rasgo puede ser omitida o expresada por una forma no marcada), ~ nota
que el alcance de tales reglas va más allá de las oraciones (pág. 34 n. 4) al mno porque lloraba, aunque de ningún modo esa relación sea formulada
(ni implicada por la sintaxis subyacente) yi
y aún más allá del cambio de hablantes en el diálogo (pág. 43). Cunter
(1966) ataca explícitamente la restricción de la langue a la oración, y Un ejemplo familiar del análisis estructural de textos es por supuesto
advierte que la ubicación del acento no puede ser explicada sin el supuesto la obra ~e Lévi-Strauss, Greimas y otros. Desde el punto de vista de una
e~nograf¡a del habla, ese trabajo tiene una limitación complementaria:
de que una variedad dada de una oración señala su propia clase particular
~1Cn~ poco o nada que ver con la forma lingüística específica. Esto no
de pertinencia a su contexto. (Al hablar de variedad de oraciones se da
a entender que una oración dada es elegida en efecto de entre lo que otro Imphca. ne~~r .la e~istencia ?e estructuras na~ativas independientes de la
lingüista, Henry Hiz, ha llamado una batería. Hay paradigmas no sólo de forma hngUIstIca, smo cuestIOnar que su funcion pueda ser inferida válida-
morfemas, sino también de oraciones.) La forma de la usual gramática mente .de un con~~iiniento de ese tipo. En un mito chinook, por ejemplo,
transformacional es criticada por oscurecer la relación entre 'los miembros cualqUIer traduccIOn, aun una traducción abstracta, mostraría la presencia
de un paradigma de variedad de oraciones. Haciendo una referencia par- de una estructura, "Prohibición: Prohibición violada", e implica que el
ticular al acento, Cunter llega a mostrar que algunas ~bicaciones en el
15 Un artículo de la Pears C!!dopaedía (Barker, 1968-69) ilustra este punto y
diálogo hacen de él un sinsentido, mientras otras son las que configuran
uno posterior de la misma importancia: '
la inteligibilidad; que en general uno tiene un conocimiento del "contexto
"1901. Muere la reina Victoria. En. 22. El ferrocarril transiberiano se habilita
gramatical" que le permite afirmar si una oración importa a lo que se para el movimiento por una sola vía,"
estaba diciendo o si su importancia debe verse en un contexto implícito Para mucha gente, como para mí, este artículo resulta cómico. Puede leerse en términos
(no verbal); en el primer caso, cuál es la conexión, y en el segundo q\1é de la máxima de Sacke: post hoc, ergo propter hoc. El ferrocarril fue habilitado una
límites debe alcanzar la forma y el contenido de lo no expresado. (Véase vez que .( porque) la reina Victoria hubo muerto. Esta respuesta refleja el hecho de
el /artículo de Cunter para una detallada interpretación de los ejemplos que el dISCurso, como la sintaxis, tiene ambigüedades, al establecerse relaciones entre
un~ estructura. ~e superficie y má~ de una estructura subyacente. Si sólo pudiera
ingleses.
I
) Como tercer ejemplo, citaré a Wheeler (1967 ), que encontro' aplIcarse la maXIma de Sacks, habna solamente una extraña relación causal. Si sólo
que sus informantes siona permitirían variaciones en las enclíticas elegidas fueran aplicables las convenciones de la crónica, no podría considerarse otra relación
para marcar relaciones de sujeto y objeto, donde estuvieran involucradas que la de compartir un mismo año. El humor está en proponer la conexión causal de la
oraciones simples, pero obstinadamente rechazarían variar la presencia o narrativa donde se sabe que no corresponde (imaginemos quizás a la reina Victoria
elección de las enclíticas en los textos. Había, decididamente, un orden bloqueando con su ~uerpo el movimiento por una sola vía). Es preciso notar que se
ven las regl~s del dISCurso como sensibles al contexto del género (narrativa, crónica).
fijado para el uso o el no uso de las marcas, para que una narración o Una parte Importante del humor, y generalmente del uso creativo del lenguaje, es
diálogo fuera aceptable, pero no indicios internos a la oración en cuanto comprender en términos de tal con;unción (derivación simultánea no selección de una
a su racionalidad. \Vheeler descubrió (en parte con la ayuda del compor- derivación única, como en la explicación que disuelve una ambigüedad). El uso de
tamiento kinésico por parte de sus informantes) que sólo dos dimensiones esta fuente del lenguaje parece variar mucho cuando se cruza el terreno cultural
y la competencia para él depende mucho probahlemente del contexto cultural. '
subyacen a las marcas gramaticales en cuestión. Estas marcas señalaban
129
128
J"(>sultado (un crimen) se Sj,gue de la violación, como sucede con tanta: tos. Estas observaciones nos llevan a un concepto centrul: t·1 cM ""to d"
frecuencia. El análisis del mito en férminos de su desarrollo específico, habla.
entre los chinook clackamas, revela estructuras que conforman un signi- Discurso: actos de habla
ficado casi opuesto al del mito. El mito ha de ser entendido en términos
II Considerar situado al discurso no implica referirlo a una infinidad de
de una teoría del mito específicamente chinook (teoría que exige cons-
tantes idas y venidas entre la forma lingüística y el sentido cultural de factores contextuales posibles. (La imposibilidad de desarrollar un método
su descubrimiento, como en el clásico principio de la lingüística estructural ('í' más allá del manejo de instancias discretas vició la influencia de la
de la covariación de fornla y sentido), tal como no hay aquí un violador, obra de Malinowski.) Los lingüistas, y quizás otros, tienden a imaginarse
sino alguien que lleva a eabo lo prohibido, y, en términos chinook, es el que cuando una puerta se abre un poco más de lo habitual, todo el uni-
culpable. Sólo a través del control de la forma lingüística original, por verso externo se precipitará adentro. Desde el punto de vista de la etno-
otra parte, se puede descubrir que un argumento heredado ha sido dise- grafía del habla, hay en una comunidad un sistema de actos de habla, un
l' ñado para expresar, a través de imágenes y estilo un sentido personal, así· conocimiento estructurado de las clases y ocasiones del habla. El nivel de
como ver que el mito breve tiene una unidad (véase Hymes, 1968b). los actos de habla está implicado en realidad por la misma lógica que ha
La contribución particular de la lingüística será presumiblemente la llevado, desde "Sound Patterns in Language" (1925) de Sapir, al reconoci-
exploración hasta sus límites de la coherencia lingüística formal de los tex- miento de otros niveles implícitos en la lingüística. Tal como se dijo antes
11 tos, y, como en la obra de Gunter, Labov, y algunos otros, la exploración de sobre la sintaxis, es una cuestión del tipo de relaciones uno-muchos,
la interacción conversacional también. La contribución de la antropología muchos-uno.
social puede consistir en explorar la estructura de la interacción conversa- Lo mismo ocurre con el status de las oraciones como actos del habla.
cional más directamente y a fondo, como parte de la etnografía, e insistir Una oración en forma interrogativa puede servir como pregunta, como ora-
en las estructuras discursivas como situadas, esto es, como pertenecientes I" ción reflexiva, como orden; una pregunta puede ser expresada en forma
a ocasiones culturales y personales, en las que descansa parte de su sentido ~ '1 interrogativa o declarativa ("¿Atrasa este reloj?": "Me pregunto si este reloj
y estructura. 16 Todavía es muy escaso el trabajo que integra ambos aspec- no estará atrasado"). En general, la función de una forma oracional interro-
gativa, declarativa o imperativa, no está dada únicamente en virtud de esa
forma: las mismas funciones pueden ser transmitidas por formas diferentes.
16 Mi comprensión de estos problemas le debe mucho a Kenneth Burke, que
ha insistido largamente en el análisis del lenguaje como la puesta en marcha de estra- Algunos lingüistas, reconociendo la importancia de los actos de habla,
tegias para delimitar situaciones (véase el ensayo que da título a su Philosophy of quieren ahora incorporarlos a la sintaxis, de tal modo que una oración
Literary Form, 1941). Burke ha señalado también el valor de la teología, así como lleve consigo, en su estructura profunda, algo así como "yo le pregunto
el de la poética y retórica, para la comprensión de la acción verbal. En general, la a usted", "yo le digo a usted", y otras fórmulas parecidas (normalmente
antropología puede obtener mucho provecho de la retórica, la crítica literaria y
la interpretación de textos. Ambos puntos son bellamente ejemplificados en las pará- suprimidas en la forma manifiesta). Hay evidencia real como para apoyar
bolas de Jesús. La Iglesia primitiva interpretaba las parábolas alegóricamente; la estos enfoques en algunos casos (McCawley, 1968, pág. 157), pero como
investigación crítica las libera de eso en el siglo XIX, pero la crítica formal, pese solución general al problema, da la impresión de ser un último cartucho
a algunos aciertos, falló cuando trató de estudiarlas en términos de distinciones formales gastado en el esfuerzo por no salir de los límites convencionales de la
no presentes en la categoría folklórica original aramea (mashal). El trabajo reciente lingüística. Un enfoque que insiste en el complejo y abstracto conocimiento •
ha establecido la primacía de dos consideraciones: reconstrucción de la fonna lingüística
original (aramea), en todos los sitios en que sea posible, por triangulación de las de los hablantes con respecto a otras relaciones totalmente distintas de la
variantes griega, siria y hebrea, y la reconstrucción del sitio de la parábola en la carrera forma manifiesta, no necesita adherirse a una literal encamación verbal
de Jesús, en tanto "emitida en una situación real. .. en un punto particular y a menudo de los actos del habla. Se sabe que algunas afirmaciones, preguntas, 6rd.·
imprevisto. .. preponderantemente aparecían en una situación de <:onflicto" (Jeremías, nes, amenazas, etcétera, son tales sobre la base de un conocimiento, • la
1963: pág. 21). Una causa mayor de malas interpretaciones fue la tendencia de los
escritores del Evangelio y de la Iglesia, de pensar que las parábolas se dirigían a vez, de la forma del mensaje y del contexto en que aparecen. Es com6n
su propia situación subSiguiente en vez de (como era el caso) a una situación inmediata, que una misma forma sirva como un serio insulto en algunos contextol ,
a menudo a un oponente o a un extraño dubitativo. Las parábolas son, par excellence, como una prueba de amorosa intimidad en otros. (Este punto h. d. MI
instancias de lo que Chomsky (1966) llama el aspecto "creativo" del uso de la lengua,
un criterio esencial de lo que él considera la propiedad de nuevas oraciones a nuevas
situaciones; y traen a luz lo que Chomsky omite, la relación ·dialéctica. Chomsky blema, adoptando la solución de Jeremías. (Todos los autores están de acuerdo
considera las condiciones gramaticales de las oraciones como independientes del control es erróneo el sentido aparente de que las par~bolas pretenden impedir su colIDllrtllII
de la situación. La etnografía del habla investiga las condiciones en las que las ora- los, extraños.) El problema gira sobre dos conjunciones, el original
ciones definen y cambian situaciones. puede Significar "quien", mientras que el griego hina puede si~nifi,car
Acerca del enigma de Marcos 4: 10-13, en cuanto a las intenciones de Jesús, el original arameo dilema, ser tomado (como lo enseña la
Moule (1966: págs. 149-151) defiende la autenticidad del dicho, pero no acierta a "a menos que", no como "menos". La necesidad del texto
arreglárselas con la evidencia lingüística y contextual de que se trata de una interpo- y algunos de sus seguidores- para la comprensión adecuada
lación (Jeremías, 1963: págs. 13-18). Hunter (1964: págs. 110-122) revisa el pro- tales, lo inadecuado de las traducciones, no pueden ser demostrados con

110
considerado en relación con el cambio de código.) Un enfoque limitado comunidad porque es el modo primitivo de interacción (el idioma "ver-
a las apariciones de verbos reales (manifiestos o subyacentes) no puede náculo"). Pero cada uno de estos criterios lleva a diferentes resultados.
llegar a entender por qué en ciertas circunstancias "Me parece que se me No todas las formas de habla que tienen como fuente común la lengua
terminaron los fósforos" es un pedido. inglesa (más o menos común: no hay que descuidar las tempranas diver-
Un punto relacionado -obvio, pero que es preciso mencionar repe- sidades dialectales del inglés) son mutuamente inteligibles. Algunas formas
tidamente- es que las reglas que rigen el habla rigen más que los hablantes de habla mutuamente ininteligibles no son lenguas distintas: el "pig Latin",
individuales y más que el habla. La regla sánscrita para la reducción con- por ejemplo, deriva del inglés por una o dos operaciones. A veces los
junta a través de los interlocutores ha sido mencionada ya. Un ejemplo gru~ humanos tienen una forma primitiva de hablar que reúne material
especialmente apropiado de ambos puntos aparece entre los haya de la de diferentes proveniencias, por ejemplo el francés hablado por la aristo-
Tanzania del norte (Sheila Seitel. comunicación personal). Al mencionar cracia rusa prerrevolucionaria, o la mezcla de latín y alemán de las pro-
una cantidad, el hablante dirá algo así como "Decimos esta cantidad", clamas de Lutero. La variedad funcional "lengua de los demonios" de
mos~rando un cierto número de dedos. Es el oyente entonces quien dice sinhalés reúne: a) sánscrito, b) pali, c) sinhalés clásico, y d) una mezcla
el numero. Cuando se desarrollan las reglas de llamado en inglés (Sche- políglota, según que las deidades invocadas o mencionadas sean: a) hin-
glo~f, 19?2), se encuentr~ que reúnen actos verbales y no verbales: "¡Geor- dúes, o b) búdicas, oc) se narren mitos de origen, o d) el discurso se
gel , el tImbre de un telefono, un golpe en una puerta. Por la misma lógica dirija directamente a los demonios (Tambiah, 1968: pág. 177).
que rechaza las subdivisiones en sintaxis y fonología al proponer trata- Un enfoque apropiado puede desarrollarse según las líneas siguientes.
miento unitario para fenómenos unitarios (véase McCawley, 1968: pág. 166 El habla de la comunidad ha de ser definida en términos de alguna forma
y sigs.), el límite entre mensajes verbales y no verbales debe desaparecer primaria de habla y de las reglas para su uso. (Los pueblos pueden tener
en muchos casos cuando las oraciones son estudiadas como actos dirigidos una lengua en común pero pueden diferir en cuanto a las reglas para su
de habla. . uso, o pueden compartir reglas de uso pero tener diferentes lenguas.)
Códigos y cambio de código Forma de habla puede ser adoptado como un término neutral y básico. 17
¡ ,
El número y clases de formas de habla en una comunidad sería, por su-
"Cambio de código" es un término común para el uso alternado de puesto, una cuestión empírica. Donde sea dudosa la conexión entre varie-
dos o más lenguas, o variedades de una lengua. Los estudios de cambio dades, relacionada con un origen común de su reserva de materiales léxicos
de código están entre los más importantes desarrollos en sociolingüística, y gramaticales, podría hablarse, como ahora, de lenguas y dialectos. Donde
primero porque el bilingualismo y el bidialectalismo son materias social- sea dudosa la mutua inteligibilidad, habría que hablar de códigos. Este
mente importantes, y segundo porque el trabajo necesariamente quiebra la uso permitiría la inclusión de formas de habla tales como los silbidos de
imagen implícita de "una lengua - una comunidad". Tales estudios mues- los mazatecos, los tambores de los jabos, y sus llamados con cuernos, los
tran que las mismas nociones de comunidad de habla, fluencia de hablan- disfraces de los tagalo, y otros similares. Hay así dos dimensiones en las
tes, lo que hace de una "lengua" un objeto de descripción, dependen del que considerar las diferencias de código: algunas requieren el aprendizaje
estudio etnográfico y comparativo. de nuevos contenidos lingüísticos, otras el aprendizaje de operaciones
Las fronteras lingüísticas y comunicativas entre comunidades no pue- sobre contenidos lingüísticos ya, conocidos. Cuando lo que está en duda
den ser definidas sólo por rasgos lingüísticos (véase Hymes, 1968c). Las es el rol funcional, habría que hablar de variedades (véase Ferguson y
formas de habla con el mismo grado de diferencia lingüística pueden ser Gumperz, 1960), y, más específicamente para situaciones, de registros.
contabilizadas como dialectos en un área como lenguas distintas en otra Para localizar el referente de su descripción, entonces la lingüística
según la historia política, no la lingüísti~a, del área en cuestión. Suce.d~ debe ubicar el cuerpo particular de juicios de aceptabilidad, clases de co-
así en Africa (Jan Voohoeve, comunicación personal), y yace bajo la nocimiento gramatical, etcéterfl, que desea analizar, entre la pluralidad de
apariencia de uniformidad lingüística en Europa. Si no hubiera sido por formas de habla halladas en cada comunidad. Para la lingüística pura, la
las lenguas estándar, Europa se parecería, lingüísticamente, a la América tarea puede ser sólo un modo de excluir algunos fenómenos y de asegurar
nativa. la validez de los que han sido seleccionados para su descripción. Para la
Tres dimensiones separadas parecen haber sido confundidas en el antropología social y la etnografía del habla, tal contabilización del reper-
concepto usual de "lengua": proveniencia del contenido, inteligibilidad torio de una comunidad es una base esencial. Un informe interesante
mutua y rol funcional. A veces diferentes formas de habla son agrupadas de una comunidad trilingüe ~ este respecto ha sido hecho por Denison
bajo el mismo nombre de lengua porque su proveniencia histórica parece ( 1968).1 s Denison delínea trece factores involucrados en la selección de
ser sustancialmente la misma (v.g. "inglés" para una variedad de dialectos
esparcidos por el mundo). A veces se dice que dos comunidades tienen el 17 Véase Greenberg (1968: pág. 36) para el uso de "formas de habla" en este
sentido.
mismo. o diferentes lenguajes basándose en la inteligibilidad mutua, o su
carenCIa. A veces se dice que una forma de habla es la lengua de una

