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La cerámica

Existen centros alfareros de importancia


dedicados a la manufactura de piezas de
barro para satisfacer la demanda de este
tipo de objetos, son muchas las familias
dedicadas a la producción de loza.

Arcilla es material plástico, fácilmente


moldeable, que se endurece sin perder la
forma cuando se somete a cocción. Su
composición varia según el lugar de
extracción.

La alfarería, rica por la diversidad de


formas y acabados, tiene raíces en los
orígenes del pueblo mexicano.

Los centros alfareros reproducen, objetos


de tipo doméstico para uso diario y decorativo. La aparición de
materiales y técnicas modernas ha dado lugar a nuevas líneas de
producción, como por ejemplo la amplia variedad de cerámicas de alta
temperatura que se produce tanto en Jalisco como en la ciudad de
México.

Algunos centros
artesanales se
mantienen apegados a
los moldes, diseños y
acabados tradicionales,
pero debido a la
utilización de nuevos
materiales que se han
industrializado, la
producción de artículos
cerámicos a decrecido.

Los ceramistas
mexicanos aplican
diversas técnicas para la
manufactura de objetos.
La técnicas mas usada
es el moldeado a mano,
después la técnica del molde, y por ultimo el torneado; el cual se utiliza
en su mayoría para elaborar vasijas.
En Oaxaca, se agrega
arena o plumilla de tule, al
barro para tener más
cohesión.

Las formas más comunes


en el uso doméstico: ollas,
jarros, cazuelas, platos o
cajetes, cántaros,
botellones, apaxtles.

Con las cerámicas finas, se


hacen vajillas, tibores,
platones y vasijas. En la
cerámica de uso comercial se producen candelero y sahumerios.

En la cerámica de ornato se elaboran candelabros, sahumerios, etc.

En la cerámica de ornato se elaboran candelabros, árboles de la vida de


diferentes tamaños, animales y otras figuras de molde antiguo y
tradicional.

El decorado de la cerámica es muy


variado y va desde simples motivos
de grecas, líneas, espirales y temas
geométricos, hasta rica decoración
floral y zoomorfa de la loza de
Tonalá, Jalisco. El decorado se hace
con pinceles, o bien con incidencias
o raspando las piezas.

Técnicas:
Cerámicas de temperatura baja,
como la terracota, barnizada, y
cerámicas de alta temperatura, se
cuecen hasta el punto de
vitrificación y son, por lo tanto muy
duras y no porosas (Gres) y la
porcelana.
Las variedades de alta temperatura
se originan en China.
Tonalá produce la cerámica
vidriada de petatillo: jarros
chocolateros, llamados
calderetas, ollas, jarros y
platones, decorados con
líneas entrecruzadas donde
destacan motivos florales y
animales.

La alfarería de Talavera es un
arte ligado históricamente a
ciertos espacios: la cocina, la
iglesia y el convento, la
fachada de la casa y su interior. Más el espacio del taller, donde los
rituales centenarios de las manos del artesano buscando repetir y al
mismo tiempo crear las formas, se llevan a cabo cotidianamente.

La cocina de azulejos y la vajilla de loza


blanca vidriada son como cámaras de
ecos donde los platillos reciben también el
condimento visual de la Talavera. Así, al
placer de la comida, la Talavera añade un
placer que entra por los ojos y que, como
el de los alimentos, es un placer
compartido.

Vidrio
El vidrio a diferencia de otras
artesanías no tuvo orígenes locales.
Los primeros productores fueron
españoles, llegados a la ciudad de
puebla. Posteriormente, se
instalaron fábricas en las ciudades
de México, Guadalajara y Texcoco.
Actualmente es muy difundida está
actividad, y existen fábricas en
diversas ciudades.

El vidrio ha sido trabajado por


grandes artesanos como Camilo y
Odilón Ávalos.

En casi todas las fábricas se produce vidrio soplado, pero en Puebla se


hace vidrio prensado.

Al vidrio soplado se le pueden dar distintos acabados: azogado,


esmaltado a fuego, ampollado, esmerilado, en tanto que el segundo
decora al esmeril, con la llamada decoración de pepita.

Con el vidrio soplado se hacen: botellas, vasos, jarras, platos, copas, etc.

Con el vidrio prensado, trabajado en molde, se caracteriza por producir


formas tradicionales, que servían para servir pulque; como los chivos,
catrinas, cacarizas, tornillos,
macetas, actualmente en desuso.

El color en el vidrio prensado es


pensado en verde claro, pero
también se utilizaba de color ámbar.

En casi todos los centros


productores de vidrio se elaboran
miniaturas de animalitos, barcos y
juguetes.

