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ANTOLOGÍA: NARRATIVAS DE TERNURA INFANTIL.

JOSE NELSON FUNES TORRES

EL DESARROLLO DEL NIVEL COGNITIVO EN LOS NIÑOS DEPENDE DE: VIVIR UNA VIDA
LIMPIA DE FORMA NATURAL, SOCIAL Y DE LA OBSEVACIÓN DE LOS ELEMENTOS DE SU
ENTORNO SIN PRESIONES O ACTIVIDADES CONDUCTISTAS MECANICAS O MEMORISTICAS.

La Unión, julio del 2017

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INDICE
N° Contenido Página
1 Prologo II
2 Antología de José Nelson Funes 3
3 Significad de: Narrativas Infantiles, cuentos y poesía . 4
4 Cuento: La abejita laboriosa 5
5 Antología de Cristina Rodriguez Lomba 16
6 Cuento: El árbolque no sabía quien era 16
7 El puma que recibe una lección 21
8 Los peros del cazador 25
9 Poesí Infantil: Bajo la lluvia. Nelson funes 28
10 Poesía. ¡Mi hija en la escuela! Nelson funes 31
11 Antología de María Elena Waslh 32
12 La Vaca estudiosa 33
13 Antología de García Lorca 36
14 Balada del caracol negro 36
15 La tarara 38
16 Agua ¿dóndevas? 40
17 Teatro infantil 41
18 La ratita presumida 42
19 Miedo al Atardecer 48
20 Las orejas del conejo 55
21 El bobo o Juan el bobo y la pricesita 62
22 Referencias 65

1-PRÓLOGO.
En esta herramienta “Antología” el lector infantil encontrará una serie de textos narrativos
vindicados en cuentos; del agrado y de la etapa cronologica “de las acciones concretas”
entre los 7 a 12 años de edad. En si, todo lo descriptivo y narrativo fomenta la imaginación
y creatividad de los niños y las niñas. Sin embargo la poesía ocupa un posicionamiento
estético para las edades de 3 á 6 años, al igual que el teatro infantil, aúnque puede ser
para todo publco pedagogico y didáctico.

En las primeras páginas encontrará cuentos de la vida cotidiana, y de los elemntos


naturales que se encuentran e el rol social, cultural y natural. Como son los animales

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domésticos, las fuentes naturales, jardines, aves e insectos; todo con un carácter
pedagógico, estético y moralizante.

En la segunda parte encontrará, la “Poesía” dados en poemas con ternura infantil, con
enfoque “Los derechos del niño y de la niña” a fin de que en la escuela se modela la
lectura y la escritura, para beneficio del desarrollo cognitivo del estudiantado.

En la tercera parte se presenta “El Teatro” con enfoque didáctico” y en ningún momento
es el propósito de enseñar, sino de vivir y experimentar aprendizajes autónomos en los
estudiantes. Además de observar el modelo de los escenarios y el diseño con toda su
luminosidad inspiradora o los maticez y ritmos de voces con el modelar en dialogos, en
dramatizaciones estéticas. Esto nos llevará a crecer en la cultura de la lectura y creación
de textos literarios con libertad, con identidad o idependencia.

2- SIGNIFICADO DE ANTONOGÍA Y
ANTOLOGÍA DE JOSÉ NELSON FUNES
TORRES.
.ANTOLOGÍA: Su origen etimológico; fruto de dos componentes griegos: “anthos” se
traduce como flor y el verbo “legein” que significa escoger. Entonces tenemos que, es la
recopilación de cuentos, canciones, poemas, discos, etc.

-Antología de José Nelson Funes Torres.


Nación el 04 de abril de 1958, en San Miguel, El Salvador: José Nelson Funes Torres o
José Nelson Torres Funes, el cambio de apellidos le viene por aspectos del matrimonio civil
de su madre Marina Torres conocida como María Torres o María del Carmen Torres, vaya
enredo causó el poder hacer uso legal de los apellidos: Funes torres o Torres Funes.
Las ilusiones de escribir le vienen desde los 12 años en el género La Poesía, tiene una
forma natural, con talento de romanticismo, sus primeras obras carecen de reglas
convencionales, gramaticales o de estructura y funciones de la poesía aunque siempre las
pasaba a sus amigos o amigas para mejorar en la redacción.

Al leer sus obras, se ve siendo futurista, como se puede leer los poemas escritos en el a{o
de 1985, en donde ya predecía el fin de la guerra civil sin sentido en El Salvador. Como
humanista su obra cumbre la ve en “Niños de la calle” escrita en 1997 en donde ve el inicio

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y flagelo de lo que para entonces era solo una ”moda” eso de las maras hoy, pero que sus
versos hablan de que “Niños de la calle” Son lo Europeos que nos conquistaron siendo
estos lo más vulgar de sus naciones y son traídos para continuar con la crueldad ( “Lo que
siembras eso se cosecha” )con los nativos y nativas de América.

En su habilidad para el desarrollo cognitivo y metacognitivo. Los nuevos estudios desde


2016 lo han conducido a mejor en la redacción y estructura en las narrativas y de la poesía.
No cree que el escribir cuentos esto lo autoriza para “mentir” a los lectores especialmente a
la niñez. Sostiene que los autores de cuentos, imaginan, crean, ven desde su mente cosas
que no suceden, pero que son competencias de la lingüística metacognitiva, leamos
entonces en esta antologías sus creaciones, empezando con el cuento. “La abeja laboriosa.

3-NARRATIVAS INFANTILES.
CUENTOS: ¿Qué es el cuento?
El cento es un relato o narración breve, de carácter ficticio cuyo objeto es frmativo o
lúdico. De modo más coloquial, tambien se habla de “cuento” para referirse a un
amentira,excusa o historia inventada. Del mismo modo un “cuento” es un enredo o
chisme. Procede del latín computos (“cuenta”) Mi opinon sobre la parte conceptul de “Es
una mentira” lo sostengo mas adelante, al igual que Isabel Tapiar qu el miedo y la mentira
llega a una infuencia negativa en los niños y niñas. Juzgar o justificar, quizá no sea tan
recomendable para muchos educadores y para otros si lo es, ¿Cómo enseñas? Así aprendo,
será el eslogan y lo ético. Por tal razón estoy (JOSE NELSON FUNES TORRES) de
acuerdo Isabel Tapiar. Leamos y hagamos teatro infantil que ellos van a desarrollar
competencias significativas.

-Entre los cuentos mas educativos tenemos: cuentos infantiles, cuentos de ficción,

LA POESÍA- ¿qué es lapoesía?: Es un género literario que se carcteriza por ser


depurada manifestación, por medio de la palabra, de los sentimientos, emociones y
reflexiones que puede expresar el ser humano en torno a la belleza, el amor, la vida o
la muerte. Como tal puede estar expresada en verso o en prosa.

4-CUENTO: LA ABEJITA LABORIOSA.

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Creación de: José Nelson Funes Torres.
LA ABEJITA LABORIOSA. Narración en prosa de hechos reales y ficticios; del
entorno natural, con enfoque pedagógico de carácter investigativo. Es un modelo
para conocer la estructura y funcionamiento de los elementos del cuento, eso lo
vuelve pedagógico. Es corto y desarrolla una sola acción; podríamos agruparlos en:
Tradicional, de hadas y de experiencias cotidianas maravillosas.

En este tema las aventuras se ven como imaginarias, pero en su análisis denota
realidades de lo natural de insecto de beneficio a la humanidad y además los
insectos que causan daño.

-El espacio y el tiempo es indeterminado, los hechos suceden en lugares


imprecisos, como la montaña, los telares, las flores, los charcos de agua en pleno
verano algo imaginario, entre otros.

Se conservan algunas descripciones, más bien son lecciones de la vida real, con sus
marcadores textuales y pocas repeticiones, eso lo vuelve una narrativa lineal.

AUTOR: JOSE NELSON FUNES TORRES-

..

LA ABEJA LABORIOSA
En una inmensa industria de apicultura, con muchas colmenas, todas producían la mejor
miel, pero en los millares de millares de abejas, había una que era la más laboriosa.
1-Alejamiento: Todas salen en busca de material orgánico para crear las celdas, polen de
las flores y agua endulzadas con el rocío natural para la miel.

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1-Alejamiento: Todas salen en busca de material orgánico para crear las celdas O
RECOGEN polen de las flores y agua endulzadas con el rocío natural para la miel.

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2-Prohición: La Reina madre les suplica: Regresen antes de la caída del sol, ya que sus
chinos ojos no están preparadas para ver en la oscuridad.
3-Transgresión: La Abeja Laboriosa, un día se hizo tarde y no había recolectado nada,
decidió: Debo continuar buscando los materiales; sin darse cuenta llega el aurora en su
majestuoso atardecer.

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3-Transgresión: La Abeja Laboriosa, un día se hizo tarde y no había recolectado nada,
decidió: Debo continuar buscando los materiales; sin darse cuenta llego la aurora en su
majestuoso enarbolcer.

4-Interrogatorio: Ya con la bronceada aura en lo gris, naranja y azul profundo en el fin de


lo vespertino, se encontró con un Gorrioncillo pecho amarillo y la abeja preguntó ¿has
chupado miel este día? Y el gorrión le responde: Han quemado el bosque y los valles. No
queda ni una flor y tú ¿A dónde vas? Y la abeja sonrío mostrando su débil dentadura y
dijo: Seguiré buscado, debo de tener suerte. Bien que la necesitas aludió el gorrión y en un
así se perdió.

