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Ficha interna. Facultad de Psicología. Cátedra de Psicología Social.

UNC: Profesora
Ana M. Correa. Año 2011

SOCIEDAD, INSTITUCIONES Y SUBJETIVIDAD

“El infierno de los vivos no es algo que será. Hay uno y es el que ya está aquí. Es el
que vivimos todos los días, el que hacemos estando juntos. Dos maneras hay de no
sufrirlo: una consiste en acostumbrarse a él, no verlo más hasta formar parte de él.
La otra es peligrosa y requiere atención y aprendizajes continuos: Buscar y saber
reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, hacerlo durar y darle
espacio.” Italo Calvino.

Los conceptos que se desarrollan en este módulo Sociedad, Institución y Subjetividad


aportan, como se menciona en el Apartado Esta psicología social del libro Notas, a la
construcción del objeto de estudio de la psicología social como campo de
problemáticas. Nos aproximamos, en esta dimensión a conocer para comprender, las
condiciones materiales, imaginarias y simbólicas de la producción y reproducción de
sentido en lo social, como asimismo, las orientaciones o maneras de actuar, pensar y
decir de los sujetos, en una sociedad dada.
En efecto, se pretende en la vuelta de espiral dialéctica del proceso de enseñanza y
aprendizaje, una aproximación a la lectura de la dimensión institucional en la trama de
relaciones psicosociales.

LO SOCIAL, LA SOCIEDAD

Las preocupaciones por las formas del vivir y del morir, por el bienestar, por la libertad
y la justicia, han sido y siguen siendo planteos filosóficos, jurídicos, antropológicos y
existenciales que participan en las nociones que construyen lo social y definen una
SOCIEDAD.
¿Qué es lo social?
Es una primera pregunta que cuando se intenta responder se pone en evidencia que
existen distintas concepciones, maneras de entender y conceptualizar lo social, en las
ciencias sociales y en el sentido común. No son homogéneas y mucho menos unívocas.
Si se toma los llamados tratados clásicos de Sociología se encuentra lo “social”
definido como cosa, algo empíricamente observable que ejerce coerción externa sobre
el individuo (Durkheim). Por otro lado y, contemporáneo a este autor, Karl Marx define
“lo social como la totalidad de condiciones y relaciones en la cual los sujetos se
encuentran recíprocamente situados generando intereses contrarios que crean
conflictos” en tanto Max Weber, expresa “lo social es regularidad de acciones según
medios y fines” donde destaca la existencia de intereses culturales.
Siglos después, de estas teorías claves que se describen mas adelante, la noción de lo
social se va complejizando e incluye aspectos antropológicos, psicológicos,
linguísticos, históricas.
Moscovici, define “lo social” como los fenómenos de la ideología y la comunicación
donde se producen procesos psicosociales de influencia y facilitación social en una
cultura dada. Estos procesos de influencia y facilitación social, han sido desarrollados
por las sociologías que consideran lo social como algo externo, sin embargo, la teoría de

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Moscovici los retoma en su visión psicosocial para explicar el conflicto entre “la
sociedad externa y la sociedad que lleva dentro” y genera categorías de análisis como
resistencia vs. conformismo; grupos y minorías activas que diferencian categorías de
individuos, según la jerarquías existentes, la distribución de poder.
Pichón Riviere aporta y profundiza desde el psicoanálisis la articulación resultante
entre estructura social / mundo externo y mundo interno / fantasía inconsciente, en la
interacción. Habla entonces de lo social como proceso inter e intra subjetivo en
condiciones concretas en la cual se produce una modificación mutua hombre –
naturaleza. Es una concepción dialéctica de lo social en tanto praxis humana.
En efecto, la noción acerca de lo que se construye como “lo social” se complejiza y, tal
complejidad remite a múltiples relaciones de distintas referencias, geográficas,
culturales, políticas, económicas que buscan dar respuestas a interrogantes de
conocimiento y demandas o urgencias de la sociedad.
¿Que es la Sociedad?
Se presenta un esquema general de las nociones que en un proceso socio-histórico
definen la Sociedad, para pensar en y desde ella/s que son las Instituciones. (Ver
Anexo: Concepciones de Sociedad de la Modernidad a nuestros días. Ana Correa). En
este sentido la esquematización ha sido teniendo en cuenta las vertientes que se
presentan a continuación:
El materialismo histórico de Karl Marx (1848) define a la Sociedad como el
producto de la acción recíproca de los hombres cualquiera sea su forma- según el
modo concreto de producción. Desde una premisa materialista de la historia el autor
afirma, que es el modo de producción con sus formas y relaciones de producción y
reproducción social lo que define la Historia. Son las relaciones económicas (de eco/
sentido y nomos/norma) en tanto, producto de la acción del hombre por apropiarse de
la naturaleza y satisfacer necesidades, las que van definiendo la Sociedad.
Marx afirma que a un determinado modo de desarrollo de las fuerzas productivas
corresponde una determinada forma de producción y de consumo, es decir una forma de
SOCIEDAD. Desarrollo transitorio e histórico pues al adquirir los individuos en
relaciones nuevas facultades productivas, cambian el modo de producción y con ello
cambian las relaciones, por ello son estas formas de producción la base que condiciona,
en última instancia, el desarrollo político, jurídico y filosófico, literario, artístico. Es
decir, la manera en que Marx entiende la sociedad se basa directamente en develar las
condiciones y/o determinaciones de la relación social para analizar cómo éstas se
generan y se reproducen en las formas de producción .
Pero, también agrega Marx toda actividad del hombre deber ser entendida en su
relación con la conciencia que de ella tiene ese hombre (Marx.1844. El trabajo
alienado). Lo cuál supone que la capacidad del hombre “de hacer”, “de su acción” se
relaciona con un acto de voluntad como cualidad del ser humano. Supone, que el ser
específicamente humano tiene “conciencia de toda acción”. Sin embargo, y he aquí la
fuerza de su crítica al modo de producción capitalista, este modo de producción crea al
mismo tiempo“la alienación”. Este concepto central, en la obra del joven Marx, implica
que en este modelo societal capitalista se fragmenta la relación entre conciencia-
acción en la acción recíproca y lo lleva a un intercambio donde se disocia la cosa útil y
el valor de la cosa. Así en la alienación generada por esta forma de producción –el
capitalismo- los productos aparecen como dotados de vida propia ajena a la conciencia
del hombre producto de la desigual posición en las relaciones sociales donde se produce