132
: . 18 Comparto el enfoque de Denison, pero difiero en la terminología. Como él
lo dice, la variedad funcional es fundamental. La dificultad de algunos trabajos re-

133
una u otra de las tres lenguas habladas en Sauris (al(~mán, italiano, friulés). que en cualquier comunidad una cantidad de modos de hahla ha de ser
Puede advertirse que estos factores son aspectos'de cuatro aspectos gene- distinguida. Los deslizamientos en la proveniencia íntegra del material
rales del habla: situación (aquí, la formalidad del (~scenario, la decoración lingüístico (v.g. del alemán al italiano) son quizá la evidencia más sobre-
del hogar); género (aquÍ, los dichos, los géneros escritos - Dcnison anota saliente, pero los deslizamientos en cualquier otro aspecto del habla dan
que la distinción básica para el género depende de una n'lación con lo también evidencia: de la voz normal al susurro, del modo directo al indi-
que yo llamaría término clave-; la actitud o espíritu con que el acto se lleva recto; de la rapidez a la deliberada lentitud; de un tema al otro; de una
a cabo; aquí, la espontaneidad versus la no espontaneidad); participantes sélección de rasgos gramaticales y/o léxicos y/o fonológicos dentro de una
(aquÍ, capacidades y preferencias del emisor, receptor, auditor para una variedad, a otros; y así sucesivamente. Esta es la clase de covariación
variedad, más edad y sexo); y la secuencia misma del acto (aquÍ, cambios forma-significado básica a la etnografía del habla y a la sociolingüística,
de tema y la variedad del discurso precedente). siend~a prueba de conmutación sociolingüística, por así decirlo, análoga
La selección de código, y el cambio de código (más prel'Ísamente, la al principio de contraste estructural básico a la relevancia de rasgos en la
variedad en la selección y en el cambio) apuntan más allá de sí mismos lingüística propiamente dicha. En algunos casos se ve claro cómo extender
en dos modos importantes. Primero, su descripción requÍen', y ayuda a la forma de una gramática hasta hacerla comprender modos de habla, como
crear, .~na infraestructura general adecuada para el dcscuhrillli('nto y for- cuando se trata de rasgos seleccionados automáticamente, cuando uno de
mulaclOn de las reglas del habla. Las variedades dc las formlls de habla los participantes pertenece a cierta categoría social (véase Sherzer, 1967),
pued~n depender de un factor {~nico, tal como la ubicación lI'rnporal y o hay un género discretamente definido (DeCamp, 1968). Para muchos
espacIal, o la escena definida culturalmente (Situación); de las caracte- aspectos de los modos de hablar, faltan elaborar modos de formulación
rísticas de los participantes; de los fines a la vista (por ejemplo, los indios adecuados.
kaska maldicen en inglés); la forma y temas dd discurso a Illl'dída que Muchos modos de hablar, por supuesto, exigen el dominio íntimo de
se despliega (Acto-Secuencia); el tono o modo (v.g. burlón: serio; eálido: los recursos lingüísticos de una comunidad para ser estudiados. La elec-
ción de variedades de lengua tiene la ventaja para los antropólogos sociales


reservado) (Clave); el instrumental a obtener en términos de' canal (oral,
escrito, y quizás aquí el uso de la voz en el canto. etc. ); normas de interac- de ser a la vez saliente y representativa. Debe quedar claro que el estudio
ción mantenidas entre o por los participantes y situa~iones (v.g. si selec- de las variedades, y de los modos de hablar, es más que un tema de meras
cionar la variedad más conocida para un interlocutor dado es obligatorio, correlaciones de formas lingüísticas con situaciones; esto nos propone la
gratíficante o insultante [implicando que no conoce alguna variedad más cuestión de la perspectiva funcional.
prestigiosa] ); normas de interpretación (creencias y valores, y razonamien-
to del sentido común, v.g. tratar la vocalización infantil como un código
separado, cuyo conocimiento es compartido por algunos hombres con ciertos FUNCIONES DEL HABLA
espíritus guardianes); y, finalmente, el género. Más comúnmente, las re-
glas para el uso de una forma de habla involucrarán relaciones entre dos
o más factores. Estos dos pasos -la identificación pe lo que puede contar
Lo que debe ser subrayado aquí es la prioridad de una perspectiva \
funcional; y la pluralidad y status problemático de las funciones. El des-
cubrimiento de la estructura en lingüística ha procedido en su mayor parte
¡
como una instancia de tal factor relevante a la comunicación, y el descu-
J.lrimiento de las relaciones obtenidas por estos factores- son los pasos como si la única fundón. deU@.zuaje fueraJlu:d~rePcial. La idea común
fundamentales de la etnografía del habla (y de la comunicación) gene- del lenguaje como un mero mediador entre sonidos (vocales) y~e!ltic;1os, 1)
ralmente. maI1ifiesta e~t~J>ll~esto. Pinta el lenguaje como una estructura entre los
Segundo, las dimensiones y sentidos que subyacen y explican la selec. dos continuos de sentidos posibles y sonidos posibles. La imagen del
ción y cambio de variedades, son generales. La intimidad versus la dis- hombre implicada es la de un individuo abstracto, aislado, relacionado sólo
tancia, por ejemplo, es una dimensión que subyace a la elección en español con un mundo de objetos que esperan ser nombrados y descriptos. La
() en el guaraní hablado en el Paraguay (Rubin, 1968); es también una etnografía del habla procede sobre la hipótesis de que una función del ;)
dimensión que subyace a la elección de los pronombres ty o vy en Rusia. habla igualmente y~!I!lJll:Qiª-VLhl(iireccjÓn. El habla, incluyendo la es-
El problema de las formas del habla, si es proseguido minuciosamente, tructura lingüística como un recurso importante, si bien no etúJlico...hace
nos lleva al punto oe partida de la etnografía del hahla como un todo. de inte~_e.<liaria_~!1tI~ ja1ipersonas y su situación. La estructura lingüís-
Muy simple y generalmente, ese punto de partida consiste en reconocer tica ordinaria, un constituyente de la organización del habla, no puede ser
suficiente como punto de partida a partir del cual descubrir esa organi-
zación. Uno debe comenzar del habla como un modo de acción, no del
eienh's sohre las funciones del hahla cs que la elahoración de las categorías, nomhres, lenguaje como un mecanismo inmotivado.
y ddiniciones, pupde oscurecer la natnralt'za t'mpírica y prohlenütica de la cuestión.
1.0 (JIU' uno puede esperar estahle¡;er C01ll0 universnl son las cuestiones rel(·vnntes y
Esta perspectiva tiene directas consecuencias para el manejo de fenó-
IlIs llimensiones o rnsf.(os ele conlrnste. no un nlllnero limihlclo dI' tipos (·ntegorinlt·s. menos comúnmente agrupados juntos bajo el nombre de "estilo" (sobre

135
"estHQ" cO!lloc;ategoríªresidual, véase Gunter, 1966). Hay una tendencia tados, pero que pueden desplegar una estructura distribucional y un signifi-
a cOIlsiderar el esti.l.!Lc;o!110 una desviación de una norma impuesta por el cado al ser analizadas en relación a la entonación v la forma de interacción
análisis Jil1z.Üístico Qrdinadº~1t~q!Jr_ como una .CDllSlilllación .de pr02ó.- soci;l. Sólo su intercambiabilidad como respuesta~ podría llevarnos a agru-
sitq,s comuni~a.!ivos-,~t@\1~S de medios más compleiºs~ y a trabajar con esos par juntos "No hay de qué", "No es nada" y "Al contrario"; o como finales de
asuni:o~~ s-óTü· cuando se hacen ineludibles en el análisis lingüístico ordinario] conversaci6n, "Adiós", "Hasta la próxima", "Nos vemos". Los visitantes de
Chpmsky ha anotado la existencia de reglas de estilo con rc.spectu.aLo.r~ un país cometen a menudo el error de medir en superficie la equivalencia
de las palabras y aJª.iºf.Ina...sasual ,Qe los pronombres en la estructura de ('n el sentido, e inferir una equivalencia en la distribución social, para
superficie, por ejemplo, pero esencialmente para demostrar que pueden normas tales como el "Thank you" norteamericano, el "Thank you" inglés
adecuarse a la teoría de la estructura gramatical que a él le interesa (1965: y el "Merci" francés, del mismo modo en que cometen similar error con
págs. 125, 227-228 n. 5; 221-222 n. 36). Ha habido, en realidad, algunas respaeto a la distribución sintáctica para otras palabras. El paralelo entre
obras valiosas sobre estas materias en varias escuelas de lingüística de las series sintácticas y las series de interacción va más lejos, en cuanto
Europa, y en varios centros en Inglaterra y en los E.U.A. (Dos selecciones ambas tienden a separar las formas que acumulan en servicio formal de
de trabajos importantes son Chatman y Levin L1966] y Steinmann [1967].) sus sentidos léxicos originales. En "Guarde el paso", "guarde" marca el as-
La mayor parte del trabajo llamado estilístico está basado en textos lite- pecto continuativo, no "retener"; el "Thank you" inglés sólo marca formal-
rios o de otro tipo. La estilística es invalorable para la etnografía del mente los segmentos de ciertas interacciones, con apenas residuos de su
habla, y en realidad apenas si se distingue de ella (véase Guiraud, 1961, significación "agradecer" en algunos casos.
"Conclusión"), pero el enfoque etnográfico debe interesarse en los modos Si fuéramos a examinar la literl1tura sobre "el habla de hombres y
de hablar generales. mujeres", concluiríamos que fue un fenómeno raro, que se daba sobre todo
Desde tal perspectiva los fenómenos de estilo no sólo suceden, sino en algunas tribus extinguidas de indios norteamericanos. Han sido rela-
que reconstituyen elementos de la teoría lingúistica en su sentido más es- tados en su mayoría por lingüistas que también eran antropólogos, para
tricto. Daré algunos breves ejemplos, tomados de la fonología, de la gra-
casos en que la gramática o la fonología de la lengua sólo p~dían ser fo~­
mática, y de las formas de habla.
muladas teniendo en cuenta este hecho. De modo que, segun el trabajO
Desde un punto de vista ordinariamente lingüístico, la aspiración y el
lingüístico del que disponemos, tendríamos que llegar a la c?nclusión de
orden de las palabras son relevantes cuando están sujetos al contraste
fonémico y a las reglas de transformación, respectivamente, y en los demás que en la mayoría de las sociedades los hombres y las mUJeres. hablan
casos son periféricos o irrelevantes. Desde una perspectiva funcional más igual. Es una rara conclusión, si el lenguaje es un instrumento SOCIal, dada
general, estos rasgos y muchos otros son universales empíricos de lenguas, la importancia de la diferenciación de roles según el sexo ~~ casi todos
difcrenciándose entre las lenguas no en los hechos sino en la clase de rele- los tiempos y lugares; y por supuesto es una falsa concluslOn. Se ?ebe
vancia. C<:tda leng¡¿¡l_ti~º-~ elementos. convencion-ªI~~L qlle _~oll---"elitj1ísticos" empezar por la pregunta funcional: los miembros de esta co~umdad,
así como _,,!.eferen<?tales'~ cuanto a su función, y ambos son interdepen- ¿.distinguen modos de habla apropiados de los hombr~s y apropIados ~e
dierites; lo que es estilístico en un contexto dado no puede al mismo tIempo las mujeres? -y luego buscar los medios verbales partIculares por medIO
ser referencial. Si la aspiración distingue palabras como elementos léxicos, de los cuales se instrumenta esta distinción.
no puede al mismo tiempo distinguir una forma expresiva de un uso neutro La identificación de los meJos de habla y de los elementos disponi-
de una palabra, y a la inversa. En una descripción lingüística sobre prin- bles a ellos es una tarea descriptiva ubicable en las fronteras mismas de
cipios etnográficos, entonces, se empieza preguntando no qué elementos la língüístic'a. Obviamente, no agota la comprensión funcional. Si la meta
son fonémicos, regidos transformacionalmente, etc., sino simplemente qq.é Je la etnografía del habla es completar el descubrimiento de la esfera de
elementos son reconocidos por convención como medios de expresión ver- la creatividad gobernada por reglas con respecto al lengua):, entonc~s debe
bal. Es un segundo paso tratar estos elementos como algo estilístico, algo no sólo identificar la estructura en el discurso, en la selecclOn de vanedades
referencial, en función. La misma observación puede hacerse con respecto de lengua, en las funciones "estilísticas", sino también relacionar tales
al orden de las palabras, de cuyas regularidades sólo algunas pueden con- estructuras con su uso real. Finalmente, vinculará la comprensión de esos
tabilizarse en términos sintácti.cos (véase Chomsky, 1965: pág. 126; Halli- usos complejos de reglas que subyacen a los actos individuales que son
da y, . 1967, Y los trabajos checoslovacos citados aquí). La lógica que creativos en el sentido usual de involucrar sentidos únicos y mediaciones,
domina aquí es la de Saussure, cuando afirmaba que tanto el léxico como con la innovación con respecto a las reglas mismas (sobre la mediación
la gramática tienen que formar parte del estudio lingüístico, puesto que única, vóasc Tillich, 1964: págs ..'56-57; sobre tales innovaciones como una
un rasgo dado se encuentra, en diferentes lenguas, ya en uno, ya en la otra. l'xp('ril'lwia humana general, véase \Villiams, 1961, parte .1, capítulo 1);
El poder organizativo (y la necesidad) de un punto de partida fun- Al reVt'lar los medios convencionales disponibles y orgamzados, se hara
cional se hace particularmente evidente con respecto a las partículas, que posihll' adarar el conocimiento dc lo personal y trascendente (véase Sapi~,
no tienen estructura interna propia, y a menudo s610 roles sintácticos limi- 1927: Tillkh, J964: págs ..'5.'3-(7). En la situación inmediata es importante'