5-Información: En su volar y volar, y ya pegando de rama en rama por falta de visión en un


pantano aterrizó la valiente abeja y usando su inteligencia se dio ánimo diciéndose a sí

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misma “No hay tiempo para nadar” mientras meditaba en las frescas aguas; una voz desde
la cima le dijo: Vas por sendas equivocadas, date prisa, sal de allí.

6-Engaño: Una araña peluda quita pie, lleva minutos observando el sufrimiento de la
demolida abeja y en tono de burla le dice: ¡abejita! ¡Querida abejita! Sigue buscando qué
pronto te encontraras con una inmensa flor llena de miel ¡mi más querida amiga!
-La malvada araña solo esperaba que la abeja se enredara en su telar para cenar.

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9- Aceptación de la carencia: Ya con gran desesperación la abeja acepta y dice. Mis ojos no
pueden ver las cosas, estoy en tinieblas.__ y alza la cabeza al cielo en busca de ayuda.
12-Función del donante: Vuelve a escuchar la voz desde lo más alto: Abeja Laboriosa,
toma este pétalo y cada vez que lo necesites agítalo o frótalo que él te dará luz como un
diamante, virtud como de ciencia y conocimiento como la inteligencia.
-Cayó el pétalo entre sus alas ya casi molidas de tantos golpes y lo tomó con sus patitas
traseras. ¡Mi vida! ¡Mi luz! ¡Mi Salvador! Exclamo y agitó el pétalo lo más suave que pudo.
De pronto una luz muy brillante.

Alzó vuelo pero fue a dar al telar de la araña.

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Y alrededor la esperaba otros insectos muy hambrientos y ponzoñosos,

Se hizo una gran fiesta de alacranes, moscas, arañas, cucarachas; querían todos devorar a
la abeja.

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13-Reacción del donante: Empieza a pensar la abeja: ¿qué haré? ¿Estoy atrapada?
___luego recuerda que la voz le dijo: Agita y frota. Entonces decidió frotarse el pétalo por
los ojos y dijo: ¡Oh Dios! Caí en un paraíso lleno de pétalos como el Jade de purpura.
Mientras estos insectos preparan la cocina voy a descansar en esta mecedora y cuando
vea la situación difícil me frotaré el pétalo y me marcharé.

14-Regalo: la abeja está confiada y con mucha seguridad sostiene el pétalo.

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15-Combate: los insectos empiezan a rodear el telar y la abeja se hace la dormida:
A mí me tocan las patas dijeron las cucarachas y a mí, el tórax dijo, la araña; pues
yo me llevaré el abdomen dijo el alacrán y empezaron a discutirse las partes sin
ponerse de acuerdo armando tremendo pleito; hasta que grito el Ciempiés:

16- Combate: Esperen un momento, yo también quiero mi parte dijo. Siendo


ignorado, y el alacrán le dio tremendo picotazo y lo tumbo al suelo en donde yace
muerto.

. Llegó la hora de comer y todos con sus cuchillas filudas sorprendidos se quedaron
con apetito y sin el bocadillo.

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En silencio la abeja, froto sus ojos como los de camión Hino, sus alas transparentes
como el vidrio y su cuerpo como camiseta de preso y se alejó meditando ”En el
peor de los conflictos se encuentra el don de la felicidad”

17- Marca: Aprovechando la confusión y el temor desesperante que se apoderó de los


insectos mortíferos; la abeja se frota el pétalo, y, a su alrededor un valle lleno de flores.
Cargó todo lo que podía entre sus alas, y sus patas, y se marchó.

.
el pétalo mientras ellos suben el telar yo volares y volaré: Lo hizo y pensó: voy a
divertirme un rato con ellos, pues ignoran el favor que tengo.
-Se frotó el pétalo, simuló que no veía, daba saltos y los insectos la perseguían: cuando la
luz le faltaba volvía a frotar sus ojos y así llegó la mañana.
19-Reparación: Recogió tan agua, y tanto polen el doble de todos los días y se marchó.

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20-Regreso: Vuelve al colmenar y una vez en su colmena, todas llorando en su tristeza, les
vuelve la alegría y le abren paso.
29-Trnasfiguración. La abrazan con susurros suaves, la alzan y la llevan a donde su madre
la reina quien festeja el regreso y cuenta lo ocurrido.
31. Le hace entrega a la Reina “el pétalo” y le explica cómo les ayudará durante la
oscuridad y fueron muy bendecidas con su lámpara de noche.

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5-En la Antología de Cristina Rodríguez Lomba, (Paris, 25 de
mayo de 1972) extraemos tres cuentos, son adaptaciones de narrativas
mexicanas y de Esopo, tales son: El árbol que no sabía quién era, escrito
con un método de lenguaje popular y con textos descriptivos y expresiones
exageradas llevando al lector infantil que se identifique con su entorno real e
imaginario.
Cristina Rodríguez es francesa de origen español, eso la hace tener amigos y
amigas literarios de todos los países europeos y americanos. Casada con
Fan Fic, juntos escriben una gran cantidad obras de todos los géneros, son
guionistas, los mueve a escribir las novelas históricas desde la época de los
Cesares, eso denota que tiene una cultura muy profunda y estadística de la
lectura. Además es historiadora, periodista con gran talento humano de
ayuda al joven escritor.
El segundo texto narrativo, el cuento: “El Puma que recibió una lección” es
un animal insignia de los mexicanos y ese sentimiento lo cubre con el alto
grado de la moraleja, saber que un insecto fue capaz de cambiar lo burlón y
desesperante vertebrado feroz.
El tercer cuento “Los dos perros del cazador” una narrativa, llena de la vida
del campo, de las funciones de los animales de forma natural y condiciones
de la vida real de la especie y la participación con los amos sean estos
pequeños de edad o adultos. Vaya que si son amigos y guardianes, la que
nos hace legar de manera amena al gusto de las lectura animadas y estéticas
para el desarrollo cognitivo infantil.

6-El árbol que no sabía quién era

Adaptación de una antigua fábula de Oriente

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Había una vez un jardín muy hermoso en el que crecían todo tipo de árboles

maravillosos. Algunos daban enormes naranjas llenas de delicioso jugo; otros

riquísimas peras que parecían azucaradas de tan dulces que eran. También había

árboles repletos de dorados melocotones que hacían las delicias de todo aquel que se

lEra un jardín excepcional y los frutales se sentían muy felices. No sólo eran árboles

sanos, robustos y bellos, sino que además, producían las mejores frutas que nadie

podía imaginar.

Sólo uno de esos árboles se sentía muy desdichado porque, aunque sus ramas eran

grandes y muy verdes, no daba ningún tipo de fruto. El pobre siempre se quejaba de

su mala suerte.

– Amigos, todos vosotros estáis cargaditos de frutas estupendas, pero yo no. Es

injusto y ya no sé qué hacer.

El árbol estaba muy deprimido y todos los días repetía la misma canción. Los demás

le apreciaban mucho e intentaban que recuperara la alegría con palabras de ánimo. El

manzano, por ejemplo, solía hacer hincapié en que lo importante era centrarse en el

problema.

– A ver, compañero, si no te concentras, nunca lo conseguirás. Relaja tu mente e

intenta dar manzanas ¡A mí me resulta muy sencillo!

Pero el árbol, por mucho que se quedaba en silencio y trataba de imaginar verdes

manzanas naciendo de sus ramas, no lo conseguía.

Otro que a menudo le consolaba era el mandarino, quien además insistía en que

probara a dar mandarinas.

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– A lo mejor te resulta más fácil con las mandarinas ¡Mira cuántas tengo yo! Son más

pequeñas que las manzanas y pesan menos… ¡Venga, haz un esfuerzo a ver si lo

logras!

Nada de nada; el árbol era incapaz y se sentía fatal por ser diferente y poco

productivo.

Un mañana un búho le escuchó llorar amargamente y se posó sobre él. Viendo que

sus lágrimas eran tan abundantes que parecían gotas de lluvia, pensó que algo

realmente grave le pasaba. Con mucho respeto, le habló:

– Perdona que te moleste… Mira, yo no sé mucho acerca de los problemas que

tenéis los árboles pero aquí me tienes por si quieres contarme qué te pasa. Soy un

animal muy observador y quizá pueda ayudarte.

El árbol suspiró y confesó al ave cuál era su dolor.

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– Gracias por interesarte por mí, amigo. Como puedes comprobar en este jardín hay

cientos de árboles, todos bonitos y llenos de frutas increíbles excepto yo… ¿Acaso no

me ves? Todos mis amigos insisten en que intente dar manzanas, peras o

mandarinas, pero no puedo ¡Me siento frustrado y enfadado conmigo mismo por no

ser capaz de crear ni una simple aceituna!

El búho, que era muy sabio comprendió el motivo de su pena y le dijo con firmeza:

– ¿Quieres saber mi opinión sincera? ¡El problema es que no te conoces a ti mismo!

Te pasas el día haciendo lo que los demás quieren que hagas y en cambio no

escuchas tu propia voz interior.

El árbol puso cara de extrañeza.

– ¿Mi voz interior? ¿Qué quieres decir con eso?

– ¡Sí, tu voz interior! Tú la tienes, todos la tenemos, pero debemos aprender a

escucharla. Ella te dirá quién eres tú y cuál es tu función dentro de este planeta.

Espero que medites sobre ello porque ahí está la respuesta.

El búho le guiñó un ojo y sin decir ni una palabra más alzó el vuelo y se perdió en la

lejanía.

