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Doctrina

RECURSO

DF:

REPOSICION

ADOLFO

E.

ALVAItAOO

VELLOSO'

StIJl.lAIIIIJ: 1. Concepto.1l. Procl'denci(l. IIl. Finalidad. IV. Juez. V. Plazos.

VI.

Forma. VII.

Trámite.

lrllJ. Resolución. IX. Efee/os de

('irín !I r('cursos cO/Jlra lu mi.~m(/.

/a

resoll!-

1.

CO:-.JCEPTO

Definición. Llúmase "n'eurso de reposición" al remedio procc~al quC' tiPndc a la COfT('e('ión d!.' una aoomalia procesal por el mismo orga- nismo jurisdicional que la efectuó en el curso del juicio 1, es decir qllC, "eJl (',irrdcio de la misma facultad de decidir ínsita en la jurisdicción, "deja sin dedo, lIlodifie¡l o confirma \loa resolueiún" 2,

Si

bien todas las leyes procedimcntalcs argentinas udmiten y rcgla-

JlJent¡¡n es[(' recurso, difieren -con leves rnati('e~ de detallcs.··- en cuanto

II sus earacterístkas y, especialmente, respecto de su designación~, 2. Denominaciones. Varias son las denominaciones qu!' en los dis-

\'ooal do la C«Imua de Paz L~tTalla

de Rosarl". Pror~"o,· adjunto int~rlno " ~"";;O (l~ lo.

"~l~(lr,, 'n.'rH]¡O l'roo(·,

l l" ("¡nl' rt~ la ~'a,'ult"ü rt,> llerec-ho

y

C¡eneia~ .Política"

<T~ 1"

FnIHr,I(lafl

!\'aoion,,1

ele

Rosario.

DirectuF

del

Centro

de

¡,].!udi,,"

Proc"""le<

d~ y ,'u"iljo" en el In"litutu 1-libliogrMi~o y d~ Jurl"prud~ncia del Cole~lo de

,h,

!tu"ario

l"

"U

"!te\ 1"1" (le

f>tudlo,_ Pro~c"~le""

Hn

dict",I"

,11,'or",," oonfcr~nei!i'

Abogados.

,'ll

d

('ole,,,o

,lo

.t'rOCUlltUote'.

en

la

Aso~i"ciOn de

Martlllero".

Colegio

 

(',,]i¡;ratn.'

l'úbl!('o"

y

en

el

Cole;(io

Graduados

en

C'I~ncla" E~on6mlf'a. (to<las

in"l'lu<'ion,'"

de

la ciu'lau de Bu~"ri<J). np""mp~iló vario, cargo~ judlcl"Je~ y docente.

)'

1,-,

j\llbli<"ado

"La" impugn"~i"n~~ ~ontr" 1,," (I~cl"lones del

Trlhunal

Colegiado

n('

.TU1"¡O

Oral

y

del

.iue"

<le

lr(llli!~, i"tegran"

(le

aqllN"'

Colegio

d,'

Pcocuradorp •.

n"',1rll),

"El .1Uldo

oral

en

la

provlncl"

dp

San!"

!<'e"

en

"Jus"

T.

7,

p.

11;

mtl'odlH'i,'

en

J"klo

oml

<lo

la

proy;ncia

de

Ranta

Fe'"

eo¡',bo-

,,,,,1,',0\)

('n

".Iuri""

T.

31,

p.

¡"D.

Re,laotor

do

1"

.h1ncleloped¡',

Juridlc"

Omeba.

<'01"1"",,,

,'n

',Turi"pcullencia

A,';(entinn"

t~n;~ndo a

su

""""0

1"

re"e~a j"ri""ru,lenefal

,¡e la "~m'll"" ,I~ I'a~ Le,r"ü", ,le Ro,arlo. (N. d~ R.)

l-n:n-ll'KD¡:--i.

 

Ri""r,l",

~ho I'I'O"~""I Civil'".

Il •. A.

H57),

'[',

Il.

p.

70

I'ODET'J'J. J, Ramiro, "Tratado de 108 re,''''''''~'', (e<1. Ediar, B •. A •

..

B¡;Sl,

p.

l,j,

tintos ordenamientos proccdimentales se dan a estc recurso, no habién_ dose logrado aún --doctrinariamenle- una rxpresión uniforme para identifkarlo.

Así, se lu conoce como:

al

"Reposición"

(de

"re",

partÍcul!i

inscparab!(~ usada

"ólo

en

composkión, que cn su significación propia denota

un

espacio

reco"

rrido, ya en sentido inverso, ya en el mismo sentido f, y de "ponen''', po-

ner) ó: constituye el acto de volver la causa

u pleito

u su primer estado 6 .

Es ésta la denominación mlÍs generalizada, y su origen se remonta a la

fórmula empleada desde antiguo para utilizarlo, de pedir III ,juez que "reponga por contrario imperio" la resolución ,le que se trah·7.

  • b) "Revocatoria'"

(de

"n/'

y

"vocare",

lIullJar) s,

se

usa

('11

derecho con el signifkado d('

"dejar ~in dedo

una

eone('sión, un

mun-

dato o una resolución".

  • e) (de "re" y "formare", forJIlar), que ~ignifiea vol\'('r

"Reforma"

a formar,

reparar,

restableeer,

corregir,

pon('r en

ordrn 9.

 

"ReCOI1Sidl'racilÍn"

  • d) (,le

"re"

y

"considerurp",

conúllerar) 1~,

pensar, nH;ditar, reflexionar un¡\ cosa con euidMlo. Así se denomina n

este rrellrso rn el Reglamento p<lra In .Justicia :\'ac.ional

(nrt.

23

y

en

el

artículo B de la Bn~e XXI del "Proyedo de Ley de Bases para un Código Procesal único", nprobado por el IV c.ongrcso Nacional dr Derecho Pro-

cos<ll ('lIar de] Plata, 1965).

e)

"SlÍplic(!",

<lntigua designadón

dada

al recurso ilt· repo.~idón,

(uando del mi.~nlO conoce un tribunal

colegiado o de segunda instan-

da 11. El motivo de esta denominaeión proviene, sin duda, "dt, la coo-

~¡d(Tación y respeto que mer!:'cen los tribunales superiorc~" y "su

"origen

"por si

~e remonta

a

los tieHlpo~ en

que

pi

Hry administraba justi(".ia,

o

por

delegación

en

su

c.onsc,io" 1~, ;:.ro obstltnte

haberSI' nwn-

h'nido este vocablo

en la legisllleión espafiola

-fuente dire("(a e

inme-

diata de b nuestra- no ha ~ido adoptado ('n la kgislaciún nacional, la

ctlal no distingue -respecto de este rt'curso-

o st'gunda ín~tancia,

si se inh'rponl' en prüIH'I'a

Pedro Felt)J€, "lJl~cionarjo f'timoM2'i"" ,le la I~n,,'''' c> ••

t~l"<D~··. 10.1. El

 

Ateneo,

Bs.