136 137
subrayar los pasos que hay en el margen de la práctica normal y la teoría, hidatsa, véase Hymes, 1964b.) Puede decírsenos que es importante, para
implicados por ella o implicando cambios en ella. los hombres, digamos, ser capaces de un cierto modo de hablar. Común-
mente es imposible decir en qué consistiría una instancia de la actividad
en cuestión, o qué significa ser capaz de tal cosa. Los miembros de las
RESUMEN METODOLOGICO culturas del mundo ruegan, maldicen, reprochan, se burlan, murmuran,
responden, enseñan, cuentan, bromean, insultan, saludan, se despiden,
Resulta claro que mucho de Jo que ha sido expuesto desde un punto anuncian, interpretan, aconsejan, piden, ordenan, preguntan, combat~n ver-
de partida lingüístico puede ser enfocado asimismo desde un punto de balmente, etcétera. Al menos lo hacen en la iengua de la etnografIa. Lo
vista etnográfico. Con lo cual seguimos sosteniendo la predicción de que que estarían haciendo en términos de sus propias lenguas y culturas -o en
una etnografía del habla representará la fusión de las dos disciplinas térm~os de una teoría general y terminología del habla, que fuera siste-
en ciertos puntos; yeso es inevitable. La lógica ge la discusión lingüística mática, no una adaptadón ad ,hoc de la cultura del etnógrafo- casi nunca
ha consistido en presentar la descripción lingüística con una base nece- es posible decirlo. A veces puede sospecharse quién puede o podría llegar
sariamente etnográfica: extender el alcance de la descripción lingüística a hablar, cómo, cuándo y dónde, a quién, pero rara vez con el detalle
desde una norma aislada e individual de generar una oración a la estruc- suficiente como para permitir una formulación explícita.
tura del habla como un todo, y ver la descripción del habla como situada (Hay aquí un aspecto en que la lingüística da una lección a la etno-
y con propósitos. En pocas palabras, ver mayores estructuras, y ver la grafía. Si no dirige lo suficiente su atención a las materias etnográficas,
estructura en su dependencia de más amplias concepciones explícitas de en su propio dominio se vuelve explícita y vulnerable. La lingüística es-
la función. Pero haber presentado estos temas desde un punto de vista cribe las reglas, o formaliza las relaciones de los datos de otros modos, y
etnográfico habría involucrado una crítica a la antropología social, tanto estudia las condiciones en que una u otra formalización ha de ser pre-
como la presentación hecha ha resultado una crítica a la lingüística. Si la ferida, no para remedar a las matemáticas, sino para hacer un trabajo
lingüística necesita mirar los fundamentos de su trabajo, la antropología decente. La escritura de reglas la compromete en términos explícitos, como
social necesita mirar los contenidos lingüísticos. Quizá tenga una respon- a lo que está siendo dicho y comprendido. Una buena cantidad de la
sabilidad especial y oportunidad para hacerlo, y ese tema voy a tratar a extensión de la etnografía en el conocimiento del habla es mejor manejado
continuación. probablemente por la amplificación de reglas lingüísticas para comprender
los factores etnográficos. La actitud a tomar frente al formalismo involu-
III crado consiste en considerarlos simplemente como una contabilidad ne-
cesaria. )
Hay tipos de conocimiento descuidados, que deben ser explicitados La estricta lexicografía podría servir en algunos casos, como cuando
como metas del análisis, también en la antropología social. Podré sólo hay un verbo específico para una acción del tipo "decirle a A en presencia
mencionar dos ejemplos, uno referido a los miembros de otras culturas, de B lo que B ha criticado de A" (wasco chinook). La traducción misma,
otro a quienes los estudian. por supuesto, no sería suficiente: "to pronounce" (pronunciar) es la mejor
Hace unos pocos años Max Gluckman escribió sobre la importancia expresión inglesa para el ténnino . chinook -pghna, pero la fuerza constitu-
eJel chismorreo y el escándalo (1963). Entre los grupos tomados como ilus- tiva específica de este último aparece sólo en su uso en mitos y ceremonias
tración (el makah de Elizabeth CoÍson, el inglés de la aristocracia en la (véase Hymes, 196Gb). Definir el acto dado por la expresión chinook que
caza del zorro), resultó que era esencial saber chismorrear. Puede decirse podría traducirse educadamente "cantar de alguien con quien uno ha dor-
que este caso representa muchos relatos etnográficos, dondequiera que se mido", requiere algún conocimiento de su ubicación entre los posibles
note tal habilidad. tipos de canto. La investigación de la raíz "maldecir" nos llevaría a la
Consideremos las consecuencias de este hecho. Presumiblemente, no ent¡:mación y a las relaciones sociales; con una excepción menor (qalaq
hemos de inferir que la murmuración y el hahla son la' misma cosa, que baya, algo así como "maldito seas")' no hay en la lengua palabras que sean
toda habla es murmuración. Debe haher entonces algunos criterios para insultantes u obscenas en sí mismas; la maldición y la obscenidad dependen
reconocer como murmuración a :cierto tipo de habla, para saber si esa habla de lo que se diga, de qué modo, a quién. La lexicografía puede detenerse
cumple mejor o peor su cometido de murmuración, si comete errores. En al registrar la única expresión chinook análoga a un saludo europeo (dan
pocas palabras, presumiblemente los miembros de un grupo comparten un miúxhulal, "qué haces"); eso no 'nos llevaría a explorar la ausencia (como
conocimiento, y tienen modos de adquirirlo, todo lo cual ha de poder des- en muchas sociedades amerindias) de las, complejas formas de saludo que
cribir un etnógrafo. Es típico que los etnógrafos no lo hagan. Los informes se encuentran en Africa, o a notar que la práctica común en wasco es no
etnográficos abundan en términos que de hecho denotan modos de hablar, saludar a quien se une a un grupo: la cortesía exige que no se llame la
aunque no siempre están reconocidos como tales. (Para la reconstrucción atención sobre el recién llegado hasta que ya no lo sea, práctica relacio-
eJ(> un contraste propuesto por Lowie a este respecto entre los crow y Jos nada con otra según la cuaJ dno puede hacer una visita simplemente yendo

1.'38 139
y no necesita hablar, si no hay nada más que decirse. Proseguir el análisis si bien raramente pensada como parte del análisis propio. Al aprender a
<.le los actos de habla, entonces, nullleva a la etnografía con el habla arreglárselas con informantes y otros miembros de una comunidad, para
como su foco. obtener información, un etnógrafo, quiéralo o no, adquiere cierto sentido
Sería fácil responder que tal etnografía podría ser interesante, pero práctico de las mismas cosas que estamos tratando aquí. Normalmente, él
sería un lujo. De hecho, creo que resultaría a la vez valiosa y en ciertos o ella no hace de este sentido práctico un objeto de atención o reflexión
aspectos indispensable. En primer lugar, la investigación en el habla consciente. (Muchas veces tales rasgos parecen haber aparecido por pri-
-precisamente en las ocasiones en que el hablfl es exigida, opcional o mera vez en la conversación acerca del trabajo de campo.) Con respecto,
prohibida- revela rasgos de importancia en una cultura. Entre los chinooks, entonces, a lo que puede ser llamado el dominio de la conducta interroga-
por ejemplo, la investigación de los rasgos del habla esperada y del silencio tiva, kt investigación del tipo aquÍ propuesto no significará sino hacer del
exigido revela que ciertas escenas se definen formalmente por el hecho de propró proceso de investigación una parte del objeto de estudio.
que a la audiencia se le habla con palabras que son repetición de otra Precisamente en este aspecto los antropólogos sociales pueden hacer
fuente, y que tanto la gramática como la conducta reflejan la creencia de una contribución vital a la sociolingüística y a la etnografía del habla, sin
que los temas que dependen del futuro -especialmente donde importan las dejar de contribuir a su propio trabajo, sea cual fuere su propio interés.
relaciones con la naturaleza- no han de ser dichos mientras sean inciertos. Un antropólogo social una vez formuló el siguiente problema: en una co-
El rasgo unifica un número de prácticas, incluyendo la mayor ceremonia munidad hablante de maya, en ~léxico, sus preguntas eran típicamente
de la vida individual (serle conferido un nombre), la actividad ideológica respondidas por una expresión maya traducible por "Nada". También notó
pública central (la narración de mitos), y la mayor actividad personal (la que las preguntas de los niños a sus padres recibían la misma respuesta.
búsqueda del espíritu guardián). Para cada una hay un período en el que No estoy seguro de cómo se las hubiera arreglado un etnógrafo en la situa-
algo dicho (la pronunciación del nombre, el mito, las instrucciones del ción, ni qué solución hubiera sacado de su galera un sociolingüista, pero,
espíritu guardián) puede ser citado pero no revelado en su totalidad, y a todas luces, no podía ser el caso de que los miembros de esa comunidad
un punto en el que, habiendo sido validadas, las palabras son repetidas maya no tuvieran forma de obtener información unos de otros. Es pre-
en su totalidad. En términos del rasgo, una cantidad de elementos aislados sumible que haya modos apropiados de averiguar cosas que uno aún no
se ubican en su sitio (véase Hymes, 1966b). Una vez más, la atenta sabe, de otros que las saben, y circunstancias en las que quienes conocen
observación del habla infantil puede revelar mucho sobre la cultura adulta. las cosas creen apropiado decirlas. Sospecho que una pregunta directa era
Tanto los chinook como los ashanti creen que los niños tienen un primer interpretada CO!1l0 una grosería. (En general parece que los hablantes
lenguaje distinto del de los adultos (en la teoría nativa, la "lengua nativa" tienen y evalúan modos alternativos de pcdir información y dar órdenes.)
es siempre una segunda lengua). Para los chinooks, el habla del niño pe_o De todos modos, hechos como éste -que entre los araucanos es un insulto
qlleño es la misma de ciertos espíritus, y los chamanes que tienen estos pedir que repitan una pregunta, que una respuesta rápida a un toba signi-
espíritus la interpretan para impedír que "muriendo" vuelva al espíritu fica que él no tiene tiempo para responder a las preguntas, que un wasco
del mundo del que vino; se intenta incorporar comunic~tivamente al niño prefiere no responder a una pregunta el mismo día que se la formulan,
a la comunidad. Por tradición, los ashanti excluyen a los niños de una que los aritama prefieren intermediarios para hacer pedidos- señalan un
habitación donde una mujer está dando a luz, basándose en que el niño sector del comportamiento que ..los exitosos etnógrafos presumiblemente
podría hablar con el bebé en el vientre, con la lengua especial que ellos dominan, así como dominan ciertos reclUSOS de la lengua local. Hacer de
tienen, y, convenciéndolo de la dureza de la vida, hacerlo remiso a emerger, estos tcmas el objeto de atención explícita serviría a los intereses tanto de
y causar de ese modo una grave complicación. La evaluación del habla la antropología social como de la sociolingiiística.
espontánea como intrínsecamente peligrosa (y, a este respecto, un aparéa- Hay una segunda área en que estos dos intereses parecen coincidir:
miento de hombre: mujer: cultura: naturaleza) se deduce de esto. Las el estudio de los términos del parentesco. El análisis formal del parentesco
interpretaciones del intento de las primeras emisiones -v.g. como un in- ("análisis componellcial") ha olvidado a veces en la práctica lo que honra
tento de nombrar a los parientes (wogeo), de pedir comida (alorés), de en la teoría: la necesidad dé un enfoque etnográfico que trac el compor-
actuar (chaga) - pueden tener algo de test proyectivo para una cultura, tamiento verbal en su situación, como respuesta a preguntas explícitas o
con respecto a las prácticas ádultas y la valuación del habla misma. implícitas, cuyo rango local debe ser determinado. Schneider (1969) ha
Por lo menos, entonces, el análisis del habla ha de mejorar la etno- demostrado indisputablemente este punto. Muestra que el análisis de los
grafía. Las creencias y prácticas sobre los niños pueden resultar un área términos de parentesco del inglés norteamericano ha propuesto dos cues-
especialmente reveladora - importante para la teoría general, dado que los tiones separadas: cuando se pregunta por los parientes, los informantes
lugares comunes usuales concernientes al rol del lenguaje en la transmisión' norteamericanos puedell entender ya la relación biológica (relación abso-
de la cultura son claramente inadecuados a la gran diversidad empírica luta) o la relación social (relación qlW cuenta). y muestra que la prioridad
en cuanto a lo que es y no es, y cuánto, transmitido verbalmente. Cie.rto de términos de rdcrencin sohre los términos de relación interpersonal es
grado de atención al hahla es, de hecho, esencial para la etnografía misma, un dogma. y empíricnmenh t'I'I'Ó¡WO ('n casos conocidos. En estos respectos