Se han elaborado lámparas de


hierro forjado y vidrio, entre otras
cosas para la decoración, al igual
que el vidrio emplomado para
ventanales.
Textiles
Las prendas en telar de cintura se elaboran con hilos de algodón de
diferentes clases: hilo de costura e hilaza, en algunas prendas utilizan
"hiloseda" (100% rayón).

Con telar de cintura se elaboran una gran variedad de prendas. Las más
comunes son: rebozos, bufandas, pañoletas, huipiles, vestidos, blusas,
camisas, chalecos, fajas, cotones, manteles, etc. El telar de cintura de
un extremo va amarrado al talle de la artesana, consiste de dos barras
de madera paralelas llamadas "enjulios", sobre los cuales se tiende la
urdimbre, al otro extremo se amarra a un lugar fijo, mueble, árbol o
argolla. Paralelamente a estas barras, se introducen palitos con distintas
funciones como el machete, la varilla de paso y el lizo.

La técnica del tejido es


prehispánica, consiste en
entrecruzar
perpendicularmente hilos para
formar una tela. Primero se
tienden hilos
longitudinalmente formando lo
que se conoce como urdimbre,
después se entrecruza n hilos
en ángulo recto con los
primeros, formando la trama.
Los hilos se dividen en dos
grupos, el primero incluye
todos los pares y el segundo
todos los impares, se
mantienen separados por la
varilla de paso.

La vara de lizo es una barra de madera, se fija con un cordel adicional.


Con la vara liza se levantan todos los hilos pares creando el espacio
entre ambos juegos de hilos a la que se inserta la trama y de regreso la
vara de paso sube a los nones, y así se van turnando los hilos de la
trama hasta formar la tela. Con el lizo se hacen combinaciones y
mezclas de colores en la tela (Turok, M. 1988).

Prendas bordadas a mano, se elaboran con telas de algodón, manta o


popelina, que son bordadas con hilos de algodón. Se producen una gran
cantidad de prendas: vestidos, camisas, blusas de diferentes estilos,
chalecos, manteles, manteles individuales, servilletas, y otros. Son
utilizadas diversas técnicas de bordado, punto de cruz mezclado con
"lomillo" para bordar prendas tradicionales. Otra técnica es el
"pepenado" de hilván negativo y fruncido, utilizado en los bordados de
camisas, manteles, blusas, y otros. En estos bordados puede apreciarse
la creatividad de las artesanas en formas y figuras, así como en el uso
del color, se bordan figuras de la cosmogonía y náhuat y de su entorno
como: una gran variedad de aves, flores, plantas y animales de la fauna
local y domésticos.

Los textiles de Contla


y Santa Ana
Chiautempan han
sido relevantes en el
estado de Tlaxcala y
sus orígenes se
ubican desde la
época prehispánica,
con la conquista
española se introduce
el telar horizontal.
Actualmente en Santa
Ana Chiautempan se
encuentran factorías
de grandes
dimensiones, la
materia prima son las fibras naturales como la lana y el algodón. Los
principales productos son sarapes, cobijas, gobelinos, mantas de viaje,
suéteres, bufandas y gorros, entre otros.

Los textiles de la población de


Guadalupe Ixcotla del municipio
de Chiautempan son elaborados
en telares verticales propios para
hacer los gobelinos que son una
excelente calidad, se reproducen
imágenes, paisajes, escudos y
heráldicos, entre otros. Además,
se producen los típicos sarapes
saltillos.

Madera
Tradicionalmente la talla es sobre
la madera de Tlaxixtle, pro pia de
la región de Tizatlán. Actualmente
se utilizan además madera de
sabino, cedro, entre otras, se
elaboran bastones, bates,
llaveros, teponaxtles,
portaplumas, varas con
personajes, escudos y personajes
tlaxcaltecas, trompos y baleros,
entre otras.

Mención especial merecen las


máscaras talladas en madera típicas de carnaval, cuya materia prima es
la madera de Ayacahite. Estas máscaras poseen un sistema que hace
que los párpados de los ojos de vidrio sean movibles y forman parte del
atuendo de los ahuahuetes, que son los danzantes de carnaval.

En el pueblo de Zacoalco, a 50 minutos de Guadalajara por la carretera


que lleva a Ciudad Guzmán, más de 300 familias los fabrican. Aquí
encontrará el equipal tradicional, hecho con materiales de la región, y
nuevos y variados modelos en los que se incorporan telas de diferentes
texturas y colores. Pero además tendrá la posibilidad de acercarse a los
talleres artesanales, a las técnicas y a muchas historias ancestrales.

Algunos pueblos se caracterizaron por desarrollar determinado tipo de


artesanía, como los textiles en Santa Ana Chiautempan, o el barro en La
Trinidad Tenexcáyac. El compacto núcleo familiar permitió que el oficio se
heredara de generación en generación, y en algunos casos la familia entera se
entregó al proceso, relegando otras actividades.