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la acción recíproca y, por ello agrega que las relaciones sociales son desiguales,
asimétricas y de dominación o explotación. No obstante, señala, hay que buscar la
explicación de las condiciones y determinaciones – de lo concreto real- en la praxis de
los hombres activos y propone el método dialéctico que siempre revela el movimiento y
la transformación, en cada una de las fases de la historia humana se encuentra un
resultado material, una suma de fuerzas de producción, una relación históricamente
creada con la naturaleza y entre unos y otros individuos que cada generación transfiere
a la siguiente, una masa de fuerzas productivas que imprimen un determinado
desarrollo. (Marx. El Capital)

Marx Karl (1818-1883) nacido al final de la I Guerra mundial, es un pensador que revoluciona
la economía, la política y la sociología al proponer metodológicamente develar teóricamente,
cuestionando las apariencias, los determinantes reales de la “actividad social” desde una
perspectiva histórica y política. La producción de su obra ha sido clasificada por el carácter de
juventud; mencionando entre otros, “Elementos fundamentales para la crítica de la economía
política (borrador)GRUNDISSE”; “La miseria de filosofía”, “La ideología alemana”
conjuntamente con Engels, “El Capital”,

La sociología funcionalista de Emile Durkheim, tuvo como interés el destacar las


aplicaciones jurídicas y políticas de sus elaboraciones. Para el autor, la creciente
división del trabajo da lugar a tipos de estructuras sociales que presentan la mas alta
forma de “integración social: la solidaridad orgánica”. Una sociedad es como un
organismo, cada parte tiene su función y ello tiende a producir un “equilibrio”. En las
sociedades primitivas, decía Durkheim, la solidaridad es mecánica “ya que las gentes
están poco diferenciadas y se mantienen unidas por amistad, vecindad y parentesco” es
una unión que responde a una fuerza externa. En “Las reglas del Método Sociológico”
el autor define lo que él considera el “hecho social”, en el afán de precisar y diferenciar
de los fenómenos sociales de los psíquicos.
Los hechos sociales son colectivos, coercitivos, exteriores al individuo y existe una
sanción que subyace en lo social y esto de forma colectiva define las instituciones de la
sociedad. No vacila en definir a la sociología como una ciencia de las instituciones, de
su génesis y su funcionamiento, el estudio de las relaciones de los individuos con las
instituciones. “La estructura social define- en términos de costumbres, representaciones
colectivas, normas y leyes- los límites del comportamiento posible y como es posible
convivir.” En este sentido la función del Derecho es para ejercer el control social
mediante sanciones.

Durkheim, Emile (1858-1917) nace en Francia y su obra esta en el seno de la


construcción de la estructuración capitalista”. Obras relevantes: “Las reglas del método
sociológico”; “Las formas elementales de la vida religiosa”; “De la división social del
Trabajo”; “El suicidio”.

La sociología comprensiva de Max Weber se ocupa del estudio de la acción social


para entender la cuestión de la relación social. Entender interpretándola, explicarla en su
proceso y en su efecto. Se trata de una acción con sentido y de esta manera la relación

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social se define por la reciprocidad dado que son acciones mutuas que tienen
intencionalidad, intereses, en un orden legítimo, pues se ajustan a normas obligatorias
que operan como modelos de comportamiento. A partir de esta distinción, Weber
define dos conceptos claves: Comunidad – proceso de comunión- y de Sociedad –
proceso de asociación. En este marco establece diferencias en las relaciones sociales y
genera las categorías de fin y medios (racionalidad instrumental).