140 141
la crítica de Schneider del análisis componencial se confunde con la crítica relación de la forma lingüística con el contexto sólo en términos de empa-
a la lingüística hecha en este ensayo. Aquí puede agregarse la cuestión de rejamiento singular. La "creatividad gobernada por reglas" de los hablan-
la .formulación de preguntas: Tulisano y Cole (1965) observan que los tes no está restringida de ese modo. Los "registros", por ejemplo, no se
informantes pueden usar diferentes términos al presentar a sus parientes eligen sólo porque una situación los exija; pueden ser elegidos para definir
y al responder a los etnógrafos, y Murphy (1967) informa que los tuaregs una situación, o para descubrir por otros su definición (como cuando la
usan un sistema sudanés para explicar las relaciones de parentesco a un elección puede ser tomada de dos modos diferentes, según la relación).
no pariente, y un sistema ¡raquí al dirigirse y referirse a los parientes En el estudio del comportamiento interrogativo y de los modos de
mismos. Conant (1961) ha' demostrado que los sistemas de apelación pue- apelación, entonces, el antropólogo social servirá sus propios intereses
den ser más reveladores que los sistemas de referencia, y al mismo tiempo mientras trabaja con problemas esenciales para una etnografía del habla.
contienen términos distintos de los de parentesco en el sentido estricto, y Hay-'btros aspectos en los que es esencial la contrihución de la antropología
Fischer (1964) ha tomado un contexto específico, la familia, para mostrar social, si puede ser asegurad¡l. Indicaré cuatro de ellos.
la significación de los rasgos de apelación en varios dominios diferentes Primero, como ya se ha notado, el análisis del significado de los modos
(parentesco, pronombres, nombres personales). de apelación requiere el conocimiento de la semántica de la relación social
Los antropólogos sociales se encuentran así, en el área del parentesco, así como de la semántica de las formas verbales. Los intentos de manipular
con los mismos problemas exactamente que la etnografía del habla erige estos problemas desde el punto de vista del sentido lingüístico solamente
sobre la forma verbal en general. El punto de partida han de ser los pro- no pueden tener éxito; como tampoco puede tenerlo el tratamiento exclu-
pósitos y estrategias de personas en situaciones: qué términos, qué lengua sivo en términos de contextos. Cada uno tiene estructuras propias esen-
en realidad, aun qué tipo de sistemas, son los que resultan de los datos, ciales, pero no suficientes. Hay diez rasgos de uso de los pronombres de
dependerá de esto. Hayal mismo tiempo, quizás, una extensión del foco. segunda persona en ruso, por ejemplo, según Friedrich (1966), no dos,
El problema fundamental puede resultar ser, ~cómo se dirigen las personas pues se necesitan diez para dar cuenta de los cambios, y otros aspectos
unas a las otras? ¿Cómo se integran formal y comparativamente los dis- de uso. Y aun esto va contra el hecho obvio (subrayado por Einar Hauge~
tintos dominios (nombres personales, términos de parentesco, pronombres, en su exposición en el mismo volumen) de que los pronombres rusos con-
títulos, sobrenombres) al servicio de la apelación? trastan esencialmente en las dimensiones de autoridad e intimidad. Si los
Uno de los valores de los términos, o modos, de apelación como foco rasgos adicionales son agrupados en los pronombres, se oscurece su estruc-
es que aclara que la relación de la forma lingüística con el contexto social tura semántica y queda sin explicar su variada eficacia en diferentes situa-
no es meramente una cuestión de correlación. Las personas eligen, entr~ ciones. Ni serviría esto para desplazar el sentido a los contextos (como
modos de apelación alternativos, y saben que el sentido de hacerlo así es parecía correr el peligro de hacerlo el enfoque de Malinowski); esta vía
que puede ser formalmente explicado. Un enfoque que ha parecido exitoso no lleva sino a la completa confusión. Los pronombres, como rasgos de
en la elección del nivel de habla en la apelación coreana, sería, brevem~nte, apelación y estilo, en general, tienen un valor "identificacional-contrastivo"
como sigue: un modo de apelación (término, variedad de habla, lo que (para usar el término de Kenneth Pike, 1967), esencialmente el de auto-
sea) se ha asociado a un valor usual, "no marcado": por ejemplo, la for- ridad y distancia versus ausencia de autoridad y proximidad. Las rela-
malidad. Las relaciones sociales, y los contextos, se han asociado con va- ciones personales en las que son usados los términos tienen también sus
lores usuales, "no marcados". Cuando los valores del modo de apelación valores en estas dimensiones. Los rasgos adicionales, considerados nece-
y el contexto· social se emparejan -cuando ambos, digamos, son formales- sarios por Friedrich, contribuyen a definir los valores de estas situaciones.
entonces aquel significado aparece, junto con la consumación de las expec- Las implicancias reales del uso del pronombre, explicadas tan claramente
tativas. Cuando los valores no se emparejan -cuando, por ejemplo, se usa por Friedrich, surgen de la interacción de las dos series de valores, o sen-
un modo informal de apelación en una relación formal, o a la inversa- tidos (teniendo en cuenta el discurso precedente como parte de la situa-
entonces lo que se transmite es un sentido especial, o "marcado". Tanto ción) .19 Para decirlo en pocas palabras, la semántica y la etnografía del
los sentidos marcados como los no marcados se definen por una regla par- habla simplemente no son posibles sin la antropología social.
ticular de relación, calcando la serie de alternativas lingüísticas sobre la Segundo, es esencial para la sociolingüística, y para la etnografía del
serie de relaciones y contextos 'sociales. Cuándo ha de aparecer el particular habla como parte de ella explicar tanto la ausencia como la presencia de
sentido marcado -deferencia, cortesía, insulto, cambio de status- es, por fenómenos, y su elaboración diferencial. Para retomar el ejemplo de los
supuesto, una cuestión empírica, como el receptor puede disponer a gusto modos de hablar de hombres y mujeres, se necesitan informes de casos en
de las opciones. Algunas generalizaciones parecen emerger verosímilmente, los que haya pequeña diferenciación y de casos donde la diferenciaci6n
v.g. la formación de términos sobre categorías superiores o inferiores al
emparejamiento normal tienen importancia positiva y negativa, respecti- 19 Véase Gluckman (1959), donde dos o tres términos barotse para conceptos
vamente. de propiedad sirven a complejos procedimientos judiCiales, a través de la interacción
Subrayo estt' punto porque hay una fuerte tendencia a considerar la con un vocabulario complejo para las relaciones interpersonaJes.

142 14.1
metalenguaje selectivo. Las circunstancias y una teoría de explicitaci6n
sea grande; de casos donde esté afectada la gramática, v de casos donde
lingüística deberían ser un problema más amplio que uniese la lingüística
no lo esté, para explicar, si es posible, por qué aparecen Íos casos donde el
y la antropología social.
sex? est~ ,marcado en la ~ramática. No carece de importancia, entonces,
la l~trusIOn. de rasgo~ SOCiales en la gramática; más bien, representa un Tercero, un asunto relacionado con los dos precedentes: es esencial para
medlO partIcular de Implementar una tunci6n universal del habla. Una la sociolingüística y la etnografía del habla desarrollar una teoría adecuada
t~oría soe~olingüística adecuada tiene que poder decir algo sobre esas rela-
de las clases de actos de habla y las dimensiones de las fom1as de hablar,
CIOnes (vease en Tyler, 1965, una sugesti6n con respecto a una de tales rela- ambos como bases para análisis y como un resultado de ellos. La tarea
c~ones ). Por consiguiente, no podemos exigir el estudio de tales fen6menos
familiar de la antropología -dar una perspectiva para las comparaciones-
solo .cuan.do son sobresalientes y centrales en un lenguaje o sociedad; es se necesita aquí esencialmente. En cierto sentido esta tarea puede ser des-
preCISO dIsroner de toda la escala de casos. (Y sería precisamente la otra cripht como la de proveer de una ret6rica verdaderamente comparativa,
cara del ~Ismo ?rror hacer lo que alguien ha sugerido, estudiar esos fen6- erigiéndose sobre las reflexiones de la ret6rica y poética de nuestra propia
menos baJO el titulo de "lingüística marginal" en los casos en que no son civilizaci6n, pero trascendiéndolas y estableciéndolas sobre bases diferen-
centrales. ) tes,21 En este aspecto el problema es similar al que enfrent6 la lingüística
al reconstruir la base de los conceptos gramaticales y fono16gicos a la luz
Lo mismo se aplica a la lingüística en tanto marca de status social de las lenguas de la humanidad como un todo, y al que enfrent6 la antro-
de conocimiento y responsabilidad, y cualquier otro rasgo de interés antro~ pología social al reconstruir las dimensiones adecuadas para la comprensi6n
~o 1"OglCO..
20 L os. antropo'1 ogos han tendido a señalar las categorías grama-
del parentesco, la familia, el matrimonio, etcétera. Para citar dos ejemplos
tIcales obhgatonas y la elaboraci6n termino16gica como expresiones directas
de clase de problemas:
de una sociedad. Aquí, como en todas partes, hay siempre dos posibili- 1. Entre los bella coola, la posesi6n privada de un mito valida los
dades, y ~o hay regla general para decidir entre ellas por anticipado: el privilegios del status, y, durante la investidura, un género especial de
rasgo. particular puede ser directamente expresivo, o puede ser compen- "esbozo" sirve simultáneamente para manifestar la posesi6n y ocultar el
sato~lO. De ese modo, los nombres personales trukeses subrayan la indivi- conocimiento completo del mito; se cuenta una práctica similar de los
duah?ad, los nombres nakanai las relaciones sociales: ambos son compen- iatmul, donde un hablante cita un mito en términos de clichés extraños,
satonos, en truk para asegurar alguna medida de individualidad bájo la fragmentando su argumento, manifestando el conocimiento correcto que
presión de las obligaciones sociales, en nakani para recordar a los indi- prueba un reclamo de tierra, dejando a los extraños en la ignorancia. En
vidu~s ambiciosos las obligaciones sociales (Goodenough, 1965). (Podemos contraste, entre los cashinaua del Brasil (Ken Kensinger, comunicaci6n
refenrnos a esto como al "principio de la música china": música agitada personal), la cita de un mito en disputa exige la exactitud verbal (mientras
acompañando ~ .~a acci6n apacible, música tranquila a la acci6n agitada, que la narraci6n ordinaria puede interrumpirse, adaptarse a las circunstan-
en el drama claslCo chino l. debo el ejemplo al informe de Kenneth Burke cias, etc.). ¿Cuáles son las variedades de los actos de habla de acuerdo
de una experiencia con el músico Henry Cowell].) Por otra parte, una a la funci6n social del mito? ¿D6nde se fundamentan estas variedades? ¿Y
lengua nunca es un inventario directo de una cultura, sino, siempre, un c6mo puede explicarse su aparici6n? , . '
2. Basil Bemstein ha sido Gl primero en reconocer las diversas varie-
· 20 Los misioneros lingüistas pueden estar especialmente interesados en las condi- dades de habla en una comunidad, y, con respecto al inglés, ha distinguido
CIOnes en que una lengua da status gramatical a una categoría teológica mayor, lal "c6digos" elaborados y restringidos. Los datos etnográficos indican que
como ~erygma. El desarrollo de un enfoque del lenguaje como acción situada, como
contrano ?e un enfoque puramente semántico y formal, es paralelo, si bien mucho las tres dimensiones vinculadas a estos tipos surgen separadamente: "el
menos eXItoso, al desarrollo de una visión de interpretación teológica dirigida' a c6digo de ahora" versus el "c6digo de antes", el control personal versus
kerygma, la. proclamación de la Iglesia como un acto (y de Cristo, en realidad, en el control posicional social, la elaboraci6n versus la limitaci6n de la forma
tllgunas escnturas, como un event.~ de habla) por el que uno debe responsabilizarse, verbal. Así, dos cuáqueros, ambos hombres notables, son descriptos del
en contraste con. l~ n,t~ra aceptacIO~ de la autoridad institucional y las proposiciones
?el. credo. La ?IS~mCIOn es gramatIcal en siona (\Vheeler, 1967). Un aspc,cto modal siguiente modo:
mdlCa. e! conocIm~e~to ?e la~ .circunstancias d~ l~. acción de un verbo, opuesto al no
COn??ImIento (defmIdo: mdeflludo),'y a la aSOCIaCIOn con ellos, opuesta a la no respon- "El estilo de G tiene cierto brillo en determinados aspectos, pero, en
sabilIdad. por ~ll~s (compromiSO: no compromiso). Wheeler (1967: págs. 71-73) ,traduce su mayor parte, no es notable. B, en cambio, alcanza grandes alturas,
la narratIva b}blIca en ';In modo de "definido compromiso"; los informantes, entonces, y que le permiten producir una prosa memdrable y citable. Si se le pre-
a~n l.a mayona de los SIOna, 10 vuelven a narrar como lo harían con un mito, o lá expe-
nenCIa de otra persona: en un modo "indefinido no comprometido", "pero unos pocos guntaba a G por las causas de la insuficiencia del esfuerzo individual
han aceptado las ESCrituras como una comunicación personal de Dios a ellos y la'
cuentan a otros en el modo definido comprometido" (pág. 73). Véase Ebeling (1966, 21 Véase Burke (1950: pág. 43): "No llegamos a proponer la introducción de la
Cap. 1, III r21, VI.r31); Kasper (1969: págs. 29-32, 42n.l, 47-51); Richardson (1961, antropología en la retórica, sino que los antropólogos reconozcan el factor retórico en IU
Cap. 5,. Cap. 6: pago 126 ss.), desde el punto de vista luterano, católico y episcopal, propio campo."
r!'spectlvament¡·!.
l~
144
y la consiguiente necesidad del esfuerzo social, su tendencia natural
era citar la Biblia y dejar así el asunto, mientras que B podía inventar IV
una figura retórica apropiada ... A nuestros oídos G sonaba piadoso,
usando siempre frases muy predecibles, pero las expresiones de B solían La etnografía del habla, tal como ha sido esbozada, sería una lingüís-
tener una sorprendente frescura" (Trueblood, 1960: págs. 146-147). tica que hubiera descubierto los fundamentos etnográficos, y una etno-
grafía que hubiera descubierto los contenidos lingüísticos, en relación con
G era un predicador de gran influencia en todo el este y sur de los el conocimiento y las habilidades para el uso del conocimiento (compe-
E.U.A. Trueblood explica la diferencia en parte por ser B más original en tencia) de las personas cuyas comunidades se estudian. La "sociolingüís-
su pensamiento. Ni el control social ni la forma verbal limitada parecen tica", como se ha dicho, es el nombre de un intermediario entre disciplinas.
involucrados. Entre los chaga, un proverbio, instancia del "código de antes" Su ~ensión refleja el reconocimiento general de que los límites discipli-
par excellence, es usado precisamente a causa de que se toman en cuenta narios no bastan, por ser su unidad tanto social como intelectual. En el
los motivos y sentimientos personales de un niño: antes que hablarle direc- f)studio del hombre, como en la Iglesia Cristiana y en los movimientos
tamente .al niño, se usa un proverbio para llamar indirectamente la atención radicales, las distinciones antaño vitales parecen tan pertinentes a las nece-
sobre el punto en el que está en falta. En una villa de Newfoundland, el sidades presentes como las disputas entre los nobles medievales. No pode-
género del "doblaje" es precisamente una elaboración de la forma verbal, mos seguir creyendo ingenuamente en disciplinas cuyos exclusivos intereses
donde, en ausencia de noticias reales y discusiones, se repiten los argumen- son niveles de la realidad o regiones del mundo. Las institucionalizaciones
tos sobre un suceso pasado, pero con la regla de que el sentimiento o el que enfrentamos nos resultan obstáculo tanto como ayudas. Resolviendo
compromiso personal descalifica a un participante. Faris (1966: pág. 247) un problema, o instruyendo a un estudiante, continuamente se encuentra
cuenta que hubo una notable reacción contra sus propios intentos de mur- la unidad fragmentada entre disciplinas y facultades.
murar o practicar la técnica del "doblaje", puesto que, como "extraño", "mi No obstante, no creo que la respuesta consista en crear nuevas disci-
información era personal y no la comunicación formalizada y rutinaria del plinas, aun cuando la "sociolingüística" resulte una de ellas. Lo que se
pueblo local". (Faris advierte que no persistió en sus intentos, pero más necesita es la oportunidad de combinar las clases de entrenamiento y co-
por falta de habilidad suficiente que por reacción comunitaria.) Comu- nocimiento requeridas para proseguir con los problemas sociolingüísticos :
nidades enteras parecen contrastes en la dimensión personal: control posi- en una palabra, flexibilidad de las estructuras institucionales. Es secun-
cional (arapesh y manus, de acuerdo con Mead, 1937) en el manejo del dario que el centro sea una facultad de lingüística o antropología o socio-
habla y la comunicación, pero también puede aparecer un tercer tipo inde- ¡ logía, una escuela de inglés, o algo de esto combinado; depende de las
pendiente (bali, según Mead). La aparición e interrelación de estos rasgos condiciones y las iniciativas locales. Lo que es primario, tras el reconoci-
y dimensiones, y otros posiblemente relacionados~ apenas si necesitan una miento del campo, son los medios de profundizar en él.
investigación transcultural. La antropología tiene aquí una especial oportunidad, y podría decirse,
Cuarto, los antropólogos sociales se han interesado por explicar el rol aun responsabilidad. De las ciencias del hombre, es la que tien~ lazos
y sentido de la religión, parentesco, mito, etcétera. Como los lingüistas, más íntimos y complejos con la lingüística. En principio, ya reconoce la
han pretendido tomar como garantizado el rol y sentido del habla, para investigación lingüística como paJ;te de su campo de acción, y ya incluye
notar sólo que es importante por doquier. Pero no es en todas partes cierto trabajo sobre el lenguaje y la lingüística en su entrenamiento. La
importante del mismo modo, con la misma extensión o propósito. Las co- exigencia de combinación en el entrenamiento de la lingüística y el análisis
munidades varían grandemente en su monto de habla, en el lugar asignado social puede llegar a ser efectuada b'1jo la égida de la antropología mejor
al habla en relación al tacto o la mirada, en la confianza o desconfianza que bajo ninguna otra. (También es importante aquí el aspecto humanista
del habla, en la proporción y clases de roles dependientes de las habilidades de la antropología, sus lazos con la atención a los textos y al arte verbal.)
verbales. Mientras que cualquier instancia de estos fenómenos nos parecb Habiendo una necesidad sociaf de tal entrenamiento, la antropología acre-
familiar, cuando dos o más parecen contrastar -v.g. que los bella coola centará su reconocida relevancia patrocinándolo. Y en tanto la unidad
charlan incesantemente mientras que los hombres paliyanos mayores de interna y la dirección de la antropolgía estén en cuestión, podría decirse
cuarenta años casi no hablan (Gardner, 1966)- empezamos a ver el pro- que los problemas del tipo de los descriptos en este ensayo podrían ser
blema· del análisis comparativo. El lugar del habla en las vidas humanas un centro de unidad, un nuevo centro que en ciertos aspectos no será
apenas si ha empezado a ser comprendido en los modos en que los antro- sino una renovación de algunos de los más viejos intereses de la antropo-
pólogos buscarían comprender la ubicación de otros aspectos de la vida. logía, en el preciso L'entro de los problemas sociales y Gientificos contem-
En la religión, el parentesco, etcétera, al menos se puede discutir a la poráneos.
luz de datos de muchos informes etnográficos. En cuanto al habla, los
informes etnográficos no han llegado aún.