Por dar un ejemplo, en el barrio de Tlatempan, de San Pedro Apetatitlán, Pedro


Reyes Ramírez hizo a un lado su trabajo de ingeniero en computación para
retomar la elaboración de máscaras, pocos meses después de que su padre,
don Pedro Amador Reyes Juárez, dejara este mundo. Tan fuerte era la raíz que
los unía, y que los une, que no podía interrumpir esta labor iniciada por su
abuelo, don Carlos Reyes Acotzi y continuada por su padre y sus tíos, José y
Victorio. Al rescate de esta tradición, considerada como patrimonio familiar,
también se han incorporado las hermanas de Pedro, Silvia y Eva, su hermano
menor Fernando, y la madre de ellos, María de Lourdes Ramírez, quien elabora
las pestañas, toque final de las máscaras de chivarrudos o catrines que habrán
de danzar en los carnavales. La familia también ha continuado con la
elaboración de cristos, vírgenes, santos y otras imágenes religiosas que a don
Pedro le encargaban para templos y capillas particulares.
Otra familia dedicada a la artesanía de
madera es la de los Molina, de Tizatlán.
Cabe mencionar que en este pueblo la
talla en madera es una tradición muy
antigua. Los Molina, como la familia
Reyes, también están en la tercera
generación de talladores, y
actualmente Ricardo es el más activo
de entre sus hermanos. Además de
Margarita y Elisa, que tienen poco
tiempo de haberse integrado de lleno
al trabajo, recientemente se
reincorporó el hermano mayor, Marcial,
lo que anuncia una dinastía que habrá
de preservarse por mucho tiempo.

El trabajo de los Molina es muy


variado. Sus bastones policromos son
las piezas más características, aunque
pueden elaborar cualquier motivo que
se les ocurra o que se les requiera. En
las varias veces que los he visitado,
siempre me encuentro con nuevos
trabajos, pues los mejores no
acostumbran durar mucho tiempo o
son encargos cuyos clientes los
esperan con impaciencia.

Plumas, portalapiceros, juguetes infantiles, teponaztlis, cuadros en relieve...,


inclusive puertas y muebles de todo tipo, se producen en este taller familiar.
Los bastones de mando con los escudos de los cuatro señoríos tlaxcaltecas son
de los objetos más preciados, lo mismo que los teponaztlis con motivos
prehispánicos. En otras ocasiones he podido apreciar ajedreces cuyas piezas
son figuras de indios contra españoles.

Sin duda uno de los trabajos artesanales más apreciados del Valle del
Mezquital es el que se realiza cerca de Ixmiquilpan, en El Nith, donde sus
habitantes elaboran delicadas cajitas, marcos, crucifijos y réplicas en miniatura
de instrumentos musicales de madera con incrustaciones de hueso y de
concha de abulón, la cual obtienen del lejano puerto de Ensenada, Baja
California. Las conchas son cortadas en tiras y luego se les van dando las
formas necesarias con una segueta hasta lograr el diseño deseado, que
después pegarán en el objeto de madera.

Metalistería
Desde su supuesto origen en el norte de la zona central andina alrededor del
700 a.C., el trabajo del metal se extendió hacia el
área intermedia y alcanzó Mesoamérica alrededor
del 1000 d.C. Debido a la insaciable sed de oro y
plata de los europeos durante la conquista y
después de ella, la mayoría de los objetos que no
estaban enterrados o escondidos fueron fundidos
por los conquistadores españoles y transportados
como lingotes a España. Aunque las culturas
prehispánicas no conocían el hierro ni el acero,
habían trabajado mucho el cobre y habían
descubierto la aleación del bronce alrededor del
1000 d.C. La tumbaga, una aleación de cobre y
oro, se utilizó en Perú, Colombia y Ecuador. Se
aplicaron muchas técnicas para trabajar el metal,
que iban desde la cera perdida, hasta la
soldadura, el repujado y el grabado. Los trabajos
en metal solían estar grabados, chapados en oro o
decorados con incrustaciones de piedras y
conchas de mar.

Para el cuello y el torso, los orfebres indígenas inventaron vistosos collares y


pecheras, compuestos con
cuentas de diversas formas, ya
fueran esféricas, tubulares o
torneadas. Algunas parecían
carapachos de tortuga o cuerpos
y cabezas de animal. Las cuentas
se combinaban en variedades,
secuencias y ritmos. Y como
remate de los collares se
colocaban cascabeles que
debieron de producir un sonido
melodioso cuando el notable
personaje transitaba por su
palacio. El príncipe mixteco
enterrado en la tumba 7 lucía,
además de los collares, una
complicada pechera que, a
manera de un tejido en red,
muestra hilos con cuentas de
oro, perlas, turquesas, concha y cascabeles que debieron exaltar aún más su
jerarquía política y militar, ya que estos ornamentos eran exclusivos de un
limitado número de individuos en los reinos mixtecos.