Max Weber (1864-1920) el autor representa para la sociología y la ciencia política


contemporánea un lugar de búsqueda metodológica y reflexión crítica ineludible.
Ligado al historicismo alemán analiza las relaciones entre lo fáctico y los valores. Su
producción relevante: “Economía y Sociedad” “El capitalismo”
Otra vertiente clave en nuestro interés que se desprende de la Sociología comprensiva
es el Interaccionismo Simbólico que introduce herramientas para repensar la
problemática de la construcción social de la “realidad” y la integración de los sujetos en
la sociedad. Desarrolla una de las grandes disyuntivas largamente discutidas en el
campo de las ciencias sociales tiene que ver con el problema de la objetividad y la
subjetividad; despejando la opción metodológica para discutir la realidad objetiva de la
realidad subjetiva.

“la sociedad es una realidad construída en la dialéctica de procesos de


objetivación, externalización, internalización.
Los procesos de “objetivación” constituyen un sistema simbólico – de normas, mitos,
lenguaje- que dan sentido al mundo donde se vive. Los procesos de “externalización”
corresponden al fenómeno de “institucionalización” es decir cuando las objetivaciones,
mediante el proceso de socialización, se han internalizado, se han configurado en la
vida cotidiana pues la Institución ha establecido como legítimas en una dinámica
conforme a ella.
En este marco conceptual, se pueden destacar, además de la célebre obra de Berger &
Luckmann “La construcción social de la realidad”; la producción de Goffman,
“Estigma” “Internados” “La presentación de la vida cotidiana” donde, especialmente en
los dos primeros, analiza la institución y la sociedad definiendo la “institución total”
hospitales psiquiátricos – cárcel, como formas paradigmáticas de la captura de la
subjetividad

Berger Peter, Luckmann George, Goffman Erwing, entre varios, forman la escuela del
interaccionismo simbólico que incorporan en la teoría social un tratamiento de la “acción”
como conducta racionalizada, ordenada reflexivamente por los agentes humanos y buscan
captar la dimensión del lenguaje como medio practico que lo hace posible. Subyacen
concepciones de la filosofía social de Mead y de la fenomenología de Schutz, como asimismo
de la sociología comprensiva de Weber.

Castoriadis incita a pensar el sentido que hace que una sociedad exista y se pregunta
¿qué mantiene unida a la sociedad?
Para que exista una Sociedad debe instituir sus propias significaciones imaginarias.
Una sociedad, es un sistema de interpretación del mundo, de construcción, de
creación. Cada sociedad inventa sus significaciones pues ellas mismas son producción

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de sentido que pueden configurarse como organizadores de sentido –condición para la
representación- es decir, de aquello que esa sociedad puede darse y lo que la mantiene
unida es su INTITUCION.
La institución de normas, valores, lenguajes, para hacer que las cosas sean y los
individuos también. La institución produce individuos quienes a su vez producen y
reproducen la Institución de la Sociedad. (Castoriadis.1989)
La SOCIEDAD es una urdimbre de significaciones y simbolismos inmensamente
compleja y creativa. Es decir, sostiene la idea de relativa indeterminación, con nuevas
determinaciones y determinaciones distintas, que no pueden reducirse a lo que ya había,
ni deducirse ni producirse a partir de ello.
En otros términos, dice Castoriadis, lo que mantiene unida la sociedad es una
construcción colectiva en acción e interacción, fuerza creadora, de lo real y de lo socio-
histórico, que llama imaginario social. La noción de imaginario social alude a un
conjunto de significaciones por las que un colectivo social – grupo, comunidad,
institución- se instituye como tal en un momento social dado. Establece lo que permite
y lo que no, construye el modo de relación, crea sentidos.
El Imaginario social para Castoriadis es producción incesante de sentido histórico-
social, imprime una singularidad propia y diferenciada de otras épocas y otras
sociedades, por ello distingue entre imaginario social efectivo (instituido) es decir esas
significaciones que consolidan lo establecido creando organizadores de sentido que
mantienen unida a una sociedad y el imaginario social radical (instituyente) que
posibilita la irrupción de nuevos organizadores de sentido.

Cornelius Castoriadis, filósofo, historiador y psicoanalista de origen griego, vivió en Paris


desde 1945 hasta su muerte 1999, propuso una cosmovisión del hombre en el mundo cuando
afirma “nuestro mundo se construyó sobre dos proyectos opuestos: el capitalismo y la
autonomía personal y colectiva”. Fue fundador de “Socialismo y Barbarie” en 1967 con Lefort
y Lyotard. Y, luego de la disolución del grupo publica “La institución imaginaria de la
sociedad” en 1975 que constituye en un obra original y revolucionaria de concebir la sociedad,
la historia y la subjetividad.
Su vasta producción abarca reflexiones y desarrollos filosóficos y políticos.