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150 151
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usos y CASOS DEL COMPORTAMIENTO VERBAL


~
'ohn B. Pl'ide

" ... una vez admitido que lo que observamos empíricamente


no son .usos. sino • casos. del comportamiento humano,
parece. .. que no podemos eludir el concepto de elección
en nuestro análisis: nuestro problema central es entonces
averiguar cuáles son los estímulos y apremios que canalizan
las elecciones."
F. B~RTH, Models 01 Social Organization

UN ENFOQUE TRANSACCIONAL DE LA SOCIOLlNGüISTICA


t...

EN ESTOS tres polémicos ensayos, Barth (1966) adelanta una teoría


transaccional del comportamiento humano, que busca explicar y describir
los procesos que "generan" rasgos de regularidad en la estructura social.
En lugar del criterio por el que el comportamiento humano es en gran
medida predecible, en términos de "derechos y obligaciones" junto con
posiciones sociales convencionalmente dadas, está la alternativa que reco-
noce la función crucial de la transacción entre la gente, como mediadora
entre las consideraciones de "valor" por una parte y la sociedad in~titucio­
nalizada por otra. Quienes participan en cualquier interacción entran
recíprocamente en "pactos transacc.ionales" en los que intentan igualar (por
medio de la expresión seleccionada y la actuación -E. Goffman llama
"administración de la impresión" a este proceso-) sus status respectivos, de
modo tal que para cada participante "el valor ganado ... sea mayor o igual
al valor perdido" (Barth, 1966: pág. 4). Tanto las instituciones sociales
como los roles sociales, por estereotipados que parezcan ser, son los vástagos
renovadores de las acciones individuales y de las motivaciones que yacen
debajo de ellas. En particular, es considerado crucial el rol del empresario. 2

ti 1 El ensayo debe mucho, aunque ninguno de sus errores, al profesor \V. H.


1! Whiteley, por su orientación general, y a Ja señora Janet Holmes por sus discusiones y
comentarios durante la composición.
2 Es pOSible relacionar íntimamente los procesos que involucran el lenguaje y
los procesos que involucran valores. Probablemente todo lo que Barth tenga que decir
sobre los valores en el comportamiento transaccional puede ser ilustrado liberal y
directamente en términos del· lenguaje. Así, compara con la formación de "valores
1: abovedados" la formación de las "lenguas estándar", tal como el indonesio de Bahasa,
contra las distintas lenguas vernáculas, dialectos, etc. Entonces, una vez más las evalua-
ciones diferentes de una situación {mica ayudaron a dar cuenta de la supervivencia del

153
rl

I~ngüí.sticas; mientras que si se pone el principal énfasis no en lo norma-


Tales formas de razonamiento (aquí, por supuesto, extremadamente
abreviadas) tienen considerable importancia sobre la naturaleza del -com- tIvo sn~o ~n el co~portamiento social transaccional, lo mismo puede soste-
nerse SIn mconvementes.
po~t~miento lingüístico. _Primero, se facilita una muy necesaria perspectiva
teonca al problema de conciliar el estudio descriptivo de las regularidades .. Un ejemplo ~~y re~iente del enfoque que da prioridad a la separa-
bIhd~,d. y co~~e~~hvId~d ~ ~or lo tanto predictibilidad mutua) del "lenguaje"
en la estructura social (incluyendo sus componentes lingüísticos) con la
y la sItuaclOn, y mas aun, que considera a estl1 última como observable
comprensión de la naturaleza de la "autonomía del organismo" (Chomsky,
1959), es decir, del individuo humano en sí mismo; el estudio de las ins- en todos los aspectos importantes, es el estudio de Fishman sobre el bilin-
güismo en un sector de la población portorriqueña de la ciudad de Nueva
tituciones en el nivel sociocultural se une con el de los comportamientos
York (Fishman, 1968)." En cierte momento afirma Fishman:
individuales en el nivel cara-aocara. Segundo, y relacionado con lo ante- ~
rior, se contradice una persistente objeción a la posibilidad de estudiar el
lenguaje en su "contexto situacional", es decir, que el contexto es "infinito", "L;t .varieda~ que con mayores probabilidades será empleada por un
y por lo tanto "por debajo del nivel de una teoría abstracta general" (Berry, " clertgo r~edICando a los feligleses sobre un tema religioso específico,
en el SltlO del culto, puede ser predicha con más confianza de la
1966: pág. xv); la finitud la da el supuesto de "una serie mucho más
que se tendría en las predicciones de 'todo tipo' moviéndose de la
simple de valores básicos", que, como la mayoría de las transacciones, dis-
i~entificación con los íntimos valores comunitarios o de la participa-
tingue los participantes que harán de sus respectivos status las bases para
CIón en el dominio religioso o de la relación de roles clérigo-feligrés
su interacción; y, también importante, se supone que hay límites claros
en general" (p. 981 ).
del número posible de status percibidos en cualquier sociedad dada. Ter-
I cero, la continuidad del proceso es asegurada por sobre el statu quo del
La importancia de esta investigación sobre datos que se pueden obser-
sistema social. Cuarto, se dirige una atención especial a esos casos, quizá
,¡t cru~iales, donde los participantes enfrentan el problema de valores y estados
var .e~pírica~ente y predecir con propiedad I! subyace en varias y amplias
~ecIslOnes teoricas y descriptivas. Estas incluyen decisiones de relacionar
conflictuales; cruciales porque éstos pueden ser los brotes de nuevos usos e
grupos de valores" con "dominios" mucho más concretos del uso del len-
instituciones. Y quinto -no menos importante- se nos invita a identificar
guaje; resolver dominios a su vez en constituyentes "relaciones de rol"
más de cerca la naturaleza sustantiva de los valores culturales pertinentes
a la elección del lenguaje.
s~n inten~ar reducir la enorme variedad de tales relaciones a las propor~
La sociolingüística (etiqueta común para el estudio del "lenguaje en ClO?eS mas manuales de status, sus derechos y deberes concomitantes, o a
senes de valores culturales que entran en la mecánica de la administración
la cultura y en la sociedad") del presente parece estar moviéndose gradual-
de la impresión; y prestar relativamente poca atención a esos casos de
mente desde la muy difundida presuposición de la separabilidad (y por lo
"cambios de código" que reflejan o señalan deslizamientos en las relaciones
tanto correlatividad) del "lenguaje" v sus "situaciones" de uso (con o sin
relaciones deterministas señalando hacia un lado u otro) .:\ Las implica- interpersonales más bien que relacionarse con las alteraciones en los rasgos
más observables del contexto. Cada uno de ellos será discutido. en su
ciones de la convicción de que cada uno será, por el contrario parte y
momento.
parcela del otro a menudo, son considerables. Si, por ejemplo, se toma un
aspecto de la "situación", las normas del comportamiento social se considera Los grupos de valores que atrayn la atención de Fishman son precisa-
mente dos: la "cultura alta" que subraya las distancias y las relaciones de
que éstas son: a) siempre comunicativas," y b) a menudo inextricablemente
poder, formalidad y ritual, y la "cultura baja" de la raza, espontaneidad,
;a?Iar~d~ría, intimidad, etc. ,El bilingüismo estahle (que aquí es llamado
inglés pidgin de la China en sus primeras épocas (ya que cada lado le da un valor mny
distinto pero igualmente poderoso). La "información defectuosa" sohre los valores dIglosIa ) es la comprobacion lingüística de la complementariedad entre
parece aplicarse ciertamente al raro caso del sango, la lingua franca "prestigiosa" de la !~s d~s series ~e ~~~ores, y el lenguaje recibe respectivamente los adjetivos
República Centroafricana, cuya mera existencia como lengua podría cuestionarse (Sa- alto (A) y baJO (B). Se dice que A y B son predecibles en términos
marin, 1966). El proceso de buscar información sobre el valor, particularmente en los
primeros pasos del conocimiento interpersonal, ti menudo es llevado a cabo por el liSO fi Este informe alcanza a 1209 páginas, contiel1l' treinta v seis secciones distintas
juicioso de unas pocas palabras en una lengua (o estilo, etc.) particular diseminado y alinea a diecisiete colaboradores. Son ocho partes prim:ipales-, Introducción, Estudios
en la corriente de otro, ya que los valores relacionados están así puestos de relieve y de Ba~e, Es~udios orientados hacia la Sociología, Estudios orientados hacia la Psicología,
probados en sus reacciones (véase Tanner, 1967; véase, tamhién, la referencia [más EstudIOS onentados hacia la Lingüística, Resumen y Conclusiones, Apéndice Teórico
abajo] al estudio que hace Fishman de sus informantes universitarios). Lo más impor- (por Fishman, cuatro ensayos), y Apéndices. Es una realizaciím superior en su tipo,
tante de todo, quizás, es la operación del "feedback" de las acciones a los valores (unas en la descripción sociolingüística, entre otras cosas porque sus perspectivas teóricaf
tienen el efecto de modificar a los otros), bien reflejada en el ~ol inevitable del bilingüe €stán inusualmente explícitas.
que en cierto grado es "bicultural"; él es par excellellce el mediador estratégicamente 6 Fishman llega a hablar de un progreso del análisis "de la mera adecuación
ubicado. de~criptiva al poder predictivo con respecto al qué)' al cúmo de la variedad de uso"
a McIntosh (1965) nos recuerda que el perro lingüístico muy a menudo sacude (pag. 981). En este Informe se pierde el interés en lo que se habría deseado llamar
la cola situacional ... estudio de los aspectos sociolingiiísticos de la adecuación explicativa.
4 Véase Sapir (933) especialmente.