El árbol se quedó meditando y decidió seguir el consejo del inteligente búho. Aspiró

profundamente varias veces para liberarse de los pensamientos negativos e intentó

concentrarse en su propia voz interior. Cuando consiguió desconectar su mente de

todo lo que le rodeaba, escuchó al fin una vocecilla dentro de él que le susurró:

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– Cada uno de nosotros somos lo que somos ¿Cómo pretendes dar peras si no eres un

peral? Tampoco podrás nunca dar manzanas, pues no eres un manzano, ni

mandarinas porque no eres un mandarino. Tú eres un roble y como roble que eres

estás en el mundo para cumplir una misión distinta pero muy importante: acoger a las

aves entre tus enormes ramas y dar sombra a los seres vivos en los días de calor ¡Ah,

y eso no es todo! Tu belleza contribuye a alegrar el paisaje y eres una de las especies

más admiradas por los científicos y botánicos ¿No crees que es suficiente?

En ese momento y después de muchos meses, el árbol triste se alegró. La emoción

recorrió su tronco porque al fin comprendió quién era y que tenía una preciosa y

esencial labor que cumplir dentro de la naturaleza.

Jamás volvió a sentirse peor que los demás y logró ser muy feliz el resto de su larga

vida.

Moraleja: Cada uno de nosotros tenemos unas capacidades diferentes que nos

distinguen de los demás. Trata de conocerte a ti mismo y de sentirte orgulloso de lo

que eres en vez tratar de ser lo que los demás quieren que seas.

El árbol que no sabía quien era

Cristina Rodríguez Lomba.

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7-El puma recibe una lección

Adaptación de la leyenda mejicana

Se cuenta que hace muchos, muchísimos años, vivía en Méjico un puma negro como

el carbón y fuerte como ninguno. Consciente de que su presencia causaba miedo a los

demás animales de su entorno, disfrutaba dándoles sustos en cuanto veía la ocasión.

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Si les pillaba despistados, comenzaba a rugir de repente causándoles un gran

sobresalto. Otra de sus aficiones favoritas era trepar a los árboles y saltar sin hacer

ruido tan cerca de ellos que salían corriendo aterrorizados. El puma se divertía mucho

con estas bromas pesadas, pero lo cierto es que los demás animales estaban hartos de

su mal gusto.

Cierto día, el puma iba corriendo a tal velocidad que tropezó con la casa de un

pequeño saltamontes y la destrozó. El saltamontes se enfadó muchísimo.

– ¿Te parece bonito lo que has hecho? – le dijo enfurecido, enfrentándose a él con

valentía – Estoy harto de que actúes de manera arrogante ¡Mira las consecuencias

que tienen tus estúpidos comportamientos!

– ¿Cómo te atreves a hablarme así? – El puma rugió con tanta fuerza que se le oyó a

cien metros a la redonda – Un insecto tan insignificante como tú no tiene que

decirme lo que debo o no debo hacer ¡faltaría más!

– ¿Eso piensas? – chilló el saltamontes quedándose casi afónico del esfuerzo por

parecer amenazante – Tú has pateado mi hogar y tendrás que hacerte cargo de los

gastos de reconstrucción.

– ¡Ja ja ja! ¡Ni lo sueñes, bobo! Quítate de en medio y déjame pasar. Tengo cosas

más importantes que hacer que estar aquí perdiendo el tiempo contigo.

El puma se disponía a largarse sin dar su brazo a torcer, sin ni siquiera pedir

disculpas. El saltamontes, estaba enfurecido.

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– Como eres tan valiente y te crees más fuerte y listo que nadie, te reto a luchar.

Mañana a esta hora, nos enfrentaremos aquí mismo. Yo reuniré a mi ejército y tú al

tuyo ¡Ya veremos quién gana!

– ¡Está bien! Tú y los tuyos tendréis vuestro merecido y aprenderéis a respetarme-

vociferó el puma, convencido de que el listillo del saltamontes tenía todas las de

perder.

Ambos, cada uno por su lado, fueron en busca de sus tropas. El saltamontes reunió a

sus amigas las avispas; el puma, a algunos de sus colegas zorros. Cuando llegó la

hora fijada, aparecieron los dos bandos dispuestos a enfrentarse en campo abierto. Se

miraban unos a otros con desprecio y vigilando cada movimiento.

Uno de los zorros con más experiencia en este tipo de situaciones, decidió que era el

momento de atacar. Miró al puma para pedir su aprobación y cuando éste asintió con

la cabeza, animó a los demás a lanzarse contra los contrincantes.

– ¡Al ataque! ¡Que no quede ni uno de esos insectos!

El saltamontes reaccionó y también gritó a su ejército de avispas.

– ¡Vamos chicas! ¡Esto va a ser pan comido! ¡Al ataque!

El puma y los zorros eran mucho más grandes en tamaño y fuerza, pero no contaban

con el arma secreta de las avispas, que sacaron sus afilados aguijones y los clavaron

sobre los lomos de sus enemigos, una y otra vez.

El puma y los zorros comenzaron a revolverse y a saltar por el insoportable dolor.

Tan mal lo estaban pasando que salieron disparados hacia el lago más cercano y se

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lanzaron al agua para aliviar el escozor. Sumergieron sus cuerpos excepto las

cabezas. Las decenas de avispas bajo órdenes del saltamontes, se quedaron

zumbando a escasa distancia sobre ellos. Si el puma y los zorros querían salir del

agua ¡zas!… ¡Volverían a picarles! Así que tuvieron que quedarse durante horas a

remojo.

A medida que anochecía, la temperatura del agua bajaba y la humedad en sus huesos

se hizo insoportable. Tenían hambre, sed, y ya no podían más de agotados que

estaban por el esfuerzo de mantenerse a flote. Dejando a un lado su orgullo, el puma

se rindió.

– Está bien, saltamontes. Admito que me he equivocado. Tú y tu ejército habéis

ganado la batalla – reconoció con voz cansada.

El puma se sentía muy humillado pero no le quedaba otra opción. El saltamontes

suspiró y aplaudió a sus fieles amigas las avispas como agradecimiento por su ayuda.

Después, miró a los ojos al puma.

– Espero que hayas aprendido la lección. La fuerza no es lo más valioso que uno

tiene. Tampoco lo es el tamaño ni el creerse mejor que los demás. Y que te quede

claro: por pequeños que seamos algunos, unidos podemos vencer al más poderoso.

El puma recibe una lección(c) CRISTINA RODRÍGUEZ LOMBA

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8-Los dos perros del cazador

Adaptación de la fábula de Esopo

Érase una vez un hombre que vivía en una casa de campo y tenía dos perros buenos y

fieles. Cada uno cumplía una función muy diferente. Uno de ellos, negro y de cuello

largo, era quien acompañaba al dueño cuando se iba de caza, mientras que el otro,

algo más pequeño y de color canela, se ocupaba de vigilar la vivienda para que no

entrara ningún ladrón.

Al perro cazador le gustaba salir de cacería pero siempre acababa agotado y con el

cuerpo lleno de agujetas. Su misión era ir unos metros por delante de su amo oteando

el horizonte y olfateándolo todo por si percibía algún movimiento extraño detrás de

los arbustos. Cuando notaba que en ellos se ocultaba algún animal despistado como

un conejo o una perdiz, daba la señal de alerta con un ladrido y salía corriendo para

intentar capturarlo.

No, no era un trabajo fácil. A veces se pasaba horas y horas sudando la gota gorda

para nada, pues al llegar la noche no había conseguido atrapar ni una mosca.

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En otras ocasiones, por el contrario, pensaba que el esfuerzo había merecido la pena

porque regresaban a casa con tres o cuatro magníficas piezas ¡Qué orgulloso se sentía

cuando su amo le felicitaba con unas palmaditas en el lomo!

– ¡Buen chico! ¡Eres el mejor perro cazador que he visto en mi vida!

Su compañero, el perro guardián color canela, siempre salía a recibirles moviendo la

cola y dando saltitos. Como buen animal de compañía que era se ponía muy zalamero

con su dueño y se le tiraba al pecho para darle lengüetazos en la barbilla. Después, el

hombre se dirigía a la cocina, abría la saca y les regalaba una presa.

– ¡Tomad chicos, una para cada uno que a los dos os quiero por igual y así no hay

peleas!

Como es lógico al perro casero le parecía el mejor obsequio del mundo, pero al perro

cazador no le hacía ni pizca de gracia ¿Te imaginas por qué? Pues porque no le

parecía justo recibir el mismo regalo cuando solamente él había trabajado durante

toda la jornada.

Un día se hartó y le dijo a su amigo:

– ¿Sabes qué te digo? ¡Me siento muy ofendido por lo que está pasando! Yo me paso

las tardes enteras cazando mientras tú te quedas aquí tan ricamente tumbado sobre

una esterilla tomando el sol.

Su amigo le contestó sin mover ni un músculo y como si la cosa no fuera con él.

– Reconozco que tu trabajo es muy duro y en cambio yo ni me canso, ni me muevo,

ni me altero. Lo mío es comer y roncar ¡Una auténtica bicoca!

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El perro cazador se enfureció.

– ¡¿Y a ti te parece bien?! Yo corro, salto y ladro durante horas dejándome la piel y

tú venga a dormir a pierna suelta. No sólo es injusto sino que encima nuestro amo

nos lo agradece por igual dándonos el mismo regalo cuando soy yo quien ha hecho

todo el trabajo ¡Yo me lo merezco pero tú no!

El perro guardián meditó sobre estas palabras y le contestó con la misma parsimonia.

– Amigo, tienes toda la razón.

Al perro cazador le hervía la sangre.

– ¡Pues claro que la tengo!

