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I.

ANTECEDENTES

El poder judicial de Bolivia ha tenido a su cargo al Registro de los Derechos Reales desde
el año 1887, año en el que se promulgó la Ley de Inscripción de Derechos Reales de
Bolivia. Posteriormente, en fecha 05 de diciembre de 1888 se aprobó el Decreto
Reglamentario de dicha Ley, mediante el cual tácitamente se dispone el Sistema
Registral Personal, donde la actividad Registral está centralizada en base a titulares o
propietarios; quedando, por tanto, el inmueble y su análisis en un segundo plano. Este
sistema, con la técnica del Folio Personal, se llevaba manualmente en base a diferentes
Libros, organizados por Partidas.

La estructura del Registro de Derechos Reales fue reducida y limitada a una Oficina
Especial de Registro en cada capital de Departamento, (entonces 8, pues no fue creado
todavía en el Departamento de Pando) – a cargo de un Registrador, que debía ser
abogado, con el número de auxiliares o “plumitas” que sean indispensables para el buen
servicio de las Oficinas.

La concepción inicial de las Oficinas de Registro de Derechos Reales fue la de entidades


destinadas únicamente a la publicidad de los Títulos sujetos a Inscripción, cuya función
principal era la de inscribir cualquier acto o contrato relativo a los bienes inmuebles y
prendas sin desplazamiento, sin considerar la Seguridad Jurídica ni controles, que como
ente que otorga Fe Pública del Estado, son absolutamente necesarios.

La Seguridad Jurídica en el tráfico de las distintas transferencias de inmuebles a través


de la Publicidad, han dado lugar a los cambios efectuados al interior de las distintas
Oficinas del Registro de los Derechos Reales.

ADOPCION DEL SISTEMA REGISTRAL INTEGRAL BASADO EN EL FOLIO REAL


“SISTEMA INFORMATICO TEMIS”

Considerando la problemática originada con el Sistema Personal de Registro, se decidió


utilizar un Sistema Registral que permita garantizar de mejor manera, los derechos que
poseen las personas sobre un bien, basándose en un procedimiento coherente y sencillo.

Como resultado del estudio se optó por el Sistema Real, que toma como principal
protagonista del registro, al Inmueble, vinculándolo con el propietario y el Derecho Real.

El cambio de técnica se debió precisamente, a que, en la técnica del Folio Personal, las
partidas, por su desvinculación registral y por contener notas muy extensas en sus
Registros, imposibilitaban en gran parte una correcta certificación y hacían moroso el
proceso de inscripción y la consiguiente Publicidad. Luego, el primer objetivo por alcanzar
fue la individualización e identificación plena del inmueble, además de evitar la gran
literalidad, mediante la reducción de datos muy concisos sobre el detalle y la descripción
de los sujetos y de los inmuebles. Se alcanzó la meta de unir la informacion de los
Derechos Reales ajenos y los propios respecto a la propiedad. En resumen, se consiguió
centralizar los datos fundamentales de la propiedad con sus restricciones y cancelaciones
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