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...:' 'de la ~lptación individual de cada grupo de valores, y tal aceptación pue~;
. . ~~in.tlrida "del comportamiento manifiesto, por observadores e~trenados ; son más tradicionales, más básicos, y más idealizados", pág. 34); la ~idt.cl.., ",
;·:..~.;~).~Qn revisando con un sujeto "sus actividades diarias, s,:~ ~ntereses y familiar (incluyendo el parentesco) y los lazos étnicos (el español ~~}.;-:':­
creencias, sus amigos y asociados, sus deberes y responsablhdl~ades, sus lengua del hogar); y el "fatalismo" (cuanto más formales las organizaciones
gustos y aversiones, etcétera"; o, alternativamente, puede ser automf~rmada que intentan competir con las fuerzas más allá del control humano, más
por los miembros más cultos de la comunidad (pág. ~!1). Pero Fls~man probable es que lleven sus negocios en inglés).
llega a señalar que la relación entre valores y la eleccIOn del lengu~Je :a- La cuidadosa falta de compromiso en este Informe con los detalles
ría también con la educación, la ocupación y otros rasgos comumtanos. más finos de los valores culturales H se extiende desde el concepto de
"Los grupos de valores son abstracciones mucho más generales y ,:agas. que dominio al concepto más concreto de sus relaciones de rol constituyente.
las variedades de habla" (pág. 974). De acuerdo con esto, el enfasls se Está forbrulado así:
desliza a la categoría de "dominio", la mejor definición de la cual puede
ser la siguiente, tomada de un ensayo anterior: " ... las relaciones de rol mismas pueden ser más parsimoniosamente
(si bien ~bstractamente) agrupables en unos pocos tipos, tal como
"Una construcción sociocultural abstraída de temas de comunicación, las relaciones predominantemente abiertas y cerradas, las relaciones
relaciones e interacciones entre comunicadores y locales de comuni- entre interlocutores débiles y fuertes. .. jóvenes y viejos, etc." (pág.
cación de acuerdo con las instituciones de una sociedad y las esferas 978).
de actividad de una cultura, de t'tl modo que el comportamiento indi-
vidual y los rasgos sociales puedan se; "dist~nguidos unos d,e otros y El comentario que avance más allá está restringido a la cuestión del
sin embargo relacionados unos con otros (FIshman. 1966: pag.430). tipo de red. Las redes de malla abierta son las que permiten una libertad
relativa mayor en la elección de la lengua "alta" o "baja"; luego se señala
Los dominios son "el ruedo más frecuente en el que se ponen en acción que, al revés de los valores frente a los dominios, y los dominios frente a
las identificaciones culturales" (pág. 974). De modo correspondiente, uno las relaciones de rol, los tipos de red no están en una relación subordinada
esperaría hallar "dos series comph'mentarias de dominios, en cada una de con las relaciones de rol. De este modo las características de las redes
las cuales una variedad u otra es claramente dominante" (pág. 975). abiertas, tales como "experiencia compartida de gran peligro, gran intimi-
Es importante anotar que el alcance del us~ que dio Fer?uson al dad, etc." pueden, por cierto, afectar la lección de A o B, pero no man-
término "diglosia" (Ferguson, 1959). ha sido amplIado muy consld~ra~le­ tendrán necesariamente una relación predecible con tales relaciones de
mente (véase también Fishman, HI67); Ferguson habia usa~o el termmo rol como pueden suceder que se apliquen en el momento. Las' redes "caracte-
para designar ciertas situaciones muy c~pecialcs (pero no .I~frecuentes) rizan clases de relaciones de rol a lo largo de la dimensión de la fluidez
en las que dos variedades de una lengua permanecen e~ pOSICIones I~a.r~a­ de rol permisible" (pág. 979). Parecería ser el caso, no obstante, de que las
damente complementarias con respecto a rasgos espeCIfIcas de prestIgIO, consideraciones que se aplican en las redes abiertas son equivalentes a las
orden relativo de aprendizaje, dominios apropiados, dir~cciones y ~odo~ consideraciones de valor que entran en el comportamiento transaccional.
de préstamos, rasgos estructurales (especialmente gramatIcales) .etc. Alt? Pero ninguna de esas correspondencias son desarrolladas: "... los tipos
y "bajo" son para Fishman nocioneg mucho más generales, aphca_das, mas de redes son abstracciones porque las relaciones sociales son determinables
aún, a lenguas distintas, así como a variedades de una lengua.' .Por el ~n ,función de relaciones de rol reales mucho má~ precisas y naturales"
lado cultural parecen dicotomizar un fenómeno individual del que Flshman (pag. 977).
ha afirmado en muchas oportunidades que es más fructífero observarlo La inclinación predominante del trabajo de Fishman es hacia lo con-
como una escala continua, la de la etnicidad (Fishman, 1965). Por el lado creto, contra la abstracción. Los valores culturales se concretan en domi-
sociopsicológico, parecen estar en los extremo~ opuestos d~ cada un~ ?e nios, los dominios en relaciones de roL A cada paso se retiran las posibi-
las dos escalas de relación interpersonal, la del poder (autondad, dommIO, lidades de finitud. No obstante, es necesario no s610 reconocer lo impre-
etc. ), por una parte, y solidaridad (intimidad, afiliación, etc:), por el otr~. d.ecible de las relaciones entre valores y roles (más aún, la frecuente prio-
Términos como formalidad, intimidad, familiaridad, distanCIa, espontanei- ndad de los pIimeros), sino también rehacer los roles en términos más
dad y otros parecidos, aparecen frecuentemente en conexión con estos dos abstractos o finitos. En relación a lo cual el tratamiento que hace Goo-
"grupos de valores mayores". No sucede menos en la parte del Informe denough (1965) de los términos "status" y "rol", es oportuno. Ambos con-
donde se describen las más importantes características etnográficas de la ceptos son considerados como totalmente distintos. Los status son, en
comunidad portorriqueña de Nueva York (Hoffman, 1968), aunque son
tres los grupos de valores que se proponen, no dos. Se trata de: rol de la' R Es interesante notar que el interés de Fishman por fwitar las descripciones cid
bilingüismo psicológicas, lingüísticas y sociológicas, "no contaminadas" (págs. U!,2 ss.)
7 Ferguson reconoce esto como "la situación análoga" (19,:;9: pág. 429). no se extiende a la admisión de una dimensión antropo]úgica sustancial.

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156
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decto, puntos sobre las dimensiones sociales (ejemplos de las cuales son: dejado de lado, o uno o los dos son modificados, o ambos son reemplazados
"cordialidad", "reverencia", "despliegue de afección", "distancia sexual", por un "tercero distintivo". Ahora bien, indiscutiblemente éste es el punto
"independencia emocional", "ubicarse encima de otro") a los que se aplican en que empieza la exposición de Barth. El pregunta: ¿qué son los procesos
combinaciones particulares de derechos y deberes. "Los derechos y su involucrados en tales ajustes, y cómo se acumulan las d('cisiom~s individllu-
deber correspondiente sirven para definir los límites dentro de los cuales les y modifican, así como son modificadas o aun pt('seriptus por 111 eOIl-
se espera que confinen su comportamiento los participantes de la relación vención institucionalizada y el hábito? Los casos ('ruciales, sl~p;ún "1 ew(·.
social" (pág. 3): y pueden ser, por supuesto, al menos en parte, lingüísticos. pueden ser los que enfrentan a los participantes con "dilemas dc' c·lm·(·jóll",
Las relaciones de rol (Goodenough: "relaciones de identidad") se disper- involucrando incompatibilidades entre valores, status y dewehos y dd)(')'(·s.
san en toda su variedad a lo largo de las varias dimensiones sociales, agru- En tales casos las respuestas lingüísticas pueden optar entre ulla amplill
pándose en cada caso de acuerdo con el status, es decir, de acuerdo con los variedad 'de opciones. Donde hay opción de dos lenguas, una pUCdl~ ser
derechos y deberes compartidos. dejada de lado, o retenida y modificada, o puede pedir prestados rasgos
Goodenough encara la cuestión de si la cantidad de dimensiones socia- o elementos de la otra; dando y tomando puede llegar a volverse una
les y status (como opuestos a las relaciones de rol o identidad y a los lengua pidgin, o, sin llegar a tanto, las dos lenguas pueden "parecer fun-
derechos y deberes) están o no estrictamente limitados a una sociedad dirse" en estilos que, en último caso, enmascaran la retención de la identidad
dada. Antes que nada se sugiere que en términos muy generales lo que estructural más bien con una que con la otra (Gumperz, 1967a, 1967b);
la gente aprende en el curso normal de sus vidas no parece ser "tan com- ambas pueden ser reemplazadas por una tercera (o por ninguna lengua);
plicado como para desafiar el análisis". Pero más particularmente, los o, finalmente, la elección puede alternar entre ambas, en lo que común-
conocidos hallazgos de Miller (] 956) en el campo de la psicología del mente se llama cambio de código; y varias combina€iones de estas res-
conocimiento, al efecto de que el cerebro humano está limitado a aproxi- puestas pueden ser ilustradas y observadas. Donde la elección debe efec-
madamente siete discriminaciones de cualquier escala, se invocan para tuarse entre dos o más dialectos, variedades, estilos, variantes, etc. (estos
aplicarlos a las discriminaciones de las escalas de dimensiones sociales. términos, como el mismo término lengua, son problemáticos), se hace pre-
De ahí que sea muy razonable pensar en términos de escalas de "deferen- sente una cantidad igualmente grande de posibilidades (más grande si
cia" de cinco o siete puntos (pero, podría agregarse, no necesariamente no se conviene en la noción de fusión de lenguaje); y por supuesto el mero
en dicotomías de "algo" y "bajo", "formal" e "informal", etc.). Las dimen- número de dialectos disponibles será casi siempre mucho mayor.
siones sociales mismas deben ser asimismo Hmitadas en número; se hace Hay un interés muy especial en los casos de cambio de código entre
referencia a algunas observaciones de vVallace (1961) concernientes a un lenguas distintas sin discusión. Normalmente es mucho más fácil que en
posible límite máximo de 26 del tamaño de las taxonomías folklóricas. El el caso de los dialectos, variedades, etcétera, especificar precisamente qué
cuadro total, entonces, parece sumar a uno de unos pocos valores culturales es lo que se ha cambiado y por qué; siendo así, se está en la mejor posición
involucrados en la selección transaccional de unas pocas dimensiones so- de estudiar estos casos reveladores de la elección en la lengua, en la que
ciales, cada una de ellas trasladada en términos de unas pocas discrimina- las alteraciones de dominio, la ubicación física, la relación de roles, etc.
ciones, y todas juntas correspondientes a un vasto número de relaciones no son observables, o no se aplicanY' Los casos más reveladores parecen
de rol y derechos y deberes (en parte Iingüísticos).9 ser aquellos en los que los participantes cambian de códigos con relativa
Los individuos representan muchos papeles, o, podría decirse, desem- rapidez, y/o insertan palabras o frases de una lengua en la otra, modífi-
peñan muchos status, a menudo simultáneamente. Los status pueden no
10 Ma y Herasimchuk afirman;
ser siempre fácilmente compatibles; ni, por 10 tanto, 10 son los derechos y
deberes asociados a ellos. Haciendo una analogía fonética, Goodenough " ... no se intentará reunir datos de las desviaciones interlinguísticas, ya que es
ésa la clase de variación más difícil de recoger y exige técnicas basadas más
sugiere tres modos de respuesta en tales casos: o uno de los deberes es en la observación y en la participación-observación que en la mera explicación"
(Fisbman, 1968; pág. 665).
» La clase de cuadro al que se puede llegar es sin embargo de alrededor de doce Lo contrario podría proponerse también, es decir que las desviaciones intralingüísticas
dimensiones de status combinables en sesenta y cuatro combinaciones de seis cada una exigen la participación-observación para guiar y validar las elecciones de criterios
(más muchas más de sesenta y cuatro cuando menos de seis se combinan simultánea- lingüísticos formales para la demarcación de fronteras entre variedades de la lengua
t: mente), pues cada dimensión contIene más de siete status discrimina bIes. El número
total de las combinaciones de status teóricamente pOSibles nos parecerá así muy grande.
(,
( o en realidad para demostrar que tales fronteras son a menudo muy difíciles, o
imposibles, de identificar). Las menudas variables fonológicas elegidas por Labov (que
Pero en cualquier momento es presumible que no más de uno o dos status en cada una sirve de modelo para Ma y Herasimchuk) no constituyen necesariamente el único o el
de las seis o más dimensiones se exprese o sea percibido. Y en el sistema como un mejor criterio. Contra la propia justificación de Labov para su elección (se dice de
todo habrá muchas combinaciones de status que no ocurran (relacionadas, por otra dIos que son de alta frecuencia, inmunes a la supresión consciente, unidades integrales
parte, con grupos sociales, etc.). De ahí la posible pertinencia de un enfoque que de estructuras mayores, y fácilmente cuantificados en una escala lineal; Labov, 1964;
reconozca, al menos en principio, reglas "coextensivas" que rigen la selección de status pág. 166), se desearía alegar en favor de la consideración de variables gramaticales,
(y lengua asociada). Al mismo tiempo, por supuesto, las reglas. son solamente reglas, léxicas, semánticas u otras, o combinaciones de éstas. Por otro lado, las distancias dadas
"más honradas en las infracciones que en la ohediencia ... " en una escala fonética no necesariamente equiparan; a) las percepciones de distancia,