El tranquilo perro guardián, hasta las narices de recriminaciones, le contestó un poco

cabreado:

– ¡Sí, la tienes, pero si quieres quejarte, quéjate ante nuestro dueño, porque yo no

tengo la culpa! Él fue quien en lugar de enseñarme a trabajar, me enseñó a vivir del

trabajo de los demás ¡Yo solamente cumplo órdenes!

El perro cazador se quedó petrificado porque lo cierto es que su amigo había dado en

el clavo: solo se aprovechaba de una situación ventajosa que le habían puesto en

bandeja.

Comprendió que última palabra la tenía el amo, así que se fue a hablar con él para

convencerle de que, si les quería por igual, lo razonable era repartir el trabajo de caza

entre los dos.

pág. 27
El hombre escuchó las quejas y afortunadamente lo entendió. A partir de ese día

entrenó al perro guardián para ser un hábil perdiguero y una vez que estuvo

preparado, comenzaron a salir de cacería los tres juntos y a repartir el botín de

manera justa y equitativa.

MORALEJA: En la vida debemos aprender que las cosas hay que ganarlas gracias

al esfuerzo y al trabajo personal. Intenta formarte y superarte cada día en todo lo que

hagas y verás cómo te sentirás orgulloso de tus logros.

Los dos perros del cazador(c) CRISTINA RODRÍGUEZ LOMBA.

-LA POESÍA INFANTIL.


.

AUTOR. JOSE NELSON FUNES


9-“BAJO LA LLUVIA”

pág. 28
BAJO LA LLUVIA.

Oh, agua, divina, fría.


Surca hilos la vendimia.
¿Cómo explicarte amigo?
Si tiemblas sin tu abrigo.

Yo, feliz bajo la lluvia.


¿Aun en tu dolor, eres fiel?
Vamos, que nos cubre la piel,
Y así alegraos por la vía

Lejos va la felicidad.
Encantos, ánimos, de pie.
Es el cielo y su bondad.
Lo que este paisaje se ve.

pág. 29
¡Belleza de mariposas!
¿Quién les dio brillo y color?
¿Aroma suave a las rosas?
Nada es vida sin valor

pág. 30
10-¡Mi hija en la escuela!.
Autor. José nelson Funes Torres

Hoy es. ¡Familia! ¡un feliz día!,


Ella, mi sangra, mi corazón.
Disfrutad con algaravía
Y saltemos de emoción.

Probad todos de este pastel,


Unamos en gran abrazo,
bajando la nana el coctel,
baila tui por el regazo.

Familia alzando la niña,


Dando ánimo y dulces besos.
Vestida color de piña,

pág. 31
Deja la casa y lo resos.

El padre. hondo suspira,


voces desde el pensamiento.
Sube. Baja con la lira
Canta, “Esto no es un cuento”.

Mi niña será doctora,


¿Qué veo?. ¡Mi niña en la Naza!
Mi alma de alegría si llora.
ver superada mi raza.

11-ANTOLOGÍA DE: MARIA ELENA WALSH.


María Elena Walsh, es ua poetisa que nació el 1 de febrero d 1930, en Ramos
mejía,suburbio de la coudad de Buenos Aires Argentina, Finaliza sus estudios en l Escuela
Nacionsl d Bellas Artes a los 17 años<, cuando escribió su primer libro
“otoñoImperdonable”. Escribía para el suplemento literario para la nación, en donde tuvo
mucha oportunidad para perfilarse como escritora nacional de Agentina.
En el cuento “La vaca estudiosa” se enmiela el humorismo, el romanticismo y lo poetico
dentro de el cuento de tipo descriptivo. Es dulce y con ternura escribe para el agrado de
los infantes.

pág. 32
12-La vaca estudiosa.

Había una vez una vaca


en la Quebrada de Humahuaca.
Como era muy vieja, muy vieja,
estaba sorda de una oreja.

Y a pesar de que ya era abuela


un día quiso ir a la escuela.
Se puso unos zapatos rojos,
guantes de tul y un par de anteojos.

La vio la maestra asustada


y dijo: - Estas equivocada.
Y la vaca le respondió:
¿Por qué no puedo estudiar yo?

La vaca, vestida de blanco,


se acomodó en el primer banco.
Los chicos tirábamos tiza
y nos moríamos de risa.

La gente se fue muy curiosa


a ver a la vaca estudiosa.
La gente llegaba en camiones,
en bicicletas y en aviones.

pág. 33
Y como el bochinche aumentaba
en la escuela nadie estudiaba.
La vaca, de pie en un rincón,
rumiaba sola la lección.

Un día, toditos los chicos


se convirtieron en borricos.
Y en ese lugar de Humahuaca la
única sabia fue la vaca.

Manuelita la tortuga
Manuelita vivía en Pehuajó
pero un día se marcó.
Nadie supo bien por qué
a París ella se fue
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.

Manuelita, Manuelita,
Manuelita dónde vas
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz.

Manuelita una vez se enamoró


de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
Vieja no me va a querer,

pág. 34
en Europa y con paciencia

me podrán embellecer.

En la tintorería de París
la pintaron con barniz.
La plancharon en francés
del derecho y del revés.

Le pusieron peluquita
y botines en los pies.
Tantos años tardó en cruzar
el mar que allí se volvió a arrugar
y por eso regresó vieja como se marchó
a buscar a su tortugo que la espera en Pehuajó.

pág. 35
13-ANTOLOGIA DE GARCIA LORCA.
En la antonlogía de éste gran autor literario identificado con la poesita estetica de los
niños y niñas, se encuentran los siguientes 3 poemas que con todo honor a quien honor se
merece los copilamos y están para la lectura de ifantes.
Federico García Lorca, nació en el pueblo “Fuente de Vaqueros” provincia de Granada en
Andalusía 1898 a 1936, muerevictima de la guerra civil española. Es uno de los mas
grandes poetas y dramaturgos del siglo XX.
Como un homenaje recopilando una serie de poemas infantiles, que vienen y van de
generación en generación. El poema “Balada del caracol negro” es como una guía infantil,
para enseñar aún a nuestros hijos en casa los magníficos versos y conozcan un poco más a
uno de los autores más importantes de la literatura española.

14-Balada del caracol negro. Poema de García Lorca

pág. 36
Caracoles negros.
Los niños sentados,

escuchan un cuento.

El río traía

coronas de viento

y una gran serpiente


desde un tronco viejo

miraba las nubes

redondas del cielo.

Niño mío chico

¿donde estás?

Te siento

en el corazón

y no es verdad.

Lejos esperas que yo saque

tu alma del silencio

Caracoles grandes.

Caracoles negros

Autor: Federico García Lorca

pág. 37
15-La Tarara-Poema infantil de García Lorca. La tarara

La Tarara, sí;

la Tarara, no;

la Tarara, niña,

que la he visto yo.

Lleva la Tarara

un vestido verde
lleno de volantes

pág. 38
y de cascabeles.

La Tarara, sí;

la tarara, no;

la Tarara, niña,

que la he visto yo.

Luce mi Tarara

su cola de seda

sobre las retamas

y la hierbabuena.

Ay, Tarara loca.

Mueve la cintura

para los muchachos

de las aceitunas.

Autor: Federico García Lorca

La poesía siempre ha sido vista como una fuente de sabiduría, pero hoy se ve como una
herramienta fundamental en el aprendizaje infantil por las posibilidades que ofrece a la hora
de fomentar la lectura entre los niños.

pág. 39
16-Poema infantil de García Lorca. Agua, ¿dónde vas?

Agua, ¿dónde vas?


Riendo voy por el río

a las orillas del mar.

Mar, ¿adónde vas?

Río arriba voy buscando

fuente donde descansar.

Chopo, y tú ¿qué harás?

pág. 40
No quiero decirte nada.

Yo..., ¡temblar!

¿Qué deseo, qué no deseo,

por el río y por la mar?

Cuatro pájaros sin rumbo


en el alto chopo están.

Autor: Federico García Lorca

17-TEATRO INFANTIL.
El teatro es uno de los entretenimientos y espectáculos más populares del planeta
desde tiempos inmemoriales. Historias que relatan dramas, aventuras, costumbres
y situaciones cómicas, y que son representadas en un escenario por actores
profesionales, son la esencia del teatro. A través de las mismas, autores, actores y
directores de escena buscan emocionar y deleitar a los espectadores.
Continuamos aquí la serie de guiones para títeres, sencillos y con pocos personajes.
-Esta primer historia está basada en un cuento popular español muy conocido. “La Ratita
presumida” es adecuado para niños a partir de los 3 años
- Como personajes tiene a la Ratita, el Gallo, el Cerdo, el Perro, el Ratón y el
Gato -seis en total-; y los valores que resalta el cuento son la comprensión, la
autoestima, la autenticidad y la prudencia.

pág. 41
18-La ratita presumida.

Autor de esta adaptación: José Luis García

(Escenografía: se ve la casa de la ratita presumida, desde fuera. Debe tener unos


pequeños escalones).
(Entra la Ratita Presumida vestida con un sencillo delantal, trae una escoba y con
ella se pone a barrer delante de su casa).

RATITA.-
(Deja de barrer, mientras mira a un punto en el suelo).
-¿Qué es esto que brilla?
(Se agacha y lo coge).

-¡Es una moneda de oro!