Para los antebrazos se elaboraba un tipo de pulsera que los ceñía. Las que
proceden de la tumba 7, o bien son lisas, con la pared curva, o muestran el
elegante ritmo de banda que se entrelaza a manera de meandros. En las
muñecas, las pulseras son aros de una elegante simplicidad. Sabemos también
que muchas de las pulseras, al igual que los collares, presentaban
combinaciones de diversas cuentas con sus respectivos colgantes de cascabel,
los cuales producían sonoros tintineos con el movimiento.

Uno de los ornamentos que distingue al mundo


mesoamericano por su singularidad son los llamados
bezotes, que tienen diversas formas, pero que en general
se componen de un cuerpo cilíndrico que en la base
muestra lengüetas en los extremos para sujetarse en el
interior de la pared de la barbilla. Para poder lucirlo, el
individuo que había alcanzado la dignidad de ostentarlo
debía someterse a una dolorosa operación, mediante la
cual se le horadaba un círculo debajo del labio, sobre la
barbilla, atravesando la piel. De esta manera, cuando
cicatrizaba la herida sin cerrar, el bezote podía lucirse, a
manera de un grado militar, atrayendo de inmediato la
atención y el respeto de toda la comunidad.

El hilo de plata se utiliza para unir las piezas, para hacer


los broches de aretes y collares y, en ocasiones, como hilo para engarzar. Una
vez laminada la plata viene la forja o fragua, y ya obtenida la forma deseada se
procede a soldar y luego a burilar o grabar. Posteriormente vendrán los
procesos de acabado: bruñir y pulir.

EI oro y Ia plata constituyen Ias materias primas fundamentales a partir de Ias


cuales Ios artesanos Iogran sus obras. A menudo, incluyen en ellas cuentas de
coral o cocoyol, piedras preciosas o imitaciones de ellas, o bien Ias decoran con
esmalte. Estas materias primas, en su mayor parte, son conseguidas por Ios
artesanos a través de intermediarios pues, con excepción deI cocoyol,
provienen de otras partes deI país o incluso deI extranjero, como es el caso deI
coral. El cocoyol se obtiene deI fruto de una palma nativa deI mismo nombre.
La corteza deI fruto, llamado también coquito baboso, se parte en trozos, Ios
cuales se pulen para obtener cuentas de un color negro brillante, muy
apreciado por Ios mayas actuales y, posiblemente, también por sus
antepasados prehispánicos.

Varias son Ias técnicas que el platero emplea para trabajar y decorar Ios
metales preciosos. Entre ellas destaca Ia filigrana, que consiste en estirar
barras de oro o plata hasta formar delgados filamentos de diferentes grosores,
con Ios que se delinean y rellenan distintas figuras. Uno de Ios pasos críticos es
el proceso de soldadura, donde el artesano está obligado a recurrir a su
máxima capacidad de improvisación. La filigrana es un arte distintivo de Ias
antiguas zonas henequenera y azucarera, madres de regulares fortunas.

El laminado, el troquelado y el
grabado con buril son técnicas
que generalmente se aplican
juntas y dan por resultado joyas
como Ios llamados aderezos o
"campechanas ", denominadas
así por ser características de Ia
zona de Campeche. Están conformadas por una sucesión de láminas grabadas
con motivos vegetales y llevan un pasador en fonna de hojas de vid, detalle
que inmediatamente nos remite a su origen europeo.

Es de mencionar también el soplillo, utensilio mediante el cual se obtienen


cuentas huecas con facetas, antecesoras de Ias piedras poliédricas. Debido a Ia
dificultad de su manufactura y a Ia fragilidad de Ias piezas, el uso deI soplillo se
encuentra prácticamente en vías de extinción. Encontramos así mismo el
esmalte, que consiste en Ia aplicación y fundido de polvo de vidrio de colores
sobre superficies previamente grabadas. Los motivos más recurrentes en el
esmalte son Ios pájaros posados en Ias ramas de un arbusto llamado ch'ilib y
Ias leyendas "cariño" , "amor" o "recuerdo". Esta técnica decorativa es casi
exclusiva de Ios talleres de Valladolid, en Yucatán.

Para producir sus obras, Ios plateros disponen de un pequeño taller -por lo
regular montado en el rincón de una habitación- que consta de una o dos
mesas con sus respectivas sillas y el yunque o tas. Dispuestos en las mesas se
hallan todas las sencillas herramientas y medios de trabajo -muchas veces de
fabricación casera-, con ayuda de los cuales los artistas logran las finas joyas
que contrastan con su modesta cuna.