A~ ..

lHlj,

)J.

 

lH.

Ibld ..

 

FJSCRICHE, '"Di<:'cionll""lo ra""nado <lp 1~2'18h.r¡ón )' j'll'18¡.rU(I~n<,I"

 

(f'''"í .• , 1,~,;¡,

r.

1505.

7

MAl\"RESA

~. NAYARRO,

 

María,

"CoDlent

 

la J.e~· <1" EnJulelarnl~nn

 

('iTil

....formada

conforme

Do

1118

ba_

,,"¡,roba,I"8 por

la

1~J' del

2l

.J"

io

d ..

lHIIO",

ed ..

Madrid.

BB),

T.

n.

p.

153.

~ MOKLA"C.

"p.

eIL ..

p.

1007.

 

Ibid ..

\).

989.

10

lIfO'lT,AlJ,

O\),

cit"

p.

".n.

11

DE

LA

PI,AZA .

.Manuel,

"D"

c.lu.

(·¡.il

¡>Mil

!"', (M~<ll'l(l, 1901

 

'1'

11,

p.

763/764.

l~ MA:\RESA, op. dI., p. 2~¡¡ Y s".

De todas estas denominacionc-s, HEDfU::-¡DIN 1:; prcfien' ulilizar las

(it' "reforma" y "revoealoria", al igual que ALCALA ZAMORA y CAS-

TILLO H, pu!',s "I'eponer" significa "poner

una

{'osa Ilonde estaba" y

el

('{celo

del

rerurso

no

('s

ése,

sino

rrvocar, dejar sin eferto una reso-

lueión.

Por otra

parir,

los

Iribullales

del

[lais,

quizás

para

no entorpeeer

la labor impugnaloria de los litigan!I'!;, se muestrao evidente y

e,onslan-

lemente benévolos frenle a la designación q\le se efectúa respeclo del

recurso tic l'eposieión, sosfeniéndose

- "recurso dI' reconsidcradón imporla, en rseneia, uno de rl'vocaloria o de repo~jdón H PlWS lo qur realmente interesa -y por esto se lo conoce, e(ln prescindencia de la designaeión que se le de-- ps su objeto, fúeil-

-por

vía

de

ejemplo·

que

"el

mente arl\'e!'tible en una pelióón anlt· estrado tribunalido: que se deit' ~in efecto, o revoque, ¡) reconsidere, o reforme una resolueión en la

propia

insianciu

donde se prolluneió 1ü. De esla forma,

se ~'vita la

situa-

!'ión prevista pOI' COLO:\fHO 17 relativa a que b I't'voclltorill encubierta

bajo la forma dt, un pedido de aclaratoria, no proeede pUC's el fin pel'sl'-

gloirlo por amhos rcm('l!ios procesales es rlldiealmenle diferente,

lJoelrinariamenll', no nos convence esta inll'rprelaeirJn, IllH'S enkn- (/elllOS que la labor eientifica dd)e seryir -entre otl'a~ eosas- ¡Jara

eorregil' los usos dpsacerlados illlplll'stos por la ('ostumhre; y si bien la

('ue~tión no es de capital imporlimei<l, 1<1 ocresidad drl

inlérprete tlt,

manrjar~c con un lenguaje U~enico prrclso e i1l('Quiyoco, justifica ellal-

quipl' intenlo de uniformar la denominación.

Por nuestra purt!', pensamos qUI' PODETTI OS ha aeertlHto al llalllar

"reeonsitlPraciún" a ('sIc r!'rnedio

procesal,

por cllanlo

el

objetivo

Que

persigue el irnpllgnantp serú alcanzado (o negado) sólo merlianfe la labor de "reconsideraeión" que hani el órgano Que dirtó la resolueit'm; y "n'eonsidrrada" la ellestión, I'l'"ién se ['evocará, o se r!'formarú la J'('soludón atacada o SI' repondrán las eosas en el estnclo anterior, l'on lo cual se allviel'It' que las tareas de revoear, ['eformar o repon!'r, ~on ("O!lseeuenei¡¡ de la previa labor dI' ['t'considerar 19,

3.

Fllndamentos,

El

fundanH'nto

jurídico

111'1

l't'('urso

se

bHsa

en

)'¡UOl1t'S

dI' e('onomía y

('e1eridad procesal ~tO, plle~ lJt!'nta

conlra

(¡¡c!Jos

lt

Op.

14 ~Jn

cit.,

p,

19.

".t;.tu<lius

<1

..

I,i "~limo

('IV.

('om,

]J, ~"n'a Fo. 1'. 1,¡, 2'_~_H. r'"

D"r~rh<> }>ro~"

...

:l",

~U.

JO:

PODGT'!'!,

"]J.

cit.

[J

o:;

Jur,",

~<J-17~.

¡;- cOLOMBO.

('ar!,,"

,1"

"Códll<o

1'''0,,

....

,,1

('1,,11

.,.

C",n~r,,¡'.1 <l"ot,,'¡o

¡Capl'"1 ~'",le'·al). ("01.

1\

<Jp.

cil,

p,32,

Ah"l~do, nH, _v

..

Bfio),

T

T.

p.

""~o

,. ""m~llt,,'¡,,"

JiO ~i ",~n O" e,~rlo qu~

el

trlhunal

(1~

alz;¡,la

T~oOl\"id~ra tlunl"l-¡,

un

""-.'0

oll"n<lo

~"r¡en~,· lJUr ,.¡~ <lo ojW!a",(,n, ,-,leen,o~ qUf' la ~xpr,,"i5n ""~~on~"h'r,,('i~n" "

..

p~rf;¡"

"un lY1~., justr·"~ cuan,l" "O ~ll"le " 1"- revl"ión <¡\le ~fe('t('"

d

I""'pio

M""no

",,~

,1'¡ct~ 1"

ro"ol1"'¡,-,n

"ta"~,la.

~r, I'AL~('l(). L",o ~~. y

MOllGT.LO.

"'h~l.,Tu. U,.

~""

H",i).

ej'.

n.

p

Au~,,,to M ..

:W",

n'

n7.

"101""",,1

<i~ n~c~.·ho 1',

..

,,·..

,,1",

,,,1

.,

prinCIpIOS el poner en juego dos o más instancias cuando el misllJo juez que dictó la resolución puede remediar un agravio mediante el nuevo o mejor meditado estudio de la siluaciún planteada en autos 21, máxime cuando se trata (le providencias dictadas en el curso del proceso, desti- nadas a resolver cuestiones aceesori¡ls y respecto de las cuales no se requieren mayores al('gal'iones ~2.