(Mira a un lado y otro).

pág. 42
A alguien se le cayó, pero en este momento sola estoy yo.
(Y sin media palabra más, se guarda la moneda en su delantal).
(Sigue barriendo, como si nada hubiera pasado).
RATITA.-
Si en un rato no aparece nadie para reclamarla, me compraré algo con esta moneda de
oro.
(Sigue barriendo. Cada vez que habla, deja de barrer; y cuando guarda silencio, barre).
RATITA.-
Parece que no viene nadie. -¿Y qué podré comprarme con la moneda? -¡Ya lo sé!, unos
caramelos. No, no; las chuches producen caries y no quiero estropear mis bonitos y
blancos dientes.
(Barre).
-¡Ya lo sé! Unas buenas agujas con las que coser y dejar bonito mi delantal. No, no; me
podría pinchar con una de las agujas.
(Barre).
-¡Ya lo sé!, me compraré una rebeca nueva. El otro día vi una preciosa en la tienda que
está en la plaza. -¡Eso haré!
(Y ni corta ni perezosa, deja su escoba apoyada en los escalones de su casa y sale de
escena).
(Al poco rato, entra el Gallo).
GALLO.-
-¡Qué mala suerte!, hoy no está la Ratita Presumida barriendo delante de su casa. -
¡Cachis!, da igual, daré un paseo y volveré dentro de un rato.
(Sale el Gallo).
(Entra un Cerdo).
CERDO.-
Por las bellotas de mi tío Abelardo, no está hoy la Ratita… -¡Bellotas podridas! Iré a comer
algo y pasaré a ver si la veo.
(Sale el Cerdo).
(Entra la Ratita Presumida, lleva puesta su nueva rebeca; se la ve muy guapa).
(Enseguida entra el Gallo).
GALLO.-
Ratita presumida, qué guapa estás hoy.
RATITA.-
Muchas gracias, señor Gallo.
GALLO.-
Ratita, -¿te quieres casar conmigo?
RATITA.-
Y por las noches, -¿qué harás?
GALLO.-
Cuando llega la medianoche, grito a pleno pulmón: -¡kikiriki!
RATITA.-
No. No me casaré contigo, que por las noches me asustarás.
GALLO.-
Pues te pierdes a un tipo bien guapo como yo.
(Sale el Gallo todo digno).

pág. 43
RATITA.-
-¡Menudo tonto!, -¿a quién se le ocurre ponerse a gritar a medianoche?
(Entra el Cerdo).
CERDO.-
Ratita presumida, qué guapa estás hoy.
RATITA.-
Muchas gracias, señor Cerdo.
CERDO.-
Ratita, -¿te quieres casar conmigo?
RATITA.-
Y por las noches, -¿qué harás?
CERDO.-
Todas las noches, antes de acostarme, me paseo por toda la casa, gritando por si hay
ladrones: -¡oink, oink!
RATITA.-
No. No me casaré contigo, que por las noches me asustarás.
CERDO.-
Vaya con la presumida. Que sepas que hay unas cuantas cerdas que estarán encantadas
de casarse conmigo.
(Sale el Cerdo).
RATITA.-
-¿A qué cochino se le ocurre pasearse por la casa gritando “oink, oink”?
(Entra un Perro).
PERRO.-
Ratita presumida, qué guapa estás hoy.
RATITA.-
Muchas gracias, señor Perro.
PERRO.-
Ratita, -¿te quieres casar conmigo?
RATITA.-
Y por las noches, -¿qué harás?
PERRO.-
En cuanto llega la noche, me encanta ladrar, para desear las buenas noches a todo el
vecindario
-¡Guau, guau!
RATITA.-
No. No me casaré contigo, que por las noches me asustarás.
PERRO.-
No hay problema, Ratita; que en otro lugar querrán mis ladridos.
(Sale el Perro).
RATITA.-
-¡Qué vida de perros iba a llevar si me casaba con él!
(Entra un Ratón).
RATÓN.-
Ratita presumida, que guapa estás hoy.
RATITA.-

pág. 44
Vete de aquí, que no me casaré contigo, que eres más pobre que las ratas.
RATÓN.-
Pero si yo venía a avisarte que…
RATITA.-
Vete de aquí, que no comes sino del queso más barato.
RATÓN.-
Sólo venía a avisarte que se acercaba un…
RATITA.-
No me interesan tus avisos de pobre.
RATÓN.-
Vale, vale. -¡Vaya, si parece que las rebecas nuevas la ponen de mal humor!
(Sale el Ratón).
RATITA.-
Dicen mis amigas que es el mejor ratón del barrio… Si al menos tuviese un descapotable,
o una casita en la playa… Menudo pobretón.
(Entra un Gato).
GATO.-
Ratita presumida, qué hermosa y elegante estás.
RATITA.-
Muchas gracias, señor Gato.
GALLO.-
Ratita, -¿te quieres casar conmigo?
RATITA.-
Y por las noches, -¿qué harás?
GALLO.-
Maullar suavemente y cantarte las más hermosas canciones. Y después, dormir y callar.
RATITA.-
Pues contigo, señor gato, me voy a casar.
GATO.-
Entremos en tu casa y hablemos de los planes para la boda, que todo tiene que estar muy
bien preparado, para que nada falle.
RATITA.-
Veo que piensas en todo, señor Gato.
GATO.-
No lo sabes tu bien, ratita. Entremos en la casa, querida mía.
(Entran ambos en la casa).
RATÓN.-
(Que asoma por un rincón).
Esto no me gusta ni un pelo de gato.
(Sale).
GATO.-
(En off).
Ven aquí, rata tontorrona. Empecemos por el banquete de bodas… -¿Dónde te has
escondido?
(La Ratita sale por la puerta de su casa).
RATITA.-

pág. 45
Socorro, socorro; el gato me quiere comer.
RATÓN.-
Ven aquí y escóndete.
(La Ratita se acerca hasta el lugar en el que está el Ratón).
RATÓN.-
Escóndete aquí y llama con todas tus fuerzas al gato.
(La Ratita se esconde cerca del Ratón).
RATITA.-
(En off).
-¡Señor Gato!, -¡dese prisa!, -¡que llegamos tarde al banquete!
(El Gato asoma desde la puerta de la casa. El Ratón se esconde también).
GATO.-
Será tontorrona, que aún no se ha dado cuenta de que el banquete es ella.
RATITA.-
(En off).
-¡Señor Gato!, -¡dese prisa!
(El Gato se acerca hasta el lugar en el que se esconden los otros dos).
GATO.-
-¿Dónde te escondes, preciosa mía?
(En ese momento, una red sale desde abajo y atrapa al Gato, que intenta escaparse, sin
conseguirlo).
GATO.-
Querida Ratita, suéltame de aquí, si no, no podremos casarnos.
RATITA.-
Con usted señor Gato, no me casaré.
RATÓN.-
Vine a avisarte de que llegaba el gato, pero no me hiciste ni caso.
RATITA.-
Es usted muy valiente, señor Ratón.
RATÓN.-
En la vida hay que ser valiente, si no quieres que te coman los gatos.
RATITA.-
-¿Y no querría usted casarse conmigo?
RATÓN.-
-¿No se supone que tendría que pedirlo yo?
RATITA.-
-¿No dices que hay que ser valiente?
RATÓN.-
Contigo me casaré, Ratita querida… Adiós, señor Gato; ya avisaremos al señor Perro que
usted lo está esperando por aquí.
(Salen la Ratita y el Ratón).
GATO.-
-¡Sardinas podridas!, espero que ese perro esté durmiendo la siesta.
(Escuchamos unos ladridos).
-¡Sardinas!, -¡está despierto!
(Entra el Perro).
PERRO.-

pág. 46
-¡Guau!, te buscaba amigo gato.
GATO.-
Me verás, pero no me cogerás.
(El Gato sale del lugar).
PERRO.-
Te cogeré, ya lo verás.
(Sale en pos del Gato).
(Al rato vuelven a hacer su aparición, el Gato gritando y el Perro ladrando. Entran y
salen).
(Entra el Gallo).
GALLO.-
-¡Kikiriki!, esta historia termina aquí. La Ratita y el Ratón se dieron un beso y fueron
felices comiendo queso. Y todos fueron felices…
(Entra el Gato, aún con la red).
GATO.-
-¿Pero qué dices?, yo no soy feliz.
(Sale el Gato. Se escuchan ladridos).
GALLO.-
Es verdad, todos fueron felices, menos el Gato, al que durante un tiempo, tocaron las
narices.
-¡Kikiriki!, -¡que ya me fui!
(Sale el Gallo).

TEATRO INFANTIL. GUINES PARA TITERES.


A continuación presento guiones para títeres.
16-MIEDO AL ATARDECER. Publicado el 1 de octubre de 2012.

Publicado el 1 de Octubre de 2012. Escrito por Isabel Tapiador.


Es de juzgar o justificar, quizá no sea tan recomendable para muchos educadores y para
otros si lo es, el enseñar teatro con títeres en donde los diálogos sean de miedo o terror.
Como pedagogo sostengo que el miedo llega de una influencia negativa. ¿Cómo enseñas?
Así aprendo, será el eslogan y lo ético. Por tal razón estoy (JOSE NELSON FUNES
TORRES) de acuerdo con Isabel Tapiar. Leamos y hagamos teatro infantil que ellos van a
desarrollar competencias significativas.

pág. 47
El guión que os presentamos hoy es una historia de miedo.
Los cuentos de miedo se han utilizado desde siempre para educar a los niños en
la valentía, para enseñarles que aunque algo nos asuste hay, que ser valientes,
buscar soluciones y enfrentarse a ello.
Recomendado a partir de ocho años.

19-Miedo al Atardecer
Autora: Isabel Tapiador.

(Se abre el telón y vemos a Andrés y a su tía Carolina, cada uno sentado a una
mesa, ocupado en sus tareas, o no:)

pág. 48
CAROLINA.-
(Mientras escribe, sin mirarle)
Andrés, -¿estás estudiando?
ANDRÉS.-
Sí, tía.
(Andrés está aburrido, haciendo que estudia. De repente se le ocurre una idea
brillante, empieza a jugar a que es piloto de “fórmula uno”. Sujeta el volante, toma
curvas y derrapa, todo en silencio.)