LA INSTITUCIÓN Y LAS INSTITUCIONES

Pensar la sociedad en su dimensión histórico social es una manera de reconocer las


instituciones de la sociedad. Institución/es que dan marco a la interpretación de la
tensión entre los hombres haciendo historia y luchando por su autonomía, en tanto,
forma parte de nuestras vidas; nos preexisten, conforman identidades y producen
subjetividad.
.
1. Nociones y conceptos en el análisis de las instituciones:

Para analizar la dimensión institucional en la trama psicosocial; se toma, por una parte,
las nociones y conceptos de institución, como lo que establece y, por otra, la incitación
a un pensamiento, en una relativa indeterminación, para entrar en el curso de los
procesos de transformación social.

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En el diccionario de Ciencias Sociales (Littré) la Institución es como “aquello que da
comienzo, lo que establece, lo que forma” y, en esta definición formal, se encuentran de
entrada, el problema de la función de una institución en la sociedad: la conservación, la
estabilidad y la formación de una Sociedad.
Por ello se afirma que en términos amplios una institución apunta a establecer un modo
de regulación que tiene por fin mantener un estado, hacerlo perdurar y asegurar su
transmisión. Para ello se vale de una violencia estructural que precede la existencia de
quienes ocupan las instituciones – pone un límite, establece reglas, fija acuerdos o
pactos- es decir, que el malestar y el sufrimiento institucional es parte constitutiva del
lazo entre sujetos e institución y que se transita, en ellas y por ellas, inventando formas
de sublimación, creación, proyección o introyección productoras de subjetividades.
Desde estos supuestos la modernidad creo un cierto tipo ideal de institución basada en
la finalidad del Estado, que “cumple funciones como garante de la puesta en cadena de
las instituciones. Su efecto es el ideal de la racionalidad moderna: el Estado – Nación
como mega institución cuyo organigrama interno es el conjunto de todas las
instituciones (…) la violencia, entonces, se encuentra diseminada en un red orgánica de
instituciones – modelo funcionalista al sistema que forma parte”(Lewkowicsz, pag: 43)
Ellas nos preexisten y nos hablan desde antes de nacer, nos legan una herencia de
valores, pautas, clasificaciones que nos ordenan la construcción del mundo creando
sentimientos de pertenencia y fidelidad, sin que medie una clara y explícita decisión de
parte los individuos. Fabrican por tanto sujetos aptos para la vida en sociedad,
construyen la certeza de se hace lo que se tiene que hacer. Establecen, regulan y dan
forma a las relaciones entre los hombres.

1. 1. Análisis Institucional: discusiones y apuestas que explican la sociedad moderna.


René Lourau (1975) en su libro el “Análisis Institucional” discurre dialécticamente a
través de los cuerpos teóricos de disciplinas que abordaron la cuestión de la Institución:
el Derecho, la Antropología, la Lingüística y el Psicoanálisis y señala que el concepto
de institución esta en crisis pues oculta su contingencia.
En este sentido, este autor muestra que la noción de Institución no es unívoca sino que
el concepto presenta al mismo tiempo: un carácter universal que se representa por un
concepto abstracto, que se desprende del valor de la norma considerada como universal;
un carácter práctico que esta encarnado en la vida cotidiana y un carácter simbólico
en las maneras que los sujetos se representan la Institución.
De esta manera Lourau señala que el concepto INSTITUCIÓN da cuenta de un
movimiento dialéctico entre:
o El carácter universal / o momento de la universalidad, es el de la
unidad positiva y racional del concepto, siendo su contenido los valores,
normas y sistemas culturales ya existentes. Si se analiza aisladamente,
este momento significa asumir una postura positiva de la Institución: lo
ideológico – lo político. Por ejemplo cuando se toman proclamas y/o
enunciados convocantes y exhortativos como: “todos los hombres son
iguales ante la ley”
o El carácter práctico / o momento de la particularidad, expresa la
negación del momento precedente puesto que la universalidad lleva su
contradicción y cuando la norma encarna en la realidad, en la vida

