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COLECCIñN `DE LIBROS ESCOGIDOS

ESTUDIOS

DE

ANTROPOLOGóA
ESTUDIOS CRIMINAL Y

DE
POR

TROPOLOGóA CRIMINAL
ENRIQUE FERRI

TERCERA EDICION

'~-' L A '1~s3PAíA MQD ER TA


( acƒ . :z de Santo Domingo, :6 .
ESTUDIOS
DE

1
A NTR u POLOGIA CRIINAL
M

Es propiedad . - Que-
da hecho el depósito que Trabajo y celdas de los condenados .
marca la ley .

S eñores :

ANSADO por el ímprobo tra-

C bajo de una semana de


Congresos antropológicos
y penitenciarios, con sus natura-
les consecuencias de vivas y ani-
madas discusiones, de febril y so-
litaria preparación para batallas
campales `y escaramuzas impre-
Vista .s, no estoy en las condicio-
4071 .--AVRIAL, impresor, San Bernardo, 92 . nes psicológicas necesarias para
6 E . FERRI ANTROPOLOGfA i

daros la conferencia a que me he paña ó la lucha pac†fica, pero ar-


comprometido . Me resuelvo, sin diente, por convicciones profun-
embargo, ó cumplir mi empeño, das, por esperanzas arraigadas y
tanto por el cariño que profeso ó por ideales desconocidos, en una
estos estudios, como por la espe- asamblea pac†fica, en la que por
ranza que abrigo de que seró con- primera vez se ha reunido una fa-
veniente una conversaciín pƒbli- lange de positivistas que, al no
ca y sin pretensiones acerca de los seguir los caminos trillados „ in-
dos Congresos que se han celebra- fecundos, recogen, como todos los
do en la semana anterior, pensando heterodoxos, ó veces la simpat†a,
que tendró, inter„s mi conferencia ó veces la desconfianza, en unas
por este motivo, y acaso sea ƒtil ocasiones se animan a seguir su
ó la propaganda de los princi- camino, y en cambio, en otras,
pios que nosotros, los positivis- desfallecen acosados por los mós
tas, creemos que ofrecen soluciín fuertes dicterios .
ó los intrincados problemas de Finos bordados, pespuntes pro-
aquella parte de la vida patolígi- cedentes del trabajo de alguna la-
ca social que se manifiesta en el drona í envenenadora ; cajas de
delito y sus consecuencias . caudales construidas por las d„-
En condiciones psicolígicas biles manos de algƒn raterillo í
bien poco favorables me presen- precoz homicida, que encerrado
to : ya pod„is presumir el estado en las prisiones, llamadas piado-
de excitaciín cerebral que acom…_ samente ; de correcciín, acaso al .

8 E . F$RRI ANTROPOLOGóA 9

construirlas haya aprendido a equilibrados conceptos, dando ñ


abrirlas con fines nada honrados ; veces apariencia y esencia de ver-
vestidos de las mñs extraías he- dad ñ la desordenada fosforescen-
churas, ya bastos y de tonos du- cia de cerebros enfermos ; tatuajes
ros, ya vistosos y de vivos colo- que, con la nota viva del presen-
res ; juguetes en los que se ve el te, nos remontan ñ las costumbres
contraste de la inocente alegrƒa de nuestros antiguos antecesores,
que han de proporcionar y el pen- que sobre su piel seíalaban los
samiento de quien los ha cons- escudos de su nobleza guerrera ;
truido, en alguna cuadra, en me- preparaciones anat…micas y mons-
dio de narraciones l„bricas … de truosas del Ecce horno ; retratos de
bandidos ; cerraduras complicadas emperadores romanos y de delin-
y complicadas mñquinas agrƒco- cuentes que han sobrevivido ñ la
las ; toda clase de productos in- turba vulgar por la infamia de
dustriales, desde el sencillo esca- sus delitos, que revelan mñs fero-
bel al armario de lujo . . . todo esto cidad … mñs astucia, y retratos
y mucho mñs ha pasarlo ante (que, con los anteriores, forman
nuestra vista visitando el pinto- elocuente contraste) de mñrtires y
resco bazar carcelario . ap…stoles polƒticos, ñ los que el
Crñneos, cifras jeroglƒficas de ƒmpetu de la pasi…n generosa im-
datos antropom†tricos y estadƒsti- puls… contra la ley penal, que no
cos, caricaturas hechas por locos, era tutela de la ordenada libertad,
que locamente discutƒan sus des- sino forma jurƒdica simulada †

10 E . FERRI ANTROPOLOGóA 11

instrumento de temeroso despo- retener las caracterƒsticas mñs sa-


tismo ; estatuitas y dibujos de re- lientes) hasta reducirlo ñ las enor-
clusos de cñrceles í manicomios mes proporciones de la hidrocefa-
que representan el arte en sus pri- lia, y no pudiendo resistir mi caja
meros pasos . . . todo el kaleidosco cerebral, se agrandaba monstruo-
pio doloroso y brutal de nuestra samente hasta que la violenta ten-
vida civilizada, se ha entrevisto siín nerviosa la hacƒa estallar. . .
en la Exposiciín antropolígico- Pero no es de estas emociones
criminal, adivinñndose inexplo- de lo que intento hablaros : me li-
radas profundidades del mundo mita'r† ñ explicar cuñles fueron
delincuente . las observaciones practicadas du-
Mi cerebro estaba tan lleno de rante los dos Congresos y visitan-
estas imñgenes, ora tristes, ora do las Exposiciones, y para ello
grotescas, que aun en la noche me lo primero que se precisa consig-
perseguƒan Exposiciones y Con„ nar es la diferencia de fines de
gresos, y veƒa en sue…os una dan- ambos .
za macabra de crñneos cifrados,
de estadƒsticas, series antropom†-
tricas, sistemas grñficos o mapas
geogrñficos . Y todos, como por El Congreso penitenciario ha
represalia, intentaban penetrar ñ reunido, no sílo sabios ilustres,
viva fuerza en mi cerebro (que du- sino tambi†n benem†ritos filñn-
rante el dƒa se habƒa esforzado en tropos, que estudian, no pocos, la
ts E . FERRI
ANTROPOLOGóA 13

cñrcel en sí misma y no el indi- del ambiente se determin… ñ in-


viduo que ha de habitarla ; sabios fringir las condiciones normales de
y filñntropos para los que, con existencia social en da†o de sus
raras excepciones, el hombre de- semej antes .
lincuente, cuando no es un nƒ- Mientras para los congresistas
mero que deba encasillarse en de- del penitenciario, para quienes la
terminada celda, no es sino el cñrcel es la expresi…n caracterís-
t„rmino comƒn de aplicaci…n de tica de su sistema, la celda figu-
una disciplina física y moral, or- ra, en primer t„rmino, congo cons-
denada … informada por abstrac- trucci…n y como medio, y el indi-
tos cñlculos, y sobre todo por las viduo a (pulen estñ destinada que-
generosas intuiciones del senti- da en segundo lugar ; para los del
miento . Congreso antropol…gico la figura
E n cambio, los individuos que del criminal tiene mñs relieve,
han asistido al Congreso antropo- quedando en la penumbra la cñr-
l…gico-criminal tienen, como prin- cel, el ambiente especial de eli-
cipal cbjeto y por tendencia cons- minaci…n … represi…n, dentro del
tante, un estudio mñs inmediato que estñ condenado ñ vivir … ñ ex-
de nosotros mismos ; el estudio del tinguirse el reo que al delinquir
hombre que ha cometido el deli- revel… su falta de aptitud para la
to, ñ fin de conocer su constitu- vida social .
ci…n orgñnica y moral, y ñ fin de Tales eran las corrientes, las
-averiguar si por la complicidad ideas predominantes de los dos

14 E . FERRI
ANTROPOLOG„A 1 ;

Congresos, donde todos y cada mentales y de positivas induc-


uno de los asistentes tenóa por ob- clones .
jetivo el plantear, mñs bien que
resolver, arduos y complicados
problemas que esperan soluciín A fines del pasado siglo, Osar
eficaz, no de la discusiín pƒblica Beccaria, en Italia, con su inmor-
de un Congreso, sino del trabajo tal libro, daba vida ñ los senti-
lento y laborioso de gabinete y ob- mientos … ideas que ya en la cien-
servatorio ; las impresiones de los cia, en su …poca, y elevando el es-
congresistas, el resumen de las tudio de los delitos y de las penas
teoróas y sistemas que exponen, a la dignidad de ciencia filosífica,
son semillas que fructifican mñs promovóa aquel glorioso movi-
tarde, cuando todos y cada uno de miento cientófico que, encarnado
los que las han escuchado meditan en la escuela clñsica criminal, ñ
sobre ellas, las corrigen y las tanta altura puso el genio italia-
completan . En los dos Congresos no . Pocos anos despu…s, en Ingla-
se manifestaron dos corrientes terra, John Howard, describií
cientóficas : una nacida un siglo ha, con sencilla elocuencia el estado
que ha llegado ñ su mayor gra- miserable, la corrupciín material
do de expansiín teírica y prñcti- y moral en que se encontraban los
ca ; otra, iniciada poco hace, que presos de las diversas cñrceles eu-
se bosqueja apenas como un con- ropeas que visití, y con sus des-
junto orgñnico de datos experi- cripciones determiní un movi-

Ió E, FFRRI ANTROPOLOGñA
17

miento paralelo al de Beccaria 9 disciplina en las penas de deten-


que respondía perfectamente al ción la escuela de Howard, puede
comƒn sentir . Transportado „ decirse que nacieron ambas como
Am…rica este sentimiento y allí generosa reacción contra las exa-
desarrollado, vuelve de nuevo „ geraciones y crueldades legislati-
Europa, y surge la escuela peni- va y administrativa que desde la
tenciaria, condensada hoy en la Edad Media se arrastraron hasta
fórmula de †aislamiento, trabajo la Revolución francesa . Fueron ,
e instrucción‡ , en la arquitectura ambas „ dos escuelas, protestas
del sistema, que al escogerlo Ben- contra el estado de las leyes y de
tham y presentarlo al Parlamento las c„rceles en aquellos tiempos,
ingl…s y luego „ la Asamblea y por tal razón se acogieron con
francesa, le llamaba † panóptico ‡ , entusiasmo grande, llev„ndose el
por su especial disposición radial, sentimiento humanitario „ las ul-
en el que un solo hombre, coloca- timas exageraciones por vías pa-
do en el centro, puede vigilar to- ralelas . Los discípulos de Becca-
dos los confinados . Son, pues,. ria, examinando el delito en sí y
por sí, como forma ,jurídica abs-
id…nticos en las dos escuelas cl„-
tracta, separada del mundo real,
sicas, el punto de partida, la ten-
tuvieron como meta, „ la que lle-
dencia y el punto de llegada .
garon y aun pasaron, la diminu-
En el terreno de los principios
ción general de las penas del Có-
jurídicos la escuela iniciada por
Beccaria, y en el terreno de la digo y la abolición de algunas
2
is E FERRI
ANTROPOLOGóA
I :)

formas de penas incompatibles otra parte , extra fío ñ la verdade-


con el sentido moral de los pue- ra ciencia criminal, incurriendo
blos modernos . Los continuado en el error en que incurría un nmƒ-
res del sistema de Howard, estu- dico que declaraba ser extra†a s ít
diando la cñrcel en sí y por sí, su arte las reglas higiƒnicas, de-
aislada del mundo de que provie- j ñndolas al cuidado de otros ine-
ne el condenado y en el que que- nos inteligentes . Los otros, 2l . su
dan los ofendidos por el delito, vez, concentrando su sentimiento
se fijaron como meta, ñ la que filantr„pico en los establecimien-
tambiƒn llegaron y pasaron, el tos Penitenciarios y en sus nigqui-
mejoramiento de la vida en las linos forzosos, que siempre son
cñrceles . dignos de cuidados, por una parte
Los unos, concentrando su aten- distrajeron su atenci„n y la dc1
ci„n en el delito ya -verificado y p…blico de otras manifestaciones
las formas m(is suaves de repri- de miseria material y moral que
mirlo, olvidaron estudiar y bus- hieren ñ numerosa y desgraciada
car el medio mñs eficaz de evitar clase de personas honradas (iut'
el delito a…n no realizado, supri- son mucho niñs di g nas de nuestra
miendo, atenuando o desviando Conmiseraci„n .y Muestras atencio-
sus causas naturales, y dejaron al nes ; y por otra paa rte, llegaron ñ
arbitrio ciego y lento de la auto- tales exageraciones en el trata-
ridad administrativa el rƒgimen . miento de los criminales, elle nos-
preventivo, que declaraban, por otros, los de la escuela positiva,

20 E . FERR1
ANTROPOLOGó& 21

creñmonos en el deber de pronun-


establecimientos dedicados <L los
ciar una palabra, que significa
que sufren prisiín preventiva, que
una llamada de atenciín que exi-
siempre es m†s para los inocentes
ge la equidad : la palabra ƒ „bas- que para los que exp‡an una ver-
ta!… . . . dadera condena .
Repito una vez m†s que todo
lo que hay de noble y de genero-
so en la iniciativa y en la activi-
dad de la escuela penitenciaria Hechas las anteriores afirma-
est† en la parte de reacciín con- ciones, nos creernos en el deber de
tra lo estatuido en la Edad Media, consignar que es urgente poner
que condenando † los delincuen- remedio † los muchos olvidos de la
tes † una vida de bestia, les em- escuela penitenciaria, g aiada hasta
peoraba y les hac‡a m†s peligrosos ahora por las aspiraciones del sen-
una vez fuera de la c†rcel . timiento y no ajustada a la razín
Es evidente que de esta tenden- serena y fr‡a ni † las aplicaciones
cia debe aprovecharse la parte ver- practicas ni †, las sociales, que
daderamente fecunda y de aplica- coexiste con la necesidad de la ex-
ciín, y especialmente en nuestro piaciín penal .
pa‡s, donde al lado del sistema pe- Han olvidado los disc‡pulos de
nitenciario moderno permanecen Howard, preocupados exclusiva-
centros de infecciín, y causa ver- mente de la suerte de los crimina-
gˆenza decirlo, como son algunos les, de fijar su atenciín en Una ca-

22 E . FERRI ANTROPOLOGóA 23

ferva mucho mñs numerosa de in- contra el diamantino temple de un


felices, que vejetan miserable- sentido moral desarrollado ; y si
mente entre nosotros, y que tie- acaso las desgracias y la miseria
nen sobre los delincuentes la in- provocan alguna protesta dolo-
contrastable superioridad de ser rosa, es el suicidio .
y haber permanecido siempre hon- Es ya tiempo que el sentimen-
rados . talismo de nuestro siglo, desviado
La atenciín de legisladores y de sus canees naturales, preocu-
filñntropos dirigiíse demasiado pñndose con exceso, y aun en la
hacia individuos que por volun- protecciín hist„rica de los anima-
tad propia í por efecto de su de- les, vuelva ñ su verdadero camino,
generado organismo, orgñnico í y sigui„ndole, la sociedad pre-
psƒquico o del medio ambiente sente podrñ cumplir su misiín,
social, han reaccionado contra las aliviando, no con la monñstica
condiciones externas con una ac- limosna de la Edad Media, ni con
tividad deshonesta, criminal ; y en la violenta negaciín de las leyes
tanto, el mismo ambiente , la de evoluciín social, las frecuen-
falta de instrucciín y de educa- tes formas de la miseria que mi-
ciín moral, la miseria que grava blan los fulgores de nuestra ci`-i-
y oprime ñ millones de hombres, lizaciízi .
no les impulsa al homicidio í al Evidentemente, es un m„rito
hurto, todas las tentaciones, los en los continuadores de Howard
~4ufrimi.entos todos se estrellan el insistir con obstinaciín cre-

24 E- FERRI
ANTROPOLOGfA 25

tiente en la necesidad moral y en muestra elocuentemente con las


la utilidad póblica de la enmien- cifras aterradoras de la reinciden-
da, de la correcciñn de cada uno cia, y el hecho del marasmo de
de los criminales . Toda su labor las sociedades de patronato, que
se ha concentrado en este ideal son tan afortunadas en teoría
altamente humano, y el nombre como desgraciadas en la prƒctica
de su sistema, y el lema, que ya La razñn fundamental de esta fal-
Clemente XI hacía esculpir en la ta de resultados, en mi entender,
puerta de la cƒrcel de San Mi- estƒ en la inactuabilidad del prin-
guel, en Roma : parum est impro- cipio de individzualizaciñn :, por el
bos coercere poema nisi probos effi- cual y segón la escuela peniten-
cias disciplina, las reglas de donde ciaria, en las cƒrceles, ƒ cada tem-
surgen todos y cada uno de los peramento o carƒcter individual,
varios siste=t.as penitenciarios, deberían adoptarse los medios de
todo se reduce al fin exclusiva- correcciñn ñ instrucciñn, princi-
mente humanitario . pio inaplicable porque no siempre
El ideal de la escuela peniten- se encuentran directores de cƒr-
ciario es grande y noble, mas la cel con la intuiciñn psicolñgica
realidad no ha respondido hasta que responda ƒ las dificultades de
ahora ; los escasos resultados ob- este magisterio, y porque el tra-
tenidos no compensan la grandeza tamiento penal individual no es
y la perseverancia de los esfuer- posible cuando en una cƒrcel se
zos empleados, hecho que se de- encuentran muchos centenares de

26 E . FERRI ANTROPOLOGóA 27

presos y en un Estado muchos .las sociedades de patronato, res-


millares de condenados ñ que vi- ponden con nuevos delitos, ape-
gilar. Este principio de la indivi- nas las condiciones externas les
dualizaciín, el mejor de todos en ofrecen el mñs leve pretexto í ex-
abstracto, pero imposible en la citaciín . A los delincuentes oca-
prñctica, debe sustituirse con el sionales se les debe corregir para
de clasificaciín de los delincuen- que puedan volver al ambiente
tes por categorƒas homog„neas, social como seres normales : ñ los
tanto para la disciplina de la cñr- criminales por tendencias cong„-
cel, como para la actuaciín del nitas les corresponde el alejamien-
patronato de los que salgan de la to í separaciín del ambiente so-
misma . Porque se precisa concen- cial, al que no se adaptan, procu-
trar todos los esfuerzos y prestar rando desarrollar en ellos las ap-
toda la ayuda posible en los de- titudes menos deficientes .
lincuentes ocasionales, en los que Ademñs de esta tendencia poco
la enmienda puede tener lugar, eficaz, porque ñ pesar de la fuerza
sin prodigar in…tiles cuidados ñ impulsiva de la inspiraciín senti-
los criminales incorregibles por mental, faltaba ñ la escuela peni-
defecto cong„nito de su tempera- tenciaria la br…jula de las induc-
mento orgñnico í psƒquico , que ciones de antropologƒa y psicolo-
siempre y con el mñs perfecto r„- gƒa criminal que tan en cuenta
gimen penitenciario, suave í duro, tiene la escuela positiva, en Mro
con el mayor cuidado por parte de error ha caƒdo la escuela citada,
28 E . FER R'ó ANTRO PC LOGñA 29

cuando ha pensado y ha puesto sinceros propƒsitos, el camino del


en príctica su pensamiento de que bien ; pues, aun en este favorable
para evitar el delito, al menos su supuesto, no han logrado sino una
repeticiƒn, es suficiente la preven- mitad y la menos importante de
ciƒn individual por medio de la la obra de redenciƒn í que se ha-
enmienda ; si es verdad que „nada b†an dedicado .
sirve castigar í los delincuentes si El condenado abandona la cír-
no se enmiendan con la disciplina cel con los mejores propƒsitos,
moral…, queda una poderos†sima que supondremos sinceros, y no
causa impelente al. delito que se obedeciendo í fines ego†stas, vuel-
precisa corregir con la disciplina ve í respirar el ox†geno de la vida
de las leyes y el ambiente social . libre, de la que se hab†a visto ale-
Porque aunque haya quien siendo o alg‡n tiempo
j ado . Pero si ade-
misionero del bien, no en los pa†- mís del ox†geno encuentra en la
ses salvajes, sino en los civiliza- atmƒsfera social y en sus partes
dos, teniendo copio medio la cel- mís bajas mayor porciƒn de ícido
da de una penitenciar†a, ‡ltima carbƒnico y azoe, ˆa que se redu-
cirín sus propƒsitos ideales de en-
forma del monacato forzoso, en-
mienda moral , cuando la triste
miende ochenta delincuentes de
realidad se imponga ininuto tras
ciento (y exagero las proporciones)
minuto, hora tras hora, y procu-
y reforzando en ellos el sentido
re arrastrarlo por caminos no de-
moral deficiente o anulado, con-
rechos? Es afirmaciƒn, compro-
siga que prefieran, con -firmes y
E . FERP [ ANTROPOLOGóA 3 1
bada por la experiencia cotidiana caminar con firmeza por la v„a
y por las inducciones fisio-psico- escabrosa de la honradez ; pero si
lñgicas, que las acciones humanas le pon…is en un sitio de base vol-
estín supeditadas al fugaz impul- cñnica, que, de vez en cuando le
so de sensaciones inmediatas y de env„e una rífaga de vapores sul-
las emociones que de las mismas f‡reos y le embriague, si dejíis
provengan, mís que í la virtud que el alcoholismo y las varias
de las abstractas intenciones idea- formas de la miseria, se le pre-
les . Supuesto, por consiguiente, senten y produzcan efecto por
un ambiente social que perma- obrar sobre terreno preparado por
nezca viciado, la miseria, tenta- deseos comprimidos de largo tiem-
ciones, malas compaƒ„as de los po, es posible que le tiemblen las
libertos (le las círceles, …stos con piernas, y que, vacilando en la
sus ideales de honradez, †:podrín buena senda, diga : -Soy un hom-
luchar con probabilidades de …xi- bre y puedo caer .
to contra el choque impetuoso de Constituye, por tanto , una
sensaciones presentes, de pasio- grande … iiicontras Cable superio-
nes despertadas de improviso, del ridad de la escuela criunnal posi-
sopor artificial de la inercia mo- tiva sobre la te] ,Aenc„a Clísica
ral? y penitenciaria el uiaber sentado
que penas y delitos se desenvuel-
Los penitenciarist is , con su
ven en dos esferas exc…ntricas, que
magisterio educativo, habrín dado
la represiñn, aun cuando correccio -
al individuo buenas piernas para

i
E . FERRI
ANTROPOLOGóA 33
nal, no es bastante para evitar los
delitos y las reincidencias, y que ciín en beneficio de los condena-
existe una teorña, la de los susti- dos, han prescindido de una serie
de hechos tan inseparables del he-
tutivos penales, que afirma la ne-
cho criminal, como la parte supe-
cesidad de una higiene social bajo
rior y posterior de una superficie :
la forma de prevenciín remota,
creando y perfeccionando la insti-
continua ƒ insistente de las cau-
tuciín carcelaria y su organismo
sas del delito, mucho m„s eficaz
disciplinario y correccional, no se
y fecunda que la higiene indivi-
han fijado (sino individualmente,
dual, defendida por algunos sis-
al menos en general, los peniten-
temas penitenciarios .
ciaristas) en que detr„s del delin-
En otro tercer olvido, y acaso
cuente est„n sus vñctimas, sus fa-
m„s grave, han incurrido los par-
milias y las personas honradas
tidarios de la escuela cl„sica y los
ofendidas directamente por el de-
que se dedican al estudio de la
lito . Han olvidado que el mismo
disciplina penitenciaria, olvido no
hombre que en la c„rcel se mani-
absoluto en sus principios teíri-
fiesta sumiso y casi siempre hipí-
cos ; pero casi absoluto en su apli-
crita ante el empleado í el direc-
caciín pr„ctica, con especialidad
tor, tiene en su vida asesinatos,
en los pueblos de raza latina, y
homicidios, robos, etc ., etc . Todo
un poco atenuado entre las nacio-
esto lo olvidamos, principalmente
nes germanas y anglosajonas .
los pueblos latinos, que impulsa-
En su humanitaria preocupa- dos por el sentimiento, mientras
3
34 E . FERRI ANTROPOLOGóA 39

vemos al vulgar homicida en fla- encontramos ante la terrosa (' hi -


grante delito, nos sentimos incli- pƒcrita cara de algín salteador ƒ
nados ñ darle muerte, y, pasado asesino, olvidamos el delito come-
algín tiempo, le concedemos toda tido, … instintivamente compade-
nuestra irreflexiva compasiƒn, le cemos ñ su autor, pensamos Ln lo
cuidamos exageradamente en la que sufrir„amos en . su lugar', en
cñrcel, como ñ un desventurado cuñles serñn sus dolores y renior-
inocente y no pensamos ni un mo- dirnientos, aunque no los tenga ;
mento, que en un sotabanco, aca- acaso protestemos de si el lecho
so reducidos ñ la mayor miseria, del pobre asesino no tiene bastan-
lloran y sufren los hijos, la mujer tes mantas y de si el pare no estñ
ƒ la madre del muerto . bien condimentado y cocido ; y ñ
Cuando alguno de nosotros, no ninguno se le ocurre que ser„a
con objeto de hacer investigacio- mucho mejor visitar zahurdas ig-
nes cient„ficas, sino arrastrados noradas, donde no hay luz ni hi-
por la curiosidad que inspiran giene, donde el alimento no es
siempre delitos y delincuentes, abundante ni seguro, y donde su-
visitamos una prisiƒn, calentada tren inmerecidos dolores las v„c-
por el sol de Italia, y las mñs de timas del prisionero, que acaso
las veces construida en buenas con expresiva m„mica, habrñ con-
1
condiciones de higiene y con es- seguido una limosna que con mi s
caso rigor en la disciplina, buena j usticia corresponder„a ñ aqu…llas .
alimentaciƒn y poco trabajo, y nos
36 r. FERRi ANTROPOLOGóA 37

El efecto de los olvidos funda- Exposiciín carcelaria con su colec-


mentales de la escuela penitencia- ciín de objetos manufacturados y
ria iniciada por 1.ioward, no se ha con l a reproducciín de las diver-
sentido solamente en las impresio- sas celdas adoptadas en las peni-
nes sentimentales del pñblico, sino tenciar„as, ofrec„a una elocuen-
en la aplicaciín prƒctica, en las t„sima serie de documentos, bas-
leyes y la administraciín ; porque tantes para llamar la atenciín
para cuidar exageradamente ƒ al- acerca de las citadas cuestiones .
Sabemos q ie, no obstante la
gunos criminales, se ha prescin-
Exposiciín carcelaria, el Congre-
dido de muchos millones de hom-
so no se ha ocupado de ella,,
bres honrados, y no se ha procu-
sílo algñn congresista h .abr11~ h e-
rado modificar el ambiente social,
cho observaciones por cuenta pro-
s e han al(--,i j ado ƒ un lado las v„c-
pia, í acaso alguna comisiín pís-
timas de los delincuentes, y m .ƒs
tuma rese†arƒ los objetos exp ces-
añn ; despu…s de la sentencia con-
tos, sin que se haya debatido
denatoria, se han olvidado los de-
acerca de lo que son y significan
litos cometidos . las prisiones, segñn los datos j~rc-
Para demostrar mis asertos, no cisos recogidos en las EJxposicio-
har… sino tocar las dos cuestiones nes, sin que los hechos sirvi(. ,ran
que mƒs debieron preocupar y de base ƒ las teor„as cient„ficas .
que, sin embargo, no preocuparon De este modo, y con gran dis-
ƒ los asistentes al Congreso peni- gusto de un ilustre criminalista y
tenciario, tanto mƒs cuanto que la
38 E FERRT ANTROPOLOGóA 39

penitenciarista, el Congreso, de- mayoría, con s„lo cinco votos en


jando ñ un lado pocas y no difí- contra, las proposiciones siguien-
ciles recomendaciones para hacer tes : (4 .' La ley debe fijar el
con economía las cñrceles celula- mñxi~~ium de la pena, en cada de
res, ha empleado todo su tiempo lito, sin que el juez pueda en nlll-
en disquisiciones de Derecho cri .- p,un caso pasar de …l . 2 . La ev
mina,l abstracto sobre la legitimi- debe lijar el v†`7i lH ,‡t de la pena .
dad ƒ oportunidad de algunas pe- para cada delito, pero de este lí-
nas, como la int(_,rdicci„n tempo- mite puede prescindir el juez
ral de algunos derechos civiles y cuando en el delito concurran cir-
políticos, o bien en aprobar y cunstancias atenuantes gue no
aplaudir ciertas conclusiones, de est…n previstas en la ley .‡
las cuales, como ejen ;plo, citar… Ahora bien : †c„mo puede ex-
algunas de las mñs característi- _L plicarse que un Congreso pueda
cas (1) . seriamente hacerr y votar tales
'tratñndose de la latitud que proposiciones, si no se pensara eni
debe dejarse al juez en la aplica- la tendencia hist„rica, de que lne
ci„nl de la pena, Pessiii,-as pro- he ocupado antes, tendencia (pie
puso, y el Congreso vot„ por gran pertenece por igual ñ las escuelas
clñsicas del Derecho criminal y
(1) Rivisla C .crceraria 1885 : Cuaderno 10 de la reforma penitenciaria .' Por-
y 11 .-Diseussioni c… risoluzioni del terzo
con,gresso penztenzi~~rio internazionale, pñ-
(1 11e apenas se prescinda un poco
ginas 562, 586, 589 y 592 . de esta tendencia hist„rica de
40 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 41

querer favorecer al delincuente, do que el juez debe aplicar la ley,


ñcímo podrƒ admitirse que el juez no corregirla . Si se establece que
sea mƒs ben„volo que la ley pe… el juez no est„ obligado ƒ la apli-
nal, y aplique las penas aun en caciín de la pena dentro de los l†-
menor grado que las fijadas como mites seˆalados por la ley, ñpor
m†nimum ƒ cada delito, y no pue- qu„ se le permite franquearlos
da nunca pasar del mƒximum, sílo para favorecer al pobre de-
aunque sean atroces las circuns- lincuente? Porque si se admite l a
tancias que concurran? Si la ley posibilidad de la existencia de
fija seriamente los l†mites dentro circunstancias de atenuaciín en
de los que el juez puede aplicar la ley no previstas, ñcímo no se
la pena, previniendo bien todas admite, igual posibilidad con res-
las circunstancias de agravaciín tpecto ƒ las agravantes?
y atenuaciín de cada delito, en No pod†amos exigir al congre-
este caso es in‡til facultar al juez so penitenciario demostraciín mƒs
para saltar el dique puesto por la evidente de las exageraciones en
ley . Se podrƒ discutir si deben que hace incurrir el sentimeiita--
fijarse í no l†mites, pero una vez listno ƒ las escuelas clƒsicas .
decididos por la afirmativa, se in- Otro ejemplo puedo citaros en
curre en contradicciín al permitir demostraciín de mi- tesis y „ste
al juez aplicar una ley distinta es la conclusiín adoptada con res-
de la seˆalada, tanto mƒs, cuanto a
pecto ƒ la responsabilidad legal
que la escuela clƒsica ha sosteni- de los padres por los delitos que

E . FERRI
42 ANTROPOLOG†A
43
sus hijos cometan . F,l Congreso dos, serí castigado . . . con la ex-
óopina que es de interñs social el
clusiƒn del derecho de ser jurado
adoptar medidas legislativas para
por un tiempo determinado„ ; o í
poner un dique í las consecuen- la ley Militar que prescribiera
cias deplorables de una educaciƒn óEl ciudadano que no se presente
inmonil dada por los padres í a la inscripciƒn en el servicio in 1-
sus hijos menores„ . Tal deseo es litar, serí castigado . . . con la e ,x en-
laudable, …pero quñ medios exco- ciƒn de este servicio . „
gti el Congreso í este fin? Veí- …Cƒmo? -,Si los padres educan
mosl os : ó Piensa que uno de los inmoralmente í sus hijos, esto
medios que deben recomendarse es, si no cumplen los deberes que,
es el de permitir í los tribuna- copio los derechos, se derivan de
les que priven í los padres por la patria potestad, para castigar-
un tiempo determinado de todos les les quitíis unos derechos de
ƒ parte de los derechos derivados que no se preocupan, ,y por consi-
pie la patria potestad, cuando los guiente, les dispensíis de los de-
i techos suficientemente probados beres que son inseparables de
testo no era preciso decirlo)* aquellos derechos? Se podr‡a ser
tifiquen su responsabilidad . mís príctico, recomendando cier-
Esta conclusiƒn se asemeja mu- tos medios ópara poner coto í las
cho í una ley procesal que dijese : consecuencias deplorables de una
ó El ciudadano que descuide su educaciƒn inmoral „ .
inscripciƒn en la, lista de Jura- El ejemplo que mís de, relieve
44 E . PERR I
ANTROPOLOGóA 45
presenta las tendencias sentimen-
tales de lo-, congregados en el pe- los detenidos de ambos sexos, pi-
di†ndoles perdñt-i, si . no pudiera
nitenciario, y que deinuestra al
proporcionarles uta .a ocupaciñn de-
mismo tiempo cñmo su filantro-
terminada .)
pía, concentrƒndose en los mal-
„ 2 . ‡ Aquellas ocupaciones se-
hechores, se esteriliza en un cana .-
rau segˆn el país, la correspon-
po demasiado ƒrido y podría ser
dencia con la familia, la lectura,
mƒs fecunda empleada de otro
la mˆsica, el dibujo, la escultura
modo, es el que nos presentan las
w^ en madera, etc ., etc ., la partici-
conclusiones referentes al empleo
paciñn en obras ben†ficas y el de-
de los domingos en las cƒrceles,
recho de asistir ƒ las conferencias
conclusiones que el Congreso acep-
organizadas por los individuos de
tñ por unanimidad .
las sociedades de patronato, acer-
„I .' El Congreso emite el voto ca de los elementos de moral, de
de que cada detenido de un-n .o de derecho ñ de otras ciencias . …
ambos sexos, sea libre de escoger Francamente, no creía que se
la ocupaciñn que sea de su agra- pudiese llegar a tales extremos .
do, de las que se permitan en la Creía no ser un hombre de fero-
cƒrcel .… (Aquí falta un detalle, y ces instintos ; me opondría ƒ que
es el formar un reglamento en el se volviese al cruel tratamiento
que se consignase como obliga- que con los presos se empleaba
ciñn del director de la cƒrcel, el en la Edad Media ; mas creo asi-
presentarse sombrero en mano a mismo que un límite debe existir .
E . FERRI ANTROPOLOGóA 47
46