:-.ro ob~tant(' coincidir toda la doctrina en la {undanH'ntaciún de la I"('\'o(:atoria, LOPEZ :MORENO ~3 sostiene que "este recurso rt'sulla ine- "lieaz pues, en la ¡1I1J)'or parte de los easos, los jueces se niegan H con- "fpsur un error cometido o se muestran remisos -tal vez por como- "didud, iIHlolencia o ignorancia- u efectuar un nuevo es!uflio del pro- "hlema planteado, adellllÍs de qm' ~úlo sirve para que los litigantes fI(' "mala fe promuevan incidentes tras incidentes". Sin embargo, el mismo PAHODY, después de citar al autor nombrado 24, <lgrega que, si bien "hay "algo de venllld en ello, no puede negarse qlle ~ir\'e para dejar const:!- "tuda -en el primer euso- la terquedad del jut'z y, ('n el segundo. pre- "senta la posibilidad de evitar una nueva instancia o un nuevo pleito ('0 "otro tribunal, c¡ut' no acarrea ventaja alguna H las partes" ~;'.

Esto úl!iIl\O resulta rigurosamente t'::>.ado, y lo evidencia un buen nlJlllerO de rcsolueiones judiciales --laJ!ll'ntablcmente no se presentan cn la canlida(l que sería nen'sarü\ mediante las cuales se n:mpdian situaciones procesales creadas por la inadvcrtencia que Plwdc produdr el cúmulo de tareas tribunalicias.

4.

Aull:'ce¡}l:'u/('s.

Los

uotece(lente~ legislativos

d('

este

re('ur~o. S('

\'('montan a las ky(~s de Partidas. donde estaba admitido 1'1 prinl'ipin

de (IUe "judell.

ab

interlocutori, semper

(jisC('¡lerc

pnh'st",

regla

('on~a­

grada en la Lev 2 Titulo 22, Partida 3!!-, en lfl cual, luego d(' (ldinirM'

lo que

se

enten;lia'por "provideneia interloeutoria", S(' (~xpn'SabH que el

,¡uzgadol' "le puede toller ° cmend:!r por algulla razón den'('!la, quan(lo-

"(/lli('!" ante ql\e dé juyzio sobre

la demanda

principal".

 
 

En

lu

mislllH

Partida

(ley

13

del

titulo

23),

prevenía

que

"loi> mandamit.'lltos ° pro"idellcia~ qllt' dictase t.'l judgador andando por "1;'1 ¡¡leyto, alll¡~ que (liesse senh'neia definitiva sobre d prilleiplll, non "SI.' puedl' ni debe ninguno alzar, fueras ende qllando el ,¡udgador "mandásse f:H:el' alguna cosa tortiCeranH'nte, que fuessc de tal natura "'1m' st'yendo acabado non se podria (kspui's ligeramente emendar, a "IlH'nos de gran dni'ío o tle gran V('l'güenz¡¡ dt' aquél qlw se tuyjessl' por

"a,'4ruyiado dell:!".

 
 

l'OLOMno

0)1

cit.

'1'

1

p.

554 .

., ..

.'U.,;L-.A,

 

"'l'r-dtad(l

t.e>6rle<>

]lrñdi,'o

de

])

,·ho

l· ...)('~~,,]

(:lvil

y

...

(~,¡ eJ"

n,

As.,

1~61). T TY

p.

lH.

 

..

('ilado

p,,'

PAUODY.

Alb~rto (h),

"('OJILent

rl,,,,

,,1

{'(,dlj¡'o

d.,

Pl"O('~di,ni~"I(I~ "0 In

 

(',,'il y (:om~rdRl de'" Pl'<>vln~l" d~ !'ant

l'e·'.

(1),.

..

lil14l.

T,

lTl.

]J.

hl.

 

5

loJ.

5.

Posteriornlt'nte,

la

ley

Heeopilación, ordenó "que de

23,

titulo

20,

Libro

11

de

la

Novisima

las sentencias interlocutorias no haya al-

"zada, y que los juzgadores no la otorguen ni la den, salvo Isi las sen- "lendas interlocutorias fueran dadas sobre defensión perentoria o sobre "algun artículo que haga perjuicio en el pleito principal" o "si la parte

"pidiese traslado del

proct'su publicado y

el

juez no

se lo quisiere

dar.

"En cualquier de est08 casos otorgamos a la parte que se sintiera agra-

"viada que se pueda "alzada" ~6.

alzar y

d

jllzglldor qlH' sea len ud o

de

otorgar la

Encontramos en estos antecedentes ~'l origen de nuestro recurso,

,'.unque sujeto a un régimen distinto, salvo en lo que se refiere

a

la

inapt'labilidad de la resoludón atacada, punto en el que toman cootacto ¡llS legislaciones mencionadas y el Cúdigu tle Procedimieotos santafecino, a través del juego de sus artículos 344 y 346.

(). En el mismo réginwn espafíol -sobre el que insistimos parti- cularmente por ~t'r fuente directl! de nuestras legislaciones procesales t'n 111 mate['ia que nos ocupa-, a pesar de que el diario quehacer forense hllbo de enseñar la bondad del sistema legal, se retrocedió --en lo que toea a la politica ]e,gislativa - al dictarse la Ley de Enjuiciamiento Ci- dI de 1855, puesto que su art. 65 c~tablecia qlle "de la!; providencias "interlocutorias pronunciadas por los jueces de primera instancia puede "pedirse reposición dentro dt, t['e~ dias improrrogables. Si no se {'stimase, "podrá apelarse en un término igual al anterior".

 

Bste

sish'lIJa,

qll¡'

contenía

una

eonfusión

evidente

respecto

 

del

concepto

dI'

providencias

interlocutorias

y

que

permitía

dilatar

los

plt']tos al infinito, fue desplazado por el creado

en

la

Ley

de

Rojui-

cialllipnto

Civil

 

dc

1881,

dond¡',

según

 

su

artículo

376,

"contra

las

"providencias

(1"

mer1J

tramitaóón

que

dieten

los

.iLWC¡'S

de

primera

"instancia, no se dará otro recnrso

que

el

de

reposieióll,

sin

perjnkio

"dd

CU\l1

sc

lkvará

a

efecto la

providencia" 2"

 

i. Omifireltlo~ citar

en este capitulo bs legislaciones procesales

de otras provincias argentinas, ya que

el Código

de Pro(',edimientos de

Santa Fe --{'onforme a los antecedentes reseñados- marca rumbos

('11 esta matcria

a

desde

la

Ley

de

Enjuiciamiento

u

e

1873 28 , pues con

anterioridad

la

misma

rigiú, eo

m:<teri:<

judicial,

el

Reglam~'oto dt,

Justicia sandonado el 28 de enero de 1833 por la Honorable Junta

de

Hepresentantcs ~~, el

cual

-ratificado t'n

1840

por

el

art.

59

de

la

2';

1".

Re"oj,i!a.,;ón

rl~ la~ Leyps

de

1':.""00".

(.l.lallri<l.

H05).

'1'

\-,

P

NI"Lilare, (ll.",,,)")e)on~R se ~"(·Uentr"n

 

en

V')i

1.

Tít.

B,

0

1.

All'al1i.;

L~y 4,

dl.

H.

L.

lI1.

OüR.tI;

Ley

3,

tít.

T.