158 \.'59
, "-;1- ': t
cando quizás en cada caso la forma de una u otra lengua en el proceso: 11
las relaciones deterministas entre lengua y situación (como estímulo y res- no es tan fácilmente predecible" (pág. 63). .: e,
¡~.:~
una descripción de aquellas situaciones en que la elección del le, n-gUáfe',I, ',','
'
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", (J.",.~?<,
puesta). parecen ser particularmente irrelevantes. Se puede, por supuesto,
. ppefetü: considerar todo este comportamiento como un tipo de desviación Pero se limita a presentar breves pinturas anecdóticas de "cam~
de las normas institucionalizadas, motivadas por formas de "intención y lenguaje o elecciones de lenguaje inesperadas". Se observan algunos facto-
comprensión interpersonal" más o menos oscuras, mientras que la "situa- res sugestivos: la escena pública versus la privada (véase Stewart, 1963),
ción" misma no es perturbada (véase Fishman, 1968: págs. 982, 983, 1042) : el efecto de la participación de terceros, retar a un niño versus discutir
el corolario disciplinario es que se trata de materias que conciernen al fines educacionales con él, la expresión de la ira· versus la advertencia de
antropólogo y al psicólogo social más bien que al sociolingüista. Con más impedir la .ira, el argumento versus la discusión, las situaciones de la te-
propiedad podría argüirse, no obstante, que la oposición de Fishman a lo rapia de grt'rpos versus las situaciones en las que la dignidad personal no
que él llama "una confianza básica en los sentidos interpersonales propues- se ve amenazada,13 bromear· e impresionar al sexo opuesto en las fiestas,
tos" (pág. 1034) Y la prueba de una "momentánea sutileza interpersonal" dirigirse a los padres de la novia versus dirigirse a la novia misma, situa-
(pág. 1035), es afín a la renuncia de Skinner a "una anticuada doctrina ciones de trabajo que requieren la expresión de la autoridad versus la pausa
de la expresión de las ideas" y comparte sus mismas debilidades (véase del almuerzo con la misma gente. HoffIllan observa' al pasar que, con res-
Skinner, 19.57; Chomsky, 1959), Los únicos ejemplos que da Fishman de pecto a las situaciones hogareñas, "los informantes no eran capaces de
sutilezas lingüísticas son los del humor, el contraste y el énfasis, todos explicar por qué cambiaban, pero recordahan que lo hacían siempre sin
formas "marcadas" de la expresión, es decir. tomando la mayor parte de esfuerzo consciente" (pág. 66).
su sentido del contraste con las formas "no marcadas".12 Más adelante hay un relato informal de las ideas de· un grupo de inte-
En la investigación del comportamiento en el cambio de códigos, Fish- lectuales portorriqueños acerca del bilingüismo entre ellos mismos y sus
man se basa exclusivamente en la introspección y las técnicas de encuesta compatriotas. Entre amigos íntimos el idioma favorito es el español, pero
antes que en la observación o en el análisis participante de los datos obser- el inglés es usado a menudo "en ocasiones especiales o con propósitos espe-
vados. Las primeras son té~nicas comunes que trastruecan las que Barth ciales" (pág. 101); "las palabras o frases en inglés. .. aparecen en las
propone para el análisis etnográfico general. Barth expresa la necesidad conversaciones informales -ya sean éstas tranquilas o acaloradas- pero sir-
de hacer observaciones empíricas de interacciones particulares para inferir ven para señalar la informalidad misma, o el humor, o contraste, <> énfa-
reglas de combinabilidad de status y los "juegos de la estrategia" que yacen sis ... " (pág. 102); "los temas no esencialmente portorriqueños o españo-
debajo de éstas, y formula la posibilidad de hacerlo. Fishman, por otra les" son relevantes (pág. 103). El contraste formalidad: informalidad do-
parte, busca inferir datos observables (dominios, elección del lenguaje, etc. ) mina estas entrevistas a la vez que sentimiento étnico ("¡Demonios! Un
de las opiniones de los participantes o de quienes los representan. Dicho tesoro tan hermoso co~o el que nos dio España, ¿perderlo? ¡No! ¡Nunca!"
crudamente, las alternativas son: a) las inferencias inmediatas del socio- [pág. 119J).
lingüista (etnógrafo, etc.), y b) la opinión del informante sobre datos Sigue la transcripción completa de una larga y viva discusión con un
observables más o menos como si sucediera in vacuo. La única ventaja grupo de universitarios portorriqueños. Varios informantes hablan de estar
de la segunda alternativa parece ser la amplitud de su campo de acción; (ellos o algún otro) "de humor" o "con la necesidad" de hablar uno de
el investigador no puede estar en todas partes a la vez. los dos idiomas; puede "no haber razón" para esto (pág. 226), o "quizá
No obstante, el Informe contiene sugestivas pruebas de lo que podría cuando estoy enojado o algo así" (pág. 237). El factor de cortesía o "res-
llamarse cambio inestable de código. Hoffman llega a afirmar: pcto o algo" (pág. 237) aparece varias veces; puede acoplarse con el ~e
la identificación étnica (pág. 239). El español, parece, puede ser estrate-
"En algunas situaciones la elección del lenguaje es predecible por refe- !4ico para pedir un favor: "Hablaré en español un poco más. Usted sabe,
rencia al dominio en el que tiene lugar la interacción. No obstante, IIn poco más afectuosamente. Usted cunoce el español" (pág. 241). Pero
sería de mucho mayor interés y valor para los propósitos del estudio licne que hacerse con limpieza: "Se sienten bien. Es así como usted lo
dice alguna vez. Usted lo dice con un cierto retintín que les gusta" (pág.
o b) su valuación social. (Esta es, por supuesto, una ilustracüín del punto, hecho antes, de 242). El argot español es útil para "andar bromeando" (pág. 243), y puede
que la "lengua" y la "situación" son en cierto modo partes y parcelas una de la otra, ser usado para llegar a conocer mejor a alguien (pág. 246). Es imposible
de ahí que en tales casos no puedan ser correlacionadas propiamente: véase la segunda \lO advertir en las observaciones de los estudiantes un difícil equilibrio
parte de este ensayo.)
11 Véase, por ejemplo, Whiteley (1967) para los contexlos sociolingüísticos de entre consideraciones de dominio, relaciones de rol, escenas, habilidades,
varios grados de asimilación de los préstamos ingleses en el swahili de Dar-es-Salaam.
12 Apenas si necesita señalarse que el "humor" (lo mismo que las "bromas") 1a El cambio de código entre los inmigrantes pakistaníes en Bradford puede ser
no es tan fácilmente aSignable con exclusividad a las normas de comportamiento: véase en parte una función de actitudes expresadas en el tiempo hacia aspectos de su propio
más abajo, sobre las "funciones de habla". trasfondo cultural (Jones, 1968).

160 161
etc., por una parte, y relaciones de status, valores, y lo que por el momento estas características no son teóricllllltlnh' tlt· hnl'nrtl&nt'll& l,.lrf'ld, llml p.....
pueden llamarse propósitos pragmáticos, como pedir un favor, etc., por gunta más básica con seguridad eN l'ru"untllr "", qu~ c.".rtnll domlnloll
la otra. No sin naturalidad, quizás, es el último el que tiende a desenvol- están marcados por el uso de una INlgun ,"utlt'uIllr mA" hlrn 'luf por
verse en un debate abierto. Por lo tanto no se puede, basándose en esta otra. Una parte de la respuesta invitnrá u hUI (.·oIlHldllrlldcmttll tic! faClton"
evidencia, aceptar fácilmente la verdad de afirmaciones como la siguiente: que parecen ser accidentales, o temporarios, () con tnlltn l'ft'(!\u ('umll ('I&Ulla I
"El dominio. .. es una abstracción que muchos bilingües manejan con faci- rasgos locales que pueden ligarse institucionalmente a la Ilmgull, HU pro-
lidad y consistencia. Se corresponde íntimamente con el modo en que ducción relativamente grande de términos técnicos, educaci6n corrienh',
muchos bilingües piensan acerca de las regularidades de sus elecciones de etc. ~as consideraciones generalizables más significantes, no obstante, (lS-
lengua" (pág. 1042).14 tarán relacionadas con la pertinencia de los status particulares y las rela·
Tres tipos de pruebas se dan en el Informe para la validez y la supuesta ciones de status en este dominio, y por lo tanto con el uso de una lengua an-
importancia fundamental del análisis del dominio en el estudio de la elec- tes que otra. Detrás de esto están aún los procesos de ajuste transaccional
ción de lenguaje. Muy brevemente, éstas son: a) los instrumentos de entre status (lenguas por lo tanto) que sobre un período de tiempo han
introspección usados con estudiantes universitarios, cuyos resultados indi- presentado regularidades de comportamiento observables, y que potencial-
can que la elección de lenguaje está relacionada con cinco dominios dados, mente son capaces de modificar ese comportamiento. Las transacciones
más bien que con cinco interlocutores dados (padre, amigo, sacerdote, maes- a su vez, implican consideraciones de valores, o incentivos y obligaciones,
tro, empleador), cinco lugares dados, o cinco temas dados; b) el análisis por parte del ser humano individual.
de las respuestas a preguntas incluidas en un censo de lenguaje llevado a U na teoría transaccional de la sociolingüística no separa ni intenta
cabo en un barrio portorriqueño en Jersey City, que apunta con claridad separar la "mente" y el "suceso", langue y parole. El uso de la palabra
a los cuatro dominios de la educación, la familia, el trabajo y la religión; "generativo" en la frase siguiente mantiene ·un esencial parecido con su
y e ( pruebas de nombres, en las qúe se pedía a niños portorriqueños (de uso en l~ teoría de la lingüística generativa, aunque la calificación es igual-
entre seis y doce años) que nomhraran todos los objetos que se encontraran mente importante: ". .. Las operaciones lógicas dondequiera que se gene-
en cuatro escenas (cocina, escuela, iglesia y barrio), lo que indica una ran formas deberían reflejar los procesos empíricos, reales, que pueden
clara conexión entre la elección de lenguaje y el dominio. 15 Estos resulta- ser identificados en la realidad que está siendo analizada" (Barth, 1966:
dos, no obstante, están sujetos en cada uno de los casos a las limitaciones pág. v). Esto parecería significar que debemos rechazar una concepción
impuestas por lo que había ido en las distintas preguntas y tareas del del comportamiento lingüístico puramente mentalista (que no exija ninguna
primer apartado. La técnica de presentar los temas con el primer tipo de referencia al contexto social [Katz y Fodor, 1963], o con un supuesto
prueba con dos componentes sitllacionales incongruentes (así como dos igualmente cuestionable de los contextos "restringidos", o neutrales [Lyons,
congruentes), y pidiéndoles que pongan un tercer componente para com- 1968: págs. 98, 419, etc.]). También quiere decir que los procesos tran-
pletar la situación, quizá pudo haber sido extendida para incluir compo- saccionales deben ser tomados como generativos en cuanto a su carácter.
nentes interesados con las dimensiones del status como suplementos de La segunda de estas consecuencias podría ser particularmente interesante
las más bien no marcadas series de personas, lugares y temas que eran si bien todavía (como lo señala Barth) el status analítico de las transac-
ciones (o de la "reciprocidad") está lejos de ser claro. Los tratamientos
usados en realidad. Las pregunta') del censo están todas orientadas hacia
estrictamente conductistas como el <:le Homans en "El comportamiento
el dominio, sin ambigüedad; y la tercera prueba pierde algo de su validez
social como intercambio" ( 1958), que interpreta los valores como "re-
no sólo por estar restringida a las cuatro series o dominios dados, sino fuerzos" antes que como maíz para las palomas (pág. 598), parecerían
también por exigír como respuesta palabras aisladas, en oposición a otros
haber sido descartados.
tramos del lenguaje (por ejemplo, no se puede pedir un favor con Ulía sola
palabra) .
Los dominios, al revés de las relaciones de rol y las series, pueden ser FUNCIONES DEL HABLA
limitados en número para cualquier grupo social dado (aunque la cuestión
de cuántos grupos sociales ~econocibles puede haber en una sociedad com- Algunos aspectos relativamente descuidados aunque fundamentales
pleja moderna se presenta de inmediato), y pueden ser relacionados por del uso social del lenguaje son enfocados por ciertos problemas encontrados
observación con ciertas regularidades del comportamiento lingüístico. Pero en el uso de las técnicas de correlación. Puesto que no se pueden poner en
correlación las variables lingüísticas con las no lingüísticas si alguno de los
14 Hay dos lados de esta cuestión, es decir lo que piensan los bilingües al respecto, criterios definitorios son comunes a ambas, la correlación es posible s610
y cómo lo hacen. El modo depende en parte de la observación de los factores "no
lingüísticos" que se consideran: véase Blom y Gumperz (1972) acerca de este aspedo en las siguientes circunstancias: 1) entre varia bIes totalmente lingüísticas
de cambio de código monolingüístico en la zona rural del norte de Noruega. y variables totalmente no lingüísticas; 2) entre variables lingüísticas defi-
1~ O más bien la ubicación, pero con implicancias de dominio. nidas totalmente o en parte por el uso de criterios no lingüísticos y varia-

162 163
, i
bIes no lingüísticas totalmente distintas; 3) como en el apartado 2) pero .observables y "no lingüísticos" en la situación. Los deslizamientos latentes
invirtiendo el lugar de las variables lingüísticas y no lingüísticas; y 4) entre de este último tipo, es muy previsible que tengan una notable relación
variables lingüísticas que implican criterios no lingüísticos y distintas va- con las relaciones sociales que mantienen los participantes. Lo que es
riables no lingüísticas que implican una vez más criterios lingüísticos dis- más importante, no obstante, es que la incapacidad del analista para diso-
tintos. Hay que atender, sucesivamente, tres problemas en el uso de las ciar lo "lingüístico" de lo "no lingüístico" en estos casos puede ser razona-
correlaciones en la sociolingüística: primero, su dificultad frecuente, aun blemepte considerada como una simple consecuencia de la equivalencia
~iendo factible; segundo, su igualmente frecuente imposibilidad; y tercero, por lo menos parcial en el sentido de los dos términos mismos; de ahí las
su irrelevancia fundamental respecto de mucho de lo que es importante marcas de citas. Este tipo de cambio de código tiene innumerables ana-
en el comportamiento lingüístico. logías en todos los niveles: en los deslizamientos entre lengua y lengua
Del segundo, tercero y cuarto casos, se nota que el uso de criterios (así entre español e inglés en el Paraguay, tal como lo describe Rubin,
mezclados no excluye las variables que quedan del otro lado de la corre- 1963), entre variedad y variedad (por ejemplo entre el javanés "altó' y
lación. Por ejemplo (segundo caso), si se busca mostrar que el uso de un "bajo", tal como lo describe Geertz, 1960), y entre variante y variante
"código restringido" del inglés (que no es definido teóricamente como (formas de apelación, por ejemplo).
función de una clase socioeconómica: véanse en particular los escritos Pero hay limitaciones de más alcance aún en la utilidad de las técnicas
recientes de Bernstein) se relaciona en realidad con las clases, debe haber correlacionales en sociolingüística. La correlación implica un criterio del
siempre la posibilidad de que los juicios de clase hayan sido al menos comportamiento en conformidad con las normas y desviándose de ellas.
parcialmente criterios para la identificación que hace el analista de las Por cierto, la lingüística, como cualquier otro comportamiento, está condi-
instancias del uso de este tipo de inglés. De modo similar (tercer caso), cionada en muchos aspectos. B!om y Gumperz señalan, por ejemplo, que
la correlación de Labov de las variables fonológicas por un lado con la sus temas universitarios no parecen interesarse en su propio comporta-
clase socioeconómica y el nivel estilístico (en términos de "formalidad") miento de cambio de código metafórico, en ninguna medida en sus aspectos
por el otro, puede quedar bien justificado pero no es enteramente co- lingüísticos más "mezclados": se supone, no obstante, que aun en este caso
rrecta: se dice que el nivel estilístico ha sido definido en parte con la el comportamiento lingüístico está en gran medida condicionado por histo-
ayuda de "canales de sugestión" lingüísticos o paralingüísticos, tales como rias de exposición a diferentes aspectos de la estructura sociolingüística
el ritmo, el tempo, etc. (Labov, ] 964: pág. 168), pero hay todavía lugar noruega, y sus valores asociados, y quizás inmediatamente causada por
para sorprenderse si en el hecho analítico mismo (la situación de la entre- deslizamientos "temáticos". Una perspectiva transaccional, no obstante, sin
vista) las distinciones entre habla "cuidadosa" y "casual" no pueden ser dejar de reconocer que la estructura social determina gran parte del com-
identificadas en cierta medida a partir de la evidencia de esas mismas portamiento humano individual, permite, da lugar también al que quizá
variables fonológicas. Es muy posible, en realidad, que la última, que ha sea en última instancia el proceso de inversión más importante, en el que
sido escogida en primer lugar en parte por su "inmunidad a la supresión los participantes estiman y pesan los valores de los status, y al actuar de
consciente" y alta frecuencia (pág. 166), sea un índice a la vez significante acuerdo a ello traen cierto grado de presión sobre las regularidades de la
e inconsciente del nivel estilístico para el investigador mismo. estructura social,16
Estas son las dificultades experimentadas en la correlación. Más su- Las variedades de cambio de código son pertinentes a estas conside-
gestivos para la comprensión de la lengua son aquellos casos en los que raciones, pero quizás el fenómeno lingüístico más interesante de todos es
la correlación no es posible de ningún modo, puesto que los varios criterios el descripto como proceso de fusión de lenguaje, variante con variante,
están mezclados con gran claridad. Los intentos de poner en correlación, estilo con estilo, variedad con variedad, dialecto con dialecto, es decir, len-
por ejemplo, puntos equidistantes en una escala fonética con evaluaciones gua con lengua. Los procesos de este tipo parecen incorporar particular-
(de corrección, prestigio, etc.) por parte de diferentes grupos ha de fallar mente al menos procesos análogos de valor cultural o manipulación de
si -como va a ser el caso con toda seguridad- la percepción de la distancia status social. Lo que interesa aquí no son tanto las pérdidas en las signifi-
fonética es por sí misma una función de tales evaluaciones. Blom y Gum- caciones atribuidas de los límites estructurales sostenidos, como la confusión
perz (1972) aclaran la significación de la no correlacionabilidad entre estructural misma (los dos casos no son por supuesto totalmente distintos
componentes "lingüísticos" y' "no lingüísticos" en el comportamiento del en la perspectiva histórica). Pero aunque puedan citarse unos pocos
habla de un grupo de universitarios noruegos cuyos estudios los colocaban
entre sus contextos hogareño local y universitario no local. El cambio de 16 Vale la pena notar que el lingüista generativo asume la posición de que el
código entre, y las mezclas de, formas estándar y dialectales de habla "lenguaje" es una entidad totalmente distinta de la "situación" (o del contexto so-
reflejan las dos series de experiencias pero no alinean necesariamente cial, etc.), pero que las predicciones del uno sobre el otro serán siempre no Interesantes,
o excepcionales, o las dos cosas: "Es sólo en circunstancias excepcionales y totalmente
cambios observables en la situación inmediata de la emisión. El compor- desprovistas de intereses que se puede considerar seriamente el modo en <)\le el .contexto
tamiento de cambio de código de este tipo (llamado "metafórico") es, no situacional. determina lo que se dice, aun en términos de probabilidad" (Chomsky,
obstante, un criterio para la identificación de deslizamientos relevantes no 1966).