Un consejo sobre este punto, y es Ya que el Congreso penitencia-


que no se enteren de estas doctri- rio nada ha hecho, consic'uar„ la
nas los obreros ñ campesinos que opiniñn de la escuela positiva del
viven en la miseria mís dolorosa, Derecho criminal, para 710 incu-
mientras permanecen honrados, y í
rrir en la omisiñn censurada .
los que ninguna sociedad de pa- Se afirma repetidamente por
tronato les procura el domingo los partidarios de la disciplina
carcelaria segun las tendencias
conferencias cientƒficas, dibujo,
clísicas, y se ha afirmado recien-
musica . . .
temente por un distinguido hom-
bre p…blico, que en algunas cosas
no estí alejado de la escuela po-
El Congreso ha gastado su
Mr sitiva (1), que si bien es verdad
tiempo en discutir y aprobar con-
que el trabajo de las prisiones
clusiones como las enumeradas,
hace concurrencia al libre, „sta
y ni por incidencia se ha ocupado
no es muy grande ni daƒiosa .
de las dos cuestiones í que antes
Esto, porque los detenidos que
mne referƒa, y que surgen no bien
trabajan forman una cifra infini-
se gira la vista por la Exposiciñn
tesimal, con respecto al n…mero
carcelaria : me refiero í la concu-
que presenta el trabajo libre (en
rrencia del trabajo de las círceles
con el trabajo libre y honrado, y (1) De Reneis : L' esposizione e il Con
í la organizaciñn de las celdas yresso penitenziario en la Nicova Antolo-
gia .-Diciembre, 1885 .
para los presos .
48 E . FERRI ANTROPOLOGóA. 49

Italia 17 .000 presos, trabajan en de productos ; no se manifiesta


proporciñn con 4 .000 .000 de obre- en forma de competencia con la
ros adultos) : ademís, dicen, que industria nacional, sino en las
los presos son operarios que antes peque…as localidades en que exis-
de su condena trabajarƒan y ha- te alguna penitenciarƒa, y en lu-
rƒan la misma concurrencia, Y cha con la peque…a industria li-
concluye sosteniendo que la in- bre, que, encontríndose en las
dustria nacional, que posee gran- mismas condiciones de pobreza
des capitales, míquinas „ inteli- t„cnica que la industria carcela-
gentes maestros, no tiene que te- ria (fíbrica de telas, de zapatos,
mer nada absolutamente de la in- muebles, esteras, etc .), no puede
dustria carcelaria, que es pobre, soportar la concurrencia, y es ven-
que no puede aprovecharse de los cida por el trabajo de las círceles,
medios adecuados para el trabajo, donde los salarios son muy esca-
y í la que faltan míquinas y los sos, y de aquƒ que los productos
nuevos procedimientos t„cnicos sean mís econñmicos, y donde las
industriales . primeras materias son de primera
A estas y í otras observaciones calidad y existe un capital, extre-
de la misma ƒndole, puede y debe mos ambos con los que no pueden
contestarse, afirmando que la con- contar los peque…os industria-
currencia entre el trabajo de las les (1). A…adiremos que no es
prisiones y el libre no se veri- (1) Por estas razones se explican las pro-
testom hechas en nuestro Parlamento por el
fica en el total de trabajadores y 4
so E . FERRI
ANTROPOLOGó4 K1

cierto que los confinados hayan la concurrencia en relaciñn con


sido en su mayor parte obreros las peque†as manufacturas), ñ
que trabajaban antes de la conde- eran mís bien vagabundos que
na, no influyendo, por consiguien- obreros dedicados í un trabajo
te, para nada en la industria el continuo .
que lo hicieran libremente ñ en la La evidencia, de estos asertos
círcel, porque, prescindiendo de es tal, que aun los mís optimis-
la diversidad de condiciones esen- tas, para los cuales los da†os de
ciales que hemos enumerado en- la concurrencia no son graves, en
tre los trabajos libre y de las pri- Italia y fuera de ella, admiten la
siones, los presos en la mayorƒa, necesidad de buscar una organi-
si han trabajado, ha sido en la zaciñn al trabajo de las prisiones,
agricultura (donde se nota menos que reduzca í su mís peque†a ex-

diputado Maffi, contra la impresiñn de la


presiñn la competencia que es in-
Gaceta oficial y el Calendario general, de evitable .
que se encargaron os penados del presidio
de Civitavecchia, transportados í la círcel ciario de Oneglia, suscitíndose animada dis-
de Reina-Celi, en Roma . (Atti parlamen- cusiñn, en la que intervinieron Cavour, Rat-
tar„„ . -Discusiones de 14 Diciembre de 1882 tazzi, Brofferio, Bothero y otros, y despu…s
y 25 Abril de 1883 ) No es la cantidad abso- volviñ- a. preocupar al Parlamento en varias
luta del trabajo lo que preocupa, sino la con- oe siones, entre otras en Junio y Diciembre
currencia local ; el sistema administrativo . de 1.880, en que se debatiñ ampliamente
En efecto, en nuestro Parlame , to la cues- putado Roux sesiñn de 23 de Abril de 1885) .
tiñn del trabajo carcelario fu… tratada en los Este no obstante, a‡n no se ha conseguido
a†os de 1882 y 1883 y en el 1858, í propñsito mís que reformas en dosis homeopíticas en
de una tipografƒa establecida en el peniten- lo que al trabajo de las círceles se refiere .
52 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 53

Precisamente en la investiga- sobre qu… productos industriales


ciñn de este organismo mís per- ha de versar.
fecto, los partidarios de la disci- Dos son los sistemas (que exis-
plina carcelaria, y mís aƒn la ad- ten acerca de la explotaciñn del
ministraciñn, se han fijado siem- trabajo de las círceles ; el de por
pre en cuestiones secundarias, ñ administraciñn, en el cu<,1 es em-
en paliativos ineficaces, y han presario el gobierno, y el de arren-
realizado tan homeopíticas refor- damiento, que puede ser general
mes, que en realidad no se ha o para muchas círceles (como se
dado un paso decisivo en la so- practica en Francia), ñ particular
luciñn del problema, en los cin- para cada uno de los estableci-
cuenta a„os que dura la discu- mientos penales ; en este ƒltimo
slon . sistema, el empresario paga una
Dos pueden decirse que son los cantidad determinada al gobier-
puntos hasta ahora debatidos del no, y mediante este pago adquiere
problema : los mismos que han el derecho í dirigir el trabajo de
sido objeto de las ponencias de los presos y í explotarlo, pudien-
Streng, Snelburg, Illing y Taup- do subastar el arrezidamierito ~-
per en el Congreso penitenciario, siempre prestando garant†as leas--
ponencias que por cierto no se han tantes segƒn la industria, respec-
discutido ; estos puntos son : elegir to al jornal de los penados, la
el mejor sistema para la explota- venta de los productos, etc . Entre
. del trabajo de las círceles, y
ciñn estos dos sistemas, hay - uno inter-
54 E, FERRI
ANTROPOLOGóA
55

medio, que los franceses llaman por uno „ otro sistema se consi-
a facoii, en el cual el empresario dera por muchos congo la clave de
no tiene ingerencia directa en la la soluciín del problema, en uniín
cñrcel, se limita ñ entregar ñ la 4 con la clase de los productos que
administraciín las primeras ma- se manufacturen . Insisten sobre
terias, dar las oportunas írdenes todo en que se dediquen los pena-
y recibir los productos manufac- dos a fabricar objetos que se con-
turados . suman en los mismos estableci-
La gran mayorƒa de los peni- mientos (utensilios de cocina, ca-
tenciaristas prefiere, ñ no ser cuan- ma,, ropas, etc .), í que se dedi-
do existan muchos detenidos en quen ñ la administraciín Publica,
un establecimiento, el sistema de í í la marina de guerra (vestua-
la administraciín , por razones rio, objetos de quincallerƒa, etc .) ;
econímicas y disciplinarias, por- que se empleen los presos en. l a
que con el arrendamiento se ex- construcciín de c írceles „ otras
plota de una manera excesi v a el obras p„blicas (dragado de puer-
trabajo de los presos con poca ga- tos, construcciín de fuertes) . í
nancia del erario p„blico, y por- bien que se introduzca en las Ix
que hay gran ingerencia por par- nitenciarias una gran variedad de
te de los contratistas con vigilan- industrias, para que no haya mi-
tes y detenidos, ingerencia que es elios productos de la inisni clase,
causa de no pocos desírdenes mo- y de aquƒ depreciaciín en los ]nis-
rales y materiales . La preferencia nios, y ademñs que se escojan in-
V. FERRI
56 ANTROPOLOGóA 57

c1ustrias que no se hallen impl an- estudio experimental de los deli-


tadas en la localidad en que estñ tos y de las penas .
situada la penitenciaría . Preferen- El primer punto de vista que
cia de sistema y recomendaciones presenta la cuestiƒn, que por cier-
especiales que es verdad que tie- to ha sido olvidado, no obstante
nen importancia para lograr que su importancia, es el de que la
sea menos temible la concurren- concurrencia del trabajo de las
cia del trabajo de las prisiones prisiones „ la industria libre tie-
contra el libre, pero que no son ne un aspecto m„s bien moral que
sino paliativos, que no dan so- econƒmico . La seguridad de tener
luciƒn eficaz al problema placa trabajo mejor ƒ peor recompensa-
teado . do, y „ falta de esto la seguridad
Por esto yo creo que se precisa de habitaciƒn y alimentos, no es-
colocar la cuestiƒn en el terreno t„n garantidas al trabajador libre,
de los principios que informan la mientras que el preso tiene ase-
teoría y la pr„ctica de las escue- gurados los medios de subsisten-
las cl„sica y penitenciaria, y en cia y sitio donde vivir .
consecuencia entiendo que es opor- El obrero honrado, que sufre
tuno indicar algunas ideas gene- una crisis general por exceso de
rales, susceptibles de mayor des- poblaciƒn ƒ de producciƒn, se ve
arrollo, y que dependen de los despedido por el capitalista, sin
principios de sociología criminal que la sociedad se preocupe, como
que la escuela positiva induce del debiera, de si al siguiente día po-
E . FERRI ANTROPOLOGóA 59

drñ procurarse el pan para su fa- to, cuando no procure proporcio-


milia . Si enferma, no bien tiene narle asimismo m„sica y confe-
fuerzas, acude ñ su taller, encuen- rencias cient†ficas
. Mientras el
tra su puesto ocupado por otro, y obrero libre que permanece hon-
en vano va ñ llamar ñ otra puer- rado une al hambre aguda acaso
ta, por ser de m asiado escasa la la, crínica, el malhechor condena-
oferta de trabajo para que pueda do estñ ñ cubierto de esta desgra-
ganarse su sustento . ciada posibilidad .
Y discurre, acaso con razín : He aqu† el aspecto moral de la
ƒSoy un hombre y soy honrado, cuestiín, que es preciso no olvi-
me encuentro sin trabajo, y quiero dar, porque llegar†a ñ ser un co-
vivir y vivir honradamente, para rrosivo lento, pero continuo, del
huir de la „nica alternativa que sentido moral, como demuestran
la sociedad me deja, í el suicidio por desgracia los numerosos si
í el delito, que me d… ñ mi y ñ bien no graves delitos que se co-
mis hijos un pan robado, pero un meten en el invierno, con el ob-
pan que mata el hambre . jeto de procurarse medios de vi-
Ahora bien ; en contraposiciín . vir, o de asegurarse por medio de
al obrero honrado, se observa el i una condena medios de vivir al-
caso de un hombre que comete un g„n mes (1) .
delito, que se hace condenar, y
(1) Este fenímeno psicolígico tiene una
entonces la sociedad sol†cita le manifestaciín caracter†stica en los datos que
asegura pan, trabajo, alojamien- he consignado en una estad†stica, donde se

6o E. FERR I
ANTROPOLOGóA 61

En cuanto ñ la concurrencia pues, debe ser ley de vida en las


econímica del trabajo de las pri- cñrceles, corno debe serlo para to-
siones, es evidente que ƒste no das las personas ; y el trabajo en
puede abolirse, sino que debe des- las prisiones, que es en s… util…si-
arrollarse en lo posible . La razín mo, se cambia en inconveniente
es sencilla ; si los presos perma- cuando se le hace consistir, como
necen en la ociosidad, como su- sucedií en muchas cñrceles de In-
cede en la mayor parte de nues- glaterra, especialmente en los pa-
tras cñrceles, se produce un nue- sados a„os, en una estƒril fatiga
vo gasto que costean los contri- material sin producciín econími-
buyentes todos, que despuƒs de ca, como el treadmill, el shiotelvili,
haber sufrido con el delito, sopor- crank-zvheel .
tan el da„o de sostener en la ocio- Ahora bien, †címo podrñn evi-
sidad ñ los delincuentes . De tal tarse los efectos de la concurren-
manera, al delito porque fueron cia econímica al trabajo libre, si
condenados, el Estado mismo a„a- se ha de dar al de las prisiones el
d…a otro, como dice Spencer, san- mayor desarrollo posible?
cionando un nuevo agravio ñ los Esta es la cuestiín esencial,
ciudadanos honrados . El trabajo, que debe resolverse, no con palia-
tivos í reformas de detalle, sino
observa que en los a„os de carest…a disminu- con el estudio del problema en su
yen las tentativas de evasiones í las evasio -
nes, sin duda por la ventaja de vivir los pre- esencia y con reformas esenciales
sos a costa del Estado . tambiƒn .
62 E FERRI ANTROPOLOGóA 63

ñCuíl es y cuíl debe ser el ob- imperantes en la Edad Media, en


jeto del trabajo en las círceles? el rƒgimen de las prisiones, la
Este es el punto fundamental . vida com‰n durante el d…a y la
Los partidarios de la escuela noche, el ocio y el abandono mo-
penitenciaria afirman que el prin- ral . Los continuadores de Howard
cipal, y para algunos el exclusivo repiten la necesidad del aisla-
objeto del trabajo en las prisio- miento, trabajo ƒ instrucci†n en
nes, es la disciplina interior del las prisiones, como un principio
establecimiento, para corregir al . axiomítico de esos que no preci-
culpable sustrayƒndolo de la in- san demostrarse, principios que
fluencia del ocio y de las malas pueden considerarse identificados
compa„…as durante la expiaci†n con los fundamentales de la es-
de la condena, y al mismo tiem- cuela clísica, como la simiente y
po para darle un medio de vivir la ra…z de una planta estín iden-
honradamente cuando salga libre tificadas .
de la prisi†n . Estas afirmaciones, Para la escuela clísica, la fun-
como ya dije, constituyen uno de ci†n , represiva ejercitada por el
los tres axiomas í que se ha con- Estado, si bien, tiene una raz†n
cretado hoy la escuela penitencia- de utilidad social, se basa, en sus
ria, ‡ aislamiento, trabajo, instruc- funciones y en sus l…mites, en el
principio de la justicia distribu-
ci†nˆ, principios que encierran
tiva, y debe consistir principal-
en s… la mís espontínea reacci†n
mente en hacer sufrir al culpable
contra los lamentables criterios
ANTROPOLOGóA 65
64 E . FERRI

un castigo proporcionado ñ su ƒ menor temibilidad del delincuen-


culpa moral . De aquí la obliga- te, que es un hecho positivo y
ciƒn del Estado de proveer al apreciable positivamente . El ._Es-
mantenimiento y al mejoramien- tado, frente al criminal, no tiene
mñs derecho que el de impedirle
to del delincuente, al que corres-
la repeticiƒn de sus ataques ; y por
ponde como „nico deber el de
consiguiente, no puede tener otro
prestarse ñ la aplicaciƒn del cas-
deber (porque derecho y deber son
tigo para conseguir la reintegra-
t…rminos correlativos … insepara-
ciƒn del derecho vulnerado por el
bles) que el de proporcionar al
delito .
condenado medios de ganarse la
Con la escuela criminal positi-
vida trabajando, como se la ga-
va sucede, por el contrario, que
naba ƒ debía ganñrsela cuando es-
el castigo del delincuente (y per-
taba en libertad . El Estado, en
mítaseme esta expresiƒn aunque
nuestro sentir, no tiene obligaciƒn
no define exactamente las ideas de mantener gratis al delincuente,
modernas) no es sino una funciƒn
lo que viene ñ ser una compensa-
de defensa social contra los delin- ciƒn por prestarse ñ la aplicaciƒn
cuentes, que encuentra sus con- del castigo adecuado ñ su culpa .
diciones y sus límites, mñs bien †Por qu… ha de proporcionar el
que en las indeterminables esfe- delito la venta- j a de no tener que
ras de la justicia distributiva, o ganarse el reo con el sudor de su
en la imposible apreciaciƒn de la rostro el pan, el vestido y l a casa?
culpabilidad moral, en la mayor 5

66 E . FERRI
ANTROPOLOGóA C7

Asegurar una v ida ociosa al bien el producto del trabajo de los


condenado, ñ mantenerlo gratis condenados ; del que podemos de-
cuando no trabaja, es sencilla- cir que aprovechara al mejora-
mente una inmoralidad . miento moral del condenado, y
De lo expuesto dedícese que el debiera tener por objeto esencial
objetivo principal que debe tener la reparaciñn de los da…os, prime-
el trabajo del penado, es que se ro pagando los gastos de su sub-
gane la subsistencia por sƒ mismo . sistencia, y despu†s resarciendo
Adem„s de tener el fin indica- los perjuicios causados „ sus vƒc-
do, al obligar al preso al trabajo, timas o a sus familias .
es preciso tener en cuenta otras Es menester cambiar los prin-
consideraciones que se olvidan por cipios que han regulado hasta
la escuela cl„sica y penitenciaria, ahora la organizaciñn del trabajo
como hemos dicho, al prescindir de las prisiones ; es preciso que
de que hay vƒctimas del delito, y las cifras del resarcimiento al Es-
al prescindir hasta de la inítil tado y „ las vƒctimas del delito,
fñrmula, que se consigna en to- que son exiguas en las actuales
das las sentencias ordenando el estadƒsticas penitenciarias , au-
resarcimiento de da…os y perjui- menten en gran proporciñn : y es
cios . necesario que los gastos del preso
A estos dos extremos, indem- en la c„rcel que no obedecen sino
nizaciñn „ las vƒctimas y de da…os „ sus caprichos, como los de vino
y perjuicios, debe aplicarse tam- y tabaco, sean reducidos en lo po-

68
r
ANTROPOLOG…A 6g
sible . Cuando la administración
suministra al detenido el alimen- se deduce que de cada cien d„as
to necesario para reparar suficien- pasados en los presidios, nuestros
temente sus fuerzas fisiológicas, galeotes trabajan 36, estín en
es menester que el detenido no ociosidad 57, en la enfermer„a 5 y
estñ ocioso y que el importe de su en castigo uno ; mientras en los es-
jornal no se dedique í cosas fƒti- tablecimientos llamados de pena,
les, cuando los obreros honrados se trabaja en el mismo tiempo 62
y las familias de las v„ctimas del d„as, 35 se pasan en ocio, 5 en la
delito cuentan si acaso con un enfermer„a y 2 en castigos . De-
jornal, suficiente sólo para no biñndose notar que los datos
morirse de hambre y de fr„o . apuntados constituyen un tñrmi-
En nuestros establecimientos no medio, del que hay que des-
penitenciarios, sin embargo de contar los presidios de S . Ste-
que no debiera suceder, acontece phani y Porto-Longone, en que
que impera mís la ociosidad que los d„as de ocio ascienden í 75
y 80, y los de trabajo 19 y 14,
el trabajo, y cosa rara, mís aƒn
siendo el trabajo domñstico 6 de
en los presidios, cuando en las le-
conservación de las mismas peni-
yes y en las sentencias se manda
tenciar„as .
í los presidios í los criminales
Desgraciadamente, la propor-
condenados í trabajos forzados.
ción citada de los d„as de ocio y
De la ƒltima estad„stica carce- trabajo en las círceles italianas
laria referente al bienio 1881-82,
no revelan una mejora sobre los
E. FERRI
70 ANTROPOLOGóA
71

anteriores años, porque la esta- En la actual organizaci„n car-


dística oficial en el decenio 1870- celaria, y con relaci„n al trabajo
79, da una cifra poco mƒs 6 me- de los presos, es preciso tener en
nos de días de trabajo en los pre- cuenta dos hechos : la escasez del
sidios (35,5 por 100 en vez de jornal y el empleo del mismo .
36,3), mientras señala una cifra Seg…n la …ltima estadística, el
superior ƒ los establecimientos co- Jornal medio por cada día de tra-
rreccionales (casas de pena) para bajo es el de 67 c†ntimos en los
hombres, donde los días de tra- presidios, y 48 en los correccio-
bajo ascendieron ƒ 66 por 100 en nales de hombres dirigidos con
1870-79, y de 63 en 1881-82, y economía, ; la mitad de lo ganado
señalan, finalmente, una diminu- se entrega al penado, que debe
ci„n leve, los correccionales de ingresar de lo que le corresponda
mujeres (de 72 ƒ 71 por 100) (1) . una quinta parte para el fondo de
reserva, pudiendo disponer de lo
(1) En la Relazione del direttore gener lle restante ƒ su placer .
delle careeri del 1878-83 (Roma, 1884), se dice Prescindo de fijarme, en que la
que esta dimi_uci„n de las horas de trabajo
depende en gener<i1 de la dificultad de en- mayoría de los penados, no bien
contrarlo_ dificultad que es mayor con el trasponen los ru71br~1,lcs de l a
aumento de los detenidos y con haberse
prescindido del arrenuamiento en algunos
cƒrcel. y sienten el sordo ruido de
establecimientos (p . 161-62) . Sea la causa
cionales de hombres, fija la siguiente pro-
cualquiera, el hecho es que la diminuci„n
porci„n Je días de trabajo : 65 por 100 en
de días de trabajo es constante, y que la Re-
1878, 61 en 1881, 60 en 1883 .
lazion-; citada, y con respecto ƒ los correo-

E . FERRI ANTROPOLOGóA 73
72

la ferrada puerta que se cierra do el penado, sin gran provecho


tras ellos, respiran con ansia el acaso, ha trabajado las horas re-
aire libre, sintiendo la necesidad glamentarias, se le permite ir í la
indomable de gozar de la libertad, cantina, por la raz…n de que no
y entonces, nada de pensar en es suficiente í las necesidades la
dñas mís tristes, ni en si puede comida de reglamento, … porgi e
faltarles el trabajo, sino í gozar, no le agrade su monotonña , en-
í divertirse con sus amigos de tonces la crñtica encuentra en se-
círcel y compaƒeros de crimen . guida frases acres y duras con que
El dinero acumulado del fondo de combatir tal sentimentalismo .
reserva se gasta con frecuencia en †Por qu‡ la administraci…n no
orgñas sin cuento, y la consecuen- da lo suficiente para el manteni-
cia de todo esto es un nuevo de- miento del preso (y creo que lo
lito, la reincidencia con su obs- da siempre), y evita de este modo
tinada persistencia . el bochorno de la cantina? †Por
Pero hay mís a„n, porque al fin qu‡ se prescinde de que el preso
y al cabo la. previsi…n del fondo es un salteador y un asesino que
de reserva tiene í su favor la bue- ha dejado fuera, en la sociedad,
na intenci…n de pensar en que es huellas de su delito, en sus vñcti-
posible que el preso no encuentre mas, que no tendrín alimentos,
modo de vivir en los primeros no s…lo variados, sino suficientes
dñas, y í este objeto le sirva lo para las necesidades de la vida?
ahorrado en la prisi…n ; pero cuan- Dos cifras bastan para presen-
E. FERRI
74 ANTROPOLOGóA 75

tar de relieve, ñ mñs del aspecto principios vigentes, la organiza-


moral, las consecuencias econími- ciín del trabajo de las prisiones,
cas de estas aplicaciones de la es- que se deduce de los principios
cuela clñsica penitenciaria . positivos, y que entiendo serñ efi-
En Italia, mientras se gastan caz ñ evitar los peligros de la con-
al ario mñs de 30 millones de li- currencia al trabajo libre, que
ras por el servicio penitenciario, constituye una inmoralidad indi-
no se obtiene del producto del recta, cuando, como hoy, se favo-
trabajo de los penados sino 4 mi- rece en un todo al penado asegu-
llones . En 1882, de 1 .375 .000 li- rñndole trabajo, primeras mate-
ras de pagos hechos por la admi- rias y seguridad de venta, con lo
nistraciín por cuenta de los pre- cual no puede luchar con ventaja
sidios, 785 .000 liras, es decir, mñs el trabajador honrado .
de la mitad fueron para alimen- El Estado debe proporcionar
tos, y en los correccionales de al penado los medios de ganarse
661 .000 liras, 306 .000 tuvieron la la vida con el trabajo, y le debe
misma inversiín ; y, sin embargo, pagar este trabajo con relaciín al
en vano se busca en estas cifras precio del libre . Despu„s, el Es-
algo pagado para indemnizar ñ tado ñ su vez, debe pagarse los
las vƒctimas . gastos hechos en favor del preso
y los de administraciín, y debe
procurar que viva con . lo estricta-
He aquƒ ahora, y frente ñ sus mente necesario . Es decir, que, al
ANTROPOLOOfA 77
76 n. PERRI

menos en las córceles, debe impe- de capricho, y con grandes limi-


rar la regla de justicia social, de taciones, pero esto cuando haya
que no come quien no trabaja, cumplido los compromisos que
exceptuando ñnicamente ó los en- tiene con el Estado, con los por
fermos í imposibilitados, una vez el perjudicados y con su familia .
satisfechos sus gastos de aloja- .tia escuela positiva no para en
miento, comida y vestido del pre- esto . En el caso de que se conce-
so, en vez de suministrarle me- da la libertad provisional ó los
dios para que fume í vaya ó la presos de buena conducta, cree-
cantina ; con lo que reste, hógan- mos no es aceptable en la forma
se dos partes, una para las vƒcti- gratuita que propone y se aplica,
mas y sus familias, y otra para la segñn los principios de las escue-
familia del preso, nunca para el las clósica criminal y penitencia-
uso personal del mismo . ria, y entendemos que puede ser
Que el condenado respete las ñtil, someti„ndola, ó mós de ó la
buena conducta, a otra condiciín .
leyes, aunque sea sílo por temor
al castigo, y que el Estado no sea La ley no deberƒa consentir tal
liberaciín, sino cuando el conde-
su címplice, secundando las ten-
nado hubiese resarcido los da…os
dencias egoƒstas del criminal, al
ó las vƒctimas y ó su familia con
que ñnicamente se le deberó dar
su trabajo, sobre todo en la parte
una cantidad de lo que gane, no
que el juez y la administraciín de
en el acto, sino ó su salida de la
la córcel fijen, segñn las condicio-,
córcel, y aun para sus gastos, no
E . FERk I ANTROPOLOGóA
79

nes de las vñctimas y las circuns- habrñan conocido y estudiado ; de


tancias personales y reales del de- este modo se compenetraban las
lincuente . Con la aplicaciín de ingenuas aspiraciones del senti-
este criterio se conseguirña la en- miento con las inducciones posi-
mienda de los delincuentes oca- tivas, y se emplearñan los soco-
sionales, los ƒnicos verdadera- rros de la asociaciín, no en todos
mente corregibles . los presos, sino en aquellos en que
Cuando el condenado sea pues- hubiera probabilidad de que se
to en libertad, si tiene fondo de habñan enmendado sinceramente
reserva, entiendo que no debe que- í estaban en mejor camino .
dar desde el momento de la liber-
tad „ su disposiciín, por las razo-
nes dichas . Como se propuso y se
aprobí en el Congreso antropolí- Respecto „ la organizaciín t…c-
nica del trabajo de las prisiones,
gico criminal, queremos institu-
no podr… hacer sino un programa,
ciones especiales un poco menos
presentar el esqueleto, consignan-
arc„icas que las sociedades de pa-
do lo que sea suficiente para ha-
tronato . Querrñamos asociaciones
cer notar la diversidad de tenden-
de personas que se dedicasen al
cia y de conclusiones entre la es-
estudio clñnico del delito y del de-
cuela cl„sica y la positiva ; pero
lincuente en las c„rceles y mani- limit„ndome „ Italia, porque, si-
comios, y que …stas ejercitasen el guiendo el m…todo experimental,
patronato sobre los libertos que
So E . 7ERRi
ANTROPOT .nGó4 81

no creo se pueda fijar a priori un Italia, por desgracia, tiene gra-


sistema que se adapte ñ todos los ves peligros de que defenderse,
países (1) . con motivo de la malaria produ-
cida por las emanaciones malsa-
nas del Agro Romano : aunque el
(1) En la Relazione del direttore genera- g .')bierno quisiera poner remedio
la dclle carceri (Roma, 1884, pñg . 159 y si-
guientes) se dan muchas opiniones acerca de al mal con actividad y energía, no
lo que aquí se consignarñ . lograría su objeto sino ñ costa de
Esto, que me enorgullece por la autoridad
los infelices trabajadores que día
de Beltrani-Scalia, no demuestra sino la
bondad de las ideas personales del ex direc- tras día se ocupasen en la mortí-
tor general de cñrceles ya indicadas en su fera tarea de la desecaci†n . ‡Por
Riformna peniter :ziaria en Italia . (Roma, qu… no ha de obligar el Estado ñ
1879 .) Nada aƒade, por desgracia, ñ la esteri-
lidad de las aplicaciones administrativas, los delincuentes mas temibles ñ
hechas en nuestro país y en otros „~or la in- verificar este trabajo, en bien de
fluencia de la escuela clñsica penitenciaria .
Aquí tambi…n sucede que la prñctica no es
la sociedad ñ la que ofendieron y
sino la teoría en acci†n, y para tener una perjudicaron con sus delitos? Si
prñctica diversa de la experimentada hasta esto no sucede, no serñ ciertamen-
ahora, es preciso cambiar los criterios cien -
te porque se suponga un preten-
tíficos,
Esto sirve de respuesta ñ aquellos crimi- dido derecho en los reos condena-
nalistas y penitenciaristas clñsicos que de- dos ñ penas graves, perpetuas †
clararon estar conmigo en estas cuestiones :
de larga duraci†n, ñ que no se les
las conclusiones prñcticas se pueden impo
ner por su evidencia, pero no adquieren vi- acorte la vida ; porque no se po-
talidad de aplicaci†n, sino cuando estñn en dría negar seriamente ñ la socíe-
armonía con los principios generales . 6