IV,

ne;

Le¡-pg

86

y 87,

 

tlt

10,

L

n

<le

He'·,

(],'

T,,,thts

y

arlo

234

npg¡!<mento

del

consejo

.tIeal

(]p

E"pafio.

 

St'

lrol"

del

"Córlfll" d

};nJulcirunipnto Chll, M""""

UI y

C~bnlnal rI~ ;;"

ta Fe" (ed,

lm)"eOla

"Eco

del

Punhlo·').

 

tle8<¡p

1-1-1873.

por

,tel

8_11_1872.

 

~9 ~c hall •• L'" "Re~istm de I"~~·

 

de ¡'l

Pr"

lnpia",

-r

l,

». 3~¡;,

 

Constitución provincial dc ese año-

no

regu!uba

el rccurso

(le

l'epo-

 
 

8.

Fue

recién

la

ley

de

1873 antc~ citada que lt'gi~lú ~obre el

mismo en sus arts. 182/184, destacando que la reposición

procedia

sólo contra "la~ providencias

puralll!;'nte interloeutorias"

y podía

inter-

pont'rlo "la parte a quien perjudiquen" las mismas,

 
 

Esta

reglamentación

legal

sufrió

un

cambio

'radical

en

el

pl'O-

y('l'to

de

código

el!;'1

Dr.

IsaÍas

Gil,

que

fue

convt'rtido

en

ley

de

la

provincia

el

13

de

setiembrí'

de

1887

y

que

rigió

a

partir

del

1\'

de

enero

de

1888,

sien¡lo

el

precursor

legal

-en

nuestra

provincia-

del

recurso

de

reposición,

Lal

COlllO

se

pnelwntra

legislado

en

la

Iry

;'.531 30.

 
 

IdénUca reguladón lt'gal sigui mereciendo e~h' recurso, II partir

de la ley recién mencionada, en

los arts.

1206.11208 de

la

ll'}'

N"

1.052,

¡lel

10

de setiembre de

1900, y

arts. 632/034 dc

la ley NI' 2.924/40, código

procesal anterior al actualmente vigente,

 

cual

repite

en

sus arts.

344 y 345

 

como sostuvimos supra-·-- las normas antcs citadas.

 
 

II.

PROCEDENCIA DEL RECURSO

 
 

9.

En

prineipio,

y

siempre

que

lu

natunl1eza

de

la

,Iecisión

lo

autorice, procede

el

reeurso

eontra las decisiones

de

cualquier .iucz

o

tribunal.

 
 

Nue~tra ley,

regulando

tal

naturaleza,

dispone

en

su

art.

344 que

"el recurso de reposición

ti('ne lugar solamente I"ontrll las providendas,

"decrt'lOS y autos dicllldo~ ~io sustanch!ciún, traigan o no gravamen

"irreparahle" .

 
 

La

norllla

 

legal

contempla

a

estc

recurso

sólo

como

tal,

es

decir.

como remedio quP puede st'r utilizado por !a~ pm·tes y no por el propio

juez,

a

que

la

revocatorill

"ex

officio"

no

constituye cabalmente un

recurso, aunque lient, sus mislllos efet"ios y earlldprisLicas

análogas.

Por tlll ruzóll, y por lIloLivos dr orden lllehHlo!úgico, conviene sepa- rar el estudio del articulo antes citado, en do~ euestiones perfet'lamente diferenci adas:

~<J

F.l

('(O,llgo

""lamenle

,le

T"oí".

t"on!"" 1",

Gil

o"tohl,'cfa:

"r(.

11".~: "1~1 re(uc""

vrov1clen,·lo".

<leN,'tM

n

oul". dictad,,"

d~ r~p,,"ic';ó" tl<'ne

llJ"ar

"in

"U"I"n"'Hcl(on.

tra,gan

u no ~r""a",en iJl"ep"rabl~, " fin ,l~ que ~l mISmo

,lidado

lo.

l"e\"O(1U.

por

~un,r,1I"iu

Im)"lH;o"'.

~]n lo

juez

o

dernh.

trihunol

'lile

es tam»;~n

lo.

loaya

i,l~n!ico a

"u~"rn ('6<ll~n "<"Iual.

 

a)

P/'ocNhl1da

rlel

recurso

(le

acuerdo

a

[as

características

de

la

/'(!so[ución

atacadu:

Este h~ma reviste una importancia prilllonlial en la materia que nos Oell¡Hl, (llles tanto en el país como en el extranjero, la doctrina y las \egisluciones adolt'cen de serias rleficiendas terminolúgkas, que devie. n('ll en inLerprt'laciones confusas y eunducen a una verdadera anar_

quia .illri~prudenciaL n,

 

Sabido

e~ que

las

resoluciones

judieia\es, o

SI'U

lus

decisiones que

nn

juez toma anLe

el caso conereto

presentarlo por

las

partes, pueden

dividirse en do~ grandes grupos,

pertenecil'nrlo u lino

de

ellos, la

sen-

Lenda quc pone fin

al

liligio, y

al

otro,

las

demás

decisiones

que

se

didnn antl'S dI' la s('ntencia, n{'l'psarias para llevar ('1 pleito u su normal con(']usión,

Estas últimas resoluciones judiej¡lIes tOlDan el nombre de decretos, ¡I¡,c/,p!os de trámite, det'retos rle mero trámite, proveidos, providencias, proyidencias de trámite, provident'ias interloeutorias, autos, autos in- terlocutorios simples y sentt'neius interloclltorias simples.

 

A)

La

expresión

"proveido"

era

empipada

ya

con

anterioridad

a

]o, Ley de Enjuidamicnto Civil española de 1855, como voz· genérica que se aplicaba a todas las rc~oluciones judiciales J~, por más que éstas

rt'cibian la denominación de "autos" en las leyes dI' Partidas, las del OrdenamienLo de Aleahi y I'n el Reglamento Provisional para la Ad- nlÍnistraciún de Justicia.

 

E)

La ley dr 1855 recién citada, se rcfiere por vez primera, en Sil

ar\.

20,

a

los "provcido~" ('on la

expresión "provit]f'nc.ia", la que el

mismo

texto

legal

dividía

en "definitivas" e "inlerlo("utorias", sub-

dividiendo éstas, a Sil vez,

 

en

"aquéllils qll(' causan

t'stado" y "aquellas

"que

deeideo

un

articulo"

(art.

67)

C)

La

t'xpresiún

"decreto"

se

¡-pmonta

en

sU

ori¡.wn

al derecho

romano, donde

spr·via

"para

calificar

todas

las

re&oluciones

de

los

"magistrados

sobre

cualquier

caso

de

Sil

I'onocillliento" 33, y se

en·

"tipnde que "es el acto judic.ial de la decisión, resolución o defermina-

"ción

de

un

magistrado,

juez

()

tribunal,

dictado

en

la

instaneia, que

"tit'ne por objeto

la inicÜlciún,

la instruedún

y el jLlzgamiento de

una

"causa sometida a su consideración" 34.

 

.