164 165
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.:'. ejemplos d~ estudios académicos del desarrollo de las formas "mezcladas" control social como de rasgos estructurales. El tipo de familia'~ una fun- ("f)
'< .~~ ~abla ..:estudi~s .que son a~ mismo tiempo descripciones de (es decir, ción del modo del control social solamente, y de ningún modo ~/
qUe'-d~scnben la UnIca o la mejor prueba de) las identidades socioculturales por la clase social. Las tres modalidades de control social mismas' '-
mezcladas de los grupos de emergencia (véase, por ejemplo, Gumperz, rían en realidad importar a la expresión de la dimensión de poder, posición
1967a, 1967b; Richardson, 1962; Samarin, 1966), esos fenómenos están pro- e identidad personal, respectivamente, del status. Una extensión transac-
bablemente mucho más diseminados de lo que parecería sugerir la literatura cional\.de este cuadro general traería a la escena: a) los puntos de status
corriente. de cada dimensión, b) otras dimensiones aparte de estas tres ("solidari-
Los más difundidos entre todos, sin duda, son los procesos de conver- dad", por ejemplo, no es posible distinguirla), c) las coocurrencias (¿go-
gencia estilística (y simultánea divergencia, por lo tanto) dentro de las bernadas por reglas?) entre status particulares en dimensiones particulares,
lenguas, dialectos, y variedades. La oportunidad aquí de una mayor com- d) reconocimiento de una medida de autonomía o creatividad por parte
prensión de la naturaleza transaccional del comportamiento lingüístico es de los hablantes individuales, y e) parcialmente como una consecuencia
a la vez su dificultad. El cambio de código entre lenguas y aun dialectos, de esto la posibilidad de incongruencias (¿no gobernadas por reglas?) en-
es raz~nablemente descriptible en términos de lo que ha sido cambiado; tre status tal como se expresan en emisiones particulares. En cada uno de
la fusión entre lenguas y dialectos es más difícil de medir (como lo señala los casos se tiene en cuenta la realización lingüística en todos los niveles
t: Gumperz, 1967a, para muchos hablantes de "comunidades lingüísticas (gramático, léxico, fonológico, paralingüístico, por ejemplo).
estables" no puede haber formas "puras" corrientes no adulteradas, que La puesta en efecto y/o reflexión de las coocurrencias de status .cons-
puedan ser concebidas propiamente en relaciones de interferencia mutua: tituyen la mecánica del comportamiento Hngüístico transaccional, y como tal
habla~d~ sincrónicamente, la forma "mezclada" es aquí la corriente); la merecen un lugar y un nombre en la sociolingüística. Puede sugerirse que
descnpclón de los deslizamientos o fusiones estilísticos (en varios niveles: la noción de "funciones de habla" (véase Firth, 1935) es un molde conve-
entonación, vulgarismos, lo que sea) es más problemática aún, por estar niente. Por ejemplo, el hacer efectivos status particulares en las dimen-
cargada, en todas las oportunidades, de las dificultades de reconocer ante- siones de poder y posición es probable que sea descripto por los hablantes
cedentes claros. Si lo que interesa es describir procesos de convergencia nativos de la lengua en términos muy similares: a medida que aumenta
y divergencia estilísticas, entonces se debe justificar la propia elección de la "deferencia", por ejemplo, se escala de funciones de habla como "órqe-
criterio para "un" estilo. Varios enfoques se sugieren a sí mismos. El nes", a "pedidos", a "sugestiones", a "pedir un favor", a "rogar", hasta aceptar
men.os relevante de éstos es el que trata de excluir rigurosamente todos (para completar el argumento) precisamente cinco status. Otras dimen·
los factores considerados no lingüísticos, en lugar de formular algún tipo sion.es (si se las pone de relieve en la comunicación) tendrán el efecto de
de prioridad lógica o metodológica de la "forma" sobre el "contexto".17 tcnvertir lo anterior en "consejo" o "persuasión" o "exigencia" (así Bernstein
Los que incluyen sólo datos observables como dominios, relaciones de rol, habla de exigencias "posicionales" y "personales" como modos de control
puestas en escena y otras cosas de ese tipo, están sujetos a la misma clase social), y así sucesivamente. La función dc habla "saludar" subraya la
de crítica en tanto pueden ser alineados en enfoques similarmente restrin- dimensión de status "familiaridad" (su amplitud, lapso, renovación, etc.),
gidos al cambio de código (véase la primera parte de este ensayo); es más.7 pero por supuesto ya menos cerca de la definición propia de "saludo"
decir, así como en el último caso se está expuesto a caer en la descripción (aunque muy posiblemente de una importancia mucho mayor para quien
de interminables contextos determinantes, del mismo modo se titubea ante hace de receptor) - las de solidaridad, posición, independencia emocional,
la perspectiva de describir estilo tras estilo, variante tras variante, rela- distancia sexual, intimidad, etc. Cualquier esquematización a lo largo de
cionados contextualmente, la única justificación de que allí están. Ya es estas líneas puede parecer, por supuesto, más que adecuadamente arbitraria
tiempo, sin embargo, de que el problema (esencialmente el del "sentido") en las presentes circunstancias, pero el principio general l?arece lo sufi-
sea enfocado (en sus aspectos sociolingüísticos; hay otros: véase por ejem- cientemente claro: las funciones de habla pueden ser consideradas como,
plo Whiteley, 1966) en los términos más limitados, pero más generales, de al menos en parte, la expresión de coocurrencias presumiblemente gober-
las transacciones procesuales de valores y status. nadas por reglas, de dimensiones de status.
Las implicancias transaccionales de la obra de Bernstein son conside- No obstante, para decirlo con más exactitud, las funciones de habla
rables, pero latentes. Bernstéin (1972) distingue tres "modalidades de parecerían ser expresiones de status y (anterior en el desarrollo) conside-
control social" ("imperativa", "posicional", "personal"), dos "tipos de fa- raciones de valor que entran en la presentación selectiva de status ("admi-
milia" ("posicional" y "personal"), y dos "códigos" ("restringido" y "elabo- nistración de la impresión"). El terrenal ejemplo de Barth del desarrollo
rado"), y sus interrelaciones sistemáticas surgen de la estructura de la so- transaccional de los roles institucionalizados de los pescadores del Mar del
ciedad. Ambos códigos son concebidos en términos tanto de modalidad y Norte ilustra: 1) los valores (la "cooperación", "responsabilidad", "habili-
dad", "cualidades de liderazgo", "conHabilidad", etc.), 2) status (derechos
17 Los enfoques "neo-firthianos" al "intemivel" del "contexto" son de este mismo y deberes a bordo), y 3) eJ· (parcialmente verbal) sentido de .los valores
tipo. (Véase Pride, 1971.) por encima y por debajo de la comunicación asociados con los status

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,. ("argu~nto", "broma", "fanfarronada", "comentados no aclarados", "es- tando comunicando, de las relaciones de status y los valores de
,. ..qd.l?.R.Pta~dad", "énfasis sobre la cuidadosa racionalidad y la finalidad de otro, aunque las marcas lingüísticas de ello sean mínimas. Cómo ~~r~~,,'
. ~.:iI.:·.~isión", etc.). El último punto se relaciona muy íntimamente con la de acuerdo, el significado de determinado tipo de vacilación, la causa rei::$'
noción de funciones de habla, y (según el criterio de Barth: págs. 8, 9) cisa por la que otra persona repentinamente habla con más rapidez (o más
refleja los valores de un modo mucho más directo que los status. Con esto, despacio) cuando el argumento se vuelve más complicado, lo que personas
se pueden comparar algunas observaciones de Douglas ( 1968), cuando distintas quiere~ decir con el adjetivo "interesante" en ocasiones distintas,
escribe sobre algunos factores que intervienen en la percepción de una etcétera, todo eso importa mucho, por fugaz que sea aparición en el flujo
broma, y nota la relación a menudo íntima entre el comportamiento en del habla.
la broma y la "comunidad", contra la "estructura social":

"En la «comunidad" las relaciones personales de hombres y' mujeres


aparecen iluminadas por una luz especial. Forman parte del proceso REFERENÚIAS BIBLIOGRAFICAS
en marcha, sólo en parte organizado en la «estructura» social mayor ...
La «comunidad,. en este sentido tiene valores positivos asociados: com- Barth, F. 1966. Models 01 Social Organization. Publicación especial NQ 23. Londres,
Royal Anthropological Institute. -
pañerismo, espontaneidad, contacto cálido. .. la experiencia de la no Bemstein, B. 1972. Artículo en J. J. Gumperz y D. Hymes (comps.), Directions in
estructura en cQntraste con la estructura. . . la risa y la broma, al atacar Sociolinguistics. Nueva York, Holt, Rinehart & vVinston.
las jerarquías y la clasificación, son, obviamente, símbolos aptos para Berry, J. 1966. Introducción a B. Malinowski, The Language 01 Magic and Gardening.
expresar a la comunidad en este sentido de relaciones sociales indife- Londres, Allen & Unwin.
renciadas y no jerárquicas" (pág. 370).1 R Blom, J. P. y Gumperz, J. ]. 1972. "Sorne Social Determinants of Verbal Behaviour".
En J. J. Gumperz y D. Hymes (comps.), Directions in Sociolinguistics. Nueva
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Por supuesto, uno debe prepararse a reconocer varios tipos (que se Bright, W. (comp.). 1966. Sociolinguistics. La Haya, Mouton.
recubren) de funciones de habla, incluyendo: a) los que parecen abarcar Chomsky, N. 1959. "Review of B. F. Skinner, Verbal Behaviour (1957)". Language, 35.
más directamente las relaciones de status, b) los que responden más cla- - - 1966. "Linguistic Theory". En W. F. Bottiglia (comp.), Northeast Conference
on the Teaching 01 Foreígn Language, págs. 43-49. Reports of the Working
ramente a los valores subyacentes, y c) otros que conciernen particular- Committees.
mente a las relaciones cognitivas de un tipo u otro, como, por ejemplo, la Douglas, M. 1968. "The Social Control of Cognition: Sorne Factors in Joke Perception".
de "causalidad". Los rótulos comunes, como "estar de acuerdo", pueden, (¡ Man, 3 (3): 361-376.
aun en una ocasión particular, ser clavijas fijadas a varias de tales dimen- Ferguson, C. A. 1959. "Diglossia". Word, 1.5: 325-340. También en Hymes (comp.),
1964.
siones de sentido: la razón para convenir puede muy a menudo equivaler Firth, ]. R. 1935. "The Technique of Semantics". Transactions 01 the Philological So-
a reforzar o establecer relaciones de status convencionales o inusuales, con ciety, 36-72. También en Firth, Papers in Linguistics 1934-1951. Londres, Oxford
o sin la solidaridad que proviene de los valores compartidos, más bien University Press, 1957.
que, o tanto como, a asentir con algún argumento intelectual o de otro tipo. Fishman, J. A. 1965. "Varieties of Ethnicity and Varieties of Language Consciousness".
En Monograph Series on Languagesand Linguistics, NQ 18. Georgetown University.
. Una función de la lingüística descriptiva no comprendida durante mu- - - 1966. "Language Maintenance and Language Shift". En J. A. Fishman y otros,
cho tiempo es la de mostrar de qué modo son aprehendidas lingüística- Language Loyalty in the United States. La Haya, Mouton.
mente las funciones de habla de cualquier tipo. Todos y cualquiera de los - - 1967. "Bilingualism with and without Diglossia; Diglossia with and without Bi-
niveles de la lengua están expuestos a implicarse. Las varias traducciones lingualism". ]oumal 01 Social lssues, 23 (2): 29-38.
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ser muy sutiles en términos fonéticos o fonológicos, aunque sus significados Geertz, C. 1960. The ReligiQn 01 Java. Glencoe, 111., Free Press.
asociados pueden muy bien tener considerables generalidades-reflexiones Goodenough, W. H. 1965. "Rethinking 'Status' and 'Role' ". En M. Banton (comp.),
en miniatura de las relaciones básicas sociales y personales. El mismo usua- The Relevance 01 Models for Social Anthropology, págs. 1-24. ASA Monografía 1.
rio del lenguaje está probablemente comprometido en el manejo más o Londres, Tavistock.
Gumperz, J. J. 1967a. "On the Lingllistic Markers of Rilingual Communication". Journal
menos continuo, no importa lo que él o el otro participante estén interpre- of Socialls8Ues, 23 (2).
. .
Comparar con el tratamiento de la -fluidez de rol" que hace Fishman . (véase
18
- - 1967b. "How can we Describe and Measure the Behaviour of Bilinglllll Groups?"
Informe de la Conferencia sobre Bilingualismo, Moncton, Toronto.
pág. 156 aquí mi~o). Hay con seguridad muchos rasgos de interés e importancia en .Hoenigswald, H. M. 1966. "A Proposal for the Stlldy of Folk-Linguistlcs", En Bright
la exposición de Palmer del juego de "intereses" individuales y grupales en la murmu- (comp.), 1966.
ración (Paine, 1967), opuesta a la presión mas convencionalmente unificadora de los Hoffman, G. 1968. "Puerto Ricans in New York: A Language-rellltt~d Ethllol(raphic
sentimientos de solidaridad de grupo: las funciones de habla de la murmuración en esta Summary". En Fishman (comp.), 1968. .
perspectiva están mucho más ligadas a los valores que a los status, aunque, por supuesto, Homans, G. C. 1958. "Social Behavior as Exchange". American J()lIrnal al SIlC'/ology,
rara vez habrá un contraste total entre los dos. 63 (6): 597-606.

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