82 E . FERRI
ANTROPOLOG…A
83
dad el derecho de condenaró El trabajo de las prisiones, en-
muerte ó los malhechores mós pe- tiendo que debiera ser el agrícola
ligrosos, añn reconociendo como de bonificar las tierras nialóricas,
reconozco la inoportunidad y aun al menos en la estaciƒn del a†o
la imposibilidad moral de aplicar en que (como sucede con los obre-
este derecho en la forma acostum- ros roma†oles que trabajan en la
brada . Si las probabilidades de bonificaciƒn del Agro Romano)
muerte o de enfermedad acechan
condena-
los trabajadores no pueden resis-
siempre al obrero libre y honra- tir el clima .
do, en las minas, en las indus- Deben instituirse colonias pe-
trias químicas, y aun en las ordi- nitenciarias, compuestas de algu-
narias, con razƒn sobrada se pue- nos miles de penados (en Italia
den correr estas desgraciadas pro- existen hoy mós de 17 .000 con-
babilidades por los criminales . denados ó trabajos forzados) y no
Ademós, supuesto que para redi- dos í la desecaciƒn de tierras pantanosas ‡el
mir ó Italia de la malaria se ne- trabajo en el que consumen y arriesgan su
vida, tendró como compensaciƒn una reba-
cesite el sacrificio de algunas vi- ja de pena equivalente ó una prolongaciƒn
das humanas, es indudable que de la vida misma . (Relazione citada, Roma
1881. pógina 205 .)
entre los trabajadores honrados y Aquí se ve la diferencia de principios fun-
los criminales, „stos deben sin damentales ; para Beltrani-Scalia, perece
como que el condenado hace una concesiƒn
piedad ser los sacrificados (1) . al Estado trabajando en las tierras pantano-
sas ; para mí, no es sino una consecuencia
(1) Yo no podría admitir la proposiciƒn
de su delito .
de Beltrani-Scalia, de que para los
E . TERRI
84
ANTROPOLOGóA 85

para algñn centenar, como se ha mientos de la emigraciín y sin las


verificado recientemente en el ex- desilusiones de una pol†tica colo-
perimento de Tre-Fontane, cerca nial toda empirisluo, los primeros
de Roma ; porque í el experimen- y m…s eficaces remedios … sal con-
to no ha resultado, y entonces diciín actual, que desgraciada-
debe intentarse bajo otros auspi- mente les hace envidiar el trata-
cios y con organizaciín distinta, miento que asegura el Estado …
o, como parece, la experiencia en los delincuentes .
pequeƒo ha demostrado la posibi- Otro trabajo deber†a entregarse
lidad de que se obtenga „xito, y … los condenados, … lo menos en
en este caso procede ampliar el la parte m…s peligrosa o molesta,
experimento hasta un punto en el de la miner†a, trabajo … que ya
que ofrezcan soluciín bastante y condenaban los romanos … los
adecuada … un problema peniten- peores delincuentes .
ciario, … la vez que econímico y Er ' otras industrias tienen pla-
social . za seƒalada los criminales, y en
Concluida la bonificaciín por ellas no perjudicar†an … la indus-
medio de la colonia penitencia- tria libre, la construcciín de pri-
ria, las tierras deber†an ser con- siones, de fuertes, limpieza de
vertidas en colonias agr†colas, que puertos ; en Italia se han hecho
se entregar†an … sociedades coope- experimentos en esta materia ,
rativas de labradores, que encon- pero siempre en pequeƒa escala,
trar†an de este modo sin los padeci- no pasando nunca de la experien-

as E . FEARI ANTROPOLOGóA 87

cia tñmida í la aplicaciƒn resuelta . ciƒn p…blica, como se practica en


En lo que se refiere í la peque- algunos pañses de Europa, espe-
„a delincuencia, lo primero que cialmente en B†lgica, y como en
procede es abolir las penas de pri- Italia comienza í practicarse .
vaciƒn de libertad de corta dura- Sentadas las conclusiones de la
ciƒn, que son in…tiles al Estado, escuela criminal positiva respecto
perjudiciales al condenado (que al trabajo de las círceles, se com-
es, por regla general, el delincuen- prende que no tiene tanta impor-
te de ocasiƒn) y repulsivas al sen- tancia, como la que conceden los
tido moral y al sentido com…n . penitenciaristas í uno tñ otro sis-
A. los que hoy se aplican estas tema para la explotaciƒn del tra-
penas, deberñan ser castigados bajo de las prisiones : esto ya lo
con el trabajo obligatorio, en li- he indicado en el informe al Con-
bertad y privíndoles de una parte greso penitenciario, informe que
del salario, que se emplearña en no se discutiƒ por falta de tiem-
el resarcimiento de da„os y per- po, aplazíndose la discusiƒn del
juicios y en el pago de multas . problema para dentro de los cin-
En las penas correccionales que co a„os en el Congreso de San
pasen de los seis meses, el traba- Petersburgo .
jo de las prisiones debe reducirse Ya he presentado, pues, cuíl
es la soluciƒn de la escuela posi-
í J a producciƒn exclusiva de ob-
tiva en lo que se refiere al traba-
jetos que se consuman en el esta-
jo de las prisiones, soluciƒn que,
blecimiento ƒ por la administra-
88 E . FERRI ANTROPOLOGóA 89

al . par que obliga al penado ñ tra- sistemas, podemos afirmar que la


bajar, evita los inconvenientes impresiƒn general del bazar car†
de la concurrencia al trabajo libre . celar o, ha sido, que puede facili-
La concurrencia del trabajo de tar mejores condiciones al com-
las prisiones y de la industria li- prador el trabajo de las prisiones
bre, y cuñn temible es para ísta, que el libre .
se ha comprobado en la Exposi- Este es el significado de la Ex-
ciƒn carcelaria de Rolna : los com- posiciƒn carcelaria, para quien de
pradores acudieron presurosos en las consideraciones tícnicas se
busca de objetos manufacturados eleve ñ mñs altos puntos de vista ;
en las cñrceles, no por su gusto como otro signo caracter„stico (le
art„stico, que faltaba en ellos por las tendencias de las escuelas pe-
completo, por insuficiencia de di- nitenciarias se encuentra en la
recciƒn tícnica en las cñrceles, exposiciƒn comparativa de las
como dec„an los documentos ofi- celdas .
ciales, ƒ por inferioridad mental
de los trabajadores, como digo yo ;
el p…blico acud„a sol„cito por la La Exposiciƒn de celdas, en la
bondad y solidez de los productos que figuraba el tipo celular adop-
y por la inferioridad de los pre- tado en los diversos pa„ses de Eu-
cios . Tal observaciƒn es evidente, ropa y Amírica, reproducido con
y sin entrar en cñlculos estad„sti- exactitud, con maniqu„es vestidos
cos, ni en la bondad ƒ malicia de de vigilantes y guardianes y con
E FERRI
90 ANTROPOLOGóA 9ñ

figuras de criminales, reprodu- celdas . El observador resumía bien


ciendo el tipo del país ƒ que la
pronto sus impresiones : el obrero
celda pertenecía, y aun los carac- que acaso llegaba con objeto de
teres especiales de las diversas adquirir nueva resistencia moral
formas de la delincuencia, ha sido contra las tentaciones de que se
la parte mƒs original y elocuente ve rodeado en el ambiente que le
de la exposici„n carcelaria . De rodea ; el empleado que habrƒ
la observaci„n sola de una celda, visto en realidad la conciencia bu-
y de la comparaci„n de unas y rocrƒtica del poder social ; la se-
otras, el p…blico, aunque no se ‡ora que buscaba emociones y es-
haya interesado de la parte t†c- taba decidida ƒ sentir y llorar por
nica, al menos se habrƒ formado los pobres prisioneros, el congre-
una idea viva y exacta de la vida sista que había de resumir en he-
que los Estados modernos impo- cho concreto sus conocimientos
nen ƒ los delincuentes . t†cnicos, han expresado sus opi-
Los visitantes que no tuvieran i niones : ƒ todos les he oído y todos
conocimiento de lo que era un es- formaban un solo juicio : ˆLa ver-
tablecimiento penitenciario, si dad es que estos condenados estƒn
acaso creyeron ver desfilar ante muy bien tratados .‰ Y en. verdad
sus ojos una serie de tristes pri- que no era posible otra opini„n .
siones, han debido extra‡arse del Del pozzo veneciano del siglo xiv
aspecto de limpieza, comodidad y (por cuanto †ste sea una excep-
aun de elegancia de alguna de las ci„n de rigor aun en las prisiones
R . !ERRI ANTROPOLO GfA
92 93

de la Edad Media, y no el tipo diciones fƒsicas y morales del cri-


comón como se ha dicho), en que minal : se siente que hay una re-
la mortecina llama de una humo- laciín severa al par que justa, en-
sa luz hace mñs notables la falta tre las privaciones de la cíƒrcel y
de luz y de aire y la tristeza de el delito del encarcelado .
los muros, ñ la celda de la cñrcel Pero se pasa ñ las celdas de las
de San 1MTichele de Roma, del si- penitenciarƒas modernas, como las
glo xviii, í ñ la doble celda del de Perusa, Milñn, en Italia, No-
ergñstulo de Volterra, donde no ruega, Baden, Austria, Espa„a,
falta aire ni luz, que entra alegre y sobre todo Suecia y los Paƒses
por las dos ventanas de la estan- Bajos, donde cada individuo tie-
cia, desnuda y severa, y donde los ne una celda con 32 metros cóbi-
muebles son groseros y macizos, cos de aire, una lñmpara opaca de
el progreso es grande y la concien- gas, calorƒfero, timbre el…ctrico,
cia humana no se resiente de que retrete de agua constante, un ele-
la brutalidad haya desaparecido gante armario con toallas y cepi-
dando lugar ñ una reforma civili- llos para el calzado, para la ropa
zada . Se comprende que allƒ den- y para los dientes, y al contem-
tro la vida debe ser dolorosa, por- plar estas celdas, la conciencia
que nuestra exquisita sensibili- del póblico siente un disgusto
dad y nuestras costumbres de moral .
†Címo es posible llegar ñ esta
bienestar nos presenten de cierto
exageraciín, olvidando que el de-
modo que no es exacto las con-
E . TERRI
94
95

lincuente ha cometido los mós talismo en favor de los malhe-


graves delitos, y dei a en el mun- chores?
do las vñctimas de sus crñmenes, La razín de esta contradicciín
olvidando que el obrero, el labra- la he consignado ya . : aquello que
dor, que permanecen honrados, todo partidario de la disciplina
gozan, sñ, del bien teírico de la carcelaria reconoce individual-
libertad, pero sufren el hambre y mente como exagerado, lo encuen-
el frño, agrupados en miserables tra natural y lígico corno conse-
viviendas en las ciudades y en ca- cuencia de la escuela . apriorñstica,
baƒas en el campo? „Se ha podi- seg†n la que los continuadores de
do olvidar que hasta el modesto Howard, han estudia-ido la celda
burgu…s en premio de su honra- por la celda, se han remontado en
dez, ni aun sueƒa el mayor n†- su estudio procurando su perfec-
mero en tener en sus casas el ciín, no teniendo para nada en
timbre el…ctrico, el agua corrien- cuenta los delitos cometidos por
te y el calorñfero? el condenado, sus vñctimas, ni los
Cuando yo veña ó congresistas millones que las celdas cuestan .
abundar en inis impresiones que Es natural y lígico que la es-
se imponñan con la evidencia de cuela positiva, que no separa la
la realidad, me preguntaba ó mñ córcel del encarcelado, a.l delin-
mismo : „puede ser que los penñ- cuente del delito cometido contra
tenciaristas lleguen ó estas exa- la sociedad que lo castiga, afirme
geraciones y excesos de sontimen- rotundamente que llega la hora
E . FERRI
96 ANTROPOLOGóA 97
de detenerse en este camino fan- tambiín desgraciados, tienen so-
tñstico, peligroso í injusto . bre el criminal la superioridad de
Entre las exageraciones de las ser honrados .
cñrceles de la Edad Media y en- En la misma Exposici„n celu-
tre las exageraciones de la actua- lar se puede encontrar el tipo de
lidad, cabe un tírmino medio . la cñrcel moderna, que evite las
Del mismo modo que entiendo exageraciones en uno … otro sen-
serƒa absurdo y moralmente im- tido ; para ello pueden servir de
posible intentar volver ñ un pa- base las celdas de la cñrcel de San
sado aborrecible, que desconocƒa Michele, la del ergñstulo de Vol-
en el delincuente todo carñcter de terra, „ aun las de los penitencia-
persona humana, corrompiíndole rios de Dinamarca, Inglaterra y
con un tratamiento bestial, creo Amírica, en que subsiste la seve-
tambiín que serƒa altamente peli- ridad de la condena, obligada por
groso continuar el camino em- el gran sentido prñctico de aque-
prendido por las escuelas clñsicas llos pueblos, severidad que pro-
penitenciarias, que en el conde- hibe elegancias que son inmora-
nado no ven sino un hombre des- les . Serƒa preciso regular la dura-
venturado, y olvidan que asimis- ci„n y la forma del aislamiento
mo es un delincuente, que por en el cumplimiento de la condena,
consecuencia no puede ser trata- teniendo en cuenta las diversas
do en forma igual, y quizñ mejor, categorƒas antropol„gicas de los
que otros hombres que, siendo delincuentes que la escuela posi-
7
E. FERRI
98 ANTROPOLOGóA 99

tiva ha fijado ; este es un noble la superioridad de la tendencia


objeto, que se debiera estudiar positiva viene ƒ confundirƒ …sta
para su realizaciñn , aunando la con las escuelas clƒsicas peniten-
filantropía con la razñn, la defen- ciarias en un aspecto del proble-
sa y la igualdad sociales . ma que han olvidado .
Un personaje augusto que visi- Visitando un día las celdas con
taba la Exposiciñn, llegñ ante la un eminente penalista clƒsico, le
severa celda americana, y pregun- dije :--,Pero todas estas celdas re-
tñ al delegado en el Congreso pe- presentan solamente verdaderos
nitenciario, cuƒntos a„os podía establecimientos de pena ñ perte-
permanecer un hombre encerrado necen tambi…n ƒ las cƒrceles ju-
en la celda .-Diez a„os , fue la diciales, donde van, no sñlo los
contestaciñn . A la impresiñn do- condenados, sino los ciudadanos
lorosa del interrogante, a„adiñ el que tienen pendiente un proceso`?
delegado :-Y aun quince a„os ._ -Sí, respondiñ mi acompa„an-
Es doloroso, se objetñ, pensando, te : son tambi…n para los proce-
sin duda, en el hombre que sufre, sados ; pero de …stos no nos pre-
y el americano con gran calma ocupamos, lo que nos importa es
respondiñ :-- Sí, pero el delito es el aspecto t…cnico de la seguridad
afín mƒs doloroso . y de la higiene
.-Respuesta que
Otra consecuencia creemos que caracteriza perfectamente la ten-
puede deducirse de la Exposiciñn dencia clƒsica penitenciaria . El
celular, que al par que confirma hombre que ocupa la celda, estƒ

100 E. FERRI

ANTROPOLOG†A 101

tan en segundo tórmino, que no


hay lugar ñ preocuparse si ha sido Y sin embargo, ‡quión no ob-
reconocido autor de un delito í serva que, existiendo una diferen-
solamente es un procesado : lo cia enorme entre el condenado y
esencial es la celda por la celda . el procesado, deberƒa existir la
misma diferencia en la organiza-
Necesitó practicar investigaciones
ciín disciplinaria de los estable-
repetidas, para saber cuñles eran
cimientos destinados ñ unos y ƒ
las celdas destinadas ñ presos y ñ
otros
procesados, y supe que para dife-
En vez de esta diferencia, y me
renciarlas, habƒa que fijarse, no en es doloroso el decirlo, el delin-
nada esencial, sino en el nombre cuente ve címo siendo tal por sen-
que tenƒan escrito ; en las que se tencia del magistrado, se le trata
decƒa „ establecimiento … , eran de igual que al ciudadano que, mien-
casas de pena, y en las que se decƒa- tras no haya sido sentenciado, le
„ cñrcel … , eran para procesados . asiste el derecho de ser considera-
Con estos datos, comencó ñ es- do como honrado, porque aunque
tudiar la diferencia entre las cel- no haya duda sobre su criminali-
das de establecimientos y de cñr- dad por haber sido sorprendido
celes, mas en vano ; en todas se in f ~a~anti,, í por haber confesado
percibƒa cierto aire de alegrƒa ele- su culpa, nada se sabe del címo
gante y címoda, que contrastaba y del cuñnto de su responsabili-
no poco con la etiqueta puesta en dad.
la ferrada puerta . Ahora bien ; la igualdad de tra-

102 E . FERRI ANTROPOLOGóA 103

tamiento citada, constituye un legisladores? „Es un progreso ver-


gravñsimo olvido en que su aprio- dadero y fecundo? No s… si Becca-
rismo, y permñtaseme la frase, ha ria y Howard vivieran cƒmo lo
hecho incurrir a los partidarios llamarñan .
de Howard, mís acaso en la príc- A los malhechores ya condena-
tica y aplicaciones que en teorña . dos se les proporcionan todos los
En Italia, y en otros pañses cuidados de la higiene y todas las
acaso, se ha llegado al absurdo, exageraciones que el sentimenta-
que es una verdadera inmorali- lismo pueda inventar, comprendi-
dad, de ser tratados los condena- das la m†sica y las conferencias
dos mucho mejor que los procesa- agradables, y í los ciudadanos
dos (y de esto puedo dar fe con el procesados se les tiene en sitios
proceso de Venecia contra los tra- en que sufren í veces verg‡enza
bajadores del campo mantuanos), la humanidad y el derecho .
tanto en lo que respecta al local, Los positivistas sentirnos y te-
como porque la disciplina carce- nemos las aspiraciones mís altas
laria de nuestro pañs coloca en si- del sentimiento humanitario, pero
tuaciƒn tan dura í los ciudadanos las dirigimos y encauzamrros í ob-
procesados, que, en comparaciƒn, jetos dignos, í satisfacciones jus-
los presidios y casas de reclusiƒn tas y morales .
parecen agradables residencias . A la sociedad le asiste el per-
„Es esta la tan celebrada filan- fecto derecho de impedir al pro-
cesado, en muchos casos, l a co-
tropña de nuestros criminalistas y
104 E, FFRRI ANTROPOLOGóA 105

municaciñn con los extraíos, que Exposiciñn con modelos de las ca-
podrƒan destruir ñ alterar las prue- baías de los labradores, casas de
bas, y en esta situaciñn, la c„rcel obreros y cuarteles . Entonces se
preventiva es una verdadera nece- verƒa en su †ltima expresiñn „ qu…
sidad social, aunque protesten re- consecuencias ha llegado el doc-
tñricos … idealistas ; pero no debe trinarismo criminal, el sentimen-
pasarse un lƒmite, debiendo ser talismo penitenciario y la sabidu-
tratado el ciudadano procesado rƒa de las modernas civilizaciones .
como un hombre honrado . Para concretar en una conclu-
Si para las c„rceles judiciales siñn final las deducciones que
se adoptan las celdas expuestas hace la escuela positiva de la Ex-
en Roma, las aceptamos, mante- posiciñn de productos carcelarios
niendo, sin embargo, los lƒmites y celdas, decimos que aquƒ, como
razonables y sin incurrir en exa- siempre, la ciencia teñrica y pr„c-
geraciones . Lo que no podemos tica de los delitos y de las penas,
admitir en modo alguno es la con- no debe aislarse estos hechos del
fusiñn entre presos y procesados . n†cleo en que se determinan, para
estudiarlos como abstracciones
metafƒsicas, sino que debe coordi-
nar su estudio „ todas las restantes
Para comprender lo que son y … importantes manifestaciones de
representan las celdas de algunos la vida social . Solamente asƒ, como
penitenciarios, debiñ ampliarse la hace la moderna sociologƒa crimi-
Io6 E . FERRI

nal del delito, pueden determinar-


se sus causas naturales, y en su
constitución fisiopsiquica indivi-
HOMICIDIO . SUICIDIO
dual y en el ambiente social se
pueden establecer las razones que
existen entre el individuo que de- . RESPONSABILIDAD JURƒDICA

linque y la sociedad que castiga .


No olvidando que el criminal es hecho evidente deducido
L
un hombre, pero no olvidando de las investigaciones de
tampoco que fuera de la cñrcel ha "Lk Guerry, Ferrus, Despine
dejado dolorosos recuerdos y con- Messedaglia, Lombroso, Mayr,
secuencias tristes de su delito, y Oettingen, Legoyt, etc ., y en Ita-
no prescindiendo tampoco de la lia especialmente de Bonomi y
multitud de pobres honrados, ñ Morselli (1), de que entre el ho-
los cuales no puede perjudicarse micidio y el suicidio existe una
con una concurrencia inmoral del proporción relacionada con los
trabajo de las prisiones, ni haciín- elementos ítnicos ó geogrñficos,
doles envidiar la vida que se dis- procuraremos a„adir pruebas del
fruta en un establecimiento peni- hecho mismo referentes ñ su su-
tenciario .-He dicho . cesión en el tiempo .
Para comenzar, tomaremos
'1) Morselli : Il suicidio, Milñn, 1 879, ca-
p…tulo IV, pñgs . 243 ñ 247 .

ANTROPOLOGóA 109
IO8 E. FERRI

como punto de partida la obser- El suicidio indirecto puede asu-


vaciñn estadística, de que por mir dos formas : una que, casi
siempre, entra en el terreno de la
regla general el nƒmero de los ho-
psicopatología, y consiste en el
micidios sigue una marcha opues-
homicidio ejecutado con el fin de
ta „ la de los suicidios, para te-
ser condenado „ la pena capital ;
ner antes que nada una prueba
la otra, que cada vez es m„s fre-
positiva de la importancia, no sñlo
cuente y que entra aƒn mucho
teñrica sino pr„ctica, que va al-
menos en la t sfera de acciñn de la
canzando el problema jurídico que
psiquiatría, consiste en que una
nos proponemos estudiar ; fij„ndo- persona que no tiene fuerza física
nos con especialidad en los pro- ñ moral suficiente para darse la
yectos del Cñdigo penal italiano,
muerte, logra que otro le mate .
donde imperan criterios demasia- De la primera forma del suici-
do absolutos .
dio se encuentran con frecuencia
Es, en efecto, natural que, au- ejemplos en los tratados de psi-
mentando el nƒmero de suicidios quiatría (1) y alguna indicaciñn
en general y disminuyendo con en las estadísticas criminales fran-
algunas excepciones el nƒmero de
homicidios, deban aumentar los suicide . Se-
(1) Brierre de Boismont : DuU
casos de suicidio indirecto , que gunda ediciñn . París, 1865, p„g . 279 y si-
viene „ ser una forma intermedia guientes .
Despine : Psychologier,.at-urelle,París, 1868,
de metamorfosis entre el homici- tomo II ; p„gs . 579 „ 505 .
dio y el suicidio .

110 E . FERRI ANTROPOLOGóA I I I

cesas que registran las causas A la m…s ñ menos grande di-


psicolñgicas del homicidio ; de las versidad de las condiciones indi-
segundas, se encuentran frecuen- viduales y sociales que resultan
temente ejemplos en los periñ- de aquellas dos formas gen„ricas
dicos . y de las hipñtesis que haremos,
De aquí surge e problema : ƒEs puede corresponder una diferen-
responsable, y hasta qu„ punto, cia en las inducciones jurídicas
el que ejecuta un homicidio con propias de cada caso . Mas en tan-
el consentimiento de la víctima? to, en todo lo que hay de com†n
Problema apenas tocado por los en estas manifestaciones de homi-
principales juristas y que desarro- cidio y suicidio, corresponden al-
g un as inducciones jurídicas ge-
llaremos, tanto bajo el aspecto
nerales, que, como base de las
general ñ de los principios, como
restantes, pueden resumirse en
en relaciñn al estado presente y
dosr
futuro de la legislaciñn penal .
1 .a ƒPuede el hombre dispo-
El caso de suicidio indirecto
ner de su vida?
sobre el que versa la cuestiñn,
2 .a El consentimiento del pa-
encierra en sí dos formas princi- ciente en la propia muerte, ƒtiene
pales : 1 .a, muerte del que en ella valor jurídico , y hasta qu„ lími-
consiente ; 2 .a, participaciñn en el ves, para el autor ñ el auxiliar de
suicidio : formas que revelan dis- la misma muerte?
tintas manifestaciones patolñgi-
cas .

112 E . FERRI ANTROPOLOGf A


11 3

Se comprende, como dice muy tirlo en su esencia . Nosotros, de-


bien Berner (1), que la respuesta seando convencernos de la verdad
que se dó ñ la primera pregunta de tal afirmaciín, hemos buscado
implica la soluciín de la segunda, en los tratados filosíficos su razín
y, sin embargo de esto, los crimi- de ser, y en ellos no existen sino
nalistas, preocupñndose exclusi- algunas afirmaciones secundarias .
vamente de esta ƒltima, no se han La razín de este fenímeno psi-
ocupado de discutir la primera, colígico reside seguramente en la
limitñndose ñ repetir la distinciín diversidad fundamental que en el
admitida por todos los filísofos modo de considerar el delito en
entre los derechos alienables y los general y en sus manifestaciones
inalienables, ñ los que pertenece sociales, han aportado las nuevas
el derecho ñ la existencia . tendencias de la filosof„a natural
La afirmaciín de que el dere- y social. Los filísofos, conside-
cho ñ la vida es inalienable, se rando el derecho como una enti-
admite como un postulado a prio- dad ideal y absoluta y no como
ri, se ha aceptado como fideico- un producto natural y social rela-
tivo al tiempo y al espacio, se han
miso filosífico transmitido de ge-
encontrado de acuerdo en algunas
neraciín en generacií}a, sin be-
ideas generales, „ntima y directa-
neficio de inventario, sin discu-
mente ligadas con el principio in-
dicado que han pasado ñ la cate-
(1) Lehrbuch des Deutscheyn Stra frecht., XI . gor„a de postulado indiscutible .
Aufi, Leipzig 1881, pñrrafo 83, pag . 138, 8

E . FERRI
114 ANTROPOLOG…A lis
No aceptadas dichas ideas corno no . Y esto, porque teniendo todo
incontrovertibles por los que es- hombre un fin supremo que al-
tudian el derecho como un fe- canzar, impuesto por la suprema
nómeno social, existe un punto ley moral., y si†ndole dada la vida
de partida distinto entre unos y como medio indispensable de dicho
otros, y en tanto falta una, filoso- fin, por una parte, todos los hom-
fña positiva de derecho segín las bres tienen obligación de respetar
nuevas ideas . el derecho „ la existencia, y por
Resulta, pues, que es preciso otra parte, †l mismo est„ obliga-
resolvamos, en primer lugar, la do „ conservarla, no sólo porque
cuestión prejuicial de si el hom- de otro modo no podrña conseguir
bre puede disponer de su vida . el fin íltimo, sino tambi†n por-
Para esto, reuniendo y resu- que el hombre no recibe de sñ
miendo las teorñas de la tradicio- mismo la propia existencia, sino
nal filosofña jurñdica, encontramos de una potencia sobrehumana :
el siguiente razonamiento : ƒ El adem„s, „ la vida de un individuo
hombre como tal, tiene derechos, tienen derecho las personas de su
unos innatos y otros adquiridos . familia y la sociedad „ que perte-
Los innatos son intangibles en la nece, „ la que precisamente debe
persona humana y son inaliena- el beneficio de poder vivir segín
su naturaleza social . Dice Lubeck :
bles, y entre ellos el primero es
Non nobis tanturn nati sumus, sed
el derecho „ la existencia, condi-
partem nostri sihi al‡ vindicant,
ción de todo otro derecho huma-

1
116 E, FERRI
ANTROPOLOGóA 117

Deus totum . El hombre, pues, no


chos puntos que pueden aceptar
puede disponer de su vida y el
los partidarios del positivismo
suicidio es una violaciñn de la ley
siempre que se les atribuya un
moral (1) . valor relativo ; otros, por el con-
Este razonamiento, general en trario, son muy discutibles y al-
su esencia a todos los tratadistas gunos est,,",n desprovistos del ca-
de filosofía del derecho, tiene mu- rt,cter de verdades absolutas que
se les atribuye .
(1) Ahrens : Corso di diritto naturale . Por ejemplo : no sabemos hasta
Nƒpoles, 1881, pƒginas 158, 164, 11, 16,17 .- qu„ punto sea positiva y acepta-
Baroli: Diritto naturale, Cremona, 1837,
pƒg . 1190 .-Belime : Philosophie du, droit,
ble la distinciñn de los derechos
París, 1844, pƒg . 11, cap . 1, pƒrr I, y li- en innatos y adquiridos, porque
bro II, cap XII .-Frank : Ph%losr.phie da todos los derechos tienen un as-
droit penal, segunda ediciñn . París, 1880,
pƒginas 105 y 106 .-Leibnitz : Lineamenti di pecto de innatos y otro de adqui-
philosophie di dirilto, pƒg . 15 138 -Lermi ridos . Como puede observarse,
nier: T hilosophie d u droit, lib . II, cap . VI.-
Puffendorf: Droit de la nature et des gens,
para establecer tal distinciñn, en-
traducciñn Barbeyrac, pƒg . 11, cap. IV, pƒ- tra con mucho la diversa manera
rrafo 19 .-Rosmini : Filosofia del diritto, de considerar el derecho en gene-
pƒg . I, pƒrrafo 194 y siguiente .-Taparelli :
Saggio teorico di diritto naturale, Liorna,
ral ; esto se ve con tina observa-
1851, pƒg . 174 .-Tolomei : Corso di diritto ciñn que pudiera parecer rara : hay
naturale o razionale, segunda ediciñn, Pa- diferencia cuando la palabra de-
dua, 1855, pƒg . 1, pƒrrafo 64-65-140-142 675 .
-Wolff : lus natural, pƒg. 1, cap . II, pƒrrafo recho se escribe con D may…scula ;
112 .744 .746-1051 . en este caso se supone refiri„ndose

n8 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 119

ñ una cosa ideal, absoluta, eterna, la esfera de esta necesaria y rec„-


que se cierne sobre la humanidad, proca limitaciƒn externa, y de
y si se escribe con d miníscula, obligaciƒn de no hacer aquello
se le considera como un fenƒmeno que precisamente traspasa : en tal
natural y social (cuyas manifesta- supuesto, derecho y deber son coe-
ciones embrionales se encuentran flineos y coexistentes, cono todos
hasta en los animales), y, por tan- los t…rminos correlativos … inse-
to, relativo al tiempo y al lugar ; parables . El derecho, considerado
del mismo modo que un partida- como funciƒn de orden, esto es,
rio de Platƒn ƒ egel escribe l a como fuerza que impone, hace
palabra Idea con 1 mayíscula, respetar, y restablece aquella li-
mientras que un psicƒlogo positi- mitaciƒn necesaria, es, como di-
vista la escribe con i miníscula . ce perfectamente Ardigƒ, † la fuer-
El derecho, en nuestro enten- za espec„fica del organismo so-
der, teniendo en cuenta su origen cial (1) ‡, porque derecho y socie-
inatuira,l, no es sino la limitaciƒn dad son dos hechos inseparables,
necesaria y rec„proca de la activi- como lo son la gravedad y las co-
dad externa de cada individuo, sas materiales, la afinidad y las
sin la que la vida social (animal substancias qu„micas, la vida y
y humana) ser„a realmente impo- los organismos, la psiquis y los
sible ; de aqu„ que presente el do-
ble aspecto de facultad de hacer (1) Ardigƒ : La mnorale dei positivisti,
Milñn, 1879, pñg . 550 .
todo aquello que estñ dentro de

120 E . PERRI ANTROPOLOGóA 121

animales , comprendiendo e n t r e el pensamiento, como la moral,


ellos al hombre (1) . encierra algunos caracteres fun-
El derecho, deducido de la ob- damentales y persistentes que son
servaciñn de los hechos naturales precisamente su germen positivo,
es un producto natural y relativo ya que metafísicos y filñsofos se
como todo otro fenñmeno intelec- han visto obligados .ˆl tomar corno
tual ñ moral de la vida humana . punto de partida un hecho, el
Solamente por lo que hay de fun- germen positivo de la idea, que
damental y persistente en todo el derecho en sí, copio la moral ,
tiempo y lugar en las condiciones tiene naturaleza absoluta y eter-
de existencia, como diría Spencer na . Mientras aparece claro que el
sucede que tanto el derecho, como derecho, separando los primeros
y elementales caracteres funda-
mentales, es un conjunto de fe-
(1) Puglia . -En el cuaderno 5 .ƒ de la R%'-
nñmenos y de manifestaciones in-
vista di filoso fiar scienti faca, Abril, 1883, en
un resumen „sobre la Pea del derecho en dividuales y sociales que varía en
la filosofía científica…, adem†s de las ideas el tiempo y en el espacio (no sñlo
dísgre adas de algunos positivistas, y por ‡l
mismo consideradas insuficientes, se refiere como ley positiva, sino como prin-
† este concepto de Ardigñ, y naturalmente lo cipio racional), seg‰n las leyes de
acepta como verdadero, mas no recuerda el
la evoluciñn, que valen por todos
otro aspecto de la Itea positiva del derecho
aquí y en otras partes indicado, que es el los fenñmenos naturales, tanto
concepto positivo del derecho en su aspecto del orden físico corno del orden
individual, como lo es el de Ardigñ en el
aspecto social . moral .