CAROLINA.-
(Le mira desconfiada)
Andrés, -¿qué haces?

(Andrés recupera rápidamente la posición de estudio)


ANDRÉS.-
Estoy estudiando, tía.
CAROLINA.-
Mira que tienes los exámenes encima.
ANDRÉS.-
(Mirando al techo)
Sí tía.
CAROLINA.-
-¡Andrés!
ANDRÉS.-
Sí, tía.
(Andrés recupera la posición de estudio, la tía Carolina sigue escribiendo)
(Andrés vuelve a coger el volante de su bólido imaginario, se va emocionando y
sin darse cuenta
comienza a hacer sonidos de derrapes y frenazos a la vez que dice:)

ANDRÉS.-
Y aquí vemos de nuevo a Andresito, el piloto más rapidito…atención a la
curva…y…-¡pasa a Rodolfo, el piloto más golfo!. Se ha puesto a la cabeza de la
carrera, entra en la recta final…

(Todo esto ante la mirada de sorpresa y gestos de impaciencia de su tía)

…Lo va a conseguir, se acerca a la línea de meta y…


CAROLINA.-
(Levantándose de golpe)
-¡Andrés!
ANDRÉS.-
(Del susto se cae de la silla con gran batacazo)
Pero tía, iba a ganar la carrera.
CAROLINA.-
Tú estás gilorito, niño. Vete a tu habitación, a ver si allí te concentras más.
Después te preguntaré la lección.

pág. 49
(Suena el teléfono)
CAROLINA.-
No te muevas de ahí, vuelvo ahora mismo.
(Comienza a irse, se da media vuelta)
-¡Pero levántate del suelo!
(Sigue sonando el teléfono)
ANDRÉS.-
Sí, tía.
CAROLINA.-
-¡Ya voy!
(Sale de escena, oímos su voz al teléfono)
CAROLINA.-
-¿Dígame?

(Andrés ve un papel en el suelo que cayó de la mesa de su tía)


ANDRÉS.-
A ver qué pone aquí.
CAROLINA.-
No os preocupéis, está todo preparado.
ANDRÉS.-
(Lee)
“Esta es la noche, morirá el pequeño Andrés”
(Pasmado)
-¡Mi tía Carolina es peligrosa!
(Sale corriendo sin mirar a dónde, se da un gran porrazo contra la mesa de su tía,
cae)
-¡Ay! -¡Mi tía Carolina me quiere matar!
(Sale corriendo sin mirar a dónde, gran porrazo contra su mesa, cae)
CAROLINA.-
Luego nos vemos, adiós.
ANDRÉS.-
-¡Ha quedado con sus compinches! -¡Aaayyy!
(Se sienta apresuradamente en su mesa, entra la tía Carolina)
ANDRÉS.-
-¡Estoy estudiando, estoy estudiando, estoy estudiando!
CAROLINA.-
Este niño está gilorito. Venga, a tu habitación, que no me dejas concentrarme.
ANDRÉS.-
-¿Y en qué te tienes que concentrar? -¿Eh, eh, eh?
(La tía Carolina le mira fijamente)
No he dicho nada, ya me voy, ya me he ido. -¡Aaayyy!
(Sale)
(Se cierra el telón, al abrirse ya no está la tía y unas misteriosas manos

pág. 50
enguantadas retiran los muebles, colocan ventana y cama. Estamos en el
dormitorio de Andrés, entra, asustado y jadeante)

ANDRÉS.-
-¡Ay, ay, ay!
(Ve la ventana)
-¡Claro, pediré ayuda!
(Abre la ventana, aparece una cara)
LORENZO.-
-¡Hola!
ANDRÉS.-
-¡Aaaahhh!
LORENZO.-
Relájate, chaval.
ANDRÉS.-
-¡Loro!, -¿qué haces aquí?
LORENZO.-
Nada, vuelvo de mi clase extra de “mates”, como siempre.
(Andrés le habla como en secreto)
ANDRÉS.-
Mi tía Carolina me quiere matar.
LORENZO.-
-¡Qué dices!
ANDRÉS.-
(En tono de secreto, pero más alto)
Mi tía Carolina me quiere matar.
LORENZO.-
-¡Qué emocionante, déjame entrar!
(Intenta entrar por la ventana, Andrés le ayuda, en el forcejeo caen los dos)
LORENZO.-
-¡Qué porrazo!
ANDRÉS.-
-¡Chssss!
LORENZO.-
(Emocionado)
-¡Qué hacemos, qué hacemos, qué hacemos!
(Asoma una cara por la ventana)
MARIO.-
-¿Qué hacéis?
ANDRÉS/LORENZO.-
-¡Aaaahhh!
ANDRÉS.-
-¡Chssss!
LORENZO.-
(A Mario, en tono de secreto)
Su tía Carolina le quiere matar.
MARIO.-

pág. 51
-¿Qué dices?
ANDRÉS.-
(En tono de secreto)
-¡Que mi tía Carolina me quiere matar!
MARIO.-
-¿Qué?
(En tono de secreto, pero más alto, los dos a la vez)
ANDRÉS.-
-¡Que mi tía Carolina me quiere matar!
LORENZO.-
-¡Que su tía Carolina le quiere matar!
MARIO.-
-¡Qué emocionante, voy a entrar!
(Entra sin esfuerzo alguno, los otros dos se miran sorprendidos)
MARIO.-
-¡Qué pasa!
ANDRÉS.-
-¡Que mi tía Carolina…
MARIO.-
Ya, ya, ya, ya…-¿Tenemos un plan?
(Andrés y Lorenzo niegan con la cabeza)
ANDRÉS.-
-¡Van a venir sus compinches, habló con ellos por teléfono!
MARIO/LORENZO.-
-¡Qué emocionante!
ANDRÉS.-
-¡Vámonos por la ventana!
(Va hacia la ventana, los otros dos le sujetan)
LORENZO.-
-¡Eso es de cobardes!
MARIO.-
-¡Ya lo tengo! Asustaremos a tu tía Carolina para que se vaya. Haremos ruidos de
espíritus y nos disfrazaremos de fantasmas.
LOS TRES.-
-¡Qué emocionante!
ANDRÉS.-
-¡Chssss!
(Se agachan, dejamos de verles. Se cierra el telón)
(Se abre el telón, las misteriosas manos enguantadas tienen un muro con su
puerta que colocan dividiendo la escena en dos. La mitad izquierda es el
dormitorio de Andrés y la derecha la sala donde está la tía Carolina. Colocan
mobiliario, desaparecen misteriosamente. La tía Carolina entra con unos papeles y
se sienta a su mesa)
(Vemos a los niños que se levantan, comienzan a desarrollar su plan según se les
va ocurriendo. Mario da pisotones en el suelo para que se oigan pasos)
CAROLINA.-
Qué extraño, he creído oír unos pasos.

pág. 52
(Ahora los tres dan pisotones más fuertes)
CAROLINA.-
-¡Ay, que yo me asusto enseguida! -¿Qué es esto?
MARIO.-
(Con voz de espíritu)
Carolinaaaa…
CAROLINA.-
(Se levanta asustada)
-¡Ay, ay, ay, ay!
MARIO/LORENZO.-
Carolinaaaa, no te queremos aquiiií.
CAROLINA.-
-¡Ay, voy a ver a Andrés!
ANDRÉS.-
-¡Rápido, debajo de la cama!
(Andrés se mete en la cama y se hace el dormido, los otros dos se esconden
debajo de la cama)
(Se abre la puerta y entra la tía Carolina)
CAROLINA.-
-¡Ay por favor, por favor, por favor!
(Se acerca a Andrés y le mira atentamente)
No le ha pasado nada.
(Sale y cierra la puerta, va hacia su mesa)
-¡Ay, por favor! Creo que tengo demasiada imaginación.

(Los niños siguen con su plan)


MARIO.-
-¡Rápido, las sábanas!
(Mario y Lorenzo cogen cada uno una sábana de la cama y se la ponen por
encima. Salen de la habitación, muy decididos, hacia la tía Carolina, Andrés, para
que no le reconozca la voz, observa escondido)
MARIO/LORENZO.-
-¡Caroliiinaaa, liiinaaaa, no te queremos aquííí!
CAROLINA.-
-¡Aaaahhh! -¡Alejaos de mí, malignos!

(Justo en ese momento entran los padres de Andrés)


MADRE.-
-¡Pero qué es ésto!
PADRE.-
-¡Qué está pasando aquí!
(Les quita las sábanas a los niños)
LORENZO.-
-¡Ahí va!
MARIO.-
-¡Qué marrón!
CAROLINA.-

pág. 53
(Sin resuello)
-¡Ay, por favor, por favor!
ANDRÉS.-
(Sale rápido de su habitación)
-¡La tía Carolina me quiere matar, la tía Carolina…
PADRE.-
-¡No digas tonterías!
CAROLINA.-
Gilorito perdido, lo tengo dicho, -¡por favor!
MADRE.-
Cómo se te ocurre decir eso, Andrés.
ANDRÉS.-
-¡Lo pone aquí!
(Busca entre los papeles de la tía Carolina, encuentra la hoja caída)
-¡Mirad, aquí, aquí, aquí!
PADRES.-
(Leen)
“Esta es la noche, morirá el pequeño Andrés”
MARIO/LORENZO.-
-¡Qué fuerte!
PADRE.-
-¡Silencio!
(La madre empieza a reírse, el padre también)
MADRE.-
-¿Pero no te acuerdas, Andrés?
PADRE.-
Tu tía Carolina escribe novelas de miedo.
(La tía, más recuperada, también se ríe)
CAROLINA.-
-¡Qué gilorito, he puesto tu nombre al protagonista!
MARIO.-
-¿Nos vamos por la ventana?
LORENZO.-
No, por la puerta, la han dejado abierta, -¡corre!
(Salen pitando)
ANDRÉS.-
Perdona, tía Carolina…-¡je, je!…bueno… pues todo aclarado, -¿ verdad?
PADRE.-
De eso nada, estás castigado a todo.
MADRE.-
Absolutamente a todo.
ANDRÉS.-
Ayúdame, tía.
CAROLINA.-
-¡Buh!
ANDRÉS.-
-¡Ay!

pág. 54
CAROLINA.-
-¡Qué gilorito!