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cotidiana ella se instala según las condiciones concretas materiales y
simbólica. Si se aisla este momento implica instalarse en la
interiorización / socialización, relaciones de aprendizaje en un campo de
lucha (de poder). Por ejemplo y retomando lo anterior, se consideran
“desigualdades, discriminaciones, conflictos que emergen de aquella
igualdad en las relaciones cotidianas”
o El carácter simbólico /o momento de la singularidad, expresa en sus
contenidos las formas organizacionales jurídicas o anómicas para el
logro de objetivos. Autonomizar este momento implica quitarle fuerza al
carácter histórico de lucha en los procesos de incesante transformación.
Por ejemplo el establecimiento de nuevas regulaciones producto de la
visibilidad de desigualdades en pos de lograr el carácter universal.
En consecuencia, el concepto Institución resulta: polisémico, equívoco y problemático,
según sistemas de referencias disciplinares (antropología, sociología, filosofía del
derecho, psicoanálisis, administración) y su utilidad en el análisis.
El concepto es polisémico: en tanto no es unívoco. Es el Derecho que acentúa el
momento de la universalidad. Reafirma, las normas universales y las formas de
regulación establecidas, en los códigos o en las costumbres no escritas. Consiste en
volver evidente, intocable y sagrado lo que no es sino contingencia política. Sin
embargo, este tratamiento es fecundo para el uso funcionalista que enmascara la
demanda política en la ideológica. Asimismo, señala que la polisemia del concepto
tiende a mostrar no solo la eficacia simbólica de lo jurídico sino que expresa que la
contingencia de lo normativo nos arroja a aprehender las relaciones en la institución en
relaciones de fuerza, de clase, de producción, de poder.
El concepto es equívoco: designa alternativa y simultáneamente lo instituido y lo
instituyente. Lo instituido como la cosa establecida y lo instituyente que propone su
transformación, en las maneras particulares de interpretar lo instituido. Se presenta la
institución como permisiva, contenedora, sostenedora y al mismo tiempo, como
represiva y expulsora; forma parte del control social.
El concepto es problemático: pues la institución no se presenta de manera inmediata a
la observación y al análisis. La institución emite mensajes falsos de sus proclamas,
discursos, exhortaciones y también emite mensaje efectivos mediante sus códigos y su
organización.
“Ud. es asalariado; tiene una familia. Régimen del salario, matrimonio;
he ahí dos normas universales propias de nuestra sociedad. Con ellas se
asocia un cortejo de normas modelos y valores de comportamiento”.
(…) Una norma universal o considerada como tal, ya se trate del
matrimonio, la educación, de la medicina, del régimen del salario, de la
ganancia o del crédito, es designada institución”. (Lourau.1975:9)
La norma universal, momento positivo, es un momento determinado abstracto, ideal
(efectivo) que para instaurar/se apela a lo sagrado, al mito fundador, a la leyenda para
que sostenga cierta idea o ideal como por ejemplo: libertad, democracia, derechos
humanos, otros. Sin embrago la norma universal – la ciudadanía, por ejemplo- en el
momento en que se encarna en una época determinada, en la vida cotidiana, encuentra
su negatividad mostrando la distancia entre lo normado y lo legitimo; o señalando
brechas entre la norma y las practicas sociales. Es decir, la negatividad del momento
positivo de la norma, se materializa en la acción de los individuos, es siempre

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instituyente, creativo y tiende a crear modificaciones sobre las estructuras previas, o los
modelos o concepciones de concebir el mundo.
En efecto, teóricamente el concepto institución, plantea la necesidad de un pensamiento
dialéctico que se manifiesta en una lógica de movimiento incesante entre lo instituido –
instituyente en búsqueda de resolver la tensión anterior, institucionalizándose.
En esta línea del Análisis Institucional se desarrollo un importante campo de análisis y
abordaje institucional que se presenta en Panorama Institucional orientado a
cuestionar las instituciones como destinadas al mantenimiento del “orden” social.

1. 2. La dimensión colectiva de la producción de sentido: la transformación de la


sociedad moderna.

Si bien la producción de Cornelius Castoriadis es contemporánea a Lourau, su interés es


diferente. Analiza la dimensión colectiva en la producción de sentido, lo que hace ser
las instituciones en una sociedad en tanto conjunto de significaciones imaginarias
sociales socialmente sancionadas.

Lo histórico social es la unión y la tensión de la sociedad instituyente y la


sociedad instituída, la historia hecha y la historia que se hace (La institución
imaginaria de la sociedad, 1974. p.185)

Para Castoriadis toda actividad humana es con anterioridad a su función productiva una
acción humana cuyo núcleo no es el fin (racionalidad) sino el sentido.
La dimensión de la acción da sentido al hacer propiamente dicho, por lo que Castoriadis
pone especial atención a la actividad humana en su doble manifestación: del hacer
productivo y de la producción simbólica. Por ello, de ninguna forma es posible hablar
de ser humano extrasocial o asocial ya que, sólo es posible pensar y hablar del hombre,
como ser social. El ser social del hombre, es su humanidad, está presente con
anterioridad a la posibilidad de concebir al individuo y se da en el lenguaje y las
instituciones.
“Todo lo que se nos presenta, en el mundo social histórico, pasa
indefectiblemente por la urdimbre de lo simbólico. No es que se agote en ellos.
Los actos reales, individuales o colectivos –el trabajo, el consumo, la guerra, el
amor, el parto-, los innumerables productos materiales sin los cuales ninguna
sociedad podría vivir un instante, no son (no siempre ni directamente) símbolos.
Pero unos y otros son imposibles fuera de una red simbólica. En primer lugar
encontramos a lo simbólico, claro está, en el lenguaje. Pero lo encontramos
igualmente en otro grado y de otra manera, en las instituciones”i

En este pensamiento, el imaginario social, presenta una doble dimensión: una que
mantiene unida la sociedad y que define como “imaginario efectivo”-lo instituido- que
define sus esquemas organizadores de sentido (lo bello - lo prohibido- lo no permitido)
y el “imaginario radical”-instituyente- génesis del proceso de construcción sentido de
transformación y cambio de esas significaciones.
El carácter de imaginario social, conlleva lo instituido y el instituyente, esta dado por la
creación, la auto-alteración y sólo existe porque es social.
Buscar explicar las instituciones presenta el riesgo de reducir la interpretación a la
función de las mismas en un sistema mas amplio; se limita a una descripción de los

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hechos, dentro de una teoría que les atribuye un significado; pues en toda la
interpretación de los simbolismos siempre media la actividad y el pensamiento de los
sujetos socialmente situados en un mundo histórico y social.

