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Había una vez un chico llamado Mylo, vivía en una ciudad inhóspita y desdichada, esta ciudad

era completamente artificial no existía nada de naturaleza más que sus habitantes, pues ya
hace mucho tiempo la vida vegetal había desaparecido; por una razón muy particular.

Había existido un hombre que por su deseo de volver famoso su invento a base de sabia,
extinguió los árboles y así poco a poco el resto de toda la naturaleza que allí existía. Este
hombre fue advertido de lo que podía ocurrir si seguía con su actividad mortal, no solo hacia
los arboles sino a toda la naturaleza, pero no hizo caso y siguió hasta que no quedo nada. Allí
fue que comprendió el gran error que había cometido.

El sabio que antes le había advertido era Anorak, El Gran cuidador del bosque, un ser muy
sabio y con grandes poderes, pero ni con todo su poder podía evitar lo que ocurría, porque “a
menos que” nada cambiara.

Y “a menos que “a lo que se refiere es, a menos que alguien como tú se interese de verdad
nada dejara de ser igual.

Por eso no fue hasta que un niño cualquiera se interesó por él porque no existía naturaleza en
su ciudad nada empezó a cambiar, y así fue que Mylo descubrió la triste historia que se
escondía detrás de la ciudad de Wolfgang.

La historia de cómo la codicia de un hombre tiene el poder de acabar con algo tan hermoso
por algo tan vano como el dinero.

Pero Mylo no estaba de acuerdo, el no aceptaba que la naturaleza hubiese muerto, así que
investigo y dio con ese hombre, aquél que había destruido la naturaleza, él era, Él una vez,
llamado así porque fue quien alguna vez no escucho las advertencias de lo que hacía.

Mylo le pregunto que, qué podía hacer por qué la naturaleza volviera, a lo que el hombre
respondió-¿Enserio quieres saberlo?-Y Mylo asintió. Él una vez le dijo que si quería que la
naturaleza volviera debía quererlo de verdad y confiar. Y así fue como Mylo obtuvo la última
semilla existente de Trufula, y junto con ella la misión de plantarla en donde todas las personas
de la ciudad pudieran verla y saber que la naturaleza podía volver con ayuda de ellos, sí
cuidaban el ambiente, no arrojaban desperdicios, reciclaban, reducían y reutilizaban.

Así termino la misión de Mylo; Él una vez obtuvo su redención y Anorak volvió para cuidar el
bosque y hablar por los árboles.

Así que recuerda.

“A menos que alguien se interese de verdad nada cambiara”