(Se cierra el telón, por delante de éste aparecen la misteriosas manos


enguantadas con el siguiente cartel: “este es el FIN”•, desaparecen lentamente
hacia abajo)-

20-Guiones: Las orejas del conejo.

Publicado el 28 de Enero de 2013

Escrito por José Luis García. Archivado en Guiones, obras de teatro y cuentos, Textos

El guión que os presentamos hoy está inspirado en una leyenda popular


mexicana. Nos habla de la inteligencia, de la astucia y de la perseverancia.
También de la bondad. Apropiado para niños a partir de los 4 años.

pág. 55
Las orejas del conejo
Autor: José Luis García

(Estamos en un bosque. Vemos un grupo de árboles y escuchamos el sonido de


diferentes tipos de pájaros. De pronto, se escucha el ruido de un tremendo eructo.
Entra el Presentador).
PRESENTADOR.-
Perdón, perdón; es que las judías no me sientan bien. Y en el pueblo cercano sólo
tienen judías para desayunar, judías para almorzar y judías para cenar.
(Coge aire y queda un instante mirando al público).
Bueno, vengo a lo que vengo, y ya que he venido os voy a introducir la historia
que hoy nos va a escenificar este grupo de teatro que me ha contratado…
(Coge aire).
Había una vez, hace muchos años, un conejo que tenía las orejas muy pequeñas,
tan pequeñas como las orejas de un gatito. Lo cual era normal, porque todos los
conejos de la época tenían las orejas así de pequeñajas. El conejo de la historia
estaba contento con sus orejas, pero no con el tamaño de su cuerpo. Él quería ser
grande, tan grande como el lobo, o el coyote, o el león. Un día cuando iba
saltando por los campos, el conejo vio al león, rey de los animales, cerca del
bosque.
(Entra un león).
PRESENTADOR.-
-¡Ostras, Pedrín! -¡En mi contrato nadie dijo nada de leones! -¡Adiós, que ya me
fuí!
(El Presentador sale tan rápido de escena que no se sabe si lo hace por la
derecha o por la izquierda).
(Entra el Conejo, tiene unas orejas muy pequeñas).
CONEJO.-
(Que mira al León, que se pasea como si fuera el dueño del lugar).
-¡Qué grande y hermoso es! Y yo soy tan pequeño y feo.
(El Conejo se sienta debajo de un árbol y comienza a llorar amargamente. El
León, que lo ve, sacude su cabeza en señal de disgusto y sale).
(Lechuza asoma desde lo alto del árbol).
LECHUZA.-
-¿Qué tienes, conejito? -¿Por qué lloras?
CONEJO.-
Lloro porque quiero ser grande, muy grande. Oye Lechuza, dicen que eres muy
sabia. -¿No sabes cómo puedo resolver mi problema?
(La Lechuza queda en silencio durante un rato).
CONEJO.-
-¿Te has dormido?, Lechuza.
LECHUZA.-
Pensaba, que es lo que hacemos aquellos que tenemos fama de sabios.
CONEJO.-
-¡Ah, perdón!, yo es que soy muy bruto; perdóname.
LECHUZA.-
Conejito, debes visitar al brujo que vive en la Colina de los Brujos. Creo que él

pág. 56
puede, si le caes bien, hacerte más grande.
CONEJO.-
Mil gracias, lechuza sabia. Voy a visitarlo ahora.
(El Conejo sale saltando de la escena. Desaparecen los árboles y con ellos
también la Lechuza).
(Entra el Conejo que va atravesando la escena de un extremo a otro).
CONEJO.-
Lo malo es que cuando llegue a la Colina de los Brujos no sabré si he llegado,
porque no la conozco.
(Sale con sus saltos).
(Entra en escena un promontorio, es la base de la Colina de los Brujos).
(Entra el Conejo).
CONEJO.-
-¡Una Colina!, -¿será ésta la que busco?
(Desde abajo entra un cartel, que después de golpear al Conejo queda clavado en
el suelo. En él puede leerse: “La Colina de los Brujos”).
(El Conejo cae al suelo por efecto del golpe. Se levanta tambaleante).
CONEJO.-
Aquí es…
(Cae de nuevo al suelo. Entra el Brujo, que lo observa un instante).
BRUJO.-
Buenos días. -¿Cómo estás?
CONEJO.-
(Que se levanta del suelo).
Un poco aporreado.
BRUJO.-
Debes perdonarme, pero el conjuro para que broten carteles no lo tengo dominado
del todo. -¿Venías a verme a mi, o al cartel?
CONEJO.-
A usted, señor. Vengo porque estoy triste y estoy triste porque soy tan pequeño.
Señor, usted con su inmenso poder, -¿podría hacerme grande, muy grande?
BRUJO.-
-¿Por qué quieres ser grande?
CONEJO.-
Si soy grande, algún día yo, en vez del león, puedo llegar a ser rey de los
animales.
BRUJO.-
Muy bien, es una razón como cualquier otra; pero primero tienes que hacer tres
cosas difíciles. Entonces voy a decidir si debo hacerte más grande o no.
CONEJO.-
-¿Qué tengo que hacer?
BRUJO.-
Mañana tienes que traerme el diente de un cocodrilo, un mechón de pelo de un
mono y la piel de una serpiente.
CONEJO.-
Muy bien, señor. Hasta mañana.
(El Conejo sale de escena con sus saltos).

pág. 57
BRUJO.-
Desaparece cartel.
(El cartel desaparece).
Desaparece colina.
(La colina desaparece).
Me volveré invisible y estaré cerca del conejo. Así me aseguro de que no haga
ninguna trampa. -¡Desaparece Brujo y aparece Cocodrilo!
(El Brujo desaparece y en su lugar aparece un Cocodrilo).
BRUJO.-
(En off).
No me ha salido nada mal el conjuro.
COCODRILO.-
-¿Quién habla?
(El Cocodrilo mira aquí y allá, pero no ve a nadie).
(Entra el Conejo).
CONEJO.-
Hola, amigo cocodrilo. -¿Tienes aún el diente que se te rompió cuando mordiste
una piedra?
COCODRILO.-
Claro que lo tengo, amigo conejo.
CONEJO.-
-¿Podrías prestármelo?
COCODRILO.-
(Que lo coge de algún escondrijo en el suelo).
Aquí lo tienes. No te lo presto, te lo regalo.
(Le da el diente).
CONEJO.-
Eres un amigo.
(Sale el Conejo).
BRUJO.-
(En off).
Desaparece Cocodrilo y aparece Mono.
COCODRILO.-
(Mientras mira a su alrededor).
-¡Sí, hombre!, -¡porque tú lo digas!
(Desaparece el Cocodrilo y aparece el Mono. El Mono corre, despistado de un
lugar a otro).
MONO.-
-¡Por la abuela de Tarzán!, -¿dónde está mi árbol?
(Entra el Conejo).
MONO.-
(Al Conejo).
-¿Dónde está mi árbol?
CONEJO.-

pág. 58
-¿Tú me darías un mechón de tus pelos?
MONO.-
Claro que no.
CONEJO.-
Un brujo…
MONO.-
-¿Eres un brujo?
(Asustado).
-¿Dónde está mi árbol?
CONEJO.-
-¿Me das un mechón?
MONO.-
Vale, pero me devuelves mi árbol.
(Se arranca un mechón y se lo da al Conejo).
CONEJO.-
Gracias.
(Sale).
MONO.-
-¿Y mi árbol, señor brujo?
BRUJO.-
(En off).
-¡Perdón! -¡El mono al árbol y la serpiente al presente!
MONO.-
-¡Árbol!
(Desaparece Mono y vemos a una Serpiente).
(Entra el Conejo).
CONEJO.-
-¿Me darías alguna de tus pieles antiguas?
SERPIENTE.-
(Que ríe cuando escucha la petición del Conejo).
-¡Qué gracioso animalillo!, -¿por qué iba a hacer yo tal cosa?
CONEJO.-
No te hace falta una piel antigua. Ya la has mudado y tienes otra.
SERPIENTE.-
(Que sigue riendo).
Contesta, -¿por qué tengo que darte nada?
CONEJO.-
Porque serás mi amiga y cuando en lugar del león, sea yo el rey de los animales,
no te haré ningún daño.
SERPIENTE.-
(Ríe más que nunca).
-¡Hacía tiempo que no reía tanto!
(Ríe).
Coge la piel que quieras por haberme hecho reír. -¡Un conejo el rey de los
animales!
(Ríe y ríe).
Coge la que quieras, están en aquel agujero.