Una bandera es un símbolo con una función racional, signo de reconocimiento y


de unión, que pronto se convierte en algo por lo que uno puede y debe
matarse(...)” ii

Castoriadis, reinterpreta las instituciones efectivas sólo, como momentos,


materializaciones, cuya validez de hecho no alcanza para expresar la esencia del
movimiento social-histórico. Esta validez de hecho se identifica con su dimensión
instrumental que constituye su aspecto funcional, pero no agota su ser. Del mismo
modo que el concepto de “fuerza” no agota la idea de poder y, la idea de “libertad” no
es solamente capacidad de movimiento. La idea de creación como actividad del
imaginario radical supone la indeterminación de algo- una nada- a partir de lo cual
aparece una nueva forma.

“(...)entonces, contrariamente al viejo tópico, lo que hace del hombre un


hombre no es su ser razonable o racional –lo que a todas luces es un disparate.
No hay ser más loco que el hombre, se considere lo más profundo de su
psiquismo o sus actividades diurnas. Las hormigas o los animales salvajes
tienen una “racionalidad” funcional muy superior a la del hombre: no dan un
paso en falso ni comen setas venenosas. Los hombres han de aprender qué
alimenta y qué no. No es pues, a partir de la racionalidad, de la lógica, las
cuales, -en tanto lógica operante, caracterizan en general a todo lo viviente- a
partir de lo que podemos definir al hombre. La capacidad de creación nos hace
ver precisamente por qué la esencia del hombre no puede ser la lógica, ni la
racionalidad.” iii

1. 3. Lo social, lo político.

Castoriadis afirma que el hombre es ser social y por ende ser político, la reflexión y la
deliberación, son actividades creativas y productivas que posibilitan la continua
renovación de lo dado. Es pues, la actividad humana en las instituciones una acción
de revisión constante de las prácticas donde se conjuga el “poder”. Poder de la
comunicación y de búsqueda de producción de sentido, no sólo en función de los fines
se desplaza desde el nivel superior del orden instituido a los participantes. En esta
situación desaparece la polaridad estructurante, de relaciones sociales asimétricas y es
posible experimentar el poder no como violencia, coacción y dominio propio de toda
actividad técnico-productiva, sino como participación en la creación constante de la
validez de derecho de lo instituido. (A. Sanz.2005)

Las instituciones, son espacios de reflexión y de deliberación, son lugares de acción en


sentido propio: lugares de libertad como espontaneidad de pensar y de hablar unos con
otros sobre un tema común y en este sentido, las instituciones son efectivamente
espacios políticos donde el poder no es pertenencia de uno sobre otros sino que
surge de la acción-pensar y hablar- en común.

Michel Foucault (1926-1984) Analiza el poder en sus efectos en la relación entre sujeto-
objeto y analiza el poder (microfísica del poder) sus técnicas en términos de su propia
especificidad no reduciéndolo a la consecuencia de una legislación o modelo de

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sociedad. Esto lo llevará a ver, no el dominio de un grupo sobre otros, o de lucha de
clases, sino como una organización circulante parecida a una red, en la medida que
opera como sujeción en el nivel de los procesos que marcan nuestros cuerpos, dictan las
conductas y nos constituyen como sujetos. En este sentido, se interesa en el análisis del
modo en que el poder opera en las prácticas (discursivas y no discursivas) a manera de
dispositivos.
El poder se ejerce y mediante éste ciertas acciones modifican otras y estructuran su
posible campo de acción. La relación adecuada del poder no es la violencia ni el
consenso sino el gobierno en el sentido amplio de guiar la posibilidad de dirigir y
poner en orden un resultado posible. El poder esta siempre presente en las que se
requiere dirigir la conducta de otro y son juegos estratégicos de libertades. El poder no
es sustancia es relación en las que algunas personas intentan determinar las conductas
de otros y donde hay poder hay RESISTENCIA. El punto importante será saber en que
formas, a través de que canales, deslizándose a través que discursos llega el poder hasta
la conducta. El poder se ejerce únicamente sobre sujetos libres y solo en la medida en
que son libres, enfrentados a un campo de posibilidades donde pueden tener lugar
diversas conductas, acciones y diversos comportamientos. La esclavitud no es una
relación de poder sino que allí existe, la simple coerción o la pura violencia.