122 E, FERRI
ANTROPOLOGóA 123

Ahora bien ; supuesta tal idea po ƒ momento . As… puede afirmar-


del derecho (susceptible, sin em- se, que el derecho de libertad
bargo, de otras consideraciones ex- personal era innato en los honi.-
trañas í nuestro objeto), es fícil bres, aun cuando una determina-
comprender que la distinciƒn de da sociedad se fundase en el r„gi-
derechos innatos y adquiridos, si inen de la esclavitud : mas aqu„lla
bien tiene valor, „ste es relativo no es sino una expresiƒn formal,
y provisional . Hin efecto ; si se que no contradice el hecho de que
examina el momento causal ƒ de los llamados derechos innatos no-
origen, es evidente que hay dere- son derechos (en sus dos aspectos
chos que se manifiestan con la inseparables, el individual y el
vida del hombre, mientras hay social), sino cuando el individuo,
otros que nacen de un hecho in- llegado í una determinada fase de
dividual ƒ social . su evoluciƒn , tiene fuerza para
Esto no quita que los derechos hacerlos valer, y en consecuencia,
llamados adquiridos ƒ derivados la sociedad los reconoce y sancio-
no tengan su ra…z, su g„nesis en na . Esto puede aplicarse al dere-
la misma naturaleza del hombre, cho í la vida, que se hace valer
y que bajo este aspecto sean re- individualmente y estí garantido
veladoramente innatos ; y que los socialmente, antes que los demís
derechos originarios no tengan derechos, por una de aquellas ne-
vida, sino cuando la sociedad los cesidades fundamentales de la na-
reconozca en un determinado tiem.- turaleza animal y humana citadas

124 E. FERRI ANTROPOLOGóA 125

anteriormente . Por esto, el dere- dose y perfeccionñndose ñ travƒs


cho ñ la vida, es decir, la obliga- de los tiempos, hasta el punto que
ciín impuesta por la sociedad de hoy, en los pueblos civilizados, el
respetar la vida del hombre, se homicidio es uno de los mñs g1,111
encuentra en casi todas las ƒpocas ves delitos, sea contra un conciu-
de la historia de la humanidad, y dadano í contra un extranjero,
no existe en algunos estados de excepciín del tiempo de guerra y
los mñs „nfimos de la evoluciín tratñndose de los combatientes .
humana, como puede observarse Si la distinciín entre derechos
en algunos pueblos salvajes de la originarios y derivados no es sino
actualidad, en los que el homici- relativa y provisional, y sirve so-
dio no es un delito, ni tan siquie- lamente para ciertas modalidades
ra una acciín inmoral . Solamen- jur„dicas, se deduce que entre am-
te, nota Darwin, címo la necesi- bos derechos no existe diferencia
dad de la lucha por la existencia ninguna absoluta, ni aun en lo
exige ñ cada tribu el tener fuerza que se refiere ñ sus caracteres de
para combatir ; el homicidio se con- intangibilidad ƒ inalienabilidad .
Afirmamos que todo y cual-
vierte en seguida en delito, cuan-
quier derecho es, en cierto modo
do se verifica en individuo de la
intangible ƒ inalienable, y bajo
tribu, al propio tiempo que es un
otro aspecto tangible y alienable .
hecho acaso meritorio si la v„cti- El …nico criterio positivo de li-
ma pertenece ñ otra tribu : princi- mitaciín nos parece que es la ne-
pios que han venido desarrollñn-

126 E. PPERRI ANTROPOLOGóA 12 7

cesidad social : mientras la necesi- antes se consideraba como facul-


dad de la existencia social exija tad uterzdi et abuterrdi . Del mismo
que un derecho sea intangible lo modo no se darƒa valor positivo al
serñ, pero cesarñ tal condiciín, que combatiese (como se ha com-
cuando derecho y necesidad sean batido) el derecho del ciudadano
opuestos, porque esta es la supre- ñ despojar perpetuamente de su
ma lex . libertad ñ un ciudadano que haya
Asƒ el derecho de la propiedad, cometido alg…n grave delito ; por-
en el presente estado de la socie- que la teorƒa a pri o?'† de que el de-
dad, es sagrado „ inviolable, pero recho de la libertad es intangible
cede ante la necesidad social . y sagrado, que el delincuente es
Ciertamente que se harƒa poco un hombre y que la sociedad no
caso al que quisiera combatir el puede destruir para siempre el de-
principio de expropiaciín forzosa recho ñ la libertad de un hombre,
por causa de necesidad p…blica, y y por consecuencia, que las pen :-t~3
tal afirmaciín es tan cierta, que han de ser siempre temporales,
de dƒa en dƒa vemos desarrollarse pugna con el hecho, y ex facto
ovi tur Jus,
de que el derecho es in-
mñs y mñs una nueva corriente,
tangible solamente donde lo per-
que invocando el nombre de la
mite la necesidad de la existencia
necesidad social, tiende ñ dismi-
nuir (aun en la vida ordinaria) social . Si teíricamente no se afir-
qui-
siere conceder valor ñ estas
aquella intangibilidad absoluta maciones, la realidad de la vida
del derecho de propiedad, que

128 19 . $'ERRI
ANTROPOLOGóA 129

nos convence de que la ciencia rídica el coutrnto de servicios per-


del derecho, mñs bien que formu- sonales ñ perpetuidad . (Cƒdigo ci-
lar principios abstractos y abso- vil, art . 1 .625 .) Ademñs, y aun
lutos, que la sociedad se ve obli- prescindiendo de notar que esta
gada ñ vulnerar ñ cada paso, de- regla sanciona in s el derecho de
bería tener en cuenta l a necesidad reivindicar la propia libertad, que
social y regularla con el objeto el de impedir la enajenaciƒn per-
prñctico de evitar los abusos, que petua de la misma, tal regla no
son tan fñciles de ejecutar cuando contradice nue-st~r,ls afirmaciones,
la ciencia se muestra alejada de sino que las confirma en parte,
la vida real . porque este principio se…ala la
No podemos extendernos mñs supremacía de la necesidad so-
en la determinaciƒn de estos prin- cial sobre el derecho individual,
cipios de propiedad y libertad per- y porque en este caso integran
sonal, que no sƒlo son tangibles elementos de hecho y de derecho,
y susceptibles de ser anulados por que no entran en la cuestiƒn de
la sociedad, sino que son aliena- la renuncia al derecho ñ la vida,
bles por parte de los individuos ; y que hacen inaplicable la regla
afirmaciƒn esta „ltima reconocida de que quien puede hacer el mñs
sƒlo expresamente en cuanto ñ la puede hacer el menos . No hay
-contradicciƒn en admitir que el
propiedad, no en lo que ñ la li-
hombre pueda disponer de la pro-
bertad se refiere, toda vez que
pia vida pero no de la propia li-
estñ ordenado no tenga fuerza ju- 9
130 E. FERRI
ANTROPOLOGóA 131

bertad . En nuestro entender, la


que sirva para regular los dere- mites de la necesidad, y hacen de
chos menores de libertad y de pro- la pena de muerte una cuestiín
meramente pr„ctica, es preciso
piedad, debe servir asimismo para
poner de manifiesto la inconse-
el derecho primero y fundamen-
cuencia lígica de los que, al par
tal de la existencia que no es ni
que niegan el derecho de la socie-
intangible ni inalienable .
dad „ dictar condenas de muerte,
En efecto : ñcímo se explica el sancionan la facultad del ciuda-
derecho social de castigar con la dano de matar en propia defensa .
muerte y de matar en propia y le- ñNo es esto sino el reconocimiento
gƒtima defensa, siendo el derecho explƒcito de que la necesidad no
„ la vida intangible? Es verdad tiene ley, por ser precisamente la
que no faltan juristas que niegan ley suprema, y por ende que el
„ la sociedad en todo caso el de- derecho „ la vida, si bien innato,
recho de condenar „ muerte „ un es tangible y anulable cuando sur-
ciudadano, y …stos, al menos, son ge una colisiín con la necesidad
lígicos al deducir esta regla de un de otra existencia individual o
principio absoluto de inviolabili- social?
dad del derecho „ la vida . Pres- Del mismo modo nos parece
cindiendo de justificar como m„s que el derecho „ la vida es sus-
positiva la opiniín de los que re- ceptible de ser renunciado í de
conocen el derecho de dar muerte abdicarlo por parte del sujeto del
„ los criminales dentro de los lƒ mismo derecho, y que, por conse-

132 E . FERRI
ANTROPOLOG7 k 1 33

cuencia, el hombre que tiene el constar que la proposiciñn enun-


derecho de vivir tiene tambión el ciada no tiene otro alcance y otra
de morir . naturaleza que un alcance y una
Es verdad que nuestra proposi- naturaleza meramente jurídicos .
ciñn puede chocar con las ideas y Que el suicidio sea una acciñn
sentimientos dominantes, y aun inmoral ñ un acto irreligioso, es
asumir un aspecto de inmorali- cuestiñn que no pertenece ƒ la so-
dad . Al objeto de evitar malas in- ciología jurídica, la cual estudia
teligencias, y con el fin de no es- los hechos humanos en el solo as-
tar en pugna con la conciencia pecto juridico-social . En este su-
moral, que se impone con la rea- puesto, repetimos que el hombre
lidad del hecho existente, se pre- tiene derecho ƒ disponer de su
cisa hacer una distinciñn de capi- vida .
tal importancia . Si bien no cree- „Cuƒles serían los fundamentos
mos sea posible establecer una de la opiniñn contraria:' Dijimos
separaciñn absoluta entre moral que en toda la filosofía no había-
y derecho, porque son dos aspec- mos encontrado sino dos : 1 . …, que
tos coexistentes en un mismo fe- el hombre, teniendo un fin supre-
nñmeno, como son otros aspec- mo que alcanzar, fin que le estƒ
tos el lado econñmico y el políti- impuesto por la ley moral, tiene
co, sin embargo, estudiando nos- la obligaciñn moral de conservar
otros este fenñmeno humano en su la propia existencia, que es el me-
aspecto jurídico, es preciso hacer †dio para conseguir aquel fin ; 2 .…,,
I34 E . FERRI ANTROPOLOGóA 135

que ñ la vida de un hombre tiene tivos (nemineni laedere), externos


derecho íl mismo, los individuos y coactivos, en contrario ñ los de-
de su familia y el prƒncipe, seg„n 'beres íticos .
los juristas de la Edad Media, … Uno de los fundamentos me-
la sociedad, seg„n los soci…logos diante el cual puede defenderse la
modernos . afirmaci…n de que el suicidio no
De estas dos razones, la prime- es un delito, lo consignan Ellero
ra no tiene valor jurƒdico, porque (lecciones iníditas de derecho cri-
se refiere al solo aspecto moral y minal, citado por Carrara en el
religioso del acto humano, en lo pñrrafo 1407) y Ha .lschner (cita-
que estñn conformes la mayorƒa do por Meyer y Pessina ), de que
de los fil…sofos del derecho, los siendo el delito la violaci…n de un
que, como dice Tolornei, estable- derecho y siendo el derecho una
.cieron que †el hombre, ni con relaci…n externa, una proportio ho-
Dios, ni consigo mismo tiene ver- minis ad hominemn, no puede cons-
daderos derechos, sino relaciones tituir delito una acci…n ejecutada
morales, religiosas y íticas, que por el hombre contra sƒ mismo .
-constituyen la rectitud mñs bien Esta es una raz…n jurƒdica que se
que el derecho ‡, y de aquƒ que si puede alegar en favor de la pro-
tendrñn deberes para con Dios y posici…n sentada, mas no la „nica,
para consigo mismo, existirñn de- porque serƒa deficiente, porque
beres morales, no deberes juridi- -existen actos que el hombre eje-
,Cos, que precisamente son nega- cuta sobre sƒ mismo, (que son

136 E. FERRI
ANTROPOLOGóA '37

verdaderos delitos como la muti- impunidad) . A‡ade Carrara, se-


laciñn dolorida de un miembro puede aun prescindir de la inalie--
para evitar el servicio militar . nabilidad del derecho ƒ la vida .
La verdadera razñn final que En efecto : el objetivo jur…dico en
propone la cuestiñn de si el hom- el delito de homicidio, no es so-
bre puede disponer de su propia lamente el derecho ƒ la vida en el
vida, la primera de las dos indi- muerto . Generalmente, los crimi-
cadas anteriormente, es la ínica nalistas (no los criminalistas ale-
tratada por el eminente Carrara manes, decimos nosotros, que in-
en su .Program na, al ocuparse de sisten, si bien no demuestran la
este problema con motivo del necesidad de que se tenga en cuen-
duelo (pƒrrafo 2880) . ta el aspecto social del derecho ƒ
Dice Carrara : „Mal se deduci- la vida) se limitan a contemplar
r…a la impunidad del duelo del en el derecho del muerto el obje-
consentimiento de la v…ctima, por- tivo del homicidio, en el que con-
que, primero, existe la inaliena- siste el da‡o principal y directo,
bilidad del derecho de existencia, que basta al objeto (le la existen-
y segundo, el consentimiento vie- cia del crimen (cuando no hay
ne forzado por las circunstancias † consentimiento de la v…ctima) . En
(y esta nos parece una verdadera el supuesto de que existiera algu-
razñn, tratƒndose del problema na duda sobre tal objetivo, que-
del duelo, si bien por ciertas con- dan, sin embargo, otros derechos,
sideraciones debe declararse su que bastan ƒ constituir la base .

138 E . FERRI
ANTROPOLOGóA
1 39
jurñdica de la imputabilidad . El ma fundamental . La familia y la
hombre no es el solo que tiene de- sociedad †tienen un verdadero de-
recho d la vida; los hijos, las mu- recho sobre la existencia de cada
jeres, los padres y los hermanos,
uno de sus individuos?
tienen asimismo derecho í la vi- Cuestiƒn gravñsima y acerca de
, da ƒ í la integridad de su conjun- la cual no hemos encontrado ni
to (1) . „ Esto, dice Carrara, quita en filƒsofos ni en criminalistas
todo valor jurñdico al consenti- mís que desnudas afirmaciones,
miento de la vñctima del duelo, y y esto si acaso, porque no todos
puede valer aun en el caso del la tratan .
homicidio convencional ƒ de par- La …nica base que se ha senta-
ticipaciƒn en el suicidio . Sin in- do para responder afir mativamen-
-sistir en demostrar que esta argu- te í la pregunta anteriormente
mentaciƒn del eminente Carrara, consignada, entendemos que se
aí propƒsito del duelo, nos condu- reduce í la siguiente : no sƒlo el
cirña a justificar el duelo y a no hombre individuo, sino la socie-
castigarlo como delito, cuando dad humana, tiene un fin supre-
consintieren en verificarlo, no sƒlo mo que cumplir, para el que ne-
.la vñctima, sino su familia, nos cesita la existencia, y como ‡sta
queda en pie el verdadero proble- resulta precisamente de la exis-
tencia de cada uno de sus miem-
bros, de este modo la sociedad
(1 ) Carrara : Programma, pír. 49 661, n…-
mero 2, 1151 y sig . 1405, 2885 y 2886 .
tiene derecho de que los indivi-
140 E . FLRR[
ANTROPOLOGóA 141

duos conserven la existencia so- vidualistas m<*1s entusiastas es


cial conservando la propia . He donde han encontrado mayor eco,
aquñ el por quí de que la sociedad, no obstante el principio indivi-
castigando el homicidio, garanti- dual de que el individuo es fin ƒ
za un derecho del individuo y un sñ mismo y no instrumento de los
derecho propio . fines del Estado . En nuestro en-
Parece que este razonamiento tender, tales apreciaciones, al apa-
debiera encontrar sus mƒs ardien- recer contradictorias con las teo-
tes partidarios en los jurisconsul- rñas individualistas, se explican
tos que tienden al socialismo (en teniendo en cuenta las preocupa-
el sentido no econ„mico y gene- ciones ƒ que darña lugar la nega-
ral de la palabra), que dan prefe- -ci„n del derecho ƒ la vida del in-
rencia al Estado sobre el indivi- dividuo, ƒ la familia y ƒ la socie-
duo, porque en tal razonamiento dad ; consecuencias que se apre-
se establece una especie de domi- ciarñan como inmorales í irre-
nio sobre la vida individual . Por ligiosas , mientras no tienen ni
lo mismo podrña tambiín creerse deben tener otro carƒcter que el
que las nuevas ideas en sociolo- jurñdico .
gña, que consideran ƒ la sociedad Mas, sean quienes sean los de-
como un todo orgƒnico, un verda- fensores de los principios funda-
dero organismo viviente, debie- mentales expresados, se precisa
ran reforzar las afirmaciones trans- discutirlos positivamente .
Se comprende fƒcilmente que
critas . Sin embargo, en los indi-

1 42 E . RERRI ANTROPOLOGóA 1 43

este principio estñ en relaciín ƒn- nos en la forma teolígica en que


tima con el sistema filosífico que lo han formulado : sobre este pun-
hoy domina, en el cual el finalis- to fundamental no aprovecharla
mo o la teologƒa era y es una de la discusiín ; hay dos corrientes
las notas caracterƒsticas . Se com- diversas de ideas fundamentales
prende asimismo que, excluido el que cambian los puntos de parti-
finalismo en el sentido metafƒsico da y de llegada .
y absoluto de las nuevas ideas de Por esto, en el examen de la
la evoluciín, por las que si el afirmaciín de que el individuo
hombre, como la humanidad, tie- est„ sujeto al fin supremo que la
humanidad deba alcanzar, todo
nen un fin (el bienestar material
se reduce ñ que el silogismo tie-
í moral), no es sino un fin relati-
ne fundamento si se admite el
vo y no fijado de antemano, y
finalismo absoluto, y cae por
prueba de ello que cambia sus-
tierra si no se admite . Esto es
tancialmente en el tiempo y en el
espacio : de aquƒ se deduce que,, todo .
Pero aquel silogismo puede
con arreglo ñ las nuevas tenden- asumir una forma independiente,
cias, falta una base en la premisa al menos en la apariencia, que-
que afirma la existencia de un fin dñndose reducido ñ lo siguiente :
supremo que el hombre y la hu- la vida de todo individuo es ne-
manidad deben conseguir impres- cesaria ñ la vida de la sociedad, y
cindiblemente, y por consiguien- la sociedad, por consecuencia,
te, cae todo el silogismo, al me-
144 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 145
- tiene derecho ñ la existencia de log†a cient†fica, respondemos que
,cada uno de sus miembros . de la misma puede deducirse un
Puede responderse diciendo es verdadero y propio derecho de la
verdad, pero si la sociedad huma- 1*
sociedad y de la familia sobre la
na es un organismo del que el existencia de cada individuo .
hombre constituye, como dice Entre los que consideran al in-
Schoeffe, el ñtomo social, mien- dividuo como medio ñ los fines del
tras la familia constituye la cílu- Estado y aquellos que creen es el
la, se deduce, segƒn expresa Las- Estado medio para los fines del
salle que „ todo individuo encuín- individuo , observamos que indi-
trase ligado inevitablemente al viduo y sociedad no estñn ligados
conjunto social…, aun cuando la entre si con relaci‡n de sujeci‡n
persona verdadera para la ciencia del uno ñ la otra, sino de coexis-
social no es la persona f†sica del tencia necesaria . En este supues-
hombre, sino el hombre como ser to, no creemos aceptable ni el
social, no es el individuo por s† atomismo individual del que dice
mismo (selbstwesen) sino el miem- Ahrens „ que el hombre, por raz‡n
bro social (gliedwesen) (1) . de su personalidad, es fin de s†
Nosotros , reconociendo estas mismo … , ni el socialismo metaf†-
inducciones positivas de la socio- sico que anula al individuo, cre-
yendo en su completa subordina-
(1) Schaeffle : Struttura e vida del corpo ci‡n ñ la sociedad .
sociale, en la Biblioteca dell' Economis-
ta, XII, pñg . 176; 230 y siguientes . El hombre, como miembro de
10

1 46 1L . FERRI

ANTROPOLOG…A 4. 7
1

la sociedad (gliedwesen), no existe


individuales en los limites recó-
sino en cuanto existe como indi- procos de la - necesidad ; no tenien-
viduo (selbstwesen) . He aquó por do en modo alguno la sociedad el
quñ de aquellas inducciones posi- derecho de imponer al hombre la
tivas, la ínica consecuencia es obligaci„n juródica de existir y de
que el hombre, mientras forma permanecer en ella . En este sen-
parte de una sociedad, tiene en tido, creemos que debe resolverse
ella derechos y para con ella de- positivamente la vexata quaestio
beres que asumen en la sociologóa sobre el fundamento de la respon-
un carƒcter de mayor intimidad sabilidad moral del hombre . Los
„ conexi„n , como dice Fouil- metafósicos dicen que la ínica
lñe (1), y cuando el hombre no base es la responsabilidad moral,
forma parte de la sociedad, cesa deducida de la libertad moral ; los
toda relaci„n juródica . positivistas sostienen en cambio
He aquó por quñ la sociedad, que el ínico fundamento es la
mientras el hombre vive en su necesidad social .
1

seno y bajo su protecci„n, tiene el Por consiguiente , ƒ la famosa


derecho de exigirle el respeto de pregunta de †por quñ el hombre
los derechos sociales, como tiene es responsable? contestan otros :
el deber de respetar los derechos Porque es moralmente libre .-
Nosotros respondernos : Es res-
ponsable porque vive en sociedad .
(1) Fouillñe : La Science sociale contempo-
raine . Parós, 1880, pƒg . 92, 93 .
La convivencia con los otros hom-

148 E . FERRI
ANTROPOLOG†A 149
bres es la ónica fuente de sus de-
quita fuerzas vivas „ la riqueza
rechos y de sus deberes ; por el
de su pañs y aumenta en un hom-
solo hecho de vivir en sociedad el bre otra naciín, siendo evidente
hombre adquiere derechos y debe- que la emigraciín absoluta es,
res ; por el hecho de abandonarla con respecto „ la naciín del emi-
sociedad, pierde los derechos y grante, lo que el suicidio „ la hu-
no tiene deberes . Asñ, se puede manidad.
resumir diciendo que el hombre No se comprende por quƒ ra-
tiene derechos y deberes porque y zín la vida, que „ nadie la pide
mientras vive en sociedad . el hombre , sino que le es dada
De esta forma, Beccaria y otros por una fatalidad natural, le pue-
igualaron, con razín, la condi- de ser impuesta jurñdicamente „
ciín jurñdica del suicida con la del perpetuidad por la sociedad, ya
emigrante . que la pretendida necesidad de la
Serña inexplicable, si no fuera existencia individual para la exis-
por las preocupaciones morales y tencia social sea un tanto proble-
religiosas de los actos humanos, m„tica . Otra cosa es y significa
el por quƒ „ los filísofos, recono- que cuando el hombre vive en so-
ciendo en el hombre el derecho de ciedad ƒsta tenga necesidad de
emigrar, le hayan negado el de- fijar ciertos lñmites „ su actividad
recho de morir . Beccaria observa externa, sin que se llegue nunca
que quien se mata produce menos „ afirmar que el hombre no puede
da…o que el que emigra, porque disponer de su vida . Se podrña

I5O E . FERRI
ANTROPOLOGiA I5I

aóadir, dada la semejanza de la


los ciudadanos, dicen que si to-
sociedad con otros organismos, dos estos se mataran, la sociedad
que como en ñstos no se necesita desaparecer„a . Es in…til demos-
la existencia de todas y cada una trar la inutilidad de este razona-
de las cñlulas vegetales í anima- miento hipotñtico, no sílo porque
les, porque una puede morir y ser se basa en una suposiciín tan ex-
separada del todo, viviendo no traordinaria que se acerca ƒ la
obstante el organismo, lo propio imposibilidad, sino porque aun en
acontecerƒ con la sociedad ; preci- el supuesto que se verificase en
samente, fundado en esta seme- una pequeóa naciín í comunidad,
janza, dice Spencer (1) que la so- nada se probar„a, porque siendo
ciedad tiene una vida mƒs larga evidente que sin individuos no
que la de cada individuo, que es hay sociedad, nos encontrar„amos
independiente de la sociedad, no con un caso de muerte social, como
obstante ser su producto . suceder„a en la hipítesis de una
Algunos jurisconsultos que de- epidemia o de una destrucciín
fienden la punibilidad del homi- total .
cidio como violaciín del derecho Que la sociedad y la familia es-
de la sociedad ƒ la existencia de tñn interesadas por la existencia
de cada uno de sus individuos, es
(1) Spencer : Pri.acipes de .sociologie, II evidente ; pero interñs y derecho,
pƒg . 219 ; Pare, 1879, pƒg. 12 .---Feuillñe : La son dos cosas diversas, porque el
Science sociale contemporaine ; Par„s, 1880,
pƒg . 95-96.
primero arranca de la utilidad y

152 E. FERRI ANTROPOLOGóA 153

el segundo de la imprescindible cial es el suicidio, que, como di-


necesidad . y faltando ñsta, es in- jimos en los comienzos de este
dudable que falta el derecho (1) . trabajo, asume el aspecto de una
Mís aƒn : si dejando aparte las metamorfosis del homicidio en la
abstracciones metaf„sicas, interro- actual civilizaci…n, y mís aƒn,
gamos la ciencia de la vida, ñsta como dice Haeckel, es una vílvu-
nos demuestra que el interñs de la de seguridad que ahorra a la
la sociedad por la existencia de humanidad una triste fatal suce-
cada uno de sus individuos no es si…n de neurosis, … , como dice
absoluto, sino que estí muy ate- Bagehot, es uno de los instrumen-
nuado en el caso de muerte vo- tos del mejoramiento humano por
luntaria . Es precisa la franqueza medio de la selecci…n .
de traer al derecho los hechos pro- De este hecho incontrastable
bados por la biolog„a, porque el no deduciremos la consecuencia
derecho debe ser la norma de la exagerada, que podr„a imputírse-
vida . La biolog„a demuestra que nos, de que la sociedad tenga de-
en la lucha por la existencia su- recho í matar í los enfermos … dñ-
cumben los mís dñbiles, los me- biles . Aun cuando sea cierto el he-
nos aptos para la vida social, y una cho notado por Darwin (1), Spen-
forma de la derrota en la vida so-

(1) Darwin : Origine del uomo; Tur„n, 1872,


(1) Stuart Mi11 : La Libertñ ; Par„s, 1877,
cap . V, pígs . 280 y 281 . pígina 126 .
154 E . FERRI
ANTROPOLOGiA 155

cer (1), Bagehot (2) y otros (3), arrollar mós y mós los sentimien-
de que los socorros prodigados ó tos de caridad y benevolencia,
tantos seres enfermos fñsica, in- sino la de afirmar que la sociedad
telectual í moralmente, al lado tendró, la obligaciín de proveer,
del abandono de los hombres de en casos extremos, ó la procrea-
valer, no favorece al mejoramien- ciín de las generaciones futuras,
to humano, de este hecho no pue- limitando en nombre de la extre-
de deducirse la consecuencia, ya ma necesidad el derecho abstrac-
notada por Darwin y Fouillƒe (4), tamente reconocido en los hom-
de que no sílo el ejercicio de la bres de engendrar hijos . A este
filantropña (si bien en frecuente propísito es conveniente hacer no-
oposiciín con la verdadera utili- tar las continuas recomendacio-
dad de la vida), tiene, como in- nes de los mƒdicos y de los teílo-
mensa ventaja moral, la de des- gos, que hacen imprescindible una
(1) Spencer: Introñluction ó la science so- reforma en el derecho (1) . To-
ciale ; Parñs, 1879, póg . 369 .
(2) Bagehot : Lois scientiphiques du dƒ-
veloppement des nations ; Parñs, 1876, pógi- (1) Reciente inent : ha estudiado perfecta-
na 205 . mente este punto Maragliano, La medicina
(3) Greg, Valton ; Wallace, Fiske : V. Le nei suoi raporti colte questioni sociali, dis-
Bon, L'hornm.e et les sociƒtƒs ; Paris, 1881, 1, curso inaugural en la Universidad de Gƒ-
pógina 133 ; II, póg. 1.75 .--Maudsley : Fhisjo- nova; Noviembre, 1882 . Se pueden consul --
logie de l'espri.t;Parñ-9, 1879, póg . 778 y 779 tar ademós las monografñas de Bertillon, en
(4) Fouillƒe: La ,1hila7rthropie scientifi- el Dictionnaire encyclopƒdique des sciences
mƒdicales, palabra s Mariage, Naissance, Me,-
que en la Revue des Deux Mondes ; 15 Sep-
tiembre, 1882. .sologie, etc .

ó56 E . FERRi
ANTROPOLOGñA 157

mando la cuestiín bajo un punto las condiciones de existencia de


de vista mƒs general, nos encon- los individuos, que serƒ el …nico
tramos con que la ciencia econí- medio de prevenir, en lo que sea
mica, inspirada en el m„todo po- posible, el suicidio y la emigra-
sitivo, prescinde de la antigua ciín ; lo que queremos, es dejar
idea de que la fuerza de una na- sentado que existen razones prƒc-
ciín consiste nada mƒs en el con- ticas, que pueden parecer bruta-
tingente de su poblaciín, y de- les, pero que por desgracia son
muestra címo en su mayor parte efectivas, que afirman el derecho
las miserias sociales son producto que cada hombre tiene de dispo-
directo í indirecto del exceso de ner de su propia vida ; y a que de-
poblaciín en relaciín con las sub- cimos con Kant, que †es princi-
sistencias (1) : de este modo se pio universal de derecho, ser justa
disminuye la oposiciín que en toda acciín que no sea un obs-
otros tiempos se hacóa ƒ la emi- tƒculo it la harmonóa de la liber-
graciín, y por consiguiente, al sui- tad de todos, con la libertad de
cidio . Con esto no pretendemos ;cada uno (1)‡ .
reducirnos ƒ una pasividad poco Y nuestra afirmaciín se robus-
generosa ; por el contrario, afir- tece con otras dos consideracio-
mamos con gran energóa, la obli- nes . Por una parte, como ya han
gaciín de la sociedad ƒ mejorar hecho notar distinguidos crimina-
(1) Kant : Principes mítaphisignres du
(1) Loria : La legge di popolazione ed il
droit : Parós, 1874, para suv .
sistema sociale; Siena, 1882 .

158 E . FERRI
ANTROPOLOGóA I5')

listas, no es, ciertamente, con la vo, y por consecuencia, abdicable :


sanciñn jurídica y penal del pre- el supremo principio jurídico ad-
tendido derecho sobre la vida in- mite todas las acciones y omisio-
dividual como se podrƒ contener nes que no ofenden el orden mo-
el suicidio y la emigraciñn : el ral de la sociedad : por consiguien-
hombre que no le contienen los te, los derechos, aun los innatos,
sentimientos naturales y encarna- pueden ser renunciados, siempre
dos en su organismo de conservar que la renuncia no envuelva en sí
su vida por amor ƒ la misma, ƒ la ofensa del orden mencionado † .
su familia y ƒ su patria, no se de- (Pars 140 .)
tiene ante la sanciñn jurídica . Por La inducciñn ‡ltimamente in-
otra parte, no comprendemos el dicada, si vale para el uso de los
derecho de dominio que se quiere propios derechos que el hombre
atribuir ƒ la colectividad sobre la deba hacer durante su vida, no in-
vida de los individuos, cuando de cluye el caso de la renuncia ƒ la
„stos dependen, sin impedimento vida, porque, como observa Mon-
ninguno de hecho, la anulaciñn tes quieu (1), …yo estoy obligado ƒ
de este dominio, con la muerte obedecer las leyes, mientras vivo
voluntaria ñ con la emigraciñn . bajo las leyes ; pero cuando no es-
He aquí por qu„ nos parece que toy bajo su dominio, ˆcñmo po-
se debe admitir plenamente, como drƒn obligarme?†

dice Tolomei, que … estƒ en la ín- (1) Motesquieu : Lettres persanes . Car-
dole intrínseca del ser potestati- ta 76 .