pág. 59
(El Conejo se acerca hasta el “agujero” y coge una piel).
CONEJO.-
Gracias Serpiente. Te prometo que nunca te haré daño.
(Sale el Conejo).
SERPIENTE.-
Este conejo, de pequeño tuvo que haber caído en una marmita de aguardiente.
(Ríe).
BRUJO.-
(En off).
Desaparece Serpiente. Y aparezco yo en la colina.
SERPIENTE.-
(Ríe cada vez más).
-¡El Conejo quiere hacerme desaparecer!
(Desaparece).
(Aparecen tanto la colina como el Brujo. Al poco entra el cartel, que le da un
porrazo al Brujo).
BRUJO.-
-¡Porras!, tengo que perfeccionar los conjuros.
CONEJO.-
(En off).
-¡Señor brujo!
BRUJO.-
Este conejo es muy astuto. Ha superado la prueba.
(Entra el Conejo, trae el diente, el mechón y la piel, y las deja en el suelo, delante
del Brujo).
CONEJO.-
Aquí estoy con sus encargos.
BRUJO.-
Si te hago más grande, puede ser que hagas daño a los otros animales sin
quererlo. Por eso voy a hacer grandes solamente tus orejas. Así podrás oír mejor
y eso será muy útil cuando tus enemigos estén cerca.
(El Brujo toca las pequeñas orejas del Conejo y éstas se estiran hasta alcanzar el
tamaño normal de las de un conejo normal y corriente. Todo lo hace tan rápido,
que el Conejo no tiene tiempo de decir nada).
(El Conejo da unos saltos por el lugar).
CONEJO.-
-¡Me encantan estas orejas! -¡Mil gracias, señor brujo! Usted es sabio y amable.
Ahora soy muy feliz.
(Y sale de escena, con sus saltos y sus nuevas orejas).
(Aparece el Presentador).
BRUJO.-
-¿Tú quién eres?
PRESENTADOR.-
Soy el presentador.
BRUJO.-
-¡Vaya!, -¿y podrías presentarme a una brujita que hace tiempo que quiero
conocer?

pág. 60
PRESENTADOR.-
Eso está hecho.
(Desaparecen ambos).
BRUJO.-
(En off).
-¡Qué desaparezcan colina y cartel!
(Aparece la Serpiente, que sigue riendo).
SERPIENTE.-
-¡Me mondo!, -¡ahora quiere hacer desaparecer una colina!
(El cartel golpea a la Serpiente y desaparece todo).

FIN

pág. 61
21-JUAN EL BOBO Y LA PRINCESA. Es una Narrativa.
.
LA NARRATIVA. Género literario moderno constituido por la novela cortas y el
cuento. Puede decirse que es un conjunto de las obras literarias en prosa, como
novelas o cuentos, de un determinado autor, en un determinado tiempo, época o
lugar.

EL BOBO

Según convenga, el Criado puede sustituirse por una Doncella.

PERSONAJES

pág. 62
NARRADOR.
ANTONIO.
PEDRO.
JUAN, el Bobo.
MARGARITA, princesa.
ALCAIDE.
Damas.
DUEÑA.
Escribanos.

Escena muda. La Princesa suspira repetidas veces. Las Damas la observan


preocupadas. Torre al fondo. Suenan trompetas y tambores.

NARRADOR EN PREGONERO REAL.- Por orden de Sus Majestades Serenísimas de


estos Reinos, se hace saber a todos sus vasallos, así como a los moradores de los reinos
vecinos, que Su Alteza la Princesa Margarita, por decisión y voluntad propia, contraerá
matrimonio con el joven que sepa mantener con ella la más larga conversación, aunque el
pretendiente no sea de sangre real ni siquiera de noble linaje.
NARRADOR.- Y así fue como las gentes de aquel reino y de los reinos vecinos
empezaron a soñar que podrían emparentar con el rey casando a alguno de sus hijos con la
princesa Margarita, heredera del reino. De todas partes acudían jóvenes dispuestos a
conversar con la princesa. Y todos se estremecían al saber que los aspirantes a la mano de la
princesa Margarita salían cabizbajos y contrariados por no haber podido pronunciar ni una
sola palabra en presencia de la bella dama. Era ya el último día del plazo, cuando Antonio y
Pedro, hijos de un gran señor, y muy instruidos, dispusieron también emprender el viaje.

(En la casa, y arreglándose para emprender el viaje.)

ANTONIO.- Yo me llevaré a la princesa porque me sé de memoria toda la


«Enciclopedia Latina» y lo que dicen todas las crónicas del reino de los tres últimos años.
PEDRO.- No, no hermano. La princesa será mía porque conozco de memoria todas las
Leyes del Estado, todas las Ordenanzas de los gremios y todas las historias de los antiguos
reinos.
NARRADOR.- Y así salieron los dos hermanos, montados en briosos caballos que les
regaló su padre para conquistar el amor de la princesa. Pero cuando se enteró Juan, el tercer
hermano, al que todos llamaban «el Bobo», porque no era tan sesudo como los otros, su
padre no le quiso dar un caballo, sino un chivo, para desanimarlo. Pero Juan emprendió
igualmente el camino, caballero en su chivo.

(En la antecámara.)

pág. 63
ANTONIO.- (Con un gran tomo bajo el brazo.) Yo ganaré la apuesta. Los ocho
últimos días no he dejado de prepararme, ni siquiera durante el camino. Por fin, mis sueños
se cumplirán.
PEDRO.- (Paseándose con el librote abierto.) Te equivocas. La apuesta ha de ser
mía. Mis sueños se han de cumplir. Yo me he preparado durante el camino, y además ni
siquiera he dormido durante las últimas noches.
JUAN.- (Apareciendo.) Pues yo me lo he pasado muy bien...
ANTONIO.- ¿Qué haces aquí, desgraciado?
PEDRO.- Pero, ¿dónde vas, infeliz?
JUAN.- (Como si no los oyera.) Pues yo, durante el camino, he recogido esta
cazuela (la saca) , que me han regalado en el mesón, he cazado esta perdiz y he encontrado
esta cajita que contiene unos polvos (saca un poco y se lo aplica en la nariz) que hacen
estornudar.
ANTONIO y PEDRO.- ¡Rapé!
JUAN.- ¡Achís!

(Damas cosiendo y princesa abanicándose. Se abre la puerta. Las damas se


sorprenden.)

VOZ DEL ALCAIDE.- ¡Que pase el siguiente! (Entra ANTONIO.)


PEDRO.- Pero ¿cómo se te ha ocurrido venir a pedir la mano de la princesa?
JUAN.- (Va a hablar.) ¡Achís!

(Se abre la puerta y sale ANTONIO, cabizbajo, y se queda parado.)

VOZ DEL ALCAIDE.- (Desde dentro.) ¡Que pase el siguiente!

(Entra PEDRO. ANTONIO mira con pena a JUAN.)

JUAN.- (Va a hablar.) ¡Achís!

(Se abre la puerta y sale PEDRO, cabizbajo. Se coloca en situación simétrica


a ANTONIO.)

VOZ DESDE DENTRO.- ¡Que pase el siguiente! (JUAN avanza decidido,


mientras ANTONIO y PEDRO se miran sorprendidos y se les caen a la vez los dos libros
al suelo.)

(Sala de la princesa. MARGARITA sentada. Dos escribanos. Los dos hermanos,


disfrazados, pueden pasar a escribanos. ALCAIDE y DUEÑA de pie.)

JUAN.- ¡Qué calor hace aquí!


MARGARITA.- (Sorprendida, se levanta de la silla.) ¿Qué has dicho?
JUAN.- Lo que has oído, Princesa. Que aquí hace mucho calor.
MARGARITA.- (Irónica.) Es que mi padre, el Rey, está asando pollos en la

pág. 64
habitación de al lado.
JUAN.- ¡Anda! Pues si está asando pollos. (Saca la perdiz.) No le importará asar
también esta perdiz que he cazado en el camino.
MARGARITA.- No faltaría más. Pero aquí en palacio no hay asador ni puchero
alguno.
JUAN.- ¡Toma! Pues a mí me han regalado esta cazuela. (La saca y coloca la perdiz
en ella.)
MARGARITA.- (Algo desconcertada.) Sí; pero, ¿y la salsa?
JUAN.- Aquí la traigo en el bolsillo. (Y saca la cajita del rapé.)
MARGARITA.- (Acercándose y mirando insistentemente a la cajita.) Pero, ¿tú no
sabes que los escribanos están tomando nota de todo lo que dices y lo publicarán en las
crónicas, y la Dueña lo contará a todos los cortesanos, y el Alcaide, que es el peor de todos,
se lo contará al Rey?

(Todos en la sala sueltan una carcajada.)

JUAN.- Pues no tiene gracia la cosa. (Y sin darse cuenta estornuda sobre la capita.
El rapé va a los cortesanos, que se ponen a estornudar.)

(MARGARITA se acerca a él y lo besa. Sorpresa de todos.)

NARRADOR.- Y así fue como la princesa Margarita escogió por esposo a Juan, al que
desde entonces todos dejaron de llamarle «el Bobo». Y los escríbanos, de tanto estornudar,
hicieron una mancha de tinta en el suelo.

(Mancha de tinta en el suelo.)

22.REFERENCIAS:
Julian Perez Porto y María merino. Publicado el 2011 y actualizado el 2014.Definición de
Antología (http://definición.de/antoogía/)
-Encontrar información de los cuentos. https://www.significados.com/cuento/

Marco Ivan Guerrero. PMP and PgMP are registered marks of the Project Management
Institute, Inc.

Maestría en Project Management - Reviews por alumnos de OBS Business School


.. via Definicion ABC https://www.definicionabc.com/general/teatro-infantil.php

pág. 65

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