Cestería y Afines
La vida cotidiana de los ixcatecos está ligada desde tiempos remotos a un
elemento natural de gran valor simbólico: la palma, planta que abunda en sus
montañas y la que hasta hace unas décadas era utilizada en casi todas sus
actividades. El recién nacido recibía un petate de palma y este mismo era la
mortaja que lo transportaba al otro mundo al morir. Quién no recuerda la frase:
“ya se petateó fulanito”.

Hoy la palma es ocupada de mil


formas: en el techo de las casas
para sujetar la cerca, para atar los
animales, para jugar y dormir sobre
un petate, lo mismo que para
encender y alentar el fuego, para
guardar las semillas o cubrirse del
sol bajo el inseparable sombrero.
El tejido de palma forma parte de la cultura ixcateca. La mencionada Relación
geográfica apunta: “los tratos de estros naturales son de ordinario hacer
petates y tejerlos, y la seda, aunque pocos hacen tenates a manera de
cestillos”. Otro documento de 1777 dice: “sin otros árboles en todo el camino
que encinos y palmas silvestres de que naturales dentro de unas cuevas o
cavernas subterráneas [...] forman esteras o petates y sombreros en este Santa
María Ixcatlán”.

La palma se obtiene en las montañas cercanas a la población. Existen cuatro


variedades: blanca, amarilla, ixcateca y montañera, las cuales se distinguen
por su color, tamaño y
maleabilidad. Para traerla
van con su burro, cortan el
cogollo de las palmeras,, al
regresar la tienden al sol
durante dos o tres días,
luego se raya con un
cuchillo y, si se quiere, se
tiñe con fuesina.

El tejido de este material


tiene gran importancia en
la economía del ixcateco.
La mayor parte de la
población se dedica a esta
actividad artesanal que
realizan en cuevas, lugares excavados en el patio de la casa. Este espacio
mantiene una temperatura húmeda y adecuada para conservar blanda y suave
la palma al momento de tejer. En la cueva se reúne la familia por la tarde para
elaborar sombreros y comentar los acontecimientos del día, aunque hasta este
singular espacio ha llegado la modernidad: ahora tiene luz eléctrica y
grabadora para escuchar música; los de mayores ingresos tienen televisión.
Pero al fin y al cabo, esto no les impide tejer con sus diestras manos. Una vez
terminados los sombreros son vendidos en tiendas locales o a comerciantes
foráneos; de esta manera obtienen lo indispensable para sus necesidades
prioritarias, pues el precio del sombrero es bastante bajo. Este artículo es
transportado a Petlalcingo y Tehuacán donde se plancha y se le da el acabado;
de ahí será vendido en distintas partes de la República y en el exterior.

Aparte de los sombreros —ixcateco y copabaja—, se hacen otros objetos. Entre


los más llamativos se encuentran los chiquihuites, mejor conocidos en la región
como tenates, los cuales se visten con diseños policromos y despiden un
agradable olor a semillas, tortillas y pan.

La gran habilidad y sensibilidad de los artesanos tabasqueños se refleja en


una artesanía variada y de gran belleza.
Debido a la vegetación
selvática de la zona son
numerosos los artículos de
cestería, destacando los
sombreros de palma y los
muebles de mimbre, así como
las extraordinarias jícaras
labradas. Igualmente, dada la
importancia que históricamente
ha cobrado el transporte fluvial
en la región, los artistas
tabasqueños reproducen a
pequeña escala una típica
embarcación llamada “cayuco”,
labrada en una sola pieza de
madera, y hacen diversas artesanías de tallado en hueso y en cuerno.

Miniaturas
Deidades, flores, animales y las más variadas representaciones del quehacer
humano han sido reproducidas en todas las civilizaciones: China, India, Persia y
Egipto entre las más antiguas nos han legado infinidad de ejemplos. En México
algunos descubrimientos arqueológicos han sacado a la luz objetos miniatura
en ofrendas funerarias de diversas culturas.

Entre los cronistas deI siglo XVI, fray Bernardino de Sahagún dejó constancia de
que a los niños recién nacidos se les daban miniaturas de objetos utilizados en
los oficios que les corresponderían de acuerdo con su sexo: a los hombres,
aperos de labranza y otros relacionados con acciones guerreras, como escudos,
lanzas, arcos, mientras que a Ias niñas se les obsequiaban utensilios propios de
labores textiles, como telares, malacates y husos. Una reminiscencia de esta
costumbre se conserva entre aIgunos grupos étnicos de Yucatán y Veracruz.