160 E . FERRI
ANTROPOLOGóA Ili I

Nos parece positiva la conclu-


puede encontrar otro l„mite que
siñn de Tolomei de que í para re- el necesario ƒ la vida civilizada,
nunciar ƒ todos los derechos in- y en la sociedad el hombre no
natos, el hombre deber„a cesar de tiene el lazo de duef o ƒ esclavo,
serlo, y por esto no puede renun- sino de socio ƒ socio… . (Pƒrra-
ciarlos todos … (pars 141), mientras fo 675 .)
el hombre viva en sociedad, y ƒ En ‡ltimo anƒlisis, este domi-
la actividad humana que se refie- nio de la sociedad sobre la exis-
re al orden jur„dico ñ social ; pero tencia de cada individuo no puede
nos parece ilñgica, cuando pre- alcanzar un verdadero y propio
juzgada por consideraciones pu- carƒcter jur„dico sino cuando se
ramente †ticas, se deduce de ella transportase ƒ las relaciones de
como consecuencia que el hombre individuo ƒ sociedad, el v„nculo
no puede disponer libremente de de la esclavitud que en la anti-
su vida, ya que para esta libre gˆedad se admit„a de hombre ƒ
disposiciñn cabe aplicar los mis- hombre.
mos principios,,-de Tolomei refe-
rentes ƒ la emigraciñn, de que
íla sociedad no adquiere sobre el
individuo otro derecho que el de Resuelta en sentido afirmativo
que se preste al bien com‡n (ñ al la cuestiñn de si el hombre puede
menos no lo impida mientras disponer de la propia existencia,
vive) . La libertad humana no se nos presenta la segunda, la de
11
162 E FERRi

ANTROPOLOGóA 163
si el consentimiento de un hom-
bre en su muerte, tiene valor ju- esta segunda investigaciƒn pre-
rñdico y en quí lñmites, con res- liminar .
pecto al autor ƒ cƒmplice del sui- Tuvimos ya varias ocasiones de
hacer notar que una de las dife-
cidio .
rencias fundamentales entre la
A este propƒsito, mientras los
escuela cl„sica y la positiva del
criminalistas en su mayor parte,
derecho criminal, consiste en que
negando el valor al consenti-
mientras aquílla estudia el delito
miento de la vñctima, especial-
en sñ, como ente jurñdico abs-
mente en caso de muerte mate-
tracto, la positiva lo considera
rial y directa, de la segunda
como el hecho de un hombre,
cuestiƒn pasan „ la primera, nos-
como causa y efecto de la cons-
otros cambiamos los tírminos, tituciƒn org„nica y psñquica del
siguiendo los preceptos de la lƒ- delincuente, unida „ las influen-
gica . cias del ambiente fñsico y social .
Sin embargo, teniendo en cuen- Es decir, que mientras en la es-
ta que la sola lƒgica formal y abs- cuela cl„sica el delincuente est„
tracta no es suficiente para el es- en segunda lñnea, aun cuando se
tudio de los fenƒmenos sociales hayan estudiado las causas modi-
demasiado complejos, y teniendo ficativas de su imputabilidad mo-
en cuenta nuestras aficiones posi- ral, en la escuela positiva, por el
tivistas, haremos algunas consi- contrario, el delincuente est„
deraciones especiales acerca de siempre en primera lñnea; para

164 E. FERRI
ANTROPOLOGóA 165
los clñsicos y para las legislacio-
sentimiento de la vƒctima corno
nes que la han inspirado, el delin-
elemento de un homicidio, el
cuente no es mñs que un sujeto
positivista, une al elemento del
de aplicaciín de principios jurƒ-
consentimiento el examen del
dicos deducidos del examen del agente, que es siempre la parte
delito en sƒ, en el cual solamente principal en las cuestiones cri-
„estñ el decisivo fundamento po- minales . He aquƒ por qu† el po-
lƒtico criminal (1)… ; para los po- sitivista no se limita ñ deducir,
sitivistas, el examen principal con la sola ayuda de la lígica abs-
se dedica al hombre, y el delito no tracta, las consecuencias del prin-
es sino la base, el criterio para apli- cipio de que si el hombre puede
1
car los medios defensivos necesa- disponer de su vida, su consenti-
rios contra el hombre delincuente . miento quitarñ toda responsabili-
Esta diferencia de m†todo y de dad jurƒdica ñ su matador . Esta
tendencia ha de influir necesaria- es en verdad la ‡ltima conclusiín
mente en la presente investiga- que deducimos, pero no en abso-
ciín . Mientras los criminalistas luto, sino relativamente y subor-
de la escuela clñsica se han limi- dinada ñ las condiciones del que
tado hasta de ahora, ñ consi- da el consentimiento para su muer-
derar el valor jurƒdico del con- te y las del que la verifica .
En un trabajo antiguo sobre la
(1) Meyer : Lehrbuch des Deutschen Stra- teorƒa de la imputabilidad y la
frechts, II . Aufli ; Erlanger, 1877, pñg . 370,
nota 9
negaciín del libre albedrƒo, pre-

166 E. FERRI
ANTROPOLOGóA 167

cisamente la parte referente ñ la Ahora bien ; nosotros creemos


imputabilidad contenía una idea que fuera de ciertos casos patolñ-
que ha subsistido en la evoluciñn gicos la responsabilidad jurídica
de nuestros principios jurídicos, del agente se deduce de la cuali-
y esto por ser la cínica positiva ; dad de los motivos determinantes
ƒsta es la de que los motivos de- de la acciñn, seg‡n sean jurídicos
terminados de la acciñn deban o antijurídicos, legítimos o ilegí-
constituir el criterio de la impu- timos , es decir sociales ñ antiso-
tabilidad . Idea que, unida la de C„ ciales . La muerte de un hombre,
la divisiñn de los criminales, nos por ejemplo, es criminal si se de-
parece son las bases de la teoría termina por un motivo antisocial,
positiva de la imputabilidad ; y como la codicia, la venganza ; me-
nñtese bien que en la escuela cl„- nos criminal, cuando el motivo es
sica y en las legislaciones hemos menos antisocial, como el honor
encontrado el germen, porque nos- ultrajado, el amor contrariado, et-
otros , evolucionistas , no hemos cƒtera, y no es en absoluto crirni-
creado ex nihilo principios abso- represivos en dos grandes categorías seg‡n
lutamente nuevos (1) . los motivos m„s ñ menos innobles, m„s ñ
menos antisociales que determinan el delito .
(1) Entre otros, dice Hans (Cours de droit Así opinan, por ejeinplc ., Vigliani : Reiazione
sucl codize Penale, Mil„n, 1874, p„g . 23 .--
criminel, Gante, 1864, pi„g . 259) : …La culpa-
bilidad disminuye, sobre todo si el crimen Maneini : Relaz . ideen . Atˆ parlanientarii,
tuvo origen en motivos puros y desintere- p„g. 36 .-Zanardelli : Relaz . ídem A lle oti,
Roma 1883, p„g . 13 .-Y Savelli : Relaz . íd‰m
sados.† Es general, en las legislaciones mo-
Progetto, p„g . 15 .
dernas, la tendencia „ distinguir los medios

168 E . FERRI ANTROPOLOGóA 169

nal si se determina por un motivo acuerdo con el com„n sentir, es


social, como la defensa legñtima í menos incompleta que aquella que
el cumplimiento de la ley . se deduce del sílo examen del
Esto dicho , entendemos debe consentimiento, como elemento
darse la siguiente respuesta ƒ la „nico jurñdico de la acciín . Los
cuestiín por nosotros planteada : criminalistas se han limitado ƒ
Supuesto que el hombre tiene el considerarle ayuda al suicidio o
derecho de disponer de su propia la muerte de una persona con su
existencia , el que mata ƒ otro consentimiento, bajo el punto de
hombre con su consentimiento, no vista del consentimiento, y esto
es jurñdicamente responsable, si ƒ sílo bajo el criterio del derecho
mƒs del consentimiento de la vñc- civil (1) . Han dicho : í la vñctima
tima determiní su acciín un mo- no puede dar un consentimiento
tivo jurñdico í social, y es, por el vƒlido, ya por estar, por ejemplo,
contrario, jurñdicamente respon- en menor edad, í ser demente, í
sable, si el motivo de su acciín ha incurrido en error , í se ha
es antijurñdico í antisocial .
Para no hacer largo en dema-
(1) Algunos, como Renazzi (Sinopsys
sña este trabajo, nos limitaremos elem. juris crim ., I, cap . 8 .…, pƒg . 44), nie-
ƒ consignar algunas observaciones gan la validez al consen ; †miento de la vñcti
en apoyo de nuestra opiniín . ma aun para los delitos de pequeñia impor-
tancia y hasta para los de injuria, porque
Es fƒcil comprender que la so- voleas affci injuria nihil fere distat a fu
luciín consignada, que estƒ de rioso .

171 E . FERRI ANTROPOLOGóA I%I

visto obligado, y por consiguiente, prestado por la violencia í el frau-


es nulo el consentimiento y existe de, el acto es un verdadero homi-
un verdadero homicidio ; o bien cidio, y no por la razín propia-
el paciente podña dar y dií un con- mente de derecho civil indicada,
sentimiento que tenia todos los sino porque el agente ha sido de-
requisitos para ser vƒlido en la terminado por motivos antijurñ-
contrataciín, pero como el dere- dicos que le impulsaban ƒ procu-
cho ƒ la vida es inalienable, de rarse una ventaja í provecho ƒ
aquñ que exista un verdadero costa del mal de otro . Lo propio
homicidio . puede decirse en el caso de que
La primera de estas soluciones la vñctima sea un loco í un me-
nos parece demasiado absoluta, nor, porque ademƒs de no ser vƒ-
y la segunda, como hemos de- lido el consentimiento del pacien-
mostrado, insostenible jurñdica- te, sino porque es de presumir
mente . que los motivos del agente son
Ocup„monos de la primera. antijurñdicos í antisociales . A esto
Ante todo, con el criterio psicolí- se a…ade la obligaciín que tiene
gico y jurñdico propuesto por nos- la sociedad de velar por los indi-
otros, se debe examinar, no sílo viduos que no tienen medios para
ƒ las circunstancias del consen- defenderse, y la obligaciín de to-
timiento, sino ƒ los motivos que do ciudadano de no abusar de los
determinen la acciín . En este su- incapacitados, siquiera lo sean
puesto, si el consentimiento se ha transitoriamente como el menor .

172 E . FERRI ANTROPOLOGóA 173

Pero supuesto el que se pruebe constante reciben su sanci„n mƒs


que el agente ha sido determina- luminosa las inducciones jurídi-
do ñnicamente por motivos jurí- cas que hemos defendido, mien-
dicos, sociales o humanitarios, tras la opini„n de los criminalis-
no se podrƒ acaso llegar ƒ una tas va siendo abandonada por
completa irresponsabilidad, pre- todos, y en especial por los jura-
cisamente por esta violaci„n de la dos, los que, si bien corno insti-
tutela social ƒ los incapacitados, tuci„n ,judicial, en los delitos co-
pero no hay juez que no quiera munes no gozan de todas las
disminuir la responsabilidad del simpatías de la escuela positiva
agente, ƒ causa de los motivos del derecho criminal, tienen como
que determinaron su acci„n, pre- m…rito el haber demostrado, con
cisamente porque este criterio que sus repetidos fallos, que las abs-
propusimos explícitamente como tracciones de los clƒsicos estaban
elemento de una teoría positiva y estƒn muy lejos de la realidad .
sobre la imputabilidad jurídica y De esta afirmaci„n nos reserva-
social, estƒ ya mƒs „ menos im- mos la prueba .
plícitamente en la conciencia ju- Se puede presentar una obje-
ci„n, que no estimamos seria, y
rídica y moral de los mismos cri-
consiste en que nos expondríamos
minalistas, de los legisladores y
al peligro de que los c„mplices en
de los jueces, especialmente los
un suicidio alegasen siempre mo-
populares .
tivos legítimos, y para evitar
Precisamente en la prƒctica
1 74 E. FERRI
ANTROPOLOGóA
175

abusos, al menos, es precisa una es aplicable aun al derecho crimi-


sanciñn penal (1) . nal, pero con la reserva , no de
Prescindiendo que la dificultad los derechos alienables ñ inalie-
de la prueba no contradice el prin- nables, sino dependiente del exa-
cipio, porque in jure ideen est non men de los motivos que determi-
nen al agente .
esse et non apparere, podemos de-
Berner, tratando este problema
cir que el criterio de la clasifica-
con la maestr„a acostumbrada,
ciñn de los delincuentes serí, no
viene í decir : La regla volenti non
s olo conveniente a la diversa apli- fit injuria, tomada de] Digesto,
caciñn de los medios de defensa
donde se establece no para todas
social, sino tambiƒn í las necesi-
las lesiones del derecho, sino para
dades de la prueba, especialmente
las injurias, se ha extendido no-
en lo que se refiere í los caracte- tablemente . Mas si no debe res-
res ps„quicos y í los antecedentes tringirse al derecho romano, no
del reo . puede extenderse í todos los de-
En nuestro entender, la conoci- rechos . La renunciabilidad de los
d„sima regla volenti non fit injuria derechos tiene sus l„mites en los
(1) W . Humboldt : Ideun eu ztnem Ver-
† derechos de otros ‡ y en † el inte-
such die Grcinzen des Virksamkeit des Staats rƒs p…blico ‡ . No se puede, por
zu bpstimmen, Breslau, 1851, píg . 139, cita- F consiguiente, renunciar í un de-
do por Shevin- --- .per Zweckun Recht,Leip-
zicr,1h77,1526 -Dalloz : Repertoire, palabra
P recho, cuando con ello se vulne-
complicitƒ, n…mero 62,-Rauter : Traitƒ de ran otros derechos, por ejemplo,
droit criminel, Bruselas, 1887, píg . 260 .
176 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 177
el de la familia, ñ cuando la acu-
mulaciñn de nuestro derecho sería A este razonamiento creemos
deber hacer dos observaciones . En
al mismo tiempo la violaciñn de
primer lugar la limitaciñn ƒ la
un deber . No se puede renunciar
renuncia de los derechos cuando
ƒ un derecho cuya conservaciñn
hay inter„s de otro ñ inter„s so-
esta ligada ƒ un inter„s p…blico,
cial, sirve solamente cuando se
porque ,ju.Is publicum privatoruni zo- trata de un hombre que vive en
luntate mutar† nequit . La renun- sociedad y que quisiere renunciar
cia se limita a los derechos priva- ƒ aquellos derechos que tienen
dos, y aun en „stos no sin límites, como correlativos, deberes supe-
porque no se puede renunciar ƒ riores que el hombre estƒ obliga-
aquellos derechos que forman una do ƒ cumplir mientras viva en so-
condiciñn de la naturaleza moral
del hombre, corno sería, por ejem-
polos, 1876, para . 605 y CYours du droit cri-
plo, la libertad personal . La regla mninel, Gante, 1804, pƒg . 37.-Liszt : Das
volenti non fit injuria, encuentra Reichs .Strafrechfs, Berlín, 1881, pƒg . 86 87 .-
su aplicaciñn sñlo en los derechos Hrehorowiez : Graundlagen und Grunell
Obegri ffe des Stra f rechts, Dorpar, 1880, p .'x-
privados alienables (1) . t_ina 331-335 . -Schutze : Lehrbuch des Deuts
chen Stra frechts, II, Leipzig, 1874, pƒgina
103-106 371-379, vol . 1 . 0 Rossi : T; -atat.o di
(1) Berner : Tehrbuch des Deustchen Stra- diritto penale, Turin, 1854, pƒg . 2U9 . - Ner-
trechts, XI, aufli ., Leipzig, 1881, pars . 33, ke : : Ver precherni in LVei,s1ce's Rechtslexi-
pƒg . 178-139 .-Ortolan : El„ment.s de droit con, XII, 127 .-Idem : Ziieltunggsverbrecken
penale, París, 1875, p ;. rs. 549 .-Hans : Prin- in. holtzendorff's Rechtslexicon, III, Leipzig,
cipii general† di diritto penale belgico, Nƒ- 1881, 111, 898 .
12

1 78 E. FERRI ANTROPOLOGóA
179

ciedad . Mas no tiene razñn de ser cia, y nosotros creemos que antes
cuando el hombre dispone de la de resolver es preciso hacer algu-
vida propia ; mís que de la renun- nas observaciones . En este caso
cia de aquel derecho se trata de no es exacto el decir que la regla
la condiciñn de los derechos mis- volenti non fi.t injuria no puede ser
mos, condiciñn que una vez que aplicada por tratarse de un dere-
desaparece hace desaparecer tam- cho privado con un interƒs p…bli-
biƒn todo v„nculo ,jur„dico co, donde el interƒs privado no
En segundo lugar, el criterio puede mudar el derecho p…blico,
positivo para la aplicaciñn de la ya que entendemos que en este
caso la regla ha de ser aplicada .
regla volenti non fit injuria, no
puede ser la renunciabilidad mís Siendo evidente que el consenti-
ñ menos amplia del derecho indi- miento no puede tener eficacia
jur„dica sino en cuanto es presta-
vidual, sino la cualidad jur„dica ñ
do por quien tiene un derecho en
antijur„dica de los actos determi-
el caso supuesto, si se castiga al
nantes del agente . Efectivamen-
que mutila í una persona para li-
te, si se toma como ejemplo el
brarla del servicio militar, la cau-
del ciudadano que se hace muti-
sa es que el consentimiento no lo
lar para librarse del servicio mili- prestñ el verdadero poseedor del
tar, los criminalistas clísicos di- derecho, que en este caso es la
cen al un„sono que el consenti- sociedad y con ella los demís ciu-
miento no quita la responsabili- dadanos llamados í las armas ;
dad del que lo mutila í su instan-

180 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 181

por esta parte, por consiguiente,


la sociedad ñ, la vida del ciudada-
no hay posibilidad de decir que la
no ; y si aquella responsabilidad
regla volenti nonit injuria no ten-
puede subsistir, en ciertos casos,
ga eficacia, sino que le faltan con-
depende, no del pretendido dere-
diciones de hecho para aplicarlas .
cho de propiedad social, sino del
Tanto es asñ, que para aquella alcance jurñdico de los motivos
parte en la que el consentimiento determinantes, que, como hemos
lo otorga el dueío del derecho, la dicho , es el verdadero criterio
regla se aplica aun en el supuesto aun para casos como el . estado del
del conscripto mutilado, ya que conscripto .
el agente de la mutilaciƒn no es En efecto, ' en la hipƒtesis de
castigado como ofensor del dere- que el mutilador no sea determi-
cho individual 'a la integridad nado por motivos antijurñdicos,
corporal que reside en el cons- ahora y siempre su responsabili-
cripto mutilado . Y he aquñ por dad desaparece y disminuye se-
qu„ mientras la responsabilidad g…n los casos : tal sucederña siem-
jurñdica del mutilante encuentra pre que el operador no supiera el
su razƒn de ser en un verdadero carñtcter de conscripto del opera-
y propio derecho de la sociedad, do o el objeto de la mutila ciƒ n y
en el caso de un homicidio con fuese impulsado solamente por la
el consentimiento de la vñctima idea de hacer un beneficio o de,
esta responsabilidad no tiene ra- ejecutar una acciƒn legñtima, caso
zƒn de ser, faltando el derecho de supuesto en el que seg…n la es-

182 E . FERRI ANTROPOLOGóA ñ83

cuela clísica se alegarƒa la igno- de Roma han contado reciente-


rancia esencial de hecho como mente el hecho de una familia re-
causa dirimente de la imputabili- ducida í la mayor miseria, por ha-
dad, circunstancia que, seg„n la ber sido llamado el padre al ser-
escuela positiva, estí envuelta en vicio), se observa que la responsa-
la necesidad de que se examine el bilidad jurƒdica del operador dis-
carícter jurƒdico de los motivos minuye en gran manera, y tratín-
determinantes . dose de que conozcan del hecho
En la hip…tesis de que se cono- jurados, serƒa probablemente
nula, precisamente por tener es-
ciera la condici…n del conscripto,
tos en cuenta los motivos deter-
y prescindiendo por ahora de que
el operador ignorase la existencia minantes . En apoyo de nuestra
aserci…n podemos citar la opini…n
de la ley prohibitiva (circunstan-
de Romagnosi, de que es induda-
cia esta cuyo estudio nos llevarƒa
ble que existe una conexi…n ƒn-
demasiado lejos por ser necesario
tima entre los motivos de un he-
examinar los principios referentes
cho y las deliberaciones de la vo-
í si excusa la ignorancia de dere-
luntad ; y si esto es cierto, ‡c…mo
cho y dentro de qu† limites), y
no reconocer que el valor jurƒdico
fuera impulsado í la mutilaci…n
de estas acciones deba depender
con la idea de salvar í una fami-
precisamente del valor jurƒdico de
lia de la ruina que le acarrearƒa los motivos determinantes?
la partida del „nico sost†n de la Creemos que es l…gico el dejar
misma al ej†rcito (los peri…dicos
184 E, FERRI
ANTROPOLOGóA
185
sentado que tanto en el caso de
una muerte, como en el de otra Desarrolladas las ideas gene-
acciñn de la que deba determi- rales, nos resta el estudio del pro-
narse el valor ,jurídico, la regla blema jurídico de la responsabi-
volenzti non fit i)iJ uria, encuentra
lidad en las diversas hipñtesis que
pueden hacerse del homicidio-
siempre una aplicaciñn completa
suicidio ; estudio que se refiere a.
donde hay las condiciones de he-
cho necesarias para su aplicaciñn Correzione paterna del istititi correzionali
(Artículo 222 . Cñd . civil), Bolonia, 1883, en
prescindiendo de las acostumbra- una nota sult' ei;as2.nne del earcere (en la

das distinciones de derechos alie- Revista de disciplina caicelaria, 1883, cua-


derno 4 . 0 ), acepta estas ideas refiriƒndose „
nables ƒ inalienables ; condiciones ?a cuestiñn jurídica del suicidio . Demuestra
que creemos pueden reducirse f despuƒs la falta de toda base positiva en la
idea com…nmente aceptada por los crimina-
las dos siguientes : la una relativa listas, de que el detenido no deba ser casti-
„ la persona del paciente, y es que gado si se evade de la c„rcel sencillamente,
sin violencia en las personas ni en las cosas,
el consentimiento vale en cuanto porque no hace sino usar `el derecho que le
haya sido dado por quien posee asiste „ la libertad . Como puede observarse,
la cuestiñn es siempre la misma ; que mien-
el derecho contra el que se dirige
tras en la Edad Media en el hombre delin-
la acciñn ; y la segunda, que el cuente se consideraba sñlo el delincuente,

agente sea determinado por moti- y en las escuelas cl„sicas sñlo el hombre, en
la escuela positiva se recuerda que el hom-
vos ,jurídicos, legítimos, socia- bre delincuente, si bien es un hombre, _y',
les (1) . por consiguiente, con derechos humanos,
es tambiƒn un delincuente, y por ello debe
(1) tener cierta diminuciñn en sus derechos
Barcilai, distinguido defensor de
la
personales frente „ la sociedad ofendida .
escuela positiva y autor de la monografía

186 E . FaRRI
ANTROPOLOGóA
187
las opiniones de los tratadistas, ñ
por la mayorƒa la completa impu-
las disposiciones de los Cídigos y
nidad del suicidio (1), despu‡s de
a las decisiones de la Jurispru- varias transacciones y concesiones
dencia ; hipítesis que podemos re- paulatinas . Ha sucedido tal cam-
ducir a las siguientes : suicidio bio, prescindiendo del criterio que
participaciín en el suicidio (por
imperaba de las tendencias ‡ticas
auxilio í instigaciín) muerte
K y religiosas que tanto han domi-
ejecutada con consentimiento de
nado y que tantos rastros han de-
la vƒctima .
jado en muchos de los principios
Suicidio . Sin detenernos en
de las modernas escuelas crimina-
los acostumbrados y en ocasiones
les, y aun en no pocas disposicio-
in„tiles res„menes histíricos, es
nes legales, afirmaciín ‡sta que
preciso hacer notar un hecho de
se demostrarƒa fñcilmente exami-
importancia ; este consiste en que
nando algunos delitos en los Cí-
las opiniones de los juristas y las digos, como el infanticidio y el
disposiciones legales de un rigor aborto .
excesivo, hasta el punto que no Nos interesa muy mucho deter-
faltí quien afirmara …ser mñs cul- minar la razín ,jurƒdica de la im-
pable el suicida que el homici- punidad del suicidio, porque de
da (1) † , se han mitigado hasta el ella se derivan consecuencias im-
punto que se ha llegado ñ admitir
(1) Merkel : Selbstmord, en Holtzen .chrfh's
(1) Richter : Comentatio juridica de ho- Rechtslexicon, III, Anfli, Lei zig, 1881, III,
micidio, Sena, 1744, pñg . 35 . 668 .

I88 E . FERRI ANTROPOLOGóA 189

portantñsimas, relativas unas 'a la dica mís positiva y completa, en


tentativa del suicidio y otras í la tanto que el segundo enunciado,
muerte con consentimiento de la que es exacto, basta sñ en el caso
vñctima . del suicidio, pero no es aplicable
Los fundamentos de la impu- al caso del conscripto que se mu-
nidad del suicidio pueden reducir- tila,y el tercero, ƒ sean las razo-
se í tres : I .%, el derecho que el n.es extrñnsecas de inconveniencia
hombre tiene í disponer de su ƒ imposibilidad de penar el suici-
propia vida ; 2 .a, la inexistencia dio, nos conducirñan al castigo del
de una propia y verdadera rela- suicidio frustrado .
ciƒn jurñdica del hombre consigo Pessina, y con „l De Mauro (1),
mismo ; y V, razones intrñnsecas es el criminalista que, en nuestro
que demuestran la inconveniencia entender, ha resuelto mís lƒgica-
ƒ la imposibilidad de penar el mente la cuestiƒn, no aceptando
suicidio . el segundo de los principios sus-
El primero de los principios tentados por Rosmini (2), To .
indicados, si bien rechazado por
la mayorña de los criminalistas penal, Parñs, 1870, II . 73 .--Introduction
(aceptado por Filangieri y Tis- philosophique d l'„tude du droit penal, Pa-
rñs, 1874, pig . 78 .
sot (1), nos parece la razƒn jurñ-
(1) De Mauro : Del suicidio e del, enncorso
in esso, Catania, 1878, par. 5, pig . 12.
(1) Filangieri : Scienza della legislazione, (2) Rosmini : Filosofña del derecho, 1,
Filadelfia, 1819, III, 420.--Tissot : Le droit par . 174.

190 E . PERR1
ANTROPOLOOiA 191

lomei (1), Ellero, Halschener,


Geib, etc ., y mucho menos el pri- no se puede reconocer que el sui-
mero. cidio es un crimen ante el dere-
Dice Pessina : ó Las teorñas in- cho .„ (Ed . de 1859, p . 16 ; e d .
di idualistas no permiten afirmar
Y
de 1882, p . 15 .)
Aquñ resulta de una manera
que el hombre tiene para consigo
evidente la divergencia fundamen-
mismo un derecho sagrado, como
tal, que indicƒbamos antes, acer-
con relaciín ƒ los demƒs hombres .
ca del modo de considerar el de-
En el campo de la penalidad, si
recho . No nos detendremos en
se considera la pena como inti-
notar que podrña no ser absoluta-
midaciín, es lígico que ninguna mente prƒctica la observaciín de
pena pueda imponerse al suicida que no es temible la pena ƒ quien
que ha demostrado no temer la no teme la muerte, porque es muy
muerte . Pero cuando se reconoce
posible no temer la muerte volun-
en absoluto lo intrñnseco de los taria y que cause espanto la muer-
principios de derecho ; cuando se te infamante í aun sílo la pena
reconoce que el castigo tiene por infamante (como la historia nos
razín concreta de ser el mal rea- lo comprueba con el caso de las
lizado, no el mal posible o que vñrgenes Milesias) ; nos limitare-
ha de suceder, y tiene por objeto mos ƒ observar que, supuesto el
el afirmar la justicia conculcada, punto de partida indicado, es per-
(1) Toloñnei : Diritto e procedura penale, fectamente lígico considerar el
III ediciín, Padua, 1875, pƒg . 434. suicidio como un delito y afirmar
E . rERRI ANTROPOLOGóA
192
1 93

con Pessina, contra Beccaria, que lo del C†digo que castiga el ho-
la imposibilidad fñsica de castigar micidio al suicidio, porque í‡ste
al autor del suicidio no hace des- es el homicidio de sñ mismo, es
aparecer la naturaleza criminal una especie comprendida en el
del hecho, y, por consiguiente, el g‡nero homicidio, de modo que
autor (excluyendo siempre el caso r cuando el legislador ha castigado
de locura) ídebe estar sujeto ƒ el conato de todo homicidio vo-
una pena especial, en el estado luntario, ha castigado implñcita-
cñnico que puede ser castigado : en mente la tentativa de suicidio ;
la tentativa de suicidio . „ A…adi- con esto no se vendrña ƒ crear por
mos tan s†lo, que precisamente de interpretaci†n un delito nuevo,
esta consecuencia l†gica de consi- porque tal interpretaci†n no cons-
derar el derecho como entidad tituye una inducci†n por analo-
absoluta , lo que demuestra que E
gña, sino una deducci†n silogñsti-
esta tendencia se separa de la rea- ca del g‡nero ƒ la especie„ (pƒgi-
lidad, se lleg† ƒ esta otra-que na 17, primera edici†n) . Deduc-
ci†n que nosotros, con Carmigna-
es imposible moralmente en nues-
ni, creemos que es jurñdicamente-
tros tiempos castigar la tentativa
insostenible ; deducci†n de que
de suicidio .-Tanto mƒs es cierta
prescindi† el ilustre Pessina en
tal afirmaci†n, si se piensa que
la segunda edici†n de su obra,
el considerar el derecho en abs-
donde ha quedado solamente ulla
tracto habña llevado al autor cita-
indicaci†n ƒ la punibilidad, acaso
do `a la teorña de aplicar el artñcu- 1 .3
194 E. FERRI
ANTROPOLOGóA
1 95
de jure condenado del suicidio
como principio que la sociedad
frustrado, pero que, sin embargo,
tenga un derecho sobre la conser-
conducirña, como observaba Car-
vaci…n de inˆ vicia, aun í pesar
rara (nota al pírrafo 1155), í la
mño, se llegarña í la consecuencia
1!
consecuencia de que, por ejemplo,
de reconocer í la sociedad el de-
estando en Francia castigados de
recho de castigar la intemperan-
igual modo el delito consumado y cia y aun la misma emigraci…n‡
la tentiva, se verña acaso la posi- (pírrafo 1154) . Y ahora (y sin
bilidad de condenar í muerte el notar que el mismo Carrara afir-
que habña intentado inƒltimente ma, como veremos, este derecho
matarse . de la familia y de la sociedad so-
He aquñ por qu„ nos parecen bre la vida del ciudadano í pro-
menos l…gicos aquellos crimina- p…sito del duelo, pírrafo 2886),
listas que, como Carrara, Ferrao ‰cuíles serín las razones de con-
y otros, admiten la impunidad veniencia, por las que el suicidio
del suicidio consumado … frustra- consumado, como el frustrado, no
do por la sola consideraci…n de s…lo no se castiga, †sino que no
† conveniencia polñtica ‡ . Dice Car- se le enumera entre los delitos?‡
rara, si se quisiera considerar un (pírrafo 1155) . Son, dice Carra-
delito al suicidio fundíndose en ra, †la imposibilidad de imponer
la inalienabilidad del derecho í al cadíver una pena que no sea
la vida, †serña peligroso el seguir bírbara „ injusta, la conmisera-
este camino, porque establecido ci…n para con la familia ya bas-

196 E . FERRI
ANTROPOLOG†A 197

Cante abatida, la inutilidad de nal de Cerdeƒa ; razones, en fin,


afirmar con la ej emplaridad de que ó nosotros nos confirman en
una pena el amor ó la vida, que la opiniín de que solamente por
estó bastante encarnado en el una transacciín lígica, se las pue-
hombre ; si alguna de estas razo- de dar el gran valor de quitar el
nes no fuera de apreciar en el caso carócter de delito ó una acciín
de tentativa de suicidio, la sus- que se dice es contraria ó los prin-
tituirñ con la razín de humanidad cipios de la moral (lo que no dis-
y prudencia, de que amenazando cutimos), sino ó los principios
con una pena al suicida, es posi- del derecho .
ble se aƒada un nuevo motivo
para que se mate ó aquel que ya Participaciín en el suicidio . --
hab„a querido privarse de la vida … Hoy d„a la inmensa mayor„a ad-
(pórrafo 1155) . mite por una í por otra razín que
Estas razones, de gran valor el suicidio no es delito, y casi
positivo, no hacen imposible, unónimemente se declara que s„
como dice Ferrao (1), alguna san- lo es la participaciín en el suici-
ciín al suicidio, como la declara- dio . Nítese que ahora sílo discu-
ciín de cobard„a y de nulidad del timos la racionalidad de la pena-
testamento que decretaba el ar- lidad, en el caso de que la ley
t„culo 585 del antiguo Cídigo pe- disponga terminantemente que
exista una clase especial de de-
(1) Ferrao : Theoria do diritto penal, VII, lito .
44 y sigo

198 r. FERRI
ANTROPOLOG†A 199

Mittermaier (1) se inclina ó la como casi todos los criminalistas,


impunidad para los casos de auxi- admite que estas circunstancias
lio en el suicidio, y la sostiene ‡exigen en la practica una gran
francamente en los casos de auxi- cautela en la aplicaciín de esta pe-
lio en el suicidio frustrado ; esto, nalidad ˆ , que deberña di .sminu_ir ;
precisamente porque toma como pero a‰ade ‡ que en los casos de
punto de partida para resolver el evidente maldad del entendiniieli-
problema, no el aspecto moral y to, serña peligroso dejar sin casti-
religioso, sino el positivo, el ju- go al que para lograr una vengan-
rñdico y social . Partña precisamen- za í para adquirir una herencia,
te de la investigaciín sobre los hubiera usado el pŠrfido medio de
motivos determinantes que la es- inducir ó otro el suicidio ˆ .
cuela positiva tiene como criterio Esta observaciín se hace como
fundamental, y deducña sus con- verdadera, pero sílo por la acos-
vicciones, considerando que aca- tumbrada preocupaciín de la in-
so determinen la ayuda ó un sui- moralidad del suicidio, solamente
cidio, o el sentimiento de piedad porque, como dice Mori (1), se
í el de salvar ó una familia del quiere ‡ que el legislador sostenga
deshonor . con el derecho constituido la san-
Carrara (nota al pórrafo 1156), tidad de los principios religiosos
y morales ˆ , que nosotros creemos
(1) Mittermaier : Die Beihƒl zum selbs-
tmord und die T„dtung cines Einwlligen- (1) Mori : Teorica del Codice pŠnale tos-
den, en Goldham mer's …rchiv .,1X, 433 y sig . cano, Florencia, 1854, póg . 252-253 .