 

D)

POI'

último,

la

voz

"autos",

sirve

para

designar

no

sólo

en

forma

genérica

a

las

rcsoluciones

judiciales,

sino

también

al

pl"oceso

:Il ('fr. <"11<;.'-I1'IS MElLE};DO. ¡';antl"go. "El ¡)roo~"O ,'h·iI", TI,. A"

1957. p. ~;;

Cfr.

ln:US.

Emilio,

"Le~· de

.t;njulciami"nt"

Chil

3

de

febrero

,le

1881,

con~. y

anot."

(Madrid.

19Q7),

T.I,

D.

fSG.

3~ ":'>I.'-ICER.

Ow~n G.,

"Decreto",

en

lo:ndclopedla

JurídIca

On,.ba.

P".A"

1956.

T.\'.

D.

9H3,

H

Id.

pendientr (h~ trámite, o ya debidamente sustanciado y puesto !'n estado de sentencia.

E)

REl1S ~5, explicando

la

terminologia

de

In

Ley

de

En.iukia-

miento Civil

de

1855, sostenia

que

las

provid('neias

(en

el

sentido

de

"proveídos")

se clasificaban

en:

I'l-) defillitillas, aqul!-l!as que terminan lu eliC'sliún principal y (fue se conocen ll1~S propianH'nte con t'1 llolllhre de sentencia o srn!('n!"ia definitiva;

1I'l-)

inlerloculorias, aquéllas qu!' se dieten duranh' rl pleilo sin

(I(~cidir el punto principal en debate. A su vez, l'stas son subdivididus en:

')

de

stmple

tramitación,

que

se

pronunrian

sólo

para

ordenar

l'! debate ('n !r~mite;

 

")

que Cal/Sall estado, que

son las que infieren

un per.iuicio irre-

parable si se consienten y

"')

N·.mludones de

un articulo

o incidellle,

(IUe

son

las que

po-

nell fin a éste, empleándose en tul M'ntido, eon mayor precisión, el

vocablo "autos", por loeutorias.

constituir estas resoluciones las verdaderas i!lh'l'-

La cuestiún terminológica quc se infkrt' tlt' lo hasta aqui apunta¡!o ('S indudablemente importante, resultando entonces conveniente dife- renciar el auto, la providencia y el decreto, (ya que la disimilitud de éslo~ con la senl¡'ncia es obvia en un ealllpo estrictamente doctrinHrio) pues, como hemos visto, la terminologia proce~al argentina, al igual que la espaIiola _de la cual proviene- es harto confusa y nada sistemMictl t'n el uso de todos estos vocablos 30.

F)

En doctrina, entonces. anto seria -a nuestro juicio

- aquella

"declaradún de voluntad del órgano jurisdiccional que, teniendo ('n "euenta la dirección final del proceso, no resuelve la euestión principal "sino las cuestiones que surgen durante el trámite procesal; es la rt'so- lución que dirime las cuestiones inl"identales en torno a la admisibili- dad del proeeso mismo o de un acto determinado" 37.

G)

Provide¡lcia es la resolueión (fue tiende a promover los actos

dr direceión, ordenación, incorporación y comunicación dentro del proceso ss.

H)

El decreto

configura ~-por exclusión

de

las

anteriores-- una

resolución Judi.cial que ordena medidas alenas al tramite procedimental

35

o.,.

cit.,

p.

Hó.

Sg

Sigu~n 1" div!.¡~n

trl.,.rllto.,

P.

Lascano.

arl.

88;

P.

COUlme.

art.

10;

P.

ReimunMn,

arto

180;

r.

Podetti.

arto

37

Enciclopedia Jurldica

Omeba.

voz

"autu". T.l.

p.

795.

('on

eHa

a

GO/lfEZ

ORtlANEJA

y

HERCE

QUEMADA,

"lJnecho

f'l"O<'le88l",

(Madrid,

19.9).

'r.l.

p.

Id.

Por todo ello, pen~amos que el It'gislador hubiera cortado de pluno lada po~ibilidad de duda intrrpretativa, con sólo ucordar t'l recurso "contra las resoluciones judicialcs dictadas sin sustanciación", con lo cual perdería aclualidad la cuestión terminológica antes aludida.

b)

Procedencia del rerllrSQ de acuerdo a In inidaliuu del mismo:

A) Iniciativa del propio ;I/t'z: Igual imporlancia que el anterior

reviste el presente tema pucs, a p{'~ar de se'· admitida

desdt'

antiguo,

tanlo kgi~laliva como doctrinarimnente, la posibilidad de revocación

ofkiosll 43, son escasas las legislaciones

procesales argentina~ vigentes

que la autorizan. Ello ha t!'Hido COtllO consecueneia que -- en aquellas provincias cuyas lt'yes no acuerl\an tal posibilidad H_ la labor juris· [Jl'udencial haya extendido ~us límites de actuación. aceptándola cuando mcdian deierminadas razoncs'¡;;; con lo cual se ha cOnstruido toda una estructura lntel'prctativa que no re~u1ta aplieable a los ordenmnientos

que, como t'l nUT;'stro, acuerdan eXprf'S3mente la f¡ICllltad "offido" te,

de revoear "ex

El art.

21

del código citado, rnunda

---entre las facultades judida-

l!:'s la revocación oficiosa, autorizándola eon una sola condidón: qUI'

la resolución quc se prctende revocar no se encuentn' notificada

a lo~

litigantes

(nTÍtesc

IjLle

el

código

no

l'stablece

la

neecsidall

de

qlH'

eslé

consf'ntida), pues mienlras

éstos

no hayan

recibido

la

nolificadón, la rcsolución no ba entrado en la e.~fera de sus cOlloei- mientos. y el jucz puede modificar a su arbitrio la misma f'n rfl7.Ón de que no ha producido aún sus efeetos en cuanto a las partes 017.

El fundamento de este rcquisito es obvio: nccesilan los litigantes seguridades respecto de la situación en que van quedando e]1 el pkito, además de la lógica seriedad que deben revestir los actos ,¡Lldicialt'~ para merecer el debido respeto 018. La jurisprudcncia provincial se ha mostrudo -con rara constan-

da

- rrspehlOsa de l\~e fundamento, considerando opuesta u la

misión

fíe

los jlleee,~ la

 

revocatoria

"ex

officio",

ellos

110 pueden

alterar

(3 V 'L~y

Z_

'ríe.

23, l'artl~a

U

)';ntre

o,ras.

B,.

A's.

y

Co,p.

Ifet!.

45

Sl':RAKTl':R

1']o;;«A,

O.

y

CT.AVELL

naRRAS,

.To "<:'''diIl'O P~oc_l

Ch'i!

y

(:¡.me""l"l".

 

et!,

B •.

A""

comentando

d

"rt.

"o.llenen

'1"('

d

ju~z no p11~(le

 

revocar

 

oncio

"i!Jo ~uant!o

sc

han

onllti<lo

acto •• ustanc"d~, (1~1 pl'OC~So (¡U"

af~c\an el

',erecl,o

defen'a,

46

1'.'I.J.ACIO,

I,ino,

op.