En Ia época colonial Ilegaron nuevas técnicas y materiales que, aI ser


adoptadas y dominadas por artesanos mexicanos, enriquecieron Ia producción
de miniaturas de ya larga tradición.

Factor importante para incrementarlas, fueron los intercambios comerciaIes de


Ia época, ya que la clase alta de Nueva España demandaba miniaturas que
Ilegaban a México procedentes tanto del Oriente como de algunos países
europeos. Algunas de estas piezas se encuentran en museos y colecciones
privadas.

Dentro de Ia producción actual de artesanías


mexicanas, Ias miniaturas ocupan un lugar importante,
pues además de que tenemos ejemplos en casi todas
Ias ramas artesanales que tradicionalmente se
trabajan en México, en su elaboración nuestros
artesanos hacen alarde de una sorprendente
creatividad y minuciosidad.

Cabe señalar que respecto de Ias miniaturas, los


especialistas no se ponen de acuerdo en cuanto a su
clasificación. Aunque Ia mayoría coincide en
considerarIas como una rama dentro de Ia producción
artesanal, algunos Ia conceptúan como subrama, ya
que en su elaboración se utilizan los materiales que
intervienen en Ia creación artesanal tradicional. En los
que sÍ pienso estamos de acuerdo todos es que Ia
elaboración de miniaturas es una verdadera especialidad.

También es cierto que al referirse a Ias miniaturas no puede uno dejar de


mencionar Ios juguetes, porque Ia producción de ambos está muy relacionada,
ya que algunos juguetes son tan pequeños que pueden catalogarse como
miniaturas, mientras que algunas de ellas, no son siempre para jugar. A este
respecto, algunos investigadores afirman que Ia diferencia está en Ia
minuciosidad deI acabado.

Los artesanos nos muestran su habilidad y destreza manual para producir


objetos miniatura. Muchos son los casos en que este trabajo se sigue haciendo
por tradición familiar, por observación y aprendizaje deI oficio artesanal.

La familia Vázquez Sánchez, por ejemplo, se ha dedicado a Ia elaboración de


juguetes y figuras de plomo, a partir de sus propios diseños y moldes, ya sea
de piedra, aluminio o fierro colado.

Don Félix Vázquez Pacheco, nacido en Tlaxiaco, Oaxaca, empezó a hacer


figuras de plomo y "milagritos " cuando era muy joven; su tesoro más valioso
eran sus moldes, algunos de ellos muy antiguos traídos de su tierra natal. Ya
instalada Ia familia en Ia ciudad de México, en Ios años setenta, eran más de
200 Ias figuras que realizaba usando como materia prima el plomo mezclado
con metal babit; entre Ias piezas con mayor demanda destacaban: soldados a
pie, marineros, bandas de música, enfermeros, indios apaches con arco y
penacho, soldados con armadura, trincheras, ametralladoras, granadas,
callones, jugadores de polo y juegos de carreras de caballos. También hacía
escudos con los colores de la bandera y efigies de héroes de la Independencia,
como el cura don Miguel Hidalgo que porta el estandarte con la imagen de la
Virgen de Guadalupe. Una serie especial es la de los muebles eu miniatura:
máquinas de coser, jaulas de pájaros, planchitas, burros para planchar,
fonógrafos, teléfonos, sillitas, juegos de comedor y de sala. A lo anterior se
agrega la serie de animales, entre los que pueden mencionarse elefantes,
conejos, venados, impalas, leones, tigres, caballos, burros y búfalos, y como
complemento, diferentes tipos de árboles.

A la muerte de don Félix, impulsor de esta artesanía familiar, su hijo Alberto ha


destacado por sus magníficos y detallados trabajos de plomo, lo que le ha
valido el reconocimiento nacional: los premios en el Concurso Nacional de
Nacimientos y en el Concurso Nacional del Juguete en los años de 1991-1992.
El toque final de estas piezas lo constituye la pintura y decoración, labor en la
que se cuidan los más mínimos detalles.

Otro artesano destacado por su trabajo de plomo en miniatura es Teodoro


Torres Orea, quien también heredó los conocimientos y oficio de su padre para
hacer carrozas y muertecitas. Hombre inquieto y creativo, don Teodoro ama su
trabajo, pues al elaborar piezas especiales -Ias cuales por cierto están en
algunos museos y colecciones privadas- se documenta e informa
concienzudamente. Sus creaciones de indígenas ataviadas con vestidos
tradicionales son un claro ejemplo de esta inquietud y amor por lo nuestro. Vale
Ia pena señalar que el maestro Torres inició Ia manufactura de algunas piezas
para conformar una colección de las danzas tradicionales de México, pero
debido a su alto costo no se ven mucho en establecimientos especializados.