200 E, FERRI
ANTROPOLOGóA 201

que deben fundarse precisamente dudable que si se castiga al que


en algo diverso del Cñdigo penal : con mala intenciñn participa en
solamente por la preocupaciñn in- un suicidio, bien instigando ñ
dicada, Carrara y otros juriscon- bien ayudando al suicida, la falta
sultos vienen a la conclusiñn de del ƒxito desgraciado no puede
que la participaciñn en el suicidio sustraer racionalmente al partíci-
debe siempre castigarse, admitien- pe de toda responsabilidad . Esto
do sñlo como excepciñn la bondad no es sino otra prueba de que la
de los motivos determinantes como falta de una base positiva en la
causa de atenuaciñn . soluciñn principal del problema,
Con la afirmaciñn consignada, lleva consigo la necesidad de con-
dice Carrara, acepta Mittermaier tinuas inconsecuencias .
la impunidad del partícipe en el En el hecho de la participaciñn
suicidio frustrado (con evidente en el suicidio, entendemos que
inconsecuencia lñgica), en el caso siendo una acciñn jurídicamente
precisamente por ƒl formulado de lícita el suicidio, por una ñ por
la maldad del entendimiento del otra razñn la participaciñn en el
partícipe . Mas si es discutible la mismo no puede ser por si una
opiniñn de que supuesto un ar- acciñn jurídicamente ilícita .1 , 0s

tículo del Cñdigo penal que casti- parece que prescindiendo de toda
gue la participaciñn en el suici- preocupaciñn ƒtica ñ religiosa, la
dio, debe entenderse participaciñn sola lñgica elemental basta para
en el suicidio consumado, es in- decidir, y volvamos a la analogía

202 E . FERRI ANTROPOLOGóA 203

del suicidio con la emigraciñn : si ciñn en el mismo es tambi†n jU.-


la emigraciñn es un acto lícito, rídicamente lícita, siempre que no
ƒcñmo podr„ ser la ayuda „ la sea determinada por motivos anti-
emigraciñn un acto ilícito, cuan- jurídicos, antilegítimos, antiso-
do no haya fraude ñ violencia en ciales .
el auxilio? Descendiendo de los principios
La tendencia de las escuelas abstractos jurídicos „ la realidad
cl„sicas de considerar siempre el de la vida cotidiana, encontramos
hecho en sí, como ente abstrac- observaciones de hecho que afir-
to, es la causa de estas transac- man. nuestra soluciñn .
ciones lñgicas, que tienen, sin em- En primer lugar, se puede dis-
bargo, algo de verdadero y positi- tinguir la participaciñn en el sui-
vo . En efecto ; la razñn aducida cidio en verdadera y propia ins-
por Carrara y otros criminalistas tigaciñn ñ en simple auxilio, no
de la enfermedad del entendi- porque haya diferencia jurídica en
miento, demuestra la necesidad de ambos casos, sino solamente por
a…adir en el examen de aquella la mayor probabilidad de que en
participaciñn en el suicidio, el cri- la instigaciñn los motivos deter-
terio positivo de los motivos de- minantes tengan car„cter antiju-
terminantes, del cual deducimos rídico (venganza, odio, codi-
como consecuencia de la que, su- cia, etc .), probabilidad, sin em-
puesto que el suicidio sea un acto bargo, que tiene en contra hechos
jurídicamente lícito, la participa- reales . Así, Pissanelli, en su li-

204 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 205

bro sobre los ,jurados, copia de la


omnipotencia {'el ,jurado, hasta el
historia de Colletta el caso de un
punto de prescindir de una ley
honrado padre de familia que te-
escrita, es una ventaja de esta
nña un hijo de mala ñndole, que
instituciƒn, no podemos dejar de
habña sufrido varias condenas y
consignar un hecho, y es que el
estaba condenado í la pena de com„n sentir apoya la proposi-
muerte, que habña de verificarse ciƒn por nosotros sentada, y que
en Acerenza (Basilicata), ante la los criminalistas han aceptado en
propia casa : el padre, al dar noti- parte para el solo efecto de la di-
cia a su hijo de que en casaciƒn minuciƒn de la pena .
se habña confirmado la sentencia Finalmente, la conclusiƒn que
que lo condenaba í la pena capi- hemos consignado, deducida jurñ-
tal, le rogƒ que ahorrase í la fa- dicamente de la observaciƒn de
milia el „ltimo „ltraj e, y le dio los hechos, es la „nica verdadera,
un veneno que el reo tomƒ ; el príctica y „til ; lo demuestra el
padre fu… condenado por los tri- hecho de que muchos criminalis-
bunales ordinarios : Pissanelli tas (reconocida por la influencia
afirma, y lo propio el procurador mís ƒ menos referente í los mo-
general de G…nova (1), que los tivos determinantes), cuando ha-
jurados le hubiesen absuelto . blan de la punibilidad de la par-
Ahora, dejando í un lado si la ticipaciƒn en el suicidio, conclu-
(1) Munich† : Relazione statistica per la
yen por fijarse en los casos de
corte d'.Appello di Genova, G…nova, 1883 . fraude ƒ violencia ; en suma, en

106 Z. FERRI ANTROPOLOGóA 207

los supuestos de existencia de laciñn directa con la locura, ex-


malvados fines, en el que impulsa cluida …sta en un suicidio, de-
ñ ayuda í un suicidio . ber‡a constituir un verdadero y
A este propñsito, no nos per- propio delito .
suade el razonamiento de Carra-
ra, de que mientras el suicidio Muerte del que consiente en ella .
ƒse oculta í la sombra de la pre- La profunda, enorme diferen-
sunciñn de furor „ (pírrafo 1155), cia que los criminalistas estable-
la ƒpresunciñn de enajenaciñn cen. entre la participaciñn en el
mental no existe para aquellos suicidio y la muerte de una per-
que ayudan al suicidio de otro, sona voluntariamente, nos parece
donde no cabe duda sobre su im- estar poco de acuerdo con la rea-
putabilid ad „ (nota al pírra- lidad de los hechos . Que se dis-
fo 1156), ya que, por una parte, pare un revñlver contra un amigo
si en el caso de que el que parti- gravemente enfermo, que implora
cipa en el juicio estí loco, cesa en por piedad el que se le mate para
librarle de crueles torturas ñ que
…l, seg†n la escuela clísica, toda
al mismo se le proporcione un
imputabilidad moral y pol‡tica, y
arma que de otro modo no podr‡a
esto no decide la cuestiñn de si
tener, arma que se sabe es para
el acto de la participaciñn reviste
suicidarse, ˆdñnde se encuentra
6 no el carícter de criminal, y en
la diferencia moral y jur‡dica para
segundo lugar, que si bien es
que en el primer caso se aprecie
verdad que el suicidio estí en re-

208 E . FERRI
ANTROPOLOG…A 209

un homicidio, aunque sea con cidio es aquel que voluntariamen-


atenuantes, y en el segundo una te ha ejecutado el acto que con-
sencilla participación en el sui- suma la muerte „ , y hace esta dis-
cidio? La diferencia entre ambos tinción : ƒDos amantes deciden
actos existe, pero sólo es debida matarse y cogen cada uno una
ñ que se examinan las acciones pistola . Se apuntan mutuamente ;
humanas en sí, separadas del am- ñ una se†al disparan ambos : sa-
biente real en que se desarrollan ; len los tiros ; el hombre mata a la
abstracciones que en la prñctica, mujer, ‡sta no acierta al amante .
y especialmente en la aplicación Podr‡is juzgarlo con toda bene-
de las penas en los supuestos ci- volencia imaginable, pero serñ,
tados, pueden conducirnos ñ una siempre autor de homicidio, si bien
verdadera enormidad . la víctima haya consentido en su
Admiramos la potencia de anñ- muerte . Otros dos amantes que
lisis lógica en Carrara, que aun desean morir juntos a ;;uerdan ,
admitiendo ƒser cosa difícil y pe- como medio para cumplir su si-
ligrosa distinguir en ciertos casos niestro propósito, la asfixia . El
prñcticos la muerte consentida hombre prepara el brasero y cie-
por la víctima y el auxilio en el rra herm‡ticamente el cuarto ; la
suicidio„, dice que ƒes preciso mujer entra en la habitación vi-
ciada y perece, y el hombre es,
mantenerse firme en los princi-
por fortuna, salvado ; pues bien,
pios de la escuela ontológica„ y
afirmar que ƒel autor del homi- ñ este hombre se le puede imputar
14
2(O E. FERRI
ANTROPOLOGóA
2!!

la participaciñn en el suicidio de En nombre de este m„todo po-


otro, mas no el que sea autor de sitivo sostenemos, aun para el
un homicidioí . (Nota 1 .a al pƒ- caso de muerte violenta consenti-
rrafo 1157 . -- Chauveau-H„lie : da por la v†ctima, la soluciñn
Th„orie du Code penal, 1850 .-- dada para la participaciñn en el
Ediciñn Nypels, par . 2424, nota suicidio , confirmando , que as†
7 .a y par . 2426 .) como el hombre tiene el derecho
Admiramos esta poderosa fuer- ƒ disponer de su vida, y de todos
za de anƒlisis, pero nos pregunta- modos por admitirse que el suici-
mos : …Qu„ acogida podrƒ encon- dio es un acto no criminal, la
trar de la generalidad, que utili- muerte del que consiente en ella,
dad prƒctica, qu„ justicia positi- es decir, el homicidio-suicidio no
va podrƒ informar estas sutiles constituye delito sino cuando el
distinciones legales ƒ las que pue- agente se determina por motivos
den corresponder tan graves dife- ileg†timos ñ antisociales . `U'odo el
razonamiento puede resumirse en
rencias en la penalidad? …A qu„
objeto continuar en semejantes 6 el siguiente dilema : 0 se consi-
abstracciones jur†dicas, cuando la dera que el hombre no puede dis-
observaciñn cotidiana demuestra poner de la propia vida y enton-
estar bastante lejos de la realidad? ces se deb†a castigar, si no el sui-
…No es, por consiguiente, oportuno cidio consumado, ƒ lo menos el
un poco mƒs depositivismo en esta frustrado, ñ se admite que el sui-
cidio no es un delito ; y en este su,-
cienciadelos delitos y de las penas?

212 E . FERRI
h
ANTROPOLOGóA 213

puesto, ñen quí concepto se cas- delito es un fenƒmeno histƒrico y


tiga al que toma parte en el sui- social que var„a en el tiempo y en
cidio ayudando ƒ matando, sƒlo el lugar . No nos convencer„a de
porque toma parte? lo contrario ni el ejemplo citado
Este razonamiento no tiene res- por Carmignani (1), del part„cipe
puesta para aquellos que sostienen en el hurto domístico cometido
que no es el suicidio una acciƒn por un hijo en perjuicio de su pa-
jur„dicamente criminal . Mas si dre : aunque aqu„ se dice que el
los que no admiten este principio hecho del hijo no se castiga por
dijesen que por razones de conve- razones de conveniencia, pero este
niencia no se castiga el suicidio hecho es criminal con respecto …
en el suicida mismo, esto no qui- la tercera persona que en íl tome
ta al acto mismo el car…cter de parte, y lo mismo acontece con el
criminal con respecto ' los terce- suicidio ; no nos convence, porque
ros que cooperan, preguntar„amos entre las dos hipƒtesis existe una
nosotros dƒnde concluye el abso- diferencia jur„dica que impide su
luto ontolƒgico del delito como comparaciƒn . La sustracciƒn he-
ente jur„dico, si la misma acciƒn cha por el hijo en perjuicio del
es y no es delito por sƒlo razones padre (y no entramos ahora en
de conveniencia . No se viene … otras cuestiones sobre la punibi-
admitir con la escuela positiva lidad de este acto) tiene todas las
que no hay nada absoluto en las (1) Carmignani : Teoria dell e legyi della
sic. soc., Pisa, 1831, 11, 393, nota 3,a
calificaciones de delitos, y que el

214 ó . FERRI ANTROPOLOGñA 215

características de un verdadero y la seguridad en estos mismos ciu-


propio delito, porque lesiona un dadanos, dandoles la idea de la
derecho de un propietario y ƒste propia seguridad, …quiƒn no ve
no consiente en la lesi„n . El caso que el consentimiento de la víc-
del que toma parte en un suicidio tima, vera adero, espont†neo, no
„ en el de que la víctima consien- arrancado por fraude ni violencia,
ta en su muerte es totalmente di- quita toda raz„n de ser í la defensa
verso, y negamos que la sola ana- por parto del Estado? …En quƒ for-
logia superficial de que en uno y ma vemos amenazada la opini„n
otro caso exista un agente princi- de nuestra seguridad si sabemos
pal que quede impune por razo- que una mujer se ha entregado
nes de conveniencia, tenga el va- voluntariamente aun hombre, que
lor l„gico ,jurídico de equiparar la un. propietario ha sido despojado
punibilidad del c„mplice de hurto de sus bienes con su consenti-
(que en este caso puede conside- miento „ que un ciudadano ha
rarse como agente principal) con sido muerto, por su voluntad? A
la punibilidad afirmada para el menos que volvamos al fíat , justi-
partícipe en un suicidio en las tia pereat mundus, no podríamos
dos formas indicadas . Porque si afirmar (en contra de la opini„n
es innegable que el Estado ejerci- de Chauveau y Hƒlie, par . 2427)
…a la funci„n represiva para de- en el Estado el derecho de defen-
fender en el caso de los delitos der nuestro honor, nuestra vida,
contra los ciudadanos uti singuli, nuestros bienes en contra de nues-

216 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 217

tra voluntad . La Iglesia es la ñni- de la v„ctima mís bien que la del


ca que, con arreglo í sus princi- criminal o la de un tercero . La
pios, puede pretender salvar í los imputabilidad del instrumento no
pecadores contra su voluntad . es condici…n necesaria í la impu-
De este modo se puede invertir tabilidad del motor del instru-
un argumento de Carrara, cuando mento . Que yo para matar í otro
dice : ƒEl que voluntariamente me valga de malvado sicario, de
coopera por cualquier medio í la un loco, … de un animal, … de un
muerte de un hombre, viola sin instrumento mecínico … de la
duda el deber jur„dico que tiene mano del mismo enemigo, no va-
de respetar la vida de los demís r„a la naturaleza del hecho
. † (Pí-
… cualquier acto que pueda ata- rrafo 1408 .)
carla . De este deber jur„dico no Prescindiendo de la primera
le desliga el consentimiento de la parte de este argumento, que to-
v„ctima, que no es de atender re- mado en absoluto nos conducir„a
cayendo sobre cosa de que no se í que no existiera nunca impuni-
puede disponer libremente . No dad por la muerte de un hombre
hay raz…n jur„dica bastante para ni aun por la propia defensa, y
considerarlo desligado de tal de- que vuelve í plantear la cuesti…n
ber por la mera accidentabilidad del consentimiento que ya liemos
material de que el instrumen- examinado, nos queda la segunda
to de que se vale para buscar la parte del razonamiento . Nosotros
muerte de un tercero, sea la mano sostenemos que no s…lo el que

2t8 E . FERRI
ANTROPOLOG‡A
21 9

consiente en su muerte (exclu- realidad . Ademñs , existir„an mu-


sión hecha de los casos de fraude
chas peligrosas interpretaciones
o violencia) no es un instrumento de seguir tal criterio ; se podr„a
en manos del que participa en un decir que no es criminal el robar
suicidio, sino que podemos decir carne ñ un vecino en viernes de
con lnñs lógica, que determinados cuaresma para impedirle que pe-
a0 morir, el que nos causemos la que ; que tampoco es criminal el
muerte con un arma, con veneno que comete adulterio con la mu-
ó con la mano de un amigo (y nó- jer de un hombre estƒril ñ fin de
tese que excluimos la hipótesis procurar ñ la mujer la consola-
con respecto al enemigo), íquƒ di- ción de tener un hijo . ˆ (Nota al
ferencia real y jur„dica hay en la pñrrafo 1408 .)
muerte? Nos parece, por el contrario,
A…ade el mismo Carrara : †La que ni una ni otra de las consi-
muerte del que en ello consiente deraciones del eminente crimina-
es siempre homicidio, ñ pesar de lista, resuelvan el punto debati-
la pretendida teor„a del fin bueno . do : 1 .‰, porque desde el momento
Pretender que la muerte dada con que en derecho, quien afirma debe
consentimiento de la v„ctima no probar, no es hipƒrbole fantñs-
puede castigarse porque quien lo tica , sino una realidad probada,
mata entiende que le hace un be- que en ciertos casos la muerte
neneficio, ante todo es convertir del que en ello consiente tiene
una fantñstica hipƒrbole en una lugar por motivos humanitarios,

220 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 221

y por consecuencia, legñtimos ;


concreto, se discute sobre las
2 .í, porque en los casos supues- imaginables variantes del hecho
tos por Carrara, como prueba ab mismo, y por consiguiente, que
adsurdum, falta nada menos que al razonamiento le falte base, por-
el consentimiento del propietario que puede existir tambi…n el arre-
del derecho, que constituye en la pentimiento del que consiente en
muerte con consentimiento la base su muerte, antes de que …sta se
determinante de los motivos del consume, y ademƒs, porque nos-
agente . otros hablamos del caso en que
Finalmente, Ambrosoli (1) in- la muerte se haya realizado ya, ‡
dicaba ƒ este objeto una diferen- por suicidio aconsejado, ‡ con
cia esencial entre el auxilio para ayuda, ‡ directamente por un ter-
el suicidio y la muerte de un hom- cero .
bre con su consentimiento : la de Resumiendo, diremos que los
„no poderse excluir, que acaso en criminalistas, en el examen de
el acto del suicidio el remordi- este problema, por una parte se
miento pudiera contener al des- dejan influir por preocupaciones
graciado, restituy…ndole ƒ la vida de orden …tico o religioso extra-
que pensaba abandonar † . Nos pa- ˆas al orden jurñdico criminal, y
rece que en vez de discutir los por otra parte han sido impulsa-
principios jurñdicos de un hecho dos por el deseo justo de no dejar
impunes los atentados ƒ la vida
(1) Ambrosoli : Bibliografña de la INTem si
en el Monitore dei Tribunali,1864, pƒg . 189.
de otros cuando obedecen ƒ mal-

222 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 223

dad . La soluciñn positiva de este en ' :urol)a con referencia al pro-


problema en el terreno científico, blema que liemos discutido, po-
se encuentra en la exclusiñn de demos dividirlas en dos grandes
las consideraciones extrajurídicas categorías : una, de las que casti-
citadas y en aceptar aquella parte gan la tentativa de suicidio con
verdadera de la teoría sustentada propias y verdaderas penas, como
por los criminalistas, reduciƒndo- las leyes inglesas y el proyecto
se nuestra opiniñn „ decir que la de Cñdigo penal inglƒs, ñ con pe-
muerte voluntaria no es, jurídica- nas religiosas, como el Cñdigo
mente considerada, un hecho cri- ruso, cuando el reo es cristiano (1),
minal, porque el hombre puede y otra, de aquellas que son las
disponer de su existencia, y que, m„s, que no se ocupan para nada
por consiguiente, el consentimien- del suicidio . En este segundo gru-
to de la víctima quita todo el ca- po tenemos las siguientes varie-
r„cter criminal al acto de aquel dades : 1 .a , de aquellas legislacio-
que concurre directa ñ indirecta- nes que no contienen disposicio-
mente „ un suicidio, siempre que nes expresas ni aun para los casos
no sea determinado por motivos de participaciñn en el suicidio ñ
ilegítimos ñ antisociales . de muerte del que en ella consien-

(1) Louis : Notice sur un projet de Code


crimi-vval annglais . Ferusa, 1878, extr ., p„gi-
Si examinamos ligeramente las na 9 .-Fanti : Sul proyetti delle leggi penal…
ingles… . Fano, 1880, p„g . 18 .
principales legislaciones vigentes

224 E . FERRI
ANTROPOL.OGfk 225

te, corno el Código francñs y sus


razón se elude siempre corno su-
derivados el sardo, italiano y el
cede en Inglaterra (1), observa-
belga ; 2 .", aquellas que dan una mos que en los casos en que la
fórmula general relativa al con-
ley nada dice del homicidio-suici-
sentimiento del paciente del deli- dio, los co mnentaristas se limitan
to, como el Código austriaco (pí- casi unínimemente í declarar que
rrafo 4 .ƒ) ; 3 „ a , aquellas que expresa- mientras la participación en el
mente indican una de las hipótesis suicidio no debe ser castigada,
del homicidio-suicidio 6 partici- porque no se concibe complicidad
pación en el suicidio (Código tos- en un hecho que no es delito ; por
cano, art . 314) 6 muerte del que el contrario, cuando se trata de
en ella consiente (Código alemín, una muerte con el asentimiento
pírrafo 216), y 4, a , las que tratan de la v…ctima, entienden debe ser
espl…citamente las dos hipótesis pensando que de lege condenada
(Código espa†ol, art . 421 ; Código la castigada como homicidio, con
del cantón de Tesino, arts . 301 alguna atenuante si acaso (2) . So-
y 302 ; Código h‡ngaro, pírs . 282
y 283 ; Código holandñs, arts . 293 (1) Blackstone: (~ommentairessur les bis
anglaises Par…s, 1823, V, 527-528 .-Comte :
y 294) .
Tratatto di legislazione, Florencia 1236 1435 .
No ocupíndonos del anacronis- (2) Rogrou : Les cinq Codes expligiiñs, pí-
mo de una sanción para la tenta- rrafo 5J. - Legrarevend : Traitñ delñgislc .tion
criminel, I, 114 . -- Carnot : Comnzentaire s ; ˆ-
tiva de suicidio ' que choca contra le Code penal, 1, 115 ; II, 5 .-Blanche : Etudes
el com‡n sentir, y que por esta pratiques sur le Code penal, II, y sig ., II,
15
226 E . 1'ERRt
ANTROPOLOGóA 227

lamente Chauveau y Hñlie, aun-


que la soluciín esquem…tica de
que la muerte del que en ella con- los .juristas, aceptada por la Ri-
siente debe ser castigada, sostie- vista penale (Junio, 1882, cuadro
nen que en caso de que la ley na- bibliogr…fico, n„mero 560), pugna
da diga, no debe castigarse en tal por defecto í por exceso contra
supuesto, por faltar en el matador las necesidades pr…cticas, el es-
el dolus 7nalus, í como nosotros pƒritu de la ley y la opiniín de la
dirƒamos, faltan los motivos anti- generalidad . Y creemos que no
jurƒdicos í antisociales (1) . Pre- pudiendo, como hemos dicho, ha-
cisamente por este criterio, hasta cer sin m…s ni m…s una distinciín
ahora no aceptado por los crimi- tan enorme entre las dos hipíte-
nalistas, apenas estudiado y sin sis por sƒ solas y en abstracto, es
aplicaciones generales, nos parece necesario, aun en el estado actual
de la legislaciín, tener en cuenta
349 ; IV, 545 .-Daloz : Repertoire-eOmplicitñ, los principios determinantes para
n„mero 62 .-Crimes contre les pees ., n . 132 . afirmar : L', que por una parte,
-Merlin : Queslion du droit, palabra S?uici-
.-- aun la participaciín en el suici-
da .-Rauter : Droit criminel, p…r . 115, 442
- dio por instigaciín í por ayuda,
Gñrand : Code penal belgue expliquñe, Bruse
las, 1877, p…g . 189 .--Ferrarotti : Comentario es punible, cuando el agente con-
al Codice penale, Turƒn, 1860 . Mel . 522 .-
Cosentino : Codice penale annotato, N…po-
curra con fraude 6 violencia 6
les, 1880, II, 247, expone las diversas teorƒas abusando de las condiciones pa-
sin presentar soluciín . tolígicas 6 de la inexperiencia de
(1) Ohauveau y Hñlie : Thñorie du Code
penale, ediciín Nypels, u . 2431-2438 . otro, y cuando persiga fines anti-

228 E . FERRI
ANTROPOLOG„A 229

sociales, toda vez que nada im- que los jueces puedan variar la
porta que se mate ó un individuo pena dentro de los lƒmites lega-
materialmente pegóndole una pu- les, teniendo en cuenta la …mal-
zialada ñ dóndole un tiro, ñ que dad† de la voluntad del agente,
se le proporcionen al mismo estas precepto que es uno de los reco-
armas ñ un veneno instigóndole nocimientos implƒcitos del crite-
con maldad ó que use de ellas ; rio jurƒdico que hemos propuesto,
y 2 .í, que la muerte de una per- afirmaciñn que puede verse com-
sona con su consentimiento no probada en Puccioni, el cual li-
produce castigo para el matador mita su atenciñn ó los casos de
si prueba la legitimidad de los participaciñn en el suicidio por
motivos impelentes . … un ónimo perverso ñ de codicia
Bajo el imperio de las leyes que de las cosas ajenas (1)† . E n el
consideran una sola de las dos caso de muerte con consentimien-
hipñtesis, para la que contenga to no incluida en la participaciñn
una sanciñn esplƒcita, el criterio en el suicidio, aunque no sea un
de los motivos determinantes no homicidio en el sentido general
tendró mós efecto que el de ate- de la palabra, creemos, sin em-
nuar la pena ; esto si los jurados bargo, que la nociñn legal del ho-
que del hecho conozcan no acuden micidio de ser …la muerte de un
ó la piadosa mentira de negar el hombre ejecutada con dolo ñ cul-
hecho mismo . A este propñsito, (1) Puccini : 11 Cod, pen . toscano illustra-
t o, IV, 499 .
el Cñdigo penal toscano establece

230 E. FERRI ANTROPOLOGóA 231

paƒ (art . 307), admita la aplica- por el contrario, poderla incluir,


ci„n del criterio psicol„gico í la cuando se determine por motivos
mayor o menor punibilidad de la antisociales, en la noci„n de que
muerte consentida ; acaso mís que es homicida el que dolosamente
el C„digo italiano, que usa una (vors tzlich) mata í un hombre .
frase … quien quita la vida volunta- Porque, y repetimos esto, el que
ria,niente ƒ ( art . 522) que parece por codicia „ venganza mate di-
exigir s„lo la voluntariedad del rectamente í un hombre, „ el que
acto y no el que sea doloso . le induzca í ello, nos parece que
Diremos lo propio del C„digo no deba ni aun de leche con,dita
alemín, que habla s„lo de la (porque el derecho criminal, í
muerte del que en ella consiente, diferencia del civil, mira mís í
y seg†n el cual, mientras los cri- la esencia que í la forma) llevar
minalistas alemanes estín uníni- la enorme diferencia de admitir
mes en no considerar como pu- la círcel en un hecho y en otro la
nible la participaci„n en el sui- completa impunidad . A prop„sito
cidio (1), nosotros creer‡amos de este art‡culo del C„digo penal
germano (que es el 206), Zim-
(1) Schaper : Begriph und allgemeiner merman, en una notable mono-
Thathestand des Verbrechens . -- Holtzen- graf‡a extractada en la Revista
dorff's : Handbusch des Deutschea Stra fre-
penale (Junio, 1882) (1), sostiene
chets, Berl‡n, 1871 77, tono II, pígs . 11.G,
117 .-Holtzendorff's : Z„dtuny, tomo II[,
píg. 416, 418 . -Berner : Meyer Schiitze, (1) Zimmerman : Zur ñuslegyungdes pí-
Liszt, etc .

232 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 2 33

que en el caso de silencio del Cñ- cidio-suicidio, no haremos sino


digo, la herida inferida con asen- ligeras observaciones . En primer
timiento de la víctima, cuando no lugar, todas estas leyes, especial-
haya homicidio tentado por faltar mente las mƒs recientes, consig-
la intenciñn de matar, se debe nan para estos casos una penali-
aplicar la regla volenti non fit in, dad muy atenuada, que diversa
j uria, porque esta regla general en la medida y distinta en las dos
debe valer allí donde el Cñdigo hipñtesis, contiene de todos mo-
expresamente no la derogue (como dos un reconocimiento implícito,
4~
el pƒrrafo 216 y el 143 sobre las aunque parcial, de las ideas aquí
mutilaciones del conscripto para sostenidas, especialmente en aque-
hacerse inhƒbil para el servicio llos Cñdigos como el del cantñn
militar) . En nuestro entender, de Tesino, que establecen a„n una
esta doctrina debe admitirse, pero ulterior diminuciñn precisamente
siempre sometida al criterio de en el caso de los motivos que no
los motivos determinantes . son antisociales, como horror ƒ
_En lo que respecta ƒ las legisla- muerte dolorosa … inevitable, tu-
ciones que en general quitan efica- tela del propio honor ñ de la fa-
cia al consentimiento de la víctima, milia (1) . En segundo lugar, nos
aprecian de una manera explícita queda por hacer la observaciñn
las dos opiniones acerca del homi-
(1) Brussa : ~~'ultimu proyetto di Codigo
rrafo 216 des S. G. B ., Berlín, Areh ., 1881, p…calo olamdesse, Bolonia, 1878 -Nota al
pƒginas 5, 6 . pƒrrafo 324 .
2 34 E. FERRI
ANTROPOLOGóA
235
de cñmo la jurisprudencia aplica
tra de la validez del consenti-
la sanciñn penal en estos casos .
miento en los casos consignados
en la ley, en Francia y en Italia,
fuera de alguna sentencia de la
Entramos en la íltima inves- primera mitad de este siglo, nin-
tigaciñn, de la cual deduciremos guna hemos podido encontrar en
la confirmaciñn mƒs elocuente, las colecciones que hemos exami-
de que el criterio psicolñgico por nado (1) .
nosotros defendido en la teor„a Este hecho admite tres expli-
de la responsabilidad jur„dica, no caciones : ñ que no se ha realizado
sñlo responde ƒ los principios de ningín caso de homicidio-suici-
la ciencia positiva, sino que estƒ dio, ñ que los jueces no han in-
de acuerdo con el sentido comín coado procedimiento sobre el mis-
y en la prƒctica tiene no pocas mo, ñ que si se ha procedido por
aplicaciones . estos hechos, ha reca„do senten-
En la jurisprudencia prƒctica, cia absolutoria . Ahora, la expe-
en lo que respecta a la participa- riencia diaria excluye por com-
ciñn en el suicidio ñ ƒ la muerte pleto la primera hipñtesis, con-
consentida, nos encontramos ante
(1) Jurisprudence g…n…rale . - Dalloz'
este hecho, que fuera de Alema- Journal du palais, Anncali toscanti e Aran&,i
nia, donde se dictaron algunas italiani di giurisprudeYaza, La l :egge, Ri
vista I'enale, Il Felangieri, Il loo italiano,
sentencias en el íltimo quinque- Temi veneta, Giurisprudenza italiana . (Be-
nio, tanto en pro como en con- thini) .- Monitore dei Tribunali, La Legge .

:a .