PRODUCCIÓN DE SUBJETIVIDAD

En efecto, en esta mirada de las instituciones se puede inferir en cierta manera las
relaciones entre los sujetos y las instituciones. Así el Interaccionismo Simbólico,
muestra que las interacciones son eficaces, en tanto, no sólo están motivadas por
objetivos, necesidades y acciones que poseen una misma finalidad, sino porque además,
poseen una intencionalidad afín a los participantes. Por otra parte, Pichón Riviere,
señala que las interacciones en tanto intersubjetivas producen vínculos y en Castoriadis
que, en las instituciones el individuo, no solo se constituye en sujeto social sino en
actor político.
De esta manera, los lazos, las relaciones, los vínculos son producciones relacionales,
psíquicos y socio-culturales y que en la sociedad moderna, las instituciones organizan y
controlan el reparto de bienes materiales y simbólicos. En este sentido la institución
aparece estrechamente ligadas a la construcción de un “cierto sentido del orden”
creando y estableciendo regulaciones y leyes contra la violencia, la arbitrariedad y una
“producción de subjetividad”.
Sin embargo, en la actualidad las INSTITUCIONES PERPLEJAS, resultan de “mundos
simbólicos heterogéneos”, de la “volatilidad de los agrupamientos”, de “lidiar con la
estupidez” y generan incertidumbre y perplejidad – no como situaciones de tránsito sino
como hábitos saludables- plantea la conflictividad (ya no como lucha de opuestos)
“entre un mismo plano y su residuo” ((Lewkowicz.2008: 170)
En estas condiciones y determinaciones de la llamada posmodernidad o modernidad
tardía o hipermodernidad, la diversidad cultural, la pluralidad de intereses y la polisemia
con que se enuncian las necesidades nuestros días, la variación del estatuto de la Ley, la
noción de vínculo intersubjetivo, resultan insuficientes para dar cuenta de la
producción de sentido y la producción de subjetividad.
“El mundo coordinado por el Estado, la subjetividad generada por la familia
permite pasar por la escuela, de la escuela pasar a la fábrica, a la oficina,, al
hospital, al cuartel (señalaba Lourau.1978)…están regidas por la misma lógica.
Pero sin una instancia que coordine los recursos subjetivos pertinentes para

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habitar una situación, no son pertinentes para la otra; la entrada en cada
situación tendrá que atravesar su momento de perplejidad (…) podemos crear
las practicas capaces de instaurar una subjetividad que pueda moverse en medio
sin desmentir la indeterminación esencial y, a la vez, sin desgarrarse por eso.
No se si es posible; sólo sé que es necesario” (Lewkowicz. 2008: 186)
La noción de subjetividad busca e intenta construir un campo de reflexión para pensar
“las formas de existencia” de los sujetos. Las maneras en que constituyen como tales en
ciertos escenarios y prácticas sociales, en una cultura dada.
El campo de la subjetividad es concebido como complejo (episteme con que se
piense) exige un abordaje transdisciplinario , es decir que se anime a enfrentar
los impensables de cada saber disciplinario que pretende jugar en ese campo.
(Bozzolo, 2008,:265)
Es histórica no solo en el sentido que surge en un proceso , que es efecto de
determinadas variables históricas en el sentido de la historia social, que varía
en las diferentes culturas y sufre transformaciones a partir de mutaciones que se
dan en sistemas políticos históricos.(Bleichmar, 2007 :81)
Ana Fernández, interroga acerca de como se instituyen las dimensiones subjetivas en las
situaciones colectivas, en instancias grupales, institucionales, comunitarias y dice:
No se trata de negar la categoría de sujeto sino pensar la dimensión subjetiva
producida en el “entre” de un colectivo de acción (…) en los pliegues,
despliegues y repliegues de multiplicidades.(Fernández.2007.p: 281)
En este sentido, evoquemos la/s noción/es de sujeto para pensar como se entreteje la
trama psicosocial que Pichón Riviere apuntala como vínculo; la sociología como
relación social y que Bozzolo, haciéndose eco del debate de Castoriadis, Ana
Fernández, Lewkowics, impulsan a “pensar desde otras lógicas” “desde otro episteme”.
“La presencia activa de ciertas herencias necesita ser revisada para visibilizar
tanto lo que nos posibilita como lo que nos limita, los alcances y las fronteras a
que nos han conducido. Nos vamos a dedicar a los problemas de los modos de
subjetivación , como otra manera de aproximarnos al problema (…) se constituye
en una apuesta(…) de retomar las preguntas iniciales.” (Bozzolo, 2008:266)
Así pues el análisis de la dimensión socio-histórica de la subjetividad es desarmar los
modos históricos de subjetivación; reconociendo los dispositivos de saber-poder que
instituyen estrategias biopolíticas, las prácticas institucionales y las prácticas de sí que
habilita – en la construcción de sus habitantes, en cierto momento histórico. (De
Foucault en Ana Fernández.1999). De esta manera, la sociedad moderna (disciplina) da
cuenta del modo de subjetivación es decir de qué manera las instituciones hacen
efectivo el ejercicio del poder a través del discurso del orden (normas, reglas) y de
prácticas extradiscursivas (soportes mitológicos, emblemas, rituales, etc.) que
disciplinan los cuerpos.
Es también necesaria para comprender la “forma de ser” poner de relieve la dimensión
existencial del sujeto en relación a otros, según los diferentes dispositivos de poder, para
ser pensados de otra manera. Distinguir, por ejemplo la Ley del Estado de la Ley
simbólica; reconocer la historicidad del sujeto en una historia social; analizar las
clasificaciones, tipificaciones sociales en la repetición de lo mismo y en su producción
invisibilizada de otros sentidos.