Los nacimientos, soldaditos y otros


juguetes de don Teodoro son
inconfundibles por Ia minuciosidad
con que están realizados y por el fino
decorado de su esposa doña Susana,
con quien comparte el trabajo.

En el Distrito Federal son varias Ias


casas comerciales especializadas en
vender miniaturas hechas en todos
los materiales imaginables,
procedentes de diversos estados de
Ia República. Destacan Ias de Puebla
y Guanajuato, aunque no se quedan
atrás Ias de Oaxaca y Jalisco.

Llaman Ia atención los soldaditos de


plomo que forman ejércitos
perfectamente uniformados, de
acuerdo con Ia batalla de que se
trate: los ejércitos de los aliados que
participaron en Ia Primera Guerra
Mundial y de algunas batallas famosas, como Ia de Waterloo, constituyen
objetos muy estimados entre los coleccionistas, quienes, sin importar el precio,
tratan a toda costa conseguirlos.

En los mercados y ferias se encuentran juguetitos de plomo con mucho


carácter popular, como son los muebles y enseres deI hogar en miniatura. La
mayoría de ellos se elaboran en Celaya, Guanajuato y Puebla, aunque también,
en menor escala, en Aguascalientes, Colima y el Distrito Federal. Juguetes
populares de este tipo que conservan muy buena calidad son los que se hacen
en San Luis Potosí, y también pueden conseguirse en los mercados
tradicionales.

Los "milagritos" de plomo, que hace varios años los fieles en agradecimiento a
los favores recibidos (como el alivio de un brazo, pierna u ojos) prendían con un
alfiler y listón en los santos, han ido desapareciendo de los mercados populares
(sobre todo de aquellos que se instalan cerca de algún templo donde se
veneran imágenes de gran arraigo, como el Santuario de Chalma o el de Los
Remedios), y en su lugar encontramos figuras recortadas de hojalata, cobre e
incluso moldeadas en cera.

Como sucede en otras ramas deI quehacer artesanal, Ia producción de juguetes


y miniaturas de plomo ha decaído un poco en cuanto a calidad (en algunas
piezas se observa menos cuidado en acabados y decoración}, debido a que
hoy es otra su función y su costo. La invasión de juguetes de plástico y otros
materiales sin duda ha contribuido para que Ia demanda de los juguetes de
plomo baje considerablemente, viéndose obligados asÍ los artesanos a buscar
otras alternativas para subsistir.

En este caso, y en el de Ias


miniaturas en general, es importante
el papel de los coleccionistas, ya que
aparte de conservarlos en óptimas
condiciones, contribuyen con su
demanda para que algunos
artesanos, aunque en menor escala,
los sigan haciendo.

Además deI plomo; se utiliza


madera, barro, cartón, hojalata,
cobre y alambre para reproducir
objetos propios deI hogar, como es el
caso de Ias alacenas de tejamanil
llenas de trastes y los menajes de
casa, braseros y estufas.

La manufactura de cazos, sartenes, ollas, platos y otras miniaturas sirven para


que los niños de Santa Clara deI Cobre, Michoacán, aprendan el oficio de sus
mayores, a Ia vez que ayudan en Ia economía familiar. Por cierto, cada día es
mayor el número de mujeres que participan en esta labor durante mucho
tiempo exclusiva de los hombres.

Son varias Ias miniaturas que se elaboran para celebrar algunas fiestas
populares. EI Día de Muertos, por ejemplo, los mercados se ven invadidos por
muertecitas que son usadas para regalar o como adorno de Ias ofrendas, y en
Corpus abundan Ias mulitas de hojas de maíz con huacales cargados de
juguetes. El 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, se acostumbra
bromear con amigos y familiares, a quienes se les pide algo prestado y se les
devuelve en miniatura el o los objetos o dinero facilitados por Ias víctimas.

En Santiago Matatlán, Oaxaca, a Ia luz de fogatas, Ia noche deI 31 de diciembre


se hacen ofrendas y peticiones en Ia Cruz deI Pedimento. En el piso, los
indígenas colocan figuras de borregos, vacas, aves domésticas, matas de frijol,
calabaza, maíz, etcétera, realizadas en barro, cera y madera, para demandar a
Ias deidades abundancia y prosperidad en sus familias. Lamentablemente, son
pocos los artesanos que se dedican hoy a elaborar juguetes de plomo, debido a
los cambios en las preferencias infantiles que a hora demandan otro tipo de
juguetes, entre los que sobresalen los electrónicos. Esperamos que no obstante
lo anterior, esta tradición, así como otras, logre permanecer entre nosotros por
mucho tiempo.