236 E . FERRI ANTROPOLOGóA 237

firmando, por consiguiente, las uno que matí ƒ Luisa y otro que
otras dos . se tirí su agresor . En Julio de
Son, efectivamente, frecuentes 1883, en Savona, dos artistas dra-
los casos en que dos individuos, mƒticos decidieron morir : el aman-
casi siempre dos amantes desgra .-- te matí ƒ su novia y „l quedí gra-
ciados, deciden morir juran top y vemente herido ; curado, no se
uno de los dos sobrevive, sin que sabe que se le siguiera proceso,
la autoridad proceda, por el reco- no obstante que se trataba de un
nocimiento implñcito del criterio verdadero caso de muerte consen-
de las categorñas de delincuentes tida. En otras circunstancias se
(delincuentes por pasiín) que la verificaron casos de ñndole anƒlo-
escuela positiva sienta como base ga ƒ los referidos : asñ, sin hablar
de la diversa aplicaciín de la res- de m„dicos piadosos que en algu-
ponsabilidad jurñdica . Recorda- na enfermedad absolutammienate des-
mos, entre otros casos, el que esperada para la ciencia de hoy
narraba un periídico de Cagliari : (como sucedií en un caso referido
en el verano de 1881, se oyí de- por Dalloz, en que -hubo proceso
cir ƒ Francisco G. que estaba una y absoluciín), podrñan por sola
noche conversando con su amante humanidad anticipar la muerte
Luisa R . --Luisa, yo te mato .- seguida de horribles sufrimientos ;
Haz lo que quieras, que no me en Bolonia ha sucedido un caso
lamento-contestí -y en el acto de muerte por motivos legñtimos .
se oyeron dos tiros de revílver, Estaba para terminarse el proceso

23$ E . FERRó ANTROPOLOGóA 2 39

seguido contra F ., por asesinato Cuando la autoridad, en he-


de un sacerdote, cuando el proce- chos de …ndole an„loga „ los con-
sado se envenenñ ; la opiniñn pí- signados quiere aplicar las leyes
penales, entonces los juicios, y
blica seƒalaba con el dedo la per-
especialmente los jurados, eluden
sona que piadosamente le sumi-
piadosamente la ley con la cons-
nistrñ el veneno ; la autoridad
tante declaraciñn de demencia en
(obrando sabiamente), siguiendo
los casos de suicidio corno en In-
el criterio de los motivos deter-
glaterra, ñ con absoluciones en los
minantes , no intentñ procedi-
casos de homicidio-suicidio .
miento alguno en investigaciñn
Holtzendorff recuerda el caso
del autor de un hecho que algu- de la mujer del conde Batlhyani,
nos Cñdigos y muchos criminalis-
que le facilitñ el cortaplumas con
tas califican de grave delito . A
el que se suicidñ en la c„rcel . Da-
este propñsito entendemos no se lloz indica el hecho del coronel
pueda considerar culpable al con- Combes, que pegñ un tiro „ un
denado „ pena grav…sima que in- compaƒero, que quedñ herido mor-
tente suicidarse, porque ser…a obs- talmente y abandonado en el cam-
tinarse en una lucha inhumana,
para clamar al condenado „ una
vida de dolores, cuando prefiere 1840, encuentro en la pig . 145 un proceso
un sueƒo sin despertar (1). de Lucca, por participaciñn en un suicidio,
mas sin haber podido averiguar el resul-
tado .
(1) En la Statistiea giuridica ,penale de

240 E . FERRI ANTROPOLOGóA 241

po de batalla, pidiendo que pusie- variado su situaciín . Despuñs de


ran tñrmino a sus sufrimientos (1) . no pocas vacilaciones, Olga acce-
En los periídicos de Marzo de dií † lo que se la pedƒa, y las dos
1881, se leƒa : amigas compraron un cuchillo .
„En estos dƒas, ha conocido el Pasados los dos meses, Vera re-
jurado de una causa singular en cordí † su amiga la promesa ñ
Samara (Rusia Europea) . Olga insistií en que se la cumpliera ;
Protaffow, de veinte a…os de edad, viendo que Olga est† indecisa,
se le acusaba de haber dado muer- la anima, la excita y la dice que
te † su amiga Vera Geressow . He se cubrir† la cara como hace .
aquƒ las circunstancias del hecho Olga entonces se arroja sobre
que resultaron del proceso . Vera Vera, la clava el cuchillo en el
y Olga eran amigas ƒntimas, no corazín y la mata instant†nea-
tenƒan medios de subsistencia y mente . Olga luñ absuelta y puesta
frecuentemente se condolƒan de en libertad . ˆ
su tristƒsima suerte . Cansada de En la Rochela, dos amantes
una vida tan miserable y no sin- contrariados decidieron morir . El
tiñndose con valor para matarse, joven (E . Theule) disparí un tiro
Vera trabají incesantemente para † su amante que quedí herida so-
lamente . El entonces no tiene el
que su amiga la matase, si en el
tñrmino de dos meses no habƒa valor de dispararse el segundo
tiro, llegí gente y le impidieron
(1) Dalloz : Reportoir e .-Crimes coict7e matarse . Incoado el proceso (No‰
les pers ., n‡m . 124 y siguientes .
16
242 E. FERRI
ANTROPOLOGóA
243

viembre de 1883), los jurados le Cídigo (leg„tima defensa 6 man-


absolvieron . dato de la autoridad) . As„, la sen-
Ante semejantes hechos, ñdín- tencia de 14 de Junio de 1816 en
de termina la regla de que el el caso de Lefloch, que hab„a ma-
consentimiento no quita el carƒc- tado ƒ un amigo que as„ se lo pi-
ter antijur„dico al homicidio? dií y por sola compasiín, fue con-
ñCímo no ver en esta inercia de denado ƒ muerte, no obstante que
la autoridad 6 en estas absolucio- los jurados consignaron en su ve-
nes, la evidente influencia de los redicto que la muerte se hab„a
motivos determinantes que aun realizado ƒ instancias del difunto .
para las otras formas de homi- La sentencia de 21 de Agosto
cidio, como oportunamente nota de 1851, rechazí el recurso de
Holtzendorff (obra citada, pƒgi- Denain, condenado por tentativa
na 269), ha sido y es demostrada de homicidio de Louys, con el
por las estad„sticas criminales? que hab„a pactado Denain darse
Es verdad que en la primera mutuamente la muerte . Se dictí
mitad de este siglo la Corte de una sentencia en 1815 que castigí
Casaciín en Francia pronuncií la ayuda al suicidio en la persona
algunas sentencias que declararon de Catalina Semillev, que procu-
la inadmisibilidad del consenti- rí el veneno ƒ su marido, redu-
miento como excusa legal, por- cido ƒ la mayor desesperaciín por
una enfermedad incurable .
que estas excusas han de estar
Por parte de los jueces togados,
taxativamente marcadas en el
244 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 245
han existido algunos ejemplos de
que el consentimiento hace des-
admisiñn del consentimiento tal aparecer la premeditaciñn (lo que
como sucediñ en la Címara del no creemos exacto en todas sus
Consejo del tribunal del Sena (30 partes) y l a alevosƒa, y nosotros
Septiembre 1834), dictada en fa- a†adirƒamos que hace desaparecer
vor de Cupillet, que habƒa mata- toda razñn de tutela p…blica de la
do con su anuencia í su amante vida de los ciudadanos contra su
y „l habƒa intentado el suicidio : propia voluntad .
sentencia „sta que demuestra la En cuanto í la jurisprudencia
influencia inevitable del criterio italiana, Ferrarotti (y Consentino
psicolñgico de los motivos impe- tambi„n), en su comentario al ar-
lentes, y que fu„ anulada por la tƒculo 523 del Cñdigo, referente
Corte de Casaciñn por el rƒgido í la míxima de que ‡la conven-
formalismo jurƒdico que en estos ciñn entre dos individuos de dar-
casos tiene como efecto, seg…n di- se recƒprocamente la muerte, no
rƒa Carrara, el hacer antipíticas quita í la muerte el carícter de
las penas decretadas . Hay otro homicidioˆ , cita dos sentencias
indicio mís del predominio de de casaciñn francesa y cinco de
este criterio psicolñgico en la los tribunales italianos (colecciñn
misma jurisprudencia francesa, en de Bettini) . Mas con respecto í
el hecho de calificar la muerte de estas ‰ltimas, no hemos encon-
la vƒctima que consiente como ho- trado en Bettini sentencia algu-
micidio y no como asesinato, por- na que se refiriese al homicidio-

E. FERRI
246 ANTROPOLOGóA 2 47

suicidio ; y solamente en una nota la separaciñn que en ellas se ha


de la redacciñn í una sentencia verificado de lo religioso y moral,
del 25 de Julio de 1819, en cau- han hecho impñsible toda pena en
sa seguida í Antonieta Camieia los casos de homicidio-suicidio
(Bettini, pírrafo 11, 1050, nƒ- determinado por motivos leg„ti-
mero 50, píg . 302 y siguientes), mos sociales, míxime cuando el
encontramos indicado que Anto- juicio, dependiendo de los jura-
nieta y su amante hab„an jurado dos, puede tener, corno ƒnica ven-
no abandonarse, y que el que fal- taja, la de reflejar mís claramen-
tara í esta promesa fuese muerto te la opiniñn general, que creemos
por el abandonado . Abandonada que en este caso debe elevarse í
Antonieta, y exasperada de ver í verdadera regla de derecho, si se
su amante con otra, lo matñ ; en quiere que el derecho sea la nor-
este caso, sin embargo, no se pue- ma de la vida y no el campo de
de hablar de verdadero consenti- soliloquios mís ñ menos metafi-
miento de la v„ctima, y, por con- sacos .
siguiente, no es pertinente en esta
cuestiñn .
De todos modos, aun para la
jurisprudencia podemos hacer una Ahora, y como conclusiñn príc-
observaciñn, y consiste, en que en tica de este estudio jur„dico, …qu†
la segunda mitad de este siglo el se propone para los casos de ho-
progreso de las ideas jur„dicas y micidio-suicidio en los proyectos

248 E . FERRI ANTROPOLOGóA 249

italianos de Cñdigo penal, y cuí- puesto en duda el principio a prio-


les son las proposiciones de la es- ri de que el hombre no tenga la
cuela positiva? libre y jurƒdica disposiciñn de la
Examinando los diversos pro- propia vida, sino que ni aun haya
yectos, lo primero que salta í la pasado por su imaginaciñn que si
vista es la unanimidad en los po- bien los casos de homicidio-suicl-
nentes y ministros, unanimidad dio son raros, en la mayorƒa de
que parece excluir hasta la posi- los mismos se ve que han sido los
bilidad de la duda en este punto ; motivos determinantes sociales y
afirmaciñn que se podrƒa hacer legƒtimos .
extensiva a otros problemas se- Encontramos solamente que el
mejantes olvidados ñ no discuti- senador Sineo (que en esta y en
dos, no ciertamente por defecto otras ocasiones mencionamos por
de doctrina jurƒdica, sino , en los especiales puntos de vista de
nuestro entender, por poca cos- sus opiniones jurƒdico-crimin a-
tumbre del m„todo positivo en el les), discutiendo en el Senado el
estudio de los delitos y de las proyecto del ministro Vigliani,
penas . propuso la supresiñn del art . 370
bis extra…o, í lo menos, que (ayuda al suicidio) ; en las actas
tantas comisiones y corporaciones del alto cuerpo colegislador, no
que han informado sobre los pro- hay noticia alguna de los motivos
yectos del Cñdigo penal, en nin- de la proposiciñn citada, que no
g†n dictamen no sñlo no se haya es en absoluto aceptable y que

250 E . rERRI
ANTROPOLOGfA 251

como no se discutió, ni votó, no de penalidad que es in†til recor-


tuvo efecto alguno (1) . darlas especialmente : desde el ar-
. Es extraño tambiín que todos t„culo 311 del Código de la pri-
(excepción hecha de una indica- mera comisión de 1868, al 338 de
ción que encontramos en las actas la segunda comisión, hay pocas
de la comisión compiladora del diferencias ; ‡el que induzca ƒ
proyecto de 1868) (2), hayan olvi- otros dolosamente al suicidioˆ se
dado plantear la cuestión de si dec„a en el primero, y en el se-
ademƒs de la ayuda al suicidio, gundo se suprim„a poco oportu-
como delito especial, no fuese namente la palabra dolosamente;
oportuno apreciar la muerte con- en la frase del primero ‡ el que
sentida que, dado el silencio de presta su ayuda ˆ para el suicidio,
la ley, de los criminalistas y de la se añad„a en el segundo ‡ ƒ sa-
jurisprudencia, da lugar ƒ muchas biendasˆ que ha pasado ƒ todos
dificultades í incertidumbres . los proyectos sucesivos (menos en
De este modo, la historia legis- el de Zanardelli) y es in†til, en
lativa de este problema jur„dico nuestro sentir, porque es obvio,
se reduce toda ƒ leves modifica- que tanto el ayuda al suicidio
ciones de forma, y ƒ variaciones como toda otra acción, es produc-
tora de la responsabilidad crimi-
(1) A tti parlamenta-… del Senato . Discu- nal, cuando se conoce la natura
siones, 15 Abril 1875, pA ,, . 058 leza antijur„dica del acto ƒ que se
(2) Il progetto di rodice pena'e e di poli-
zia punitiva, Florencia, 1870, pƒg 531 . concurre . As„ pasaba pac„ficamen-

252 E. FERóI
ANTROPOLOGñA
2 53

te esta disposiciín en el artƒculo De este modo el artƒculo (377)


370 del proyecto Vigliani, sin co- quedí redactado en la siguiente
mentario alguno, comprendiendo forma : „El que induce … otro al
esta disposiciín entre aquellas suicidio í … sabiendas le presta
„que contienen pocas novedades ayuda, ser… castigado con la pena
í rectificaciones, aquellas cuyo de relegaciín en su primer gra-
fundamento y oportunidad est…n do (1) si el suicidio se realiza ; y
fuera de duda (1) .† La comisiín si solamente es una tentativa con
del Senado aceptí tal criterio, y el cuarto grado de detenciín (2) . †
solamente en la comisiín que pre- En el proyecto de Zanardelli, el
sidƒa Mancini para informar so- art . 325 no modificado por Save-
bre el libro segundo, Nelli y Oli- lli, est… redactado asƒ : „ El que
va hicieron algunas observacio- induzca … otros al suicidio í les
nes para evitar las dudas de que preste ayuda, ser… castigado con
se pudieran aplicar los principios la pena de detenciín de seis … diez
sobre complicidad, al supuesto de a‡os cuando el suicidio se realice,
tentativa de un delito especial en y si el suicidio se evita, con la
que el autor no se castigaba, y
(1) De cinco … siete a‡os segˆn el pro
Paoli proponƒa se suprimieran yecto del Senado ; de cinco … diez a‡os segˆn
del artƒculo las palabras tentativa í el de la C…mara de diputados .
(2) Esto es, veinticinco meses … tres a‰os
consumaciín, referentes al suicidio . segˆn el proyecto del Senado, y treinta y un
meses … cinco a‡os segˆn el de la C…mara de
(1) Vi,, liani : Progetio del nuovo Codice
penale, Mil…n, 1874, p…g . 122 . diputados .

E. FERRI
254 ANTROPOLOGóA 2 55

detenciín de treinta y un meses gliani, y Ellero reclamaba ya en


ñ cinco aƒos . „ En el dictamen 1867 que ˆ el part…cipe en el sui-
de Zanardelli (Roma, 1883, pñ- cidio de otro, si no se le conside-
gina 128) se trata esta cuestiín ra como címplice de homicidio,
de pasada . debe sufrir al menos la pena de

En el Sunto delle osservazioni e címplice, porque el consen Cimien-
parere de la magistratura, faeolta de to de la v…ctima no quita el carñc-
giurisprudencia avocatti, etc . , etc., ter criminal del acto„ (1) .
no se hacen observaciones sobre Hecho el estudio del problema
este punto . En las Osservazioni seg‰n la doctrina, las legislacio-
della corte de Apello de Napoli (ma- nes vigentes, la jurisprudencia y
gistrado Curcio), al lado de las legislaciín príxima futura, no nos
alabanzas ñ esta disposiciín, en- resta sino reducir algunas conclu-
contramos una referencia ñ la siones en forma de propuestas
analog…a de la ayuda al suicidio, para el nuevo Cídigo penal ita-
con la complicidad en el hurto liano, que son las siguientes :
dom†stico (1), analog…a de que 1 .a El Cídigo debe consignar
nos hemos ocupado . Martine- expl…citamente las dos principa-
lli (2) aprobaba el proyecto Vi- les hipítesis del homicidio-suici-
dio : la participaciín en el suici-
(1) Osservazioni della corte d'‡ppello de
Napoli, Nñpoles, 1880, pñg . 124,
(1) Ellero : Opuscoli criminalŠ, Bolonia,
(2) Martinelli : Osservazioni al procgetto
1874, pñg . 344.
Vigliani, Bolonia 1879, pñg . 16 .
256 E . FERRI
AN TROPOLOGóA
2 57
cidio por instigaciñn o ayuda y la
la ilusiñn de que las conclusiones
muerte consentida por la víctima .
de la escuela positiva puedan en-
2 ."o ue se subordine la punibili- trar desde luego en el campo de
dad ƒ los motivos determinantes, la legislaciñn, no obstante el
porque siendo este el criterio que mino ca-
que se han hecho en el te-
sirve de guía a los jueces, espe- rreno científico . Los grados de la
cialmente ƒ los ,jurados, es nece- evoluciñn científica y social llo
sario evitar el dictar una ley des- pueden anticiparse, pero podernos
tinada, ƒ pesar del uso y el abuso prever la tendencia, la futura
de las circunstancias atenuantes tendencia, si observarnos, por
ƒ ser letra muerta y ƒ no aplicar- ejemplo, que desde el antiguo scas-
se nunca . 3 .a Que mientras no se tigar al suicida y al qU e ayu d a al
declare la impunidad del homi- suicida, se pasñ ƒ castigar ƒ este
cidio-suicidio, determinada por „ltimo, reconociendo en los moti-
motivos legítimos ñ sociales, se vos determinantes del auxilio el
eleve al grado normal la penali- que pudieran servir de atenuan-
dad de los determinados por mo- tes, camino que ha de Seguirse
tivos ilegítimos, antisociales, con- corri…ndose hasta que los moti-
siderƒndolo como verdadero ho- vos sean la causa determinante
micidio, considerƒndolo como ver- de la punibilidad ñ de la impuni-
dadero homicidio, consumado o dad . Tenemos fe sincera de que
frustrado, por fraude ñ violencia . en la ciencia, ƒ la „ltima y ma-
Ciertamente que reo abrigamos ravillosa manifestaciñn de la es-
1
258 E . FERRI

cuela clósica, hoy por esta causa


estñril, ha sucedido el desenvol-
miento de la escuela positiva que
la completa ; de este modo, la le-
gislaciín próctica, una vez que
llegue ó la ƒltima aplicaciín de EL RMORD1MIENTO
IJ
las abstractas deducciones jur„di-
EN LOS DELINCUENTES
cas de la escuela clósica, por la
fuerza misma de las cosas y de
los efectos sociales que se deri-
van, deberó encaminarse ó las
tendencias de la escuela positiva, i por remordimiento se en-
el estudio de los hechos seró la tiende por lo comƒn el re-
ƒnica base de las legislaciones conocimiento de un delito
futuras . acompa…ado del dolor de haberlo
cometido, no todo reconocimiento
de los propios delitos, ni todas las
s
manifestaciones de dolor por ellos,
bastan, sin embargo, para consti-
tuir el verdadero remordimiento
como sanciín de la conciencia mo-
ral . A esos dos s„ntomas primor
les deben agregarse otros caracte-

26o E. FERRI

ANTROPOLOGóA 261

res, psicolñgicos, míxime en el


caso de homicidio, para elevar el tivo de evitarse o disminuirse í
simple disgusto por el delito reali- í s„ mismo las consecuencias do-
zado hasta el verdadero y propio lorosas de ƒl .
De aqu„ se derivan precisamen-
remordimiento, en el sentido ƒtico
de esta palabra ; caracteres que te los caracteres que siguen entre
el remordimiento verdadero y esas
creo poder derivar de los diversos
apariencias de remordimiento, tan
or„genes „ntimos de aquellas ma-
fícilmente confundidas con ƒl por
manifestaciones externas .
los observadores comunes y por
As„, mientras que en el caso
los criminalistas teñricos y príc-
del verdadero remordimiento hay
ticos .
una s…bita ƒ irresistible reacciñn
I . En el caso de verdadero
del sentido moral que imputa de
remordimiento moral, el dolor y
frente al delito, su fuerza repul-
el arrepentimiento se manifiestan
siva, momentíneamente sofocada
inmediatamente despuƒs del delito,
por un impulso pasional ñ hasta
aun cuando ƒste no se haya des-
patolñgico, por el contrario en el
cubierto todav„a ; por el contrario,
caso del simple disgusto que es
en el caso del falso remordimiento
un falso remordimiento, no hay
en los delincuentes dotad
mís que la interesada preocupa-
sensibilidad moral, esas manifes-
ciñn de las desazones proporcio- taciones sñlo acaecen cuando es
nadas por el delito propio, y, por inminente la sentencia conde-
por consiguiente, el ego„sta obje- antoria o despuƒs de ella, mí-
262 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 263

xime en los casos de pena ca- nuada, sino que continƒa y sñlo
pital . cede en virtud de la acciñn tran-
ate- quilizadora del tiempo ; mientras
II . Mientras que el primer
caso la expresiñn del remordi- que las manifestaciones del falso
miento es independiente o hasta remordimiento se acallan, y a me-
contraria í la independencia del de- nudo hasta se convierten en sa-
lincuente ; en el otro caso, por el tisfacciñn, una vez evitado el pe-
contrario, perdida la esperanza ligro de la sentencia condenatoria
de la impunidad, no es mís que ñ de una pena grave, de donde
un medio de mover í los jueces í ten„an precisamente origen .
la indulgencia, ñ por lo menos un IV . En el verdadero rem ordi-
confortante para los propios su- miento, el reo se olvida de s„ mis-
frimientos y temores, en especial mo y piensa, sobre todo, en las v„c-
cuando en la inminencia de la timas d e su delito, ?, expresa el
muerte el condenado se abando- deseo de reparar el da…o hecho,
na, hasta de buena fe, í las príc--= mientras que en el caso de remor-
ticas religiosas, por la ƒltima es- dimiento aparente, el reo sñlo
peranza, siempre ego„sta, del eter- piensa en s„ mismo, en su propia
no perdñn . suerte Cí lo sumo en la de su fami-
III . Por eso el verdadero re- lia, y de todas maneras olvida
mordimiento no cesa ni se calma por completo el dolor y el da…o
de improviso apenas obtenida la ajenos, ocasionados por su de-
absoluciñn ñ una sentencia lito

i64 E . FERRI
ANTROPOLOG‡A z 65

V . Por óltimo, el delincuente ben, por el contrario, presentar


que , dotado de sentido moral, estos sƒntomas psicol„gicos de
siente verdadero remordimiento, modo que parezcan originados por
estñ humilde y triste, perdona d los una verdadera y propia reacci„n
demñs y se rec7íimina ñ sƒ mismo ; „ sanci„n de la sensibilidad mo-
mientras que el disgusto del de- ral . Y he aquƒ tambi…n por qu…
lincuente sin sentido moral con- con demasiada facilidad se toman
serva siempre una ƒndole violen- por los observadores superficiales
ta, que se manifiesta con injurias como remordimiento verdadero
y denuncias contra los c„mplices las apariencias de remordimiento
ó otras personas, ñ quienes incul- que pueden coexistir y hasta lo
pa de tal suerte que …l se encuen- mñs frecuentemente coexisten con
tra disculpado en parte . una profunda y cong…nita insen-
He aquƒ, pues, c„mo el recono- sibilidad moral .
cimiento de los propios delitos y En efecto, guiados por el crite-
el disgusto de haberlos cometido rio de aquellos caracteres psicol„-
no son siempre y por sƒ solos la gicos del verdadero remordimien-
prueba de un verdadero remor- to y con ayuda de las observacio-
dimiento moral, aunque vayan nes que expondr… por completo
acompa†ados por una mƒmica en otro trabajo, podremos mos-
conmovedora, como el llanto „ las trar en la clase de los homicidas
prñcticas religiosas ; pero, sobre comunes „ vulgares (ñ diferencia
todo en el caso de homicidio, de- de los homicidas por ƒmpetu pasio-

266 E . FERRI
ANTROPOLOG…A 267
nal, y hasta en algunos locos), la
delitos cometidos, del total de 700
falta del remordimiento por el de-
presos ƒ quienes he examinado
lito cometido .
uno por uno en el penal de Pesa-
Y comenzando por las pruebas
ro y en la cƒrcel de Castelfranco,
indirectas, que reproducen tam- he podido entresacar, en efecto,
bión los principales caracteres del
que mientras el 42 por 100 de los
falso remordimiento, ha poco in- delincuentes mƒs criminales (ase-
dicadas, presóntasenos ante todo sinos , homicidas , salteadores)
como tal la obstinada negativa de eran inconfesos, sñlo lo eran el
.a}
los propios delitos ; la cual, mien- 21 por 100 de los delincuentes de
tras es producto de la idea de evi- menor criminalidad (ladrones, ra-
tar con ella la propia condena- teros, estafadores, etc .) Y no sñlo
ciñn, demuestra al mismo tiempo esto, sino que mientras de los
cñmo falta la reacciñn del sentido homicidas del penal de Pósaro
moral ofendido, precisamente por- negaban el 38 por 100, por el con-
que en estos homicidas comunes trario, entre los homicidas de la
no existe sentido moral, ñ es ob- cƒrcel de Castelfranco (menos fe-
tusísimo . Aparte de las historias roces, puesto que sñlo estaban
de los procesos (excepto los polí- condenados ƒ cƒrcel), no eran ne-
ticos) que demuestran que casi gativos nada :mƒs que el 4 por 100 ;
siempre los homicidas mƒs vul- grandísima diferencia que, por sus
gares y salvajes son los obstina- cifras mismas y por la relaciñn
dos en negar hasta lo „ltimo los de los totales respectivos, adquie-


ANTROPOLOG†A
268 E . FERRI %69

re un evidente valor psicológico . tan convencidos o se persuaden


A lo cual debe añadirse que no con facilidad de que cuando han
pocos de los negadores, al paso cumplido la condena toda su deu-
que afirmaban su propia inocen- da queda saldada, y estƒn perfec-
cia, y por tanto su propia desven- tamente en regla con aquíllos ƒ
tura, despuís, en el curso de la quienes han despojado ó engaña-
do (1) . ‡ Y as„ lo confirman algu-
conversación , entregƒbanse ƒ una
nos datos que, no pudiendo ha-
hilaridad que, por el contrario,
llarlos en las estad„sticas italianas,
remachaba el verdadero gínesis
encuentro en las estad„sticas carce-
psicológico de sus pertinaces ne-
larias de Francia, de los cuales
gaciones .
resulta que en 1874, del producto
Otra prueba indirecta de la fal-
de su trabajo y del fondo dispo-
ta de remordimiento en los delin-
nible, los detenidos en las prisio-
cuentes consiste en su casi ningu-
nes centrales y de corrección, so-
na inclinación ó resarcir los daños
bre un total de francos 957 .158,
ocasionados ƒ las v„ctimas . Esta han consumido (2)
es una observación constante de En gastos personales 885 .291 francos .
los hombres prƒcticos en la vida En socorros s su propia
familia 71 .511 v
carcelaria, y que yo tambiín hu- En restituciones y resar-
be de hacer en el examen de los cimientos 354 ‡
detenidos : …En cuanto ƒ las res- (1) Vidal : Carta aˆ Director, en la Revista
de disciplina carcela.ria, tomo 1, pƒg . 547 .
tituciones, no se les pasan por
(2) Estadlsticia de las prisiones en Fran-
las mientes ƒ los condenados ; es-

270 E . FERRI ANTROPOLOGóA 27!

Es decir, una cifra de restitu- estupro y asesinato de una nina,


ciones tan mezquina en sñ, como simulí la locura . Los peritos con-
grande por su valor psicolígico . cluyeron … favor de la simulaciín ;
En conexiín tambiƒn con el sen- pero los jurados, aun conden…n-
timiento com„n en tales malhe- dole, le concedieron circunstan-
chores, en virtud del cual consi- cias atenuantes . ‡De regreso en
deran el delito como una simple su celda, el pastor no pudo repri-
transgresiín de policña, hay otro mir la alegrña por haber salido
car…cter de los homicidas comu- libre de la pena de muerte y con-
nes que asimismo demuestra la fesí haber simulado la locura . ˆ
falta de verdadero remordimiento, El abogado Cremieux, encargado
y es la alegrña cuando salen absuel- de defender … algunos ladrones
tos í condenados … una pena leve ; y asesinos, obtuvo en pro de ellos
viceversa, el disgusto, no ya por yl circunstancias atenuantes . El
el delito en sñ, sino por la pena mismo les lleví la noticia, ‡que
les hizo aullar de alegrñaˆ . En el
cuando la consideran m…s grave
mismo tribunal tuvo la defensa
de lo que esperaban .
de un homicida y logrí excluir la .,
Legrand du Saulle refiere el caso
premeditaciín ; apenas conocio
de un pastor que, procesado por
ƒste el veredicto, ‡tirí al aire la
gorra e hizo una cabriola delante
cia, a†o 1874, Parlo, 1877, p…g . 62 .-Y tam- de los jueces, gritando : ‰Ah, quƒ
biƒn, D'Haussonville : Los Establecimientos gusto, no tendrƒ m…s que cadena
penitenciarios,'Parñs, 1875, p…g. 254 .

E. FERRI
272
ANTROPOLOGóA
273
temporal (1)! ñ El parricida Cha-
moux, habiendo oído que los ju- por completo todo recuerdo y todo
remordimiento del delito, mien-
rados le habían reconocido ate-
tras que en el caso contrario, de
nuantes, ƒ escuch„ la lectura de
pena grave, no queda mis que el
la sentencia con visible satisfac- amargor de la agravaci„n de pena .
ci„n (2)ñ . Uno de los dos soldados A.sí, entre los que yo examin†, el
estranguladores , condenados … n‡m . 23 (Tablas p)slcol„glcas del
muerte en Verona en 1883, aco- atlas de mi monografía acerca del
gi„ la noticia del indulto ƒ con el hona7c7d7o), mientras que comenz„
mayor gozo y con signos exterio- por protestar de su inocencia, aˆa-
res de contentamiento ñ . di„ : ƒ pero, despu†s me han dado
Pues bien ; aparte de lo que sig- m…s de lo que merecía el hecho ñ ;
nifican estos hechos con respecto el n‡m . 44 : ƒhe sido condenado
al temor … la pena capital, que … cadena perpetua (asesinato,
estudiar† en otro sitio, queda en- bandolerismo, hurto), pero es una
tre tanto el hecho de que ante el injusticia ; bastaban cinco „ seis
menor mal encontrado en la sen- aˆos por los hurtosñ ; el n‡m . 91,
tencia condenatoria desvan†cese a pesar del pretexto alegado, re-
vela ausencia absoluta de remor-
(1) Despine : Ps4cologia natural, París, dimiento en el conjunto de estas
1868, tomo II, p…g 195 ; tomo III, p ~ gs . 264, contestaciones suyas : ƒun deudor
265 .
(2) Los parricidas, en la obra Causas c†-
trat„ de matarme ; entonces, z7s-
l ebres, p…g . 29 . zas; ‰he de morir yo? mejor es que
18
E . FERRI
274 ANTROPOLOGóA 275

muera ñl . -No le herí bien, pero . . . del verdadero remordimiento . . sí,


Lo malo para mí fue una mujer dejando por ahora el otro signifi-
que diƒ falso testimonio, si no, cado de estos hechos, relativo ˆ la
sƒlo tenía yo un a„o ƒ diez y ocho falta de intimidaciƒn de la pena,
meses… ; el n†m, 297 : ‡he ejecu- vemos que en la jeringonza habi-
tado el hecho, pero la pena es ex- T -
tual de ellos la prisiƒn se llama
cesiva ; el delito no merece veinte ‡casa grande… (n†m . 353 de las
a„os… ; y del m ismo modo los n†- Tablas _psícolƒflltcas), 'o ‡peque„o
meros 268, 375, 392, 475, 478, Milˆn (1)…, ƒ ‡casa feliz … ; y para
642, etc . ocho, de los por mí examinados,
De conformidad con estas reve- que declararon encontrar doloro-
laciones inconscientes, hay otra sa ƒ incƒmoda la prisiƒn (cinco
prueba indirecta de la falta de re- de los cuales fueron los †nicos
mordimiento en la declaraciƒn de que sintieron molestia moral), en
encontrar la prisiƒn cƒmoda y no cambio 51 declararon que para
dolorosa ; esto es, preocupˆndose ellos la prisiƒn no era dolorosa, y
de la mayor ƒ menor molestia para muchos ni siquiera incƒmo-
material, sin que sus ideas y sen- da, y para algunos hasta agrada
timientos experimenten incomo- ble . De los cuales, para referir
didad moral por haber cometido
un delito, precisamente porque
(1) Venezian : Vocablos y frases de la jer-
estos criminales no sienten aquel ga veneciana en el Archivo de Psiquiatría,
torcedor, que es el primer n†cleo 1,209 .

276 E . FERRI

ANTROPOLOGóA 277
aquñ algunas de las respuestas
mís caracterñsticas, el asesino nƒ- mismas canciones de los presos,
mero 37 dice : „No tengo ningƒn recogidas por Lombroso, que di-
cen asñ
mal ; no siento nada, estoy muy
bien… ; el homicida nƒln . 59 : „Me „‡Oh círcel, vida mña tan felice!
hago cuenta de que estoy en mi ‡Estoy dentro de ti! ‡C†mo me placas!
No tiene seso quien de ti maldice
casa … ; el ladr†n nƒm . 575 : „ ‡ Ah!, O piensa que la paz turbas, de haces,
me encuentro bien, estoy tranqui- Aquñ s†lo amistades ciertas hice,
lo, sin pensamiento…, y el homi- Y hay dinero, y comida, y santas paces (1) .…

cida nƒm . 403 : „ Nunca he estado Y esta falta de recuerdo dolo-


tan bien como en la círcel ; j amas roso del delito llega hasta í com-
he dormido con tanto sosiego … . pletarse y confundirse con la ó11-
Confirman estas declaraciones, diferencia por el nƒmero de las pro-
por una parte, la observaci†n de pias condenas, que en criminales
Thomson, que dice : „He visto í mís endurecidos caracteriza el ƒl-
estos homicidas dormir tan pro- timo anonadamiento, moral, no
funda y tranquilamente como í s†lo del remordimiento, sino de
los ciudadanos honrados † al hom- la misma preocupaci†n egoñsta
bre mís inocente en el sosiego de por las consecuencias de los pro-
su casa (1) … ; y, por otra parte, las pios delitos, de las cuales hasta
(1) Thomson : Psicologña de los crimina-
les, en la Revista de ciencia mental, Octu- (1) Lombruso : El hombre delincuente, 3,a
bre;1870, 26, edici†n . píg . 502 ; Turñn, 1884 .