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Es desde allí que pueden establecerse líneas de fuga, las posibilidades de
inventar, de imaginar radicalidad, de producir transformaciones que alteren lo
instituido; de esto se trata la producción de subjetividad. (Fernández.2007.p: 12)
Es decir que producción de subjetividad son maneras de habitar lo social donde los
sujetos constituyentes de un colectivo social producen otros y nuevos sentidos de las
circunstancias en las que se encuentran situados. Utiliza para pensar la dimensión
subjetiva que se produce en acto, que produce sus potencias en su accionar, es una
exigencia a pensar, dice Ana Fernández como se instituyen las dimensiones subjetivas
en las situaciones que indagamos. (Fernández.2007)
En efecto, pensar en las nociones de dispositivos y urgencias sociales vuelve a tener
vigencia renovada para pensar estas formas de existencia que se inventan,
descentrándonos de los marcos disciplinares conocidos o como dice Foucault “de lo que
somos para mostrar lo que hay que hacer” (Bozzolo, 2008:275)

Ana María Fernández, es profesora plenaria e investigadora de la UBA. Dra en Psicología y


psicoanalista es autora entre otros libros de “El campo grupal”, “Instituciones estalladas”,
“Política y subjetividad”, “Lógicas colectivas”.

Raquel Bozzolo, es profesora de Psicología en la Universidad de La Plata, supervisora y


consultora institucional sobre la problemática de los derechos humanos en diversos ámbitos
educativos y de salud.

Referencias bibliográficas
Bleichmar, Silvia. La subjetividad en riesgo. TopiA. BA.2007.
Castoriadis Cornelius (1989) La institución imaginaria de la sociedad. Tomo I – II.
Tusquets.
----------------------------(1997 ) El ascenso de la insignificancia. Eudeba. BA
Colombo Eduardo (1989) El imaginario social. Ed. Nordan. Montevideo.
Donda Cristina.(2003) Lecciones sobre Michel Foucault. Saber, sujeto, Instituciones y
Poder político. Universitas. Córdoba.
Fernández Ana M.(1992) El campo grupal. Ed Nueva Visión. BA.
----------------------(2007) Las lógicas colectivas. Imaginarios cuerpos y multiplicidades.
Ed.Biblos. BA
Kaes René comp. (1998) Sufrimiento y psicopatología de los vínculos institucionales.
Paidos. Argentina.
Sanz A. (2009) En Correa Ana.comp.“La fase borrosa de la Representación social”
Editorial Brujas

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“La verdadera polaridad no es la de individuo y sociedad –pues el individuo es sociedad-, un fragmento
al mismo tiempo que una miniatura o, mejor, una especie de holograma del mundo social, la verdadera
polaridad es la de psique y sociedad. La psique ha de ser, mal que bien, domeñada, ha de aceptar una
“realidad” que desde el comienzo y, en cierto modo hasta el final, le es totalmente heterogénea y extraña.
Esta “realidad” y su aceptación son obra de la institución. Los griegos lo sabían; los modernos, en gran
medida a causa del cristianismo, lo han ocultado” El ascenso de la insignificancia pg.220
ii
C. Castoriadis, El ascenso de la insignificancia. “Idealidad significa que la significación no depende
rígidamente de un soporte, y que deja atrás todos los soportes particulares, ciertamente, sin poder nunca

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prescindir de un soporte en general. Todo el mundo puede hablar a través de diferentes medios o
expresiones, que remiten a signos o símbolos de Dios, de la vida eterna, de la pólis, del partido, de la
mercancía, del capital y del interés: se trata de idealidades. No son fetiches. Una buena definición de
fetichismo originario podría partir de esta observación: un fetiche es un objeto que contiene
necesariamente una significación, y del que esta significación no puede desligarse” ,Pg.116
iii
Op.Cit. pg. 115-116 “(..)Y he aquí la segunda gran conclusión ontológica que arroja la antropología
filosófica: el ser, el ser en general, es tal que hay seres que se alteran a sí mismos y crean, sin saberlo, las
determinaciones de su ser particular. Esto vale para todas las sociedades. Pero también: el ser es tal que
hay seres que pueden crear la reflexión y la deliberación mediante las cuales alteran de forma reflexiva y
deliberativa las leyes, las determinaciones de su propio ser(...)Es, pues, en y por lo social-histórico como
emerge y se crea esta exigencia de validez de derecho. También aquí se trata de una creación ontológica,
creación de una forma inaudita: así la demostración matemática, la cuasi demostración física, el
razonamiento filosófico, o la institución política misma a partir del momento en que se establece como
una institución que siempre debe ser validada de forma reflexiva y deliberativa por la colectividad que
ella instituye”Op. Cit.pg.115-116.

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