"11,,

en

¡ ..

3113.

"om~nl,m<lo la ley N;

14.237 (]{> l~ CF. "u'(j~n~

re"pedO de la rcvoc><eiOn oficiosa QU~ "~lgunoa pr~~et!~nt~. ~e nan inclln"-~o h"~",

la "ol,,~i~n aflrn1"tiv".

TJOr cu"nto si

bi~n ~l ltrt,

95

de

la

)~~. 14

237 privó ~~ vigen~Úl

a

en

la

legislación

circunstanclo"

cltbe

enlbfl.r"o

r~cono~er a, lo" ju~~~" "'1U~1l" fa.·ulta(l

~sp"liula, excepcionale", ~ntre las qu~ pu~den Incluir~e la ole hnh~r"e Jid,,~()

.In

la

r~"ulu~ión "00 Yisibl~ error <la heChO

(L,L

74-3$)

o

con

viul",cl~n de fOrmOl"

""'nclales '1ue "f~eten el f1~recllo <le de[en"" ~n juicio",

4.

Cfr.

e

A.R.O

S_

R.

l~ 11-7-194"

eO .TTHh"

2G-2n.

Sirnilann~nte. JOFRl':, l'ío,

"C6dig-u

ü~ PT<,cedlm'ent,,~ CIvil

y

('mnerCiales

de

Buenos

Aires",

(B •.

A"

~G9. p_

126.

 

V.

P,l,RODY,

"11.

eil.

'ro

III,

p

o

retrogradar la marcha de un juicio a

su voluntad

ya que, aparte

del

daño

que

pleitos, lo

esto

causaria -a los

litigantes,

que -seneillamente- sería

no habría un absurdo 49.

nada

firme

en

los

Sobre estas bases, t!stamos ya en condiciones de afirmar categó- ricamente que, dentro dcl ordenamiento positivo vigente, no le es dado al jue;¡: revocar una resolución despues de haber sido notificada a, por lo menos, una de las partes (no es necesario que esten todas notificadas), sino únicamente a requerimiento de una de ellas; consecuentemente, adolecería de nulidad la providencia que revocara de oficio otra ante- dor notificada o consentida 50.

InsisJiendo en esta posición, creernos que no corresponde hacer una excepción cuando se trata de providencias por las cuales se decretan IJ]('didas que la ley prohibe o qm' importan establecer formalidades que ella no autori;¡:a 51, bajo el fundamento de que al propio jue;¡: le corres- ponrll' mantener el buen orden en los juicios 62 y evitar toda posible 1l111ilhld del procedimiento 53, ya que por esta via _y fundando cl jue;¡:

.'11 reyocatoria oficiosa en la norma eoutenida en el arto 21 del código- ~e puede llegar ~l revocar una resolución no sólo notificada sino tam- bién consentida por las partes, lo cual -evidentemente- destruye el principio dispositivo que impera aun prepondcrantemente en nuestra legislaeiÓn.

Sobre

este

aspecto,

es

dahle

recordar

el

fallo

que

se

registra en

JLRIS

(T.

10,

p.

28i)

que,

por

declarar procedente la

revocatoria "ex

officJo" de un decreto notificado a las

partes,

si

bien

dicho decreto

coloca en clara indefensión a uno de los litigantes, ha merecido justa y

,nltori7.ada crítica de ROSAS LlCHTSCP.:EIN 5., quien sostiene que

no

(,rocede la revocación de oficio después que el

decreto

rcspedivo

se

notificó a

las

partes, por más que

comprometa el

derecho de defensa,

pues "éste -haga o no al orden público, concepto que sera necesario "preeisar o abandonar, pues su ambigüedad se presta a la incerteza y "a las s()lllcione~ carentes de toda base- se deja al cuidado de las partes, "quienes han de poner sabiduria y atención en su ejercicio"; y abun~

dando en

Sil dura crítica,

sostiene que

"el principio del orden

conse-

"cutivo de los actos procesales y la preclusión -su

consecuencia- des-

"ean~an ('n aquella premisa, pues que bastaria la simple

alegación de

"I'star afedada la defensa, para dar al traste, sorpresivamente, con todo

 

,0

Cfr.

AT

'1INA.

op.

<,it.,

T.

IV,

p.

1~6 __

V.:

STSF.

S21'

ce

del

28_12_69

Jurl •.

17_293

"E.

nulo

pI

auto

que

reVoca

ot~o anterior

suatanelado,

sin

la

conformidad

(le

"mbn.

partes

respee!o

del

relllanteo

de

1..

cueat16n

ya

decidIda".

 

li1

contra ..

\.LSINA.

op.

cit.,

T.IV.

p.

195.

Art

primer

21.

tercer

párrafo.

del

C6.-1

~e Proc. Clv!l~.

 

53

Art.

párrnf o .

de

Clvila •.

li4

S'1'Sl",

Rl ...

ce"

r ••.

del

3·U·l'55

 

U

V

Jurla.

10_287,

nota

a

fallo.

 
  • v. PLAZO PARA EL RECURSO

15.

Es común en todos los códigos procesales del pals que el tér-

Illino para interponer revocatoria sea harto breve, explicándose por si sola esta circunstancia si se atiende a lo escaso de las argumentaciones necesarias para deducir el recurso 6S.

En nuestra provincia, de acuerdo a lo dhpucsto en el art. 345, el término perentorio e improrrogable (art. 7()) partl deducir la revocatoria, es de tres días hábiles, ~iélldole aplicable a tal plazo la prórroga genérica

(:onferida en el art. 70, apartado segundo, en cuanto

"los escrito~ no

presentados en las horas de oficina del ,lía que vence el plazo respcc-

"livo, podrán ser entregados válidamente en Secretaría, con o sin cargo

"de escribano, deniro "di ato".

de

lu.~ horas

de

audiencia 6S

del

db

hábil ¡nme-

 

Es!p término de tres días, comh'nza para cada litigante

 

desde la

fe-

eha de su respectiva notifieación, y no se computa

el

dia

en

el

cual se

practiea

la corr{'spondientr

diligencia

(art. 71).

 
 

16.

1\'0 obstante lo expuesto, y

~iendo aplicable

el

recurso de revo-

eatoria en el juicio oral (urt. 541

e.p.e.), si bien el ténllino

de

tres

tlías suprn señalado rige en

la etapu escrita del

mismo, no

sucede igual

en

su fase

ornl, pues en la audiencia

dt' vista de causa este recurso debe

interponerse de inmediato 70, toda vez que la gran celeridad con que se

desarrolln el aclo, puede traer como con~ecuencia la preclusión

de

la

('orrespondiente etapa proeesal y, con ella, la del derecho de recurrir.

 

Para

explicar mejor este tema, es ment'ster recordar

que

en

la

au-

dieneia

de

vista

de causa

no

sólo

se

rinde

la

prueba

ofrecida

por las

partes en los escritos constitutivos del proceso, sino que también se alega

sobre

~u mérito.