278 ó. FERRI ANTROPOLOGñA 27Q

llegaron í burlarse algunos de los revistero de tribunales -nueve


por mƒ examinados . Asƒ, el n„- por lo menos tratan de bandidos
mero 39 contest… í la, pregunta de y de usureros í las personas í
si habƒa sido condenado por pri- quienes han robado (1)‡ ; y preci-
mera vez : † Varias veces . . . ni si- samente entre los que yo he exa-
quiera recuerdo cuíntas‡ ; y se minado, al preguntarr al n„m . 557 :
reƒa enumerando muchas recidi- ŠY si los robados no llevan nada
vas . Tambiˆn el n„m . 68 se reƒa en la cartera? me respondi… con
diciendo : †Ya no lo recuerdo ; se- cƒnica sonrisa . -Entonces digo
rín unas diez … doce condenas‡ ; que son unos granujas
.‡ Asƒ, el
el n„m . 303 : † .He estado aquƒ . 452, por toda excusa dijo
n„m
dentro quince … diez y seis a‰os, que la ni‰a de trece a‰os estu-
pero no las tengo en la memo- prada por ˆl, † ya la habƒan usado
ria‡ ; y asƒ otros muchos . antes otros ‡ ; el n„m . 24, excla-
Una „ltima prueba indirecta de ma : † Nada sˆ, pero el muerto era
la falta de remordimiento , que un brib…n ‡ , el n„m
. 142, hablan-
tambiˆn puede llegar al grado de do de su vƒctima, a‰adi… enco-
explƒcita demostraci…n, consiste giˆndose de hombros : †‹Eh, aquƒ
en el hecho de que esta clase de no se le ha perdido nada!, con la
delincuentes nunca se compadece linterna va buscando algarrobas . . .
de sus vƒctimas y hasta muchas ve-
(1) Peri…dico Rl .Derecho, 6 de Abril do
ces se rƒen de ellas … las calumnian . 1862, en la obra de Despine, tomo II, pígi -
†De cada diez ladrones-dice un na 189.

28o E . FERRI
ANTROPOLOGóA 281

y peor para ñl que se ha ido í ser-


lante del cadíver de su hija, por
vir de abono en la tierra de los
ñl envenenada, dec‡a : …He aqu‡
garbanzos ƒ ; y el n„m . 641 : … Tirñ
esa desdichada, esa. bribona, que
un pistoletazo í uno í quien odia-
se ha envenenado por ponerme í
ba . . . †Ah! El homicidio no es m‡ en un compromiso (1) . ƒ --
nada, mís sent‡ el caballoƒ (de
Schombert se presentˆ í la auto-
la v‡ctima, herido tambiñn por el
ridad diciendo estas palabras :
proyectil) . Tambiñn el envene- …Allí abajo, en mi tugurio, he
nador y falsario Desrues calum- aporreado í mi mujer ; me fasti-
niaba í sus v‡ctimas, insinuando diaba, y me he libertado de aquel
que el jovenzuelo a quien enve- armatoste viejo (2) . ƒ
nenˆ hab‡a muerto de una enfer- Si pasamos ahora í las pruebas
medad vergonzosa, y que la ma- directas de la falta de remordi-
dre de ñste hab‡a huido con su miento en los homicidas comunes,
amante (1) .-Caudelet contaba hallarnos, ante todo, la satisfac-
fr‡amente sus asesinatos, y res- ciˆn de haber cometido el delito ˆ
pond‡a í las exhortaciones del el pesar de no haberlo consumado .
sacerdote que …nunca hab‡a visto Rolande disparˆ un tiro de esco-
el alma exhalarse del cuerpo de peta í un compa‰ero suyo , y
sus v‡ctimas (2) ƒ .-Trumean, de-
(1) Procesos cñlebres, n„m . 38, pígs . 407 (1) Repertorio de causas cñlebres, to-
y 411 . mo IV, píg . 651 .
(2) Despine : Psicolog‡a n at ural, tomo II, (2) Revista carcelaria, Bolet‡n, tomo XII,
pP, g . 176 . píg . 92.
282 E . F FERRI
ANTROPOLOGóA 283
viendo que no habña muerto, grití :
ƒ„Ah bastardo, a…n no ha muer- pesa haber haber dejado vivos ˆ
to, necesita que lo remate ! † y los demˆs ˆ quienes habña resuel-
to matar, su padre entre ellos ; y
acaba realmente por matarle . Ha-
delante del juez de instrucciín
bi‡ndole detenido, mientras le
repite que estˆ ƒ satisfecho de ha-
conducñan ˆ la cˆrcel, gritaba :
ber muerto ˆ aquella mujer† .--
ƒEstoy contento de lo que he he-
Boucher y Leclercq, condenados
cho, y ahora que me corten la
ˆ muerte por asesinato, manifes-
cabeza si quieren . †-Los cínyu-
taron en apariencia un vivo re-
ges Bouquet disparan dos tiros de
mordimiento ; mˆs habi‡ndose
fusil contra un magistrado ; dete-
quedado solos, en la proximidad
nidos, gritan en alta voz que su
de la ejecuciín, Boucher dice ˆ
sentimiento es no haberle muerto
su consorte : ƒsi estemos ˆ punto
de veras, pero que contaban para
de morir, consiste en que no des-
ello con su propio hijo, que ˆ la
confiamos lo suficiente de Rabet ;
sazín estaba en prisiones por otro si le hubi‡semos matado, no esta-
delito . Reynaud, asesino de su rñamos aquñ † ; por tanto, sentña no
hija y de su amante, al ser preso haber cometido un asesinato mˆs .
grita que si pudiera volverlo ˆ -Al oir F . al juez que no habña
hacer, otra vez lo harña .--Le- muerto su amante, herida por ‡l,
maire, despu‡s de matar ˆ su ma- dijo : ƒMe parece que si hubiera
drastra, declara que estˆ satisfe- muerto aquella mujer, aunque me
cho de haberse vengado, y sílo le guillotinaran, serña feliz yo en-

ANTROPOLOGóA 285
284 E . PERRI

para toda la vida ; me es indife-


tonces ñ .-- Interrogado Renaud so-
rente . A lo sumo me quedan diez
bre su delito, dice : í Si no lo he
a†os que vivir ; por lo menos pa-
matado, mucho peor ; solamente
sar‡ tranquilo ese tiempo, sin ne-
los muertos no vienen ƒ declarar
cesidad de ir ƒ mendigar un bo-
ante los tribunales ; si volviese yo
cado de pan (1) ñ . Brissonier, pro-
ƒ los andadas no me tendr„a por
cesado por homicidio, dice ƒ los
tan poca cosañ .--- Daniel, de vein- jurados : íEstar„a dispuesto ƒ co-
tid…s a†os de edad, al saber du- menzar de nuevo, si no me hubie-
rante el proceso que su v„ctima
ra salido bien la empresa . Realic‡
pose„a 1 .500 francos, sin que die- mi prop…sito ; estoy satisfecho (2) ñ .
ran con ellos ‡l ni su c…mplice, -En Octubre de 1883, en la cƒr-
exclam… : í i Ah, ya le dec„a yo ƒ cel de Regina, Coeli, de Roma, el
Chop„n que no tra„a cuenta ma- detenido Roccatagliata asest… una
tar ƒ un hombre sin mƒs que por cuchillada ƒ un compa†ero suyo ;
80 francos (1)!ñ-Un tal Volpi, habi‡ndole desarmado, vocifera-
habiendo matado al amante de su ba : íEncarceladme, matadme, no
hija, dijo ƒ los guardias que le me importa, s…lo si',,nto que el cu-
acompa†aban : í Estoy contento de chillo no tuviera punta, pues de
mi mismo ; no err‡ el golpe . ˆQu‡
podrƒn hacerme? Condenarme (1) Revista carcelaria, tomo XII, pƒ-i-
na 287 .
(2) Carmigaani : Lecci…n sobre la pena de
(1) Despine : Psicolog„a natural, tomo II, muerte, Pisa, 1877, pƒg . 138 .
pƒginas 343, 345, 600, 604, 210 .

ANTROPOLOGóA 287
286 E . FERRI

otro modo lo hubiese dejado frño í . a‰os de cadena no serñan para mñ


----El soldado Bello, condenado ƒ nada.í Y el 403 : „Presidio para
muerte por el tribunal militar de toda la vida , no se me da nada ;
estoy contento de haberle ma-
Florencia, por lesiones ƒ un su-
tado .
perior, dijo al que tenña ƒ su lado :
Y esta satisfaccci‡n por el de-
„Al menos, …si lo hubiese muer-
lito cometido sube ƒ lo mƒs alto
to! í--Entre los que yo examin†,
grado en los continuos relatos que
en especial ladrones, el pesar con-
los presos hacen entre ellos de sus
fesado con mƒs frecuencia es el de
propias haza‰as criminales ; y aˆn
no haber ganado nada con el de-
mƒs en aquella vanidad del delito
lito, ‡ bien el consuelo de haber
que muchos de ellos manifiestan,
„disfrutado las cosas robadasí .
no s‡lo entre compa‰eros, en cuyo
Pero tambi†n entre los homicidas,
caso interviene el elemento psi-
el nˆm . 208, aun negando haber
col‡gico activo de imponerse y
cometido el delito, a‰adña : „Si
conquistar una suprelnacia (1),
por lo menos hubiese dado una
sino hasta con extra‰os y ƒ veces
cuchillada me habrña quedado con- con perjuicio propio . Binard,
tento . í El nˆm . 461 decña : „ Qui-
se matar al rufiƒn en vez de ƒ una
amante, y en lugar de eso he muer- (1) El nˆm . 357 Inc decña : „Aquñ los mƒs
Y
to ƒ †sta ; de ello tengo remor- instruñdos ec-se‰an ƒ los ignorantes el modo
de cometer mejor otros delitos ; no se habla .
dimiento y harto me pesa ; si de otra cosa.í
le hubiese matado ƒ †l, veinte

288 E . FERRI
ANTROPOLOGóA 289

asesino recidivista, exclama al fin h…roe de los tribunales (1) ‡ . --


del proceso : ñBien sabía yo que Entre los examinados por mí, el
me iban ƒ condenar, pero de aquí nˆm . 38 acababa el relato de sus
ƒ cien a„os aun se hablarƒ de mí homicidios y robos en cuadrilla,
en Francia y en Europa .-Des- exclamando con orgullo : ñ‰Ah,
pues del famoso proceso de Ver- íbamos en buena compa„ía, fu…
ger, el loco matador del arzobispo un proceso famoso! ‡---Vidocq, el
de París, Dufr…ne, de veinte a„os expresidiario vendido ƒ la poli-
de edad, leía en . voz alta delante cía, dice en sus memorias : ñEn
de muchas personas la rese„a de la sociedad se teme ƒ la infamia,
los debates ; una ~…z exalt†se tan- pero en una masa de condenados
to con esta lectura, que, golpeƒn- la ˆnica vergŠenza consiste en no
dose el pecho, grit† : ñ tambi…n yo ser infame . Es un asesino, es para
soy Verger ‡, y repiti† que había ellos el mayor de los elogios .‡-
de matar ƒ Delauchy, como lo A„os ha, un jovenzuelo mat† en
hizo despu…s . -Igualmente De- Roma„a ƒ un sacerdote descono-
bricout, de diez y siete a„os de cido para …l, s†lo por gloriarse de
edad, al siguiente día de la vista ser capaz de matar .--- Vasko, que
de un proceso por asesinato, llama ƒ los diez y nueve a„os mat† ƒ
a una ni„a en el bosque y la mata una familia entera, goz† cuando
ƒ pedradas, repitiendo las circuns-
tancias de aquel delito ; había que- (1) Despine: Psicología natural, II, 269,
366 ; 111, 367 .
rido convertirse ƒ su vez en ñun 19

290 E. FERRI
ANTROPOLOGóA 291

oyñ decir que todo Petersburgo psiqu/atr†a (tomo V, cuaderno 1 .‰,


se ocupaba de íl . ƒLo creo ; ahora 1884), advierto que, entre los
ver„n mis compa…eros de escue- examinados por mi, sñlo el 1 por
la si eran justos cuando preten- 100 de los delincuentes de Písaro
d†an que nunca habr†a de hacer confiesa llorando y narra mos-
hablar de m† . ‡-- Grellinier , un tr„ndose arrepentido, y de los de-
ladronzuelo comˆn, se vanaglo- lincuentes de Castelfranco son el
riaba en el juicio oral de imagi- 1 por 100 los que lloran y el 2
narios delitos, para poder ech„r- por 100 los que se manifiestan
selas de un gran asesino ; Mottino sencillamente arrepentidos . Lo
y Rouget pusieron en mal†simos cual, mientras que est„ de acuer-
versos sus fechor†as (1) . do con la mayor frecuencia de los
La actitud de los delincuentes delincuentes ocasionales en la
en el proceso y en la c„rcel, es lo c„rcel de Castelfranco, confirma
que, sobre todo, pone en eviden- adem„s de un modo elocuente los
cia en ellos lo mismo la insensi- datos an„logos de Thomson y de
bilidad moral, que la falta de re- -Lombroso . ƒEntre los homicidas
mordimiento, que es su natural -dice el mídico inglís-faltan
consecuencia . Refiriíndome, en lo los signos del remordimiento . De
que „ esto concierne, „ mis estu- 400 „ 500 homicidas que he visi-
dios expuestos en el Arch jvo de tado, sñlo tres hallí compungi-
dos y con expresiñn de remordi-
(1) Lombroso : El hombre delincuente, 3 .a
miento por los actos realizados ;
ediciñn, p„gs . 390 . 391 .

292 E . FERRI ANTROPOLOGóA


293

y esto confirma la observaciñn por los jurados, sea por la influen-


general hecha por Despine (1) .í cia que la actitud del acusado
Y Lombroso aƒade : „He estu- produce en los ,jueces de hecho,
diado 390 de ellos, no perdonando sea por la ˆndole de los delitos
medio alguno para ganar su con- m…s com‡nmente cometidos por
fianza ; pues bien, … duras penas los que sienten remordimientos
encontr† siete que admitiesen ha- por estar provistos de sentido mo-
ber cometido alg‡n delito (2) . í ral y haber ejecutado aquellos
Sin embargo, debo hacer al- arrastrados por impulso de pasiñn .
guna observaciñn … este propñ- A cuyo propñsito recordare que
sito . Ante todo, esta cifra tan es- los casos, no muchos sin embar-
casa de criminales verdaderamen- go, de verdadero y ejemplar arre-
te arrepentidos, si bien es exacta pentimiento en los homicidas, re-
cuando se habla de encarcelados, feridos y magnificados por los
lo es menos cuando se habla de criminalistas, son precisamente
delincuentes en general . de delincuentes por pasiñn, como
En efecto, los que de veras se en los ejemplos citados por Holt-
arrepienten de sus delitos son con zendorff (1) ; pero no permiten ex-
tender la posibilidad y la realidad
m…s facilidad absueltos, m…xime
del remordimiento … todos ni … la
(1) Thomsom : Psicologˆa de los crimina-
(1) Hortzendorff : Das Verbrechen des
les, p…g . 26.
Mordes und d ie Tod . t i o ffe . Berlˆn, 1875,
(2) Lombroso : El hombre delincuente,
p…g . 178 .
3 .a ediciñn, p…g . 428,
4
;.
E. FERRI ANTROPOLOGóA
294 2 95

mayor parte de los homicidas co- tidos ; entre los examinados por
munes (como, por lo demñs, lo mƒ, resulta que son confesos el
advierte el mismo Holtzendorff), 54 por 100 en los delincuentes de
porque esta conclusiín silogƒstica P†saro y el 77 por 100 en los de
estñ desmentida por las observa- Castelfranco ; mas no por eso ha
ciones de hecho que hemos lleva- de afirmarse que todos los reos
do y estamos en vƒas de llevar confesos estuvieron arrepentidos
ñ cabo . de sus delitos . Bien lejos encu†n-
En segundo lugar, aquel dato trase esto de ser as… ; y por lo
de Lombroso, de un n„mero tan mismo distingo los reos pura y
exiguo de detenidos confesos, que simplemente confesos de aquellos
parece estar en desacuerdo con que ñ la escueta admisiín de sus
mis observaciones, puede quizñ delitos a‡aden el arrepentimiento
depender del diverso modo de di- verdadero, í alguna excusa, í,
rigir el interrogatorio ; puesto que por el contrario, la indiferencia,
la impasibilidad y hasta el cinis-
si las preguntas se hacen dema-
siado directamente al descubierto, mo . Y entonces hallamos precisa-
mente los datos acerca de la acti-
mñxime en presencia de extra-
tud de los detenidos, que pode-
…ƒos, producen a„n mayor descon-
mos reproducir aquƒ, en el total
fianza al examinado . Aparte de
t de las dos series de Pc isaro y de
esto, no me parece exacto igualar,
Castelfranco, por lo que respecta
como parece hacerlo Laombroso,
ñ la expresiín del remordimiento :
los reos confesos con los arrepen-
ANTROPOLOGóA 297
296 E . FERRI

DELINOUENTES .-PPSs RO
100) por la ƒndole mñs ocasional
Y CASTELFRANCO
POR 100 de estos „ltimos .
ACTITUD II . El 9 por 100 se limitaron
E í~m ñ la pura y simple confesiín del
m o =~
delito, sin diferencia alguna casi
Confiesan simplemente . . 9,6 9,81 9,4 entre homicidas y ladrones .
x
a Llorando . . . . . . . . . 1,7 0,8 1,1 III . El 18 por 100 alegaron
Arrepentidos 1,7 0,4 3,0
excusas mñs í menos plausibles,
Excusñnclcse 26,0 8,3
Z
a Indiferentes 23,0 170; 25,5 como la necesidad de la defensa,
u Impasibles 1,1 2;7 la provocaciín, la inexperiencia
a
w Desvergonzados . . . 10,7 5,1 19,2 juvenil, la embriaguez, la mise-
Individur, s examinados . . 698 254 266 ria, las malas compa…ƒas, etc ., y
entre ellos los asesinos y homi-
De esta tabla se desprenden es- cidas (26 por 100), mucho mñs
tos hechos evidentes que los bandoleros y ladrones (8
1 . En el total de los 700 de- por 100), especialmente los ho-
tenidos examinados por mƒ, sílo micidas simples, mñxime los de
el 3 por 100 se mostraron arre- Castelfranco (24 por 100), que
pentidos 6 lloraron al contar sus por lo leve de la condena confir-
delitos, y entre ellos los asesinos man su veracidad .
y homicidas (1,2 por 100), mucho IV . El 23 por 100 permane-
menos que los bandoleros, y sobre cen indiferentes del todo al rela-
todo que los ladrones (4,1 por tar sus delitos, y un poco mñs los
298 E . FERRI
ANTROPOLOGóA
2 99
bandoleros y ladrones (25 por
100), que los asesinos y homici- asesinos-homicidas (24 por 100)
das (17 por 100), ñ cuya cifra se menos que los bandoleros-ladro-
nes (45 por 100), mientras que
agrega el 3 por 100 de impasi-
otro tercio (32 por 100) lo de-
bles . muestra indirectamente con la
V . En fin, mñs del 10 por 100 pertinaz negativa, y los asesinos-
dan con su actitud descarada la
homicidas (35 por 100) un poco
prueba mñs explícita de una com- mñs que los bandoleros-ladrones
pleta falta de remordimiento, y (30 por 100) .
entre ellos, (por el gƒnero del de- A…ñdese ñ esto, como conse-
lito, menos grave en sí, menos cuencia y manifestaci„n paralela
penado y menos infamante) los de la falta de remordimiento, la
bandoleros y ladrones (19 por 100) sonrisa y la, frecuente hilaridad con
mñs que los asesinos y homicidas -741
que los detenidos (mñxime los ra-
(5 por 100) . teros y ladrones), olvidando hasta
Así, pues, en tesis general, pu- la mñs fñcil hipocresía, acompa-
diera decirse que en la masa de …an la narraci„n de sus gestos
los detenidos, mñs de un tercio criminales . Entre los examina-
(35 por 100) demuestra de un dos por mí, 68 dieron esta prue-
modo directo la falta de todo re- ba significativa de reirse de sus
mordimiento con la indiferencia delitos y de sus condenas ; preci-
„ con el descaro de la confesi„n „ samente 17 (6 sea el 5 por 100)
relato de los propios delitos, y los entre los delincuentes de Pƒsaro,

300 E . PERR1
ANTROPOLOGóA 30ñ

y 51 entre los de Castelfranco (14 delito 6 de la pena : los asesinos


por 100), distribuidos así, segƒn 2 por 100, los homicidas 3 por
el delito causa de su ƒltima con- 100, los bandoleros 10 por 100 ; y
dena : entre los delincuentes de Castel-
P„saro . franco, los rateros 27 por 100, los
ladrones 16 por 100, los estupra-
Asesinos - 1 dores 15 por 100, los homicidas
Homicidas 5 13 por 100, los estafadores 12 por
Bandoleros 10 100 . A cuya distribucici…n creo
Falsarios 1 que, aparte del g„nero del delito
Castelfranco . (del cual se sabe que hasta en la
poblaci…n libre repugnan mucho
Ladrones 24 menos los cometidos contra la
Rateros 7 propiedad), contribuir†n en gran
Homicidas 3 parte las diversas provincias de
Homicidas-ladrones . . 1 nacimiento (habiendo encontra-
Estafadores 5 domenos expansivos y locuaces †
Estupradores 4 los meridionales, bastante esca-
Otros 7 sos en Castelfranco) ; † lo cual se
De donde resulta que, en rela- agregan despu„s la menor conde-
ci…n con el respectivo total de na y la edad juvenil, que conjura
cada categoría, entre los delin- Lamente explican la diferencia en
cuentes de P„saro se rieron de] . este síntoma psicol…gico entre los

3O2 E . 1'ERRI
ANTROPOLOGóA 303

asesinos-homicidas de Pñs tro ( 3 carcelaria, en parte debe ser tam-


por 100) y los de Castelfranco (13 biñn congñnita y causa primera
por 100) . de su incorregibilidad ; como lo
Sin embargo, de todos modos demuestra el hecho de que entre
es innegable que esta hilaridad, cinco homicidas de Pñsaro, dos
no sospechada tan frecuente como no son recidivistas, y tampoco lo
se lo figuran los criminales segín es ninguno de los tres homicidas
sus propios sentimientos, viene ƒ de Castelfranco .
probar su falta de remordimiento Ademƒs, la demostraci…n de
por una insensibilidad moral , esta falta de remordimiento, en
congñnita 6 adquirida . En efec- la clase de los homicidas comu-
to, es notable que entre 68 dete- nes, se completa con la prueba
nidos que se re„an de sus delitos final de sus expl„citas declaracio-
… de sus penas, no hay mƒs que nes de encontrar que el delito es una
un homicida epilñptico, y demen- cosa buena, 6 bien de iq†norar ver-
tes un desertor y un ladr…n ; as„ daderamente lo que es el remordi-
como el que 56 de ellos son reci- miento.
divistas y s…lo 9 no lo son, ni Al estudiar la insensibilidad
reos de varios delitos . Ahora bien, para con los sufrimientos de las
si esta insensibilidad, tan frecuen- v„ctimas, tuve ya ocasi…n de ad-
te en los recidivistas, es tambiñn vertir que algunos homicidas con-
de seguro un efecto adquirido del fesaban tener hasta un sentimien-
hƒbito y de la desmoralizaci…n to de placer al matar ƒ un hom-

E . le ERR1 ANTROPOLOGóA
304 305

bre, aun fuera de los casos (que tras que a la pregunta de si nun-
atañen a la psicopatología) de una ca había herido … alguien, res-
sensaciƒn ven„rea unida al derra- ponde : †pero si no soy un mata-
mamiento de sangre . Tambi„n en- rife ˆ , a la observaciƒn de que, sin
tre los examinados por mí, algu- embargo, robaba carteras, excla-
nos llegaron … tener la franqueza ma : † ‡ah, pero eso es bueno! . . . ˆ
de declarar †agradable el delito, Y el n‰m . 442 repite que el robar
sobre todo el hurto ; franqueza † con franqueza, es una cosa bo-
que no puedo llamar descaro, al nitaˆ ; el n‰ni . 389 : †no digo que
recordar la expresiƒn como de in- el robar sea una cosa buena, pero
genuidad con que revelaban „sta para mí lo es porque se obtiene
su absoluta falta de sentido mo- dinero sin trabajo ˆ ; el n‰m . 478,
ral . Precisamente como aquella revelando asombrosamente la psi-
cología del delincuente habitual,
ladrona inglesa, que decía a una
dice que † al principio se teme ha-
señora de la Sociedad de Patro-
cer un despropƒsito; despu„s . . . es
nato : † ‡ Oh, señora, si supiese
como ir … la tabernaˆ ; y el 489
usted qu„ bien se vive! ‡Hacer
confiesa : †el hurto no me parece
proyectos de hurtos, realizarlos,
un feo robo ˆ ; y el 509 : † por eso,
viene a ser como una partida de
el hurto es un buen oficio si me
campo ƒ una fiesta de baile para
lo dejan hacer ; pero las lesiones
una señorita de la buena socie-
no son un oficio, porque no es in-
dad! (1) ˆ Así, el n‰m . 377, mien-
dustria ˆ . Por tanto, acerca de es-
(1) Revista carcelaria, tomo 1, p…g . 492 . 20
U . FERRI
30 6 ANTROPOt .OGó k 07

te propñsito, la psicología crimi- muy diverso y el cual es hasta la


nal positiva no confirma en ma- negaciñn efectiva de aqu…l, (le
nera alguna el aserto (por ejemplo, aquellas otras en que, sin mƒs,
de Carmignani), repetido ƒ menu- ellos mismos afirman abiertamen-
do con la sola luz de la propia te que no conocen lo que es re-
conciencia, de que „ no hay pasiñn, mordimiento . Así, por ejemplo,
por ciega y brutal que sea, que el n‡m . 121, al hablar de sus de-
en el corazñn donde domina no litos, decía sonri…ndose : „lo que
deje un residuo, aunque sea muy viene despu…s me desagrada†, alu-
d…bil de conciencia de su maldad † . diendo, por consiguiente, nada
Y, finalmente, como prueba de- mƒs que ƒ las condiciones perso-
finitiva, veamos qu… respuestas nales, y con una sonrisa que qui-
dieron mis examinados ƒ la ex- taba toda apariencia de remordi-
plícita pregunta de „si no sintie- miento ƒ este sentimiento de dis-
ron remordimientos† intercalada gusto egoísta . El n‡m 359 decía :
en la conversaciñn con aquellos „despu…s tuve remordimiento, por
que se manifestaron mƒs abiertos lo que me iba ƒ sobrevenir† que,
y menos desconfiados . Sin embar- evidentemente, no es verdadero
go, ƒ este propñsito conviene dis- remordimiento . A la pregunta de
tinguir aquellas declaraciones en si tenía remordimiento, contestñ
que, aun hablando de remordi- el n‡m . 64 sonri…ndose : „seg‡n
miento, los detenidos dan mues- y conforme : si me meten en la
tras de referirse ƒ un sentimiento cƒrcel, sí ; pero si no, no† . Y lo

E. FERRY
3 08
ANTROPOLOG‡A 309

repiten ~el nóm . 478 cuando dice :


la explƒcita negaciˆn de todo re-
ñ si la cosa sale mal, tengo remor-
mordimiento, como en los casos
dimiento ; si va bien, no lo ten- siguientes : Un acusado de homi-
goí, y el nóm . 495 : ñme da re-
cidio, interrogado por el presi-
mordimiento cuando me cogení,
dente si no se ha arrepentido, res-
y el agresor nóm . 420 : ñsƒ, es ponde : ‰Ah! ya que el golpe este
mala cosapara mƒ, porque me han
dado, no lo puedo remediarí .
condenado a tres a„osí, y lo mis-
Avinaine, guillotinado en Parƒs,
mo el nóm . 508 . V la impropie- gritaba a la muchedumbre al
dad de la palabra remordimiento
exhortarle el confesor ' arrepen-
para expresar tales sentimientos tirse : ñ ‰No confes…is nunca ; la
aumenta cuando el nóm . 432 dice :
verdad es la que me conduce
ñ el remordimiento lo tengo cuan- aquƒ (1)! í ---Delacollonge decla-
do estoy sin dineroí, y el nó- raba al juez : ñCuando partƒ del
mero 442 repite : ñel remordi- sitio del delito, no era el remor-
miento llega cuando ya no se dimiento lo que me perseguƒa . í
tiene dineroí . Y tambi…n en el Lacenaire decƒa a sus interlocu-
caso del nóm . 472 : ñ me ha en- tores : ñAsesino por sistema, era
trado rq~-,mordimiento, pero ya no menester que me despojase de toda
me sirve de nada en adelanteí , y sensibilidad . í--- ñ c De modo que
en el nóm . 679 ; ñ despu…s me no ha tenido usted remordimien-
arrepentƒ_, . pero despu…s es inótil í .
(1) Dospine : Psicologƒa natural, II, 179
a†ƒ llegamos, como decƒa, . a 2()6 .

E . FERRI ANTROPOLOGóA 3' 1


310

tos?ñ-íNunca (1) .ñ-El presi- dos, el desertor homicida n‰me-


diario Poncy decƒa „ Lauvergue : ro 16, respondi… „ la respecti-
í Al acab„rseme el dinero que ha- va pregunta : í ˆBah!, despu†s del
bƒa perdido en el juego, volvƒa sin fallo de nada sirve el arrepenti-
remordimientos „ mi antigua exis- miento . ñ-El otro homicida, n‰-
tencia. ñ Y el presidiario Susler le mero 403 : íNunca me he arre
confesaba : í Lo que m„s me asom- pentido ; con frecuencia, hasta sue-
br… fue la defensa de mi abogado ; ‡o con volverle a matar . ñ----El
estaba yo aturdido, al volver „ la n‰m . 356 dice : íNo, no se siente
celda despu†s de una sesi…n del remordimiento ; „ lo sumo, se dice
tribunal, de creerme un hombre entre dientes ˆpobre diablo!ñ __
honrado ; sƒ se‡or, mi defensor me Mientras que el n‰m . 357 decla-
habƒa convencido de ello (2) . ñ-- ra : íŠQu†' remordimiento quiere
En los tribunales de M…dena, en usted que tenga? . . . No debo te-
Junio de 1893, el homicida Sam- nerlo, sino que al contrario siento
marini respondi… con todo cinismo placer . ñ Y el n‰m . 425 : í No sien-
al presidente, que se lo pregunta- to ningdn remordimiento ; cuando
ba : íˆNo, no, que no estoy arre- la cosa va bien una vez, me dan
pentido!ñ-Entre mis examina- ganas de volver „ empezar . ñ -El
n‰mero 448 : í ŠRemordimiento?
(1) Procesos c†lebres, n . 11, p„g. 335; n‰- Cuando me cogen me la hacen
mero 3, ;p„g . 93 . pagar, y entonces es in‰til el re-
(2) Lauveigne : Los presiditxrios, p„gs . 53,
21.3 ; Parƒs, 1841 . mordimiento ; y si no me cogen,
312 L, F'ERRI ANTROPOLOGóA
313

entonces hay que pensar en dis- ponde con un dˆbil fulgor de in-
frutarla . ñ ---El ním . 489 : ƒ Siento tuiciŠn el ním . 507 los dˆbiles de
miedo cuando estamos robando ; sentimiento no tenemos remordi-

pero si sale bien no tengo remor- miento alguno .ñ


dimiento .ñ El nímr 492 : ƒ„Ah! Y he aqu‡ cŠmo los estudios po-
…Remordimiento?, no se lo que sitivos de psicolog‡a criminal des-
tru~ en la comín ilusiŠn acerca
acerca
es .ñ-El ním . 575 : ƒCuando he
hecho un hurto estoy tembloroso, del remordimiento de los delin-
cuentes, con una serie de pruebas
voy de ac† para all† . . . ñ ----,Tiene
que ahora me he limitado senci-
usted, pues, disgusto, remordi-
llamente † exponer, reserva ndo-
miento?ñ-ƒNo, noñ y se r‡e .
me deducir de ellas en otro lugar
+, l ním . 578 dice, tambiˆn riˆn-
las conclusiones jur‡dicas .
dose : ƒPorque cuando la cosa
est† hecha, hecha est† . ñ-Y a‰a
de el ním . 697 : ƒ Cuando est†
hecho, ya que estamos de baile,
FIN
bailamos . ñ -Finalmente, el agre-
sor ním . 673, † la pregunta de
si siente remordimiento vacila un
poco, y despuˆs dice con resolu-
ciŠn : ƒ No me da ni el m†s pe-
quenlsimo remordimiento . ñ --- ƒ …Y
por quˆ es eso? ñ ƒ Porque (res-

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car„cter inglƒs .-Ensayo sobre la naturaleza . ria de la literatura griega, 10 pesetas . --Ito-
-Discursos y lecturas .-lfenger, El Dere-
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