Juguetería
La fabricación de los juguetes tradicionales
mexicanos continúa en anos de artesanos,
quienes realizan piezas verdaderamente
hermosas, artísticas. La mayoría de los
productores de estos juguetes aprenden a
hacerlos en el seno de la familia, por lo que el
oficio de diseñador ha pasado de generación en
generación.

La imaginación y la sensibilidad mexicanas están


plasmadas en su gran colorido: en su gran
mayoría hechos por artesanos indígenas y
mestizos, los materiales utilizados en su
elaboración son un ejemplo del encuentro entre
las civilizaciones originarias y los inmigrantes
españoles.

La historia del juguete mexicano es también la historia de la humanidad.


El juego más antiguo conocido en nuestro país es el de pelota, como lo
revelan los descubrimientos arqueológicos de figuritas de barro con una
pelota en la mano. Estas piezas datan del llamado preclásico medio
(1300-800 a. C.).
En la Nueva España existió una amplia difusión y fabricación de juguetes
mexicanos, ya que durante el periodo del virreinato las fiestas religiosas
o civiles sirvieron de pretexto a los artesanos para imaginar o adaptar
nuevos juguetes. En muchas pinturas de la época se pueden ver niñas
con muñecas de porcelana o trapo, y niños con trompos, así como cazos
y espadas de cartón, máscaras, sonajas, figuras de tule, trompos,
pirinolas, tarascas , piñatas, matracas y soldados de plomo.
Alrededor de 1860 la producción de juguetes comenzó a realizarse en
grandes fábricas, lo que amenazó la elaboración artesanal de juguetes
típicos. Durante estos años abundaron muñecas de Europa con vestidos
de colores muy
mexicanos. Y desde
entonces los juegos
populares mexicanos
compartieron su
espacio con los
objetos extranjeros: se
hicieron más figuras
de cartón, tejido de
tule, palma tejida,
madera, hojalata,
algodón y cera con raíces mexicanas. Años más tarde surgieron los
títeres sin hilo, conocidos en México como "fantoches".

Desde la época del México antiguo hasta nuestros días, el juguete está
presente en la sociedad aunque con funciones y formas de
representación diferentes. Los juguetes tradicionales nunca han perdido
su popularidad y se han adaptado a las costumbres de cada región. Hoy
en día la mecánica y la electrónica son elementos básicos en la industria
del juguete. Sin embargo, son irremplazables los trompos, los muñecos
de barro, las pirinolas, las sonajas, los dados, las matracas, los
papalotes, los soldados de plomo, los trenes de madera, los yoyos y los
barcos lámina.

Los juguetes son nuestro legado de tradición y de costumbres. En ellos


se expresa la manera de ver la vida de las personas que los hacen. En
México la variedad de formas, materiales y colores se ha plasmado en
las creaciones de miles de artesanos, que recrean sus inquietudes en
infinidad de juguetes. Lo más importante del juego son la fantasía y la
imaginación que, de un modo libre y creativo, hacen de nuestros
juguetes tradicionales, promotores de
nuestras costumbres y tradiciones.

Algunos juguetes son:

 Balero
 Lotería
 Marioneta
 Matraca
 Perinola
 Piñatas
 Silbato
 Sonaja  Boxeadores
 Tablitas  Gallitos
 Trompo  Matatena
 Viborita  Caballitos de madera
 Yo-yo  Canicas
 Carritos y trenes de madera  Resorteras
 Máscaras  Rehilete
 Muñecas de cartón y tela  Casas de muñeca
 Escaleras

Talabartería
La talabartería es una artesanía heredada de España, que se integró
totalmente al país para satisfacer necesidades de la población. Se
manufacturan excelentes piezas de bolsas, maletines, cinturones,
carteras, huaraches y monturas para caballos, en las poblaciones de
Ejutla de Crespo, Tlaxiaco y en el Barrio de Jalatlaco, en la Ciudad de
Oaxaca.

El labrado de cuero, conserva


en Oaxaca una gran tradición
considerada como un arte, en
el que predomina el carácter
ornamental. Los artículos que
trabajan nuestros talabarteros,
son resultados de la paciente
laboriosidad.

Materiales que utiliza: pieles


de venado, jaguar, vacunas, bovina, caballar, mular, asnal, ovina,
caprina, porcina, etc.

Materiales que utiliza: pieles de


venado, jaguar, vacunas, bovina,
caballar, mular, asnal, ovina,
caprina, porcina, etc.

Lugares: Tamaulipas, Tlaxiaco,


Oaxaca, Cd. México, Puebla,
Zacatlán, Guadalajara, León, Ario de
Rosales, Cd. Altamirano, Buenavista
de Cuellar, Cuetzalan.
Objetos que se elaboran: instrumentos de percusión, parte de armas,
sandalias denominadas cacles