Por

e][.o, si

~l presidente

de

la audiencia

dictn

una

reso-

lución

en

la

etapa probatoria, es

evidente

que

debe

ser

recurrida

de

inmediato por la parte que tiene interés en hacerlo, pues en el mismo

acto de la audiencia

SI;'

clansUI'a

el

término de

prueba

y

st' ordenan

los

traslados

para

alegar. Este

ejemplo

sirye

para

adYt'rtir

que

no

pucdc

aceptarse en la fase

oral

del

juicio oral. la vigencia

del

plazo

de tres

días,

ya que muchas

veces

la

sentencia

se

dicta

antes

de

qut'

hayan

transcurrido los mismos.

 
 

Por tal razón, y amparados en la autorización expresa que les pro-

porcionan

los arts.

544

y

693 del

e. P. e

los Tribunales

Colegiados de

Juicio

Oral dc

la

ciudad

de

Rosario

han

entendido

que

si

bien

en

la

08

Cfr.

DE

L.-\.

PLAZA.

MarIno.

op.

dt ..

T.

n.

p.

763.

6S

Se

entiende

por

"nor"".

hábiles"

la.

fijada.

por

la

gup~ema corte

do

Justicia.

par ..

la

atención

al

público.

Eota

".

la

aoludón

pr~Vi"ta en

el

arto

239

del

C6d.

PrOC.

Civil

de

la

Nacl6n.

etapa escrita del juil.;io 01'1).1 (h~lIwf"\da y conleslaciún; n.convención y contestaciún; oposici6n de excepcionf's, contcstación y resolucUm- debe udlllitirst: l'1 plazo del nrl. 345 c. P. C., ~·n el periodo oral del juicio -au- diencia de vis la de ,causa d mismo re~ulta inaplicable, ~icndo irnpres- cindiple, para el normal desenvolvimiento (\el proceso, que los recursos

de: revocatoria; y de aclaratoria s(' ill\('rpongan. contestf'n y

  • d acto 71.

resuelvan en

VI.

FOl\:\IA DEL I\ECURSO

1 i. a) Dellominw·itíJl. Sostuvimos antt'riorm~'nte 7~ que todo pedido

para que s(' ilf'je sin efecto una resolución, debe considerarse y sustan- darse como una revocatoria 7\ con ()rt~scindencia dI' la denominaeión

que

se

le

74,

por euanto el recurso no prt,cjsa ilt' términos o expre-

siones solf'mnes para su inlerposición 70;, ?sí, pedir que se deje sin decto una medida, importa promoverlo ¡';.

b) Siguiendo Lal ilodrina, se ha potentlido -('on criterio qUI' no e0111parlimos- que por aplie:.¡eiún del principio "iut·a novit euriae", debe caIifical'se como "revocatoria" la Ilt'tieión erróneamente ¡[enominada "lluliclad" .7, aunque t's menestt'r reeonlar que ambos recursos no puC'den uC'umulnrse 7~. Y dec.imos que no compartimos este criterio .illri¡;pruden- cíal pue~, si bien el intérprete puedt~ s("r f1f"xible frentc a las distintas (IPnominueiones del recurso de reposición, debe tenf'r siempre presente la finalidad del mismo, la eual no es susceptible ile confl1ndirse con la de otros recursos. Por CIlo, )' abundanilo lo ya sosh'nido, ("stimumo~ qllC' anL(' un recurso de reposición irttentado con la denominación de "nuli- dad", "apelaej{m", "revi~ión", efe, ('] juez no tien(' otro eamino que dr-négarlo Ji~a y llanamente, pues todos rilas llevan imprescindib1emenk a la doble instancia, 'q11e no C'xiste f'n la impugnadón obJeto de nuestro

p~,tlldio.

18.

FlIlIdomelllacióll. No obstante

lo so~tenid() precedentemC'Ilft>, C'~

eft'do

inellester destaear que no basta (lile se solidte ~illlpJ(·nl('nt(~ el "sin

7f

V.

<'ita" rlo

,-

,,7.

 
  • 78 ,9inJtl"r¡),~nte v. JA, 3-1165;

35-155

"

11-85"

 

;-1

v.

JA.

  • 75 1~

V

C.

CCR.

7-5-1953,

en Juri~,

 

2-tlC.

 
  • 76 JOFRE.

('rr,

Türrl1l.~. "llan,,"¡ de

 

De

cho

l",

';;'!

,.(j,.

JJ",

A,,,

'1'.

lV.

 

N,

L

p.

no.

Contra,

enlendi~ntlo Que no

importa

un

r("Oll'·'O rl~ r"l""""l~M ..t""1'''''i<lo-

,le

IH"nt».miento

de embal'~u_ v.

 

CAllo

S.

2~. J·[i_1~4¡ .• 1 TtH'.

2H_217;

>'1'81'",

;;.

8_0_1948,

11$"'.

19·8Q;

RTHF,

S.

3lco-1H8.

NSF.

  • 77 v

rA, ~·7~5.

  • 78 ~61

\'.

,T"I"SF,

29.16

y

aTg.

aI'ts.

:;60

y

C1'8.,

 

letrado

(art.

30

y

ss.

C.P.C.),

de

la

copia

correspondiente

(art.

35)

-salvo cuando se interpone vcrbalmente- y de los documentos fun-

(l~lntes de la pretensión recursiva;

en

caso de

no cumplimentarse este

último requisito, es necesario abrir a prueba el recurso --si correspon- diere- luego de que al mismo se le imprima judicialmente el trámite (Iel juicio sumario, tal como lo dispone el arto 345 C. P.C. 84

VII.

TRAMITE DEL I1EC¡;nSO

23.

El

recurso de

revocatoria no está sujeto al tni.mih' común de

los ineidentes, sino que cuenta con un régimen procedimental propio, organizado por el art. 345 C.P.C. So donde ~e distinguen dos supuestos que analizaremos por separado.

a)

En

cuanto al origen de la resolución recurrida:

varía

funda-

mentalmente la tramitación a dar al recurso, según que la resolución haya sido dictada:

  • A) de oficio: no tiene tramitación alguna. Presentado el recurso,

el juez puede resolverlo sin conferir tI'a~lados pn'vios, pues "no se lesiona "el principio de bilateralidad euando se resuelve sin audiencia ante la "revocatoria pedida por una parte eontra la providencia (Iidada de "oficio" 86. En este orden de ideas, se ha resuelto que "la revocatoria de "un decreto oficioso resuelta a pedido de un solo contendor, no jus-

"tifica la pretensión de nulidad fundada en la violación del derecho de "defcn~a, puesto que tal estado de transitoria indcfensión, quedaria "purgada con la sustanciación del recurso de reposición (contra la nueva

"providcncia, se entiende) que competc a la in oída

parte" 87.

  • B) a pedido de

la misma parte que recurre de

ella:

tampoeo (Iebe

sllstanciarse, y rige respecto

de la tramitación, la

misma norma

enun-

ciada supra, al comentar el recurso interpuesto contra una providencia

dictada "ex officio".

En

este supuesto, "carece de justificación acordar traslado al Iiti-

"gante

que

no

peticionó

la

providcncia

que

se

impugna" 8g,

pues

el

mismo no fue oido antes de dictarse y tiene siempre cxpedito el camino para recurl'ir contra la resolución que rccaiga como eonsecuencia del recurso.

H

v.

lnfra,

"o

23.

b).

Similarmente.

v.

JPT

..

RQMrio,

21_1Q_1953.

Jurl".

S6

contra. AYARRAGARAY, e ..

"Expllcaclon""

tool"lea

y

prActJ.ca.

d ..

1,.

,"",0"",,-

PI"<)-

ceslll",

p.

117

  • 87 CPL

V.

Rosario,

26_2_19ó~ ~n JurfB.

14-25(.

 

Cfr.

  • 88 PAT.ACIO,

Lino.

op.

cit ..

T.

II.

p.

304,

nO ~88. a)

 

e)

a pedido de

la

parte contraria a aquélla que recurre:

es nece-

 

sario sustanciar el recurso y, consecuentemente, conferir

traslado

a

la

parte que peticionó el dictado de la providencia recurrida.

 

El termino

de cste traslado, que debe correrse con copia

(art. 87)

y se notifica por cédula

(art.

62,

inc.

29),

es

de tres

días, por

ser de

aplicación al caso la disposición del arto 89 e,p.c. blecer plazo alguno el art. 345.

en razón de

no esta-

Si se omite el traslado, la parte afedada puede deducir reposición contra la nueva resolución que se dictc, y en caso de ser denegada. le queda abierto el camino para recurrir por nulidad -oportunamente- contra la sentencia dictada en la causa, por existencia de vicio sustancial en el procedimiento, a menos que la omisión haya quedado subsanada ¡Jor haber consentido el interesado -en la misma instaneia- la reso- Illción dictada sin previa audiencia 89.

En

la etapa oral del juicio oral, la tramitación del recurso es iden-

tiea a la yll. enunciada, salvo en cuanto al término del traslado, el cual --como ya hemos sostenido supra- debe ser contestado de inmediato 90,

Por último, cabe recordar que la sustanciacióll del recurso no inte- rrumpe ni suspende el término de prueba (art. 149, e.p,c.).

b)

En

cuanto

a

la

necesidad

de

producir

prueba

respecto

del

recurso: Generalmente, el trámite de la revocatoria queda cerrado con la

yista conferida

a

la

otra

parte, pues

no hace falta

llamar "autos

parll

resolver", -atento a lo dispuesto en el arto 89, segundo apartado, CPC,-

si

no

se han

alegado hechos que hagan necesario el periodo probato-

rio 91. En este sentido, se ha sostenido que "no es nulo el auto Que

"decidió una revoeatoria sin previo llamamiento de autos, si se dio visla "a la parte contraria de la recurrente y no se alegaron hechos que hici('-

"¡'an necesario el periodo dc prueba, aunque los litig¡mtes hayan "eidido en el deseo de alegar" 92.

coin,

Nuestro código, al igual que el de .Jujuy, admite una posibilidad pro- batoria por lo que, en tal supuesto, el juez pucde abrir a prueba el recurso, debiéndolo tramitar por la vía del juicio sumario; si bien así lo dispone t'xpresamente el código en su art. 345, estimamos que esta tramitaciún atenta contra los principios de celeridad y economía procesal; además, en el estadio oral del juicio oral, resulta imposible imprimir al recurso dicho trámite, por cuyas razones creemos que resultada conveniente reformar el código en este aspecto, estableciéndose la vla del juicio sumarisimo (art. 413 y ss. C.P.C.) para sustanciar el recurso de revo- catoria, en la misma forma que actualmente sc sustancian todos los incÍ-

S9

90

c.

v.

Fed,

n.

no

10.

n

STSF,

  • 92 ld

s,

2~

Blan~., JA,

a7-611.

(·C ..

H·l·H6Q,

en

.lurio,

17·266.

dcu~es y

CIH'-stiones

qlH~ uo

2\'. sulúnc.

e), e.p.c.).

tienen

lrlHllitaeióll

propia

(art.

387,

ine.

Por último, sostenemos que 'siempre que se hayan alegado hechos susceptibles de prucba, y los mismos no Consten en autos, debe abrirsc el l"orrespondicntc 'período probatorio, aun cuando se solicite 'respecto dc la revocatoria'deducida contra el 'auto que concede el reCUrso 93, pues careciendo el procedimiento de IIn fin en si mismo, y sirviendo sólo para hacer. cfedivo un derechp sustancial, la denegación de, apertura del pe- ríodo probalorio atenta contra el principio constitudonru de "rler{'cho de defensa en juido".

VIII.

RESOLUCION DEL RECURSO

24.

La

r{'solueión

que

recaiga f'n

(']

recurso

de

reposiCión,

¡lllerle

revestir dive'rsas formas, según sea

el ,juicio

f'n

el

cual

se

dicte. En

los

]H'(J('esos (~seritos y

en

los' estadios

escritos

del

juicio

oral,

como

es

obvio, la resolución debe

pronunciarse pUl' es('rito; mll'ntras que en el

periodo oraf del juicio ural, debe

spr

verbal,

quedanrlo

rrgistrudn' en

el acta que le~'anta el Secretario,

('dnforme

lo

th'termina el art. 562

e.p.c.

25'.

Contrariamente

a

lo

cst,atuido

en

el

art.

491

(!(>l Proyecto de

(~ódigü Procesal de COUTL'RE 94, el cual auturiza al juez a "dl'citlir de

p~ano" el pcdido de H'posidón, en nuestro código,la resolución -ya ~t'a v¡'rbal o cscri1a- '~Iebe »er, necesariamente, fundada, pucs psi Jo indica

1:, norma genéril'a contenida en el

ar!. 95 de la Constitucjón Proyincial,

de iJwxcusable aplieaeión (salvo q(]e se rechazara por carecer de funda-

mentos, de aellenlo ¡j lo estahleeido 'en el nrt. 345, segundo parrafo c.P.t.).

:W.

El plazo para didar la resolución en lus juicios llscritos y en las

etaJJa~ escritas

del

juicio oral, es

de cinco

días

(art. 105

e.p.c,.), que

corren a partir de:

 
 

a)

l,a

fecha

en

lIue

sc

presentó

el

recurso,

si

eL

llusmo

no

se

tramita';

 
 

h)

desde' la

feeha en que

se contestó

el traslado,

~i se 'su~tHncia

la l'rvocatoda sln

apertura a prueba y

 
 

el

deSlle

que

qUl'(b

consentido

el

decreto

de

"llamamiento

de

0'1

CC"lt"",

eee

SF,

15·~-1~61), .¡T1'n.", 2G-12~

 

I!;tl,

l''''l,

(B",

A""

194ó),

IL

:JI;

que tralllite d¡:-J juicio sumllrio.